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España: terroristas en libertad por culpa de los políticos, no de la Justicia europea

Esta mujer ha asesinado a 24 personas y va a salir en libertad. Dicen que es por culpa de la Justicia europea, pero, aunque los medios y algunos políticos pretendan engañarnos culpando a los jueces de Estrasburgo, se trata de una chapuza mas de los políticos españoles. La gente, indignada al ver que los peores asesinos salen en libertad, está siendo engañada y culpa a los jueces ignorando que los culpables del desastre, una vez mas, son los políticos españoles.

Inés del Rio, asesina de 24 personas, saldrá en libertad muy pronto. Los políticos y la prensa le echarán la culpa al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero los verdaderos culpables son los políticos españoles, que una vez mas hicieron las cosas mal y aplicaron una medida de castigo a los criminales con efectos retroactivos, toda una aberración en el mundo del derecho y de las libertades. Debieron haber endurecido las leyes contra los delitos de terrorismo, pero solo supieron hacer una chapuza.

Lo grave del asunto es que detrás de Inés del Rio tendrán que salir decenas de malvados encarcelados, a los que los políticos españoles, con su torpeza, han abierto las puertas de la cárcel.

Inés del Río fue miembro del comando Madrid de ETA y fue condenada a 3.828 años por asesinar a 24 ciudadanos inocentes. Hoy el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dicho que el Gobierno español tiene que liberarla e indemnizarla por haberle aplicado la doctrina Parot, que permitía a la Justicia mantenerla en prisión.

Este martes, a las 9.15 de la mañana, el pleno extraordinario de la Audiencia Nacional se reúne para decidir si la pone en libertad. Sobre la mesa de los jueces, la sentencia de Estrasburgo. Y sobre la conciencia de Martiano Rajoy, la posibilidad de impedir que los terroristas se conviertan en los vencedores de la lucha antiterrorista.

El próximo viernes los jueces volverán a reunirse para decidir si liberan otra asesina, Jofesa Mercedes Enaga, miembro del comando Barcelona, una de las criminales del atentado de Hipercor (21 muertos). Y en las próximas semanas la Audiencia Nacional tendrá que revisar otros 30 casos de asesinos etarras que podrían quedar en libertad.

Miles de españoles indignados están culpando del desastre a los jueces y diciendo al gobierno que la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no es de obligado cumplimiento para España. Es cierto que algunos países, entre ellos Gran Bretaña, han rechazado sus sentencias, pero es mas que probable que España la cumpla porque, aunque lo disimulen y oculten con la complicidad de sus amigos de la prensa sometida, los políticos socialistas y de derechas saben que la doctrina Parot, al aplicarse con efectos retroactivos, viola la esencia de la justicia y uno de los derechos humanos básicos, el de ser juzgado según la ley vigente en el momento del delito.

Según la sentencia, España ha violado los artículos 7 y 5.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos que respectivamente establecen que "no hay pena sin ley" que la avale y "el derecho a la libertad y la seguridad" en el caso de la etarra y le he instado a liberarla "a la mayor brevedad" y le obliga a indemnizarla con 30.000 euros por daños morales en un plazo de tres meses, tal y como dictó su Tercera Sección en su sentencia del 10 de julio de 2012. También obliga a España a pagarle 1.500 euros en concepto de costas judiciales.

El mismo tribunal europeo muestra a los políticos españoles cual es el camino correcto al reconocer el derecho del gobierno de España a endurecer las penas para algunos delitos de especial gravedad, pero tiene que aplicar esas nuevas condenas a partir del momento en que sean aprobadas y entren en vigor, nunca con efectos retroactivos sobre delitos del pasado.

Los políticos españoles esconden su culpa detrás de sus lamentos y lágrimas ante las víctimas del terrorismo, pero una vez mas la culpa del nuevo drama es suya, como ocurre casi siempre en España, donde si las empresas cierran es porque están acribilladas por los impuestos y la burocracia, donde si los ciudadanos se suicidan es porque los políticos se niegan a reformar las sucias leyes que regulan los desahucios, si decenas de miles de españoles han sido saqueados y robados es porque los políticos han permitido a los bancos estafar con las participaciones preferentes, si hay miles de políticos que se han enriquecido ilegalmente sin ser perseguidos ni obligados a devolver lo robado es porque los políticos se han labrado un entorno de impunidad práctica que está reñido con la democracia y la ética... y un largo etcétera de errores, maldades y abusos que demuestran que detrás de cada desgracia, drama o abuso ocurrido en España durante las tres últimas décadas siempre está una clase política sin altura ni grandeza, sin ética ni sentido democrático, una de las peores castas políticas del planeta.

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La izquierda y la derecha, los peores enemigos de España

Los españoles somos los últimos de la OCDE en matemáticas y penúltimos en comprensión lectora. Es él nuevo "record" negativo de esta España sucia, injusta y embrutecida que han fabricado nuestros políticos, una casta que merece el desprecio de los ciudadanos. El nuevo "record" se agrega a otros que sitúan a los españoles en la cabeza de la prostitución europea, el tráfico y consumo de drogas, el blanqueo de dinero, el alcoholismo, el desprecio a la política y a los políticos, la degradación de la democracia, la corrupción, la injusticia y otras muchas lacras y dramas, todas ellas productos de un liderazgo político indecente y malvado que está infectado a la nación entera.

España tiene grandes enemigos, dentro y fuera de su suelo, pero ninguno es tan miserable y dañino como aquellos españoles que, encuadrados en la izquierda y la derecha política, destrozan el país, dinamitan sus valores y se pelean por sus despojos sin otro instinto que el predador. Las izquierdas y las derechas, siempre enfrentadas entre si y solo capaces de unirse contra el pueblo y contra España, son las culpables de los grandes males de la nación desde los tiempos de la Reconquista. La pobreza, la injusticia, las guerras, las masacres y una inmensa catarata de males y canalladas son obra de esa política malvada y envilecida que lleva demasiados siglos dominando España y que, en los tiempos actuales, ha sabido camuflarse de "demócrata" para seguir cumpliendo su misión maligna y depravada.

Triturar a esa izquierda antiespañola, separatista, colaboracionista con el terrorismo, corrupta hasta la médula, y anticristiana, que ha hundido a este país en el caos más absoluto y en la iniquidad moral más terrible, debería ser la labor prioritaria de todo ciudadano honrado que ame a España, tan prioritaria como erradicar la derecha arrogante e inmoral "made in Spain", acomplejada y cruel, clasista y predadora, que lleva siglos creyendo que el Estado le pertenece, que sólo sabe luchar por sus privilegios y que contempla siempre al pueblo como maloliente masa de animales, digna de ser esclavizada.

