Voto en Blanco

"Suprimir las tarjetas de crédito de los políticos", un ilusionante compromiso de regeneración

30.11.11 | 18:02. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción

Empujados por el creciente clamor popular contra la corrupción y los abusos de poder, algunos líderes políticos empiezan a comprometerse con la regeneración y prometen reformas de gran importancia para transformart el actual sistema político español, corrompido y degradado, en algo mas digno y decente.

El presidente del PP andaluz, Javier Arenas, propuso ayer, domingo, que se eliminen las tarjetas de crédito de todas las instituciones, al objeto de que ningún cargo público disponga de este medio de pago y así evitar actuaciones como la del ex alcalde socialista de Valverde del Camino (Huelva), Miguel Ángel Domínguez, quien se vio obligado a dimitir el pasado viernes como delegado provincial de Obras Públicas y Vivienda de la Junta de Andalucía, tras conocerse que pagó 3.685 euros en un burdel de Sevilla con la Visa del Ayuntamiento.

Arenas aseguró que tras muchos años en política nunca le ha hecho falta una tarjeta de crédito "de ninguna institución", por lo que planteó que su eliminación y de esta forma "no haya ni un sola tarjeta para ningún cargo público en ningún ayuntamiento ni en las diputaciones ni en los gobiernos autonómicos ni en el Gobierno de España".

Es cierto que, por ahora, son únicamente declaraciones, pero las palabras comprometen y Arenas tendrá que asumir en el futuro su promesa de suprimir las tarjetas de crédito para políticos, una de las peores lacras de la corrupta y degradada democracia española.


El "Zapaterismo", enfermedad terminal del socialismo

28.11.11 | 15:01. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

En buena lógica, el "Zapaterismo", humillado en las urnas por los españoles, debería entrar en crisis y desaparecer, tras una profunda renovación, pero el PSOE parece "preso" de esa estrategia nefasta, causante de estragos en el socialismo español y, sobre todo, en España, país al que ha dejado convertido en el pordiosero de Europa.

El "zapaterismo" no está muerto en el PSOE, un partido que, a pesar de haber sido humillado en las urnas por los españoles, se resiste a abandonar esa forma de dirigir el partido y de gobernar, que nació como una esperanza de regeneración y como una reacción ante el hundimiento mundial de las izquierdas, pero que ha terminado siendo una de las peores enfermedades del socialismo mundial.

El "zapaterismo", rechazado masivamente por el pueblo español, después de su humillante derrota y de haber sido el causante directo de que el PP haya logrado el poder con mayoría absoluta, parecía estar ya preparado para ser enterrado en España, pero, a juzgar por los movimientos internos del PSOE, un partido que se niega a regenerarse e, incluso, a renovarse, parece que continuará vivo y construyendo la tumba final del socialismo español.

El "zapaterismo es, esencialmente, una forma de dirigir el partido y el gobierno en base al reparto de bienes y privilegios entre los suyos. Es una especie de "clientelismo" a gran escala, que utiliza el dinero público para ganarse la adhesión de aquellos a los que beneficia, empezando por sus propios militantes y cuadros, pero incorporando, también, al movimiento a colectivos que el partido coloniza y protege, como han sido los escritores y artistas de la ceja y la SGAE, los sindicalistas, los gays y las lesbianas, las feministas y los cientos de miles de familias alguno de cuyos miembros fueron generosamente colocados en el sector público. El "Zapaterismo" es, también, un radicalismo socialista con talante, una ingeniería social aguda aplicada con anestesia, cuyo fin es transformar la sociedad creando las condiciones necesarias para que los votos de una izquierda ampliada, subvencionada y dominante, siempre prevalezcan en las urnas y aseguren el poder.

Era una estrategia bien diseñada para triunfar y durar mucho tiempo, que cerraba los ojos ante la corrupción y perdonaba y otorgaba impunidad práctica a los gobernantes y gente influyente sus muchos errores y de abusos, entre los que destacan la utilización del dinero público para comprar voluntades y votos, la concesión de subvenciones, ayudas y ventajas a los amigos, la marginación, incluso ilegal y anticonstitucional, del adversario, la utilización de la Justicia y de l policía en beneficio del partido, el uso reiterado e intenso de la mentira como política de gobierno y una extensión forzosa de lo que ellos llaman "derechos", siempre orientados a beneficiar a sectores afines y colonizados para la izquierda. Sin embargo, cuando el despilfarro de Zapatero le cerró los grifos del crédito mundial y cuando la crisis impidió al Estado recaudar impuestos, todo el edificio se vino abajo con estrépito, causando a los socialistas una derrota humillante en las urnas, la peor de la etapa democrática.

El zapaterismo se expandió a través del tejido social español como un virus y llegó a infecta a capas y sectores que parecían inmunes, como banqueros, grandes fortunas, algunos colegios profesionales, amplios sectores de la Judicatura, funcionarios, enseñantes, etc., hasta que llegó la escasez de dinero y se produjo la debacle, ya que los antiguas apoyos, basados únicamente en el dinero y los privilegios, se volvieron hostiles cuando el partido no pudo asegurarles su dividendos y prebendas.

En la actual batalla para salir del foso, demasiados socialistas siguen adictos al "zapaterismo", practicando el engaño y negándose a reconocer culpa alguna en la derrota, atribuida por completo a la crisis. Los candidatos que contienden por el control del partido han sido cómplices directos de Zapatero y de sus errores y derrotas y no representan cambio alguno. Rubalcaba y Carme Chacón son dos claros discípulos del "zapaterismo", representantes ambos de dos generaciones socialistas que no han tenido la dignidad y la decencia de oponerse a los desmanes y abusos de Zapatero y de su gobierno, causantes de terribles daños y estragos a los españoles y a España, un país que, víctima de la mala gestión gubernamental, hoy se arrastra ante el mundo desarrollado como un pordiosero enfermo.

El "zapaterismo" ha arrebatado al PSOE lo que le quedaba de ideología y de principios, poniendo el partido al entero servicio del poder, único objetivo y única meta en la doctrina de ZP. Una vez perdido el poder, el "zapatrrismo", en buena lógica, carece de sentido y debía ser abandonado porque los españoles lo rechazan y es portador de fracaso y derrota, pero el partido, preso ya de esa estrategia de poder y privilegios, sigue abrazándolo, con lo que está cavando su tumba y apostando por convertirse, en el futuro, en un partido de segundo rango, minoritario dentro de la izquierda española.

Voto en Blanco


Rubalcaba, al igual que Zapatero, está delegitimado para dirigir el PSOE

A Zapatero le ha deslegitimado el pueblo español, rechazándolo, y a Rubalcaba lo han deslegitimado las urnas, donde ha recibido una severa derrota. Ninguno de los dos está capacitado, en democracia, para dirigir un partido que ha sido noqueado y que necesita levantarse de la lona y cambiar muchas cosas para poder volver a ser un partido útil para los ciudadanos y con opción de gobierno en España.

La falta de legitimidad de Zapatero y Rubalcaba es tan obvia que sorprende que el candidato recién vapuleado todavía aspire a ser secretario general de su partido. En cualquier país democrático y en cualquier partido decente, el rechazo de los votantes sería considerado un argumento supremo en contra, irrebatible.

Puede aducir Rubalcaba que el asumió la candidatura en momentos muy difíciles, cuando millones de españoles se sentían indignados y cabreados con Zapatero por haberles conducido hasta la pobreza, el desempleo, el endeudamiento y el inminente peligro de quiebra, pero ese argumento también falla porque si no es el único culpable de la derrota electoral del 20 de noviembre, lo que Rubalcaba no puede negar es que él fue el príncipal cómplice de Zapatero, como vicepresidente primero de su gobierno, en la actual tragedia de España.

