Voto en Blanco

La "bronca" del rey a Rajoy por las palabras valientes y justas de Wert es antidemocrática e inconstitucional

18.10.12 | 14:50. Archivado en Educación, Democracia, Corrupción, Nacionalismo, España

Muchos españoles coincidimos esta vez con Federico Jimenez Losantos en considerar "penosa, antidemocrática y rabiosamente anticonstitucional" la bronca del rey Juan Carlos a Mariano Rajoy, durante el desfile del 12 de octubre, por las palabras del ministro Wert, probablemente las más decentes, certeras y valientes pronunciadas por un miembro del gobierno español sobre el drama catalán desde la muerte de Franco.

Bajo el titulo La Corona pierde la cabeza y en el blog que tiene en Libertad Digital, Federico Jiménez Losantos califica de "penosa, antidemocrática y rabiosamente anticonstitucional" la bronca del Rey a Mariano Rajoy por las palabras pronunciadas por el ministro José Ignacio Wert, que dijo que los niños catalanes deberían ser "españolizados" para que sientan el mismo orgullo por ser españoles que por ser catalanes..

Lo que duele a Losantos, más que la actitud del Rey -comprensible, según él, "por el desgaste propio de los años, el peso de su oscura fortuna o las malas compañías, íntimas cuanto onerosas"- ha sido la actitud del Príncipe Felipe al respecto, una "reedición en papel cuché del Príncipe de Asturias del tomo en rústica de su padre".

Para el periodista, el heredero sigue "la torcida senda de su padre, que se resume en halagar a la izquierda y el separatismo mientras se preocupa de silenciar a la derecha nacional", lo que le lleva a señalar que, de seguir por ese camino, "esta Corona no merece la Jefatura del Estado".

Los primeros sondeos revelan que muchos españoles piensan que la bronca a Rajoy del monarca es lamentable y reflejo tanto de la confusión que domina a la clase política española como a su escaso conocimiento y apego a la democracia. Es probable que, para millones de españoles exista más dignidad y decencia en las palabras del ministro Wert que en las cobardías, silencios y connivencias de todos los partidos políticos españoles con el nacionalismo catalán. El rey ha guardado un incomprensible silencio y se ha mantenido al margen, desde 1978, de muchas tragedias y dramas de España, lo que hace sorprendente su intervención contra un ministro que es el primero que emite un diagnóstico preciso, valiente y sin complejos de la desvergüenza del nacionalismo catalán y de la impunidad con la que sus líderes han actuado contra España, durante décadas. El rey nunca habló cuando los políticos catalanes se vanagloriaban de haber "catalanizado" la enseñanza en Cataluña, ni alzó la voz para defender a los niños catalanes que no podían estudiar en castellano, ni a los comerciantes que eran marginados y multados por rotular en español sus comercios o cuando se penalizaba a los que no sabían catalán en oposiciones y concursos públicos de la Generalitat.

El ministro Wert fue justo y certero cuando habló de la necesidad es "españolizar" a los niños catalanes, explicando a continuación que "españolizar" significa lograr que se sintieran tan orgullosos de ser españoles como catalanes. Las palabras del ministro rompen por fortuna con una sucia y lamentable tradición de la clase política española, que ha sido cobarde, complaciente y hasta, probablemente, traidora a los intereses de España en su tratamiento y relaciones con el nacionalismo catalán, al que le han consentido todo tipo de abusos y desmanes, desde corrupciones merecedoras de juicio hasta violaciones de la Constitución y de los derechos humanos fundamentales, sin olvidar el impune incumplimiento de sentencias de los más altos tribunales del Estado.

Si el rey está en contra de la sentencia emitida por Wert, ¿Quien está con la Constitución en este país?

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La triste cobardía de los maestros en España

Los maestros son, junto a políticos, periodistas y jueces, los mayores responsables del actual desastre de España. Durante décadas han sido valorados como la gente esforzada y sacrificada que formaba a nuestros niños y jóvenes con generosidad e independencia profesional, pero hoy han perdido, en gran medida, el aprecio de los ciudadanos porque han sido cobardes y han permitido, sin resistencia alguna, que el gobierno domine las escuelas, deteriore la educación y convierta a España en uno de los países peores educados del mundo desarrollado.

Tras haber mantenido un silencio cobarde durante los últimos años, cuando las escuelas e institutos han sido politizadas y han cedido, sin dignidad ni defensa alguna, el poder en las aulas a los inspectores y directores que los gobiernos regionales designaban para controlar, politizar y convertir la enseñanza en una gigantesca fábrica de esclavos indolentes y altivos, ahora se alzan, siguiendo las directrices de sindicatos y agitadores profesionales, aparentemente contra los recortes en la enseñanza, que más que un realidad es una consigna de la izquierda.

La prueba es que en autonomías de izquierda como Andalucía, donde oficialmente no existen recortes en la enseñanza, es donde más se están produciendo en la realidad, sin que los profesores y maestros, domesticados, protesten, probablemente porque los "amos" son de izquierdas. Sin embargo, la verdad es que el mapa de Andalucía está plagado de escuelas sin profesorado suficiente, instalaciones mal mantenidas y de centros de enseñanza dominados por el miedo, la indisciplina, la vagancia y, muchas veces, también por la violencia.

Para vergüenza del profesorado, los profesionales se han dejado dominar por los políticos intervencionistas y han perdido la libertad de cátedra, el derecho a enseñar en conciencia y hasta el histórico orgullo del magisterio independiente.

La actual rebelión de los que enseñan no es, como debiera ser, contra los que les han sojuzgado y arrebatado el control de las aulas, inundándolas de política, desidia y eliminando todo atisbo de esfuerzo, sino contra la derecha que, según dicen los sindicatos y los socialistas, quieren recortar los presupuestos de educación. Un comportamiento de esclavos digno de lástima, que indigna a muchos padres y ciudadanos, conscientes de que los verdaderos recortes a la calidad y a la solvencia del sistema educativo los ha dado la izquierda, convirtiendo a los institutos, las escuelas y hasta las universidades en centros de adoctrinamiento político bajo severo control gubernamental, de los que surgen jóvenes sin sentido del esfuerzo, desconocedores de la responsabilidad y ajenos al mérito y la excelencia, auténticos esclavos dispuestos a seguir consignas y a someterse a los caprichos y abusos de una de las peores clases políticas del mundo occidental.

