La gestión del secuestro del Alakrana por parte del gobierno español ha puesto en evidencia la incompetencia de Zapatero, su afición a la chapuza y, sobre todo, su tendencia a la opacidad, un rasgo preocupante en un gobernante europeo e incompatible con la democracia.
Despreciando el derecho fundamental del ciudadano a ser informado con veracidad, Zapatero compareció ante las cámaras para apuntarse el "tanto" político de la liberación de los secuestrados del atunero Alakrana, pero sin informar sobre los múltiples detalles oscuros de la operación.
Desde el principio, la operación ha sido opaca, sin que esa opacidad tenga nada que ver con la prudencia y discreción que requiere una negociación. El gobierno español parece ignorar que la democracia, más que un sistema de votos y de elección de representantes, es un sistema basado en la confianza y la limpieza en el que el derecha a informar y ser informado es fundamental. Un sistema opaco, sin transparencia ni verdad, es tiranía en estado puro.
La operación no estará finalizada hasta que no se aclaren las numerosas incógnitas del caso: ¿Que bandera llevaba el barco cuando fue apresado? ¿Quién y por qué se detuvo a los dos piratas y se trajeron a España? ¿Quién lo ordenó? ¿Quién pagó el rescate? ¿Se entregó dinero por error, como de ha dicho, a una facción pirata equivocada? ¿A que se debió el enfrentamiento entre la Audiencia Nacional y el gobierno? ¿Que significa lo que ha dicho el ministro de Justicia, de que el gobierno no paga "como tal" un rescate? ¿Qué le dijo Zapatero a los familiares de los secuestrados para que guardaran un silencio sepulcral? ¿Por qué se enfrentaron unos ministros con otros? ¿Qué se va a hacer con los dos piratas detenidos? ¿Existe el compromiso de liberarlos? ¿Vamos a tener que sufrir como pueblo la humillación de indultarlos? ¿Que hará el gobierno para que no vuelvan a secuestrar otra nave española? ¿Por qué no se embarcan militares españoles en los pesqueros, como ya han hecho otros países?
El propio Zapatero, exhibiendo un desprecio intolerable a la transparencia y a la verdad, parece que ha cerrado el caso afirmando eso de que "hemos hecho lo que debíamos", sin admitir error alguno, sin un atisbo de autocrítica.
Ni siquiera está claro el extraño incidente de los disparos realizados por la armada española a los piratas, ni se sabe si fue un montaje para salvar el honor ante la opinión pública o si simplemente se fue incompetente con el uso de las armas. No se sabe si tenían orden de no causar bajas. Tampoco se sabe que razones sustentan el malestar existente en el seno de las fuerzas armadas.
Quedan muchas más preguntas sin respuesta, además de flecos judiciales que sustanciar, responsabilidades políticas sin adjudicar y lecciones que aprender.
Aunque todavía falta distancia y demasiada información para realizar un análisis completo del asunto Alakrana, sí hay suficientes datos para afirmar que de todos los errores cometidos, el peor de todos no es la incompetencia del gobierno, ni la bisoñez de los ministros implicados, ni la preocupante mediocridad del liderazgo español, sino la opacidad demostrada, el miedo a la verdad y a la luz, una siniestra e inquietante afición a la oscuridad por parte de Zapatero y sus acólitos que nada tiene que ver con la democracia y que, desgraciadamente, apesta a raíces totalitarias, a tiranía camuflada.
Al conmemorarse el 20 aniversario de la caída del Muro de Berlín, conviene saber que muchos déspotas, muy parecidos a los comunistas derrotados, están gobernando nuestras democracias, tras haberse camuflado y travestido con trajes de demócratas.
La política mundial está empezando a ser dominada por un espécimen nuevo y letal, el de los nuevos déspotas travestidos de demócratas. Tienen una clara vocación autoritaria, pero les gusta vestir su liderazgo con la legitimidad que confiere el voto popular. Han asimilado la lección histórica de que las masas no toleran la tiranía, pero saben que, debidamente camuflada, esa tiranía puede avasallar y pervivir. Se declaran demócratas y, aparentemente, aceptan la democracia como terreno de juego, pero la manipulan, la pervierten y la utilizan en beneficio propio. En realidad son depredadores totalitarios, pero bien disfrazados de demócratas fervientes, actúan como prestidigitadores y son expertos en demagogia y otros trucos que le sirven para ocultar su verdadera naturaleza ante el ciudadano. Están floreciendo por doquier, en África, en Asia, en América y hasta en la vieja Europa que inventó la democracia, y amenazan con convertirse en la peor pesadilla política del siglo XXI.
Odian a los ciudadanos libres porque reflexionan, son exigentes, tienen criterio y resultan peligrosos. Por eso los exterminan poco a poco y los sustituyen por masas incultas y por grupos fanatizados y sometidos, entrenados para defender sus colores políticos con pasión y sin lógica. Han descubierto que la educación, bien manipulada y desprovista de eficacia, predispone para la esclavitud y, en consecuencia, están convirtiendo las escuelas públicas en fábricas de corderos. Así consiguen que su poder se sostenga, no sólo sobre la legalidad manipulada, sino también sobre el miedo y sobre pandillas peligrosas de ciudadanos descerebrados que les defienden y votan fielmente.
No creen en la división de poderes y, desde el poder Ejecutivo, manipulan y controlan el Parlamento y la Justicia, pero los muy hipócritas afirman en público que los poderes tienen que ser independientes y libres.
Obsesionados por el control del poder a toda costa, utilizan la mentira y el engaño sin límites. Su estrategia de poder les lleva a utilizar demasiadas veces la palabra "democracia" en sus discursos, para sólo lo hacen para esconder su alma autoritaria y su cinismo.
Son perfectamente capaces de aplastar al enemigo sin ni siquiera sentir remordimiento, pero prefieren comprar con dinero público al adversario porque han aprendido que crear mártires, a la larga, es peligroso.
Utilizan el dinero público como si fuera propio y siempre terminan endeudando a sus países hasta límites insoportables y ruinosos. Reparten el dinero entre los amigos y premian con monedas el sometimiento y el servilismo. Son hábiles creadores de clientelismo y dependencia, exterminadores de la libertad y del libre albedrío. El erario público les sirve para afianzar su poder, comprar voluntades y corromper, políticas que siempre se traducen en debilitamiento de la sociedad, hundimiento de los valores, pérdida de competitividad y retroceso económico. Los fondos públicos son también utilizados para ganar votos, pero encubren esa nefasta política con palabras engañosas y programas falsos: igualdad, ampliación de derechos, lucha contra la crisis, defensa del Estado... y, sobre todo, "progreso", la palabra mágica de la nueva especie política depredadora.
