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España: terroristas en libertad por culpa de los políticos, no de la Justicia europea

Esta mujer ha asesinado a 24 personas y va a salir en libertad. Dicen que es por culpa de la Justicia europea, pero, aunque los medios y algunos políticos pretendan engañarnos culpando a los jueces de Estrasburgo, se trata de una chapuza mas de los políticos españoles. La gente, indignada al ver que los peores asesinos salen en libertad, está siendo engañada y culpa a los jueces ignorando que los culpables del desastre, una vez mas, son los políticos españoles.

Inés del Rio, asesina de 24 personas, saldrá en libertad muy pronto. Los políticos y la prensa le echarán la culpa al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero los verdaderos culpables son los políticos españoles, que una vez mas hicieron las cosas mal y aplicaron una medida de castigo a los criminales con efectos retroactivos, toda una aberración en el mundo del derecho y de las libertades. Debieron haber endurecido las leyes contra los delitos de terrorismo, pero solo supieron hacer una chapuza.

Lo grave del asunto es que detrás de Inés del Rio tendrán que salir decenas de malvados encarcelados, a los que los políticos españoles, con su torpeza, han abierto las puertas de la cárcel.

Inés del Río fue miembro del comando Madrid de ETA y fue condenada a 3.828 años por asesinar a 24 ciudadanos inocentes. Hoy el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dicho que el Gobierno español tiene que liberarla e indemnizarla por haberle aplicado la doctrina Parot, que permitía a la Justicia mantenerla en prisión.

Este martes, a las 9.15 de la mañana, el pleno extraordinario de la Audiencia Nacional se reúne para decidir si la pone en libertad. Sobre la mesa de los jueces, la sentencia de Estrasburgo. Y sobre la conciencia de Martiano Rajoy, la posibilidad de impedir que los terroristas se conviertan en los vencedores de la lucha antiterrorista.

El próximo viernes los jueces volverán a reunirse para decidir si liberan otra asesina, Jofesa Mercedes Enaga, miembro del comando Barcelona, una de las criminales del atentado de Hipercor (21 muertos). Y en las próximas semanas la Audiencia Nacional tendrá que revisar otros 30 casos de asesinos etarras que podrían quedar en libertad.

Miles de españoles indignados están culpando del desastre a los jueces y diciendo al gobierno que la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no es de obligado cumplimiento para España. Es cierto que algunos países, entre ellos Gran Bretaña, han rechazado sus sentencias, pero es mas que probable que España la cumpla porque, aunque lo disimulen y oculten con la complicidad de sus amigos de la prensa sometida, los políticos socialistas y de derechas saben que la doctrina Parot, al aplicarse con efectos retroactivos, viola la esencia de la justicia y uno de los derechos humanos básicos, el de ser juzgado según la ley vigente en el momento del delito.

Según la sentencia, España ha violado los artículos 7 y 5.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos que respectivamente establecen que "no hay pena sin ley" que la avale y "el derecho a la libertad y la seguridad" en el caso de la etarra y le he instado a liberarla "a la mayor brevedad" y le obliga a indemnizarla con 30.000 euros por daños morales en un plazo de tres meses, tal y como dictó su Tercera Sección en su sentencia del 10 de julio de 2012. También obliga a España a pagarle 1.500 euros en concepto de costas judiciales.

El mismo tribunal europeo muestra a los políticos españoles cual es el camino correcto al reconocer el derecho del gobierno de España a endurecer las penas para algunos delitos de especial gravedad, pero tiene que aplicar esas nuevas condenas a partir del momento en que sean aprobadas y entren en vigor, nunca con efectos retroactivos sobre delitos del pasado.

Los políticos españoles esconden su culpa detrás de sus lamentos y lágrimas ante las víctimas del terrorismo, pero una vez mas la culpa del nuevo drama es suya, como ocurre casi siempre en España, donde si las empresas cierran es porque están acribilladas por los impuestos y la burocracia, donde si los ciudadanos se suicidan es porque los políticos se niegan a reformar las sucias leyes que regulan los desahucios, si decenas de miles de españoles han sido saqueados y robados es porque los políticos han permitido a los bancos estafar con las participaciones preferentes, si hay miles de políticos que se han enriquecido ilegalmente sin ser perseguidos ni obligados a devolver lo robado es porque los políticos se han labrado un entorno de impunidad práctica que está reñido con la democracia y la ética... y un largo etcétera de errores, maldades y abusos que demuestran que detrás de cada desgracia, drama o abuso ocurrido en España durante las tres últimas décadas siempre está una clase política sin altura ni grandeza, sin ética ni sentido democrático, una de las peores castas políticas del planeta.

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La izquierda y la derecha, los peores enemigos de España

Los españoles somos los últimos de la OCDE en matemáticas y penúltimos en comprensión lectora. Es él nuevo "record" negativo de esta España sucia, injusta y embrutecida que han fabricado nuestros políticos, una casta que merece el desprecio de los ciudadanos. El nuevo "record" se agrega a otros que sitúan a los españoles en la cabeza de la prostitución europea, el tráfico y consumo de drogas, el blanqueo de dinero, el alcoholismo, el desprecio a la política y a los políticos, la degradación de la democracia, la corrupción, la injusticia y otras muchas lacras y dramas, todas ellas productos de un liderazgo político indecente y malvado que está infectado a la nación entera.

España tiene grandes enemigos, dentro y fuera de su suelo, pero ninguno es tan miserable y dañino como aquellos españoles que, encuadrados en la izquierda y la derecha política, destrozan el país, dinamitan sus valores y se pelean por sus despojos sin otro instinto que el predador. Las izquierdas y las derechas, siempre enfrentadas entre si y solo capaces de unirse contra el pueblo y contra España, son las culpables de los grandes males de la nación desde los tiempos de la Reconquista. La pobreza, la injusticia, las guerras, las masacres y una inmensa catarata de males y canalladas son obra de esa política malvada y envilecida que lleva demasiados siglos dominando España y que, en los tiempos actuales, ha sabido camuflarse de "demócrata" para seguir cumpliendo su misión maligna y depravada.

Triturar a esa izquierda antiespañola, separatista, colaboracionista con el terrorismo, corrupta hasta la médula, y anticristiana, que ha hundido a este país en el caos más absoluto y en la iniquidad moral más terrible, debería ser la labor prioritaria de todo ciudadano honrado que ame a España, tan prioritaria como erradicar la derecha arrogante e inmoral "made in Spain", acomplejada y cruel, clasista y predadora, que lleva siglos creyendo que el Estado le pertenece, que sólo sabe luchar por sus privilegios y que contempla siempre al pueblo como maloliente masa de animales, digna de ser esclavizada.

No será hoy, ni mañana, ni dentro de un mes, pero llegará un día en el que nos deprenderemos de esta miserable izquierda, de esa derecha indigna y de esta falsa democracia fantasmagórica para instaurar un Estado que en lugar de avergonzarnos y envilecernos aporte unidad, dignidad, trabajo, solidaridad, ilusión y orgullo de ser español. No sabemos cuando, pero que no nos quepa duda de que ese momento llegará.

Mientras llega, nuestro primer deber como ciudadanos demócratas es luchar pacíficamente, aunque sin pausa, para que esa llegada se acelere.

