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La "broncemia", enfermedad propia de los que mandan

30.01.12 | 19:39. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España

La "broncemia", o acumulación de bronce en la sangre, es una enfermedad mental grave que se da con gran frecuencia entre los políticos, grandes banqueros, médicos famosos y otros miembros destacados de las élites. Los que la padecen, a medida que pasan los años y el bronce invade la corriente sanguínea, terminan creyendo que son estatuas de bronce que están situadas, por sus méritos y para admiración de todos, en las plazas y espacios públicos.

Se creen dioses, pero son tipejos cargados de soberbia, arrogantes y aislados que han perdido la noción de la realidad. El enfermo de broncemia pasa por dos etapas: la primera es el "Importantismo", en la que el infectado por el metal se cree tan importante que nadie es mejor que él; la segunda es la "Inmortalitis", que sobreviene cuando el bronce ya ha invadido todo su ser, lo que le lleva a sentirse inmortal, un ser infinito situado por encima de la muerte y del tiempo.

La broncemia se desarrolla, sobre todo, en los ambientes de poder e intelectuales, siendo sus dos ámbitos más propicios la Universidad y la Política, sobre todo esta última, donde la arrogancia y la egolatría inyectan inmensas cantidades de bronce en la corriente sanguínea de los políticos, que desarrollan síntomas muy agudos de "soberbia" y "solemnidad", típicos de la enfermedad. Pero se han observado casos importantes en otros estamentos, como la medicina, la Justicia, el deporte y la empresa.

La edad es un aspecto importante. La broncemia se desarrolla, generalmente, a partir de los 45 años, pero los casos más severos suelen producirse entre los 55 y los 65 años. El sexo también es un factor importante. La enfermedad es más frecuente entre los hombres, pero últimamente,con el auge del feminismo, los casos de mujeres invadidas por el bronce son cada día más frecuentes.

Los síntomas más característicos del broncémico son tres: la "diarrea mental", la "sordera interlocutoria" y el "reflejo cefalocaudal". La "diarrea" le hace hablar sin parar, de cualquier tema, hasta de lo que desconoce, con solemnidad, escuchándose a sí mismo, como si hablara desde un púlpito a seres inferiores; la "sordera" le impide escuchar y convierte al enfermo de broncemia en un ser desconectado de los que le rodean; el "reflejo cefalocaudal", por último, hace que el broncémico camine erguido, con la espalda rígida, con apariencia arrogante, como si fuera un Dios olímpico, quizás por acumulación de bronce en su columna vertebral.

Aunque la broncemia es una enfermedad antigua, casi tan vieja como el género humano, nunca se ha extendido tanto como en nuestro tiempo. Prácticamente todos los ciudadanos conocen a algún broncémico, fácilmente identificable por sus primeros síntomas: pierde la capacidad de sonreir, no sabe escuchar y habla sin parar, sobre todo de sí mismo.

La única medicina eficaz conocida contra la broncemia es el espíritu de servicio, una variedad del amor al prójimo que obliga a quien lo practica a estar más atento del otro que de él mismo. El espíritu de servicio es una actitud hacia los demás, que nos impulsa a satisfacer los deseos y necesidades del otro. Ese espíritu opera como una vacuna infalible y evita la broncemia con una eficacia total.

Los tres últimos presidentes del gobierno de España han sido broncémicos agudos. Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero contrajeron la enfermedad cuando ya habitaban en la Moncloa, mientras que José María Aznar llegó a la presidencia ya enfermo. Los tres perdieron el favor del pueblo como consecuencia de su broncemia, después de tornarse sordos, de practicar la diarrea mental y de perder el sentido del humor y de la autocrítica. Todos ellos se creyeron próceres casi eternos y, en algunos casos, como el de Zapatero, llegaron a creerse seres predestinados por el mismo destino para mandar y lastimosamente incomprendidos por su pueblo.

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Estamos fracasando, pero nadie lo admite

29.01.12 | 07:42. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España

Estamos creando un mundo desigual y desquiciado. Avanzamos en tecnologías y nos fascina Internet, pero escupimos sobre la ética, retrocedemos en valores y construimos un mundo desigual, injusto y desquiciado. Nunca antes tuvimos tantas tecnologías y recursos para ser mejores y más felices, pero nunca antes existió tanta injusticia y angustia. Nuestro fracaso nunca fue tan notable y doloroso.

Estamos fracasando, pero nadie lo admite. Tenemos tecnologías fascinantes y disponemos de Internet, la mejor herramienta para comunicarnos de toda la historia, pero escupimos sobre la ética, retrocedemos en valores y estamos construyendo un mundo injusto y desquiciado.

Tenemos los recursos para mejorar el mundo, pero nunca habíamos acumulado tanta soledad, injusticia y sufrimiento en nuestras sociedades, donde cada día hay más desempleados, desahuciados, desesperados y nuevos pobres sin orgullo, que duermen en las calles y hacen cola en los comedores sociales. La mentira tiene ya el mismo valor que la verdad. Los gobernantes mienten e incumplen sus promesas, sin que paguen por ello, mientras otros dirigentes roban sin ir a la cárcel. El Estado se ha convertido en el peor pagador y es el causante del cierre de miles de empresas. La gente ha dejado de fiarse del poder y el foso que separa a los políticos de los ciudadanos crece tanto o más que el que separa a ricos y pobres. Las facturas de la crisis las pagan los más débiles y los que mandan prefieren subir impuestos a liquidar sus propios privilegios y ventajas. Llaman democracia a lo que es una vulgar oligocracia de partidos. Sin coraje y sin una verdadera revolución ética, no habrá salida.

Si hablamos de impuestos, cabe gritar: ¡Bendita época feudal, cuando lo que único que se pagaba era el diezmo del señor y el de la Iglesia...! Entonces te quedaba el 80 por ciento para ti, pero ahora, nuestros políticos llegan a embolsarse más de la mitad de lo que ganas con tu trabajo. Si a los impuestos que pagamos ahora los españoles, después de la injusta y abusiva subida del IRPF decretada por Rajoy, agregamos las subidas en impuestos de lujo, matriculaciòn, IBI, notarios, etc., por cada 10 euros que podemos disfrutar, papá-Estado se ha embolsado 15. Encima si los ahorras también te penaliza; cuando donas algo a tus hijos, el Estado reclama su parte; cuando te mueres también pone la mano...etc. Para el señor feudal trabajabas en la época de la cosecha, pero para el Estado actual trabajas más de seis meses al año. No hay comparación y uno se pregunta si el feudalismo era más humano y justo que la actual "democracia" española.

Todo es surrealismo, mentira y engaño en esta España de opereta, donde la "democracia" es "oligocracia", donde al ciudadano se le considera "soberano" del sistema, pero se le trata como "esclavo", donde la derecha sube los impuestos mas que la izquierda, donde los partidos políticos se perdonan mutuamente los delitos y se condecoran, donde todos incumplen sus promesas electorales y en la que ni una sola regla básica de la democracia es respetada: poderes básicos del Estado bajo control político, Justicia desigual, al servicio de los poderosos, elecciones manipuladas por listas cerradas y bloqueadas, en las que quien elige es la élite de los partidos, no el ciudadano, prensa sometida y bajo control, sociedad civil en estado de coma, partidos y gobiernos sin controles ni contrapesos, gobiernos que mienten sin tener que pagar por ello, políticos que roban sin ir a la cárcel, donde se pagan más impuestos a cambio de menos servicios públicos, un país donde el que peor paga es el Estado, convertido en maquinaria morosa que arruina y cierra empresas... y un largo etcétera que convierte a la nación más antigua de Europa en una verdadera y despreciable piltrafa, campeona continental en drogas, alcoholismo, prostitución, blanqueo de dinero, fracaso escolar, desempleo, avance de la pobreza y mil desastres y canalladas mas, todas ellas fraguadas por una clase política deplorable, sin prestigio y fracasada, pero atrincherada como ninguna otra en el poder y en los privilegios, ejerciendo sobre el frustrado ciudadano un ineficaz gobierno y un dominio que es indecente, antidemocrático y obsceno.

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Subvenciones a los partidos: inmorales y rechazadas por el pueblo

Hay en España por lo menos una docena de iniciativas populares de protesta y de recogida de firmas para acabar con las odiadas subvenciones a los partidos políticos, sindicatos y patronal. Esas iniciativas responden al intenso deseo de los ciudadanos de evitar que los partidos políticos tengan que ser mantenidos, de manera opulenta, por los impuestos, ya abusivos y desproporcionados, que pagan los españoles.