El PSOE es un partido vertical, autoritario y, en algunos aspectos, totalitario, que es incapaz de desarrollar en su vida interna un auténtico debate, aunque sus militantes lo nieguen. Afirman creer en las primarias, pero el propio Rubalcaba se negó a someterse a ese proceso de selección cuando asumió la candidatura. Si sus militantes y cuadros, habituados a someterse a los criterios de los líderes para poder hacer carrera en el partido, se atrevieran a decir la verdad, reconocerían que el PSOE se encuentra ante uno de los momentos más graves de su historia, tras haber perdido cinco millones de sus votantes y ser considerado por buena parte de la opinión pública española e internacional como un partido corrupto, adicto a los privilegios y al dinero público y acostumbrado ya a anteponer sus propios intereses al interés general y al bien común.

Lo que el PSOE necesita es una perestroika, todo un proceso de cambio que le reconcilie con la libertad, la democracia, la verdad y el concepto de ciudadanía, ajenos a un partido que ha renunciado a la ideología y principios tradicionales de la izquierda con tal de mantenerse en el poder.

El PSOE, durante los dos últimos mandatos, comandado por Zapatero, ha mentido, manipulado, comprado votos con dinero público, protagonizado episodios de corrupción sobrecogedores, como los EREs falsos de Andalucía, alentado y fortalecido al nacionalismo más radical, al que se ha aliado en Cataluña y Galicia, convivido con los terroristas de ETA y protagonizado un desmantelamiento de España que ha arrebatado a nuestro país la prosperidad ganada, convirtiéndolo en una piltrafa que actúa como pordiosera desprestigiada en Europa y el mundo.

Cuando se han realizado todas esas "fechorías", cuando se ha abrazado el clientelismo como método de dominio, se ha mentido y se ha practicado una política que acogía en su seno la arbitrariedad y la corrupción, un partido auténticamente democrático y decente debe reconocerlo, pedir perdón y cambiar profundamente para volver a reconciliarse con la decencia y ser útil al ciudadano, cosas que el PSOE no ha hecho ni piensa hacer.

Lo que se está planteando ese partido no es una renovación, ni siquiera la refundación y regeneración que necesita como el aire que respira, sino un simple cambio de rostro para volver a las andadas. Unos dicen que Rubalcaba; otros que Carme Chacón, pero ninguno dice que hay que cambiar hasta el forro, que la vieja guardia, desde Felipe a Zapatero, pasando por Guerra, Chaves, Rubalcaba, Pepiño, Carme y otros centenares de rostros, todos comprometidos con los frustrantes gobiernos del pasado, ya son momias amortizadas que con sólo aparecer en público pierden votos y espantan voluntades.

Tomas Jefferson, que ha sido uno de los grandes demócratas de la Historia, no confiaba en los partidos políticos porque los consideraba incapaces de anteponer el interés general al particular. En uno de sus libros argumenta, con gran carga de verdad, que ciertos partidos que ya han cruzado la linea roja, anteponiendo sus intereses a los del pueblo, la regeneración no es posible y que esos partidos quedarían irremediablemente perdidos para la democracia.

¿Es el PSOE uno de esos partidos que ya no pueden regenerarse? A juzgar por el triste espectáculo que estamos contemplando, es muy probable que la respuesta sea "Sí".

Voto en Blanco


Gracias, Ángela Merkel

24.11.11 | 08:24. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Economía, Europa, Corrupción, España

De no haber sido por Ángela Merkel, a la que Zapatero llamó "fracasada", España, víctima de los errores y abusos del gobierno socialista, estaría hundida y habría padecido un espantoso "corralito", semejante al que sufrió Argentina en los años 2000, toda una tragedia financiera y humana. España le debe mucho a la alemana, pero nadie parece dispuesto a reconocerlo.

No son pocos los demócratas españoles que, asqueados por la escasa calidad ética y política de la democracia española, habrían votado a Ángela Merkel, el pasado 20 de noviembre, si en los colegios electorales hubieran encontrado papeletas con su nombre.

La clase política española, y todavía más la financiera, que en el caso español casi es lo mismo, pueden agradecer a Merkel que en su lucha para mantener el EURO haya sido coherente con sus propios intereses y en conjunto no les haya mandado al infierno, que es donde deberían estar. Es y hubiera sido fácil hacerlo. Con no aceptar que el BCE comprara los bonos soberanos y negarse a inyectar liquidez a las cajas de ahorros quebradas, en España se hubiera repetido el corralito argentino de los 2000, una catástrofe financiera y humana incalculable. Para cualquier demócrata ilusionado con un futuro mejor, es justo agradecer a la alemana su empeño por salvar el EURO y la ingente deuda española en los bancos europeos y mundiales.

Merkel vio hace tres años que los países europeos del sur, llenos de funcionarios inservibles, enchufados políticos y derroche enloquecido, con gobiernos mentirosos, despilfarradores e incapaces de adoptar medidas razonables, iban a "liquidar" el euro. Ante esa situación, en lugar de optar por abandonar un barco que ya por ntonces estaba gravemente averiado, decidió poner a Alemania al frente del timón para que la misma nación que tantas veces ha sembrado Europa de guerras y matanzas, esta vez fuese la salvadora.

El gran "mal" de España, Grecia, Italia y Portugal ha sido que el mundo “oficial” ha horadado y destruido al mundo “productivo”, al que, por culpa de su avaricia y afición al dinero prestado, ha dejado sin crédito, sin apoyos fiscales y sin territorio para crecer.

Ahora Alemania quiere invertir los términos hasta conseguir que el mundo oficial deje todo el protagonismo y el espacio al mundo productivo, una estrategia que chocaba de frente con los populismos (Berlusconi) y con los socialismos de raiz leninista (Zapatero, Sócrates y Papandreu), para los que el mundo privado productivo no vale nada y para los que nada existe salvo el poder del Estado. Por eso, gracias a Merkel, apayada por la Francia de Sarkozy, el FMI, Estados Unidos y los mercados, los peores sátrapas de Europa han sido expulsados del poder y sustituidos por tecnócratas o políticos que sí creen que la socución del drama está en inyectar poder y fuerza al mundo productivo.

Pero la intervención alemana en favor de los países mal gobernados y tramposos del sur no ha sido gratis. Esa política de sosten tendrá un precio que, bien mirado, también es positivo y saludable para los demócratas y amantes de una política más decente: los países pierden soberanía en favor de un gobierno europeo con poderes reales, con epidentro actual en Berlín y París. Muchos españoles pensarán que es un drama perder soberanía y depender de otros, pero, si se piensa bien, ese avance hacia la integración política europea es lógico y estaba ya contemplado en la creación de la Unión. Pero, para otros muchos la reflexión es más sencilla y brutal: mejor estar gobernados por alemanes trabajadores, solventes y demócratas que por gobiernos que han demostrado hasta el hartazgo su incapacidad, corrupción e insolvencia.

Voto en Blanco


Elecciones 2011: El PSOE ha sido cruelmente "fusilado" en las urnas

21.11.11 | 21:50. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, España

Tal como vaticinó y anticipó Voto en Blanco, el PSOE fue "fusilado" en las urnas por los ciudadanos españoles, que votaron masivamente en su contra. Lo ocurrido el domingo no fue tanto una gran victoria del PP como una gran derrota del PSOE. Los resultados finales fueron de 186 escaños para el Partido Popular, que gobernará con la mayoría más amplia de su historia, y 110 escaños para los socialista, que obtienen su peor resultado.

Voto en Blanco también afirmó en su día que la elección de Rubalcaba fue un profundo error porque el candidato, el principal cómplice de Zapatero en el desastre, era justo lo contrario de lo que la situación requería. El PSOE necesitaba a una persona nueva y ajena al desastre, pero elegió al principal cómplice de Zapatero y a un dirigente gastado y caducado. Leer el artículo publicado hace muchos meses, titulado Elegir a Rubalcaba como líder, un error fatal que puede costarle la vida al PSOE constata que el error socialista era previsible y se veía venir.

