Voto en Blanco

Rajoy es ya como ZP, un político achicharrado y un estorbo para su partido

09.08.13 | 17:02. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Zapatero, Rajoy

La última encuesta publicada por "El País", el domingo 28 de julio, es demoledora para Rajoy y también para Rubalcaba, dos políticos que mas que "quemados" están "achicharrados". El sondeo demuestra que la gente cree más al delincuente Bárcenas que al presidente Rajoy. Los dos grandes partidos obtendrían menos del 25 por ciento de los votos y la inmensa mayoría de los ciudadanos desconfía y se aleja del actual presidente. La abstención y el voto en blanco de los descontentos ganarían las próximas elecciones.

Aunque no se atreven a decirlo en público porque el presidente y su "corte" no perdonan la disidencia, muchos altos cargos del PP reconocen ya en privado que Rajoy, rechazado por los ciudadanos cada día mas, se ha convertido ya en un estorbo para el partido, del que hay que librarse como se libró el PSOE de Zapatero, cuando se convenció de que la presencia del inepto al frente del gobierno ponía en gravísimo peligro el futuro del partido.

Nadie podía imaginarlo, pero Rajoy es ya un peligroso estorbo para su partido, que perderá las próximas elecciones de manera dramática si no consigue echar antes al desgastado y repudiado presidente, con tiempo suficiente para "fabricar" un nuevo líder que pueda afrontar las próximas elecciones con ciertas garantías.

Los expertos están sorprendidos por la intensidad y la rapidez del desgaste de Rajoy, que ha tardado un año y medio en fundirse, mientras que Zapatero tardó casi siete años en hundirse y convertirse en un despojo ante la ciudadanía.

Contrariamente a las tesis oficiales del PP, no ha sido la crisis, ni la incapacidad para comunicar lo que ha hundido a Rajoy y a su gobierno en un tiempo record, sino su desprecio a los valores que constituyen la esencia de la democracia. Ha mentido cuando debía decir la verdad; se ha escondido cuando debía dar la cara; ha subido los impuestos cuando prometió bajarlos; ha seguido con la política de Zapatero de destrucción del tejido empresarial y de la pujanza de las clases medias; ha incumplido sus promesas electorales; ha convivido con la corrupción y ha mantenido vivos los peores vicios del "zapaterismo", como el despilfarro, el endeudamiento desenfrenado y el desprestigio internacional de España. En definitiva, ha defraudado a los ciudadanos, que le dieron una sólida mayoría absoluta para que pilotara el renacimiento y lo que ha conseguido es mantener el país en la suciedad, la antidemocracia y el desprecio a los ciudadanos y a sus demandas.

El mandato de Rajoy, con menos de dos años de vida, se percibe como una auténtica "estafa" al ciudadano español, que, sorprendido y defraudado, ha visto como en lugar de regenerar la vida política, Rajoy y su gobierno han tolerado o alimentado la impunidad de los saqueadores y ladrones con carné de partido en el bolsillo, ha bendecido la estafa masiva de las participaciones preferentes, que ha representado, de hecho, el robo de los ahorros de cientos de miles de ahorradores españoles, y ha ignorado todas y cada una de las demandas populares, que clamaban por el fin de la financiación de partidos y sindicatos con dinero público, el adelgazamiento del Estado, la independencia de la Justicia y el refuerzo de una democracia que tanto él como Zapatero han pisoteado y aplastado.

El desgaste de Rajoy no va a arreglarse con la recuperación de la economía, como sostienen Arriola y otros asesores del presidente. El deterioro ha sobrepasado ya la línea roja de la que no hay retorno y se ha convertido ya en una maldición irreversible porque la gente, cansada de pagar impuestos, de contemplar la arbitrariedad, la injusticia, la mentira, el abuso de poder y la falta de decencia y hombría de bien para afrontar con gallardía el asunto Bárcenas y otros dramas corruptos, sólo piensa ya en vengarse.

Por culpa de Rajoy y si el PP no pone remedio con una revuelta interna portadora de decencia y ética, las próximas elecciones serán un espectáculo grotesco que hundirá todavía mas el desprestigio internacional de España, con incrementos brutales de la abstención y los votos en blanco y nulos y con una victoria inmerecida y cargada de malos augurios del PSOE e IU en coalición, lo que significaría un retorno a posiciones izquierdistas que la Historia ya condenó como ineficaces, injustas y peligrosamente abiertas al crecimiento exponencial del Estado improductivo y arrogante, el intervencionismo del gobierno y hasta el totalitarismo, que hoy está larvado y reprimido en esos ámbitos del espectro político.

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Zapatero quiere reconquistar el PSOE

05.07.12 | 11:51. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Su reciente debate publico con el cardenal Cañizares en Ávila, donde fue abucheado, debe entenderse como el primer paso de Zapatero hacia la reconquista de un PSOE que el considera hundido y desmoralizado, aunque sin reconocer culpa personal alguna en ese desastre. Es el colmo del cinismo y de la degeneración política, pues el verdugo de España y del socialismo español se autopropone como salvador y regenerador de lo que el mismo ha destrozado.

España esta tan destrozada y desquiciada que hasta los verdugos se consideran salvadores y los mas peligrosos ineptos tienen posibilidades de éxito. Zapatero, el peor verdugo que ha tenido España desde los tiempos Fernando VII, se atreve a abandonar su guarida y se autopropone como salvador. Este país, definitivamente, esta enfermo hasta la medula y tal vez no tenga remedio.

Por fortuna fue abucheado por los ciudadanos en su comparecencia, lo que demuestra que todavía queda civismo y decencia en algunas personas. Pero la actitud personal de Zapatero es exasperante y demuestra que el socialismo, el país y el mismo están enfermos de mucha gravedad, pues, por sus estragos, mentiras y fracasos, además de por el mucho dolor causado, debería estar mejor ante un tribunal que ante un micrófono.

Zapatero representa la cima del cinismo y de la degradación política de España. Tras haber causado destrozos terribles a España en su economía y estructura ética, en lugar de pedir perdón se atreve a retornar a la escena como salvador. Por fortuna, los españoles no parecen dispuestos a perdonarle y le seguirán pitando y abucheando cada vez que aparezca en publico.

Zapatero piensa que el PSOE no ha resuelto bien el asunto de su sucesión y que Rubalcaba no esta sabiendo como revitalizar el partido después del desastre electoral. Cree que la oposición dura y la negativa a pactar con el PP en los grandes temas constituye un error que hunde cada día mas al socialismo. Su tesis personal es que ha llegado el momento de los pactos y los acuerdos entre partidos por el bien de España, todo un homenaje al cinismo teniendo en cuenta que su mandato fue uno de los mas sectarios y disgregadores de la historia moderna de España.

