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El intento de "censurar" a Bloomberg ridiculiza a la falsa democracia española

El intento, por parte del equipo de Rajoy, de silenciar el tema "Bárcenas" en la entrevista que Bloomberg hizo al presidente español en Nueva York demuestra el escaso sentido de la democracia que tienen la Moncloa y el partido que gobierna España. La periodista norteamericana Sara Eisen, de la cadena económica Bloomberg, hizo cinco preguntas a Rajoy sobre el asunto Bárcenas, algunas con fina agudeza, algo que disgustó al presidente y a su equipo que, al parecer, intentaron que Bloomberg no las emitiera.

El tema ha sorprendido en el mundo desarrollado y ha servido para ridiculizar una vez mas a la pobre y degradada democracia española. Ese comportamiento es propio del pasado, de viejas dictaduras y de poderes que nada tienen que ver con las democracias, las cuales, aunque en la Moncloa no lo sepan, son imposibles sin respeto a la transparencia y a la verdad. El pueblo tiene siempre derecho a saber la verdad, un derecho sagrado en democracia. Rajoy y sus muchachos deberían hacer un curso acelerado para convertirse en demócratas, aunque mucho nos tememos que la democracia no se aprende con lecciones aceleradas sino con la práctica reiterada, durante la vida, del debate, la colaboración con el prójimo, el librepensamiento, el respeto a los demás, la ejemplaridad y el cultivo de los grandes valores.

La mentira y la apacidad se han transformado en políticas de Estado en la democracia española, sobre todo en los periodos de Zapatero y Rajoy. Zapatero mintió a los españoles muchas veces y lo hizo con especial descaro cuando ocultó la crisis y sus negociaciones con ETA. Rajoy inauguró su mandato con la inmensa falsedad de incumplir sus promesas electorales, subiendo los impuestos que prometió bajar y cerrando los ojos ante una corrupción que prometió combatir. El intento de "censurar" la entrevista de Bloomberg no es nada mas que una consecuencia lógica del pobre y viciado concepto de la democracia que tienen los grandes partidos políticos españoles, que creen que ganar las elecciones equivale a una patente de corso para practicar todo tipo de abusos y arbitrariedades, entre ellas violaciones reiteradas a la verdad y a la esencia de la democracia, un sistema cuyas principales reglas son ignoradas en España: separación de poderes, elecciones realmente libres, una ley asumida por los ciudadanos e igual para todos, imperio de la verdad y la transparencia, participación del ciudadano en los procesos de toma de decisiones, castigo para los corruptos y, sobre todo, eficaces y drásticas limitaciones al poder de los políticos y de sus partidos, que en España operan con una casi completa impunidad.

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Los errores dramáticos de Rajoy y Pedro Arriola

Los asesores del PP pasarán seguramente a la Historia como los tipos mas torpes y estúpidos del planeta político mundial. Cometen un error tras otro sin que jamás aprendan. El último, el de destruir los discos duros de los ordenadores de Bárcenas exigidos por el juez, ha sido de provocar carcajadas. Haber destruido esos discos duros ha sido una decisión que fortalece la desconfianza ciudadana y dispara todas las sospechas de que el Partido Popular está hasta el cuello de irregularidades y corrupciones.

Las estrategias de comunicación obsesionadas con ganar a cualquier precio, desprovistas de ética, que no son democráticas, basadas en la mentira y sin respeto alguno a las reglas básicas del sistema, no tienen futuro y, aunque triunfen en el corto plazo, siempre son derrotadas a medio y largo plazo. Además, son indecentes, degradan a sus seguidores y son vejatorias para la ciudadanía. Un verdadero demócrata jamás utilizaría esas estrategias de trileros.

Pedro Arriola es el principal asesor de Rajoy y del PP. Su competencia es la estrategia de comunicación, lo que en un partido político equivale a tener responsabilidad sobre el poder, que es lo máximo. El éxito o fracaso del partido y del líder dependen de sus ocurrencias, argumentos y tretas. La fuerza y el poder de un partido político, en democracia, dependen de los la imagen que sepa forjarse y de apoyos y votos que ese partido obtenga del electorado.

A juzgar por las encuestas, las experiencias y los resultados obtenidos, Arriola y Rajoy han fracasado de manera estrepitosa, pues nunca antes en la Historia moderna de la política española un líder como Rajoy, acogido por los ciudadanos con una ilusión sorprendente y premiado con una sólida mayoría absoluta, había despilfarrado su capital político en tan escaso tiempo. Zapatero tardó mas de seis años en convertirse en un estorbo para España y para su propio partido, mientras que Rajoy ha tardado menos de un año en conseguir un deterioro de imagen y prestigio similar y amenaza ya a su partido con llevarlo hacia una derrota rotunda y humillante.

Todos los errores estratégicos y tácticos de Arriola tienen el mismo patrón: desprecio a los ciudadanos y a su inteligencia. Hay un error de partida que ha marcado todo el estilo y el contenido de la asesoría de comunicación del PP: no existe respeto por la democracia y solo se venera y adora el poder en si mismo. Tampoco hay respeto por la verdad, ni por los valores básicos, ni por las normas fundamentales del sistema. El éxito lo preside todo y el grito "Mariano, los españoles no te han elegido para que seas demócrata o digas la verdad, sino para que soluciones los problemas" lo preside todo. Es la filosofía del todo vale si se obtiene el éxito y "del fin que justifica los medios". El problema es que esa filosofía es falsa porque los ciudadanos han elegido a Rajoy, como lo hicieron con Aznar, Zapatero o González, sobre todo para que sea justo, decente, ejemplar, eficiente y demócrata.

La lógica y la profesionalidad exigen que tanto él presidente como su estratega deberían jubilarse porque el fracaso que han acumulado en apenas dos años de gobierno supera todas las previsiones y causa escándalo dentro y fuera de España.

La estrategia de Arriola y de Rajoy tiene fallos de una importancia sustancial. La democracia exige verdad y transparencia, pero ellos han utilizado profusamente la opacidad y la mentira. Tenían el deber de cumplir las promesas hechas al electorado, pero ellos las han incumplido todas. Sabían que el pueblo quería regenerar la vida pública, pero ellos han cerrado los ojos ante la corrupción y han escondido todas las miserias, sin castigar a los ladrones y a los canallas. Por último, han creido firmemente en un principio que es falso: el tiempo lo cura todo, cuando en realidad hay veces que el tiempo lo pudre todo, como les ha ocurrido a ellos.

