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El intento de "censurar" a Bloomberg ridiculiza a la falsa democracia española

El intento, por parte del equipo de Rajoy, de silenciar el tema "Bárcenas" en la entrevista que Bloomberg hizo al presidente español en Nueva York demuestra el escaso sentido de la democracia que tienen la Moncloa y el partido que gobierna España. La periodista norteamericana Sara Eisen, de la cadena económica Bloomberg, hizo cinco preguntas a Rajoy sobre el asunto Bárcenas, algunas con fina agudeza, algo que disgustó al presidente y a su equipo que, al parecer, intentaron que Bloomberg no las emitiera.

El tema ha sorprendido en el mundo desarrollado y ha servido para ridiculizar una vez mas a la pobre y degradada democracia española. Ese comportamiento es propio del pasado, de viejas dictaduras y de poderes que nada tienen que ver con las democracias, las cuales, aunque en la Moncloa no lo sepan, son imposibles sin respeto a la transparencia y a la verdad. El pueblo tiene siempre derecho a saber la verdad, un derecho sagrado en democracia. Rajoy y sus muchachos deberían hacer un curso acelerado para convertirse en demócratas, aunque mucho nos tememos que la democracia no se aprende con lecciones aceleradas sino con la práctica reiterada, durante la vida, del debate, la colaboración con el prójimo, el librepensamiento, el respeto a los demás, la ejemplaridad y el cultivo de los grandes valores.

La mentira y la apacidad se han transformado en políticas de Estado en la democracia española, sobre todo en los periodos de Zapatero y Rajoy. Zapatero mintió a los españoles muchas veces y lo hizo con especial descaro cuando ocultó la crisis y sus negociaciones con ETA. Rajoy inauguró su mandato con la inmensa falsedad de incumplir sus promesas electorales, subiendo los impuestos que prometió bajar y cerrando los ojos ante una corrupción que prometió combatir. El intento de "censurar" la entrevista de Bloomberg no es nada mas que una consecuencia lógica del pobre y viciado concepto de la democracia que tienen los grandes partidos políticos españoles, que creen que ganar las elecciones equivale a una patente de corso para practicar todo tipo de abusos y arbitrariedades, entre ellas violaciones reiteradas a la verdad y a la esencia de la democracia, un sistema cuyas principales reglas son ignoradas en España: separación de poderes, elecciones realmente libres, una ley asumida por los ciudadanos e igual para todos, imperio de la verdad y la transparencia, participación del ciudadano en los procesos de toma de decisiones, castigo para los corruptos y, sobre todo, eficaces y drásticas limitaciones al poder de los políticos y de sus partidos, que en España operan con una casi completa impunidad.

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Los errores dramáticos de Rajoy y Pedro Arriola

Los asesores del PP pasarán seguramente a la Historia como los tipos mas torpes y estúpidos del planeta político mundial. Cometen un error tras otro sin que jamás aprendan. El último, el de destruir los discos duros de los ordenadores de Bárcenas exigidos por el juez, ha sido de provocar carcajadas. Haber destruido esos discos duros ha sido una decisión que fortalece la desconfianza ciudadana y dispara todas las sospechas de que el Partido Popular está hasta el cuello de irregularidades y corrupciones.

Las estrategias de comunicación obsesionadas con ganar a cualquier precio, desprovistas de ética, que no son democráticas, basadas en la mentira y sin respeto alguno a las reglas básicas del sistema, no tienen futuro y, aunque triunfen en el corto plazo, siempre son derrotadas a medio y largo plazo. Además, son indecentes, degradan a sus seguidores y son vejatorias para la ciudadanía. Un verdadero demócrata jamás utilizaría esas estrategias de trileros.

Pedro Arriola es el principal asesor de Rajoy y del PP. Su competencia es la estrategia de comunicación, lo que en un partido político equivale a tener responsabilidad sobre el poder, que es lo máximo. El éxito o fracaso del partido y del líder dependen de sus ocurrencias, argumentos y tretas. La fuerza y el poder de un partido político, en democracia, dependen de los la imagen que sepa forjarse y de apoyos y votos que ese partido obtenga del electorado.

A juzgar por las encuestas, las experiencias y los resultados obtenidos, Arriola y Rajoy han fracasado de manera estrepitosa, pues nunca antes en la Historia moderna de la política española un líder como Rajoy, acogido por los ciudadanos con una ilusión sorprendente y premiado con una sólida mayoría absoluta, había despilfarrado su capital político en tan escaso tiempo. Zapatero tardó mas de seis años en convertirse en un estorbo para España y para su propio partido, mientras que Rajoy ha tardado menos de un año en conseguir un deterioro de imagen y prestigio similar y amenaza ya a su partido con llevarlo hacia una derrota rotunda y humillante.

Todos los errores estratégicos y tácticos de Arriola tienen el mismo patrón: desprecio a los ciudadanos y a su inteligencia. Hay un error de partida que ha marcado todo el estilo y el contenido de la asesoría de comunicación del PP: no existe respeto por la democracia y solo se venera y adora el poder en si mismo. Tampoco hay respeto por la verdad, ni por los valores básicos, ni por las normas fundamentales del sistema. El éxito lo preside todo y el grito "Mariano, los españoles no te han elegido para que seas demócrata o digas la verdad, sino para que soluciones los problemas" lo preside todo. Es la filosofía del todo vale si se obtiene el éxito y "del fin que justifica los medios". El problema es que esa filosofía es falsa porque los ciudadanos han elegido a Rajoy, como lo hicieron con Aznar, Zapatero o González, sobre todo para que sea justo, decente, ejemplar, eficiente y demócrata.

La lógica y la profesionalidad exigen que tanto él presidente como su estratega deberían jubilarse porque el fracaso que han acumulado en apenas dos años de gobierno supera todas las previsiones y causa escándalo dentro y fuera de España.

La estrategia de Arriola y de Rajoy tiene fallos de una importancia sustancial. La democracia exige verdad y transparencia, pero ellos han utilizado profusamente la opacidad y la mentira. Tenían el deber de cumplir las promesas hechas al electorado, pero ellos las han incumplido todas. Sabían que el pueblo quería regenerar la vida pública, pero ellos han cerrado los ojos ante la corrupción y han escondido todas las miserias, sin castigar a los ladrones y a los canallas. Por último, han creido firmemente en un principio que es falso: el tiempo lo cura todo, cuando en realidad hay veces que el tiempo lo pudre todo, como les ha ocurrido a ellos.

El discurso de Rajoy sobre Bárcenas del día 1 de agosto de 2013, ante el Senado, es un claro ejemplo del fracaso de las estrategias y métodos de Arriola y Rajoy. Cometieron demasiados fallos, pero los principales fueron los siguientes:

- Eligieron mal la fecha. Creían que el 1 de agosto, dia del inicio de las vacaciones, pocos españoles iban a escuchar el discurso, pero ocurrió justo lo contrario y los medios, sin noticias en verano, le dedicaron espacios preferenciales y lo destacaron mas de lo esperado.