La derecha y la izquierda, en España, no son, como en otros países, dos formas distintas de entender la sociedad y la vida política, sino dos facetas de la caza al ciudadano, dos bandas que constantemente se disputan el poder, representando no dos opciones distintas sino las dos caras de una misma moneda sucia y depravada, acostumbrada mil veces a anteponer sus propios intereses al bien común y entrenadas para actuar como parásitos de España. Quieren exhibir ante el engañado pueblo sus diferencias para que parezcan profundas, pero se trata de un burdo engaño porque siempre se ponen de acuerdo para otorgarse privilegios, para fortalecer su impunidad y para guardar silencio ante los respectivos saqueos y correrías.

El balance de esa derecha y de esa izquierda, después de haber mandado durante siglos, es sobrecogedor. Han convertido aquella España que fue un imperio temido en un país débil y sin amigos y en lugar de crear una sociedad justa y capaz de enorgullecer a sus miembros, han construido un país que paga impuestos insoportables, que apenas recibe servicios del Estado, con mas políticos "colocados" y cobrando del erario que Francia y Alemania juntas, que ocupa los primeros puestos del ranking mundial en corrupción, tráfico y consumo de drogas, acogida de dinero sucio, desempleo, avance de la pobreza, pésima distribución de la riqueza, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, desprecio de los ciudadanos a sus dirigentes, descrédito de la política y muchos otros vicios y lacras.

Bajo su nefasto mandato han alimentado el nacionalismo, el separatismo, la insolidaridad, la envidia, la caída de los valores y la injusticia, además de haber violado las reglas básicas de la democracia, mentido, engañado y conducido a su pueblo por las rutas de la mentira y la estafa. Sus dirigentes han sido cualquier cosa menos ejemplares y hoy hay mas de mil causas abiertas contra los partidos políticos por corrupción y abuso de poder. Sólo ETA supera al PP y al PSOE como organizaciones con mas delitos y delincuentes encuadrados.

Solo sueñan con gestionar el poder y la riqueza que de ese poder puede extraerse. Para lograrlo, se alían con cualquiera, incluso con nacionalistas extremos que odian a España.. Son arrogantes e inmorales como nadie podía imaginar. No reaccionan ante las adversidades y han aprendido a blindarse ante el desprecio y el rechazo de los ciudadanos, a los que, hipócritamente, dicen que sirven. Las encuestas los señalan como el segundo gran problema del pais, pero ellos siguen en su terea de demolición y saqueo, mientras el pueblo ha convertido ya en sueño y leyenda su largo e insatisfecho anhelo de contar con un Estado decente, justo y capaz de hacer sentir mas orgullo que vergüenza.

Todavía son capaces de mantenerse algunos años en el poder porque han conseguido idiotizar a algunos millones de españoles, que siguen votándoles como auténticos esclavos lobotomizados, pero ellos saben que el número de la gente decente que les rechaza y aprende a despreciarlos es cada día mayor, lo que representa, mas temprano que tarde, su sentencia de muerte y el fin de la ignominia política española.

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¡Bendita resistencia!

10.10.13 | 06:54. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España

La España que saldrá de la crisis no se parecerá mucho a la vieja España próspera y feliz de hace una década. Nada volverá a ser igual porque los gobiernos españoles no podrán seguir gastando y endeudándose sin responsabilidad. Los ciudadanos no sólo serán mas pobres, sino que también serán mas tristes y habrán perdido muchos de sus derechos y conquistas históricas. Ya no serán ciudadanos libres, sino gente sometida a un poder ávido de privilegios, implacable en el dominio y con un terrible déficit ético y de decencia.

Las elites dominantes están cambiando el mundo y sustituyendo la sociedad libre, educada, plural, pensante y poblada de ciudadanos por otra donde sólo existan poderosos y borregos torpes, pobres y acobardados. Los ciudadanos que luchan por impedir esa crimen son los héroes de nuestro tiempo. Hay que sumarse a la lucha porque la libertad y la decencia están retrocediendo y perdiendo la guerra del futuro.

Resistir y hacer frente a la injusticia no es una opción sino un deber para todo ciudadano decente. España es, básicamente, un país sin justicia, desequilibrado y gobernado por partidos políticos poco fiables que han demostrado su incapacidad. Hay datos muy sólidos que demuestran el fracaso de los políticos españoles: Cataluña y Euskadi quieren ser independientes y la mayoría de los ciudadanos reflejan en las encuestas que no se fían de la clase política, a la que rechazan desde una abrumadora mayoría. Los políticos, mientras tanto, ni siquiera toman nota del rechazo popular y de su desprestigio internacional, ignorando que sin el apoyo de los administrados, en democracia, sólo queda la opresión. Ellos siguen firmes en lo suyo, que es construir un mundo peor y el disfrute corrupto y antidemocrático de los privilegios y del poder.

No existe en el mundo político actual nada más digno y democrático que resistir ante el poder y luchar para evitar que gente sin escrúpulos construya un mundo nuevo, dividido en elites privilegiados y masas esclavizadas. Los que resisten ante el poder inicuo que liquida derechos ciudadanos y aspira a crear un mundo claramente dividido entre privilegiados y borregos torpes, asustados y empobrecidos son la última esperanza de una civilización amenazada de muerte por clases dirigentes sin grandeza ni solvencia ética, que han perdido la generosidad y solo piensan ya en su propio provecho.

El mayor logro de las decadentes y deterioradas democracias actuales es que han hecho creer a los ciudadanos que viven en libertad y que son ellos los que deciden, cuando la realidad es justo lo contrario. La influencia real del ciudadano en las democracias degradadas que se han impuesto en países como España es comparable a la que posee en un sistema totalitario. La única diferencia es que en España, los ciudadanos se creen libres e importantes, cuando en realidad no cuentan y son borregos sometidos, que ni siquiera perciben que están siendo manipulados, esquilmados y saqueados.

La manipulación del ciudadano es la obra de arte en las falsas democracias. Los explotados se creen los dueños del sistema y consideran decisivo su poder de votar en las urnas, cuando únicamente pueden elegir a los que ya previamente han sido elegidos y colocados en las listas por las élites todopoderosas de los partidos políticos. Los que están siendo saqueados y despojados de derechos, libertades y prosperidad creen que han elegido a sus representantes, pero los que se sientan en los parlamentos y gobiernos sólo representan a los partidos que les han elegido, sin ni siquiera mantener contacto alguno con sus representados, a los que ignoran y someten sin piedad.

La realidad cruda es que a los ciudadanos se les está arrebatando la capacidad crítica, la información veraz, la libertad y la capacidad de rebelarse. Las nuevas tecnologías están siendo utilizadas por el Estado para mentir, manipular, someter y anestesiar a los ciudadanos, que ni siquiera perciben que están siendo despojados de sus conquistas y derechos históricos. Las democracia eran, al nacer, estados de opinión en los que el ciudadano contaba y ejercía como soberano, pero ahora son estados de dominio en los que el ciudadano ha quedado anulado y tan confundido que ni siquiera sabe que ya es un despojo sin poder, sin participación en los procesos de toma de decisiones y sin control de su propia vida.

