Voto en Blanco

La izquierda y la derecha, los peores enemigos de España

Los españoles somos los últimos de la OCDE en matemáticas y penúltimos en comprensión lectora. Es él nuevo "record" negativo de esta España sucia, injusta y embrutecida que han fabricado nuestros políticos, una casta que merece el desprecio de los ciudadanos. El nuevo "record" se agrega a otros que sitúan a los españoles en la cabeza de la prostitución europea, el tráfico y consumo de drogas, el blanqueo de dinero, el alcoholismo, el desprecio a la política y a los políticos, la degradación de la democracia, la corrupción, la injusticia y otras muchas lacras y dramas, todas ellas productos de un liderazgo político indecente y malvado que está infectado a la nación entera.

España tiene grandes enemigos, dentro y fuera de su suelo, pero ninguno es tan miserable y dañino como aquellos españoles que, encuadrados en la izquierda y la derecha política, destrozan el país, dinamitan sus valores y se pelean por sus despojos sin otro instinto que el predador. Las izquierdas y las derechas, siempre enfrentadas entre si y solo capaces de unirse contra el pueblo y contra España, son las culpables de los grandes males de la nación desde los tiempos de la Reconquista. La pobreza, la injusticia, las guerras, las masacres y una inmensa catarata de males y canalladas son obra de esa política malvada y envilecida que lleva demasiados siglos dominando España y que, en los tiempos actuales, ha sabido camuflarse de "demócrata" para seguir cumpliendo su misión maligna y depravada.

Triturar a esa izquierda antiespañola, separatista, colaboracionista con el terrorismo, corrupta hasta la médula, y anticristiana, que ha hundido a este país en el caos más absoluto y en la iniquidad moral más terrible, debería ser la labor prioritaria de todo ciudadano honrado que ame a España, tan prioritaria como erradicar la derecha arrogante e inmoral "made in Spain", acomplejada y cruel, clasista y predadora, que lleva siglos creyendo que el Estado le pertenece, que sólo sabe luchar por sus privilegios y que contempla siempre al pueblo como maloliente masa de animales, digna de ser esclavizada.

No será hoy, ni mañana, ni dentro de un mes, pero llegará un día en el que nos deprenderemos de esta miserable izquierda, de esa derecha indigna y de esta falsa democracia fantasmagórica para instaurar un Estado que en lugar de avergonzarnos y envilecernos aporte unidad, dignidad, trabajo, solidaridad, ilusión y orgullo de ser español. No sabemos cuando, pero que no nos quepa duda de que ese momento llegará.

Mientras llega, nuestro primer deber como ciudadanos demócratas es luchar pacíficamente, aunque sin pausa, para que esa llegada se acelere.

La derecha y la izquierda, en España, no son, como en otros países, dos formas distintas de entender la sociedad y la vida política, sino dos facetas de la caza al ciudadano, dos bandas que constantemente se disputan el poder, representando no dos opciones distintas sino las dos caras de una misma moneda sucia y depravada, acostumbrada mil veces a anteponer sus propios intereses al bien común y entrenadas para actuar como parásitos de España. Quieren exhibir ante el engañado pueblo sus diferencias para que parezcan profundas, pero se trata de un burdo engaño porque siempre se ponen de acuerdo para otorgarse privilegios, para fortalecer su impunidad y para guardar silencio ante los respectivos saqueos y correrías.

El balance de esa derecha y de esa izquierda, después de haber mandado durante siglos, es sobrecogedor. Han convertido aquella España que fue un imperio temido en un país débil y sin amigos y en lugar de crear una sociedad justa y capaz de enorgullecer a sus miembros, han construido un país que paga impuestos insoportables, que apenas recibe servicios del Estado, con mas políticos "colocados" y cobrando del erario que Francia y Alemania juntas, que ocupa los primeros puestos del ranking mundial en corrupción, tráfico y consumo de drogas, acogida de dinero sucio, desempleo, avance de la pobreza, pésima distribución de la riqueza, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, desprecio de los ciudadanos a sus dirigentes, descrédito de la política y muchos otros vicios y lacras.

Bajo su nefasto mandato han alimentado el nacionalismo, el separatismo, la insolidaridad, la envidia, la caída de los valores y la injusticia, además de haber violado las reglas básicas de la democracia, mentido, engañado y conducido a su pueblo por las rutas de la mentira y la estafa. Sus dirigentes han sido cualquier cosa menos ejemplares y hoy hay mas de mil causas abiertas contra los partidos políticos por corrupción y abuso de poder. Sólo ETA supera al PP y al PSOE como organizaciones con mas delitos y delincuentes encuadrados.

Solo sueñan con gestionar el poder y la riqueza que de ese poder puede extraerse. Para lograrlo, se alían con cualquiera, incluso con nacionalistas extremos que odian a España.. Son arrogantes e inmorales como nadie podía imaginar. No reaccionan ante las adversidades y han aprendido a blindarse ante el desprecio y el rechazo de los ciudadanos, a los que, hipócritamente, dicen que sirven. Las encuestas los señalan como el segundo gran problema del pais, pero ellos siguen en su terea de demolición y saqueo, mientras el pueblo ha convertido ya en sueño y leyenda su largo e insatisfecho anhelo de contar con un Estado decente, justo y capaz de hacer sentir mas orgullo que vergüenza.

Todavía son capaces de mantenerse algunos años en el poder porque han conseguido idiotizar a algunos millones de españoles, que siguen votándoles como auténticos esclavos lobotomizados, pero ellos saben que el número de la gente decente que les rechaza y aprende a despreciarlos es cada día mayor, lo que representa, mas temprano que tarde, su sentencia de muerte y el fin de la ignominia política española.

Voto en Blanco


La degradación de los políticos españoles

El sometimiento humillante al jefe, el autoritarismo, la ausencia de debate interno, la represión de la conciencia, la renuncia a la crítica, la alteración de la escala de valores y, en definitiva, la falta de libertad, convierte a los partidos políticos españoles en fábricas de ineptos, de propensos a la corrupción y de gente escasamente demócrata y poco preparada para gobernar en democracia.

