Voto en Blanco

España camina con paso firme hacia el Tercer Mundo

Uno de cada tres de los nuevos pobres europeos en 2025 será español, según un informe de Intermon Oxfam, que confirma así que España, mal gobernada y víctima de un Estado inmenso e incosteable, endeudamiento feroz, despilfarro y otros abusos de su clase política, camina con paso firme hacia el Tercer Mundo. Las frases del Ministro Montoro afirmando que España está de nuevo en vísperar de sorprender al mundo con su desarrollo económico son mentiras del poder y aspiraciones imposibles mientras persista el liderazgo de una clase política que mantiene un Estado obeso, injusto e incosteable, plagado de políticos enchufados.

Con un poder político caciquil e influido por terratenientes del pasado o adoradores del Estado, ya sean de derecha o de izquierda, España, ante la triste y suicida indiferencia de sus ciudadanos, muchos de ellos con alma de esclavos y atontados por el discurso castrante de políticos y de los periodistas sometidos al poder, se encamina con paso firme hacia el Tercer Mundo, donde nos esperan la pobreza, las tensiones y todo tipo de conflictos.

Ese es el destino lógico de una sociedad que ha dilapidado sus valores, que desconoce la importancia del esfuerzo y de la limpieza, que se ha habituado a lo corrupto, que consume sus energías en luchas internas, que otorga privilegios a una casta política que merece más el banquillo de los acusados, que desprecia la verdadera democracia, prisionera de partidos políticos todopoderosos que marginan al ciudadano, nombran jueces, se recubren de obscena impunidad y que premia a nacionalistas excluyentes, a los que se les ve a leguas su odio a la patria común.

España es candidato evidente al nuevo Tercer Mundo en gestación, del que salen, por su esfuerzo y ambición joven, aquellas sociedades que aman la libertad y el esfuerzo, presentes en países como Brasil, China, México, India y otros muchos, y en el que entran los que han abrazado la mentira, la corrupción, el hedonismo sin valores y el abuso de un poder político, con sus ciudadanos marginados o aplastados, que se ha utilizado para cimentar la injusticia, engordar a las élites y machacar a los débiles y desprotegidos.

Aunque no nos guste el destino que el mundo nos depara, quizás nos merezcamos caer en el foso de la pobreza por haber permanecido en nuestros hogares, acobardados y mudos, mientras los poderosos saqueaban las cajas de ahorro o subían injustamente los impuestos, mientras despilfarraban, se negaban a adelgazar el Estado monstruoso que habían construido, bendecían la terrible estafa de las participaciones preferentes y preferían expoliar al ciudadano antes que cerrar una sola de esas costosas televisiones públicas que únicamente sirven como vehículos de propaganda y mentira.

Para evitar el casi inexorable avance de España hacia el nuevo Tercer Mundo y la pobreza sólo hay un camino: la regeneración de la sociedad, una reacción vital y digna de la ciudadanía que suplante a los actuales dirigentes políticos por dirigentes decentes y democráticos, que restablezca la vigencia de los valores y que luche a diario por construir una sociedad justa, diametralmente opuesta a la actual, podrida de corrupción, abuso de poder y distancias insufribles entre ricos y pobres, políticos y ciudadanos y privilegiados y marginados.

Solo el pago de la terrible deuda acumulada, producto del despilfarro de los políticos y de una forma canalla de gobernar, donde se ha pensado siempre en el presente y jamás en el futuro, garantiza casi la caída en la pobreza, pues los españoles tardaremos décadas en pagar las deudas contraídas por políticos tan ineficaces y lamentables como Zapatero, Rajoy y muchos reyezuelos regionales que han construido verdaderos miniestados opulentos e injustos.

Pero de todas las lacras y herencias, la que mas nos empuja hacia ese nuevo Tercer Mundo amenazador que acogerá a los nuevos pobres del planeta es la corrupción, sobre toda la institucional, la que ha infectado la vida pública, los concursos del Estado, las subvenciones, el urbanismo, las concesiones y otras muchas manifestaciones del poder. La corrupción ha hecho de España un país maloliente, líder mundial en fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, alcoholismo, prostitución, refugio de mafias, tráfico y consumo de drogas, blanqueo de dinero, degradación de la política, desempleo, avance de la pobreza y un largo etcétera de degradaciones, que pesan sobre la nación como una losa de plomo y que nos empujan, con fuerza, hacia el foso de la pobreza y el fracaso.

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Salvar a España es hacerla más justa y decente

16.09.13 | 07:09. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Dictadura

Muchos ciudadanos, preocupados, quieren hacer algo para salvar a España del desastre que la amenaza, pero no saben qué hacer. Sin embargo, la respuesta es sencilla: sustituya el actual sistema, que es una dictadura de partidos corrupta, ineficiente y antidemocrática, por una verdadera democracia de ciudadanos libres y sometidos a la ley ¿Cómo conseguirlo? La receta es amplia y compleja: manifestaciones como la que se está gestando para el 12 de octubre, creación de opinión, espíritu ciudadano crítico, acoso y derribo al político corrupto y al mal gobernante...

Piense en un problema de España, ya sea el paro, la corrupción, el abuso de poder, la pobreza, la debilidad económica, el desprestigio de su política, los impuestos abusivos, la justicia sometida, las mentiras del poder, el indepentismo, la injusticia o cualquier otro. Le apuesto cien contra uno a que cualquier problema que pueda identificar es culpa de nuestra clase política, una de las peores y más fracasadas del planeta. Por eso, cualquier intento de regeneración o avance del país pasa, necesariamente, por sustituir este sistema injusto y desequilibrado, que permite que gente sin altura, grandeza, ética e inteligencia se encarame al poder y desde ahí nos destruya la nación.

No existe en España una emergencia mayor que la reforma urgente del actual sistema, que debe ser sustituido por una verdadera democracia que otorgue a los ciudadanos, ilicitamente desplazados en el actual sistema, el protagonismo que les corresponde como soberanos, y que no soporte en su cúspide a la enorme cantidad de chorizos, mediocres y sinvergüenzas arrogantes que hoy campean por España, con poder descontrolado y con impudicia, para dolor y vergüenza de los españoles.