Mientras ocurrió la vergonzosa ocupación de las aulas por parte de los políticos, los enseñantes, cobardes y paralizados por el miedo, guardaron un vergonzoso silencio o se convirtieron en tristes y degradados cómplices del gran atentado contra la educación en España, realizado en los últimos años bajo las directrices del poder político, el que ha convertido a España en campeón del fracaso escolar y en uno de los países peor preparados de Europa para afrontar los desafíos del presente.

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España tiene un gobierno tullido, incapaz de defender sus intereses

La crisis de los pepinos ha demostrado, de manera convincente, que España tiene hoy un gobierno tullido, sin prestigio ni capacidad de maniobra, que ni siquiera sabe defender los intereses españoles en el escenario mundial. A pesar de la injusticia comprobada de la acusación alemana contra los pepinos españoles, ni siquiera ha existido una disculpa, ni una condena de las instituciones europeas, ni se ha producido la reacción inteligente airada y temible que debería haber surgido del gobierno español, en defensa de sus intereses eonómicos.

La conclusión emerge con fuerza: a la vista de los acontecimientos, los españoles pagamos demasiados impuestos para sostener a un gobierno despilfarrador e incompetente.

Los pepinos han demostrado, hasta más allá de toda duda, que Zapatero ha convertido a España en un guiñapo que ni siquiera es respetado en el escenario mundial. Golpear a España sale gratis y, además, proporciona votos a los gobiernos de los laboriosos países nórdicos, donde se contempla a España como un país de vagos despilfarradores, incapaces de avanzar hacia la prosperidad y cobardes por soportar un gobierno inútil, que hacía alarde de su riqueza hace apenas cuatro años, pero que ahora se arrodilla ante la Europa rica pidiendo limosnas.

La Europa comunitaria es hoy cualquier cosa menos un proyecto común justo e ilusionante. Es un club de burócratas bien pagados, sometidos a los gobiernos más fuertes, que permanece impasible mientras los poderosos y ricos humillan impunemente a los pobres y en cuyo seno se están desatando sentimientos xenófobos, de prejuicios frente al sur, de desprecio a los débiles y de superioridad racial, rasgos que ya en el pasado causaron una terrible guerra mundial y el extermino de pueblos y razas que Alemania consideraba inferiores.

Imaginemos que un ministro regional español hubiera prohibido, por ejemplo, la venta de coches alemanes BMW en su territorio porque sus sistemas electrónicos funcionan mal y saturan los talleres de reparaciones. La reacción alemana, a pesar de que la acusación, en este caso,tenía bastante certeza, habría sido temible y España habría tenido que pedir disculpas una docena de veces, tras ser penalizada y doblegada por su insolidaridad y frivolidad.

Con los pepinos españoles ha ocurrido justo lo contrario. Culpados injustamente de ser portadores de una bacteria patógena mortal, ni siquiera se han producido disculpas, a pesar de que la falsa acusación ha causado cientos de millones de euros de pérdidas y la ruina de la exportación agrícola de un país que, al menos en teoría, es socio y aliado de Alemania.

En Europa rige la dictadura de los que tienen dinero y se consideran superiores, una situación injusta frustrante que puede acabar con todo rastro de europeismo en los paises del sur, desde Grecia a Irlanda, pasando por Italia, España y Portugal.

Pero no toda la culpa es del legendario desprecio de los alemanes hacia otros pueblos que ellos consideran inferiores. Mucha culpa la tiene el gobierno socialista español, presidido por un mequetrefe fracasado, recientemente desautorizado por su propio pueblo en unas elecciones en las que su partido ha sido humillado, que ya solo causa risa en el mundo, un tipo que hace menos de cinco años "amenazaba" a Francia y Alemania con "sobrepasarlas" en renta per cápita pero que ahora, tras haber arruinado a su país con una política inepta y alocada, se ha convertido en un pedigüeño humillado, un tipo tan blando y suplicante que ya ni siquiera es capaz de defender a su país ante una injusticia de tamaño gigante.

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DESPRECIO A LOS INTERLOCUTORES

12.09.10 | 20:05. Archivado en Educación, Política, Democracia, Corrupción, Cultura, Ideología, España

Reproduzco hoy un artículo publicado el 27 de agosto de 2010 en las páginas de opinión del ABC de Sevilla, que me fascinó. Está firmado por Francisco Pérez Valencia, pero podría haberlo firmado yo mismo, ya que las tesis que el autor defiende coinciden con las que defiendo en mis libros y desde la tribuna de este blog "Voto en Blanco", que pretende ser un antídoto contra el sueño, la cobardía y el abandono.

Pérez Valencia dirige una "Universidad Emocional" que es un ejemplo de ética y solvencia humana aplicada a los negocios y a la vida. Por fortuna, la formación que esa universidad imparte se está abriendo camino y está aportando su grano de arena a la deseada regeneración de la sociedad española.

La rebeldía tiene que resucitar porque si no lo hace, España terminará por morir, víctima de la parte más pobre y de peor calidad de la sociedad española, que, desgraciadamente, ha tomado el poder.

Francisco Rubiales

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La voz de los que podrían dar argumentos (de esperanza y contestación) en estos momentos de desazón está silenciada. Ahora, cuando más falta nos hace tener referencias para reencontrar un rumbo, para mantenernos esperanzados y para soñar un futuro, nos faltan intelectuales que nos recuerden nuestro lugar en el mundo y que nos empujen a recuperar la rebeldía.

Hace mucho tiempo que el papel del intelectual se diluyó entre los premios que deparaba el poder. Sometidos, tratan de agradarle de cualquier forma para obtener las prebendas, para mantener el sitio o para que se les otorgue miserables migajas a cambio de una pequeña mordaza.

En estos últimos tiempos se produjo una brecha generacional en nuestra ciudad, como en el resto del país, porque los que aspiraban a cambiar el mundo en la década de los ochenta ahora son los mismos que inmovilizan todo eco de libertad, instalados en los tronos que decían combatir; ahora son los que, sentados en ellos, toman las decisiones y saben hacerlo muy bien para disfrutar de las heces que ellos mismos defecan, las heces del poder.

Lo sé porque yo he vivido en las cloacas; sé todo lo que importa la cultura para quienes la manipulan queriendo rentabilizarla al precio que sea, lo sé porque, a pesar de todo, soñé que podría ser el peaje para edificar ese mundo humano y social, comprometido con los afectos y los sueños. Lo sé porque aún tengo claro cuál es mi lucha.