El rechazo al PSOE por su mal gobierno se plasmó en las urnas y fue menor de lo que pudo haber sido porque el núcleo duro del partido, compuesto por los fanáticos y los paniaguados que viven del dinero público, resistió y se atrincheró, a pesar de que la razón, la decencia y la realidad empujaban con fuerza hacia un intenso voto de castigo a la formación de Zapatero y Rubalcaba, culpable principal de las actuales desgracias de España, sobre todo del desempleo, la pobreza y el desencanto.

Los socialistas han perdido casi cinco millones de votantes, que se han repartido entre Izquierda Unida, la abstención, el voto en blanco y el apoyo al Partido Popular y a pequeños partidos, como UPyD, que crece hasta lograr 5 escaños.

Rubalcaba está hundido y Zapatero ni siquiera quiere comparecer ante su gente. El candidato ha pedido que se celebre un congreso para analizar el desastre y renovar la dirección, pero el PSOE necesita una terapia mucho más intensa para salir del foso de la derrota y reencontrarse con los ciudadanos, algo tan profundo como la refundación del partido, esta vez sobre bases éticas y democráticas, abrazando la regeneración y arrojando por la borda la corrupción, el sectarismo, la arrogancia, el abuso de poder, la arbitrariedad y el culto reverencial al poder como primer objetivo y fuerza motriz.

El primer análisis de la derrota, hecho por Rubalcaba, fue decepcionante y permite vaticinar que el PSOE seguirá hundiendose en el pozo de la degeneración y la derrota. No reconoció culpa o error alguno, no pidio perdón a los ciudadnaos por el enorme daño causado a España y aribuyó la derrota, exclusivamente, a la crisis, sin admitir la verdad sangrante de que los socialistas, con Zapatero a la cabeza, han gobernado el país de manera estúpida, arbitraria y peligrosa, llevándonos hasta el dolor del desempleo y la pobreza, hasta el borde del fracaso como pueblo.

Si el PSOE decide regenerarse, tendrá que tomar decisiones de una gran crudeza, en nada parecidas a las de Rubalcaba, empezando por jubilar y silenciar a las dos generaciones de dirigentes que han ostentado el poder en el partido. La presencia ante los ciudadanos de gente como Zapatero, Rubalcaba, Pepiño Blanco, Leire Pajín, Felipe González, Alfonso Guerra y todos aquellos que se "mancharon" con el mal gobierno durante las últimas décadas restara votos y generará rechazo en una España que tandará mucho tiempo en olvidar que fueron los socialistas los que arrebataron al país su prosperidad, su armadura ética y su futuro.

El PSOE ha sido el principal "activo" del Partido Popular, ganador de las elecciones con un número de escaños abrumador, el mayor en su historia. Zapatero le ha hecho la campaña a la derecha y con sus errores, estupideces y profundos daños causados a España ha empujado al PP hasta el gobierno.

Voto en Blanco


20 de noviembre: adios al PSOE en "el día de la nariz tapada"

El socialismo será expulsado hoy del poder en España. Será "el día de la nariz tapada", una jornada en la que millones de españoles acudirán a las urnas para poner fin al "Zapaterismo", toda una plaga para España, y lo harán votando a la oposición, representada por el Partido Popular, aunque ese partido no les convenza del todo. Nunca antes en la historia de la democracia española tantos ciudadanos acudirán a las urnas con la nariz tapada y conteniendo las arcadas como hoy, 20 de noviembre. Sin ilusión por un PP que se parece al PSOE en demasiados aspectos y que ha demostrado muchas veces su alejamiento de la democracia, millones de españoles le votarán para asegurarse que el socialismo de Zapatero y Rubalcaba, el que ha arruinado y degradado a España, sea erradicado sin contemplaciones.

Un lector de Voto en Blanco decía recientemente en un comentario:

"Me cae bien Rosa Diez, simpatizo con casi todo lo que dice y en un sistema de listas abiertas no me importaria ponerle una cruz a su nombre. Ocurre, sin embargo, que aqui y ahora, de lo que se trata por encima de todo, al menos en mi opinión, es de desalojar del poder a los que nos han llevado a la ruina economica y moral, a la ruptura y el enfrentamiento, a la miseria y al paro de mas de 5 millones de españoles. O sea al PSOE. ¿Alguien se imagina otros 4 años de gobierno socialista, presidido esta vez por RbC?. De horror y pesadilla.

Y dados los desafios que se le van a plantear en la proxima legislatura al nuevo gobierno, en particular los planteamientos sediciosos de los nacionalismos vasco y catalan y la lucha contra el paro y la situación economica, creo que este deberia contar con un apoyo parlamentario lo mas amplio y contundente que sea posible.

Por tanto votaré util al PP. Con la nariz tapada, pero votaré al PP."

La postura de este ciudadano es compartida por millones de españoles, que acudirán a votar con la nariz tapada, conscientes de que la principal prioridad en la España destrozada que nos deja Zapatero es sustituir el nocivo socialismo por un gobierno fuerte que intente sacarnos del foso de cieno, de desempleo y de pobreza.

¿Representa el PP la solución a los problemas de España? Ciertamente no porque el PP es casi tan ajeno a la verdadera democracia como el PSOE y ha demostrado con creces, en los últimos años, en algunas ciudades y comunidades donde gobierna, que también está alejado del ciudadano, que practica el despilfarro, que se endeuda, que ama los privilegios para la casta política y que convive fácilmente con la corrupción y el abuso de poder.

La solución verdadera de España pasa, necesariamente, por una refundación del sistema, sustituyendo la actual dictadura de partidos por una democracia real en la que los ciudadanos tengan el peso que les corresponde, los poderes básicos del Estado funcionen con independencia y libertad, exista una sociedad civil libre y no ocupada por los partidos, como la actual, y los partidos y los políticos estén sometidos a controles, frenos y contrapesos, en lugar de la sucia e indecente impunidad que disfrutan en el presente.

La gran pregunta que se hacen millones de ciudadanos es si conviene afrontar en estos momentos la reforma del sistema o si, por el contrario, es más urgente expulsar del poder a los que nos han hundido y sustituirlos por un partido que, aunque esté plagado de carencias, sea capaz de enderezar la economía y sacarnos del foso pestilente al que nos ha arrojado Zapatero.

El comentarista de Voto en Blanco citado al pricipio es de los que cree que la prioridad es expulsar al PSOE e intentar salir del foso, pero otros demócratas se negarán a acudir a las urnas con la nariz tapada y optarán por el voto en blanco, la abstención o por votar a formaciones políticas minoritarias, como Ciudadanos en Blanco o UPyD, que son profundamente críticas con el sistema y prometen regeneración y decencia.

Las dos opciones son aceptables. Lo único inaceptable para un demócrata actual en España es votar de nuevo a los verdugos.


Nuestros políticos no rectifican y siguen en la inmoralidad que nos ha llevado hasta la crisis

18.11.11 | 17:02. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, España

No han aprendido nada de la crisis. Quieren que todo vuelva a ser como antes. Ni siquiera creen que el mundo debe ser mejorado. Nuestros políticos no rectifican y siguen despilfarrando y cometiendo los mismos errores que nos han llevado hasta el desastre. Nada de renunciar a privilegios propios, nada de austeridad. Las pensiones y los sueldos del pueblo son congelados o reducidos, pero sus pensiones están intactas, al igual que sus privilegios. La campaña electoral de 2011 no es ni la mitad de austera de lo que debiera ser. Los candidatos utilizan jets privados para desplazarse y los mítines se llenan de gente llegada en autubuses, a los que se les compensa con regalos, todo pagado por el Estado, por nuestros impuestos. Siguen golfeando... como siemre. Son incorregibles. No valen nada.

