Voto en Blanco

Las olimpiadas que de verdad necesita España

10.09.13 | 07:18. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, deportes, Economía, Corrupción, España

Organizar unos juegos olímpicos representa el esfuerzo supremo de una sociedad, que debe unirse y luchar duro para afrontar ese desafío, mientras el mundo entero la contempla. España, como han afirmado algunos miembros del COI, tiene ya unas grandes Olimpiadas que organizar: la de su supervivencia como país, un esfuerzo descomunal que incluye salir de la quiebra económica, recomponer su unidad rota, regenerar su falsa democracia, eliminar el terrible desempleo masivo que padece y erradicar la corrupción que pudre sus instituciones y su convivencia.

Las olimpiadas que realmente le interesa organizar a España son las que premian el esfuerzo y la victoria en asuntos como la prosperidad, el empleo, la limpieza, la educación, la justicia, la democracia, la decencia y otros grandes valores, por desgracia ausentes de la política y de la vida de los españoles.

Pero esas olimpiadas por la justicia, la decencia y el verdadero progreso no interesan a nuestros partidos políticos ni a nuestros políticos profesionales porque no representan gastos y comisiones, son demasiado grises y requieren una capacidad de liderazgo y un esfuerzo profesional y técnico que escapa a sus posibilidades y miserias.

Realizar un enorme esfuerzo de alcance nacional para organizar unos juegos olímpicos cuando el país está arruinado, en peligro de desmembrarse, con seis millones de desempleados, con sus jóvenes emigrando porque carecen de trabajo, con su clase política desptrestigiada, despilfarrando y divorciada de una ciudadanía que cada día le desprecia mas, es una frivolidad y un despropósito que el COI ha captado y castigado con una derrota rotunda, a pesdar de que el proyecto español, técnicamente, no lo mereciera.

Para España es mil veces mas importante y prioritario que el esfuerzo Olímpico el de regenerar su democracia y conseguir un liderazgo limpio y decente que sea capaz de unir a los españoles en torno a proyectos comunes, como corresponde a una verdadera nación. La gran debilidad de España es haber querido utilizar las Olimpiadas como proyecto ilusionante de unidad y esfuerzo, sin afrontar previamente los grandes dramas y lacras que atenazan a la nación, entre ellas su gran ruina económica, el desprestigio creciente de su clase política y la degradación de su convivencia y de su democracia.

Antes de organizar unos Juegos Olímpicos, España tiene que adelgazar su obeso e irracional Estado, restar grandes cantidades de poder y de impunidad a los partidos y a sus políticos profesionales, devolver el vigor a la economía, recomponer la unidad nacional, resquebrajada y dañada seriamente, restablecer el juego limpio entre los poderes del Estado, dejar de nombrar jueces desde los partidos, conseguir que los partidfos se retiren de la sociedad civil, que han ocupado como si fuera territorio enemigo, otorgar al ciudadano el protagonismo que le corresponde en democracia, dejar de cobrar impuestos confiscatorios e injustos, los mas desproporcionados y lamentables de toda Europa, cumplir las promesas electorales, dejar de mentir a los ciudadanos desde el poder y aprender, desde los partidos, a respetar la democracia y a servir, en lugar de "servirse" del pueblo.

La derrota olímpica de España ha sido dura, pero mas duro y lamentable es comprobar que los políticos no aprenden y que siguen buscando proyectos artificiales y grandiosos, antes de hacer frente a los grandes dramas de un país en el que vivir ya ha dejado de ser un privilegio y se ha convertido en un tormento para millones de ciudadanos insatisfechos y frustrados.

Por desgracia, hay demasiados políticos en España que prefieren unas Olimpiadas del deporte que las olimpiadas vitales por la supervivencia, mas crucial y necesaria. Son políticos sin grandeza, obsesionados siempre en "ganar" las próximas elecciones para seguir disfrutando del poder y sus privilegios, gente que cierra los ojos ante la España derrotada e injusta que ellos mismos están construyendo desde el poder político, sean del color que sean. No merecen liderar el país, sino ser señalados por el dedo acusador de la ciudadanía y repudiados como incompetentes e irresponsables enemigos del pueblo y de la nación.

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El rotundo fracaso del sueño olímpico de Madrid 2020 demuestra que España es un país insignificante, aislado y sin amigos

08.09.13 | 08:18. Archivado en Política, deportes, Corrupción, España

El rotundo fracaso del sueño olímpico español coloca a la sociedad española frente a una realidad que siempre le ha sido ocultada por el poder: España es un país quebrado, sin amigos en el mundo, sin peso internacional, lleno de desempleados, marcado profundamente por la corrupción, con tendencias separatistas internas, con sus políticos desprestigiados y rechazados por su pueblo, sin democracia, minado por los privilegios de los poderosos, el despilfarro, el endeudamiento y otras lacras que permiten que sea tomado muchas veces como ejemplo de mal gobierno, decadencia y derrota.

Los políticos y los periodistas, dos profesiones que, según las encuestas, son especialmente criticadas y rechazadas por los ciudadanos, son los principales culpables de haber engañado a los españoles con un sueño olímpico imposible y artificialmente presentado con posibilidades de éxito. Los ciudadanos deberían reclamar responsabilidades a aquellos que les ocultan la auténtica naturaleza de nuestra nación, cuya derrota frente a Tokio y Estambul parece lógica si se tienen en cuenta las verdades de la España actual que se ocultan al ciudadano: un país que lidera casi todo lo triste y lamentable del mundo, desde el tráfico y consumo de drogas hasta la trata de blancas, el blanqueo de dinero y el fracaso escolar, sin olvidar otras lacras tan terribles como el desempleo masivo, la corrupción institucional, el avance de la pobreza, el desprestigio de su clase dirigente, la emigración masiva de sus jóvenes, en busca de empleo, la falta de democracia auténtica y un escasisimo peso y prestigio en la comunidad mundial, que le cierra las puertas de los grandes foros y oportunidades.

La tibieza española frente al dopaje no es la principal causa de la derrota, como algunos sugieren, ni la presentación de la candidatura fue mala. Lo que falló es la realidad de una España que, en manos de esos políticos sin altura que se autoproclaman "demócratas", no para de degradarse y de avanzar hacia su derrota. Pensar que un país como España, atribulado por todos sus dramas, a los que hay que agregar el nada despreciable del proceso separatista de vascos y catalanes, pueda ganar un concurso internacional de élite cuyo premio final es nada menos que la organización de unas Olimpiadas, es un terrible engaño y una ingenuidad enferma. A los españoles se les ha engañado diciéndoles que el triunfo olímpico estaba al alcance de la mano, cuando en realidad, con un país quebrado y minado por el desempleo y la corrupción, era casi imposible. La derrota frente a la candidatura de Turkia, un país acosado por sus conflictos internos, demuestra el lugar que España ocupa en el mundo.

