Voto en Blanco

La partitocracia española, obscena y sin entrañas, se blinda ante su futuro incierto

Muchos ciudadanos ingenuos creían que ante el evidente rechazo popular y a la vista de lo que ha ocurrido en otros países como Egipto, Túnez y Siria, donde los ciudadanos, cansados de soportar a dirigentes injustos y sátrapas, se echaron a la calle para expulsar a sus degradadas clases dirigentes, los políticos españoles iban a corregir el rumbo, a ser mas prudentes y a reprimir sus oscuros y voraces instintos de poder, pero está ocurriendo todo lo contrario y ante el temor a que las cosas se pongan mal, Rajoy, Rubalcaba y sus huestes se están blindando y construyendo trincheras de acero, de las que resulte casi imposible desalojarlos.

Los niveles de descaro y desfachatez de la poco democrática clase política española son insuperables.

UPyD acaba de denunciar ante el Tribunal Supremo que los cuatro últimos nombramientos en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) realizados por los dos grandes partidos políticos españoles (Cristina Narbona, Rosario Velasco, Fernando Castelló y el presidente, Fernando Martí) son ilegales porque incumplen los requisitos de independencia que establece el artículo 5 de la ley 15/85 de creación del CSN, que es un organismo independiente del gobierno que, como muchos otros, está siendo "ocupado" de manera descarada e ilegítima por los políticos españoles.

Organismos e instituciones que necesitan ser independientes en democracia para garantizar el buen funcionamiento de la sociedad, como los reguladores del mercado, el Banco de España y los mismos Altos Tribunales de Justicia, han sido prostituidos sin decoro por una clase política insaciable de poder y sin freno democrático alguno, que ha colocado a sus "piezas" en esos puestos de alto valor estratégico. El nombramiento de militantes al frente del Tribunal Constitucional (Pérez de los Cobos, del PP) y del Banco de España (Fernández Ordoñez, del PSOE), por citar sólo dos ejemplos recientes, es de tal desvergüenza que habría debido provocar la dimisión fulminante de los dos últimos gobiernos, como habría ocurrido en cualquier democracia medianamente decente del planeta.

Los partidos pueden elegir a los consejeros del CSN, lo cual ya es una arbitrariedad insostenible en democracia, pero hasta ahora los políticos se habían "reprimido" y habían elegido a técnicos. Sin embargo, ahora, cuando se sienten rechazados por los ciudadanos y cuando su gestión al frente del país es criticada masivamente y cuestionada, hasta el punto de que muchos ciudadanos reclaman castigos de la Justicia para los malos administradores y gestores públicos que han llevado al país hasta la ruina y el fracaso, ellos, los políticos, se blindan e intensifican su "ocupación" ilegítima" y "desvergonzada" de las instituciones y organismos que requieren independencia y funcionamiento libre.

Los políticos españoles, voraces y desenfrenados como una plaga de termitas, han ocupado todos los espacios posibles de una sociedad civil que, según la democracia, debe ser independiente y servir como contrapeso al poder político. Las grandes columnas de la sociedad civil, desde los sindicatos a las universidades, sin olvidar las instituciones financieras, las grandes fundaciones, colegios profesionales y otras muchas organizaciones, han sido ocupadas por los partidos o controladas a través de las subvenciones y aportes de dinero público, en muchos casos colocando a sus militantes en los patronatos y consejos, lo que constituye uno de los peores atentados de los muchos que cometen los políticos españoles contra la limpieza democrática.

Según UPyD, "el bipartidismo está tratando de blindarse" y todo indica que esa acusación es cierta.

Muchos políticos están siendo ayudados desde sus partidos para que los puestos de eventuales que ocupan en las distintas administraciones se conviertan en fijos. En Andalucía, el PSOE, un partido que ha sido especialmente descarado e inmoral en este tipo de prácticas, ha convertido en funcionarios a casi 10.000 amigos del partido, colocados en la administración autonómica, mientras se siguen realizando operaciones de este tipo, pero ahora amparadas por el silencio y la ocultación de datos al ciudadano.

El PP no es mejor que el PSOE en este tipo de suciedades antidemocráticas. Tras prometer en la campaña electoral que limpiaría de asesores la administración, es probable que hoy tengan colocados a mas asesores que Zapatero en sus tiempos de despilfarro y endeudamiento loco. Prometieron adelgazar el Estado y lo están engordando; prometieron acabar con la corrupción y comulgan a diario con ella; prometieron adecentar la vida pública y con las revelaciones de Bárcenas el PP parece un estercolero.

Muchos expertos sostienen que en España hay suficientes latrocinios, abusos e inmoralidades para que el pueblo se plante y eche del poder a una clase política que, a juzgar por sus "logros", no es merecedora de premio alguno, ni siquiera de respeto. Ante ese eventualidad, en lugar de corregir el rumbo y ser mas decentes, nuestros políticos parecen haber optado por blindarse y construir trincheras de acero para resistir las embestidas de los indignados, los arruinados, los saqueados y los expoliados.

Voto en Blanco


El Estado se está convirtiendo en el peor enemigo del ciudadano

Tengo un amigo, profesor de universidad, que repite una y otra vez que la mayor tragedia de la España del presente es que el Estado se está convirtiendo, cada día mas, en el peor enemigo del ciudadano. Y, para sustentar su tesis, lanza una serie de interrogantes de gran calado: ¿Quién te exprime con los impuestos mas desproporcionados e injustos de toda Europa? ¿No es el Estado el que ha autorizado o permitido a los banqueros que nos estafen con las preferentes? ¿Quién permite que los ciudadanos, a los que debería servir y proteger, sean desahuciados y expulsados de sus hogares? ¿Quién permanece impasible mientras los más desesperados se suicidan, arrojándose de las ventanas y balcones o quemándose a lo bonzo? ¿No es el Estado que el que te priva del derecho a trabajar y a mantener a tu familia con dignidad? ¿Acaso no han sido los políticos, dueños del Estado, los que han acabado con la prosperidad, han endeudado al país por varias generaciones y han acabado con la esperanza. la confianza y la alegría del pueblo? ¿Ha hecho algo el Estado para impedir que las cajas de ahorro españolas hayan sido saqueadas y que los culpables sigan libres, sin que nadie les exija devolver el dinero? ¿Ha movido un solo dedo el Estado para impedir la corrupción masiva de las instituciones, la degradación moral de la clase política y la sustitución de la democracia por una sucia dictadura de partidos, sin ciudadanos ni controles al poder?

La vieja imagen del "Estado Protector", aquel "papá Estado" que te cuidaba y te protegía del abuso y del mal, se ha desvanecido y ha sido sustituida por un Estado predador, que miente, abusa, avasalla, roba, saquea, aplica la ley de manera interesada y que rige los destinos de la sociedad cuidando los intereses de los políticos y sus amigos poderosos, nunca los del ciudadano. Ese Estado depredador, el que convierte la vida de millones de ciudadanos en un infierno, impide que las víctimas protesten ante sus desgracias y humillaciones y cuando lo hacen les lanza a la policía para que los machaque a palos o les llama "nazis" para desacreditar lo que es mas un lamento de sufrimiento que una protesta política.