Los últimos estertores del PSOE demuestran hasta más allá de toda duda que la clase política actual es deficiente, inmoral y ajena al ciudadano, a la democracia y a la decencia. La despedida del PSOE está siendo vergonzosa: dejan la caja vacía para que los sucesores no tengan recursos, falsean las cuentas para eludir la responsabilidad de haber arruinado a los ciudadanos, otorgan las últimas subvenciones a los suyos, nombran a su gente para que ocupe todos los puestos disponibles en los organismos públicos, incluso en aquellos órganos reguladores que deberían ser independientes, practican recortes en sanidad, educación y servicios básicos, pero se niegan a ser austeros y a cerrar las ruinosas televisiones públicas, sin renunciar a uno solo de sus privilegios inmerecidos, sin que dimitan los corruptos, despidiéndose de la bonanza del poder con mariscadas.

Ese es el comportamiento que nos ha llevado a la actual crisis mundial, causada no por los abusos de los banqueros, sino por la falta de control de los políticos, que estaban obligados a controlar la economía y no lo hicieron, por el despilfarro de los gobernantes, que prefirieron endeudarse hasta la locura antes que introducir mecanismos correctores y de austeridad, que no fueron capaces de adoptar medidas impopulares que eran imprescindibles, porque su prioridad siempre fueron los votos, nunca el bien común.

Nada ha cambiado para ellos, ni en la izquierda ni en la derecha, aunque todo haya cambiado para los que sufren el desempleo masivo, la pobreza y la pérdida de la alegría y la confianza. Los mismos comportamientos que nos han llevado hasta el desastre siguen vigentes porque nuestros políticos no son capaces de reconocer que el mal está en ellos mismos y que el origen de casi todos los males actuales está en el fracaso del liderazgo político en nuestro mundo. No están dispuestos a renunciar a sus privilegios, ni a prescindir de juguetes superfluos tan incosteables como las televisiones públicas, ni a ser ejemplos en los que los ciudadanos puedan mirarse. Ni siquiera piensan en que el mundo tiene que cambiar porque el que ellos han construido es ya inservible y ha muerto plagado de injusticia y suciedad. Para desgracia nuestra, sin imaginación ni grandeza, siguen soñando con el retorno del consumo, del ladrillo, de los impuestos que les hacen nadar en la abundancia, en poder regresar pronto al poder, con un Estado de nuevo atiborrado de dinero.

Son incorregibles y ni siquiera tienen ya espacio en su podridas mentes para la utopía y el sueño de la justicia.

Durante los largos años de bonanza nunca aprendieron a gobernar y sólo supieron utilizar el dinero para dominar. Daban subvenciones y ayudas a sus amigos y marginaban a sus adversarios; entregaban los cargos públicos a sus correligionarios; colocaban a los amigos del partido en puestos oficiales y legislaban según convenía al partido, no a los ciudadanos. Nunca tuvieron escrúpulos a la hora de recibir comisiones, de trucar concursos, de falsear oposiciones y pliegos de condiciones. Se comportaron como corruptos, como auténtidos manirrotos arrogantes y quisieron convencer a todos los ciudadanos de que había que estar con el poder porque fuera del Estado solo había frió, escasez y sufrimiento. Fueron unos auténticos bellacos y fue ese comportamiento sucio el que nos llevó hasta la actual crisis, mas ética que económica, hija del abuso y de la injusticia, consecuencia de pésimos gobiernos, de haber creado un mundo sin inteligencia ni esfuerzo, de haber fabricado ciudadanos embrutecidos y manadas de hombres que debían ser libres, convertidos por el poder político bastardo en rebaños torpes y sometidos.

Voto en Blanco


Zapatero y su "Manual Insuperable" para destruir un país

16.11.11 | 08:22. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

No existe en el mundo un dirigente político que haya causado más daño a su país, en menos tiempo, que Zapatero. Los estragos causados por Zapatero y los despojos de la España del presente demuestran el inmenso alcance de la "fechoría" perpetrada por el líder socialista español, el cual podría ganar fama mundial escribiendo el manual perfecto para destruir una nación en tiempo record, desde el poder político.

Malos ejemplos como el de Zapatero, que exhibe ante los sufridos ciudadanos toda la arrogancia, la torpeza y el egoísmo antidemocrático de un líder político que antepone sus intereses y los de su partido al bien común, acelerán el estallido de la segunda y definitiva fase de la Tercera Guerra Mundial, de la que ya se están librando los primeros combates en todo el mundo, consistente en una rebelión de ciudadanos contra sus gobiernos. Cada día hay más ciudadanos hartos de soportar en el poder a ineptos, corruptos y hasta a delincuentes que, con una desfachatez sobrecogedora, empobrecen a sus países, destruyen la convivencia, liquidan la esperanza, hipotecan el futuro, despilfarran, se endeudan irresponsablemente y legislan una y otra vez, sin misericordia, contra los intereses de sus respectivos pueblos.

Zapatero heredó en 2004 una España que era mundialmente admirada por su crecimiento constante y por su vigor económico, pero en unos pocos años ha llenado el país de desempleados, nuevos pobres y jóvenes que no encuentran trabajo y tienen que emigrar, Zapatero, al que ya muchos españoles señalan como el peor gobernante desde los tiempos del rey felón Fernando VII, ha apoyado al nacionalismo más excluyente, ha alimentado la desintegración, ha endeudado al país hasta límites graves, ha despilfarrado, ha creado un Estado corrupto y minado por el amiguismo y la la arbitrariedad política y ha acabado con la democracia, la esperanza y la alegría.

Lo peor del "Zapaterismo" es que, a pesar de sus estragos reales, una masa importante de españoles, fanatizada y sin conciencia, sigue apoyándole y se manifiesta dispuesta a votarle, prolongando así la terrible agonía que padece España bajo el mandato de ese sátrapa inepto.

El caso de Zapatero será estudiado en las escuelas de formación política, escuelas de negocios y facultades de estudios jurídicos, políticos y administrativos como un caso insuperable de destrucción rápida y profunda de una nación. La demolición de España liderada por Zapatero es completa y tan profunda que abarca no sólo las estructuras económicas, políticas y sociales del país, sino también la vigencia de los grandes valores, la esperanza, la confianza y la fe de los ciudadanos en la democracia y en sus dirigentes, hasta el punto de que, probablemente, no existe en todo el conjunto de países que integran la OCDE un país que rechace con más intensidad que España a su clase política dirigente, un fenómeno no menos insólito si se tiene en cuenta que España era, hace apenas una década, el país de Europa que más ilusión tenía por la democracia y el proceso de unidad europeo.

Tras los estragos de Zapatero, España se está transformando en un país sin esperanza, que mira desconfiado a sus dirigentes y que contempla el futuro sin alegría, frustrado porque su masivo rechazo al dirigente inepto que les conduce hacia la perdición no tiene consecuencias, ya que Zapatero, pese a contar con un 80 por ciento de rechazo popular, sigue aferrado al poder, negándose a dimitir.

El PSOE, lejos de reconocer los daños causados a España por Zapatero y pedir perdón, ha cometido el grueso error de designar como candidato a su principal cómplice, Alfredo Pére Rubalcaba, un político oscuro que llevará al socialismo español hasta una humillante derrota.

La sustitución de Zapatero por Rajoy será un remedio temporal y parcial porque los estragos han sido tantos y tan profundos que lo que España necesita para salir del foso es una profunda reforma de su política, de los partidos y de las leyes.

Voto en Blanco


No basta con considerarse "responsable"; hay que pagar por ello

14.11.11 | 17:22. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Zapatero se ha autoinculpado al considerarse el principal "responsable" del fracaso económico de España, plasmado en cinco millones de desempleados y más de diez millones de pobres. Rubalcaba, obligado por los hechos, también se ha considerado "corresponsable". Son dos buenos gestos, con los cuales quieren dar por cerrado el capítulo de "estragos" a España que ellos han causado, pero son gestos insuficientes para una sociedad democrática y decente. En política democrática rige el principio de que "el que la hace la paga" y no basta con considerarse responsable sino que también hay que pagar por ello.

