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"En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte" (Honorato de Balzac)

La feroz crisis multipolar que padece España tiene algunas facetas positivas: está convenciendo a los españoles de que no tienen una democracia sino una dictadura de partidos; esta abriendo los ojos de los ciudadanos para que vean la baja calidad de muchos de sus dirigentes, ineptos y poco solventes; está generando reacciones positivas en la sociedad, entre individuos libres y conscientes, decididos a luchar contra la corrupción del poder y por la regeneración de la política, la economía y la ética.

Ya lo dijo Honorato de Balzac: "En las grandes crisis, el corazón se rompe o se curte". En España, país donde grandes masas de ciudadanos tienen el corazón podrido por la propaganda política y por la división, fanatismo y odio que se estimula desde los partidos, la crisis está curtiendo a otros muchos ciudadanos y fortaleciendo el deseo de una patria mejor, que recupere el esfuerzo, el servicio y el sentido del bien común, tras erradicar la plaga de sinvergüenzas y parásitos que infectan el Estado.

Con una izquierda que no es demócrata porque nunca abandonó el leninismo y con una derecha que tampoco lo es porque se averguenza del liberalismo, España es un país sin ilusión ni horizonte político, una sociedad enferma de dos tipos de cáncer mortales: el mal gobierno y la desconfianza.

España se hunde cada día más, pero también aumenta a diario el número de ciudadanos conscientes de que están mal gobernados, que sus dirigentes no son de fiar y que es necesario refundar la democracia para hacerla auténtica y dotarla de los imprescindibles controles y cautelas que los políticos han dinamitado.

Conscientes de su pobreza de ideas y de su escasa fe en la democracia, los partidos se han dedicado a fabricar fanáticos y zombies, en lugar de propiciar la ciudadanía. Los políticos, especialmente los mediocres, saben que es más facil gobernar a un rebaño de esclavos engañados y sometidos que a una sociedad de hombres y mujeres libres.

El miedo al ciudadano libre, ese que participa en la política y toma decisiones, el que es incapaz de delegar la voluntad política, algo que es indelegable para un ser humano, es el gran pecado de los políticos españoles y de sus partidos. Porque prefieren una sociedad esclava y narcotizada que una sociedad libre, la enseñanza no tiene calidad en España y desde el poder no se hace nada por combatir nuestros peores males: el fracaso escolar, la droga, el alcohol, la prostitución, la corrupción, la delincuencia y otras lacras que envilecen al hombre y facilitan el dominio de los políticos.

La ciudadanía española es cada día más consciente de que son tan ineptos que es necesario erradicarlos.

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Efectos secundarios de la crisis

10.11.09 | 18:06. Archivado en Política, Democracia, Economía, Corrupción, Cultura, España

Todo el mundo sabe que la crisis destruye empleo, comprime la demanda, empobrece a muchos y dinamita el tejido productivo de un país, pero lo que pocos saben es que posee otros muchos "efectos secundarios", no todos negativos, capaces de transformar la sociedad y de alterar la economía, la cultura y las costumbres.

La crisis estimula el ahorro, vuelve a convertir al norte en más importante que el sur, alarga las faldas de las mujeres (la abundancia tiende a acortarlas), baja los precios de casi todos los productos del mercado, estimula la práctica religiosa, incrementa la solidaridad y las donaciones para ayudar a los más necesitados, fortalece a la familia y hace que la gente valore más el estudio y la preparación profesional e intelectual para la vida. Especialmente importante es el auge que produce de la ética, que se convierte en una exigencia, de las prácticas religiosas y de la trascendencia porque el ser humano, ante la adversidad, suele buscar consuelo y explicación en el más allá.

El ejercito crece porque miles de desempleados se enrolan en sus filas. Al consumir menos, la gente permanece más en sus hogares, lee más y está más tiempo delante del televisor, lo que facilita el adoctrinamiento y dispara la capacidad de influencia del Estado y de otros poderes sobre los individuos, que generalmente ven como sus libertades y derechos retroceden.

La crisis es fatal para las relaciones humanas y para la democracia porque aisla a las personas, que, sin dinero para gastar, tienden a encerrarse en sus hogares y dejan de conversar, de debatir y de intercambiar ideas y opiniones, ejercicios de gran valor para las libertades y el civismo.

La brecha que separa a ricos y pobres se ensancha con la crisis porque hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. La sociedad se hace más injusta. Las clases medias son diezmadas. Los trabajadores fijos se convierten en una especie de "élite laboral" que es defendida por los sindicatos y desprecia a los trabajadores eventuales y autónomos. Los sindicatos pierden afiliados y suelen convertirse en odiosos ante la opinión pública mayoritaria porque solo protegen a sus afiliados y chantajean a las empresas y al Estado para consolidar abusos y privilegios.

La crisis fortalece el poder del Estado y resta poder al individuo y a la sociedad. Cuando millones de ciudadanos ven como sus ingresos disminuyen, el Estado sigue teniendo dinero porque aumenta los impuestos y ordena a sus inspectores y agentes recaudar sin piedad. El ciudadano se convierte, para el Estado, en una presa a la que hay que sacarle el dinero del bolsillo y, si es necesario, esquilmar mediante sanciones, denuncias, multas y expedientes. En la España actual, hay agentes de la policía de tráfico que, obligados a recaudar mediante denuncias, ya sancionan por "conducir distraído" o "por hablar con el copiloto", una forma abusiva de interpretar la ley por parte de la autoridad.