Fracasos como el olímpico, unido a la soledad en el caso de Gibraltar, demuestran que España no solo debe regenerar su degradada democracia y su dañada economía, sino que debe replantearse sus alianzas y dotarse de un liderazgo decente y justo que, aceptado por el pueblo y apoyado por los ciudadanos, sin abusos, suciedades y divisiones partidistas, sea capaz de conducir al país hacia el resurgimiento y el respeto internacional.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que España tenía peso y era respetada por las grandes potencias por su poder diplomático. España mantenía entonces unas "privilegiadas" relaciones con Latinoamérica y el mundo árabe y era respetada y hasta temida en algunos foros de influencia, pero aquellos activos han sido dilapidados por los gobiernos del PSOE y del PP, que han querido comportarse como nuevos ricos y que han despreciado con frivolidad todo lo que procedía del pasado, incluso aquello que era positivo.

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Los errores dramáticos de Rajoy y Pedro Arriola

Los asesores del PP pasarán seguramente a la Historia como los tipos mas torpes y estúpidos del planeta político mundial. Cometen un error tras otro sin que jamás aprendan. El último, el de destruir los discos duros de los ordenadores de Bárcenas exigidos por el juez, ha sido de provocar carcajadas. Haber destruido esos discos duros ha sido una decisión que fortalece la desconfianza ciudadana y dispara todas las sospechas de que el Partido Popular está hasta el cuello de irregularidades y corrupciones.

Las estrategias de comunicación obsesionadas con ganar a cualquier precio, desprovistas de ética, que no son democráticas, basadas en la mentira y sin respeto alguno a las reglas básicas del sistema, no tienen futuro y, aunque triunfen en el corto plazo, siempre son derrotadas a medio y largo plazo. Además, son indecentes, degradan a sus seguidores y son vejatorias para la ciudadanía. Un verdadero demócrata jamás utilizaría esas estrategias de trileros.

Pedro Arriola es el principal asesor de Rajoy y del PP. Su competencia es la estrategia de comunicación, lo que en un partido político equivale a tener responsabilidad sobre el poder, que es lo máximo. El éxito o fracaso del partido y del líder dependen de sus ocurrencias, argumentos y tretas. La fuerza y el poder de un partido político, en democracia, dependen de los la imagen que sepa forjarse y de apoyos y votos que ese partido obtenga del electorado.

A juzgar por las encuestas, las experiencias y los resultados obtenidos, Arriola y Rajoy han fracasado de manera estrepitosa, pues nunca antes en la Historia moderna de la política española un líder como Rajoy, acogido por los ciudadanos con una ilusión sorprendente y premiado con una sólida mayoría absoluta, había despilfarrado su capital político en tan escaso tiempo. Zapatero tardó mas de seis años en convertirse en un estorbo para España y para su propio partido, mientras que Rajoy ha tardado menos de un año en conseguir un deterioro de imagen y prestigio similar y amenaza ya a su partido con llevarlo hacia una derrota rotunda y humillante.

Todos los errores estratégicos y tácticos de Arriola tienen el mismo patrón: desprecio a los ciudadanos y a su inteligencia. Hay un error de partida que ha marcado todo el estilo y el contenido de la asesoría de comunicación del PP: no existe respeto por la democracia y solo se venera y adora el poder en si mismo. Tampoco hay respeto por la verdad, ni por los valores básicos, ni por las normas fundamentales del sistema. El éxito lo preside todo y el grito "Mariano, los españoles no te han elegido para que seas demócrata o digas la verdad, sino para que soluciones los problemas" lo preside todo. Es la filosofía del todo vale si se obtiene el éxito y "del fin que justifica los medios". El problema es que esa filosofía es falsa porque los ciudadanos han elegido a Rajoy, como lo hicieron con Aznar, Zapatero o González, sobre todo para que sea justo, decente, ejemplar, eficiente y demócrata.

La lógica y la profesionalidad exigen que tanto él presidente como su estratega deberían jubilarse porque el fracaso que han acumulado en apenas dos años de gobierno supera todas las previsiones y causa escándalo dentro y fuera de España.

La estrategia de Arriola y de Rajoy tiene fallos de una importancia sustancial. La democracia exige verdad y transparencia, pero ellos han utilizado profusamente la opacidad y la mentira. Tenían el deber de cumplir las promesas hechas al electorado, pero ellos las han incumplido todas. Sabían que el pueblo quería regenerar la vida pública, pero ellos han cerrado los ojos ante la corrupción y han escondido todas las miserias, sin castigar a los ladrones y a los canallas. Por último, han creido firmemente en un principio que es falso: el tiempo lo cura todo, cuando en realidad hay veces que el tiempo lo pudre todo, como les ha ocurrido a ellos.

El discurso de Rajoy sobre Bárcenas del día 1 de agosto de 2013, ante el Senado, es un claro ejemplo del fracaso de las estrategias y métodos de Arriola y Rajoy. Cometieron demasiados fallos, pero los principales fueron los siguientes:

- Eligieron mal la fecha. Creían que el 1 de agosto, dia del inicio de las vacaciones, pocos españoles iban a escuchar el discurso, pero ocurrió justo lo contrario y los medios, sin noticias en verano, le dedicaron espacios preferenciales y lo destacaron mas de lo esperado.

- Negó la verdad evidente de que acudía al Congreso para hablar de Bárcenas forzado por la oposición, por la demanda de los españoles y por las críticas de la prensa internacional, lo que proyectó una sensación de falsedad a todo su discurso.

- Reconoció que se había equivocado, pero lo hizo sin dolor, ni arrepentimiento, sin convicción y utilizando el recocimiento del error como "justificación" para seguir defendiendo la tesis, que ya nadie cree, de que el partido no se financió ilegalmente.

- Utilizó la anáfora "Fin de la cita" como recurso dialéctico, ignorando que esa figura es peligrosa porque tiene un intenso efecto boomerang y suele volverse en contra de quien la utiliza. Con la repetición compulsiva de “fin de la cita”, Rajoy sólo ha conseguido la rechifla de la tribuna de oradores y, lo que es peor, de las redes sociales, donde se le ha puesto en ridículo. Hay una segunda teoría corriendo como la pólvora por Internet, que sostiene que el ya famoso “fin de la cita” no es un hallazgo dialéctico de Arriola, sino un error de Rajoy al leer letra por letra el discurso, incluso lo que nunca debió leer.

- Puso a funcionar el ventilador de manera irresponsable. En lugar de hacer un alegato a favor de la honradez de la clase política, de la validez de la democracia y defendiendo su inocencia explicando los hechos con honestidad y asumiendo las evidentes responsabilidades políticas del caso Bárcenas, Arriola despreció la humildad, la verdad y el arrepentimiento y prefirió que el presidente del Gobierno sembrara la sospecha sobre todo la Cámara con un discurso bronco y agresivo, donde seguía negando la evidencia de la corrupción interna de los partidos..