Existe una "responsabilidad política" que en las democracias funciona con la dimisión del que ha cometido el error. En España, donde la impunidad política es casi absoluta, ni Zapatero ni Rubalcaba han dimitido. Podrían haberse contraído también otras responsabilidades en el plano del derecho penal, pero son dudosas porque la ley, en España, ha sido configurada para que los poderosos sean impunes y los débiles sean aplastados. Lo que está fuera de toda duda es que tanto Zapatero como Rubalcaba y el resto de la cúpula del "Zapaterismo" deben pagar políticamente por el daño que han causado a España y a los españoles.

Pagar significa dimitir y, si no lo hacen, ser castigados por sus propios partidos. Si eso no ocurre, como es probable en una España donde los grandes partidos políticos nunca fueron democráticos, es el electorado el que debe castigarlos con saña. En buena ley, si España fuera un país poblado por ciudadanos y no por una inmensa manada de borregos esclavos, Rubalcaba no debería recibir ni un sólo voto, ni siquiera los de sus familiares y amigos, porque ese castigo lo dicta la decencia democrática y la ortodoxia ética.

Zapatero, en buena ley y si la democracia fuera real, no debería abandonar el poder para incorporarse como miembro al Consejo de Estado y recibir indemnizaciones, dos pagas, una de ellas vitalicia, y una oficina a su servicio, con funcionarios y presupuesto incluidos, hasta el fin de sus días. La justicia democrática exige para él una condena pública y sonada y una retirada sin honra ni recompensa.

¿Que mérito ha acumulado Zapatero para recibir esos premios de los españoles? Ninguno. Otorgarle esos premios significa reconocer dos cosas: que España no es una democracia y que la casta política es una élite dictatorial y corporativista que impone su criterio a los del ciudadano y a los dictados de la democracia y protege a sus miembros, incluso cuando alguno de ellos, como es el caso de Zapatero, ha gobernado mal y causado al país daños terribles, posiblemente irreparables.

Voto en Blanco


Retirar la publicidad a los medios de comunicación indignos

13.11.11 | 07:13. Archivado en Medios de Comunicación, Corrupción, España

No son "indignos" únicamente los medios de comunicación que difunden basura. También lo son aquellos que silencian información al ciudadano y se ponen al servicio de los partidos, reforzando la mentira y la manipulación. También a esos medios habría que retirarles la publicidad. El silencio mediático ante la inmensa corrupción que inunda España, ante el abuso del poder político y las agresiones a la democracia constituyen una iniquidad que los ciudadanos deberían castigar con el boicot y el desprecio.

Algo positivo y hermoso está sucediendo en esta España atribulada y víctima de la más terrible de las crisis: algunos anunciantes de alto nivel están retirando su publicidad de un determinado programa de la televisión basura porque, sin moral ni decencia alguna, invitó, pagó y entregó la pantalla, con millones de televidentes al otro lado, a la madre del delincuente "el cuco", implicado en el crimen de Marta del Castillo, para que mintiera a mansalva y embaucara un poco más a los pobres españoles.

'El Corte Inglés' y 'Mercedes' son las dos últimas grandes firmas que se unen a las 21 marcas que han retirado anuncios del programa "La Noria", de Tele 5. Otras marcas que se ha "retirado" de la basura son Campofrío, Puleva y President, Bayer, Panrico, L'Oreal, Nestlé, Bayer y Vodafone.

Esa retirada de publicidad a los programas basura de la televisión española, en los que Tele 5 tiene gran experiencia y ventaja, es una gran noticia, abre una gran esperanza y representa, probablemente, uno de los muchos síntomas de regeneración que, poco a poco, se están abriendo camino en esta sociedad, cansada de políticos ineptos, de chorizos y de delincuentes de todo tipo que, con más o menos impunidad, campean por el país atiborrados de poder y de privilegios, destrozando valores y minando la armadura ética de nuestra sociedad.

Pero la penalización no debe detenerse en la televisión basura. Las empresas con responsabilidad social y decencia deberían también retirar su publicidad de las televisiones y emisoras públicas que mienten al ciudadano, que confunden y desinforman porque no están al servicio de la verdad, ni de los ciudadanos, sino de los gobiernos y partidos políticos dominantes. Esos medios, por eludir la obligación constitucional de informar verazmente al ciudadano y por formar parte del aparato de propaganda de los partidos gobernantes, deberían ser castigados sin publicidad por toda empresa que tenga principios, que crea en la responsabilidad social y que se sienta obligada a devolver a la sociedad parte de lo que recibe de ella.

¿Qué diferencia hay entre publicitar un programa basura de Tele 5 o un programa propagandístico de Canal Sur, por citar un ejemplo de televisión sometida al partido socialista, como podrían citarse otras sometidas a la derecha? Para muchos observadores y analistas, las manipulaciones y mentiras de la mayoría de las televisiones públicas son mucho más graves que la televisión basura que producen y difunden las cadenas privadas, entre otras razones porque al ser públicas tienen más obligación de ser ejemplares y cumplir con los mandatos constitucionales y, además, porque esas cadenas oficiales las pagamos los mismos ciudadanos que padecemos los efectos demoledores de sus engaños, silencios y tergiversaciones.

Voto en Blanco


¡Viva la utopía! Sin reconquistar la utopía, España nunca abandonara la pocilga

Algunos ilusos creen que cambiando de gobierno cambiarán las cosas y que la antigua prosperidad retornará. Los pobres desgraciados no saben que la prosperidad ha muerto porque antes murió la utopía y que la mayor canallada atribuible a nuestro actual gobierno (y a nuestra clase política en general) no es haber arruinado el país, sino haber asesinado todo resto de utopía y haber convertido España en una tierra sin esperanza.

De la esperanza nace la utopía, que es "el proyecto de una sociedad ideal". La utopía es lo mejor de la historia y lo más grande del hombre. Cuando existe, está dentro de nosotros y se nutre de lo mejor de nosotros. Cuando no existe, deja un vacío inmenso en el alma y suele generar esclavitud y bajeza.

El punto de partida de la utopía es la disconformidad con la sociedad en que se vive y una valoración alta de valores éticos fundamentales, como la justicia, la verdad y otros. La utopía es auténtica cuando anima a los humanos y cuando prende en la sociedad, generando compromiso activo y convirtiéndose en fuerza transformadora.

La utopía ha sido el gran motor de la Historia. La modernidad y sus revoluciones despertaron y fortalecieron la esperanza, el entusiasmo y la utopía, que es hija de ambos. El comunismo, el liberalismo, el cristianismo y otras doctrinas prometieron crear hombres más perfectos, a través de la utopía, pero todas esas ilusiones y entusiasmos perecieron en el último cuarto del siglo XX. Nuestro tiempo presente parte del principio de que las grandes utopías han fracasado, desde el cristianismo al comunismo, pasando por el liberalismo y otras religiones e ideologías. Esa es la terrible base de la filosofía postmoderna. La postmodernidad es portadora de un pensamiento débil y de corta dimensión, pleno de vulgaridades, sin ideologías, sin utopías, sin grandes metas, anclado en el día a día, creador de hombres pequeños y alicortos, incapaces de volar alto, más preocupados del colesterol que de la Justicia y la libertad, habitante de un minúsculo mundo de mediocres, hedonista e insolidario.

Trasladado a la política real española, la postmodernidad engendra gente como Zapatero, su gobierno y la pobre oposición de derecha: sin ideologías ni grandes metas, seguidores del relativismo, con pocos criterios firmes, generadores de un pensamiento fragmentado e insolvente, carentes de principios sólidos, hasta el punto de que, dentro del gobierno, es fácil convivir con la corrupción, la mentira, el despilfarro, el engaño y hasta el avance del desempleo, la pobreza y la ruina de toda una nación, sin que nada de eso parezca demasiado importante, sin que ni siquiera pidan perdón los creadores de tanto sufrimiento y fracaso.