Pocos ignoran que la política y los políticos españoles están seriamente degradados. Los fracasos acumulados al gobernar y los datos que arrojan las encuestas, donde queda reflejado el rechazo y el desprecio de los ciudadanos a la "casta" política, así lo confirman, pero pocos conocen las verdaderas razones que han provocado esa profunda degradación. Sin embargo, descubrir la causa es sencillo porque la Historia ha demostrado hasta la saciedad que la falta de libertad y sobre todo el sometimiento esclavo a otros humanos siempre empobrece y degrada.

La falta de libertad en la vida interna de los partidos ha convertido a esas formaciones en fábricas de ineptos, de corruptos y a veces también de enfermos mentales engreídos e incapaces de discernir entre el bien y el mal.

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan revela que "Si todos fuéramos egoístas y malos, el ser humano se extinguiría", una conclusión reveladora que contradice el consejo "progre" de pensar siempre en uno mismo y que explica la enorme influencia que están teniendo los partidos políticos en el deterioro de la sociedad y hasta de la civilización humana.

Contemplar como un imbécil con poder se equivoca,, miente y mete la pata sin poder decirlo y, además, estar obligado a felicitar al inepto y al idiota es un ejercicio capaz de degradar y hasta de envilecer a cualquier ser humano. Si, además, uno está obligado, dentro de los partidos, regidos por el autoritarismo vertical, a repetir hasta la saciedad esa alabanza al torpe y esas lisonjas a los que mandan, aunque sean idiotas, la degradación se hace endémica e irreversible.

Cocinados en ese sometimiento al jefe, en la renuncia al libre albedrío, a la conciencia y a la crítica, sin libertad suficiente para crecer en responsabilidad y criterio propio, aquellos que se lo deben todo al partido y que desconocen otro mundo que el de la militancia se convierten en monstruos.

Para hacer carrera dentro de un partido político español hay que renunciar a la libertad individual, al libre pensamiento, a la conciencia propia, al análisis independiente, al debate y al discernimiento. El sometimiento al líder y al pensamiento oficial priva sobre cualquier otro valor, lo que implica un proceso implacable y profundo de empobrecimiento moral e intelectual que, al operar durante años, convierte a los militantes y cuadros en gente mediocre y mal preparada para gobernar.

Hay demasiados vicios internos en los partidos que conducen a la degradación y el envilecimiento, pero el mas grave de todos quizás sea el de la "omertá" (la obligación de guardar silencio sobre las suciedades y abusos), en aras de una lealtad mal entendida y transformada en complicidad. La ley dice que es obligación del ciudadano denunciar un delito cuando lo conoce, pero esa ley no rige en los partidos, donde la denuncia de los abusos, corrupciones y arbitrariedades está prohibida porque se confunde con la deslealtad y la traición. Es el mismo código de conducta que tienen las mafias, desde la de Chicago a la rusa, incluyendo a la yakuza japonesa y a la calabresa.

Dentro de los partidos se conocen casi todos los secretos y suciedades, pero muy raramente esos secretos salen del grupo, siempre por miedo a ser represaliado. Los cuadros del PP sabían de la existencia de sobres de dinero complementario en los altos niveles, así como del pago de "tributos" en negro por parte de empresas que aspiran a recibir contratos públicos, subvenciones o concesiones, pero nadie los denuncia ante el juez, como es el deber de todo demócrata. Ese silencio envilece y convierte a los partidos políticos en aglomeraciones de cómplices activos. Del mismo modo, todos los altos cargos de la Junta de Andalucía conocen las malas prácticas y delitos que comete el PSOE andaluz con los dineros públicos, utilizado para pagar campañas y "ayudas" a jefes, militantes y amigos del poder, pero nadie ha denunciado esos delitos porque pertenecer al partido implica comulgar con las canalladas y delitos.

Con esos comportamientos, España ha llegado a convertirse en una cloaca, impulsada y liderada desde la clase política, protagonista de una corrupción intensa y profunda que ha trascendido los ámbitos de los partidos políticos y ha anidado en el Estado y sus instituciones.

Frente a esa infección no hay mas receta que "mas democracia", una democracia auténtica que imponga la libertad en el seno de los partidos y que respete y haga cumplir una ley que debe reformarse para que los canallas y corruptos sean castigados y para que los ladrones políticos se pudran en la cárcel mientras no devuelvan el botín. La única salida para partidos políticos que hoy están "tocados" y en profundo declive sería la implantación de la libertad de debate, de conciencia y de pensamiento en sus filas, pero esos valores son imposibles en partidos verticales y autoritarios que incumplen el mandato constitucional de funcionamiento democrático en la vida interna

Voto en Blanco


España camina con paso firme hacia el Tercer Mundo

Uno de cada tres de los nuevos pobres europeos en 2025 será español, según un informe de Intermon Oxfam, que confirma así que España, mal gobernada y víctima de un Estado inmenso e incosteable, endeudamiento feroz, despilfarro y otros abusos de su clase política, camina con paso firme hacia el Tercer Mundo. Las frases del Ministro Montoro afirmando que España está de nuevo en vísperar de sorprender al mundo con su desarrollo económico son mentiras del poder y aspiraciones imposibles mientras persista el liderazgo de una clase política que mantiene un Estado obeso, injusto e incosteable, plagado de políticos enchufados.

Con un poder político caciquil e influido por terratenientes del pasado o adoradores del Estado, ya sean de derecha o de izquierda, España, ante la triste y suicida indiferencia de sus ciudadanos, muchos de ellos con alma de esclavos y atontados por el discurso castrante de políticos y de los periodistas sometidos al poder, se encamina con paso firme hacia el Tercer Mundo, donde nos esperan la pobreza, las tensiones y todo tipo de conflictos.

Ese es el destino lógico de una sociedad que ha dilapidado sus valores, que desconoce la importancia del esfuerzo y de la limpieza, que se ha habituado a lo corrupto, que consume sus energías en luchas internas, que otorga privilegios a una casta política que merece más el banquillo de los acusados, que desprecia la verdadera democracia, prisionera de partidos políticos todopoderosos que marginan al ciudadano, nombran jueces, se recubren de obscena impunidad y que premia a nacionalistas excluyentes, a los que se les ve a leguas su odio a la patria común.