Pese a las protestas y campañas, la clase política española está atrincherada en sus privilegios y no quiere renunciar al dinero público abundante que recibe. Es una actitud inmoral, indecente y antidemocrática, reflejo claro que la baja calidad de la mal llamada "democracia" española.

En medio de una feroz crisis económica que está llenando España de desempleados, nuevos pobres, empresas cerradas, tristeza e impuestos injustos y abusivos, los partidos presentes en la Cámara Baja se acaban de repartir ayudas por 20,8 millones de euros. Amaiur, el partido de los etarras, ingresó casi 150.000 euros en subvenciones por los 19 días que estuvo en el Congreso, en el año 2011, en concepto de "gastos de funcionamiento ordinario" de las fuerzas políticas. Lo recibido es apenas un anticipo porque el coste final de los partidos y sindicatos a las arcas públicas supera con creces los mil millones de euros al año.

No existe en estos momentos en toda España un escándalo más inmoral y antidemocrático que las subvenciones públicas a los partidos políticos, sindicatos y patronal, cobradas en contra de la voluntad popular, lo que las convierte en ilegítimas. Mantenerlas en contra de la opinión pública y de la voluntad ciudadana le está costando al gobernante Partido Popular y al propio Mariano Rajoy un desgaste intenso, mucho más rápido que el que padeció Zapatero en el inicio de su gobierno.

En las democracias avanzadas, los partidos y los sindicatos no reciben subvenciones y sobreviven gracias a las cuotas de sus afiliados. En países como Estados Unidos, recibir dinero público es considerado como una mancha y las subvenciones están prohibidas para fundaciones e instituciones de interés general.

Pero España es el paraíso de la injusticia y del abuso de poder. En contra de la voluntad popular, que debería constituir un mandato en democracia, el actual gobierno de Rajoy se ha empeñado en que los ciudadanos, a los que ya se les cobran los impuestos más altos y desproporcionados de toda Europa, sigan manteniendo a los partidos políticos y sindicatos, instituciones odiadas por la ciudadanía, que figuran en las encuestas como el tercer gran problema de la nación.

El Instituto Juan de Mariana publica hoy un informe que demuestra que los españoles pagan más impuestos que los alemanes y los noruegos, siendo sus salarios notablemente inferiores. Los políticos están asfixiando a los ciudadanos, una injusticia lacerante e insoportable que debe cesar y que convierte a las subvenciones a los partidos políticos en un expolio cargado de injusticia e indecencia.

Mantener esas subvenciones en contra la voluntad popular puede considerarse, además, pura "opresión".

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¿Nos gobiernan enfermos mentales?

23.01.12 | 17:39. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Ideología, España

El político y psiquiatra David Owen, que fue ministro de Sanidad y de Exteriores británico, afirma que sí, que muchos de los que hoy nos gobiernan son peligrosos enfermos mentales. La enfermedad explicaría muchos de lo que al pueblo le resulta inexplicable, incluyendo las mentiras, los fracasos y las medidas contra el ciudadano, la Justicia y la razón que se están adoptando frente a la crisis.

El director general de Trabajo de la Junta de Andalucia se gastaba 900.000 euros, provenientes del dinero para luchar contra el desempleo en cocaina y en copas.

La saqueada CCM concedió un crédito de 50 millones a un narcotraficante para que sus envios recalaran en el aeropuerto de Ciudad Real.

El hijo del Presidente de la Junta de Andalucia, acusado por la Policia de formar parte de una red de blanqueo de dinero y cohecho a cambio de contratos en la Junta de Papá.

La familia Botín ocultaba en Suiza unos 2.000 millones de euros evadidos al fisco español.

El ex-ministro Pepiño recibió en mano cerca de 3 millones de euros en un maletin de la trama de su primo a cambio de contratos.

Son noticias tomadas de la prensa escrita. Abrimos un periódico y nos provoca pánico. A veces, no tenemos más remedio que admitir que estamos siendo gobernados por delincuentes o por locos.

Cuando Zapatero se hundía sin remedio en las encuestas, rechazado visceralmente por los españoles, le preguntaron, en una entrevista, si se sentía mal ejerciendo el poder y con millones de ciudadanos rechazándole, pero, ante la sorpresa del entrevistador, afirmó que se sentía perfectamente y que dormía a pierna suelta. Lo mismo responderían hoy Rajoy, Montoro, Luis de Guindos, Artur Mas, Dolores de Cospedal, Griñán y muchos otros políticos españoles, a pesar de que deberían sentirse muy mal ante los estragos de la crisis, los millones de desempleados y pobres que llenan las calles de España y el inmenso sufrimiento que las medidas que ellos adoptan causan a millones de españoles.

Algunos idiotas creen que ser un buen político significa poder adoptar medidas dolorosas sin que les tiemble el pulso, sin que esas decisiones les afecten, por muy duras que sean. En realidad debería ocurrir lo contrario: el mejor político es el que siente dolor con sus administrados y el que duda, medita y sufre antes de adoptar decisiones graves que conllevan sufrimiento humano. Los insensibles son enfermos o canallas que han llegado al poder, mientras que los que sufren son seres humanos decentes que merecen la confianza de sus administrados.

¿Por qué ese comportamiento extraño e insensible de muchos políticos ante el sufrimiento que ellos mismos provocan o que no saben mitigar? La respuesta es que no pocos de los políticos que hoy gobiernan son auténticos enfermos mentales, necesitados urgentemente de tratamiento psiquiátrico intenso. Lo que Zapatero definía en su entrevista como signos de salud, son, precisamente, los síntomas más claros del "Síndrome de la Arrogancia", la enfermedad mental que David Owen define y que reclama sea incluida, con un número propio, en el Código Internacional de Enfermedades (CIE).

Tras desempeñar cargos como el de ministro de Sanidad (1974-1976) y el de Asuntos Exteriores (1977-1979) en el Reino Unido, Owen, médico de profesión, se ha concentrado en los últimos siete años en la medicina y en la investigación del cerebro humano. Durante este tiempo, el inglés ha desarrollado una tesis sobre este "síndrome de 'hybris'", para él un desorden de personalidad cuyos síntomas serían el aislamiento, el déficit de atención y la incapacidad para escuchar a cercanos o a expertos. David Owen (In Sickmess and in Power, 2008) explica que el dominio del poder ocasiona cambios en el estado mental y conduce a una conducta arrogante, por lo que las enfermedades mentales necesitan una redefinición que incluya el Síndrome de la Arrogancia en el elenco mundial de enfermedades mentales.

A algunos políticos, el poder les hace perder la cabeza, los convierte en arrogantes y soberbios y les aleja de la realidad, situándolos en una peligrosa alienación que les hace perder la noción de la realidad. Pero a otros los convierte en verdaderos y peligrosos enfermos mentales, incapacitados, según Owen, para tomar decisiones y gobernar. Cuando acceden al poder se creen dioses o sus enviados en la Tierra, propician el culto a la personalidad y muchas veces se tornan crueles. Algunos creen que esa enfermedad se da únicamente en las tiranías, pero lo cierto es que también se desarrolla en las democracias, afectando a personas que han sido elegidas en las urnas. El síndrome, en los dirigentes que gobiernan las democracias, al no poder comportarse como dictadores crueles, tiene otros rasgos y manifestaciones: se sienten eufóricos, no tienen escrúpulos, no son conscientes de sus errores y fracasos y son capaces de dormir a pierna suelta (como Zapatero) sin que ni siquiera les afecte el rechazo masivo de los ciudadanos o su inmensa y aterradora cosecha de fracasos, dramas y carencias que, para cualquier persona con salud mental, resultarían insoportables. Su alienación es de tal envergadura que cometen un error tras otro, porque la capacidad de análisis no les funciona y sus decisiones y medidas son producto del desequilibrio, la soberbia y la confusión extrema.

Adolfo Suárez, Felipe González, José María Aznar y Zapatero han sido víctimas de lo que en España llamamos el "Síndrome de la Moncloa", un mal que aliena, atonta y aleja de la realidad a los mandatarios. Es probable que ese síndrome sea el mismo "Síndrome de la Arrogancia", descrito por Owen.

Es evidente que un tipo que duerme a pierna suelta, a pesar del sufrimiento y del rechazo masivo de sus conciudadanos, sin que su conciencia se conmueva ante los millones de desempleados, pobres y gente infeliz que ha generado su gobierno, ha debido perder la razón y estar gravemente enfermo.

Owen dice que los enfermos que padecen el "Síndrome de la Arrogancia" no están capacitados para gobernar y ponen en grave riesgo a los países que controlan.

