Voto en Blanco

España: terroristas en libertad por culpa de los políticos, no de la Justicia europea

Esta mujer ha asesinado a 24 personas y va a salir en libertad. Dicen que es por culpa de la Justicia europea, pero, aunque los medios y algunos políticos pretendan engañarnos culpando a los jueces de Estrasburgo, se trata de una chapuza mas de los políticos españoles. La gente, indignada al ver que los peores asesinos salen en libertad, está siendo engañada y culpa a los jueces ignorando que los culpables del desastre, una vez mas, son los políticos españoles.

Inés del Rio, asesina de 24 personas, saldrá en libertad muy pronto. Los políticos y la prensa le echarán la culpa al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero los verdaderos culpables son los políticos españoles, que una vez mas hicieron las cosas mal y aplicaron una medida de castigo a los criminales con efectos retroactivos, toda una aberración en el mundo del derecho y de las libertades. Debieron haber endurecido las leyes contra los delitos de terrorismo, pero solo supieron hacer una chapuza.

Lo grave del asunto es que detrás de Inés del Rio tendrán que salir decenas de malvados encarcelados, a los que los políticos españoles, con su torpeza, han abierto las puertas de la cárcel.

Inés del Río fue miembro del comando Madrid de ETA y fue condenada a 3.828 años por asesinar a 24 ciudadanos inocentes. Hoy el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dicho que el Gobierno español tiene que liberarla e indemnizarla por haberle aplicado la doctrina Parot, que permitía a la Justicia mantenerla en prisión.

Este martes, a las 9.15 de la mañana, el pleno extraordinario de la Audiencia Nacional se reúne para decidir si la pone en libertad. Sobre la mesa de los jueces, la sentencia de Estrasburgo. Y sobre la conciencia de Martiano Rajoy, la posibilidad de impedir que los terroristas se conviertan en los vencedores de la lucha antiterrorista.

El próximo viernes los jueces volverán a reunirse para decidir si liberan otra asesina, Jofesa Mercedes Enaga, miembro del comando Barcelona, una de las criminales del atentado de Hipercor (21 muertos). Y en las próximas semanas la Audiencia Nacional tendrá que revisar otros 30 casos de asesinos etarras que podrían quedar en libertad.

Miles de españoles indignados están culpando del desastre a los jueces y diciendo al gobierno que la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos no es de obligado cumplimiento para España. Es cierto que algunos países, entre ellos Gran Bretaña, han rechazado sus sentencias, pero es mas que probable que España la cumpla porque, aunque lo disimulen y oculten con la complicidad de sus amigos de la prensa sometida, los políticos socialistas y de derechas saben que la doctrina Parot, al aplicarse con efectos retroactivos, viola la esencia de la justicia y uno de los derechos humanos básicos, el de ser juzgado según la ley vigente en el momento del delito.

Según la sentencia, España ha violado los artículos 7 y 5.1 del Convenio Europeo de Derechos Humanos que respectivamente establecen que "no hay pena sin ley" que la avale y "el derecho a la libertad y la seguridad" en el caso de la etarra y le he instado a liberarla "a la mayor brevedad" y le obliga a indemnizarla con 30.000 euros por daños morales en un plazo de tres meses, tal y como dictó su Tercera Sección en su sentencia del 10 de julio de 2012. También obliga a España a pagarle 1.500 euros en concepto de costas judiciales.

El mismo tribunal europeo muestra a los políticos españoles cual es el camino correcto al reconocer el derecho del gobierno de España a endurecer las penas para algunos delitos de especial gravedad, pero tiene que aplicar esas nuevas condenas a partir del momento en que sean aprobadas y entren en vigor, nunca con efectos retroactivos sobre delitos del pasado.

Los políticos españoles esconden su culpa detrás de sus lamentos y lágrimas ante las víctimas del terrorismo, pero una vez mas la culpa del nuevo drama es suya, como ocurre casi siempre en España, donde si las empresas cierran es porque están acribilladas por los impuestos y la burocracia, donde si los ciudadanos se suicidan es porque los políticos se niegan a reformar las sucias leyes que regulan los desahucios, si decenas de miles de españoles han sido saqueados y robados es porque los políticos han permitido a los bancos estafar con las participaciones preferentes, si hay miles de políticos que se han enriquecido ilegalmente sin ser perseguidos ni obligados a devolver lo robado es porque los políticos se han labrado un entorno de impunidad práctica que está reñido con la democracia y la ética... y un largo etcétera de errores, maldades y abusos que demuestran que detrás de cada desgracia, drama o abuso ocurrido en España durante las tres últimas décadas siempre está una clase política sin altura ni grandeza, sin ética ni sentido democrático, una de las peores castas políticas del planeta.

Voto en Blanco


Escrache en España: Coaccionar a los coaccionados y acosar a los esclavos

22.04.13 | 17:48. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Justicia, Rajoy

Dicen los falsos demócratas que la maldad del escrache reside en que coacciona a los diputados y senadores electos, impidiéndoles votar en libertad. Esa es una de las mentiras mas indecentes y sucias pronunciadas en esta falsa democracia española, en la que los diputados y senadores electos son permanentemente coaccionados por los partidos en los que militan, que les impiden siempre expresar sus ideas, hacer propuestas en libertad y votar en conciencia.

El escrache, en todo caso coacciona a los que ya están coaccionados por los partidos políticos.

Una de las paradojas mas sangrantes del actual sistema político español, al que algunos descarados llaman "democracia", es que los diputados y senadores, que deberían ser los reyes de la libertad de expresión, ya que desarrollan su trabajo en los dos principales templos de la palabra, tienen menos libertad real para expresarse y para comunicar sus ideas que cualquier otro ciudadano español. Diputados y senadores no pueden hablar cuando quieren sino cuando les da permiso su jefe de filas y ni siquiera pueden votar en conciencia o expresar las ideas que tienen, sino que deben votar lo que quiera el partido y expresar las ideas y conceptos que interesan al partido en el que militan. Son realmente esclavos de la política castrados, miembros de una cúpula falsamente democrática a los que se les impide defender libremente al pueblo que dicen representar..

Coaccionar a esos tipos a través de un escrache popular, como sostiene el PP, es imposible porque ya están permanente e intensamente coaccionados por sus propios partidos, que son los que les hacen un escrache constante.