Desde el poder se nos dice que la crisis financiera es la causa de todo, de la desaparición de la calidad, de la cultura solidaria y honesta, del mismo arte como vehículo fundamental para sentirnos hombres libres. Esta excusa es lo suficientemente penetrante como para no evitarla, porque convencer a los ciudadanos no es difícil, basta con repetir una y otra vez las mismas razones, ciertas o no, para calar en todos, para convencernos y llevarnos a una desorientación total.

La nula reacción de la ciudadanía les hace pensar a estos interlocutores del poder que son el poder mismo, incluso, que hacen lo que deben. No hay conciencia crítica. El espectáculo de la cultura, la creación sodomizada por las subvenciones y el intelectual mutilado por una limosna de acomodación. Éste es el escenario.

Lo primero que debemos hacer es despertar, liberarnos de la caverna. Se empeñan en decir cómo es la realidad. ¡No creedlos! No es como la deforman, no puede ser que el esfuerzo de tantos talentos a lo largo de nuestra pequeña historia, quede inmovilizado por la subordinación a lo establecido. Después de un Camus o de un Pasolini no pueden impedir que algunos podamos elegir qué pensar y cómo vivir, aunque ello nos relegue al desinterés oficial y, por extensión, a la visibilidad. Han dejado que el intelectual se pierda entre los menudeos del mercado, entre derechos y beneficios. Pero han de saber que no todos pensamos que la creación es una mercancía, porque el arte es de quien lo hace suyo, no de quien lo paga.

La repugnancia a entrar en este juego político y servicial es lo que me empuja a decir cosas como éstas, aunque ellas me creen mayores distancias con los que parecen poderosos, pero ello no merma mi resistencia, la empuja, como la de muchos, muchos más de los que ellos creen. Espero juicio sumarísimo por rebelión, incluso el saludo, pero es mucho peor soportarme a mí mismo siendo condescendiente con este juego a hacer cultura.

Los recortes de los presupuestos destinados a cultura y, con ello, el cierre de espacios de cultura contemporánea en nuestra ciudad no debe aplacarnos, todo lo contrario, nos obliga a cuestionar el sistema mismo hasta lo esencial: el arte, la cultura, no está al servicio de quien la pague, sino de quien la viva. Nuestra respuesta debe ser intensamente individual desde nuestra perspectiva única de seres vivos e independientes, con nuestro trabajo, aquel que nace por necesidad de expresar este mundo, no de satisfacer encargos institucionales.

De nada servirá la queja si es para volver al mismo sitio. El arte más honesto es la expresión del hombre libre. El bufón llora la pérdida, el francotirador ama la soledad.

Francisco Pérez Valencia

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Andalucía conmemora con tristeza sus 30 años de autonomía y fracaso

Los andaluces conmemoran hoy (sin celebrarlo) el 30 aniversario de aquel referéndum del 28 de febrero de 1980 que convirtió a Andalucía en autonomía de primer rango, dentro del Estado Español. Han sido 30 años de dominio socialista, sin alternancia alguna en el poder, años en los que, a pesar de la lluvia de millones de euros procedentes de Europa, Andalucía sigue hundida por la crisis económica, con un millón de desempleados, liderando las estadísticas del fracaso escolar y con el 53.1 por ciento de su población mayor de 65 años analfabeta.

La distancia que separaba hoy el sevillano Teatro de la Maestranza, donde la Andalucía oficial del poder político y sus amigos celebraban el 30 aniversario de la autonomía, con las calles, plazas y jardines de los pueblos y ciudades andaluzas, donde el pueblo, hundido por el paro y la crisis, triste, desconfiado y resentido con esa clase política que le ha mantenido en el atraso y hoy le lleva hacia la miseria, nunca ha sido más grande y dramática.

Después de 30 años de socialismo y de continuas ayudas europeas, Andalucía es una región fracasada que no ha logrado abandonar los vagones de cola de España y Europa, una sociedad en la que los pobres y desempleados forman ya parte del paisaje, junto a los comedores de caridad y los "sin techo", que cada día son más visibles en los soportales y parques de los pueblos y ciudades.

Sin embargo, esos 30 años sí han servido para que los socialistas construyan en Andalucía un "sistema político" tan denso, poderoso y omnipresente que para encontrar otra región donde el peso del Estado sea similar habría que remontarse a alguna de las repúblicas soviéticas en tiempos de Breznev.

Es tan fuerte y poderoso el Estado andaluz (Junta de Andalucía) que controla, directa o indirectamente, casi la mitad del PIB de la región, donde hay más densidad de enchufados, paniaguados , amigos del poder y funcionarios que en cualquier otra región española y donde el clientelismo es una plaga que siembra el miedo y la sumisión en una ciudadanía que ha aprendido a temer a los políticos.

En la Andalucía que hoy conmemora con tristeza y preocupación sus 30 años de Andalucía, es el pueblo el que teme al gobierno y no el gobierno el que teme a los ciudadanos, lo que indica que existe un "régimen" más parecido a la tiranía que a la democracia.

Andalucía ostenta liderazgos indeseables y nocivos en los panoramas español y europeo, como los de prostitución, tráfico y consumo de drogas, alcoholismo, trata de blancas, violencia de hogar, baja calidad en la enseñanza, fracaso escolar, población encarcelada, coches oficiales, crecimiento desorbitado del aparato del Estado y privilegios de la "casta" política, entre otros.

La Justicia está colapsada y la población se encuentra desmoralizada, masivamente desempleada, con grandes masas de pobres en crecimiento, con su clase media herida, agobiada por los impuestos y por la burocracia, con su tejido productivo hecho trizas y temerosa del futuro. El millón de funcionarios con que cuenta Andalucía actúa como una "losa de plomo" sobre la sociedad, la economía y las cuentas públicas, al mismo tiempo que constituyen una garantía de pobreza para el futuro.

Lo único que merece un claro "notable" en esta Andalucía construida por los políticos para su propio beneficio es la propaganda, un capítulo en la que el poder se ha mostrado extraordinariamente eficaz. La Junta es el primer contratante de periodistas y el principal cliente publicitario, gracias a lo cual controla a los medios que no son de su propiedad y les cierra la boca para que no sean críticos y prefieran la "verdad del poder" a la verdad a secas, que es la que da legitimidad a las democracias.