El foso que separa la sociedad del Estado se agranda, hasta el punto de que la mayoría de los ciudadanos, dentro de una crisis grave, suelen contemplar al Estado como un enemigo. El Estado en crisis se hace implacable y peligroso, deja de pagar sus deudas y facturas y tiende a ser más corrupto porque el escaso dinero existente tienta a los administradores públicos y gobernantes. Solo los más desposeídos contemplan al Estado con esperanza, porque reciben de él subsidios y pagas de subsistencia.

Esta es la primera gran crisis mundial con Internet convertida en un poderosos medio de comunicación al alcance de muchos. Los expertos creen que el consumo de Internet crecerá y que los gobiernos, durante la crisis, contemplarán a la "red" como un enemigo a batir porque les resta control y dominio sobre el ciudadano.

Pero quizás el efecto más beneficioso de la crisis sea que los ojos y la mente de los ciudadanos se abren y les permiten ver el drama que representan sus gobernantes, generalmente ineptos, ociosos, corruptos e incapaces de cumplir con la misión que el ciudadano les ha encomendado: la de utilizar la fuerza del Estado y los recursos comunes para solucionar los problemas de la ciudadanía y hacer que el mundo sea mejor.

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¿Se merece la España fracasada de Zapatero presidir Europa?

29.10.09 | 10:48. Archivado en Política, Democracia, Economía, Europa, Corrupción, España, Zapatero

La España del fracaso económico, del deterioro democrático, del divorcio entre políticos y ciudadanos y de la trifulca y la desunión política y territorial se dispone a presidir la Unión Europea, un privilegio que Zapatero, principal artífice del "fracaso español", tal vez no se merezca.

La presidencia de la Unión Europea que le corresponde a España en el primer semestre de 2010, más que un "acontecimiento planetario", como la definió la imprudente dirigente socialista española Leire Pajín, quizás constituya un gran riesgo para los europeos. De hecho, la presidencia de Zapatero significa colocar al frente de Europa al político que lidera el único país de la Unión que no sabe salir de la crisis y que ocupa los primeros puestos europeos (y en algunos casos mundiales) en deterioro profundo de la economía, en avance del desempleo y de la pobreza, en tráfico y consumo de drogas, en prostitución, alcoholismo, fracaso escolar y crecimiento de la decepción ciudadana frente a la democracia y a sus líderes políticos. Zapatero es también un líder que ha logrado dividir a España en lugar de unirla y que ha impuesto un desquiciante enfrentamiento con la oposición que se traduce en retroceso y deterioro de la convivencia.

La España que presidirá Europa en 2010 es, también, la que encabeza las estadísticas de población encarcelada, incremento de la inseguridad, coches oficiales al servicio de las élites políticas y la que posee una densidad mayor de funcionarios, asesores, enchufados y amigos del poder cobrando del casi agotado erario público, además de ser la nación que más intensa y velozmente se endeuda e incrementa su déficit público y la que posee el Estado más sobredimensionado y, según no pocos expertos, también el más monstruoso e insostenible de toda la Unión.

Las estadísticas y sondeos también revelan que el Zapatero que representará a Europa durante todo un semestre es, igualmente, el líder político de la sociedad europea que más rápidamente está perdiendo su antigua ilusión por Europa, la que deteriora con mayor velocidad el respeto por sus dirigentes políticos, la que acumula más decepción y rechazo ante su "degradada" democracia y la que amplia más intensamente la fosa que separa a los ciudadanos y a sus políticos.

Pero los datos dramáticos que el futuro presidente podrá "ofrecer" a Europa no se detienen ahí. La España de Zapatero es también la que más intensamente está padeciendo la plaga de la inseguridad ciudadana y la que menos confía en su Justicia. Los españoles que lidera Zapatero señalan en las encuestas a los partidos políticos, a la policía y a la Justicia como las instituciones más corruptas.

Existe, además, un problema de "sintonía" entre la España de Zapatero y la Unión Europea, que parecen transmitir en distinta onda en política exterior, en cooperación militar, en política económica y hasta en ideología. La disonancia es especialmente intensa en política exterior: los mejores amigos internacionales de Zapatero no son sus "colegas" demócratas europeos, sino sátrapas y tiranos tan sanguinarios como los hermanos Castro, de Cuba, y sus socios de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Libia, Siria, Irán y otros muchos de similar pelaje.

La lista de dramas distancian a España del "alma" de Europa y parecen querer establecer de nuevo la frontera sur de África en los Pirineos. Para terminar, podemos aportar otros seis records "made in Spain": España es el país europeo más dañado por el nacionalismo excluyente, independentista y disgregador; también es el paraíso que las bandas internacionales señalan como el mejor de Europa para delinquir con mayor impunidad; la sociedad civil española, que en democracia debería tener la salud suficiente para servir de contrapeso al poder del Estado, está tan ocupada y manipulada por el poder político que languidece casi en estado de coma; el índice de periodistas sometidos al poder no para de crecer en España, lo que impide al país disfrutar de la sana fuerza de la crítica y de la fiscalización de los grandes poderes por una prensa libre; la pobreza crece en España actual a ritmo endiablado, hasta el punto de que las filas de los nuevos pobres esperando su turno en los comedores de caridad se están convirtiendo en una parte siniestra del paísaje; y, por último, la democracia española es, según numerosos expertos y analistas, la más desprestigiada ante sus ciudadanos y la que padece la más intensa degradación en toda la Unión.

