Voto en Blanco

La socialista Susana Díaz se perfila ya como sustituta de Rubalcaba

04.10.13 | 07:31. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Andalucía, España

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, un mes después de su nombramiento, se perfila ya como la posible sucesora de Rubalcaba al frente del PSOE. Su valentía política le está permitiendo destacar en un mundo de hombres acobardados que confunden la lealtad con el sometimiento al líder y a la mentira y que son incapaces de reconocer que los socialistas, con su mal gobierno, han empujado a España hacia el abismo y el fracaso.

El partido socialista está cargado de culpa y el gobierno andaluz que ella preside es campeón en suciedades y fracasos, pero Susana Díaz está dando algunos pasos esperanzadores, como el que acaba de protagonizar al culpar a Zapatero de la actual situación de Cataluña. Es la primera socialista importante que reconoce en público que aquella imbecilidad del imbécil Zapatero, cuando dijo que aceptaría todo lo que llegara del Parlament de Cataluña, fue un error garrafal. Le queda mucho camino por recorrer, pero ya se perfila como la mas valiente y sincera entre una manada de dirigentes socialistas cobardes, hipócritas e incapaces de reconocer sus miserias.

Los pasos siguientes de Susana Díaz en su ruta hacia el liderazgo de un PSOE mas decente pasan por reconocer que sus socios de IU en el gobierno andaluz son una rémora poco democrática, que sus amigos de UGT son campeones en choriceos y suciedades y que el gobierno que ha heredado tiene una deuda casi impagable con los ciudadanos de Andalucía, a los que ha saqueado, engañado, empobrecido y gobernado sin ética. Ha sido valiente como ningún hombre del socialismo español, todos asustados y confundiendo lealtad con la omertá, cuando ha dicho, delante de Pere Navarro, un catalán hipocritón, cada día mas alejado del PSOE y de España, que hay que acabar pronto con la trampa del "derecho a decidir", que es una clara vía hacia la independencia para los que odian lo español. Tan sólo por haber dicho eso, ya está colocada por delante de Rubalcaba y del resto de la manada de cobardes, en la carrera del futuro socialista.

Todos pensábamos que Susana, a la que no se le conoce otra vida que la interna en su partido, iba a ser otro producto mas del decepcionante horno socialista, experto en fabricar mediocres engreídos, hipócritas e ineptos, pero hoy es lícito pensar que, aunque esté hecha de la misma pasta que sus colegas socialistas, tiene, sorprendentemente, algunos rasgos de vergüenza política y asomos de decencia.

Muchos dentro del PSOE lo han pensado siempre y lo habían reconocido delante de sus amigos, pero ninguno se había atrevido a plantearlo con tanta claridad y en público. “Creo que no fue un acierto afirmar que se aceptaría cualquier texto del Estatut que viniese de Catalunya”, ha asegurado la nueva presidenta de la Junta de Andalucía en su primer acto público en Madrid, justo un mes después de haber tomado posesión del cargo, apuntando a la nefasta decisión de José Luis Rodríguez Zapatero como una de las causas que han provocado el actual “desafío soberanista” en que está inmersa Catalunya. “Parte de la culpa la hemos tenido todos”, ha añadido, admitiendo la parte de la responsabilidad que le corresponde al PSOE.

Susana, nada mas ocupar la presidencia de la Junta, dijo que lucharía con todas sus fuerzas contra la corrupción y mas tarde, refiriéndose a los sucios EREs fraudulentos del socialismo andaluz, dijo que habría que asumir la responsabilidad y lograr que los ladrones devuelvan lo robado. Ese es el camino, pero hay que ir mas allá de las palabras y cambiar el pozo negro del socialismo andaluz como un calcetín.

Ese es el camino, aunque sólo es el principio de un larga vereda de tormentos que conduce a la regeneración y que pasa por reconocer que en el PSOE, como en el PP, IU y los distintos nacionalismos con representación en los parlamentos españoles, se han cometido irregularidades, fechorías, delitos, canalladas, abusos y muchas tropelías antidemocráticas y exentas de ética, siempre en detrimento de los ciudadanos, a los que tenían la obligación de servir y conducir hacia la prosperidad y la felicidad. Pero no bastará con reconocer los pecados de los socialistas españoles, culpables de muchas de las actuales calamidades de España, incluso de parte de su ruina económica. Tendrá también que cambiar las cosas y luchar por convertir al PSOE en una formación de demócratas dignos y decentes, no como ahora, que es una banda de políticos denostados por la ciudadanía, ya casi odiados por todos los españoles decentes, en la que se esconden malhechores, trileros, sinvergüenzas y saqueadores.

Pero el mayor reto de Susana y del socialismo que aspira a renovarse será aprender a ser demócratas en un país de sátrapas con alma totalitaria que se comportan como energúmenos abusadores, arbitrarios y elitistas. Tendrán que democratizar la vida interna del partido, un desafío casi imposible en un mundo diseñado para que sólo los babosos y los cobardes sometidos puedan prosperar. Tendrán que aprender a escuchar los deseos y anhelos del ciudadano, que es el soberano del sistema, hoy despreciado por los políticos y exiliado del proceso de toma de decisiones. Tendrán que someterse a controles férreos que limiten sus poderes, a vivir sin subvenciones públicas y a entender y asumir, con todas las consecuencias, valores que son imprescindibles en democracia, como el imperio de una ley igual para todos, el castigo para los ladrones y el respeto a una sociedad civil que los antidemocráticos partidos políticos españoles han ocupado como si fueran ejércitos invasores.

Su camino es difícil, casi imposible, pero merece la pena emprenderlo en esta España atormentada por su nefasta casta política. Aunque sea derrotada por la legión de miserables que le rodea, siempre contará con el reconocimiento de los demócratas españoles y de los millones de ciudadanos que anhelamos la regeneración de la pocilga.

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La destitución del Defensor del Pueblo Andaluz

El cura José Chamizo llevaba casi 17 años siendo defensor del pueblo andaluz y era ya una institución. Era el mas longevo de todos los defensores españoles. Él decía que había nacido para desempeñar ese cargo, en el que se sentía a gusto, pero, de manera silenciosa, se convirtió en una víctima de un principio filosófico infalible: "el poder corrompe". Sus protestas, desde su cargo, nunca fueron gritos, ni molestaban al poder. El defensor defendía su puesto y, en su opinión, también a los ciudadanos y se empeñaba en quedar bien con todos. Con la crisis, ante el insoportable sufrimiento de los ciudadanos, se envalentonó y se atrevió a reñir a los políticos, a los que dijo que "la gente está hasta el gorro de todos vosotros". La reacción lógica de los sátrapas ha sido destituirle porque la institución del "Defensor del Pueblo", en la falsa y viciada política andaluza, no está creada para que su titular defienda a los ciudadanos de sus peores enemigos, que son los políticos, sino justo para lo contrario.