¿Lo padece también Rajoy? ¿Hay alguna otra forma de explicar que un político prefiera subir los impuestos hasta asfixiar a sus ciudadanos, antes que suprimir lacras injustas y contrarias a la democracia como la subvención pública a los sindicatos y partidos políticos? ¿Por que Rajoyse esconde y no da la cara ante los españoles, a los que ha vaciado la cartera? Es probable que sólo un enfermo grave sea capaz de negarse a recortar gastos gubernamentales y prefiera meterles la mano en el bolsillo a los ya esquilmados ciudadanos. Es probable que sólo un enfermo sea capaz de adoptar esas decisiones, claramente contrarias al bien común, sin sentir dolor y angustia como ser humano.

Zapatero ya está en la tumba política, curándose, tal vez, de su enfermedad, retirado de la primera línea política, pero hay otros muchos políticos españoles en activo a los que se les ve la enfermedad nada más mirarles a los ojos u observando con atención su comportamiento. Carme Chacón deja a un lado su catalanismo radical y se presenta ante el PSOE como hija de un andaluz. A su flanco, sin que le moleste, se encuentra un despilfarrador empedernido como el manchego Barreda. Rubalcaba se presenta como ajeno al "zapaterismo",cuando ha sido su principal cómplice ¿Están locos o carecen de principios? Quizás las dos cosas, a juzgar por el aquelarre de insensateces y majaderías que ofrecen al ciudadano.

El caso más claro y evidente es el del presidente catalán Artur Mas, tan nacionalista, arrogante e insensible al sufrimiento ajeno que prefiere que algunos pacientes catalanes puedan morir por falta de atención médica, como consecuencias de los duros recortes en sanidad que ha ordenado, antes de cerrar sus innecesarias "embajadas" catalanas en el exterior.

A Artur Mas parece que no le importa lo que opinen sus administrados. Preso, probablemente, del "Síndrome de la arrogancia" se cree facultado para decidir sobre todo y optar por la política que él crea conveniente, incluso en contra de la voluntad de los ciudadanos. Es evidente que un dirigente que prefiere cerrar quirófanos a cerrar embajadas inútiles posee una inmensa y escandalosa carencia de democracia, pero es más evidente todavía que también podría padecer la enfermedad que el británico Owen ha descrito y tipificado con gran acierto. Los gobernantes valencianos parecen presos también, de la "locura de los políticos": no han podido pagar en diciembre la Seguridad Social de sus trabajadores y han necesitado la mediación del Gobierno por el vencimiento de una deuda de 123 millones, pero se niegan a recortar en el ruinoso Canal 9 de televisión regional. De manicomio, por lo menos.

Si esos políticos enfermos estuvieran en su sano juicio, dimitirían inmediatamente, ante la evidente incapacidad psicológica para gobernar a un pueblo de hombres y mujeres libres. Deberían comprender (pero la enfermedad les impide asumirlo) que, sin el apoyo de los ciudadanos, que son los "soberanos" en democracia, un gobernante rechazado equivale a un tirano.

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Rajoy, inquietante incognita del presente español

21.01.12 | 10:47. Archivado en Democracia, Corrupción, España, Justicia, Rajoy, Gobierno del PP

Una de las grandes incognitas de la España presente es saber si Rajoy es un político decente y demócrata o se trata de otro energúmeno mediocre que, al estilo de Zapatero, ha llegado al poder para servir más a los intereses de su partido y de la oligocracia que a los ciudadanos y a la democracia.

Jose María Aznar, que fue quien lo designó "a dedo" como su heredero, parece tener esa misma duda cuando acaba de instarlo a que no defraude la confianza que los españoles han depositado en él al otorgarle una sólida mayoría absoluta en las últimas elecciones, con el mandato expreso de que saque a España de la crisis y borre las huellas del nefasto periodo de gobierno socialista.

Aznar ha recordado a Rajoy que el "gran activo" de la sociedad española actual es el profundo deseo de cambio de una mayoría de la sociedad, que apoya las reformas liberalizadoras y un nuevo diseño responsable, austero y limpio del sistema político.

El miedo a que Rajoy, al entrar en contacto con el gobierno diario, debilite su impulso reformista original y se convierta en otro mediocre incapaz de emprender las reformas que España necesita está creciendo cada día, incluso dentro del Partido Popular, cuando se observan los primeros movimientos y pautas del nuevo gobierno.

Algunos de los primeros movimientos del actual gobierno son desmoralizadores y están causando preocupación en las propias filas de los populares, que no entienden ni la dramática subida de impuestos adoptada con extrema urgencia, ni el inesperado apoyo de Rajoy a la Tasa Tobin (impuesto a las transaciones financieras), medidas ambas más socialdemócratas que liberales y más propias de un gobierno socialista que de las promesas y postulados del PP.

Tiene razón Aznar en considerar que el mejor activo de la España actual es el deseo de cambio y la predisposición de los ciudadanos a aceptar sacrificios y esfuerzos para cambiar una política y una economía víctimas de la corrupción, la torpeza y el abuso de poder. Si Rajoy frustra esos deseos de la sociedad española, la decepción será enorme y el desgaste del Partido Popalar será acelerado e imparable.

Aunque de manera discreta y mesurada, lo que ha hecho Aznar es dar un "aviso" a Rajoy, recordándole que el mandato que ha recibido de las urnas es el de realizar reformas profundas y adoptar decisiones drásticas, no el de contemporizar con los sinvergüenzas y dejar intactas las miserias y dramas de la España actual.

Cada día son más desconcertantes y decepcionantes algunas declaraciones del gobierno de Rajoy, como las de que la reforma laboral "no abaratará el despido" o las dudas expresadas por el ministro Montoro sobre el difícil cumplimiento de los compromisos de España de reducir el déficit público, inmediatamente corregidas por la vicepresidenta Soraya.

Muchos populares y ciudadanos demócratas están desconcertados y no entienden ni la drástica subida de impuestos, claramente contraria a las promesas electorales del PP, realizada de manera injusta, antes de afrontar otros sacrificios que afectaran a los lujos y excesos de la clase política y del propio Estado, ni las condecoraciones otorgadas a Zapatero y a sus ministros, cuando el pueblo quería que fueran castigados, ni la promesa realizada por el mimo Rajoy, de que no perseguiría ni pediría cuentas a los socialistas por los abusos y barbaridades de su ruinoso y nefasto gobierno.

El miedo a que los rasgos "maricomplejines" se impongan en Rajoy al impulso reformador se afianza cada día más en amplias capas de la sociedad española, donde se teme que el nuevo gobierno sea incapaz de luchar contra la corrupción, adelgazar drásticamente al Estado, perseguir a los chorizos y poner de rodillas a los sindicatos y a la patronal, organizaciones moralmente degradadas y tristemente acostumbradas a las subvenciones y al compadreo con el poder, o que continúe con su injusta e indecente política de hacer pagar a las clases medias y a los más débiles la gruesa factura que Zapatero y los suyos han acumulado con el despilfarro, el abuso de poder, la arbitrariedad y el endeudamiento irresponsable y enloquecido.

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El autogobierno y el hombre nuevo

19.01.12 | 07:20. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Ideología, España

Hace pocos días escribí un artículo titulado La tragedia de ser gobernados, que despertó reacciones muy positivas, aunque también algunos interrogantes sobre la posibilidad de que el hombre pudiera llegar algún día a autogobernarse. Algunos dijeron que eso no era posible y me emplazaron para que escribiera un artículo explicando por qué y cómo el ser humano puede llegar un día a merecer el autogobierno o, dicho como lo decía J. L. Borges, "Espero que el hombre algún día alcance a merecer no ser gobernado".

En aquel artículo dije que "El destino del hombre es el autogobierno" y que "Ser gobernados por otros siempre es un fracaso, una humillación y una insoportable opresión que se ha justificado en la Historia aludiendo a las bajas pasiones e instintos del ser humano, algo que está por demostrar. Si, para colmo, como ocurre en España, nos dejamos gobernar por una casta política elitista y arrogante, plagada de corruptos y canallas sin escrúpulos, la humillación se convierte en indignidad, fracaso y atentado contra las leyes supremas de la razón y de la vida."