No será hoy, ni mañana, ni dentro de un mes, pero llegará un día en el que nos deprenderemos de esta miserable izquierda, de esa derecha indigna y de esta falsa democracia fantasmagórica para instaurar un Estado que en lugar de avergonzarnos y envilecernos aporte unidad, dignidad, trabajo, solidaridad, ilusión y orgullo de ser español. No sabemos cuando, pero que no nos quepa duda de que ese momento llegará.

Mientras llega, nuestro primer deber como ciudadanos demócratas es luchar pacíficamente, aunque sin pausa, para que esa llegada se acelere.

La derecha y la izquierda, en España, no son, como en otros países, dos formas distintas de entender la sociedad y la vida política, sino dos facetas de la caza al ciudadano, dos bandas que constantemente se disputan el poder, representando no dos opciones distintas sino las dos caras de una misma moneda sucia y depravada, acostumbrada mil veces a anteponer sus propios intereses al bien común y entrenadas para actuar como parásitos de España. Quieren exhibir ante el engañado pueblo sus diferencias para que parezcan profundas, pero se trata de un burdo engaño porque siempre se ponen de acuerdo para otorgarse privilegios, para fortalecer su impunidad y para guardar silencio ante los respectivos saqueos y correrías.

El balance de esa derecha y de esa izquierda, después de haber mandado durante siglos, es sobrecogedor. Han convertido aquella España que fue un imperio temido en un país débil y sin amigos y en lugar de crear una sociedad justa y capaz de enorgullecer a sus miembros, han construido un país que paga impuestos insoportables, que apenas recibe servicios del Estado, con mas políticos "colocados" y cobrando del erario que Francia y Alemania juntas, que ocupa los primeros puestos del ranking mundial en corrupción, tráfico y consumo de drogas, acogida de dinero sucio, desempleo, avance de la pobreza, pésima distribución de la riqueza, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, desprecio de los ciudadanos a sus dirigentes, descrédito de la política y muchos otros vicios y lacras.

Bajo su nefasto mandato han alimentado el nacionalismo, el separatismo, la insolidaridad, la envidia, la caída de los valores y la injusticia, además de haber violado las reglas básicas de la democracia, mentido, engañado y conducido a su pueblo por las rutas de la mentira y la estafa. Sus dirigentes han sido cualquier cosa menos ejemplares y hoy hay mas de mil causas abiertas contra los partidos políticos por corrupción y abuso de poder. Sólo ETA supera al PP y al PSOE como organizaciones con mas delitos y delincuentes encuadrados.

Solo sueñan con gestionar el poder y la riqueza que de ese poder puede extraerse. Para lograrlo, se alían con cualquiera, incluso con nacionalistas extremos que odian a España.. Son arrogantes e inmorales como nadie podía imaginar. No reaccionan ante las adversidades y han aprendido a blindarse ante el desprecio y el rechazo de los ciudadanos, a los que, hipócritamente, dicen que sirven. Las encuestas los señalan como el segundo gran problema del pais, pero ellos siguen en su terea de demolición y saqueo, mientras el pueblo ha convertido ya en sueño y leyenda su largo e insatisfecho anhelo de contar con un Estado decente, justo y capaz de hacer sentir mas orgullo que vergüenza.

Todavía son capaces de mantenerse algunos años en el poder porque han conseguido idiotizar a algunos millones de españoles, que siguen votándoles como auténticos esclavos lobotomizados, pero ellos saben que el número de la gente decente que les rechaza y aprende a despreciarlos es cada día mayor, lo que representa, mas temprano que tarde, su sentencia de muerte y el fin de la ignominia política española.

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La socialista Susana Díaz se perfila ya como sustituta de Rubalcaba

04.10.13 | 07:31. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Andalucía, España

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, un mes después de su nombramiento, se perfila ya como la posible sucesora de Rubalcaba al frente del PSOE. Su valentía política le está permitiendo destacar en un mundo de hombres acobardados que confunden la lealtad con el sometimiento al líder y a la mentira y que son incapaces de reconocer que los socialistas, con su mal gobierno, han empujado a España hacia el abismo y el fracaso.

El partido socialista está cargado de culpa y el gobierno andaluz que ella preside es campeón en suciedades y fracasos, pero Susana Díaz está dando algunos pasos esperanzadores, como el que acaba de protagonizar al culpar a Zapatero de la actual situación de Cataluña. Es la primera socialista importante que reconoce en público que aquella imbecilidad del imbécil Zapatero, cuando dijo que aceptaría todo lo que llegara del Parlament de Cataluña, fue un error garrafal. Le queda mucho camino por recorrer, pero ya se perfila como la mas valiente y sincera entre una manada de dirigentes socialistas cobardes, hipócritas e incapaces de reconocer sus miserias.

Los pasos siguientes de Susana Díaz en su ruta hacia el liderazgo de un PSOE mas decente pasan por reconocer que sus socios de IU en el gobierno andaluz son una rémora poco democrática, que sus amigos de UGT son campeones en choriceos y suciedades y que el gobierno que ha heredado tiene una deuda casi impagable con los ciudadanos de Andalucía, a los que ha saqueado, engañado, empobrecido y gobernado sin ética. Ha sido valiente como ningún hombre del socialismo español, todos asustados y confundiendo lealtad con la omertá, cuando ha dicho, delante de Pere Navarro, un catalán hipocritón, cada día mas alejado del PSOE y de España, que hay que acabar pronto con la trampa del "derecho a decidir", que es una clara vía hacia la independencia para los que odian lo español. Tan sólo por haber dicho eso, ya está colocada por delante de Rubalcaba y del resto de la manada de cobardes, en la carrera del futuro socialista.

Todos pensábamos que Susana, a la que no se le conoce otra vida que la interna en su partido, iba a ser otro producto mas del decepcionante horno socialista, experto en fabricar mediocres engreídos, hipócritas e ineptos, pero hoy es lícito pensar que, aunque esté hecha de la misma pasta que sus colegas socialistas, tiene, sorprendentemente, algunos rasgos de vergüenza política y asomos de decencia.

Muchos dentro del PSOE lo han pensado siempre y lo habían reconocido delante de sus amigos, pero ninguno se había atrevido a plantearlo con tanta claridad y en público. “Creo que no fue un acierto afirmar que se aceptaría cualquier texto del Estatut que viniese de Catalunya”, ha asegurado la nueva presidenta de la Junta de Andalucía en su primer acto público en Madrid, justo un mes después de haber tomado posesión del cargo, apuntando a la nefasta decisión de José Luis Rodríguez Zapatero como una de las causas que han provocado el actual “desafío soberanista” en que está inmersa Catalunya. “Parte de la culpa la hemos tenido todos”, ha añadido, admitiendo la parte de la responsabilidad que le corresponde al PSOE.