La gran paradoja de nuestro mundo es que mientras se proclaman como nunca las libertades y derechos del ser humano, éste nunca ha estado tan sometido y manipulado. Abrumado por impuestos que quintuplican los famosos "diezmos" medievales, sometidos a una ley que no es igual para todos e ilícitamente dominado por las castas y clanes que controlan todos los recursos y poderes del Estado, sobre todo por las élites de los partidos políticos y sus aliados financieros, el ciudadano del siglo XXI se cree soberano, pero sólo es una piltrafa. Los poderosos dicen que le sirven, pero en realidad son casi esclavos de gente revestida de privilegios, poderes especiales y hasta fueros comparables a los que disfrutaban en el antiguo régimen la nobleza, el clero y los altos oficiales del Ejército.

Toda esa gran estafa queda perfectamente ocultada y escondida por la propaganda, la mentira y la confusión que fabrican los políticos con la ayuda de los medios de comunicación sometidos al poder.

La nueva sociedad, dominada por el conformismo, la insolidaridad y el sálvese quien pueda, se va instalando cada día con mas fuerza, sin que nadie resista a la decadencia salvo los pocos que han optado por la vigilancia al poder, la crítica y la resistencia activa, un pequeño ejército de demócratas acosado por el poder, abandonado por sus congéneres sometidos y tan mermado que constituye un pequeño grupo humano de héroes en claro peligro de extinción.

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La socialista Susana Díaz se perfila ya como sustituta de Rubalcaba

04.10.13 | 07:31. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Andalucía, España

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, un mes después de su nombramiento, se perfila ya como la posible sucesora de Rubalcaba al frente del PSOE. Su valentía política le está permitiendo destacar en un mundo de hombres acobardados que confunden la lealtad con el sometimiento al líder y a la mentira y que son incapaces de reconocer que los socialistas, con su mal gobierno, han empujado a España hacia el abismo y el fracaso.

El partido socialista está cargado de culpa y el gobierno andaluz que ella preside es campeón en suciedades y fracasos, pero Susana Díaz está dando algunos pasos esperanzadores, como el que acaba de protagonizar al culpar a Zapatero de la actual situación de Cataluña. Es la primera socialista importante que reconoce en público que aquella imbecilidad del imbécil Zapatero, cuando dijo que aceptaría todo lo que llegara del Parlament de Cataluña, fue un error garrafal. Le queda mucho camino por recorrer, pero ya se perfila como la mas valiente y sincera entre una manada de dirigentes socialistas cobardes, hipócritas e incapaces de reconocer sus miserias.

Los pasos siguientes de Susana Díaz en su ruta hacia el liderazgo de un PSOE mas decente pasan por reconocer que sus socios de IU en el gobierno andaluz son una rémora poco democrática, que sus amigos de UGT son campeones en choriceos y suciedades y que el gobierno que ha heredado tiene una deuda casi impagable con los ciudadanos de Andalucía, a los que ha saqueado, engañado, empobrecido y gobernado sin ética. Ha sido valiente como ningún hombre del socialismo español, todos asustados y confundiendo lealtad con la omertá, cuando ha dicho, delante de Pere Navarro, un catalán hipocritón, cada día mas alejado del PSOE y de España, que hay que acabar pronto con la trampa del "derecho a decidir", que es una clara vía hacia la independencia para los que odian lo español. Tan sólo por haber dicho eso, ya está colocada por delante de Rubalcaba y del resto de la manada de cobardes, en la carrera del futuro socialista.

Todos pensábamos que Susana, a la que no se le conoce otra vida que la interna en su partido, iba a ser otro producto mas del decepcionante horno socialista, experto en fabricar mediocres engreídos, hipócritas e ineptos, pero hoy es lícito pensar que, aunque esté hecha de la misma pasta que sus colegas socialistas, tiene, sorprendentemente, algunos rasgos de vergüenza política y asomos de decencia.

Muchos dentro del PSOE lo han pensado siempre y lo habían reconocido delante de sus amigos, pero ninguno se había atrevido a plantearlo con tanta claridad y en público. “Creo que no fue un acierto afirmar que se aceptaría cualquier texto del Estatut que viniese de Catalunya”, ha asegurado la nueva presidenta de la Junta de Andalucía en su primer acto público en Madrid, justo un mes después de haber tomado posesión del cargo, apuntando a la nefasta decisión de José Luis Rodríguez Zapatero como una de las causas que han provocado el actual “desafío soberanista” en que está inmersa Catalunya. “Parte de la culpa la hemos tenido todos”, ha añadido, admitiendo la parte de la responsabilidad que le corresponde al PSOE.

Susana, nada mas ocupar la presidencia de la Junta, dijo que lucharía con todas sus fuerzas contra la corrupción y mas tarde, refiriéndose a los sucios EREs fraudulentos del socialismo andaluz, dijo que habría que asumir la responsabilidad y lograr que los ladrones devuelvan lo robado. Ese es el camino, pero hay que ir mas allá de las palabras y cambiar el pozo negro del socialismo andaluz como un calcetín.

Ese es el camino, aunque sólo es el principio de un larga vereda de tormentos que conduce a la regeneración y que pasa por reconocer que en el PSOE, como en el PP, IU y los distintos nacionalismos con representación en los parlamentos españoles, se han cometido irregularidades, fechorías, delitos, canalladas, abusos y muchas tropelías antidemocráticas y exentas de ética, siempre en detrimento de los ciudadanos, a los que tenían la obligación de servir y conducir hacia la prosperidad y la felicidad. Pero no bastará con reconocer los pecados de los socialistas españoles, culpables de muchas de las actuales calamidades de España, incluso de parte de su ruina económica. Tendrá también que cambiar las cosas y luchar por convertir al PSOE en una formación de demócratas dignos y decentes, no como ahora, que es una banda de políticos denostados por la ciudadanía, ya casi odiados por todos los españoles decentes, en la que se esconden malhechores, trileros, sinvergüenzas y saqueadores.

Pero el mayor reto de Susana y del socialismo que aspira a renovarse será aprender a ser demócratas en un país de sátrapas con alma totalitaria que se comportan como energúmenos abusadores, arbitrarios y elitistas. Tendrán que democratizar la vida interna del partido, un desafío casi imposible en un mundo diseñado para que sólo los babosos y los cobardes sometidos puedan prosperar. Tendrán que aprender a escuchar los deseos y anhelos del ciudadano, que es el soberano del sistema, hoy despreciado por los políticos y exiliado del proceso de toma de decisiones. Tendrán que someterse a controles férreos que limiten sus poderes, a vivir sin subvenciones públicas y a entender y asumir, con todas las consecuencias, valores que son imprescindibles en democracia, como el imperio de una ley igual para todos, el castigo para los ladrones y el respeto a una sociedad civil que los antidemocráticos partidos políticos españoles han ocupado como si fueran ejércitos invasores.

Su camino es difícil, casi imposible, pero merece la pena emprenderlo en esta España atormentada por su nefasta casta política. Aunque sea derrotada por la legión de miserables que le rodea, siempre contará con el reconocimiento de los demócratas españoles y de los millones de ciudadanos que anhelamos la regeneración de la pocilga.