El discurso de Rajoy sobre Bárcenas del día 1 de agosto de 2013, ante el Senado, es un claro ejemplo del fracaso de las estrategias y métodos de Arriola y Rajoy. Cometieron demasiados fallos, pero los principales fueron los siguientes:

- Eligieron mal la fecha. Creían que el 1 de agosto, dia del inicio de las vacaciones, pocos españoles iban a escuchar el discurso, pero ocurrió justo lo contrario y los medios, sin noticias en verano, le dedicaron espacios preferenciales y lo destacaron mas de lo esperado.

- Negó la verdad evidente de que acudía al Congreso para hablar de Bárcenas forzado por la oposición, por la demanda de los españoles y por las críticas de la prensa internacional, lo que proyectó una sensación de falsedad a todo su discurso.

- Reconoció que se había equivocado, pero lo hizo sin dolor, ni arrepentimiento, sin convicción y utilizando el recocimiento del error como "justificación" para seguir defendiendo la tesis, que ya nadie cree, de que el partido no se financió ilegalmente.

- Utilizó la anáfora "Fin de la cita" como recurso dialéctico, ignorando que esa figura es peligrosa porque tiene un intenso efecto boomerang y suele volverse en contra de quien la utiliza. Con la repetición compulsiva de “fin de la cita”, Rajoy sólo ha conseguido la rechifla de la tribuna de oradores y, lo que es peor, de las redes sociales, donde se le ha puesto en ridículo. Hay una segunda teoría corriendo como la pólvora por Internet, que sostiene que el ya famoso “fin de la cita” no es un hallazgo dialéctico de Arriola, sino un error de Rajoy al leer letra por letra el discurso, incluso lo que nunca debió leer.

- Puso a funcionar el ventilador de manera irresponsable. En lugar de hacer un alegato a favor de la honradez de la clase política, de la validez de la democracia y defendiendo su inocencia explicando los hechos con honestidad y asumiendo las evidentes responsabilidades políticas del caso Bárcenas, Arriola despreció la humildad, la verdad y el arrepentimiento y prefirió que el presidente del Gobierno sembrara la sospecha sobre todo la Cámara con un discurso bronco y agresivo, donde seguía negando la evidencia de la corrupción interna de los partidos..

- Los aplausos de los suyos delante de una sociedad española que ya no soporta los fracasos reiterados, la arrogancia y los privilegios de la clase política tuvieron en efecto deprimente e incrementaron el rechazo ciudadano a la clase política desprestigiada que está conduciendo a España hacia la ruina, el fracaso y el desprestigio internacional. La interrupción de los discursos de Rajoy y Rubalcaba con vítores y aplausos de sus partidarios, todos ellos privilegiados y cobrando copiosamente del Estado, constituyeron un espectáculo demoledor para los dos grandes partidos y para la clase política en general.

El PP todavía podría salvarse si jubila con rapidez a Rajoy y a Arriola, cambiando drásticamente su estrategia de comunicación actual por otra que sea genuinamente ética y democrática, basada en el respeto al ciudadano, en la verdad y en el seguimiento de las normas básicas del sistema democrático, que exige limpieza, castigo para los corruptos, verdad, luz, transparencia, democracia interna y culto a los valores. Pero esa opción es imposible porque los dos grandes partidos han traspasado ya demasiadas veces esa línea roja irreversible que prohibe anteponer los intereses propios y el egoísmo al bien común y el interés general. Los partidos que se comportan así, no tienen regeneración posible porque la infección les ha contaminado el cerebro y la médula y les conduce, irremisiblemente, al abuso de poder, a la corrupción, a la mentira y a la muerte.

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Rajoy es ya como ZP, un político achicharrado y un estorbo para su partido

09.08.13 | 17:02. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Zapatero, Rajoy

La última encuesta publicada por "El País", el domingo 28 de julio, es demoledora para Rajoy y también para Rubalcaba, dos políticos que mas que "quemados" están "achicharrados". El sondeo demuestra que la gente cree más al delincuente Bárcenas que al presidente Rajoy. Los dos grandes partidos obtendrían menos del 25 por ciento de los votos y la inmensa mayoría de los ciudadanos desconfía y se aleja del actual presidente. La abstención y el voto en blanco de los descontentos ganarían las próximas elecciones.

Aunque no se atreven a decirlo en público porque el presidente y su "corte" no perdonan la disidencia, muchos altos cargos del PP reconocen ya en privado que Rajoy, rechazado por los ciudadanos cada día mas, se ha convertido ya en un estorbo para el partido, del que hay que librarse como se libró el PSOE de Zapatero, cuando se convenció de que la presencia del inepto al frente del gobierno ponía en gravísimo peligro el futuro del partido.

Nadie podía imaginarlo, pero Rajoy es ya un peligroso estorbo para su partido, que perderá las próximas elecciones de manera dramática si no consigue echar antes al desgastado y repudiado presidente, con tiempo suficiente para "fabricar" un nuevo líder que pueda afrontar las próximas elecciones con ciertas garantías.

Los expertos están sorprendidos por la intensidad y la rapidez del desgaste de Rajoy, que ha tardado un año y medio en fundirse, mientras que Zapatero tardó casi siete años en hundirse y convertirse en un despojo ante la ciudadanía.

Contrariamente a las tesis oficiales del PP, no ha sido la crisis, ni la incapacidad para comunicar lo que ha hundido a Rajoy y a su gobierno en un tiempo record, sino su desprecio a los valores que constituyen la esencia de la democracia. Ha mentido cuando debía decir la verdad; se ha escondido cuando debía dar la cara; ha subido los impuestos cuando prometió bajarlos; ha seguido con la política de Zapatero de destrucción del tejido empresarial y de la pujanza de las clases medias; ha incumplido sus promesas electorales; ha convivido con la corrupción y ha mantenido vivos los peores vicios del "zapaterismo", como el despilfarro, el endeudamiento desenfrenado y el desprestigio internacional de España. En definitiva, ha defraudado a los ciudadanos, que le dieron una sólida mayoría absoluta para que pilotara el renacimiento y lo que ha conseguido es mantener el país en la suciedad, la antidemocracia y el desprecio a los ciudadanos y a sus demandas.

El mandato de Rajoy, con menos de dos años de vida, se percibe como una auténtica "estafa" al ciudadano español, que, sorprendido y defraudado, ha visto como en lugar de regenerar la vida política, Rajoy y su gobierno han tolerado o alimentado la impunidad de los saqueadores y ladrones con carné de partido en el bolsillo, ha bendecido la estafa masiva de las participaciones preferentes, que ha representado, de hecho, el robo de los ahorros de cientos de miles de ahorradores españoles, y ha ignorado todas y cada una de las demandas populares, que clamaban por el fin de la financiación de partidos y sindicatos con dinero público, el adelgazamiento del Estado, la independencia de la Justicia y el refuerzo de una democracia que tanto él como Zapatero han pisoteado y aplastado.