Susana, nada mas ocupar la presidencia de la Junta, dijo que lucharía con todas sus fuerzas contra la corrupción y mas tarde, refiriéndose a los sucios EREs fraudulentos del socialismo andaluz, dijo que habría que asumir la responsabilidad y lograr que los ladrones devuelvan lo robado. Ese es el camino, pero hay que ir mas allá de las palabras y cambiar el pozo negro del socialismo andaluz como un calcetín.

Ese es el camino, aunque sólo es el principio de un larga vereda de tormentos que conduce a la regeneración y que pasa por reconocer que en el PSOE, como en el PP, IU y los distintos nacionalismos con representación en los parlamentos españoles, se han cometido irregularidades, fechorías, delitos, canalladas, abusos y muchas tropelías antidemocráticas y exentas de ética, siempre en detrimento de los ciudadanos, a los que tenían la obligación de servir y conducir hacia la prosperidad y la felicidad. Pero no bastará con reconocer los pecados de los socialistas españoles, culpables de muchas de las actuales calamidades de España, incluso de parte de su ruina económica. Tendrá también que cambiar las cosas y luchar por convertir al PSOE en una formación de demócratas dignos y decentes, no como ahora, que es una banda de políticos denostados por la ciudadanía, ya casi odiados por todos los españoles decentes, en la que se esconden malhechores, trileros, sinvergüenzas y saqueadores.

Pero el mayor reto de Susana y del socialismo que aspira a renovarse será aprender a ser demócratas en un país de sátrapas con alma totalitaria que se comportan como energúmenos abusadores, arbitrarios y elitistas. Tendrán que democratizar la vida interna del partido, un desafío casi imposible en un mundo diseñado para que sólo los babosos y los cobardes sometidos puedan prosperar. Tendrán que aprender a escuchar los deseos y anhelos del ciudadano, que es el soberano del sistema, hoy despreciado por los políticos y exiliado del proceso de toma de decisiones. Tendrán que someterse a controles férreos que limiten sus poderes, a vivir sin subvenciones públicas y a entender y asumir, con todas las consecuencias, valores que son imprescindibles en democracia, como el imperio de una ley igual para todos, el castigo para los ladrones y el respeto a una sociedad civil que los antidemocráticos partidos políticos españoles han ocupado como si fueran ejércitos invasores.

Su camino es difícil, casi imposible, pero merece la pena emprenderlo en esta España atormentada por su nefasta casta política. Aunque sea derrotada por la legión de miserables que le rodea, siempre contará con el reconocimiento de los demócratas españoles y de los millones de ciudadanos que anhelamos la regeneración de la pocilga.

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La degradación de los políticos españoles

El sometimiento humillante al jefe, el autoritarismo, la ausencia de debate interno, la represión de la conciencia, la renuncia a la crítica, la alteración de la escala de valores y, en definitiva, la falta de libertad, convierte a los partidos políticos españoles en fábricas de ineptos, de propensos a la corrupción y de gente escasamente demócrata y poco preparada para gobernar en democracia.

Pocos ignoran que la política y los políticos españoles están seriamente degradados. Los fracasos acumulados al gobernar y los datos que arrojan las encuestas, donde queda reflejado el rechazo y el desprecio de los ciudadanos a la "casta" política, así lo confirman, pero pocos conocen las verdaderas razones que han provocado esa profunda degradación. Sin embargo, descubrir la causa es sencillo porque la Historia ha demostrado hasta la saciedad que la falta de libertad y sobre todo el sometimiento esclavo a otros humanos siempre empobrece y degrada.

La falta de libertad en la vida interna de los partidos ha convertido a esas formaciones en fábricas de ineptos, de corruptos y a veces también de enfermos mentales engreídos e incapaces de discernir entre el bien y el mal.

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan revela que "Si todos fuéramos egoístas y malos, el ser humano se extinguiría", una conclusión reveladora que contradice el consejo "progre" de pensar siempre en uno mismo y que explica la enorme influencia que están teniendo los partidos políticos en el deterioro de la sociedad y hasta de la civilización humana.

Contemplar como un imbécil con poder se equivoca,, miente y mete la pata sin poder decirlo y, además, estar obligado a felicitar al inepto y al idiota es un ejercicio capaz de degradar y hasta de envilecer a cualquier ser humano. Si, además, uno está obligado, dentro de los partidos, regidos por el autoritarismo vertical, a repetir hasta la saciedad esa alabanza al torpe y esas lisonjas a los que mandan, aunque sean idiotas, la degradación se hace endémica e irreversible.

Cocinados en ese sometimiento al jefe, en la renuncia al libre albedrío, a la conciencia y a la crítica, sin libertad suficiente para crecer en responsabilidad y criterio propio, aquellos que se lo deben todo al partido y que desconocen otro mundo que el de la militancia se convierten en monstruos.

Para hacer carrera dentro de un partido político español hay que renunciar a la libertad individual, al libre pensamiento, a la conciencia propia, al análisis independiente, al debate y al discernimiento. El sometimiento al líder y al pensamiento oficial priva sobre cualquier otro valor, lo que implica un proceso implacable y profundo de empobrecimiento moral e intelectual que, al operar durante años, convierte a los militantes y cuadros en gente mediocre y mal preparada para gobernar.

Hay demasiados vicios internos en los partidos que conducen a la degradación y el envilecimiento, pero el mas grave de todos quizás sea el de la "omertá" (la obligación de guardar silencio sobre las suciedades y abusos), en aras de una lealtad mal entendida y transformada en complicidad. La ley dice que es obligación del ciudadano denunciar un delito cuando lo conoce, pero esa ley no rige en los partidos, donde la denuncia de los abusos, corrupciones y arbitrariedades está prohibida porque se confunde con la deslealtad y la traición. Es el mismo código de conducta que tienen las mafias, desde la de Chicago a la rusa, incluyendo a la yakuza japonesa y a la calabresa.

