Voto en Blanco

Los dogmas "progres" se van a pique

09.02.10 | 18:10. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Corrupción, Ideología, España

No todo es malo en la crisis y en la actual experiencia dramática de España. Junto a miles de efectos negativos, como la pobreza, la desconfianza, la desigualdad, la inseguridad, la corrupción, la pérdida de derechos fundamentales y otros, existen, también, cambios positivos en la sociedad, como el rechazo al mal gobierno, el deseo de verdad, la añoranza de valores y principios morales, la conciencia de que necesitamos democracia, no la oligocracia sucia que nos gobierna, y otro que tiene una gran importancia cultural y política: el hundimiento de muchos "dogmas progres" que han envenenado la cultura política española de las últimas décadas.

Ya no son creíbles ni velen mentiras como "la derecha siempre es mala", "la cadena perpetua es inconstitucional", "las autonomías son maravillosas", "papeles para todos" o "lo público es mejor que lo privado". La crisis está demostrando que la realidad es muchas veces la contraria y que esa filosofía "progre" era una estafa cuyo fin último era sustentar en el poder y el dominio a unos partidos de izquierda que muchas veces se han olvidado del pueblo y del bien común para dedicarse de lleno a sus privilegios y ventajas elitistas: sueldos, pensiones, coches oficiales, tarjetas "visa", guardaespaldas, dietas, secretarias e incrementos del patrimonio muchas veces injustificados.

Los "dogmas progres" están siendo rechazados por la sociedad cada día más intensamente. Las clases sociales más desposeídas están descubriendo que los que afirmaban ser sus protectores no sólo les dejan sin trabajo y sin esperanza, sino que también les retrasan la edad de jubilarse y ponen en peligro los fondos públicos que deben pagar las pensiones.

Muchos se preguntan si la filosofía "progre" mejora el mundo o si, como parece evidente, conduce a Cuba, a Venezuela, a Irán y a otros paraisos de la "progresía" donde los derechos humanos son pisoteados y la pobreza "triunfa" en la sociedad.

Cada día resulta más evidente que aquel Alfonso Guerra que hablaba a los "descamisados" de España pidiendoles el voto era un manipulador que lo que pretendía con sus mensajes es seguir subido al coche oficial, del que no se ha bajado desde que murió el dictador Franco.

El pueblo, cada día más hundido por la crisis, con cinco millones de parados reales y muchas familias sin protección social alguna, es cada día mas consciente de que la filosofía del "progreso" no busca una nueva sociedad más justa, sino el fortalecimiento de los privilegios de la "casta" política, una estafa de grandes dimensiones que refleja el egoismo y la miseria de aquellos que ordeñan a diario al Estado para su propio beneficio.

La imagen de aquel alcalde "progre" de Madrid, Enrique Tierno Galván, afirmando que las promesas electorales "están para no cumplirlas" y la de aquel Alfonso Guerra desvergonzado, sosteniendo que "Montesquieu ha muerto", se ven hoy con toda claridad como cargas de indignidad e indecencia de una política que ya entonces era corrupta y antidemocrática, aunque la mayoría de los españoles, ofuscados en aquellos tiempos por las ansias de libertad, no supieramos ver toda la indignidad y el despreicio a la democracia que aquellas afirmaciones escondían.

Gracias quizás a la crisis y a que España está hoy de rodillas, al borde del foso de la pobreza y la derrota, al que ha sido conducido por sus políticos, con especial protagonismo de los "progres" fracasados, muchos ciudadanos, hasta hace poco integrantes de la masa de borregos que ha votado en las urnas a inútiles, ventajistas y tramposos nada demócratas, son conscientes ahora de que han sido engañados y utilizados. Aunque no sean filósofos ni doctores, la intuición y la lógica les hace sospechar que, bajo el paraguas de la cultura "progre", se ha dilapidado el dinero en España, se ha destruído el trabajo y la esperanza, se ha creado pobreza y desigualdad, se han formado generaciones de jóvenes incapaces de esfuerzo y competitividad, se han aplastado los valores, se han enriquecido legiones de políticos corruptos y se han puesto las bases para que la próspera España caiga en la ruína y vuelva a ser África.

Nota: distinguimos entre el verdadero "Progreso", positivo y causante del avance de la Humanidad, y las actuales doctrinas "progres" que imperan en España, filosofía barata que suele terminar siempre en tribus de parásitos que ordeñan al Estado y en sociedades empobrecidas y esclavizadas por sus amos políticos.

Voto en Blanco (versión original del blog)

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Los lunes, a las 18.00 horas, delante de los ayuntamientos

07.02.10 | 17:53. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Corrupción, España

Cuando no éramos cobardes

Muchos españoles estamos desesperados porque este gobierno, que está destrozando la nación y empobreciendo a los ciudadanos, no dimite, ni es obligado a dimitir por una oposición decente, ni convoca elecciones anticipadas, ni es relevado.

Muchos españoles de bien se preguntan qué debemos hacer para demostrar el rechazo a los estragos que causan Zapatero y los que le apoyan. Muchos se quejan de que los demócratas sólo seamos capaces de criticar, sin salir a las calles para protestar, sin aportar otras vías de solución.

Convencidos de que lo más urgente para España es librarnos del inepto Zapatero y en vista de que ningún partido político español tiene la decencia y el valor de convocar a los ciudadanos para que sean protagonistas y exijan el cambio que España necesita, nosotros, desde Voto en Blanco, hemos decidido que:

A PARTIR DE AHORA, CADA LUNES, DESDE LAS 18.00 A LAS 20 HORAS, ESTAREMOS CONCENTRADO EN LAS PUERTAS DE NUESTROS RESPECTIVOS AYUNTAMIENTOS PARA PROTESTAR Y EXIGIR CON NUESTRA PRESENCIA EL RELEVO URGENTE DE ZAPATERO Y DE SU INEPTO GOBIERNO.

Será una protesta pacífica y cívica. Conversaremos entre nosotros y desearemos convertirnos en multitud. No nos importa ser pocos o estar sólos en la protesta, pero al menos nosotros daremos el paso y haremos visible nuestra rebeldía. Hay que acudir portando alguna prenda blanca, ya sea una camisa o un pañuelo. Así nos reconoceremos. Con ese color blanco queremos expresar que rechazamos la corrupción y el mal gobierno y que deseamos una democracia limpia y digna, sin parásitos y depredadores en el timón.

