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Mentira, confusión y agotamiento moral nos conducen hacia una nueva barbarie

Desde el fin de la II Guerra Mundial, la conciencia moral del mundo nunca ha estado tan agotada y desalentada como ahora. Las violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos permanecen hoy impunes, sin que los ciudadanos reacciones, sin que los intelectuales y periodistas, teóricos vigilantes del pulso del mundo, adviertan el desastre, sin que surja, como en el pasado, movimiento alguno de protesta que haga temblar a los déspotas.

Sin que nadie reaccione, países como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán, China y otros están siendo oprimidos por sus dictaduras, en algunos casos encabezadas por chulos disfrazados de demócratas, que están siguiendo al pie de la letra un guión preescrito para esclavizar a los pueblos y recuperar la tiranía comunista con otros métodos y por otros caminos.

En algunas democracias teóricas, como España, transformadas en oligocracias alejadas del ciudadano, los hechos y dramas demuestran la impotencia inepta del poder político y hacen evidente el decaimiento y la degradación del país. El incremento de una corrupción casi siempre impune y el hecho de que grandes crímenes como los del 11 M permanezcan sin resolver están contribuyendo al hundimiento de la esperanza. En esta España degradada, el gobierno adopta sin escrúpulos medidas contrarias a la voluntad popular y se atreve a gobernar en contra de los deseos y opiniones de la mayoría, con impunidad y de espaldas al pueblo soberano.

En muchos países islámicos se asesina al que practica otra religión, se aplasta a la mujer, se mutila al delincuente, se predica la guerra y el exterminio del infiel y se violan a diario los derechos humanos básicos, sin que esas canalladas tengan consecuencias en el plano internacional.

Dirigida por gobiernos que llaman "pragmatismo" a la cobardía y a la ausencia de moral, la Humanidad está perdiendo la capacidad de sentir asco y de rebelarse.

Es fácil pensar que frente a los poderosos aparatos estatales de propaganda, los principales causantes del desfallecimiento moral y del envilecimiento, no hay defensa posible y que el librepensamiento y la resistencia están condenadas al fracaso, pero no es así si se analiza la Historia.

Hace poco más de un siglo, el "Yo acuso" de Emile Zola hizo temblar a Francia y poco después, en 1914, "Canto de odio", de Lissauer, una poesía de 14 versos, se transformaba en un acontecimiento capaz de cambiar la Historia.

La clave del desastre moral del mundo actual está en el uso de la propaganda y de la mentira organizada por parte de los gobiernos. Aunque sean pocos los que perciban la tragedia y sin que periodistas e intelectuales lo denuncien, lo cierto es que los mentirosos en el poder están destruyendo la estructura moral del mundo civilizado y lo están empujándolo hacia un nuevo tipo de barbarie.

Hítler fue el primero que utilizó la propaganda para convertir la mentira en algo natural. Los imitadores han sido muchos y en la España actual la mentira del poder está alcanzado el rango de política de Estado, después de la gran estafa al ciudadano que representó Zapatero y el incumplimiento salvaje de todas sus promesas electorales realizado por Rajoy. La mentira oficial está acabando no sólo con la democracia en España, sino también con la política, la confianza, la ética, la literatura y el arte.

La situación exige que cualquier regeneración pase por recuperar la verdad como modelo de convivencia y guía del liderazgo.

En España, la pandilla decadente de siempre, amparada bajo el paraguas del falso "progreso", la misma que en tiempos de Hítler y de Stalin llamaba cobardes a los prudentes y débiles a los humanistas, está actuando con apoyo oficial, llamando pesimista al que duda, etiquetando como antisistema al que protesta y señalando como fascista al que se rebela.

El poder político ha renunciado a ser ejemplar, despojando así al liderazgo de su principal fuerza moral, y no le importa humillarse, contradecirse y mentir con tal de mantenerse en el poder. Los políticos profesionales se han transformado en una raza maldita que pilota la decadencia, que arrasa la democracia y que conduce a la Humanidad por una senda sin principios ni valores, hacia la derrota y el fracaso.

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Debate en el Congreso: decepcionante pelea de dos bravucones de barriada

21.02.13 | 09:40. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España

Rajoy ganó por goleada, pero decepcionó porque, por vez primera en décadas, los españoles contemplaban el Debate sobre el Estado de la Nación no para ver quien ganaba o perdía, sino para asistir esperanzados a la unión de los grandes partidos para salvar a España del foso en el que se encuentra hundida. Pero en lugar de colaboración, vieron la pelea hortera de dos matones de barriada.

Todavía es demasiado pronto para analizar el contenido del debate sobre el Estado de la Nación 2013, pero no para emitir una condena rotunda sobre las formas empleados por el presidente del gobierno y el líder de la oposición, que se exhibieron sin pudor, ante todos los españoles, como dos bravucones de barriada peleando en la plaza pública. Lamentable espectáculo cuando el país está en crisis profunda y sus ciudadanos demandan un esfuerzo de unidad y cooperación para solucionar los graves problemas que nos empujan hacia el precipicio.

Rajoy y Rubalcaba se exhibieron como dos chulos peleando con navaja, como dos matones sin educación ni tacto, mas interesados en humillar al contrario que en resolver los problemas de España. Rajoy hablaba con seguridad, sin admitir errores y sin autocrítica, pero marcado por el fracaso y la pérdida de confianza de los ciudadanos, tras haber afirmado recientemente algo inconcebible en democracia: que él había incumplido sus promesas electorales, pero había cumplido con su deber, lo que equivale a consagrar la mentira como estilo de gobierno y defender el nefasto principio de que "el fin justifica los medios". A Rubalcaba se le notaba que subía a la tribuna necesitado de éxito, pues está cuestionado dentro de su propio partido no sólo porque es un mediocre marcado por el pecado de haber sido el subalterno destacado de Zapatero, verdugo y castigo de España, sino porque el PSOE se desmorona, víctima de su perversión interna y de una deriva clientelista que sólo hace viable al partido mientras controle el poder y reparta dinero y favores entre sus fieles.