Dentro de los partidos se conocen casi todos los secretos y suciedades, pero muy raramente esos secretos salen del grupo, siempre por miedo a ser represaliado. Los cuadros del PP sabían de la existencia de sobres de dinero complementario en los altos niveles, así como del pago de "tributos" en negro por parte de empresas que aspiran a recibir contratos públicos, subvenciones o concesiones, pero nadie los denuncia ante el juez, como es el deber de todo demócrata. Ese silencio envilece y convierte a los partidos políticos en aglomeraciones de cómplices activos. Del mismo modo, todos los altos cargos de la Junta de Andalucía conocen las malas prácticas y delitos que comete el PSOE andaluz con los dineros públicos, utilizado para pagar campañas y "ayudas" a jefes, militantes y amigos del poder, pero nadie ha denunciado esos delitos porque pertenecer al partido implica comulgar con las canalladas y delitos.

Con esos comportamientos, España ha llegado a convertirse en una cloaca, impulsada y liderada desde la clase política, protagonista de una corrupción intensa y profunda que ha trascendido los ámbitos de los partidos políticos y ha anidado en el Estado y sus instituciones.

Frente a esa infección no hay mas receta que "mas democracia", una democracia auténtica que imponga la libertad en el seno de los partidos y que respete y haga cumplir una ley que debe reformarse para que los canallas y corruptos sean castigados y para que los ladrones políticos se pudran en la cárcel mientras no devuelvan el botín. La única salida para partidos políticos que hoy están "tocados" y en profundo declive sería la implantación de la libertad de debate, de conciencia y de pensamiento en sus filas, pero esos valores son imposibles en partidos verticales y autoritarios que incumplen el mandato constitucional de funcionamiento democrático en la vida interna

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El gran escándalo de España, cubierto hasta ahora con éxito por los políticos, empieza a descubrirse

El diario alemán Die Welt acaba de afirmar que el nivel de corrupción en algunos países del sur de Europa, entre ellos España, es comparable a una dictadura del Tercer Mundo. Esa corrupción, además de una enfermedad grave de la democracia, es una conducta política que ya ha infectado a muchas instituciones y a millones de ciudadanos. El daño que los políticos han causado a España infectándola con "su" corrupción es irreparable y debería representar su ruina y desaparición como partidos políticos representativos de una democracia.

"La corrupción en España es comparable a una dictadura del Tercer Mundo", según el diario alemán Die Welt.

Es cierto que la corrupción se extiende por las instituciones y por la misma sociedad, pero el origen del mal y la principal fuente de contaminación han sido y son los partidos políticos, cuyo comportamiento inicuo convierte el sistema político español en un vertedero que todavía oculta sus peores despojos y podredumbres.

El que podría convertirse en el mayor escándalo de la mal llamada "democracia" española empieza ya a desvelarse:

"España paga prácticamente el doble que Alemania por construir sus carreteras, según se desprende del informe '¿Se gastan correctamente los fondos de la política de cohesión de la UE destinados a las carreteras?' que ha hecho público el Tribunal de Cuentas Europeo, que precisa que "no existen pruebas" de que estas diferencias se deban a los costes de mano de obra".

¿Alguien se ha preguntado por qué un país como España, no precisamente de los mas ricos de Europa, tiene la mejor red ferroviaria de Alta Velocidad y una envidiable red de autopistas y autovías, además de decenas de nuevos aeropuertos e infraestructuras de todo tipo, algunas de ellas superfluas y escandalosamente infrautilizadas?

La respuesta pronto será descubierta y causará mas vergüenza: Algunos partidos políticos gobernantes han utilizado las obras públicas para financiarse. Los españoles acumularán mas vergüenza y el mundo sentirá mas asco ante los políticos españoles cuando quede al descubierto que parte de los euros gastados en carreteras, ferrocarriles y grandes obras se fue para la "cuota de corrupción".

No existe otra explicación posible, ni siquiera teniendo en cuenta que el territorio español es mas accidentado que el alemán y que los costes de financiación son mas elevados para España. La diferencia es demasiado grande.

Empresas adjudicatarias de los proyectos de ingeniería y de las obras han pagado "comisiones" a los partidos políticos, que las han recompensado adjudicándoles importantes concursos públicos, como ha quedado demostrado en el caso Barcenas. Esos sobrecostes, al final, eran cargados a la obra, que siempre incrementaban sus precios de partida notablemente.

La práctica no ha sido una exclusiva del PP sino que afecta al PSOE, IU, partidos nacionalistas y a todos los que de alguna manera han gobernado la nación o las comunidades autonómicas, que han convertido en una conducta habitual el cobro de compensaciones por obras, concursos, adjudicaciones, concesiones y otras ayudas. La práctica viola las leyes de contratación y el principio de igualdad, garantizado por la Constitución, pero ha servido para que el país se cubra de vergüenza, la corrupción contamine a la nación y los políticos españoles naden en la abundancia, cobren sobresueldos y muchos de ellos se enriquezcan de manera inexplicable.

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España camina con paso firme hacia el Tercer Mundo

Uno de cada tres de los nuevos pobres europeos en 2025 será español, según un informe de Intermon Oxfam, que confirma así que España, mal gobernada y víctima de un Estado inmenso e incosteable, endeudamiento feroz, despilfarro y otros abusos de su clase política, camina con paso firme hacia el Tercer Mundo. Las frases del Ministro Montoro afirmando que España está de nuevo en vísperar de sorprender al mundo con su desarrollo económico son mentiras del poder y aspiraciones imposibles mientras persista el liderazgo de una clase política que mantiene un Estado obeso, injusto e incosteable, plagado de políticos enchufados.

Con un poder político caciquil e influido por terratenientes del pasado o adoradores del Estado, ya sean de derecha o de izquierda, España, ante la triste y suicida indiferencia de sus ciudadanos, muchos de ellos con alma de esclavos y atontados por el discurso castrante de políticos y de los periodistas sometidos al poder, se encamina con paso firme hacia el Tercer Mundo, donde nos esperan la pobreza, las tensiones y todo tipo de conflictos.

Ese es el destino lógico de una sociedad que ha dilapidado sus valores, que desconoce la importancia del esfuerzo y de la limpieza, que se ha habituado a lo corrupto, que consume sus energías en luchas internas, que otorga privilegios a una casta política que merece más el banquillo de los acusados, que desprecia la verdadera democracia, prisionera de partidos políticos todopoderosos que marginan al ciudadano, nombran jueces, se recubren de obscena impunidad y que premia a nacionalistas excluyentes, a los que se les ve a leguas su odio a la patria común.

España es candidato evidente al nuevo Tercer Mundo en gestación, del que salen, por su esfuerzo y ambición joven, aquellas sociedades que aman la libertad y el esfuerzo, presentes en países como Brasil, China, México, India y otros muchos, y en el que entran los que han abrazado la mentira, la corrupción, el hedonismo sin valores y el abuso de un poder político, con sus ciudadanos marginados o aplastados, que se ha utilizado para cimentar la injusticia, engordar a las élites y machacar a los débiles y desprotegidos.