Es el reino de las cloacas, la antítesis del reino de la democracia. En el primero reina lo oscuro y caben la mentira y la trampa, porque lo importante es el final. Sus practicantes afirman que lo verdaderamente importante es lo que se consigue y que el fin siempre justifica los medios, mientras que la democracia es justo lo contrario, un reino presidido por la transparencia, con reglas, valores y principios destinados a generar verdad, transparencia y una sociedad esperanzada y utópica.

Ante el desesperante y degradado presente, sólo cabe ser revolucionario y aspirar a un cambio que nos devuelva la utopía. Si toda revolución es un cambio de paradigma, el deseo de cambio, la crítica y la lucha contra un sistema ajeno a la utopía, que no responde a las necesidades del mundo y que está diseñado para extraer del ser humano lo peor (odio al adversario, envidia, rapiña, hipocresía, corrupción, etc.) es un deber revolucionario de todo ser humano que no haya caído todavía en la degradación.

Un sistema que produce desempleo estructural, injusticia y desigualdad creciente tiene que ser cambiado. Un gobierno que, en lugar de impulsar la sociedad y generar esperanza y felicidad, siembra su territorio de pobreza, desesperación, injusticia y tristeza tiene que ser derrotado y erradicado. Todo sistema y todo gobierno que no generen esperanza y utopía debe ser combatido por el hombre libre y utópico.

Si estas reflexiones son correctas, entonces la única opción del ciudadano en la España actual es luchar contra el sistema vigente y sus defensores, empleando todos los recursos pacíficos y cívicos posibles, siendo implacables con los habitantes de las cloacas, con los asesinos de la utopía, con los que, desde el poder, han generado y generarán siempre, porque su naturaleza es así de miserable y egoísta, desesperación, injusticia y desgracia.

Voto en Blanco


La "equidistancia" es injusta

09.11.11 | 13:17. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España

Los estrategas socialistas, desesperados ante el avance de la derecha y el hundimiento de sus propuestas a la sociedad española, aconsejan a sus activistas y propagandistas que defiendan la equidistancia en todos los escenarios, una tesis que les beneficia porque condena y culpa a los dos grandes partidos por igual de los actuales males de España y aprovecha ese resquicio engañoso para resucitar y alentar el viejo odio a la derecha.

Muchos de nosotros hemos analizado tesis y argumentos sobre la equidistancia en los boletines que leen los militantes cualificados y cargos del PSOE. Según los estratega socialistas, esa tesis, cuyo principal objetivo es cercenar toda esperanza en un cambio positivo que provenga del PP, puede detener la sangría de votos de la izquierda y restar muchos votos a la derecha.

Aunque la equidistancia parte de posiciones que pueden parecer correctas, porque es cierto que los dos grandes partidos españoles tienen graves carencias democráticas y se parecen mucho en asuntos tan claves como la convivencia con la corrupción, el culto a la partitocracia, la distancia que les separa de la democracia y de los ciudadanos, el amor a los privilegios y el gusto por la financiación pública, la equidistancia es una ruindad porque equipara a los socialistas, que nos ha llevado hasta la ruina y el desastre, con un Partido Popular que, aunque ha gobernado en algunas regiones españolas, no tiene la misma responsabilidad, ni mucho menos, en el actual drama de España.

Dos de las líneas argumentales favoritas de la equidistancia son que la crisis afecta a todo el mundo por igual y que fue el gobierno de Aznar, con su intensa apuesta por el ladrillo, el mayor responsable del actual drama, pero se trata de argumentos mendaces porque ignoran muchas verdades, entre ellos que los socialistas, al heredar el modelo del PP, no solo no hicieron nada por cambiarlo sino que sacaron pecho e hicieron el ridículo vanagloriándose de que habíamos sobrepasado a Italia y que pronto alcanzaríamos a Francia y Alemania. También olvidan que España, al llegar la crisis, estaba más preparada que otros países para adoptar medidas y hacerle frente al drama, como hicieron Alemania, Francia y otros, países que crecen y torean el drama con dignidad, pero que el inepto Zapatero optó por ignorar el problema, por mirar hacia otro lado y por despilfarrar y endeudarse hasta el tuétano, convirtiendo a España en un país arruinado y golpeado por la crisis más que cualquier otro en Occidente.

Existe un principio, inamovible y básico en Justicia, según el cual la responsabilidad es proporcional al poder. En España, quien ha tenido el poder del Estado y todos sus recursos en la mano ha sido el PSOE, desde el presupuesto nacional al Boletín Oficial, el poder de legislar, la policía, el ejército y las legiones de funcionarios y asesores al servicio del gobierno. El lógica, pues, que se le culpe con justicia de los desastres actuales de España.

La equidistancia tendría sentido en el año 2015, cuando, después de una legislatura bajo el gobierno de Rajoy, los problemas de España no se hubieran solucionado, pero ahora, simplemente es un ruindad diseñada por estrategas desesperados de una izquierda que teme la venganza del mismo pueblo al que ha arruinado y hecho infeliz.

Muchos demócratas votarán en blanco, emitirán votos nulos de reprocho o se abstendrán conscientemente porque creen que lo que España necesita no es un cambio de gobierno sino un cambio de sistema, concretamente una refundación de la democracia de la que surja una política decente, un sistema equilibrado y un poder político sin impunidad ni arrogancia, sometido a los severos controles de la ley, de las instituciones, de la prensa libre y de los ciudadanos. Sin embargo, otros ciudadanos, conscientes de que el cambio es urgente porque el PSOE nos conduce directamente hacia el precipicio, votarán a Rajoy con la esperanza de que su gobierno robe menos, adelgace el Estado y conduzca con más tino y sabiduría la economía española.

Conozco a muchos demócratas que votarán a la derecha, tapándose la nariz y sin renunciar a sus ideas, anhelos y lucha por una democracia mejor. Lo harán contra el PP, pero le darán una oportunidad a España para que un gobierno distinto la saque del foso.

Lo que no tiene explicación desde la democracia y la decencia es votar a los mismos que nos han arruinado, desprestigiado, hundido y sumido en el desempleo masivo, la desesperación, la desconfianza y la tristeza. Al PSOE sólo se le puede votar en estas elecciones desde el fanatismo enfermo, desde la ceguera ideológica o desde el egoísmo más agudo, quizás porque el socialismo representa para ellos seguir chupando de la ya agotada teta del Estado. No hay otra explicación.

Voto en Blanco


Debate electoral 2011: una confrontación pobre y desilusionante

08.11.11 | 08:03. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, América Latina, España

Los españoles asistieron anoche a un remedo de debate, mediocre y decepcionante, que refleja con toda crudeza no sólo la baja calidad de la democracia española, sino el surrealismo y el esperpento del sistema. Rajoy quiso presentarse ante los ciudadanos como un estadista, pero fracasó porque no supo entusiasmar, ni siquiera interesar con sus propuestas vagas y poco atractivas. Rubalcaba, por su parte, quería desestabilizar al adversario y destruir su discurso, recurriendo a lo que él sabe hacer mejor: lanzar insidias y desacreditar al oponente.

El resultado fue un bodrio desilusionante y mediocre que en lugar de incrementar la confianza de los españoles ante el futuro, incrementó la preocupación al descubrir que el futuro de España, un país en profunda crisis y casi destruido por el gobierno de Zapatero, está en manos de políticos de segunda.

Rubalcaba, quizás fascinado por el agresivo estilo de la periodista Ana Pastor, de Televisión Española, que logró acosar y sacó de quicio a algunos dirigentes de la derecha con sus entrevistas, asumio el mismo papel y quiso desestabilizar a Rajoy, lanzándole insidias, mintiendo y minando su credibilidad. Rubalcaba no paraba de repetir la frase "creo que usted hará...", mediatizando así su discurso. Fue demasiado agresivo y eso puede costarle caro. Rajoy aparecía ante las cámaras como un tipo de pocos recursos, casi agobiado por su contrincante, pero empeñado siempre en mantenerse sereno y educado.