Con esas premisas, el debate ofreció a los españoles un espectáculo ajustado a lo que es la España del presente, siendo fiel al "Estado de la Nación", marcado por la baja calidad de su sistema político, una vulgar dictadura de partidos disfrazada de democracia, habituada a delinquir, a moverse con impunidad y a despreciar a los ciudadanos. La España política real es la que ayer contemplaron estupefactos los españoles: un país dominado por bandas-partidos, cada una de ellas gobernada por un mequetrefe pendenciero, sin grandeza, educación o inteligencia.

El debate fue un derroche de vulgaridad y bajeza, justo cuando el país necesita eficacia, solvencia y grandeza.

Contemplar a Rajoy hablando de éxitos cuando su gobierno ha arrasado lo poco que quedaba del país, después del paso por el gobierno de Zapatero y sus socialistas, o ver a Rubalcaba acusando a sus enemigos de corrupción, cuando nadie puede batir los records que en ese campo ha acumulado el socialismo, es penoso, como no lo es menos asistir impotentes, como ciudadanos, a la exhibición de esos dos matones a los que los sufridos y aplastados españoles pagan sueldos de lujo por pelearse en público y exhibir sin pudor su insolente mediocridad y falta de valores.

Es pronto para hablar de los contenidos del debate porque no ha concluido todavía, pero si puedo afirmar lo siguiente:

No me gusta Rajoy porque es un tipo rancio, un elitista enemigo del ciudadano e ignorante en democracia, pero todo cambia y Rajoy empieza a resultar soportable cuando escucho a Rubalcaba pidiendo mas impuestos y comportándose como un hipócrita redomado que defiende todo lo que no quiso o no supo hacer cuando gobernaba y que condena una mentira, un fracaso económico y una corrupción que él y su jefe Zapatero convirtieron en despreciables políticas del Estado que ellos pilotaban. No me cabe duda en estos momentos de que Rubalcaba es el mejor valedor de Rajoy y que a Rajoy, como ha reconocido hoy en la Tribuna, no le conviene que el lider de la oposición cambie y sea sustituido por un verdadero demócrata, decente y listo.

Ambos deberían dimitir, tras disolver sus respectivos partidos para dar a España la oportunidad que merece, tras soportarlos demasiado tiempo en el poder, de regenerarse empezando de nuevo, con una Constitución democrática, con un régimen al servicio del ciudadano y con una ética solvente y sólida presidiendo la vida política y la convivencia, algo que hasta ahora nadie ha visto en esta España secuestrada por sus partidos políticos, corrupta, sin democracia y llena de ciudadanos que sufren sin confianza ni ilusión, mal gobernada y camino de la pobreza y del fracaso.

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España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa

"España tiene de democracia lo que Belén Esteban de filósofa". Nunca había visto una sentencia tan certera y oportuna plasmada en un muro urbano. Es la imaginación creativa del pueblo en acción, una creatividad que se dispara en tiempos de injusticia y abuso de poder, como los actuales . Si algo está quedando claro en esta España atormentada por sus políticos y plagada de injusticias y corrupciones, es que su sistema no es democrático. Ni una sola de las reglas y normas claves del sistema democrático se cumplen en esta España donde llaman democracia a una vulgar y sucia dictadura de partidos políticos sin control y sin ciudadanos.

Los políticos españoles, sean de derechas o de izquierdas, lo ignoran todo de la democracia. La democracia es "el gobierno del pueblo", pero ellos creen que consiste solo en "elegir a los dictadores".

Una de las mejores definiciones de la democracia real es "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo" (Abrahan Lincoln, Gettysburg, 1863). Otro rasgo indisoluble de la democracia es que la titularidad del poder reside en la totalidad de los miembros de un pueblo o nación, lo que exige que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los ciudadanos. La más jurídica se refiere al conjunto de leyes y normas que limitan y controlan los poderes públicos para que no se extralimiten ni se salgan de los cauces de una ley que es igual para todos y que ha sido asumida por la mayoría.

Si se analizan esas definiciones y rasgos, se llega a la conclusión de que España es cualquier cosa menos una democracia. Con un presidente del gobierno (Rajoy) que tiende a dejar que los temas se solucionen solos y que el tiempo los haga olvidar, los problemas y los dramas persisten y siguen causando dolor. El pueblo queda de ese modo excluido de las decisiones y es maltratado por su principal representante. La voluntad de los españoles es ignorada de manera sistemática por los representantes políticos, que se creen con el derecho a tomar las decisiones que consideren oportunas y a aprobar las leyes que a ellos les plazcan, incluso si el pueblo, mayoritariamente, desea lo contrario.

Si se analiza la democracia española desde la definición de Lincoln en Gettysburg, entonces la lejanía de la democracia es todavía mayor, ya que en España no gobierna el pueblo marginado, sino una casta, ni se gobierna por el pueblo, ni para el pueblo porque se gobierna para los amigos del poder y los intereses de los poderosos y de los partidos políticos prevalecen siempre sobre el interés general y el bien común.

Nadie sabe si la inmensa incultura democrática que exhiben los gobernantes es real o interesada, aunque mas bien parece que las reglas y normas básicas del sistema se ignoran porque a los políticos les conviene. La democracia tiene exigencias básicas sin las cuales no puede existir, ninguna de las cuales se respetan en España, donde el sistema vigente no se parece ni por asomo a una democracia real.

En España no existe la libre elección de los representantes, que en realidad son elegidos por los partidos, que son los que elaboran las listas "cerradas y bloqueadas", ante las cuales los ciudadanos sólo pueden decir "si" o "no", sin poder alterarlas ni introducir a sus preferidos. Tampoco existe separación e independencia en el funcionamiento de los poderes básicos del Estado, lo que convierte a la Justicia y al Parlamento en apéndices esclavos del Ejecutivo y de los partidos.