El desgaste de Rajoy no va a arreglarse con la recuperación de la economía, como sostienen Arriola y otros asesores del presidente. El deterioro ha sobrepasado ya la línea roja de la que no hay retorno y se ha convertido ya en una maldición irreversible porque la gente, cansada de pagar impuestos, de contemplar la arbitrariedad, la injusticia, la mentira, el abuso de poder y la falta de decencia y hombría de bien para afrontar con gallardía el asunto Bárcenas y otros dramas corruptos, sólo piensa ya en vengarse.

Por culpa de Rajoy y si el PP no pone remedio con una revuelta interna portadora de decencia y ética, las próximas elecciones serán un espectáculo grotesco que hundirá todavía mas el desprestigio internacional de España, con incrementos brutales de la abstención y los votos en blanco y nulos y con una victoria inmerecida y cargada de malos augurios del PSOE e IU en coalición, lo que significaría un retorno a posiciones izquierdistas que la Historia ya condenó como ineficaces, injustas y peligrosamente abiertas al crecimiento exponencial del Estado improductivo y arrogante, el intervencionismo del gobierno y hasta el totalitarismo, que hoy está larvado y reprimido en esos ámbitos del espectro político.

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La partitocracia española, obscena y sin entrañas, se blinda ante su futuro incierto

Muchos ciudadanos ingenuos creían que ante el evidente rechazo popular y a la vista de lo que ha ocurrido en otros países como Egipto, Túnez y Siria, donde los ciudadanos, cansados de soportar a dirigentes injustos y sátrapas, se echaron a la calle para expulsar a sus degradadas clases dirigentes, los políticos españoles iban a corregir el rumbo, a ser mas prudentes y a reprimir sus oscuros y voraces instintos de poder, pero está ocurriendo todo lo contrario y ante el temor a que las cosas se pongan mal, Rajoy, Rubalcaba y sus huestes se están blindando y construyendo trincheras de acero, de las que resulte casi imposible desalojarlos.

Los niveles de descaro y desfachatez de la poco democrática clase política española son insuperables.

UPyD acaba de denunciar ante el Tribunal Supremo que los cuatro últimos nombramientos en el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) realizados por los dos grandes partidos políticos españoles (Cristina Narbona, Rosario Velasco, Fernando Castelló y el presidente, Fernando Martí) son ilegales porque incumplen los requisitos de independencia que establece el artículo 5 de la ley 15/85 de creación del CSN, que es un organismo independiente del gobierno que, como muchos otros, está siendo "ocupado" de manera descarada e ilegítima por los políticos españoles.

Organismos e instituciones que necesitan ser independientes en democracia para garantizar el buen funcionamiento de la sociedad, como los reguladores del mercado, el Banco de España y los mismos Altos Tribunales de Justicia, han sido prostituidos sin decoro por una clase política insaciable de poder y sin freno democrático alguno, que ha colocado a sus "piezas" en esos puestos de alto valor estratégico. El nombramiento de militantes al frente del Tribunal Constitucional (Pérez de los Cobos, del PP) y del Banco de España (Fernández Ordoñez, del PSOE), por citar sólo dos ejemplos recientes, es de tal desvergüenza que habría debido provocar la dimisión fulminante de los dos últimos gobiernos, como habría ocurrido en cualquier democracia medianamente decente del planeta.

Los partidos pueden elegir a los consejeros del CSN, lo cual ya es una arbitrariedad insostenible en democracia, pero hasta ahora los políticos se habían "reprimido" y habían elegido a técnicos. Sin embargo, ahora, cuando se sienten rechazados por los ciudadanos y cuando su gestión al frente del país es criticada masivamente y cuestionada, hasta el punto de que muchos ciudadanos reclaman castigos de la Justicia para los malos administradores y gestores públicos que han llevado al país hasta la ruina y el fracaso, ellos, los políticos, se blindan e intensifican su "ocupación" ilegítima" y "desvergonzada" de las instituciones y organismos que requieren independencia y funcionamiento libre.

Los políticos españoles, voraces y desenfrenados como una plaga de termitas, han ocupado todos los espacios posibles de una sociedad civil que, según la democracia, debe ser independiente y servir como contrapeso al poder político. Las grandes columnas de la sociedad civil, desde los sindicatos a las universidades, sin olvidar las instituciones financieras, las grandes fundaciones, colegios profesionales y otras muchas organizaciones, han sido ocupadas por los partidos o controladas a través de las subvenciones y aportes de dinero público, en muchos casos colocando a sus militantes en los patronatos y consejos, lo que constituye uno de los peores atentados de los muchos que cometen los políticos españoles contra la limpieza democrática.

Según UPyD, "el bipartidismo está tratando de blindarse" y todo indica que esa acusación es cierta.

Muchos políticos están siendo ayudados desde sus partidos para que los puestos de eventuales que ocupan en las distintas administraciones se conviertan en fijos. En Andalucía, el PSOE, un partido que ha sido especialmente descarado e inmoral en este tipo de prácticas, ha convertido en funcionarios a casi 10.000 amigos del partido, colocados en la administración autonómica, mientras se siguen realizando operaciones de este tipo, pero ahora amparadas por el silencio y la ocultación de datos al ciudadano.

El PP no es mejor que el PSOE en este tipo de suciedades antidemocráticas. Tras prometer en la campaña electoral que limpiaría de asesores la administración, es probable que hoy tengan colocados a mas asesores que Zapatero en sus tiempos de despilfarro y endeudamiento loco. Prometieron adelgazar el Estado y lo están engordando; prometieron acabar con la corrupción y comulgan a diario con ella; prometieron adecentar la vida pública y con las revelaciones de Bárcenas el PP parece un estercolero.

Muchos expertos sostienen que en España hay suficientes latrocinios, abusos e inmoralidades para que el pueblo se plante y eche del poder a una clase política que, a juzgar por sus "logros", no es merecedora de premio alguno, ni siquiera de respeto. Ante ese eventualidad, en lugar de corregir el rumbo y ser mas decentes, nuestros políticos parecen haber optado por blindarse y construir trincheras de acero para resistir las embestidas de los indignados, los arruinados, los saqueados y los expoliados.