España, que también es la única nación de la vieja Europa que todavía se enfrenta a un terrorismo alzado en armas, el de la banda vasca ETA, es una nación enferma y la única manera de curar una enfermedad parte de que previamente sea diagnosticada y asumida por el enfermo. La mentira, la propaganda más descarada, el autobombo y la adulación, propagados desde el gobierno, cuando afectan a la salud pública, siempre son suicidas.

Los últimos acontecimientos de la política española todavía descalifican más a Zapatero como futuro presidente de la Unión. El líder socialista español se ha empeñado en subir los impuestos y en facilitar todavía más el aborto a pesar de la más que evidente oposición de la mayoría de la sociedad española, mientras es acusado por el Partido Popular de espionaje telefónico, de utilizar la política para desprestigiar a la oposición y de intentar presentar ante los españoles al PP como un partido de delincuentes, acusaciones que, si se confirmaran, serían claras violaciones de los derechos humanos que en cualquier país democrático justificarían la dimisión del actual gobierno y unas nuevas elecciones.

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España: sindicatos comprados

27.10.09 | 17:43. Archivado en Gobierno Zapatero, Economía, Corrupción, España

En los últimos dieciocho meses, hasta junio pasado, Comisiones Obreras y UGT han recibido de las arcas públicas más de 295 millones de euros.

Los sindicatos españoles son los más financiados de toda Europa por fondos públicos, lo que los convierte en aliados y socios del gobierno y en organizaciones maniatadas, incapaces de criticar la política oficial, de oponerse a políticas que, como la reciente subida de impuestos, perjudican a los trabajadores, o de plantar cara con una huelga general, a la ruina de España, pilotada por el gobierno de Zapatero. UGT ha recibido más de 55 millones de euros en el segundo trimestre, mientras que CC OO ha cobrado más de 70.

Los dos grandes sindicatos españoles saben que el mercado laboral es demasiado rigido y que necesita una urgente reforma, pero no pueden admitirlo porque el gobierno no les perdonaría el gesto. También son conscientes de que la subida de los impuestos que impone el gobierno de Zapatero será perjudicial para la economía y el empleo, pero guardan silencio para no perder los muchos privilegios que el gobierno de Zapatero les concede.

Comisiones Obreras (CC OO) y Unión General de Trabajadores (UGT) han recibido en concepto de ayudas y subvenciones estatales, en el segundo trimestre del año, un total de 125,6 millones de euros, según el Boletín Oficial del Estado del pasado 28 de septiembre. Las ayudas, otorgadas por el Servicio Público de Empleo Estatal, tienen como finalidad declarada mejorar la formación profesional de los trabajadores, pero en realidad forman parte de la financiación de los sindicatos. Esta cantidad viene a sumarse a los más de 170 millones de euros que los dos sindicatos han recibido durante el pasado año y los primeros meses del presente, según adelantó LA RAZÓN en su edición del pasado 28 de septiembre, y sobre la base de los datos recogidos por el BOE.

Éstas son las cantidades que, grosso modo, cobran los dos sindicatos mayoritarios del Presupuesto para destinar, principalmente, a cursos de formación y actividades sindicales, independientes de los ingresos que perciben por las aportaciones de los afiliados.

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Caja Madrid desvela las carencias democráticas del PP

21.10.09 | 18:40. Archivado en Partido Popular, Democracia, Economía, Corrupción

El Partido Popular habla constantemente de "despolitizar" las cajas de ahorro, pero en la hora de la verdad, cuando se pugna por la presidencia de Caja Madrid, sólo propone a políticos. Es una contradicción que demuestra la hipocresía de los populares que, en el fondo, se parecen al PSOE como dos gotas de agua.

Para sustituir a Miguel Blesa como presidente de Caja Madrid, Esperanza Aguirre quiere imponer a Ignacio González, su mano derecha, mientras el PSOE y el PP se inclinan por De Guindos, mientras que Rajoy, desde la trastienda, impulsa la candidatura de Rodrigo Rato. El pulso de Caja Madrid demuestra que los partidos políticos españoles mienten cuando hablan de regeneración democrática o de limpieza política. En el fondo, siguen obsesionados por el poder y dispuestos a seguir repartiéndose el pastel entre ellos, sin participación del ciudadano, sin presencia alguna de la sociedad civil.

La constatación de la hipocresía afecta, de manera especial, a Esperanza Aguirre, la dirigente popular que exhibe con más intensidad criterios presuntamente liberales y que, aparentemente, apuesta por la regeneración de la democracia, en especial por la "despolitización" de las cajas de ahorro españolas, secuestradas por los partidos políticos, que, junto con los sindicatos, dominan sus consejos de administración e imponen a los presidentes.

El apoyo de Rajoy a Rodrigo Rato es otro reflejo de la miseria política española porque lo que pretende no es tanto poner Caja Madrid en manos de un gestor experimentado como quitarse de en medio a un prestigioso y peligroso rival político, del que se habla como sustituto de Rajoy si el registrador gallego fracasa en su próximo enfrentamiento electoral con Zapatero.

Mientras tanto, el drama del intervencionismo de los políticos en la sociedad y en la economía alcanza su cenit en Andalucía, donde el leninismo visceral de su gobierno lo hace intervencionista, dominador e implacable ante cualquier espacio de poder. La Junta, desoyendo los consejos de los expertos y los criterios de muchos sectores que aconsejan una retirada de los políticos de las cajas para permitir una más profunda profesionalización de su dirección, cambia la ley de cajas para controlarlas todavía más y poder obligarlas a fusionarse en base a criterios políticos, no financieros ni empresariales.