La ley no es igual para todos, ni las leyes vigentes son leyes asumidas por los ciudadanos, sino ideadas, debatidas y aprobadas por los políticos, en representación de sus respectivos partidos, sin participación de la ciudadanía, Para colmo de males y de violación a la democracia, esas leyes, producto de la voluntad partidista, se aplican con diferente rasero y de manera arbitraria: con rigor para el adversario y con benevolencia para el amigo, un comportamiento que genera injusticia, que convierte en impunes a los poderosos, sobre todo a los políticos y a sus amigos y que invalida por si mismo la democracia.

No existe una sociedad civil independiente y libre que funcione como contrapeso del poder político, ni una prensa independiente y libre que cumpla la misión de fiscalizar a los grandes poderes, ni el ciudadano es respetado y tomado en cuenta en la política, como consecuencia de su condición de soberano. El sistema español desprecia y margina al ciudadano, que ni siquiera puede hacer llegar sus deseos y anhelos a las Cámaras porque las iniciativas legislativas populares dependen de lo que quieran los partidos y porque ni siquiera existe relación entre los diputados y senadores con los ciudadanos a los que dicen representar.

Sin una ley igual para todos, sin controles que limiten el poder de los poderosos, sin los contrapesos y cautelas propios del sistema democrático, el sistema español es un auténtico fraude, una auténtica dictadura de partidos políticos sin ciudadanos y sin garantías.

Sinceramente, creo que Belén Esteban tiene mas de filósofa que España de demócrata. Y estoy dispuesto a demostrarlo ante quien lo niegue y donde sea necesario.

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¡Bien por los antidesahucios!

Los antidesahucios que protestaban hace unos días en Madrid contra los políticos y los bancos que permiten que cientos de miles de ciudadanos sean expulsados y pierdan sus viviendas hicieron bien al expulsar de la manifestación a dos políticos socialistas que intentaron integrarse en ella: la secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialista Beatriz Talegón, que escapó llorando, y el eurodiputado y ex ministro López Aguilar, pues la presencia de políticos en manifestaciones ciudadanas contamina, degrada y desvirtúa la protesta.

Lo ocurrido con Talegón y López Aguilar es sin duda una demostración de que la gente está harta de los políticos y del deseo de evitar que los partidos capitalicen determinados movimientos ciudadanos que se desarrollan en la sociedad civil, algo que han hecho hasta ahora de manera impune, envileciendo la protesta cívica con intereses partidistas y antidemocráticos.

Ese es el camino de la regeneración. Los políticos tienen que sentir el aliento de protesta de los ciudadanos en el cogote y la repulsa que genera la actitud arrogante, antidemocrática y anticiudadana de los partidos políticos españoles, principales culpables del estado de postración en que se encuentra España y de la sucia corrupción que ha convertido al país en un vertedero y en un problema internacional. Hacerles sentir el desprecio ciudadano, sin utilizar la violencia, es el mejor camino para acabar con la opresión y el abuso de poder que dominan la escena política española. Cuando dejen de mentir, cuando renuncien a la corrupción y a los privilegios injustos que disfrutan y cuando se tornen demócratas y otorguen a los ciudadanos el peso que les corresponde en democracia, entonces los políticos podrían ser admitidos en actos propios de la ciudadanía, solo entonces.

Ante la marginación del pueblo, la arrogancia de los políticos y la incapacidad que tienen los ciudadanos para hacerse oir en la dictadura de partidos española, la única forma de forzar la regeneración es enfrentarse a los políticos, despreciarlos, abuchearlos, pitarles y demostrarles en cada ocasión posible el daño que causan y el profundo rechazo que su actitud antidemocrática e inmoral causa en la ciudadanía.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, con sus protestas, ha conseguido gran popularidad y ha logrado recoger casi un millón y medio de firmas para forzar al Congreso a que debata una ley contra los desahucios, una iniciativa que tiene enorme apoyo popular. El Partido Popular había anunciado que votaría en contra de esa iniciativa ciudadana, pero ante la popularidad del movimiento y el elevado número de firmas de apoyo obtenidas, sintió miedo y cambio el sentido de su voto.

La presencia en la manifestación de políticos del PSOE, un partido que, al igual que el PP, se ha opuesto en el pasado a cambiar la ley hipotecaria introduciendo la dación en pago, lo que significa que la entrega de la vivienda salde la deuda hipotecaria con el banco, degrada y contamina la protesta ciudadana, razón por la que su expulsión de la manifestación es coherente y democrática.

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La clase política es la escoria de España

Hasta que los ciudadanos españoles no se convenzan de que la clase política es la escoria de la nación y que lo peor de la sociedad ha tomado el poder, los problemas que envuelven y destruyen el país no podrán curarse. El primer paso para vencer a la enfermedad es reconocerla y, por desgracia, España no ha reconocido todavía que los políticos son el cáncer que la destruye. Millones de españoles idiotizados y sin conciencia acuden a las urnas para votar a unos individuos que no solo no merecen gobernar sino que ni siquiera son merecedores de respeto.

Para convencerse de que los políticos son la escoria de España basta echar un vistazo a la prensa: ministros y miles de cargos públicos corruptos, dirigentes pendencieros que se pelean en las Cortes, sueldos ocultos y patrimonios fantasmas, corrupciones por todas partes, resistencia a dimitir, mentiras, espionaje sucio entre partidos, comisiones ilegales y un larguísimo etcétera que asombra y sobrecoge por la maldad concentrada en las filas del poder político.