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Si Rajoy hubiera obrado como un demócrata, no se sentiría hoy acosado y al borde de la derrota

22.07.13 | 11:36. Archivado en Partido Popular, Democracia, Corrupción, España, Rajoy

Si Rajoy hubiera sido un demócrata y no un autoritario hipócritamente travestido de demócrata, hoy no tendría los graves problemas que tiene como dirigente bajo sospecha, acosado, despreciado por su pueblo y presionado desde múltiples ángulos para que dimita. Le hubiera bastado con renunciar a la mentira y aplicar el manual básico de la democracia, pero su problema consiste en que el mismo y los que le rodean sólo piensan en el poder y jamás en cumplir las reglas básicas del sistema democrático.

Cuando tomo posesión y se encontró que los socialistas habían falseado las cuentas y la situación económica era catastrófica, situando a España al borde del rescate, antes de subir los impuestos que había prometido bajar y de violar todas sus promesas electorales, tenía que haber hablado a los ciudadanos para transmitirles la verdad y decirles que, en estas circunstancias, no podía cumplir con su programa electoral, por lo que convocaba un referéndum para preguntar a los españoles si seguía al frente del gobierno, aplicando las recetas de emergencia que la situación exige, o si dimite y celebra nuevas elecciones. Entonces habría ganado el referéndum de calle, su nuevo programa de sacrificios y recortes habría sido legitimado y nadie tendría hoy derecho a reclamarle por los recortes, las subidas de impuestos y el incumplimiento del programa que le dio el poder. Sin aquel referéndum y tras haber preferido hacer pagar a los ciudadanos la onerosa factura de la crisis, sin adelgazar antes un Estado grotesco, obeso y saturado de políticos y amigos del poder enchufados, Rajoy es hoy un dirigente repudiado, sin legitimidad, aupado hasta el poder por una estafa a sus votantes.

Cuando estalló el caso Bárcenas, en lugar de mentir asustado y de esconderse como una gallina enferma, tenía que haber comparecido ante los ciudadanos para decir la verdad, aunque esa verdad tuviera partes dolorosas. Al no hacerlo, Rajoy es hoy, como consecuencia de su escasa democracia y respeto a las reglas básicas del sistema, un "paria político", rechazado por sus ciudadanos, por los demás partidos y sin solvencia para responder con dignidad a un mequetrefe como el venezolano Maduro, que, consciente del escaso prestigio del presidente español, se atreve a llamarlo públicamente "corrupto" y "mafioso", todo un lamentable "hito" en las relaciones internacionales.

Ni Rajoy, ni Arriola, su asesor favorito, ni sus ministros demuestran ser demócratas. Es más, parece que desprecian la democracia, a la que consideran un estorbo para el gobierno y la reducen a una ceremonia de votaciones, cada cuatro años, mediante la que se eligen a unos representantes que, tras haber sido elegidos, se creen portadores de cheques en blanco y con licencia para hacer lo que quieran, sin tener presente una de las primeras reglas de la democracia: que el poder democrático es un asunto de confianza y que si esa confianza se pierde, también se pierde la legitimidad, por mucha mayoría absoluta que se haya obtenido en las urnas.

Rajoy es hoy un pobre diablo acosado, sin amigos, sin el favor de los ciudadanos y, lo peor de todo, estorbando a sus mismos compañeros de partido y provocando tal indignación entre los ciudadanos que es probable que sus mismos colegas del PP tengan que echarlo, al igual que hicieron los socialistas con Zapatero, si el PP quiere tener algún futuro político en este país de gente indignada y cabreada ante las estafas y abusos del gobierno de Rajoy.

Si hubiera sido un demócrata, hoy seria un líder apoyado y arropado por su pueblo, que le respetaría incluso si los vicios le hubieran obligado a dimitir. En lugar de escuchar las insidias y maquinaciones de sus amigos y asesores, gente inmisericorde y adoradora del poder, tendría que haber escuchado al pueblo, como es preceptivo en democracia, y atender el clamor que exige castigo para los corruptos, limpieza en la política, austeridad en el Estado y el fin de las subvenciones copiosas para los partidos políticos y sindicatos. Un líder que sintoniza con su pueblo siempre es un dirigente respetado, pero un líder alejado de sus ciudadanos, sólo tiene derecho a esperar de ellos repudio y desprecio.

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Lección de democracia para Mariano Rajoy

17.07.13 | 08:19. Archivado en Democracia, Corrupción, América Latina, Rajoy

Mariano: Como no sabes nada de democracia, aunque ni siquiera te interesa conocerla porque limitaría tus poderes, te restaría capacidad de manipular el Estado y tendrías dificultades para mentir a los ciudadanos y expoliar la sociedad, como te gusta hacer desde la Presidencia, voy a darte algunas pequeñas lecciones de democracia, por supuesto sin tu permiso, acogiéndome a mi condición de ciudadano libre y decente:

Tienes que dimitir, sea o no verdad que hayas recibido 25.000 euros en negro de sobresueldo, burlando así las leyes, como afirma Bárcenas. Tienes que dimitir en democracia porque este sistema exige que los administrados confíen en los administradores y esa confianza ya se ha roto. Muchos españoles, demasiados, una inmensa mayoría con seguridad, creen que la acusación de Bárcenas es cierta y eso ya te inhabilita para gobernar, aunque la acusación fuera falsa. Así funciona la democracia, que es un sistema basado en la confianza, aunque tu no lo sepas, entre otras razones porque nunca has sido un demócrata, ni lo es tu partido, ni los son los partidos del espectro político español, ni lo es el régimen que tenemos, ni lo son las grandes instituciones de este Estado español ocupado por los partidos, lacerado por la corrupción y mutilado y envilecido por una clase política, de la que tu formas parte, que es de las peores del mundo civilizado, ajena a los principios, normas y valores básicos de lo que llamamos democracia.

Ya antes del asunto Bárcenas había varias razones para que dimitieras, entre ellas la no poco importante de que tu gobierno es ilegítimo, aunque legal, porque has traicionado las promesas que hiciste a tus votantes, a los que engañaste y estafaste, lo que significa que tu gobierno está sustentado sobre la falsedad y la indignidad. En cualquier país democrático, esa habría sido causa suficiente para que dimitieras, pero en la España prostituida y degradada que habéis construido los políticos, es posible mantenerse en el poder, al margen del pueblo, aunque cargado de indignidad y acumulando cada día mas rechazo y odio ciudadano.

Una de las mejores definiciones de "democracia" es la que hizo Abrahan Lincoln en Guettisbusg: "gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo". Lo que González, Aznar, Zapatero y tu habéis presidido son "gobiernos de los políticos, para los políticos y por los políticos", un sistema bastardo y ajeno al pueblo, al que habéis mentido, estafado, sometido, marginado y expoliado.