España es candidato evidente al nuevo Tercer Mundo en gestación, del que salen, por su esfuerzo y ambición joven, aquellas sociedades que aman la libertad y el esfuerzo, presentes en países como Brasil, China, México, India y otros muchos, y en el que entran los que han abrazado la mentira, la corrupción, el hedonismo sin valores y el abuso de un poder político, con sus ciudadanos marginados o aplastados, que se ha utilizado para cimentar la injusticia, engordar a las élites y machacar a los débiles y desprotegidos.

Aunque no nos guste el destino que el mundo nos depara, quizás nos merezcamos caer en el foso de la pobreza por haber permanecido en nuestros hogares, acobardados y mudos, mientras los poderosos saqueaban las cajas de ahorro o subían injustamente los impuestos, mientras despilfarraban, se negaban a adelgazar el Estado monstruoso que habían construido, bendecían la terrible estafa de las participaciones preferentes y preferían expoliar al ciudadano antes que cerrar una sola de esas costosas televisiones públicas que únicamente sirven como vehículos de propaganda y mentira.

Para evitar el casi inexorable avance de España hacia el nuevo Tercer Mundo y la pobreza sólo hay un camino: la regeneración de la sociedad, una reacción vital y digna de la ciudadanía que suplante a los actuales dirigentes políticos por dirigentes decentes y democráticos, que restablezca la vigencia de los valores y que luche a diario por construir una sociedad justa, diametralmente opuesta a la actual, podrida de corrupción, abuso de poder y distancias insufribles entre ricos y pobres, políticos y ciudadanos y privilegiados y marginados.

Solo el pago de la terrible deuda acumulada, producto del despilfarro de los políticos y de una forma canalla de gobernar, donde se ha pensado siempre en el presente y jamás en el futuro, garantiza casi la caída en la pobreza, pues los españoles tardaremos décadas en pagar las deudas contraídas por políticos tan ineficaces y lamentables como Zapatero, Rajoy y muchos reyezuelos regionales que han construido verdaderos miniestados opulentos e injustos.

Pero de todas las lacras y herencias, la que mas nos empuja hacia ese nuevo Tercer Mundo amenazador que acogerá a los nuevos pobres del planeta es la corrupción, sobre toda la institucional, la que ha infectado la vida pública, los concursos del Estado, las subvenciones, el urbanismo, las concesiones y otras muchas manifestaciones del poder. La corrupción ha hecho de España un país maloliente, líder mundial en fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, alcoholismo, prostitución, refugio de mafias, tráfico y consumo de drogas, blanqueo de dinero, degradación de la política, desempleo, avance de la pobreza y un largo etcétera de degradaciones, que pesan sobre la nación como una losa de plomo y que nos empujan, con fuerza, hacia el foso de la pobreza y el fracaso.

Voto en Blanco


Los partidos políticos españoles nos llevan hacia el totalitarismo

Los actuales partidos políticos, degradados y alejados de una ciudadanía que los culpa, cada día con mas claridad, de la ruina y de los grandes problemas de España, están conduciendo al país también hacia el totalitarismo. Muchos de los jóvenes que integran las nuevas generaciones de españoles, decepcionados con el actual sistema político español, creador de desempleo y plagado de corrupción, injusticia y abuso de poder, ven con buenos ojos y hasta admiran totalitarismos indecentes, injustos y crueles como los vigentes en Cuba y Venezuela o las doctrinas y propuestas de nazis y comunistas.

Una prueba de la degradación de las nuevas generaciones de españoles y de su peligroso alejamiento de conceptos como libertad y democracia es la opinión de Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas, que ha afirmado en Twitter que "Cuba no es una dictadura". Posteriormente, asustada ante la avalancha de críticas recibidas por esa afirmación, sorprendente en una dirigente de un socialismo que, al menos en teoría, cree en la democracia, ha eliminado el tweet en el que aparecían esas palabras.

Otra prueba del drama que se nos avecina con millones de jóvenes que, decepcionados de la actual corrupción y abuso de poder en España, se echan en brazos del totalitarismo, son las denuncias contenidas en el libro “Pisando charcos”, del político Percival Manglano, en el que se estremece ante el deslizamiento de los jóvenes hacia el totalitarismo y propone, como remedio ineludible, una regeneración profunda de la degradada y antidemocrática política española.

Las propuestas de Manglano son casi idénticas a las que vine proponiendo este blog "Voto en Blanco" desde 2004, todas ellas orientadas a sustituir la actual dictadura de partidos vigente en España por una democracia auténtica, con listas abiertas, leyes iguales para todos, partidos con poderes controlados, protagonismo de los ciudadanos, poderes básicos del Estado independientes y separados, una sociedad civil fuerte y capaz de servir de contrapeso al poder, castigo para los corruptos y canallas que saquean el Estado y un largo etcétera de reformas profundas que representarían un giro de 180 grados en la actual política española, plagada de corrupción, delito, injusticia y abuso de poder.

Los actuales partidos políticos, sobre todo aquellos que tienen representación parlamentaria fuerte (PP, PSOE, IU y los nacionalistas vasco y catalán) constituyen para España un auténtico cáncer que ya ha conducido a la nación hasta la ruina y el fracaso presente y que amenazan también, en un futuro próximo, con acabar con la fe en la democracia para recibir con los brazos abiertos a cualquier totalitarismo que prometa arrasar con el actual sistema injusto y podrido y acabar con los políticos delincuentes que han destrozado la nación y saqueado el Estado y las finanzas.

Voto en Blanco


Los grandes partidos españoles no quieren regenerarse

Los grandes partidos políticos españoles con representación parlamentaria se niegan a regenerarse. A todos les ha ido tan bien sin democracia, subvencionados con dinero público, repartiendose poder, dinero y privilegios y practicando el engaño, la corrupción y el abuso de poder, que ahora se niegan a cambiar.