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La verdadera pandemia es la del poder inepto

Nos hablan a diario de la pandemia de la gripe A para que no fijemos la atención en la verdadera pandemia que está asolando el mundo: la del poder inepto, la de una casta de tiranos camuflados de demócratas, desprovista de ética, que ha tomado el poder en muchos paises y está liquidando conceptos tan vitales para la democracia como la decencia, la verdad, el bien común y la eficiencia, sustituyéndolos por el privilegio, la arrogancia, la mentira y el fracaso.

El mayor preblema de nuestro mundo es el mal gobierno. El liderazgo político es tan deficiente que, a pesar de contar con todos los recursos del Estado y con la posibilidad de sacarnos el dinero del bolsillo, no ha solucionado durante siglos ni uno solo de los grandes problemas de la sociedad mundial: injusticia, hambre, pobreza, desigualdad, indefensión de los débiles, opresión, inseguridad,...

Es una pandemia que no es vírica sino política, letal para los ciudadanos, que germina en el caldo de la inmoralidad, de la incultura, de la mentira, de la traición, de la corrupción y de la desesperación, propagada por gobiernos materialistas y relativistas cuya única obsesión es controlar el poder y disfrutar de sus ventajas y privilegios.

Nuestro mundo es tan absurdo y frágil que siente pánico ante una epidemia de gripe A que causa menos muertos que la diarrea o que el tráfico rodado, mientras se siente a salvo rodeado de los lobos que ocupan el poder, ignorando que la peor pandemia de la Humanidad es el mal gobierno, el dramático hecho de que muchos de los que dirigen el mundo y nos representan sean ineptos, peligrosos ególatras dispuestos a todo y, según demuestra la historia, hasta capaces de convertirse, en circunstancias especiales, en asesinos locos que exterminan a decenas de millones de ciudadanos.

Muchos creen que la epidemia más destructiva de la historia humana y el motivo principal de las muchas desgracias del hombre ha sido la guerra, causante de cientos de millones de muertos, más de cien millones sólo en el siglo XX; otros creen que fue el totalitarismo, encarnado en fantasmas como la tiranía, el absolutismo, la plaga asesina bolchevique y el totalitarismo enloquecido nazi y fascista, culpables de opresión y de exterminios ideológicos y culturales masivos; otros señalan al egoismo, el odio y la violencia como las plagas humanas que nos han llevado al desastre.

Sin embargo, el virus más letal y dañino de la Historia ha sido y es el mal gobierno, el verdadero causante de la guerra, del hambre, de la violencia, la injusticia y casi la totalidad de los males de la raza humana.

El mayor drama de la historia humana ha sido el fracaso del liderazgo y de los políticos, que, a pesar de contar con todo el poder, los privilegios y los recursos, han sido incapaces de cumplir con su misión de mejorar el mundo y de solucionar los grandes problemas de la Humanidad.

Si alguien duda de esta tesis que señala al gobierno como el principal causante de los males del hombre, que analice cómo está siendo gestionada la actual crisis, una de las peores de la Historia, y comprobará toda la injusticia y la ineficiencia del poder, intervencionista, parcial, inepto e incapaz de atajar el mal, arbitrario a la hora de repartir los recursos comunes, que están siendo desviados hacia la banca y la gran empresa, dejando desamparados a las pequeñas y medianas empresas y a las familias y ciudadanos, mientras que los líderes de la comunidad exhiben su blindaje ante el drama colectivo subiendose sus sueldos, asegurando sus cargos e incrementando sus privilegios, que ya antes eran hirientes e injustos.

No es cierta la sentencia, alimentada desde la política, que dice que “los pueblos tienen los gobiernos que se merecen”. No conozco un solo pueblo que sea peor que el gobierno que padece. Lo que sí es ciertos es que los ciudadanos tienen que implicarse en solucionar los problemas del planeta, ya que los políticos son incapaces de hacerlo. La sentencia que dice que “la política es algo demasiado importante para dejarla en manos de los políticos” se convierte cada día en más infalible.

Son los malos gobiernos los que han llevado a los pueblos hacia la guerra, los que han empujado a los pueblos europeos a pelear unos con otros durante más de veinte siglos. Carlos I de España y Francisco I de Francia, dos bravucones irresponsables, pelearon durante décadas y causaron decenas de miles de muertas sólo para demostrar cual de los dos era más chulo. Fueron los políticos los que embarcaron a la Europa próspera y alegre de 1914 en una guerra absurda que empujó a generaciones enteras hacia las trincheras, donde millones de vidas fueron segadas por las ametralladoras y los gases. Malos gobiernos fueron los que enfrentaron a los españoles en una guerra civil que era perfectamente evitable. Fueron los malos gobiernos los que perfeccionaron el totalitarismo y asesinaron a poblaciones enteras a mediados del siglo XX, dentro y fuera del frente bélico de la Segunda Guerra Mundial. Fueron los malos gobiernos los que inventaron la guerra fría, los que sembraron de conflictos bélicos el siglo, los que asesinaron sistemáticamente al adversario bajo la excusa de la seguridad nacional, los que derrocaron a los gobiernos populares y los que jamás dedicaron un esfuerzo a derrotar el hambre, la miseria y la injusticia.

Dicen los gobernantes en su descargo que la responsabilidad de los errores corresponde a toda la sociedad, pero no es cierto porque son ellos los que tienen el poder, sus lujos, sus privilegios y sus recursos: el presupuesto nacional, el monopolio de la violencia, el ejército, la policía y la fuerza de la ley. Nosotros sólo somos culpables de haberlos elegido sin exigirles casi nada a cambio. Ni siquiera los exigimos que sepan idiomas, que posean títulos superiores o que hayan demostrado en sus vidas poseer valores humanos.