Aunque no nos guste el destino que el mundo nos depara, quizás nos merezcamos caer en el foso de la pobreza por haber permanecido en nuestros hogares, acobardados y mudos, mientras los poderosos saqueaban las cajas de ahorro o subían injustamente los impuestos, mientras despilfarraban, se negaban a adelgazar el Estado monstruoso que habían construido, bendecían la terrible estafa de las participaciones preferentes y preferían expoliar al ciudadano antes que cerrar una sola de esas costosas televisiones públicas que únicamente sirven como vehículos de propaganda y mentira.

Para evitar el casi inexorable avance de España hacia el nuevo Tercer Mundo y la pobreza sólo hay un camino: la regeneración de la sociedad, una reacción vital y digna de la ciudadanía que suplante a los actuales dirigentes políticos por dirigentes decentes y democráticos, que restablezca la vigencia de los valores y que luche a diario por construir una sociedad justa, diametralmente opuesta a la actual, podrida de corrupción, abuso de poder y distancias insufribles entre ricos y pobres, políticos y ciudadanos y privilegiados y marginados.

Solo el pago de la terrible deuda acumulada, producto del despilfarro de los políticos y de una forma canalla de gobernar, donde se ha pensado siempre en el presente y jamás en el futuro, garantiza casi la caída en la pobreza, pues los españoles tardaremos décadas en pagar las deudas contraídas por políticos tan ineficaces y lamentables como Zapatero, Rajoy y muchos reyezuelos regionales que han construido verdaderos miniestados opulentos e injustos.

Pero de todas las lacras y herencias, la que mas nos empuja hacia ese nuevo Tercer Mundo amenazador que acogerá a los nuevos pobres del planeta es la corrupción, sobre toda la institucional, la que ha infectado la vida pública, los concursos del Estado, las subvenciones, el urbanismo, las concesiones y otras muchas manifestaciones del poder. La corrupción ha hecho de España un país maloliente, líder mundial en fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, alcoholismo, prostitución, refugio de mafias, tráfico y consumo de drogas, blanqueo de dinero, degradación de la política, desempleo, avance de la pobreza y un largo etcétera de degradaciones, que pesan sobre la nación como una losa de plomo y que nos empujan, con fuerza, hacia el foso de la pobreza y el fracaso.

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Las olimpiadas que de verdad necesita España

10.09.13 | 07:18. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, deportes, Economía, Corrupción, España

Organizar unos juegos olímpicos representa el esfuerzo supremo de una sociedad, que debe unirse y luchar duro para afrontar ese desafío, mientras el mundo entero la contempla. España, como han afirmado algunos miembros del COI, tiene ya unas grandes Olimpiadas que organizar: la de su supervivencia como país, un esfuerzo descomunal que incluye salir de la quiebra económica, recomponer su unidad rota, regenerar su falsa democracia, eliminar el terrible desempleo masivo que padece y erradicar la corrupción que pudre sus instituciones y su convivencia.

Las olimpiadas que realmente le interesa organizar a España son las que premian el esfuerzo y la victoria en asuntos como la prosperidad, el empleo, la limpieza, la educación, la justicia, la democracia, la decencia y otros grandes valores, por desgracia ausentes de la política y de la vida de los españoles.

Pero esas olimpiadas por la justicia, la decencia y el verdadero progreso no interesan a nuestros partidos políticos ni a nuestros políticos profesionales porque no representan gastos y comisiones, son demasiado grises y requieren una capacidad de liderazgo y un esfuerzo profesional y técnico que escapa a sus posibilidades y miserias.

Realizar un enorme esfuerzo de alcance nacional para organizar unos juegos olímpicos cuando el país está arruinado, en peligro de desmembrarse, con seis millones de desempleados, con sus jóvenes emigrando porque carecen de trabajo, con su clase política desptrestigiada, despilfarrando y divorciada de una ciudadanía que cada día le desprecia mas, es una frivolidad y un despropósito que el COI ha captado y castigado con una derrota rotunda, a pesdar de que el proyecto español, técnicamente, no lo mereciera.

Para España es mil veces mas importante y prioritario que el esfuerzo Olímpico el de regenerar su democracia y conseguir un liderazgo limpio y decente que sea capaz de unir a los españoles en torno a proyectos comunes, como corresponde a una verdadera nación. La gran debilidad de España es haber querido utilizar las Olimpiadas como proyecto ilusionante de unidad y esfuerzo, sin afrontar previamente los grandes dramas y lacras que atenazan a la nación, entre ellas su gran ruina económica, el desprestigio creciente de su clase política y la degradación de su convivencia y de su democracia.

Antes de organizar unos Juegos Olímpicos, España tiene que adelgazar su obeso e irracional Estado, restar grandes cantidades de poder y de impunidad a los partidos y a sus políticos profesionales, devolver el vigor a la economía, recomponer la unidad nacional, resquebrajada y dañada seriamente, restablecer el juego limpio entre los poderes del Estado, dejar de nombrar jueces desde los partidos, conseguir que los partidfos se retiren de la sociedad civil, que han ocupado como si fuera territorio enemigo, otorgar al ciudadano el protagonismo que le corresponde en democracia, dejar de cobrar impuestos confiscatorios e injustos, los mas desproporcionados y lamentables de toda Europa, cumplir las promesas electorales, dejar de mentir a los ciudadanos desde el poder y aprender, desde los partidos, a respetar la democracia y a servir, en lugar de "servirse" del pueblo.

La derrota olímpica de España ha sido dura, pero mas duro y lamentable es comprobar que los políticos no aprenden y que siguen buscando proyectos artificiales y grandiosos, antes de hacer frente a los grandes dramas de un país en el que vivir ya ha dejado de ser un privilegio y se ha convertido en un tormento para millones de ciudadanos insatisfechos y frustrados.

Por desgracia, hay demasiados políticos en España que prefieren unas Olimpiadas del deporte que las olimpiadas vitales por la supervivencia, mas crucial y necesaria. Son políticos sin grandeza, obsesionados siempre en "ganar" las próximas elecciones para seguir disfrutando del poder y sus privilegios, gente que cierra los ojos ante la España derrotada e injusta que ellos mismos están construyendo desde el poder político, sean del color que sean. No merecen liderar el país, sino ser señalados por el dedo acusador de la ciudadanía y repudiados como incompetentes e irresponsables enemigos del pueblo y de la nación.