Algunos de ellos se sienten tan seguros que se atreven, incluso, a modificar los padrones electorales y a conceder el derecho al voto a los ciudadanos extranjeros partidarios de su proyecto. Los más salvajes y gorilas están dispuestos, incluso, a alterar los resultados electorales, pero esa "fechoría", por el momento, sólo es posible en países tercermundistas, muy dominados y degradados.
Conscientes de que el control del poder Judicial es vital para que sus desmanes estén dentro del marco legal, intervienen la Justicia en nombre del pueblo, violando así la esencia de la democracia, y procuran realizar ese atentado en coalición con otros partidos políticos, para demostrar a la ciudadanía que el sometimiento de jueces, magistrados y tribunales es una práctica legal.
El dominio de las fuerzas armadas es vital y lo consiguen eliminando en la milicia el sentido del honor y del deber, sustituyéndolo por el sometimiento a lo que llaman "la voluntad popular", que no es otra cosa que la voluntad y los intereses de ellos mismos y de sus aliados.
La sociedad civil es corrompida primero y después ocupada, maniatada y castrada, hasta dejarla casi en estado de coma. Los santuarios vitales de esa sociedad civil que, en democracia, debe ser independientes y servir de contrapeso al poder del Estado, son sistemáticamente controlados: colegios profesionales, sindicatos, organizaciones patronales, universidades, asociaciones, religiones, medios de comunicación, fundaciones, cajas de ahorros y hasta empresas.
Se sienten tan seguros y dominadores que hasta renuncian a la austeridad que caracterizaba a sus predecesores del "socialismo real". No tienen miedo de exhibir ante sus pueblos, generalmente empobrecidos y asustados, lujos, confort y privilegios que consideran con descaro atributos del poder.
Una de sus obras maestras es haber creado una clase empresarial parásita y dependiente del Estado, cuyos dirigentes les votan y se hacen millonarios al servicio del poder político.
Pero su verdadera obra de arte ha sido el control de los medios de comunicación, a los que necesitan para vestir de legitimidad sus dictaduras camufladas y obscenas. Con el dinero del Estado prefieren comprar medios de comunicación que periodistas porque saben que los periodistas suelen someterse y autocensurarse voluntariamente. Con los grandes medios de su parte, sobre todo con la televisión, el medio que más influye en los imbéciles, utilizan abiertamente las nuevas tecnologías, la psicología, el marketing y la sociología política para engañar, sojuzgar y envilecer.
Francisco Rubiales
La propaganda dice que España es un paraíso y que sus ciudadanos disfrutan de una envidiable calidad de vida. Todo es mentira, excepto el clima, que es una bendición. Los políticos han hecho de España un mal sitio para vivir y los españoles son, probablemente, los ciudadanos más esquilmados por el Estado en toda Europa. Los españoles pagan impuestos como en Suecia y reciben del Estado servicios como en Nigeria, trabajan cuatro meses para pagar impuestos y dedican casi la mitad de su sueldo anual para pagar un sector público monstruoso, enfermo de obesidad mórbida, que se niega a adelgazar y que impide al país salir de la crisis.
La España de Zapatero es una estafa, un producto falseado por la propaganda, que la presenta como un oasis donde merece la pena vivir y donde los ciudadanos disfrutan de una envidiable calidad de vida, cuando en realidad es un país infectado por la corrupción y la injusticia, donde los ciudadanos son esquilmados por un Estado monstruoso, enfermo de obesidad mórbida, que se niega a adelgazar y que constituye hoy todo un drama para la ciudadanía y el mayor obstáculo para salir de la crisis.
Los últimos estudios y estadísticas revelan que los españoles trabajan casi cuatro meses (desde enero hasta la tercera semana de abril) sólo para pagar sus impuestos a un Estado que le cuesta a cada español uno 10.000 euros al año. Teniendo en cuenta que el sueldo medio es de unos 20.00 euros, los españoles dedican la mitad de sus ingresos para financiar unas administraciones públicas enfermas de obesidad, que se niegan a adelgazar, que despilfarran el dinero y tan ineptas que no saben como sacar a España de la crisis.
La realidad es que los españoles son un pueblo desgraciado, no esos ciudadanos felices que pinta la propaganda oficial. Tienen, probablemente, la democracia más degradada de la Unión Europea y sus políticos son los más poderosos, incontrolados, inmunes e impunes del continente. El liderazgo no funciona y el sistema político se deteriora cada día más. Los ciudadanos creen cada día menos en una democracia que ha sido asesinada en secreto y transformada por los políticos en una oligocracia de partidos que no merece respeto alguno.
A cambio de los impuestos desmedidos que el Estado cobra y que, para colmo de males, ha decidido subir de nuevo en plena crisis, los españoles apenas reciben servicios valiosos y eficientes. La Justicia funciona con tanto retraso e irregularidad que deja de ser justa; la educación está considerada como una de las peores del planeta. Los ciudadanos son asesinados y asaltados por unos delincuentes cada día más armados y mejor organizados en bandas, sin que la policía pueda hacer mucho por defender a los que el Estado está obligado a proteger en democracia. La sanidad pública, orgullo del sistema, no tiene dinero, debe cientos de millones a sus proveedores y ya está por detrás de muchos servicios sanitarios públicos europeos. Las ciudades están sucias, las carreteras mal mantenidas, la riqueza mal distribuida, el país mal gobernado y la economía está siendo aplastada por un gobierno cuya politica está causando la destrucción masiva del tejido productivo, con cientos de miles de empresas desaparecidas y cientos de miles de pequeños empresarios y autónomos expulsados de la producción y los servicios. El gobierno, incapaz de generar puestos de trabajo, se dedica a dar limosnas a los desempleados y pobres, generando inseguridad y desconsuelo en la ciudadanía.
La verdad estadística de España es muy diferente a la que pinta la propaganda oficial: España ostenta un vergonzante liderazgo europeo en capítulos como el desempleo, el avance de la pobreza, la prostitución, el fracaso escolar, el tráfico y consumo de drogas, el alcoholismo, población encarcelada y avance del crimen y de la delincuencia. España es líder en coches oficiales, en privilegios para sus políticos y también en crecimiento desproporcionado del Estado, que hoy cuenta con casi tres millones y medio de servidores, si a los tres millones de funcionarios existentes se agrega la "casta" privilegiada de los políticos, sus asesores, familiares, amigos y enchufados que viven del erario público.
Voto en Blanco (pulsa para visitar el blog Voto en Blanco original)
La España del fracaso económico, del deterioro democrático, del divorcio entre políticos y ciudadanos y de la trifulca y la desunión política y territorial se dispone a presidir la Unión Europea, un privilegio que Zapatero, principal artífice del "fracaso español", tal vez no se merezca.