- Los aplausos de los suyos delante de una sociedad española que ya no soporta los fracasos reiterados, la arrogancia y los privilegios de la clase política tuvieron en efecto deprimente e incrementaron el rechazo ciudadano a la clase política desprestigiada que está conduciendo a España hacia la ruina, el fracaso y el desprestigio internacional. La interrupción de los discursos de Rajoy y Rubalcaba con vítores y aplausos de sus partidarios, todos ellos privilegiados y cobrando copiosamente del Estado, constituyeron un espectáculo demoledor para los dos grandes partidos y para la clase política en general.

El PP todavía podría salvarse si jubila con rapidez a Rajoy y a Arriola, cambiando drásticamente su estrategia de comunicación actual por otra que sea genuinamente ética y democrática, basada en el respeto al ciudadano, en la verdad y en el seguimiento de las normas básicas del sistema democrático, que exige limpieza, castigo para los corruptos, verdad, luz, transparencia, democracia interna y culto a los valores. Pero esa opción es imposible porque los dos grandes partidos han traspasado ya demasiadas veces esa línea roja irreversible que prohibe anteponer los intereses propios y el egoísmo al bien común y el interés general. Los partidos que se comportan así, no tienen regeneración posible porque la infección les ha contaminado el cerebro y la médula y les conduce, irremisiblemente, al abuso de poder, a la corrupción, a la mentira y a la muerte.

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¿Son los gibraltareños amigos o enemigos? España debe desparasitarse

27.08.13 | 11:17. Archivado en Política, Internacional, Corrupción, España

El Ministro Principal de Gibraltar, Fabián Picardo, se ha comportado como un pirata imbécil. Como jefe de los parásitos de Gibraltar, podía haber seguido parasitando a los españoles, pero su arrogancia le ha llevado demasiado lejos y, al arrojar los bloques de cemento a los caladeros, ha despertado la indignación del “huésped”, que ahora quiere desparasitarse. Los "piojos" de Gibraltar lo van a lamentar porque, como todo parásito, necesita del huésped para vivir en prosperidad.

Lo único sensato que ha dicho Margallo y que ha hecho el gobierno de Rajoy es empezar a tratar a los gibraltareños como lo que realmente son: enemigos de España. Ahí reside toda la esencia del problema, ya que la soberanía no puede recuperarse porque España es una sociedad tan podrida e injusta que todos los gibraltareños, con razón, prefieren ser británicos que españoles. Y si se descuida Rajoy y su gobierno sigue cerrando empresas, cobrando impuestos abusivos, perdonando a los corruptos y financiando con dinero público a los chorizos de los partidos políticos y sindicatos, entonces el Campo de Gibraltar en pleno y quizás la mitad de España terminará pidiendo la nacionalidad británica.

Pero centrémonos en el problema y en la política correcta para desparasitarnos: Si Gibraltar juega a ser hostil con España, arrojando bloques de hormigón en los caladeros y ampliando ilegalmente su territorio, que se atenga a las consecuencias porque España, si es un país serio y quiere hacerse respetar, debe practicar la "reciprocidad", regla de oro de la diplomacia, y desplegar las siguientes medidas:

Controles en la verja para controlar el contrabando, la droga y el blanqueo de dinero, especialmente duros con los que posean pasaporte de Gibraltar.

Vigilancia y castigo para los vehículos con matrícula de Gibraltar, que hoy circulan por las autopistas españolas a altas velocidades, sin pagar nunca las multas de tráfico.

Control e inspecciones policiales y de Hacienda a los que residen realmente en España, con chalets de lujo en Sotogrande y la Costa del Sol, pero que tienen residencia fiscal en Gibraltar, para no pagar impuestos.

Impuestos especiales al juego on line y acoso a las empresas de juego con base en Gibraltar, hoy disfrutando de libertad plena de mercado, incluso patrocinando equipos deportivos y promocionando apuestas en emisoras como la COPE y la SER.

Denuncias continuas en los foros internacionales de las reiteradas violaciones del Tratado de Utrech.

Fondo de apoyo a los investigadores y comentaristas de prensa que publiquen la verdad sobre Gibraltar, mafiosamente escondida por los medios de prensa anglosajones, que silencian la piratería reinante en la Roca y las violaciones del tratado original.

Condena pública ante la ciudadanía de la política entreguista, cobarde y traidora desplegada por Zapatero y Moratinos, que otorgó concesiones irracionales e incomprensibles a Gibraltar, de manera gratuita, sin contrapartidas, como un sitio en la mesa de negociaciones, con el mismo rango que España y Gran Bretaña, y 60.000 lineas telefónicas para que Gibraltar se convirtiera en la meca del juego on-line.

Castigos especiales y acoso a los españoles con cuentas en el paraíso fiscal de Gibraltar, un espacio ideal para el trasvase de dinero, el lavado de dinero y la ocultación de fondos públicos robados, aunque en la criba caigan muchos políticos y empresarios españoles sin dignidad ni vergüenza, adictos al paraíso gibraltareño.

Declarar “persona non grata” a Picardo y tramitación en los tribunales españoles de las muchas denuncias contra él presentadas por daños ecológicos, medioambientales y agresiones antiespañolas.

Cierre de la frontera para mercancías estratégicas y que causan daño directo a España, como los camiones con piedras y arena que los gibraltareños utilizan para rellenar terrenos y ganar espacio al mar, en contra de lo que permiten los tratados.

Planes especiales de desarrollo para el Campo de Gibraltar, para evitar que los españoles sean los pobres y los gibraltareños los ricos, un drama que, mientras persista, el conflicto con la colonia británica nunca terminará.

Campaña de propaganda mundial contra el colonialismo británico en el siglo XXI y envio constante de dossieres de acusación, bien fundados jurídicamente, a la Unión Europea y a otros foros mundiales.

El inicio de conversaciones de amistad y estrechamiento de relaciones con otros aliados que sean realmente amigos y que sustituyan a los británicos, piratas acostumbrados a resolver los conflictos con cañoneras y fuerza. Acercamiento de España a Rusia y China, dado que ni la Unión Europea ni Estados Unidos son capaces de amparar la verdad y la justicia internacional.

El gran drama de España y su estúpida contradicción es que si de verdad quiere desparasitarse en serio, debería comenzar por cambiar su miserable y antidemocrático sistema político y sustituir el actual gobierno de Rajoy, el peor de los parásitos de España, rechazado por el pueblo y sin altura ni prestigio, por un gobierno decente, democrático y con representación y respaldo del pueblo, ante la evidencia de que el de Rajoy está tan marcado y podrido por la corrupción y el abuso de poder que no tiene peso internacional ni capacidad de defender a España. Un gobierno rechazado por mas del 60 por ciento de sus ciudadanos, que figura en las encuestas como uno de los grandes problemas de la nación, no es un gobierno válido para defender la verdad de un pueblo digno y noble como el español.

Cualquier otra medida legal y pacífica que perjudique a los gibraltareños y los trate como lo que ellos mismos han querido ser: enemigos de España.

