Voto en Blanco

Lección de democracia para Mariano Rajoy

17.07.13 | 08:19. Archivado en Democracia, Corrupción, América Latina, Rajoy

Mariano: Como no sabes nada de democracia, aunque ni siquiera te interesa conocerla porque limitaría tus poderes, te restaría capacidad de manipular el Estado y tendrías dificultades para mentir a los ciudadanos y expoliar la sociedad, como te gusta hacer desde la Presidencia, voy a darte algunas pequeñas lecciones de democracia, por supuesto sin tu permiso, acogiéndome a mi condición de ciudadano libre y decente:

Tienes que dimitir, sea o no verdad que hayas recibido 25.000 euros en negro de sobresueldo, burlando así las leyes, como afirma Bárcenas. Tienes que dimitir en democracia porque este sistema exige que los administrados confíen en los administradores y esa confianza ya se ha roto. Muchos españoles, demasiados, una inmensa mayoría con seguridad, creen que la acusación de Bárcenas es cierta y eso ya te inhabilita para gobernar, aunque la acusación fuera falsa. Así funciona la democracia, que es un sistema basado en la confianza, aunque tu no lo sepas, entre otras razones porque nunca has sido un demócrata, ni lo es tu partido, ni los son los partidos del espectro político español, ni lo es el régimen que tenemos, ni lo son las grandes instituciones de este Estado español ocupado por los partidos, lacerado por la corrupción y mutilado y envilecido por una clase política, de la que tu formas parte, que es de las peores del mundo civilizado, ajena a los principios, normas y valores básicos de lo que llamamos democracia.

Ya antes del asunto Bárcenas había varias razones para que dimitieras, entre ellas la no poco importante de que tu gobierno es ilegítimo, aunque legal, porque has traicionado las promesas que hiciste a tus votantes, a los que engañaste y estafaste, lo que significa que tu gobierno está sustentado sobre la falsedad y la indignidad. En cualquier país democrático, esa habría sido causa suficiente para que dimitieras, pero en la España prostituida y degradada que habéis construido los políticos, es posible mantenerse en el poder, al margen del pueblo, aunque cargado de indignidad y acumulando cada día mas rechazo y odio ciudadano.

Una de las mejores definiciones de "democracia" es la que hizo Abrahan Lincoln en Guettisbusg: "gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo". Lo que González, Aznar, Zapatero y tu habéis presidido son "gobiernos de los políticos, para los políticos y por los políticos", un sistema bastardo y ajeno al pueblo, al que habéis mentido, estafado, sometido, marginado y expoliado.

Tu negativa a dimitir es patética y constituye la mejor prueba de que España es un estercolero de políticos sin altura, grandeza o decencia ¿Cómo te explicas que en otros países europeos un ministro dimita porque copió una tesis doctoral, cuando era estudiante, o porque mintió en un accidente de tráfico, y tu te niegues a hacerlo a pesar de que mas de media España te rechaza como persona y desconfía de ti? Si quieres, podría demostrarte que existen en tu mandato mas de veinte razones sólidas que te obligarían a dimitir si fueras político en Inglaterra, Alemania, Holanda o Luxemburgo, por poner sólo algunos ejemplos de países que, sin ser perfectos, son cien veces mas decentes y dignos que la sucia España que habéis construido entre vosotros los del PP y los del PSOE.

La única salida que le queda a España es la desaparición de la clase política de la que formas parte y la instauración de una verdadera democracia, basada en la verdad y la ética, con controles suficientes al poder y con capacidad para encarcelar a los ladrones y delincuentes que se han atrincherado en el Estado y sus entornos mafiosos.

Nota: He ilustrado esta nota con una foto en la que apareces bajo la imagen de Zapatero porque sois tal para cual. Parecía imposible que alguien superara al inepto de ZP, causante de estragos, pero tu lo has conseguido.

Voto en Blanco


Los partidos políticos españoles nos llevan hacia el totalitarismo

Los actuales partidos políticos, degradados y alejados de una ciudadanía que los culpa, cada día con mas claridad, de la ruina y de los grandes problemas de España, están conduciendo al país también hacia el totalitarismo. Muchos de los jóvenes que integran las nuevas generaciones de españoles, decepcionados con el actual sistema político español, creador de desempleo y plagado de corrupción, injusticia y abuso de poder, ven con buenos ojos y hasta admiran totalitarismos indecentes, injustos y crueles como los vigentes en Cuba y Venezuela o las doctrinas y propuestas de nazis y comunistas.

Una prueba de la degradación de las nuevas generaciones de españoles y de su peligroso alejamiento de conceptos como libertad y democracia es la opinión de Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas, que ha afirmado en Twitter que "Cuba no es una dictadura". Posteriormente, asustada ante la avalancha de críticas recibidas por esa afirmación, sorprendente en una dirigente de un socialismo que, al menos en teoría, cree en la democracia, ha eliminado el tweet en el que aparecían esas palabras.

Otra prueba del drama que se nos avecina con millones de jóvenes que, decepcionados de la actual corrupción y abuso de poder en España, se echan en brazos del totalitarismo, son las denuncias contenidas en el libro “Pisando charcos”, del político Percival Manglano, en el que se estremece ante el deslizamiento de los jóvenes hacia el totalitarismo y propone, como remedio ineludible, una regeneración profunda de la degradada y antidemocrática política española.

Las propuestas de Manglano son casi idénticas a las que vine proponiendo este blog "Voto en Blanco" desde 2004, todas ellas orientadas a sustituir la actual dictadura de partidos vigente en España por una democracia auténtica, con listas abiertas, leyes iguales para todos, partidos con poderes controlados, protagonismo de los ciudadanos, poderes básicos del Estado independientes y separados, una sociedad civil fuerte y capaz de servir de contrapeso al poder, castigo para los corruptos y canallas que saquean el Estado y un largo etcétera de reformas profundas que representarían un giro de 180 grados en la actual política española, plagada de corrupción, delito, injusticia y abuso de poder.

Los actuales partidos políticos, sobre todo aquellos que tienen representación parlamentaria fuerte (PP, PSOE, IU y los nacionalistas vasco y catalán) constituyen para España un auténtico cáncer que ya ha conducido a la nación hasta la ruina y el fracaso presente y que amenazan también, en un futuro próximo, con acabar con la fe en la democracia para recibir con los brazos abiertos a cualquier totalitarismo que prometa arrasar con el actual sistema injusto y podrido y acabar con los políticos delincuentes que han destrozado la nación y saqueado el Estado y las finanzas.