Es cierto que se han logrado avances, pero son los avances propios de un país que ha crecido con su entorno. Sin embargo, Andalucía, cuando hace 30 años inició su andadura autonómica, era más o menos lo que hoy es: una de las tres autonomías en la cola de España, una sociedad predominantemente agrícola y desindustrializada, una tierra azotada por la pobreza y la incultura y una población sometida a señoritos y caciques. Es cierto que en este sector sí se ha producido un cambio: aquellos caciques rurales de antaño, señores del pueblo adornados de privilegios y ventajas, han sido sustituidos ahora por los políticos y altos cargos de la Junta, los "nuevos amos" de Andalucía.

Manuel Clavero Arévalo, ilustre abogado, catedrático y ex ministro de UCD, declara a El Conficencial: “En Andalucía nos falta mucho por hacer”. Y agrega: "Lo más importante: reducir los gastos ordinarios de la Junta de Andalucía y aumentar las inversiones “porque eso es lo que genera riqueza y bienestar”. En su opinión, las infraestructuras de la comunidad (el AVE, la red de autovías y los aeropuertos) son el mayor logro estos 30 años. Y luego va directo al horizonte 2013. En ese año está previsto que cesen las subvenciones de Europa a Andalucía. “Esas ayudas trajeron a la comunidad un gran desarrollo, pero su retirada nos creará problemas”, avisa.

Joaquín Aurioles, profesor titular de la Facultad de Ciencias de Económicas de la Universidad de Málaga y presidente del Observatorio Económico de Andalucía, observa que el Sur está herido. “Andalucía está cansada. Aurioles se pregunta para qué han servido estos 30 años. “Tenemos que volver a hacer frente a los mismos problemas de hace tres décadas; habíamos llegado a convencernos de que los grandes problemas se habían conseguido erradicar. Se me cae la moral al suelo”, precisa.

Andalucía no tenía nada que celebrar hoy.

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Fabricando canallas

12.01.10 | 19:10. Archivado en Gobierno Zapatero, Educación, Política, Corrupción, España

Hemos repetido hasta el cansancio que el actual gobierno de España es un experto fabricante de desempleados y pobres, pero apenas hemos dicho algo mucho más grave: que el actual sistema es un especialista consumado en fabricar canallas.

Fabricar gente baja y ruin es toda una especialidad de la falsa democracia española que se instauró tras la muerte de Franco, tarea en la que participaron todos los gobiernos, desde el de Suarez hasta el actual, pero también es cierto que nadie perfeccionó tanto la fabrica de canallas como Zapatero y su acólitos.

En su artículo ESCUELA, FAMILIA: SOCIEDAD DESTRUIDA, el escritor jiennense Antonio García Fuertes describe con realismo pasmoso la realidad:

“Un muchacho abofetea a una chica y cuando el profesor le sujeta por el brazo otros chavales gritan "¡Ahora, ahora!" y el profesor recibe una tunda de patadas. Una profesora expulsa de clase a un alumno y su compinche grita: "¡Dale una hostia, que no puede hacerte nada!". Los informes escolares describen escenas de sexo en los retretes, de violencia con padres de alumnos, porros por todas partes, amenazas, humillaciones, hurtos, y así durante tres folios. Los funcionarios políticos, de la mano con los sindicatos, ocultan la deplorable situación de la educación en España. Padres que van a la cárcel por un cachete a sus hijos mientras los adolescentes toman el control de los institutos ante el miedo de los adultos. Terror y silencio en las aulas de una sociedad con los valores manga por hombro. La ocultación de lo que está sucediendo en la enseñanza (la peor de Europa) se diría pactada por los funcionarios políticos y los sindicatos. Se sabe que solo en Cataluña el año pasado 163 profesores denunciaron agresiones de alumnos (ANP). ¡Cómo debió de ser cada uno de esos ataques para ponerlos en manos de nuestra adorable Administración! ¡Y cuántos deben de producirse para que aflore esa punta de iceberg!”

En Sevilla, los niños que van a la escuela en el barrio de Torreblanca llaman a la policía "los malos" y cuentan a sus profesores historias alucinantes sobre policías que entran en las casas de noche en busca de oro y de armas. "salvamos el oro porque mi abuela lo escondió bien". Los "buenos", para esos cientos de niños escolarizados en escuelas que parecen correccionales son, por supuesto, los ladrones y delincuentes.

Pero hay mil historias más que jalonan la degradación de España bajo el mandato de la "casta" política y de la también degradada democracia: las casas cada día están más blindadas y defendidas con rejas; la gente se compra armas para defenderse, diciéndole a la Guardia Civil que es para "tiro al plato"; muchos ya no salen de noche de sus casas y el miedo se apodera de la sociedad, sin que el gobierno, atiborrado de privilegios y dinero, cumpla con sus deberes irrenunciables de garantizar la convivencia y defender al ciudadano.

Parece lógico que una España degradada y encanallada en la cúspide transmita el contagio a la base y a todo el tejido. Por eso, la terapia debe empezar por la parte alta de la pirámide y los primeros que tienen que entrar en las cárceles son los poderosos que hoy delinquen con impunidad.

Las mejores escuelas de canallas son la televisión basura y las secciones de "política" de "economía" y de "sucesos" de los medios de comunicación, donde los lectores, televidentes y radioyentes pueden aprender de todo tipo de canallas convertidos en protagonistas: desde políticos que roban y se atacan, unos a otros, a cuchillo corto, a empresarios que estafan, sin olvidar la galería interminable que sale en la "tele", integrada por putas disfrazadas, proxenetas, chivatos, ladrones, asesinos, atracadores, parricidas, violadores y los denostados protagonistas de la famosa "violencia de genero", el único delito que parece preocupar a los gobernantes, a pesar de que su incidencia, comparada con la inseguridad general y la delincuencia desatada, es minúscula.

La base de la pirámide social española se pudre ante la indiferencia de unos pésimos gobernantes que, quizás para mantenerse en el poder, prefieren gobernar a bestias incultas y manipulables que a ciudadanos libres y reflexivos.

Pero el daño que causarán los canallas lo padeceremos todos, incluidos los indiferentes políticos de hoy, porque esos canallas en formación pronto ocuparán puestos destacados en la sociedad y lo encanallarán todo, todavía más, y, como bestias, terminarán devorando hasta a sus propios líderes y mentores.