Rubalcaba cometió un grave error estratégico al plantear el debate dando a Rajoy como ganador en las próximas elecciones y futuro presidente, un posicionamiento que fue visible en toda la discusión. Rajoy, que tuvo una oportunidad de oro para proyectar un perfil sólido de estadista y ganarse a los desesperados españoles con un programa ilusionante y ambicioso, proyectando luz al final del túnel, no supo hacerlo. Técnicamente, lo más importante del debate fueron las ausencias. Por decisión de los dos grandes partidos, al pueblo español se le negó el derecho constitucional a ser informado al haberse pactado que no se hablaría del tema que más preocupa a la sociedad, la corrupción, ni de otros que también obsesionan al electorado, como los desahucios, los privlegios de la casta política y la casi impunidad de los políticos corruptos que cometen fechorías.

Uno y otro dijeron lo que ya se sabía y lo que muchos esperábamos que iban a decir. Únicamente una novedad en el debate: el Estado subvencionará la Seguridad Social de los nuevos empleados en "todas las empresas de menos de 50 trabajadores", "cien por cien el primer año, 75 el segundo y 50 y 25" para los siguientes.

El alma del debate fue un desastre. Al vergonzoso silencio pactado sobre grandes temas que preocupan al ciudadano hay que añadir un lamentable culto al pasado. Los dos candidatos se presentaban ante los ciudadanos como emisarios de un pasado ya conocido que como dirigentes de un futuro distinto. Rubalcaba, que huye de Zapatero y de su obra, de la que es responsable, como alma en pena, es un político que ya se quemó en la etapa de los GAL y de la gran corrupción de Felipe González, ´que le acompaña en sus mítines robándole protagonismo. Rajoy, para demostrar su solvencia ante los españoles, no tiene mejor argumento que rememorar lo que hizo el gobierno de Aznar.

No creo que ninguno de los dos ganara de manera contundente, ni que el debate haya servido para inclinar a los indecisos de un lado o del otro. Lo único claro es que, tras el espectáculo pobre y deprimente ofrecido a los angustiados ciudadanos de España, quedaron derrotados el bipartidismo y la esperanza.

Voto en Blanco


El "Mitin" de las momias

05.11.11 | 11:04. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Andalucía, España

El PSOE ha convocado hoy, sábado, en Sevilla, territorio vital para sus intereses, a sus más viejas y temibles momias, probablemente para que ganen votos y resalten con sus conjuros el miedo a la derecha, gran argumento en esta campaña electoral de una izquierda que sí está paralizada por el pánico al fracaso y a que su primera derrota en Andalucía desde la muerte de Franco ponga fin a una etapa de dominio socialista e inaugure una era de dificultades en la que resulte imposible nutrir generosamente, con fondos públicos, a sus cientos de miles de enchufados, paniaguados, militantes, familiares, cómplices y amigos.

El mitin se celebrará bajo el lema "La fuerza del sur", pero, a juzgar por su ambiente y protagonistas, debería denominarse "El conjuro de las momias". Cuando las encuestas predicen un serio revés socialista en Andalucía, comparecerán ante un público ferviente, en la ciudad de Dos Hermanas, cuna de pasados despliegues y éxitos socialistas, las momias más acreditadas del partido: Felipe González, Alfonso Guerra. Alfredo Pérez Rubalcaba y José "Pepe" Griñán, todavía "dueño" de Andalucía. El serio riesgo de perder las próximas elecciones flotará en el ambiente e inyectará dramatismo en una asistencia acostumbrada al triunfo e inquieta porque su etapa de dominio declina.

Rodeados de fanatizados, de gente atiborrada de propaganda e incapaz de discernir y de muchos paniaguados que viven del erario público, los viejos pastores socialistas, ya viejos y fondones, volverán a asustar a las ovejas con el miedo a que llegue el lobo de la derecha, ocultando el hecho trágico y cierto de que el más feroz lobo que ha padecido España en las últimas décadas es el del socialismo, el mismo que ha dejado el país en la ruina y la derrota, tras llenar las calles y plazas de desempleados, nuevos pobres y gente triste y asustada.

Cuando un partido se ve obligado a recurrir a sus más viejas momias para meter miedo, escondiendo a sus jóvenes, es porque está vinculado al pasado y desligado del presente, del futuro y de la realidad.

El Dos Hermanas, quinta ciudad andaluza por su población, Rubalcaba va a conseguir el "milagro" de juntar a Felipe González y a Alfonso Guerra, dos viejos "amigos" seriamente enemistados, que se unen en torno a un Rubalcaba deprimido por la amenaza de derrota para ver si entre los tres logran levantar la moral de los militantes y votantes del PSOE, que andan desmoralizados y con el estigma del fracaso marcado en la frente.

Felipe González se ha movilizado en esta campaña y será la estrella de Rubalcaba, que no quiere ni oír hablar del chamuscado Zapatero. Dicen que González interviene en la campaña no sólo para apoyar a su amigo Alfredo, sino también porque si en España no gobiernan "los suyos" perderá posiciones como asesor de empresas y abridor de puertas para negocios internacionales, que es a lo que se dedica.

La presencia de Alfonso Guerra en Dos Hermanas tiene otras lecturas. Ya es mayor y debería retirarse para dejar sitio a miles de socialistas jóvenes que se sienten frustrados porque los viejos jamás se marchan, pero Alfonso no sabe vivir al margen del presupuesto. No en vano sigue en coche oficial desde finales de los años 70, casi cuatro décadas viviendo a cuerpo de rey del presupuesto nacional. En los últimos años ha jugado a ser crítico, pero aquellas críticas resultaron una farsa. Se pronunció "prudentemente y en voz baja" contra la negociación con ETA, contra las concesiones al nacionalismo y en otros asuntos conflictivos, pero a la hora de la verdad votó con su partido en el Congreso, demostrando su verdadera esencia y pensamiento.

Alfonso y Felipe son dos maestros en el manejo del miedo. Se presentarán ante sus partidarios como descamisados y como salvadores de los humildes, pero esconderán que ya son millonarios, que no saben vivir al margen del lujo y que esconden en sus mochilas los mismos instrumentos que han utilizado siempre para ordeñar al rebaño. Esgrimirán el mismo argumento que utilizan desde los años 70, el de la maldad intrínseca de la derecha, pero olvidarán la verdad: el verdadero miedo lo dan los que prometían el pleno empleo y han dejado 5 millones de parados, muchas trampas sin pagar y ahora se van con los bolsillos suyos y de sus amigos llenos, sin resignarse a que su "fiesta" se acabe.

Voto en Blanco


Rajoy - Rubalcaba: un debate falso y trucado

03.11.11 | 09:36. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España

El debate Rajoy-Rubalcaba del próximo lunes será un debate antidemocrático y falso, no sólo porque se han medido y pactado todos sus temas y métodos, sino porque tres de las mayores preocupaciones actuales de los españoles quedarán al margen, por expresa voluntad de los dos grandes partidos políticos. No se hablará de la inmensa ola de corrupción que infecta a España, ni de los privilegios inmerecidos de la clase política, ni de la impunidad y falta de castigo para los cargos políticos que practican la corrupción y roban al erario público. Es un debate tan poco democrático que quizás merezca el boicot activo e indignado de los demócratas y de los españoles decentes.

Rubalcaba y Rajoy mantendrán un "cara a cara" el lunes próximo, en televisión. Durará 90 minutos y el tema central será la economía, pero se hablará también de asuntos sociales y democracia, sin entrar de lleno en la corrupción y en los escándalos que han sacudido y hundido a España en los últimos años. Será el único debate entre los dos candidatos previo a las elecciones del 20 de noviembre, pero será un debate falseado donde el gran tema de la España actual, el de la corrupción galopante que inunda el Estado, estará ausente.