El lunes 8 de febrero, a las 18.00 horas, los de Sevilla estaremos en la Plaza Nueva de Sevilla, con la "camisa blanca de la esperanza", exigiendo cambio y regeneración.

¿Alguien nos acompaña?

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La "casta" política nos conduce hacia el matadero

Si no se introducen con urgencia correcciones drásticas, si los ciudadanos, con la ayuda de los intelectuales y periodistas, no consiguen imponer un cambio de rumbo a la política, nos dirigimos hacia un mundo que, a mediados del siglo XXI contará con 9.000 millones de pobres y 1.000 millones de ricos, tan injusto como políticamente insostenible.

En España, un país conducido por su inepto gobierno hacia la pobreza y el fracaso, esos cambios son especialmente urgentes. El caso de España está siendo estudiado ya en las escuelas de estudios políticos como un caso escandaloso de mal gobierno y de fracaso de la clase política.

Hoy, nuestros dirigentes electos, herederos de la vieja y eterna casta dominante, nos piden que confiemos en ellos y que les entreguemos todo el poder, asegurando que son capaces de solucionar ese déficit de democracia y justicia que sus predecesores nunca supieron compensar. Nos cobran impuestos por adelantado, como si fueran los viejos tributos que se pagaban a los conquistadores, sin tener que rendir cuentas a nadie; legislan sin pedirnos opinión y aplican las leyes desigualmente, según les conviene; se fijan sus propios sueldos; se autoadjudican el monopolio de la violencia y nos dejan indefensos frente a policías, ladrones, asesinos y toda esa delincuencia armada que, sin explicación, domina muchas calles y barrios; exigen sumisión y se atiborran de privilegios, pero no dan nada a cambio, salvo un mundo que sigue mal ordenado, desigual, injusto, violento y con los grandes valores en una triste decadencia, cuyo rasgo mas relevante y lacerante es que la felicidad es inalcanzable para la inmensa mayoría de los humanos.

Sus planteamientos son falsos y sus promesas son mentiras. No tienen soluciones, ni les interesa solucionar los problemas. La "casta" política lleva más de cinco milenios luchando contra los mismos problemas, sin haberlos solucionado jamás porque si los solucionan ellos dejan de ser imprescindibles. La guerra sigue destruyendo hogares y vidas desde hace cinco mil años; la sociedad continúa dividida entre pobres y ricos; la injusticia, propiciada por el poder, campea por el mundo y causa estragos; la enfermedad es una lacra, sobre todo para los pobres; el hambre sigue diezmando pueblos y razas; la inseguridad angustia al hombre; la violencia covierte la vida de los débiles en un infierno.

Curiosamente, esos males que la "casta" promete arreglar desde hace siglos son fenómenos que ellos desconocen porque no existen en sus palaciós y burbujas de abundancia, seguridad y dinero. Los poderosos jamás entran en contacto con el hambre, la injusticia, la violencia, la guerra y otras nuchas plagas que azotan a los débiles y a los humildes.

Ellos, la "casta" de los nuevos amos del mundo, son el problema, el verdadero drama del mundo y el mayor obstáculo para la regeneración y para que podamos crear un mundo mejor.

Voto en Blanco

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Quitar derechos a los ciudadanos y mantener los privilegios de "la casta" es basura antidemocrática

Retrasar la jubilación de los españoles hasta los 67 años, ampliar los periodos de cotización, limitar las pensiones de viudedad y realizar reformas amplias en el sistema de pensiones sin tocar los privilegios de los políticos, los únicos en España que reciben la máxima pensión con sólo siete años en el cargo, es una canallada política que merece desprecio y rebeldía cívica. Arrebatar derechos a los españoles y mantener los ya insultantes privilegios de la "casta" política española es reflejo de despotismo y bajeza.

Muchos españoles estaríamos dispuestos a apretarnos el cinturón y a luchar contra la crisis asumiendo medidas de austeridad, pero hacerlo sin que los insultantes privilegios de los políticos también caigan es basura antidemocrática. La "casta" tiene que dar ejemplo y encabezar la peregrinación de los españoles por el calvario. Al fin y al cabo, los culpables del drama han sido ellos, sobre todo Zapatero y los ineptos que le han acompañado en el gobierno. Si no lo hacen se van a topar de frente con la rebeldía indignada y justa de un pueblo que aprenderá a odiarlos todavía más.

Las medidas injustas del gobierno de Zapatero se suceden mientras la olla de España acumula ya tanta indignidad y presión que puede estalllar. La sociedad, indignada, siente cada día más ganas de rebelarse y de acabar con la injusticia y la arrogancia de la casta política española.

El gobierno, incapaz de crear empleo y de sanear la economía, da ahora zarpazos a los derechos ciudadanos retrasando la edad de jubilación y reduciendo las pensiones. Se trata de una medida rechazada por la inmensa mayoría de los españoles que Zapatero, exhibiendo despotismo y arrogancia, pretende aprobar, pero que no afecta en modo alguno a los privilegios y ventajas acumulados por la casta política.

Si hubiera reconocido a tiempo la existencia de la crisis, que negó para ganar votos, y si hubiera tomado a tiempo las medidas que los expertos y los organismos internacionales le recomendaban, el "pensionazo" no habría sido necesario. Él es el culpable del nuevo avance de los españoles hacia la pobreza.

Olvidando el principio de igualdad y la obligación de ser ejemplares, los gobernantes españoles no cesan de acumular basura en su ya maloliente y deplorable comportamiento.

Los españoles, que bajo este gobierno se dirigen, raudos, hacia la pobreza y el fracaso, cada día tienen más difícil cobrar sus pensiones y disfurtar de la vejez tranquila que merecen. El sistema de pensiones, saneado y próspero hasta hace pocos años, ya no recibe aportaciones del gobierno, que gasta más de lo que debe. El sistema de protección para los viejos también ha sido arruinado por la mala gestión de los políticos, Sin embargo, ellos, los miembros de la odiada "casta", a pesar de ser los culpables del desastre de España, jamás pierden sus privilegios y mantienen intactos sus abusos y ventajas. En lugar de cotizar los 35 años a la seguridad social, como cualquier ciudadano, a ellos les bastan 7 ejerciendo como políticos para tener derecho a la máxima pensión posible.