La presidencia de la Unión Europea que le corresponde a España en el primer semestre de 2010, más que un "acontecimiento planetario", como la definió la imprudente dirigente socialista española Leire Pajín, quizás constituya un gran riesgo para los europeos. De hecho, la presidencia de Zapatero significa colocar al frente de Europa al político que lidera el único país de la Unión que no sabe salir de la crisis y que ocupa los primeros puestos europeos (y en algunos casos mundiales) en deterioro profundo de la economía, en avance del desempleo y de la pobreza, en tráfico y consumo de drogas, en prostitución, alcoholismo, fracaso escolar y crecimiento de la decepción ciudadana frente a la democracia y a sus líderes políticos. Zapatero es también un líder que ha logrado dividir a España en lugar de unirla y que ha impuesto un desquiciante enfrentamiento con la oposición que se traduce en retroceso y deterioro de la convivencia.
La España que presidirá Europa en 2010 es, también, la que encabeza las estadísticas de población encarcelada, incremento de la inseguridad, coches oficiales al servicio de las élites políticas y la que posee una densidad mayor de funcionarios, asesores, enchufados y amigos del poder cobrando del casi agotado erario público, además de ser la nación que más intensa y velozmente se endeuda e incrementa su déficit público y la que posee el Estado más sobredimensionado y, según no pocos expertos, también el más monstruoso e insostenible de toda la Unión.
Las estadísticas y sondeos también revelan que el Zapatero que representará a Europa durante todo un semestre es, igualmente, el líder político de la sociedad europea que más rápidamente está perdiendo su antigua ilusión por Europa, la que deteriora con mayor velocidad el respeto por sus dirigentes políticos, la que acumula más decepción y rechazo ante su "degradada" democracia y la que amplia más intensamente la fosa que separa a los ciudadanos y a sus políticos.
Pero los datos dramáticos que el futuro presidente podrá "ofrecer" a Europa no se detienen ahí. La España de Zapatero es también la que más intensamente está padeciendo la plaga de la inseguridad ciudadana y la que menos confía en su Justicia. Los españoles que lidera Zapatero señalan en las encuestas a los partidos políticos, a la policía y a la Justicia como las instituciones más corruptas.
Existe, además, un problema de "sintonía" entre la España de Zapatero y la Unión Europea, que parecen transmitir en distinta onda en política exterior, en cooperación militar, en política económica y hasta en ideología. La disonancia es especialmente intensa en política exterior: los mejores amigos internacionales de Zapatero no son sus "colegas" demócratas europeos, sino sátrapas y tiranos tan sanguinarios como los hermanos Castro, de Cuba, y sus socios de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Libia, Siria, Irán y otros muchos de similar pelaje.
La lista de dramas distancian a España del "alma" de Europa y parecen querer establecer de nuevo la frontera sur de África en los Pirineos. Para terminar, podemos aportar otros seis records "made in Spain": España es el país europeo más dañado por el nacionalismo excluyente, independentista y disgregador; también es el paraíso que las bandas internacionales señalan como el mejor de Europa para delinquir con mayor impunidad; la sociedad civil española, que en democracia debería tener la salud suficiente para servir de contrapeso al poder del Estado, está tan ocupada y manipulada por el poder político que languidece casi en estado de coma; el índice de periodistas sometidos al poder no para de crecer en España, lo que impide al país disfrutar de la sana fuerza de la crítica y de la fiscalización de los grandes poderes por una prensa libre; la pobreza crece en España actual a ritmo endiablado, hasta el punto de que las filas de los nuevos pobres esperando su turno en los comedores de caridad se están convirtiendo en una parte siniestra del paísaje; y, por último, la democracia española es, según numerosos expertos y analistas, la más desprestigiada ante sus ciudadanos y la que padece la más intensa degradación en toda la Unión.
España, que también es la única nación de la vieja Europa que todavía se enfrenta a un terrorismo alzado en armas, el de la banda vasca ETA, es una nación enferma y la única manera de curar una enfermedad parte de que previamente sea diagnosticada y asumida por el enfermo. La mentira, la propaganda más descarada, el autobombo y la adulación, propagados desde el gobierno, cuando afectan a la salud pública, siempre son suicidas.
Los últimos acontecimientos de la política española todavía descalifican más a Zapatero como futuro presidente de la Unión. El líder socialista español se ha empeñado en subir los impuestos y en facilitar todavía más el aborto a pesar de la más que evidente oposición de la mayoría de la sociedad española, mientras es acusado por el Partido Popular de espionaje telefónico, de utilizar la política para desprestigiar a la oposición y de intentar presentar ante los españoles al PP como un partido de delincuentes, acusaciones que, si se confirmaran, serían claras violaciones de los derechos humanos que en cualquier país democrático justificarían la dimisión del actual gobierno y unas nuevas elecciones.
El verdadero talante de Zapatero, arrogante y autoritario, aflora cada vez que el pueblo le planta cara. Ahora está despreciando a la mayoría de la sociedad española, que se opone a dos de sus inciativas: la ampliación de la ley del aborto y la subida de impuestos. Pero Zapatero es un experto en despreciar la opinión mayoritaria de los ciudadanos, que también se oponen a su despilfarro y que quieren un profundo plan de austeridad en el gobierno. Si la democracia es, como algunos afirman, "la voluntad de la mayoría", Zapatero es uno de esos enemigos de la democracia a los que en la Grecia clásica llamaban "oligarcas".
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se niega a ceder ante los casi dos millones de españoles que se manifestaron recientemente en Madrid contra la reforma de la actual ley del aborto, que lo facilita hasta el grado de permitir que las adolescentes de 16 años puedan abortar sin conocimiento de sus padres. Pero se niega también a retirar otras medidas de su gobierno que las mayorías rechazan, como la subida de los impuestos y el despilfarro de su gobierno en tiempos de crisis.
La decisión de Zapatero revela su verdadero talante arrogante, autoritario y antidemocrático, pues no hay peor pecado en democracia que gobernar contra la voluntad popular mayoritaria.
Sabedor de que gobierna en contra de la voluntad de la mayoría, Zapatero se niega a someter la reforma de la ley del aborto a referendum y engaña de nuevo al apoyarse en encuestas que reflejan no el apoyo a su reforma sino el apoyo de la sociedad al aborto.
Prefesional del engaño y político taimado, Zapatero desvía el núcleo del debate hacia el "aborto sí o aborto no", cuando lo que se discute en la España actual no es eso sino otra cosa muy diferente: si se apuesta por la vida o por la muerte, si se ayuda a las madres a que tengan a sus hijos y, si lo desean, lo den en adopción, o si se facilita, como quieren Zapatero y sus seguidores, la cultura de la muerte y el poder público empuja a las mujeres hacia el aborto.