Algunos de sus escasos amigos cercanos dicen que Zapatero cree que puede volver a liderar un PSOE renovado y adaptado al presente siglo. Puede que sus tesis actuales sean mas razonables que las de Rubalcaba, pero eso no significa que ignore que es uno de los peores activos tóxicos de la política española y que se presente ante los ciudadanos sin saber que su biografía es la de un verdugo.

Para muchos españoles, testigos directos de como Zapatero ha destruido el país y de como ha abierto las puertas de la decadencia económica, política, ética y social, resulta sorprendente e insultante que, sin pedir perdón, se atreva a regresar a la vida publica, cuando debería estar avergonzado, arrepentido, agradecido por no haber sido juzgado y escondido para rumiar su fracaso y purgar el dolor causado a sus compatriotas.

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El fracaso moral del socialismo español

02.07.12 | 18:16. Archivado en PSOE, Corrupción, España, Zapatero

El socialismo tiene que cambiar sus postulados si quiere sobrevivir en el futuro. No solo tiene que ser garante de avances en justicia social, sino que debe garantizar también lo que hasta ahora ha ignorado: la democracia y la solvencia ética de los pueblos y gobiernos. Nunca más debe alinearse con la mentira, el retroceso social, el fracaso económico y el hundimiento moral de un pueblo, como hizo bajo el nefasto mandato de Zapatero.

Bajo el liderazgo de Zapatero, el socialismo vivió una etapa de indignidad y de fracaso moral sin precedentes, un declive político, ideológico y ético que la historia condenará, no sólo por lo que significó de negativo para España, sino por la cobardía de una militancia socialista que permitió a sus dirigentes, sin rebeldía alguna, perpetrar toda una interminable serie de errores, traiciones, atropellos, indignidades, injusticias y abusos.

La reiterada negación de la crisis, motivada por el ansia de ganar unas elecciones, el despilfarro, la negociación oscura y tramposa con ETA y otras muchas fueron fechorías típicas de aquel socialismo sin ética ni decencia patrocinado por el inepto presidente de León, hoy escondido, sin haber pedido perdón por sus estragos a España y vergonzosamente cobrando como miembro del Consejo de Estado, después de haber recibido de su pueblo el más brutal de los rechazos.

El pago a los terroristas de un cuantioso rescate (de entre 8 y 10 millones de euros, según la prensa), con dinero público, a cambio de la libertad de los dos cooperantes catalanes secuestrados por Al Queda en Mauritania, sobre los que pesaban sospechas y acusaciones de ser más turistas solidarios que verdaderos luchadores por la justicia internacional, due una de las fechorías típicas de aquel socialismo español que cargaba sus alforjas de ignominia e indecencia en el ejercicio del poder. Al negociar con terroristas y pagar un precio por el rescate, Zapatero no sólo demuestró que el negocio del secuestro y el ultraje terrorista es rentable, sino que permitió también a esos grupos renover su armamento y reforzar sus estructuras de poder y vocación delictiva.

Pero las traiciones y fracasos "antisocialistas" del zapaterismo han sido muchas más y de mayor calado, como las de hacer pagar a los más débiles (pensionistas, viudas, desempleados y funcionarios) el peso de la crisis, la negativa terca a reducir drásticamente el despilfarro público y los privilegios de la casta política gobernante, la incapacidad para reducir la monstruosa dimensión del aparato estatal, insostenible e ineficaz, el apoyo activo al nacionalismo más antiespañol y disgregador, la utilización de la mentira y del engaño como instrumentos básicos de gobierno, el acoso directo a la Constitución, la compra, con dinero público, de los votos nacionalistas que él necesitaba para seguir gobernando, la utilización de talonario de cheques como elemento fundamental de la política exterior española, su errónea y destructiva política económica, culpable del empobrecimiento de España, de los más de cinco millones de parados que pululan por las calles españolas y de la destrucción masiva de tejido productivo, además de su protagonismo indiscutible en la división de la sociedad española y en el profundo desprestigio de la política y hasta de la democracia en España hacen de Zapatero no sólo el peor gobernante de la España moderna en varios siglos, sino el "enterrador" de un socialismo basado en la ética y en la decencia, como lo concibieron León Bloom Jaurés y otros muchos pensadores históricos de la izquierda.

La desmoralización en las filas del socialismo español es ya dramática y no se ha frenado con la derrota y huida de Zapatero. Miles de socialistas honrados se sienten ideológica y moralmente vejados por su partido, además de avergonzados ante el comportamiento de sus líderes y los dramáticos resultados para España que tovo el último gobierno socialista.

El gran drama actual del PSOE es que los socialistas honrados que soñaban con una profunda refundación del PSOE se están marchando de la política, desesperados ante el continuismo de Rubalcaba y la persistencia en el error de forjar un PSOE cuya principal y casi única ideología es el poder y el reparto de beneficios entre sus socios (militantes y aliados). Sin esa fuerza renovadora interna, el socialismo español es poco más que una banda sin escrúpulos que orienta todos sus esfuerzos hacia la conquista del poder y el reparto del botín. Un socialismo así, por fortuna, no tiene espacio en un futuro que cada vez se perfila más como profundamente marcado por el renacimiento ético, el protagonismo de los ciudadanos y la exigencia de más decencia y solvencia en la política y los poderes públicos.

El gran drama de España es que la revolución ética que el país necesita para sobrevivir no la quiere hacer el PSOE, que podría hacerla si se refundara desde la honradez, ni la hará una derecha que hace mucho tiempo renunció a las ideas y principios para abrazar, al igual que el PSOE, la cultura del poder y del reparto entre los suyos del botín del Estado.

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La "enfermedad" que ha hundido a Bankia es la misma que está destruyendo a España

Muchos ciudadanos preguntan sorprendidos qué ha ocurrido en Bankia para que esa entidad financiera caiga en la ruina más profunda y necesite nada menos que 24.000 millones de euros para seguir a flote. Sin embargo, la respuesta es sencilla: Bankia estaba minada de políticos y dirigida por políticos y sindicalistas. Su densidad era terrible: un político "colocado" por cada 50 trabajadores. Las invasión de los políticos y representantes sindicales, el peor de los virus imaginables, es la causa de la muerte de Bankia, como lo es también del fracaso de España.