Voto en Blanco


El periodismo se suicida en España

15.05.12 | 22:01. Archivado en Medios de Comunicación, América Latina

Los periodistas están abandonando su silencio cobarde y salen a las calles, convirtiéndose ellos mismos en noticia, pero no lo hacen para defender la verdad, reclamar independencia, pedir perdón por sus traiciones o poner fin al vergonzoso sometimiento a la publicidad, al poder político y al imperio de lo políticamente correcto, sino para manifestarse por el declive de la profesión, por los bajos sueldos, porque mas de 6.000 periodistas han perdido su puesto de trabajo en los últimos tiempos y porque todos tienen miedo de sumarse a las largas e inhóspitas filas del desempleo.

Muchos de los que han estado en las manifestaciones y actos de protesta son rostros conocidos, en su mayoría culpables del drama que sacude y aplasta hoy a la profesión, donde no todo es, como dicen, descenso de la publicidad y cuya principal causa es haber dejado de informar con independencia y veracidad al ciudadano, lo que ha generado un periodismo mediocre, poco elaborado, menos libre y con poca investigación, incapaz de cumplir su misión principal en democracia, que es fiscalizar a los grandes poderes, ofreciendo al ciudadano la información veraz y crítica que necesita para conocer el mundo y tomar decisiones correctas.

Muchos de los que ahora tienen la osadía de pedir ayudas públicas para la profesión periodística, como si los periodistas fueran banqueros, han vivido cargado de privilegios y ventajas, arrimados a los poderosos, a los que servían manipulando la realidad y confundiendo a la audiencia. Muchos de ellos hace mucho tiempo que dejaron de ser notarios veraces del acontecer para convertirse en bufones del poder y en servidores de partidos políticos, administraciones públicas y grandes empresas. Su abandono de la verdad libre e independiente ha sido causa importante del deterioro de la democracia, del abuso de poder y del hundimiento del prestigio de la política y de lo público en España.

El argumento principal que esgrimen, que "sin periodismo no puede haber democracia", es falso porque lo que la democracia demanda no es periodismo sometido, sino verdad, valentía y crítica independiente, tres valores escándalosamente ausentes en un periodismo español que ha cometido el grave error de abandonar al ciudadano para servir al poder.

Hace dos décadas, la profesión de periodista todavía era admirada y respetada por la sociedad, pero la cobardía y la incapacidad de defender la verdad y el rigor profesional hicieron posible que los periodistas perdieran el poder en las redacciones, entregarán la independencia a las empresas y se dejaran dominar y guiar por marketinianos obsesionados por el dinero y por editores vinculados al poder por pactos inconfesables que incluían dinero, concesiones, subvenciones y ventajas de todo tipo, siempre a cambio de difundir silencios y mentiras. Hoy, los periodistas, junto a sus amigos los políticos, son profesionales despreciados y rechazados por la ciudadanía, con razón.

La mayoría de las razones que las asociaciones de la prensa y los periodistas esgrimen para explicar la crisis son falsas. Basta ver las portadas de los diarios y las informaciones de cualquier medio para descubrir que la verdadera razón de la crisis del periodismo es que ha desaparecido la crítica, que se redactan panfletos y que la verdad, la investigación y el análisis crítico han sido sustituidos por un servicio al poder vergonzoso y sin valor añadido. Antes del suicidio de la profesión, la esencia del periodismo consistía en sacar a la luz aquello que alguien estaba muy interesado en que nunca se supiera, algo que ya casi nunca se hace porque priman el miedo, la autocensura y el morbo, se hace pornografía de las bajas pasiones y hasta se empuja al populacho para que tome partido por la causa del editor.

Muchos de los que han inundado los medios de basura se encuentran hoy en el paro y se dan ahora golpes de pecho, pero ya es tarde porque la audiencia ha decidido escapar del ya desprestigiado e inútil basurero mediático.

La consecuencia lógica es que los ciudadanos han dejado de leer periódicos y que ya buscan la información veraz y crítica en internet, antes que en la prensa, la radio y la televisión.

Lógicamente, las empresas, conscientes de la pérdida de audiencia y de poder de los medios, dejan de publicitarse o buscan otros espacios mas rentables para sus anuncios.

Internet, donde funciona un periodismo ciudadano y amateur que ha sabido llenar los espacios de investigación, independencia y osadía informativa abandonados por el periodismo tradicional, gana adeptos y cuotas publicitarias cada día en un mundo que está cambiando a marchar forzadas y en el que, por fortuna, los mentirosos, los cobardes y los ineptos no tendrán futuro.

Francisco Rubiales

Voto en Blanco


El conflicto con Argentina, otra consecuencia del nefasto mandato de Zapatero

La pérdida de YPF y el conflicto con el gobierno argentino es otro desastre que España sufre por culpa de Zapatero, uno de los peores gobernantes de nuestra historia, que dejó a España mundialmente aislada, desprestigiada y sin amigos ni aliados.

Antes de golpear a España comportándose como pirata, el gobierno argentino descubrió que su "fechoría" quedaría impune porque la España dejada por Zapatero había conseguido desacreditarse mundialmente y quedarse sola, sin amigos, aliados ni simpatías en todo el planeta. Los argentinos, que son naturalmente tan ruidosos como cobardes, nunca se habrían atrevido con otro país que pudiera plantarles cara. Sabían que España, después de Zapatero, era una piltrafa abandonada e impotente.

Si en España hubiera verguenza Zapatero y sus colaboradores -Rubalcaba incluido- deberían estar debajo de una piedra y pidiendo perdón por lo que han hecho con España: desprestigiarla, arruinarla, despojarla y dejarla sola en el mundo.

Recordemos aquel cobarde abandono del escenario de Irak por nuestras tropas, sin previo aviso a los aliados, que nos despidieron haciéndonos el gesto de la gallina, merecidamente. Recordemos también aquellas arrogantes declaraciones de Zapatero, cuando afirmó sin pudor que habíamos sobrepasado a Italia y que pronto haríamos lo mismo con Francia y Alemania. ¿No nos acordamos del aislamiento de Zapatero en los grandes foros internacionales, de su apuesta incomprensible por ser amigo de piratas y sátrapas tan indeseables y totalitarios como los hermanos Castro, de Cuba, o el gorila rojo de Venezuela? Mejor no pensar en el ridículo mundial de aquel Zapatero que se humillaba como una babosa para obtener un saludo del presidente Bush, cargado de desprecio.