Todo lo que los políticos tocan lo estropean y, además de crear los problemas, después los empeoran con sus absurdas intervenciones. Rubalcaba dice que la solución del problema catalán pasa por hacer de España un Estado Federal, mientras Rajoy se enroca y afirma que hay que respetar la constitución. Sin embargo, ninguno de los dos reconoce que la verdadera solución sería hacer de España un país próspero, justo, decente y en el que vivir resulte atractivo. Huir de una España como la que los políticos han creado es lo mas lógico ante un panorama desolador y deprimente marcado por impuestos injustos, poder arbitrario, impunidad de los corruptos, desempleo, destrucción del tejido productivo, privilegios inmerecidos de la casta, injusticia generalizada, enriquecimiento ilícito de miles de políticos, compra de votos, pactos inconfesables con los nacionalistas excluyentes, violaciones continuas a la democracia... En los primeros años de la Transición, los separatistas catalanes eran cuatro descerebrados pero hoy, gracias a los políticos de un lado y de otro, son multitud. Aunque lo silencien, tanto Rajoy como Rubalcaba saben que la solución de España pasa por rediseñar el país y sustituir la presente cloaca por un Estado decente en el que los ciudadanos se sientan respetados, protegidos por la ley, gobernados por gente con valores y a gusto, caminando y soñando justos.

¿Quién va a amar o defender un Estado en manos de políticos rechazados por los ciudadanos, marcados por la corrupción, ineficientes, mediocres, arrogantes y culpables de graves "pecados" contra la decencia, la democracia y la Justicia, como son el de preferir acribillar con impuestos a los ciudadanos, antes de ahorrar en el gasto público y sin haber cerrado una sola televisión pública? ¿Qué español va a sentirse miembro de una nación cuando sus gobernantes cierran los oídos a las demandas ciudadanas, algunas tan abrumadoramente mayoritarias como la que exige el fin de la financiación pública de partidos y sindicatos o la que clama contra la impunidad de los políticos, exigiendo el castigo de los saqueadores y ladrones afincados en el poder? ¿Qué pensar del país que tienen mas políticos aforados de toda Europa y de unos partidos que utilizan el aforamiento para proteger a políticos señalados por la Justicia?

España tiene que ser políticamente rediseñada porque el diseño que hicieron los políticos de la Transición fue una auténtica estafa, que hizo pasar por democracia lo que fue únicamente una inmoral y antidemocrática dictadura de partidos.

Aquel diseño tramposo es el padre de todos los dramas actuales de España, desde la corrupción al fracaso de la economía, sin olvidar la impunidad de los poderosos, el independentismo que odia a España, la escandalosa marginación de los ciudadanos, la mentira elevada a conducta de gobierno y el pésimo funcionamiento de una Justicia que cada día es más imprescindible para limpiar y dignificar el país.

Muchos políticos, obtusos, creen que el independentismo catalán solo crece cuando hay dificultades económicas, como ocurrió a finales del siglo XIX, cuando España perdió sus colonias, o durante la II República, cuando se gestaba la guerra civil, ignorando que el independentismo también se estimula cuando el Estado común deja de ser justo, decente y atractivo, como ocurre hoy en una España carente de una democracia auténtica, injusta y dominada por una casta política minada por la corrupción, creadora de un Estado monstruoso e incosteable en el que los ciudadanos son acribillados a impuestos mientras los políticos son incapaces de ahorrar y renunciar a sus privilegios y lujos. Esos políticos ilusos y dañinos, al creer que tanto el independentismo catalán como el rechazo creciente a la casta política que los españoles manifiestan en las encuestas desaparecerán cuando retorne la prosperidad, sin eliminar previamente las injusticias, desequilibrios, abusos y suciedades que minan el poder político, son los grandes culpables de que el país esté desencantado y avance con paso firme hacia la descomposición y el colapso de la convivencia pacífica.

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Los españoles trabajamos como esclavos para un Estado descomunal

01.07.13 | 11:35. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Dictadura, Gobierno del PP

El inepto y triste Rajoy, acostumbrado desde pequeñito a contemplar el mundo desde las alturas seguras de la clase dirigente, no entiende por qué los españoles, desagradecidos, le rechazan y le odian a él mas que a Zapatero, que fue un inútil total que hundió a España y la situó al borde del precipicio. No es capaz de entender que mientras Zapatero fue un inútil incapacitado que, como era de esperar, desplegó una ineficaz y empobrecedora política de "izquierdas", el, además, es un estafador que ha engañado a los españoles traicionando sus planteamientos de "derechas" e incumpliendo todas las grandes promesas que le auparon hasta la Moncloa.

Rajoy no entiende nada, ni se da cuenta que el problema de España es el descomunal Estado que han construido políticos como él, un monstruo tan costoso e insaciable que necesita del trabajo esclavo de todos los españoles para seguir viviendo. Rajoy se pregunta, estupefacto, por qué razón los demócratas españoles le odian a él mas que a Zapatero. La respuesta es sencilla: porque Zapatero sólo fue un inepto inmoral, pero él, además, es un mentiroso estafador, Él prometió antes de las elecciones reducir el Estado que nos esclaviza y no sólo no lo ha hecho, sino que nos ha arruinado con impuestos injustos y abusivos para seguir engordando ese Estado descomunal. Los españoles decentes nunca le perdonaremos la estafa, ni siquiera si salimos de la crisis bajo su mandato.

Los españoles, por término medio, debemos trabajar casi cinco meses completos para pagar el Estado. Los siete meses restantes son para pagar facturas y sobrevivir. Si se tiene una renta mas alta y se suman las tasas y otros impuestos, uno puede trabajar para pagar impuestos al gobierno casi siete meses al año, un abuso y una injusticia sin decencia. Apenas queda tiempo para el disfrute y la esperanza, la ilusión y la fe en el liderazgo han desaparecido del mapa.

La estafa de Rajoy a los españoles está siendo monumental y memorable. Él se presentó ante los votantes como un tipo de dercha, con creencias liberales y con los tipicos criterios de la derecha clásica: fe en la empresa, defensa de lo privado, menos Estado y menos impuestos. Pero todo ha sido un engaño porque su política, en muchos aspectos, es mas socialdemócrata que la de Zapatero, al que se parece cada día mas en aspectos tan deplorables como el endeudamiento vertiginoso, el culto a la mentira, el amor a un Estado gigante, tipico del socialismo, la fácil y lasciva convivencia con la corrupción y el despilfarro.

Zapatero tardó seis años en perder su crédito político, pero Rajoy lo ha perdido en menos de un año y medio. ¿No se ha dado cuenta que los españoles perdonamos a los pillos, a los golfos y a los mentirosos mejor que a los hipócritas. Zapatero nunca negó que era un adorador del Estado, pero Rajoy llegó al poder negandolo y después, como un vulgar leninista, se ha convertido en adorador del becerro de oro estatal.

Rajoy ha traicionado no sólo la fe de los que le votarosn, sino también la esperanza de todos los españoles. Prometió que crearía empleo y ha destruido ya 1.2 millones de puestos de trabajo; aseguró que apoyaría a la empresa y ha cerrado cientos de miles por impagos públicos, por burocracia estúpida y por impuestos agobiantes; dijo que bajaría los impuestos y los ha subido 30 veces en año y medio; garantizó que eliminaría aquella práctica pirata del Estado que obliga a los empresarios a pagar el IVA de sus facturas antes de cobrarlas, una obligación canalla que todavía está vigente.