En realidad, el escrache es la única ventana abierta que comunica a un diputado o senador con la realidad de España. Ellos están permanentemente aislados y alienados, sometidos al dictado de sus partidos, una esclavitud intelectual y política a la que llaman disciplina, pero que no es otra cosa que un vulgar sometimiento antidemocrático. Los diputados y senadores españoles ni son elegidos por los ciudadanos ni representan a los ciudadanos, ni tienen relación alguna con esos ciudadanos a los que dicen representar. La verdad es que son elegidos por las cúpulas de sus partidos, que son los que los colocan en las listas cerradas y bloqueadas que los ciudadanos tienen que votar en las urnas, sin poder alterarlas. En consecuencia, deben lealtad y sometimiento a esas cúpulas del partido, a las que deben su puesto y sus privilegios, sin que el ciudadano tenga nada que ver con esa elección. La absoluta e incomprensible ausencia de relación entre el representante y el representado es otra brutal aberración en democracia, pero que en España es la simple consecuencia del sometimiento del sistema a la dictadura de unos partidos que, aunque estén obligados por la Constitución y por el sistema a practicar la democracia interna, la desconocen y la sustituyen por unos sometimientos leoninos que son incompatibles con la verdadera democracia.

Una vez sabido esto, afirmar, como dicen gente como la Cospedal, la Soraya, el Rajoy y otros muchos energúmenos de la falsa democracia española, que el escrache "coacciona" a diputados y senadores y les impide votar en libertad, es para reírse a carcajada limpia. Los primeros que no permiten a senadores y diputados votar en libertad y en conciencia son los partidos políticos, que tampoco les permiten relacionarse con los ciudadanos a los que dicen representar, ni conocer sus anhelos y deseos, ni votar en conciencia, ni defender las ideas propias en el Congreso y el Senado, dos espacios de dignidad teórica que deberían ser los grandes templos de la libertad y de la palabra en democracia, pero que en esta España vulgar y políticamente degradada no son mas que territorios prostituidos por la dictadura de los partidos y por el ansia de control y de poder de las cúpulas partidistas.

Voto en Blanco


España necesita ser "reseteada"

16.04.13 | 09:19. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Justicia

El último barómetro del CIS, en el que la corrupción política aparece como segunda preocupación de los españoles y la clase política como la cuarta, confirma la crisis profunda y el fracaso del sistema político español, que necesita ser "reseteado".

El "termino" reseteado, aplicado a España, no es mio sino de una de mis mejores fuentes, un antiguo alto cargo del Departamento de Estado norteamericano que hoy es miembro de uno de los más prestigiosos think tanks demócratas de Washington, dedicado al estudio y análisis de la política mundial. Mi amigo, con el que hablo un par de veces al año y es lector esporádico de Voto en Blanco, me ha llamado para mostrarse escandalizado ante los resultados del barómetro del CIS y para decirme que en Estados Unidos, el sistema no podría resistir un rechazo ciudadano de tales magnitudes.

Mi amigo, el experto y valorado "analista", me recuerda que la injusticia "genera violencia" y me ha dicho: "Vente para acá porque eso tiene que estallar".

Opina que la esencia de la democracia no son sus normas, ni la elección de representantes, sino la confianza de los administrados en los administradores y que una clase política que cosecha desconfianza y hasta rechazo, como ocurre en España, es una clase política fracasada que ha "liquidado" el sistema y que tal vez lo haya colocado en un punto de "no retorno". Le he preguntado si esas opiniones son suyas o compartidas por otros expertos y me ha dicho: "todos los estudiosos que conozco opinan lo mismo".

El rechazo a la corrupción y a la clase política no son el principal problema, sino los síntomas de una enfermedad que se llama desconfianza, una enfermedad gravísima porque sin confianza la democracia no existe y se torna en una tiranía que los ciudadanos tienen que soportar.

Agrega que en Estados Unidos es inconcebible una situación como la de España y que, si se produjera, el sistema entero saltaría por los aires y tendría que abrirse un periodo constituyente, después de anular y suprimir a los partidos y poner bajo vigilancia severa a las instituciones del Estado.

Lógicamente, concuerdo con los análisis de mi amigo, que son los lógicos en cualquier democracia avanzada y decente del planeta. la situación de España es tan democráticamente denigrante y degradada que parece imposible que pueda recuperarse.

En lo único que difiero de mi amigo el experto estudioso es que para mi lo peor de España ni siquiera es la enfermedad de la desconfianza, sino la voluntad firme que comparten los políticos, los periodistas, los altos cargos del Estado y buena parte de la ciudadanía de no ver el problema y no asumirlo.

Esta mañana he escuchado a una tertuliana de Televisión Española decir que los datos del CIS son "exagerados" y que la corrupción no es para tanto. Un día antes, Rajoy aseguraba, con desfachatez supina, que está seguro que la mayoría de los españoles defienden y quieren una institución como la Corona.

Nadie sabe la verdad en España porque al poder no le interesa conocerla. Estoy seguro de que las encuestas del CIS, si siguen reflejando el estruendoso fracaso de la clase política, van a ser cocinadas o suprimidas en el futuro. También estoy seguro de que si se realizara una encuesta sobre el Estado de las Autonomías, la financiación de los partidos políticos con dinero público o los privilegios de "la casta", el resultado sería de rechazo abrumador. Por eso los políticos no preguntan a los españoles qué quieren, porque la respuesta les echaría del poder.

España tiene que ser "reseteada", lo que significa que le borren la memoria, el disco duro, su estructura de poder viciada y sus normas y leyes dramáticamente fracasadas ¿Qué más necesitan los políticos y sus periodistas sometidos para darse cuenta de que el sistema español está "colapsado" y que la falsa democracia española ha entrado en crisis total?

La clase política ha abusado del poder y ha ido demasiado lejos, situando a España en un estado de crisis profunda y sin retorno. El pueblo es imbécil, pero no tanto como para olvidar que las cajas de ahorro han sido saqueadas sin que nadie pague por ello ni devuelva el dinero robado, que muchos ancianos jubilados han sido estafados y saqueados con las participaciones preferentes, sin que los gobiernos de Zapatero y Rajoy hayan hecho nada por impedirlo, salva consagrar el expolio para que los banqueros tengan mas dinero. También se ha ide demasiado lejos provocando suicidios ante la oleada de desahucios, algunos de ellos injustos y amparados en una ley abusiva que ya ha sido condenada por la Justicia Europea. La gente no olvida que los miles de políticos ladrones que no pueden justificar sus patrimonios están libres y que nadie les reclama lo que han robado. Tampoco perdonan a los políticos que les cobren impuestos desproporcionados y que recorten los servicios básicos sin que ellos hayan renunciado al grueso de sus privilegios y sin que hayan adelgazado un Estado tan gordo, graso, insostenible y plagado de inútiles parásitos con carné de partido que es una ofensa a la decencia y que resulta imposible financiar en tiempos de crisis.