Tu negativa a dimitir es patética y constituye la mejor prueba de que España es un estercolero de políticos sin altura, grandeza o decencia ¿Cómo te explicas que en otros países europeos un ministro dimita porque copió una tesis doctoral, cuando era estudiante, o porque mintió en un accidente de tráfico, y tu te niegues a hacerlo a pesar de que mas de media España te rechaza como persona y desconfía de ti? Si quieres, podría demostrarte que existen en tu mandato mas de veinte razones sólidas que te obligarían a dimitir si fueras político en Inglaterra, Alemania, Holanda o Luxemburgo, por poner sólo algunos ejemplos de países que, sin ser perfectos, son cien veces mas decentes y dignos que la sucia España que habéis construido entre vosotros los del PP y los del PSOE.

La única salida que le queda a España es la desaparición de la clase política de la que formas parte y la instauración de una verdadera democracia, basada en la verdad y la ética, con controles suficientes al poder y con capacidad para encarcelar a los ladrones y delincuentes que se han atrincherado en el Estado y sus entornos mafiosos.

Nota: He ilustrado esta nota con una foto en la que apareces bajo la imagen de Zapatero porque sois tal para cual. Parecía imposible que alguien superara al inepto de ZP, causante de estragos, pero tu lo has conseguido.

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Arturo Más acusa a Rajoy, con razón, de no reformar la gruesa y grasienta administración central

Tiene toda la razón Artur Mas cuando afirma que "El Gobierno español da lecciones, pero no hace los deberes". Se refiere el político catalán a que mientras Rajoy exige a los gobiernos autonómicos suprimir instituciones y administraciones que duplican y hasta triplican el trabajo, no tiene el valor de suprimir ministerios y departamentos enteros de la Administración General que no tienen prácticamente trabajo porque sus funciones y servicios fueron transferidos a las autonomías.

La principal asignatura pendiente del gobierno Rajoy, además de cumplir de una vez lo que prometió durante la campaña electoral, es adelgazar un Estado obeso y enfermo, tan gigantesco que no es posible financiarlo y que es un auténtico monumento a la obscenidad y a la desvergüenza de los políticos, que lo han creado solo para colocar a sus familiares y amigos con carné.

El PP se niega a suprimir todo lo que los ciudadanos quieren que se suprima, lo que demuestra que los deseos del pueblo tienen para el PP el mismo valor que una mosca volando. Se niega a suprimir la diputaciones, a pesar de que son innecesarias, quizás porque la mayoría están ahora en su poder y representan un magnífico estacionamiento para políticos de segundo nivel. Se niegan a suprimir los miles de empresas e instituciones que han creado los ayuntamientos, los gobiernos autonómicos y el mismo gobierno central para burlar los controles al gasto y para colocar a cientos de miles de políticos y amigos del poder dotados de carné de partido. Entre las instituciones y entidades a suprimir figuran, como afirma Artur Mas, un político que conoce bien las entrañas injustas y corruptas de un Estado del que la Cataluña que el preside es parte destacada, ministerios y departamentos enteros de la Administración General que no tienen prácticamente trabajo porque sus funciones y servicios han sido transferidos ya a las autonomías.

Pero en esta España sucia y mal gestionada por sus pésimos políticos nadie quiere perder poder y fueros y los políticos prefieren aplastar al pueblo con impuestos y recortes antes que cerrar observatorios, empresas publicas y televisiones autonómicas que solo sirven para defender a sus amos con poder en la región o antes de dejar de financiar a sindicatos y partidos políticos, patronales corruptas y que no aportan nada al bien común.

De los casi 450.000 políticos enchufados en el Estado sin que sean necesarios, mas que los que existen en Francia, Alemania y Gran Bretaña juntos, España`podría prescindir de 300.000 sin causar daño alguno a la administración y a los servicios, lo que representaría un ahorro tan enorme que solucionaría, de golpe, mas de la mitad de los problemas de déficit y desequilibrio existentes.

Pero los políticos, auténticos sátrapas dañinos para el ciudadano y la patria, se niegan a hacerlo, en contra de la voluntad popular y lejos de la decencia democrática.

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Gobernar bien es fácil, pero el alma corrupta de los políticos no lo permite

27.04.13 | 07:36. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Rajoy, Gobierno del PP

Gobernar bien es mas fácil que gobernar mal, pero los compromisos contraídos, las alianzas, el ansia de poder y, sobre todo, el alma degenerada y corrompida por el poder que poseen los partidos políticos y los políticos profesionales lo impiden. Al PP, al que los españoles regalamos una hermosa mayoría absoluta cargada de esperanza, porque creíamos en sus promesas y pensábamos que iban a limpiar el país de corrupción y abuso, le hubiera resultado muy fácil ponerse del lado del pueblo y gobernar de manera decente, pero han optado por traicionar las promesas y beneficiar a los corruptos y usureros, dando la espalda a los ciudadanos y a la democracia.

Al PSOE de Zapatero le ocurrió lo mismo. Fue elegido porque la gente creyó que Aznar mentía y era demasiado arrogante. El país se dejó engañar por la sonrisa azul de ZP y él nos pagó aliándose con la banca, con los corruptos y con todo lo que le ayudaba a mantenerse en el poder a toda costa, aunque para ello tuviera que arruinar la nación y dar alas a los nacionalistas que mas odiaban a España.

¿Por qué los partidos terminan siempre por traicionar al pueblo y por beneficiar a los corruptos y desalmados? La respuesta es sencilla: porque los partidos políticos son organizaciones pervertidas, en cuyo seno no se cuece nada bueno y sus líderes no se han preparado para defender el bien común y respetar la democracia, sino para mantener el poder a toda costa y para practicar el saqueo, la mentira y el abuso.

La clave del drama está en la esencia perversa de los partidos políticos, organizaciones cerradas donde se aprende todo lo malo de la política y donde los valores mas elementales están ausentes. En los partidos no existe el debate libre, ni la libertad de pensamiento, ni la búsqueda de la verdad, sino la sumisión al líder, el culto a la personalidad, el valor de la propaganda, el desprecio a la verdad y el concepto de servirse de la política, que ha suplantado al de "servicio al ciudadano". Dentro de los partidos se aprende a anteponer siempre el bien del grupo y los intereses propios al bien común y al interés colectivo.

La conclusión es evidente y nítida: mientras existan los partidos políticos, no existirá la democracia, ni el respeto al ciudadano, ni sobrevivirán otros valores que la mentira, el abuso y el egoísmo.