Reformar el sistema y retrasar la jubilación de los ciudadanos sin tocar los privilegios de la casta demuestra un nivel de insensibilidad de tanta envergadura y una arrogancia tan opresora que los españoles no deberíamos soportarlo.

La rebeldía ante la injusticia es urgente y necesaria. El nivel de abuso y desvergüenza ha alcanzado niveles antidemocráticos, antiéticos e insostenibles.

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¿Es la pluma más fuerte que la espada?

01.02.10 | 18:12. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, Cultura, España

La pluma (el pensamiento y las ideas) y la espada (la fuerza bruta) se han enfrentado a lo largo de la Historia por el dominio del mundo. A veces ha predominado una y otras veces ha dominado la otra. En nuestros días, la espada, manejada por castas políticas y gobiernos que nunca antes habían tenido tanto poder, parece ejercer un dominio indiscutible. Sin embargo, la pluma conserva toda su fuerza potencial porque la palestra donde se libra la contienda es la Opinión Pública.

Las experiencias de Voto en Blanco y de otros muchos ciudadanos y medios que reaccionaron ante la decadencia y la corrupción blandiendo el pensamiento, las ideas y la crítica al poder, demuestran que la pluma puede ser más fuerte que la espada. Hace seis años, cuando este blog comenzó a emitir afirmando que muchos políticos españoles eran corruptos, que los valores estaban siendo abandonados, que la democracia española había sido traicionada y asesinada por la clase política y que había que reformar la Constitución y la Ley Electoral, aquellas ideas parecían exóticas y suicidas. Sin embargo, hoy, después de años de lucha constante y de más de 20.000 artículos con análisis, argumentos, denuncias y protestas, las cosas están cambiando tanto que hasta José Bono, un destacado engendro de la "casta" inepta, aboga por cambiar la Ley Electoral para "acercar a electores y elegidos".

La pluma puede ser más fuerte que la espada, pero necesita dos condiciones: que sea inteligente y que tenga paciencia. Los análisis lúcidos, los argumentos solventes, la verdad, al fin y al cabo, terminan por abrirse paso, incluso en un mundo tan corrupto y degradado como el de la "casta" política española, muchos de cuyos miembros carecen de escrúpulos y son capaces de aplastar la democracia con tal de conservar sus ilegítimos privilegios y su asqueroso dominio sobre el Estado y los ciudadanos.

Cuando en 2004 empezamos a decir que la "Democracia estaba secuestrada" y que los políticos eran los nuevos amos de nuestro mundo, con fueros y privilegios superiores a los que tenían durante el absolutismo la nobleza y el clero, demostrando también que el poder político era ya superior al poder económico, nos tacharon de radicales y de antisistemas, sin saber que para nosotros no existe una alabanza mayor que ser llamados "antisistemas" por los esclavos de un sistema que se ha pervertido y que ha perdido sus rasgos nobles y dignos. Hoy, según las encuestas, dos de cada tres españoles rechazan más o menos abiertamente el sistema, aunque muchos de ellos todavía sigan apoyando a "su partido" para evitar que gane "el contrario".

Pero ya apenas les queda un paso para ser libres y dejar de estar sometidos a los que viven de subyugar y de aplastar. La pluma va doblegando a la espada con sus análisis, con sus argumentos lúcidos y convincentes, destapando el engaño, cultivando la verdad y confrontándola con la mentira y la opresión.

No existe mejor prueba de que la pluma se abre camino que lo que reflejan las encuestas sobre los políticos, considerados ya como el tercer gran problema de España, detrás de la situación económica y el paro. En pocos meses y sin "maquillajes" y "cocinas", las encuestas reflejarán que ese rechazo cívico a "la casta" ocupa el primer puesto que justamente merece esa clase dirigente que nos lleva hasta el fracaso, la pobreza y la desesperanza.

Afirmaciones que hace cinco años nos hicieron perder amigos y nos colocaron en la "línea de fuego" del poder, hoy son ya compartidas por una creciente masa de españoles como realidad irrefutable: "la corrupción en el sector público es indecente, masiva y escandalosa"; "la democracia ha sido asesinada en España", "el gobierno miente", "los ricos son cada día más ricos y los pobres más pobres", "los periodistas sometidos son los perros del poder", "los políticos son los nuevos amos del mundo", la sociedad civil española está en estado de coma", los sindicatos y la patronal están comprados", "los partidos políticos se han convertido en el principal obstáculo para la democracia", "La Constitución no se respeta", "en España no se cumple ni una sóla regla básica de la democracia", ... etc. etc.

El aumento de la audiencia del blog y la participación en sus debates, la proliferación imparable de blogs democráticos y el aumento del rechazo cívico al corrupto y al mal gobernante son algunos de los muchos "signos" que demuestran el avance de la razón frente a un poder político privado de razón, que sólo sabe esgrimir su fuerza.

La pluma fue más fuerte que la espada en la Revolución Francesa, en el derrocamiento del Sha de Irán, Reza Palhevi, en la caida del Muro de Berlín y en otros muchos momentos brillantes y exultantes de la Historia. Muchos pueblos, movidos por las ideas, se han lanzado a la calle para expulsar a los corruptos del poder o han utilizado las urnas para librarse de parásitos indecentes.

España, uno de los países del mundo democrático más maltratados por su clase política, que ha sido capaz de arruinar el esfuerzo colectivo y privar a los ciudadanos de la prosperidad y la esperanza que se habían forjado, pronto se convertirá en una nueva muestra patente de que de que el poder de la razón puede derrotar al sucio poder del privilegio corrupto y a la fuerza embrutecida del Estado, cuando los ciudadanos exijan con determinación a sus representantes menos envilecimiento, más democracia, mas valores, menos corrupción, más eficacia, más control ciudadano sobre la "casta" y que se abran de par en par las puertas de las cárceles para que ingresen en ellas los muchos miles que han robado, oprimido y violado en España la Constitución con contumacia.

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La sanidad pública española pierde calidad y solvencia

31.01.10 | 18:08. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Economía, Corrupción, España

Bajo el gobierno de Zapatero no sólo se está destruyendo la economía, la prosperidad, la confianza de los ciudadanos en sus dirigentes, el tejido empresarial y la educación de los niños y jóvenes, sino también la sanidad pública española, hasta hace poco la "joya de la corona" y el principal motivo de orgullo del sector público español.