Los que piensan y defienden que los políticos son el fiel reflejo de la sociedad, no tienen razón porque la sociedad española es cien veces mejor que sus políticos y gran parte de ella no se dedica a mentir, robar, espiar, ocultar patrimonio, burlar las leyes, abusar del poder y aplastar al adversario. España es uno de esos países que ha tenido la desgracia de que lo peor de su sociedad haya tomado el poder.

Los últimos escándalos de espionaje en Cataluña han conseguido sorprender a un pueblo que ya se consideraba curado de espanto. Todos se grababan y filmaban, todos acumulan dossieres para destruir al adversario. La mafia siciliana, al lado de los políticos españoles, parece una agrupación de aficionados. Ya lo dijo el mafioso ruso Petrov, que quiso corromper a los políticos catalanes de LLoret de Mar y salió aterrorizado, afirmando que le habría salido mas barato cumplir las leyes.

El argumento que esgrimen algunos políticos de que no todos son corruptos y que es injusto generalizar no es válido porque los que no han burlado las leyes ni se han corrompido, han guardado un silencio cómplice y no han acudido a los tribunales para acusar los desmanes, abusos y canalladas de sus compañeros, como era su deber. En Justicia, quien no denuncia un crimen que conoce se convierte en cómplice.

Hay casi un millar de casos de corrupción abiertos o a punto de abrirse en los juzgados, pero esa cifra es ridícula porque las estadísticas dicen que en corrupción suele aflorar siempre menos del diez por ciento de los casos existentes. Hay una ministra bajo seria sospecha (Ana Mato) y un ex ministro que avanza hacia el banquillo (Pepiño Blanco, uno de los cómplices del destructor Zapatero). Pero lo grave es que hay decenas de miles de políticos y ex altos cargos cuyo abultado patrimonio no es explicable.

Los ciudadanos han perdido la fe y la confianza en los políticos y en sus representantes y gobernantes, lo que invalida la democracia y la transforma en una sucia dictadura de partidos y de políticos profesionales.

La única solución al alcance de una ciudadanía marginada, manipulada y maniatada, que no cuenta en la política española, es manifestar desprecio a sus verdugos con pitadas y abucheos y no acudir a las urnas, salvo que sea para depositar un voto en blanco o un voto nulo, mientras el escarnio y la desvergüenza política española no cesen.

Quizás ayuden para tomar esa dura decisión dos argumentos sólidos como la roca: el primero es que ni una sola de las reglas básicas de la democracia se cumple en España, donde no hay separación de poderes, ni una justicia igual para todos, ni libertad para elegir a los representantes, ni castigo para los ladrones corruptos, etc.; el segundo es que el balance que ofrecen nuestros políticos en el poder, después de tres décadas de gobierno es estremecedor y lamentable: España padece los impuestos mas altos y desproporcionados de toda Europa, sin que los ciudadanos reciban a cambio servicios de calidad; han causado el cierre de casi 700.000 empresas y los políticos y sus instituciones y gobiernos son los peores pagadores de la nación, causando estragos entre autónomos y pymes con sus deudas públicas impagadas. Nuestro país ocupa los primeros puestos mundiales en casi todo lo sucio y deleznable: tráfico y consumo de droga, blanqueo de dinero, trata de blancas, prostitución, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, acogida de mafias, población encarcelada, desprestigio de la clase política, desempleo masivo, avance de la pobreza y un larguísimo etcétera de vergüenzas e ignominias alcanzadas gracias al liderazgo nefasto de una de las peores y mas corruptas clases políticas del planeta.

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La única salida decente para los políticos españoles

07.02.13 | 17:30. Archivado en Partido Popular, PSOE, Izquierda Unida, Política, Corrupción, España

España se encuentra en una peligrosa situación de bloqueo. Los políticos han fracasado y ni el gobierno ni la oposición gozan del aprecio y la confianza de los ciudadanos. Si los políticos se aferran al poder, España será un país oprimido por un gobierno no deseado y sin legitimidad. La única salida digna existente es abrir un periodo constituyente donde pueda construirse un nuevo sistema, esta vez auténticamente democrático y decente, sin la terrible contaminación actual de corruptos e ineptos en la política, un drama que ha terminado por arruinar el país.

Ante el dramático fracaso de Rajoy como gobernante y el hundimiento del PP en las encuestas, lo lógico sería que el PSOE, principal partido de la oposición, se preparara ya para relevar al PP en el poder, pero esa salida es imposible porque los socialistas están tedavía más desprestigiados y tienen peor imagen que la derecha, lo que les impide ser el relevo que España necesita. Ver como Rubalcaba, culpable principal, junto con Zapatero, del actual desastre de España, pide la dimisión de Rajoy, como si él estuviera limpio y tuviera autoridad moral para hacerlo, causa estupor y vergüenza a cualquier demócrata o ciudadano honrado. El cobro de sobres en dinero negro por parte de Rajoy y sus colaboradores es solo una sospecha bastante sólida, pero Felipe González, que tenía un "master en corrupción y que fue el descubridor y padrino de Rubalcaba, ya repartio dinero negro a mansalva entre los socialistas, durante su mandato, según acusaciones muy fundadas.

¿Que salida hay entonces para esta España atascada y desesperada? No hay otra que certificar el fin de este sistema trucado y maloliente, una sucia y corrupta dictadura de partidos políticos que han querido hacer pasar por democracia.

Después de haberse cargado de ignominia por haberse corrompido y practicado el abuso del poder y la arbitrariedad, la clase política española, consciente de que el país se encuentra en un callejón si salida, con la confianza perdida y casi destrozado por el mal gobierno, debería tener un último gesto de generosidad y decencia autodisolviendo la podrida y agonizante partitocracia española y dando los primeros pasos para que se instaure un verdadera democracia de ciudadanos.