En la conmemoración del 30 aniversario de la llegada al poder de los socialistas, en 1982, un Felipe González caducado, sobrepasado por la historia, aburguesado y con rostro de dinosaurio, recomendó a su partido, abandonado por los ciudadanos y en caida libre, una receta vieja y sin mordiente: que miraran al pueblo sin sectarismo y que le escucharan. Mas de lo mismo, una salida frustrante y alienante que ignora lo que el partido realmente necesita para resucitar: abandonar la corrupción,renunciar al dinero público, adoptar el servicio al ciudadano como norma de comportamiento, abrazar la democracia, jubilar a sus momias caducas, nunca más hacese una foto con sátrapas y desalmados que despiertan el odio ciudadano, como Zapatero, cuya última fechoría conocida es que "birló" 17.000 millones de euros a la seguridad social española, y enarbolar la bandera de la ética y la regeneración conduciendo a los españoles hacia un futuro más justo, decente y próspero.

Lo mismo ocurre en el PP, un partido que ya nació viejo y que con Aznar se hizo mas socialdemócrata que liberal, adoptando como propios todos los dramas y vicios de la izquierda, desde la corrupción al ansia de poder, pasando por la renuncia a la democracia y terminando con la arrogancia más despreciable y el divorcio con los ciudadanos. El ex presidente Aznar se perfila como posible sucesor de un Rajoy que no convence ni a los suyos, lo que demuestra la nula capacidad de renovación y la inexistencia de un sano y democrático deseo de cambiar y abandonar la actual política de abuso de poder, corrupción y deterioro democrático.

Son partidos confundidos y aterrorizados que se empeñan en mantener las viejas recetas sin darse cuenta que la ciudadanía española está cambiando a pasos agigantados, que los españoles ya no soportan el abuso de poder y ser gobernados por ineptos, corruptos y ególatras sin grandeza ni solvencia ética, atrincherados en el privilegio, que jamás dimiten, que no devuelven lo que roban y que rara vez pagan con la cárcel sus delitos.

Tanto los partidos españoles como los nacionalistas están sobrepasados por la historia y anclados en el pasado, negándose a la regeneración, lo que equivale a un suicidio que no tardará mucho en hacerse cadaver.

Ignoran lo que se deriva de las encuestas, en las que los ciudadanos les señalan como el tercer gran problema del país, después de la corrupción, que también es un problema de los paertidos. No asumen que los partidos políticos han dejado de ser la solución para convertirse en el núcleo del problema. Ni siquiera perciben que son ya el mayor obstáculo para que España resurja y avance hacia un futuro mas justo y mejor. Ajenos a la democracia y divorciados de la decencia y la ética, están muerttos y ni siquiera lo saben.

Empiezan a alarmarse ante el clamor popular que les acusa y la resistencia ciudadana, pero, alienados, interpretan ese sentimiento del pueblo como una rabia pasajera ante la crisis y sus privaciones. No se atreven a asumir que los dirigentes están aislados, que ya no pueden pasear por las calles, ni salir de compras porque el pueblo les pita y abuchea. Tienen miedo al pueblo, un sentimiento sano en demcoracia porque el pueblo es el soberano del sistema, pero ellos reaccionan como estúpidos sátrapas contratando a mas policías y entrenándolos bien para la lucha callejera contra su propio pueblo.

Algunos ciudadanos se extrañan de la torpeza y ceguera de los partidos políticos españoles, incapaces de interpretar los signos de los tiempos, a pesar de que son claros y contundentes, pero no saben que todo lo que ocurre es lógico porque los partidos, sin democracia interna y regidos por el sometimiento al lider, la falta de debate, la represión de la libertad individual y el culto a la simulación y la mentira, son magníficas escuelas que fabrican mediocres, muchos de ellos con ribetes sicopáticos, cualquir cosa menos los dirigentes que la democracia requiere y la sociedad necesita en el siglo XXI.

Los partidos son manadas de auténticos dinusaurios políticos en extinción y cementerios llenos de cadáveres ambulantes.

Voto en Blanco


Los políticos han fracasado y la crisis política de España es terminal

Los últimos datos del CIS revelan que el rechazo ciudadano a los políticos, a sus partidos y al sistema avanzan de manera inexorable en España, lo que obliga a asumir que los políticos han fracasado y que el gobierno, los partidos y el mismo sistema han entrado en una dinámica que les convierte en ilícitos y en adversarios del ciudadano, que los repudia y considera indeseables.

El 86% de los españoles tiene poca o ninguna confíanza en Rajoy el 89% poca o ninguna confianza en Rubalcaba. Esos datos, unidos a la pésima valoración de la clase política y de las instituciones del Estado, incluyendo a la Monarquía, además del hundimiento de la confianza y el suspenso a todos y cada uno de los políticos sometidos al juicio de los ciudadanos, convierten el sistema político español en un fracaso completo que exige una refundación.

¿Qué mas necesitan nuestros políticos para admitir su fracaso y dimitir? Ningún país de Europa ni del Occidente civilizado atraviesa una situación de colapso democrático semejante. Lo de España es un profundo escándalo que no tiene ya solución. Los partidos están desprestigiados, los políticos son rechazados por los ciudadanos, las instituciones están devaluadas y el rechazo so convierte cada día mas en odio.

La reacción de los partidos políticos ante los resultados desastrosos de la encuesta ha sido decepcionante. El PSOE y el PP restan importancia a la encuesta y siguen criticándose y resaltado el fracaso del contrario, sin asumir que el fracaso es de todos los políticos, desprestigiados y rechazados, y que lo que se está hundiendo es todo el sistema.

La reacción del PP, el partido gobernante, es especialmente obtusa y reveladora de su distanciamiento con los ciudadanos y con la realidad.
El PP dice, tras datos del CIS, que "buena parte de la desafección" por la política desaparecerá cuando acabe la crisis, lo que equivale a interpretar los datos como superficiales y a no reconocer la crisis de la clase política y del sistema.

La mayoría de los votos que huyen de los grandes partidos no van a otros, sino a la abstención o el voto en blanco, lo que refleja el avance del rechazo general a los políticos y al sistema y que el terreno está abonado para que en España triunfe una opción política extremadamente crítica con la política tradicional, parecida a la que representa en Italia el Movimiento 5 Estrellas, del político-cómico Beppe Grillo.