- Negó la verdad evidente de que acudía al Congreso para hablar de Bárcenas forzado por la oposición, por la demanda de los españoles y por las críticas de la prensa internacional, lo que proyectó una sensación de falsedad a todo su discurso.

- Reconoció que se había equivocado, pero lo hizo sin dolor, ni arrepentimiento, sin convicción y utilizando el recocimiento del error como "justificación" para seguir defendiendo la tesis, que ya nadie cree, de que el partido no se financió ilegalmente.

- Utilizó la anáfora "Fin de la cita" como recurso dialéctico, ignorando que esa figura es peligrosa porque tiene un intenso efecto boomerang y suele volverse en contra de quien la utiliza. Con la repetición compulsiva de “fin de la cita”, Rajoy sólo ha conseguido la rechifla de la tribuna de oradores y, lo que es peor, de las redes sociales, donde se le ha puesto en ridículo. Hay una segunda teoría corriendo como la pólvora por Internet, que sostiene que el ya famoso “fin de la cita” no es un hallazgo dialéctico de Arriola, sino un error de Rajoy al leer letra por letra el discurso, incluso lo que nunca debió leer.

- Puso a funcionar el ventilador de manera irresponsable. En lugar de hacer un alegato a favor de la honradez de la clase política, de la validez de la democracia y defendiendo su inocencia explicando los hechos con honestidad y asumiendo las evidentes responsabilidades políticas del caso Bárcenas, Arriola despreció la humildad, la verdad y el arrepentimiento y prefirió que el presidente del Gobierno sembrara la sospecha sobre todo la Cámara con un discurso bronco y agresivo, donde seguía negando la evidencia de la corrupción interna de los partidos..

- Los aplausos de los suyos delante de una sociedad española que ya no soporta los fracasos reiterados, la arrogancia y los privilegios de la clase política tuvieron en efecto deprimente e incrementaron el rechazo ciudadano a la clase política desprestigiada que está conduciendo a España hacia la ruina, el fracaso y el desprestigio internacional. La interrupción de los discursos de Rajoy y Rubalcaba con vítores y aplausos de sus partidarios, todos ellos privilegiados y cobrando copiosamente del Estado, constituyeron un espectáculo demoledor para los dos grandes partidos y para la clase política en general.

El PP todavía podría salvarse si jubila con rapidez a Rajoy y a Arriola, cambiando drásticamente su estrategia de comunicación actual por otra que sea genuinamente ética y democrática, basada en el respeto al ciudadano, en la verdad y en el seguimiento de las normas básicas del sistema democrático, que exige limpieza, castigo para los corruptos, verdad, luz, transparencia, democracia interna y culto a los valores. Pero esa opción es imposible porque los dos grandes partidos han traspasado ya demasiadas veces esa línea roja irreversible que prohibe anteponer los intereses propios y el egoísmo al bien común y el interés general. Los partidos que se comportan así, no tienen regeneración posible porque la infección les ha contaminado el cerebro y la médula y les conduce, irremisiblemente, al abuso de poder, a la corrupción, a la mentira y a la muerte.

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La partitocracia española, obscena y sin entrañas, se blinda ante su futuro incierto

Muchos ciudadanos ingenuos creían que ante el evidente rechazo popular y a la vista de lo que ha ocurrido en otros países como Egipto, Túnez y Siria, donde los ciudadanos, cansados de soportar a dirigentes injustos y sátrapas, se echaron a la calle para expulsar a sus degradadas clases dirigentes, los políticos españoles iban a corregir el rumbo, a ser mas prudentes y a reprimir sus oscuros y voraces instintos de poder, pero está ocurriendo todo lo contrario y ante el temor a que las cosas se pongan mal, Rajoy, Rubalcaba y sus huestes se están blindando y construyendo trincheras de acero, de las que resulte casi imposible desalojarlos.

Los niveles de descaro y desfachatez de la poco democrática clase política española son insuperables.

UPyD acaba de denunciar ante el Tribunal Supremo que los cuatro últimos nombramientos en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) realizados por los dos grandes partidos políticos españoles (Cristina Narbona, Rosario Velasco, Fernando Castelló y el presidente, Fernando Martí) son ilegales porque incumplen los requisitos de independencia que establece el artículo 5 de la ley 15/85 de creación del CSN, que es un organismo independiente del gobierno que, como muchos otros, está siendo "ocupado" de manera descarada e ilegítima por los políticos españoles.

Organismos e instituciones que necesitan ser independientes en democracia para garantizar el buen funcionamiento de la sociedad, como los reguladores del mercado, el Banco de España y los mismos Altos Tribunales de Justicia, han sido prostituidos sin decoro por una clase política insaciable de poder y sin freno democrático alguno, que ha colocado a sus "piezas" en esos puestos de alto valor estratégico. El nombramiento de militantes al frente del Tribunal Constitucional (Pérez de los Cobos, del PP) y del Banco de España (Fernández Ordoñez, del PSOE), por citar sólo dos ejemplos recientes, es de tal desvergüenza que habría debido provocar la dimisión fulminante de los dos últimos gobiernos, como habría ocurrido en cualquier democracia medianamente decente del planeta.

Los partidos pueden elegir a los consejeros del CSN, lo cual ya es una arbitrariedad insostenible en democracia, pero hasta ahora los políticos se habían "reprimido" y habían elegido a técnicos. Sin embargo, ahora, cuando se sienten rechazados por los ciudadanos y cuando su gestión al frente del país es criticada masivamente y cuestionada, hasta el punto de que muchos ciudadanos reclaman castigos de la Justicia para los malos administradores y gestores públicos que han llevado al país hasta la ruina y el fracaso, ellos, los políticos, se blindan e intensifican su "ocupación" ilegítima" y "desvergonzada" de las instituciones y organismos que requieren independencia y funcionamiento libre.

Los políticos españoles, voraces y desenfrenados como una plaga de termitas, han ocupado todos los espacios posibles de una sociedad civil que, según la democracia, debe ser independiente y servir como contrapeso al poder político. Las grandes columnas de la sociedad civil, desde los sindicatos a las universidades, sin olvidar las instituciones financieras, las grandes fundaciones, colegios profesionales y otras muchas organizaciones, han sido ocupadas por los partidos o controladas a través de las subvenciones y aportes de dinero público, en muchos casos colocando a sus militantes en los patronatos y consejos, lo que constituye uno de los peores atentados de los muchos que cometen los políticos españoles contra la limpieza democrática.

Según UPyD, "el bipartidismo está tratando de blindarse" y todo indica que esa acusación es cierta.