Hasta hace pocos años, cada vez que acusabas al gobierno de ineficacia y de incapacidad para gestionar con calidad y eficiencia, ellos citaban el ejemplo de la sanidad pública, pero ahora ese sector, en franca y veloz decadencia, ha sido cubierto desde el poder con un pesado y opaco manto de silencio.

Cietamente, la sanidad pública funcionaba y la medicina privada era en España un capricho, pero las cosas han cambiado y, si el deterioro continúa, muy pronto la sanidad pública será una peligrosa trampa y la medicina privada, una necesidad para los que quieran sobrevivir a la enfermedad y esquivar la muerte.

En quiebra técnica y con gran parte de su personal desmoralizado, la sanidad pública española pierde calidad y solvencia a ritmo de vértigo. Si usted quiere comprobar algunos de los dramas que padecen los usuarios de la sanidad pública hay decenas de páginas, portales y foros en Internet que recogen quejas y dramas. El de la Asociación El Defensor del Paciente es uno de ellos.

Muchos médicos con experiencia y prestigio abandonan la sanidad pública española porque en el extranjero cobran más y están mejor considerados. Todos acusan al sistema de lo mismo: más que socializar la sanidad la han vulgarizado y privado de calidad.

Inglaterra y Portugal son los paraísos para los médicos y enfermeras españolas, mientras la sanidad pública de Zapatero cada día contrata más médicos latinoamericanos, africanos y árabes, todos ellos con formación de inferior calidad, que sí aceptan los bajos sueldos de España.

En algunas ciudades españolas, entre ellas Pontevedra, las enfermeras se niegan a realizar las visitas domiciliarias en sus propios vehículos porque no les pagan la gasolina. Los sindicatos independientes denuncian casos escalofriantes de listas de espera de años, de unidades móviles que carecen de instrumentos y medicamentos vitales para atender urgencias y de muchos casos de pacientes que murieron con enfermedades graves porque el médico tardó años en practicarles las pruebas necesarias.

A primeros de enero, una paciente pidió ser atendida en Cirugía Vascular, en un hospital en Vigo, y le dieron cita para marzo de 2011, a pesar de que tenía un volante de visita "preferente".

Las quejas de los proveedores del sistema sanitario son escalofriantes y la lista de empresas que han tenido que cerrar porque la sanidad pública les debe facturas de años atrás es interminable.

El grave deterioro de la sanidad es un tema altamente sensible y casi tabú en España, que los grandes medios de comunicación ni siquiera tocan porque hablar de ellos irrita a los políticos, a los que esos medios están sometidos y vinculados en una densa y oscura red de intereses, publicidad, concesiones, filtraciones y otros trueques y compromisos, muchas veces inconfesables. Lo mismo ocurre con los periodistas, muchos de los cuales están sometidos a los grandes poderes y se comportan como "perros del poder", difundiendo la "verdad oficial" en lagar de la simple "verdad".

Uno de los participantes más activos de Voto en Blanco cuenta que una vez le atendió una médico cubana y al verla hablar y actuar salió corriendo y se compró las pastillas de siempre.

La Sanidad es altamente deficitaria ya en especialistas. Atención primaria está corta de personal. Todo lo que no sea el médico de cabecera que te cura el catarro y distribuye tabletas, está fallando.

Para realizarte pruebas básicas, como ecografías, de las que muchas veces depende la vida, te apuntas en la lista de espera y pueden tardar meses en llamarte. Si las especialidades son más complejas, como la neurología, por ejemplo, la espera puede llegar a ser de un año o más.

La gente se defiende con picaresca y caradura porque se juega la vida y acude a las urgencias con exigencia, donde les atienden, aunque ese espacio es cada día más un infierno de masificación, poco tacto y mal ambiente.

La crisis económica ha agravado la situación sanitaria hasta extremos increíbles, pero la prensa no trata esos asuntos en España. El dinero es escaso en las administraciones públicas y los políticos no están dispuestos a destinar a la Sanidad lo que ese capítulo, vital para los ciudadanos, exige. Prefieren que descienda la calidad de manera ostentosa y colocar al sistema sanitario en quiebra técnica antes de renunciar a al dinero que el poder utiliza para comprar voluntades y ganar votos, absolutamente prioritario para los políticos profesionales (de uno y otro signo) que, lamentablemente, malgobiernan España.

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Algunos socialismos son verdaderos fascismos

El gobierno venezolano reprime con saña las manifestaciones ciudadanas de protesta por la falta de libertad y por la violación de los derechos fundamentales. El régimen ya reconoce que han muerto dos estudiantes de los muchos que se echaron a la calle, ya sea para defender el "chavismo" o para protestar por el cierre de la televisora privada RCTV, crítica con el gobierno de Chávez. Los estudiantes mueren en las calles de Venezuela, víctimas de un fascismo que se viste de rojo para disimular su gusto por la opresión. Ya no es posible disfrazar de progreso ese "Socialismo del Siglo XXI" que propicia Hugo Chávez y que, en realidad, es un sucio fascismo que coincide en su esencia totalitaria con los de Stalin, Hitler, Mao, Pol Pot, Pinochet y otros muchos.

Dos estudiantes asesinados en las calles de Venezuela por una violencia generada por el régimen de Hugo Chávez, que reprime sin contemplaciones la protesta masiva por la libertad y en contra del cierre de la única gran cadena de televisión que mantenía posiciones independientes y críticas.

Algunos socialismos se han deteriorado tanto que se confunden cada día más con el peor fascismo. Han abandonado la ética, se han olvidado de la igualdad, han renunciado a los valores y sólo conservan el apego al poder. Sin ética y sin valores, nada les impide controlar el poder a cualquier precio. Ese socialismo es fascismo en estado puro.

Quien quiera ver fascismo puro en acción que mire hacia Venezuela, donde la policía ha tomado las calles para aplastar la revuelta de los que reclaman derechos tan fundamentales como la libertad de prensa y de información. Afincado en el poder y manteniéndolo con todos los medios que el Estado pone a su servicio, existe un gorila totalitario que se viste de rojo para disimular el color negro de sus venas, que amedrenta y aplasta la adversario, que intimida a los que se le oponen, que cierra los medios de comunicación críticos y que lanza a sus perros, soldados, policías y pandilleros, a las calles para sembrar el miedo y la inseguridad entre la gente que aspira a ser libre y próspera. Eso es fascismo en estado puro, aunque, para engañar, le llamen "Socialismo del siglo XXI" o "Revolución Bolivariana".