A lo largo de mi vida, por mi condición de corresponsal de prensa en numerosos países y de organizador de foros de opinión, he conocido de cerca a muchos altos mandatarios. Casi todos ellos eran despreciables endiosados que se creían con derecho a gobernar y que carecían de respeto alguno por sus "subditos", pero hubo dos que se salvaron un poco de esa riste condena, quizás porque se hicieron a si mismos o por su condición humana de luchadores natos. Fueron el dictador panameño Omar Torrijos y el presidente italiano Sandro Pertini. Los dos me dijeron que el poder es malo por naturaleza y que el hombre debe aspirar a autogobernarse y a suprimir los gobiernos. A ambos les pregunté por qué decían eso. Torrijos me dijo que "el poder tiende a justificar su existencia creando conflictos e injusticias, que después soluciona" y me explicó el caso de la policía, que si no hay delitos los crea para incrementar la inseguridad y aumentar constantemente su poder. Perttini me dijo algo todavía más grave: "el poder tiende siempre a oprimir y a envilecer al ciudadano para justificar su existencia y hacerse imprescindible" y concluyó: "los gobiernos saben que carecen de sentido si los ciudadanos fueran honrados, educados y responsables, por lo que luchan para que sean justo lo contrario".

Poco tendría yo que añadir a tan sabias y sorprendentes declaraciones de dos hombres que conocían el poder porque lo estaban ejerciendo cuando pronunciaron aquellos terribles juicios.

Pero voy a permitirme la licencia de poner sobre la mesa el ejemplo de las rotondas, cada día más numerosas porque aportan autogestión del tráfico rodado en las carreteras y ciudades y solucionan muchos problemas. La rotonda elimina semáforos y guardias y entrega al ciudadano toda la responsabilidad del tráfico rodado. Curiosamente, funcionan y es muy difícil que se produzcan accidentes o problemas en esos espacios. La clave de su éxito es que el ciudadano, sin interferencia de la autoridad, al gestionarlas, se torna responsable y cumplidor.

Lo mismo podría ocurrir en miles de espacios de la vida política, social y cultural que, en manos de los ciudadanos y sin autoridades que las gestionen, funcionarían mil veces mejor.

Sin embargo, tienen razón los que afirman que el ser humano, por sus bajas pasiones, no está preparado actualmente para ejercer el autogobierno. Pero la explicación es la que daban Torrijos y Pertini: el mismo poder es el que introduce esas bajas pasiones en la ciudadanía, para envilecerla y así justificar su dominio y opresión.

Mientras tengamos al frente de nuestras vidas a políticos formados e incubados en esas organizaciones mafiosas y nada ejemplares llamadas partidos políticos, la humanidad jamás avanzará y el hombre será siempre más esclavo que libre. Los partidos políticos forman a los futuros dirigentes de la sociedad en un ambiente siniestro, donde no existe libertad sino sometimiento al lider, donde se han suprimido el libre debate, el reino de la verdad y la opinión sincera, donde la sumisión sustituye a la libertad y donde todo el que actua de acuerdo con su conciencia o libre albedrio será laminado por el verticalismo autoritario que convierte a las élites en cúpulas endiosadas y obtusas, muchas veces enfermas de aquel "sindrome de la arrogancia" que describe magistralmente en sus libros el médico británico David Owen, otro que conoce bien el poder desde dentro por haber sido ministro de Sanidad y de Asuntos Exteriores de su país.

El mundo tiene que ser cambiado para que se salve. Los que gestionen el poder no pueden ser políticos profesionales a los que el ciudadano no exige valores ni competencias, sino ciudadanos elegidos por su virtud, independencia, preparación y honradez. Poner a mafiosos o a vulgares mediocres desconocedores de la democracia y de la grandeza humana al frente de la sociedad es un suicidio. Cuando el mundo sea gobernado por filósofos virtuosos, estrechamente vigilados por ciudadanos y hayan quedado prohibidos los malvados partidos políticos, entonces, sólo entonces, el hombre podrá empezar a avanzar hacia el autogobierno, conquistando cada día nuevos metas en el autocontrol, la disciplina, la virtud y la canvivencia con sus semejantes.

El gran problema del mundo, desde que lo conocemos, es que casi siempre ha sido empujado por sus gobernantes hacia el lado miserable de la vida, estimulandoles la envidia, el odio, la violencia y otras bajas pasiones que sólo convienen al poder, que así se justifica, se hace necesario y permite a las élites poderosas disfrutar de privilegios que no merecen y que construyen sobre las privaciones de las mayorías.

Fidel Castro, a quien también conocí cuando era corresponsal extranjero en Cuba, decía algo parecido a lo que afirmaban Torrijos y Pertini, pero adobado por su totalitarismo marxista leninista: "el comunismo va a crear un 'hombre nuevo' que ya no necesitará ser gobernado y nos permitiremos, entonces, suprimir el Estado".

Todos sabemos lo que ocurrió con el comunismo, que quería suprimir el Estado, pero sólo supo convertirlo en un gigante cruel y asesino. Sin embargo, reconocía que la meta del ser humano es prescindir del gobierno y del Estado, dos instituciones que degradan la especie humana y que reducen al hombre, rey de la creación, a la condición de esclavo sometido a grupos organizados.

No sé si estas reflexiones explican y justifican mi afirmación de que "El destino del hombre es el autogobierno", pero al menos demuestran que bajo gobiernos como los que, por desgracia, estamos sufriendo, la Humanidad no puede avanzar y tiende a retroceder, rodeada de abuso, corrupción y de manadas de chorizos y delincuentes afincados en el poder, con más poder del que merecen. Por lo que a mi respecta, creo firmemente que el hombre avanzará a pasos de gigante hacia la perfección y la verdadera civilización si no tuviera el lastre de sus gobiernos y creo también con toda mi alma en la afirmación de Rousseau, cuando dijo que "la voluntad política es indelegablo y cuando el hombre permite ser representado por otros, pierde la condición de ciudadano y se torna esclavo".

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Fraga

16.01.12 | 17:24. Archivado en Partido Popular, Política, Democracia, Ideología, España

Casi todos los políticos hablan bien de Fraga porque ellos son los principales beneficiarios del Estado que Fraga ayudo a crear. En España se habla bien de los que mueren y Fraga ya ha dejado de existir. Pero este blog, comprometido con la verdad, no puede sintonizar hoy con lo políticamente correcto. Hasta sus adversarios le ensalzan porque fue el principal creador de este Estado español, ajeno al ciudadano, que tantos privilegios y ventajas otorga a la casta política. Los únicos que no pueden hablar bien del político desaparecido son los demócratas de España, pues Fraga fue el principal símbolo y artífice de aquel "todo queda atado y bien atado" que perpetuaba el "Franquismo" hasta nuestros días. Para mi, Fraga merece todo el respeto como persona y como hombre que nunca se aprovechó de la política para enriquecerse, pero, como diseñador del actual Estado español, merece todo mi rechazo.

Manuel Fraga Iribarne fue uno de los principales creadores y soportes de la actual "partitocracia" y uno de los principales culpables de que el Franquismo agonizante no fuera sucedido por una auténtica democracia, sino por la actual dictadura camuflada de partidos políticos. De él dijo Felipe González, uno de los beneficiarios del "sistema" que Fraga ayudó a crear, que "le cabía el Estado en la cabeza". Es cierto, pero el Estado que Fraga tenía en su cerebro y que, para desgracia de los demócratas, parió con la ayuda de los partidos de izquierda y nacionalistas, es el mismo Estado injusto, arbitrario y desigual que hoy ha arruinado a España, al que los demócratas verdaderos y gente decente cada día desprecian más.

Además de ser el máximo cerebro del “atado y bien atado”, lo fue también de la “Constitución”, de la Partitocracia, de la personificación del sueldo oficial y de una política "eterna" en la que la casta jamás se baja del coche oficial, salvo cuando muere. El Estado que Fraga tenía en la cabeza es el que hoy es campeón europeo de la corrupción, del desempleo y de la ruina económica, cobijo de lujo para políticos casi impunes, siempre con sueldos y cargos públicos, en el gobierno o en la oposición, cada día más alejados de su pueblo, acostumbrados a anteponer sus intereses al bien común, incapaces de dimitir, que rara vez pisan las cárceles, aunque las merezcan por sus abusos de poder, robos y arbitrariedades.

Aseguran que fue un gran político. Político, a secas, tal vez, pero lo que nunca fue es un verdadero demócrata, como tampoco lo fueron Peces Barba, Alfonso Guerra y los demás "ponentes" de la Constitución, más interesados en sustituir el "caudillismo" del Caudillo con el "caudillismo" de los partidos que en crear una democracia verdadera de ciudadanos libres.