Muchos políticos están siendo ayudados desde sus partidos para que los puestos de eventuales que ocupan en las distintas administraciones se conviertan en fijos. En Andalucía, el PSOE, un partido que ha sido especialmente descarado e inmoral en este tipo de prácticas, ha convertido en funcionarios a casi 10.000 amigos del partido, colocados en la administración autonómica, mientras se siguen realizando operaciones de este tipo, pero ahora amparadas por el silencio y la ocultación de datos al ciudadano.

El PP no es mejor que el PSOE en este tipo de suciedades antidemocráticas. Tras prometer en la campaña electoral que limpiaría de asesores la administración, es probable que hoy tengan colocados a mas asesores que Zapatero en sus tiempos de despilfarro y endeudamiento loco. Prometieron adelgazar el Estado y lo están engordando; prometieron acabar con la corrupción y comulgan a diario con ella; prometieron adecentar la vida pública y con las revelaciones de Bárcenas el PP parece un estercolero.

Muchos expertos sostienen que en España hay suficientes latrocinios, abusos e inmoralidades para que el pueblo se plante y eche del poder a una clase política que, a juzgar por sus "logros", no es merecedora de premio alguno, ni siquiera de respeto. Ante ese eventualidad, en lugar de corregir el rumbo y ser mas decentes, nuestros políticos parecen haber optado por blindarse y construir trincheras de acero para resistir las embestidas de los indignados, los arruinados, los saqueados y los expoliados.

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El Estado se está convirtiendo en el peor enemigo del ciudadano

Tengo un amigo, profesor de universidad, que repite una y otra vez que la mayor tragedia de la España del presente es que el Estado se está convirtiendo, cada día mas, en el peor enemigo del ciudadano. Y, para sustentar su tesis, lanza una serie de interrogantes de gran calado: ¿Quién te exprime con los impuestos mas desproporcionados e injustos de toda Europa? ¿No es el Estado el que ha autorizado o permitido a los banqueros que nos estafen con las preferentes? ¿Quién permite que los ciudadanos, a los que debería servir y proteger, sean desahuciados y expulsados de sus hogares? ¿Quién permanece impasible mientras los más desesperados se suicidan, arrojándose de las ventanas y balcones o quemándose a lo bonzo? ¿No es el Estado que el que te priva del derecho a trabajar y a mantener a tu familia con dignidad? ¿Acaso no han sido los políticos, dueños del Estado, los que han acabado con la prosperidad, han endeudado al país por varias generaciones y han acabado con la esperanza. la confianza y la alegría del pueblo? ¿Ha hecho algo el Estado para impedir que las cajas de ahorro españolas hayan sido saqueadas y que los culpables sigan libres, sin que nadie les exija devolver el dinero? ¿Ha movido un solo dedo el Estado para impedir la corrupción masiva de las instituciones, la degradación moral de la clase política y la sustitución de la democracia por una sucia dictadura de partidos, sin ciudadanos ni controles al poder?

La vieja imagen del "Estado Protector", aquel "papá Estado" que te cuidaba y te protegía del abuso y del mal, se ha desvanecido y ha sido sustituida por un Estado predador, que miente, abusa, avasalla, roba, saquea, aplica la ley de manera interesada y que rige los destinos de la sociedad cuidando los intereses de los políticos y sus amigos poderosos, nunca los del ciudadano. Ese Estado depredador, el que convierte la vida de millones de ciudadanos en un infierno, impide que las víctimas protesten ante sus desgracias y humillaciones y cuando lo hacen les lanza a la policía para que los machaque a palos o les llama "nazis" para desacreditar lo que es mas un lamento de sufrimiento que una protesta política.

Resulta que siempre hay disponible legiones de policías, para guardar y defender a los culpables de la crisis, a los políticos irresponsables, a los poderosos, a la banca, pero nunca hay disponible ni un solo policía o guardia civil cuando los ciudadanos los necesitan, en casos de robos, estafas, crímenes o extorsiones. Esa policía que demuestra una eficacia extraordinaria a la hora de cuidar a los políticos o reprimir a los rebeldes es la misma que exhibió una incompetencia alarmante a la hora de aclarar el peor crimen de nuestra Historia moderna: el de los atentados del 11 M, todavía oscuros y bajo sospecha.

Las encuestas revelan que los españoles ya no consideran a ETA como su peor enemigo y el problema mas grave. El terrorismo ha sido sustituido por la clase política, que, organizada en partidos políticos que funcionan como bandas organizadas para controlar el poder, se ha adueñado del Estado y lo gestiona en provecho propio y en contra de las intereses de los ciudadanos. Algunos denominan Terrorismo de Estado el comportamiento agresivo, dañino y contrario al ciudadano del Estado y de sus amigos y aliados poderosos, sobre todo cuando practica con saña sus grandes vicios, que son el abuso de poder, la corrupción y la arbitrariedad en todos los campos y ámbitos.

Los políticos, dueños ahora de un Estado que antes era "de todos", si tienen claro desde hace tiempo que su principal enemigo es el ciudadano. Ante el temor a que el pueblo se rebele ante las injusticia, rearman y entrenan a sus policías y aprueban leyes cuyo objetivo no es ya el bien común sino el mantenimiento en el poder de las dos clases que dominan y controlan España: los políticos y los millonarios, todos ellos apoyados por la banca, la prensa, el aparato de Justicia y las fuerzas de seguridad represoras.

Hay algunos pensadores que creen que la enemistad profunda entre Estado y ciudadanos, un fenómeno que cada día se parece más a una guerra entre los dos bandos, será el gran signo de los tiempos durante el presente siglo XXI. Esa guerra entre políticos y ciudadanos marginados y oprimidos es la única tesis que explica el terrible resultado de las encuestas en España, donde, a pesar del maquillaje, la corrupción de los políticos y los políticos como grupo son dos de los cuatro grandes problemas del pueblo y de la nación, reflejando así un rechazo ciudadano a la clase dirigente que, en si mismo, deslegitima a los que están gestionando el Estado, muchas veces en contra de la voluntad popular.

Esa "guerra" entre ciudadanos y políticos es la espina dorsal de mi libro "Políticos, los nuevos amos" (Francisco Rubiales, ed. Almuzara 2007), premonitorio del terrible deterioro político actual, del avance de la corrupción y del enfrentamiento entre el poder político y la ciudadanía que hoy ya es el gran fenómeno de nuestro tiempo.

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Arturo Más acusa a Rajoy, con razón, de no reformar la gruesa y grasienta administración central

Tiene toda la razón Artur Mas cuando afirma que "El Gobierno español da lecciones, pero no hace los deberes". Se refiere el político catalán a que mientras Rajoy exige a los gobiernos autonómicos suprimir instituciones y administraciones que duplican y hasta triplican el trabajo, no tiene el valor de suprimir ministerios y departamentos enteros de la Administración General que no tienen prácticamente trabajo porque sus funciones y servicios fueron transferidos a las autonomías.