En Cuba, desde donde soplan la mayoría de los vientos totalitarios de Occidente, el color rojo también disimula el negro fascista del terror y la opresión de los hermanos Castro. El fascismo cubano tiene las cárceles repletas, las calles y cuadras atiborradas de chivatos y espias al servicio del partido único y mantiene uno de los ejércitos más nutridos y mejor armados del mundo, a pesar de que el pueblo en masa pasa hambre. Eso también es fascismo en estado puro.

Cuando cayó el muro de Berlín, desapareció también aquel comunismo que tenía ideología y que pretendía explicar el mundo desde su óptica. Gran parte de sus herederos han cambiado el color rojo por el negro y se han hecho fascistas puros. Han aprendido a manipular la democracia y han descubierto que el pueblo, con su inocencia y deseos de paz y justicia, puede ser engañado si se esgrimen con astucia y eficacia la mentira y las viejas consigna del igualitarismo, la protección social y el apoyo a pobres y a débiles.

Por mucho que se vista de rojo, cualquier observador independiente y demócrata descubrirá pronto que el fascismo conserva los mismos rasgos y tics que tuvo en la Alemania de Hítler, en la Italia de Mussolini , en la Argentina de Videla o en el Chile de Augusto Pinochet, casi idénticos también a los que patrocinaron Stalin y Mao: los adversarios son encarcelados o exterminados; los líderes se mantienen eternamente en el poder, el pueblo es engañado, manipulado y marginado; la policía y el ejército dejan de servir a la nación para servir al partido único; la economía fracasa; la libertad desaparece y la verdad es expulsada de la sociedad y de la vida cotidiana.

El auge del socialismo totalitario y su adaptación a la democracia, a la que manipula y pervierte desde dentro, ha provocado todo un cambio de 180 grados en el análisis correcto del mundo político, que ya no se divide en izquierdas y derechas, sino en totalitarismo y democracia.

El primer deber de la gente de bien no es ya militar en la izquierda o la derecha, sino en la democracia, que es algo muy diferente. La principal obligación de los justos es oponerse a los totalitarios, a los que marginan al pueblo, a los que anteponen el Estado al individuo, sean de derecha o de izquierda.

En el bando totalitario, revueltos en un cóctel sin ética y sin otro objetivo que el poder, conviven hoy todos los fascistas, los que no respetan los derechos humanos, los que adoran al Estado, los corruptos, los que protituyen la democracia, los que han expulsado al pueblo del poder y los que han abrazado la mentira como método infalible de gobierno. En el bando negro de la Historia, en el núcleo del nuevo fascismo, que no es otra cosa que el viejo fascismo travestido de falsa democracia y de populismo engañoso, están hoy países como Cuba, Irán, Venezuela, Nicaragua y otros, todos ellos con el denominador común del desprecio al ciudadano y la exaltación del Estado y del líder, rasgos que también fueron dominantes en la Alemania hitleriana, la Italia musoliniana, la China maoista y la Rusia estalinista, entre otros regímenes sanguinarios y opresores, todos ellos cargados de oprobio y dignos de desprecio.

Pero el verdadero drama para los demócratas del mundo no es que exista el bando del mal, algo que ha ocurrido siempre a lo largo y ancho de la Historia, sino que existan complices tan ajenos a la democracia, que ni siquiera perciben la alitosos fascista, que conviven con la corrupción política mundial y que, para colmo de desvergüenza, mantienen relaciones amistosas y de cooperación con esos modernos estados sátrapas del siglo XXI, nidos de fascismo y enemigos mortales de la democracia, la libertad y el bien.

Para desgracia y vergüenza de los demócratas, la España de Zapatero, amigo y estrecho colaborador de Cuba, Venezuela, Irán, Nicaragua y otras sucias satrapías, es uno de esos paises que han perdido la capacidad de distinguir entre fascismo y democracia, entre desvergüenza y dignidad, entre el bien y el mal.

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La España vergonzante de Zapatero

El "veto" al viaje amistoso que el nuevo presidente electo de Honduras, Porfirio "Pepe" Lobo, pretendía realizar a España y el boicot oficial a la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente hondureño, el próximo 27 de enero, son dos nuevas "vergüenzas" antidemocráticas que se añaden al ya nutrido y maloliente balance de la política exterior de ZP.

Zapatero debería saber que el derecho a luchar contra el tirano es una ley y un derecho natural que está por encima de cualquier legislación parlamentaria de la Tierra.

La vergüenza que sienten los demócratas españoles de estar gobernados por un dirigente político como Zapatero no se derivan sólo de su pésima gestión de la crisis, del hundimiento de los valores en España, de la pérdida de prosperidad y del deterioro de la convivencia, de la democracia y de la confianza en la clase dirigente, sino que, además, viene marcada por una política exterior demencial, inexplicable desde ópticas democráticas y cargada de indecencia.

Al nuevo presidente electo de Honduras, Porfirio "Pepe" Lobo, cuya elección ha sido calificada de "impecable" por los observadores internacionales que han vigilado los recientes comicios hondureños, se le acaba de vetar una visita a España, mientras que se apoya y se protege a dictaduras como Venezuela, que acaba de violar los derechos fundamentales cerrando una cadena televisión por cable, que se mantenía libre y no sometida al dictador Chávez, y a Cuba, cuyos líderes tienen las cárceles repletas de disidentes, cuyo único pecado es defender la democracia frente a la dictadura castrista.

El "pecado" que la España de Zapatero está haciendo pagar a Honduras con aislamiento y desprecio es haberse alzado, con todas sus instituciones y partidos políticos al frente, contra un presidente Zelaya que, alineado con el venezolano Chávez, con Cuba, Nicaragua y otros países fieles al totalitarismo bolivariano, pretendía violar la Constitución, eliminando la limitación de los mandatos presidenciales, entre otras reformas.

Zapatero, como presidente de Europa, avergüenza a una cultura política europea que no sólo inventó la democracia, sino que también, durante siglos, fue la defensora ante el mundo de conceptos como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia y el Estado de Derecho.