Por todos esos y otros muchos abusos y barbaridades, todos ellos adobados por el poder político con engaños y mentiras institucionalizadas, la falsa democracia española es hoy despreciada por sus ciudadanos, ha entrado en barrena y necesita, con urgencia, ser "reseteada".

(Este artículo está dedicado, con cariño y respeto, a todos los lectores y seguidores de Voto en Blanco que a veces se sienten solos y con cierto miedo a que sus análisis y conclusiones sean exagerados. Que sepan que en los más prestigiosos centros de estudios y análisis del planeta se piensa igual, incluso de manera mas radical y drástica que nosotros, sobre la indecente "democracia" española).

Voto en Blanco


La Europa de los ladrones

20.03.13 | 06:44. Archivado en Política, Democracia, Europa, Corrupción, Justicia

Vergüenza debería darle a los actuales dirigentes europeos que Vladimir Putin, un antiguo KGB mal reciclado en demócrata, critique el rescate de Chipre y lo califique de “peligroso, injusto y no profesional”, demostrando ser más demócrata que la Merkel, Hollande, Rajoy y los demás sátrapas que han metido la mano en el bolsillo de los chipiotras para robarles sus ahorros, violando así la seguridad jurídica y las leyes de la Unión.

Tiene razón el primer ministro ruso Medvédev cuando afirma que la quita "se asemeja a una simple confiscación de dinero ajeno", una forma elegante de llamar "ladrones" a los políticos de la Unión Europea. Que Rusia, un país que convive fácilmente con la corrupción en todas sus vertientes, de lecciones de honradez política y ética financiera a los actuales líderes europeos es un síntoma alarmante de que la Unión Europea es ya una verdadera pocilga.

El paso dado por Europa en Chipre es peligroso y mas propio de delincuentes que de políticos democráticos. La "confiscación" de parte de los ahorros depositados en los bancos viola la normativa europea, que protege los depósitos bancarios, y genera dos males terribles: inseguridad ante el sistema financiero y desconfianza en unos políticos que cada día se asemejan más a los cuatreros del viejo Far West.

El primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, resume perfectamente la situación creada tras el robo de Chipre: "Tengo una gran preocupación de que se produzca un derrumbe de la confianza, no solo entre los bancos, sino también entre los ciudadanos". Juncker fue hasta enero jefe del Eurogrupo.

La Unión Europea ha cometido un error grave al ordenar el robo del dinero de los ahorradores chipiotras. Tal vez sin pretenderlo, Bruselas, bajo el liderazgo de Alemania, ha descubierto su alma de pirata y su sucio patrocinio de la injusticia. Lo justo sería que pagaran los gestores y no los ahorradores, los políticos que deciden y no los ciudadanos que obedecen. Cuando esas leyes básicas no se respetan, se viola la legalidad, los mandatarios actúan como canallas y se pierde la legitimidad. A partir de ahí todo es injusto. El PP, en España, ha demostrado la suciedad de su alma al justificar el atraco al ciudadano en Chipre, lo que aconseja esperar que cualquier día también ellos nos roben aquí. Cuando se gobierna desde la injusticia, la respuesta debe ser la lucha, nunca la sumisión. Europa puede y debe rectificar, si no quiere verse envuelta en la ignominia y provocar el desprecio y la rebelión ciudadana contra sus inicuas élites dirigentes.

Primero se habló de la Europa de los Estados; después de la Europa de los Pueblos; mas tarde de la Europa de los Ciudadanos; después parecía que se imponía la Europa de los Gobiernos; Finalmente empezó a hablarse de la Europa de los Mercados; hoy, después del robo perpetrado en Chipre, donde, por orden de Bruselas, han robado dinero a los ciudadanos que depositaron sus ahorros en los bancos, habrá que hablar de la Europa verdadera: la "Europa de los Carteristas".

Voto en Blanco


La Justicia Europea demuestra que los políticos españoles legislan y aplican leyes contrarias a los derechos humanos fundamentales

15.03.13 | 06:34. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Justicia

El varapalo propinado a los políticos y jueces españoles por la Justicia Europea es mayúsculo y obliga a dimitir a miles de legisladores, políticos y jueces, todos ellos culpables de aplicar leyes contrarias al ciudadano y a los derechos fundamentales del ser humano. Buena parte de la legislación española, incluyendo el diseño abusivo de un Estado sin ciudadanos, hecho para someter al puelo y para gloria de políticos sátrapas, sería hoy rechazada por cualquier Justicia decente del mundo.

Indignación deberían sentir los ciudadanos y verguenza los políticos españoles tras conocerse el criterio del Tribunal Europeo de Justicia, según el cual la legislación española sobre hipotecas y desahucios es no ampara al ciudadano y es contraria a los derechos fundamentales. ¿Cuantas otras leyes españolas son también antidemocráticas, abusivas y contrarias a los derechos humanos? Seguramente muchas, sobre todo aquellas que posibilitan la impunidad práctica de los políticos, la aplicación desigual de las leyes y la falta de castigo para corruptos y canallas con poder político o económico ¿Alguien ha preguntado a los ciudadanos si quieren que una parte de sus impuestos financie a los partidos políticos? Esa financiación forzada es otro insoportable abuso de poder en España de los muchos que la Justicia Europea rechazaría.

Buena parte de la legislación vigente en España, desde el cobro de impuestos abusivos hasta el nombramiento de jueces y magistrados por los partidos políticos, sería rechazada por tribunales realmente democráticos y justos, como también serían rechazados los abusivos privilegios de los políticos y la profunda marginación del ciudadano, que no influye, ni participa en la toma de decisiones y al que ni siquiera se le permite elegir a sus representantes con libertad, ya que las listas cerradas y bloqueadas son elaboradas por los partidos, que son los que realmente eligen a diputados y senadores. El mismo diseño del Estado español, diseñado por falsos demócratas tras la muerte del caudillo, es antidemocrático e injusto por naturaleza.