Voto en blanco


Rajoy es ya como ZP, un político achicharrado y un estorbo para su partido

09.08.13 | 17:02. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Zapatero, Rajoy

La última encuesta publicada por "El País", el domingo 28 de julio, es demoledora para Rajoy y también para Rubalcaba, dos políticos que mas que "quemados" están "achicharrados". El sondeo demuestra que la gente cree más al delincuente Bárcenas que al presidente Rajoy. Los dos grandes partidos obtendrían menos del 25 por ciento de los votos y la inmensa mayoría de los ciudadanos desconfía y se aleja del actual presidente. La abstención y el voto en blanco de los descontentos ganarían las próximas elecciones.

Aunque no se atreven a decirlo en público porque el presidente y su "corte" no perdonan la disidencia, muchos altos cargos del PP reconocen ya en privado que Rajoy, rechazado por los ciudadanos cada día mas, se ha convertido ya en un estorbo para el partido, del que hay que librarse como se libró el PSOE de Zapatero, cuando se convenció de que la presencia del inepto al frente del gobierno ponía en gravísimo peligro el futuro del partido.

Nadie podía imaginarlo, pero Rajoy es ya un peligroso estorbo para su partido, que perderá las próximas elecciones de manera dramática si no consigue echar antes al desgastado y repudiado presidente, con tiempo suficiente para "fabricar" un nuevo líder que pueda afrontar las próximas elecciones con ciertas garantías.

Los expertos están sorprendidos por la intensidad y la rapidez del desgaste de Rajoy, que ha tardado un año y medio en fundirse, mientras que Zapatero tardó casi siete años en hundirse y convertirse en un despojo ante la ciudadanía.

Contrariamente a las tesis oficiales del PP, no ha sido la crisis, ni la incapacidad para comunicar lo que ha hundido a Rajoy y a su gobierno en un tiempo record, sino su desprecio a los valores que constituyen la esencia de la democracia. Ha mentido cuando debía decir la verdad; se ha escondido cuando debía dar la cara; ha subido los impuestos cuando prometió bajarlos; ha seguido con la política de Zapatero de destrucción del tejido empresarial y de la pujanza de las clases medias; ha incumplido sus promesas electorales; ha convivido con la corrupción y ha mantenido vivos los peores vicios del "zapaterismo", como el despilfarro, el endeudamiento desenfrenado y el desprestigio internacional de España. En definitiva, ha defraudado a los ciudadanos, que le dieron una sólida mayoría absoluta para que pilotara el renacimiento y lo que ha conseguido es mantener el país en la suciedad, la antidemocracia y el desprecio a los ciudadanos y a sus demandas.

El mandato de Rajoy, con menos de dos años de vida, se percibe como una auténtica "estafa" al ciudadano español, que, sorprendido y defraudado, ha visto como en lugar de regenerar la vida política, Rajoy y su gobierno han tolerado o alimentado la impunidad de los saqueadores y ladrones con carné de partido en el bolsillo, ha bendecido la estafa masiva de las participaciones preferentes, que ha representado, de hecho, el robo de los ahorros de cientos de miles de ahorradores españoles, y ha ignorado todas y cada una de las demandas populares, que clamaban por el fin de la financiación de partidos y sindicatos con dinero público, el adelgazamiento del Estado, la independencia de la Justicia y el refuerzo de una democracia que tanto él como Zapatero han pisoteado y aplastado.

El desgaste de Rajoy no va a arreglarse con la recuperación de la economía, como sostienen Arriola y otros asesores del presidente. El deterioro ha sobrepasado ya la línea roja de la que no hay retorno y se ha convertido ya en una maldición irreversible porque la gente, cansada de pagar impuestos, de contemplar la arbitrariedad, la injusticia, la mentira, el abuso de poder y la falta de decencia y hombría de bien para afrontar con gallardía el asunto Bárcenas y otros dramas corruptos, sólo piensa ya en vengarse.

Por culpa de Rajoy y si el PP no pone remedio con una revuelta interna portadora de decencia y ética, las próximas elecciones serán un espectáculo grotesco que hundirá todavía mas el desprestigio internacional de España, con incrementos brutales de la abstención y los votos en blanco y nulos y con una victoria inmerecida y cargada de malos augurios del PSOE e IU en coalición, lo que significaría un retorno a posiciones izquierdistas que la Historia ya condenó como ineficaces, injustas y peligrosamente abiertas al crecimiento exponencial del Estado improductivo y arrogante, el intervencionismo del gobierno y hasta el totalitarismo, que hoy está larvado y reprimido en esos ámbitos del espectro político.

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El "todo vale" y la demencia antidemocrática de la "progresía" descerebrada en España

30.07.13 | 20:28. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España

La vallesoletana Ángela Bachiller se ha convertido, a los 30 años, en la primera concejal con síndrome de Down de España. La “progresía” ha presentado ese nombramiento a la sociedad como un “éxito” y un “avance”, utilizando el adjetivo “primera”, dando a entender que no será el último político con Down que se incorpore a la “casta”.

No tenemos nada en contra de los síndromes de down, sino todo lo contrario. Es probable, incluso, que en decencia y valores, la concejala de Valladolid supere a la inmensa mayoría de sus impresentables colegas. Los que padecen el Down merecen apoyo, cuidado especial de la sociedad y facilidades para que vivan con dignidad, pero no estamos de acuerdo en que se incorporen a la política. Entendemos que los políticos son elegidos para gobernar, una tarea de élite que requiere capacidad para analizar los problemas, anticiparse a ellos y debatir en busca de consenso, discernimiento y soluciones, tareas que se escapan a las capacidades de los que tienen el síndrome.

Ya basta de someterse a los dictados de esa parte descerebrado y demente la de izquierda "progre" española, que no sólo desconoce la democracia, sino que en lo profundo de sus almas desprecian ese sistema y solo se someten a él porque no tienen otro remedio. En este blog Voto en Blanco no nos sometemos a la dictadura de lo políticamente correcto y no reconocemos otra dictadura que la de la verdad.

Este nombramiento de Valladolid es la enésima locura de una clase política española degradada y corrupta, en la que parece que todo vale, cuando la democracia exige muchas capacidades, valores, decencia y preparación. El próximo paso quizás sea nombrar en España a un presidente de gobierno con el síndrome de down, algo no demasiado difícil después de haber padecido a Zapatero y a Rajoy. La política tiene que regenerarse en España, lo que significa no solo designar a personas con solvencia ética y profesional, sino también a gente con inteligencia, idiomas y capacidad profesional para que puedan gobernar sabia y eficazmente.

Para los “progres” parece que vale todo y por eso le exigen menos a un alcalde y a un ministro que a una secretaria o un oficinista. Esa falta de exigencias a los políticos, cuando deberían exigírsele por lo menos alta solvencia moral, preparación intelectual, valores y un certificado de salud mental, es todo un escándalo que debe provocar indignación y rabia en la ciudadanía y que debemos cortar por lo sano, ya cansados de padecer a incompetentes y rufianes al frente de la vida pública española.