Chamizo, que es sacerdote y que ejerció una meritoria labor pastoral con los drogadictos en el Campo de Gibraltar, antes de que la política le prendiera y estropeara, perdió la perspectiva después de tantos años en el cargo y hizo lo que debió haber hecho muchos años antes: denunciar a los verdaderos verdugos del pueblo andaluz, que son sus pésimos políticos, arrogantes, cargados de privilegios, navegando en la corrupción, sometidos a una obediencia férrea a sus partidos, alejados del ciudadano y artífices de una política que ha convertido a Andalucía en tierra de pobres y de desempleados.

Chamizo, cargado de indignación por haber sido destituido, se va dando un portazo. Dice que lo han echado entre "la socialista de Presidencia y el psicópata del PP". La niña de presidencia es Susana Díaz y el psicópata no me atrevo a señalarlo porque en el PP hay muchos.

El cura Chamizo no admite sus errores, sobre todo uno: que si lo mantuvieron en el poder durante 17 años es porque no cumplía con su obligación de defender a los ciudadanos y si lo echan ahora es porque ha empezado a defenderlos, aunque sea de manera tímida y suave No hace mucho les gritó a los políticos que dejaran de pelearse entre ellos y que atendieran al pueblo. Les dio en la diana, pero ha tardado casi 17 años en decir esa verdad, que es una de las claves de la pésima calidad de la democracia en Andalucía, donde el sistema se ha transformado en una especie de dictadura del partido socialista, presente de manera agobiante en la sociedad, sin el cual no es posible prosperar en tierras andaluzas.

¿No sabía que los políticos españoles no admiten las críticas y son auténticos sátrapas casi totalitarios? Si no lo sabía es porque no ha entendido nada. Su misión aparente era defender al pueblo, pero su misión real era defender a los políticos, precisamente del pueblo, que es el verdadero enemigo del poder abusivo y antidemocrático vigente.

El cura Chamizo se había deteriorado tras permanecer tanto tiempo en el cargo y se había alienado. Perdió la perspectiva y mordió a sus amos. Por eso le han echado, aunque a quienes había que echar es a los que le expulsan. Esos, sean de izquierdas o de derechas, son el verdadero cáncer andaluz.

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¿Para qué quieren Griñán y Valderas un banco público en Andalucía? ¿Para arruinarlo, como han hecho con las cajas?

18.05.12 | 10:04. Archivado en PSOE, Izquierda Unida, Democracia, Economía, Corrupción, Andalucía

Justo cuando la nacionalización de Bankia demuestra la pésima gestión de los políticos en las cajas de ahorro y cuando la sociedad española reclama que los políticos y sindicalistas abandonen los consejos de administración de las entidades bancarias españolas, al flamante y trasnochado gobierno socialcomunista andaluz que preside Griñán se le ocurre crear un banco público andaluz. Muchos ciudadanos se preguntan si quieren crearlo para saquearlo.

Una de las propuestas estelares del nuevo gobierno socialcomunista andaluz es la creación de un "banco público" que supla en Andalucía las carencias de la banca comercial privada, estigmatizada por la "progresía" como culpable de muchos de los males y ruinas que asolan a la soceidad española. Los incautos andaluces creen que es una buena propuesta porque no la analizan en profundidad. Si lo hicieran, descubrirían que los auténticos culpables del drama financiero son los políticos, que no han controlado a los bancos, como era su deber, y que los mismos que ahora piden un banco público ya tuvieron a su disposición todo un próspero y eficaz sistema bancario, el de las cajas de ahorro andaluzas, que saquearon sin piedad hasta llevarlas a la ruina y la desaparición.

Muchos andaluces, ante la propuesta de una banca pública en Andalucía se preguntan hoy si los políticos la quieren para hacer lo mismo que hicieron con las cajas de ahorro andaluzas, unas instituciones que saquearon y condujeron a la ruina desde que coparon los puestos en sus consejos de administración, junto a sus "colegas" sindicalistas.

El sistema andaluz de cajas de ahorro era pujante y boyante hace apenas dos décadas, pero hoy es una ruina cargada de dramas, deudas y problemas. Las cajas andaluzas, destrozadas por los políticos y sindicalistas, tuvieron que ser intervenidas o abducidas por otras cajas mayores, hasta el punto de que el sistema se esfumó, con miles de millones de euros desaparecidos, y ya sólo queda una, Unicaja, con cierta impronta andaluza, tras el asesinato de joyas como El Monte, Caja San Fernando, Caja Sur, Caja Granada y algunas otras de menor tamaño.

La responsabilidad de políticos y sindicalistas en la ruina del sistema de cajas andaluzas no es una opinión sino un hecho constatado. Los políticos y representantes sindicales, desde sus sillones en los consejos y desde su dominio sobre las obras sociales, han influido sobre los técnicos que dirigían las cajas y los han suplantado para imponer prestamos que no se devolvían a partidos políticos, ayuntamientos y amigos del poder, ayudas irracionales a gente insolvente y créditos que se perdonaban por "influencia" del poder, todo un saqueo organizado por el que, vergonzosamente, nadie ha pagado, a pesar de que lo ocurrido es un delito de expolio y corrupción de extrema gravedad.

Con esos precedentes, sorprende ahora que el nuevo gobierno socialcomunista pida un nuevo banco público, una iniciativa que muchos andaluces, con malicia, interpretan como la creación de otro fondo de dinero para que los políticos puedan también esquilmarlo.

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Al encarcelar a un ex consejero por los EREs trucados en Andalucía, la Justicia se acerca ya a Chaves y Griñán

Con el ingreso en prisión de Antonio Fernández, ex consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, la acción de la Justicia se acerca ya a los que, por lógica, deben ser los máximos responsables de la trama de los EREs falsos y trucados: Manuel Chaves y José Antonio Griñán. La jueza Alaya está convencida de que lo de los EREs no fue un accidente o el resultado del comportamniento delictivo de algunas personas, sino la consecuencia de una forma corrupta y abusiva de entender el poder en Andalucía.