Quien siembra tormentas, recoge tempestades y el expolio de la "bolivariana" Cristinita, viuda negra de Argentina, no es otra cosa que el resultado de aquellos errores y del torpe y arrogante comportamiento de Zapatero, que no sólo consiguió arruinar a España llenándola de parados y nuevos pobres, sino que también nos dejó aislados, desprestigiados y sin amigos en el mundo.

La política exterior española durante el "Zapaterismo" fue una verdadera vergüenza. Casi el 90 por ciento de nuestra política externa se centraba en repartir dinero a manos llenas en países llamados "sensibles", donde España tenía intereses o conflictos larvados, como Marruecos, Argelia, Argentina, Cuba, Venezuela, Bolivia y otros, todos ellos con el denominador común del totalitarismo y el abuso de poder en sus clases dirigentes. Una buena parte de la ayuda canalizada por nuestra "Cooperación Internacional" ni siquiera llegaba a los pueblos y se quedaba en los bolsillos de las familias poderosas, los altos funcionarios de los estados receptores y de empresas y ONGs de amigos socialistas.

De aquellos lodos, llegaron estos barros. La factura que España ha pagado por haber elegido en las urnas a un mequetrefe como Zapatero es inmensa. Como represalia por el abandono cobarde de Irak, Estados Unidos nos cerró el paso hacia contratos de gran importancia, entre ellos el mantenimiento de la flota americana en el Mediterráneo, pactada con Aznar, y numerosos negocios de exportación, donde entraba en escena algún interés o tecnología norteamericana. El más famoso de aquellos negocios perdidos por culpa de la estupidez de Zapatero fue la venta de barcos y aviones a Venezuela. Pero hubo muchos más perdidos y Repsol, Telefónica y otras muchas grandes empresas españolas saben de ese asunto, aunque lo hayan mantenido en secreto.

Zapatero ha representado para España un desastre mucho peor que la pérdida de la Armada Invencible, en tiempos de Felipe II.

En tiempos de Aznar, España, consciente de que en Europa, a pesar de nuestra pertenencia a la Unión, teníamos más enemigos que amigos, sobre todo entre los grandes, empezando por Francia y Alemania y terminando por una Inglaterra que nos odia a muerte desde el siglo XIV, Aznar apostó por una alianza profunda con Estados Unidos y consiguió un aliado internacional de gran peso que transfería a España respeto y poder. Pero la izquierda, comandada por Zapatero, estigmatizó y ridiculizó aquella alianza, mintiendo y tachándola de belicista. Tras romper con Estados Unidos de manera osada, amarga e insensata, Zapatero tuvo que participar en más misiones de guerra que Aznar, pero sin obtener agradecimiento alguno a cambio, arrastrándose como una babosa para obtener tan solo una mirada del Imperio.

El balance fue demoledor: España utilizó a sus diplomáticos como mayordomos de lujo que repartían dinero y favores a gobiernos corruptos y desprestigiados, en nombre del Reino de España, mientras perdíamos amigos y nos ganábamos el desprecio de nuestros aliados.

Todo un desastre debido al expresidente Zapatero, condecorado por Rajoy y premiado, como si fuera un procer en lugar de un pobre diablo fracasado y dañino, con una oficina de lujo, un puesto en el Consejo de Estado y una lujosa pensión de por vida, todo ello pagado con los impuestos cuantiosos que los españoles, sus víctimas, tienen que pagar para sacar a España de la ruina en que la sumió el infausto, despilfarrador y lamentable ZP.

Voto en Blanco


La crisis de YPF traerá un inmenso dolor a España

La expropiación de Repsol-YPF en Argentina causará a España un inmenso dolor y demostrará una verdad triste y dramática: España está sóla y carece de amigos en el mundo. Ni la Unión Europea, ni los Estados Unidos, ni nadie moverá un dedo a favor de España. Ante el expolio pirata argentino, la reacción de Estados Unidos ha sido tibia y ajena a la defensa del derecho internacional, mientras la Unión Europea declara que no tiene instrumentos de presión contra Argentina y no parece dispuesta a practicar embargos y represalias. Una de las claves poco conocidas del asunto es que las grandes multinacionales de siempre envidian las reservas de crudo descubiertas por Repsol en Argentina y quieren controlarlas. Las reservas argentinas, en teoría nacionalizadas, pasarán a ser controladas, con el tiempo, por otra multinacional del sector, probablemente Exxon, algo que saben Obama y Hilary Clinton. Los españoles, un perro flaco al que todo se le vuelven pulgas, sufrirán en silencio la humillación y descubrirán amargamente que no tienen amigos, que el derecho internacional no existe para un mundo dominado por piratas y que la única manera de defender los intereses propios en el mundo es poseyendo inteligencia, fuerza bruta, una buena flota y, si es posible, un arsenal atómico.

Las absurdas e inútiles declaraciones altisonantes del gobierno de Rajoy, prometiendo reaccciones duras y apelando a los inexistentes "aliados" de España, son ridículas y se quedarán en nada. España tendrá que lamerse a solas sus heridas.

Es cierto que los demócratas y la gente decente de Argentina repudia el comportamiento pirata del gobierno de Cristina, sus mentiras y abusos de poder, carencias y vicios plasmados en el expolio de YPF, más propios de dictaduras bananeras que de un Estado moderno e insertado en la comunidad internacional, pero no es menos cierto que la masa dominante en Argentina está dominada por descerebrados fanáticos, herederos de aquellos descamisados peronistas del pasado, aunque mas confusos, cobardes y formados en el delito. Muy pocos argentinos son capaces de ver que la nacionalización de YPF es solo el paso previo al saqueo de esa compañía, que las clases gobernantes argentinas ya han planificado y preparan con la ayuda de algunos piratas internacionales.

La viuda negra argentina Cristinita Kirchner, apoyada por las hordas de villanos y mequetrefes descerebrados que suele movilizar el peronismo, se saldrá con la suya, sin que el derecho internacional violado se resienta, sin que se practique boicot alguno a la carne y a la soja. Argentina demostrará que ha medido correctamente sus fuerzas y calibrado las consecuencias antes de atacar a un país como España, sin amigos, hundido por el despilfarro y la arrogancia socialista de Zapatero, que sólo es una potencia mundial en deporte, desempleo, avance de la pobreza, drogas, trata de blancas, alcoholismo, desprecio a los políticos y fracaso escolar.

Pero nada de esto puede alegrar a España, un país que, al igual que ha asesinado su democracia y cuya clase política ha perdido el favor de gran parte de sus ciudadanos, también ha liquidado su política exterior y ha convertido su servicio diplomático en un cuerpo bien pagado de mayordomos, al servicio del gobierno de turno y de sus caciques, sin autoestima, desnortado y carente de una estrategia respetable. .