El Tribunal de Justicia de la UE dio este jueves un doble varapalo a la normativa española sobre préstamos hipotecarios y desahucios. La sentencia de Luxemburgo establece, por una parte, que algunos aspectos de la ley española por la que decenas de miles de personas han sido desalojadas de sus casas durante los últimos años no son compatibles con la directiva europea de protección de los consumidores que se aprobó hace ya 20 años, en 1993. A partir de ahora, los jueces que estén examinando si ha habido cláusulas abusivas en un contrato hipotecario podrán suspender cautelarmente el procedimiento de ejecución e impedir un desalojo. Por otro lado, el tribunal fija una serie de principios sobre cómo deben interpretar los jueces nacionales que una cláusula es abusiva. Estos criterios implican que muchos bancos tendrán que cambiar buena parte de las condiciones que incorporan ahora a sus contratos de préstamo hipotecario.

El dictamen del Tribunal Europeo ha sido, sobre todo, un directo y vergonzante varapalo para la casta política española, ya desprestigiada ante el mundo y señalada como antidemocrática tras comprobarse que el pueblo español está abandonando a sus políticos, de los que desconfía y a los que empieza a odiar por sus abusos de poder, apego a la corrupción, impunidad práctica y por la práctica de un corporativismo rastrero y sucio que impide que los ladrones y sinvergüenzas incrustados en los partidos políticos y el gobierno sean castigados por sus abusos, corrupciones y hasta delitos.

Todos los políticos dicen ahora que sabían que la ley era desequilibrada, pero ninguno hizo nada por remediar ese terrible abuso de poder que otorgaba todo el poder y la protección del Estado a los bancos y convertía al ciudadano, que en teoría es el "soberano" en democracia, en una pobre piltrafa sin posible defensa de sus derechos. El PP por lo menos ha puesto en marcha un par de reformas tímidas para evitar los desahucios más dramáticos, pero el PSOE, que ahora acusa hipocritamente al PP y exige cambios, no hizo absolutamente nada para evitar esos abusos durante todo el largo mandato de Zapatero y Rubalcaba.

El tribunal respondía con este demoledor fallo hacia la ley española y los bancos a dos cuestiones prejudiciales presentadas por un juez mercantil de Barcelona, José María Fernández Seijo. Este preguntó, en primer lugar, si las normas que permitieron a CatalunyaCaixa expulsar de la casa a Mohamed Aziz,, a pesar de que él había alegado en otro procedimiento que una de las cláusulas del préstamo era abusiva, resultaban conformes a la legislación de la UE.

Nadie sabe con exactitud cuántas familias han perdido su hogar en los últimos años, ya que los datos del Poder Judicial no distinguen entre desahucios de primera vivienda, residencias de verano o garajes. Pero sobre la evolución no hay ninguna duda: las más de 250.000 ejecuciones resueltas entre 2008 y 2012 suponen un incremento superior al 200% respecto a la cifra del lustro anterior.

La sentencia del tribunal europeo, que denuncia la violación de derechos y amparos fundamentales para el ciudadano, parece indicar que todos los desahucios practicados pueden ser ilegales y que los derechos violados deben ser restituidos, lo que obligaría a dar marcha atrás e invalidar los procedimientos abusivos realizados en los últimos años.

Es evidente que la banca española ha dejado al descubierto su rostro depredador y avariento, pero todavía es mas cierto que los políticos, cuyo deber en democracia es proteger al ciudadano, sobre todo al débil, han demostrado una vez más que carecen de decencia y que no merecen representar a ciudadanos libres ni gobernar un país como España. Por lo menos Gallardón, ministro de Justicia, debería dimitir, pero en esta España plagada de políticos sin honor ni decencia, una vez mas no dimitirá nadie.

Voto en Blanco


¡Bien por los antidesahucios!

Los antidesahucios que protestaban hace unos días en Madrid contra los políticos y los bancos que permiten que cientos de miles de ciudadanos sean expulsados y pierdan sus viviendas hicieron bien al expulsar de la manifestación a dos políticos socialistas que intentaron integrarse en ella: la secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialista Beatriz Talegón, que escapó llorando, y el eurodiputado y ex ministro López Aguilar, pues la presencia de políticos en manifestaciones ciudadanas contamina, degrada y desvirtúa la protesta.

Lo ocurrido con Talegón y López Aguilar es sin duda una demostración de que la gente está harta de los políticos y del deseo de evitar que los partidos capitalicen determinados movimientos ciudadanos que se desarrollan en la sociedad civil, algo que han hecho hasta ahora de manera impune, envileciendo la protesta cívica con intereses partidistas y antidemocráticos.

Ese es el camino de la regeneración. Los políticos tienen que sentir el aliento de protesta de los ciudadanos en el cogote y la repulsa que genera la actitud arrogante, antidemocrática y anticiudadana de los partidos políticos españoles, principales culpables del estado de postración en que se encuentra España y de la sucia corrupción que ha convertido al país en un vertedero y en un problema internacional. Hacerles sentir el desprecio ciudadano, sin utilizar la violencia, es el mejor camino para acabar con la opresión y el abuso de poder que dominan la escena política española. Cuando dejen de mentir, cuando renuncien a la corrupción y a los privilegios injustos que disfrutan y cuando se tornen demócratas y otorguen a los ciudadanos el peso que les corresponde en democracia, entonces los políticos podrían ser admitidos en actos propios de la ciudadanía, solo entonces.

Ante la marginación del pueblo, la arrogancia de los políticos y la incapacidad que tienen los ciudadanos para hacerse oir en la dictadura de partidos española, la única forma de forzar la regeneración es enfrentarse a los políticos, despreciarlos, abuchearlos, pitarles y demostrarles en cada ocasión posible el daño que causan y el profundo rechazo que su actitud antidemocrática e inmoral causa en la ciudadanía.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, con sus protestas, ha conseguido gran popularidad y ha logrado recoger casi un millón y medio de firmas para forzar al Congreso a que debata una ley contra los desahucios, una iniciativa que tiene enorme apoyo popular. El Partido Popular había anunciado que votaría en contra de esa iniciativa ciudadana, pero ante la popularidad del movimiento y el elevado número de firmas de apoyo obtenidas, sintió miedo y cambio el sentido de su voto.

La presencia en la manifestación de políticos del PSOE, un partido que, al igual que el PP, se ha opuesto en el pasado a cambiar la ley hipotecaria introduciendo la dación en pago, lo que significa que la entrega de la vivienda salde la deuda hipotecaria con el banco, degrada y contamina la protesta ciudadana, razón por la que su expulsión de la manifestación es coherente y democrática.

Voto en Blanco


El presente y el futuro de España giran en torno a los papeles de Bárcenas

Los papeles de Bárcenas, tanto si son auténticos como si son un burdo montaje, tendrán importantes consecuencias en la política española. En primer lugar debilitarán la partitocracia y en segundo lugar empujarán a los políticos hacia la regeneración, no por covencimiento sino por miedo a la furia e indignación de un pueblo que ya está cansado de soportar a delincuentes en la política.