Francisco Rubiales

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La crisis ensancha el foso que separa en España a ricos y pobres

13.10.09 | 17:19. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Democracia, Economía, Corrupción, España

La política del gobierno de Zapatero para hacer frente a la crisis económica, presentada como "solidaria" por la propaganda gubernamental, está teniendo justamente el efecto contrario: acentúa la desigualdad y ensancha el foso que separa a ricos y pobres.

Además de diezmar a las clases medias y de golpear con especial fiereza a los autónomos, pequeños empresarios y comerciantes, muchos de los cuales engrosan las filas de los nuevos pobres, en España la crisis está haciendo más ricos a los que ya eran ricos y más pobres a los que eran pobres.

Hay muchos síntomas que demuestran que los ricos viven en la crisis mejor que nunca. Los fabricantes de coches de lujo apenas notan la crisis y algunas marcas míticas, como Ferrari, venden más coches que nunca, mientras que la ropa de marcas de gran prestigio y las joyas y relojes de alta gama se venden más que nunca, un fenómeno que se manifiesta también el los restaurantes de lujo, cuyas ventas no sólo no se resienten sino que, en muchos casos, se incrementan.

Los expertos creen que la crisis y la política socialista están generando una triste e injusta paradoja: la bajada de los precios enriquece a los ricos y aplasta a los pobres, mientras se incrementan la injusticia social y la desigualdad.

La reciente subida de impuestos aprobada por el gobierno de Zapatero, especialmente cruel con las clases medias y bajas e incapaz de tocar las SICAV, refugio de los grandes capitales, incrementará aun más la desigualdad y hará más ancha la fosa que separa a ricos y pobres en esta España cada día más injusta.

Las ventajas para los ricos son inmensas y no paran de crecer: los bancos les prestan dinero en condiciones preferentes y muchas marcas con necesidad de vender porque sus stocks crecen sin parar, les ofertan sus productos en condiciones muy ventajosas. Los asesores y expertos aconsejan a los pocos empresarios que se atreven a abrir negocios que los orienten hacia los mercados y sectores de alto poder adquisitivo, los únicos que están consumiendo e inviritendo con alegría.

El panorama es diametralmente opuesto para los pobres, cada día más numerosos. El desempleo los incrementa a diario y muchos de ellos, sin recursos ni subsidios, tienen que alimentarse en comedores de caridad, mientras crece constantemente el número de los sin techo que, tras ser expulsados de sus casas por no poder pagar la hipoteca, duermen en parques o en rincones de las ciudades, bajo cartones y plásticos.

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La pandilla de los inútiles y la tribu de los suicidas

06.10.09 | 18:03. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Economía, Corrupción, España

En último informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre España otorga toda la razón a aquellos que hace una semana exhibían una pancarta, en el velódromo de la ciudad sevillana de Dos Hermanas, que definía al gobierno de Zapatero como una "Pandilla de inútiles, que estáis arruinando España".

El ex ministro Cristóbal Montoro, al ver aquella pancarta en el masivo acto del PP en Dos Hermanas, la leyó en su discurso y acusó al Gobierno de "estar arruinando España" por "haber metido mano en la caja" de todos los ciudadanos, al aprobar una subida de impuestos que crea en España una nueva crisis: la fiscal.

El coordinador de Política Económica de los populares señaló que el país "vive tres crisis simultáneamente", la financiera, ya que a las empresas les falta crédito; la del paro, "la mayor del mundo desarrollado"; y desde ayer "la crisis fiscal del Estado".

Ahora, con su demoledor criterio sobre España, el FMI no sólo desmiente las previsiones optimistas del gobierno de Zapatero, sino que ha ratificado que España pasará por dificultades económicas durante "bastante tiempo" y llamó al gobierno español a reducir el déficit presupuestario, recortar el gasto, reformar el mercado laboral y mejorar la competitividad. A juicio del FMI, España requiere "una reestructuración fundamental de su economía, ya que su crecimiento potencial ha caído probablemente más que casi ningún otro país europeo".

"Evaluamos que en España prevalecerán condiciones bastante estrechas durante bastante tiempo", ha anunciado Ajai Chopra, vicedirector del Departamento Europeo del FMI, quien sostiene que España será uno de los pocos de la eurozona donde se prolongará la recesión en 2010 (-0,7%). "El déficit presupuestario tiene que ser corregido en España" ,

¿Cómo ha reaccionado el gobierno español? Desacreditando al FMI, reiterando su optimismo y negando su demostrada insolvencia, Por boca de una de las voces mas desprestigiadas del Ejecutivo, el vicepresidente tercero del gobierno y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, ha dicho que "La posibilidad de error del FMI es muy grande".

El criterio del FMI es compartido por la inmensa mayoría de los españoles, según la encuesta que publica el diario "El País", la cual revela que el 61 por ciento de los españoles "desaprueba la gestión de Zapatero".

La crisis está erosionando cada vez con más intensidad el capital político del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que ya inspira poca o ninguna confianza al 72 por ciento de los españoles, casi las tres cuartas partes de los ciudadanos, según la encuesta, realizada por Metroscopia.

Los distintos datos sociológicos y las opiniones de las grandes instituciones internacionales, de la prensa y de los expertos indican que los ciudadanos españoles creen realmente lo que decía aquella terrible pancarta, que "la pandilla de inútiles" que integran el gobierno "está arruinando a España".

