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¿Están los Estados Unidos fomentando la rebelión en los países islámicos?

27.02.11 | 10:34. Archivado en EEUU, Internacional, Democracia, Europa, Corrupción, Dictadura

¿Están los Estados Unidos promoviendo las revoluciones populares en los países islámicos del norte de África y la penínsila Arábica? Está también Inglaterra e Israel en ese movimiento estratégico? ¿Por qué Gadafi acusa simultáneamente a Estados Unidos y a Al Qaeda de estimular la rebeldía? Que los grandes poderes mundiales están estimulando cambios importantes en los países musulmanes es ya una sospecha imparable que toma cuerpo entre los analistas políticos y expertos de todo el mundo. Los argumentos y datos que sustentan esa sospecha son cada día más numerosos y sólidos. Algunos expertos son todavía más osados en su análisis y hablan de una increible "alianza" entre los anglosajones (USA y Gran Bretaña), Israel, cuyo mayor beneficiario es el mundo de Bin Laden. Sin embargo, nadie parece conocer el fin de esas revueltas o qué ganaría Occidente con esas revoluciones en paises de alto valor estretégico. El objetivo final de sustituir las dictaduras por democracias, es demasiado burdo para ser creible. Tiene que haber otros objetivos ocultos y esos objetivos deben interesar por igual a Washington, Londres, Tel Aviv y a Al Qaeda. Sea cual sea el objetivo final, las monarquias tradicionales y las dictaduras personales del mundo árabe estorban ya al gran poder mundial.

Las potencias dominantes de Occidente han retirado su apoyo a regímenes y dictadores a los que había apoyado y protegido durante años, como son los casos del tunecino Ben Alí y el egipcio Hosni Mubarak. Resulta sospechoso que los grandes medios de comunicación del mundo, casi en su totalidad dominados por los anglosajones y los judíos, hayan apoyado desde el principio y sin dudarlo las revueltas de los rebeldes en Túnez, Egipto y Libia. Lo mismo ocurrió en el antiguo Sahara Español, hoy dominado por Marruecos, donde los rebeldes saharauis construyeron un campamento libre que constituyó todo un desafío para la monarquía marroquí, un conato de rebelión aquel que sirvió de ensayo para los posteriores revueltas de Túnez, Egipto, Libia y otros países musulmanes.

No es menos sospechoso que, también sin dudarlo, los grandes líderes de Occidente se hayan puesto inmediatamente del lado de los rebeldes, a pesar de que las rebeliones traerían consigo, seguramente, una profunda crisis petrolífera que puede dar la puntilla a la ya maltrecha economía mundial.

Dos altos funcionarios anglosajones han intervenido de manera oportuna y evidente para estimular el éxito de las revueltas con declaraciones que han dado alas a los rebeldes en Egipto y Libia, respectivamente. Por un lado, nada menos que el Director de la CIA, Leon Panetta, dijo que Mubarak, probablemente, dejaría el país en breve; y por otro, un Secretario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña mintió diciendo que Gadafi estaba de camino a Venezuela.

Pero, gracias a la inteligencia y a la capacidad de atar cabos, la conspiración está cobrando cada día más perfiles de realidad, hasta el punto de que las primeras historias sobre la "preunta conspiración" anglosajona" empiezan, incluso, a escribirse. Sin embargo, los grandes secretos de esos nuevos movimientos estratégicos permanecen ocultos en el cerebro de muy pocos, sin que ni siquiera los altos mandatarios ajenos al gran poder mundial y los de segundo nivel tengan más información que los simples ciudadanos.

La tesis oficial que justifica el apoyo de Occidente a los rebeldes musulmanes es poco creíble porque la Historia demuestra que la democracia es incompatible con la cultura y con la religión del Islám y que todas las revoluciones democráticas terminan siendo controladas por los radicales islamistas, como ocurrió en Irán cuando fue depuesto el Sha Reza Palhevi.

¿Cual es la verdadera razón, entonces, del apoyo a los rebeldes? ¿Por que y para qué los poderosos quieren que el control de esos países pase de líderes amigos a más que probables enemigos islamistas?

Es probable que la clave sea tan compleja y maquiavélica que cause espanto. Quizás la explicación esté en que se acerca la etapa final del petroleo, que sde agota, y que los grandes poderes mundiales quieren controlar las últimas gotas de ese preciado líquido, cuyo precio se disparará en los mercados. Es probable que el ascenso del islamismo radical sea la escusa necesaria para un enfrentamiento bélico abierto con Irán y con regímenes aparentemente amigos pero en realidad competidores molestos que alteran el mercado, como Arabia, cuyos fondos, casi infinitos, están subvencionando el islamismo radical en todo el mundo, sobre todo en las comunidades islámicas que han infintrado a Europa.

Hay otro argumento tenebroso que sustentan la necesidad de un nuevo orden mundial, dentro del cual estaría comprendido el triunfo de revoluciones radicales en paises del Norte de África. Muchos expertos y grandes estrategas afirman que el mundo actual, atravesado por la crisis económica y por el caos creciente en el gobierno mundial, no tiene otra salida que una gran guerra y que del mismo modo que la Segunda Guerra Mundial fue la única salida de la terrible crisis mundial de 1929, la Tercera, ya en preparación, será la solución de la crisis actual, no menos grave que aquella Gran Depresión.

Con rel islamismo radical dominando el norte de África, los pozos de petroleo y el estratégico Canal de Suez, la excusa para una nueva gran guerra estaría garantizada. Si los amigos de Bin Laden llegan al poder, cortarán el Canal de Suez, tránsito obligado de casi la mitad del crudo que llega a Europa, lo que haría reaccionar a Israel y a todo Occidente como un resorte. Como prueba de que las cosas pueden estar cambiando rápidamente, tras la caída de Mubarak dos barcos de guerra iraníes han sido autorizados a cruzar el Canal de Suez por primera vez desde la época del Sha de Persia.

Según esta tesis, la maniobra anglosajona azuzando visiblemente las revueltas podría ser equivalente a la realizada en Pearl Harbor, cuando a pesar de tener descifrados los códigos secretos de comunicaciones de los japoneses, conociendo el día la hora y el lugar del ataque y a pesar de los intentos de algunos funcionarios en Washinton, las altas esferas políticas lograron evitar que se avisara del ataque a la base de Pearl Harbor. El objetivo, plenamente conseguido, era forzar la participación de EEUU en la Guerra Mundial, apareciendo como país agredido y no como agresor.

Este análisis, que ojalá sea equivocado, únicamente pretende explicar lo inexplicado hasta ahora e introducir un poco de lógica en el caos y en la irracionalidad que envuelve a las revueltas de países como Túnez, Egipto y Libia, detrás de las que parece que estallarán otras en países también musulmanes, de gran valor estratégico y ricos en petroleo y gas.

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Pedro Pacheco: el regreso de un dinosaurio político del siglo XXI

24.02.11 | 07:07. Archivado en Política, Democracia, Andalucía, España

Fue alcalde de Jerez durante 25 años y ahora, con 62 años, cuando todos le creían retirado, regresa como candidato, dispuesto a reconquistar la alcaldía. La Historia demuestra que la suya es la edad de mayor plenitud para un político. Pero Pacheco, que alcanzó gran popularidad en la España de los años 80 gracias a su frase "La Justicia es un cachondeo", retorna renovado y sorprendiendo a todos con planteamientos y métodos estrictamente democráticos y austeros, como los que están demandando los ciudadanos del siglo XXI.

Pedro Pacheco regresa y lo hace con posibilidades de reconquistar la alcaldía jerezana, que presidió entre 1979 y 2004. Su regreso como candidato está marcado por tres gestos de gran fuerza y significado que serán imprescindibles en la política del futuro: no se presenta por un partido político sino en representación de un foro ciudadano; no quiere cobrar sueldo alguno del Ayuntamiento; no quiere ningún coche oficial.

Dice que no necesita dinero del arruinado Ayuntamiento de Jerez porque él cobra ya una pensión del Estado y que no necesita coche oficial porque tiene uno propio. Cuando le preguntan, responde que la clave de la política es que el ciudadano tiene que ser el protagonista y asegura que sus rasgos innovadores, democráticos y austeros no son posturas de candidato en campaña, sino decisiones profundas que responden a lo que el pueblo quiere de sus políticos en este nuevo siglo: austeridad, cercanía al ciudadano, capacidad de anteponer el bien común a los intereses de los partidos y un espíritu amateur completamente opuesto a esa imagen del político "profesional" y atiborrado de privilegios que se ha ganado tanto rechazo de los ciudadanos en todo el mundo.