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La degradación de los políticos españoles

El sometimiento humillante al jefe, el autoritarismo, la ausencia de debate interno, la represión de la conciencia, la renuncia a la crítica, la alteración de la escala de valores y, en definitiva, la falta de libertad, convierte a los partidos políticos españoles en fábricas de ineptos, de propensos a la corrupción y de gente escasamente demócrata y poco preparada para gobernar en democracia.

Pocos ignoran que la política y los políticos españoles están seriamente degradados. Los fracasos acumulados al gobernar y los datos que arrojan las encuestas, donde queda reflejado el rechazo y el desprecio de los ciudadanos a la "casta" política, así lo confirman, pero pocos conocen las verdaderas razones que han provocado esa profunda degradación. Sin embargo, descubrir la causa es sencillo porque la Historia ha demostrado hasta la saciedad que la falta de libertad y sobre todo el sometimiento esclavo a otros humanos siempre empobrece y degrada.

La falta de libertad en la vida interna de los partidos ha convertido a esas formaciones en fábricas de ineptos, de corruptos y a veces también de enfermos mentales engreídos e incapaces de discernir entre el bien y el mal.

Un reciente estudio de la Universidad de Michigan revela que "Si todos fuéramos egoístas y malos, el ser humano se extinguiría", una conclusión reveladora que contradice el consejo "progre" de pensar siempre en uno mismo y que explica la enorme influencia que están teniendo los partidos políticos en el deterioro de la sociedad y hasta de la civilización humana.

Contemplar como un imbécil con poder se equivoca,, miente y mete la pata sin poder decirlo y, además, estar obligado a felicitar al inepto y al idiota es un ejercicio capaz de degradar y hasta de envilecer a cualquier ser humano. Si, además, uno está obligado, dentro de los partidos, regidos por el autoritarismo vertical, a repetir hasta la saciedad esa alabanza al torpe y esas lisonjas a los que mandan, aunque sean idiotas, la degradación se hace endémica e irreversible.

Cocinados en ese sometimiento al jefe, en la renuncia al libre albedrío, a la conciencia y a la crítica, sin libertad suficiente para crecer en responsabilidad y criterio propio, aquellos que se lo deben todo al partido y que desconocen otro mundo que el de la militancia se convierten en monstruos.

Para hacer carrera dentro de un partido político español hay que renunciar a la libertad individual, al libre pensamiento, a la conciencia propia, al análisis independiente, al debate y al discernimiento. El sometimiento al líder y al pensamiento oficial priva sobre cualquier otro valor, lo que implica un proceso implacable y profundo de empobrecimiento moral e intelectual que, al operar durante años, convierte a los militantes y cuadros en gente mediocre y mal preparada para gobernar.

Hay demasiados vicios internos en los partidos que conducen a la degradación y el envilecimiento, pero el mas grave de todos quizás sea el de la "omertá" (la obligación de guardar silencio sobre las suciedades y abusos), en aras de una lealtad mal entendida y transformada en complicidad. La ley dice que es obligación del ciudadano denunciar un delito cuando lo conoce, pero esa ley no rige en los partidos, donde la denuncia de los abusos, corrupciones y arbitrariedades está prohibida porque se confunde con la deslealtad y la traición. Es el mismo código de conducta que tienen las mafias, desde la de Chicago a la rusa, incluyendo a la yakuza japonesa y a la calabresa.

Dentro de los partidos se conocen casi todos los secretos y suciedades, pero muy raramente esos secretos salen del grupo, siempre por miedo a ser represaliado. Los cuadros del PP sabían de la existencia de sobres de dinero complementario en los altos niveles, así como del pago de "tributos" en negro por parte de empresas que aspiran a recibir contratos públicos, subvenciones o concesiones, pero nadie los denuncia ante el juez, como es el deber de todo demócrata. Ese silencio envilece y convierte a los partidos políticos en aglomeraciones de cómplices activos. Del mismo modo, todos los altos cargos de la Junta de Andalucía conocen las malas prácticas y delitos que comete el PSOE andaluz con los dineros públicos, utilizado para pagar campañas y "ayudas" a jefes, militantes y amigos del poder, pero nadie ha denunciado esos delitos porque pertenecer al partido implica comulgar con las canalladas y delitos.

Con esos comportamientos, España ha llegado a convertirse en una cloaca, impulsada y liderada desde la clase política, protagonista de una corrupción intensa y profunda que ha trascendido los ámbitos de los partidos políticos y ha anidado en el Estado y sus instituciones.

Frente a esa infección no hay mas receta que "mas democracia", una democracia auténtica que imponga la libertad en el seno de los partidos y que respete y haga cumplir una ley que debe reformarse para que los canallas y corruptos sean castigados y para que los ladrones políticos se pudran en la cárcel mientras no devuelvan el botín. La única salida para partidos políticos que hoy están "tocados" y en profundo declive sería la implantación de la libertad de debate, de conciencia y de pensamiento en sus filas, pero esos valores son imposibles en partidos verticales y autoritarios que incumplen el mandato constitucional de funcionamiento democrático en la vida interna

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El intento de "censurar" a Bloomberg ridiculiza a la falsa democracia española

El intento, por parte del equipo de Rajoy, de silenciar el tema "Bárcenas" en la entrevista que Bloomberg hizo al presidente español en Nueva York demuestra el escaso sentido de la democracia que tienen la Moncloa y el partido que gobierna España. La periodista norteamericana Sara Eisen, de la cadena económica Bloomberg, hizo cinco preguntas a Rajoy sobre el asunto Bárcenas, algunas con fina agudeza, algo que disgustó al presidente y a su equipo que, al parecer, intentaron que Bloomberg no las emitiera.

El tema ha sorprendido en el mundo desarrollado y ha servido para ridiculizar una vez mas a la pobre y degradada democracia española. Ese comportamiento es propio del pasado, de viejas dictaduras y de poderes que nada tienen que ver con las democracias, las cuales, aunque en la Moncloa no lo sepan, son imposibles sin respeto a la transparencia y a la verdad. El pueblo tiene siempre derecho a saber la verdad, un derecho sagrado en democracia. Rajoy y sus muchachos deberían hacer un curso acelerado para convertirse en demócratas, aunque mucho nos tememos que la democracia no se aprende con lecciones aceleradas sino con la práctica reiterada, durante la vida, del debate, la colaboración con el prójimo, el librepensamiento, el respeto a los demás, la ejemplaridad y el cultivo de los grandes valores.

La mentira y la apacidad se han transformado en políticas de Estado en la democracia española, sobre todo en los periodos de Zapatero y Rajoy. Zapatero mintió a los españoles muchas veces y lo hizo con especial descaro cuando ocultó la crisis y sus negociaciones con ETA. Rajoy inauguró su mandato con la inmensa falsedad de incumplir sus promesas electorales, subiendo los impuestos que prometió bajar y cerrando los ojos ante una corrupción que prometió combatir. El intento de "censurar" la entrevista de Bloomberg no es nada mas que una consecuencia lógica del pobre y viciado concepto de la democracia que tienen los grandes partidos políticos españoles, que creen que ganar las elecciones equivale a una patente de corso para practicar todo tipo de abusos y arbitrariedades, entre ellas violaciones reiteradas a la verdad y a la esencia de la democracia, un sistema cuyas principales reglas son ignoradas en España: separación de poderes, elecciones realmente libres, una ley asumida por los ciudadanos e igual para todos, imperio de la verdad y la transparencia, participación del ciudadano en los procesos de toma de decisiones, castigo para los corruptos y, sobre todo, eficaces y drásticas limitaciones al poder de los políticos y de sus partidos, que en España operan con una casi completa impunidad.