Resulta que siempre hay disponible legiones de policías, para guardar y defender a los culpables de la crisis, a los políticos irresponsables, a los poderosos, a la banca, pero nunca hay disponible ni un solo policía o guardia civil cuando los ciudadanos los necesitan, en casos de robos, estafas, crímenes o extorsiones. Esa policía que demuestra una eficacia extraordinaria a la hora de cuidar a los políticos o reprimir a los rebeldes es la misma que exhibió una incompetencia alarmante a la hora de aclarar el peor crimen de nuestra Historia moderna: el de los atentados del 11 M, todavía oscuros y bajo sospecha.

Las encuestas revelan que los españoles ya no consideran a ETA como su peor enemigo y el problema mas grave. El terrorismo ha sido sustituido por la clase política, que, organizada en partidos políticos que funcionan como bandas organizadas para controlar el poder, se ha adueñado del Estado y lo gestiona en provecho propio y en contra de las intereses de los ciudadanos. Algunos denominan Terrorismo de Estado el comportamiento agresivo, dañino y contrario al ciudadano del Estado y de sus amigos y aliados poderosos, sobre todo cuando practica con saña sus grandes vicios, que son el abuso de poder, la corrupción y la arbitrariedad en todos los campos y ámbitos.

Los políticos, dueños ahora de un Estado que antes era "de todos", si tienen claro desde hace tiempo que su principal enemigo es el ciudadano. Ante el temor a que el pueblo se rebele ante las injusticia, rearman y entrenan a sus policías y aprueban leyes cuyo objetivo no es ya el bien común sino el mantenimiento en el poder de las dos clases que dominan y controlan España: los políticos y los millonarios, todos ellos apoyados por la banca, la prensa, el aparato de Justicia y las fuerzas de seguridad represoras.

Hay algunos pensadores que creen que la enemistad profunda entre Estado y ciudadanos, un fenómeno que cada día se parece más a una guerra entre los dos bandos, será el gran signo de los tiempos durante el presente siglo XXI. Esa guerra entre políticos y ciudadanos marginados y oprimidos es la única tesis que explica el terrible resultado de las encuestas en España, donde, a pesar del maquillaje, la corrupción de los políticos y los políticos como grupo son dos de los cuatro grandes problemas del pueblo y de la nación, reflejando así un rechazo ciudadano a la clase dirigente que, en si mismo, deslegitima a los que están gestionando el Estado, muchas veces en contra de la voluntad popular.

Esa "guerra" entre ciudadanos y políticos es la espina dorsal de mi libro "Políticos, los nuevos amos" (Francisco Rubiales, ed. Almuzara 2007), premonitorio del terrible deterioro político actual, del avance de la corrupción y del enfrentamiento entre el poder político y la ciudadanía que hoy ya es el gran fenómeno de nuestro tiempo.

Voto en Blanco


España: Franco sigue vivo en la Moncloa

Casi todos los días se suicida alguien en España porque no puede soportar mas la cruel maldad de los políticos y los banqueros. El último en hacerlo fue un hombre que iba a ser desahuciado en Murcia, el 14 de mayo. En la carta de despedida que redactó antes de quitarse la vida, culpó directamente a los políticos y a los banqueros de su muerte. Pero esas muertes no afectan a los poderosos que dominan España. Tanto políticos como banqueros, incluyendo a sus cómplices de la justicia, la prensa y la policía, desde sus conciencias de cemento, ponen cara de poker y dicen que no son ellos los que matan, sino la crisis. ¡Malditos sean, la crisis y ellos!

Hay sospechas muy fundadas de que los dirigentes del PP cobraban sobresueldos en dinero negro desde hace muchos años. Los socialistas se bañan cada mañana en corrupciones y abusos de poder, sobre todo en Andalucía, la región pocilga de España, donde el socialismo ha gobernado sin oposición desde que murió el caudillo. Un presidente del gobierno, un tal Zapatero, arruina al país, lo endeuda por varias generaciones y le conduce hasta el borde de la derrota, pero sus sucesores en el poder, miembros de la derecha del PP, en lugar de encerrarlo en prisión lo condecoran. El gobierno de Mariano Rajoy, al que los españoles dieron mayoría absoluta en las urnas porque prometió que adelgazaría el Estado, acabaría con el paro y perseguiría a los corruptos, ha incumplido todas sus promesas electorales y un año y medio después exhibe con impudicia y arrogancia una España con mas de 6 millones de parados (1.2 millones mas que los que tenía Zapatero al entregar el poder), mas endeudada que antes, con el Estado todavía mas atiborrado de parásitos con carné de partido y con la corrupción desatada, campeando por las instituciones, plazas y caminos de España. Dijeron que inyectarían vigor en las empresas, pero lo que han logrado es que cierren cientos de miles. Prometieron bajar los impuestos, pero los han subido mas de 30 veces en año y medio y hoy España es el país de Europa mas esquilmado con impuestos injustos y desproporcionados. A cientos de miles de españoles les roban sus ahorros en los bancos, vendiéndoles un producto basura llamado Participaciones Preferentes que comercializaban como un ahorro seguro, pero el gobierno, cuyo deber es combatir la injusticia, en lugar de castigar a los ladrones y de restituir lo robado, bendice y legaliza la estafa. Las cajas de ahorro españolas eran una institución hermosa, altruista y mas que centenaria, creadas para atender a los clientes mas pobres del sistema financiero, pero cuando llegaron a sus consejos de administración los políticos y los sindicalistas, fueron saqueadas, sin que no ocurra nada a los ladrones, ni se les exija devolver lo robado.

¿Qué está ocurriendo en España, un país extraño que sorprende al mundo porque los españoles siguen soportando la ignominia y el abuso de sus clases dirigentes sin rebelarse, sin alzarse contra la inmundicia, como hicieron el 2 de mayo de 1808 cuando arremetieron contra las tropas de Napoleón, a las que identificaban con la opresión.

Un país con mas de 6 millones de desempleados en el que la desesperación, la pobreza, la desconfianza y el odio a la clase política avanzan cada día mas, dominado por un par de grandes partidos políticos (PP y PSOE), cuyos historiales judiciales, con mas de 2.000 casos de corrupción y abuso de poder abiertos o investigados, les asemeja mas a grandes bandas de malhechores que a agrupaciones democráticas, debería ser "rescatado" por las democracia libres de Occidente y sus clases dirigentes, manchadas y cargadas de indignidad, deberían ser repudiadas o por lo menos combatidas como lo fueron en el pasado las dictaduras de Hitler, Musolini, Stalin, Ceaucescu y otros sátrapas de triste memoria.

España es hoy un asunto que compete al Tribunal Internacional de Justicia.