Con Zapatero, los españoles sabíamos lo que nos esperaba: una políticsa de izquierdas, con sus puntos positivos y negativos, pero Rajoy es un estafador, porque utilizó la derecha para encaramarse a la izquierda. Es todo un hipócrita empedernido, arrogante, fatuo y falso, un personaje a los que los españoles nunca perdonan.

El dia que dijo aquello de que "he incumplido mis promesas, pero he cumplido con mi deber", muchos pensadores españoles sentimos terror porque sabíamos que eso mismo lo dijeron en el pasado casi todos los tiranos y sátrapas dañinos, desde Stalin a Hítler, sin olvidar al mismo conde Drácula, tipo cruel y asesino que se vanagloriaba de haber parado los pies a los turcos invasores de Europa. La democracia, un sistema que Rajoy parece desconocer, es precisamente lo contrario de lo que él proclama: mas respeto a las reglas del juego que a los logros, porque el respeto a las reglas es lo único que puede erradicar la tiranía y el abuso.

Rajoy olvida también algo esencial: la filosofía política del mundo libre y civilizado sostiene que cuando un político llega al poder apoyado en la mentira e incumple su programa, es un opresor tal vez legal, pero nunca legítimo. Su poder se debe al engaño y los ciudadanos tienen todo el derecho del mundo a rebelarse contra él y expulsarlo del poder, aunque haya sido legalmente elegido en las urnas.

Es casi imposible que un tipo como Rajoy, rico y poderoso de nacimiento, perteneciente a esa burocracia de élite que, desde los tiempos de los Reyes Católicos cuida su pureza de sangre y cree que el Estado les pertenece a ellos, se de cuenta de que España necesita cambiar como un calcetín para salir del pozo de caldo corrupto y tóxico que los políticos han creado para la sociedad y el pueblo llano. Hay que eliminar a los burócratas de la política para que la política sea reflejo de la realidad, de una ciudadanía que para sobrevivir se esfuerza sufre y crea empresas, algo que las élites esconocen porque ya nacieron con los grandes problemas resueltos hasta la muerte.

Las medidas que España necesita son son muchas y dolorosas y jamás podrán ser dictadas por un tipo como Rajoy. Por eso, la presencia del actual gobierno en el timón significa un riesgo de muerte para la nación. Hay que limpiar de esocria la política y, sobre todo, la Justicia, que es el poder mas necesario en el presente. Hay que acabar con la impunidad de los poderosos y llenar las cárceles de canallas y ladrones atrincherados en el poder y, sobre todo, hay que adelgazar el Estado y ponerlo al servicio de la sociedad, no como ocurre hoy, que está al servicio de los partidos y de unos políticos profesionales que desconocen el dolor, el esfuerzpo y la verdadera esencia de una España que, por culpa de ellos, es un país que no funciona, asfixiado por la injusticia, la indecencia y el abuso de poder.

Rajoy y Zapatero son dos especímenes políticos detestables que han sido posibles en España por aquello que sentenció el sabio Platón: "El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres".

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La destitución del Defensor del Pueblo Andaluz

El cura José Chamizo llevaba casi 17 años siendo defensor del pueblo andaluz y era ya una institución. Era el mas longevo de todos los defensores españoles. Él decía que había nacido para desempeñar ese cargo, en el que se sentía a gusto, pero, de manera silenciosa, se convirtió en una víctima de un principio filosófico infalible: "el poder corrompe". Sus protestas, desde su cargo, nunca fueron gritos, ni molestaban al poder. El defensor defendía su puesto y, en su opinión, también a los ciudadanos y se empeñaba en quedar bien con todos. Con la crisis, ante el insoportable sufrimiento de los ciudadanos, se envalentonó y se atrevió a reñir a los políticos, a los que dijo que "la gente está hasta el gorro de todos vosotros". La reacción lógica de los sátrapas ha sido destituirle porque la institución del "Defensor del Pueblo", en la falsa y viciada política andaluza, no está creada para que su titular defienda a los ciudadanos de sus peores enemigos, que son los políticos, sino justo para lo contrario.

Chamizo, que es sacerdote y que ejerció una meritoria labor pastoral con los drogadictos en el Campo de Gibraltar, antes de que la política le prendiera y estropeara, perdió la perspectiva después de tantos años en el cargo y hizo lo que debió haber hecho muchos años antes: denunciar a los verdaderos verdugos del pueblo andaluz, que son sus pésimos políticos, arrogantes, cargados de privilegios, navegando en la corrupción, sometidos a una obediencia férrea a sus partidos, alejados del ciudadano y artífices de una política que ha convertido a Andalucía en tierra de pobres y de desempleados.

Chamizo, cargado de indignación por haber sido destituido, se va dando un portazo. Dice que lo han echado entre "la socialista de Presidencia y el psicópata del PP". La niña de presidencia es Susana Díaz y el psicópata no me atrevo a señalarlo porque en el PP hay muchos.

El cura Chamizo no admite sus errores, sobre todo uno: que si lo mantuvieron en el poder durante 17 años es porque no cumplía con su obligación de defender a los ciudadanos y si lo echan ahora es porque ha empezado a defenderlos, aunque sea de manera tímida y suave No hace mucho les gritó a los políticos que dejaran de pelearse entre ellos y que atendieran al pueblo. Les dio en la diana, pero ha tardado casi 17 años en decir esa verdad, que es una de las claves de la pésima calidad de la democracia en Andalucía, donde el sistema se ha transformado en una especie de dictadura del partido socialista, presente de manera agobiante en la sociedad, sin el cual no es posible prosperar en tierras andaluzas.

¿No sabía que los políticos españoles no admiten las críticas y son auténticos sátrapas casi totalitarios? Si no lo sabía es porque no ha entendido nada. Su misión aparente era defender al pueblo, pero su misión real era defender a los políticos, precisamente del pueblo, que es el verdadero enemigo del poder abusivo y antidemocrático vigente.

El cura Chamizo se había deteriorado tras permanecer tanto tiempo en el cargo y se había alienado. Perdió la perspectiva y mordió a sus amos. Por eso le han echado, aunque a quienes había que echar es a los que le expulsan. Esos, sean de izquierdas o de derechas, son el verdadero cáncer andaluz.