La principal asignatura pendiente del gobierno Rajoy, además de cumplir de una vez lo que prometió durante la campaña electoral, es adelgazar un Estado obeso y enfermo, tan gigantesco que no es posible financiarlo y que es un auténtico monumento a la obscenidad y a la desvergüenza de los políticos, que lo han creado solo para colocar a sus familiares y amigos con carné.

El PP se niega a suprimir todo lo que los ciudadanos quieren que se suprima, lo que demuestra que los deseos del pueblo tienen para el PP el mismo valor que una mosca volando. Se niega a suprimir la diputaciones, a pesar de que son innecesarias, quizás porque la mayoría están ahora en su poder y representan un magnífico estacionamiento para políticos de segundo nivel. Se niegan a suprimir los miles de empresas e instituciones que han creado los ayuntamientos, los gobiernos autonómicos y el mismo gobierno central para burlar los controles al gasto y para colocar a cientos de miles de políticos y amigos del poder dotados de carné de partido. Entre las instituciones y entidades a suprimir figuran, como afirma Artur Mas, un político que conoce bien las entrañas injustas y corruptas de un Estado del que la Cataluña que el preside es parte destacada, ministerios y departamentos enteros de la Administración General que no tienen prácticamente trabajo porque sus funciones y servicios han sido transferidos ya a las autonomías.

Pero en esta España sucia y mal gestionada por sus pésimos políticos nadie quiere perder poder y fueros y los políticos prefieren aplastar al pueblo con impuestos y recortes antes que cerrar observatorios, empresas publicas y televisiones autonómicas que solo sirven para defender a sus amos con poder en la región o antes de dejar de financiar a sindicatos y partidos políticos, patronales corruptas y que no aportan nada al bien común.

De los casi 450.000 políticos enchufados en el Estado sin que sean necesarios, mas que los que existen en Francia, Alemania y Gran Bretaña juntos, España`podría prescindir de 300.000 sin causar daño alguno a la administración y a los servicios, lo que representaría un ahorro tan enorme que solucionaría, de golpe, mas de la mitad de los problemas de déficit y desequilibrio existentes.

Pero los políticos, auténticos sátrapas dañinos para el ciudadano y la patria, se niegan a hacerlo, en contra de la voluntad popular y lejos de la decencia democrática.

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Los españoles trabajamos como esclavos para un Estado descomunal

01.07.13 | 11:35. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Dictadura, Gobierno del PP

El inepto y triste Rajoy, acostumbrado desde pequeñito a contemplar el mundo desde las alturas seguras de la clase dirigente, no entiende por qué los españoles, desagradecidos, le rechazan y le odian a él mas que a Zapatero, que fue un inútil total que hundió a España y la situó al borde del precipicio. No es capaz de entender que mientras Zapatero fue un inútil incapacitado que, como era de esperar, desplegó una ineficaz y empobrecedora política de "izquierdas", el, además, es un estafador que ha engañado a los españoles traicionando sus planteamientos de "derechas" e incumpliendo todas las grandes promesas que le auparon hasta la Moncloa.

Rajoy no entiende nada, ni se da cuenta que el problema de España es el descomunal Estado que han construido políticos como él, un monstruo tan costoso e insaciable que necesita del trabajo esclavo de todos los españoles para seguir viviendo. Rajoy se pregunta, estupefacto, por qué razón los demócratas españoles le odian a él mas que a Zapatero. La respuesta es sencilla: porque Zapatero sólo fue un inepto inmoral, pero él, además, es un mentiroso estafador, Él prometió antes de las elecciones reducir el Estado que nos esclaviza y no sólo no lo ha hecho, sino que nos ha arruinado con impuestos injustos y abusivos para seguir engordando ese Estado descomunal. Los españoles decentes nunca le perdonaremos la estafa, ni siquiera si salimos de la crisis bajo su mandato.

Los españoles, por término medio, debemos trabajar casi cinco meses completos para pagar el Estado. Los siete meses restantes son para pagar facturas y sobrevivir. Si se tiene una renta mas alta y se suman las tasas y otros impuestos, uno puede trabajar para pagar impuestos al gobierno casi siete meses al año, un abuso y una injusticia sin decencia. Apenas queda tiempo para el disfrute y la esperanza, la ilusión y la fe en el liderazgo han desaparecido del mapa.

La estafa de Rajoy a los españoles está siendo monumental y memorable. Él se presentó ante los votantes como un tipo de dercha, con creencias liberales y con los tipicos criterios de la derecha clásica: fe en la empresa, defensa de lo privado, menos Estado y menos impuestos. Pero todo ha sido un engaño porque su política, en muchos aspectos, es mas socialdemócrata que la de Zapatero, al que se parece cada día mas en aspectos tan deplorables como el endeudamiento vertiginoso, el culto a la mentira, el amor a un Estado gigante, tipico del socialismo, la fácil y lasciva convivencia con la corrupción y el despilfarro.

Zapatero tardó seis años en perder su crédito político, pero Rajoy lo ha perdido en menos de un año y medio. ¿No se ha dado cuenta que los españoles perdonamos a los pillos, a los golfos y a los mentirosos mejor que a los hipócritas. Zapatero nunca negó que era un adorador del Estado, pero Rajoy llegó al poder negandolo y después, como un vulgar leninista, se ha convertido en adorador del becerro de oro estatal.

Rajoy ha traicionado no sólo la fe de los que le votarosn, sino también la esperanza de todos los españoles. Prometió que crearía empleo y ha destruido ya 1.2 millones de puestos de trabajo; aseguró que apoyaría a la empresa y ha cerrado cientos de miles por impagos públicos, por burocracia estúpida y por impuestos agobiantes; dijo que bajaría los impuestos y los ha subido 30 veces en año y medio; garantizó que eliminaría aquella práctica pirata del Estado que obliga a los empresarios a pagar el IVA de sus facturas antes de cobrarlas, una obligación canalla que todavía está vigente.

Con Zapatero, los españoles sabíamos lo que nos esperaba: una políticsa de izquierdas, con sus puntos positivos y negativos, pero Rajoy es un estafador, porque utilizó la derecha para encaramarse a la izquierda. Es todo un hipócrita empedernido, arrogante, fatuo y falso, un personaje a los que los españoles nunca perdonan.

El dia que dijo aquello de que "he incumplido mis promesas, pero he cumplido con mi deber", muchos pensadores españoles sentimos terror porque sabíamos que eso mismo lo dijeron en el pasado casi todos los tiranos y sátrapas dañinos, desde Stalin a Hítler, sin olvidar al mismo conde Drácula, tipo cruel y asesino que se vanagloriaba de haber parado los pies a los turcos invasores de Europa. La democracia, un sistema que Rajoy parece desconocer, es precisamente lo contrario de lo que él proclama: mas respeto a las reglas del juego que a los logros, porque el respeto a las reglas es lo único que puede erradicar la tiranía y el abuso.