Haber vetado el viaje que el nuevo presidente hondureño quería realizar a España y ordenar que ningún representante oficial español, incluyendo al príncipe de Asturias, esté presente en la ceremonia de toma de posesión del nuevo mandatario hondureño es una vulgar venganza, sectaria e injusta, de un gobierno que se equivocó defendiendo al depuesto presidente Zelaya, rechazado por su pueblo y cuyo único "mérito" era el de haberse sometido a Hugo Chávez para convertir a Honduras en otro Estado miembro de la izquierda totalitaria mundial.

El príncipe de Asturias ha estado presente últimamente en todas las ceremonias de toma de posesión de los dirigentes latinoamericanos y su ausencia de Honduras, el próximo 27 de enero, será una ofensa tan "evidente" como sectaria y antidemocrática, indigna de España y de la Europa democrática que Zapatero preside por turno.

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EL NIVEL INTELECTUAL DE LOS ASESORES DE ZAPATERO

Detrás de Zapatero existe una nutrida "corte" de asesores, nada menos que 656, más numerosa que la de cualquiera de sus predecesores y una de las más pobladas del planeta, toda una masa densa, neuronal e intelectual, cuya misión es dotar de lúcida brillantez al "Presidente" en sus decisiones e intervenciones. Pero, como suele ocurrir en el mundo de ZP, cuando se investiga y se profundiza, aparecen la sorpresa, la vergüenza, la chapuza y el drama: 233 asesores son titulados en bachiller elemental, 130 son graduados escolares y 66 tienen únicamente el certificado de estudios primarios.

Esa deficiente dotación intelectual del equipo que apoya al Presidente tal vez explique su deslumbrante y rica cosecha de carencias, errores y ridículos en los ámbitos nacional e internacional.

Creíamos que el escándalo estaba en el número de asesores de la Moncloa, desorbitado, imperial, improcedente en tiempos de crisis, pero resulta que está, sobre todo, en el escaso nivel intelectual del grupo que apoya al presidente español. Pocas neuronas, poca preparación, pocos títulos superiores y mucha mediocridad insultante dando soporte a un personaje plagado de errores y carencias del que ya se rien abiertamente en medio mundo.

La Historia nos ofrece ejemplos de todo tipo de gobernantes: crueles, sanguinarios, astutos, sagáces, mesianicos, eficaces, héroes, cultos etc.. Sin duda, todas sus personalidades influyeron en la forma de gobernar sus paises. La mayoria provenian de una élite preparada y formada para dirigir los destinos de sus pueblos. Sin embargo, las cosas han ido cambiando con los tiempos y hoy podemos decir que estas élites preparadas para gobernar han perdido la exclusiva o el monopolio del poder.

Con la llegada de las democracias tambien se democratizo el acceso al poder y por él han pasado politicos mas o menos preparados que siempre contaban con el apoyo de su partido y de parte de la población que les votaba. El sistema democrático español ha posibilitado que lleguen al poder personajes impuestos por estos partidos y al que el pueblo se ve abocado a elegir obligatoriamente. Son personajes que apenas conocemos y que vienen precedidos de una vida muy poco atractiva, que no se les conoce mérito alguno por el que hayan destacado en la sociedad y que se han forjado dentro de sus partidos. No hacen falta que esten preparados ni se les exige un background brillante para dirigir los destinos del pais. Los fallos del sistema y la estructura de los partidos hacen que aparezcan entre nosotros algunos de estos personajes, que, como el actual Presidente Zapatero, no ha conocido otra dedicación en su vida que no sea vivir en el partido y del partido. Osado y atrevido como es, se presentó y ganó su candidatura a la secretaria general del PSOE por silencio de unos y cobardias de otros. Mas vale no perder la silla y dejemos que este sea el futuro Presidente. Con estos trapos se confeccionó el traje que hoy tenemos en la Moncloa y que ha resultado uno de los gobernantes mas mediocres e insensatos que ha tenido España en su reciente Historia. Lo urgente en estos casos es colocarle inmediatamente un consejo asesor, como si de una Isabel II se tratara, con su Regenta, a ésta por menor y a Zapatero por incapaz.

Lo curioso es que a nuestro querido Presidente no le han colocado regente alguno, sino 656 asesores, tal vez uno por neurona. Son los que han hecho posible que el Presidente diga cosas como que "La Tierra pertenece al viento" o aquella otra de "Mi patria es la libertad", en un foro de The Economist. Es lógico pensar que el inspirador de la primera frase fuese un fisico y el de la segunda, algún filosofo. Hay otras frases como la pronunciada cuando le preguntaros ¿Que haria si se cruzara con un etarra? y contestó "Mirar para otro lado", ésta inspirada, supongo, por un experto en antiterrorismo. Cuando negó tozudamente la existencia de la actual crisis, debió estar aconsejado por algún Nobel de Economía.

Pero mi sorpresa, mi monumental sorpresa es que entre sus 656 asesores, aquellos que conforman esta corte de intelectos que tantas tardes de gloria y de risa están dando a España, no hay Nobel alguno, ni de Economia, ni de Literatura, ni fisicos, ni filosofos, ni econosmitas, ni nada de nada. De estos 656 asesores, al menos 429 de ellos estan repartidos en la siguiente escala: 233 son titulados en bachiller elemental, 130 en graduado escolar y 66 tienen el certificado de estudios primarios.

Es un plantel tan alucinante que ha hecho pensar a los rectores de nuestras universidades si no sería mejor cerrarlas y sustituirlas por discotecas, estudios donde grabar programas telebasura y redacciones de prensa rosa.

Superviviente

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El fracaso de la "casta" española

21.01.10 | 19:50. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, España

Los políticos españoles se hunden, tras haber perdido el prestigio, el aprecio y el respeto de los ciudadanos, arrastrando consigo a las grandes intituciones y a sectores vitales de la sociedad. Los políticos aparecen ya en la última encuesta del CIS como la tercera gran preocupación de los españoles, después del paro y de la situación económica. Ese dato refleja el rechazo popular a una casta política fracasada, que no ha sabido dar la talla. El deterioro sufrido por España en las últimas tres décadas es enorme y los principales culpables del desastre son los políticos. La gente es cada día más consciente de que nuestros políticos nos conducen hacia el desastre y hacia el fracaso como pueblo.