Su reacción altiva ante la mayor manifestación de protesta cívica de la sociedad española desde la muerte de Franco demuestra que la "democracia" de Zapatero es un timo, como lo es también su falso talante dialogante y sonriente. En la hora de la verdad surge siempre el talante arrogante y autoritario de un político sin grandeza, nada democrático, decidido a imponer su voluntad a las mayorías y a dividir la sociedad española, enfrentandola de manera temeraria, siempre para mantenerse en el poder.
Felipe González se enfrentó en una ocasión claramente a la mayoría de los españoles, cuando, después de criticar a la OTAN, propuso la permanencia de España en la alianza, pero tuvo la decencia de convocar un referendum, defender sus tesis y someterse al electorado, que cambió de opinión y le apoyó. Aznar fue menos demócrata y abrió la espita de la arrogancia en el poder cuando implicó a España en la guerra de Irak, en contra del criterio de la mayoría, y cuando, en lugar de cumplir su promesa de regenerar la democracia, la prostituyó proponiendo al PSOE el nefasto Pacto por la Justicia, gracias al cual los partidos políticos violan hoy la independencia judicial y nombran jueces y magistrados en España. Pero el campeón indiscutible del enfrentamiento con las mayorías es Zapatero, que ha humillado la voluntad popular de los españoles en demasiadas ocasiones: al negociar con ETA, al negar la existencia de la crisis, al promover el Estatuto de Cataluña, al imponer una nueva ley sobre el aborto, al subir los impuestos, al despilfarrar los fondos públicos... y en un largo etcétera.
Con Zapatero, la burla a los criterios mayoritarios se ha convertido en una indecencia del sistema y en una clara manifestación de antidemocracia que, por salud pública, es necesario erradicar antes de que el mal se consolide y acabe con lo poco que queda de la democracia española.
Lo correcto en democracia es obedecer los deseos de las mayorías y, cuando el gobierno no está de acuerdo con esos criterios, someter la cuestión a referendum. Si lo gana, el gobierno impone su política, pero si lo pierde, debe dimitir. Así se comportan todavía algunas democracias occidentales, pero no la española, que constituye hoy una vergüenza mundial para el sistema de libertades y derechos.
El "Caso Gürtel" es un caso de corrupción real y palpable que afecta de manera vergonzosa al Partido Popular, pero detrás de él se percibe la mano del PSOE, un partido empeñado en desacreditar a la oposición de derecha y en impedirle el acceso al poder. La gran duda es si lo hace desde la competencia limpia, que es un valor en democracia, o utilizando en su acoso recursos del Estado que deben ser neutrales, prohibidos en democracia y reñidos con la decencia.
La gran pregunta que emerge del "caso Gürtel" es si el PSOE de Zapatero logrará finalmente su propósito de aplastar al PP y cerrarle el paso hacia la victoria electoral en 2012, consiguiendo así que Zapatero, un pésimo gobernante, nefasto para España, acceda a un tercer mandato.
El PSOE de Zapatero, cuyo rasgo dominante es que ansía el poder por encima de todo, intentó dinamitar al Partido Popular después de derrotarlo en 11 de marzo de 2004, presentándolo ante los españoles como un partido de mentirosos arrogantes, insensible a los deseos del pueblo y poco democrático.
Como no pudo lograr su objetivo, entonces intentó aislarlo y cerrarle cualquier posibilidad de alianza con otros partidos, para lo cual cerró pactos, algunos de ellos inconfesables, con los pequeños partidos nacionalistas, a pesar de las teóricas diferencias ideológicas, otorgándoles más poder del que les correspondía, estimulando su nacionalismo disgregador y permitiéndoles que practicaran niveles intolerabloes y nauseabundos de el chantaje antidemocrático e insolidario.
Al fallarles también esa "jugada" y al ver que el PP, a pesar de todo, ganó las elecciones en Galicia y dominó en las "europeas", Zapatero y sus adláteres volcaron todo su esfuerzo en la "tarea" de demostrar a los españoles que el PP es un partido tan corrupto o más que el mismo PSOE, para lo cual movilizaron todas sus piezas, que no son pocas. Algunos observadores y analistas creen que, incluso, utilizaron recursos del Estado, como sectores de las fuerzas de inteligencia y seguridad, que, en democracia, deben ser escrupulosamente neutrales.
La historia dirá si el "caso Gürtel" acabará o no con el PP o si, como algunos creen, tendrá poca influencia en los electores o, incluso, generará un efecto contrario en la sociedad, que a veces decide proteger y arropar al débil frente al fuerte, a la víctima frente al cazador.
Ocurra lo que ocurra, el PP debe aprender de una vez una lección vital: el PSOE es un adversario peligroso capaz de utilizar muchos recursos para lograr su anhelo de controlar el poder, incluso algunos que en una verdadera democracia son impensables. En consecuencia, al PP no le queda otro camino que le conduzca al poder que el de la regeneración de la democracia, empezando por sus propias filas.
La derecha española debe asumir de una vez por todas que, pareciéndose al PSOE y dirigido por chorizos con gomina, jamás llegará al poder en una España que quiere retornar a la decencia. Ante un panorama de corrupción generalizada, es probable que los españoles digan aquello de que "más vale malo conocido que .." y sigan votando al PSOE.
Para enfrentarse al PSOE, la derecha española tiene que hacerse demócrata, adoptar un modelo de partido distinto al que diseñó José María Aznar, sin semidioses intocables al frente, ajeno al leninismo, capaz de tolerar el libre debate interno y de premiar el mérito por encima del servilismo, un partido de hombres y mujeres libres y honrados, como exige la democracia.
El caso Gürtel, por mucha agresión del PSOE que esconda, es un caso de corrupción real que, además, tiene problemas estéticos de pésimo gusto, con gente pija de gomina que recibe regalos a cambio de contratos, con dirigentes implicados que no merecen el privilegios de dirigir a un pueblo digno.
Limpien ustedes su partido y abracen sin cautelas la regeneración de la democracia, aquella que Aznar traicionó después de haberla prometido en su campaña electoral de 1996, una traición que decepcionó a muchos demócratas españoles, a los cuales la derecha humilló con aquel Pacto por la Justicia, impulsado por Aznar, que permitió a los grandes partidos políticos nombrar a los grandes magistrados y entrar a saco en los tribunales de justicia.
Sin democracia, el PSOE siempre gana, porque su leninismo sin escrúpulos, vertical y autoritario lo convierte en una maquinaria de poder casi invencible.
La realidad de España a principios del siglo XXI es todo un drama: Desde la izquierda y desde la derecha, la democracia ha sido asesinada y sustituida, secretamente y con nocturnidad, por una oligocracia de partidos que gestiona un Estado como si fuera de su propiedad, que predomina ilícitamente sobre los ciudadanos y la sociedad civil y que sabe coexistir sin trumas con la currupción y la mentira.