Rajoy olvida también algo esencial: la filosofía política del mundo libre y civilizado sostiene que cuando un político llega al poder apoyado en la mentira e incumple su programa, es un opresor tal vez legal, pero nunca legítimo. Su poder se debe al engaño y los ciudadanos tienen todo el derecho del mundo a rebelarse contra él y expulsarlo del poder, aunque haya sido legalmente elegido en las urnas.

Es casi imposible que un tipo como Rajoy, rico y poderoso de nacimiento, perteneciente a esa burocracia de élite que, desde los tiempos de los Reyes Católicos cuida su pureza de sangre y cree que el Estado les pertenece a ellos, se de cuenta de que España necesita cambiar como un calcetín para salir del pozo de caldo corrupto y tóxico que los políticos han creado para la sociedad y el pueblo llano. Hay que eliminar a los burócratas de la política para que la política sea reflejo de la realidad, de una ciudadanía que para sobrevivir se esfuerza sufre y crea empresas, algo que las élites esconocen porque ya nacieron con los grandes problemas resueltos hasta la muerte.

Las medidas que España necesita son son muchas y dolorosas y jamás podrán ser dictadas por un tipo como Rajoy. Por eso, la presencia del actual gobierno en el timón significa un riesgo de muerte para la nación. Hay que limpiar de esocria la política y, sobre todo, la Justicia, que es el poder mas necesario en el presente. Hay que acabar con la impunidad de los poderosos y llenar las cárceles de canallas y ladrones atrincherados en el poder y, sobre todo, hay que adelgazar el Estado y ponerlo al servicio de la sociedad, no como ocurre hoy, que está al servicio de los partidos y de unos políticos profesionales que desconocen el dolor, el esfuerzpo y la verdadera esencia de una España que, por culpa de ellos, es un país que no funciona, asfixiado por la injusticia, la indecencia y el abuso de poder.

Rajoy y Zapatero son dos especímenes políticos detestables que han sido posibles en España por aquello que sentenció el sabio Platón: "El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres".

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Rajoy presenta una decepcionante y coja reforma del Estado

24.06.13 | 18:17. Archivado en Política, Democracia, Economía, Corrupción, España, Gobierno del PP

Rajoy ha presentado una ridícula y decepcionante reforma del Estado que ignora las grandes demandas de los ciudadanos y que solo servirá para ahorrar unos pocos miles de millones de euros, cuando podría y debería ahorrar cientos de miles de millones en un país arruinado por el inmenso costo de su gigantesco e inútil aparato administrativo y político.

Entre las reformas no figura ni una sola de las grandes demandas y reivindicaciones de los ciudadanos, ni desaparecen ninguno de los antidemocráticos privilegios y ventajas que hacen de la clase política española una turba de sátrapas impunes y sin controles cívicos.

La reforma consiste en una serie de medidas administrativas periféricas y de segundo orden, como la de suprimir los defensores del pueblo, centralizar los servicios de meteorológicos y la elaboración de presupuestos ministeriales con base cero, pero no reduce ni limita la contratación libre de personal por parte de la administración, principal demanda ciudadana, horrorizada ante la existencia de casi medio millón de enchufados que cobran del Estado, sin otro mérito que el de ser amigos del poder o gente con carné de partido. Además, esas reformas no obligan a los despilfarradores gobiernos autonómicos, muchos de los cuales ya las han rechazado.

La reforma, que según Rajoy «Marca un antes y un después en la buena dirección», tampoco menciona ninguno de los cambios que el pueblo español está pidiendo a gritos: el fin de la impunidad práctica de los políticos, la eliminación de la financiación con dinero público de los partidos políticos, sindicatos y patronal, el castigo de los corruptos y la obligación de devolver el dinero que roban y una reforma profunda del poder Judicial que cree una justicia independiente, libre de jueces parciales al servicio de los partidos políticos y sin el obsceno nombramiento de magistrados por parte de los partidos.

La reforma no se atreve a limitar el número de diputados, senadores, consejeros y ministros, pero si habla de unificar las 4.800 cuentas bancarias que tiene hoy la administración del Estado. Puras medidas periféricas cargadas de desprecio al deseo ciudadano y de frustración democrática.

El mayor ridículo de la reforma presentado por Rajoy está en los 8.000 millones de euros que ahorrará a un Estado que gasta mas de 400.000 millones cada año, una masa injusta y exuberante de dinero que el Estado no puede recaudar, a pesar de los enormes impuestos que asfixian al ciudadano, y que consigue endeudando peligrosamente a la nación en los mercados mundiales. Ahorrar 8.000 millones cuando podrían ahorrarse, según los expertos, hasta 300.000 millones, es de risa.

La reforma no garantiza que las miles de instituciones y empresas públicas innecesarias, utilizadas por los políticos como centros para colocar a sus amigos, sean eliminadas, ni suprime el inútil Senado, ni las obsoletas diputaciones provinciales, ni limita el número de parlamentarios y consejeros en las autonomías, cada una de ellas dotadas de pequeñas "cortes" de lujo donde se practica también el amiguismo, el clientelismo, el nepotismo, la ostentación, el despilfarro y otras diversas facetas del abuso de poder habitualmente presentes en la falsa democracia española.

Gran parte de las 217 medidas presentadas son responsabilidad de las comunidades autónomas y no serán obligatorias, lo que permite vaticinar que la mayoría de ellas serán brindis al sol y nuevos engaños a la ciudadanía. Ante el escándalo despilfarrador de las "embajadas" autonómicas esparcidas por todo el mundo, Rajoy no las suprime sino que propone la idea de que se instalen dentro de la embajada del Estado español.

Una reforma seria habría comenzado por suprimir el lujo y el despilfarro duplicado, triplicado y varias veces inútil reinante en las distintas administraciones públicas españolas, sobre todo eliminando gran parte de la inmensa legión de políticos contratados, una carga injusta e innecesaria que convierte al Estado en un insostenible océano de enchufados, cuyo número en España es mayor que el existente en Alemania, Gran Bretaña y Francia juntas.

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España: Franco sigue vivo en la Moncloa

Casi todos los días se suicida alguien en España porque no puede soportar mas la cruel maldad de los políticos y los banqueros. El último en hacerlo fue un hombre que iba a ser desahuciado en Murcia, el 14 de mayo. En la carta de despedida que redactó antes de quitarse la vida, culpó directamente a los políticos y a los banqueros de su muerte. Pero esas muertes no afectan a los poderosos que dominan España. Tanto políticos como banqueros, incluyendo a sus cómplices de la justicia, la prensa y la policía, desde sus conciencias de cemento, ponen cara de poker y dicen que no son ellos los que matan, sino la crisis. ¡Malditos sean, la crisis y ellos!