El encarcelamiento del ex consejero de Empleo se debe a dos motivos principales: el primero es que la Justicia le atribuye delitos muy graves contra la ciudadanía, la democracia, las arcas públicas y el bien común, y el segundo es que ha actuado como miembro de un equipo de gobierno coordinado y dirigido por un presidente y como militante de un partido que ha convertido la gestión pública de Andalucóa en uno de los mejores negocios del planeta, con capacidad para recaudar más que la Cosa Nostra en todo un año y de obtener más beneficios que el Cártel de Medellín y los asaltantes del tres de Glasgow.

La juez de Instrucción número 6 de Sevilla, Mercedes Alaya, considera que el ex consejero de Empleo Antonio Fernández "habría hecho una dejación absoluta de las funciones que le correspondían, generando las lamentables consecuencias que se han producido de enriquecimiento injustificado para unos y de empobrecimiento para las arcas de la comunidad autónoma andaluza por el despilfarro continuado de fondos públicos", y todo ello "por la absoluta falta de control, autorizada, conocida y consentida" por el imputado. En su auto, la jueza Alaya critica que Fernández permitió enriquecer 'a unos' y 'empobreció' las arcas públicas y ordena encarcelarlo, sin fianza, por la gravedad de los indicios. Cree que el ex consejero ideó, elaboró y dijo cómo aplicar las ayudas ilícitas y critica su 'absoluto desprecio al Derecho prolongado en el tiempo' . La juez dice que investigará si las ayudas se dieron con criterios políticos o jurídicos, le acusa de 'malversación continuada' y reprocha que el ex consejero no haya hecho nada por reintegrar el dinero.

"Lo verdaderamente grave es que durante tanto tiempo se haya podido olvidar el cumplimiento de la Ley" en la Junta, dice el auto de prisión.

Aunque la Junta de Andalucía, de la que Fernández ha formado parte como consejero, lo que representa el máximo rango posible, exceptuando el de presidente del gobierno, parece haberse desentendido de los delitos y abusos del imputado, el enorme drama de Antonio Fernández y su ingreso en prisión no pueden entenderse desvinculados del PSOE y del gobierno andaluz, cuyo deterioro y alto nivel de corrupción han podido alcanzar cuotas espeluznantes, capaces de sorprender todavía mucho más a la comunidad política internacional y a los mismos ciudadanos andaluces.

El deterioro y la podredumbre que puede alcanzar el poder cuando permanece demasiado tiempo gobernando es sobrecogedor e intolerable, no solo para cualquier demócrata, sino tambien para cualquier ciudadano decente y digno. El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente y, cuando ese poder es, también, demasiado duradero y sin alternancia, la corrupción se hace nauseabunda, altamente peligrosa y contaminante.

No es posible calcular con precisión los "beneficios" reportados por la gran corrupción andaluza a los que han abusado del poder tanto tiempo y con tamaña impunidad, pero algunos expertos aventuran cifras que sobrepasan los 30.000 millones de euros, en las tres últimas décadas..

Con muchos medios de comunicación influyentes bajo control y blindando al poder, empezando por la televisión pública de Canal Sur, y con leyes, aprobadas por la misma casta política para garantizar su impunidad práctica, el socialismo andaluz ha alcanzado niveles de deterioro y corrupción tan impresionantes que en el futuro serán estudiados en las universidades y escuelas de negocios de todo el mundo como ejemplo de lo que nunca debe hacerse en política democrática.

Tampoco es aventurado afirmar que el juicio a los EREs mafiosos y trucados de la Junta de Andalucía representa apenas el uno por ciento del inmenso océano de la corrupción institucional y política andaluza, donde, en espera de ser juzgados por una Justicia que parece despertar, existen centenares de concursos públicos trucados y concedidos a dedo, cientos de millones de euros cobrados mediante comisiones ilegales, subvenciones concedidas a cambio de comisiones y contrapartidas, recalificaciones de suelos ilegales, oposiciones trampeadas, marginación de empresarios y de ciudadanos como represalia por pensar de manera diferente al poder y un largo etcétera de abusos, arbitrariedades y delitos que, cuando sean destapados y juzgados, inundarán y contaminarán por decenas de años el suelo andaluz y el prestigio de esa región española.

Es más que probable que Antonio Fernández solo sea el primero de una larga procesión de corruptos, todos ellos vinculados a la cúspide del poder en Andalucía, que irán sentándose en el banquillo como imputados y como protagonistas de una etapa de la historia de España que nunca debería olvidarse para que nunca más sea tolerada por los ciudadanos.

Muchos andaluces tienen vivencias y datos que avalan ese mar de corrupción que ha inundado estas tierras durante demasiado tiempo, sin que, para oprobio del pueblo andaluz, casi nadie se haya rebelado contra esa ignominia. Muchos han visto como se contrataba a dedo, sin concurso alguno, a familiares de poderosos y amigos del partidos, como se contrataba también a familiares de altísimos cargos del PSOE andaluz para, con su ayuda, poder ganar concursos públicos u obtener subvenciones oficiales ventajosas. Muchos conocen a recaudadores del partido que pedían dinero a los que contrataban con la Junta. Han visto como algunos cobraban por mover expedientes y lograr que la administración pagara antes a los que anticipaban dinero a los corruptos. Han sido testigos de concursos públicos diseñados a medida, para que determinadas empresas los ganaran y han visto como algunos empresarios han sido ignominiosa e injustamente vetados, sólo porque no eran amigos del poder. Saben que muchos miles de facturas han sido trucadas para poder pagar con fondos públicos miles de actuaciones ajenas al bien común.

El océano del estiércol andaluz es tan inmenso, que la Justicia tiene trabajo garantizado al menos para el próximo medio siglo, si mantiene su ritmo actual y no refuerza, como debiera, con tribunales especiales, la necesaria y vital tarea de limpiar Andalucía de marranadas.

En este desolador panorama delictivo hay tres grandes culpables:

El primero y el principal es el "delincuente político", una especie siempre cercana a los santuarios del poder que en Andalucía ha crecido hasta convertirse en un peligro para la sociedad y la decencia.

El segundo es el ciudadano, que ha sido cobarde y miserable, silencioso y cómplice, incapaz de denunciar y exigir decencia al poder, siempre dispuesto a estar cerca del poder y del delito, por si podía recibir algo del gran festín. El espectáculo de los empresarios andaluces babosos, doblando la espalda ante consejeros y funcionarios corruptos en cócteles y actos públicos, ha sido deprimente durante las dos últimas décadas y manchara la Historia de Andalucía durante mucho tiempo.