Pacheco es un lector incansable. Es difícil encontrar un libro de derecho o de pensamiento político que no haya leído. En los últimos años ha reflexionado y ha decidido ser de nuevo alcalde, ahora desde una madurez sólida y bien pertrechado de ideas y conceptos democráticos y ciudadanos. Dice que los ciudadanos no soportan ya privilegios excesivos, abusos y corrupciones de la casta política y que se sienten con derecho a exigir austeridad, limpieza y eficacia a sus representantes y gobernantes.

Se presenta con el respaldo de su propio pasado, pero con una nueva imagen sorprendentemente jóven y actual, "propia de la política vigente en este siglo XXI", según afirma, pero reforzado con el respaldo de un foro ciudadano que no se parece en nada a un partido político y que reune a hombres y mujeres que quieren un Jerez regenerado, que recupere su antiguo impulso como ciudad y que abandone pronto el lodo que lo envuelve y paraliza, una baba viscosa formada por corrupción, privilegios injustificados de los políticos, abusos y, sobre todo, una ineficacia pertinaz que ha llevado a la ciudad a convertirse en una tumba sin pulso económico y plagada de desempleados y de gente triste y necesitada.

"Tenemos que lograr que a todos los jerezanos nos encante Jerez", dice Pacheco, convencido de que la crisis tiene una importante dimensión psicológica y emocional y que la esperanza de la regeneración y el optimismo ante el futuro son las plataformas necesarias para resurgir y progresar.

Hay encuestas previas, realizadas antes de que se conociera la noticia de su candidatura, que le otorgaban 5 concejales. Él, apoyado por muchos expertos y observadores, piensa que, con una buena campaña, bien conectada a lo que desean y esperan los ciudadanos, el Foro puede convertirse en la primera fuerza de la ciudad, lo que le llevaría de nuevo a la Alcaldía.

Su mayor desventaja es que ya fue alcalde durante demasiado tiempo, pero él dice que la gente de Jerez conserva buenos recuerdos de aquellos tiempos de impulso y fuerza, cuando Jerez se convirtió en modelo de urbanismo humano y cuando la ciudad exhibía osadía y ambición, construyendo el circuito de Alta Velocidad, acogiendo la Fórmula 1, atrayendo a nuevas empresas y consagrando su feria de primavera como una de las más bellas y famosas del mundo.

Sus mejores armas no son ni su experiencia, ni su amplia fama, ni siquiera su gran cultura política, sino que los partidos que le han sucedido en la Alcaldía, tanto el PP como el PSOE, han fracasado, han arruinado la ciudad, ha enrarecido el clima de convivencia y han introducido la tristeza y la pobreza en el paisaje urbano, haciendo grande la etapa pachequista y preparandole el terreno para un regreso triunfante.

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Las democracias occidentales también están podridas

23.02.11 | 07:13. Archivado en Gobierno Zapatero, EEUU, Democracia, Europa, Corrupción, España

Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania y otras teóricas democracias del planeta necesitan una revisión urgente de su política, un profundo rearme ético y una revolución interna que vincule férreamente al sistema democrático con los grandes principios y valores. Proteger, como han hecho hasta ahora, a sátrapas y ladrones como a Gadafi, Ben Alí y Mubarak, o hacer la vista gorda ante países teóricamente democráticos, que se deterioran envueltos en corrupción, como España y otros, es un error que, tarde o temprano, pagarán caro.

El asesino libio Muamar el Gadafi, acorralado por su pueblo, y Ben Alí, de Túnez, y Hosni Mubarak, de Egipto, los dos líderes que han caído, víctimas del desprecio y del acoso de sus respectivos pueblos, eran protegidos de Occidente y considerados como dirigentes ejemplares por los gobiernos de países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania y otros muchos, entre ellos España, cuyas democracias, a juzgar por lo que están apoyando y promoviendo, también están podridas.

Países tan dictatoriales e injustos como Marruecos, Argelia y Jordania, cuyos pueblos ya han iniciado sus rebeliones para derrumbar a sus gobiernos dictatoriales y corruptos, gozan del apoyo irrestricto de Estados Unidos y de las principales democracias de Occidente, una verdadera vergüenza que resulta incomprensible y que sólo se explica si se considera que esas grandes democracias occidentales han perdido sus baluartes éticos y están ya también intensamente podridas y corrompidas.

Algunas de esas democracias de Occidente, como es el caso de España, se sientan en los foros internacionales, forman parte de instituciones teóricamente democráticas, como la OTAN y la Unión Europea, sin que nadie reproche a sus dirigentes sus corrupciones y abusos de poder, sin que los grandes países occidentales presionen a sus dirigentes para que sean decentes y dejen de explotar y humillar a sus ciudadanos. Aunque resulta evidente que esos países están corrompidos y que sus clases dirigentes están ganándose a pulso el desprecio y el rechazo de sus ciudadanos, nadie los recrimina su comportamiento antidemocrático y, a veces, indecente y hasta criminal.

El apoyo de Occidente a países inicuos, rechazados por sus pueblos e infectados de corrupción es un síntoma alarmante del hundimiento ético general, que está afectando no sólo a dictaduras y a regímenes totalitarios y crueles, sino también a países que, al menos en teoría, son considerados como democracias y estados de derecho, sin merecerlo lo mas mínimo.

Occidente entero necesita con urgencia una revolución ética que erradique la corrupción, que anteponga los principios y los valores a la conveniencia y que establezca un vínculo férreo entre la democracia y los grandes valores, sobre todo la justicia, la igualdad y la decencia.

En países como Grecia, Portugal, Italia y, sobre todo, España, además de otros muchos oficialmente considerados como democracias, se están produciendo procesos de descomposición tan intensos que terminarán, inevitablemente, con sus pueblos alzados contra la injusticia y la iniquidad de sus gobernantes, incapaces de anteponer el bien común a sus intereses propios, infectados de corrupción, que han dinamitado todos los controles democráticos que impiden la opresión y el despotismo del poder, capaces de robar y de prostituir la vida pública y habituados ya a aplastar a sus pueblos, a mentir, a manipular, a someter a las masas y a utilizar el dinero público para beneficiar a sus familiares y amigos y para mantenerse en el poder.

Ese comportamiento, más propio de tiranías que de países democráticos, ha prostituido la política y desprestigiado la democracia hasta niveles que los políticos, alienados y viviendo en sus burbujas de privilegios y lujos, son incapaces de percibir.

La crisis, al traer austeridad, desempleo, pobreza y privaciones a sociedades que antes eran prósperas, ha puesto en evidencia el mal gobierno, las enormes desigualdades y los injustos privilegios y abusos de las clases gobernantes, que disfrutan de pensiones y sueldos de lujo mientras el pueblo al que representan vive en el desempleo, la pobreza creciente , esquilmado a impuestos y obligado por la fuerza a privaciones dolorosas.

Cuando los dirigentes perciban el profundo daño que han causado y hasta donde ha llegado el nivel de indignación de sus pueblos, ya será demasiado tarde y, como ha ocurrido en Túnez y Egipto, no habrá otra solución que la rebelión del pueblo contra los tiranos, estén o no estén protegidos por la etiqueta de la democracia, que ya no es una doctrina ni una praxis sino un vulgar ropaje que camufla a verdaderas manadas de indeseables encaramados en el poder.

Y para terminar, un hermoso VÍDEO que refleja la lucha del pueblo por la decencia.

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Rubalcaba y Zapatero, dos candidatos para hundir al PSOE

21.02.11 | 19:52. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Dicen que Zapatero es el que ha puesto a Rubalcaba en primera línea con la intención de achicharrarlo y quedar él como única opción electoral de un PSOE que podría sufrir una derrota memorable y ejemplarizante en las urnas, pero hay quien asegura que ha sido la Zarzuela la que ha aupado a Rubalcaba hasta la línea de fuego con la intención de mantener cohesionado al PSOE, el partido preferido de la monarquía, evitando así el temido hundimiento total.

La ascensión de Rubalcaba es un caso insólito y sorprendente en el bando de las democracias, donde rara vez un hombre formado en las cloacas del Estado es promocionado como futuro presidente del gobierno. Los grandes fontaneros que se remueven la porquería interna del Estado, como Rubalcaba, son personajes necesarios para el poder, pero el manual exige que se mantengan en la sombra y que jamás sean exhibidos en público.

De los expertos en cloacas decía el difunto general De Gaulle que eran necesarios y a veces casi héroes, pero que el pueblo jamás debía verles el rostro.

Sin embargo, Rubalcaba, que goza del aprecio de la Casa Real y de quien se afirma que es el candidato ideal de los socialistas para suceder a un Zapatero que ya despierta un rechazo masivo entre los votantes de todos los colores y tendencias, ha sido colocado en la rampa de lanzamiento, donde está siendo achicharrado sin misericordia, lo que despierta la sospecha de que su promoción política es una jugada maquiavélica y de supervivencia del fracasado Zapatero.