España tiene casi medio millón de políticos colocados por sus partidos en el Estado y otros cargos de importancia. En realidad son 445.568 los detectados en un reciente estudio riguroso publicado, pero los expertos aconsejan elevar el número hasta el medio millón porque muchos están sabiamente camuflados, algunos cobrando sueldos pactados con empresas que deben favores a la Administración, lo que los convierte en casi imposibles de detectar.

Son más políticos que los que tienen Alemania y Gran Bretaña juntos y el doble de los que tiene Italia, el segundo país de Europa por su densidad de políticos "colocados, después de España. Es una plaga terrible que produce a España una severa indigestión ya transformada en cáncer. Suelen ser gente sin preparación, más interesada en el privilegio que en el servicio, cuya meta no está en hacer crecer a las instituciones y empresas en las que trabajan, sino en ganar mayores cuotas de poder desntro de sus respectivos partidos, lo que les convierte en poco leales y escasamente eficientes. Para conseguirlo, hacen favores, maniobran, llegan a cometer deslealtades y hasta suelen realizar tareas que a veces se sitúan en los ámbitos de la corrupción, la arbitrariedad y el delito.

La "dimensión" de la administración española es gigantesca y económicamente resulta insostenible, pero el gigantismo no se debe al número de funcionarios sino al de políticos, una masa desproporcionada e inútil que opera como freno y que actúa como un ácido corrosivo en la administración, en la economía y la política.

Los ciudadanos han dimitido de sus obligaciones o han sido desplazados por los políticos de todo proceso de toma de decisiones para poder mandar y saquear a sus anchas. Ellos son el verdadero cácer de España y los hemos dejado crecer de manera irresponsable, hasta que ya son demasiados y están férreamente atrincherados en el poder, de donde es necesario desplazarlos. La política, en España, se ha convertido en una película de terror y las urnas son las taquillas donde compramos las entradas.

Limitar drásticamente el poder de los políticos, eliminar su impunidad y obligarlos a que se sometan al control de la ciudadanía, de las leyes y de las normas de la democracia no es una cuestión baladí para los españoles, sino una cuestión de vida o muerte para nosotros y, en especial, para que las futuras generaciones, integradas por nuestros hijos y nietos, puedan ser prósperas, libres y felices.

Algunos políticos se indignan cuando los analistas y pensadores les acusamos de corrupción, arbitrariedad y abuso de poder porque afirman que ellos no han cometido esas irregularidades y delitos, pero a esos presuntos inocentes hay que decirles que son cómplices y culpables porque han convivido con los corruptos, arbitrarios y mafiosos sin denunciarlos, sin ni siquiera dimitir y abandonar las filas del mal. Esa cobardía les hace merecedores de la condena, aunque ellos no hayan manchado sus manos con el saqueo o el abuso.

El caso de Bankia, uno de los pocos donde la responsabilidad del Partido Popular es mayor que la del PSOE, a pesar de que el PSOE sigue siendo el campeon de la corrupción y del abuso, no es un caso aislado, sino todo lo contrario: la constatación de que la presencia de políticos en las instituciones las hace naufragar inexorablemente.

Las cajas de ahorro eran una de las joyas que distinguian a España de sus vecinos, un sector popular, sin ánimo de lucro y con un enfoque social y justo del dinero que era envidiado por medio mundo. Pero cuando los políticos y sindicalistas, ante la cobarde pasividad de los ciudadanos, entraron en sus consejos de administración y comenzaron el saqueo, el sistema se hundió víctima de las interferencias de los partidos políticos, de la marginación de los técnicos y profesionales, de los créditos concedidos a insolventes amigos del poder, de los préstamos impagados y de un interminable rosario de errores y suciedades, todas ellas responsabilidad de los partidos políticos españoles con representación parlamentaria, sin excepción alguna.

En España sólo funciona lo que los políticos no han conseguido controlar: el clima, el paisaje, el viento y, en alguna medida, instituciones y sectores que no se han dejado invadir, como la Iglesia Católica y algunas fundaciones y empresas. El resto, desde los sindicatos a las universidades, desde la ciudadanía y la educación a la Justicia, sin olvidar economía, los servicios, las instituciones financieras y los miles de espacios, reductos, instituciones y empresas donde los políticos han colocado su zarpa, todo está podrido y degradado.

La limpieza que España debe realizar para liberarse de esa pesadilla llamada "casta" política es de dimensiones ciclópeas. Harán falta depuradoras, vertederos, gigantescos camiones de basura, jueces justos, ciudadanos valientes y, sobre todo, cárceles, muchas cárceles para una fauna maligna compuesta por saqueadores, corruptos y todo tipo de ineptos y aprovechados.

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El rey ha pedido perdón, pero Zapatero se siente un héroe

22.04.12 | 20:39. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

El rey Juan Carlos ha pedido perdón a los españoles por su error, pero Zapatero, cuyos daños y afrentas a España son infinitamente superiores, no sólo no pide perdón sino que se considera un héroe. Los privilegios de Zapatero y el hecho de que no sufra castigo alguno por sus desmanes constituyen un estigma que resta dignidad y decencia a la ciudadanía española.

El rey Juan Carlos ha pedido disculpas a los españoles por el mal ejemplo dado con su fea caza de elefantes en África, mientras España sufre una de las peores crisis de su Historia, pero Zapatero, Rubalcaba y otros muchos políticos depredadores de España, con daños causados al país mucho mayores, no han pedido perdón todavía, ni piensan pedirlo. El caso de Zapatero es especialmente sangrante. El tipo, no sólo no ha pedido perdón por habernos arruinado y haber conducido a España hasta el desprestigio y la derrota, sino que está convencido de que ha sido un héroe y que no hay nada de qué arrepentirse, tras haber sido condecorado por Rajoy. En la actualidad disfruta de dos sueldos públicos de por vida y de privilegios especiales como una oficina bien dotada de funcionarios y guardaespaldas, todo pagado con el esfuerzo de los españoles, sus víctimas, acribillados a impuestos, más que cualquier otro ciudadano de Europa.

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El conflicto con Argentina, otra consecuencia del nefasto mandato de Zapatero

La pérdida de YPF y el conflicto con el gobierno argentino es otro desastre que España sufre por culpa de Zapatero, uno de los peores gobernantes de nuestra historia, que dejó a España mundialmente aislada, desprestigiada y sin amigos ni aliados.