El tercero es la Justicia andaluza, que durante demasiado tiempo ha cerrado los ojos y los oídos ante la gran corrupción, a pesar de que el hedor de la cloaca inundaba los palacios de Justicia, los despachos, las sedes de los colegios profesionales y hasta las salas donde los tribunales deliberaban y juzgaban.

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El partido de la abstención y del rechazo a la "casta" política ha vencido en las elecciones andaluzas

29.03.12 | 15:01. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Corrupción, Andalucía, España

Los políticos y sus medios de comunicación domesticados lo ocultan, pero el verdadero vencedor en las recientes elecciones andaluzas y asturianas del 25 de marzo ha sido la abstención, que es la manifestación directa y palpable del rechazo a la casta política y del desinterés actual de la ciudadanía española por una política que considera de pésima calidad, corrupta, antidemocrática y opresiva.

Dicen los políticos y su corte mediática que la fuerte abstención se debió al cambio de horario o a la crisis, pero silencian que la verdadera causa de la ausencia masiva de los ciudadanos en las urnas es el descrédito y el desprecio a la casta política, un fenómeno que en España tiene una extraordinaria importancia y que, en si mismo, deslegitima al sistema.

Los políticos son en España el tercer problema para los ciudadanos, pero en Andalucía son ya el segundo, por delante, incluso, de la crisis económica y sólo superado por el terrible drama del paro.

La abastención obtuvo en Andalucía un 37.77 por ciento, mientras que el PP obtuvo un 25.16 y el PSOE un 24.45, lo que refleja una victoria abrumadora de los abstencionistas, cada día más fuerte en una España que, por falta de democracia y de liderazgo, no merece que los ciudadanos acudan a las urnas, en la que una parte de la población, envilecida y sometida, es capaz de entregar el poder a partidos políticos tan marcados por la corrupción, la arbitratiedad y el delito que, si existiera una Justicia democrática y limpia, serían juzgados como asociaciones de malhechores.

Ante la podredumbre del PSOE, que ya roba sin pudor desde la misma Junta de Andalucía, y la cobarde debilidad del PP, incapaz de afrontar con solvencia su papel y la realidad de España, muchos cientos de miles de ciudadanos han optado por abstenerse y demostrar así su desprecio a los políticos. Muchos de esos abstencionistas fueron votantes del PP en las elecciones generales del 20 de noviembre último, cuando el rechazo a Zapatero, enterrador de España, era tan grande que producía cierto espejismo de ilusión en la llegada del PP al poder. Pero ahora, una vez comprobada la cobardía débil de una derecha que se parece demasiado al PSOE, el PP ha sido abandonado por más de 400.000 votantes, un verdadero fracaso para el duo Rajoy-Arenas y para el mismo PP, que difícilmente encontrará otra oportunidad mejor para desalojar del poder andaluz al corrupto y fracasado socialismo.

Los votos obtenidos por PSOE e IU juntos suman 1.960,910, lo que equivale al 23,25% de la población andaluza, que es de 8.424.102 habitantes. Con ese pequeño porcentaje y gracias a las leyes electorales injustas y desequilibradas aprobadas por nuestros representantes políticos, ese 23,25 por ciento de complices de la corrupción y del abuso reinantes en los últimos años andaluces tiene el poder suficiente para imponer al resto de los andaluces, seis millones y medio, otros cuatro años más de gobierno infectado por la corrupción, el clientelismo, el abuso de poder y el deterioro maral, político y económico.

¡¡¡Pobre Andalucía!!!

Voto en Blanco


Cosas que quedan claras después de las elecciones andaluzas

Que el PP de Rajoy y Arenas ha equivocado su estrategia, que se centraba mas en la demolición del PSOE que en crear ilusión con un programa propio.

Que Javier Arenas no es un buen candidato porque genera demasiado rechazo entre los votantes de centro. Su imagen de "señorito" ha causado muchas deserciones entre sus propios votantes. La de ayer fue ya su cuarta derrota.

Que el PP desaprovecho ayer una oportunidad inmejorable para desalojar del poder al PSOE de Andalucía, desprestigiado, fracasado, maloliente por la corrupción y con su "régimen" agotado.

Que IU ha heredado los votos de la izquierda asqueada de socialismo corrupto.

Que la subida de impuestos innecesaria decretada por Rajoy, a pesar de que había prometido lo contrario, ha pasado factura en las urnas.

Que los andaluces, al otorgar la mayoría a la izquierda, se han cubierto de oprobio por apostar a favor de la corrupción, la antidemocracia y el abuso de poder.

Que por culpa del PP, el PSOE, que estaba merecidamente hundido y en vías de tener que pagar duramente por sus abusos y corrupciones, ha resucitado.

Que la nauseabunda partitocracia ha salido fortalecida de las urnas.

Que el PP tiene que rectificar su actual deriva política y utilizar su mayoría absoluta para realizar las reformas drásticas que España necesita, no para ser cobarde, mantener inalterable el abuso, la corrupción y los privilegios de la casta política, ni para pastelear y coquetear con los nacionalistas catalanes. En tan solo cuatro meses de gobierno, la debilidad de Rajoy ha provocado perdida de confianza en Europa, descrédito en los mercados y perdida de votos en España.

Que Andalucía, en manos de una izquierda coaligada radical (PSOE-IU), tiene un futuro aterrador.

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El PP andaluz, preocupado por el prematuro desgaste de Rajoy, teme no alcanzar la mayoría absoluta

06.02.12 | 17:58. Archivado en Partido Popular, Andalucía, España

El PP andaluz está preocupado por el prematuro desgaste que está sufriendo Rajoy tras su inesperada subida de impuestos, contraria a sus promesas en la campaña electoral. El último sondeo del CIS revela ya la pérdida de dos puntos y las encuestas en Andalucía, donde a Javier Arenas solo le sirve una victoria por mayoría absoluta, parecen estancadas.

Aunque no lo declare en público, el PP andaluz está nervioso, tiene miedo ahora de no poder ganar por mayoría absoluta las próximas elecciones andaluzas y de que Andalucía permanezca cuatro años más en manos del agotado y corrupto partido socialista, gobernando esta vez en coalición con Izquierda Unida.