Si los apuntes sobre pagos en dinero negro a la cúpula del PP son auténticos, entonces los populares están sentenciados y tendrán que salir del poder por corruptos y delincuentes, sufriendo un duro castigo de la ciudadanía, que los marginará del poder durante décadas. Pero si se demuestra que esos papeles son un montaje, entonces será el PSOE, el partido que cree a pie juntillas que son auténticos y que exige la dimisión de Rajoy, el que pierda la pelea y quede ante la ciudadanía como una cruel asociación de malhechores, capaces de vender el alma y de realizar todo tipo de canalladas con tal de alcanzar el poder "como sea", incluso con maniobras mafiosas, al margen de las urnas.

El presente y el futuro de España giran en torno a los papeles de Bárcenas, que están ya en manos de la Justicia. Pero sea cual sea la sentencia, los dos grandes partidos políticos saldrán abrasados y todavía más despreciados y podridos de este asunto porque, aunque todo fuera un montaje, lo grave es que los ciudadanos se lo han creído, lo que demuestra que los españoles creen con firmeza que están siendo gobernados por golfos y sinvergüenzas.

Algunos creen que, ante su derrota humillante en las urnas, el PSOE ha regresado al espíritu conspirativo y antidemocrático de 1933-34, el que creó las bases para la Guerra Civil. Otros piensan que los papeles de Bárcenas han puesto al descubierto una práctica común en todos los partidos políticos españoles, que reparten dinero clandestino entre los suyos y que utilizan los fondos públicos para alimentar el clientelismo y la corrupción. Otros se sienten escandalizados de que se exija al PP que demuestre su limpieza, lo que representa una inversión de la carga de la prueba, que debe recaer sobre el que acusa. El PSOE, el que apoya la operación, parece que quiere gobernar sin ganar en las urnas, sea como sea (Zapatero dixit), conducta que muchos historiadores y analistas piensan que siempre fue una constante de ese partido, desde que se fundó. Otros creen que el gran fallo del PP ha sido permitir que alguien con demasiada información valiosa se cabree e inicie una venganza sanguinaria y letal, como ocurrio con la mafia en Estados Unidos, que empezó a caer cuando el FBI detuvo e hizo confesar a los contables. Otros piensan que detrás de esos papeles esta el defenestrado juez Baltasar Garzón, cargado de odio contra los que le echaron de la Audiencia Nacional, ayudado por su amigo el ex diputado popular Jorge Trías Sagnier, cuyo odio hacia el PP es visceral e íntimo. Unos pocos, por último, piensan que el caso Bárcenas ha sido como una bendición del cielo para España porque ha logrado que los más antidemocráticos políticos del país, hasta hace poco arrogantes e instalados en el desprecio al ciudadano, como sátrapas orientales, estén ahora aterrorizados ante la indignación del explotado pueblo, hablando de listas abiertas y de regeneración, palabras que hasta hace pocos días estaban prohibida en el léxico de los desprestigiados y nefastos ´políticos de la partitocracia española.

Otros pensamos que, ocurra lo que ocurra, el resultado será bueno porque la clase política está de rodillas y tiene miedo. Es como si de pronto se hubieran dado cuenta de sus miserias, arbitrariedades y abusos de poder, de sus robos y rapiñas, de que han metido la mano en los fondos públicos más de lo que era prudente y de que no todo estaba tan bajo control como ellos pensaban.

Están tan asustados e inseguros que Ana Mato podría dimitir, cuando esa dimisión era impensable hace apenas un par de semanas, a pesar de que es evidente que ella y Sepúlveda estaban juntos y eran socios cuando los cabecillas corruptores del Gürtell les colmaron de regalos.

Ante la actitud siniestra y desesperada de Rubalcaba, unido como un poseso a una acusación a la que quizás le falte consistencia, es posible que el cobarde Rajoy se anime y decida hacer pagar a los traidores del "Faisán" su chivatazo a ETA y otras muchas traiciones y colaboraciones con la banda armada que debieron producirse cuando Rubalcaba era el responsable de la lucha contra el disminuido terror etarra.

Algo debe estar cambiando en la mente de los sátrapas antidemocráticos que dirigen este país cuando Esperanza Aguirre habla de otorgar más protagonismo al ciudadano, lo que implica reconocer que la ciudadanía ha sido marginada y hasta aplastada por los políticos dictadores que se han hecho pasar por demócratas durante las tres últimas décadas.

Pero ¡cuidado! porque si alguien cree que los políticos españoles se están regenerando y haciendo demócratas se equivoca porque solo tienen miedo, un miedo creciente a la furia e indignación del pueblo, que siempre ha sido saludable para los dictadores y opresores.

Voto en Blanco


España: ¿Prevarican nuestros gobernantes?

Existen pruebas suficientes para saber que la actual política económica española conduce a la recesión y al empobrecimiento. Los resultados están a la vista: record mundial de parados, avance de la pobreza y recesión creciente. El gobierno de Rajoy, con el beneplácito de la Europa del norte y de sus bancos, cuyo principal objetivo no es que España salga de la crisis sino que pague los préstamos que le hizo la banca alemana y europea, está realizando, conscientemente, un diagnóstico erróneo y aplicando una receta que es dañina para España y sus intereses, lo que constituye una traición al bien común y una agresión imperdonable al alma y al futuro de la nación.

Si es cierto, como parece evidente, que el gobierno es consciente de que la política que aplica conduce al abismo, eso es prevaricación. Abrumar al ciudadano con impuestos insoportables y desmontar la sanidad y la educación, antes que reducir el número de políticos inútiles mantenidos por el Estado y las instituciones que sólo sirven de parking para enchufados, también huele a prevaricación.

No hacen falta más pruebas para concluir que los recortes, ahorros y subidas de impuestos solo conducen a la recesión y que la economía española, con las recetas aplicadas hasta ahora por Zapatero y Rajoy, apoyadas por Europa, no hace otra cosa que retroceder, empobrecerse, destruir su tejido productivo, aniquilar a las clases medias, vitales para la prosperidad del país, e hipotecar su futuro como nación.

Si esa política fuera sólo un error o una equivocación, el asunto tendría solución, pero se trata de una demolición controlada y vergonzosa de la riqueza nacional y de la prosperidad alcanzada en las anteriores décadas.