Problemas tan graves como el de las participaciones preferentes, una estafa monumental practicada por los bancos con el apoyo y la bendición del PSOE y del PP, nunca se habrían producido en una democracia auténtica, donde el bien general privara sobre la miseria y el egoísmo. Pero, una vez producido el daño, sería fácil repararlo ordenando a los bancos que devuelvan hasta el último céntimo entregado por unos ciudadanos que no querían especular con esos valores, sino depositar su dinero en lo que nos decían los directores de las sucursales: "un producto que es igual a un plazo fijo, pero que rinde mas".

La deriva escandalosa de la Jefatura del Estado, cuya familia está bajo sospecha y algunos de sus miembros señalados como corruptos, no habría sido posible si el monarca y sus allegados no hubieran sabido que los partidos que gobernaban España, manchados también de corrupción, abuso e ignominia, iban a permitirles cualquier desliz o utilización del poder y de la posición en beneficio propio.

El drama de los desahucios no le habría durado a un gobierno verdaderamente demócrata y decente ni medio asalto. Habría bastado con negociar con los bancos que cuando se desahucia la primera vivienda hay que estudiar el caso para evitar injusticias y tragedias.

Si los partidos no fueran asociaciones muy parecidas a bandas de maleantes, no habrían permitido que miles de políticos se enriquecieran con robos de dinero público, ni los habrían protegido porque "son compañeros", ni habría sido posible el saqueo vergonzoso y delictivo de las cajas de ahorros, ni habría sido posible que los ladrones y saqueadores sigan libres, sin pagar por sus crímenes y sin que ni siquiera les reclamen lo robado.

Si los partidos fueran organizaciones válidas y decentes, no mantendrían, en contra de los deseos de los ciudadanos, el insoportable e incosteable tamaño del Estado, plagado de enchufados sin otro mérito que ser familiares o amigos del poder o militantes con carné de partido.

Si, por último, los partidos y los políticos fueran personas con entrañas y decencia, se morirían de vergüenza y dimitirían ante los datos que, a pesar del maquillaje oficial, arrojan las encuestas, en las que los ciudadanos señalan la corrupción política como el segundo gran problema de la nación y a los mismos políticos como el cuarto.

La clase política sabe que sin confianza de los administrados en sus administradores, la democracia no puede existir, pero disimulan, se hacen las víctimas y llaman "nazis" a los que protestan por sus desgracias y humillaciones, cuando son verdugos empedernidos. También saben que gobernar con la opinión ciudadana en contra es un pecado contra la democracia que deslegitima a los gobiernos, pero ellos ponen cara de poker, rearman a la policía, refuerzan la mentira del periodismo y siguen gozando del festín.

Simplemente, son indecentes.

Voto en Blanco


Escrache en España: Coaccionar a los coaccionados y acosar a los esclavos

22.04.13 | 17:48. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Justicia, Rajoy

Dicen los falsos demócratas que la maldad del escrache reside en que coacciona a los diputados y senadores electos, impidiéndoles votar en libertad. Esa es una de las mentiras mas indecentes y sucias pronunciadas en esta falsa democracia española, en la que los diputados y senadores electos son permanentemente coaccionados por los partidos en los que militan, que les impiden siempre expresar sus ideas, hacer propuestas en libertad y votar en conciencia.

El escrache, en todo caso coacciona a los que ya están coaccionados por los partidos políticos.

Una de las paradojas mas sangrantes del actual sistema político español, al que algunos descarados llaman "democracia", es que los diputados y senadores, que deberían ser los reyes de la libertad de expresión, ya que desarrollan su trabajo en los dos principales templos de la palabra, tienen menos libertad real para expresarse y para comunicar sus ideas que cualquier otro ciudadano español. Diputados y senadores no pueden hablar cuando quieren sino cuando les da permiso su jefe de filas y ni siquiera pueden votar en conciencia o expresar las ideas que tienen, sino que deben votar lo que quiera el partido y expresar las ideas y conceptos que interesan al partido en el que militan. Son realmente esclavos de la política castrados, miembros de una cúpula falsamente democrática a los que se les impide defender libremente al pueblo que dicen representar..

Coaccionar a esos tipos a través de un escrache popular, como sostiene el PP, es imposible porque ya están permanente e intensamente coaccionados por sus propios partidos, que son los que les hacen un escrache constante.

En realidad, el escrache es la única ventana abierta que comunica a un diputado o senador con la realidad de España. Ellos están permanentemente aislados y alienados, sometidos al dictado de sus partidos, una esclavitud intelectual y política a la que llaman disciplina, pero que no es otra cosa que un vulgar sometimiento antidemocrático. Los diputados y senadores españoles ni son elegidos por los ciudadanos ni representan a los ciudadanos, ni tienen relación alguna con esos ciudadanos a los que dicen representar. La verdad es que son elegidos por las cúpulas de sus partidos, que son los que los colocan en las listas cerradas y bloqueadas que los ciudadanos tienen que votar en las urnas, sin poder alterarlas. En consecuencia, deben lealtad y sometimiento a esas cúpulas del partido, a las que deben su puesto y sus privilegios, sin que el ciudadano tenga nada que ver con esa elección. La absoluta e incomprensible ausencia de relación entre el representante y el representado es otra brutal aberración en democracia, pero que en España es la simple consecuencia del sometimiento del sistema a la dictadura de unos partidos que, aunque estén obligados por la Constitución y por el sistema a practicar la democracia interna, la desconocen y la sustituyen por unos sometimientos leoninos que son incompatibles con la verdadera democracia.

Una vez sabido esto, afirmar, como dicen gente como la Cospedal, la Soraya, el Rajoy y otros muchos energúmenos de la falsa democracia española, que el escrache "coacciona" a diputados y senadores y les impide votar en libertad, es para reírse a carcajada limpia. Los primeros que no permiten a senadores y diputados votar en libertad y en conciencia son los partidos políticos, que tampoco les permiten relacionarse con los ciudadanos a los que dicen representar, ni conocer sus anhelos y deseos, ni votar en conciencia, ni defender las ideas propias en el Congreso y el Senado, dos espacios de dignidad teórica que deberían ser los grandes templos de la libertad y de la palabra en democracia, pero que en esta España vulgar y políticamente degradada no son mas que territorios prostituidos por la dictadura de los partidos y por el ansia de control y de poder de las cúpulas partidistas.

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¿Qué acoso es peor, el de Ada Colau a los políticos o el de Rajoy a los ciudadanos?