Antes de golpear a España comportándose como pirata, el gobierno argentino descubrió que su "fechoría" quedaría impune porque la España dejada por Zapatero había conseguido desacreditarse mundialmente y quedarse sola, sin amigos, aliados ni simpatías en todo el planeta. Los argentinos, que son naturalmente tan ruidosos como cobardes, nunca se habrían atrevido con otro país que pudiera plantarles cara. Sabían que España, después de Zapatero, era una piltrafa abandonada e impotente.

Si en España hubiera verguenza Zapatero y sus colaboradores -Rubalcaba incluido- deberían estar debajo de una piedra y pidiendo perdón por lo que han hecho con España: desprestigiarla, arruinarla, despojarla y dejarla sola en el mundo.

Recordemos aquel cobarde abandono del escenario de Irak por nuestras tropas, sin previo aviso a los aliados, que nos despidieron haciéndonos el gesto de la gallina, merecidamente. Recordemos también aquellas arrogantes declaraciones de Zapatero, cuando afirmó sin pudor que habíamos sobrepasado a Italia y que pronto haríamos lo mismo con Francia y Alemania. ¿No nos acordamos del aislamiento de Zapatero en los grandes foros internacionales, de su apuesta incomprensible por ser amigo de piratas y sátrapas tan indeseables y totalitarios como los hermanos Castro, de Cuba, o el gorila rojo de Venezuela? Mejor no pensar en el ridículo mundial de aquel Zapatero que se humillaba como una babosa para obtener un saludo del presidente Bush, cargado de desprecio.

Quien siembra tormentas, recoge tempestades y el expolio de la "bolivariana" Cristinita, viuda negra de Argentina, no es otra cosa que el resultado de aquellos errores y del torpe y arrogante comportamiento de Zapatero, que no sólo consiguió arruinar a España llenándola de parados y nuevos pobres, sino que también nos dejó aislados, desprestigiados y sin amigos en el mundo.

La política exterior española durante el "Zapaterismo" fue una verdadera vergüenza. Casi el 90 por ciento de nuestra política externa se centraba en repartir dinero a manos llenas en países llamados "sensibles", donde España tenía intereses o conflictos larvados, como Marruecos, Argelia, Argentina, Cuba, Venezuela, Bolivia y otros, todos ellos con el denominador común del totalitarismo y el abuso de poder en sus clases dirigentes. Una buena parte de la ayuda canalizada por nuestra "Cooperación Internacional" ni siquiera llegaba a los pueblos y se quedaba en los bolsillos de las familias poderosas, los altos funcionarios de los estados receptores y de empresas y ONGs de amigos socialistas.

De aquellos lodos, llegaron estos barros. La factura que España ha pagado por haber elegido en las urnas a un mequetrefe como Zapatero es inmensa. Como represalia por el abandono cobarde de Irak, Estados Unidos nos cerró el paso hacia contratos de gran importancia, entre ellos el mantenimiento de la flota americana en el Mediterráneo, pactada con Aznar, y numerosos negocios de exportación, donde entraba en escena algún interés o tecnología norteamericana. El más famoso de aquellos negocios perdidos por culpa de la estupidez de Zapatero fue la venta de barcos y aviones a Venezuela. Pero hubo muchos más perdidos y Repsol, Telefónica y otras muchas grandes empresas españolas saben de ese asunto, aunque lo hayan mantenido en secreto.

Zapatero ha representado para España un desastre mucho peor que la pérdida de la Armada Invencible, en tiempos de Felipe II.

En tiempos de Aznar, España, consciente de que en Europa, a pesar de nuestra pertenencia a la Unión, teníamos más enemigos que amigos, sobre todo entre los grandes, empezando por Francia y Alemania y terminando por una Inglaterra que nos odia a muerte desde el siglo XIV, Aznar apostó por una alianza profunda con Estados Unidos y consiguió un aliado internacional de gran peso que transfería a España respeto y poder. Pero la izquierda, comandada por Zapatero, estigmatizó y ridiculizó aquella alianza, mintiendo y tachándola de belicista. Tras romper con Estados Unidos de manera osada, amarga e insensata, Zapatero tuvo que participar en más misiones de guerra que Aznar, pero sin obtener agradecimiento alguno a cambio, arrastrándose como una babosa para obtener tan solo una mirada del Imperio.

El balance fue demoledor: España utilizó a sus diplomáticos como mayordomos de lujo que repartían dinero y favores a gobiernos corruptos y desprestigiados, en nombre del Reino de España, mientras perdíamos amigos y nos ganábamos el desprecio de nuestros aliados.

Todo un desastre debido al expresidente Zapatero, condecorado por Rajoy y premiado, como si fuera un procer en lugar de un pobre diablo fracasado y dañino, con una oficina de lujo, un puesto en el Consejo de Estado y una lujosa pensión de por vida, todo ello pagado con los impuestos cuantiosos que los españoles, sus víctimas, tienen que pagar para sacar a España de la ruina en que la sumió el infausto, despilfarrador y lamentable ZP.

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La crisis de YPF traerá un inmenso dolor a España

La expropiación de Repsol-YPF en Argentina causará a España un inmenso dolor y demostrará una verdad triste y dramática: España está sóla y carece de amigos en el mundo. Ni la Unión Europea, ni los Estados Unidos, ni nadie moverá un dedo a favor de España. Ante el expolio pirata argentino, la reacción de Estados Unidos ha sido tibia y ajena a la defensa del derecho internacional, mientras la Unión Europea declara que no tiene instrumentos de presión contra Argentina y no parece dispuesta a practicar embargos y represalias. Una de las claves poco conocidas del asunto es que las grandes multinacionales de siempre envidian las reservas de crudo descubiertas por Repsol en Argentina y quieren controlarlas. Las reservas argentinas, en teoría nacionalizadas, pasarán a ser controladas, con el tiempo, por otra multinacional del sector, probablemente Exxon, algo que saben Obama y Hilary Clinton. Los españoles, un perro flaco al que todo se le vuelven pulgas, sufrirán en silencio la humillación y descubrirán amargamente que no tienen amigos, que el derecho internacional no existe para un mundo dominado por piratas y que la única manera de defender los intereses propios en el mundo es poseyendo inteligencia, fuerza bruta, una buena flota y, si es posible, un arsenal atómico.

Las absurdas e inútiles declaraciones altisonantes del gobierno de Rajoy, prometiendo reaccciones duras y apelando a los inexistentes "aliados" de España, son ridículas y se quedarán en nada. España tendrá que lamerse a solas sus heridas.