La verdadera razón de la enfermedad de España no son sus altos costes de producción, ni sus salarios, que son de los mas bajos de Europa, sino la vigencia de un modelo de Estado inviable e insostenible, minado por el nepotismo y la corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, con la connivencia del poder judicial, de los grandes medios de comunicación y otros mecanismos de control.

En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni existe una sociedad civil autónoma del poder político, ni controles democráticos al poder político, ni una ley igual para todos, ni prácticamente ninguna de las normas básicas que rigen la democracia. Los diputados españoles no representan a los ciudadanos, sino a los partidos que los ponen en una lista y la corrupción y el abuso de poder campean por las instituciones y las tierras de España sin que el sistema le ponga freno. Los casos de corrupción que afloran apenas son el 10 por ciento del total y la mayoría de los expedientes y denuncias son escondidos en los cajones para que prescriban y los bandidos nunca paguen sus crímenes, ni devuelvan un sólo euro de lo que han robado.

El gobierno es plenamente consciente de que en España sobran más de 300.000 políticos que viven a costa del Estado, sin aportar nada al bien común, pero no hace nada por cambiar esa vergüenza y prefiere reducir los servicios sociales y freír al ciudadano con los impuestos y tasas mas altos y desproporcionados del continente europeo.

Lo que está ocurriendo en España es una auténtica conspiración del poder político contra los ciudadanos y contra la nación, plenamente conocida y consentida por los grandes partidos políticos, por el gobierno, por las instituciones europeas y por los gobiernos hegemónicos que, con Alemania a la cabeza, comandan los destinos de la Unión Europea.

Todos ellos saben que el Estado español, tal como está construido, no es viable y que sus costos son tan elevados que no queda dinero para la sanidad, la educación, los servicios sociales y pronto para mantener las pensiones. Las recetas eficaces son conocidos, pero los políticos, tercos, insensibles y sin alma ni grandeza, se niegan a aplicarlas. Bastaría con suprimir el costoso e irracional sistema autonómico, con 17 gobiernos y otros tantos parlamentos, además de empresas publicas e instituciones de todos tipo para que el país volviera a la prosperidad. Si además se unieran municipios y se suprimieran los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes, como han hecho otros países de Europa, habría dinero suficiente para garantizar las pensiones y para financiar una educación y un sistema sanitario de lujo.

En España sobran el talento, la capacidad de crear y de trabajar duro y hasta sería fácil, si alguien lo pretendiera, despertar ilusión y entusiasmo, pero los miserables políticos que controlan los destinos de España prefieren seguir empujando al ganado hasta el abismo.

La solución para España ya no está en su gobierno, incapaz de renunciar a su política obtusa y antidemocrática, ni en los partidos políticos, organizaciones que están infectadas por la arrogancia, la corrupción y la lejanía del pueblo y de la democracia, sino en los gobiernos y las instituciones europeas, que deberían imponer a Mariano Rajoy un rotundo y profundo cambio en la estructura del Estado y una intensa democratización del país, que desinfecte el vertedero nacional y erradique el robo, el saqueo y la corrupción.

España no debería recibir más dinero de Europa sin que se garantice antes la democracia, sin que cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente el protagonismo y la participación ciudadana en las decisiones políticas, como establece la democracia.

Europa y, sobre todo, Alemania, debería comprender que por el camino actual ni siquiera podrá cobrar las deudas porque España se desmoronará y será presa de profundas convulsiones sociales en un futuro no lejano. La única manera de cobrar es devolviendo a España aquello que su miserable clase política le ha arrebatado: democracia, decencia, limpieza y honor.

Voto en Blanco


Sueño ciudadano de Navidad: los jueces,fiscales y magistrados podrían salvar a España

19.12.12 | 09:19. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España, Justicia, Gobierno del PP

Si los jueces, magistrados y fiscales, en lugar de enviar cartas a Rajoy, protestar y manifestarse inútilmente contra la ley Gallardón, se limitaran a aplicar las leyes y a encarcelar a los corruptos y ladrones que infectan el poder político, no sólo ganarían la batalla y Gallardón dimitiría en siete días, no sin que antes el gobierno de Rajoy hubiera anulado esa desgraciada ley, sino que prestarían también un encomiable servicio a España liberándola de una de las peores plagas de su historia, la de los políticos ineptos, corruptos, egoístas y antidemócratas que se han apoderado del Estado. Pero, desgraciadamente, no se atreven.

Es un sueño de la Navidad 2012 que compartimos millones de españoles demócratas y decentes, decepcionados y escandalizados ante la bajeza de nuestros políticos. Soñamos con que ese Poder Judicial español se rebele y que en lugar de manifestarse inútilmente en las puertas de los juzgados se decida a aplicar las leyes y a encerrar entre rejas a los miles de políticos corruptos y ladrones que infectan el país.

La Justicia parece que se rebela y ha sabido unirse como nunca antes contra esa ley de Gallardón que establece peajes para alcanzar la Justicia y elimina una Justicia gratuita que estuvo vigente durante decenas de años en todo el mundo occidental, rompiendo banderías y barreras ideológicas Pero en lugar de enviar cartas a Rajoy, gritar y protagonizar tímidas protestas y huelgas parciales que no conducen a nada, deberían lanzarse con brío y decencia a juzgar a los ladrones y sinvergüenzas que pueblan las filas del poder político, iniciando así la esperada y soñada regeneración de España.

La única huelga y la única protesta que tiene hoy sentido en la Justicia española es la de cumplir con su deber y encarcelar a los corruptos, a los que han abusado del poder, a los que se burlan de las leyes con impunidad y a los que han saqueado las cajas de ahorro y las arcas del Estado. Cualquier otra protesta es estéril y destinada al fracaso.

La Justicia es el único poder que queda en España con capacidad de reaccionar y de deslizarse hacia la democracia, ya que los otros dos, el Ejecutivo y el Legislativo, están perdidos para la decencia y la dignidad democrática.

¿Quieren los jueces, fiscales, abogados, procuradores y todo el personal del sistema judicial que la ley Gallardón se vaya al carajo, que el pueblo les apoye y les aclame como héroes? Solo tienen que desempolvar expedientes olvidados en los cajones, aplicar las leyes con espíritu democrático y empapelar a los muchos mangantes y canallas que campean a sus anchas por la desgraciada España, confiados en su impunidad.

De ese modo no solo ganarán su batalla, sino que prestarán a España el mejor servicio, iniciando la limpieza que el país necesita, acabando con la impunidad del poder político, encarcelando a los delincuentes, inculpando a los corruptos y obligando a devolver el dinero robado a los muchos saqueadores de las cajas de ahorro y del erario público que andan sueltos y pavoneándose de su poder, sin miedo a la Justicia.