Los síntomas de decomposición de la política española son visibles e indiscutibles. Los ciudadanos han perdido la confianza en sus gobernantes y en el mismo sistema, lo que deslegitima a la clase política. Ni siquiera funciona la alternancia en el poder, ante el convencimiento de los ciudadanos de que tanto el gobierno como la oposición no merecen el poder y están corrompidos hasta la médula. Los escándalos se superponen unos sobre otros sin que la sociedad pueda recuperarse y la desconfianza es de tal envergadura que las verdades tienen la misma credibilidad que las mentiras. Sea cual sea la acusación o el escándalo, la mayoría de los ciudadanos siempre creen que los políticos roban y son indecentes.

Ante esa situación de deterioro extremo, no existe otra salida que el cambio de sistema, la liquidación de la sucia oligocracia de partidos que sucedio al franquismo haciendose pasar por una democracia y su sustitución por un sistema democrático decente y controlado por los ciudadanos, no por unos partidos políticos que no han dado la talla y se han convertido, a juicio de los ciudadanos, en asociaciones de malhechores.

En una situación similar de agonía, agotamiento y decadencia, las cortes franquistas se hicieron el harakiri porque entonces la gente era decente y por tanto era impensable agarrarse a la poltrona a toda costa. Si el régimen de Franco se hubiera agarrado al poder, habría durado cuatro o cinco años más, pero eso hubiera supuesto dejar al país destrozado, que es lo que, con toda probabilidad, van a hacer los Rajoy, los Rubalcaba, los Cayo Lara y los nacionalistas que odian a España.

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La hora del "harakiri"

03.02.13 | 18:37. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, España

España está políticamente bloqueada, en un callejón sin salida. El gobierno no tiene credibilidad y sigue siendo sospechoso de corrupción, a pesar del desmentido drástico de su presidente, Mariano Rajoy, mientras que la oposición socialista, consciente de que fracasó en el pasado y, bajo Zapatero, condujo a España hasta el fracaso, la pobreza y el desprestigio internacional, sabe que no puede ganar unas elecciones normales y quiere aprovechar la crisis de la derecha para provocar unas elecciones dominadas por la venganza, la histeria y la confusión, único ambiente en el que puede ganar y regresar al poder.

Pero la solución de España no es ya la vieja receta de la alternancia porque la oposición seria un remedio todavía peor que el desastroso gobierno del PP. La única solución democrática y decente consistiría en un "Harakiri" responsable de los políticos que controlan el sistema, en la disolución de partidos políticos desprestigiados y abrasados por la corrupción y el fracaso y en la apertura de un "proceso constituyente" del que debería surgir un sistema verdaderamente democrático, con los poderes del Estado independientes, con una ley igual para todos, con castigo para los delincuentes, sin la asquerosa impunidad que disfrutan hoy nuestros políticos y con partidos y gobiernos controlados y con su poder limitado por una ley justa que obligara a los políticos a ser honorables y decentes.

Del mismo modo que el franquismo agotado se hizo el "harakiri" voluntariamente para dejar paso a un nuevo sistema mas justo y decente, los actuales grandes partidos políticos de la falsa democracia española, ante la constancia de que el sistema está agotado y agonizante, deberían suicidarse para dejar el paso libre a la regeneración y a la decencia.

Sin embargo, el grado de vileza que han acumulado los actuales partidos políticos y sus políticos profesionales no permite esperar que se suiciden voluntariamente, a pesar de que el sistema que representan no sólo está agotado y en espantosa agonía, sino que, además, apesta a corrupción y abuso de poder, esparciendo su podredumbre hasta los últimos rincones de la nación española.

Las Cortes franquistas, sin la menor duda, demostraron tener más decencia y sentido de la Historia que los actuales representantes de la falsa democracia, incapaces de desaparecer y realizar voluntariamente el sacrificio que España necesita para acometer la regeneración de su política y de su convivencia. Esa amalgama agotada y decadente de partidos políticos adscritos a una falsa democracia en la que no hay poderes separados ni una ley igual para todos, ni castigo para los corruptos y ladrones, entre los que sobresalen el PP, el PSOE, IU y los distintos nacionalismos que siembran el odio a España, preferirán agotar su agonía hasta provocar irresponsablemente que el fin de su "régimen" abusivo se produzca como consecuencia de una rebelión pupular contra la indecencia, la ignominia y la saturación de corrupción y asco.

La salida del actual atasco político de España, con un gobierno en el poder que carece de credibilidad y de prestigio suficientes para acometer reformas y liderar el cambio, no es votar a la oposición para que sustituya al gobierno, ya que está demostrado y los españoles no olvidan que la oposición tiene los mismos vicios y carencias que el gobierno y que todos ellos forman parte de la misma masa degradada que ha fracasado al frente de España.

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La verdadera corrupción está en el alma de los partidos

Dice Rubalcaba que el PSOE ya no es corrupto, que ellos han aprendido del pasado, concretamente de FILESA, aquel sucio escándalo de financiación ilegal del socialismo que conmovió la sociedad española en tiempos de Felipe González, pero es mentira porque ellos, al igual que sus "colegas" del PP, ni siquiera saben ya qué es corrupto y qué es limpio. La corrupción la tienen grabada a fuego en el alma y ya no pueden desprenderse de ella, salvo que diluyan sus partidos en ácido.

Los superficiales y frívolos creen que la corrupción consiste en robar el dinero público, cuando eso es sólo la consecuencia de vivir en un ambiente indecente, corrupto e inmoral. La verdadera corrupción, la que practican hasta el abuso los grandes partidos políticos españoles con representación parlamentaria, consiste en estigmas, vicios y comportamientos depravados muy anteriores, con manifestaciones diarias en la vida de los partidos. Cada político, cada joven que ingresa en la política, se forma rodeado de corrupción, sin percibirla, como si esa corrupción fuera el hábitat natural de la política. No tienen ni idea de lo que es democracia y nadie les hablará jamás de la decencia.