La conclusión que emana de todos estos datos y opiniones es que España está secuestrada, en manos de un gobierno inepto y rechazado por los ciudadanos, que sigue en el poder y se niega a dimitir y a convocar nuevas elecciones, a pesar de su incapacidad comprobada, amparándose en la masa de votos que le aupó hasta el poder en 2008 y en la tribu de los fanáticos y suicidas que siguen apoyándoles todavía, a pesar de que es ya más que evidente que España, bajo el mandato de Zapatero, avanza hacia la pérdida de su prosperidad y hacia su derrota como pueblo.

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El abuso de los gestores está acabando con la democracia y la economía

30.09.09 | 18:00. Archivado en Política, Democracia, Economía, Corrupción, España

José Ignacio Goirigolzarri, consejero delegado del BBVA, segundo banco de España, se prejubila cargado de oro. En tiempos de crisis, cobrará una indecente pensión de más de tres millones de euros anuales los próximos diez años, hasta que cumpla los 65. Entonces le esperan otros 52.5 millones de euros que el banco tiene reservados para su jubilación.

Lo que ha hecho el BBVA es justo o que critica con dureza el G-20, secundado por un enjambre de políticos en todo el mundo. Ante los sueldos, indemnizaciones y pensiones obscenas que cobran los banqueros y la consiguiente indignación de los ciudadanos, muchos de ellos arrojados a la pobreza por la crisis, dicen los políticos que las reglas básicas del capitalismo, según las cuales son los propietarios de las empresas (accionistas) los que deben mandar, están siendo burladas en la banca, donde los altos gestores han tomado el poder y adoptan decisiones, entre ellas la adjudicación de sueldos, pensiones e indemnizaciones estratosféricas, sin que los accionistas estén de acuerdo. Aseguran los políticos que los criterios de los accionistas deben prevalecer y que los sueldos y privilegios de los banqueros deben ser controlados y limitados.

Nadie sabe si la arremetida de los políticos contra los banqueros multimillonarios la hacen por principios o por envidia. La razón y el análisis impulsan a creer que debe ser por envidia, ya que ellos han hecho exactamente lo mismo que los banqueros con la democracia, que es la empresa de todos, fundada por los ciudadanos (accionistas), a los que han los políticos han desplazado del poder y excluído de todo el proceso de toma de decisones, adoptando medidas, entre ellas los múltiples privilegios, las autosubidas de sueldos y las pensiones de lujo, que los ciudadanos-accionistas desaprueban. Porque no les conviene saberlo, los políticos ignoran, de manera consciente, que los ciudadanos soberanos también exigen que sus poderes y privilegios sean controlados y limitados.

La crisis ha puesto sobre el tapete toda una sucia paradoja del poder: los políticos critican a los banqueros por hacer lo mismo que ellos han hecho antes.

La rebelión de los gestores contra los propietarios, tanto en la banca como en la política, además de constituir un delito contra los derechos de la propiedad y una violación de las leyes y de las reglas del juego pactadas, está arruinando nuestro mundo, especialmente en los tres pilares básicos que lo sostienen:

-- La política queda envilecida por el asalto al poder de los políticos, en contra de los dueños y soberanos del sistema, que son los ciudadanos.

-- La economía está siendo esquilmada por los gestores, que han aplastado los derechos de los propietarios y que, imitando a los políticos, han tomado el poder en las grandes empresas.

-- Los valores, empezando por la honradez y siguiendo por la igualdad, la justicia y el respeto, están siendo violados desde la cúspide, generando una corriente de podredumbre que parte de las élites y contamina a todos los sectores de la sociedad.

Para solucionar esta degeneración, cuyos principales culpables son los gestores políticos y económicos, son necesarias grandes y drásticas medidas, todas traumáticas, empezando por la restitución del poder a sus dueños naturales, que son los ciudadanos y los accionistas, medida a la que debe seguir la destitución y castigo de los que han violado las reglas y nos han robado nuestros derechos.

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El primer deber de un demócrata español es ya librarse de Zapatero

28.09.09 | 18:30. Archivado en Política, Democracia, Economía, Corrupción, España, Zapatero

La sucia deriva de España y su avance inexorable hacia la ruina política, económica y moral, bajo el nefasto liderazgo del actual presidente del gobierno, convierten en urgente la misión de evitar que Zapatero gane las próximas elecciones y continúe destruyendo el país. Ese es ya el primer deber de un demócrata español en el presente.

La primera obligación para un demócrata español siguen siendo la regeneración de la democracia, pero el deber más urgente y prioritario es expulsar del poder, en las próximas elecciones, al actual presidente del gobierno, un personaje nocivo para España, aunque para ello haya que votar a gente tan poco decente y democráticamente fiable como Rajoy y los suyos.

La postración de España es tan intensa y los errores políticos del gobierno tan profundos y pertinaces que echar a Zapatero se ha convertido ya para España en una cuestión de vida o muerte.

La injusta e inconveniente subida de impuestos recién aprobada, que diezmará a las clases bajas y medias, y la ley del aborto libérrimo, que autoriza a niñas de 16 años a matar al hijo que portan en su vientre, sin que ni siquiera lo sepan sus padres, son las dos últimas aberraciones de un dirigente que ya empieza a ser considerado por muchos ciudadanos como la peor plaga política de España desde aquel nefasto Fernando VII que, a golpe de traiciones y mentiras, fue bautizado como "el rey felón".