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El gran escándalo de España, cubierto hasta ahora con éxito por los políticos, empieza a descubrirse

El diario alemán Die Welt acaba de afirmar que el nivel de corrupción en algunos países del sur de Europa, entre ellos España, es comparable a una dictadura del Tercer Mundo. Esa corrupción, además de una enfermedad grave de la democracia, es una conducta política que ya ha infectado a muchas instituciones y a millones de ciudadanos. El daño que los políticos han causado a España infectándola con "su" corrupción es irreparable y debería representar su ruina y desaparición como partidos políticos representativos de una democracia.

"La corrupción en España es comparable a una dictadura del Tercer Mundo", según el diario alemán Die Welt.

Es cierto que la corrupción se extiende por las instituciones y por la misma sociedad, pero el origen del mal y la principal fuente de contaminación han sido y son los partidos políticos, cuyo comportamiento inicuo convierte el sistema político español en un vertedero que todavía oculta sus peores despojos y podredumbres.

El que podría convertirse en el mayor escándalo de la mal llamada "democracia" española empieza ya a desvelarse:

"España paga prácticamente el doble que Alemania por construir sus carreteras, según se desprende del informe '¿Se gastan correctamente los fondos de la política de cohesión de la UE destinados a las carreteras?' que ha hecho público el Tribunal de Cuentas Europeo, que precisa que "no existen pruebas" de que estas diferencias se deban a los costes de mano de obra".

¿Alguien se ha preguntado por qué un país como España, no precisamente de los mas ricos de Europa, tiene la mejor red ferroviaria de Alta Velocidad y una envidiable red de autopistas y autovías, además de decenas de nuevos aeropuertos e infraestructuras de todo tipo, algunas de ellas superfluas y escandalosamente infrautilizadas?

La respuesta pronto será descubierta y causará mas vergüenza: Algunos partidos políticos gobernantes han utilizado las obras públicas para financiarse. Los españoles acumularán mas vergüenza y el mundo sentirá mas asco ante los políticos españoles cuando quede al descubierto que parte de los euros gastados en carreteras, ferrocarriles y grandes obras se fue para la "cuota de corrupción".

No existe otra explicación posible, ni siquiera teniendo en cuenta que el territorio español es mas accidentado que el alemán y que los costes de financiación son mas elevados para España. La diferencia es demasiado grande.

Empresas adjudicatarias de los proyectos de ingeniería y de las obras han pagado "comisiones" a los partidos políticos, que las han recompensado adjudicándoles importantes concursos públicos, como ha quedado demostrado en el caso Barcenas. Esos sobrecostes, al final, eran cargados a la obra, que siempre incrementaban sus precios de partida notablemente.

La práctica no ha sido una exclusiva del PP sino que afecta al PSOE, IU, partidos nacionalistas y a todos los que de alguna manera han gobernado la nación o las comunidades autonómicas, que han convertido en una conducta habitual el cobro de compensaciones por obras, concursos, adjudicaciones, concesiones y otras ayudas. La práctica viola las leyes de contratación y el principio de igualdad, garantizado por la Constitución, pero ha servido para que el país se cubra de vergüenza, la corrupción contamine a la nación y los políticos españoles naden en la abundancia, cobren sobresueldos y muchos de ellos se enriquezcan de manera inexplicable.

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España camina con paso firme hacia el Tercer Mundo

Uno de cada tres de los nuevos pobres europeos en 2025 será español, según un informe de Intermon Oxfam, que confirma así que España, mal gobernada y víctima de un Estado inmenso e incosteable, endeudamiento feroz, despilfarro y otros abusos de su clase política, camina con paso firme hacia el Tercer Mundo. Las frases del Ministro Montoro afirmando que España está de nuevo en vísperar de sorprender al mundo con su desarrollo económico son mentiras del poder y aspiraciones imposibles mientras persista el liderazgo de una clase política que mantiene un Estado obeso, injusto e incosteable, plagado de políticos enchufados.

Con un poder político caciquil e influido por terratenientes del pasado o adoradores del Estado, ya sean de derecha o de izquierda, España, ante la triste y suicida indiferencia de sus ciudadanos, muchos de ellos con alma de esclavos y atontados por el discurso castrante de políticos y de los periodistas sometidos al poder, se encamina con paso firme hacia el Tercer Mundo, donde nos esperan la pobreza, las tensiones y todo tipo de conflictos.

Ese es el destino lógico de una sociedad que ha dilapidado sus valores, que desconoce la importancia del esfuerzo y de la limpieza, que se ha habituado a lo corrupto, que consume sus energías en luchas internas, que otorga privilegios a una casta política que merece más el banquillo de los acusados, que desprecia la verdadera democracia, prisionera de partidos políticos todopoderosos que marginan al ciudadano, nombran jueces, se recubren de obscena impunidad y que premia a nacionalistas excluyentes, a los que se les ve a leguas su odio a la patria común.

España es candidato evidente al nuevo Tercer Mundo en gestación, del que salen, por su esfuerzo y ambición joven, aquellas sociedades que aman la libertad y el esfuerzo, presentes en países como Brasil, China, México, India y otros muchos, y en el que entran los que han abrazado la mentira, la corrupción, el hedonismo sin valores y el abuso de un poder político, con sus ciudadanos marginados o aplastados, que se ha utilizado para cimentar la injusticia, engordar a las élites y machacar a los débiles y desprotegidos.

Aunque no nos guste el destino que el mundo nos depara, quizás nos merezcamos caer en el foso de la pobreza por haber permanecido en nuestros hogares, acobardados y mudos, mientras los poderosos saqueaban las cajas de ahorro o subían injustamente los impuestos, mientras despilfarraban, se negaban a adelgazar el Estado monstruoso que habían construido, bendecían la terrible estafa de las participaciones preferentes y preferían expoliar al ciudadano antes que cerrar una sola de esas costosas televisiones públicas que únicamente sirven como vehículos de propaganda y mentira.

Para evitar el casi inexorable avance de España hacia el nuevo Tercer Mundo y la pobreza sólo hay un camino: la regeneración de la sociedad, una reacción vital y digna de la ciudadanía que suplante a los actuales dirigentes políticos por dirigentes decentes y democráticos, que restablezca la vigencia de los valores y que luche a diario por construir una sociedad justa, diametralmente opuesta a la actual, podrida de corrupción, abuso de poder y distancias insufribles entre ricos y pobres, políticos y ciudadanos y privilegiados y marginados.

Solo el pago de la terrible deuda acumulada, producto del despilfarro de los políticos y de una forma canalla de gobernar, donde se ha pensado siempre en el presente y jamás en el futuro, garantiza casi la caída en la pobreza, pues los españoles tardaremos décadas en pagar las deudas contraídas por políticos tan ineficaces y lamentables como Zapatero, Rajoy y muchos reyezuelos regionales que han construido verdaderos miniestados opulentos e injustos.