¿Es que acaso les faltan pruebas que demuestren que el pueblo español es rehén de una casta atrincherada en el poder que desprecia el interés general y el bien común y que sólo se dedica a controlar el poder, a exprimir a la nación y a subyugar a los ciudadanos?

La única explicación seria, lógica y hasta científica de lo que ocurre en la desgraciada España es que el general Franco nunca murió y que sigue vivo, dando órdenes, en la Moncloa, la Zarzuela, las Cortes y otros centros vitales del poder. Cualquier otra explicación del drama de España es incompleta, insuficiente e ilógica. El problema es que muchos creemos que el dictador nunca se habría atrevido a llegar tan lejos como sus descendientes de la falsa democracia.

Hay muchas cosas que han cambiado en apariencia, pero la realidad es otra muy distinta: desde la muerte del general, en España únicamente han cambiado el uniforme de los policías, que antes era gris y ahora azul, el nombre del régimen, que antes era una dictadura y hoy, sin serlo ni merecerlo, se llama "democracia" y la concesión a los ciudadanos de una libertad de expresión que, en realidad sólo sirve para ladrar en Internet porque las opiniones del ciudadano no cuentan en la vida real y los grandes medios de comunicación están bajo control férreo de los poderosos de siempre, de las mismas familias que mandaban en el Franquismo, miembros de aquellas castas que desde los tiempos del Imperio creen que el Estado les pertenece a ellos.

Hay muchos españoles que estamos en la resistencia y que vivimos una vida aparentemente libre, pero que en realidad se parece mucho a la que vivían aquellos disidentes soviéticos que se sentían cada mañana impotentes frente al inmenso poder del gobierno y del partido comunista. La única esperanza que tenemos es que cada día seamos mas y que algún día podamos alzarnos contra la ignominia. Hay otra salida, pero ni siquiera nos atrevemos a soñarla: que Europa y el mundo libre se den cuenta que España es una dictadura en manos de gente peligrosa y que se planteen una "cruzada" contra la opresión que anida en este pobre país.

Si no se convencen y creen que este análisis es exagerado, que lean la prensa española cada mañana, que escuchen a los tertulianos sometidos al poder engañando a la ciudadanía, que hablen con cualquiera de los escasos jueces decentes del país o que miren con lupa el patrimonio de los políticos y de sus amigos y testaferros, donde descubrirán que decenas de miles se han hecho millonarios con los cientos de miles de millones de euros que han sido robados y saqueados.

Voto en Blanco


El robo de las preferentes en España: una de las mayores estafas de la Historia financiera mundial

La de las preferentes en España es una de las mayores estafas de la Historia de las finanzas mundiales. Ha afectado a mas de 700.000 ahorradores, muchos de los cuales ni siquiera saben todavía que tienen ese producto tóxico y saqueado. Lo peor del caso no es que se haya violado el derecho a la propiedad privada, sagrado en los sistemas económicos occidentales, ni que se haya traicionado la confianza de los ciudadanos en el sistema bancario, sino que se han saqueado los ahorros de los mas desamparados, de gente que había acumulado un puñado de euros para vivir una vejez mas tranquila, en su mayoría pensionistas y trabajadores.

Se trata de uno de los crímenes mas inhumanos y sucios protagonizados al unísono entre las elites política y financiera de un mundo que se autoproclama falsamente como demócrata y civilizado. Es tan execrable y rastrero ese crimen que, por si mismo y sin tener en cuenta otras canalladas del poder, sería motivo suficiente para que cualquier demócrata dedique todo su esfuerzo político y ético a expulsar del poder a los canallas que lo realizaron, bendijeron y patrocinaron.

Lo de Chipre, donde han arrebatado parte de los depósitos a los ahorradores con mas de 100.000 euros depositados en los bancos, es un juego de niños comparado con el robo masivo perpetrado en España con las participaciones preferentes, realizado con el acuerdo de los dos últimos gobiernos para recapitalizar de manera encubierta, con dinero privado, a las cajas de ahorro, saqueadas previamente por los políticos, los sindicalistas y los poderosos que se sentaban en sus consejos y las controlaban.

Por mucho que la prensa sometida española guarde silencio, el sistema judicial se ponga de perfil y los políticos mientan, como es habitual, afirmando que están buscando soluciones, la verdad es que se trata de un robo realizado por gran parte de la banca, con permiso del Estado, perpetrado con el conocimiento y el consentimiento del Banco de España, de los organismos reguladores y de las autoridades gubernamentales.

Ese robo ha causado estragos que pesarán sobre el futuro de la economía española durante muchas décadas, mientras que otros daños son irreversibles e irrecuperables: ha destrozado la confianza de los ciudadanos en el sistema bancario; ha impulsado una colosal fuga de capitales hacia el extranjero y hacia debajo de los colchones y cajas fuertes caseras; ha liquidado la poca confianza en los políticos y en el sistema que le quedaba a los ciudadanos; ha arrasado la valiosa relación de confianza que existía entre los directores y empleados de sucursales bancarias y sus clientes, ha disparado el odio de los ciudadanos hacia las élites política y financiera y ha sembrado la sociedad de desesperación y desconfianza, restando toda legitimidad al sistema y convirtiendo a la gente en mas infeliz y triste.

El robo ha afectado a unas 700.000 personas, en su mayoría pequeños ahorradores y pensionistas. Si se les adjudican 15.000 euros estafados de media, el sistema se habría engullido unos 10.000 millones de euros, de los que apenas devolverá 3 o 4 mil millones, una estafa monstruosa perpetrada con la "garantía" del Estado.

Como consecuencia de la estafa masiva, un tremendo error del que hay que culpar, sobre todo, a Zapatero, a su ministra Elena Salgado y al jefe socialista del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, el sistema bancario español ha quedado herido de muerte porque perderá a chorros la confianza de los ciudadanos, y el mismo sistema político que bendijo el robo ha quedado pulverizado, con la desconfianza y el rechazo a la clase política creciendo cada día de manera mas alarmante.

Voto en Blanco


España: ¿Prevarican nuestros gobernantes?

Existen pruebas suficientes para saber que la actual política económica española conduce a la recesión y al empobrecimiento. Los resultados están a la vista: record mundial de parados, avance de la pobreza y recesión creciente. El gobierno de Rajoy, con el beneplácito de la Europa del norte y de sus bancos, cuyo principal objetivo no es que España salga de la crisis sino que pague los préstamos que le hizo la banca alemana y europea, está realizando, conscientemente, un diagnóstico erróneo y aplicando una receta que es dañina para España y sus intereses, lo que constituye una traición al bien común y una agresión imperdonable al alma y al futuro de la nación.

Si es cierto, como parece evidente, que el gobierno es consciente de que la política que aplica conduce al abismo, eso es prevaricación. Abrumar al ciudadano con impuestos insoportables y desmontar la sanidad y la educación, antes que reducir el número de políticos inútiles mantenidos por el Estado y las instituciones que sólo sirven de parking para enchufados, también huele a prevaricación.