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El Estado se está convirtiendo en el peor enemigo del ciudadano

Tengo un amigo, profesor de universidad, que repite una y otra vez que la mayor tragedia de la España del presente es que el Estado se está convirtiendo, cada día mas, en el peor enemigo del ciudadano. Y, para sustentar su tesis, lanza una serie de interrogantes de gran calado: ¿Quién te exprime con los impuestos mas desproporcionados e injustos de toda Europa? ¿No es el Estado el que ha autorizado o permitido a los banqueros que nos estafen con las preferentes? ¿Quién permite que los ciudadanos, a los que debería servir y proteger, sean desahuciados y expulsados de sus hogares? ¿Quién permanece impasible mientras los más desesperados se suicidan, arrojándose de las ventanas y balcones o quemándose a lo bonzo? ¿No es el Estado que el que te priva del derecho a trabajar y a mantener a tu familia con dignidad? ¿Acaso no han sido los políticos, dueños del Estado, los que han acabado con la prosperidad, han endeudado al país por varias generaciones y han acabado con la esperanza. la confianza y la alegría del pueblo? ¿Ha hecho algo el Estado para impedir que las cajas de ahorro españolas hayan sido saqueadas y que los culpables sigan libres, sin que nadie les exija devolver el dinero? ¿Ha movido un solo dedo el Estado para impedir la corrupción masiva de las instituciones, la degradación moral de la clase política y la sustitución de la democracia por una sucia dictadura de partidos, sin ciudadanos ni controles al poder?

La vieja imagen del "Estado Protector", aquel "papá Estado" que te cuidaba y te protegía del abuso y del mal, se ha desvanecido y ha sido sustituida por un Estado predador, que miente, abusa, avasalla, roba, saquea, aplica la ley de manera interesada y que rige los destinos de la sociedad cuidando los intereses de los políticos y sus amigos poderosos, nunca los del ciudadano. Ese Estado depredador, el que convierte la vida de millones de ciudadanos en un infierno, impide que las víctimas protesten ante sus desgracias y humillaciones y cuando lo hacen les lanza a la policía para que los machaque a palos o les llama "nazis" para desacreditar lo que es mas un lamento de sufrimiento que una protesta política.

Resulta que siempre hay disponible legiones de policías, para guardar y defender a los culpables de la crisis, a los políticos irresponsables, a los poderosos, a la banca, pero nunca hay disponible ni un solo policía o guardia civil cuando los ciudadanos los necesitan, en casos de robos, estafas, crímenes o extorsiones. Esa policía que demuestra una eficacia extraordinaria a la hora de cuidar a los políticos o reprimir a los rebeldes es la misma que exhibió una incompetencia alarmante a la hora de aclarar el peor crimen de nuestra Historia moderna: el de los atentados del 11 M, todavía oscuros y bajo sospecha.

Las encuestas revelan que los españoles ya no consideran a ETA como su peor enemigo y el problema mas grave. El terrorismo ha sido sustituido por la clase política, que, organizada en partidos políticos que funcionan como bandas organizadas para controlar el poder, se ha adueñado del Estado y lo gestiona en provecho propio y en contra de las intereses de los ciudadanos. Algunos denominan Terrorismo de Estado el comportamiento agresivo, dañino y contrario al ciudadano del Estado y de sus amigos y aliados poderosos, sobre todo cuando practica con saña sus grandes vicios, que son el abuso de poder, la corrupción y la arbitrariedad en todos los campos y ámbitos.

Los políticos, dueños ahora de un Estado que antes era "de todos", si tienen claro desde hace tiempo que su principal enemigo es el ciudadano. Ante el temor a que el pueblo se rebele ante las injusticia, rearman y entrenan a sus policías y aprueban leyes cuyo objetivo no es ya el bien común sino el mantenimiento en el poder de las dos clases que dominan y controlan España: los políticos y los millonarios, todos ellos apoyados por la banca, la prensa, el aparato de Justicia y las fuerzas de seguridad represoras.

Hay algunos pensadores que creen que la enemistad profunda entre Estado y ciudadanos, un fenómeno que cada día se parece más a una guerra entre los dos bandos, será el gran signo de los tiempos durante el presente siglo XXI. Esa guerra entre políticos y ciudadanos marginados y oprimidos es la única tesis que explica el terrible resultado de las encuestas en España, donde, a pesar del maquillaje, la corrupción de los políticos y los políticos como grupo son dos de los cuatro grandes problemas del pueblo y de la nación, reflejando así un rechazo ciudadano a la clase dirigente que, en si mismo, deslegitima a los que están gestionando el Estado, muchas veces en contra de la voluntad popular.

Esa "guerra" entre ciudadanos y políticos es la espina dorsal de mi libro "Políticos, los nuevos amos" (Francisco Rubiales, ed. Almuzara 2007), premonitorio del terrible deterioro político actual, del avance de la corrupción y del enfrentamiento entre el poder político y la ciudadanía que hoy ya es el gran fenómeno de nuestro tiempo.

Voto en Blanco


Los partidos políticos españoles nos llevan hacia el totalitarismo

Los actuales partidos políticos, degradados y alejados de una ciudadanía que los culpa, cada día con mas claridad, de la ruina y de los grandes problemas de España, están conduciendo al país también hacia el totalitarismo. Muchos de los jóvenes que integran las nuevas generaciones de españoles, decepcionados con el actual sistema político español, creador de desempleo y plagado de corrupción, injusticia y abuso de poder, ven con buenos ojos y hasta admiran totalitarismos indecentes, injustos y crueles como los vigentes en Cuba y Venezuela o las doctrinas y propuestas de nazis y comunistas.

Una prueba de la degradación de las nuevas generaciones de españoles y de su peligroso alejamiento de conceptos como libertad y democracia es la opinión de Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas, que ha afirmado en Twitter que "Cuba no es una dictadura". Posteriormente, asustada ante la avalancha de críticas recibidas por esa afirmación, sorprendente en una dirigente de un socialismo que, al menos en teoría, cree en la democracia, ha eliminado el tweet en el que aparecían esas palabras.

Otra prueba del drama que se nos avecina con millones de jóvenes que, decepcionados de la actual corrupción y abuso de poder en España, se echan en brazos del totalitarismo, son las denuncias contenidas en el libro “Pisando charcos”, del político Percival Manglano, en el que se estremece ante el deslizamiento de los jóvenes hacia el totalitarismo y propone, como remedio ineludible, una regeneración profunda de la degradada y antidemocrática política española.