El miedo a no obtener los votos necesarios para "liberar" a Andalucía del yugo socialista proviene del intenso rechazo que ha producido en las clases medias y en los líderes de opinión la inesperada subida de impuestos decretada por el gobierno de Mariano Rajoy, en contra de lo que prometió en la campaña electoral, una medida que ha "cabreado" y "decepcionado" a amplios sectores de la población y que está causando daños en las expectativas electorales de Javier Arenas.

De hecho, las encuestas señalan un estancamiento en la subida del PP o, incluso, un ligero retroceso de sus posibilidades electorales en Andalucía, que los expertos atribuyen exclusivamente al desencanto de muchos ciudadanos ante la brutal subida de impuestos decretada por el gobierno de Mariano Rajoy, en contra de sus promesas electorales y de la filosofía que le llevó a ganar las elecciones, según la cual donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los contribuyentes.

Hay muchos andaluces que piensan que el PSOE, por su corrupción e ineficacia, merece ser expulsado del poder en Andalucía, pero, después de la traición de Rajoy con los impuestos, muchos de esos votos tal vez no sean para el PP y se marchen hacia el Voto en Blanco, la abstención, UPyD o cualquier otra formación política minoritaria y no contaminada.

El "engaño" de Rajoy es el principal tema de los debates políticos y de las conversaciones en bares y en reuniones sociales. El argumento que se repite es que antes de haber subido los impuestos, los populares deberían haber eliminado muchos gastos prescindibles y superfluos, entre ellos las subvenciones a los partidos políticos, sindicatos y organizaciones patronales, tres organizaciones impopulares a las que muchos acusan de ser los principales focos de la corrupción, de la escasa calidad de la democracia y del hundimiento de la economía española.

Muchos miembros del PP reconocen la preocupación y el miedo a que no obtengan la mayoría suficiente para gobernar en solitario, lo que "condenaría" a los andaluces a seguir padeciendo, durante cuatro años más, un gobierno de izquierdas, esta vez plasmado en una coalición entre el agotado y desprestigiado PSOE y los comunistas de Izquierda Unida, lo que daría lugar a un gobierno todavía más radical e izquierdista, aislado de la corriente conservadora que ya ha conquistado casi la totalidad de España, todo un "drama" para Andalucía.

Los pensadores del PP andaluz están buscando soluciones a toda prisa, ya que el tiempo es escaso porque las elecciones serán en el próximo mes de marzo. Los escándalos terribles protagonizados por el PSOE andaluz, en especial la implicación directa de altos cargos del gobierno andaluz en el sucio asunto de los EREs falsos, quizás no sea suficiente para neutralizar la inmensa indignación provocada por la subida de impuestos de Rajoy, que convierte a los españoles en los ciudadanos de Europa más explotados y esquilmados a impuestos por su gobierno.

El argumento que más indigna es la constancia demostrada de que si se suman las tasas municipales, los IBIs, el IRPF y otros tributos, cada andaluz debe trabajar para el Estado una media que supera ya los seis meses de cada año, un auténtico e injusto abuso que convierte en depredadora y confiscatoria la política fiscal española.

Lo curioso del debate es que los andaluces se muestran dispuestos a pagar más para ayudar a salir de la crisis, como lo demuestran algunos datos de generosidad constatados, entre ellos el incremento notable de las donaciones a Cáritas y a otras organizaciones éticamente fiables, pero pocos entienden que el gobierno haya optado por meter la mano en la cartera del ciudadano antes de eliminar gastos superfluos, impopulares y hasta nocivos, entre los que sobresalen las subvenciones cuantiosas a los partidos políticos, sindicatos y patronal, organizaciones que en la mayoría de las democracias avanzadas no se nutren de los impuestos ciudadanos sino de las cuotas de sus afiliados.

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UPyD tiene un futuro electoral inmenso

La creciente decepción de los ciudadanos demócratas y de las clases medias que votaron al PP en las anteriores elecciones y la constatación de que Rajoy y su equipo no tienen interés alguno en cumplir sus promesas electorales, en regenerar la vida política española y reforzar la democracia reconduce un torrente creciente de simpatías y adhesiones hacia UPyD, un partido que puede convertirse en la gran sorpresa de las próximas citas electorales.

Los votantes de la izquierda están ya lo bastante decepcionados con el PSOE como para no votarlos en muchos años y la realidad cotidiana se encargará de acentuar ese rechazo a los socialistas, a medida que vayan conociéndose tropelías y desmanes del gobierno de Zapatero y de sus adláteres socialistas, como los recientes escándalos andaluces que revelan que un director general de la Junta compró cocaína con dinero público..

Pero la sorpresa está siendo el vertiginoso deterioro de los votantes del PP ante las actuaciones de los suyos, decepcionantes, frustrantes y dolorosas. El rechazo al PP se extiende como una mancha de aceite, que todavía es pequeña pero que resulta ya imparable y que crecerá a un ritmo exponecial. El rechazo no se debe tanto a las injustas medidas de recortes, a las subidas de impuestos o al olvido de las promesas electorales, como a los compadreos y amistades corporativas exhibidas con el PSOE, a cuyo gobierno derrotado, con Zapatero a la cabeza, han condecorado, ante la sorpresa de millones de ciudadanos, que esperaban justo lo contrario: que se les investigara y sentara ante la Justicia, para que paguen sus errores, abusos, estragos y desmanes.

Pero lo que más intensamente está frustrando y provocando rechazo entre los votantes del PP es la nula voluntad demostrada por el nuevo gobierno de regenerar la vida política española, cuando esa fue, junto con el deseo de que la economía se reactivara, la clave de la victoria de Rajoy.

Las alabanzas a Zapatero, la posterior afirmación de Rajoy de que no pediría cuenta a sus predecesores y, sobre todo, la condecoración del peor presidente de un gobierno español desde Fernando VII, sin que nada se hable de la enorme responsabilidad adquirtida ante el pueblo español arruinado por los que han despilfarrado sin freno, engordado el Estado para acoger a sus familiares y amigos, desvalijado las cajas de ahorro y enriquecido en la política sin poder justificarlo, además de otras "fechorías" como la arbitrariedad en la concesión de subvenciones y muchos casos concretos de corrupción probada, están generando en la sociedad española una frustración, acompañada de nauseas, inédita por su intensidad, que se agrega a la ya acumulada en el nefasto periodo de Zapatero.

La subida desmesurada de impuestos, cuando habían prometido bajarlos, sin restar privilegios a la casta política y manteniendo, casi en su totalidad, las cuantiosas subvenciones a los partidos políticos, han terminado de colmar el vaso que llevará al PP hasta su profunda decadencia, pérdida de apoyo popular y posterior derrota.