Voto en Blanco


La partitocracia española, obscena y sin entrañas, se blinda ante su futuro incierto

Muchos ciudadanos ingenuos creían que ante el evidente rechazo popular y a la vista de lo que ha ocurrido en otros países como Egipto, Túnez y Siria, donde los ciudadanos, cansados de soportar a dirigentes injustos y sátrapas, se echaron a la calle para expulsar a sus degradadas clases dirigentes, los políticos españoles iban a corregir el rumbo, a ser mas prudentes y a reprimir sus oscuros y voraces instintos de poder, pero está ocurriendo todo lo contrario y ante el temor a que las cosas se pongan mal, Rajoy, Rubalcaba y sus huestes se están blindando y construyendo trincheras de acero, de las que resulte casi imposible desalojarlos.

Los niveles de descaro y desfachatez de la poco democrática clase política española son insuperables.

UPyD acaba de denunciar ante el Tribunal Supremo que los cuatro últimos nombramientos en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) realizados por los dos grandes partidos políticos españoles (Cristina Narbona, Rosario Velasco, Fernando Castelló y el presidente, Fernando Martí) son ilegales porque incumplen los requisitos de independencia que establece el artículo 5 de la ley 15/85 de creación del CSN, que es un organismo independiente del gobierno que, como muchos otros, está siendo "ocupado" de manera descarada e ilegítima por los políticos españoles.

Organismos e instituciones que necesitan ser independientes en democracia para garantizar el buen funcionamiento de la sociedad, como los reguladores del mercado, el Banco de España y los mismos Altos Tribunales de Justicia, han sido prostituidos sin decoro por una clase política insaciable de poder y sin freno democrático alguno, que ha colocado a sus "piezas" en esos puestos de alto valor estratégico. El nombramiento de militantes al frente del Tribunal Constitucional (Pérez de los Cobos, del PP) y del Banco de España (Fernández Ordoñez, del PSOE), por citar sólo dos ejemplos recientes, es de tal desvergüenza que habría debido provocar la dimisión fulminante de los dos últimos gobiernos, como habría ocurrido en cualquier democracia medianamente decente del planeta.

Los partidos pueden elegir a los consejeros del CSN, lo cual ya es una arbitrariedad insostenible en democracia, pero hasta ahora los políticos se habían "reprimido" y habían elegido a técnicos. Sin embargo, ahora, cuando se sienten rechazados por los ciudadanos y cuando su gestión al frente del país es criticada masivamente y cuestionada, hasta el punto de que muchos ciudadanos reclaman castigos de la Justicia para los malos administradores y gestores públicos que han llevado al país hasta la ruina y el fracaso, ellos, los políticos, se blindan e intensifican su "ocupación" ilegítima" y "desvergonzada" de las instituciones y organismos que requieren independencia y funcionamiento libre.

Los políticos españoles, voraces y desenfrenados como una plaga de termitas, han ocupado todos los espacios posibles de una sociedad civil que, según la democracia, debe ser independiente y servir como contrapeso al poder político. Las grandes columnas de la sociedad civil, desde los sindicatos a las universidades, sin olvidar las instituciones financieras, las grandes fundaciones, colegios profesionales y otras muchas organizaciones, han sido ocupadas por los partidos o controladas a través de las subvenciones y aportes de dinero público, en muchos casos colocando a sus militantes en los patronatos y consejos, lo que constituye uno de los peores atentados de los muchos que cometen los políticos españoles contra la limpieza democrática.

Según UPyD, "el bipartidismo está tratando de blindarse" y todo indica que esa acusación es cierta.

Muchos políticos están siendo ayudados desde sus partidos para que los puestos de eventuales que ocupan en las distintas administraciones se conviertan en fijos. En Andalucía, el PSOE, un partido que ha sido especialmente descarado e inmoral en este tipo de prácticas, ha convertido en funcionarios a casi 10.000 amigos del partido, colocados en la administración autonómica, mientras se siguen realizando operaciones de este tipo, pero ahora amparadas por el silencio y la ocultación de datos al ciudadano.

El PP no es mejor que el PSOE en este tipo de suciedades antidemocráticas. Tras prometer en la campaña electoral que limpiaría de asesores la administración, es probable que hoy tengan colocados a mas asesores que Zapatero en sus tiempos de despilfarro y endeudamiento loco. Prometieron adelgazar el Estado y lo están engordando; prometieron acabar con la corrupción y comulgan a diario con ella; prometieron adecentar la vida pública y con las revelaciones de Bárcenas el PP parece un estercolero.

Muchos expertos sostienen que en España hay suficientes latrocinios, abusos e inmoralidades para que el pueblo se plante y eche del poder a una clase política que, a juzgar por sus "logros", no es merecedora de premio alguno, ni siquiera de respeto. Ante ese eventualidad, en lugar de corregir el rumbo y ser mas decentes, nuestros políticos parecen haber optado por blindarse y construir trincheras de acero para resistir las embestidas de los indignados, los arruinados, los saqueados y los expoliados.

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Si Rajoy hubiera obrado como un demócrata, no se sentiría hoy acosado y al borde de la derrota

22.07.13 | 11:36. Archivado en Partido Popular, Democracia, Corrupción, España, Rajoy

Si Rajoy hubiera sido un demócrata y no un autoritario hipócritamente travestido de demócrata, hoy no tendría los graves problemas que tiene como dirigente bajo sospecha, acosado, despreciado por su pueblo y presionado desde múltiples ángulos para que dimita. Le hubiera bastado con renunciar a la mentira y aplicar el manual básico de la democracia, pero su problema consiste en que el mismo y los que le rodean sólo piensan en el poder y jamás en cumplir las reglas básicas del sistema democrático.

Cuando tomo posesión y se encontró que los socialistas habían falseado las cuentas y la situación económica era catastrófica, situando a España al borde del rescate, antes de subir los impuestos que había prometido bajar y de violar todas sus promesas electorales, tenía que haber hablado a los ciudadanos para transmitirles la verdad y decirles que, en estas circunstancias, no podía cumplir con su programa electoral, por lo que convocaba un referéndum para preguntar a los españoles si seguía al frente del gobierno, aplicando las recetas de emergencia que la situación exige, o si dimite y celebra nuevas elecciones. Entonces habría ganado el referéndum de calle, su nuevo programa de sacrificios y recortes habría sido legitimado y nadie tendría hoy derecho a reclamarle por los recortes, las subidas de impuestos y el incumplimiento del programa que le dio el poder. Sin aquel referéndum y tras haber preferido hacer pagar a los ciudadanos la onerosa factura de la crisis, sin adelgazar antes un Estado grotesco, obeso y saturado de políticos y amigos del poder enchufados, Rajoy es hoy un dirigente repudiado, sin legitimidad, aupado hasta el poder por una estafa a sus votantes.