El robo filibustero de Repsol YPF traerá consigo lecciones que, probablemente, España ignore una vez más: la de que hay que ser humildes y no arrogantes, que hay que tener amigos y poder para poder defender las inversiones extranjeras de sus empresas, que los nuevos ricos no tienen sitio en el mundo si no tienen una flota temible de barcos y aviones, que Francia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos y otros teóricos "aliados" de España sólo son competidores felices de que nos arruinemos y destruyamos.

España comprobará, gracias a la dura experiencia de Repsol YPF, que, además de un enemigo interno demoledor como la clase política que nos gobierna, inepta, cobarde y corrupta, España tiene también una copiosa cosecha de enemigos externos, camuflados como "amigos" y "aliados".

También comprobará que de nada sirve la ayuda exterior que gestiona Cooperación Internacional. Argentina, en tiempos de Zapatero, fue uno de los receptores privilegiados de la ayuda exterior española, cifrada en centenares de millones de euros que sólo han servido para apuntalar al gobierno filibustero de Buenos Aires, que al mismo tiempo que recibía euros españoles, acumulaba envidia y odio.

Los españoles deberían saber que la política exterior española, en tiempos de Zapatero, casi se limitó a repartir dinero a manos llenas por todo el mundo, sobre todo en los países "sensibles", donde los intereses españoles son muchos, como Marruecos, Argelia, Argentina y otros. Una política exterior de ese tenor no es profesional y no aporta nada. Cuando el dinero se acaba, solo queda el vacío y el resentimiento del que lo recibía y ahora le cortan el grifo. Para exportar empresas y tener intereses vitales esparcidos por el mundo, hay que tener tres cosas o, por lo menos, alguna de ellas: una flota operativa (como Inglaterra), un arsenal de bombas, preferiblemente atómicas (como Estados Unidos, Inglaterra, Francia y otros) o inteligencia. España no tiene nada de eso... lo que la convierte en una potencia de opereta. Y así nos va.

Duras lecciones para un país como España, donde el divorcio entre ciudadanos y políticos es cada día mayor, mal gobernado, sin inteligencia ni grandeza en sus clases dirigentes, encabezada por el "rey cazador" y secundada por partidos y políticos profesionales que han hecho con la democracia lo mismo que Argentina ha hecho con YPF: apropiarsela y secuestrarla, después de habersela arrebatado a sus verdaderos dueños, que eran los ciudadanos.

La imagen de los ministro españoles de Exteriores e Industria en televisión, prometiendo medidas duras y represalias, es patética. España no tiene ni recursos ni cojo... para adoptar medida alguna capaz de dañar a Argentina. Y si lo hiciera, provocaría más nacionalizaciones y represalias histéricas contra los desamparados intereses españoles, generados por los descamisados y descerebrados argentinos que siguen al Peronismo. La única medida racional y proporcionada al daño es el abandono masivo de las empresas españolas de un país donde no se las quiere y en el que no existen garantías jurídicas. Una vez fuera de Argentina, cuando la viuda negra no disponga de rehenes, entonces España debería dedicar todo su esfuerzo en reclamar ante la Justicia internacional y en generar boicot antiargentino, represalias y medidas de apoyo de sus aliados y amigos, si es que los tiene., algo poco probable.

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La financiación de partidos políticos y sindicatos, gran asignatura pendiente de la devaluada democracia española

Es tan alta la indignación de los españoles con sus políticos que ha bastado con que el actual gobierno anuncie que rebajará el 20 por ciento de la financiación a los partidos políticos y sindicatos para que se levante una marea de protesta que está causando al Partido Popular un deterioro intenso y acelerado. Los españoles no quieren una rebaja del 20 por ciento, sino que se supriman por completo esas subvenciones injustas y mafiosas, costeadas por ciudadanos que ya están agobiados ante un Estado que les mete la manos en sus bolsillos con avaricia y sin misericordia. Los ciudadanos españoles están asqueados de la baja calidad de sus políticos, sean del color que sean, de la degradación de su democracia y de la injusticia imperante, lo que genera un profundo descontento y un serio peligro para la convivencia y la estabilidad.

Uno de los peores lastres de la democracia española y uno de los secretos mejor guardados desde el comienzo de la transición política española ha sido la financiación de los partidos políticos y de las organizaciones sindicales. Contrariamente a lo que ocurre en numerosos paises democráticos, donde los partidos y sindicatos tienen cuentas transparentes y se financian con las cuotas de sus afiliados, los partidos y sindicatos españoles no publican sus cuentas y se financian a través de tramas oscuras, nunca reveladas, donde el dinero público es la principal fuente, aunque no la única.

Los sindicatos y la patronal, tan dispuestos siempre a exigir transparencia a las empresas, a los organismos e instituciones, llevan más de 30 años ocultando sus finanzas, siendo así que la abrumadora mayor parte de los recursos que manejan procede del erario público, que han convertido en millonarias y poderosas a esas organizaciones.

Los ciudadanos de España siempre han digerido mal que los partidos políticos y sindicatos se financien con sus impuestos y lo han considerado un abuso, pero lo han tolerado, como toleran otras muchas lacras del sucio sistema político español. Sin embargo, ahora, cuando los españoles pagan más impuestos que todos sus vecinos en Europa y están obligados a trabajar casi seis meses al año para pagar los costos del obeso y enfermo Estado que los políticos han construido, están al borde de la rebelión y rechazan con todas sus fuerzas la injusticia que representa que esos partidos políticos que han conducido a España hasta la ruina y el descrédito mundial sigan financiandose con dinero procedente del ingente esfuerzo de la ciudadanía.

La complejidad organizativa de los sindicatos, con aparatos centrales y estructuras territoriales descentralizadas, superpuestas a las sectoriales, hace más complejo e imperseguible el objetivo de conocer una cifra, siquiera aproximada, del dinero que manejan. La patronal, beneficiada por igual con fondos públicos, se ha desprestigiado por recibir dinero público en grandes proporciones, ha perdido libertad para negociar en algunos territorios, donde se ha aliado vergonzosamente con el poder político, y se ha hecho tan rica que ha creado tramas de empresas propias y asociadas, dotándose al mismo tiempo de edificios propios y de servicios que compiten a veces, con ventaja y practicando la competencia desleal, con los que prestan muchas empresas españolas.