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El robo de las preferentes en España: una de las mayores estafas de la Historia financiera mundial

La de las preferentes en España es una de las mayores estafas de la Historia de las finanzas mundiales. Ha afectado a mas de 700.000 ahorradores, muchos de los cuales ni siquiera saben todavía que tienen ese producto tóxico y saqueado. Lo peor del caso no es que se haya violado el derecho a la propiedad privada, sagrado en los sistemas económicos occidentales, ni que se haya traicionado la confianza de los ciudadanos en el sistema bancario, sino que se han saqueado los ahorros de los mas desamparados, de gente que había acumulado un puñado de euros para vivir una vejez mas tranquila, en su mayoría pensionistas y trabajadores.

Se trata de uno de los crímenes mas inhumanos y sucios protagonizados al unísono entre las elites política y financiera de un mundo que se autoproclama falsamente como demócrata y civilizado. Es tan execrable y rastrero ese crimen que, por si mismo y sin tener en cuenta otras canalladas del poder, sería motivo suficiente para que cualquier demócrata dedique todo su esfuerzo político y ético a expulsar del poder a los canallas que lo realizaron, bendijeron y patrocinaron.

Lo de Chipre, donde han arrebatado parte de los depósitos a los ahorradores con mas de 100.000 euros depositados en los bancos, es un juego de niños comparado con el robo masivo perpetrado en España con las participaciones preferentes, realizado con el acuerdo de los dos últimos gobiernos para recapitalizar de manera encubierta, con dinero privado, a las cajas de ahorro, saqueadas previamente por los políticos, los sindicalistas y los poderosos que se sentaban en sus consejos y las controlaban.

Por mucho que la prensa sometida española guarde silencio, el sistema judicial se ponga de perfil y los políticos mientan, como es habitual, afirmando que están buscando soluciones, la verdad es que se trata de un robo realizado por gran parte de la banca, con permiso del Estado, perpetrado con el conocimiento y el consentimiento del Banco de España, de los organismos reguladores y de las autoridades gubernamentales.

Ese robo ha causado estragos que pesarán sobre el futuro de la economía española durante muchas décadas, mientras que otros daños son irreversibles e irrecuperables: ha destrozado la confianza de los ciudadanos en el sistema bancario; ha impulsado una colosal fuga de capitales hacia el extranjero y hacia debajo de los colchones y cajas fuertes caseras; ha liquidado la poca confianza en los políticos y en el sistema que le quedaba a los ciudadanos; ha arrasado la valiosa relación de confianza que existía entre los directores y empleados de sucursales bancarias y sus clientes, ha disparado el odio de los ciudadanos hacia las élites política y financiera y ha sembrado la sociedad de desesperación y desconfianza, restando toda legitimidad al sistema y convirtiendo a la gente en mas infeliz y triste.

El robo ha afectado a unas 700.000 personas, en su mayoría pequeños ahorradores y pensionistas. Si se les adjudican 15.000 euros estafados de media, el sistema se habría engullido unos 10.000 millones de euros, de los que apenas devolverá 3 o 4 mil millones, una estafa monstruosa perpetrada con la "garantía" del Estado.

Como consecuencia de la estafa masiva, un tremendo error del que hay que culpar, sobre todo, a Zapatero, a su ministra Elena Salgado y al jefe socialista del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, el sistema bancario español ha quedado herido de muerte porque perderá a chorros la confianza de los ciudadanos, y el mismo sistema político que bendijo el robo ha quedado pulverizado, con la desconfianza y el rechazo a la clase política creciendo cada día de manera mas alarmante.

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Los abucheos y pitidos a los políticos son pura regeneración

22.03.13 | 20:40. Archivado en Partido Popular, Política, Democracia, Corrupción, España, Dictadura

Gonzalez Pons se queja de que los ciudadanos indignados han llegado hasta su casa, vociferando. No se si se han pasado y han violado la ley, pero si no han llegado a ese extremo, tienen razón los que protestan y los políticos se han ganado a pulso ser considerados proscritos de la decencia y de la democracia verdadera. Los abucheos, pitadas y desprecios del pueblo a los políticos están surtiendo efecto. Los políticos, conscientes de que han abusado y que su corrupción y fracaso está destrozando el país, empiezan a tener miedo y se ven forzados a rectificar. Que nadie afloje la presión, pero que nadie ignore tampoco que ellos solo rectifican por miedo y que nunca abandonaran su enferma tendencia a la arrogancia, a la prepotencia y a la antidemocracia.

Algunas cosas empiezan a cambiar en España. Los políticos, después de abusar, de mentir y de ignorar al pueblo durante décadas, empiezan a tener miedo, aflojan sus actitudes arrogantes y abusivas, hablan de regeneración, publican sus cuentas con hacienda y patrimonios y proponen cambios que otorguen más protagonismo al ciudadano, pero no lo hacen porque se hayan hecho demócratas sino porque tienen miedo, porque piensan que sus canalladas y abusos han llegado demasiado lejos y a los ciudadanos, indignados y cabreados, les están saliendo cuernos, que no son, precisamente, de adorno.

El reciente cambio de criterio en el Congreso, que hizo que el PP aceptara debatir una iniciativa popular en favor de la dación en pago y contra los desahucios salvajes y el abucheo y pitada al rey en la final de la copa de baloncesto fueron avisos importantes a la altanera soberbia de la casta política española, al igual que las otras muchas pitadas y abucheos a políticos que se están produciendo a lo largo y ancho de España. Cada una de esas protestas empujan la regeneración y desacreditan todavía más a una casta política que, por sus abusos, corrupciones y fracasos, merece ser erradicada, sin gobernar nunca mas.

Los ciudadanos, por fin, están entendiendo el núcleo del problema y están superando las mentiras y engaños que les han adormecido y maniatado durante décadas. Ya saben que de nada vale votar a la oposición para castigar al gobierno, porque oposición y gobierno son la misma cosa miserable y antidemocrática. Ya no vale creer lo que dicen los medios sometidos al poder porque la acumulación de mentiras y engaños ha alcanzado la saturación y la gente ya no se cree las estafas del poder. Los españoles ya no creen las promesas de sus dirigentes y, con razón o sin ella, han aprendido a desconfiar de los políticos y empiezan también a despreciarlos y odiarlos.