Voto en Blanco


Salvajismo antisitema en Pozuelo

Cientos de jóvenes se enfrentaron con violencia a la policía en Pozuelo (Madrid), mientras celebraban una botellona. El enfrentamiento se convirtió en una batalla campal de sorprendente violencia en la que los jóvenes intentaron, incluso, asaltar una comisaria de policía. La prensa española difunde intensamente el enfrentamiento y se interroga sobre sus motivos.

La versión oficial afirma que lel exceso de alcohol convirtió en "antisistemas" a los centenares de jóvenes que se enfrentaron violentamente con la policía en la localidad madrileña de Pozuelo, pero el buen periodismo aconseja desconfiar de las versiones oficiales y buscar la verdad: no eran antisistemas, sino chicos normales, de los que acuden cada semana a las botellonas en numerosas ciudades españolas, ni es el exceso de alcohol el que empuja a los jóvenes a enfrentarse con la autoridad y el sistema, sino la falta de esperanza, la caída de los valores, el mal ejemplo de las castas políticas que lideran el país, corruptas y arrogantes, y la injusticia de una sociedad en la que el 33 por ciuento de los jóvenes no puede encontrar trabajo ni dignidad.

Al defensor del menor de Madrid no se le ha ocurrido otra cosa que exigir mayor control del consumo de alcohol, ignorando que detrás de la violencia de los jóvenes palpitan otros dramas y razones más serias. Es otro pobre diablo víctima de la democracia degenerada que gobierna España.

El mal gobierno y un liderazgo vulgar, incapaz de ser ejemplo o modelo para nadie, junto con la falta de valores y de esperanza, están convirtiendo en antisistemas no sólo a los jóvenes violentos de Pozuelo sino a cientos de miles de españoles que se sienten frustrados ante el hedor que despide la política, entre ellos muchos ciudadanos demócratas que empiezan a contemplar al poder público como el obstáculo que impide la regeneración, la justicia, la igualdad, la convivencia y la prosperidad.

Una sociedad que no es capaz de ofrecer trabajo a sus jóvenes, que pretende adormecerlos y aplacarlos con la televisión basura y con la violencia en las pantallas, que engaña cada vez que emite un comunicado, que es incapaz de aprovechar las energías y conocimientos de las nuevas generaciones y que ni siquiera sabe defender valores tan fundamentales como la igualdad, la justicia y la convivencia en paz es una sociedad fracasada en la que los estallidos de violencia son frutos de la angustia y tan lógicos como indeseables.

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LOS TÉCNICOS ESPAÑOLES EN EDUCACIÓN, DESPRESTIGIADOS EN LATINOAMERICA

10.07.09 | 17:48. Archivado en Educación, Internacional, América Latina, España

Los gobiernos latinoamericanos que han cometido el "error" de importar técnicas educativas españolas y que han acogido a expertos españoles se han arrepentido de haberlo hecho al comprobar que sus sistemas educativos se deterioran rápidamente y pierden calidad.

Tras publicar el artículo España exporta baja calidad educativa, un lector y activo participante en Voto en Blanco nos envía desde República Dominacana un comentario de interés que, como es habitual en Voto en Blanco, reproducimos en forma de post:

Pues en República Dominicana también importamos asesores españoles para renovar nuestro sistema educativo y no se pueden ustedes imaginar lo de idioteces y tonterías que nos trajeron. Esos técnicos españoles se creen al llegar a los países en vías de desarrollo que ellos son los tuertos que llegan a países de ciegos; pero están muy equivocados, porque al menos aquí en República Dominicana les podemos dar diez vueltas en mejor nivel de formación y de calidad educativa, DEMOSTRADO.

Por ejemplo: en respeto, disciplina y orden en las escuelas (aquí todos los escolares de todas las escuelas llevan uniforme, hablan de usted al profesor y el profesor a los alumnos, y todos los discentes se levantan al entrar el maestro en el aula, suben la bandera y cantan el himno nacional dominicano al inicio del día escolar y al término del mismo; ¡ah! y se imparte en todas las escuelas y liceos del país una asignatura sometida como las demás a exámenes y calificaciones, vamos que hay que aprobarla para pasar al curso siguiente, titulada FORMACIÓN INTEGRAL HUMANA Y RELIGIOSA, la cual consta del hecho religioso, principalmente el cristiano, que es el que ha conformado esta cultura y el Occidente, y de formación humano-cívica en general; y con todo esto salen adelante generaciones de jóvenes bien preparados para ganarse y defendese en la vida. Nuestro nivel educacional dominicano es el noveno del mundo en calidad,
después del finlandés, del noruego, del japonés, etc.

¿Cómo entonces vinieron estos técnicos españoles a querer inventar con nosotros, a querer descubrirnos la polvora y a tomarnos como ratoncitos de laboratorio? Por acuerdos politiqueros entre Estados, que nadie sabe a qué intereses creados se deben. La cuestión es que han querido implantar sin éxito toda una serie de necedades con la cual ellos se la dan de ser muy avanzados y con las que nos han complicado la vida a los docentes dominicanos, en el peor sentido de la palabra, durante el tiempo en que se pusieron a prueba métodos dizque pedagógicos del no va más.

Por ejemplo: nos han querido hacer aborrecer el tradicional y antíquisimo método de la memorización, como ya superado, como anacrónico, cuando está demostrado que la memorización sigue siendo básica en todos los niveles educativos desde la primaria para aprender la tabla de multiplicar hasta la universidad para aprender la tabla periódica de elementos químicos, les guste o no a los pendejos pedagogos neomodernos que no saben donde tienen ni su propia mano derecha.

También nos han querido implantar aquí que no se tomen medidas disciplinarias contra los alumnos que no dejan que el proceso educativo sea posible, porque según estos sabelotodos la disciplina es contraproducente incluso cuando se trata de aplicarla a muchachos antisociales-abusadores que siempre hay en cualquier lugar; según estos visionarios de laboratorios que nunca han impartido clases y menos en aulas repletas con más de 60 criaturitas tremendas, si uno o varios no dejan al maestro hacer de maestro, no se les puede expulsar de la escuela sino que hay que dejarlos en las clases de manera que le impidan el aprendizaje a quienes sí quieren aprender (falacias del sistema educativo español, que gracias a Dios aquí no han calado, porque cuando un alumno no se atiene al orden requerido dentro de la escuela, aquí seguimos expulsándolo a su casa y si se jode se jode él, pero no dejamos que joda a los demás).