La Guardia Civil (5,71), la Policía (5,65) y las Fuerzas Armadas (5,21) aparecen en la encuesta como las únicas instituciones que aprueban los ciudadanos. Sin embargo, el Sindicato Unificado de Policía no se cree esos resultados y afirma que le huelen "a cocina" porque los datos internos que manejen ellos reflejan un profundo deterioro de la imagen y el respeto ciudadano a la policía, precisamente por su apoyo a los políticos y a su política represiva.

Entre las profesiones mas denostadas figuran las de políticos, periodistas y jueces, las tres básicas y con elevado protagonismo en la democracia, lo que refleja el profundo deterioro y el rechazo ciudadano al sistema.

La Monarquía, por vez primera, aparece entre los diez grandes problemas de los españoles, una lista que sigue encabezada por el paro (1), la corrupción (2), la situación económica (3) y los políticos y sus partidos (4).

Si hoy se celebraran elecciones generales, el PP conseguiría de nuevo la victoria, con un respaldo electoral del 34%, lo que supone su peor dato de la era Rajoy, pero aún así aumenta un punto, hasta los 5,8, su ventaja sobre el PSOE respecto al mes de enero. Esos datos reflejan la pérdida de la mayoría absoluta que cosechó la derecha en las últimas elecciones y la pérdida de millones de votos. Suben las opciones de Izquierda Unida y de UPyD, pero todavía se encuentran a gran distancia, sin superar el 10 por ciento de apoyo ciudadano.

Los resultados de la encuesta del CIS deberían haber provocado una conmoción y una reacción contundente de los políticos y de sus partidos para salvar un sistema que atraviesa una crisis profunda, pero no ha sido así. El deterioro de la clase política española es de tal envergadura que no asumen que el rechazo ciudadano aumenta, es imparable y en muchas ocasiones se transforma en odio, lo que invalida el sistema y convierte en ilícitos al gobierno a la representación política, al liderazgo de los partidos, a los políticos y al mismo sistema.

Voto en Blanco


España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa

"España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa". Nunca había visto una sentencia tan certera y oportuna plasmada en un muro urbano. Es la imaginación creativa del pueblo en acción, una creatividad que se dispara en tiempos de injusticia y abuso de poder, como los actuales . Si algo está quedando claro en esta España atormentada por sus políticos y plagada de injusticias y corrupciones, es que su sistema no es democrático. Ni una sola de las reglas y normas claves del sistema democrático se cumplen en esta España donde llaman democracia a una vulgar y sucia dictadura de partidos políticos sin control y sin ciudadanos.

Los políticos españoles, sean de derechas o de izquierdas, lo ignoran todo de la democracia. La democracia es "el gobierno del pueblo", pero ellos creen que consiste solo en "elegir a los dictadores".

Una de las mejores definiciones de la democracia real es "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" (Abrahan Lincoln, Gettysburg, 1863). Otro rasgo indisoluble de la democracia es que la titularidad del poder reside en la totalidad de los miembros de un pueblo o nación, lo que exige que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los ciudadanos. La más jurídica se refiere al conjunto de leyes y normas que limitan y controlan los poderes públicos para que no se extralimiten ni se salgan de los cauces de una ley que es igual para todos y que ha sido asumida por la mayoría.

Si se analizan esas definiciones y rasgos, se llega a la conclusión de que España es cualquier cosa menos una democracia. Con un presidente del gobierno (Rajoy) que tiende a dejar que los temas se solucionen solos y que el tiempo los haga olvidar, los problemas y los dramas persisten y siguen causando dolor. El pueblo queda de ese modo excluido de las decisiones y es maltratado por su principal representante. La voluntad de los españoles es ignorada de manera sistemática por los representantes políticos, que se creen con el derecho a tomar las decisiones que consideren oportunas y a aprobar las leyes que a ellos les plazcan, incluso si el pueblo, mayoritariamente, desea lo contrario.

Si se analiza la democracia española desde la definición de Lincoln en Gettysburg, entonces la lejanía de la democracia es todavía mayor, ya que en España no gobierna el pueblo marginado, sino una casta, ni se gobierna por el pueblo, ni para el pueblo porque se gobierna para los amigos del poder y los intereses de los poderosos y de los partidos políticos prevalecen siempre sobre el interés general y el bien común.

Nadie sabe si la inmensa incultura democrática que exhiben los gobernantes es real o interesada, aunque mas bien parece que las reglas y normas básicas del sistema se ignoran porque a los políticos les conviene. La democracia tiene exigencias básicas sin las cuales no puede existir, ninguna de las cuales se respetan en España, donde el sistema vigente no se parece ni por asomo a una democracia real.

En España no existe la libre elección de los representantes, que en realidad son elegidos por los partidos, que son los que elaboran las listas "cerradas y bloqueadas", ante las cuales los ciudadanos sólo pueden decir "si" o "no", sin poder alterarlas ni introducir a sus preferidos. Tampoco existe separación e independencia en el funcionamiento de los poderes básicos del Estado, lo que convierte a la Justicia y al Parlamento en apéndices esclavos del Ejecutivo y de los partidos.

La ley no es igual para todos, ni las leyes vigentes son leyes asumidas por los ciudadanos, sino ideadas, debatidas y aprobadas por los políticos, en representación de sus respectivos partidos, sin participación de la ciudadanía, Para colmo de males y de violación a la democracia, esas leyes, producto de la voluntad partidista, se aplican con diferente rasero y de manera arbitraria: con rigor para el adversario y con benevolencia para el amigo, un comportamiento que genera injusticia, que convierte en impunes a los poderosos, sobre todo a los políticos y a sus amigos y que invalida por si mismo la democracia.

No existe una sociedad civil independiente y libre que funcione como contrapeso del poder político, ni una prensa independiente y libre que cumpla la misión de fiscalizar a los grandes poderes, ni el ciudadano es respetado y tomado en cuenta en la política, como consecuencia de su condición de soberano. El sistema español desprecia y margina al ciudadano, que ni siquiera puede hacer llegar sus deseos y anhelos a las Cámaras porque las iniciativas legislativas populares dependen de lo que quieran los partidos y porque ni siquiera existe relación entre los diputados y senadores con los ciudadanos a los que dicen representar.