Es cierto que los demócratas y la gente decente de Argentina repudia el comportamiento pirata del gobierno de Cristina, sus mentiras y abusos de poder, carencias y vicios plasmados en el expolio de YPF, más propios de dictaduras bananeras que de un Estado moderno e insertado en la comunidad internacional, pero no es menos cierto que la masa dominante en Argentina está dominada por descerebrados fanáticos, herederos de aquellos descamisados peronistas del pasado, aunque mas confusos, cobardes y formados en el delito. Muy pocos argentinos son capaces de ver que la nacionalización de YPF es solo el paso previo al saqueo de esa compañía, que las clases gobernantes argentinas ya han planificado y preparan con la ayuda de algunos piratas internacionales.

La viuda negra argentina Cristinita Kirchner, apoyada por las hordas de villanos y mequetrefes descerebrados que suele movilizar el peronismo, se saldrá con la suya, sin que el derecho internacional violado se resienta, sin que se practique boicot alguno a la carne y a la soja. Argentina demostrará que ha medido correctamente sus fuerzas y calibrado las consecuencias antes de atacar a un país como España, sin amigos, hundido por el despilfarro y la arrogancia socialista de Zapatero, que sólo es una potencia mundial en deporte, desempleo, avance de la pobreza, drogas, trata de blancas, alcoholismo, desprecio a los políticos y fracaso escolar.

Pero nada de esto puede alegrar a España, un país que, al igual que ha asesinado su democracia y cuya clase política ha perdido el favor de gran parte de sus ciudadanos, también ha liquidado su política exterior y ha convertido su servicio diplomático en un cuerpo bien pagado de mayordomos, al servicio del gobierno de turno y de sus caciques, sin autoestima, desnortado y carente de una estrategia respetable. .

El robo filibustero de Repsol YPF traerá consigo lecciones que, probablemente, España ignore una vez más: la de que hay que ser humildes y no arrogantes, que hay que tener amigos y poder para poder defender las inversiones extranjeras de sus empresas, que los nuevos ricos no tienen sitio en el mundo si no tienen una flota temible de barcos y aviones, que Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y otros teóricos "aliados" de España sólo son competidores felices de que nos arruinemos y destruyamos.

España comprobará, gracias a la dura experiencia de Repsol YPF, que, además de un enemigo interno demoledor como la clase política que nos gobierna, inepta, cobarde y corrupta, España tiene también una copiosa cosecha de enemigos externos, camuflados como "amigos" y "aliados".

También comprobará que de nada sirve la ayuda exterior que gestiona Cooperación Internacional. Argentina, en tiempos de Zapatero, fue uno de los receptores privilegiados de la ayuda exterior española, cifrada en centenares de millones de euros que sólo han servido para apuntalar al gobierno filibustero de Buenos Aires, que al mismo tiempo que recibía euros españoles, acumulaba envidia y odio.

Los españoles deberían saber que la política exterior española, en tiempos de Zapatero, casi se limitó a repartir dinero a manos llenas por todo el mundo, sobre todo en los países "sensibles", donde los intereses españoles son muchos, como Marruecos, Argelia, Argentina y otros. Una política exterior de ese tenor no es profesional y no aporta nada. Cuando el dinero se acaba, solo queda el vacío y el resentimiento del que lo recibía y ahora le cortan el grifo. Para exportar empresas y tener intereses vitales esparcidos por el mundo, hay que tener tres cosas o, por lo menos, alguna de ellas: una flota operativa (como Inglaterra), un arsenal de bombas, preferiblemente atómicas (como Estados Unidos, Inglaterra, Francia y otros) o inteligencia. España no tiene nada de eso... lo que la convierte en una potencia de opereta. Y así nos va.

Duras lecciones para un país como España, donde el divorcio entre ciudadanos y políticos es cada día mayor, mal gobernado, sin inteligencia ni grandeza en sus clases dirigentes, encabezada por el "rey cazador" y secundada por partidos y políticos profesionales que han hecho con la democracia lo mismo que Argentina ha hecho con YPF: apropiarsela y secuestrarla, después de habersela arrebatado a sus verdaderos dueños, que eran los ciudadanos.

La imagen de los ministro españoles de Exteriores e Industria en televisión, prometiendo medidas duras y represalias, es patética. España no tiene ni recursos ni cojo... para adoptar medida alguna capaz de dañar a Argentina. Y si lo hiciera, provocaría más nacionalizaciones y represalias histéricas contra los desamparados intereses españoles, generados por los descamisados y descerebrados argentinos que siguen al Peronismo. La única medida racional y proporcionada al daño es el abandono masivo de las empresas españolas de un país donde no se las quiere y en el que no existen garantías jurídicas. Una vez fuera de Argentina, cuando la viuda negra no disponga de rehenes, entonces España debería dedicar todo su esfuerzo en reclamar ante la Justicia internacional y en generar boicot antiargentino, represalias y medidas de apoyo de sus aliados y amigos, si es que los tiene., algo poco probable.

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¡Zapatero debe ser castigado!

Dice la tradición que Catón el Viejo terminaba todos sus discursos en el Senado Romano con la frase "Carthago delenda est" (Cartago debe ser destruida) o tal vez dicha así: "Ceterum censeo Carthaginem esse delendam" (Además opino que Carthago debe ser destruida). La frase, repetida una y otra vez, consiguió su objetivo y convirtió la destrucción de Cartago en un objetivo prioritario y vital para los romanos.

Del mismo modo, ahora, cuando los brutales recortes aprobados ayer por el gobierno (27.500 millones de euros), acompañados de nuevas subidas de impuestos y tasas, van a poner de rodillas a la sociedad española, atribulada por privaciones y sufrimientos inéditos y muy dolorosos, los españoles necesitan que se les recuerde permanentemente, en todos los discursos y actos públicos, que "Zapatero debe ser castigado", hasta que esa frase haga mella y el castigo se convierta en objetivo prioritario de España y de los españoles, pues si aquel que es el culpable principal de nuestros males presentes, por haber sido un pésimo gobernante, no haber sabido gestionar la crisis, habernos endeudado hasta la locura y haber gastado, tan sólo el pasado año, 90.000 millones de euros más de los que ingresó el Estado, quedara sin el castigo que merece, España nunca podrá considerarse una patria digna, justa y decente.

Aquellos que tienen todo el poder deben tener, también, toda la responsabilidad. Cuando se equivocan, incumplen sus obligaciones y causan daños terribles a sus conciudadanos y a la nación, como ha hecho Zapatero, deben pagarlo. Si no lo hacen, el país que ha sufrido su mal gobierno queda manchado y marcado por el desconcierto, la indignación y la peor injusticia, lanzando a la posteridad el mensaje de que cualquier inepto o canalla tiene cabida en el Estado.