Incluso trataron de inculcarnos a los maestros dominicanos, por medio de cursillos y más cursillos vanos de reciclaje en nuevas formas educativas, que no debemos califar a los alumnos con notas ni estresarlos con exámenes; pero muchos no hemos tragado por la sencilla razón de que la competitividad es completamente natural y muy sana para que se distingan los más aptos. Son las sociedades cerradas y clasistas las que eliminan la competencia. Se puede competir leal o deslealmente, pero no dejar de competir, porque la competencia es tan intrínseca en el ser humano como el sexo.

Esos asesores españoles que llegan desde la progre España a intentar sembrar en nuestros países latinoamericanos sus pendejadas pseudocientíficas, lo que hacen es complicar las cosas simples, disfrazar de ciencia lo que no es más que una cuestión de sentido común, e inventar una jerga para decir muy solemnemente auténticas patochadas.

Y este intento de complicar lo simple no es desinteresado, porque muchos son sanguijuelas que viven de esa jerga (cursos de capacitación, de perfeccionamiento del profesorado, etc.). Cualquier maestro sabe in situ que prácticamente todos los textos de pedagogos que nos recomiendan esos técnicos venidos de España como si fueran misioneros de la sabiduría, no son más que una sarta de teorías propias de quienes no han estado jamás ante una clase llena de niños y niñas y no saben como en verdad se comportan éstos. Así, un muy sesudo pedagogo español, que afirma que señalar en color rojo los errores de un examen o en un ejercicio era vejatorio para el alumno, y otro, más inteligente todavía, sostiene que los fallos y los errores son una expresión de la creatividad de los niños. Sé de otro, del cual puedo precisar que es profesor de la Universidad de Murcia, que, impartiendo una conferencia sobre la educación para la salud, afirmó que un profesor de física también podía contribuir a la educación para la salud estudiando en clase la elasticidad de los preservativos. Hay otro pedagogo que se lamenta de que “el saber en la escuela sea jerárquico. Pues claro que sí, y cuestionar semejante cosa es tan absurdo como lamentarse de que la lluvia caiga de arriba abajo. Puede que sea muy elitista eso de que la lluvia vaya desde las nubes al suelo, pero es lo natural, lógico y lo mejor para todos. Pero claro, reconocer que en la transmisión del saber hay una jerarquía porque hay quienes saben más y quienes saben menos es renunciar a lo políticamente correcto, y hay algunos personajes que están dispuestos a cargarse la escuela pública antes que renunciar a sus mamarracherías pedagógico-progres.

Y para terminar, acabo de estar en España, en Sevilla y en Córdoba, durante una semana que fui a ver a un familiar enfermo y cuál no sería mi sorpresa al ver salir de una escuela a los alumnos y ver que llevaban en las manos unos libros de una asignatura llamada LENGUA CASTELLANA. Pero ¿será posible?, ya hasta se avergüenzan de llamar a la lengua oficial de España que es la LENGUA ESPAÑOLA, de llamarla española o español. Al menos en todos los países de Latinoamerica y resto del mundo, excepto en España, tenemos el honor y la dignidad de seguir llamando al pan pan, al vino vino y al español español. Aquí en República Dominicana, e igualmente en el resto de países de las Américas, la asignatura del idioma que hablamos se llama en la portadas de los libros LENGUA ESPAÑOLA y no es ninguna deshonra para nosotros.

Fej Delvahe

Voto en Blanco


España exporta baja calidad educativa

25.06.09 | 20:01. Archivado en Educación, España

Un lector argentino de Voto en Blanco nos cuenta el hundimiento del sistema educativo de su país después de haber cometido el error de contratar asesores educativos españoles.

Tras leer el artículo de Voto en Blanco titulado "El desastre educativo español beneficia al poder político", un lector emite el siguiente comentario:

Yo vivo en Argentina y aquí irónicamente se contrató a asesores españoles para implementar su sistema educativo. Resultado: pasamos de tener un sistema de 3 niveles, con primaria, secundiaria y universidad, a un sistema de un nivel y medio: primaria y primaria extendida. Si allá (en España) las cosas están mal, pues aqui son un desastre absoluto. Un docente Argentino gana menos que un obrero calificado y las escuelas se caen a pedazos, los directivos de escuela parecen escapados de una institución mental y ayer tuve que hacer 5 horas de cola a 35º solo para anotarme en el sistema y poder dar unas horas de clase. El 95% de los alumnos mayores de 13 años dicen que en su casa hay menos de 10 libros y el 10% menos de 2. Aqui los politicos quieren un pueblo ignorante, y lo logran. La mayoria de los graduados de secundaria (+18 años) no pueden hacer un resumen y tienen problemas para leer, pero la realidad es que si la gente "pensara" no los votaria.

Voto en Blanco


La España insostenible de ZP

Con una administración pública hipertrofiada, que mantiene a más de tres millones de funcionarios y a poco más de 300.000 asesores y enchufados, España no es un país sostenible, no tiene posibilidad alguna de prosperar en el futuro y corre el riesgo de ser expulsada pronto de la Unión Europea. Una reforma drástica y austera del sector público español es imprescindible para salir de la crisis y afrontar el futuro con esperanza.

El actual Estado es un monstruo que necesita endeudarse para sobrevivir, irresponsablemente construído por los políticos para incrementar su clientelismo y poder. Apenas podía subsistir en los tiempos opulentos del ladrillo, cuando el sector público y los políticos se atiborraban de tasas, impuestos, licencias y comisiones, pero en tiempos de crisis, ese Estado monstruoso, lento e insaciable es una auténtica ruína para el país.

Aunque existe un consenso generalizado en que el Estado, con su actual diseño, es insostenible en tiempos de crisis, Zapatero, arrogante y sin tener en cuenta los intereses de España, ha decidido mantenerlo como está: hinchado, maniroto y obsoleto, sin someterlo a cura de austeridad alguna.

Para mantener el gasto y el poder de ese Estado monstruo, Zapatero no ha dudado en endeudar a las futuras generaciones españolas, ampliando el déficit público hasta límites intolerables que podrían ocasionar la expulsión futura de España del espacio del Euro.

El drama del Estado hipertrofiado que aplasta a España es todavía más repugnante y absurdo si se tiene en cuenta su nula sensibilidad y egoísmo patológico: prefiere seguir viviendo con su ofensiva obesidad a cuestas que reformarse, a pesar de que cada día cierran en España muchas empresas y miles de empleados pasan a engrosar el paro y la pobreza.