Pero de todas las lacras y herencias, la que mas nos empuja hacia ese nuevo Tercer Mundo amenazador que acogerá a los nuevos pobres del planeta es la corrupción, sobre toda la institucional, la que ha infectado la vida pública, los concursos del Estado, las subvenciones, el urbanismo, las concesiones y otras muchas manifestaciones del poder. La corrupción ha hecho de España un país maloliente, líder mundial en fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, alcoholismo, prostitución, refugio de mafias, tráfico y consumo de drogas, blanqueo de dinero, degradación de la política, desempleo, avance de la pobreza y un largo etcétera de degradaciones, que pesan sobre la nación como una losa de plomo y que nos empujan, con fuerza, hacia el foso de la pobreza y el fracaso.

Voto en Blanco


Salvar a España es hacerla más justa y decente

16.09.13 | 07:09. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Dictadura

Muchos ciudadanos, preocupados, quieren hacer algo para salvar a España del desastre que la amenaza, pero no saben qué hacer. Sin embargo, la respuesta es sencilla: sustituya el actual sistema, que es una dictadura de partidos corrupta, ineficiente y antidemocrática, por una verdadera democracia de ciudadanos libres y sometidos a la ley ¿Cómo conseguirlo? La receta es amplia y compleja: manifestaciones como la que se está gestando para el 12 de octubre, creación de opinión, espíritu ciudadano crítico, acoso y derribo al político corrupto y al mal gobernante...

Piense en un problema de España, ya sea el paro, la corrupción, el abuso de poder, la pobreza, la debilidad económica, el desprestigio de su política, los impuestos abusivos, la justicia sometida, las mentiras del poder, el indepentismo, la injusticia o cualquier otro. Le apuesto cien contra uno a que cualquier problema que pueda identificar es culpa de nuestra clase política, una de las peores y más fracasadas del planeta. Por eso, cualquier intento de regeneración o avance del país pasa, necesariamente, por sustituir este sistema injusto y desequilibrado, que permite que gente sin altura, grandeza, ética e inteligencia se encarame al poder y desde ahí nos destruya la nación.

No existe en España una emergencia mayor que la reforma urgente del actual sistema, que debe ser sustituido por una verdadera democracia que otorgue a los ciudadanos, ilicitamente desplazados en el actual sistema, el protagonismo que les corresponde como soberanos, y que no soporte en su cúspide a la enorme cantidad de chorizos, mediocres y sinvergüenzas arrogantes que hoy campean por España, con poder descontrolado y con impudicia, para dolor y vergüenza de los españoles.

Todo lo que los políticos tocan lo estropean y, además de crear los problemas, después los empeoran con sus absurdas intervenciones. Rubalcaba dice que la solución del problema catalán pasa por hacer de España un Estado Federal, mientras Rajoy se enroca y afirma que hay que respetar la constitución. Sin embargo, ninguno de los dos reconoce que la verdadera solución sería hacer de España un país próspero, justo, decente y en el que vivir resulte atractivo. Huir de una España como la que los políticos han creado es lo mas lógico ante un panorama desolador y deprimente marcado por impuestos injustos, poder arbitrario, impunidad de los corruptos, desempleo, destrucción del tejido productivo, privilegios inmerecidos de la casta, injusticia generalizada, enriquecimiento ilícito de miles de políticos, compra de votos, pactos inconfesables con los nacionalistas excluyentes, violaciones continuas a la democracia... En los primeros años de la Transición, los separatistas catalanes eran cuatro descerebrados pero hoy, gracias a los políticos de un lado y de otro, son multitud. Aunque lo silencien, tanto Rajoy como Rubalcaba saben que la solución de España pasa por rediseñar el país y sustituir la presente cloaca por un Estado decente en el que los ciudadanos se sientan respetados, protegidos por la ley, gobernados por gente con valores y a gusto, caminando y soñando justos.

¿Quién va a amar o defender un Estado en manos de políticos rechazados por los ciudadanos, marcados por la corrupción, ineficientes, mediocres, arrogantes y culpables de graves "pecados" contra la decencia, la democracia y la Justicia, como son el de preferir acribillar con impuestos a los ciudadanos, antes de ahorrar en el gasto público y sin haber cerrado una sola televisión pública? ¿Qué español va a sentirse miembro de una nación cuando sus gobernantes cierran los oídos a las demandas ciudadanas, algunas tan abrumadoramente mayoritarias como la que exige el fin de la financiación pública de partidos y sindicatos o la que clama contra la impunidad de los políticos, exigiendo el castigo de los saqueadores y ladrones afincados en el poder? ¿Qué pensar del país que tienen mas políticos aforados de toda Europa y de unos partidos que utilizan el aforamiento para proteger a políticos señalados por la Justicia?

España tiene que ser políticamente rediseñada porque el diseño que hicieron los políticos de la Transición fue una auténtica estafa, que hizo pasar por democracia lo que fue únicamente una inmoral y antidemocrática dictadura de partidos.

Aquel diseño tramposo es el padre de todos los dramas actuales de España, desde la corrupción al fracaso de la economía, sin olvidar la impunidad de los poderosos, el independentismo que odia a España, la escandalosa marginación de los ciudadanos, la mentira elevada a conducta de gobierno y el pésimo funcionamiento de una Justicia que cada día es más imprescindible para limpiar y dignificar el país.

Muchos políticos, obtusos, creen que el independentismo catalán solo crece cuando hay dificultades económicas, como ocurrió a finales del siglo XIX, cuando España perdió sus colonias, o durante la II República, cuando se gestaba la guerra civil, ignorando que el independentismo también se estimula cuando el Estado común deja de ser justo, decente y atractivo, como ocurre hoy en una España carente de una democracia auténtica, injusta y dominada por una casta política minada por la corrupción, creadora de un Estado monstruoso e incosteable en el que los ciudadanos son acribillados a impuestos mientras los políticos son incapaces de ahorrar y renunciar a sus privilegios y lujos. Esos políticos ilusos y dañinos, al creer que tanto el independentismo catalán como el rechazo creciente a la casta política que los españoles manifiestan en las encuestas desaparecerán cuando retorne la prosperidad, sin eliminar previamente las injusticias, desequilibrios, abusos y suciedades que minan el poder político, son los grandes culpables de que el país esté desencantado y avance con paso firme hacia la descomposición y el colapso de la convivencia pacífica.

Voto en Blanco


Las olimpiadas que de verdad necesita España

10.09.13 | 07:18. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, deportes, Economía, Corrupción, España

Organizar unos juegos olímpicos representa el esfuerzo supremo de una sociedad, que debe unirse y luchar duro para afrontar ese desafío, mientras el mundo entero la contempla. España, como han afirmado algunos miembros del COI, tiene ya unas grandes Olimpiadas que organizar: la de su supervivencia como país, un esfuerzo descomunal que incluye salir de la quiebra económica, recomponer su unidad rota, regenerar su falsa democracia, eliminar el terrible desempleo masivo que padece y erradicar la corrupción que pudre sus instituciones y su convivencia.