Únicamente un partido que crea de verdad en la democracia y la ponga en práctica, que otorgue valor al ciudadano, a la libertad, a las ideas, al debate y a la decencia, podra derrotar al PSOE, el cual se sentiría obligado a refundarse, si es que quiere volver a gobernar.
Nuestros partidos deberían aprender, de una vez, a ser demócratas. España y millones de españoles hastiados de corrupción y de indecencia se lo agradeceríamos.
Francisco Rubiales
Que nadie se avergüence por lo que ocurrió el 12 de octubre, fiesta nacional de España, cuando miles de ciudadanos, indignados ante el mal gobierno y la arrogancia ineficiente de Zapatero, exigieron a gritos, en el madrileño Paseo de la Castellana, durante el desfile militar conmemorativo, la dimisión del presidente del gobierno español. Aquel fue, probablemente, uno de los gestos más dignos y responsables de la sociedad española en los últimos años.
Aunque algunos políticos, como el alcalde de Madrid, condenaron la protesta, aquel fue un gesto importante para la democracia española, que recuperó parte de su dignidad perdida cuando los ciudadanos, haciendo uso del derecho que les otorga el ser dueños y soberanos en democracia, abuchearon al mal gobernante, gritándo al que pagan el sueldo ¡Zapatero, dimisión!
Cuando una ciudadanía es cada día más consciente de que está siendo mal gobernada, conducida hacia el fracaso y la pobreza y también se siente sometida por un sistema degradado, que ha dejado de ser democrático, y por una casta política arrogante, inepta y atiborrada de privilegios y ventajas, debe aprovechar cualquier ocasión para demostrar su rechazo y repudio al mal gobierno, a la corrupción y al abuso.
Ese derecho ciudadano a protestar en cualquier espacio u ocasión es democracia en estado puro.
Si España fuera una democracia auténtica y si la sociedad española fuera lúcida y responsable, sabriamos todos que los datos económicos y el estado de la nación exigen la dimisión urgente de José Luis Rodróguez Zapatero y la convocatoria de elecciones anticipadas.
La estrategia del gobierno de separarse de la crisis como si fuera algo importado del exterior, eludiendo toda responsabilidad en el desastre de la economía española, que según algunas previsiones podría permanecer todavía varios años en el foso, hasta alcanzar la espeluznante cifra de seis millones de parados, es una falacia y un engaño contrario a la lógica y a la decencia porque, en democracia, la culpa del drama siempre es del que tiene el poder y la obligación de combatir el desastre con los inmensos recursos que hoy tiene el poder. El tozudo e irracional empeño de Zapatero en no introducir en España las reformas y medidas que le aconsejan el FMI, la Unión Europea, otras instituciones internacionales de prestigio y miles de expertos inclinan a muchos españoles a sospechar que están siendo gobernados por un personaje incontrolado y tal vez enfermo.
Las medidas de Zapatero han fracasado, una tras otra, como demuestra la situación de España, que es el único país de la Unión Europea que no reacciona y sigue hundiéndose. Ese drama se debe a la terquedad de Zapatero en aplicar recetas contrarias a las que han aplicado los demás países, como el endeudamiento imprudente, la subida de impuestos y el desvergonzado mantenimiento del despilfarro en el gasto público.
La consecuencia de esas medidas gubernamentales ha sido la destrucción masiva del tejido productivo, la desmoralización de la sociedad, el hundimiento del consumo y de la demanda y la creación constante de paro y pobreza, una cosecha tan desastrosa que en cualquier democracia exigiría dimisiones en masa y nuevas elecciones para dar oportunidades a otros equipor más preparados y con otras ideas.
El balance del gobierno de Zapatero es desolador: durante su mandato España se ha empobrecido, el desempleo se ha adueñado de la sociedad y se han ensanchado las fosas que separan a los ricos de los pobres, a los ciudadanos de los políticos y a las derechas de las izquierdas, además de potenciar la insolidaridad, la desunión entre los españoles y la corrupción, sin olvidar que se han consolidado los liderazgos internacionales y vergonzosos que España ostenta en fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, desempleo, destrucción del tejido productivo, prostitución, alcoholismo, consumo y tráfico de drogas, despilfarro público, endeudamiento, avance de la inseguridad, crecimiento desordenado del Estado, manipulación y propaganda del Estado, deterioro de la política y un largo y lamentable etcétera que en un cualquier democracia seria ya habría provocado la dimisión del gobierno en pleno..
Pero Zapatero, que entiende poco de democracia y mucho de poder, se aferra a su sillón y, sin sensibilidad ni sentido de la responsabilidad, seguramente es capaz de hacer como Sansón, que provocó el hundimiento del templo para morir él con todos los filisteos, bajo las ruinas (de España).
Algunos ilusos, cuando lean esta información, quizás piensen que se trata de un capítulo más de la "Conspiranoia" mundial, pero, si reflexionan e investigan, descubrirán que es algo rigurosamente cierto, todo un proyecto de poder ideado por Fidel Castro y financiado por el petróleo venezolano, cuyo fin último es derrotar al binomio "democracia-capitalismo", sustituyéndolo por un neocomunismo más sutil e inteligente, aunque igual de totalitario, que el que fracasó y fue derribado en la vieja URSS.
Los desinformados creen que Fidel Castro ha abandonado el gobierno de Cuba porque está enfermo y cansado, pero lo cierto es que lo ha dejado en manos de su hermano Raúl para dedicarse en cuerpo y alma a lo que él define como su verdadera y más grandiosa obra revolucionaria: la resurrección del comunismo en el siglo XXI, bajo el impulso de Cuba y el dinero de Venezuela. Cuba es ya una pieza cazada y sometida y el viejo Fidel, ambicioso e iluminado, necesita emociones fuertes. Ahora quiere cazar al mundo entero.
Fidel cree que lo más importante que le ha ocurrido a la revolución mundial comunista, desde la toma del Palacio de Invierno, es su "amistad estratégica" con Hugo Chávez, el gorila rojo de Venezuela, con cuyos petrodólares se está reconstruyendo el comunismo, después de lo que Fidel describe como "la traición de Rusia", ocurrida cuando Moscú, tras la caída del Muro de Berlín, abandonó el comunismo y permitió que se desmoronara el bloque soviético.
El nuevo comunismo de este siglo XXI habla español, está dirigido por dos líderes de habla hispana, Fidel y Hugo, cuenta con el apoyo del español Zapatero y pretende renacer en América Latina, un territorio que están asaltando sin que Estados Unidos, en manos de un líder confundido como Obama, con escaso apego a la democracia e incapaz de defender los valores de un Occidente al que él, racialmente, no pertenece, mueva un solo dedo para impedirlo.