La España que dirige Zapatero con mano firme y sonrisa engañosa camina hacia la ruina y hacia su derrota como pueblo, conquistando cada día nuevas cotas de insolidaridad, desunión, despilfarro, degeneración política y moral. En Europa se empieza a ver a España como "el país enfermo", campeón y líder de todo lo deleznable: alcoholismo, prostitución, desempleo, avance de la pobreza, baja calidad de la enseñanza, fracaso escolar, incremento de la delincuencia, desconfianza, degeneración de la democracia, desprestigio de sus líderes políticos, corrupción y pésimo liderazgo, entre otros muchos vicios y dramas.

La España de Zapatero es un bodrio en el que lo único que avanza es la pobreza y la humillación de los ciudadanos, impotentes ante el desastre que se fragua, muchos de los cuales incorporándose cada día a las colas de los comedores de caridad y a la legión de los que ya comen de los desechos que encuentran en las basuras y duermen en las calles y parques, bajo cartones y plásticos.

Sólo la impresionante lluvia de propaganda del gobierno y la imbecilidad de los fanáticos, dispuestos a defender a los suyos y a odiar al adversario "hasta la muerte", como si la política fuera un encuentro de fútbol, impide al grueso de la sociedad española ser consciente de su tragedia.

Los políticos son prácticamente impunes, conviven con la mentira y gobiernan con arrogancia desmedida, sin los controles que la democracia establece para limitar y sujetar al poder del Estado. En España, la dimensión del Estado es desproporcionada y la marea de enchufados, familiares, correligionarios y amigos colocados por el poder y cobrando del erario público es ya una riada intolerable. En esta España vergonzante no existe separación de poderes porque los partidos políticos los controlan y sojuzgan. La ley no es igual para todos. La corrupción forma parte del Estado. La sociedad civil ha sido asesinada por los partidos políticos. Los ciudadanos no pueden elegir libremente a sus representantes porque son los partidos los que eligen a los que formarán parte de esas antidemocráticas listas cerradas y bloqueadas que arrebatan al ciudadano su derecho a elegir, sagrado en democracia. En España, gran parte de los medios de comunicación están sometidos al poder o controlados por uno de los partidos políticos, traicionando el imprescindible servicio que le deben a la verdad, al ciudadano y a la democracia. En España se gobierna en contra de la voluntad popular y, desde el poder, se adoptan medidas que son rechazadas por más del 70 por ciento de la población. En España la gente desconfía de sus políticos, a los que señala en las encuestas como la quinta preocupación nacional, por delante del terrorismo. En España, cada día más gente se aleja del sistema y comienza a odiar al poder.

Por todas estas razones y porque superar a Zapatero en ineficiencia y desatinos es prácticamente imposible, "echar a Zapatero" la próxima vez que se abran las urnas es la primera urgencia del país y la primera obligación de un demócrata español, aunque para ello tenga que taparse la nariz y votar a una oposición que, para desgracia de España, también huele a podrido.

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Rajoy dice que se bajaría el sueldo, pero no lo hace

El líder de la derecha española, Mariano Rajoy, se ha mostrado dispuesto, en estos tiempos de crisis, a renunciar a parte de su sueldo para ayudar a mejorar la situación económica de España, porque considera que “hay que apretarse el cinturón” desde las instituciones y organismos públicos. Lo declaró en una entrevista concedida a Telecinco.

Y los ciudadanos nos preguntamos ¿Por qué no se lo baja? ¿Es que sólo estaría dispuesto a hacerlo si él fuera el presidente del gobierno? Nada ni nadie le impide renunciar a parte de su actual sueldo, que es de unos 100.000 euros anuales como parlamentario, más los importantes complementos que recibe como presidente del Partido Popular.

Podría también, para dar ejemplo, entregar parte de su sueldo a Cáritas o a otra ONG de garantizada honradez y eficiencia, gracias a las cuales muchos desamparados y nuevos pobres españoles están comiendo cada día. No sólo el presidente del gobierno debe ser ejemplar. También podría serlo el líder de la oposición, obligado a demostrar a los votantes españoles que él es diferente al jerarca de la Moncloa.

Rajoy insistió en la importancia de tomar medidas que favorezcan la creación de empleo, en lugar de subir impuestos. A su juicio, si el Gobierno sube finalmente impuestos como el IVA sólo servirá para incentivar el fraude y puso el ejemplo de que este verano la economía sumergida ha aumentado un 30% con motivo de la crisis y aseguró que la subida de impuestos se va a “invitar” a los ciudadanos a defraudar con técnicas ya habituales como no pedir facturas para evitar el pago del IVA.

Rajoy criticó la gestión económica del Gobierno de Zapatero, al que acusó de hacer declaraciones “sin sentido” y que “no sirven para nada” como cuando dijo recientemente a la revista Newsweek que basta con salir a la calle para comprobar que las cosas van bien en España.

Detrás de esas declaraciones y de muchos de los abundantes errores políticos de España se esconde la arrogancia y el privilegio de los políticos, que se han autodotado de sueldos millonarios, pensiones de lujo y de tantas ventajas que su situación les impide conocer las privaciones y dramas del pueblo. La clase política española, a golpe de privilegios, se ha convertido en una tribu de millonarios alienados y sin otra obligación que l sumisión al líder, que, rodeados de dinero, privilegios, guardaespaldas, coches oficiales y otras muchas ventajas, vive aislada del lodazal general en el que sse ha convertido España, gracias a su mala gestión y pésimo liderazgo.