Hay sospechas muy fundadas de que los dirigentes del PP cobraban sobresueldos en dinero negro desde hace muchos años. Los socialistas se bañan cada mañana en corrupciones y abusos de poder, sobre todo en Andalucía, la región pocilga de España, donde el socialismo ha gobernado sin oposición desde que murió el caudillo. Un presidente del gobierno, un tal Zapatero, arruina al país, lo endeuda por varias generaciones y le conduce hasta el borde de la derrota, pero sus sucesores en el poder, miembros de la derecha del PP, en lugar de encerrarlo en prisión lo condecoran. El gobierno de Mariano Rajoy, al que los españoles dieron mayoría absoluta en las urnas porque prometió que adelgazaría el Estado, acabaría con el paro y perseguiría a los corruptos, ha incumplido todas sus promesas electorales y un año y medio después exhibe con impudicia y arrogancia una España con mas de 6 millones de parados (1.2 millones mas que los que tenía Zapatero al entregar el poder), mas endeudada que antes, con el Estado todavía mas atiborrado de parásitos con carné de partido y con la corrupción desatada, campeando por las instituciones, plazas y caminos de España. Dijeron que inyectarían vigor en las empresas, pero lo que han logrado es que cierren cientos de miles. Prometieron bajar los impuestos, pero los han subido mas de 30 veces en año y medio y hoy España es el país de Europa mas esquilmado con impuestos injustos y desproporcionados. A cientos de miles de españoles les roban sus ahorros en los bancos, vendiéndoles un producto basura llamado Participaciones Preferentes que comercializaban como un ahorro seguro, pero el gobierno, cuyo deber es combatir la injusticia, en lugar de castigar a los ladrones y de restituir lo robado, bendice y legaliza la estafa. Las cajas de ahorro españolas eran una institución hermosa, altruista y mas que centenaria, creadas para atender a los clientes mas pobres del sistema financiero, pero cuando llegaron a sus consejos de administración los políticos y los sindicalistas, fueron saqueadas, sin que no ocurra nada a los ladrones, ni se les exija devolver lo robado.

¿Qué está ocurriendo en España, un país extraño que sorprende al mundo porque los españoles siguen soportando la ignominia y el abuso de sus clases dirigentes sin rebelarse, sin alzarse contra la inmundicia, como hicieron el 2 de mayo de 1808 cuando arremetieron contra las tropas de Napoleón, a las que identificaban con la opresión.

Un país con mas de 6 millones de desempleados en el que la desesperación, la pobreza, la desconfianza y el odio a la clase política avanzan cada día mas, dominado por un par de grandes partidos políticos (PP y PSOE), cuyos historiales judiciales, con mas de 2.000 casos de corrupción y abuso de poder abiertos o investigados, les asemeja mas a grandes bandas de malhechores que a agrupaciones democráticas, debería ser "rescatado" por las democracia libres de Occidente y sus clases dirigentes, manchadas y cargadas de indignidad, deberían ser repudiadas o por lo menos combatidas como lo fueron en el pasado las dictaduras de Hitler, Musolini, Stalin, Ceaucescu y otros sátrapas de triste memoria.

España es hoy un asunto que compete al Tribunal Internacional de Justicia.

¿Es que acaso les faltan pruebas que demuestren que el pueblo español es rehén de una casta atrincherada en el poder que desprecia el interés general y el bien común y que sólo se dedica a controlar el poder, a exprimir a la nación y a subyugar a los ciudadanos?

La única explicación seria, lógica y hasta científica de lo que ocurre en la desgraciada España es que el general Franco nunca murió y que sigue vivo, dando órdenes, en la Moncloa, la Zarzuela, las Cortes y otros centros vitales del poder. Cualquier otra explicación del drama de España es incompleta, insuficiente e ilógica. El problema es que muchos creemos que el dictador nunca se habría atrevido a llegar tan lejos como sus descendientes de la falsa democracia.

Hay muchas cosas que han cambiado en apariencia, pero la realidad es otra muy distinta: desde la muerte del general, en España únicamente han cambiado el uniforme de los policías, que antes era gris y ahora azul, el nombre del régimen, que antes era una dictadura y hoy, sin serlo ni merecerlo, se llama "democracia" y la concesión a los ciudadanos de una libertad de expresión que, en realidad sólo sirve para ladrar en Internet porque las opiniones del ciudadano no cuentan en la vida real y los grandes medios de comunicación están bajo control férreo de los poderosos de siempre, de las mismas familias que mandaban en el Franquismo, miembros de aquellas castas que desde los tiempos del Imperio creen que el Estado les pertenece a ellos.

Hay muchos españoles que estamos en la resistencia y que vivimos una vida aparentemente libre, pero que en realidad se parece mucho a la que vivían aquellos disidentes soviéticos que se sentían cada mañana impotentes frente al inmenso poder del gobierno y del partido comunista. La única esperanza que tenemos es que cada día seamos mas y que algún día podamos alzarnos contra la ignominia. Hay otra salida, pero ni siquiera nos atrevemos a soñarla: que Europa y el mundo libre se den cuenta que España es una dictadura en manos de gente peligrosa y que se planteen una "cruzada" contra la opresión que anida en este pobre país.

Si no se convencen y creen que este análisis es exagerado, que lean la prensa española cada mañana, que escuchen a los tertulianos sometidos al poder engañando a la ciudadanía, que hablen con cualquiera de los escasos jueces decentes del país o que miren con lupa el patrimonio de los políticos y de sus amigos y testaferros, donde descubrirán que decenas de miles se han hecho millonarios con los cientos de miles de millones de euros que han sido robados y saqueados.

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El robo de las preferentes en España: una de las mayores estafas de la Historia financiera mundial

La de las preferentes en España es una de las mayores estafas de la Historia de las finanzas mundiales. Ha afectado a mas de 700.000 ahorradores, muchos de los cuales ni siquiera saben todavía que tienen ese producto tóxico y saqueado. Lo peor del caso no es que se haya violado el derecho a la propiedad privada, sagrado en los sistemas económicos occidentales, ni que se haya traicionado la confianza de los ciudadanos en el sistema bancario, sino que se han saqueado los ahorros de los mas desamparados, de gente que había acumulado un puñado de euros para vivir una vejez mas tranquila, en su mayoría pensionistas y trabajadores.

Se trata de uno de los crímenes mas inhumanos y sucios protagonizados al unísono entre las elites política y financiera de un mundo que se autoproclama falsamente como demócrata y civilizado. Es tan execrable y rastrero ese crimen que, por si mismo y sin tener en cuenta otras canalladas del poder, sería motivo suficiente para que cualquier demócrata dedique todo su esfuerzo político y ético a expulsar del poder a los canallas que lo realizaron, bendijeron y patrocinaron.

Lo de Chipre, donde han arrebatado parte de los depósitos a los ahorradores con mas de 100.000 euros depositados en los bancos, es un juego de niños comparado con el robo masivo perpetrado en España con las participaciones preferentes, realizado con el acuerdo de los dos últimos gobiernos para recapitalizar de manera encubierta, con dinero privado, a las cajas de ahorro, saqueadas previamente por los políticos, los sindicalistas y los poderosos que se sentaban en sus consejos y las controlaban.