El deterioro de España bajo su falsa democracia ha sido aterrador. Un simple vistazo hacia el pasado nos lleva a conclusiones descorazonadoras: la fe en la democracia se ha perdido, la confianza en los líderes se ha esfumado, el impulso que nos hizo prósperos se ha apagado, los valores se han hundido y la esperanza ha desaparecido. Algunos sociólogos advierten que empieza a despertarse entre muchos ciudadanos frustrados por el mal gobierno un fuerte deseo de venganza contra los políticos, que sólo se calmará cuando los actuales dirigentes sean humillados en las urnas y expulsados del poder.

Las investigaciones sociológicas, muchas de las cuales se realizan sin que sus resultados sean dados a conocer, revelan que sectores tan vitales para el funcionamiento del país, como los jueces, los políticos, los policías y los periodistas están desprestigiados y carecen de credibilidad.

La España actual ha cambiado tanto que parece la antítesis de la que hace tres décadas afrontó la Transición y abrazó con ilusión la democracia. Desde entonces, las víctimas de la degradación democrática son muchas y el desprestigio afecta a sectores y colectivos realmente vitales. Casi todo lo que entonces era amado y respetado, hoy es recahazado y su imagen está por los suelos.

La primera víctima es la democracia, que entonces era deseada y aplaudida y hoy está bajo sospecha, con cientos de miles de ciudadanos convencidos de que lo que se instaló en España tras la muerte del Caudillo no fue una democracia sino una sucia partitocracia que no merece respeto.

Otra de las víctimas decisivas son los partidos políticos, anhelados y recibidos con entusiasmo tras la muerte de Franco, pero hoy convertidos en organizaciones desprestigiadas e incontroladas, con imagen de mafiosas y miradas por el ciudadano con recelo y sin credibilidad alguna. La vida de esos partidos se mantiene viva gracias a que gestionan de manera implacable grandes cuotas de poder y porque muchos viven de los privilegios y ventajas corruptas de la militancia, el clientelismo, el nepotismo y el amiguismo.

Pero hay más víctimas institucionales de gran calado: las administraciones públicas, el gobierno, la Justicia, el Parlamento, las fuerzas del orden y hasta la Monarquía y la Constitución, considerada ésta por muchos como inservible y necesitada de cambios por haber soportado el profundo y rápido deterioro del sistema.

Por sectores, los políticos y los periodistas, considerados casi héroes y admirados hace tres décadas, son hoy despreciados por gran parte de la ciudadanía, los primeros por el mal gobierno, la corrupción y la mala gestión de la democraica, y los segundos por su desprecio a la verdad, su alianza de intereses con los políticos y por su traición a los ciudadanos y a la demcoracia.

Detrás de políticos y periodistas figuran en el ranking del desprestigio dos profesiones también vilates para la democracia: los jueces y los policías.

Son también víctimas del profundo deterioro sufrido por España, al que nos han conducido los malos gobernantes, la confianza, la educación, el sentimiento europeo y los valores tradicionales, la mayoría de los cuales han desaparecido y han dejado de formar parte del comportamiento ciudadano.

Al contemplar el profundo deterioro sufrido por España en las últimas tres décadas, la conclusión es terrible: el país carece de columnas firmes que sostengan la convivencia, la sociedad y hasta el entramado de derechos y deberes cívicos. Sin confianza, si fe en el liderazgo, sin respeto a las autoridades, sin esperanza de justicia, sin acceso a la verdad, inmersos en la corrupción, sin valores firmes y con una subredosis de desesperación, España quizás sea ya un país desauciado y la gran víctima europea y occidental de una casta política digna de oprobio.

Todo este drama de decadencia y hundimiento moral se traduce en una realidad lacerante: España ocupa hoy la cabecera del ranking europeo en prostitución, tráfico y consumo de drogas, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, desempleo, aumento rápido de la pobreza, crecimiento de la corrupción pública, crecimiento desordenado del Estado, población encarcelada, deterioro de la seguridad ciudadana, fisuras en la unidad y otras muchas lacras y dramas.

Si el país fuera serio y justo, al contemplar el siniestro balance de las últimas tres décadas y el profundo deterioro, retiraría su apoyo y respeto a la clase política, principal culpable del drama, y exigiría una profunda regeneración con otro tipo de gente en el poder, más digna, preparada, justa y honrada.

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La rebelión de los ciudadanos contra la "casta" política

No es una utopía, ni un sueño, sino una realidad en crecimiento y ya visible. Lo que ocurre es que muchos están tan manipulados y confundidos por el poder que han perdido la visión. Los ciudadanos se están rebelando contra los políticos... y los políticos lo saben. Y están tan preocupados que estrechan filas, se hacen corporativos y han decidido unirse para defenderse. El enemigo, para muchos de ellos, somo los ciudadanos. La democracia ya no existe y ha sido sustituida por la indecencia.

Los ciudadanos rechazan el poder político en las democracias occidentales de muchas maneras. Una de ellas es votando contra lo que desea y propone la clase política que gobierna. Contra el Tratado de Maastricht votó nada menos que el 50.7 por ciento del electorado danés, en junio de 1992. Francia rechazó el mismo tratado, meses después, con un 49 por ciento de los votos. Pocos meses más tarde, los ciudadanos suizos se enfrentaron a sus élites políticas y se opusieron en referéndum a estrechar los lazos con la Unión Europea. En Italia, los plebiscitos de abril de 1993 demostraron que nada menos que el 82 por ciento exigía cambios radicales en el sistema electoral diseñado por los políticos. En Canadá, cerca del 55 por ciento de los votantes rechazaron el acuerdo constitucional de Charlottetown, a pesar de que era apoyado por todos los presidentes provinciales y por los tres mayores partidos del país. Más tarde, la nueva Constitución Europea, diseñada por políticos con alardes de éxito y apoyada por los parlamentos y gobiernos, fue rechazada por la mayoría de los electorados de Francia y Holanda, demostrando que el divorcio entre políticos y ciudadanos era ya alarmante y escandaloso.

Pero la corriente de oposición a los nuevos amos políticos, arrogantes, escasamente valorados y claramente enemistados con amplios sectores ciudadanos, tuvo muchas más manifestaciones en otros muchos países del mundo, entre ellos Polonia y España. En este último país, el gobierno que presidía el socialista José Luis Rodríguez Zapatero fue humillado dos veces seguidas por los ciudadanos, que se negaron a acudir a las urnas para pronunciarse en referéndum sobre los estatutos de Cataluña y Andalucía, propuestos por el gobierno, los cuales fueron finalmente aprobados con porcentajes vergonzosos, que apenas alcanzaban el tercio del electorado.