El primer gran asalto a la democracia y al capitalismo se está perpetrando en América Latina y Europa, dirigido por Fidel Castro, con el dinero de Venezuela, con la colaboración activa los dirigentes de Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Brasil y Argentina, con la complicidad de los países más radicales del mundo islamista y con la colaboración del español Zapatero, que actúa como quintacolumnista en el corazón de la Europa democrática, el otro bastión a batir, junto con Estados Unidos, por el neocumunismo resucitado.
La batalla en América Latina ya se está librando en el terreno diplomático y financiero. Hay muchos millones de dólares venezolanos comprando voluntades y alianzas, pero el capítulo decisivo se dará en Bolivia, reeditando un viejo sueño de Fidel y el "Che" Guevara, según el cual desde Bolivía, situada en el corazón del subcontinente americano, puede desestabilizarse fácilmente todo el continente, utilizando su situación geográfica, la pobreza y el nacionalismo irredento de los indígenas.
El "Che" fracasó en su intento y encontró la muerte en las selvas bolivianas, pero ahora la operación, ideada por un Fidel plenamente dedicado a la geopolítica y a la geoestrategia, es más sofisticada y está mejor preparada. Con el dinero venezolano, van a crearse cinco bases militares en cada una de las fronteras de Bolivia con Argentina, Chile, Paraguay, Perú y Brasil. Allí operarán militares y entrenadores cubanos, dotados con pasaporte venezolano, algunos de los aviones recién adquiridos por Venezuela en Rusia y empezarán también a utilizarse las armas y equipos que ha adquirido Hugo Chávez en los últimos años, por valor superior a los 20.000 millones de dólares, una cifra que convierte a Venezuela en el primer comprador mundial de armamento.
Fidel y el gorila rojo están fraguando una importante alianza estratégica con todos los enemigos de la libertad y de la democracia en el mundo. Se presentan en público como el "Socialismo del Siglo XXI", pero eso es puro marketing que oculta el resurgimiento de aquel comunismo, de ignominiosa memoria, que asesinó a decenas de millones de personas bajo el liderazgo sangriento de Mao (en China) y Stalin (en la URSS), y que fue derribado por el propio pueblo al que decía servir.
Muchos de los dictadores y sátrapas adscritos a esa alianza estuvieron recientemente concentrados en la venezolana isla Margarita, invitados por Hugo Chávez. Además del brasileño Lula da Silva y de la chilena Bachelet, quizás los únicos aceptables en la reunión de "forajidos", allí estuvieron el dictador libio, Muamar el Gadafi, Robert Mugabe, tirano de Zimbawe, Teodoro Obiang, dueño de Guinea Ecuatorial, el mariscal de campo Alí Abdulah Saleh, dictador de Yemen, coronel Ibrahim Baré Mainassara, dictador de Niger, Yahya Jamneh, de Gambia, Joseph Kabila, cleptócrata del Congo, General Mohamed Abdelazzis, presidente de Mauritania gracias a un golpe de Estado, Faure Eyadima, sátrapa e Togo, también elevado al poder tras un golpe de Estado, y Abdelasis Bouteflika, líder de la totalitaria Argelia.
A ese inigualable "aquelarre" faltaron algunos amigos y aliados, como los sátrapas amigos latinoamericanos, especialmente el "nica" Ortega, el ecuatoriano Correa y el boliviano Morales, además de los sátrapas de Siria, Irán y Bielorrusia, el dubitativo Putín, que juega las dos cartas, las de la democracia y la de los dictadores, y el enigmático español Zapatero, del que se dice que nadie en el mundo sabe lo que realmente piensa, probablemente el mejor actor y quintacolumnista del grupo, en quien Fidel y Chávez confían para que sepa "vender" el proyecto en la Unión Europea y "lavar" la imagen internacional de la conspiración y de los forajidos y liberticidas que participan en ella.
La sucia deriva de España y su avance inexorable hacia la ruina política, económica y moral, bajo el nefasto liderazgo del actual presidente del gobierno, convierten en urgente la misión de evitar que Zapatero gane las próximas elecciones y continúe destruyendo el país. Ese es ya el primer deber de un demócrata español en el presente.
La primera obligación para un demócrata español siguen siendo la regeneración de la democracia, pero el deber más urgente y prioritario es expulsar del poder, en las próximas elecciones, al actual presidente del gobierno, un personaje nocivo para España, aunque para ello haya que votar a gente tan poco decente y democráticamente fiable como Rajoy y los suyos.
La postración de España es tan intensa y los errores políticos del gobierno tan profundos y pertinaces que echar a Zapatero se ha convertido ya para España en una cuestión de vida o muerte.
La injusta e inconveniente subida de impuestos recién aprobada, que diezmará a las clases bajas y medias, y la ley del aborto libérrimo, que autoriza a niñas de 16 años a matar al hijo que portan en su vientre, sin que ni siquiera lo sepan sus padres, son las dos últimas aberraciones de un dirigente que ya empieza a ser considerado por muchos ciudadanos como la peor plaga política de España desde aquel nefasto Fernando VII que, a golpe de traiciones y mentiras, fue bautizado como "el rey felón".
La España que dirige Zapatero con mano firme y sonrisa engañosa camina hacia la ruina y hacia su derrota como pueblo, conquistando cada día nuevas cotas de insolidaridad, desunión, despilfarro, degeneración política y moral. En Europa se empieza a ver a España como "el país enfermo", campeón y líder de todo lo deleznable: alcoholismo, prostitución, desempleo, avance de la pobreza, baja calidad de la enseñanza, fracaso escolar, incremento de la delincuencia, desconfianza, degeneración de la democracia, desprestigio de sus líderes políticos, corrupción y pésimo liderazgo, entre otros muchos vicios y dramas.
La España de Zapatero es un bodrio en el que lo único que avanza es la pobreza y la humillación de los ciudadanos, impotentes ante el desastre que se fragua, muchos de los cuales incorporándose cada día a las colas de los comedores de caridad y a la legión de los que ya comen de los desechos que encuentran en las basuras y duermen en las calles y parques, bajo cartones y plásticos.
Sólo la impresionante lluvia de propaganda del gobierno y la imbecilidad de los fanáticos, dispuestos a defender a los suyos y a odiar al adversario "hasta la muerte", como si la política fuera un encuentro de fútbol, impide al grueso de la sociedad española ser consciente de su tragedia.