Pero Zapatero, en lugar de ser castigado, ha sido condecorado por Rajoy y disfruta hoy de dos sueldos de lujo, ocupa un sillón como consejero del Estado y ha recibido como premio, hasta su muerte, una oficina con secretaria, funcionarios y escoltas a su servicio, enteramente pagada con los impuestos de los españoles, que somos sus víctimas.

¡Zapatero debe ser castigado!

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El déficit español se dispara y los políticos despilfarradores nos hunden

Los españoles tenemos derecho a sentir indignación y rabia y a escupir contra los políticos, los principales causantes de nuestras desgracias, al conocer que España cerró 2011 con un desequilibrio en las cuentas públicas del conjunto de las administraciones de un 8,51% del PIB, equivalente a 91.344 millones de euros, lo que supone una desviación de un 41% respecto al objetivo comprometido en Bruselas. Casi 26.500 millones de euros. Nuestros indignos políticos nos la han jugado una vez más.

Cuando uno descubre que Zapatero ha mentido como un griego corrupto y nos ha dejado en la estacada, incumpliendo su deber de vigilar y controlar en gasto en el gobierno central y las autonomías, menos se comprende que Rajoy le haya condecorado y perdonado sus desmanes y abusos. Muchos pensamos que más que una condecoración merecía treinta años de encierro.

Si cabía alguna duda sobre la mentira, el despilfarro y el carácter delictivo de buena parte de nuestra clase política, el enorme agujero descubierto lo confirma y demuestra. Estamos en manos de gente que no merece gobernar y de locos y ególatras peligrosos, unos más que otros, pero cabe generalizar y afirmar que la peor pesadilla de España es su clase política, un conjunto de tipejos que, después de gastar como descontrolados, de inundarnos de corrupción y abuso de poder y de engañar a las instituciones europeas y a los mismos ciudadanos españoles, caminan, inexplicablemente, libres y sin castigo alguno por las calles y plazas de España, algunos de ellos sospechosamente enriquecidos.

El gasto alocado, que nos obligará a vivir un año 2012 de privaciones y sacrificios inéditos e inmerecidos por culpa de unos desalmados con poder, ha afectado a todos, a los del PSOE, PP y nacionalistas, a todo bicho gobernante, con la excepción de la comunidad de Madrid, única que cumplió. El record fue para el socialista castellano manchego Barreda, un pájaro derrochador que debería estar enjaulado por sus innumerables excesos, lujos y arbitrariedades.

Para colmo de males, el ministro Montoro no estuvo nada acertado al anunciar el drama. Al decir que los culpables de que el déficit español sea del 8.51 en lugar del 6 por ciento, "somo todos" y que "el culpable es España", el ministro Montoro parecía referirse a todos los españoles, cuando en realidad se refería a todos los políticos y a todos los partidos, incluido el suyo, que ha despilfarrado como un descosido en Murcia, Valencia y otras comunidades gobernadas por una derecha que en algunas regiones compite con el socialismo en despilfarro, arbitrariedad y corrupción. Si Montoro se refería, como parecía, a todos los ciudadanos, su vileza no tendría perdón, pues los ciudadanos, en España, sólo somos víctimas de una clase política que merecería la expulsión del poder y, en muchos casos, la cárcel.

Pero donde la baja calaña del poder político español se demuestra con mayor obscenidad no es en su increíble capacidad de mentir y despilfarrar, sino en su injusticia visceral, en su incapacidad para asumir sacrificios y su injusta y antidemocrática tendencia a hacer pagar el drama a los ciudadanos, sin que ellos renuncien a sus privilegios, lujos y abusos. Mantener, por ejemplo, las subvención es a los partidos políticos y a los sindicatos en las presentes circunstancias es de una bajeza suprema intolerable. Si a nosotros nos van a subir el IVA y todos los impuestos, reducir los salarios y embadurnarnos de austeridad y tristeza, ¿por qué tendríamos que seguir pagando con el dinero de nuestros impuestos a unos partidos políticos y sindicatos que son, precisamente, los principales culpables de la ruina y las desgracias de la nación?

Financiar a los partidos políticos,patronales y sindicatos españoles con el dinero de los impuestos, en estos tiempos de dolor y privación, es, simplemente, una vileza del poder que los ciudadanos nunca deberíamos tolerar. El poder político, por muy indecente que sea, está obligado a recortar drásticamente sus gastos y privilegios.

Ojo al dato: en las encuestas andaluzas aparece ya la clase política como segundo gran problema de la nación, por encima de la crisis económica, un indicio escalofriante que demuestra no sólo el escandaloso y antidemocrático divorcio existente entre los ciudadanos y sus teóricos representantes políticos, sino el rechazo y hasta el odio que crece cada día más en la ciudadanía hacia la infecta e inepta clase política española.

Voto en Blanco


El poder en España

16.12.11 | 08:18. Archivado en Democracia, Corrupción, Ideología, España, Zapatero

Muchos pensadores creemos que en la España actual el poder ha dejado de ser la expresión de una democracia pluralista para convertirse en el dominio de una élite. Si eso es así, el poder que ejerce el gobierno, aunque haya surgido de las urnas, sería ilegítimo.

Esta conclusión de que el poder en la España del presente no es una emanación de la democracia sino el dominio de una casta que controla la sociedad más allá de lo que es permisible en democracia, es radical porque surge de las raíces del sistema y de la hipótesis comprobada de que en España no existe ya un régimen democrático sino una oligocracia de partidos y de políticos profesionales, justo lo que los atenienses de tiempos de Pericles consideraban como el lado opuesto y oscuro de la democracia y la libertad.

La oligocracia es el dominio ejercido por una élite que controla los resortes y recursos del sistema y que, en la práctica, impide que otras personas ajenas a esa élite accedan al poder. En términos amplios, se trata de una dictadura camuflada, en este caso con apariencia democrática, porque emana de las urnas y de unas elecciones que se presentan como "libres", sin serlo realmente.