De cualquier modo, sorprende que Rubalcaba, si quieren que sea un hombre de futuro, esté siendo tratado con estrategias pésimas, que, más que cuidarle, parecen destinadas a liquidarlo. En primer lugar acumula en sus manos demasiadas carteras (vicepresidente primero, portavoz y ministro del Interior), una concentración de poder propia de dictaduras e insólita en los países democráticos.

Más sorprendente todavía es su hoja de servicios a la mal llamada "democracia española", cargada de dramas y de sospechas, tan inapropiada para un candidato con futuro que podría sospecharse que ha sido el mismo Rajoy quien le ha designado.

Como ministro de Educación y Ciencia impulsó la LOGSE, la peor ley de educación de la España moderna, una auténtica fábrica de analfabetos que ha llevado a España a ocupar puestos de vergüenza en los rankings mundiales de baja calidad educativa y fracaso escolar.

Fue ministro de la Presidencia y de Relaciones con las Cortes, asumiendo también el papel de portavoz del gobierno de Felipe González en el periodo más negro y estremecedor del posfranquismo, marcado por escándalos casi diarios de corrupción y por el gran drama de los GAL, la gran mancha de la democracia española, en el que Rubalcaba ocultó los papeles del CESID y todas las pruebas sobre ese turbio asunto, capitaneando la operación que convirtió en chivos expiatorios a sus compañeros de partido Vera, Barrionuevo y Sancristóbal.

Apoyos ocultos y sorprendentes le elevaron hasta el Comité Federal del PSOE, pese a haber apoyado la candidatura de Bono frente a a la de Zapatero en las primarias más famosas del socialismo español. apoyar la candidatura de Bono frente a Zapatero. Fue también el director de la estrategia electoral de su partido en 2004, que culminó con la masacre del 11 M y con aquella traumática victoria socialista, marcada por el pánico de los votantes. El "España se merece un gobierno que no mienta" y el "pásalo", genuinas estrategias de cloaca, fueron creaciones suyas.

Tras un corto periodo como portavoz del grupo socialista en las Cortes, fue nombrado ministro de Interior en 2006 para dirigir el “proceso de paz” con ETA, la gran ilusión y la política medular de la primera legislatura de Zapatero. Fue responsable político del siniestro chivatazo del bar Faisán, delación por la que policías de su ministerio advirtieron a los etarras de una detención en curso.

Rubalcaba sigue hoy pilotando el delicado “proceso de negociación” con ETA, cada día más envuelto en la mentira, la manipulación y la oscuridad, transformado por el gran fontanero en una extraña pieza teatral televisada y denominada "el final de la violencia".

Bajo su mandato, la Fiscalía se ha puesto descaradamente al servicio del poder político, no del Estado, tratando de manera desigual los delitos de un bando y de otro, lo que constituye, probablemente, la mayor vergüenza antidemocrática de esta España en la que la democracia se ha convertido en basura y el poder en un gigantesco vertedero.

Impuso el "estado de Alarma" y movilizó a militares armados para acabar teatralmente con la huelga de controladores, sin que, posteriormente, ninguno haya sido condenado.

Fue él, personalmente, el que afianzó el sistema de espionaje informático y electrónico SITEL, que permite la grabación de millones de conversaciones simultáneas de ciudadanos y el seguimiento del rastro de las personas a través de la electrónica y otras pistas, un sistema infernal que fue adquirido por el gobierno de Aznar, que al final tuvo escrúpulos y no se atrevió a ponerlo en marcha. Quizás gracias al SITEL, su gran baza oculta es que conoce demasiados secretos de todos, aunque esos conocimientos, tal vez útiles para paralizar de miedo a sus adversarios políticos, no van a servirle para atraerse el voto de los ciudadanos.

Se le compara erróneamente con Maquiavelo, al que no le llega al tobillo, y con Fouché, al que solo se parece en lo oscuro, pero su condición de perito en sumideros le conectan con su verdadera familia política, la de los grandes traficantes de información, artífices del subsuelo y manipuladores de la opinión pública, del universo de los Goebbels, los Beria, los Andropov y el fundador del FBI, el opaco John Edgar Hoover.

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La corrupción extrema en Andalucía justifica la rebeldía ciudadana

20.02.11 | 07:25. Archivado en Corrupción, Andalucía

La corrupción extrema y nauseabunda detectada recientemente en Andalucía, donde se ha utilizado el dinero público para conceder, desde la Junta, pensiones anticipadas truculentas e injustas a socialistas y miembros de UGT, justifica que los ciudadanos salgan a las calles y plazas, como en Túnez y Egipto, para exigir el fin de la corrupción y del abuso, la dimisión del gobierno, la limpieza de un sistema infectado y la convocatoria urgente de elecciones anticipadas.

Sin embargo, la protesta masiva no va a producirse en Andalucía por dos razones principales: la primera es que las estrategias y tácticas del poder para confundir y atolondrar a los ciudadanos mediante la propaganda, la mentira y la televisión de baja estofa han funcionado, y la segunda es que el envilecimiento de la ciudadanía ha alcanzado niveles tan altos que ha convertido a los andaluces en una masa acobardada e impotente de borregos insensibles ante el abuso y la iniquidad del poder político.

El alma de la corrupción detectada es tan burda, injusta e inicua que causa estupor y vergüenza: socialistas y ugetistas fueron introducidos en EREs de empresas teóricamente en crisis, financiados con dinero público por la Junta de Andalucía, recibiendo pensiones anticipadas sin que jamás hubieran trabajado en esas empresas. Para colmo de inmoralidad, algunos de los afectados afirman ahora que jamás recibieron dinero alguno, lo que todavía hace más grave e indignante esa iniquidad. La pregunta que flota en el ambiente es: ¿Fue ese dinero a parar a las arcas del PSOE o al bolsillo de algunos dirigentes corruptos?

La Justicia, que también parece horrorizada ante el alcance del drama y que ya ha practicado más de una decena de detenciones, tiene las respuestas que espera con impaciencia un país aterrorizado ante el enorme alcance de la corrupción que ha incubado en su sector público.

Si como todo parece indicar, lo que se ha detectado hasta ahora apenas es la punta del gran iceberg de la corrupción y que por debajo de la línea de flotación se ocultan nuevos EREs fraudulentos, listas negras de empresas y empresarios a los que se les vetan las subvenciones y los contratos y concesiones públicas, amiguismo, nepotismo, enchufismo, clientelismo, financiaciones sospechosas, enriquecimientos inexplicables, concursos trucados, oposiciones falseadas, urbanismo delictivo, chantajes, uso del dinero público para doblegar voluntades, intimidaciones, amenazas y una larga lista de comportamientos y delitos contra la ley, la decencia y la democracia que, el conocimiento en plenitud de esa sucia marea negra de corrupción y abuso de poder marcará la presente época como una de las peores de la historia andaluza y provocará en una sociedad que se sentirá asqueada, desbordada y asustada ante el alcance del drama, el vómito, la indignación y la vergüenza colectiva en la sociedad.

Ojalá el drama de los EREs fraudulentos sea, como afirma la Junta, un abuso de cuatro golfos, pero mucho nos tememos que sea, en realidad, la manifestación de la inmensa corrupción acumulada después de más de tres largas décadas de poder casi absoluto de un gobierno andaluz socialista que, además de corromperse, ha acumulado un poder tan denso, profundo e incompatible con la democracia, que ha infectado a toda la sociedad y ha invadido, hasta el agobio, a la sociedad civil, a la economía y hasta la vida cotidiana de los ciudadanos.

Si como cabe esperar, el escándalo de los EREs, que ya es, junto con el de los GAL, quizás el peor de los que han asolado España desde la muerte de Franco, es sólo el primero de una larga serie de abusos hoy cuidadosamente ocultos bajo las alfombras del poder andaluz, esta región andaluza, la más poblada de España, va a necesitar un rescate ético profundo y un tratamiento de choque intenso para evitar que la desmoralización y la rabia afecte a varias generaciones.

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La lucha actual mundial no es entre naciones, sino entre los pueblos y sus gobiernos

17.02.11 | 09:11. Archivado en EEUU, Internacional, Democracia, Corrupción, Justicia

Los mejores estrategas del poder mundial están asesorando al Ejercito egipcio para que venza a su pueblo en rebeldía. El modelo vigente de poder mundial, cuya esencia es "el dominio de unos pocos privilegiados, que se reparten la riqueza, sobre muchos sometidos, que se reparten la pobreza", está en peligro de ser derrotado, lo que ha generado alarma y pánico y en los grandes santuarios del poder mundial.