Las propuestas de Manglano son casi idénticas a las que vine proponiendo este blog "Voto en Blanco" desde 2004, todas ellas orientadas a sustituir la actual dictadura de partidos vigente en España por una democracia auténtica, con listas abiertas, leyes iguales para todos, partidos con poderes controlados, protagonismo de los ciudadanos, poderes básicos del Estado independientes y separados, una sociedad civil fuerte y capaz de servir de contrapeso al poder, castigo para los corruptos y canallas que saquean el Estado y un largo etcétera de reformas profundas que representarían un giro de 180 grados en la actual política española, plagada de corrupción, delito, injusticia y abuso de poder.

Los actuales partidos políticos, sobre todo aquellos que tienen representación parlamentaria fuerte (PP, PSOE, IU y los nacionalistas vasco y catalán) constituyen para España un auténtico cáncer que ya ha conducido a la nación hasta la ruina y el fracaso presente y que amenazan también, en un futuro próximo, con acabar con la fe en la democracia para recibir con los brazos abiertos a cualquier totalitarismo que prometa arrasar con el actual sistema injusto y podrido y acabar con los políticos delincuentes que han destrozado la nación y saqueado el Estado y las finanzas.

Voto en Blanco


Los grandes partidos españoles no quieren regenerarse

Los grandes partidos políticos españoles con representación parlamentaria se niegan a regenerarse. A todos les ha ido tan bien sin democracia, subvencionados con dinero público, repartiendose poder, dinero y privilegios y practicando el engaño, la corrupción y el abuso de poder, que ahora se niegan a cambiar.

En la conmemoración del 30 aniversario de la llegada al poder de los socialistas, en 1982, un Felipe González caducado, sobrepasado por la historia, aburguesado y con rostro de dinosaurio, recomendó a su partido, abandonado por los ciudadanos y en caida libre, una receta vieja y sin mordiente: que miraran al pueblo sin sectarismo y que le escucharan. Mas de lo mismo, una salida frustrante y alienante que ignora lo que el partido realmente necesita para resucitar: abandonar la corrupción,renunciar al dinero público, adoptar el servicio al ciudadano como norma de comportamiento, abrazar la democracia, jubilar a sus momias caducas, nunca más hacese una foto con sátrapas y desalmados que despiertan el odio ciudadano, como Zapatero, cuya última fechoría conocida es que "birló" 17.000 millones de euros a la seguridad social española, y enarbolar la bandera de la ética y la regeneración conduciendo a los españoles hacia un futuro más justo, decente y próspero.

Lo mismo ocurre en el PP, un partido que ya nació viejo y que con Aznar se hizo mas socialdemócrata que liberal, adoptando como propios todos los dramas y vicios de la izquierda, desde la corrupción al ansia de poder, pasando por la renuncia a la democracia y terminando con la arrogancia más despreciable y el divorcio con los ciudadanos. El ex presidente Aznar se perfila como posible sucesor de un Rajoy que no convence ni a los suyos, lo que demuestra la nula capacidad de renovación y la inexistencia de un sano y democrático deseo de cambiar y abandonar la actual política de abuso de poder, corrupción y deterioro democrático.

Son partidos confundidos y aterrorizados que se empeñan en mantener las viejas recetas sin darse cuenta que la ciudadanía española está cambiando a pasos agigantados, que los españoles ya no soportan el abuso de poder y ser gobernados por ineptos, corruptos y ególatras sin grandeza ni solvencia ética, atrincherados en el privilegio, que jamás dimiten, que no devuelven lo que roban y que rara vez pagan con la cárcel sus delitos.

Tanto los partidos españoles como los nacionalistas están sobrepasados por la historia y anclados en el pasado, negándose a la regeneración, lo que equivale a un suicidio que no tardará mucho en hacerse cadaver.

Ignoran lo que se deriva de las encuestas, en las que los ciudadanos les señalan como el tercer gran problema del país, después de la corrupción, que también es un problema de los paertidos. No asumen que los partidos políticos han dejado de ser la solución para convertirse en el núcleo del problema. Ni siquiera perciben que son ya el mayor obstáculo para que España resurja y avance hacia un futuro mas justo y mejor. Ajenos a la democracia y divorciados de la decencia y la ética, están muerttos y ni siquiera lo saben.

Empiezan a alarmarse ante el clamor popular que les acusa y la resistencia ciudadana, pero, alienados, interpretan ese sentimiento del pueblo como una rabia pasajera ante la crisis y sus privaciones. No se atreven a asumir que los dirigentes están aislados, que ya no pueden pasear por las calles, ni salir de compras porque el pueblo les pita y abuchea. Tienen miedo al pueblo, un sentimiento sano en demcoracia porque el pueblo es el soberano del sistema, pero ellos reaccionan como estúpidos sátrapas contratando a mas policías y entrenándolos bien para la lucha callejera contra su propio pueblo.

Algunos ciudadanos se extrañan de la torpeza y ceguera de los partidos políticos españoles, incapaces de interpretar los signos de los tiempos, a pesar de que son claros y contundentes, pero no saben que todo lo que ocurre es lógico porque los partidos, sin democracia interna y regidos por el sometimiento al lider, la falta de debate, la represión de la libertad individual y el culto a la simulación y la mentira, son magníficas escuelas que fabrican mediocres, muchos de ellos con ribetes sicopáticos, cualquir cosa menos los dirigentes que la democracia requiere y la sociedad necesita en el siglo XXI.

Los partidos son manadas de auténticos dinusaurios políticos en extinción y cementerios llenos de cadáveres ambulantes.

Voto en Blanco


La destitución del Defensor del Pueblo Andaluz

El cura José Chamizo llevaba casi 17 años siendo defensor del pueblo andaluz y era ya una institución. Era el mas longevo de todos los defensores españoles. Él decía que había nacido para desempeñar ese cargo, en el que se sentía a gusto, pero, de manera silenciosa, se convirtió en una víctima de un principio filosófico infalible: "el poder corrompe". Sus protestas, desde su cargo, nunca fueron gritos, ni molestaban al poder. El defensor defendía su puesto y, en su opinión, también a los ciudadanos y se empeñaba en quedar bien con todos. Con la crisis, ante el insoportable sufrimiento de los ciudadanos, se envalentonó y se atrevió a reñir a los políticos, a los que dijo que "la gente está hasta el gorro de todos vosotros". La reacción lógica de los sátrapas ha sido destituirle porque la institución del "Defensor del Pueblo", en la falsa y viciada política andaluza, no está creada para que su titular defienda a los ciudadanos de sus peores enemigos, que son los políticos, sino justo para lo contrario.