Hay mas corrupción en las dos décadas de Manolo Chaves al frente del Ejecutivo andaluz que en los falsos EREs porque los EREs son consecuencia de esa permanencia demasiado larga en el poder, sin controles ni frenos democrático. La verdadera corrupción está en los partidos y sus dirigentes y militantes viven tan a gusto en ella que ni siquiera perciben que estén nadando en un basurero. Corrupción es renunciar al debate interno, esconder siempre la verdad y decir "si bwuana" al líder, una y otra vez, si se quiere prosperar. Corrupción es entrar en la política para "hacer carrera", para medrar y permanecer siempre en ella. Corrupción pura y dura es dinamitar la democracia, maniatar a la Justicia, anteponer los intereses propios a los del pueblo, despilfarrar, someter a la prensa libre, comprar voluntades, trucar concursos públicos, pervertir la concesión de subvenciones, ayudas, licencias y concesiones, aplastar al pueblo con impuestos injustos, beneficiar a los amigos y marginar a los adversarios y neutrales, haber convertido el Parlamento en una manada esclava de representantes de los partidos, no de los ciudadanos, haber ocupado la sociedad civil, privándola de la libertad y la independencia que requiere en democracia, practicar a diario el abuso de poder, mentir, acumular privilegios con avaricia y haber arrebatado a los ciudadanos el protagonismo que le corresponde en democracia.

El robo del dinero público, la acumulación ilícita de patrimonio, las cuentas en paraísos fiscales, los sobres de dinero negro, los EREs truculentos, el nepotismo y otros vicios repugnantes que constituyen el día a día de la partitocracia española son únicamente la consecuencia lógica de vivir en un ambiente sucio y degradado, donde el servicio al pueblo ha sido sustituido por el egoísmo y donde los partidos, blindados con impunidad y un poder casi absoluto, se han transformado en maquinarias que destruyen los valores, esparcen la degradación, saquean las arcas públicas y humillan al ciudadano, que es el soberano teórico de la democracia.

Solo ETA supera a los grandes partidos como asociaciones que agrupan a malhechores. Las aproximadamente 800 causas abiertas contra miembros de partidos políticos por corrupción representan apenas el 10 por ciento de la realidad porque la inmensa mayoría de los delincuentes políticos se escapan sin pagar por sus fechorías, sin devolver lo que han robado al erario público.

Si organismos especializados en el análisis y evaluación de la corrupción, como Transparencia Internacional, tuvieran en cuenta que la corrupción en España está concentrada en la perversión del mismo sistema y en las prácticas políticas depravadas del día a día, España ocuparía uno de los puestos de cabeza en el ranking mundial de la delincuencia política, sólo precedida por estados semifallidos como Somalia, Haití y unos pocos mas.

Para evaluar la corrupción en España es mas importante ver cómo los gobiernos indultan a delincuentes, ladrones y torturadores, que descubrir el escándalo del saqueo impune de las cajas de ahorro. Incide mas en la corrupción de España cómo los partidos han liquidado todo atisbo de democracia, suprimiendo la separación de poderes, la igualdad ante la ley, la libertad en la sociedad civil, el respeto a la verdad y el castigo de los delincuentes políticos que el robo practicado por los socialistas andaluces con los EREs mafiosos.

Los robos, desfalcos y saqueos se eliminan fácilmente endureciendo las leyes y metiendo el miedo en el cuerpo a los políticos, pero la suciedad del alma que ha llevado a la clase política a asesinar la democracia no tiene cura y requiere que la política española sea "reseteada" y comience de cero, con otra gente a la que los ciudadanos vigilen y exijan decencia, valores y nobleza de alma.

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Enterradores de la democracia, promotores de la dictadura

Nadie ha hecho más en la edad contemperánea por el retorno de una dictadura a España que Zapatero y Rajoy. La asfixiante mediocridad de ambos, su arbitrariedad, la capacidad de gobernar mal que comparten, la injusticia que propagan, su fácil convivencia con la corrupción y su escandalosa ineptitud desacreditan la democracia como sistema y promocionan cualquier dictadura futura, que sería bien recibida y hasta aclamada con tal de que prometa acabar con los políticos.

Escándalos como el del ex tesorero del PP Bárcenas, con sus 22 millones en Suiza, y el de los EREs mafiosos del PSOE andaluz, que representa el robo a los ciudadanos de al menos mil millones de euros, lanzan hacia el pueblo el mensaje claro de que el actual sistema, al que llaman democrático, está podrido y necesitado de un cambio radical.

Nadie ha hecho mas daño a la democracia española que Zapatero y Rajoy. Sus gobiernos han desacreditado el sistema democrático hasta extremos insospechados y lo han dañado quizás de manera irreversible, preparando los caminos para el futuro advenimiento de cualquier tipo de dictadura, que sería bien recibida por el agotado, esquilmado y cabreado pueblo español, siempre que prometa que acabará con los políticos.

Estos dos energúmenos mediocres y sus respectivos partidos políticos no sólo han arruinado, entristecido y cercenado el presente y el futuro de España, sino que, para colmo de males, han establecido unas bases sólidas para que en un futuro no muy lejano sea recibida con los brazos abiertos una dictadura, con tal de que prometa limpieza, moralidad y la erradicación de esos partidos políticos y políticos profesionales que han conducido a la nación hasta la ruptura y el borde del desastre.

Hace tres décadas, los españoles eramos el pueblo europeo con mas fe en la democracia, pero hoy somo, junto con Grecia, el que menos cree en ella. Y no es culpa de la crisis, como afirman los políticos, sino de ellos, de su mal gobierno, de sus privilegios injustificados, de su arbitrariedad, corrupción, abuso de poder y privilegios mantenidos a costa de esquilmar a los ciudadanos y de acabar con la prosperidad.