El Ministerio de Trabajo financia por una doble vía a las centrales sindicales. Una partida presupuestaria para 2010 (que es exactamente la misma que se aprobó para 2009), alcanza 15.798.500 euros, destinados a la financiación basada en la representatividad, según los resultados globales obtenidos en elecciones sindicales legalmente convocadas. Su destino es vago e indeterminado: actividades de carácter sindical. Hay una segunda partida de los Presupuestos del Ministerio de Trabajo, también reproducida literalmente de 2009 al proyecto de 2010, por importe de 4.800790 euros.

Todo ello, sin introducirnos en las arenas movedizas de la financiación indirecta, mucho más cuantiosa, a través de una trama de subvenciones y pagos en especie que todas las administraciones y otras instituciones pagan como compensación por servicios como la formación, muchas veces prestados con dudosa eficacia y escasa transparencia.

Con los dineros que han recibido los sindicatos durante el año 2010, podrían haberse financiado casi 30.000 pensiones, lo que permitiría que la agobiada caja de reservas se mantuviera holgadamente con números positivos.

El caso de los partidos políticos es todavía más escandaloso. Los partidos reciben numerosas partidas de erario público por diversos conceptos: por los votos cosechados en las elecciones, por los escaños ganados, por medio de subvenciones diversas, además de tramas indirectas que subvencionan actividades y servicios controlados por los partidos y sus propias fundaciones y organizaciones.

Pero los partidos, aunque lo nieguen, reciben donaciones opacas y poseen verdaderos ejercitos de recaudadores que derivan hacia las finanzas de los partidos dineros de dudosa y siempre oculta procedencia, casi siempre entregados de forma interesada, a cambio de favores, lo que constituye uno de los pilares más sólidos y nauseabundos de la corrupción española.

La regeneración de la democracia española y la necesaria erradicación de la corrupción a gran escala que infecta al país es imposible sin limpiar antes a los partidos políticos, a los sindicatos y a las organizaciones patronales, verdaderos focos activos de la peor infección corrupta. Es necesario reformar las leyes para que los partidos y los sindicatos se financien únicamente por las cuotas de sus afiliados, por donaciones que tienen que ser publicadas y conocidas por la sociedad y por algunos servicios excepcionales, realmente necesarios y prestados a la sociedad, siempre que sean autorizados y controlados por poderes independientes y ajenos a los mismos partidos.

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¡Viva la utopía! Sin reconquistar la utopía, España nunca abandonara la pocilga

Algunos ilusos creen que cambiando de gobierno cambiarán las cosas y que la antigua prosperidad retornará. Los pobres desgraciados no saben que la prosperidad ha muerto porque antes murió la utopía y que la mayor canallada atribuible a nuestro actual gobierno (y a nuestra clase política en general) no es haber arruinado el país, sino haber asesinado todo resto de utopía y haber convertido España en una tierra sin esperanza.

De la esperanza nace la utopía, que es "el proyecto de una sociedad ideal". La utopía es lo mejor de la historia y lo más grande del hombre. Cuando existe, está dentro de nosotros y se nutre de lo mejor de nosotros. Cuando no existe, deja un vacío inmenso en el alma y suele generar esclavitud y bajeza.

El punto de partida de la utopía es la disconformidad con la sociedad en que se vive y una valoración alta de valores éticos fundamentales, como la justicia, la verdad y otros. La utopía es auténtica cuando anima a los humanos y cuando prende en la sociedad, generando compromiso activo y convirtiéndose en fuerza transformadora.

La utopía ha sido el gran motor de la Historia. La modernidad y sus revoluciones despertaron y fortalecieron la esperanza, el entusiasmo y la utopía, que es hija de ambos. El comunismo, el liberalismo, el cristianismo y otras doctrinas prometieron crear hombres más perfectos, a través de la utopía, pero todas esas ilusiones y entusiasmos perecieron en el último cuarto del siglo XX. Nuestro tiempo presente parte del principio de que las grandes utopías han fracasado, desde el cristianismo al comunismo, pasando por el liberalismo y otras religiones e ideologías. Esa es la terrible base de la filosofía postmoderna. La postmodernidad es portadora de un pensamiento débil y de corta dimensión, pleno de vulgaridades, sin ideologías, sin utopías, sin grandes metas, anclado en el día a día, creador de hombres pequeños y alicortos, incapaces de volar alto, más preocupados del colesterol que de la Justicia y la libertad, habitante de un minúsculo mundo de mediocres, hedonista e insolidario.

Trasladado a la política real española, la postmodernidad engendra gente como Zapatero, su gobierno y la pobre oposición de derecha: sin ideologías ni grandes metas, seguidores del relativismo, con pocos criterios firmes, generadores de un pensamiento fragmentado e insolvente, carentes de principios sólidos, hasta el punto de que, dentro del gobierno, es fácil convivir con la corrupción, la mentira, el despilfarro, el engaño y hasta el avance del desempleo, la pobreza y la ruina de toda una nación, sin que nada de eso parezca demasiado importante, sin que ni siquiera pidan perdón los creadores de tanto sufrimiento y fracaso.

Es el reino de las cloacas, la antítesis del reino de la democracia. En el primero reina lo oscuro y caben la mentira y la trampa, porque lo importante es el final. Sus practicantes afirman que lo verdaderamente importante es lo que se consigue y que el fin siempre justifica los medios, mientras que la democracia es justo lo contrario, un reino presidido por la transparencia, con reglas, valores y principios destinados a generar verdad, transparencia y una sociedad esperanzada y utópica.

Ante el desesperante y degradado presente, sólo cabe ser revolucionario y aspirar a un cambio que nos devuelva la utopía. Si toda revolución es un cambio de paradigma, el deseo de cambio, la crítica y la lucha contra un sistema ajeno a la utopía, que no responde a las necesidades del mundo y que está diseñado para extraer del ser humano lo peor (odio al adversario, envidia, rapiña, hipocresía, corrupción, etc.) es un deber revolucionario de todo ser humano que no haya caído todavía en la degradación.

Un sistema que produce desempleo estructural, injusticia y desigualdad creciente tiene que ser cambiado. Un gobierno que, en lugar de impulsar la sociedad y generar esperanza y felicidad, siembra su territorio de pobreza, desesperación, injusticia y tristeza tiene que ser derrotado y erradicado. Todo sistema y todo gobierno que no generen esperanza y utopía debe ser combatido por el hombre libre y utópico.