Sin una ley igual para todos, sin controles que limiten el poder de los poderosos, sin los contrapesos y cautelas propios del sistema democrático, el sistema español es un auténtico fraude, una auténtica dictadura de partidos políticos sin ciudadanos y sin garantías.

Sinceramente, creo que Belén Esteban tiene mas de filósofa que España de demócrata. Y estoy dispuesto a demostrarlo ante quien lo niegue y donde sea necesario.

Voto en Blanco


La clase política es la escoria de España

Hasta que los ciudadanos españoles no se convenzan de que la clase política es la escoria de la nación y que lo peor de la sociedad ha tomado el poder, los problemas que envuelven y destruyen el país no podrán curarse. El primer paso para vencer a la enfermedad es reconocerla y, por desgracia, España no ha reconocido todavía que los políticos son el cáncer que la destruye. Millones de españoles idiotizados y sin conciencia acuden a las urnas para votar a unos individuos que no solo no merecen gobernar sino que ni siquiera son merecedores de respeto.

Para convencerse de que los políticos son la escoria de España basta echar un vistazo a la prensa: ministros y miles de cargos públicos corruptos, dirigentes pendencieros que se pelean en las Cortes, sueldos ocultos y patrimonios fantasmas, corrupciones por todas partes, resistencia a dimitir, mentiras, espionaje sucio entre partidos, comisiones ilegales y un larguísimo etcétera que asombra y sobrecoge por la maldad concentrada en las filas del poder político.

Los que piensan y defienden que los políticos son el fiel reflejo de la sociedad, no tienen razón porque la sociedad española es cien veces mejor que sus políticos y gran parte de ella no se dedica a mentir, robar, espiar, ocultar patrimonio, burlar las leyes, abusar del poder y aplastar al adversario. España es uno de esos países que ha tenido la desgracia de que lo peor de su sociedad haya tomado el poder.

Los últimos escándalos de espionaje en Cataluña han conseguido sorprender a un pueblo que ya se consideraba curado de espanto. Todos se grababan y filmaban, todos acumulan dossieres para destruir al adversario. La mafia siciliana, al lado de los políticos españoles, parece una agrupación de aficionados. Ya lo dijo el mafioso ruso Petrov, que quiso corromper a los políticos catalanes de LLoret de Mar y salió aterrorizado, afirmando que le habría salido mas barato cumplir las leyes.

El argumento que esgrimen algunos políticos de que no todos son corruptos y que es injusto generalizar no es válido porque los que no han burlado las leyes ni se han corrompido, han guardado un silencio cómplice y no han acudido a los tribunales para acusar los desmanes, abusos y canalladas de sus compañeros, como era su deber. En Justicia, quien no denuncia un crimen que conoce se convierte en cómplice.

Hay casi un millar de casos de corrupción abiertos o a punto de abrirse en los juzgados, pero esa cifra es ridícula porque las estadísticas dicen que en corrupción suele aflorar siempre menos del diez por ciento de los casos existentes. Hay una ministra bajo seria sospecha (Ana Mato) y un ex ministro que avanza hacia el banquillo (Pepiño Blanco, uno de los cómplices del destructor Zapatero). Pero lo grave es que hay decenas de miles de políticos y ex altos cargos cuyo abultado patrimonio no es explicable.

Los ciudadanos han perdido la fe y la confianza en los políticos y en sus representantes y gobernantes, lo que invalida la democracia y la transforma en una sucia dictadura de partidos y de políticos profesionales.

La única solución al alcance de una ciudadanía marginada, manipulada y maniatada, que no cuenta en la política española, es manifestar desprecio a sus verdugos con pitadas y abucheos y no acudir a las urnas, salvo que sea para depositar un voto en blanco o un voto nulo, mientras el escarnio y la desvergüenza política española no cesen.

Quizás ayuden para tomar esa dura decisión dos argumentos sólidos como la roca: el primero es que ni una sola de las reglas básicas de la democracia se cumple en España, donde no hay separación de poderes, ni una justicia igual para todos, ni libertad para elegir a los representantes, ni castigo para los ladrones corruptos, etc.; el segundo es que el balance que ofrecen nuestros políticos en el poder, después de tres décadas de gobierno es estremecedor y lamentable: España padece los impuestos mas altos y desproporcionados de toda Europa, sin que los ciudadanos reciban a cambio servicios de calidad; han causado el cierre de casi 700.000 empresas y los políticos y sus instituciones y gobiernos son los peores pagadores de la nación, causando estragos entre autónomos y pymes con sus deudas públicas impagadas. Nuestro país ocupa los primeros puestos mundiales en casi todo lo sucio y deleznable: tráfico y consumo de droga, blanqueo de dinero, trata de blancas, prostitución, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, acogida de mafias, población encarcelada, desprestigio de la clase política, desempleo masivo, avance de la pobreza y un larguísimo etcétera de vergüenzas e ignominias alcanzadas gracias al liderazgo nefasto de una de las peores y mas corruptas clases políticas del planeta.

Voto en Blanco


La única salida decente para los políticos españoles

07.02.13 | 17:30. Archivado en Partido Popular, PSOE, Izquierda Unida, Política, Corrupción, España

España se encuentra en una peligrosa situación de bloqueo. Los políticos han fracasado y ni el gobierno ni la oposición gozan del aprecio y la confianza de los ciudadanos. Si los políticos se aferran al poder, España será un país oprimido por un gobierno no deseado y sin legitimidad. La única salida digna existente es abrir un periodo constituyente donde pueda construirse un nuevo sistema, esta vez auténticamente democrático y decente, sin la terrible contaminación actual de corruptos e ineptos en la política, un drama que ha terminado por arruinar el país.

Ante el dramático fracaso de Rajoy como gobernante y el hundimiento del PP en las encuestas, lo lógico sería que el PSOE, principal partido de la oposición, se preparara ya para relevar al PP en el poder, pero esa salida es imposible porque los socialistas están tedavía más desprestigiados y tienen peor imagen que la derecha, lo que les impide ser el relevo que España necesita. Ver como Rubalcaba, culpable principal, junto con Zapatero, del actual desastre de España, pide la dimisión de Rajoy, como si él estuviera limpio y tuviera autoridad moral para hacerlo, causa estupor y vergüenza a cualquier demócrata o ciudadano honrado. El cobro de sobres en dinero negro por parte de Rajoy y sus colaboradores es solo una sospecha bastante sólida, pero Felipe González, que tenía un "master en corrupción y que fue el descubridor y padrino de Rubalcaba, ya repartio dinero negro a mansalva entre los socialistas, durante su mandato, según acusaciones muy fundadas.