El siglo XXI se ha iniciado cargado de amenazas para el viejo sistema de sometimiento y control. Los pueblos del mundo, cansados de soportar a sinvergüenzas, ineptos y hasta asesinos en el poder, han empezado a rebelarse, cumpliéndose así dos vaticinios muy solidos y fundados: el primero es que la III Guerra Mundial sería la que enfrentase a los ciudadanos contra sus propios gobiernos, abusivos y predadores, y la segunda es que el siglo XXI será "el siglo de los ciudadanos", que se alzarán por fin contra los malos gobernantes y contra los muchos desmanes, abusos y crímenes cometidos por el poder político a lo largo del siglo XX, que fue "el siglo de los Estados y de los políticos".

La fase presente de la lucha por el control del mundo no se está librando entre las naciones, como había ocurrido hasta hoy, sino dentro de cada nación y en todo el mundo, enfrentando a los ciudadanos oprimidos contra sus opresores, que se encuentran atrincherados en el Estado, una forma novedosa e innovadora de lucha, que ha estallado porque los ciudadanos han descubierto que el principal problema mundial son los malos políticos y porque ya les resulta imposible soportar tanta opresión, injusticia, corrupción, abuso e indignidad de los poderes públicos.

Los sucesos de Egipto sirven de laboratorio, anticipo y modelo de lo que ocurrirá en muchos otros países a lo largo de este siglo. Ambas partes están aprendiendo de la experiencia y acumulando saber para mejorar sus estrategias y tácticas.

En la última etapa del combate egipcio, el Ejército ha dado un Golpe de Estado, una reacción tan desesperada como lógica, cuyo fin es detener y desactivar la revolución popular.

El Estado egipcio, como todos, está integrado por tres grandes bloques: los partidos, los poderes del Estado, con el gobierno al frente, y las fuerzas armadas. El pueblo no es Estado porque los poderosos hace mucho que decidieron expulsarlo. Durante los días de la rebelión cívica, el Estado egipcio ha retrocedido sin parar, haciendo concesiones al movimiento popular, atemorizado ante el empuje de las masas indignadas. El Estado ha tenido que sacrificar piezas valiosas para sobrevivir y ha arrojado por la borda al octagenario Mubarak, a muchos miembros del gobierno, al parlamento y a la misma Constitución. Sólo quedan las fuerzas armadas, la última playa y el último gran reducto del poder, dueño de las armas y capaz de liquidar a su propio pueblo para evitar que el orden opresivo e injusto que domina el mundo sea derrotado. El Ejército egipcio se ha quedado como dueño solitario del Estado, sin legalidad alguna que sustente su poder, sólo amparado en la fuerza bruta, frente a los odiados ciudadanos rebeldes, un rebaño que siempre ha sido secretamente despreciado y odiado por el poder real.

El Ejército egipcio es el mismo régimen, pero ahora vestido con uniforme. Es el heredero de Mubarak y el custodio último de una filosofía mundial que ha tomado el poder y que se sustenta en el engaño, la opresión, la desigualdad y la injusticia.

Las estrategias desplegadas por el poder en Egipto son archiconocidas en la historia de las revoluciones. Cuando las multitudes se rebelan, el poder recurre a todas las artimañas posibles, legales o ilegales, abiertas u ocultas, incluso a las más siniestras, para defender sus posiciones de privilegio y dominio. El Ejército, que está en estos momentos asesorados por los mejores estrategas del poder mundial, conscientes de que no pueden perder la batalla del poder porque entonces el engaño reinante en el mundo entero podría caer, victima de una intensa reacción en cadena, sabe que el tiempo juega en su contra y que el actual "statu quo" sólo durará hasta que los líderes populares descubran que esos uniformados mimetizados como amigos no tienen voluntad alguna de cambiar las cosas y que su único objetivo es reinstaurar la opresión y el dominio sobre las masas.

Ahora es el tiempo del engaño y de los trucos. Desde el poder se harán más concesiones y todo parecerá que ha cambiado, desde el estilo del poder a los escenarios, sin olvidar los discursos, las promesas y hasta las costumbres y las vestimentas, pero en realidad no cambiará nada sustancial. Será como en la célebre obra el Gatopardo, donde había que cambiarlo todo para que todo siguiera igual.

La clave de la victoria reside ahora en el tesón y en la lucidez del pueblo Egipcio, que tiene dos opciones: o resiste hasta que el enemigo sea definitivamente derrotado, o sucumbe a los engaños y promesas, como desean todos los poderes del mundo, abandonando su voluntad de resistencia y entregando de nuevo la soberanía a un poder que, aunque parezca distinto, será el mismo de siempre, depredador, camaleónico, injusto, dispuesto a todo con tal de acumular riqueza y poder, de esquilmar a los débiles para beneficiar a la brutal cofradía de los privilegiados.

Si quiere vencer, el pueblo tiene que seguir en la lucha, minando la unidad del ejercito, muy deteriorada y podrida por la corrupción, abriendo grietas en la estructura jerárquica, desenmascarando a los tiranos camuflados ante la opinión pública, plantando cara al gansterismo mundial.

La lucha egipcia es apasionante, no sólo porque está poniendo en riesgo la estructura mundial del verdadero poder, sino porque es uno de los primeros capítulos de la revolución mundial de los oprimidos, que, cansados de soportar a ganster que roban,engañan, manipulan y hasta asesinan al frente de sus estados, quieren imponer decencia y justicia en el planeta. Es la revolución de los indignados, de los humildes y oprimidos contra "la casta".

Nota: si alguien no entiende la lucha mundial de los indignados, que mire ESTE VÍDEO... y la entenderá.:

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España: sin democracia e infectada de una profunda corrupción pública

15.02.11 | 17:23. Archivado en Partido Popular, PSOE, Corrupción, España

Es posible que todavía queden demócratas ilusos en España que crean que los problemas de corrupción y de podredumbre de la democracia se solucionarían con un cambio de gobierno. Esas personas deberían asumir de una vez por todas que el problema no es responsabilidad de un partido, aunque los niveles que ha alcanzado el PSOE sean estremecedores, sino de todos y, especialmente de una casta política que ha perdido toda relación con la democracia y que únicamente está apegada al poder, a los privilegios y al más desvergonzado y arrogante egoismo.

Afirman los expertos que los tunecinos y egipcios se han alzado contra sus gobiernos por dos razones fundamentales: porque en sus países no existe separación de poderes y porque la corrupción ha infectado al mismo sector público. Si eso es así, España padece los mismos problemas con una virulencia inusitada, aunque Gaspar Zarrías haya puesto el grito en el cielo ante esa acusación, lanzada por el portavoz del PP.

Sobre la violación del principio de la separación de poderes en España, esencial para que exista democracia, poco hay que decir porque la violación es pública, notoria y tan descarada que los partidos políticos nombran directamente a jueces y magistrados, sin importarles que esa brutalidad antidemocrática sea conocida por los ciudadanos y aireada por los medios. La carrera profesional de los jueces españoles depende de los partidos políticos, hasta el punto de que nadie puede prosperar en ese sector, vital para la democracia, sin el apoyo explícito de uno de los grandes partidos.

Después, a la hora de juzgar, la historia demuestra que cada juez interpreta y aplica la ley según sus intereses y criterios, pero procurando beneficiar a los suyos y castigar al adversario.

La infección corrupta no es que haya alcanzado en España al sector público sino que es allí donde se ha gestado la infección y desde lo público ha infectado al resto de la sociedad. El escándalo de los falsos EREs en Andalucía, gracias al cual decenas de socialistas y miembros de UGT se han beneficiado de pensiones pagadas con fondos públicos sin ni siquiera haber trabajado en las empresas afectadas, es el mejor ejemplo para evaluar el nivel tan estremecedor que ha alcanzado la corrupción pública en España, donde son abundantes otros ejemplos, igualmente repugnantes, como las comisiones a políticos y funcionarios, el enriquecimiento rápido e inexplicable de cargos públicos, las colocaciones en el sector público de familiares y amigos del poder, realizadas al margen de la ley, concursos trucados, listas negras de empresarios a los que se les niegan las subvenciones y los concursos públicos, utilización del dinero de todos para comprar votos y mantenerse en el poder y mil casos más que convierten a España en uno de los peores vertederos de la política mundial.

Pero hay ejemplos que reflejan de manera didáctica y sobrecogedora el hedor que se concentra en el sector público español. El siguiente es uno de ellos: Una información, ocultada durante años, fue por fin publicada por un medio de comunicación. El honor le cabe a Diario Crítico. Los primeros párrafos de la impresionante información eran los siguientes:

Puede ser un enorme escándalo: un acuerdo no publicado entre Correos y la Agencia Tributaria puede estar dando lugar desde 2000 a un supuesto fraude de dimensiones astronómicas. Según la denuncia –y la documentación- en poder de Diariocrítico, los carteros se ven obligados a poner “Desconocido” en determinados envíos de la Agencia Tributaria para que ésta pueda agilizar los embargos contra ciudadanos corrientes. El tema no tiene desperdicio.