Por mucho que la prensa sometida española guarde silencio, el sistema judicial se ponga de perfil y los políticos mientan, como es habitual, afirmando que están buscando soluciones, la verdad es que se trata de un robo realizado por gran parte de la banca, con permiso del Estado, perpetrado con el conocimiento y el consentimiento del Banco de España, de los organismos reguladores y de las autoridades gubernamentales.

Ese robo ha causado estragos que pesarán sobre el futuro de la economía española durante muchas décadas, mientras que otros daños son irreversibles e irrecuperables: ha destrozado la confianza de los ciudadanos en el sistema bancario; ha impulsado una colosal fuga de capitales hacia el extranjero y hacia debajo de los colchones y cajas fuertes caseras; ha liquidado la poca confianza en los políticos y en el sistema que le quedaba a los ciudadanos; ha arrasado la valiosa relación de confianza que existía entre los directores y empleados de sucursales bancarias y sus clientes, ha disparado el odio de los ciudadanos hacia las élites política y financiera y ha sembrado la sociedad de desesperación y desconfianza, restando toda legitimidad al sistema y convirtiendo a la gente en mas infeliz y triste.

El robo ha afectado a unas 700.000 personas, en su mayoría pequeños ahorradores y pensionistas. Si se les adjudican 15.000 euros estafados de media, el sistema se habría engullido unos 10.000 millones de euros, de los que apenas devolverá 3 o 4 mil millones, una estafa monstruosa perpetrada con la "garantía" del Estado.

Como consecuencia de la estafa masiva, un tremendo error del que hay que culpar, sobre todo, a Zapatero, a su ministra Elena Salgado y al jefe socialista del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, el sistema bancario español ha quedado herido de muerte porque perderá a chorros la confianza de los ciudadanos, y el mismo sistema político que bendijo el robo ha quedado pulverizado, con la desconfianza y el rechazo a la clase política creciendo cada día de manera mas alarmante.

Voto en Blanco


Gobernar bien es fácil, pero el alma corrupta de los políticos no lo permite

27.04.13 | 07:36. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Rajoy, Gobierno del PP

Gobernar bien es mas fácil que gobernar mal, pero los compromisos contraídos, las alianzas, el ansia de poder y, sobre todo, el alma degenerada y corrompida por el poder que poseen los partidos políticos y los políticos profesionales lo impiden. Al PP, al que los españoles regalamos una hermosa mayoría absoluta cargada de esperanza, porque creíamos en sus promesas y pensábamos que iban a limpiar el país de corrupción y abuso, le hubiera resultado muy fácil ponerse del lado del pueblo y gobernar de manera decente, pero han optado por traicionar las promesas y beneficiar a los corruptos y usureros, dando la espalda a los ciudadanos y a la democracia.

Al PSOE de Zapatero le ocurrió lo mismo. Fue elegido porque la gente creyó que Aznar mentía y era demasiado arrogante. El país se dejó engañar por la sonrisa azul de ZP y él nos pagó aliándose con la banca, con los corruptos y con todo lo que le ayudaba a mantenerse en el poder a toda costa, aunque para ello tuviera que arruinar la nación y dar alas a los nacionalistas que mas odiaban a España.

¿Por qué los partidos terminan siempre por traicionar al pueblo y por beneficiar a los corruptos y desalmados? La respuesta es sencilla: porque los partidos políticos son organizaciones pervertidas, en cuyo seno no se cuece nada bueno y sus líderes no se han preparado para defender el bien común y respetar la democracia, sino para mantener el poder a toda costa y para practicar el saqueo, la mentira y el abuso.

La clave del drama está en la esencia perversa de los partidos políticos, organizaciones cerradas donde se aprende todo lo malo de la política y donde los valores mas elementales están ausentes. En los partidos no existe el debate libre, ni la libertad de pensamiento, ni la búsqueda de la verdad, sino la sumisión al líder, el culto a la personalidad, el valor de la propaganda, el desprecio a la verdad y el concepto de servirse de la política, que ha suplantado al de "servicio al ciudadano". Dentro de los partidos se aprende a anteponer siempre el bien del grupo y los intereses propios al bien común y al interés colectivo.

La conclusión es evidente y nítida: mientras existan los partidos políticos, no existirá la democracia, ni el respeto al ciudadano, ni sobrevivirán otros valores que la mentira, el abuso y el egoísmo.

Problemas tan graves como el de las participaciones preferentes, una estafa monumental practicada por los bancos con el apoyo y la bendición del PSOE y del PP, nunca se habrían producido en una democracia auténtica, donde el bien general privara sobre la miseria y el egoísmo. Pero, una vez producido el daño, sería fácil repararlo ordenando a los bancos que devuelvan hasta el último céntimo entregado por unos ciudadanos que no querían especular con esos valores, sino depositar su dinero en lo que nos decían los directores de las sucursales: "un producto que es igual a un plazo fijo, pero que rinde mas".

La deriva escandalosa de la Jefatura del Estado, cuya familia está bajo sospecha y algunos de sus miembros señalados como corruptos, no habría sido posible si el monarca y sus allegados no hubieran sabido que los partidos que gobernaban España, manchados también de corrupción, abuso e ignominia, iban a permitirles cualquier desliz o utilización del poder y de la posición en beneficio propio.

El drama de los desahucios no le habría durado a un gobierno verdaderamente demócrata y decente ni medio asalto. Habría bastado con negociar con los bancos que cuando se desahucia la primera vivienda hay que estudiar el caso para evitar injusticias y tragedias.

Si los partidos no fueran asociaciones muy parecidas a bandas de maleantes, no habrían permitido que miles de políticos se enriquecieran con robos de dinero público, ni los habrían protegido porque "son compañeros", ni habría sido posible el saqueo vergonzoso y delictivo de las cajas de ahorros, ni habría sido posible que los ladrones y saqueadores sigan libres, sin pagar por sus crímenes y sin que ni siquiera les reclamen lo robado.

Si los partidos fueran organizaciones válidas y decentes, no mantendrían, en contra de los deseos de los ciudadanos, el insoportable e incosteable tamaño del Estado, plagado de enchufados sin otro mérito que ser familiares o amigos del poder o militantes con carné de partido.

Si, por último, los partidos y los políticos fueran personas con entrañas y decencia, se morirían de vergüenza y dimitirían ante los datos que, a pesar del maquillaje oficial, arrojan las encuestas, en las que los ciudadanos señalan la corrupción política como el segundo gran problema de la nación y a los mismos políticos como el cuarto.