07.04.13 | 18:50. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Rajoy

El ministro español del Interior ha ordenado a la policía que identifique e, incluso, que detenga a los ciudadanos que acosen a los políticos, pero los políticos que acosan a los ciudadanos con decisiones injustas y políticas que arrebatan derechos, vejan, arruinan vidas y violan los derechos humanos se mantienen sin castigo. Ya es sabido que los políticos, en España, disfrutan de una indignante impunidad práctica y que el fuerte siempre se impone sobre el débil en las sociedades injustas y nada democráticas, como es la española actual.

Cualquier demócrata español bien informado y medianamente culto puede demostrar, con la ley en la mano y con argumentos científicos e imbatibles, que el "acoso" que practica el gobierno de Rajoy contra el ciudadano es mas antidemocrático, indecente y grave que el "acoso" que practican algunos grupos de ciudadanos indignados, entre ellos el de Ada Colau. El "escrache" a los políticos puede, como mucho, traspasar la línea roja del derecho personal a la intimidad, pero el de los políticos causa estragos y daños terribles a la sociedad y genera dolor a las personas, algunas de las cuales, incapaces de soportar la presión humillante, llegan a suicidarse.

Si el ciudadano acosa al político, practica el "escrache" y el poder reacciona acusándolo de antidemocracia, desacreditándolo y arrojándole encima a la policía y a la prensa sometida, pero si es el político el que acosa al ciudadano, no suele ocurrir nada porque el ciudadano, en una democracia falsa como la española, está indefenso y ni siquiera puede elevar su voz sin recibir palos desde el poder.

Sin embargo, no existe un sólo pensador político de prestigio en el mundo que no considere mucho más grave y terrible el acoso del gobierno al ciudadano que el simple y, en definitiva, nada lesivo y suave "escrache" que algunos ciudadanos practican.

¿Qué hacen los ciudadanos cuando "escrachean" a los políticos? Se concentran en sus domicilios, gritan, protestan y empapelan las paredes con fotos del que ellos consideran culpable de las desgracias y tribulaciones del pueblo. Sin embargo, el acoso del político español al ciudadano es mucho mas cruel, antidemocrático y éticamente detestable porque:

Obliga al ciudadano, contra su voluntad, a pagar impuestos injustos y desproporcionados (los mas altos de toda Europa, proporcionalmente), sin recibir a cambio servicios de calidad.

Obliga al ciudadano, contra su voluntad, a financiar con el dinero de sus impuestos a los partidos políticos, sindicatos y patronales, organizaciones que son las principales culpables del desastre de España y que el pueblo rechaza, como evidencias las encuestas, en las que aparece que más del 90 por ciento de los ciudadano no quieren que los partidos políticos se financien con dinero público.

Aprican la ley de manera desigual y arbitraria.

El actual partido en el poder ha situado a sus votantes ante la traición de haber incumplido todas las promesas electorales que emitió en campaña.

Practican recortes de derechos y de servicios sin que los políticos hayan cerrado antes ni siquiera un televisión pública, ni suprimido los cientos de empresas públicas inútiles que crearon para colocar a los amigos, ni han adelgazado un Estado que es tan monstruoso, lleno de enchufados y vagos con carné de partido, que resulta insostenible e incosteable.

No han perseguido a los políticos ladrones y a sus amigos que se han enriquecido ilegal e ilícitamente, cometiendo fechorías como el cobro de comisiones, el saqueo de las cajas de ahorro y otras muchas.

Tampoco se ha obligado a los políticos ladrones ni a sus amigos y aliados a que devuelvan el dinero que han robado, a pesar de que la dvolución de esos fondos aliviaría notablemente los problemas de España y evitarían muchos recortes y dramas.

Durante décadas han mantenido vigente una ley inicua, que atentaba contra la Justicia y los derechos básicos, la que regulaba las hipotecas y los desahucios, recientemente declarada ilegal por el Tribunal Europeo de Justicia, Ningún político español hizo nada por derogarla, a pesar de que esa ley arrebataba viviendas, generaba desesperación y provocó suicidios de desahuciados que se quemaron a lo bonzo o se arrojaron desde las ventanas de sus viviendas.

Han permitido y legalizado el robo que los bancos han realizado con las participaciones preferentes y subordinadas, una estafa realizada con el consentimiento del Banco de España y con la posterior aprobación del Consejo de Ministros.

Han construido, desde el poder, una sociedad injusta, donde el muro que separa a ricos y pobres se agranda cada día mas y en la que los políticos y sus aliados del poder financiero mantienen sueldos altos y privilegios mientras el pueblo es privado de derechos constitucionales como el del trabajo y es sumido en la pobreza, generándose dolor, tristeza y hasta suicidios numerosos de personas desesperadas.

Por último, los políticos españoles han perdido la confianza de los ciudadanos, son rechazados abiertamente por el pueblo, como queda reflejado en las encuestas y, según muchos analistas y pensadores, esa pérdida de confianza, motivada por la corrupción, la arbitrariedad y el abuso de poder, es el origen de una evidente y clara deslegitimidad, ya que la democracia no puede funcionar sin la confianza y la adhesión de los administrados en sus administradores.

Toda esa "ristra" de acosos al ciudadano que, al mismo tiempo, son también atentados contra la ética, la democracia y la justicia, pesan cien veces mas y son mas indecentes que gritar delante del hogar de un político y empapelar las paredes con su imagen.

El político español, asustado y sin conciencia de haber cometido errores, sin pedir perdón por ellos, ha reaccionado con arrogancia, esgrimiendo su condición de "representantes" del pueblo para justificar su recurso a la represión contra los ciudadanos que acosan, pero a esos ciudadanos de nada les sirve esgrimir su condición de "soberanos" del sistema, un título de naturaleza superior que les concede la democracia. Además, en España no existe duda alguna de que el ciudadano es ciudadano por derecho propio, mientras que es lícito y democrático dudar que los representantes elegidos en listas cerradas y bloqueadas, elaboradas por sus propios partidos políticos y frente a las que los ciudadanos no pueden ni siquiera añadir o quitar una coma, sean realmente representantes populares democráticos.

Es obvio que los políticos acosadores del ciudadano (un vicio llamado "opresión" en democracia) son mas fuertes que los "escracheadores", a los que pueden "aplastar" con el peso de la ley, la policía, los periodistas esclavos y algunos jueces controlados, pero no es menos obvio que su "pecado" también es mucho mas indecente, trascendente y antidemocrático.