Fraga habría sido más demócrata si en lugar de una Constitución al servicio de los partidos y de los políticos profesionales hubiera ayudado a redactar una Constitución al servicio de los ciudadanos y de la democracia; habría sido más demócrata si hubiera introducido en el texto de la Carta Magna artículos que impidieran la corrupción, la rapiña y la arbitrariedad de los políticos y la cárcel y la devolución de lo robado para los delincuentes; habría sido más demócrata si se hubiera retirado a su cátedra, después de ocho o diez años de ejercicio político, demostrando así que la política es un medio y no un fin, un tránsito que debe ser efímero porque el poder siempre corrompe y envilece.

Será recordado no sólo como el fundador de la derecha española actual, adaptada a la partitocracia, tan demócrata como el PSOE, IU y los partidos nacionalistas, sino también como "padre" del "dedazo" en política, promotor del amiguismo, defensor de los privilegios de la casta y padrino de esta España autonómica, costosa e inviable, malditamente dividida en 17 trozos tan autónomos que muchos de ellos reman en sentido contrario y algunos sueñan con la independencia, tras haber aprendido a odiar a la patria con todas sus pervertidas y antidemocráticas fuerzas.

Pero, teniendo en cuenta que su cadáver está en la capilla ardiente, resaltemos sus grandes valores: fue un gran patriota que siempre amó a España y fue uno de los escasos políticos que no se enriquecieron con el poder. Miles de concejales, alcaldes, cargos políticos y altos cargos del gobierno y de las instituciones, con menos de la mitad del tiempo que Fraga estuvo en la política, se han hecho millonarios y no son capaces de explicar su patrimonio.

Francisco Rubiales

Voto en Blanco


España: los delincuentes ocupan las instituciones

15.01.12 | 18:17. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España

Mientras dos ex presidentes de gobiernos autonómicos (Camps y Matas) comparecen ante los jueces, acusados de corrupción, y Urdangarín, el yerno del rey, se prepara para responder ante la justicia de sus corrupciones y abusos, la sociedad española se conmueve ante una lluvia insoportable de noticias que provocan nauseas, como la utilización del dinero público destinado a combatir el paro para comprar cocaína y pagar juergas en la corrupta Andalucía socialista. Los españoles tienen la sensación de que los delincuentes han ocupado sus instituciones y sienten que es cierta aquella terrible frase pronunciada en la película "El Padrino III": "Política y crimen son la misma cosa".

¿Que está pasando en España para que un periodista conservador y prudente, monárquico y miembro de la Real Academia de la Lengua, como Luis María Ansón, se atreva a hablar en su columna "Canela Fina" de "situación prerevolucionaria" al comentar el profundo rechazo y la frustración causados en España por la estafa del nuevo presidente, Mariano Rajoy, que prometió no subir los impuestos en su discurso de investidura y los subió pocos días después, desangrando a los españoles con la política fiscal más dura y confiscatoria de toda Europa?.

Un hijo de Manuel Chaves, actual presidente del PSOE y ex presidente de la Junta de Andalucía, es acusado como cabeza de una trama de blanqueo de dinero y enriquecimiento ilegal, actuando como conseguidor de contratos con la Junta de Andalucía, mientras que un sobrino del mismo Chaves ingresa en prisión y un ex ministro de fomento, Pepiño Blanco, se prepara para sentarse ante el juez por cobro de comisiones y corrupción en gran escala.

Más de mil políticos españoles, pertenecientes en su mayoría a los dos grandes partidos del país (PSOE y PP) están siendo investigados por la Fiscalía anti corrupción por actos delictivos, lo que convierte a los dos grande partidos en presuntas "asociaciones de malhechores". Otros muchos miles de políticos esperan su turno para ser investigados por enriquecimiento veloz e injustificado, lo que convierte a España en el país de Occidente con su clase política más corrompida y envuelta en escándalos políticos y delitos.

En la España arruinada actual, que lucha por evitar ser intervenida, se ha despilfarrado hasta la locura, se han construido aeropuetos que ni siquiera funcionan, trenes de alta velocidad que transportan a unos pocos pasajeros y centenares de obras tan faraónicas como inútiles, dentro de un festival de políticos enloquecidos, nutrido de ególatras, chorizos, megalómanos y mafiosos.

El anterior presidente del gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, fue expulsado del poder por los ciudadanos, que lo rechazaron por sus abusos y torpezas, por su fácil convivencia con la corrupción y por haber llevado a España hasta el precipicio de la ruina, el desempleo y el fracaso económico, pero el nuevo presidente, Mariano Rajoy, representante de la derecha, ha tardado apenas una semana en frustrar masivamente a los españoles que le votaron al aprobar una drástica subida de impuestos después de haber prometido en la campaña electoral que los bajaría, todo un fraude a un electorado que cada día mira con más terror y odio a su clase dirigente.

Mientras que el PP, ganador de las elecciones, argumenta, mientiendo, que ha subido los impuestos porque no tenía otra opción, cuando tenía muchas opciones de suprimir gastos públicos superfluos, que no ha tocado, y ni siquiera ha suprimido las subvenciones a los partidos políticos y sindicatos, odiadas y rechazadas con rara unanimidad por los ciudadanos, en el PSOE, partido que es el principal culpable de los actuales desastres de España por sus despilfarros, abusos de poder, culto a la corrupción y errores, sus dirigentes se pelean por el poder vergonzosamente, sin ni siquiera haber pedido perdón a los españoles por haberles mentido, haber casi destruido la nación y haber empobrecido, endeudado y arruinado a la sociedad, destruyendo también su esperanza y su futuro.

España parece una pelicula de terror extremo donde los políticos hacen el papel de hombres lobos y chupasangres, mientras el pueblo pone las víctimas para el sacrificio y la masacre.

En este país, enfermo hasta la médula de corrupción, arrogancia y antidemocracia, se han cometido casi todos los "pecados" contra la nobleza y limpieza del sistema político democrático, alcanzando niveles de vileza y deterioro superiores a los que alcanzó aquella Italia de los años 80 del pasado siglo, que tuvo que dinamitar a sus partidos corruptos, desde la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, hasta el histórico y poderoso Partido Comunista Italiano, todos ellos, como los actuales de España, minados por una corrupción irreversible e insoportable desde la óptica de la dignidad humana y la decencia política.

No hay un sólo "drama" que los políticos no hayan protagonizado en esta España podrida: subvenciones para los amigos del poder, negación del dinero público a los adversarios, utilización de la Fiscalía como arma contra el enemigo, contratos públicos amañados, violación constante de la Ley de Contratos del Estado, amigos y familiares dedicados a la rapiña o colocados en puestos públicos, cajas de ahorro desvalijadas por políticos sin escrúpulos, delincuentes polkíticos que vivían del urbanismo salvaje, cobro de comisiones ilegales, extorsión, cohecho, oposiciones tramposas y un largo etcétera de tropelías y delitos, suficientes para prohibir la vida pública de los actuales grandes partidos políticos, si en España existiera una Justicia decente e independiente.

Voto en Blanco


UPyD tiene un futuro electoral inmenso

La creciente decepción de los ciudadanos demócratas y de las clases medias que votaron al PP en las anteriores elecciones y la constatación de que Rajoy y su equipo no tienen interés alguno en cumplir sus promesas electorales, en regenerar la vida política española y reforzar la democracia reconduce un torrente creciente de simpatías y adhesiones hacia UPyD, un partido que puede convertirse en la gran sorpresa de las próximas citas electorales.

Los votantes de la izquierda están ya lo bastante decepcionados con el PSOE como para no votarlos en muchos años y la realidad cotidiana se encargará de acentuar ese rechazo a los socialistas, a medida que vayan conociéndose tropelías y desmanes del gobierno de Zapatero y de sus adláteres socialistas, como los recientes escándalos andaluces que revelan que un director general de la Junta compró cocaína con dinero público..

Pero la sorpresa está siendo el vertiginoso deterioro de los votantes del PP ante las actuaciones de los suyos, decepcionantes, frustrantes y dolorosas. El rechazo al PP se extiende como una mancha de aceite, que todavía es pequeña pero que resulta ya imparable y que crecerá a un ritmo exponecial. El rechazo no se debe tanto a las injustas medidas de recortes, a las subidas de impuestos o al olvido de las promesas electorales, como a los compadreos y amistades corporativas exhibidas con el PSOE, a cuyo gobierno derrotado, con Zapatero a la cabeza, han condecorado, ante la sorpresa de millones de ciudadanos, que esperaban justo lo contrario: que se les investigara y sentara ante la Justicia, para que paguen sus errores, abusos, estragos y desmanes.

Pero lo que más intensamente está frustrando y provocando rechazo entre los votantes del PP es la nula voluntad demostrada por el nuevo gobierno de regenerar la vida política española, cuando esa fue, junto con el deseo de que la economía se reactivara, la clave de la victoria de Rajoy.