Si estas reflexiones son correctas, entonces la única opción del ciudadano en la España actual es luchar contra el sistema vigente y sus defensores, empleando todos los recursos pacíficos y cívicos posibles, siendo implacables con los habitantes de las cloacas, con los asesinos de la utopía, con los que, desde el poder, han generado y generarán siempre, porque su naturaleza es así de miserable y egoísta, desesperación, injusticia y desgracia.

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Debate electoral 2011: una confrontación pobre y desilusionante

08.11.11 | 08:03. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, América Latina, España

Los españoles asistieron anoche a un remedo de debate, mediocre y decepcionante, que refleja con toda crudeza no sólo la baja calidad de la democracia española, sino el surrealismo y el esperpento del sistema. Rajoy quiso presentarse ante los ciudadanos como un estadista, pero fracasó porque no supo entusiasmar, ni siquiera interesar con sus propuestas vagas y poco atractivas. Rubalcaba, por su parte, quería desestabilizar al adversario y destruir su discurso, recurriendo a lo que él sabe hacer mejor: lanzar insidias y desacreditar al oponente.

El resultado fue un bodrio desilusionante y mediocre que en lugar de incrementar la confianza de los españoles ante el futuro, incrementó la preocupación al descubrir que el futuro de España, un país en profunda crisis y casi destruido por el gobierno de Zapatero, está en manos de políticos de segunda.

Rubalcaba, quizás fascinado por el agresivo estilo de la periodista Ana Pastor, de Televisión Española, que logró acosar y sacó de quicio a algunos dirigentes de la derecha con sus entrevistas, asumio el mismo papel y quiso desestabilizar a Rajoy, lanzándole insidias, mintiendo y minando su credibilidad. Rubalcaba no paraba de repetir la frase "creo que usted hará...", mediatizando así su discurso. Fue demasiado agresivo y eso puede costarle caro. Rajoy aparecía ante las cámaras como un tipo de pocos recursos, casi agobiado por su contrincante, pero empeñado siempre en mantenerse sereno y educado.

Rubalcaba cometió un grave error estratégico al plantear el debate dando a Rajoy como ganador en las próximas elecciones y futuro presidente, un posicionamiento que fue visible en toda la discusión. Rajoy, que tuvo una oportunidad de oro para proyectar un perfil sólido de estadista y ganarse a los desesperados españoles con un programa ilusionante y ambicioso, proyectando luz al final del túnel, no supo hacerlo. Técnicamente, lo más importante del debate fueron las ausencias. Por decisión de los dos grandes partidos, al pueblo español se le negó el derecho constitucional a ser informado al haberse pactado que no se hablaría del tema que más preocupa a la sociedad, la corrupción, ni de otros que también obsesionan al electorado, como los desahucios, los privlegios de la casta política y la casi impunidad de los políticos corruptos que cometen fechorías.

Uno y otro dijeron lo que ya se sabía y lo que muchos esperábamos que iban a decir. Únicamente una novedad en el debate: el Estado subvencionará la Seguridad Social de los nuevos empleados en "todas las empresas de menos de 50 trabajadores", "cien por cien el primer año, 75 el segundo y 50 y 25" para los siguientes.

El alma del debate fue un desastre. Al vergonzoso silencio pactado sobre grandes temas que preocupan al ciudadano hay que añadir un lamentable culto al pasado. Los dos candidatos se presentaban ante los ciudadanos como emisarios de un pasado ya conocido que como dirigentes de un futuro distinto. Rubalcaba, que huye de Zapatero y de su obra, de la que es responsable, como alma en pena, es un político que ya se quemó en la etapa de los GAL y de la gran corrupción de Felipe González, ´que le acompaña en sus mítines robándole protagonismo. Rajoy, para demostrar su solvencia ante los españoles, no tiene mejor argumento que rememorar lo que hizo el gobierno de Aznar.

No creo que ninguno de los dos ganara de manera contundente, ni que el debate haya servido para inclinar a los indecisos de un lado o del otro. Lo único claro es que, tras el espectáculo pobre y deprimente ofrecido a los angustiados ciudadanos de España, quedaron derrotados el bipartidismo y la esperanza.

Voto en Blanco


España: el 20 de noviembre elegiremos a nuestros amos

25.08.11 | 06:34. Archivado en Política, Democracia, América Latina, España

Se acercan las elecciones y conviene reflexionar sobre lo que podemos hacer ante las urnas abiertas. En una auténtica democracia, cuando el pueblo elege a representantes que le rinden cuentas y defienden sus criterios y deseos, votar tiene sentido, pero no lo tiene en España, donde el pueblo sól elige a sus amos. En esas condiciones, con el voto, únicamente afianzamos nuestra condición de esclavos sometidos.

El 20 de noviembre elegiremos a nuestros amos. En democracia, cuando los cargos electos rinden cuentas a los ciudadanos, se eligen representantes, pero en las dictaduras de partidos sólo se eligen amos. En España, son los partidos los que controlan a los diputados y senadores, los que elaboran las listas y los que disfrutan de la lealtad de los representantes. El pueblo está ajeno y ni siquiera conoce a los que dicen representarle.

El sistema español es tan desequilibrado, injusto y corrupto que cada vez que los ciudadanos acuden a las urnas no eligen a sus representantes o gobernantes sino a sus amos, a gente que carece de controles democráticos, que ni siquiera representan a los ciudadanos y que disfrutan de una práctica impunidad que los convierte en dictadores. Cada 4 años acudimos a las urnas para cometer uno de los mayores errores que un ser humano lleva a cabo en su vida: escoger a tus parásitos, a los amos que te gobernarán sin cautelas ni garantías. La auténtica verdad es que cada cuatro años actuamos como borregos y nos convertimos en esclavos de gente que muchas veces ni siquiera merece nuestro respeto.

La democracia española no cumple ni uno sólo de los requisitos básicos exigibles a un sistema democrático: no existe separación de poderes; la ley no es igual para todos; los políticos y sus partidos carecen de suficientes controles ciudadanos y legales; las elecciones, con listas cerradas y bloqueadas, no son realmente libres, ya que los que eligen realmente no son los ciudadanos sino los políticos que hacen las listas; los representantes elegidos no conocen a sus electores, ni se relacionan con ellos y su lealtad y obediencia son para los partidos políticos que les han incluido en las listas; la sociedad civil, que debe ser independiente y fuerte para servir de contrapeso al poder político, está "ocupada" y "sometida" por los partidos políticos; la mayoría de los medios de comunicación han sido comprados por el poder y carecen de la libertad necesaria para fiscalizar a los poderosos, una misión imprescindible en democracia; los ciudadanos no cuentan, ni son consultados por unos políticos que han expulsado a la ciudadanía de los procesos de toma de decisiones y que ejercen la política como monopolio; la corrupción infecta el sistema y los políticos no rinden cuenta, ni dimiten porque disfrutan de una obscena impunidad...