Se lo han ganado a pulso porque el nivel de abuso ha sido demasiado intenso y sus tropelías y canalladas han llegado demasiado lejos. Creyéndose impunes han desvalijado las cajas de ahorro; han domesticado a los jueces y magistrados, acabando con la Justicia democrática independiente; han manejado el dinero público sin respeto y sin decencia; han cobrado comisiones ilegales por concursos públicos, subvenciones y concesiones; han conseguido préstamos a los bancos y cajas que, después, quedaron condonados a cambio de favores inconfesables; han dinamitado casi todos los controles y contrapesos que la democracia establece para controlar el poder del Estado y de los partidos; han invadido y ocupado la sociedad civil, impidiendo que actúe como el contrapeso del poder político que la democracia exige; han mentido hasta la saciedad, robado y protegido dentro de los partidos a sus ladrones y expertos en saqueos; han marginado y aplastado al ciudadano, impidiéndole participar en la vida política y asfixiándolos con impuestos injustos y desproporcionados; se han autootorgado subidas de sueldos y privilegios de manera descarada y arrogante; han permitido a sus amigos banqueros que saqueen y practiquen el abuso; han propiciado el cierre de más de medio millón de empresas, ahogadas por los impagos del sector público y por los impuestos agobiantes... y han realizado centenares de abusos y canalladas, desde otorgar beneficios públicos y colocaciones a los amigos y familiares hasta marginar y castigar a los adversarios, arruinándolos y empujándolos hasta la desesperación y la pobreza.

Si en España existiera Justicia, los partidos políticos estarían precintados por los daños y estafas causados a la sociedad. Hay casi mil causas abiertas contra políticos por corrupción, lo que significa que hay mas de diez mil casos reales, ya que la estadística demuestra que sólo aflora uno de cada diez casos. Hay decenas de miles de políticos que ni siquiera han sido investigados a pesar de que sus patrimonios han crecido de manera inexplicable.

España, por culpa de los partidos y de sus políticos es hoy una auténtica pocilga, un país apestado, el gran problema de Europa y la vergüenza de la clase política de Occidente.

El balance de nuestros partidos en el poder es estremecedor. Han fracasado tanto que han convertido la España que ellos gobernaron en un país campeón en casi todas las miserias y suciedades existentes: blanqueo de dinero, refugio de mafias internacionales, paraíso del dinero sucio, prostitución, trata de blancas, tráfico y consumo de drogas, baja calidad de la enseñanza, desempleo, fracaso escolar, avance de la pobreza, número de coches oficiales y tarjetas de crédito apra políticos, descrédito de la política, marginación de los ciudadanos y un largo y terrible etcétera que hace de este país una pocilga construida por unos políticos bien pagados que se niegan a dimitir y que se creen con derecho a gobernar, cuando muchos de ellos sólo tienen derecho a una celda colectiva.

Si esa gente capaz de acumular tanto fracaso trabajara en una empresa privada, hace mucho tiempo que el Consejo de Administración les habría echado sin indemnización, acusándolos de deslealtad y daños enormes, pero ellos se han apoderado de España, que es la empresa colectiva de los ciudadanos españoles, a los que han arrebatado el poder y han marginado, conduciendo la nación hasta la bancarrota y el fracaso.

El ciudadano, humillado, devaluado y explotado, tan acobardado que es incapaz de rebelarse contra estos sátrapas y que, con espíritu de ganado lanar, sigue votándolos cada vez que se abren las urnas, debe aprender urgentemente a exhibir su descontento. Los pitos y los abucheos a quienes nos han conducido hasta el matadero es el primer paso para conseguir una regeneración que erradique el cáncer de la política actual española, infectado, plagado de metástasis y camino de destozar lo que queda de nación.

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España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa

"España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa". Nunca había visto una sentencia tan certera y oportuna plasmada en un muro urbano. Es la imaginación creativa del pueblo en acción, una creatividad que se dispara en tiempos de injusticia y abuso de poder, como los actuales . Si algo está quedando claro en esta España atormentada por sus políticos y plagada de injusticias y corrupciones, es que su sistema no es democrático. Ni una sola de las reglas y normas claves del sistema democrático se cumplen en esta España donde llaman democracia a una vulgar y sucia dictadura de partidos políticos sin control y sin ciudadanos.

Los políticos españoles, sean de derechas o de izquierdas, lo ignoran todo de la democracia. La democracia es "el gobierno del pueblo", pero ellos creen que consiste solo en "elegir a los dictadores".

Una de las mejores definiciones de la democracia real es "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" (Abrahan Lincoln, Gettysburg, 1863). Otro rasgo indisoluble de la democracia es que la titularidad del poder reside en la totalidad de los miembros de un pueblo o nación, lo que exige que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los ciudadanos. La más jurídica se refiere al conjunto de leyes y normas que limitan y controlan los poderes públicos para que no se extralimiten ni se salgan de los cauces de una ley que es igual para todos y que ha sido asumida por la mayoría.

Si se analizan esas definiciones y rasgos, se llega a la conclusión de que España es cualquier cosa menos una democracia. Con un presidente del gobierno (Rajoy) que tiende a dejar que los temas se solucionen solos y que el tiempo los haga olvidar, los problemas y los dramas persisten y siguen causando dolor. El pueblo queda de ese modo excluido de las decisiones y es maltratado por su principal representante. La voluntad de los españoles es ignorada de manera sistemática por los representantes políticos, que se creen con el derecho a tomar las decisiones que consideren oportunas y a aprobar las leyes que a ellos les plazcan, incluso si el pueblo, mayoritariamente, desea lo contrario.

Si se analiza la democracia española desde la definición de Lincoln en Gettysburg, entonces la lejanía de la democracia es todavía mayor, ya que en España no gobierna el pueblo marginado, sino una casta, ni se gobierna por el pueblo, ni para el pueblo porque se gobierna para los amigos del poder y los intereses de los poderosos y de los partidos políticos prevalecen siempre sobre el interés general y el bien común.

Nadie sabe si la inmensa incultura democrática que exhiben los gobernantes es real o interesada, aunque mas bien parece que las reglas y normas básicas del sistema se ignoran porque a los políticos les conviene. La democracia tiene exigencias básicas sin las cuales no puede existir, ninguna de las cuales se respetan en España, donde el sistema vigente no se parece ni por asomo a una democracia real.

En España no existe la libre elección de los representantes, que en realidad son elegidos por los partidos, que son los que elaboran las listas "cerradas y bloqueadas", ante las cuales los ciudadanos sólo pueden decir "si" o "no", sin poder alterarlas ni introducir a sus preferidos. Tampoco existe separación e independencia en el funcionamiento de los poderes básicos del Estado, lo que convierte a la Justicia y al Parlamento en apéndices esclavos del Ejecutivo y de los partidos.

La ley no es igual para todos, ni las leyes vigentes son leyes asumidas por los ciudadanos, sino ideadas, debatidas y aprobadas por los políticos, en representación de sus respectivos partidos, sin participación de la ciudadanía, Para colmo de males y de violación a la democracia, esas leyes, producto de la voluntad partidista, se aplican con diferente rasero y de manera arbitraria: con rigor para el adversario y con benevolencia para el amigo, un comportamiento que genera injusticia, que convierte en impunes a los poderosos, sobre todo a los políticos y a sus amigos y que invalida por si mismo la democracia.