Los pueblos que ven como la voluntad popular es doblegada y despreciada por sus dirigentes, empiezan a macerar la revancha en su interior y sueñan con un sistema que acabe con los depredadores que gobiernan. Es una ley política que se repite desde el principio de los tiempos. El abuso de poder y la corrupción generan tiranos y dictadores, que ahora no necesitan conquistar el poder pegando tiros, sino sometiéndose al criteriode las urnas, como han hecho an América Latina Hugo Chavez, Evo Morales, Daniel Ortega y otros. La mayor debilidad de la falsa democracia existente es lo fácil que resulta corromperla y controlarla desde dentro.

Zapatero y Rajoy están cumpliendo en España el mismo papel que cumplió en Venezuela Carlos Andrés Pérez o Fulgencia Batista en Cuba. Fueron tan inútiles, arbitrarios e injustos que prepararon el camino a dictadores como el coronel Chavez y el comandante Castro.

No sabemos cuanto tardará en llegar a España nuestro Castro particular, pero todo indica que ya está de camino y que si el sistema sigue desprestigiándose y abusando, como hace en la actualidad, su llegada entre aplausos es inminente.

Sin embargo, por muy deseado que sea un dictador que llegue con la escoba de limpiar corrupción y el martillo de descabezar políticos, la solución nunca podrá ser mejor que la construcción de una democracia verdadera, algo inédito en España y en otros muchos países del mundo, en los que llaman democracia a lo que es solo una dictadura de partidos disfrazada con ropajes democráticos.

La situación es tan grave que el tiempo para una solución decente y digna se acaba. O alguien construye una democracia verdadera, con controles férreos para que los políticos y sus partidos estén maniatados y no puedan anteponer, como es habitual en ellos, sus propios egoísmos e intereses bastardos al bien común, o no habrá otra salida que la llegada de un tirano con escoba y con martillo.

Lo que Zapatero y Rajoy han desprestigiado y convertido en basura no es la democracia sino un bodrio hipócrita y con alma tirana que sólo tiene de la democracia algunos ropajes. Ni una sola de las reglas básicas de la democracia se cumplen en países como España, quizás el mas sangrante y sucio ejemplo de todo el mundo desarrollado occidental. No hay separación de poderes, ni una ley igual para todos aceptada por los ciudadanos, ni elecciones verdaderamente libres que garanticen al ciudadano la elección de los mejores, mi respeto a la voluntad popular, ni castigo para los canallas y corruptos, ni una prensa libre e independiente que sea capaz de fiscalizar a los poderosos, ni una sociedad civil fuerte e independiente que sirva de contrapeso al poder político.

El gran pecado de gente como Zapatero y Rajoy, lo que les hará pasar a la Historia como fracasados y verdugos de sus pueblos, no son los recortes, ni los impuestos injustos, ni su negativa a adelgazar el Estado, ni siquiera su fracaso en la gestión de la economía, sino su labor como propagandistas y promotores de cualquier tiranía futura.

El pueblo entendía que para castigar a un mal gobierno había que votar a la oposición, pero ahora ha descubierto que tanto el gobierno como la oposición son indeseables y que ninguno merece el respeto y el apoyo de los ciudadanos decentes. Entonces, lo que se desmorona y padece es el sistema y, ante la impotencia del pueblo para castigar a sus malos gobernantes, bien guardados por policías, periodistas y jueces, empieza el sueño difuso en cualquier tipo de dictador-vengador que llegue para acabar con la infección de los políticos y sus partidos.

Es así de sencillo y de triste.

Voto en Blanco


El socialismo español es un cadáver

14.01.13 | 19:06. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Ideología

El PSOE no lo sabe, pero está muerto. Ayer, en la reunión de su ejecutiva federal, demostró ser un cadáver que empieza a oler mal. Dice que va a recuperar el diálogo con los ciudadanos, pero en lugar de hablar de justicia, unidad nacional, democracia y lucha contra la corrupción, auténticos anhelos populares en España, quiere hablar de federalismo. ¿A quién coño le interesa el federalismo? Ni siquiera a los socialistas, sino únicamente a los socialistas catalanes. ¿Y van a embarcar a España entera en una reforma constitucional para convertirla en un Estado Federal que no desea nadie, sólo porque el partido no quiere romperse?. Son momias y, además, están locos.

Las imbecilidades y abusos del Zapaterismo siguen presentes y han desdibujado al partido. Los socialistas españoles, en lugar de defender la unidad de España, que es uno de los principales anhelos de la sociedad, siguen haciendo concesiones a los catalanes, arrastrando en esa estúpida aventura a todo el pueblo español. La debilidad y la falta de convicciones les lleva hacia el federalismo, una vía que ni siquiera comparten y que sólo adoptan para tapar la boca al PSC. Los ciudadanos perciben esa cobardía y arbitrariedad y no la van a soportar. Muchos recordamos todavía al gran enterrador del socialismo español en los últimos tiempos, el cobarde Zapatero, que para contentar a los nacionalistas catalanes dijo aquello de "apoyaré todo lo que el Parlamento catalán apruebe". A aprobó el nuevo Estatuto, un documento al margen de la Constitución, cargado de entreguismo, cobardía y traición a los valores fundamentales de la nación.

De sus cuatro letras históricas (P S O E) acaban de perder la E de "Español", que es la única que les quedaba viva, tras haber perdido la P de Partido, sustituida por la M de Mafia, la S de socialista, y la O de obrero..