Para alcanzar esta conclusión desarrollé una investigación amplia sobre la naturaleza del poder democrático, de la que surgieron tres libros: Democracia Secuestrada (Almuzara, 2005), Políticos, los nuevos amos (Almuzara, 2007) y Periodistas sometidos, los perros del poder (Almuzara, 2009). En el primero descubríamos el terrible déficit de democracia existente en la sociedad y la transformación de ese sistema en una oligocracia, cambio realizado por las castas dominantes con nocturnidad y alevosía, sin otro fin que reforzar sus privilegios y ventajas, en contra de los intereses ciudadanos y del bien común. En el segundo identificábamos a los políticos como los grandes culpables de esa traición a la democracia y analizábamos el enorme poder que la casta política ha llegado a acumular en nuestro tiempo, superior, incluso, al detentado por otras élites en el pasado, en apariencia más absolutistas y opresoras. En el tercero, identificábamos a los periodistas como los grandes cómplices de los políticos en la sucia tarea de cambiar la democracia por una oligocracia y se sostiene la tesis de que sin la traición de los periodistas y los medios de comunicación al ciudadano y a la democracia, ese cambio de sistema y esa nueva dominación ilícita no hubieran sido posible.

El tiempo transcurrido desde 2005 no ha hecho otra cosa que reforzar esas tesis. En 2005 era arriesgado y sonaba "fuerte" hablar de democracia secuestrada y traicionada, pero hoy esa gran traición es una evidencia constatable y constatada por gran parte de los ciudadanos, que también asumen el análisis de que los políticos se han convertido, como grupo, en los nuevos amos del mundo y en una casta imposible de controlar por los ciudadanos, que en teoría son los soberanos del sistema. La complicidad de la mayoría de los periodistas y de los grandes medios con el poder es hoy, igualmente, una realidad tan constatada como repugnante para los verdaderos demócratas.

Por si alguien lo duda, las encuestas ya señalan a los políticos como el tercer gran problema de España, por delante del terrorismo y sólo detrás del desempleo y la situación económica, y los periodistas figuran como una de las profesiones más desprestigiadas y rechazadas.

Esta investigación exige a gritos un colofón, que es el que se plantea en el lead de este artículo: "Si la democracia ha sido traicionada y los políticos han ocupado el poder, transformando y desvirtuando el sistema, el poder actual que emana de esa "conspiración" es ilícito.

La tesis es fácil de sustentar si se analiza el incumplimiento de todos y cada uno de las reglas básicas de la democracia: elecciones libres (imposibles con las listas cerradas, con el distinto valor del voto en cada provincia, con el incumplimiento de las promesas electorales, con la propaganda coercitiva de las campañas, etc.); imperio de la ley (que en España no es igual para todos, ni está libremente asumida por los ciudadanos); separación de poder (dominados y sometidos en España al poder ejecutivo y al poder de los partidos políticos), etc.

Pero cuando la tesis de que el poder actual es ilícito surge fuerte y clara es cuando se analizan las partes menos observables del poder, que son, precisamente, las más eficaces. En rigor, los ciudadanos españoles padecen una impotencia brutal ante el poder político, que carece de controles y hace prácticamente lo que quiere, incluyendo la utilización de la mentira, la manipulación del debate y el lanzamiento de decretos leyes en contra de los criterios de la mayoría de los ciudadanos y de los intereses colectivos (negociación con ETA, Estatuto de Cataluña, pasividad frente a la crisis, subida de impuestos, ampliación de la ley del aborto.. y muchos otros errores y abusos del poder).

El libro The power elite (La élite del poder), de C. Wright Mills, comienza diciendo que "Los poderes de los que disponen las personas corrientes se circunscriben al mundo cotidiano en el que éstas viven, Pero, incluso en medio de las rutinas del trabajo, la familia y la vecindad, parecen muchas veces estar empujadas por fuerzas que no pueden entender ni gobernar".

Sobre la naturaleza y mecanismos de ese poder oculto y casi invisible, que limita la libertad cotidiana y que doblega la voluntad sin que el que lo padece lo perciba, versa mi actual investigación. En términos amplios, estoy analizando las causas y métodos utilizados por el poder para aborregar y narcotizar a la actual sociedad española, los recursos y mecanismos utilizados por el poder para lograr que los ciudadanos se degraden y se conviertan en fanálicos narcotizados y descerebrados, capaces de defender con su voto a élites perversas y a apoyar a malos gobernantes que les conducen hacia la ruína, la derrota y la infelicidad.

Tal vez, dentro de un par de años, si esa investigación llega a buen fin, surja un nuevo libro, colofón de la trilogía y cuya conclusión principal, tras estudiar los mecanismos esclavizadores del poder político, sea que el poder, cuando desvirtúa la democracia y se corrompe, es ilícito y debe ser rechazado por el ciudadano con todas sus fuerzas.

Voto en Blanco


El gobierno de Zapatero ha sido una fábrica de anarquistas

11.12.11 | 09:13. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Ideología, España, Zapatero

No existen estadísticas públicas en las que apoyarse, pero el anarquismo, que vivió en España momentos de gran fuerza durante el siglo XIX y primera mitad del XX, está renaciendo en la España del siglo XXI, ahora empujado por un Zapatero cuyo gobierno está convirtiendose en el adversario odiado de millones de ciudadanos.

El auge del anarquismo se detecta, sin embargo, en dos ámbitos convincentes: en las encuestas, que reflejan ese sentimiento en muchos de los ciudadanos que son interrogados, y en Internet, donde las páginas, blogs y portales de inspiración anarquista han crecido exponencialmente en los últimos años.

Nadie habla de ese tema porque es tabú, un secreto incómodo para los políticos y las clases dominantes, pero en la España de Zapatero vuelve a fortalecerse el pensamiento anarquista, como en los tiempos ignominiosos de Fernando VII, como ha ocurrido siempre que el país se sintió oprimido o presa del abuso de poder, la corrupción y el mal gobierno.

La agonizante monarquía borbónica, baluarte de una España injusta de caciques y señores feudales, conoció en el siglo XIX y principios del XX un poderoso incremento del anarquismo que marcó la convivencia española con rebeliones, atentados, desacatos a la autoridad y miles de boicots y actos de rebeldía. El anarquismo fue protagonista destacado en la guerra civil de 1936 y disputó el poder en el bando republicano a una alianza entre socialistas y comunistas que sólo se impuso gracias a la ayuda de Stalin.

Hoy, cuando el poder en España vuelve a ser injusto, corrupto, clasista, arrogante y ajeno a los intereses del pueblo y al bien común, el anarquismo surge de nuevo como emanación pura de la indignación popular y del deseo de acabar con los abusos de una casta que, además de injusta y arbitraria, es torpe e inepta.

El sentimiento dominante del anarquista es el odio al Estado y al gobierno, algo que no ha parado de crecer desde que Zapatero ganó las elecciones de 2008 y quedó claro que conduciría a España hacia el fracaso, como finalmente ha ocurrido.