Cuando un ciudadano tiene causa pendiente con la Hacienda Pública, antes de proceder al embargo de sus cuentas o bienes la Agencia Tributaria debe agotar un largo proceso burocrático de notificaciones, etcétera. Sólo después de ese proceso, y una vez publicado su nombre en boletines o tablones oficiales, puede iniciar los trámites para su embargo.

El proceso es lento, largo, y a la Agencia Tributaria del año 2000 –gobierno de José María Aznar- le interesaba una agilización. Después de mucho discurrir, determinados ejecutivos pensaron que si las notificaciones que se devolvían a la Agencia por parte de Correos, al no haber podido entregarlas al destinatario, llevaban la leyenda “Desconocido”, era razón suficiente para iniciar de facto el procedimiento que lleva al embargo de los bienes del susodicho ciudadano.

Así, la Agencia Tributaria y Correos establecieron en ese año un acuerdo que podría estar vulnerando derechos fundamentales de los ciudadanos como es el derecho a la defensa y a la tutela judicial efectiva.

Si algún lector quiere conocer el texto completo y profundizar en el drama, que pulse aquí

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La corrupción es ya inasumible en España y abre las puertas a una dictadura

13.02.11 | 20:14. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, España

La Historia demuestra que después de la corrupción, inevitablemente, llega una dictadura, abierta o camuflada, pero dictadura al fin y al cabo. Es un principio que casi nunca falla y que explica por qué Cuba recibió con los brazos abiertos al dictador Fidel Castro o cómo América Latina está siendo dominada por autoritarios como Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y Daniel Ortega o por qué fue tan sólida la dictadura de Franco en España o por qué razón un partido tan demencial como el GIL se hizo con el poder, por mucho tiempo, en la ciudad española de Marbella.

Si este principio es cierto, España es ya un terreno lo bastante abonado para padecer una dictadura. El último de los escandalos de corrupción, la utilización en Andalucía de fondos públicos para prejubilar a socialistas y amigos del poder en empresas en las que nunca trabajaron constituye, probablemente, la cima de la montaña de estiercol que la falsa democracia española ha construido desde la muerte de Franco. El escándalo de los falsos EREs en Andalucía apesta tanto que ya debería haber dimitido medio gobierno andaluz, pero, como suele ocurrir cuando las entrañas del sistema están podridas, nadie ha dimitido y los responsables, aunque la nausea indigne a los ciudadanos, se ponen de perfil.

Matsa, Mercasevilla, la tela de araña de contrataciones a dedo tejida por los socialistas y ahora el fondo de reptiles para pagar jubilaciones a los amigos del poder, junto con otros cientos de escándalos, hacen que el nivel de corrupción andaluz se coloque a la cabeza del español, que ya es inasumible. El escándalo de las falsas prejubilaciones pagadas con dinero de todos los andaluces, en el que están implicados varios cargos y ex cargos públicos, es un golpe moltal para el cortijo que han creado Manuel Chaves, José Antonio Griñán y compañía.

El hecho de que la corrupción sea el cimiento sobre el que los dictadores construyen sus reinos está más que demostrado, como también está probado que la corrupción es letal para la democracia, un sistema que se basa en la confianza de los ciudadanos, un valor decisivo que se pierde con el mal gobierno, el abuso del poder y la corrupción.

Muchos demócratas no entienden por qué los inteligentes italianos votan a Berlusconi y le perdonan casi todas sus extravagancias y carencias democráticas, pero la razón es evidente: los partidos tradicionales, en teoría demócratas, como la democracia cristiana, el comunista y el socialista, fueron tan corruptos que los italianos prefieren a un millonario en el poder, que no necesita robar y que al menos tiene el mérito de haber hecho su fortuna al margen del erario público.

En muchos países destrozados por el mal gobierno y la corrupción, el terreno está abonado para cualquier tipo de tiranía. En España, después de Aznar y Zapatero, con la confianza de los ciudadanos derrumbada, el país al borde de la ruina por el mal gobierno y la democracia desprestigiada por la corrupción, el abuso y la impunidad de los políticos, la democracia está tan deteriorada que cualquier salvapatrias que prometa limpieza y regeneración sería recibido con los brazos abiertos por el pueblo frustrado y empobrecido, incluso si el redentor fuera un tirano.

Ese drama de la llegada a España de un tirano, si algún día ocurriera, habría que incluirlo en el enorme saco de estragos que han causado a España la derecha y el socialismo, especialmente este último con la figura lamentable de Zapatero. Ni unos ni otros han sabido prestigiar la democracia, ni generar confianza e ilusión en unos ciudadanos españoles que ya contemplan a los políticos, que deberían ser queridos y apreciados como representantes del pueblo, como uno de los peores problemas de la nación.

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Arbitrario, déspota y peligroso

Zapatero permitió a Cataluña endeudarse por encima del tope marcado para todas las demás autonomías, pero después, ante la rebelión de las demás regiones, rectificó y prometió "café para todos", demostrando una vez más su condición de mal gobernante, arbitrario, déspota y muy peligroso. Si permitió que la ya peligrosamente endeudada Cataluña se endeudara todavía más, cuando España entera, arruinada, ha sido obligada a sumergirse en la austeridad y cuando hace pocos días ha prohibido al ayuntamiento de Madrid refinanciar su deuda, es porque no le mueven otros intereses que los propios y porque es capaz de cualquier cosa con tal de mantenerse en el poder.

Ante esa ruptura de la línea de austeridad impuesta a España por los mercados y por las grandes economías de Europa, crecerá la desconfianza internacional en la economía española y el gobierno subirá, una vez más, los impuestos. Otra vez la misma canción: los españoles, incluídos los del futuro, tendrán que pagar con su esfuerzo y su pobreza la miseria de un político que es capaz de hundir a una nación a cambio del puñado de votos que necesita para seguir mandando.

Por muy grande que sea su decadencia y por muy envilecida que esté parte de su población, España no se merece a un tipo como Zapatero al frente del gobierno.

Piense usted en una barbaridad y es casi seguro que Zapatero la haya cometido. Es casi imposible encontrar un ámbito donde no haya creado estragos, dolor y tristeza. Ha mentido, ha cambiado dinero público por votos, ha engañado, ha faltado a sus promesas, ha roto la igualdad que garantiza la Constitución, ha empobrecido al país que gobierna, ha desprestigiado a España ante los mercados y la comunidad mundial, ha convivido pacíficamente con la corrupción, ha desprestigiado a la clase política y a la demcoracia, ha llenado las calles de España de parados y de nuevos pobres, ha facilitado que 500.000 españoles pierdan su vivienda, por desahucio, en los tres últimos años, ha envalentonado al nacionalismo radical, ha crispado la sociedad, ha fanatizado a sus partidarios, ha intentado aislar a la oposición y expulsarla del juego político, ha coqueteado con los socios de la ETA asesina, ha convertido a España en campeona mundial del blanqueo de dinero, del aborto permisivo, de la trata de blancas, del fracaso escolar y de la desesperación de los jóvenes, además de haber atiborrado de privilegios a los políticos y de haber utilizado el dinero público para marginar a los disidentes o para doblegarlos.

La lista de daños causados por el "Zapaterismo" parece interminable y llega a ser abrumadora: ha endeudado al país hasta las cejas, hipotecandoa a por le menos tres generaciones, ha despilfarrado el dinero público como nadie en el pasado, ha ensalazado a los peores, ha comprado o silenciado a todos los medios de comunicación que ha podido, utilizando la publicidad institucional para lograrlo, ha filtrado información clave a sus amigos, ha entregado concesiones y ventajas a empresarios afines, ha condenado a los adversarios al ostracismo y a la marginación, ha convertido a su partido en un ejército de sometidos, incapaces de practicar el debate libre y la crítica, ha ocupado la sociedad civil y la ha asfixiado, dejándola en estado de coma, ha comprado a los sindicatos, ha hostigado a los católicos, etc., etc. etc.

La lista podría continuar hasta casi el infinito, hasta convertirse en un alegato estremecedor contra un político tan dañino como un tsunami y tan letal como una cobra. Ha practicado el amiguismo, el nopotismo y el enchufismo, llenando lo público de afines al poder, ha utilizado l dinero para castrar al cine español, al periodismo y a la televisión, que durante su mandato se transformó en basura degradante y casi ha laminado la España de los valores, debilitando la honradez, la decencia, el esfuerzo, la responsabilidad, la verdad y todo lo que huela aauténtica libertad.

Para colmo de males, ha sido el gran liquidador de las conquistas sociales conseguidas durante décadas y ha ensanchado peligrosamente el foso que separa a ricos de pobres, haciendo a los ricos más ricos y a los pobres más desgraciados.

Ha dejado a su partido en la ruina y los daños que Zapatero ha causado a España son tan profundos que la regeneración futura del país tendrá que ser obra de titanes.