Las alabanzas a Zapatero, la posterior afirmación de Rajoy de que no pediría cuenta a sus predecesores y, sobre todo, la condecoración del peor presidente de un gobierno español desde Fernando VII, sin que nada se hable de la enorme responsabilidad adquirtida ante el pueblo español arruinado por los que han despilfarrado sin freno, engordado el Estado para acoger a sus familiares y amigos, desvalijado las cajas de ahorro y enriquecido en la política sin poder justificarlo, además de otras "fechorías" como la arbitrariedad en la concesión de subvenciones y muchos casos concretos de corrupción probada, están generando en la sociedad española una frustración, acompañada de nauseas, inédita por su intensidad, que se agrega a la ya acumulada en el nefasto periodo de Zapatero.

La subida desmesurada de impuestos, cuando habían prometido bajarlos, sin restar privilegios a la casta política y manteniendo, casi en su totalidad, las cuantiosas subvenciones a los partidos políticos, han terminado de colmar el vaso que llevará al PP hasta su profunda decadencia, pérdida de apoyo popular y posterior derrota.

Ante ese bloqueo por la izquierda y por la derecha, que impide a los demócratas, a los españoles decentes y a los sedientos de cambios éticos votar a los dos grandes partidos, emerge UPyD como la única opción asumible. El partido de Rosa Diéz ha multiplicado sus votos en las últimos elecciones generales, pero fue perjudicado por la marea de apoyo al PP, una marea que, al disiparse a pasos agigantados, reportará muchos votos a UPyD y premiará al único partido que parece creer en la regeneración ética y en las reformas profundas que necesita España para salir de la pocilga pestilente que ha construido el bipartidismo.

El primer capítulo del "sprint" de UPyD se verá pronto en las elecciones andaluzas, donde la política de Rajoy está poniendo en serio peligro el hasta hace poco seguro triunfo de Javier Arenas.

Voto en Blanco


¿Es el PSOE un partido perdido para la democracia e irrecuperable para España?

11.01.12 | 17:03. Archivado en Partido Popular, PSOE, Democracia, Corrupción, España

Decía Tomás Jefferson, uno de los más grandes y limpios demócratas de la Historia, que algunos partidos políticos, por haber traspasado la linea roja al anteponer sus intereses al bien común, están definitivamente perdidos para la democracia y son irrecuperables.

¿Es el PSOE uno de esos partidos perdidos para la democracia? Muchos creen que sí porque ese partido ha traspasado casi todas las líneas rojas en su historia reciente y parece ya incapaz de regenerarse.

El primer síntoma de que el PSOE es un partido sin remisión es su incapacidad para analizar correctamente la realidad y para adoptar las medidas adecuadas. Tras su profunda derrota electoral del 22 de noviembre último, no fue capaz de asumir error alguno importante como causante de su derrota, que achacó exclusivamente a los estragos causados por la crisis. El segundo síntoma de su deterioro sin retorno es su adicción a la mentira. Prueba de ello es que Carme Chacón,candidata a secretaria general, furiosa nacionalista en el pasado, se presenta ahora, hipócritamente, como hija de andaluces, sin otro objetivo que ganar adicciones en la poderosa federación socialista andaluza. Rubalcaba, por su parte, se presenta ante los socialistas como si él no hubiera sido responsable de los errores y dramas del "zapaterismo",cuando fue el principal colaborador y cómplice de Zapatero.

Aunque el PSOE no es el único partido político español que parece haber traspasado los límites de la decencia y del decoro democrático, donde el PP le sigue y también tiene mucho que limpiar, hay muchos más "indicios" del inmenso deterioro socialista que de cualquier otro partido, el principal de los cuales quizás sea que el partido sigue cobijando en sus filas a corruptos, despilfarradores y a políticos que, con su gestión, han arruinado y casi destruido a España, como el manchego Barreda, que aparece todavía como miembro destacado del partido, el andaluz Griñán, cuya culpabilidad en los falsos EREs es ineludible, Pepiño Blanco, que será procesado por delitos muy graves. todos relacionados con la corrupción, y un larguísimo etcétera que demuestra que el PSOE ya no distingue entre corrupción y limpieza o entre democracia y sucia oligocracia.

Citemos un ejemplo concreto que demuestra el grado de miseria y vileza alcanzado por el PSOE es su comportamiento habitual: El PSOE boicoteó la celebración de la reciente final de la Copa Davis en Sevilla sólo porque la ciudad está en manos de un alcalde del PP. Esa facilidad para anteponer los intereses propios al bien común parece confirmar que el PSOE es ya uno de esos partidos irrecuperables descritos por Jefferson.

La única posibilidad que el PSOE tiene para renacer es condenar sin paliativos su pasado reciente, desde la corrupción y el terrorismo de Estado del "felipismo" hasta la arrogancia y la persistencia en el error y la corrupción pilotadas por Zapatero. Sólo cuando condene ese pasado y a sus artífices, asumiendo que violó la democracia en sus reglas básicas, sólo entonces, el PSOE podrá presentarse ante los españoles sin el terrible lastre que hoy arrastra como un partido apestado.

Conviene recordar que los demócratas, en la etapa inicial de la democracia, rechazaban a los partidos políticos con todas sus fuerzas y les cerraban las puertas del sistema porque creían que los partidos jamás podrían servir a los ciudadanos con honradez y prioridad. Los revolucionarios franceses y los fundadores de los Estados Unidos fueron inflexibles enemigos de los partidos políticos, a los que condenaron sin prudencia y con profunda honradez intelectual.

Los partidos sólo consiguieron entrar en el sistema gracias al apoyo de Alemania y sus teóricos, que los consideraron como instrumentos de orden, sin dejar nunca de recelar frente a ellos. Una vez admitidos, los partidos, cumpliendo las peores previsiones de los pensadores y fundadores de la democracia, se olvidaron del ciudadano, se adueñaron del Estado y suprimieron casi todos los controles al poder, que habían sido concebidos como la esencia ineludible del sistema democrático.

Hoy, la mayoría de los ciudadanos del mundo, se sienten rehenes de los partidos políticos, más que servidos por esas organizaciones, que han sido contaminadas y pervertidas por la arrogancia, el verticalismo, la falta de verdad, la manipulación, el egoísmo, la avaricia, la corrupción en todas sus facetas y, en algunos casos, por comportamientos mafiosos y delictivos.

Voto en Blanco


¿Es el PSOE un partido perdido para la democracia e irrecuperable para España?

11.01.12 | 17:02. Archivado en Partido Popular, PSOE, Democracia, Corrupción, España

Decía Tomás Jefferson, uno de los más grandes y limpios demócratas de la Historia, que algunos partidos políticos, por haber traspasado la linea roja al anteponer sus intereses al bien común, están definitivamente perdidos para la democracia y son irrecuperables.

¿Es el PSOE uno de esos partidos perdidos para la democracia? Muchos creen que sí porque ese partido ha traspasado casi todas las líneas rojas en su historia reciente y parece ya incapaz de regenerarse.

El primer síntoma de que el PSOE es un partido sin remisión es su incapacidad para analizar correctamente la realidad y para adoptar las medidas adecuadas. Tras su profunda derrota electoral del 22 de noviembre último, no fue capaz de asumir error alguno importante como causante de su derrota, que achacó exclusivamente a los estragos causados por la crisis. El segundo síntoma de su deterioro sin retorno es su adicción a la mentira. Prueba de ello es que Carme Chacón,candidata a secretaria general, furiosa nacionalista en el pasado, se presenta ahora, hipócritamente, como hija de andaluces, sin otro objetivo que ganar adicciones en la poderosa federación socialista andaluza. Rubalcaba, por su parte, se presenta ante los socialistas como si él no hubiera sido responsable de los errores y dramas del "zapaterismo",cuando fue el principal colaborador y cómplice de Zapatero.

Aunque el PSOE no es el único partido político español que parece haber traspasado los límites de la decencia y del decoro democrático, donde el PP le sigue y también tiene mucho que limpiar, hay muchos más "indicios" del inmenso deterioro socialista que de cualquier otro partido, el principal de los cuales quizás sea que el partido sigue cobijando en sus filas a corruptos, despilfarradores y a políticos que, con su gestión, han arruinado y casi destruido a España, como el manchego Barreda, que aparece todavía como miembro destacado del partido, el andaluz Griñán, cuya culpabilidad en los falsos EREs es ineludible, Pepiño Blanco, que será procesado por delitos muy graves. todos relacionados con la corrupción, y un larguísimo etcétera que demuestra que el PSOE ya no distingue entre corrupción y limpieza o entre democracia y sucia oligocracia.