Se convertirían en "regeneradores" y en "héroes" de un pobre país desprotegido, cada día más arruinado, acosado por la injusticia y sin esperanza.

Voto en Blanco


¿Cambiar la Constitución? Bastaría con que se respetara la actual

12.12.12 | 20:31. Archivado en PSOE, Política, Democracia, España, Justicia, Rajoy, Gobierno del PP

La Constitución no tiene que cambiarse, sino sustituirse por una que sea democrática, no como la actual, que es un bodrio que relega y desprecia al ciudadano para otorgar todo el protagonismo y el poder a los partidos políticos. No es democrática sino partitocrática y oligárquica. Sin embargo, el mayor problema de la actual es que ni siquiera se respeta porque los partidos, cargados de arrogancia y de poder sin control, la violan.

Los políticos españoles, pérfidos y manipuladores, están orientando el debate nacional sobre si se debe cambiar o no la Constitución de 1978, cuando la verdadera cuestión a debatir es si esa Carta Magna vigente se cumple o no se cumple. A los políticos no les interesa que la sociedad española descubra que ellos han incumplido y violado sistemáticamente la Constitución desde su aprobación, en 1978. Ya tienen demasiada ignominia, oprobio y rechazo encima para acumular todavía mas.

La realidad demuestra que la Constitución Española es un papel mojado que los políticos cumplen o incumplen según sus conveniencias. Para comprar los votos catalanes, tanto el PP como el PSOE han tolerado violaciones constitucionales tremendas en territorio catalán, desde la marginación y persecución del idioma español al incumplimiento de las sentencias de los altos tribunales, cerrando los ojos ante el adoctrinamiento nacionalista de los niños y jóvenes y la expansión de dos fenómenos que marcan hoy la realidad catalana: la corrupción y el odio a lo español.

Los derechos al trabajo y a una vivienda digna, contemplados en la Constitución, son masivamente violados en la España actual, así como derechos humanos fundamentales como el de proporcionar al ciudadano una información veraz , independiente y crítica, no controlada por el poder político. Tampoco se respeta el mandato constitucional de que los partidos políticos practiquen la democracia en sus organizaciones, ni se respeta al ciudadano en sus derechos fundamentales cuando se permite la tortura policial o la aplicación de la ley de manera distinta a los ricos y a los pobres.

Una de las pruebas mas escándalosas de las violaciones a la Constitución son los indultos decretados por los gobiernos, muchos de los cuales libraron de la cárcel a sinvergüenzas, ladrones y canallas. Con el último, Rajoy libró de la cárcel que merecían a cuatro mossos de escuadra torturadores.

Todos sabemos que los controles al poder no funcionan en España, que la corrupción es perseguida de manera blanda y laxa por los tribunales, que no existe separación ni independencia en la Justicia y que el Parlamento es un conjunto de voces esclavas al servicio de los partidos políticos, no del ciudadano al que los diputados y senadores dicen representar, cuando en realidad sólo representan a los partidos y a los líderes que les colocaron en las listas cerradas, bloqueadas y antidemocráticas vigentes.

Hay decenas de violaciones de derechos consagrados por la Constitución y de mandatos que deberían ser obligatorios, pero que la clase política, que disfruta de privilegios injustos y de una inmunidad y una impunidad tan insolente como antidemocrática, incumple y viola a diario, desde impuestos injustos a la negativa indecente a desmontar un Estado español tan enorme y plagado de enchufados que ningún país del mundo, por muy rico que sea, podría financiar. La existencia de centenares de empresas públicas sin utilidad alguna, que los políticos se niegan a cerrar, las deudas de las administraciones, que están causando el cierre de miles de empresas y el desempleo de muchos ciudadanos, a pesar de que existe una ley que les obliga a pagar con celeridad, la condonación de créditos a políticos y la concesión de créditos , desde las cajas de ahorro, a amigos y partidos que no los pueden pagar, la imposición, por la fuerza, de una fiscalidad abusiva a ciudadanos y empresas, producto solo de la voracidad y la avaricia de la clase política, los desmanes tolerados del sistema bancario, los recortes a la sanidad y a la educación, practicados sin que antes se haya adelgazado el Estado, la adjudicación fraudulenta de contratos y subvenciones a los amigos del poder, la marginación de los adversarios en contratos públicos, subvenciones y concesiones, la colocación a dedo de amigos del partido como funcionarios o personal contratado por el Estado y mil tropelías y violaciones constitucionales más son el verdadero drama de España y la mayor de las urgencias, mil veces mas prioritario que el estúpido debate sobre si necesitamos o no una Constitución nueva.

¿Para qué queremos una nueva Constitución o unos cambios profundos en la actual? ¿Para incumplirla como la que tenemos vigente? Antes de adoptar un nuevo texto hay que sanear España, limpiarla de inmundicia y dotarla de un liderazgo político decente, que no sea despreciable y que merezca respeto.

Voto en Blanco


El gobierno de España indulta a torturadores, políticos corruptos, banqueros y ladrones de guante blanco

Los gobernantes españoles han convertido el indulto en otro abuso del poder antidemocrático. Mientras que el otros países serios y decentes se indulta excepcionalmente, en España la media anual se acerca a 500, entre los que hay policías torturadores, jueces prevaricadores, políticos corruptos y delincuentes de cuello blanco, que, gracias al gobierno, quedan en libertad sin cumplir sus condenas. El indulto, en España, mas que un "gracia" para mejorar la Justicia, es otro abuso de poder y un privilegio para amigos de políticos. No queda un solo rincón en España donde no se encuentra porquería política.

Doscientos jueces de toda España han reprochado al gobierno de Rajoy en un manifiesto el indulto concedido a cuatro mossos d'esquadra condenados por torturas, para evitar su ingreso en prisión, por considerarlo un «fraude» y un «abuso» de la facultad de indulto, que «supone una afrenta al Poder Judicial» y a la misma democracia.

El indulto, en democracia, es una medida excepcional de gracia que concede el gobierno para reparar injusticias. En la mayoría de los países del mundo se indulta poco porque es un recurso que muchos consideran una puerta falsa para burlar la Justicia y beneficiar a los amigos del poder. Sin embargo, en España, donde el poder polítco ni respeta ni teme al pueblo, se abusa del indulto y se concede a una jauría de canallas que en cualquier otro lugar decente del planeta nunca serían perdonados.