Además, la existencia de ese Estado abrumador es más absurda todavía si se tiene en cuenta que las estadísticas demuestran que cada empleado público cuesta justo el doble que uno privado en similar puesto y categoría.

Los políticos españoles, irresponsables e ineptos, a pesar del "culto" teatral que profesan a la sostenibilidad como concepto moderno y "progre", han creado una burocracia insostenible que, si no es urgentemente sometida a dieta y reducida al menos en un 50 por ciento, nos llevará a todos hasta el precipicio.

Sin una reforma urgente de su administración, España terminará siendo expulsada de la Unión Europea y África volverá a fijar su frontera con Europa en los Pirineos porque el monstruo sólo puede ser mantenido incrementando el déficit cada año.

El desastre y la locura han sido obra de los dos grandes partidos políticos que han gobernado el país de manera irresponsable, aunque el PSOE ha superado en ese capítulo al PP y ha batido todos los records a la hora de alimentar a parientes, amigos y asesores con la teta del Estado.

El esperpento del Estado insostenible ha llegado al extremo de que los presidentes de las diputaciones provinciales españolas tienen entre treinta y cien asesores cada uno, mientras que algunos alcaldes superan con creces el centenar. En los gobiernos centrales y autonómicos, la legión de asesores y de enchufados hay que contarla por miles.

El mantenimiento de la desproporcionada, pesada y ociosa estructura del actual absurdo y obeso Estado español es un pozo sin fondo que se traga gran parte de todos los impuestos que se recaudan, sin que quede dinero suficiente para la sanidad, la educación, los ancianos, para paliar la pobreza, para la política social, las carreteras, los transportes y las fuerzas armadas y de seguridad.

Nuestras carreteras y transportes se han modernizado y mantenido gracias a las aportaciones de la Unión Europea, que eran finalistas, lo que significa que no podían gastarse en otros capítulos, pero ahora, cuando España deje de recibir esos ingresos extras, ni siquiera habrá dinero para tapar los baches.

Voto en Blanco


¿Cómo y cuándo empezó a morir España?

24.05.09 | 18:09. Archivado en Educación, Política, Democracia, Corrupción, España

La España actual, la que gobierna Zapatero, ya es un despojo, pero un día fue grande y rebosaba salud, disciplina, esfuerzo y ética, aunque pocos lo recuerden. La sociedad española que sobrevivió al Franquismo tenía músculo, componentes éticos y estaba preparada para el futuro, como demostró con su poderoso despegue económico, pero era inocente y crédula. Y eso le perdió.

Su primer error fue recibir con los brazos abiertos y sin tomar medidas preventivas a una partitocracia disfrazada de democracia que le vendieron como la panacea política y moral. Estábamos tan deseosos de democracia que entregamos toda la sociedad y hasta nuestras vidas a los nuevos partidos, los cuales, sin obstáculos y con una ambición desmedida, penetraron en la sociedad como un torrente, ocupándolo todo, incluso los espacios de la sociedad civil que en democracia les están vedados: universidades, sindicatos, asociaciones ciudadanas, cajas de ahorros, religiones, etc.

Después llegaron los falsos profetas y comenzó a acelerarse la muerte de la patria.

El alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, el viejo profesor, fue el primero en destrozar la ética a hachazos. Entre risas complacientes y suicidas, dijo aquello de que "las promesas electorales están para no cumplirlas". Después, aquel insólito catedrático de ética socialista, famoso por sus bandos barrocos, meses despues de inaugurar un parque en Madrid dedicado a John Lennox (sic), congregó a una multitud de jóvenes poseidos por la llamada "Movida Madrileña" y culmina su intervención en el Palacio de Deportes, ante la masa que idolatraba tanta progresía y libertad, con las siguientes palabras. "¡Y ahora jóvenes, a colocarse y al loro!".

Los padres de aquellos jóvenes, ilusos españoles inconscientes de que estaban siendo cómplices del asesinato de la decencia, tan tranquilos en casa viendo Verano Azul, pensando que sus hijos aprendían ética del ídolo político al que habían votado. "Ahora se como educar a mis hijos", pensaban: "¡Que no se frustren! ¡Que no sufran lo que yo he sufrido en el Franquismo! Tienen que vivir su vida. No al suspenso. No a los profesores maltratadores y fascistas. Muera el usted, viva el TU. El porro es progre, Yo también fumo".

Aquellos imbéciles bien intencionados estaban siendo ya contaminados y desarbolados por sus líderes políticos, una labor que en España han realizados nuestros dirigentes con diligencia, primor y eficacia, hasta el punto de que la España de hoy, tres décadas después, es ya un bodrio purulento, desmoralizado y poblado de pobres esclavos sometidos, sin criterio, incapaces de oponerse a la nueva dictadura de partidos y tan idiotizados que votan una y otra vez, con entusiasmo, a sus verdugos.

Después de Tierno Galván llegaron otros muchos profetas de la muerte y del desarme moral. Uno de los mas eficaces fue Alfonso Guerra, aquel que un día dijo que Montesquieu había muerto, sancionando con esa frase el asesinato de la democracia por parte de la clase política y su sustitución por una oligocracia de partidos. Aquel Alfonso, un elitista que jamás se bajó de su coche oficial hasta hoy, llamaba a los suyos "descamisados", como hacía en Argentina el dictador Perón, pero los españoles ilusos se sentían entusiasmado por aquel demoledor cáustico y le gritaban ¡Alfonso, dales caña!

Después llagaron otros profetas destructores de la virtud, del valor y de la patria, como aquel Solchaga que afirmaba que España era el país donde uno podía hacerse rico en menos tiempo, o aquellos otros muchos que decían que "En política vale todo" o que "El fin justifica los medios" o que "Al enemigo ni agua".

Aquellas frases y principios, unidas al ejemplo deplorable de políticos como Felipe González, Barrionuevo, Corcuera, Vera, el chorizo Roldán, y otros muchos, sin olvidar a gente arrogante del color político opuesto como José María Aznar, que, al llevarnos a Irak, impuso su voluntad a la de la inmensa mayoría del pueblo español, hasta terminar en Zapatero y su corte de mediocres, capaces de pulverizar a martillazos lo que queda de digno y noble en España, han sido la destrucción de España y la causa directa de que la niña Marta del Castillo esté muerta, de que el territorio esté minado de corruptos, de que España ocupe hoy el primer puesto europeo en fracaso escolar, crecimiento de la delincuencia, desempleo, alcoholismo juvenil, consumo de drogas y prostitución, de que la democracia española apeste a cadaver, de que los pobres y desempleados crezcan cada día más y de que la economía esté destrozada y sin futuro.