Las olimpiadas que realmente le interesa organizar a España son las que premian el esfuerzo y la victoria en asuntos como la prosperidad, el empleo, la limpieza, la educación, la justicia, la democracia, la decencia y otros grandes valores, por desgracia ausentes de la política y de la vida de los españoles.

Pero esas olimpiadas por la justicia, la decencia y el verdadero progreso no interesan a nuestros partidos políticos ni a nuestros políticos profesionales porque no representan gastos y comisiones, son demasiado grises y requieren una capacidad de liderazgo y un esfuerzo profesional y técnico que escapa a sus posibilidades y miserias.

Realizar un enorme esfuerzo de alcance nacional para organizar unos juegos olímpicos cuando el país está arruinado, en peligro de desmembrarse, con seis millones de desempleados, con sus jóvenes emigrando porque carecen de trabajo, con su clase política desptrestigiada, despilfarrando y divorciada de una ciudadanía que cada día le desprecia mas, es una frivolidad y un despropósito que el COI ha captado y castigado con una derrota rotunda, a pesdar de que el proyecto español, técnicamente, no lo mereciera.

Para España es mil veces mas importante y prioritario que el esfuerzo Olímpico el de regenerar su democracia y conseguir un liderazgo limpio y decente que sea capaz de unir a los españoles en torno a proyectos comunes, como corresponde a una verdadera nación. La gran debilidad de España es haber querido utilizar las Olimpiadas como proyecto ilusionante de unidad y esfuerzo, sin afrontar previamente los grandes dramas y lacras que atenazan a la nación, entre ellas su gran ruina económica, el desprestigio creciente de su clase política y la degradación de su convivencia y de su democracia.

Antes de organizar unos Juegos Olímpicos, España tiene que adelgazar su obeso e irracional Estado, restar grandes cantidades de poder y de impunidad a los partidos y a sus políticos profesionales, devolver el vigor a la economía, recomponer la unidad nacional, resquebrajada y dañada seriamente, restablecer el juego limpio entre los poderes del Estado, dejar de nombrar jueces desde los partidos, conseguir que los partidfos se retiren de la sociedad civil, que han ocupado como si fuera territorio enemigo, otorgar al ciudadano el protagonismo que le corresponde en democracia, dejar de cobrar impuestos confiscatorios e injustos, los mas desproporcionados y lamentables de toda Europa, cumplir las promesas electorales, dejar de mentir a los ciudadanos desde el poder y aprender, desde los partidos, a respetar la democracia y a servir, en lugar de "servirse" del pueblo.

La derrota olímpica de España ha sido dura, pero mas duro y lamentable es comprobar que los políticos no aprenden y que siguen buscando proyectos artificiales y grandiosos, antes de hacer frente a los grandes dramas de un país en el que vivir ya ha dejado de ser un privilegio y se ha convertido en un tormento para millones de ciudadanos insatisfechos y frustrados.

Por desgracia, hay demasiados políticos en España que prefieren unas Olimpiadas del deporte que las olimpiadas vitales por la supervivencia, mas crucial y necesaria. Son políticos sin grandeza, obsesionados siempre en "ganar" las próximas elecciones para seguir disfrutando del poder y sus privilegios, gente que cierra los ojos ante la España derrotada e injusta que ellos mismos están construyendo desde el poder político, sean del color que sean. No merecen liderar el país, sino ser señalados por el dedo acusador de la ciudadanía y repudiados como incompetentes e irresponsables enemigos del pueblo y de la nación.

Voto en Blanco


El rotundo fracaso del sueño olímpico de Madrid 2020 demuestra que España es un país insignificante, aislado y sin amigos

08.09.13 | 08:18. Archivado en Política, deportes, Corrupción, España

El rotundo fracaso del sueño olímpico español coloca a la sociedad española frente a una realidad que siempre le ha sido ocultada por el poder: España es un país quebrado, sin amigos en el mundo, sin peso internacional, lleno de desempleados, marcado profundamente por la corrupción, con tendencias separatistas internas, con sus políticos desprestigiados y rechazados por su pueblo, sin democracia, minado por los privilegios de los poderosos, el despilfarro, el endeudamiento y otras lacras que permiten que sea tomado muchas veces como ejemplo de mal gobierno, decadencia y derrota.

Los políticos y los periodistas, dos profesiones que, según las encuestas, son especialmente criticadas y rechazadas por los ciudadanos, son los principales culpables de haber engañado a los españoles con un sueño olímpico imposible y artificialmente presentado con posibilidades de éxito. Los ciudadanos deberían reclamar responsabilidades a aquellos que les ocultan la auténtica naturaleza de nuestra nación, cuya derrota frente a Tokio y Estambul parece lógica si se tienen en cuenta las verdades de la España actual que se ocultan al ciudadano: un país que lidera casi todo lo triste y lamentable del mundo, desde el tráfico y consumo de drogas hasta la trata de blancas, el blanqueo de dinero y el fracaso escolar, sin olvidar otras lacras tan terribles como el desempleo masivo, la corrupción institucional, el avance de la pobreza, el desprestigio de su clase dirigente, la emigración masiva de sus jóvenes, en busca de empleo, la falta de democracia auténtica y un escasisimo peso y prestigio en la comunidad mundial, que le cierra las puertas de los grandes foros y oportunidades.

La tibieza española frente al dopaje no es la principal causa de la derrota, como algunos sugieren, ni la presentación de la candidatura fue mala. Lo que falló es la realidad de una España que, en manos de esos políticos sin altura que se autoproclaman "demócratas", no para de degradarse y de avanzar hacia su derrota. Pensar que un país como España, atribulado por todos sus dramas, a los que hay que agregar el nada despreciable del proceso separatista de vascos y catalanes, pueda ganar un concurso internacional de élite cuyo premio final es nada menos que la organización de unas Olimpiadas, es un terrible engaño y una ingenuidad enferma. A los españoles se les ha engañado diciéndoles que el triunfo olímpico estaba al alcance de la mano, cuando en realidad, con un país quebrado y minado por el desempleo y la corrupción, era casi imposible. La derrota frente a la candidatura de Turkia, un país acosado por sus conflictos internos, demuestra el lugar que España ocupa en el mundo.

Fracasos como el olímpico, unido a la soledad en el caso de Gibraltar, demuestran que España no solo debe regenerar su degradada democracia y su dañada economía, sino que debe replantearse sus alianzas y dotarse de un liderazgo decente y justo que, aceptado por el pueblo y apoyado por los ciudadanos, sin abusos, suciedades y divisiones partidistas, sea capaz de conducir al país hacia el resurgimiento y el respeto internacional.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que España tenía peso y era respetada por las grandes potencias por su poder diplomático. España mantenía entonces unas "privilegiadas" relaciones con Latinoamérica y el mundo árabe y era respetada y hasta temida en algunos foros de influencia, pero aquellos activos han sido dilapidados por los gobiernos del PSOE y del PP, que han querido comportarse como nuevos ricos y que han despreciado con frivolidad todo lo que procedía del pasado, incluso aquello que era positivo.