El actual gobierno de Rajoy, en lo que va de año, ha indultado ya a 444 delincuentes, en su mayoría políticos corruptos, jueces prevaricadores, policías torturadores, narcotraficantes, ex golpistas del 23f, empresarios y ladrones de guante blanco. Desde 1977 se han indultado en España a 17.620 personas. La media anual ha sido de 480, pero Rajoy, si continúa con el rítmo actual, superará la media este año.

Cuenta Nacho Escolar en un estupendo artículo sobre el abuso de suicidios en España que "Los últimos industados en España han sido cuatro mossos de escuadra condenados por torturar a un ciudadano, al que confundieron con un atracador: asaltaron su casa, le detuvieron ilegalmente, le apalearon y le pusieron una pistola en la boca amenazando con disparar. La Justicia les condenó a cárcel, pero el Consejo de Ministros ha decidido indultarlos; lo ha hecho dos veces, para dejar claro quién manda, a pesar de que la Audiencia de Barcelona insistió en que debían ser encarcelados. Estos cuatro torturadores no solo no han pasado ni un solo día entre rejas, sino que siguen vistiendo el uniforme. Cualquier día se podrán cruzar con ellos por las calles de Barcelona."

Y agrega: "¿Hay impunidad ante los abusos policiales? Sí, es evidente: generalizada y sistemática. Es más fácil hallar en España a un torturador indultado -entre mossos, policías y guardias civiles condenados- que a uno que haya pisado la cárcel. ¿La razón? Que la mayor parte de las denuncias no se investigan, como critican Human Rights Watch y la ONU en sus informes sobre tortura en España. Que la mayor parte de las investigaciones que llegan al juzgado no prosperan. Y que cuando al fin hay una condena, en aquellos casos en los que las pruebas son palmarias, el Gobierno saca su último as de la manga y recurre al indulto: una figura legal tan abusiva, medieval y poco democrática como el derecho de pernada."

Durante la etapa de Zapatero (siete años) se concedieron 3.226 indultos en España, pero el record lo tiene Aznar, que indultó a 5.916 en ocho años. Los industados tenían un perfil similar (prevaricadores, torturadores, corruptos de todo pelaje y delincuentes de alto nivel), lo que indica que la derecha y la izquierda tiene un criterio similar sobre el indulto y los que merecen esa gracia especial.

En democracias auténticas y solventes, no tan degradadas y falsas como la española, se indulta mucho menos. Bush, durante sus ocho años de presidencia, indultó a 200 personas en Estados Unidos , mientras que el Inglaterra esa medida es todavía más excepcional y suele aplicarse a casos de injusticia, cuando el indultado ha pagado parte de su condena en la cárcel.

El último indulto de Zapatero, cuando ya era presidente en funciones, fue al consejero delegado del Banco de Santander, Alfredo Sáenz, una medida que generó cierto rechazo en la opinión pública española, que suele olvidar pronto y que ignora, de manera sistemática, el abuso del indulto que practican sus gobernantes y otros muchos atropellos del poder.

Voto en Blanco


El "tasazo" de Gallardón, el peor y mas brutal atropello del PP

Alberto Ruiz Gallardón ha conseguido el más difícil todavía como ministro de Justicia al poner de acuerdo, en su contra, a todas las asociaciones de jueces, fiscales y abogados con una ley de tasas judiciales que, en palabras pronunciadas por el propio presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, Gonzalo Moliner, es «difícilmente explicable». Esa ley traerá grandes quebraderos de cabeza al gobierno de Rajoy porque es altamente sospechosa de inconstitucionalidad, ya que rompe el principio de igualdad, además de ser clasista, elitista e injusta.

De todos las atropellos, arbitrariedades y abusos perpetrados por el PP durante el año que lleva gobernando, ninguno ha sido tan feroz, antidemocrático y desvergonzado como el que ha promovido Gallardón con su "tasazo", una medida que elimina la Justicia gratuita y l convierte en un privilegio para ricos y en una trampa mortal para pobres y desvalidos.

Si se analiza con detalle y objetividad, la perversión que encierra ese asesinato de la justicia gratuita es todavía más indecente que los desahucios, mas injusto que los impuestos abusivos al ciudadano español, más intolerable que los privilegios inmerecidos que disfruta la "casta" política de España y casi tan repulsivo como el desempleo masivo y la pobreza obligada que tienen que soportar millones de españoles.

Hay quien dice que el gobierno no esperaba tanta resistencia ni rechazo de esa medida, claramente inconstitucional, porque el principal objetivo era recaudar mas dinero para el gobierno insaciable, pero nadie se cree a estas alturas que la avaricia sea la única causa de que los ciudadanos españoles estén siendo desposeidos, sistemáticamente, de sus derechos y conquistas históricas. Tiene que haber mas maldad en esos movimientos, todos ellos cargados de desigualdad, opresión e injusticia. Hay que ser muy malvado o por lo menos estar profundamente alienado y ajeno a la realidad para introducir ese cambio en la política de Justicia, que, al perder su gratuidad, se convierte en una trituradora que beneficia a los que pueden costear recursos, apelaciones y litigios largos, mientras que los pobres, al no poder pagar las tasas, son aplastados y se verán obligados a someterse más y a soportar con rabia e impotencia los abusos e injusticias de los poderosos.

La Administración, que es la que más recurre cada vez que el ciudadano protesta o reclama, no tendrá que pagar esas tasas, otra injusticia inmoral y rastrera que devalúa al ciudadano y desequilibra el sistema judicial en favor del poder.

Hasta para recurrir una multa habrá que pagar, lo que va a ahorrarle muchos miles de millones de euros al Estado. Los pobres y desposeidos tendrán que aceptar las migajas que les ofrezcan las administraciones, las aseguradoras y las grandes empresas como compensación por daños y perjuicios, si no quieren adentrarse en un costoso, largo e interminable laberinto de recursos judiciales y apelaciones que sólo estará al alcance de los ricos.

Una rara unanimidad en la protesta, el rechazo y la indignación ha despertado el "tasazo" de Gallardón, un ministro millonario por tradición y familia que debe desconocer por completo lo que el pueblo sufre y padece. Lo han rechazado los jueces, los fiscales, los abogados, los procuradores, las asociaciones judiciales, los trabajadores del sector, los expertos y el pueblo en general.

A pesar de todo, la arrogancia del PP podría mantener su injusticia e imponerla al pueblo impotente y desamparado por esta falsa y depravada democracia, hecha a medida de los fuertes e implacable para los débiles.

Voto en Blanco


Miércoles, 22 de noviembre

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