No hacen falta más pruebas para concluir que los recortes, ahorros y subidas de impuestos solo conducen a la recesión y que la economía española, con las recetas aplicadas hasta ahora por Zapatero y Rajoy, apoyadas por Europa, no hace otra cosa que retroceder, empobrecerse, destruir su tejido productivo, aniquilar a las clases medias, vitales para la prosperidad del país, e hipotecar su futuro como nación.

Si esa política fuera sólo un error o una equivocación, el asunto tendría solución, pero se trata de una demolición controlada y vergonzosa de la riqueza nacional y de la prosperidad alcanzada en las anteriores décadas.

La verdadera razón de la enfermedad de España no son sus altos costes de producción, ni sus salarios, que son de los mas bajos de Europa, sino la vigencia de un modelo de Estado inviable e insostenible, minado por el nepotismo y la corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, con la connivencia del poder judicial, de los grandes medios de comunicación y otros mecanismos de control.

En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni existe una sociedad civil autónoma del poder político, ni controles democráticos al poder político, ni una ley igual para todos, ni prácticamente ninguna de las normas básicas que rigen la democracia. Los diputados españoles no representan a los ciudadanos, sino a los partidos que los ponen en una lista y la corrupción y el abuso de poder campean por las instituciones y las tierras de España sin que el sistema le ponga freno. Los casos de corrupción que afloran apenas son el 10 por ciento del total y la mayoría de los expedientes y denuncias son escondidos en los cajones para que prescriban y los bandidos nunca paguen sus crímenes, ni devuelvan un sólo euro de lo que han robado.

El gobierno es plenamente consciente de que en España sobran más de 300.000 políticos que viven a costa del Estado, sin aportar nada al bien común, pero no hace nada por cambiar esa vergüenza y prefiere reducir los servicios sociales y freír al ciudadano con los impuestos y tasas mas altos y desproporcionados del continente europeo.

Lo que está ocurriendo en España es una auténtica conspiración del poder político contra los ciudadanos y contra la nación, plenamente conocida y consentida por los grandes partidos políticos, por el gobierno, por las instituciones europeas y por los gobiernos hegemónicos que, con Alemania a la cabeza, comandan los destinos de la Unión Europea.

Todos ellos saben que el Estado español, tal como está construido, no es viable y que sus costos son tan elevados que no queda dinero para la sanidad, la educación, los servicios sociales y pronto para mantener las pensiones. Las recetas eficaces son conocidos, pero los políticos, tercos, insensibles y sin alma ni grandeza, se niegan a aplicarlas. Bastaría con suprimir el costoso e irracional sistema autonómico, con 17 gobiernos y otros tantos parlamentos, además de empresas publicas e instituciones de todos tipo para que el país volviera a la prosperidad. Si además se unieran municipios y se suprimieran los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes, como han hecho otros países de Europa, habría dinero suficiente para garantizar las pensiones y para financiar una educación y un sistema sanitario de lujo.

En España sobran el talento, la capacidad de crear y de trabajar duro y hasta sería fácil, si alguien lo pretendiera, despertar ilusión y entusiasmo, pero los miserables políticos que controlan los destinos de España prefieren seguir empujando al ganado hasta el abismo.

La solución para España ya no está en su gobierno, incapaz de renunciar a su política obtusa y antidemocrática, ni en los partidos políticos, organizaciones que están infectadas por la arrogancia, la corrupción y la lejanía del pueblo y de la democracia, sino en los gobiernos y las instituciones europeas, que deberían imponer a Mariano Rajoy un rotundo y profundo cambio en la estructura del Estado y una intensa democratización del país, que desinfecte el vertedero nacional y erradique el robo, el saqueo y la corrupción.

España no debería recibir más dinero de Europa sin que se garantice antes la democracia, sin que cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente el protagonismo y la participación ciudadana en las decisiones políticas, como establece la democracia.

Europa y, sobre todo, Alemania, debería comprender que por el camino actual ni siquiera podrá cobrar las deudas porque España se desmoronará y será presa de profundas convulsiones sociales en un futuro no lejano. La única manera de cobrar es devolviendo a España aquello que su miserable clase política le ha arrebatado: democracia, decencia, limpieza y honor.

Voto en Blanco


En verdad, políticos y banqueros son mala gente

Pretenden arreglarlo ahora con un acuerdo PP-PSOE, pero quizás ya sea tarde y demuestran que solamente se movilizan ante la indignación popular por tanto dolor e indecencia. Los políticos ignoran que la práctica indiscriminada del desahucio en España es un claro signo de tiranía. Soportar esa injusticia degradante constituye una cobardía insoportable y una auténtica renuncia a las libertades y derechos básicos ciudadanos. Los desahucios son tan crueles e inhumanos que producen asco y demuestran la baja calidad moral y humana de los políticos y banqueros españoles, gente que, al permitir que los pobres y desamparados, después de perder el trabajo y la felicidad, pierdan tambien sus hogares, exhiben sin pudor su naturaleza desalmada.

Los desahucios en España constituyen un espectáculo bochornoso y moralmente insoportable, algo que no debería ocurrir y que la clase política debería impedir en la mayoría de los casos. Arrebatar la vivienda a gente ya previamente azotada por el desempleo y la pobreza, que se siente desamparada y atemorizada, es de una crueldad supina y de una bajeza que sólo es posible en una sociedad injusta y desalmada, como la que hemos creado en España.

Contemplar un desahucio es asistir en directo al fracaso de una sociedad, de su política y de su ética. La policía expulsando de su hogar a familias desesperadas, incluyendo a ancianos y niños, entre lágrimas y gritos de protesta impotente, es algo que debería impedirse. Los bancos, después de haber recibido toneladas de miles de millones de dinero público, pagado con los impuestos ciudadanos, no deberían ser tan crueles y malvados, mientras la pasividad de los gobernantes merece que los ciudadanos los expulsen del poder y les sustituyan por gente con alma y decencia. La avaricia del sistema bancario español es una lacra para el país que nada tiene que ver con el justo beneficio que deben buscar las empresas, Aplastar al cliente que ya está aplastado y al que no es posible cobrarle, amparándose en una ley de principios del siglo XX que los ineptos y miserables políticos no se han atrevido a derogar, es una crueldad innecesaria, propia de bandidos.

Los banqueros se atreven a realizar esas crueldades y los políticos se lo permiten porque nadie tiene respeto en España a los ciudadanos, ni a sus derechos básicos, ni a su potencial rebeldía, castrada por el miedo y la incultura democrática reinante. Si España fuera un país de ciudadanos en lugar de una cloaca habitada por borregos acobardados, ni unos ni otros se atreverían a culminar semejantes canalladas.