Voto en Blanco

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CALCEOLARIUS DIXIT

¡Encantados de pagar impuestos!, dice el angelito. Esto va más allá de connotaciones ideológicas; como dirían en Costa Rica, raya en la sinvergonzonería al por mayor, o como dicen en Argentina, en la caradurez sin precedentes, o como diríamos en castizo, en la golfería a gogó.

Dice nuestro “social” gobierno de las famosas Sicav (Sociedades de Inversión de Capital Variable) que, en general, estas sociedades en Europa no tributan o lo hacen a niveles muy bajos, mientras que las plusvalías presentan tipos reducidos; y como, en boca de la Vicepresidenta económica "el capital va a la velocidad de la luz", pues, para que el dinero no se vaya a otros países, mejor cobrárselo a los de siempre, que pagan dócilmente y a quienes, si intentan evadir o escamotear algo, se les puede hacer caer todo el peso de la ley en forma de plagas de Egipto.

Veamos ahora el Zapatero manirroto, en su gestión de “la cosa pública”. Los altos cargos cuestan 21,9 millones de euros (16,8 costaban los del último Gobierno de Aznar, y nos quejábamos). ¡Nada!, una bagatela de casi mil millones de pesetas. Dos ministros más que Aznar, seis secretarios de Estado,
tres subsecretarios, 43 directores generales, y para aderezar el festín de cargos públicos, un amplio elenco de vehículos oficiales, chóferes, escoltas, secretarios y secretarias personales, personal auxiliar, viajes gratis total, comidas, recepciones oficiales, gastos ingentes de oficina, representaciones diplomáticas y embajadas por doquier… ¡y que continúe la fiesta!

Claro que lo peor no es lo que cuesta, no, sino su utilidad, el hecho de que sea para cuestiones perfectamente inútiles, como lo son dos de sus Ministerios (el de Vivienda y el de Igualdad), o absolutamente contrarias al sentido común, como lo es excitar la voracidad insaciable de las autonomías para embajadas, coches, viajes, oficinas de lujo, subvención de lenguas indígenas, o el estudio de las cotorras de Barcelona, entre otras lindezas que sería largo detallar.

Qué decir cuando las Comunidades Autónomas consumen más del 60% del gasto público, en los presupuestos 2009 (y lo que nos espera para 2010 tras el sudoku), mientras el equivalente en países que tienen estructura federal, en cantones, en länders, o en Estados, es en el entorno del 25% del gasto público (Suiza 28%, Alemania 23%, Estados Unidos 29%, o Austria 16%).

Pero nada, nada… a vela y remo con el dinero: 2.000 millones al año para los titiriteros cejateros, 5.500 millones para déspotas y dictadorzuelos del tercer mundo (bajo epígrafe de Ayuda al Desarrollo), 180.000 millones para las Autonomías (triplicando al propio Estado), 9.000 millones menos por el cupo vasco, 40.000 millones para la ampliación de la UE (comprometido en Bruselas por Zapatero para asumir la financiación del 26,7% del total, cuando el PIB de España es apenas un 7% del de la Unión Europea).

En fin… es difícil calificar tanto despropósito, por no decir directamente latrocinio. Y es bastante complicado idear alguna alternativa, aunque sea como ejercicio intelectual, que supere a la realidad, si nuestra pretensión fuese arruinar a nuestro país.

Quería terminar, pero no puedo sin comentar someramente las mega-soluciones para la crisis del inquilino monclovita: El “Plan E” y su política social.

Enormes carteles en cada una de las 30.000 obras repartidas por toda España, con formato fijado por el Gobierno en el apartado octavo de su resolución de 9 de diciembre, que desarrolló el decreto, estableciendo que los carteles tendrían unas dimensiones de 1.5 x 1 metros.

Un mes después, en la resolución de 13 de enero (específica para el anuncio), creció a 4 metros de largo por 3 metros de ancho, sobre unas patas de 2 metros de altura; es decir, un conjunto de 4 metros de ancho por 5 metros de alto. ¡Eso es un cartel y lo demás, tontería!

La paradoja fue ver cómo, en muchos casos, los carteles eran más grandes que las propias obras que anunciaban, otras veces más anchos que las calles a asfaltar, y en ocasiones tan altos que tapaban las ventanas de los vecinos del lugar donde se instalaban… y para rematar, no pocas veces, más caros que la mismísima obra que anunciaban y que subvencionaba el Gobierno.

Consecuencia del ingenioso estímulo Zapaterino: 30.000 carteles de 12 metros cuadrados cada uno (más ocho metros cuadrados de espacio entre patas), que constituyen unos 360.000 metros cuadrados de superficie propagandística (120 kilómetros de valla en una autopista), repartidos por toda la geografía nacional con un costo de más de mil euros cada uno (sin tener en cuenta el gasto de colocación y retirada). En definitiva, unos 30 millones de euros (5.000 millones de las antiguas pesetas) en cartelitos con su tercio de espacio en blanco.

Eso sí… gracias al endeudamiento de las arcas públicas, la localidad pacense de Arroyo de San Serván dispuso sus casi 350.000 euros para un Spa Rural, que no dudo que hará las delicias de los vecinos, o en el municipio de Marchena (Sevilla), los 100.000 euros adjudicados permitieron construir un hermoso huerto para la tercera edad. ¡Bravo!

Ahora que, claro, todo lo dicho no es todo lo que podemos decir, sino una parte. Tras una convocatoria en marzo, el Ministerio de Asuntos Exteriores dio a conocer a finales de julio la lista de organizaciones favorecidas con ayudas y subvenciones para la realización de actividades dirigidas a la divulgación, promoción y defensa de los derechos humanos.

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Sábado, 21 de noviembre

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