Ante ese bloqueo por la izquierda y por la derecha, que impide a los demócratas, a los españoles decentes y a los sedientos de cambios éticos votar a los dos grandes partidos, emerge UPyD como la única opción asumible. El partido de Rosa Diéz ha multiplicado sus votos en las últimos elecciones generales, pero fue perjudicado por la marea de apoyo al PP, una marea que, al disiparse a pasos agigantados, reportará muchos votos a UPyD y premiará al único partido que parece creer en la regeneración ética y en las reformas profundas que necesita España para salir de la pocilga pestilente que ha construido el bipartidismo.

El primer capítulo del "sprint" de UPyD se verá pronto en las elecciones andaluzas, donde la política de Rajoy está poniendo en serio peligro el hasta hace poco seguro triunfo de Javier Arenas.

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De acuerdo con Cayetano de Alba

14.12.11 | 16:59. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Ideología, Andalucía

Cayetano de Alba ha dicho que existe poca disposición a trabajar y a esforzarse en el campo andaluz, pero lo que realmente ha dicho, exasperando a los políticos, es una verdad profunda y cargada de razón: las subvenciones han castrado a Andalucía y restado potencial a los andaluces. Soy andaluz y, básicamente, estoy de acuerdo con lo que ha afirmado Cayetano de Alba, aunque el personaje no me resulte simpático ni ejemplar. Pero las verdades lo son, las diga Agamenón o su porquero.

Los políticos han saltado indignados y reaccionado como fieras heridas ante las palabras de Cayetano de Alba, que ha denunciado que en Andalucía existe escaso interés por el trabajo y el esfuerzo. Algunos han pedido que se le declare "persona no grata" y otros abogan por retirar a su madre, la duquesa de Alba, la condición de hija predilecta de Andalucía. La reacción parece indignada y, desde la pasión, justificada, pero desde la frialdad y el análisis se descubre que se debe únicamente a que las verdades duelen.

La reacción de los partidos políticos ha sido casi unánime y se ha basado, como suele ser habitual, en el victimismo nacionalista. ¡Han ofendido a los andaluces! gritan, pero la realidad es que el "señorito" Cayetano ha dicho verdades como puños y a quien únicamente acusa es a la cultura implantada en Andalucía por la izquierda, empeñada en subsidiarlo todo, en que toda la sociedad dependa de los fondos públicos, una política impulsada en Andalucía por el PSOE durante casi cuatro décadas, sin que haya logrado sacar a la región del subdesarrollo y de la cola de España y de Europa.

Cualquiera que conozca el mundo rural andaluz tiene que estar de acuerdo con Cayetano de Alba. Pero lo grave es que la cultura del subsidio y de las subvenciones ha minado la moral no sólo del campo andaluz, donde la aspiración no es ya producir, ni ser rentable, sino recibir subvenciones y ayudas suficientes para seguir tirando, sino también de la escasa industria existente y hasta el más vigoroso mundo de los servicios.

La cultura de la subvención y el predominio absoluto de lo público sobre lo privado son los fenómenos que explican incógnitas difíciles de responder: ¿Cómo es posible que siendo Ándalucía la región que más ayudas al desarrollo estatales y europeas recibe no haya avanzado casi nada en 30 años? ¿Cómo es posible que, después de haber recibido tantos miles de millones de euros, sigamos en la cola de la pobreza, del atraso, del desempleo, del fracaso escolar y de otras muchas lacras? ¿Por qué no dar ayudas al desarrollo, pero en forma de disminución de impuestos y de cotizaciones sociales, en lugar de dinero en efectivo? ¿No está archidemostrado que las subvenciones quitan las ganas de trabajar y de emprender, narcotizando el tejido productivo y restando musculatura a la sociedad y a las empresas?.

Cientos de miles de andaluces, como consecuencia de la sociedad subvencionada instaurada por el socialismo andaluz en el poder, piensan que no tiene sentido trabajar cuando se reciben ayudas que permiten vivir bien.

Con su política radical de subsidios los jerifaltes de la Junta de Andalucía se han convertido en casi dioses, al ejercer como dueños del dinero y en seres que deciden quien lo recibe y quien permanece al margen de la riqueza, pero con esa política han condenado a Andalucía a ser una tierra cada día más condenada a la limosna.

Voto en Blanco


El "Mitin" de las momias

05.11.11 | 11:04. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Andalucía, España

El PSOE ha convocado hoy, sábado, en Sevilla, territorio vital para sus intereses, a sus más viejas y temibles momias, probablemente para que ganen votos y resalten con sus conjuros el miedo a la derecha, gran argumento en esta campaña electoral de una izquierda que sí está paralizada por el pánico al fracaso y a que su primera derrota en Andalucía desde la muerte de Franco ponga fin a una etapa de dominio socialista e inaugure una era de dificultades en la que resulte imposible nutrir generosamente, con fondos públicos, a sus cientos de miles de enchufados, paniaguados, militantes, familiares, cómplices y amigos.

El mitin se celebrará bajo el lema "La fuerza del sur", pero, a juzgar por su ambiente y protagonistas, debería denominarse "El conjuro de las momias". Cuando las encuestas predicen un serio revés socialista en Andalucía, comparecerán ante un público ferviente, en la ciudad de Dos Hermanas, cuna de pasados despliegues y éxitos socialistas, las momias más acreditadas del partido: Felipe González, Alfonso Guerra. Alfredo Pérez Rubalcaba y José "Pepe" Griñán, todavía "dueño" de Andalucía. El serio riesgo de perder las próximas elecciones flotará en el ambiente e inyectará dramatismo en una asistencia acostumbrada al triunfo e inquieta porque su etapa de dominio declina.

Rodeados de fanatizados, de gente atiborrada de propaganda e incapaz de discernir y de muchos paniaguados que viven del erario público, los viejos pastores socialistas, ya viejos y fondones, volverán a asustar a las ovejas con el miedo a que llegue el lobo de la derecha, ocultando el hecho trágico y cierto de que el más feroz lobo que ha padecido España en las últimas décadas es el del socialismo, el mismo que ha dejado el país en la ruina y la derrota, tras llenar las calles y plazas de desempleados, nuevos pobres y gente triste y asustada.

Cuando un partido se ve obligado a recurrir a sus más viejas momias para meter miedo, escondiendo a sus jóvenes, es porque está vinculado al pasado y desligado del presente, del futuro y de la realidad.