La clase política sabe que sin confianza de los administrados en sus administradores, la democracia no puede existir, pero disimulan, se hacen las víctimas y llaman "nazis" a los que protestan por sus desgracias y humillaciones, cuando son verdugos empedernidos. También saben que gobernar con la opinión ciudadana en contra es un pecado contra la democracia que deslegitima a los gobiernos, pero ellos ponen cara de poker, rearman a la policía, refuerzan la mentira del periodismo y siguen gozando del festín.

Simplemente, son indecentes.

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Los peores "nazis" en España no son los ciudadanos que protestan, sino los políticos que gobiernan con injusticia y destruyen la nación

La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, en declaraciones a ABC, ha calificado de «nazismo puro» los escraches de los que están siendo objeto diversos miembros de su partido y aseguró que responden a un «espíritu totalitario y sectario» que recuerda a la España de los años 30.

Podría tener razón Cospedal si el "escrache" fuera un fenómeno aislado y no la respuesta de una sociedad ante el abuso, la corrupción y la indecencia del poder político, que lleva muchas décadas engañando, explotando, destruyendo la nación y causando a los ciudadanos, desde la arrogancia y la corrupción, daños terribles. Es ley universal que cuando los ciudadanos se sienten mal gobernados y víctimas de la injusticia y el abuso, tienen derecho a rebelarse y a expresar, de manera pacífica pero contundente, su protesta ante sus verdugos.

La Cospedal debería ser consciente de que los ciudadanos desprecian a los políticos en España y gritan en sus puertas porque están indignados y cabreados, porque son conscientes de que el manejo inmoral de los fondos públicos ha llevado al país a la ruina. También debería reflexionar sobre quien es mas nazi si el que se manifiesta en las calles y en las puertas de los hogares contra el abuso del poder o un poder que esquilma, saquea, engaña, arruina y gobierna de manera injusta y dañina.

Los políticos que padecen los gritos ciudadanos son los que han permitido el saqueo o saqueado directamente las cajas de ahorro y han estafado a cientos de miles de ciudadanos con el engaño de las participaciones preferentes, mientras apoyaban a los bancos en su brutal política de desahucios, basada en leyes que la Justicia Europea ha declarado injustas. Hay gente que se ha suicidado y que se ha quemado a lo bonzo agobiado por la injusticia que emana del poder de los políticos.

El manejo inmoral de los fondos públicos ha llevado al país a la ruina. Han saqueado las cajas de ahorro y han estafado a cientos de miles de ciudadanos con el engaño de las participaciones preferentes, mientras apoyaban a los bancos en su brutal política de desahucios, basada en leyes que la Justicia Europea ha declarado injustas. Han dejado seco al país y ese comportamiento ha sido el elemento principal para que España esté en bancarrota, con miles de familias pasando hambre, niños que no pueden comer en el colegio porque sus padres no pueden pagar el comedor, ciudadanos que han sido desahuciados y que mueren en la calle, como el caso de un chico de Teruel que murió de frío en su caseta de 4 m2 porque lo habían desahuciado al quedarse en paro, gente que se suicida, etc.....

Es cierto que no todos los políticos son indecentes, pero el gran drama de España es que los que no lo son guardan silencio y continúan al lado de los canallas, dentro de los partidos políticos, sin denunciarlos, lo que les convierte también en cómplices miserables. Estos inmorales que generan dolor e injusticia se encubren y se esconden tras el partido y la ideología para pervertir el orden de las cosas y decir que lo que hacemos los ciudadanos son maniobras de intimidación parecida a las de los criminales nazis. Pero, en honor a la verdad, hay que afirmar que los que es verdaderamente nazi es invertir el orden moral para que las victimas, después de haber sido saqueadas, engañadas, desahuciadas y convertidas en cadáveres vivientes, tengan que sentirse culpables por protestar contra los responsables del drama. El auténtico discurso nazi es hacer aparecer a las victimas como culpables y a los verdugos como inocentes.

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Los españoles son ya protagonistas de los chistes de cobardes en todo el mundo

01.04.13 | 19:58. Archivado en Política, Humor, Democracia, Corrupción, España, Rajoy, Gobierno del PP

Antes eran los italianos, pero ahora somos los españoles los que somos protagonistas de las burlas y de los chistes de cobardes en todo el mundo. Ante los abusos y humillaciones que el pueblo español está soportando de sus políticos, sin rebelarse, muchos afirman que el español es un tipo "con los huevos de adorno". Y tienen toda la razón porque es difícil encontrar en la historia moderna un pueblo tan manso y acobardado que sea capaz de soportar tanta ignominia y humillación de tan pocos políticos. Si los españoles de las actuales generaciones no conseguimos forzar a nuestros políticos, auténticos piojos humanos, a que adelgacen el Estado, extirpen la corrupción, recuperen lo que sus colegas y amigos han robado y eliminen la legión de ineptos y parásitos que tienen ocupado el Estado, haciéndolo incosteable, inviable, torpe, corrupto e indecente, pasaremos a la Historia como una triste y despreciable manada de cobardes.

Nadie se explica en el mundo de las personas dignas la pasividad bovina de millones de españoles que permiten que les arrebaten sus derechos, ni cómo los ciudadanos guardan silencio mientras ellos son cada día mas pobres y buena parte del dinero va a parar al bolsillo de los políticos ladrones y sus amigos. No es fácil entender cómo el pueblo español, que fue de ejemplar bravura y heroico en el pasado, ha podido caer tan bajo, perdiendo derechos, pagando los impuestos mas injustos y desproporcionados de toda Europa y permitiendo que los políticos, que ni siquiera han sido capaces de conservar la confianza y el respeto de sus ciudadanos, sigan sin castigar a los corruptos que saquearon las cajas de ahorro y robaron los ahorros ciudadanos con la estafa de las participaciones preferentes y subordinadas. En lugar de cumplir con ese deber de perseguir y castigar a los delincuentes, inherente al liderazgo democrático, quizás porque algunos de los principales ladrones militan en sus propios partidos, se atreven a empujar a la policía contra los que protestan, esgrimiendo la dignidad que dicen que "emana" de su condición de políticos "elegidos" en las urnas.

Ante ese festival de cobardía sometida, el mundo primero se ha sorprendido y después ha empezado a reírse y a burlarse de los cobardes españoles que se dejan arrebatar sus derechos y se esconden en lugar de impedir que ellos sean cada vez más pobres, mientras sus recursos van a parar a bolsillos de sinvergüenzas y canallas, sin que ese atentado supremo contra la decencia y la Justicia provoque la lógica e incontenible ira ciudadana que obligue a recular a sus verdugos.

Durante los tres años que viví en Roma como corresponsal de prensa, pude comprobar como los italianos admiraban el "coraje" español. Conocí a un padre italiano que había ingresado a sus hijos en el Liceo Cervantes de Roma "para que aprendieran a ser valientes". Estoy seguro de que no queda hoy un sólo padre en el mundo que sea capaz de dar a sus hijos una educación "a la española", ante el miedo de que se conviertan en despreciables ovejas sometidas al poder inicuo.

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