Citemos un ejemplo concreto que demuestra el grado de miseria y vileza alcanzado por el PSOE es su comportamiento habitual: El PSOE boicoteó la celebración de la reciente final de la Copa Davis en Sevilla sólo porque la ciudad está en manos de un alcalde del PP. Esa facilidad para anteponer los intereses propios al bien común parece confirmar que el PSOE es ya uno de esos partidos irrecuperables descritos por Jefferson.

La única posibilidad que el PSOE tiene para renacer es condenar sin paliativos su pasado reciente, desde la corrupción y el terrorismo de Estado del "felipismo" hasta la arrogancia y la persistencia en el error y la corrupción pilotadas por Zapatero. Sólo cuando condene ese pasado y a sus artífices, asumiendo que violó la democracia en sus reglas básicas, sólo entonces, el PSOE podrá presentarse ante los españoles sin el terrible lastre que hoy arrastra como un partido apestado.

Conviene recordar que los demócratas, en la etapa inicial de la democracia, rechazaban a los partidos políticos con todas sus fuerzas y les cerraban las puertas del sistema porque creían que los partidos jamás podrían servir a los ciudadanos con honradez y prioridad. Los revolucionarios franceses y los fundadores de los Estados Unidos fueron inflexibles enemigos de los partidos políticos, a los que condenaron sin prudencia y con profunda honradez intelectual.

Los partidos sólo consiguieron entrar en el sistema gracias al apoyo de Alemania y sus teóricos, que los consideraron como instrumentos de orden, sin dejar nunca de recelar frente a ellos. Una vez admitidos, los partidos, cumpliendo las peores previsiones de los pensadores y fundadores de la democracia, se olvidaron del ciudadano, se adueñaron del Estado y suprimieron casi todos los controles al poder, que habían sido concebidos como la esencia ineludible del sistema democrático.

Hoy, la mayoría de los ciudadanos del mundo, se sienten rehenes de los partidos políticos, más que servidos por esas organizaciones, que han sido contaminadas y pervertidas por la arrogancia, el verticalismo, la falta de verdad, la manipulación, el egoísmo, la avaricia, la corrupción en todas sus facetas y, en algunos casos, por comportamientos mafiosos y delictivos.

Voto en Blanco


La financiación de partidos políticos y sindicatos, gran asignatura pendiente de la devaluada democracia española

Es tan alta la indignación de los españoles con sus políticos que ha bastado con que el actual gobierno anuncie que rebajará el 20 por ciento de la financiación a los partidos políticos y sindicatos para que se levante una marea de protesta que está causando al Partido Popular un deterioro intenso y acelerado. Los españoles no quieren una rebaja del 20 por ciento, sino que se supriman por completo esas subvenciones injustas y mafiosas, costeadas por ciudadanos que ya están agobiados ante un Estado que les mete la manos en sus bolsillos con avaricia y sin misericordia. Los ciudadanos españoles están asqueados de la baja calidad de sus políticos, sean del color que sean, de la degradación de su democracia y de la injusticia imperante, lo que genera un profundo descontento y un serio peligro para la convivencia y la estabilidad.

Uno de los peores lastres de la democracia española y uno de los secretos mejor guardados desde el comienzo de la transición política española ha sido la financiación de los partidos políticos y de las organizaciones sindicales. Contrariamente a lo que ocurre en numerosos paises democráticos, donde los partidos y sindicatos tienen cuentas transparentes y se financian con las cuotas de sus afiliados, los partidos y sindicatos españoles no publican sus cuentas y se financian a través de tramas oscuras, nunca reveladas, donde el dinero público es la principal fuente, aunque no la única.

Los sindicatos y la patronal, tan dispuestos siempre a exigir transparencia a las empresas, a los organismos e instituciones, llevan más de 30 años ocultando sus finanzas, siendo así que la abrumadora mayor parte de los recursos que manejan procede del erario público, que han convertido en millonarias y poderosas a esas organizaciones.

Los ciudadanos de España siempre han digerido mal que los partidos políticos y sindicatos se financien con sus impuestos y lo han considerado un abuso, pero lo han tolerado, como toleran otras muchas lacras del sucio sistema político español. Sin embargo, ahora, cuando los españoles pagan más impuestos que todos sus vecinos en Europa y están obligados a trabajar casi seis meses al año para pagar los costos del obeso y enfermo Estado que los políticos han construido, están al borde de la rebelión y rechazan con todas sus fuerzas la injusticia que representa que esos partidos políticos que han conducido a España hasta la ruina y el descrédito mundial sigan financiandose con dinero procedente del ingente esfuerzo de la ciudadanía.

La complejidad organizativa de los sindicatos, con aparatos centrales y estructuras territoriales descentralizadas, superpuestas a las sectoriales, hace más complejo e imperseguible el objetivo de conocer una cifra, siquiera aproximada, del dinero que manejan. La patronal, beneficiada por igual con fondos públicos, se ha desprestigiado por recibir dinero público en grandes proporciones, ha perdido libertad para negociar en algunos territorios, donde se ha aliado vergonzosamente con el poder político, y se ha hecho tan rica que ha creado tramas de empresas propias y asociadas, dotándose al mismo tiempo de edificios propios y de servicios que compiten a veces, con ventaja y practicando la competencia desleal, con los que prestan muchas empresas españolas.

El Ministerio de Trabajo financia por una doble vía a las centrales sindicales. Una partida presupuestaria para 2010 (que es exactamente la misma que se aprobó para 2009), alcanza 15.798.500 euros, destinados a la financiación basada en la representatividad, según los resultados globales obtenidos en elecciones sindicales legalmente convocadas. Su destino es vago e indeterminado: actividades de carácter sindical. Hay una segunda partida de los Presupuestos del Ministerio de Trabajo, también reproducida literalmente de 2009 al proyecto de 2010, por importe de 4.800790 euros.

Todo ello, sin introducirnos en las arenas movedizas de la financiación indirecta, mucho más cuantiosa, a través de una trama de subvenciones y pagos en especie que todas las administraciones y otras instituciones pagan como compensación por servicios como la formación, muchas veces prestados con dudosa eficacia y escasa transparencia.

Con los dineros que han recibido los sindicatos durante el año 2010, podrían haberse financiado casi 30.000 pensiones, lo que permitiría que la agobiada caja de reservas se mantuviera holgadamente con números positivos.

El caso de los partidos políticos es todavía más escandaloso. Los partidos reciben numerosas partidas de erario público por diversos conceptos: por los votos cosechados en las elecciones, por los escaños ganados, por medio de subvenciones diversas, además de tramas indirectas que subvencionan actividades y servicios controlados por los partidos y sus propias fundaciones y organizaciones.

Pero los partidos, aunque lo nieguen, reciben donaciones opacas y poseen verdaderos ejercitos de recaudadores que derivan hacia las finanzas de los partidos dineros de dudosa y siempre oculta procedencia, casi siempre entregados de forma interesada, a cambio de favores, lo que constituye uno de los pilares más sólidos y nauseabundos de la corrupción española.

La regeneración de la democracia española y la necesaria erradicación de la corrupción a gran escala que infecta al país es imposible sin limpiar antes a los partidos políticos, a los sindicatos y a las organizaciones patronales, verdaderos focos activos de la peor infección corrupta. Es necesario reformar las leyes para que los partidos y los sindicatos se financien únicamente por las cuotas de sus afiliados, por donaciones que tienen que ser publicadas y conocidas por la sociedad y por algunos servicios excepcionales, realmente necesarios y prestados a la sociedad, siempre que sean autorizados y controlados por poderes independientes y ajenos a los mismos partidos.

Voto en Blanco


La "tragedia" de ser mal gobernados

04.01.12 | 17:33. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Cultura, España

Como titular de este blog Voto en Blanco, creo conveniente publicar la esencia de mis creencias y principios políticos, dado que iluminarán a inspirarán, en buena medida, la línea editorial deL blog durante el año 2012 que comienza, un año en el que el combate por la justicia y la dignidad contra los canallas y corruptos será especialmente intenso y crucial.

El hombre, rey de la creación y señor de su mundo, no debería ser gobernado por otros. Ser gobernados por otros es una tragedia para el ser humano, pero ser "mal gobernados" es todavóa peor, toda una humillación insoportable y un atentado contra la raza humana.