El Dos Hermanas, quinta ciudad andaluza por su población, Rubalcaba va a conseguir el "milagro" de juntar a Felipe González y a Alfonso Guerra, dos viejos "amigos" seriamente enemistados, que se unen en torno a un Rubalcaba deprimido por la amenaza de derrota para ver si entre los tres logran levantar la moral de los militantes y votantes del PSOE, que andan desmoralizados y con el estigma del fracaso marcado en la frente.

Felipe González se ha movilizado en esta campaña y será la estrella de Rubalcaba, que no quiere ni oír hablar del chamuscado Zapatero. Dicen que González interviene en la campaña no sólo para apoyar a su amigo Alfredo, sino también porque si en España no gobiernan "los suyos" perderá posiciones como asesor de empresas y abridor de puertas para negocios internacionales, que es a lo que se dedica.

La presencia de Alfonso Guerra en Dos Hermanas tiene otras lecturas. Ya es mayor y debería retirarse para dejar sitio a miles de socialistas jóvenes que se sienten frustrados porque los viejos jamás se marchan, pero Alfonso no sabe vivir al margen del presupuesto. No en vano sigue en coche oficial desde finales de los años 70, casi cuatro décadas viviendo a cuerpo de rey del presupuesto nacional. En los últimos años ha jugado a ser crítico, pero aquellas críticas resultaron una farsa. Se pronunció "prudentemente y en voz baja" contra la negociación con ETA, contra las concesiones al nacionalismo y en otros asuntos conflictivos, pero a la hora de la verdad votó con su partido en el Congreso, demostrando su verdadera esencia y pensamiento.

Alfonso y Felipe son dos maestros en el manejo del miedo. Se presentarán ante sus partidarios como descamisados y como salvadores de los humildes, pero esconderán que ya son millonarios, que no saben vivir al margen del lujo y que esconden en sus mochilas los mismos instrumentos que han utilizado siempre para ordeñar al rebaño. Esgrimirán el mismo argumento que utilizan desde los años 70, el de la maldad intrínseca de la derecha, pero olvidarán la verdad: el verdadero miedo lo dan los que prometían el pleno empleo y han dejado 5 millones de parados, muchas trampas sin pagar y ahora se van con los bolsillos suyos y de sus amigos llenos, sin resignarse a que su "fiesta" se acabe.

Voto en Blanco


¿Ha pedido perdón la Junta de Andalucía a los ciudadanos por sus corrupciones y rapiñas?

27.04.11 | 16:53. Archivado en PSOE, Democracia, Corrupción, Andalucía

¿Alguién ha escuchado a un alto representante de la Junta de Andalucía pedir perdón a los ciudadanos andaluces por sus corrupciones y rapiñas? ¿Son tan arrogantes que ni siquiera saben pedir perdón por sus abusos de poder y suciedades? Definitivamente, no merecen gobernar.

La corrupción y el abuso de poder en la Junta de Andalucía no son ya sospechas compartidas por millones de andaluces, sino actos probados que están siendo juzgados por los tribunales y que ya han provocado las primeras dimisiones y destituciones. El prestigio y la legitimidad del gobierno andaluz han quedado profundamente manchados y deteriorados por estos hechos antidemocráticos y presuntamente delictivos.

Aunque la Junta de Andalucía ha cometido numerosos actos indignos y antidemocráticos probados, que dañan los intereses de los ciudadanos y violan la decencia, actos que ya están en vías de ser condenados por la Justicia, nadie ha visto u oido a los altos cargos del gobierno andaluz pedir perdón a los ciudadanos por esas corrupciones y rapiñas. El escándalo de los falsos EREs no es el único y ni siquiera el peor, pero si es todo un vergonzoso y execrable robo de dinero público a sus auténticos dueños, los ciudadanos, tan sucio que exige una urgente petición pública de perdón. Ese dinero, producto de los impuestos, del esfuerzo y de las privaciones de la sociedad, ha sido desviado ilegalmente, desde despachos del gobierno andaluz, hacia los bolsillos de altos cargos socialistas, militantes y amigos del poder. Lo ocurrido, además de constituir un acto vergonzoso, vergonzante y condenable en democracia, es tan grave y sucio que merece el desprecio de los ciudadanos y un castigo ejemplar.

Sin embargo, a pesar de toda esa gravedad, la Junta de Andalucía no ha pedido perdón a los ciudadanos. ¿Alguién ha escuchado a un representante del gobierno andaluz presentar públicamente excusas al pueblo o pedir perdón por los daños y la vergüenza causados?

No lo han hecho porque la soberbia y arrogancia de los políticos es insoportable y porque el poder, cuando se infecta de corrupción, ni siquiera es capaz de asumir sus errores y siempre se niega a reconocer sus miserias y defectos ante quienes realmente son sus empleadores y jefes, los ciudadanos, definidos por la filosofía política como los "soberanos" en democracia.

En otros lugares del mundo más democráticos y decentes, cualquier neglicencia del poder cien veces menos grave que las que ha cometido la Junta de Andalucía se salda inevitablemente con dimisiones y renuncias.

La Junta, además de violar las leyes más elementales de la decencia y de la honradez, ignora la esencia de la democracia. Las relaciones entre los ciudadanos y el poder político se basan en el principio de subsidiaridad del segundo respecto a los primeros. El principio de subsidiaridad expresa el caracter subordinado del representante al representado, del político al ciudadano. La democracia exige que el representante haga exactamente lo que le encomiendan los ciudadanos y en la medida en que subsista esa encomienda.

Al ni siquiera pedir perdón a quienes dicen representar, por haberles robado y esquilmado, la Junta exhibe un comportamiento deleznable, presuntamente delictivo y cien por cien contrario a la democracia, en la cual, la petición de perdón es lo mínimo exigible.

El gran problema de Andalucía (y también de España) es que los políticos se han adueñado del Estado, han expulsado al ciudadano de todo proceso de toma de decisiones e interpretan la representatividad de forma torticera y contraria a la Constitución, a la democracia y a la decencia. Se creen con el derecho a hacer lo que les venga en gana durante los años que dura su mandato, como si hubieran recibido un cheque en blanco de los electores, con los que ni siquiera se relacionan. Creen que les está permitido todo, desde cambiar las leyes básicas hasta implicar a su pueblo en una guerra impopular, sin ni siquiera tener en cuenta la opinión de los ciudadanos, que son en democracia los verdaderos amos y únicos legitimadores del sistema. Con una desfachatez que avergüenza a la sociedad, algunos de ellos se atreven a confesar la verdad de que su lealtad se le deben no a los ciudadanos que les eligen, sino a los líderes de sus partidos políticos, que son los que les han incluído en las listas.