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Políticos sin ideología; vividores sin principios

La derecha española predica la austeridad, pero algunos de sus gobiernos regionales son los más endeudados; la izquierda exhibe su política social, pero ningún gobierno ha aplastado más que el de Zapatero los derechos sociales de los españoles; la derecha y la izquierda se financian con fondos públicos y sienten idéntico apego a los privilegios y prebendas; unos y otros se proclaman demócratas, pero ambos grandes partidos violan la democracia a diario; hablan de Justicia independiente, pero nombran jueces y magistrados; los dos partidos dicen servir al ciudadano, pero únicamente sirven sus propios intereses; PSOE y PP han aprendido a convivir sin problemas con la corrupción.

Tanto los partidos de derecha como los de izquierda se quejan de que los otros le han robado el programa, pero la verdad es que las cosas que les separan son tan pocas que los ciudadanos ya no pueden distinguirlos. En realidad, es más lo que les une que lo que les separa. Les unen la convivencia con la corrupción, la sustitutución de la democracia por una partitocracia, el apoyo a los privilegios, la distancia del ciudadano, el monopolio que ejercen de la política, el afan de poder y la primacía del interés propio sobre el bien común. Lo que les separa son apenas unos rasgos de segunda importancia: la izquierda alardea de políticas sociales, cobra más impuestos y gasta más, mientras que la derecha genera más riqueza, cobra menos impuestos y es más autoritaria.

El pueblo los percibe como gente sin príncipios sólidos, que cambia tanto de ideas y que generan tanta confusión que es imposible distinguirlos. El programa del partido aparece escondido bajo la estrategia mediática y la gestión de la imagen sustituye a las reformas audaces. Las palabras son más importantes que las acciones y, lo que es más grave, el marketing tiene más peso que la política misma.

Las nuevas hornadas de políticos jóvenes son "profesionales" que quieren vivir toda la vida vinculados al poder, más que a las ideas. Aspiran a una vida de privilegios y de lujos, gracias a la política, lo que implica que podrían haberse subido a cualquier tren, sin que importen muchos las ideas y programas. En casi todos los países hay ejemplos lamentables de políticos profesionales que empezaron en un partido, después en otro y hoy están en otro de ideología opuesta.

La sociedad actual no está marcada por la división de clases o de ideas, sino por la confusión y por el fanatismo. Los partidos políticos y los gobiernos utilizan la mentira como si fuera un martillo, para modelar a la audiencia, del mismo modo que emplean el dinero público para comprar votos y doblegar voluntades. La gente ama y apoya a los suyos por encima de las ideas que profesen o del comportamiento que evidencien. Los siguen amando, incluso, cuando han demostrado ser corruptos y malos gobernantes. En el mejor de los casos, cuando comprueban que el bando propio es impresentable y no merece el poder, lo votan a pesar de todo, sólo para evitar que los otros, el enemigo odiado, consiga gobernar.

Los resultados de ese mecanismo diabólico y degenerado es el fin de la democracia, que ya no existe en muchos países avanzados que, por inercia y vergüenza, siguen autodenominándose "democráticos". Sin confianza no puede existir democracia y sin verdad la democracia está muerta. El resultado final de todo es que los políticos se apartan de los ciudadanos, se bunkerizan y se transforman en una "casta" cada día más odiada por aquellos que, en democracia, son los "soberanos" y los únicos que pueden otrorgar legitimidad al sistema.

La España de Zapatero se ha convertido en paradigma mundial de ese deterioro profundo que ha eliminado la democracia de un país que la deseaba y la sigue deseando. Zapatero es el mejor ejemplo existente en el mundo de que un político profesional hará cualquier cosa, incluso legislar contra sus principios, su ideología, su programa y hasta la misma Constitución, con tal de mantenerse en el poder.

Aunque tanto la derecha como la izquierda en España han ido ensanchando, cada día más, el foso que les separa de la sociedad y de los ciudadanos, ha sido el "Zapaterismo" el que ha alcanzado cotas realmente preocupantes y obscenas. Zapatero, un político teóricamente de izquierdas, se convirtió, de la noche a la mañana, en el abanderado de las reformas neoliberales más agresivas, tras recibir una dura advertencia de sus colegas internacionales, especialmente de la Unión Europea, Estados Unidos y China, que le advirtieron que dejarían de apoyarle si continuaba con su política suicida de endeudamiento y despilfarro, obligándole a poner en práctica reformas que ni la misma derecha se habría atrevido a esbozar: congelación de las pensiones, incremento brutal de los impuestos, bajada del sueldo de los funcionarios y una despiadada política de supresión de coberturas y servicios sociales que está generando tristeza y desamparo a los ya empobrecidos ciudadanos de España.

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Gracias, Zapatero

Zapatero pretende ahora otorgar nuevas ventajas a Cataluña, permitiéndole más endeudamiento, una política que no concuerda con la austoridad impuesta a los ciudadanos, que rompe el principio constitucional de igualdad y que demuestra que el presidente es capaz de cualquier cosa a cambio de apoyos para permanecer en el poder.

Nos ha arruinado y quitado la confianza y la alegría, pero también nos ha abierto los ojos para que descubramos que España ya no es una democracia sino una sucia dictadura de partidos. Gracias al mal gobierno de Zapatero y a sus desmanes, los españoles hemos despertado y ha nacido entre nosotros un impulso rebelde que nos convierte en enemigos de la corrupción, de los injustos privilegios de la "casta" política y de los cientos de golferías que ha desplegado la clase política española en los últimos años: financiación irregular de los partidos, amiguismo, nepotismo, clientelismo, prevaricación, cohecho y cientos de injusticias y atentados contra la democracia.

La sociedad española estaba anestesiada y atontada, creyendo que las democracias del mundo funcionaban como la española, pero, gracias a los abusos de Zapatero, ahora sabemos que la nuestra era una vergüenza y que nuestros políticos son de los peores del planeta.

Zapatero nos ha hecho ver con claridad que la Justicia está politizada, que el Parlamento está poblado de borregos esclavizados que no cumplen su función representativa, que ni siquiera conocen a sus electores, que el Senado no sirve para nada y que la única manera de salvar el país es limitando el poder de los partidos y de los políticos profesionales que nos conducen hacia el fracaso.

Zapatero, con su constante desprecio a España, nos ha hecho sentir el orgullo de ser españoles. Bajo su despreciable mandato, ha nacido ese grito de "Soy español, español, español" que recorrió la patria como una flecha. El "a por ellos" y el auge de los colores rojo y amarillo también son hijos del desprestigio internacional que España ha sufrido bajo el nefasto mandato de Zapatero.

Zapatero (y con él todo el PSOE) ha sido como un purgante de aceite de ricino para los españoles. Nos ha hecho expulsar toda la porquería que los malos políticos y los partidos traidores han estado inoculándonos durante años.

Cuando hemos contemplado los desmanes del PSOE y sus corrupciones viscerales, hemos sabido también que el problema no sólo estaba en la izquierda, sino también en la derecha porque los partidos, sin democracia interna y sin sentido del bien común, se han transformado en escuelas de tiranos, nunca en forjadores de demócratas.

A Zapatero le debemos mucho, aunque casi nos haya destruido la convivencia y la esperanza. Gracias a su mal gobierno, a su desprecio al ciudadano y a los criterios y deseos de la mayoría, hemos redescubierto la democracia y ha renacido en nosotros el espíritu rebelde y la firme determinación de no soportar más, en el futuro, a otros Zapateros, a nunca elegir como gobernantes a gente que no tenga la decencia, la preparación y la solvencia necesarias para dirigir nuestro país.

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¿Vuela ya el Buho de Minerva hacia China?

07.02.11 | 19:12. Archivado en EEUU, Política, Internacional, Cultura

Cada día son más los expertos que creen que el Buho de Minerva ya ha emprendido el vuelo desde el Capitolio de Washington hacia China, lo que indica que el centro del poder mundial, que durante las últimas décadas estuvo en Estados Unidos, pronto estará en China, todo un cambio profundo en los perfiles del mundo del siglo XXI.

China ya es la segunda economía mundial y se calcula que en torno al año 2025 será la primera. Diez años después, en el año 2035, China será también la primera potencia tecnológica y militar del planeta, con Estados Unidos situada en un segundo lugar y en claro declive, temeroso de perder también esa plaza frente al empuje de otros países llenos de vigor, como la India, Brasl y Rusia.

El Buho de Minerva (Palas Atenea, en la mitología griega) es el símbolo de la sabiduría, pero, sobre todo, del poder. El buho siempre ha estado posado donde se encuentra el liderazgo mundial, en el territorio de la potencia dominante del planeta. Hasta hoy estuvo sobre el Capitolio de Washington, pero los expertos creen que pronto se instalará en la plaza de Tien An Men, en Beijing, cuando China se convierta en el país más poderoso del mundo.