Los banqueros insaciables son los principales culpables de que la sociedad española odie a todos los que tienen dinero, de manera injusta e indiscriminada, incluso a Amancio Ortega, dueño del imperio Zara, uno de los españoles con más méritos y merecedores de admiración y respeto, creador de más de 110.000 puestos de trabajo, que acaba de ser linchado por la prensa de izquierdas y "progre" porque le ha donado 20 millones de euros a Cáritas, ONG ejemplar, perteneciente a la Iglesia Católica, libre de robos y manipulaciones políticas, que está ayudando a más de dos millones de españoles, que han quedado arruinados por obra de la crisis y de los políticos. Como han comentado algunos analistas, Amancio Ortega habría sido mejor tratado por los medios progresistas si hubiera asaltado un supermercado, como hizo el impresentable político comunista Sánchez Gordillo, cuyo robo a Mercadona fue tratado como heroico por la triste progresía izquierdista española.

Cuando le arrebatan a una familia desgraciada su vivienda, el problema para ellos no termina porque quedan endeudados con el banco hasta que no liquiden la deuda, lo que significa embargos sucesivos y, en la práctica, una pobreza eterna y humillante que convierte la vida en un suplicio.

El índice de suicidios crece como la espuma en la España injusta que nos han construido el PSOE y el PP y los desahucios son una de las principales causas. Los dos casos recientes mas impactantes fueron un ahorcado y otro que se lanzó al vacío, desde la ventana de la casa que iban a expropiarle.

Para los políticos, gente insensible, alienada, arrogante y ajena al sufrimiento que les rodea sin que ellos, desde el lujo, lo perciban, habría sido (y es) fácil evitar los desahucios, pero no lo han hecho porque les importa un bledo el sufrimiento ajeno y están borrachos de poder y de privilegios. Habría bastado con aprobar la dación en pago o negociar con los bancos una moratoria, obligatoria al menos para aquellas entidades que hubieran recibido fondos públicos. Pero no han hecho nada y, cuando se les presentó la ocasión de votar, el PP y el PSOE votaron en contra de que la deuda quedara liquidada con la entrega de la vivienda al banco (dación en pago).

Voto en Blanco


Estamos cambiando el mundo

Se enorgullecen de la "victoria" obtenida en Galicia, pero el PP oculta que el vencedor por mayoría absoluta ha sido la abstención, es decir, los ciudadanos indignados y cabreados. Los 41 diputados del PP están sustentados por poco más de dos ciudadanos de cada diez electores, un porcentaje ridículo. La abstención gallega, diez puntos superior a la de las pasadas elecciones, no es producto de la desidia o del desinterés, sino del rechazo activo a una casta política y a un sistema que han demostrado con creces su perversión, decadencia, lejanía de la democracia y fracaso.

Aunque usted no lo crea, los demócratas rebeldes estamos cambiando el mundo. Poco a poco, sin más fuerza que nuestras ideas y la capacidad de comunicarlas, estamos ganando pequeñas batallas frente a los enemigos de España, esos partidos políticos antes poderosos e invencibles y hoy en declive o en vías de extinción. Nuestros artículos, argumentos y esfuerzos por difundir la verdad están logrando que los políticos empiecen a respetar al ciudadano, base de la verdadera democracia, que los jueces sometidos empiecen a soñar con una justicia auténtica y que los periodistas vendidos al poder sientan el martillo de sus conciencias, que les reclama verdad, independencia y decencia. Hemos echado a Zapatero de la política, hemos estigmatizado su cobarde e indigna forma de hacer política, hemos marcado al PSOE y al PP como principales culpables del desastre de España, hemos desenmascarado la miseria y bajeza del nacionalismo y estamos convirtiendo a cientos de miles de ciudadanos en seres responsables y exigentes, que ya no se dejan engañar por los políticos y que están decididos a tomar las riendas de su destino y de la nación, asuntos demasiado importantes para dejarlos en manos de políticos incapaces, fracasados y sin ética, que se niegan a anteponer el interés general a sus propios y mezquinos intereses.

El PSOE está de rodillas, pagando sus desvergüenzas, corrupciones y traiciones. Saben que el ciudadano está cabreado y no saben que hacer para recuperar la confianza del pueblo. Creían que el tiempo genera olvido, pero la gente ha aprendido a tener memoria y está dispuesta a vengarse. Cuando neutralicemos al PSOE, le tocará el turno al PP, un partido semejante, casi idéntico en su ignorancia de la democracia, en su desprecio al ciudadano y en su incapacidad intelectual y ética para dirigir con acierto los destinos de España.

Rajoy se vanagloria de su triunfo en Galicia, pero su victoria es una farsa. Debería darle vergüenza celebrar un triunfo cuando el vencedor por mayoría absoluta ha sido la abstención. Los 41 diputados del PP en Galicia han sido elegidos y por menos del 30 por ciento de los gallegos, lo que refleja una democracia en precario, casi al borde del ridículo, con casi 8 de cada 10 ciudadanos de Galicia ajenos al gobierno elegido. La victoria del PP, que ha perdido más de cien mil votos con respecto a las elecciones anteriores, se debe a factores tan frágiles y ajenos como el triunfo de la abstención y la división de los nacionalistas.

Es falso lo que se ha dicho sobre la abstención en Galicia, que no ha sido del 36,2%, sino del 45,6% del censo. El censo electoral de Galicia está formado por 2.697.000 electores, 397.382 de los cuales son residentes en el extranjero (CERA en la nomenclatura del INE), por lo tanto la jornada del 21-O ha tenido una participación real del 54,4%, frente a la del 64,4% de 2009, es decir 10,0 puntos inferior. El número de votantes en 2009 fue de 1,706 millones y el 21-O ha sido de 1,468 millones, es decir, doscientos treinta y ocho mil gallegos netos menos que cuatro años antes.

El problema es que los ciudadanos que luchamos por la decencia y la verdadera democracia también hemos sido cobardes, permisivos y hemos perdido mucho tiempo. Nuestra reacción digna de ciudadanos libres está llegando tarde. Ya no podremos impedir que millones de españoles no tengan trabajo, ni que España se empobrezca, ni que la nación se desintegre, ni que la corrupción haya causado estragos, pero podemos reconstruir en el futuro lo que los canallas han hecho trizas, sobre todo si mandamos a las mazmorras de la Historia a los culpables, casi todos encuadrados en el PSOE, el PP, IU y los nauseabundos nacionalismos, partidos vampiros que se alimentan de la desgracia, del victimismo, de la envidia y del odio.

La degradación de los políticos españoles es tan dramática y patética que celebran una victoria tan pírrica como la de Galicia, sustentada en poco más de 2 votos de cada diez posibles. Los ciudadanos conocen tan bien a su degradada casta política que saben que el efecto de una abstención masiva o de un voto en blanco abrumador sería practicamente nulo ante nuestros políticos descarados e inmorales. Si solo votara el 30 por ciento del censo, ellos se repartirían el poder de igual modo, a pesar de que en cualquier democracia solvente esa cifra indicaría desligitimación y fracaso del sistema.