Los políticos son prácticamente impunes, conviven con la mentira y gobiernan con arrogancia desmedida, sin los controles que la democracia establece para limitar y sujetar al poder del Estado. En España, la dimensión del Estado es desproporcionada y la marea de enchufados, familiares, correligionarios y amigos colocados por el poder y cobrando del erario público es ya una riada intolerable. En esta España vergonzante no existe separación de poderes porque los partidos políticos los controlan y sojuzgan. La ley no es igual para todos. La corrupción forma parte del Estado. La sociedad civil ha sido asesinada por los partidos políticos. Los ciudadanos no pueden elegir libremente a sus representantes porque son los partidos los que eligen a los que formarán parte de esas antidemocráticas listas cerradas y bloqueadas que arrebatan al ciudadano su derecho a elegir, sagrado en democracia. En España, gran parte de los medios de comunicación están sometidos al poder o controlados por uno de los partidos políticos, traicionando el imprescindible servicio que le deben a la verdad, al ciudadano y a la democracia. En España se gobierna en contra de la voluntad popular y, desde el poder, se adoptan medidas que son rechazadas por más del 70 por ciento de la población. En España la gente desconfía de sus políticos, a los que señala en las encuestas como la quinta preocupación nacional, por delante del terrorismo. En España, cada día más gente se aleja del sistema y comienza a odiar al poder.
Por todas estas razones y porque superar a Zapatero en ineficiencia y desatinos es prácticamente imposible, "echar a Zapatero" la próxima vez que se abran las urnas es la primera urgencia del país y la primera obligación de un demócrata español, aunque para ello tenga que taparse la nariz y votar a una oposición que, para desgracia de España, también huele a podrido.
El líder de la derecha española, Mariano Rajoy, se ha mostrado dispuesto, en estos tiempos de crisis, a renunciar a parte de su sueldo para ayudar a mejorar la situación económica de España, porque considera que “hay que apretarse el cinturón” desde las instituciones y organismos públicos. Lo declaró en una entrevista concedida a Telecinco.
Y los ciudadanos nos preguntamos ¿Por qué no se lo baja? ¿Es que sólo estaría dispuesto a hacerlo si él fuera el presidente del gobierno? Nada ni nadie le impide renunciar a parte de su actual sueldo, que es de unos 100.000 euros anuales como parlamentario, más los importantes complementos que recibe como presidente del Partido Popular.
Podría también, para dar ejemplo, entregar parte de su sueldo a Cáritas o a otra ONG de garantizada honradez y eficiencia, gracias a las cuales muchos desamparados y nuevos pobres españoles están comiendo cada día. No sólo el presidente del gobierno debe ser ejemplar. También podría serlo el líder de la oposición, obligado a demostrar a los votantes españoles que él es diferente al jerarca de la Moncloa.
Rajoy insistió en la importancia de tomar medidas que favorezcan la creación de empleo, en lugar de subir impuestos. A su juicio, si el Gobierno sube finalmente impuestos como el IVA sólo servirá para incentivar el fraude y puso el ejemplo de que este verano la economía sumergida ha aumentado un 30% con motivo de la crisis y aseguró que la subida de impuestos se va a “invitar” a los ciudadanos a defraudar con técnicas ya habituales como no pedir facturas para evitar el pago del IVA.
Rajoy criticó la gestión económica del Gobierno de Zapatero, al que acusó de hacer declaraciones “sin sentido” y que “no sirven para nada” como cuando dijo recientemente a la revista Newsweek que basta con salir a la calle para comprobar que las cosas van bien en España.
Detrás de esas declaraciones y de muchos de los abundantes errores políticos de España se esconde la arrogancia y el privilegio de los políticos, que se han autodotado de sueldos millonarios, pensiones de lujo y de tantas ventajas que su situación les impide conocer las privaciones y dramas del pueblo. La clase política española, a golpe de privilegios, se ha convertido en una tribu de millonarios alienados y sin otra obligación que l sumisión al líder, que, rodeados de dinero, privilegios, guardaespaldas, coches oficiales y otras muchas ventajas, vive aislada del lodazal general en el que sse ha convertido España, gracias a su mala gestión y pésimo liderazgo.
Con información recibida por Internet y con datos propios, hemos elaborado una lista con algunas de las mentiras del poder:
Hace poco, en Televisión un señor decía "Zapatero utiliza la poítica de los padres que enseñan a nadar... primero te dice dentro de un més todo estará arreglado y cuando pasa ese mes, te vuelve a decir en un mes se acabará la crisis y así continuamente..."
1. ¿Crisis?, ¿qué crisis?
25 de abril de 2007
Solbes: “Yo no veo afectado para nada el sector de la construcción. Específicamente, sigue funcionando igual, con una ligera desaceleración que permite ajustarse a una realidad que lógicamente va a exigir una demanda ligeramente inferior”.
3 de julio de 2007
Zapatero: “Lo enunciaré de forma sencilla pero ambiciosa: la próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo”.
17 de agosto de 2007
Solbes: “Los efectos de la crisis hipotecaria estadounidense tendrán un impacto ‘relativamente pequeño’ en la economía española".
21 de agosto de 2007
Zapatero: “España está a salvo de la crisis financiera”.
6 de septiembre del 2007
Zapatero: “Tenemos la tasa de paro más baja de la historia” “El modelo económico español es un modelo internacional de solvencia y eficiencia”.
11 de septiembre de 2007
Zapatero: “Haciendo uso de un símil futbolístico se podría decir que España ha entrado en la Champions League de la economía mundial”.
16 de octubre de 2007
Zapatero: “No hay atisbo de recesión económica. La economía española tiene muy buenos fundamentos”.
24 de octubre de 2007
Solbes: Rajoy tiene “una visión apocalíptica” de la economía. “Incluso en un entorno exterior hipotéticamente menos favorable, pensamos que el 3,3% de crecimiento en España es una cifra razonable”.
11 de diciembre de 2007
Solbes: “La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%”.
9 de enero de 2008
Zapatero: “Crear un alarmismo injustificado en torno a la economía de un país puede dañar las expectativas”. “Permítanme que diga que es lo menos patriótico que conozco”.
10 de enero de 2008
Solbes: Estamos ante una “gradual desaceleración”; se trata de una “evolución natural” y “un fenómeno saludable”; si llegaran las “vacas flacas”, las afrontaríamos “con gran tranquilidad” gracias al superávit de las cuentas públicas.
14 de enero de 2008
Zapatero: La crisis “es una falacia, puro catastrofismo”. “Estamos creciendo por encima del 3%. Aunque mañana crezcamos al 3% o al 2,8%, que es un crecimiento bueno, vamos a seguir creando empleo y teniendo superávit”.
4 de febrero de 2008
El PSOE presentó sus eslóganes electorales: “Por el pleno empleo”; “Soñar con los pies en la tierra”; “Motivos para creer”.
11 de febrero de 2008
Solbes: Los que auguran el riesgo de recesión “no saben nada de economía”. “Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico”. La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo “cercano al 3%” , lo que permitirá crear “1,6 millones de nuevos empleos” y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa.
25 de febrero de 2008
Zapatero: “Las cuentas públicas han tenido superávit todos los años: 70.000 millones de euros de superávit, que nos permiten tener una garantía, una fortaleza para atender cualquier necesidad”. “La desaceleración no va a ser ni profunda ni prolongada. Va a ser una desaceleración para la cual nuestro país está más preparado que nadie.” “Debería haber tomado nota del debate entre el señor Solbes y el señor Pizarro, para darse cuenta de que no vale la demagogia en la economía”.