Los expertos saben que el Buho de Minerva (que en realidad es una lechuza) se mueve como el sol, siempre desde Oriente hacia Occidente. Hace milenios estuvo ya en China, cuando sus viejas dinastías dominaron el mundo, pero más tarde se desplazó hasta Oriente Medio y se posó en Egipto, Media y Persia. Después se posó sobre Grecia, sobrevolando Atenas, Esparta y Macedonia. De allí pasó a Roma, siempre siguiendo el rumbo del sol, y se mantuvo en la capital del Lacio durante más de siete siglos. Cuando cayó el Imperio Romano, el buho revoleteó muy rápido por el mundo musulmán y por Europa, en busca de un poder estable, hasta que se posó en Bagdad, Damasco y los imperios de Carlomagno, España, Francia e Inglaterra. Después de la Primera Guerra Mundial, el buho empezó a volar desde Londres hacia Washington, donde lleva casi un siglo reposando sobre el Capitolio, presidiendo la hegemonía mundial norteamericana y contemplando desde muy cerca la Casa Blanca.

En torno al Buho de Minerva existe un intenso y apasionado debate en los principales centros de poder y de análisis de los Estados Unidos. Algunos expertos norteamericanos saben que el Buho vuela inexorablemente hacia Occidente, pero creen que el hombre puede retrasar el vuelo con intervenciones acertadas. Creen, por ejemplo, que la lechuza del poder mundial pudo haber permanecido mucho tiempo más en España si Felipe II hubiera invadido y derrotado a Inglaterra, cuando envió la fracasada Armada Invencible, o que pudo haber permanecido mucho más tiempo en Macedonia, si Alejandro Magno no hubiera muerto tan pronto y hubiera tenido tiempo para forjar un imperio sólido. Pero otros, más pesimistas, creen que el vuelo del buho es inevitable y que el tiempo del poder americano ya está pasando,

Los más radicales quieren impedir por cualquier medio el vuelo del buho hacia Beijing. Son muchos los estrategas y políticos que aconsejan a Washington que impida ese vuelo, que derrote a China antes de que se convierta en el Imperio dominante. Los más enloquecidos ante el drama del declive consideran necesaria una “guerra preventiva” para que la lechuza permanezca más tiempo sobre el Capitolio de Washington.

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Los políticos y sindicalistas están asesinado a las cajas de ahorros españolas

06.02.11 | 20:24. Archivado en Gobierno Zapatero, Economía, Corrupción, España, Sindicatos

El cáncer que está acabando con las cajas de ahorros españolas es la presencia de políticos y sindicalistas en sus consejos. Los socialistas, después de colaborar en el hundimiento y ruina de las cajas, quieren ahora resolver el problema que ellos mismos han creado. Pero de nuevo se equivocan al proponer nacionalizarlas, lo que significa más políticos y sindicalistas depredadores en esas desgraciadas instituciones.

Las cajas de ahorros españolas eran las perlas de la estructura financiera del franquismo. Inspiradas en criterios benéficos y populares, las cajas cumplían un doble papel de gran importancia: acercar la economía moderna a las familias y a las clases populares y, a través de sus obras sociales, estimular la cultura y las actividades benéficas y de justicia social.

Pero, inexplicablemente, la llegada de la mal llamada "Democracia Española", un sistema que más bien fue una dictadura camuflada de partidos políticos, trajo consigo una lamentable sentencia de muerte para esas cajas de ahorro, que fueron ocupadas por los políticos y los sindicatos, que desplazaron a los profesionales de su dirección y que las corrompieron y utilizaron en beneficio propio, condenándolas a muerte.

Hoy, cuando la mayoría de las cajas españolas están ya arruinadas, resulta evidente que los políticos y los sindicalistas son los principales culpables del asesinato de esas estupendas instituciones. Y deberían pagar por ese crimen.

El éxito de las cajas fue impresionante y llegaron a constituir el 50% del mercado financiero español, lo que permitía una estimulante dualidad entre bancos y cajas, que generaba envidia en el mundo, una sana competencia y un mejor servicio a la sociedad.

Pero, tras la muerte de Franco, entraron en la escena las dos plagas mayores de la historia moderna de España, los políticos y los sindicalistas, y las cajas fueron asesinadas. Al invadir y dominar los consejos de administración, los partidos y los sindicatos corrompieron y traicionaron el espíritu fundacional de las cajas y las pusieron no al servicio de las clases populares, sino de sus propios intereses.

El resultado fue una paulatina pero constante eliminación de los profesionales en la dirección y la sustitución de los criterios racionales y técnicos por el amiguismo, el partidismo y la arbitrariedad. Se concedieron créditos a los partidos políticos, muchos de los cuales nunca fueron pagados o fueron vergonzosamente condonados; se dieron créditos masivos a los mismos promotores inmobiliarios que daban comisiones a los partidos y a los ayuntamientos; fueron beneficiados los amigos del poder y se utilizó el dinero de las cajas para comprar voluntades y doblegar a los críticos y disidentes, desmanes que el poder político nunca condenó ni evitó, sino que apoyó vergonzosamente porque favorecía sus miserables intereses.

Es fácilmente demostrable que, en los últimos 25 años, desde instancias gubernamentales y desde el mismo Banco de España, se ha estado trabajando contra las Cajas. Pero lo peor de todo no fue el asesinato de esas hermosas instituciones, sino la forma como las mataron: desvalijando sus fondos, liquidando sus recursos, exprimiéndolas de manera miserable y llevándolas irresponsablemente hasta el precipicio.

Únicamente se han salvado de la masacre las escasas cajas que limitaron o, incluso, impidieron la invasión de los políticos y sindicalistas en sus estructuras de decisión. Todas, incluso las pocas que cerraron el paso a partidos y sindicatos, tuvieron que pagar algún tipo de peaje, financiando desmanes políticos o repartiendo créditos estratégicos y comisiones, pero algunas consiguieron encapsular el cancer político y sindical y lograron sobrevivir hasta hoy sin sufrir daños fatales.

Ahora, después de décadas intentándolo, parece que ha llegado la hora del entierro de la mayoría de las cajas españolas, algunas de las cuales se transformarán en bancos y otras se diluirán en alianzas que nadie sabe cómo y hasta cuando funcionarán. La triste y falsa justificación de la matanza es que la crisis y la difícil coyuntura económica son irresistibles para las cajas, ocultando el dato vital de que si no pueden resistir es porque la miseria política las ha debilitado hasta el extremo.

La actual agonía de las cajas de ahorro es curiosamente paralela al declive de la familia española, auténtica columna vertebral de la sociedad, también acosada y esquilmada por la pésima clase política que está destrozando España desde el poder. También es simultánea al desprestigio de la casta política, española, una de las peor valoradas del mundo por su pueblo.

Es obvio que, además del acoso indecente de los políticos y sindicatos, hay otros factores que han contribuido a la ruina de las cajas, entre ellos su exposición excesiva a los valores inmobiliarios y a la crisis económica, pero casi siempre ha sido la mala gestión de los políticos la que ha expuesto a las cajas, sin prudencia ni cautelas, a todos los riesgos y peligros imaginables.

El resultado es que la mayoría de las cajas están en la ruta del desastre tras haber sufrido daños más intensos y dramáticos que los bancos privados, a pesar de que, teóricamente, al no tener que compensar a sus accionistas, tenían ventajas estructurales para resistir mejor esos dramas que acosan a la economía española.

La crisis inmobiliaria ha provocado unas perdidas de alrededor de 150 mil millones de euros entre promotores y entidades financieras que aún no han emergido, lo que lastra la credibilidad de toda la economía. Es lógico que las Cajas de Ahorros hayan salido perjudicadas, pero no hasta el extremo de su ruina, al que se ha llegado por culpa de la mala gestión de políticos y sindicalistas.

La desaparición de las cajas trae consigo nuevos problemas en el futuro, entre ellos un mayor oligopolio financiero, que causará problemas de exclusión para los sectores más débiles de la población. ¿Quién cumplirá en adelante el papel de banco de las familias y de los más desfavorecidos? ¿Dejará la sociedad de recibir el dividendo social que le entregaban las cajas?

La casta política española, tanto de izquierda como de derecha, tiene en su "debe" otro drama que los ciudadanos deberían hacerle pagar: el de haber esquilmado y liquidado el sistema español de cajas, un auténtico orgullo nacional hasta no hace mucho.

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Bienvenida Frau Merkel

03.02.11 | 17:21. Archivado en Gobierno Zapatero, Internacional, Europa, España

Oficialmente viene usted hoy a España para conversar con nuestro gobierno, pero sabemos que en verdad viene usted a examinar a Zapatero, nuestro presidente, un político fracasado, ya en retirada, que ha logrado más rechazo de su pueblo que el que tienen el egipcio Mubarak, los cubanos hermanos Castro, el venezolano Hugo Chávez y el ya depuesto Ben Alí, de Túnez.