La democracia en España es una basura, pero en Andalucía, después de tres largas décadas de poder socialista, es un pozo ciego donde la arrogancia de un poder desnortado y ya sin valores, ha postergado al ciudadano y lo ha reducido al rango de escoria.

Voto en Blanco


Andalucía tiene que comenzar de nuevo y redefinir su democracia

21.04.11 | 07:02. Archivado en Democracia, Corrupción, Andalucía

Al igual que la Unión Soviética de tiempos de Gorbachov no tenía remedio y tuvo que ser redefinida, la actual Andalucía socialista está tan dañada que tiene que someterse a una terapia drástica y dolorosa, empezar de nuevo a construir su sistema político, sufrir una profunda perestroika y hasta refundarse como sociedad de hombres y mujeres libres.

El dominio socialista, ejercido de manera implacable y casi sin oposición durante tres largas décadas, no sólo está agotado sino que ha contaminado tanto las instituciones y ha debilitado tanto el sistema que ya no le sirve a Andalucía una reparación profunda, ni siquiera un cambio de motor. El vehículo entero está inservible y tiene que ser sustituido por otro.

La contaminación andaluza es profunda y generalizada, con electos parecidos a los que produce la septicemia en un cuerpo enfermo. Están contaminados el gobierno, la sociedad, las grandes intituciones del Estado, las universidades, las empresas públicas, la convivencia, las costumbres, los sindicatos, la patronal, la clase empresarial, las instituciones financieras, la ciencia, la educación, la justicia y hasta miles de empresas privadas y de asociaciones culturales, recreativas, deportivas y de todo tipo. Ni siquiera se salva el tercer sector, el que funciona sin ánimo de lucro, porque también ha sido sometido y habituado a vivir de las odiosas subvenciones, cuyos efectos paralizantes y castrantes han matado el impulso vital andaluz.

Los escándalos de los falsos EREs, recientemnte descubiertos por una opinión pública que se siente sorprendida por la magnitud, alcance y vileza del robo perpetrado desde el sector público, que ha utilizado el dinero de todos para beneficiar a enchufados del partido y de los sindicatos sometidos, no es más que una parte minúscula del drama profundo de la corrupción andaluza, cuyas espeluznantes terminales empezarán a conocerse poco a poco, hasta que la ciudadanía descubra y asuma que ha vivido, sin darse cuenta, en una auténtica cochinera.

Empresarios que suplican babosamente subvenciones, cargos públicos con historiales laborales falseados, miles de enchufados que cobran de empresas que jamás han pisado, cientos de empresas públicas innecesarias creadas por la Junta sólo para poder endeudarse más, colocar a los amigos y escapar de los escasos y débiles controles que todavía subsisten, institciones que, en democracia, deberían funcionar libremente, pero que han sido ocupadas y controladas por el partido gobernante, sentando a políticos en sus consejos o ejerciendo un férreo control a través de las subvenciones, concursos publicos trucados y concedidos a dedo a empresas amigas, oposiciones trampeadas para que las ganen los amigos del partido o los enchufados de los sindicatos, listas de "disidentes" a los que se les niegan las subvenciones y los contratos públicos solo porque critican el poder establecido, comisiones ilegales, financiación ilegal, urbanismo pirata, ley desigual, jueces amigos del poder a los que se entregaban casos para que se juzgaran con benevolencia y mil tropelías corruptas, muchas de ellas contrarias a la Constitución, a la decencia y, sobre todo, a la democracia, formal el cuerpo enfermo de la Andalucía actual, ya irreparable y necesitado de cirugia invasiva a vida o muerte.

Hay fenómenos en Andalucía que sólo son percibidos por los extranjeros. Ni siquiera los españoles son capaces de captar todo el alcance del desastre. Uno de esos fenómenos es la abrumadora, agobiante y asfixiante presencia del gobierno andaluz en la sociedad, una presencia que lo abarca todo, desde la economía a la televisión, desde la cultura a la misma convivencia. Para encontrar un gobierno tan denso y afincado en la sociedad habría que remontarse a cómo vivían las repúblicas soviéticas en tiempos de Breznev.

La mayoría de los empresarios andaluces, acostumbrados a babear ante el poder, a vivir de las subvenciones y a no asumir riesgos, tiene que ser sustituida por empresarios verdaderos. La clase política andaluza tambien es democráticamente inservible, inclueyndo a una oposición de derecha que no es capaz de plantear la regeneración del tejido andaluz podrido porque no le conviene y porque se parece demasiado al partido en el poder,

El drama andaluz tiene una gravedad sobrecogedora porque la región está acorralada en un callejón sin salida. La sustitución de Griñan por Arenas, del PSOE por el PP, no garantiza el cambio que Andalucía necesita con urgencia. Los empresrios babosos y adictos a las subvenciones no van a desaparecer, ni lo políticos corruptos, ni las comisiones ilegales, ni los sindicalistas mercenarios, ni los representantes empresariales aficionados al dinero público, ni las empresas públicas inútiles, ni los miles de enchufados que ordeñan a las administraciones sin aportar nada, ni los alcaldes indecentes, ni los políticos abandonarán los consejos de instituciones y empresas que son la columna vertebral de la sociedad civil y que, en democracia, necesitan ser independientes del Estado, ni siquiera garantizará que desaparezcan los recaudadores de los partidos, ni la corrupción, ni la financiación ilegal, ni el amiguismo, el nepotismo, el enchufismo y otros muchos males y secuelas del inmenso cáncer andaluz.

Andalucía no necesita ya una perestroika, ni siquiera un cambio en la cúspide del régimen, sino una democracia verdadera, algo desconocido e inédito en esta hermosa tierra del sur.

Nota del autor:

Estoy seguro de que algunos considerarán este análisis axagerado y demasiado radical. Lo mismo ocurrió cuando publiqué mi libro Políticos, los nuevos amos. Sin embargo, todos los que entonces criticaron ese libro por sus análisis radicales, hoy me dicen que la realidad me ha dado la razón y que aquellos planteamientos que entonces parecían osados y radicales, hoy se han quedado cortos.

Hablemos dentro de un año sobre este artículo y revisémoslo entonces. seguro que habrá sido pasmosamente superado por la realidad.

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