Cuando estalló el caso Bárcenas, en lugar de mentir asustado y de esconderse como una gallina enferma, tenía que haber comparecido ante los ciudadanos para decir la verdad, aunque esa verdad tuviera partes dolorosas. Al no hacerlo, Rajoy es hoy, como consecuencia de su escasa democracia y respeto a las reglas básicas del sistema, un "paria político", rechazado por sus ciudadanos, por los demás partidos y sin solvencia para responder con dignidad a un mequetrefe como el venezolano Maduro, que, consciente del escaso prestigio del presidente español, se atreve a llamarlo públicamente "corrupto" y "mafioso", todo un lamentable "hito" en las relaciones internacionales.

Ni Rajoy, ni Arriola, su asesor favorito, ni sus ministros demuestran ser demócratas. Es más, parece que desprecian la democracia, a la que consideran un estorbo para el gobierno y la reducen a una ceremonia de votaciones, cada cuatro años, mediante la que se eligen a unos representantes que, tras haber sido elegidos, se creen portadores de cheques en blanco y con licencia para hacer lo que quieran, sin tener presente una de las primeras reglas de la democracia: que el poder democrático es un asunto de confianza y que si esa confianza se pierde, también se pierde la legitimidad, por mucha mayoría absoluta que se haya obtenido en las urnas.

Rajoy es hoy un pobre diablo acosado, sin amigos, sin el favor de los ciudadanos y, lo peor de todo, estorbando a sus mismos compañeros de partido y provocando tal indignación entre los ciudadanos que es probable que sus mismos colegas del PP tengan que echarlo, al igual que hicieron los socialistas con Zapatero, si el PP quiere tener algún futuro político en este país de gente indignada y cabreada ante las estafas y abusos del gobierno de Rajoy.

Si hubiera sido un demócrata, hoy seria un líder apoyado y arropado por su pueblo, que le respetaría incluso si los vicios le hubieran obligado a dimitir. En lugar de escuchar las insidias y maquinaciones de sus amigos y asesores, gente inmisericorde y adoradora del poder, tendría que haber escuchado al pueblo, como es preceptivo en democracia, y atender el clamor que exige castigo para los corruptos, limpieza en la política, austeridad en el Estado y el fin de las subvenciones copiosas para los partidos políticos y sindicatos. Un líder que sintoniza con su pueblo siempre es un dirigente respetado, pero un líder alejado de sus ciudadanos, sólo tiene derecho a esperar de ellos repudio y desprecio.

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Lección de democracia para Mariano Rajoy

17.07.13 | 08:19. Archivado en Democracia, Corrupción, América Latina, Rajoy

Mariano: Como no sabes nada de democracia, aunque ni siquiera te interesa conocerla porque limitaría tus poderes, te restaría capacidad de manipular el Estado y tendrías dificultades para mentir a los ciudadanos y expoliar la sociedad, como te gusta hacer desde la Presidencia, voy a darte algunas pequeñas lecciones de democracia, por supuesto sin tu permiso, acogiéndome a mi condición de ciudadano libre y decente:

Tienes que dimitir, sea o no verdad que hayas recibido 25.000 euros en negro de sobresueldo, burlando así las leyes, como afirma Bárcenas. Tienes que dimitir en democracia porque este sistema exige que los administrados confíen en los administradores y esa confianza ya se ha roto. Muchos españoles, demasiados, una inmensa mayoría con seguridad, creen que la acusación de Bárcenas es cierta y eso ya te inhabilita para gobernar, aunque la acusación fuera falsa. Así funciona la democracia, que es un sistema basado en la confianza, aunque tu no lo sepas, entre otras razones porque nunca has sido un demócrata, ni lo es tu partido, ni los son los partidos del espectro político español, ni lo es el régimen que tenemos, ni lo son las grandes instituciones de este Estado español ocupado por los partidos, lacerado por la corrupción y mutilado y envilecido por una clase política, de la que tu formas parte, que es de las peores del mundo civilizado, ajena a los principios, normas y valores básicos de lo que llamamos democracia.

Ya antes del asunto Bárcenas había varias razones para que dimitieras, entre ellas la no poco importante de que tu gobierno es ilegítimo, aunque legal, porque has traicionado las promesas que hiciste a tus votantes, a los que engañaste y estafaste, lo que significa que tu gobierno está sustentado sobre la falsedad y la indignidad. En cualquier país democrático, esa habría sido causa suficiente para que dimitieras, pero en la España prostituida y degradada que habéis construido los políticos, es posible mantenerse en el poder, al margen del pueblo, aunque cargado de indignidad y acumulando cada día mas rechazo y odio ciudadano.

Una de las mejores definiciones de "democracia" es la que hizo Abrahan Lincoln en Guettisbusg: "gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo". Lo que González, Aznar, Zapatero y tu habéis presidido son "gobiernos de los políticos, para los políticos y por los políticos", un sistema bastardo y ajeno al pueblo, al que habéis mentido, estafado, sometido, marginado y expoliado.

Tu negativa a dimitir es patética y constituye la mejor prueba de que España es un estercolero de políticos sin altura, grandeza o decencia ¿Cómo te explicas que en otros países europeos un ministro dimita porque copió una tesis doctoral, cuando era estudiante, o porque mintió en un accidente de tráfico, y tu te niegues a hacerlo a pesar de que mas de media España te rechaza como persona y desconfía de ti? Si quieres, podría demostrarte que existen en tu mandato mas de veinte razones sólidas que te obligarían a dimitir si fueras político en Inglaterra, Alemania, Holanda o Luxemburgo, por poner sólo algunos ejemplos de países que, sin ser perfectos, son cien veces mas decentes y dignos que la sucia España que habéis construido entre vosotros los del PP y los del PSOE.

La única salida que le queda a España es la desaparición de la clase política de la que formas parte y la instauración de una verdadera democracia, basada en la verdad y la ética, con controles suficientes al poder y con capacidad para encarcelar a los ladrones y delincuentes que se han atrincherado en el Estado y sus entornos mafiosos.

Nota: He ilustrado esta nota con una foto en la que apareces bajo la imagen de Zapatero porque sois tal para cual. Parecía imposible que alguien superara al inepto de ZP, causante de estragos, pero tu lo has conseguido.