La negociación entre los equipos de los candidatos fue tan dura que estuvo a punto de romperse en la tarde del 2 de noviembre. Al final se salvó, pero a cambio de constreñir el debate y encorsetarlo para que la verdad no pueda emerger y los españoles puedan ser mejor engañados.

Ni el PP ni el PSOE están dispuestos a hablar de los muchos casos de corrupción que les afectan porque ninguno de los dos grandes partidos quieren regenerar la política española. Hablarán de economía, de derechos adquiridos, de desempleo y de otros dramas, pero a los ciudadanos se les sustraerá el derecho a saber de temas tan importantes como los privilegios de los políticos, que, al parecer, son intocables, la elevada impunidad de los poderosos y la corrupción galopante que ha infectado a la sociedad española, una enfermedad que empezó en las alcaldías, despachos oficiales y ministerios, contaminando a las grandes instituciones y a buena parte de la sociedad española.

En sus programas electorales, tanto el PP como el PSOE ignoran la que, probablemente, sea la mayor demanda de la ciudadanía española en la actualidad: cambio de la ley para que los políticos corruptos dejen de ser impunes, devuelvan lo que han robado y entren en las cárceles. Los ciudadanos más conscientes y preparados, cuando hablan de la corrupción impune de los políticos, siempre hablan de que unos y otros están juntos en ese asunto porque son "compañeros en el pillaje". Por esa razón, ese tema también será ignorado en el "cara a cara" del próximo lunes.

Otro tema que preocupa a los ciudadanos y que los candidatos censuran es el de los privilegios de la clase política, otro asunto que es innegociable para los dos grandes partidos, que votan juntos siempre a la hora de autodotarse de privilegios y que, vergonzosamente, también estará ausente del debate trucado del lunes.

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El "Zapaterismo", reino de lo inmoral y patria de la indecencia

01.11.11 | 07:32. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Democracia, Corrupción, Zapatero

El "Zapaterismo", hoy en agonía, ha sido la peor plaga de la historia moderna de España, un país que, bajo la zarpa de Zapatero, no sólo se ha arruinado, sino que también se ha convertido en el reino de lo inmoral y en la patria de la indecencia. Por culpa del "Zapaterismo", el PSOE, que aparece ante los ciudadanos como el partido que ha arruinado a España, avanza hacia una derrota tan severa en las próximas elecciones generales, que tendrá que ser refundado, después de protagonizar una dolorosa travesía del desierto.

El Zapaterismo ni siquiera es una doctrina y menos aún una ideología. Es sólo una forma antidemocrática de ejercer la política, basada en criterios básicos inmorales. El Zapaterismo nació como una ecuación matemática que perfeccionaba el clientelismo desplegado en Andalucía por Manuel Chaves y en Extremadura por Rodríguez Ibarra, transformándolo en un sistema capaz de asegurar una larga y poderosa hegemonía al socialismo.

Zapatero ya tenía su sistema pergeñado cuando ganó las primarias a Bono y se hizo con la secretaría general del PSOE. Había hecho números y descubierto que, a pesar del auge de la población urbana, cuyos votos son mayoritariamente de derechas, utilizando los recursos públicos para captar a grupos marginados y colectivos perfectamente detectados, el PSOE podría añadir por lo menos dos millones de votos a su ya amplia base de votantes fieles, lo que le garantizaría una masa electoral suficiente para mantenerse en el poder un mínimo de tres o cuatro legislaturas. Los números, bien definidos y basados en cálculos reales, demostraban que el acceso del PP a la Moncloa podría quedar bloqueado, lo que causaba un efecto muy convincente en los interlocutores. El plan fue mostrado con habilidad por Zapatero a Manolo Chaves, a Felipe González y a otros socialistas influyentes de la época y todos apoyaron aquella brillante teoría, por lo que decidieron darle un oportunidad y otorgarle un poder especial al joven y ambicioso Zapatero, dotado, además, de una sonrisa cautivadora y un atractivo talante, muy cotizado por entonces en la crispada sociedad española gobernada por Aznar.

El "Zapaterismo", según lo previsto, debía entrar en escena en 2008, después de desgastar severamente al gobierno de Aznar con movidas y campañas como las del Prestige, el "No a la Guerra" y otras, pero los atentados de Atocha en vísperas de las elecciones del 2004 aterrorizaron a la sociedad española que dio la victoria, sorpresivamente, a un Zapatero que ni siquiera lo esperaba.

Aquella victoria hizo que el plan de conquista que conllevaba el Zapaterismo tuviera que improvisarse.

Ya antes, para que sirviera como asesor y director del gran programa de captación clientelar, había sido trasladado a Madrid el político andaluz Alfonso Perales (posteriormente fallecido), que era la mejor cabeza política y estratégica del socialismo andaluz, destinado a ser Secretario de Organización del PSOE, un cargo que asumió Pepiño Blanco como resultado de la inesperada victoria de su campaña, en 2004.

Pero el plan de Zapatero, que aseguraba once millones de votos socialistas, tenía un punto débil: la prosperidad de la sociedad y la abundancia de dinero público tenían que mantenerse a toda costa para que los ciudadanos se sintieran a gusto y el gobierno pudiera financiar con los abundantes ingresos fiscales la adhesión y la compra de votos de gays, lesbianas, sindicalistas, grandes empresarios, artistas, intelectuales, empresarios de la comunicación, políticos nacionalistas, gente de la movida ecologísta y otros grupos marginados, que debía sumarse, a base de subvenciones y dinero abundante, al gran movimiento zapaterista.

La maquinaria comenzó a funcionar con fluidez, dentro de una prosperidad desconocida en España, lo que permitió perpetrar atentados tan antidemocráticos y viles como el "Pacto del Tinel", en el que las fuerzas políticas catalanas, encabezadas por los socialistas, sellaron ante notario un boicot al Partido Popular para impedirle el acceso a las instituciones de gobierno, lo que tiñó de abuso y vileza el nacimiento del Zapaterismo activo.

Las cosas marchaban tan bien que cuando entró la crisis en escena Zapatero se resistió como gato panza arriba a admitir su existencia e intentó paliarla con un endeudamiento exterior que llegó a ser temerario y demencial.

Cuando, por fin, la crisis se adueñó del territorio y empezó a crear desempleo y destrucción en el tejido productivo, un Zapatero nervioso y asustado, que veía como su montaje se derrumbaba hecho pedazos, no supo reaccionar y, con sus dilaciones y medidas erróneas, contribuyó seriamente a que la crisis fuese en España diez veces más cruel y dañina que en cualquier otro país de nuestro entorno.

Si a esos comienzos se agregan otras traiciones a la democracia y a la ética como la entronización de la mentira como política de gobierno, el engaño, la manipulación, la compra de votos y apoyos parlamentarios con dinero público, el despilfarro, el endeudamiento irracional, la politización descarnada de la Justicia, el uso de la Fiscalía como bate de deisbol para golpear al adversarios, las negociaciones cobardes y sucias con ETA y, sobre todo, el amparo de la corrupción más feroz en el sector público, el "Zapaterismo", hoy en profundo declive tras haber causado a España enormes estragos, pasará a la Historia como la peor plaga para un país al que arruinó y llenó de desempleados, nuevos pobres y gente triste y sin esperanza.

El Zapaterismo, por fortuna y para alegría de los españoles decentes, está siendo enterrado en estos días, cargado de la ignominia que merece por sus planteamientos mafiosos y antidemocráticos. Utilizar el dinero público para crear redes clientelares que garanticen la hegemonía de un partido es, además de contrario a la democracia, indecente y digno de castigo.

El Zapaterismo fue una enorme trampa envilecedora que pudo funcionar en la prosperidad porque el dinero abundante lo suaviza todo y lubrica las mentes y las almas, pero que, en si mismo, era una forma nauseabunda de hacer política que nunca debió nacer y desarrollarse en España.

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