No es una expresión del cansancio o un desinterés circunstancial, como afirman los políticos, sino un verdadero movimiento "antisistema" que tiene múltiples aristas y que se plasma también en el ascenso de nuevos partidos populistas y muy críticos con la clase política tradicional. Ahí están para demostrarlo la Liga Norte, en Italia, el Partido Reformista, en Canadá, los grupos que apoyaron a Perot, en Estados Unidos, Ciudadanos y UPD, en España, el triunfo del populismo autóctono en países de América Latina como Venezuela, Bolivia y Ecuador, etc..

El movimiento emite mensajes tan claros como alarmantes: la política, tal como está concebida, no sirve, es ilegítima, concita el rechazo de la ciudadanía y responde a un diseño que sólo interesa a los políticos profesionales y a sus partidos políticos, que ya aparecen señalados en las encuestas entre las instituciones más desprestigiadas y corruptas del planeta.

La primera conclusión que surge espontánea del análisis de este amplio movimiento de resistencia es que mucha gente está pensado que la democracia, en lugar de liberar, oprime y que el régimen que nos imponen los partidos políticos no es una democracia aceptada por la ciudadanía, sino una oligocracia despreciable e impuesta desde el poder y por la fuerza. La segunda conclusión es todavía más alarmante: nuestros gobernantes, teóricamente democráticos, empiezan a ser percibidos claramente como ineficientes y opresores por grandes sectores de la sociedad.

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Cómo luchar contra el poder abusivo, la "casta" política y el mal gobierno

Un contertulio de Voto en Blanco me retó hace días a que escribiera sobre ¿Que alternativas y acciones cívicas puede desarrollar un ciudadano libre y demócrata frente al sistema que nos subyuga?

Es la gran pregunta que abruma a miles de demócratas españoles que, indignados ante el mal gobierno, contemplan importente cómo el país es conducido hacia el fracaso por un gobierno inepto y por una clase política que ha abrazado la corrupción, se ha aferrado a sus privilegios y ha traicionado la democracia.

Este artículo encierra la ambición de demostrar, nada menos, que el ciudadano cuenta todavía con armas y recursos que pueden cambiar el mundo y llevarle hasta la victoria.

Frente a una casta política blindada que se ha apoderado del Estado, que antepone sus propios intereses al bien común y que ha conseguido sacudirse todo control democrático, al ciudadano le quedan pocos recursos, pero todavía posee tres armas de un valor inmenso, con las cuales, aunque parezca imposible, puede derrotar a ese poder político de impresionante fuerza, dueño de la policía, del ejército, de los servicios secretos, de las leyes y del dinero de todos.

Esas armas cívicas capaces de derrotar al poder son el debate, la crítica y el boicot.

El debate es una de las actividades superiores del ser inteligente. Consiste en buscar la verdad junto a otras personas, aportando ideas y argumentos. El debate, cuando es cívico y lúcido, ayuda a descubrir la verdad, fortalece la mente y afirma las convicciones y criterios. Es un raro y valioso recurso de libertad que nos blinda frente al engaño del poder. Quien practica el debate, difícilmente será engañado y manipulado.

La crítica, cuando es inteligente e imaginativa, es demoledora. No hay gobierno ni partido, ni sistema que resista una buena dosis de crítica argumentada que ponga de relieve sus carencias, errores y daños. Criticar significa desposeer de prestigio a quien no lo merece, difundir las ideas democráticas por los cuatro vientos, aprovechando las nuevas tecnologías y espacios libres, como Internet, a disposición del ciudadano. La crítica inteligente y los argumentos destruyeron uno de los poderes más sólidos del siglo XX, el de Mohamed Reza Palhevi, en Irán. Combinada con el debate y con la conversación cívica, la crítica es de una eficacia sobrecogedora. Es probable que la crítica inteligente y justa haya sido la principal causante de que los políticos aparezcan ya en las encuestas como el tercer gran problema de España. Hay que conseguir que sean elevados hasta el primer puesto, que es el que justamente merecen, pues son ellos los culpables del desempleo (primer problema) y del deterioro de la economía (segundo problema).

El boicot es un arma revolucionaria y democrática al servicio del ciudadano, que puede ejercerla en cada instante, cuando compra, cuando lee, cuando conecta la radio y la televisión, cuando consume, cuando otorga su respeto y cariño... Para un auténtico demócrata, el boicot no es una opción, sino un deber. Debe boicotear a los malos políticos para despojarlos del prestigio social que no merecen, a los medios de comunicación que se someten al poder y que, a cambio de publicidad, concesiones y filtraciones, difunden la verdad del poder, que es distinta a la verdad auténtica y limpia. Debe boicotear a los empresarios y empresas que sostienen al poder antidemocrático, a los intelectuales que difunden propaganda en lugar de cultura y verdad, a los nacionalistas que odian la nación y dinamitan la convivencia, a las empresas y productos que los financian, a los que viven del odio y los esparcen como semilla maliciosa.

La sociedad civil está postrada y casi en estado de coma, pero si utiliza sus propios recursos resucitará casi milagrosamente porque la lucha genera energía y fuerzas increíbles. Una sociedad civil decidida a no soportar más el expolio, la corrupción y el mal gobierno es una terrible arma de destrucción tan masiva como pacífica y limpia.

Boicot y crítica también en sentido inverso, apoyando a los demócratas, difundiendo las ideas positivas, ensalzando los valores, exigiendo limpieza, entregando nuestro dinero y nuestro amor a las buenas causas...

Debemos ser conscientes de que el esfuerzo para convencer a la sociedad que nuestro mundo puede ser mejor que la pocilga en la que nos movemos, que la democracia hay que hacerla cada día, con mucho trabajo y sacrificio, será inmenso, casi eterno, pero merece la pena.

Prepararse para ese combate definitivo, en el que la inteligencia y la razón se enfrentarán a la fuerza y al abuso, es ya una ineludible obligación democrática: conciencia de que la lectura y el debate refuerzan la inteligencia y la libertad; seguridad de que el comportamiento ejemplar de los demócratas debe ser el contrapunto de la mezquindad de los corruptos y de los ilegítimos; fe en que el bien, tarde o temprano, termina siempre por derrotar al mal.

Empecemos por una acción concreta: inundemos La Moncloa con mensajes de rechazo a Zapatero. Pulsa aquí para hacerlo.

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