Lo ocurrido en Galicia es solo el anticipo de lo que se avecina: una marea impresionante de votos en blanco y de abstenciones, producto no del desinterés o de la desidia ciudadana, como intentarán explicar los políticos, sino del rechazo ciudadano a la falsa democracia española y a una casta política en la que ya no hay partidos buenos y partidos malos, sino una masa degenerada de vividores que ni siquiera conocen las reglas básicas de la democracia y que ya son incapaces de abandonar la corrupción y de anteponer el bien común a sus propios intereses de partido.

Voto en Blanco


España: gobiernos patéticos, todavía apoyados por millones de ciegos

El mayor "mérito" de los últimos dos gobiernos, el de Zapatero y el de Rajoy, es haber fabricado a millones de ciegos capaces de apoyarles sin ver que España caminaba hacia la ruina. Pierden derechos, son esquilmados con los impuestos y tienen que soportar una catarata de errores, sandeces, injusticias, arbitrariedades y abusos de los que controlan el país y sus finanzas, pero no sólo no se rebelan sino que, además, acuden sumisos a las urnas para apoyar a sus verdugos. La incultura política, el sometimiento esclavo y el fanatismo están ganando la batalla al sentido común, a la libertad y al bien común.

Los "ciegos" de Zapatero, víctimas del odio a la derecha y con su capacidad de raciocinio dañada por la propaganda gubernamental, son borregos incapaces de ver la realidad de una España que, mal gobernada por la izquierda y la derecha, se hunde.

Los ciegos de Rajoy son incapaces de asimilar la inmensa traición a los ciudadanos y a la democracia que supone haber incumplido casi todas sus promesas electorales y la cobardía de un gobierno de derechas que imita al de izquierda en tropelías y abusos, después de haber prometido a sus votantes que limpiarían España de corruptos y aligerarían la carga pesada e incosteable de un Estado monstruoso, patético y lleno de enchufados innecesarios.

Esa masa de sometidos al poder gubernamental, sea del color que sea y haga lo que haga, alimenta la tiranía e impide con su actitud grotesca y obstruccionista el cambio que demanda la sociedad española para resurgir, recuperar su empuje, la inteligencia colectiva y el bien común.

¿Como no ven que el país se endeuda y se empobrece a un ritmo frenético, que los parados reales no cesan de crecer y que las empresas siguen cerrando, sin que el hundimiento del tejido productivo importe a los gobernantes?

¿Se puede ser tan ciego que no se vean las colas en los comedores de caridad, ni los que duermen por la noche en los soportales y rincones urbanos, entre cartones? ¿No se dan cuenta que la arrogancia pierde a la casta política y pone cimientos a una revuelta de desgraciados y desamparados que puede hacer estallar la violencia en España?

Muchos ciudadanos empiezan a comprender verdades de gran dureza, como que el enemigo mas cercano y dañino no es el terrorismo o el separatismo, sino el mal gobierno, el que les acribilla con impuestos injustos, el que arrebata derechos y conduce a la nación hacia el desastre, sin igualdad, sin justicia, sin decencia, con privilegios inmerecidos para unos, con leyes y reglas indecentes.

La clave del problema quizás no esté sólo en la ceguera sino en el envilecimiento y la dependencia del pueblo. Es posible que los que parecen ciegos estén viendo el desastre que les envuelve, pero que, acostumbrados a vivir sin esfuerzo, subvencionados por el presupuesto, sin trabajar demasiado y inmersos en un liderazgo político corrupto, inmoral y arbitrario, prefieran guardar un silencio cobarde con la absurda esperanza de que el tiempo transcurra y lo solucione todo.

Hemos olvidado el principio de que la democracia no es un regalo, sino una conquista que hay que defender cada día. Olvidar ese principio nos convierte en esclavos y en víctimas de los depredadores de siempre, cuyos únicos intereses son dominar y saquear.

Mientras cada día más países emergen de la crisis y reemprenden su ruta hacia la prosperidad, España se debate en la torpeza y la miseria, sin atreverse a emprender las grandes reformas que el país necesita, que no son las decretadas por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, sino aquellas que se ocultan y se silencian porque son la clave del poder político: la reforma del Estado, que debe reducir su tamaño y expulsar de su seno a enchufados, parásitos y militantes de partidos colocados sin que sean necesarios, la supresión drástica de la corrupción, que envenena y postra a España, la eliminación de los privilegios inmerecidos y lacerantes de la clase política, sobre todo el de la impunidad, y la instauración de una verdadera democracia, que sustituya la actual partitocracia indecente que nos guia y subyuga.

Voto en Blanco


Desfile de arrogantes y mentirosos ante un Congreso incapaz de discernir sobre la verdad

Las comparecencias recientes ante el Congreso de Diputados de los principales responsables del desastre financiero sufrido por España revelan las carencias del sistema político español, diseñado para que los poderosos sean impunes y nunca paguen por sus crímenes. En lugar de descubrir la verdad y desvelar ante la sociedad española los errores y fracasos de aquellos que han arruinado el país y el antes próspero sistema de cajas de ahorro, el Congreso ha prestado una tribuna de prestigio a los sospechosos para que personajes como Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Elena Salgado, Narcis Serra, Rodrigo Rato y otros se liberen de toda culpa ante un pueblo español cada vez mas sorprendido e indignado ante la impunidad del poder político, el imperio de la mentira, la inutilidad de las instituciones y la inmoralidad de la casta dirigente.

Aunque se autoexculpen y señalen a otros como culpables, estos cuatro personajes han sido protagonistas, junto con los grandes partidos políticos y los últimos gobiernos, del sonoro y estrepitoso fracaso mundial de España y de la ruina de un país próspero y respetado. Pero el Congreso de los Diputados, un órgano maniatado por los intereses de los grandes partidos políticos, en lugar de aportar luz está sirviendo, de manera miserable y decepcionante, para difundir la mentira y exonerar ante la opinión pública a los que nos han llevado hasta el desastre, reflejando así las carencias y miserias de una "democracia" española que no es otra cosa que una orgía dictatorial de políticos fracasados, dañinos para su patria, sin control, arrogantes, mentirosos e incapaces.

La regeneración de España exige el funcionamiento de Comisiones de Investigación serias y decentes, capaces de descubrir la verdad, integrada por personas independientes y honradas, que no sean piezas de partido político alguno y que no estén contaminadas por la envilecida política de partidos, experta en oscuridad, opacidad y ocultamiento de la verdad. En esas comisiones, los convocados que mientan u oculten la verdad deberían ser castigados en nombre de un pueblo soberano que, para discernir y controlar, como establece la democracia, necesita tener acceso libre a la verdad.

Eso es la democracia verdadera. La falsa y degradada, vigente en España, solo es capaz de escenificar esperpentos como la actual comisión en marcha, en la que un canalla esconde los crímenes de un sinvergüenza, mientras que un corrupto lava su imagen, un cómplice finge ser un héroe y todos sonríen como si no hubieran participado en el terrible saqueo de la nación.