Voto en Blanco


El Estado se está convirtiendo en el peor enemigo del ciudadano

Tengo un amigo, profesor de universidad, que repite una y otra vez que la mayor tragedia de la España del presente es que el Estado se está convirtiendo, cada día mas, en el peor enemigo del ciudadano. Y, para sustentar su tesis, lanza una serie de interrogantes de gran calado: ¿Quién te exprime con los impuestos mas desproporcionados e injustos de toda Europa? ¿No es el Estado el que ha autorizado o permitido a los banqueros que nos estafen con las preferentes? ¿Quién permite que los ciudadanos, a los que debería servir y proteger, sean desahuciados y expulsados de sus hogares? ¿Quién permanece impasible mientras los más desesperados se suicidan, arrojándose de las ventanas y balcones o quemándose a lo bonzo? ¿No es el Estado que el que te priva del derecho a trabajar y a mantener a tu familia con dignidad? ¿Acaso no han sido los políticos, dueños del Estado, los que han acabado con la prosperidad, han endeudado al país por varias generaciones y han acabado con la esperanza. la confianza y la alegría del pueblo? ¿Ha hecho algo el Estado para impedir que las cajas de ahorro españolas hayan sido saqueadas y que los culpables sigan libres, sin que nadie les exija devolver el dinero? ¿Ha movido un solo dedo el Estado para impedir la corrupción masiva de las instituciones, la degradación moral de la clase política y la sustitución de la democracia por una sucia dictadura de partidos, sin ciudadanos ni controles al poder?

La vieja imagen del "Estado Protector", aquel "papá Estado" que te cuidaba y te protegía del abuso y del mal, se ha desvanecido y ha sido sustituida por un Estado predador, que miente, abusa, avasalla, roba, saquea, aplica la ley de manera interesada y que rige los destinos de la sociedad cuidando los intereses de los políticos y sus amigos poderosos, nunca los del ciudadano. Ese Estado depredador, el que convierte la vida de millones de ciudadanos en un infierno, impide que las víctimas protesten ante sus desgracias y humillaciones y cuando lo hacen les lanza a la policía para que los machaque a palos o les llama "nazis" para desacreditar lo que es mas un lamento de sufrimiento que una protesta política.

Resulta que siempre hay disponible legiones de policías, para guardar y defender a los culpables de la crisis, a los políticos irresponsables, a los poderosos, a la banca, pero nunca hay disponible ni un solo policía o guardia civil cuando los ciudadanos los necesitan, en casos de robos, estafas, crímenes o extorsiones. Esa policía que demuestra una eficacia extraordinaria a la hora de cuidar a los políticos o reprimir a los rebeldes es la misma que exhibió una incompetencia alarmante a la hora de aclarar el peor crimen de nuestra Historia moderna: el de los atentados del 11 M, todavía oscuros y bajo sospecha.

Las encuestas revelan que los españoles ya no consideran a ETA como su peor enemigo y el problema mas grave. El terrorismo ha sido sustituido por la clase política, que, organizada en partidos políticos que funcionan como bandas organizadas para controlar el poder, se ha adueñado del Estado y lo gestiona en provecho propio y en contra de las intereses de los ciudadanos. Algunos denominan Terrorismo de Estado el comportamiento agresivo, dañino y contrario al ciudadano del Estado y de sus amigos y aliados poderosos, sobre todo cuando practica con saña sus grandes vicios, que son el abuso de poder, la corrupción y la arbitrariedad en todos los campos y ámbitos.

Los políticos, dueños ahora de un Estado que antes era "de todos", si tienen claro desde hace tiempo que su principal enemigo es el ciudadano. Ante el temor a que el pueblo se rebele ante las injusticia, rearman y entrenan a sus policías y aprueban leyes cuyo objetivo no es ya el bien común sino el mantenimiento en el poder de las dos clases que dominan y controlan España: los políticos y los millonarios, todos ellos apoyados por la banca, la prensa, el aparato de Justicia y las fuerzas de seguridad represoras.

Hay algunos pensadores que creen que la enemistad profunda entre Estado y ciudadanos, un fenómeno que cada día se parece más a una guerra entre los dos bandos, será el gran signo de los tiempos durante el presente siglo XXI. Esa guerra entre políticos y ciudadanos marginados y oprimidos es la única tesis que explica el terrible resultado de las encuestas en España, donde, a pesar del maquillaje, la corrupción de los políticos y los políticos como grupo son dos de los cuatro grandes problemas del pueblo y de la nación, reflejando así un rechazo ciudadano a la clase dirigente que, en si mismo, deslegitima a los que están gestionando el Estado, muchas veces en contra de la voluntad popular.

Esa "guerra" entre ciudadanos y políticos es la espina dorsal de mi libro "Políticos, los nuevos amos" (Francisco Rubiales, ed. Almuzara 2007), premonitorio del terrible deterioro político actual, del avance de la corrupción y del enfrentamiento entre el poder político y la ciudadanía que hoy ya es el gran fenómeno de nuestro tiempo.

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Arturo Más acusa a Rajoy, con razón, de no reformar la gruesa y grasienta administración central

Tiene toda la razón Artur Mas cuando afirma que "El Gobierno español da lecciones, pero no hace los deberes". Se refiere el político catalán a que mientras Rajoy exige a los gobiernos autonómicos suprimir instituciones y administraciones que duplican y hasta triplican el trabajo, no tiene el valor de suprimir ministerios y departamentos enteros de la Administración General que no tienen prácticamente trabajo porque sus funciones y servicios fueron transferidos a las autonomías.

La principal asignatura pendiente del gobierno Rajoy, además de cumplir de una vez lo que prometió durante la campaña electoral, es adelgazar un Estado obeso y enfermo, tan gigantesco que no es posible financiarlo y que es un auténtico monumento a la obscenidad y a la desvergüenza de los políticos, que lo han creado solo para colocar a sus familiares y amigos con carné.

El PP se niega a suprimir todo lo que los ciudadanos quieren que se suprima, lo que demuestra que los deseos del pueblo tienen para el PP el mismo valor que una mosca volando. Se niega a suprimir la diputaciones, a pesar de que son innecesarias, quizás porque la mayoría están ahora en su poder y representan un magnífico estacionamiento para políticos de segundo nivel. Se niegan a suprimir los miles de empresas e instituciones que han creado los ayuntamientos, los gobiernos autonómicos y el mismo gobierno central para burlar los controles al gasto y para colocar a cientos de miles de políticos y amigos del poder dotados de carné de partido. Entre las instituciones y entidades a suprimir figuran, como afirma Artur Mas, un político que conoce bien las entrañas injustas y corruptas de un Estado del que la Cataluña que el preside es parte destacada, ministerios y departamentos enteros de la Administración General que no tienen prácticamente trabajo porque sus funciones y servicios han sido transferidos ya a las autonomías.

Pero en esta España sucia y mal gestionada por sus pésimos políticos nadie quiere perder poder y fueros y los políticos prefieren aplastar al pueblo con impuestos y recortes antes que cerrar observatorios, empresas publicas y televisiones autonómicas que solo sirven para defender a sus amos con poder en la región o antes de dejar de financiar a sindicatos y partidos políticos, patronales corruptas y que no aportan nada al bien común.

De los casi 450.000 políticos enchufados en el Estado sin que sean necesarios, mas que los que existen en Francia, Alemania y Gran Bretaña juntos, España`podría prescindir de 300.000 sin causar daño alguno a la administración y a los servicios, lo que representaría un ahorro tan enorme que solucionaría, de golpe, mas de la mitad de los problemas de déficit y desequilibrio existentes.