¿Que salida hay entonces para esta España atascada y desesperada? No hay otra que certificar el fin de este sistema trucado y maloliente, una sucia y corrupta dictadura de partidos políticos que han querido hacer pasar por democracia.

Después de haberse cargado de ignominia por haberse corrompido y practicado el abuso del poder y la arbitrariedad, la clase política española, consciente de que el país se encuentra en un callejón si salida, con la confianza perdida y casi destrozado por el mal gobierno, debería tener un último gesto de generosidad y decencia autodisolviendo la podrida y agonizante partitocracia española y dando los primeros pasos para que se instaure un verdadera democracia de ciudadanos.

Los síntomas de decomposición de la política española son visibles e indiscutibles. Los ciudadanos han perdido la confianza en sus gobernantes y en el mismo sistema, lo que deslegitima a la clase política. Ni siquiera funciona la alternancia en el poder, ante el convencimiento de los ciudadanos de que tanto el gobierno como la oposición no merecen el poder y están corrompidos hasta la médula. Los escándalos se superponen unos sobre otros sin que la sociedad pueda recuperarse y la desconfianza es de tal envergadura que las verdades tienen la misma credibilidad que las mentiras. Sea cual sea la acusación o el escándalo, la mayoría de los ciudadanos siempre creen que los políticos roban y son indecentes.

Ante esa situación de deterioro extremo, no existe otra salida que el cambio de sistema, la liquidación de la sucia oligocracia de partidos que sucedio al franquismo haciendose pasar por una democracia y su sustitución por un sistema democrático decente y controlado por los ciudadanos, no por unos partidos políticos que no han dado la talla y se han convertido, a juicio de los ciudadanos, en asociaciones de malhechores.

En una situación similar de agonía, agotamiento y decadencia, las cortes franquistas se hicieron el harakiri porque entonces la gente era decente y por tanto era impensable agarrarse a la poltrona a toda costa. Si el régimen de Franco se hubiera agarrado al poder, habría durado cuatro o cinco años más, pero eso hubiera supuesto dejar al país destrozado, que es lo que, con toda probabilidad, van a hacer los Rajoy, los Rubalcaba, los Cayo Lara y los nacionalistas que odian a España.

Voto en Blanco


La verdadera corrupción está en el alma de los partidos

Dice Rubalcaba que el PSOE ya no es corrupto, que ellos han aprendido del pasado, concretamente de FILESA, aquel sucio escándalo de financiación ilegal del socialismo que conmovió la sociedad española en tiempos de Felipe González, pero es mentira porque ellos, al igual que sus "colegas" del PP, ni siquiera saben ya qué es corrupto y qué es limpio. La corrupción la tienen grabada a fuego en el alma y ya no pueden desprenderse de ella, salvo que diluyan sus partidos en ácido.

Los superficiales y frívolos creen que la corrupción consiste en robar el dinero público, cuando eso es sólo la consecuencia de vivir en un ambiente indecente, corrupto e inmoral. La verdadera corrupción, la que practican hasta el abuso los grandes partidos políticos españoles con representación parlamentaria, consiste en estigmas, vicios y comportamientos depravados muy anteriores, con manifestaciones diarias en la vida de los partidos. Cada político, cada joven que ingresa en la política, se forma rodeado de corrupción, sin percibirla, como si esa corrupción fuera el hábitat natural de la política. No tienen ni idea de lo que es democracia y nadie les hablará jamás de la decencia.

Hay mas corrupción en las dos décadas de Manolo Chaves al frente del Ejecutivo andaluz que en los falsos EREs porque los EREs son consecuencia de esa permanencia demasiado larga en el poder, sin controles ni frenos democrático. La verdadera corrupción está en los partidos y sus dirigentes y militantes viven tan a gusto en ella que ni siquiera perciben que estén nadando en un basurero. Corrupción es renunciar al debate interno, esconder siempre la verdad y decir "si bwuana" al líder, una y otra vez, si se quiere prosperar. Corrupción es entrar en la política para "hacer carrera", para medrar y permanecer siempre en ella. Corrupción pura y dura es dinamitar la democracia, maniatar a la Justicia, anteponer los intereses propios a los del pueblo, despilfarrar, someter a la prensa libre, comprar voluntades, trucar concursos públicos, pervertir la concesión de subvenciones, ayudas, licencias y concesiones, aplastar al pueblo con impuestos injustos, beneficiar a los amigos y marginar a los adversarios y neutrales, haber convertido el Parlamento en una manada esclava de representantes de los partidos, no de los ciudadanos, haber ocupado la sociedad civil, privándola de la libertad y la independencia que requiere en democracia, practicar a diario el abuso de poder, mentir, acumular privilegios con avaricia y haber arrebatado a los ciudadanos el protagonismo que le corresponde en democracia.

El robo del dinero público, la acumulación ilícita de patrimonio, las cuentas en paraísos fiscales, los sobres de dinero negro, los EREs truculentos, el nepotismo y otros vicios repugnantes que constituyen el día a día de la partitocracia española son únicamente la consecuencia lógica de vivir en un ambiente sucio y degradado, donde el servicio al pueblo ha sido sustituido por el egoísmo y donde los partidos, blindados con impunidad y un poder casi absoluto, se han transformado en maquinarias que destruyen los valores, esparcen la degradación, saquean las arcas públicas y humillan al ciudadano, que es el soberano teórico de la democracia.

Solo ETA supera a los grandes partidos como asociaciones que agrupan a malhechores. Las aproximadamente 800 causas abiertas contra miembros de partidos políticos por corrupción representan apenas el 10 por ciento de la realidad porque la inmensa mayoría de los delincuentes políticos se escapan sin pagar por sus fechorías, sin devolver lo que han robado al erario público.