Voto en Blanco


El fracaso de los partidos políticos: PP y PSOE ofrecen un balance dramático, plagado de injusticias, deslealtades y daños a España

El último sondeo que publica "El País" el 29 de julio es devastador para Rajoy y para Rubalcaba. Revela que el PP se hunde, pero el PSOE, a pesar del desastre de sus adversario, no avanza. El dato refleja que los españoles no olvidan los abusos, agravios y errores de sus políticos y que sigue el camino de Grecia, un país cuyo electorado ha castigado en las urnas a los grandes partidos culpables del desastre de la economía y del empobrecimiento, otorgando una oportunidad a partidos que no han tenido participación en el drama. Si nada cambia sustancialmente, las próximas elecciones en España las va a ganar la protesta (voto en blanco y abstención) por mayoría abrumadora, y serán el escenario del hundimiento de los actuales grandes partidos mafiosos españoles.

El descrédito y hundimiento del PP y del PSOE es lógico y justo. El panorama que pinta el sondeo de Metroscopia que este 29 de julio de 2012 publica 'El País', es devastador para Mariano Rajoy. Solo la mitad de los que respaldaron al PP en noviembre de 2011 están dispuestos a repetir su voto. Esos resultados son la consecuencia lógica y justa de los abusos, fracasos, arbitrariedades, corrupciones y desmanes de los dos mayores partidos españoles, culpables directos de las actuales desgracias de España.

Si se analiza con serena imparcialidad el balance que pueden ofrecer los dos principales partidos políticos españoles, tanto el PP como el PSOE arrojan resultados dramáticos, todo unsuspenso mayúsculo como consecuencia de una cosecha casi interminable de daños a España, traiciones a sus ciudadanos y fracasos como gobernantes.

Si España es hoy el pordiosero de Europa que ha necesitado un rescate disimulado pero real y masivo por parte de sus socios, es porque la izquerda y la derecha española han gobernado de manera pésima. Recibieron del franquismo un país entusiasta, cargado de energías y con una ingenua y poderosa fe en la democracia y el futuro, pero hoy, casi cuatro décadas después, España es una piltrafa política con un sistema que, aunque se autoproclama "democracia" es sólo una vulgar dictadura de partidos políticos, donde los políticos profesionales, divorciados de su pueblo, se han atrincherado, rechazados por una parte importante del pueblo y sin legitimidad democrática, en unas instituciones del Estado que carecen de aprecio y de prestigio.

El nacionalismo, que en 1978 era apenas un embrión animado por cuatro exaltados y algunos políticos ambiciosos, es hoy mayoría en el País Vasco y Cataluña, donde ha germinado el independentismo, después de detestables y sucios episodios de compadreo, compra de votos, capitulaciones, corupciones y pactos inconfesables entre políticos nacionalistas y los dos grandes partidos españoles.

Pero el balance se hace sobrecogedor cuando se analizan las estadisticas y los datos frios que emanan de las encuestas. España es el país que más rechaza y hasta odia a sus políticos en toda Europa. En ningún otro país europeo los políticos son considerados por el pueblo como el tercer problema más grave de la nación, sólo superado por el desempleo masivo, otra obra de los políticos, y por la crisis económica. Pero España no sólo es el país más políticamente frustrado de Europa, sino que ocupa lugares de cabeza en los rankings mundiales de trata de blancas, tráfico y consumo de drogas, baja calidad de la enseñanza, desempleo masivo, avance de la pobreza, blanqueo de dinero, tolerancia con las mafias, alcoholismo y un sinnúmero de lacras que convierten a la España que han forjado el PP y el PSOE, tras sucesivos gobiernos y alternancias en el poder, en una auténtica cloaca.

Ningún otro país de Europa ha elevado la mentira, como España, hasta el rango de política de gobierno. Ningún otro país de Europa ha gestionado peor su riqueza, ni ha despilfarrado tanto, ni ha apartado tanto a sus ciudadanos de los centros de decisión, nise ha burlado tan intensamente de la voluntad popular, ni ha violado con tanta intensidad todas y cada una de las reglas básicas de la democracia, desde la inexistencia de una ley igual para todos a la absuluta escasez de independencia y separación en los poderes básicos del Estado, sin olvidar la ocupación y estrangulamiento der la sociedad civil por parte de los partidos políticos y la inexistencia de los controles, cautelas y contrapesos que la democracia necesita para controlar el poder de los partidos y de los gobiernos.

Ningún otro país europeo es tan opaco como España ni ha culminado de manera tan alevosa y vil el asesinato de su democracia y sustitución por una sucia oligocracia de partidos, donde los políticos, sin controles y cargados de arrogancia, han construido un Estado monstruoso que no puede ser costeado por el erario público, con más politicos, familiares y amigos del poder colocados que Alemania, Francia y Gran Bretaña juntos.

Hay más de mil casos abiertos de corrupción contra los principales partidos políticos españoles, lo que significa que deben existir más de 20.000, ya que los expertos calculan que apenas llegan a investigarse el 5 por ciento de los casos reales. Hay miles de políticos españoles incapaces de explicar razonablemente sus cuantiosos patrimonios y es raro el empresario español que no ha sido "visitado" o "tocado" por comisionistas o recaudadores de los partidos políticos. Si se aplicara con rigor una autentica justicia democrática, los principales partidos políticos españoles tendrían que ser ilegalizados por haber acumulado casos y pruebas suficientes para ser tratados como asociaciones de malhechores.

España ha soportado en el poder, durante décadas, no sólo a la mas corrupta y desleal clase política del continente europeo, sino también a la más inepta y fracasada. Esa clase política, cargada de oprobio y despreciada por un número cada día mayor de ciudadanos, es la que ha saqueado las cajas de ahorro y buena parte del erario público, sin que todavía haya pedido perdón por sus fechorias ni haya devuelto el botín. Esa clase política es la que haconstruido trenes de alta velocidad sin pasajeros, aeropuertos sin aviones y carreteras por donde circulan apenas media docena de coches al dia, todo eso con dinero que han pedido prestado masivamente a unos mercados que ahora ya se niegan a entregar más dinero a una clase política española que sera estudiada y analizada en el futuro, en las escuelas de negocios y facultades de economía y ciencias políticas, como uno de los peores casos de degradación y fracaso político en lso tiempos actuales.

Los políticos, juntos con sus dos estamentos cómplices, los periodistas que les prenstan altavoces sumisos y sin capacidad crítica, y los juces, que no les aplican la ley y lesencarcelan, como debieran, son hoy las tres profesiones más desprestigiadas del país, cuando apenas hace tres décadas, en los comienzos de la mal llamada "democracia", eran las más respetadas y queridas por los ciudadanos.