No existe una sociedad civil independiente y libre que funcione como contrapeso del poder político, ni una prensa independiente y libre que cumpla la misión de fiscalizar a los grandes poderes, ni el ciudadano es respetado y tomado en cuenta en la política, como consecuencia de su condición de soberano. El sistema español desprecia y margina al ciudadano, que ni siquiera puede hacer llegar sus deseos y anhelos a las Cámaras porque las iniciativas legislativas populares dependen de lo que quieran los partidos y porque ni siquiera existe relación entre los diputados y senadores con los ciudadanos a los que dicen representar.

Sin una ley igual para todos, sin controles que limiten el poder de los poderosos, sin los contrapesos y cautelas propios del sistema democrático, el sistema español es un auténtico fraude, una auténtica dictadura de partidos políticos sin ciudadanos y sin garantías.

Sinceramente, creo que Belén Esteban tiene mas de filósofa que España de demócrata. Y estoy dispuesto a demostrarlo ante quien lo niegue y donde sea necesario.

Voto en Blanco


¿Que es la democracia? Justo lo contrario a lo que hace el ministro Gallardón

Gallardón restringe con su reforma derechos fundamentales y quiere convertir la Justicia española en un privilegio para ricos, lo que constituye un atentado inaceptable contra la democracia y la decencia. La unanimidad contra la arrogancia del ministro Gallardón y su ley que elimina la Justicia gratuita, es casi absoluta. Nunca antes se vio una reacción semejante contra un abuso de poder. El sector de la Justicia en pleno se dirige hacia una huelga como la de 2009. Pero el ministro sigue empeñado en sacar adelante su reforma, incluso en contra de la voluntad popular, lo que refleja su condición de tirano ajeno por completo a la democracia. En cualquier otra democracia decente del planeta, una contestación de tanto calibre se saldaría con la dimisión inmediata del ministro que ha sabido colocar a la sociedad y a la opinión pública en su contra. Pero España, además de ser diferente, no es una democracia, sino una dictadura de partidos, donde ahora impera el PP.

Es probable que Gallardón haya batido un record porque nunca antes, desde la muerte de Franco, nadie supo unir a tantos jueces, magistrados, fiscales, procuradores y abogados en su contra. El ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón está demostrando ser tan demócrata como un tanque de la Wermach desfilando por el París ocupado, en la II Guerra Mundial. El comportamiento de Gallardón es justo lo contrario a lo que dicta la democracia. El ministro se comporta como un vulgar tirano porque no dimite, a pesar de tener en contra a la inmensa mayoría de la ciudadanía española, porque ha perdido la confianza de sus administrados, lo que también le arrebata la legitimidad en democracia, y porque es incapaz de respetar la voluntad popular, que es decisiva y preceptiva en el sistema democrático. Para Rajoy, su jefe, que ha defendido su comportamiento, el "affaire" Gallardón debería hacerle reflexionar porque es la prueba palpable de que el actual gobierno del PP es vulgar, antidemocrático y despótico.

Afirma el ministro que gobernar, a veces "es repartir dolor", pero el problema es que todo el dolor se lo llevan los demás, sobre todo los pobres, sin que se vean por ninguna parte los sacrificios y privaciones de los políticos y de las clases poderosos. Además de incumplir las reglas de juego de la democracia y de comportarse como un auténtico sátrapa totalitario, el ministro ha tenido un inaceptable gesto de bajeza afirmando que los jueces, fiscales, abogados, procuradores y el resto de los servidores de la Justicia en España se manifiestan no tanto contra su ley de tasas que elimina la Justicia gratuita, sino porque no cobrarán la paga de Navidad.

Con esa afirmación, unida al desprecio que manifiesta por la opinión pública en un sistema democrático en el que la opinión del ciudadano es una pieza clave del sistema, el ministro ha desvelado con total nitidez su naturaleza predadora, manipuladora y antidemocrática.

Rajoy debería intervenir de inmediato y cesar a su ministro, pero ese no es el estilo del presidente gallego, cuyo sentido de la democracia es lamentable. Un tipo que considera lícito legislar y gobernar en contra de la mayoría, sin ni siquiera someter sus contestadas decisiones a referendum, no es demócrata sino un tirano camuflado y disfrazado.

Voto en Blanco


Los fascistas ya han llegado a España, pero no tienen el rostro de Franco

Tanto tiempo esforzándonos por erradicar el fascismo, pensando que cuando regresara tendría la cara de Franco, y ahora resulta que ya ha regresado, pero con el rostro de Artur Mas, Mariano Rajoy, Rodríguez Zapatero, Pérez Rubalcaba y otros por el estilo. Algunos cándidos creen que el fascismo llega con botas militares, golpes de porras policiales, partidos neonazis, fachada autoritaria y represión de las libertades básicas, pero se equivocan porque desconocen que el fascismo modernizado llega unido al desprestigio de la democracia, al poder descontrolado de los partidos políticos y a la perversión de un sistema que se hace pasar por demócrata sin serlo. El fascismo no es otra cosa que ausencia de democracia y la hegemonía de contravalores como la corrupción, el engaño al pueblo desde el poder, la impunidad de los políticos, la injusticia generalizada y la caída en picado de la honradez y otros valores básicos.

El fascismo, en su versión sutil, está tan incrustado ya en la médula del actual sistema político español que es necesario que cantemos de nuevo aquello de "Libertad, libertad, sin ira, libertad".

Los fascistas de hoy en España no son generales que imponen su voluntad a golpe de fusil y de cadáveres, sino políticos aparentemente demócratas que desvirtúan el sistema y utilizan la fuerza del Estado para someter a los ciudadanos, incrementar su poder, abrir las puertas a la corrupción, engañar, promover lo injusto y atrincherarse en el cargo y sus privilegios. Los desahucios masivos, la corrupción que infecta a los partidos e instituciones y el abandono de los desempleados y pobres son tan fascistas o mas que las escuadras falangistas del pasado.

Ante el blindaje de los falsos demócratas españoles que detentan el poder, impermeables a la voluntad popular, a los españoles no nos queda otra misión política que expresar nuestro malestar mediante la protesta, la crítica, la propaganda y las manifestaciones, una forma no convencional de participar en la política que constituye un derecho fundamental en democracia.

Los nuevos fascistas españoles, aunque se camuflen, están cada día mas desenmascarados. Cada vez son mas los ciudadanos que los han "detectado" y que ya no los votan y los combaten en todos los ámbitos de la comunicación social y la sociedad civil, criticándolos, desenmascarándolos y descubriendo sus traiciones, carencias, vicios y miserias.