Chamizo, que es sacerdote y que ejerció una meritoria labor pastoral con los drogadictos en el Campo de Gibraltar, antes de que la política le prendiera y estropeara, perdió la perspectiva después de tantos años en el cargo y hizo lo que debió haber hecho muchos años antes: denunciar a los verdaderos verdugos del pueblo andaluz, que son sus pésimos políticos, arrogantes, cargados de privilegios, navegando en la corrupción, sometidos a una obediencia férrea a sus partidos, alejados del ciudadano y artífices de una política que ha convertido a Andalucía en tierra de pobres y de desempleados.

Chamizo, cargado de indignación por haber sido destituido, se va dando un portazo. Dice que lo han echado entre "la socialista de Presidencia y el psicópata del PP". La niña de presidencia es Susana Díaz y el psicópata no me atrevo a señalarlo porque en el PP hay muchos.

El cura Chamizo no admite sus errores, sobre todo uno: que si lo mantuvieron en el poder durante 17 años es porque no cumplía con su obligación de defender a los ciudadanos y si lo echan ahora es porque ha empezado a defenderlos, aunque sea de manera tímida y suave No hace mucho les gritó a los políticos que dejaran de pelearse entre ellos y que atendieran al pueblo. Les dio en la diana, pero ha tardado casi 17 años en decir esa verdad, que es una de las claves de la pésima calidad de la democracia en Andalucía, donde el sistema se ha transformado en una especie de dictadura del partido socialista, presente de manera agobiante en la sociedad, sin el cual no es posible prosperar en tierras andaluzas.

¿No sabía que los políticos españoles no admiten las críticas y son auténticos sátrapas casi totalitarios? Si no lo sabía es porque no ha entendido nada. Su misión aparente era defender al pueblo, pero su misión real era defender a los políticos, precisamente del pueblo, que es el verdadero enemigo del poder abusivo y antidemocrático vigente.

El cura Chamizo se había deteriorado tras permanecer tanto tiempo en el cargo y se había alienado. Perdió la perspectiva y mordió a sus amos. Por eso le han echado, aunque a quienes había que echar es a los que le expulsan. Esos, sean de izquierdas o de derechas, son el verdadero cáncer andaluz.

Voto en Blanco


Los políticos han fracasado y la crisis política de España es terminal

Los últimos datos del CIS revelan que el rechazo ciudadano a los políticos, a sus partidos y al sistema avanzan de manera inexorable en España, lo que obliga a asumir que los políticos han fracasado y que el gobierno, los partidos y el mismo sistema han entrado en una dinámica que les convierte en ilícitos y en adversarios del ciudadano, que los repudia y considera indeseables.

El 86% de los españoles tiene poca o ninguna confíanza en Rajoy el 89% poca o ninguna confianza en Rubalcaba. Esos datos, unidos a la pésima valoración de la clase política y de las instituciones del Estado, incluyendo a la Monarquía, además del hundimiento de la confianza y el suspenso a todos y cada uno de los políticos sometidos al juicio de los ciudadanos, convierten el sistema político español en un fracaso completo que exige una refundación.

¿Qué mas necesitan nuestros políticos para admitir su fracaso y dimitir? Ningún país de Europa ni del Occidente civilizado atraviesa una situación de colapso democrático semejante. Lo de España es un profundo escándalo que no tiene ya solución. Los partidos están desprestigiados, los políticos son rechazados por los ciudadanos, las instituciones están devaluadas y el rechazo so convierte cada día mas en odio.

La reacción de los partidos políticos ante los resultados desastrosos de la encuesta ha sido decepcionante. El PSOE y el PP restan importancia a la encuesta y siguen criticándose y resaltado el fracaso del contrario, sin asumir que el fracaso es de todos los políticos, desprestigiados y rechazados, y que lo que se está hundiendo es todo el sistema.

La reacción del PP, el partido gobernante, es especialmente obtusa y reveladora de su distanciamiento con los ciudadanos y con la realidad.
El PP dice, tras datos del CIS, que "buena parte de la desafección" por la política desaparecerá cuando acabe la crisis, lo que equivale a interpretar los datos como superficiales y a no reconocer la crisis de la clase política y del sistema.

La mayoría de los votos que huyen de los grandes partidos no van a otros, sino a la abstención o el voto en blanco, lo que refleja el avance del rechazo general a los políticos y al sistema y que el terreno está abonado para que en España triunfe una opción política extremadamente crítica con la política tradicional, parecida a la que representa en Italia el Movimiento 5 Estrellas, del político-cómico Beppe Grillo.

La Guardia Civil (5,71), la Policía (5,65) y las Fuerzas Armadas (5,21) aparecen en la encuesta como las únicas instituciones que aprueban los ciudadanos. Sin embargo, el Sindicato Unificado de Policía no se cree esos resultados y afirma que le huelen "a cocina" porque los datos internos que manejen ellos reflejan un profundo deterioro de la imagen y el respeto ciudadano a la policía, precisamente por su apoyo a los políticos y a su política represiva.

Entre las profesiones mas denostadas figuran las de políticos, periodistas y jueces, las tres básicas y con elevado protagonismo en la democracia, lo que refleja el profundo deterioro y el rechazo ciudadano al sistema.

La Monarquía, por vez primera, aparece entre los diez grandes problemas de los españoles, una lista que sigue encabezada por el paro (1), la corrupción (2), la situación económica (3) y los políticos y sus partidos (4).

Si hoy se celebraran elecciones generales, el PP conseguiría de nuevo la victoria, con un respaldo electoral del 34%, lo que supone su peor dato de la era Rajoy, pero aún así aumenta un punto, hasta los 5,8, su ventaja sobre el PSOE respecto al mes de enero. Esos datos reflejan la pérdida de la mayoría absoluta que cosechó la derecha en las últimas elecciones y la pérdida de millones de votos. Suben las opciones de Izquierda Unida y de UPyD, pero todavía se encuentran a gran distancia, sin superar el 10 por ciento de apoyo ciudadano.

Los resultados de la encuesta del CIS deberían haber provocado una conmoción y una reacción contundente de los políticos y de sus partidos para salvar un sistema que atraviesa una crisis profunda, pero no ha sido así. El deterioro de la clase política española es de tal envergadura que no asumen que el rechazo ciudadano aumenta, es imparable y en muchas ocasiones se transforma en odio, lo que invalida el sistema y convierte en ilícitos al gobierno a la representación política, al liderazgo de los partidos, a los políticos y al mismo sistema.

Voto en Blanco


Lunes, 20 de noviembre

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