Entre 1978 y 2012, España, de la mano de una de las peores clases políticas del mundo, ha recorrido un calvario plagado de corrupción, fracaso, abuso, ineptitud y arbitrariedad, que ha conducido a la naciónhasta el vertedero que hoy es, desprovista de valores, con la confianza en el futuro y en el poder públicos perdida y avanzando con paso firme hacia el desastre.

Voto en Blanco


¡Zapatero debe ser castigado!

Dice la tradición que Catón el Viejo terminaba todos sus discursos en el Senado Romano con la frase "Carthago delenda est" (Cartago debe ser destruida) o tal vez dicha así: "Ceterum censeo Carthaginem esse delendam" (Además opino que Carthago debe ser destruida). La frase, repetida una y otra vez, consiguió su objetivo y convirtió la destrucción de Cartago en un objetivo prioritario y vital para los romanos.

Del mismo modo, ahora, cuando los brutales recortes aprobados ayer por el gobierno (27.500 millones de euros), acompañados de nuevas subidas de impuestos y tasas, van a poner de rodillas a la sociedad española, atribulada por privaciones y sufrimientos inéditos y muy dolorosos, los españoles necesitan que se les recuerde permanentemente, en todos los discursos y actos públicos, que "Zapatero debe ser castigado", hasta que esa frase haga mella y el castigo se convierta en objetivo prioritario de España y de los españoles, pues si aquel que es el culpable principal de nuestros males presentes, por haber sido un pésimo gobernante, no haber sabido gestionar la crisis, habernos endeudado hasta la locura y haber gastado, tan sólo el pasado año, 90.000 millones de euros más de los que ingresó el Estado, quedara sin el castigo que merece, España nunca podrá considerarse una patria digna, justa y decente.

Aquellos que tienen todo el poder deben tener, también, toda la responsabilidad. Cuando se equivocan, incumplen sus obligaciones y causan daños terribles a sus conciudadanos y a la nación, como ha hecho Zapatero, deben pagarlo. Si no lo hacen, el país que ha sufrido su mal gobierno queda manchado y marcado por el desconcierto, la indignación y la peor injusticia, lanzando a la posteridad el mensaje de que cualquier inepto o canalla tiene cabida en el Estado.

Pero Zapatero, en lugar de ser castigado, ha sido condecorado por Rajoy y disfruta hoy de dos sueldos de lujo, ocupa un sillón como consejero del Estado y ha recibido como premio, hasta su muerte, una oficina con secretaria, funcionarios y escoltas a su servicio, enteramente pagada con los impuestos de los españoles, que somos sus víctimas.

¡Zapatero debe ser castigado!

Voto en Blanco


El déficit español se dispara y los políticos despilfarradores nos hunden

Los españoles tenemos derecho a sentir indignación y rabia y a escupir contra los políticos, los principales causantes de nuestras desgracias, al conocer que España cerró 2011 con un desequilibrio en las cuentas públicas del conjunto de las administraciones de un 8,51% del PIB, equivalente a 91.344 millones de euros, lo que supone una desviación de un 41% respecto al objetivo comprometido en Bruselas. Casi 26.500 millones de euros. Nuestros indignos políticos nos la han jugado una vez más.

Cuando uno descubre que Zapatero ha mentido como un griego corrupto y nos ha dejado en la estacada, incumpliendo su deber de vigilar y controlar en gasto en el gobierno central y las autonomías, menos se comprende que Rajoy le haya condecorado y perdonado sus desmanes y abusos. Muchos pensamos que más que una condecoración merecía treinta años de encierro.

Si cabía alguna duda sobre la mentira, el despilfarro y el carácter delictivo de buena parte de nuestra clase política, el enorme agujero descubierto lo confirma y demuestra. Estamos en manos de gente que no merece gobernar y de locos y ególatras peligrosos, unos más que otros, pero cabe generalizar y afirmar que la peor pesadilla de España es su clase política, un conjunto de tipejos que, después de gastar como descontrolados, de inundarnos de corrupción y abuso de poder y de engañar a las instituciones europeas y a los mismos ciudadanos españoles, caminan, inexplicablemente, libres y sin castigo alguno por las calles y plazas de España, algunos de ellos sospechosamente enriquecidos.

El gasto alocado, que nos obligará a vivir un año 2012 de privaciones y sacrificios inéditos e inmerecidos por culpa de unos desalmados con poder, ha afectado a todos, a los del PSOE, PP y nacionalistas, a todo bicho gobernante, con la excepción de la comunidad de Madrid, única que cumplió. El record fue para el socialista castellano manchego Barreda, un pájaro derrochador que debería estar enjaulado por sus innumerables excesos, lujos y arbitrariedades.

Para colmo de males, el ministro Montoro no estuvo nada acertado al anunciar el drama. Al decir que los culpables de que el déficit español sea del 8.51 en lugar del 6 por ciento, "somo todos" y que "el culpable es España", el ministro Montoro parecía referirse a todos los españoles, cuando en realidad se refería a todos los políticos y a todos los partidos, incluido el suyo, que ha despilfarrado como un descosido en Murcia, Valencia y otras comunidades gobernadas por una derecha que en algunas regiones compite con el socialismo en despilfarro, arbitrariedad y corrupción. Si Montoro se refería, como parecía, a todos los ciudadanos, su vileza no tendría perdón, pues los ciudadanos, en España, sólo somos víctimas de una clase política que merecería la expulsión del poder y, en muchos casos, la cárcel.

Pero donde la baja calaña del poder político español se demuestra con mayor obscenidad no es en su increíble capacidad de mentir y despilfarrar, sino en su injusticia visceral, en su incapacidad para asumir sacrificios y su injusta y antidemocrática tendencia a hacer pagar el drama a los ciudadanos, sin que ellos renuncien a sus privilegios, lujos y abusos. Mantener, por ejemplo, las subvención es a los partidos políticos y a los sindicatos en las presentes circunstancias es de una bajeza suprema intolerable. Si a nosotros nos van a subir el IVA y todos los impuestos, reducir los salarios y embadurnarnos de austeridad y tristeza, ¿por qué tendríamos que seguir pagando con el dinero de nuestros impuestos a unos partidos políticos y sindicatos que son, precisamente, los principales culpables de la ruina y las desgracias de la nación?

Financiar a los partidos políticos,patronales y sindicatos españoles con el dinero de los impuestos, en estos tiempos de dolor y privación, es, simplemente, una vileza del poder que los ciudadanos nunca deberíamos tolerar. El poder político, por muy indecente que sea, está obligado a recortar drásticamente sus gastos y privilegios.

Ojo al dato: en las encuestas andaluzas aparece ya la clase política como segundo gran problema de la nación, por encima de la crisis económica, un indicio escalofriante que demuestra no sólo el escandaloso y antidemocrático divorcio existente entre los ciudadanos y sus teóricos representantes políticos, sino el rechazo y hasta el odio que crece cada día más en la ciudadanía hacia la infecta e inepta clase política española.

Voto en Blanco


Martes, 26 de septiembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Septiembre 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
252627282930