Pensándolo bien y aunque duela reconocerlo, los españoles, desde la muerte de Franco, no nos hemos comportado como auténticos ciudadanos, sino como cobardes imbéciles sometidos, pues hemos permitido, sin resistencia, que un nuevo fascismo, mas hipócrita, ineficiente y malsano, se instale en el país, arruinándonos y destruyendo los cimientos de la nación.

Los fascistas españoles, incrustados en el poder del Estado y en las instituciones, dejan a sus ciudadanos al margen de sus decisiones y adoptan casi todas sus medidas en contra de la voluntad popular. Previamente, a escondidas, han cambiado las reglas de la democracia por otras normas bastardas que permiten el abuso de poder y la corrupción desencadenada de la "casta" política, que ya puede operar con impunidad. Sin que los ciudadanos lo perciban, con nocturnidad y alevosía, han transformado la democracia en una sucia partitocracia, casi una dictadura pura de partidos políticos y políticos profesionales impregnada de auténtico fascismo.

No escuchan el lamento y los anhelos de los ciudadanos, pero sí hacen caso a sus clientes, a los aliados que les ayudan a ejercer el dominio y la opresión, gente como los indeseables que han saqueado las cajas de ahorro y el sistema financiero.

Todo ese neofascismo escondido pero presente en el sistema político español significa acercarse a la tiranía y cuando el gobernante deja de ser limpio, decente y demócrata para convertirse en un tirano al pueblo le asiste el derecho y la obligación de rebelarse.

En la España de Zapatero y, por desgracia, también en la de Rajoy, donde los políticos prefieren aplastar al pueblo con impuestos y recortes antes de cerrar una televisión pública o de eliminar empresas e instituciones públicas inútiles y plagada de vagos que viven a costa del Estado, existe más razón histórica, dignidad y decencia en un solo rebelde que lucha por mejorar el sistema y por una sociedad más justa que en todos los ministros, diputados y senadores juntos.

Voto en Blanco


En verdad, políticos y banqueros son mala gente

Pretenden arreglarlo ahora con un acuerdo PP-PSOE, pero quizás ya sea tarde y demuestran que solamente se movilizan ante la indignación popular por tanto dolor e indecencia. Los políticos ignoran que la práctica indiscriminada del desahucio en España es un claro signo de tiranía. Soportar esa injusticia degradante constituye una cobardía insoportable y una auténtica renuncia a las libertades y derechos básicos ciudadanos. Los desahucios son tan crueles e inhumanos que producen asco y demuestran la baja calidad moral y humana de los políticos y banqueros españoles, gente que, al permitir que los pobres y desamparados, después de perder el trabajo y la felicidad, pierdan tambien sus hogares, exhiben sin pudor su naturaleza desalmada.

Los desahucios en España constituyen un espectáculo bochornoso y moralmente insoportable, algo que no debería ocurrir y que la clase política debería impedir en la mayoría de los casos. Arrebatar la vivienda a gente ya previamente azotada por el desempleo y la pobreza, que se siente desamparada y atemorizada, es de una crueldad supina y de una bajeza que sólo es posible en una sociedad injusta y desalmada, como la que hemos creado en España.

Contemplar un desahucio es asistir en directo al fracaso de una sociedad, de su política y de su ética. La policía expulsando de su hogar a familias desesperadas, incluyendo a ancianos y niños, entre lágrimas y gritos de protesta impotente, es algo que debería impedirse. Los bancos, después de haber recibido toneladas de miles de millones de dinero público, pagado con los impuestos ciudadanos, no deberían ser tan crueles y malvados, mientras la pasividad de los gobernantes merece que los ciudadanos los expulsen del poder y les sustituyan por gente con alma y decencia. La avaricia del sistema bancario español es una lacra para el país que nada tiene que ver con el justo beneficio que deben buscar las empresas, Aplastar al cliente que ya está aplastado y al que no es posible cobrarle, amparándose en una ley de principios del siglo XX que los ineptos y miserables políticos no se han atrevido a derogar, es una crueldad innecesaria, propia de bandidos.

Los banqueros se atreven a realizar esas crueldades y los políticos se lo permiten porque nadie tiene respeto en España a los ciudadanos, ni a sus derechos básicos, ni a su potencial rebeldía, castrada por el miedo y la incultura democrática reinante. Si España fuera un país de ciudadanos en lugar de una cloaca habitada por borregos acobardados, ni unos ni otros se atreverían a culminar semejantes canalladas.

Los banqueros insaciables son los principales culpables de que la sociedad española odie a todos los que tienen dinero, de manera injusta e indiscriminada, incluso a Amancio Ortega, dueño del imperio Zara, uno de los españoles con más méritos y merecedores de admiración y respeto, creador de más de 110.000 puestos de trabajo, que acaba de ser linchado por la prensa de izquierdas y "progre" porque le ha donado 20 millones de euros a Cáritas, ONG ejemplar, perteneciente a la Iglesia Católica, libre de robos y manipulaciones políticas, que está ayudando a más de dos millones de españoles, que han quedado arruinados por obra de la crisis y de los políticos. Como han comentado algunos analistas, Amancio Ortega habría sido mejor tratado por los medios progresistas si hubiera asaltado un supermercado, como hizo el impresentable político comunista Sánchez Gordillo, cuyo robo a Mercadona fue tratado como heroico por la triste progresía izquierdista española.

Cuando le arrebatan a una familia desgraciada su vivienda, el problema para ellos no termina porque quedan endeudados con el banco hasta que no liquiden la deuda, lo que significa embargos sucesivos y, en la práctica, una pobreza eterna y humillante que convierte la vida en un suplicio.

El índice de suicidios crece como la espuma en la España injusta que nos han construido el PSOE y el PP y los desahucios son una de las principales causas. Los dos casos recientes mas impactantes fueron un ahorcado y otro que se lanzó al vacío, desde la ventana de la casa que iban a expropiarle.

Para los políticos, gente insensible, alienada, arrogante y ajena al sufrimiento que les rodea sin que ellos, desde el lujo, lo perciban, habría sido (y es) fácil evitar los desahucios, pero no lo han hecho porque les importa un bledo el sufrimiento ajeno y están borrachos de poder y de privilegios. Habría bastado con aprobar la dación en pago o negociar con los bancos una moratoria, obligatoria al menos para aquellas entidades que hubieran recibido fondos públicos. Pero no han hecho nada y, cuando se les presentó la ocasión de votar, el PP y el PSOE votaron en contra de que la deuda quedara liquidada con la entrega de la vivienda al banco (dación en pago).