El autogobierno es el destino natural del ser más poderoso del planeta y con más razón todavía si se es cristiano, una religión que inyecta al hombre la dignidad suprema de ser hijo de Dios y príncipe del Universo. Ser gobernado por otros siempre es un fracaso, una humillación y una insoportable opresión que se ha justificado en la Historia aludiendo a las bajas pasiones e instintos del ser humano, algo que está por demostrar. Si, para colmo, como ocurre en España, nos dejamos gobernar por una casta política elitista y arrogante, plagada de corruptos y canallas sin escrúpulos, la humillación se convierte en indignidad, fracaso y atentado contra las leyes supremas de la razón y de la vida.

Sin embargo, eso es lo que está ocurriendo en nuestro mundo, donde los gobernantes no están a la altura y donde la política se degrada día a día, aunque la indecencia que padecen en otras latitudes casi nunca se asemeja a la nauseabunda que se vive en España.

La mayor tragedia de nuestro tiempo, silenciada por los poderosos y los medios de comunicación serviles, es que no podemos ejercer el autogobierno, que es el destino de la estirpe humana, y, sin embargo, estamos permitiendo que nos gobiernen sátrapas, muchas veces corruptos, indeseables e ineptos, carentes de todo mérito e incapaces de gobernar a seres libres.

El número de pensadores que han descubierto que el gobierno es un mal terrible es inmenso. Algunos afirman que, dada la naturaleza del hombre, el gobierno es un mal necesario, pero otros muchos creen que los gobiernos envilecen al hombre adrede, para demostrar que son necesarios, que estimulan lo peor que existe en cada uno de nosotros, que nos convierten en rebaño para justificar su posición privilegiada de pastores. Nosotros, junto a miles de pensadores y filósofos honrados, creemos que, autogobernados, los humanos serían más responsables, felices y mejores personas.

El filósofo español Ortega y Gasset argumentaba que si Dios se ha hecho hombre, nada puede haber en el mundo más importante y digno que ser hombre.

Hasta un conservador acérrimo como J.L. Borges dijo: "Espero que el hombre algún día alcance a merecer no ser gobernado".

El filósofo JJ Rouseau decía que la voluntad política del ser humano es indelegable y que aquellos que la delegan en sus representantes pierden la condición de ciudadanos libres y se convierten en esclavos.

Nosotros, en Voto en Blanco, creemos en la inmensa dignidad del ser humano y pensamos que ser gobernados por otros es una imposición "contra natura" de los depredadores sobre sus víctimas, un abuso y una opresión que debe terminar lo antes posible. Como consecuencia de ese abuso, el mundo está esclavizado por unas castas poderosas usurpadoras del poder y de la dignidad humana.

Desde esa óptica, siempre soñando con la libertad perdida, vigilamos a los gobiernos y procuramos descubrir y airear sus abusos, carencias e inmundicias, siempre con la esperanza de que el ser humano despierte y afronte el gran reto de la Creación, que es el autogobierno. Sólo entonces seremos realmente libres y nos comportaremos como lo que somos: seres inteligentes y reyes del Universo.

Voto en Blanco


España añade otra lacra a sus ya sucios y lamentables records: es líder europeo en impuestos y ciudadanos esquilmados por su gobierno

Los últimos gobiernos y los políticos en general lo han conseguido. Ser ciudadano español es ya una desgracia. Somos líderes europeos y, en algunos casos, mundiales, en casi todas las vergüenzas: drogas, prostitución, fracaso escolar, desempleo, avance de la pobreza, pago de impuestos, mal funcionamiento de la Justicia, privilegios de la casta política y un larguísimo etcétera que hace de España un país donde ya no merece la pena vivir.

Tras la brutal subida fiscal de Rajoy, España, que ya es líder europeo en numerosas y vergonzosas lacras, agrega algunas nuevas: es ya lider en esquilmar a sus ciudadanos con impuestos, uno de los paises del mundo que más impuestos cobra a sus ciudadanos, proporcionalmente, y tal vez el fiscalmente más injusto de toda Europa, si se tiene en cuenta lo poco que el gobierno quita a los ricos y lo mucho que arrebata a los menos beneficiados por la fortuna. El gobierno español esquilma sin misericordia a sus ciudadanos, pero mantiene una libertad económica propia del Tercer Mundo y unos servicios proporcionados por el Estado de una calidad muy deficiente.

Es cierto que la principal culpa del nuevo drama se debe a los gobernantes socialistas, recientemente derrotados en las urnas y expulsados del poder, que despilfarraron, corrompieron el país y lo endeudaron sin prudencia y con actitud avarienta, pero el nuevo gobierno de Rajoy ha continuado por la sucia senda de hacer pagar a las clases medias el grueso de los dramas causados por la clase política, olvidando la gran mayoría de sus promesas electorales y generando en la ciudadanía una frustración de gran calado.

España agrega su nuevo record de país europeo esquilmado a impuestos por su gobierno a otros records lamentables y dignos de vómito, como los de ser el país de mayor tráfico y consumo de drogas, trata de blancas y explotación sexual, blanqueo de dinero, número de desempleados, avance de la pobreza, crecimiento desmesurado del Estado, aumento de la corrupción pública, incremento de la frustración política, deterioro de la democracia, número de coches oficiales, mayor índice de privilegios para su casta política, mayor índice de fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, déficit democrático, lento funcionamiento de la Justicia, inutilidad burocrática y baja calidad en los servicios públicos, entre otros muchos.

Voto en Blanco


Los recortes y subidas de impuestos decididos por el gobierno de Rajoy son inmorales y antidemocráticos

01.01.12 | 11:07. Archivado en Partido Popular, Política, Democracia, Economía, Corrupción, España

Meter la mano en el bolsillo de los ciudadanos para sacarles dinero sin eliminar antes lacras antidemocráticas como la financiación pública de los sindicatos y partidos políticos es inmoral, injusto y contrario a la democracia. En países como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania partidos políticos y sindicatos viven de las cuotas de sus miembros y no se concibe una financiación como la de España, sustentada por los impuestos ciudadanos.

Es cierto que el gobierno afirma haber rebajado la financiación de los partidos y sindicatos un 20 por ciento, pero tenía que haberse suprimido por completo, como es recomendable en las democracias limpias y avanzadas. La opinión pública española lo tiene claro: antes de entrar a saco en los bolsillos de los ciudadanos deberían haber adoptado otras medidas igualmente necesarias, como adelgazar el Estado, engordado en contra del interés general y del bien común por políticos indecentes, sin otro fin que el de colocar a sus correligionarios, parientes y amigos.

La democracia es una sistema que se fundamenta en valores y principios, algunos irrenunciables, como el respeto a la voluntad popular, la equidad, la justicia y la ética. Los recortes aprobados por el gobierno, aunque pretendan justificarse por la situación económica, no están sustentados por la equidad, ya que perjudican más al ciudadano que al político, que una vez más actúa como déspota que no renuncia a sus privilegios, ni por la Justicia y la voluntad popular, que exigen que se desmonte primero el "Estado de Privilegio" creado por los políticos para beneficio de ellos mismos.

La inmoralidad e injusticia de las medidas del gobierno Rajoy colocan a ese partido, innecesariamente, en la senda del desgaste acelerado y del rechazo popular intenso, hasta el punto de que podría perder, inesperadamente, las próximas elecciones andaluzas. Los dirigentes del Partido Popular deberían entender que sus votantes le han apoyado para algo muy diferente a lo que están haciendo y que quienes les han llevado hasta la Moncloa no quieren que se condecore a Zapatero y se despliegue complicidad corporativa con los socialistas derrotados, sino que se persiga el delito, se sea inflexible frente a la corrupción y se eliminen los numerosos e intolerables privilegios de una casta política que es la que nos ha conducido hasta el desastre.

Antes de seguir asfixiando al ciudadano con nuevos recortes y subidas de impuestos, cuyo efecto sobre la economía siempre es paralizante y recesivo, l actual gobierno debería emprender una cruzada drástica contra los bastiones del lujo y del abuso político, entre los que se encuentran la insoportble financiación de las ruinosas televisiones públicas autonómicas, que no tienen otra utilidad que la propaganda de los gobiernos regionales, la misma financiación de partidos, sindicatos y patronales y la eliminación de administraciones duplicadas, la existencia de miles de empresas públicas inútiles y el mantenimiento de cientos de miles de puestos de trabajo superfluos, casi siempre creados para que amigos y familiares del poder vivan de la teta del Estado.

Sin emprender esa cruzada por la decencia y la justicia que los españoles ansían con todas sus fuerzas, el futuro del Partido Popular, que verá como pierde apoyos populares a rítmo de vértigo, es tan negro que, probablemente, ni siquiera alcance a culminar la actual legislatura.

Voto en Blanco


Jueves, 30 de octubre

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