En nombre de esos ocho de cada diez españoles que, según las encuestas, rechazamos a Zapatero, le ruego que sea usted dura en su examen, que le apriete las tuerzas a José Luis, que le obligue a no despilfarrar más, a que deje de endeudar hasta la locura a las futuras generaciones de españoles, a que deje de proteger a los miles de políticos corruptos que no sólo arruinan nuestro país, sino que ofrecen un lamentable ejemplo a los jóvenes españoles, que ven ya en la política una especie de patente de corso para vivir cargados de privilegios y con impuridad casi absoluta.

Oblíguele a que aparte sus manos de la Justicia y deje de nombrar jueces y magistrados, a que respete al ciudadano, que es el "soberano" en democracia, a que restituya el vigor de la sociedad civil española, ocupada por los insaciables partidos políticos, que la han dejado tan extenuada que está casi en coma. Exíjale que gaste menos de lo que ingresa y oblíguele a que deje de engordar el Estado, a que deje de colocar en el sector público a los amigos del poder, a sus familiares y a los cientos de miles de enchufados que hoy cobran del Estado sin aportar nada a cambio. Consiga, por favor, que nuestros políticos sean decentes y que este país, que, junto con alemanes, italianos y japoneses, protagonizó uno de los más sorprendentes milagros económicos del siglo XX, recupere su pulso, su sentido del esfuerzo y su dignidad, arrebatados por una casta política que ha demostrado ser de las peores del mundo y de las menos democráticas.

Tenga usted mucho cuidado con lo que le dicen porque están habituados a mentir. Con nosotros, los españoles, lo han hecho decenas, cientos de veces. Nos han negado la existencia de la crisis para ganar unas elecciones, nos han dicho que no negociaban con ETA cuando lo hacían, nos han asegurado decenas de veces que habíamos tocado el fondo de la crsis, pero era falso. Mire las cuentas con mucha atención y ponga usted a sus sabuesos a investigar la verdad. Tenga en cuenta que Zapatero y los suyos no creen en las reformas que están obligados a hacer porque ustedes se lo exigen desde el exterior, Si pueden, le engañarán.

Ya sé que usted podría decirnos que los responsables del desaguisado Zapatero somos nosotros, los españoles, por haberlo elegido. Tiene usted razón, pero tenga en cuenta que nuestros políticos llevan muchos años envileciendo a nuestro pueblo con falsedades, engaños, educación de bajo nivel, televisión de vómito, ejemplos deplorables y fomentando la división, la trifulca y la envidia y suprimiendo todo atisbo de ética y de excelencia.

Si nos ayuda, se lo agradeceremos. Tenemos ganas de trabajar y de contribuir con nuestro esfuerzo y dinero a la regeneración de Europa, pero no nos fiamos de nuestros gobernantes, que nos esquilman a impuestos, que se atiborran de privilegios que no merecen, que nos desprecian como pueblo.

Si se entrevista usted con los miembros del Partido Popular, exíjales también, porque, aunque sean menos culpables que Zapatero, también lo son en gran medida porque gobiernan en regiones endeudadas y minadas por los privilegios, la desigualdad y la corrupción. Aunque ellos sean un partido ideológicamente cercano al que usted representa, para desgracia de los españoles se parecen demasiado a los socialistas y están tan lejos de la regeneración y de la verdadera democracia como ellos. Fijesé que hasta se han puesto de cuerdo para repartirse los privilegios, para nombrar magistrados en los grandes tribunales y para manejar la Justicia, violando así la esencia del sistema.

Gracias anticipadas, Frau Merkel.

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500.000 desahucios sobre la conciencia de Zapatero

02.02.11 | 17:37. Archivado en PSOE, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Sobre la maltrecha conciencia de Zapatero hay que anotar también el peso de los 500.000 desahucios que se han realizado en España desde que estalló la crisis, en los tres últimos años. Muchas familias han caído en la pobreza y la desesperación porque les han arrebatado sus viviendas. De nada les sirvió que la Constitución Española proclame el derecho inalienable a una vivienda digna. En este país, las ventajas y el perdón solo son para los poderosos.

Zapatero pudo haber evitado o mitigado ese inmenso desastre y los ríos de dolor que ha provocado. Pudo haber negociado con la banca algunos años de carencia para que los que perdieran el trabajo no fueran también despojados de sus viviendas, pero no lo hizo. Pudo también haber cambiado la injusta ley que permite a la banca no sólo recuperar los pisos que no se pagan, sino confiscar también el resto de los bienes del desgraciado deudor, después de malvender la vivienda embargada, pero no lo hizo, a pesar de que muchos juristas de todo el mundo se escandalizan ante la injusticia e iniquidad que encierra esa ley española.

Al iniciarse 2011 hay en España 316.707 titulares de préstamos hipotecarios cuyos pisos valen menos de lo que ellos deben al banco. ¿También van a ser despojados por sus deudas del piso y del resto de su patrimonio? Alguien tiene que parar esa injusticia y el gobierno está precisamente para eso, para solucionar los grandes problemas y dramas del ciudadano desprotegido.

Pero el sufrimiento causado por la pérdida de la vivienda ni siquiera es el 10 por ciento del enorme sufrimiento que el mal gobierno ha causado a la sociedad española en los últimos años. Además, han llenado las calles y plazas de pobres y parados, han arrebatado al pueblo la esperanza y la ilusión y hasta han conseguido que los pacíficos ciudadanos españoles empiecen a sentir odio y rechazo hacia la casta política y el mismo sistema falso e injusto al que, sin serlo, llaman "Democracia".

Si algún día los españoles salen a las calles, como ha ocurrido en Túnez y Egipto, no lo harán para pedir más democracia, sino para exigir justicia y decencia. Los ciudadanos de este país están ya tan golpeados y frustrados que les da igual que exista o no una democracia formal. Lo que la gente quiere es que la ley sea igual para todos, que los sinvergüenzas que roban ingresen en prisión, que un energúmeno, por el hecho de dormir por la noche en la Moncloa, no tenga poder para endeudar a las próximas tres generaciones de españoles, sin ni siquiera consultar a sus víctimas.

La gente aplastada de todo el mundo, ya sea de Túnez, Egipto, Marruecos, Cuba, España o los mismos Estados Unidos, cansada de que el foso que separa a los ricos de los pobres se ensanche cada día más, de contemplar impotentes como los políticos se autoadjudican sueldos de oro y pensiones de platino, de ver como los poderosos son impunes e inmunes ante la ley y de como muchos que dicen servir al pueblo desde el poder se enriquecen de manera veloz e inexplicable, colocan a sus familiares y amigos, mienten sin pudor, se olvidan del bien común y hacen lo posible por perpetuarse en el poder, ha decidido decir BASTA.

La gente ha descubierto que las élites son injustas y que están gobernando mal el mundo, sin solucionar ni siquiera uno sólo de sus grandes problemas: ni el hambre, ni la inseguridad, ni la educación, ni la indefensión ante la muerte, ni la injusticia, ni la pobreza, etc., etc. y ha decidido limpiar el vertedero.

La lucha por la liberación de los aplastados ha comenzado en los países musulmanes, pero seguirá adelante y recorrerá el mundo entero como un reguero de pólvora, haciendo escalas libertadoras en todos los continentes, incluso en aquellos que, como Europa y América, alardean de una democracia que, si se analiza independencia, no es mucho más justa y decente que la tunecina o la egipcia.

El siglo XX fue el siglo del Estado y del gobierno. Los Estados se hicieron fuertes y acapararon todo el poder, relegando al ciudadano hasta el último rincón. Los Estados asesinaron a más de 100 millones de ciudadanos, no en las trincheras y en los frentes, sino en los pueblos y ciudades, con saña, decían que para combatir la revolución o quizás por miedo a que la pobre gente descubriera la injusticia y la indecencia que emanaba del poder político. Aquella iniquidad se justificaba porque existía una Guerra Fría que podía convertirse en caliente, porque los misiles apuntaban hacia nuestra existencia.

Pero el siglo XXI será el siglo de la libertad y de los ciudadanos, cansados de ser explotados, engañados y, muchas veces, masacrados. Ya no existe la justificación de la Guerra Fría, aunque los poderosos hayan querido sustituir aquella excusa por la del terrorismo internacional, un fenómeno que han hipertrofiado, ocultando que en todo un año causa menos muertes en todo el mundo que el tráfico en un sólo fin de semana.

Estamos asistiendo a un profundo cambio. Los ciudadanos están decididos a acabar con los corruptos, los canallas, los mentirosos y los que se atiborran de dinero y de privilegios sin que la Justicia les haga dar con sus huesos en las cárceles.

¡Bendito sea ese cambio, que inyecta decencia en la raza humana!

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Jueves, 16 de febrero

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