Voto en Blanco


España añade otra lacra a sus ya sucios y lamentables records: es líder europeo en impuestos y ciudadanos esquilmados por su gobierno

Los últimos gobiernos y los políticos en general lo han conseguido. Ser ciudadano español es ya una desgracia. Somos líderes europeos y, en algunos casos, mundiales, en casi todas las vergüenzas: drogas, prostitución, fracaso escolar, desempleo, avance de la pobreza, pago de impuestos, mal funcionamiento de la Justicia, privilegios de la casta política y un larguísimo etcétera que hace de España un país donde ya no merece la pena vivir.

Tras la brutal subida fiscal de Rajoy, España, que ya es líder europeo en numerosas y vergonzosas lacras, agrega algunas nuevas: es ya lider en esquilmar a sus ciudadanos con impuestos, uno de los paises del mundo que más impuestos cobra a sus ciudadanos, proporcionalmente, y tal vez el fiscalmente más injusto de toda Europa, si se tiene en cuenta lo poco que el gobierno quita a los ricos y lo mucho que arrebata a los menos beneficiados por la fortuna. El gobierno español esquilma sin misericordia a sus ciudadanos, pero mantiene una libertad económica propia del Tercer Mundo y unos servicios proporcionados por el Estado de una calidad muy deficiente.

Es cierto que la principal culpa del nuevo drama se debe a los gobernantes socialistas, recientemente derrotados en las urnas y expulsados del poder, que despilfarraron, corrompieron el país y lo endeudaron sin prudencia y con actitud avarienta, pero el nuevo gobierno de Rajoy ha continuado por la sucia senda de hacer pagar a las clases medias el grueso de los dramas causados por la clase política, olvidando la gran mayoría de sus promesas electorales y generando en la ciudadanía una frustración de gran calado.

España agrega su nuevo record de país europeo esquilmado a impuestos por su gobierno a otros records lamentables y dignos de vómito, como los de ser el país de mayor tráfico y consumo de drogas, trata de blancas y explotación sexual, blanqueo de dinero, número de desempleados, avance de la pobreza, crecimiento desmesurado del Estado, aumento de la corrupción pública, incremento de la frustración política, deterioro de la democracia, número de coches oficiales, mayor índice de privilegios para su casta política, mayor índice de fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, déficit democrático, lento funcionamiento de la Justicia, inutilidad burocrática y baja calidad en los servicios públicos, entre otros muchos.

Voto en Blanco


La libertad dignifica y es saludable; la esclavitud envilece y acorta la vida

18.04.11 | 17:58. Archivado en Política, Democracia, Cultura, Ideología, España, Justicia, Dictadura

Algunos estudios médicos recientemente publicados sostienen y demuestran con estadísticas que la libertad, al igual que la felicidad, es saludable y que en los países libres y felices existe menor incidencia de cáncer y de otras enfermedades letales y mayor esperanza de vida que en los paises sometidos. Ser libre, además de aportar dignidad, es muy saludable, mientras que la esclavitud envilece y genera enfermedades.

La libertad, descrita por muchos filósofos como el mayor bien del ser humano, junto con la vida, no se consigue por decreto o porque lo diga un político manipulador. La conquista de la libertad requiere un importante esfuerzo diario que comienza con la información. El derecho a informar y a ser informado es uno de los derechos fundamentales del hombre porque la información libre y veraz es la única puerta por la que se penetra en los ámbitos de la libertad. Sin conocer la realidad, el ser humano se convierte en fácil presa de manipuladores y sátrapas y nunca puede ser libre.

Si usted consume prensa libre y crítica con los poderes aprenderá a conocer la realidad en su plenitud podrá tomar decisiones correctas, con conocimiento de causa, y se sentirá una persona autónoma y cargada de dignidad y derechos, además de evitar ser engañado y manipulado. Pero si únicamente consume periodismo sometido, usted será un esclavo en construcción, preparado para ser adormecido, manipulado, engañado y esclavizado. La información adulterada aplasta, limita y fabrica esclavos, mientras que la libre eleva el espíritu y engrandece, abriendo el camino hacia la libertad.

Someterse al "pensamiento único" que se estimula desde el poder y militar en las filas de lo "políticamente correcto" es, además de triste, degradante y ajeno a la dignidad humana, poco saludable porque, además de comprar cada día un trozo de alma de esclavo, usted, probablemente, acortará su vida.

Si hoy, por ejemplo, lee la prensa sometida, creerá que el socialismo español, una vez garantizada la retirada de Zapatero, se recupera y se convierte en alternativa real de un Partido Popular que parecía dirigirse hacia la victoria en las urnas, sin obstáculo alguno. Es la información dominante en una prensa cuyo interés máximo es reactivar el sistema y seguir manteniendo viva esa pugna a muerte entre los dos bandos de España, gracias a la cual ellos venden periódicos y ganan audiencia para sus noticieros de radio y televisión. Sin embargo, si usted lee prensa libre y crítica, como Voto en Blanco, podrá asomarse a otra tesis mucho más real y certera: los problemas de España no se solucionan alimentando el sistema o logrando una alternancia, sino realizando una auténtica revolución que elimine el poder desmesurado de los partidos políticos, la marginación del ciudadano y el exilio de la ética y la decencia. Descubrirá que la prensa sometida quiere que todo siga igual y que los cambios sean cosméticos, mientras que la prensa veraz le dirá que los cambios que se necesitan para crear una sociedad justa y decente son profundos y casi revolucionarios. Con un poco de suerte, también descubrirá que la información que abunda en la prensa sometida tiende a amedrentar al ciudadano y a inyectarle la necesaria dosis de miedo que les impida criticar al poder y cambiar los injustos fundamentos de la sociedad.

Otro ejemplo: si usted lee prensa controlada por el poder, creerá que Rajoy tiene un proyecto para gobernar España, pero si consume prensa libre e independiente sabrá que ese proyecto, si existe, es secreto y que los ciudadanos están siendo estimulados a votar al PP simplemente porque odian al PSOE, cuyo gobierno ha sido deleznable, sin que se les ofrezcan propuestas concretas, ni programas globales, ni ideas motrices.

Y así ocure con toda la actualidad. Cada hecho tiene un doble lectura: la libre y la esclava, la que conviene al poder y la que conviene al ciudadano.

Si la libertad dignifica y, además, es saludable, la esclavitud envilece y, además, acorta la vida.

Un último ejemplo: si usted sólo consume prensa mometida, creerá que vive en una democracia, pero si incursiona en los escasos medios libres que existen comprenderá que la democracia ha muerto en España y que ha sido sustituida, en silencio y a traición, por una oligocracia de partidos, que, sin la menor duda, es el régimen que nos gobierna en la actualidad.

Voto en Blanco


Miércoles, 22 de noviembre

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