3 de marzo de 2008
Zapatero: “Prometo crear 2 millones de nuevos empleos".
7 de marzo de 2008
Zapatero: “España está en condiciones para llegar al pleno empleo”.
26 de abril de 2008
Zapatero: “La peor previsión de paro que podamos tener por delante será siempre una previsión de paro mejor que la que mejor tuvo el PP”.
28 de abril de 2008
Zapatero: La actitud de quienes “exageran” sobre el alcance de la actual situación económica es “antipatriótica, inaceptable y demagógica”.
8 de mayo de 2008
Solbes: “De hecho, nuestras previsiones apuntan a una recuperación de las tasas de crecimiento de la economía ya en el 2º semestre del 2009, que en 2010 nos permitirán crecer a un ritmo medio cercano al 3%”.
12 de junio de 2008
Solbes: “El Estado tendrá superávit presupuestario a pesar de una coyuntura económica desfavorable”.
2. La crisis ya es opinable:
3 de junio de 2008
Solbes: “El Producto Interior Bruto podría crecer en el actual ejercicio en el entorno del 2%”. España está “capeando el temporal”.
29 de junio de 2008
Zapatero: “Como todo, es opinable, y depende de lo que entendamos por crisis. [...] Por un concepto como el de crisis habría que preguntar a los economistas, y seguramente no se pondrían de acuerdo”.
“Más allá de baches como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones”.
2 de julio de 2008
Zapatero: “La economía vive una situación difícil y complicada”.
4 de Julio de 2008
Zapatero: “Ser optimistas es algo más que un acto de racionalidad, es una exigencia moral, […]”. “A trabajar... y también conviene que consumáis”.
8 de julio de 2008
Zapatero dice por primera vez la palabra crisis: “En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad”.
3. El Gobierno reconoce la crisis:
16 de julio de 2008
Solbes: “Para mí, que he vivido la crisis del 93-94 y algunas otras indirectamente, ésta es posiblemente la crisis más compleja por la cantidad de factores que están encima de la mesa”.
21 de julio de 2008
Solbes: “Si el crecimiento es claramente por debajo de 2,3%, vamos a ver un ligero déficit, pero no me preocupa”.
24 de julio de 2008
Solbes: “A recesión no llegaremos en ningún caso y a crecimiento negativo espero que tampoco”. A lo que añadió: “no es esa nuestra hipótesis de trabajo”, sino que el comportamiento de la economía será de un crecimiento próximo a cero, “pero no por debajo”. La situación “es la más compleja de las últimas décadas”. “No es que hayan fallado nuestras previsiones, es que han fallado las de todo el mundo”.
El PSOE se enroca, cierra los ojos y defiende a Zapatero, negándose a ver la evidencia de que el líder socialista está conduciendo a España hacia el precipicio. No es facil saber si lo que escenificó ayer el comité federal del PSOE es el silencio cobarde de los corderos o la defensa desesperada del privilegio, pero, en cualquier caso, es una postura políticamente indecente que deja a España abandonada y sin esperanza, en manos de un inepto.
El comité federal del PSOE cerró filas en torno a Zapatero, el peor dirigente político que ha tenido España desde Fernando VII, a pesar del evidente fracaso de su liderazgo, que está conduciendo a España hacia el precipicio.
No es fácil discernir si los jerarcas socialistas fueron ayer vergonzosamente cobardes o simplemente defendieron sus privilegios y ventajas en un tiempo terrible de crisis, que ellos no perciben desde sus coches oficiales y sueldos estelares. De cualquier modo, lo de ayer fue un espectáculo triste de borregos sometidos, incapaces de anteponer el bien común a sus intereses de casta, ciegos frente a lo que les rodea.
En lugar de debatir sobre el sufrimiento de España, sobre la pérdida de la prosperidad, la corrupción que infecta al Estado y a la sociedad y sobre el drama que representa el crecimiento imparable del desempleo y la pobreza, cada una de las 35 intervenciones comenzaba con proclamas de fidelidad. «No estas sólo. Los tuyos estamos aquí sentados. Ya les gustaría a algunos estar tan solos como dicen que estás tú», llegó a decir el extremeño Guillermo Fernández Vara.
Lamentable espectáculo que demuestra el alto grado de degeneración del sistema democrático en España, transformado por los partidos políticos en una sucia partitocracia que margina al ciudadano, que aliena a las élites políticas en una burbuja de lujo y arrogancia y que es capaz de anteponer los intereses y privilegios de "la casta" política al bien común.
Truculento, como es su estilo, el presidente se presentó ante el comité federal como el defensor de los débiles que ha dicho no a los poderosos, sin un gramo de autocrítica, sin debate libre, sin reconocer que España, bajo su mandato, se empobrece, se desmembra y ha perdido la alegría, la confianza y la fe en su futuro como pueblo.
El PSOE tenía ayer motivos más que suficientes para abrir un debate libre y para afrontar la autocrítica. pero prefirió "hacer una piña" en torno al lídeer, sin reconocer que los españoles no queremos en este momentos adhesiones inquebrantables que recuerdan al franquismo, sino un liderazgo eficiente y lúcido que nos devuelva la properidad y la esperanza.
En ese debate que no se celebró, el PSOE debería haber analizado por qué España, bajo el gobierno de Zapatero, ha subido al podio europeo del desempleo, de la pobreza, del consumo y tráfico de drogas, del fracaso escolar, de la falta de calidad en la enseñanza, del crecimiento de la delincuencia, del alcoholismo, de la inflación de coches oficiales, de los privilegios y arrogancia de la clase política, del crecimiento desordenado del Estado, del deterioro de la confianza de los ciudadanos en la política y en los políticos. También debería debatir por qué razón en las encuestas del CIS, debidamente "maquilladas", aparecen ya los políticos como la quinta preocupación de los ciudadanos, por delante del terrorismo. Por último, deberían analizar por que no paran de crecer las colas en los comedores de caridad, por qué Cáritas está asumiendo un enorme protagonismo en la vida de los españoles y por que razón el PSOE se parece cada día más a las antiguas Conferencias de San Vicente de Paul, cuya misión central era repartir caridad entre los pobres, hermosa tarea, pero impropia de un gobierno democrático, cuyo deber principal, antes que "repartir limosnas", es solucionar problemas, generar confianza, evitar la pobreza, garantizar la unidad, ayudar a que los ciudadanos sean felices, crear empleo y tomar decisiones lúcidas y eficaces.
Sábado, 21 de noviembre
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Francisco Rubiales
Vicente A. C. M.
Vicente Torres