En esas circunstancias, votar equivale a elegir a los amos y a sostener un sistema injusto que no merece llamarse democracia sino dictadura de partidos y de políticos profesionales.

¿Qué vas a hacer en las próximas elecciones? Mientras tu dudas, unos políticos estarán frotándose las manos y otros estarán nerviosos. Es la fiesta del reparto del poder, en la que los ciudadanos demuestran con toda su cruda dureza su condición de esclavos felices que eligen a sus amos para los próximos cuatro años, cuando en realidad deberían elegir a representantes controlados y obligados a cumplir la voluntad popular soberana.

Ten en cuenta que el único poder que te otorga el sistema es el del voto. Eres poderoso mientras las urnas están abiertas, pero al cerrarse volverás a ser un desposeído de su derecho a decidir, sin capacidad de ejercer su voluntad política o de influir siquiera en las grandes decisiones que condicionan tu vida y tu futuro. Al votar en un sistema injusto y antidemocrático, como el español, cedemos nuestro poder de decisión y parte de nuestras libertades a otras personas que ni siquiera se relacionarán con nosotros y que sólo obedecerán a sus partidos políticos.

Ante cada ciudadano se abren tres opciones:

A) Votar al partido político elegido.
B) Votar, pero a nadie en particular (voto en blanco).
C) Abstenerse de votar.

Para los españoles, frustrados por la baja calidad de su democracia y el fracaso de sus políticos, existe una cuarta opción: votar al partido contrario para castigar al gobernante.

Votar a uno de los grandes partidos que controlan el sistema, ya sea porque gusta o por venganza,, significa siempre alimentar la injusticia y el abuso. Votar en blanco significa aceptar la democracia y el sufragio universal, pero rechazar a todos los partidos y candidatos porque no cumplen con las exigencias de la democracia. Abstenerse es despreciar el sistema y manifestar expresamente el desprecio ciudadano.

El voto es una fórmula para delegar todos los poderes y derechos políticos que poseemos, entregándolos a alguien que nos merece confianza. Cuando esos candidatos que se presentan no merecen nuestra confianza y han demostrado su incapacidad para gobernar, como podría ser el caso de España, donde un partido nos ha conducido hasta la ruina y el fracaso, mientras una oposición sin fuelle ni ideas espera a que le toque su turno de gobernar y disfrutar del poder, votarlos es una insensatez carente de sentido alguno.

El gran desafío para los españoles demócratas y decentes no es sustituir a un amo por otro, sino cambiar el sistema para que en lugar de amos tengamos servidores públicos, representantes honestos y políticos bajo control de las leyes y de la ciudadanía. Votar a uno de los dos grandes partidos, que entienden que al elegirlos les extiendes con tu voto un cheque en blanco y que le autorizas a que tomen cualquier decisión, incluso en contra de la voluntad mayoritaria, es una locura y, además, una indecencia antidemocrática.

Voto en Blanco


Corrupción nauseabunda en la isla de Cuba

31.01.11 | 23:15. Archivado en Democracia, Corrupción, América Latina, Ideología, Dictadura

El grado de corrupción es tan alto en Cuba que se trafica con la dignidad de las personas y hasta se compran y venden los puestos de trabajo. Más que un paraíso socialista, aquello es un vertedero desprovisto de ética y decencia.

La dictadura cubana acaba de detener a Guillermo Fariñas y a otros disidentes, dando así una vuelta de tuerca más a la espiral de opresión que padece el pueblo cubano. Sin embargo, el principal pecado de los hermanos Castro contra la Humanidad no es la represión, sino la corrupción, que en Cuba alcanza niveles de nausea.

Las revelaciones de Wikileaks sobre la Cuba socialista son estremecedoras. Los informes filtrados revelan que la corrupción en la isla alcanza a todos los ámbitos de la sociedad, desde los altos cargos del Partido hasta los indigentes, sin excluir a millones de profesionales sin aparente militancia, todos implicados en el tráfico, el trapicheo y en comportamientos contrarios a toda moral.

Pero los medios de comunicación españoles, quizás para no ofender la "sensibilidad" del PSOE, apenas han informado de ese drama de Cuba, uno de los pocos países del mundo donde sobrevive el degradante comunismo, dominado desde hace 52 años por los tiranos Castro.

Pero quizás la revelación más deprimente sobre Cuba sea que los puestos de trabajo se compran en el depauperado régimen castrista, donde muchos altos cargos del partido se están enriqueciendo gracias a la venta de trabajos cotizados. Por un puesto de trabajo con acceso a una gasolinera se pagan miles de dólares, ya que trabajar en ese tipo de establecimientos permite traficar con el combustible, y por los puestos de trabajo del sector turístico, con acceso a las propinas de extranjeros, se pagan cientos de dólares.

El diario El País es uno de los pocos que se ha hecho eco de esa corrupción extrema en Cuba. En un reportaje publicado recientemente, se cuenta que conseguir un trabajo en la empresa estatal Cimex siglas del Instituto de Comercio Interior Mercado Exterior, cuesta más de 500 dólares.

Si alguno cree que esas cantidades son escasas, debe considerar que un médico cubano tiene un salario mensual de 15 dólares, lo que significa que las cantidades pagadas por un puesto de trabajo cotizado representa el salario de más de una década.

Wikileaks ofrece una imagen de Cuba opuesta a la del "paraíso" comunista del que habla la propaganda. Refleja la realidad de un país de una pobreza extrema, infectado mortalmente por una corrupción galopante, que tiene sus raíces en la clase política y sus terminales en lo más profundo de la sociedad.

Voto en Blanco


El valor de la insurgencia

El mal gobierno de Zapatero, la corrupción generalizada y la dureza de la crisis, pésimamente gestionada por los políticos, están logrando que España se llene de disidentes e insurgentes, gente que se opone al gobierno y a la falsa democracia y que ha pasado a la acción, por ahora protestando, desprestigiando a la "casta" política, culpable de nuestros dramas, y difundiendo la idea de la necesaria regeneración de una patria que, desde el poder, ha sido transformada en cochinera.