De aquellos polvos, estos lodos. La España inmoral de los nacionalistas excluyentes protegidos por el poder, de los chorizos y de la ineficacia comenzó a construirse cuando todavía estaba caliente el cadaver de Franco, cuando los españoles nos tragamos como buena una Constitución del 78 que ha hecho posible la España actual con todas sus miserias, que ha entronizado la partitocracia, creado una casta política que ha cambiado el servicio por el privilegio y que ha destruido cualquier principio noble y democrático vigente, como la separación de poderes, la igualdad y el imperio de la ley.

La de la España actual es una historia triste, la de un asesinato colectivo de los mejor que teníamos, perpetrado por una clase política sin altura y sin un solo gramo de grandeza, aplaudida y alentada por una sociedad de mequetrefes mediocres y suicidas, incapaces de defender los valores y principios que sus mayores habían atesorado.

Voto en Blanco


España: la sociedad del miedo

La rebeldía ha sido siempre el motor de la historia, pero el miedo ha sido el freno. Miedo y rebeldía han pugnado a lo largo y ancho de los tiempos. Cuando la rebeldía fue más fuerte que el miedo, las sociedades avanzaron y la Humanidad progresó, pero cuando se impuso el miedo, se abrieron las puertas de la parálisis y del retroceso. La rebeldía y el inconformismo son las armas del progreso, mientras que el miedo es el instrumento preferido por los dictadores, sátrapas y amigos del totalitarismo y del pasado. Aunque se llamen progresistas, el culto al miedo les denuncia y les arroja al despreciable mundo de los sátrapas y reyezuelos déspotas.

Esta tesis, certera y sabia, se emparenta con el también sabio principio de que "Cuando el pueblo le teme al gobierno, existe dictadura y cuando es el gobierno el que le teme al pueblo, entonces hay democracia".

Una sociedad del miedo no debate abiertamente temas relacionados con los derechos humanos. Su pueblo no protesta. Su régimen no investiga. Su prensa no denuncia. Sus tribunales de justicia no protegen. En cambio, las sociedades democráticas realizan constantes exámenes de sí mismas.

La sociedad del miedo es muy parecida a la sociedad española actual, donde es el pueblo el que le teme al gobierno y no al reves, donde los abusos y currupciones gozan de práctica impunidad, las grandes dudas y sospechas, como las que rodean al 11 M, no se investigan hasta desvelar la verdad, el gobierno gestiona la mentira sin pudor, la prensa, salvo honrosas excepciones, no informa salvo de lo que interesa a los "amos", la justicia se "adapta" al momento político y el debate está falsificado y controlado desde el poder. En la España de Zapatero, la gente rebelde e independiente teme ser "señalada" por el poder como antisistema o, simplemente, como "adversaria", y sufrir consecuencias como la pérdida del empleo, la marginación de los contratos públicos y subvenciones, cuando no la visita de inspectores de Hacienda y otras "consecuencias" muy desagradables.

El fantasma del terrorismo ha servido a muchos Estados de excusa para volver a utilizar el miedo en su provecho. Resultaba evidente que la desaparición del gran enemigo comunista incomodó a la mayoría de los gobiernos y ejércitos, a los que ahora les resultaba difícil demostrar la necesidad de seguir produciendo masivamente misiles, tanques y aviones, de seguir acaparando privilegios y de continuar consumiendo para la Defensa las mayores cuotas de los presupuestos estatales.

En España, donde el gobierno está al frente de una sociedad debilitada hasta el extremo y sin capacidad de rebelión, ni siquiera es necesario el terrorismo para imponer el miedo. El gobierno Zapatero ha conseguido imponer el miedo y la autocensura esgrimiendo otros fantasmas más sutiles: miedo al imponente poder del Estado, terror a ser tachado de fascista o antisistema y pánico a perder el favor de lo público, quedando al margen del empleo, los negocios, los privilegios y la riqueza.

Zapatero ha adquirido méritos suficientes para pasar a la historia como el hombre que cambió España a velocidad de vértigo, como el que debilitó la unidad nacional, como el que trastocó las alianzas internacionales o como aquel que descoyuntó el país para contentar a los nacionalistas extremos, pero es más probable que consiga hacerlo por haber arrebatado los más preciados valores y logros a un pueblo de borregos que no supo impedirselo con la rebeldía.

Paises como Estados Unidos y Gran Bretaña han tenido que adaptar y reeditar los viejos fantasmas de la Guerra Fría, fijando la mirada en el terrorismo, para inyectar en sus pueblos el miedo que necesitan los poderosos para dominar y sojuzgar, pero Zapatero ha tenido que hacer poco para amedrentar a un pueblo cobarde de nuevos ricos, dispuestos a todo con tal de conservar su recien ganado bienestar.

En España, en vez de agigantar el fantasma del terrorismo, se ha pactado con él y se le ha beneficiado en los tribunales de justicia. Después del trauma nacional causado por los atentados de marzo de 2004, en Madrid, el gobierno de España no nocesita hablar de enemigos invisibles, de quintacolumnistas preparados para asesinar y de adversarios infiltrados dispuestos a todo. Aquí es suficiente el miedo a enemistarse con las poderosas castas políticas. Zapatero, al frente de su gran manada de borregos, se rie de que americanos y británicos, para lograr una escuálida cosecha de miedo, tengan que resucitar las odiosas doctrinas de la Seguridad Nacional y, como en los oscuros tiempos del macartysmo, espien sin controles democráticos a sus ciudadanos, alcanzando límites nunca antes permitidos, leyendo incluso sus correos electrónicos y escuchando sus conversaciones telefónicas.

En España, el poder político consigue todo eso y mucho más sin esfuerzo alguno, quizás porque el miedo está instalado en las almas de unos ciudadanos que ni siquiera tuvieron que luchar por la democracia adulterada que poseen, que les fue "regalada", tras la muerte del dictador, por una casta de políticos que se instalaron en el poder como los "nuevos amos".

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