Rubalcaba debería saber que contemporizar con los catalanes es la vía más rápida hacia la desaparición como gran partido. La encuesta que hoy pública El País coloca al PSOE en el momento más bajo de su historia, en intención de voto, peor incluso que cuando fue arrasado por el PP en las anteriores elecciones. El partido. incapaz de defender principios firmes, valores y sentimientos que conecten con la ciudadanía, está muerto y poblado por una militancia muerta que sólo produce ideas suicidas. Se han reunido el sábado durante muchas horas y no han producido una sola idea que genere entusiasmo o admiración. Rubalcaba, que lucha por su propio poder y nunca por el interés general, ha conseguido una tregua de un año para reconducir al partido, pero los muertos no pueden reconducir nada, ni siquiera detener las exequias del socialismo español, un fenómeno que vemos muchos españoles, pero que los socialistas no pueden ver porque ellos mismos son el cadáver.

La gente quiere ver a la izquierda recuperando el sentido del Estado, que es un rasgo propio, y de la ética, algo que nunca han valorado. Quiere también que los socialistas alcen la bandera de la regeneración y que empiecen a acorralar a los chorizos, pero no pueden hacerlo porque los chorizos también son ellos, aunque en este caso acompañados por la derecha, los comunistas y los nacionalistas. La gente quiere participar en las decisiones, que se exijan valores y solvencia a los políticos, que se persiga a los ladrones y que se adelgace el inmoral e insostenible Estado que ellos, justo con los demás colegas de "la casta" española, han construido para que les sirva de refugio y de parking de lujo para privilegios y ventajas.

Pero de esas cosas nunca hablan los cadáveres.

Voto en Blanco


España: a los ciudadanos nos conviene el rescate, pero a los políticos no

El gobierno español y la oposición socialista están unidos y se resisten con idéntica fuerza a que Europa rescate a España. Muchos creen que es por patriotismo, pero la verdad es que temen que la intervención de Europa acabe con el chiringuito corrupto y antidemocrático que ellos han montado, al que llaman "Estado de Derecho", cuando en realidad es un Estado profundamente injusto y desequilibrado, donde el pueblo está ausente y los políticos gozan de privilegios y ventajas que causan escándalo y bochorno. A los nacionalistas radicales e independentistas, la llegada de la intervención europea les aterra porque Europa no soportaría ni un minuto su rentable e inmoral chantaje permanente a España.

¿Por qué los políticos en el poder se niegan a pedir el rescate de España, a pesar de que el país está en quiebra técnica? Porque temen que con el rescate llegue la intervención europea directa, que imponga la medida más urgente y necesaria para salvar a España, el adelgazamiento drástico del Estado, lo que traería consigo el declive del clientelismo, del amiguismo, del nepotismo, del abuso de poder y de cientos de miles de políticos agarrados a la teta del Estado como fieras, arruinando al país y parasitando a España.

A los ciudadanos, a la economía y al bien común conviene un rescate con intervención, pero a los políticos les restaría poder. Por eso se niegan a solicitarlo. El pueblo español ya no tendría nada que sufrir porque todos los sacrificios que exigiría la intervención ya están vigentes, voluntariamente implantados por el gobierno de Rajoy, precisamente para impedir que llegue a España la troika comunitaria y acabe con el paraíso injusto e indecente que los políticos españoles han construido para su uso y disfrute.

Es imposible subir mas los impuestos, y es muy difícil practicar nuevos recortes en lo que pueda afectar al pueblo. Sólo los territorios exclusivos de los políticos están sin tocar porque ellos, miserablemente, los han preservado intactos, prefiriendo hacer pagar al ciudadano todo el grueso de la factura de la crisis. No han cerrado ni una sola televisión pública, apenas han suprimido empresas públicas y puestos en los consejos de administración y las subvenciones a partidos políticos, fundaciones de partidos y sindicatos siguen casi intactas, mientras la sanidad, la educación y otros servicios de calado social que mitigaban el sufrimiento de los débiles han sido debilitados y privados de calidad.

En España sobran casi 350.000 políticos colocados en el Estado, una marea infecta e inútil que convierte al Estado español en uno de los mas injustos, caros e insostenibles del planeta. La intervención acabaría de un¡ plumazo con ese abuso y practicaría otros ajustes necesarios, que los políticos se niegan a realizar: supresión de empresas públicas, televisiones públicas, municipios de menos de 5.000 habitantes, diputaciones provinciales, mancomunidades, empresas e instituciones inútiles y los miles de puestos de lujo para políticos que arruinan las arcas públicas y no aportan nada a la nación.

La llegada de la intervención europea haría enrojecer de vergüenza a la clase política española porque sacaría a la luz y demostraría que los grandes ahorros y recortes son, precisamente, los que los partidos políticos se niegan a realizar. Quedaría claro que si se hubieran practicado esos recortes en el Estado, no habría sido necesario arruinar a las clases medias españolas con los impuestos más desproporcionados e injustos de toda Europa, ni habrían tenido que desmontarse parte de la sanidad pública y de la educación y de otros muchos servicios sociales y ayudas suprimidas por una clase política que es capaz de todo antes que renunciar a sus privilegios y montaje clientelar. Ni siquiera habrían tenido que cerrar cientos de miles de empresas, acosadas por el hundimiento del consumo ciudadano, por los impuestos y por las deudas de las administraciones públicas españolas, convertidas en las mas morosas e inmorales de Europa por sus incumplimientos y violaciones legales.

Voto en Blanco


¿Qué es lo que ves? (Test democrático para españoles)

Se trata de una prueba extraordinariamente eficaz y científica para detectar el nivel de democracia, de sensibilidad y cultura política en cada uno de nosotros. Prueba a hacerla y ojalá obtengas un resultado satisfactorio:

Si identificas la imagen con una reunión de diputados en el Congreso, entonces eres un obsesionado y debes tratarte con un especialista.

Si identificas la imagen con uno de tus sueños democráticos, el de ver "colgados" a los corruptos, entonces eres un idealista utópico en estado peligroso. También debes consultar con un especialista.

Si, por el contrario, ves un tendedero con chorizos colgados, pero percibes un asombroso parecido con la clase política española, entonces eres perfectamente normal y mereces ser felicitado.

Voto en Blanco


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