Si organismos especializados en el análisis y evaluación de la corrupción, como Transparencia Internacional, tuvieran en cuenta que la corrupción en España está concentrada en la perversión del mismo sistema y en las prácticas políticas depravadas del día a día, España ocuparía uno de los puestos de cabeza en el ranking mundial de la delincuencia política, sólo precedida por estados semifallidos como Somalia, Haití y unos pocos mas.

Para evaluar la corrupción en España es mas importante ver cómo los gobiernos indultan a delincuentes, ladrones y torturadores, que descubrir el escándalo del saqueo impune de las cajas de ahorro. Incide mas en la corrupción de España cómo los partidos han liquidado todo atisbo de democracia, suprimiendo la separación de poderes, la igualdad ante la ley, la libertad en la sociedad civil, el respeto a la verdad y el castigo de los delincuentes políticos que el robo practicado por los socialistas andaluces con los EREs mafiosos.

Los robos, desfalcos y saqueos se eliminan fácilmente endureciendo las leyes y metiendo el miedo en el cuerpo a los políticos, pero la suciedad del alma que ha llevado a la clase política a asesinar la democracia no tiene cura y requiere que la política española sea "reseteada" y comience de cero, con otra gente a la que los ciudadanos vigilen y exijan decencia, valores y nobleza de alma.

Voto en Blanco


¿Qué es lo que ves? (Test democrático para españoles)

Se trata de una prueba extraordinariamente eficaz y científica para detectar el nivel de democracia, de sensibilidad y cultura política en cada uno de nosotros. Prueba a hacerla y ojalá obtengas un resultado satisfactorio:

Si identificas la imagen con una reunión de diputados en el Congreso, entonces eres un obsesionado y debes tratarte con un especialista.

Si identificas la imagen con uno de tus sueños democráticos, el de ver "colgados" a los corruptos, entonces eres un idealista utópico en estado peligroso. También debes consultar con un especialista.

Si, por el contrario, ves un tendedero con chorizos colgados, pero percibes un asombroso parecido con la clase política española, entonces eres perfectamente normal y mereces ser felicitado.

Voto en Blanco


Los sindicatos, al igual que los partidos, se han convertido ya en un obstáculo para la democracia, la decencia y el progreso

Al igual que los grandes partidos políticos españoles, los sindicatos han traicionado los fines para los que fueron creados y se han convertido en obstáculos que impiden el avance de la sociedad, la decencia y la democracia. Se han convertido en organizaciones endógenas, multimillonarias, adictas a las subvenciones, aliadas de los partidos políticos mafiosos de izquierdas y representativas de burocracias y de élites aferradas al poder y a los privilegios e incapaces de representar y defender a los trabajadores.

La jornada de huelga general del 14 de noviembre fue una demostración palpable de que los sindicatos, al igual que los grandes partidos políticos, concitan el rechazo y el desprecio de los ciudadanos. La escasa participación en la huelga de una ciudadanía cabreada y deseosa de protestar ante el gobierno por sus injusticias, arbitrariedades y traiciones a lo prometido solo tiene una explicación: la presencia de los sindicatos al frente de la protesta disuadió a cientos de miles de españoles, que prefirieron quedarse en sus casas antes que prestar su apoyo a la mugrienta casta sindicalista, tan corrompida como los partidos, compañera de viaje de los políticos en la destrucción de la economía, en tiempos de Zapatero, y copartícipe activo en el festín del abuso y del saqueo de las cajas de ahorros, en cuyos consejos estaban (y siguen estando) los sindicalistas, cobrando y guardando un silencio lleno de ignominia y oprobio.

Las encuestas del CIS no preguntan a los ciudadanos qué piensan de los sindicatos, quizás porque si lo hicieran los resultados serían desestabilizadores y sobrecogedores. La única duda es si los sindicatos están por delante o por detrás de los denostados y despreciados partidos políticos, considerados por los ciudadanos como el tercer mayor problema del país.

Muchos ciudadanos estamos seguros de que si Rajoy hubiera aumentado las subvenciones a los sindicatos en vísperas de la huelga general, ésta habría quedado automáticamente desconvocada, pues no hay grandeza ni ideología alguna que sustente la política sindical, salvo su propio provecho y beneficio, exactamente igual que ocurre con los partidos políticos, tan deteriorados que ya son incapaces de anteponer el bien común y el interés general a sus propios intereses bastardos.

Conviene recordar que los sindicatos tienen en democracia un papel claro y nítido: defender los intereses de los trabajadores y elevar sus deseos ante el poder político, un fin que ha sido traicionado porque los sindicatos han abandonado a sus representados y se han incorporado al poder, especialmente cuando gobiernan los partidos de izquierda, participando con ellos en la gestión de gobierno y cobrando por esa alianza una sustanciosa factura en dinero contante, privilegios y presencia neta en las instituciones del poder.

Los dos grandes sindicatos españoles son multimillonarias organizaciones con miles de inmuebles de su propiedad, decenas de miles de trabajadores empleados, con legiones de "liberados" cuyos sueldos pagan las empresas obligatoriamente, y con presencia en miles de instituciones y empresas públicas, donde cobran sueldos desproporcionados, co-gobiernan y toman decisiones que no les corresponden.

Durante el vergonzoso gobierno de Zapatero, cuando la prosperidad y la unidad de España fueron dinamitadas por un gobernante obtuso, inepto y dañino, los sindicatos guardaron un silencio cómplice que los ciudadanos no olvidan y que hoy están pagando con toneladas de repudio social y desprecio cívico de una población que no los quiere ni valora.

A los sindicatos, si no quieren perecer, sólo les queda un camino: destituir a todos los dirigentes corruptos y cómplices que participaron en el saqueo y demolición de España, redefinir sus objetivos y fines, recuperando su lugar equidistante entre los trabajadores y el poder, anteponer el interés general a sus propios intereses, renunciar a la financiación pública que disfrutan, abandonar la corrupción y pedir perdón públicamente por sus abusos, arbitrariedades y traiciones.

Si no lo hacen, no tendrán espacio alguno en la España regenerada, justa y decente que cada día más ciudadanos estamos intentando construir.

Voto en Blanco


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