Voto en Blanco


Los errores dramáticos de Rajoy y Pedro Arriola

Los asesores del PP pasarán seguramente a la Historia como los tipos mas torpes y estúpidos del planeta político mundial. Cometen un error tras otro sin que jamás aprendan. El último, el de destruir los discos duros de los ordenadores de Bárcenas exigidos por el juez, ha sido de provocar carcajadas. Haber destruido esos discos duros ha sido una decisión que fortalece la desconfianza ciudadana y dispara todas las sospechas de que el Partido Popular está hasta el cuello de irregularidades y corrupciones.

Las estrategias de comunicación obsesionadas con ganar a cualquier precio, desprovistas de ética, que no son democráticas, basadas en la mentira y sin respeto alguno a las reglas básicas del sistema, no tienen futuro y, aunque triunfen en el corto plazo, siempre son derrotadas a medio y largo plazo. Además, son indecentes, degradan a sus seguidores y son vejatorias para la ciudadanía. Un verdadero demócrata jamás utilizaría esas estrategias de trileros.

Pedro Arriola es el principal asesor de Rajoy y del PP. Su competencia es la estrategia de comunicación, lo que en un partido político equivale a tener responsabilidad sobre el poder, que es lo máximo. El éxito o fracaso del partido y del líder dependen de sus ocurrencias, argumentos y tretas. La fuerza y el poder de un partido político, en democracia, dependen de los la imagen que sepa forjarse y de apoyos y votos que ese partido obtenga del electorado.

A juzgar por las encuestas, las experiencias y los resultados obtenidos, Arriola y Rajoy han fracasado de manera estrepitosa, pues nunca antes en la Historia moderna de la política española un líder como Rajoy, acogido por los ciudadanos con una ilusión sorprendente y premiado con una sólida mayoría absoluta, había despilfarrado su capital político en tan escaso tiempo. Zapatero tardó mas de seis años en convertirse en un estorbo para España y para su propio partido, mientras que Rajoy ha tardado menos de un año en conseguir un deterioro de imagen y prestigio similar y amenaza ya a su partido con llevarlo hacia una derrota rotunda y humillante.

Todos los errores estratégicos y tácticos de Arriola tienen el mismo patrón: desprecio a los ciudadanos y a su inteligencia. Hay un error de partida que ha marcado todo el estilo y el contenido de la asesoría de comunicación del PP: no existe respeto por la democracia y solo se venera y adora el poder en si mismo. Tampoco hay respeto por la verdad, ni por los valores básicos, ni por las normas fundamentales del sistema. El éxito lo preside todo y el grito "Mariano, los españoles no te han elegido para que seas demócrata o digas la verdad, sino para que soluciones los problemas" lo preside todo. Es la filosofía del todo vale si se obtiene el éxito y "del fin que justifica los medios". El problema es que esa filosofía es falsa porque los ciudadanos han elegido a Rajoy, como lo hicieron con Aznar, Zapatero o González, sobre todo para que sea justo, decente, ejemplar, eficiente y demócrata.

La lógica y la profesionalidad exigen que tanto él presidente como su estratega deberían jubilarse porque el fracaso que han acumulado en apenas dos años de gobierno supera todas las previsiones y causa escándalo dentro y fuera de España.

La estrategia de Arriola y de Rajoy tiene fallos de una importancia sustancial. La democracia exige verdad y transparencia, pero ellos han utilizado profusamente la opacidad y la mentira. Tenían el deber de cumplir las promesas hechas al electorado, pero ellos las han incumplido todas. Sabían que el pueblo quería regenerar la vida pública, pero ellos han cerrado los ojos ante la corrupción y han escondido todas las miserias, sin castigar a los ladrones y a los canallas. Por último, han creido firmemente en un principio que es falso: el tiempo lo cura todo, cuando en realidad hay veces que el tiempo lo pudre todo, como les ha ocurrido a ellos.

El discurso de Rajoy sobre Bárcenas del día 1 de agosto de 2013, ante el Senado, es un claro ejemplo del fracaso de las estrategias y métodos de Arriola y Rajoy. Cometieron demasiados fallos, pero los principales fueron los siguientes:

- Eligieron mal la fecha. Creían que el 1 de agosto, dia del inicio de las vacaciones, pocos españoles iban a escuchar el discurso, pero ocurrió justo lo contrario y los medios, sin noticias en verano, le dedicaron espacios preferenciales y lo destacaron mas de lo esperado.

- Negó la verdad evidente de que acudía al Congreso para hablar de Bárcenas forzado por la oposición, por la demanda de los españoles y por las críticas de la prensa internacional, lo que proyectó una sensación de falsedad a todo su discurso.

- Reconoció que se había equivocado, pero lo hizo sin dolor, ni arrepentimiento, sin convicción y utilizando el recocimiento del error como "justificación" para seguir defendiendo la tesis, que ya nadie cree, de que el partido no se financió ilegalmente.

- Utilizó la anáfora "Fin de la cita" como recurso dialéctico, ignorando que esa figura es peligrosa porque tiene un intenso efecto boomerang y suele volverse en contra de quien la utiliza. Con la repetición compulsiva de “fin de la cita”, Rajoy sólo ha conseguido la rechifla de la tribuna de oradores y, lo que es peor, de las redes sociales, donde se le ha puesto en ridículo. Hay una segunda teoría corriendo como la pólvora por Internet, que sostiene que el ya famoso “fin de la cita” no es un hallazgo dialéctico de Arriola, sino un error de Rajoy al leer letra por letra el discurso, incluso lo que nunca debió leer.

- Puso a funcionar el ventilador de manera irresponsable. En lugar de hacer un alegato a favor de la honradez de la clase política, de la validez de la democracia y defendiendo su inocencia explicando los hechos con honestidad y asumiendo las evidentes responsabilidades políticas del caso Bárcenas, Arriola despreció la humildad, la verdad y el arrepentimiento y prefirió que el presidente del Gobierno sembrara la sospecha sobre todo la Cámara con un discurso bronco y agresivo, donde seguía negando la evidencia de la corrupción interna de los partidos..

- Los aplausos de los suyos delante de una sociedad española que ya no soporta los fracasos reiterados, la arrogancia y los privilegios de la clase política tuvieron en efecto deprimente e incrementaron el rechazo ciudadano a la clase política desprestigiada que está conduciendo a España hacia la ruina, el fracaso y el desprestigio internacional. La interrupción de los discursos de Rajoy y Rubalcaba con vítores y aplausos de sus partidarios, todos ellos privilegiados y cobrando copiosamente del Estado, constituyeron un espectáculo demoledor para los dos grandes partidos y para la clase política en general.

El PP todavía podría salvarse si jubila con rapidez a Rajoy y a Arriola, cambiando drásticamente su estrategia de comunicación actual por otra que sea genuinamente ética y democrática, basada en el respeto al ciudadano, en la verdad y en el seguimiento de las normas básicas del sistema democrático, que exige limpieza, castigo para los corruptos, verdad, luz, transparencia, democracia interna y culto a los valores. Pero esa opción es imposible porque los dos grandes partidos han traspasado ya demasiadas veces esa línea roja irreversible que prohibe anteponer los intereses propios y el egoísmo al bien común y el interés general. Los partidos que se comportan así, no tienen regeneración posible porque la infección les ha contaminado el cerebro y la médula y les conduce, irremisiblemente, al abuso de poder, a la corrupción, a la mentira y a la muerte.

Voto en Blanco


Martes, 26 de septiembre

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