Voto en Blanco


Los españoles son ya protagonistas de los chistes de cobardes en todo el mundo

01.04.13 | 19:58. Archivado en Política, Humor, Democracia, Corrupción, España, Rajoy, Gobierno del PP

Antes eran los italianos, pero ahora somos los españoles los que somos protagonistas de las burlas y de los chistes de cobardes en todo el mundo. Ante los abusos y humillaciones que el pueblo español está soportando de sus políticos, sin rebelarse, muchos afirman que el español es un tipo "con los huevos de adorno". Y tienen toda la razón porque es difícil encontrar en la historia moderna un pueblo tan manso y acobardado que sea capaz de soportar tanta ignominia y humillación de tan pocos políticos. Si los españoles de las actuales generaciones no conseguimos forzar a nuestros políticos, auténticos piojos humanos, a que adelgacen el Estado, extirpen la corrupción, recuperen lo que sus colegas y amigos han robado y eliminen la legión de ineptos y parásitos que tienen ocupado el Estado, haciéndolo incosteable, inviable, torpe, corrupto e indecente, pasaremos a la Historia como una triste y despreciable manada de cobardes.

Nadie se explica en el mundo de las personas dignas la pasividad bovina de millones de españoles que permiten que les arrebaten sus derechos, ni cómo los ciudadanos guardan silencio mientras ellos son cada día mas pobres y buena parte del dinero va a parar al bolsillo de los políticos ladrones y sus amigos. No es fácil entender cómo el pueblo español, que fue de ejemplar bravura y heroico en el pasado, ha podido caer tan bajo, perdiendo derechos, pagando los impuestos mas injustos y desproporcionados de toda Europa y permitiendo que los políticos, que ni siquiera han sido capaces de conservar la confianza y el respeto de sus ciudadanos, sigan sin castigar a los corruptos que saquearon las cajas de ahorro y robaron los ahorros ciudadanos con la estafa de las participaciones preferentes y subordinadas. En lugar de cumplir con ese deber de perseguir y castigar a los delincuentes, inherente al liderazgo democrático, quizás porque algunos de los principales ladrones militan en sus propios partidos, se atreven a empujar a la policía contra los que protestan, esgrimiendo la dignidad que dicen que "emana" de su condición de políticos "elegidos" en las urnas.

Ante ese festival de cobardía sometida, el mundo primero se ha sorprendido y después ha empezado a reírse y a burlarse de los cobardes españoles que se dejan arrebatar sus derechos y se esconden en lugar de impedir que ellos sean cada vez más pobres, mientras sus recursos van a parar a bolsillos de sinvergüenzas y canallas, sin que ese atentado supremo contra la decencia y la Justicia provoque la lógica e incontenible ira ciudadana que obligue a recular a sus verdugos.

Durante los tres años que viví en Roma como corresponsal de prensa, pude comprobar como los italianos admiraban el "coraje" español. Conocí a un padre italiano que había ingresado a sus hijos en el Liceo Cervantes de Roma "para que aprendieran a ser valientes". Estoy seguro de que no queda hoy un sólo padre en el mundo que sea capaz de dar a sus hijos una educación "a la española", ante el miedo de que se conviertan en despreciables ovejas sometidas al poder inicuo.

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Rajoy nos roba

30.03.13 | 15:08. Archivado en Partido Popular, Política, Democracia, Corrupción, España, Rajoy

De todos los errores cometidos por el gobierno de Rajoy, quizás el más despreciable de todos haya sido la legalización, a través del Consejo de Ministros, del robo perpetrado a los ahorradores españoles con las participaciones preferentes. Muchos ciudadanos confiaban en que el Estado, dueño ahora de los bancos que mas sangre hicieron con las participaciones preferentes, devolvieran a los ahorradores hasta el último euro, todos entregados de buena fe al sistema bancario. Sin embargo, la decisión de Rajoy y de su gobierno ha sido otra muy distinta: convertir ese robo en política de Estado.

Por decisión del Consejo de Ministros, las 'víctimas' de las preferentes, todas ellas ciudadanos que entregaron sus ahorros, de buena fe, a un sistema financiero español que operaba "bajo la garantía del Estado", sufrirán una quita de entre el 38 y el 61 por ciento.

La última fechoría del gobierno de Rajoy, con la complicidad de buena parte del sistema político español, quizás la peor y la más indecente de las muchas cometidas en los últimos años, es esa quita practicada a las participaciones preferentes, una medida injusta que se asemeja a un robo en toda regla, perpetrado por los bancos, con el consentimiento y la bendición del mismo Estado, que ha autorizado y legalizado que los ahorradores pierdan gran parte del dinero que invirtieron. El saqueo a través de los impuestos parece que no es suficiente para un sistema insaciable que ha aprendido a meter la mano en la cartera del ciudadano, un espacio que antes le estaba vedado.

Los preferentistas de Catalunya Banc sufrirán una rebaja media del 61% y los dueños de estos activos en Novagalicia pierden el 43% y en Banco Gallego el 50%. Los que confiaron sus ahorros a Bankia, los mas numerosos, sufrirán mermas de un 38 por ciento, aproximadamente, practicadas por una entidad cuyos directivos aceleraron el hundimiento del esa caja de ahorros auto adjudicándose premios e indemnizaciones multimillonarias, sin haber acumulado otro mérito que el del saqueo y expolio de la entidad.

La adoptada por el último Consejo de Ministros es una decisión terrible, decepcionante para la gente de bien y un error irreparable que costará caro al Partido Popular y que acentúa el ya insoportable auge de la desconfianza ciudadana en el Estado español y en sus dirigentes políticos y financieros. Sin esa confianza, que es la base del sistema, la democracia deja de existir y el poder se torna despótico e ilegítimo. Es tan burda, baja e innoble la decisión adoptada que su maldad compite con la de los EREs mafiosos del PSOE andaluz, un asunto al que se califica como la mayor estafa corrupta de España, desde la muerte de Franco.

Son precisamente las entidades financieras intervenidas por el Estado, ya convertidas en ´nacionalizadas y públicas, las que descontarán mas dinero a los ahorradores. Esos bancos, con Bankia a la cabeza, después de haber sido rescatados con decenas de miles de millones de euros, salidos de los impuestos ciudadanos, robarán, además, la mitad o mas de lo que invirtieron aquellos que cometieron el error de confiar en un sistema financiero español que se presentaba como "garantizado" por el Estado.

Rajoy nos roba, aunque su decisión sobre las preferentes haya sido presentada por la propaganda y por los periodistas sometidos como una intervención en favor del ciudadano.

Lo único digno y decente que tenía que haber hecho el gobierno es devolver a los inversores hasta el último euro entregado. Todo lo demás es robo, aunque pretendan justificarlo y disfrazarlo con la ayuda de los perros del poder mediático.

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Miércoles, 22 de noviembre

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