La insurgencia ha sido uno de los grandes motores de la Historia. Gracias a la Insurgencia, España se libró del dominio musulmán y surgió como nación. La insurgencia hizo posible el alzamiento del 2 de mayo y la expulsión de los invasores franceses de Napoleón. Hoy, en la España de 2011, torturada por su gobierno y por la corrupción de su sistema político, la insurgencia se manifiesta en un gran deseo de reformas profundas que refunden la democracia sobre bases más reales y sólidas que las establecidas por la Transición y la Constitución de 1978, portadora de dos errores dramáticos que nos han llevado hasta la ruina: el insostenible y monstruoso Estado de las Autonomías y la Partitocracia, que ha suplantado a la democracia y que nos ha traido la actual deleznable dictadura de los partidos políticos.

Detrás de Pelayo y de toda la Reconquista está la insurgencia frente al poder inicuo, como lo ha estado siempre en el mundo cuando había que hacer frente al mal, ya sea luchando contra la barbarie nazi o contra los abusos del comunismo, el colonialismo, el imperialismo y el absolutismo de los monarcas. A los insurgentes debemos casi todos nuestros derechos conquistados, la mayoría de los cuales nunca habrían sido concedidos por los poderosos si no los hubiera ganado el pueblo con su esfuerzo insurgente y, muchas veces, con su propia sangre.

El sistema, para autodefenderse, siempre ha pretendido aislar, marginar y desprestigiar a los insurgentes, pero la Historia termina siempre por convertirlos en héroes. En la España de Zapatero, los insurgentes son acosados y llamados "fachas" o "antisistemas", pero su lucha contra la corrupción, el abuso de poder y el mal gobierno encierra casi toda la dignidad y la decencia que queda en este país.

La parte más sana y decente de las sociedades sometidas y degradadas suele alinearse con los insurgentes y los apoya, muchas veces desde la trastienda, porque el miedo al poder siempre es imponente. En la España de Zapatero, la insurgencia se enfrenta a graves problemas, sobre todo porque los grandes poderes han conseguido someter, aborregar y hasta envilecer a una parte importante de la dociedad, poblándola de fanáticos e ignorantes, y ha logrado también comprar la voluntad de muchos líderes de opinión, sobre todo intelectuales y periodistas, entregados ahora, en cuerpo y alma, a defender, no la verdad ni las causas de la regeneración y de los valores, sino el poder de sus amos.

Pero, a pesar de las dificultades, la insurgencia está ya aislando a los políticos españoles, les ha arrebatado el prestigio y los ha convertido en los profesionales más odiados y rechazados, junto con los periodistas, sus principales cómplices. Las encuestas ya señalan a los políticos en España como el tercer gran problema de la nación, por delante de dramas como el terrorismo y la escasez de viviendas. Algunos insurgentes y disidentes se atreven a afirmar ya que su peor enemigo no es el terrorismo, sino el mal gobierno, el que genera el desempleo, la pobreza, la desigualdad y la asquerosa corrupción que, impulsada desde la "casta" política, está infectando cada día más a la sociedad española.

Imagen: Don Pelayo, un insurgente español

Voto en Blanco


"Emigro a Honduras"

09.12.10 | 18:59. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Corrupción, América Latina

La "fechoría" que los totalitarios quisieron perpetrar en Honduras está olvidada. Zelaya es un "residuo" y Hugo Chávez ha sido derrotado, lo que representa un éxito para la gente de bien y la democracia. Los que apoyaron al presidente que quería instaurar la dictadura personal bolivariana en Honduras, entre ellos el español Zapatero, deberían pedir perdón. Honduras ha dado un ejemplo a muchos países, incluídos algunos con aureola democrática. Enhorabuena.

Mi amigo Pepe es radical y poco amigo de las cobardías e hipocresias. Cuando escribe artículos en la prensa, a veces se los rechazan porque el responsable de las páginas editoriales siente vértigo ante sus claras y firmes verdades. Sus clases en la universidad son un modelo de rigor, sin concesiones a las mariconadas y traiciones. Dice que lo peor de la España actual es la cultura "progre", incapaz de defender un sólo valor o principio sólido. Si sigue así encontrarán la forma de echarlo o de prejubilarlo.

Me lo encontré la semana pasada. Venía de la biblioteca de la Universidad y me disparó a bocajarro: "Me voy de España. Emigro a Honduras. En ese pequeño y pobre país, en cualquier reparto de Tegucigalpa o San Pedro Sula, hay más dignidad y decencia que en toda la España de Zapatero, plagada de cobardes y de corruptos. Los hondureños han dado un ejemplo mundial de rigor democrático y de respeto a la Constitución expulsando al fantoche Zelaya, un vulgar sometido a Hugo Chaves, pero Zapatero y sus "progres" quisieron devolverle el poder, sin importarles que el pueblo hundureño se haya pronunciado en las urnas".

Aunque si yo tuviera que exiliarme preferíría ir a Italia o Estados Unidos, me entraron ganas de irme con él a Honduras, al menos una temporada, entre otras razones porque me gustaría felicitar personalmente a los hondureños por su gesta, por haber defendido su Constitución frente a los neofascistas bolivarianos del "Socialismo del Siglo XXI", una jauría dañina que está operando an Latinoamérica como un cáncer maligno, por haber resistido con envidiable firmeza ante el rastrero acoso de los antidemócratas de medio mundo.

Antes de separarnos, coincidimos y nos alegramos de que en la Cumbre Iberoamericana de Lisboa los defensores de Zelaya, con Zapatero y el rey Juan Carlos a la cabeza, hubieran sido derrotados y no lograran arrancar, como querían, una declaración de apoyo al depuesto Zelaya, el amigo del totalitario Chávez y de los hermanos Castro, dictadores de Cuba. Pero también nos entristecimos de que en la Cumbre Iberoamericana de Buenos Aires Honduras haya sido marginada, bajo el pretexto de que hay que condenar los golpes de Estado.

Los golpes son buenos o malos, según quien los dé y quién se lo den. Si es el pueblo el que se alza contra un tirano, el golpe no sólo es bueno, sino heroíco. Ese tipo de golpe está en la Ley Natural y aparece como derecho en algunas constituciones democráticas, con la de de Estados Unidos al frente.

El rechazo de los presidentes latinoamericanos al golpe de Estado no es una actitud democrática sino una defensa corporativista de sus puestos y privilegios. La lucha contra el gobernante inicuo no es un derecho sino un deber para cualquier ser humano decente y más todavía para los demócratas.

¿Qué van a decir dirigentes tan ajenos a la democracia y al sentir de sus pueblos como muchos de los que se reunen en las cumbres latinoamericanas? De la opresión sólo puede surgir opresión.

Voto en Blanco


Martes, 26 de septiembre

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