Pero los políticos, auténticos sátrapas dañinos para el ciudadano y la patria, se niegan a hacerlo, en contra de la voluntad popular y lejos de la decencia democrática.

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Los españoles trabajamos como esclavos para un Estado descomunal

01.07.13 | 11:35. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Dictadura, Gobierno del PP

El inepto y triste Rajoy, acostumbrado desde pequeñito a contemplar el mundo desde las alturas seguras de la clase dirigente, no entiende por qué los españoles, desagradecidos, le rechazan y le odian a él mas que a Zapatero, que fue un inútil total que hundió a España y la situó al borde del precipicio. No es capaz de entender que mientras Zapatero fue un inútil incapacitado que, como era de esperar, desplegó una ineficaz y empobrecedora política de "izquierdas", el, además, es un estafador que ha engañado a los españoles traicionando sus planteamientos de "derechas" e incumpliendo todas las grandes promesas que le auparon hasta la Moncloa.

Rajoy no entiende nada, ni se da cuenta que el problema de España es el descomunal Estado que han construido políticos como él, un monstruo tan costoso e insaciable que necesita del trabajo esclavo de todos los españoles para seguir viviendo. Rajoy se pregunta, estupefacto, por qué razón los demócratas españoles le odian a él mas que a Zapatero. La respuesta es sencilla: porque Zapatero sólo fue un inepto inmoral, pero él, además, es un mentiroso estafador, Él prometió antes de las elecciones reducir el Estado que nos esclaviza y no sólo no lo ha hecho, sino que nos ha arruinado con impuestos injustos y abusivos para seguir engordando ese Estado descomunal. Los españoles decentes nunca le perdonaremos la estafa, ni siquiera si salimos de la crisis bajo su mandato.

Los españoles, por término medio, debemos trabajar casi cinco meses completos para pagar el Estado. Los siete meses restantes son para pagar facturas y sobrevivir. Si se tiene una renta mas alta y se suman las tasas y otros impuestos, uno puede trabajar para pagar impuestos al gobierno casi siete meses al año, un abuso y una injusticia sin decencia. Apenas queda tiempo para el disfrute y la esperanza, la ilusión y la fe en el liderazgo han desaparecido del mapa.

La estafa de Rajoy a los españoles está siendo monumental y memorable. Él se presentó ante los votantes como un tipo de dercha, con creencias liberales y con los tipicos criterios de la derecha clásica: fe en la empresa, defensa de lo privado, menos Estado y menos impuestos. Pero todo ha sido un engaño porque su política, en muchos aspectos, es mas socialdemócrata que la de Zapatero, al que se parece cada día mas en aspectos tan deplorables como el endeudamiento vertiginoso, el culto a la mentira, el amor a un Estado gigante, tipico del socialismo, la fácil y lasciva convivencia con la corrupción y el despilfarro.

Zapatero tardó seis años en perder su crédito político, pero Rajoy lo ha perdido en menos de un año y medio. ¿No se ha dado cuenta que los españoles perdonamos a los pillos, a los golfos y a los mentirosos mejor que a los hipócritas. Zapatero nunca negó que era un adorador del Estado, pero Rajoy llegó al poder negandolo y después, como un vulgar leninista, se ha convertido en adorador del becerro de oro estatal.

Rajoy ha traicionado no sólo la fe de los que le votarosn, sino también la esperanza de todos los españoles. Prometió que crearía empleo y ha destruido ya 1.2 millones de puestos de trabajo; aseguró que apoyaría a la empresa y ha cerrado cientos de miles por impagos públicos, por burocracia estúpida y por impuestos agobiantes; dijo que bajaría los impuestos y los ha subido 30 veces en año y medio; garantizó que eliminaría aquella práctica pirata del Estado que obliga a los empresarios a pagar el IVA de sus facturas antes de cobrarlas, una obligación canalla que todavía está vigente.

Con Zapatero, los españoles sabíamos lo que nos esperaba: una políticsa de izquierdas, con sus puntos positivos y negativos, pero Rajoy es un estafador, porque utilizó la derecha para encaramarse a la izquierda. Es todo un hipócrita empedernido, arrogante, fatuo y falso, un personaje a los que los españoles nunca perdonan.

El dia que dijo aquello de que "he incumplido mis promesas, pero he cumplido con mi deber", muchos pensadores españoles sentimos terror porque sabíamos que eso mismo lo dijeron en el pasado casi todos los tiranos y sátrapas dañinos, desde Stalin a Hítler, sin olvidar al mismo conde Drácula, tipo cruel y asesino que se vanagloriaba de haber parado los pies a los turcos invasores de Europa. La democracia, un sistema que Rajoy parece desconocer, es precisamente lo contrario de lo que él proclama: mas respeto a las reglas del juego que a los logros, porque el respeto a las reglas es lo único que puede erradicar la tiranía y el abuso.

Rajoy olvida también algo esencial: la filosofía política del mundo libre y civilizado sostiene que cuando un político llega al poder apoyado en la mentira e incumple su programa, es un opresor tal vez legal, pero nunca legítimo. Su poder se debe al engaño y los ciudadanos tienen todo el derecho del mundo a rebelarse contra él y expulsarlo del poder, aunque haya sido legalmente elegido en las urnas.

Es casi imposible que un tipo como Rajoy, rico y poderoso de nacimiento, perteneciente a esa burocracia de élite que, desde los tiempos de los Reyes Católicos cuida su pureza de sangre y cree que el Estado les pertenece a ellos, se de cuenta de que España necesita cambiar como un calcetín para salir del pozo de caldo corrupto y tóxico que los políticos han creado para la sociedad y el pueblo llano. Hay que eliminar a los burócratas de la política para que la política sea reflejo de la realidad, de una ciudadanía que para sobrevivir se esfuerza sufre y crea empresas, algo que las élites esconocen porque ya nacieron con los grandes problemas resueltos hasta la muerte.

Las medidas que España necesita son son muchas y dolorosas y jamás podrán ser dictadas por un tipo como Rajoy. Por eso, la presencia del actual gobierno en el timón significa un riesgo de muerte para la nación. Hay que limpiar de esocria la política y, sobre todo, la Justicia, que es el poder mas necesario en el presente. Hay que acabar con la impunidad de los poderosos y llenar las cárceles de canallas y ladrones atrincherados en el poder y, sobre todo, hay que adelgazar el Estado y ponerlo al servicio de la sociedad, no como ocurre hoy, que está al servicio de los partidos y de unos políticos profesionales que desconocen el dolor, el esfuerzpo y la verdadera esencia de una España que, por culpa de ellos, es un país que no funciona, asfixiado por la injusticia, la indecencia y el abuso de poder.

Rajoy y Zapatero son dos especímenes políticos detestables que han sido posibles en España por aquello que sentenció el sabio Platón: "El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres".

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