Sentimientos derivados y subsidiarios de ese odio básico al Estado son el desprestigio de la clase política, el rechazo al sistema, el avance de la abstención y de los votos blancos y nulos, el castigo al gobierno en las urnas y un rechazo a programas de recaudación fiscal que son considerados como abusivos e injustos.

Los nuevos anarquistas españoles no son terroristas dispuestos a poner bombas y a morir con tal de llevarse por delante a algún político odiado, sino gente pacífica, que ha creído en la democracia, que se siente engañada y estafada por el poder político y que, por culpa de la ineficacia y del comportamiento predador del sector público, cada día siente más rechazo y hasta odio a sus gobernantes.

Otras consecuencias típicas del auge anarquista son el rechazo a lo público, la creciente organización de los ciudadanos en foros e instancias ajenas al poder político y el rechazo absoluto a los partidos políticos.

Voto en Blanco


La sucia España que nos ha construido la falsa democracia

06.12.11 | 10:25. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Creo mi deber amargar el día a mis lectores con un pésimo vaticinio y os advirto que los de Voto en Blanco no suelen fallar: la España actual, como está, es una carroña ingobernable que no podrá nunca salir del pozo al que ha sido arrojada por Zapatero y su gobierno socialista. Existen muchas probabilidades de que los socialistas derrotados, los sindicalistas y los que hayan perdido el acceso a la teta del Estado se alíen para impedir que Rajoy pueda imponer los duros sacrificios que España necesita por culpa del despilfarro y la ineptitud socialista. Es probable que Rajoy no pueda sulucionar el drama de España y que tenga que dimitir para ser sustituido por un gobierno de técnicos impuesto por Alemania y Francia, paso que indica, a escala mundial, que los partidos políticos se han vuelto inservibles y que hoy son ya el mayor obstáculo para el progreso de los pueblos. Si no cambia el sistema y si no refunda la vida política, Rajoy fracasará. La espiral de podredumbre que domina la España actual es indetenible, salvo que el país de un giro de 180 grados e instaure una democracia real, basada en la limpieza, el esfuerzo, la cooperación, la igualdad de oportunidades y el mérito, un cambio que nunca podrá ser protagonizado por el PP, un partido que cree en el actual sistema, que está más cerca de la partitocracia que de la democracia y que, por desgracia, se parece demasiado al PSOE, culpable principal de nuestros desastres y dramas presentes.

La España actual, la que nos ha construido la falsa democracia, es una auténtica porquería, plagada de políticos ineptos y corruptos en el poder, cuyo legado, en cifras, es espeluznante: más de 5 millones de parados, casi 10 millones de nuevos pobres, 10.4 millones de mileuristas, 1.5 millones que no reciben subsidio alguno, 8 millones de pensionistas con pensiones insuficientes, que van de 384 a 884 euros al mes, y 25 millones de españoles viviendo ya por debajo del umbral de la pobreza.

Si esas cifras se contrastan con las de las élites, sobre todo políticas y financieras, el vómito brota raudo: decenas de miles de millones de euros desaparecidos del sistema de cajas de ahorros, esquilmados por sus responsables políticos y sindicalistas; el plan de pensiones de cuatro directivos de Caixa Penedès supera los 20 millones de euros; en Sevilla hay jubilados de la antigua caja de ahorros "El Monte" que cobrarán más de 300.000 euros anuales, mientras vivan; Zapatero, verdugo de España y principal culpable de los actuales estragos, cobrará casi 200.000 euros anuales hasta el fin de sus días y, además, disfrutará de una oficina permanente dotada de presupuesto, secretaria, coche oficial, escoltas y hasta un director general a su servicio; las pensiones de los políticos no solo son astronómicas, sino que se obtienen por la vía rápida, con pocos años de trabajo, tienen ventajas fiscales especiales y son compatibles con cualquier otro trabajo, etc., etc..

Ante esa situación, los políticos españoles, constructores del injusto y sucio mundo donde vivimos, cargan sobre los hombros populares todo el peso de sus desatinos y errores, subiendo los impuestos, limitando pagas extras, congelando pensiones, reduciendo sueldos de funcionarios, subiendo los precios de los transportes, matrículas universitarias, agua y estableciendo un injusto "copago" en una sanidad por la que cada ciudadano ya paga sus impuestos. La casta política española, una de las más arrogantes y deleznables del mundo, no está dispuesta a adelgazar brutalmente el Estado que ellos han engordado para colocar a familiares y amigos, ni renuncian a sus costosos privilegios, ni cierran televisiones públicas que sólo sirven para reforzar la propaganda política de los partidos y la manipulación de la verdad ante los ciudadanos.

El contraste entre cómo viven las élites y cómo los ciudadanos comunes es brutal y escandaloso en España, un país donde el 60% de los asalariados ya cobra menos de 1.000 euros al mes y donde el rítmo de desahucios se acerca a los 300.000 por año, todos ellos violaciones claras de una Constitución que garantiza el derecho ciudadano a una vivienda digna.

La asquerosa España construida por nuestros políticos queda incompleta si no se agregan otros rasgos igualmente nauseabundos: España ocupa puestos de cabeza en los rankings mundiales de casi todas las lacras y vicios: prostitución, tráfico y consumo de droga, trata de blancas, desempleo, avance de la pobreza, blanqueo de dinero sucio, baja calidad de la enseñanza, fracaso escolar, inflación de coches oficiales, número abultado de funcionarios, lentitud de la justicia, politización del sistema judicial, poder abusivo de los nacionalismos radicales y excluyentes internos, actividad criminal de extranjeros, incremento de la población carcelaria, debilidad de la sociedad civil, desprestigio de la política, decepción de los ciudadanos ante sus dirigentes políticos, descrédito de la democracia, falta de confianza en el futuro y avance de la desolación, la tristeza y la caída de los grandes valores y principios.

¿Para qué necesitamos un sistema como el actual, al que llaman "democracia" sin merecerlo, que sólo produce basura y detritus? España necesita una refundación de su sistema político y una instauración de la democracia verdadera, con asociaciones de ciudadanos libres que sustituyan a los actuales partidos políticos, bajo control y supervisión de las leyes, de los ciudadanos y de la prensa, con poderes básicos del Estado funcionando en libertad e independencia, con ciudadanos que cuenten y decidan, con políticos que no sean impunes, sometidos a una ley que de verdad sea igual para todos, con castigos disuasivos y duros para los corruptos y con la obligación de devolver el dinero robado y con reglas y normas éticas y exigentes que impidan que los chorizos, los ineptos y los canallas nutran las filas del poder y gobiernen.

Voto en Blanco


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