Voto en Blanco

La España de Zapatero viola los derechos humanos fundamentales (reflexiones para recibir el año 2011)

También para los derechos humanos fundamentales, el año 2010 ha sido catastrófico en España. El Departamento de Estado norteamericano puso el dedo en la llaga al señalar a España como uno de los países del mundo donde se violan los derechos humanos fundamentales. En cualquier democracia mundial, esa acusación habría causado dimisiones e investigaciones públicas, pero en la corrupta y podrida democracia española no ha ocurrido nada y la noticia se disolvió en el verano, sin dejar rastro. La violación señalada es la persecución del idioma español en Cataluña y Baleares, donde miles de padres no encuentran un colegio en el que educar a sus hijos en el idioma común de los españoles, donde muchos no pueden acceder a puestos de trabajo por causa de la lengua que hablan y donde comerciantes y empresarios son multados por rotular sus negocios y marcas en castellano. Para vergüenza de los españoles, la marginación del idioma común sigue vigente, a pesar de que hay sentencias inapelables de los tribunales Supremo y Constitucional, unas sentencias que el nuevo gobierno catalán, presidido por Artur Mas, ha decidido ignorar, convirtiéndose en insumiso, con la ayuda del PSOE, un partido que parece dispuesto siempre a arrojar tierra sobre la tumba de España.

Sin embargo, las acusaciones sobre el acoso al idioma, aunque ciertas y graves, son ridículas si se las compara con el enorme mar de abusos, irregularidades y violaciones de derechos que la sociedad española tiene que padecer. Hay muchas otras violaciones no señaladas que convierten a España en una democracia falsa y podrida, que desprecia al ser humano.

Zapatero, ante la evidencia, podría haber asumido la acusación, que es cierta y comprobada, pero ha reaccionado como es habitual en él, mintiendo y prometiendo un informe contrario, que demuestre que los dos idiomas conviven en armonía, en Cataluña y Baleares.

Pero hay miles de ciudadanos españoles con su derechos pisoteados que se han sentido más representados y apoyados por Estados Unidos que por el propio gobierno socialista de Zapatero y que han reaccionado aportando pruebas de violaciones y atropellos ante la embajada de Estados Unidos.

Nosotros queremos contribuir a levantar las alfombras de silencio ignominioso que cubren la lamentable verdad de una España donde los derechos humanos fundamentales son violados frecuentemente por el gobierno. Los grandes medios de comunicación españoles son los que colaboran estrechamente con el gobierno en la ocultación de esa verdad cargada de vergüenza. La clave del silencio mediático que cubre la ignominia del poder está en el dinero y en los favores que el poder político hace llegar a los medios para mantenerlos vivos y para que silencien las vergüenzas del sistema corrupto e injusto que rige los destinos de España.

Además de la violación de los derechos lingüisticos en Cataluña y Baleares, España padece "listas negras" de personas y empresas que sufren represalias por parte de los gobiernos y partidos políticos, por causa de sus ideas. Esas empresas y personas son vetadas a la hora de recibir subvenciones o ser adjudicatarias de contratos públicos. Algunas personas han sido represariadas, incluso, en sus derechos laborales y otras han sidos vigiladas por las fuerzas de seguridad o sufrido duras inspecciones fiscales como represalia por sus ideas críticas.

Pero la mayor violación de los derechos humanos que padece la sociedad española es que cinco millones de ciudadanos han sido desposeídos de uno de los derechos fundamentales básicos: el derecho a trabajar. Muchos de esos españoles también han perdido sus viviendas, por causa del desahucio, y tienen que comer en instituciones de caridad.

A esto hay que agregar el comportamiento mentiroso injusto del gobierno, que oculta y tergiversa la verdad y que, a través de la Fiscalía, aplica una doble vara de medir a la hora de juzgar los comportamientos delictivos. Los adversarios sufren el peso de la ley con todo rigor, mientras que los amigos del poder escapan con impunidad a los castigos que merecen. José Bono ha sido superficialmente investigado por los fiscales por su enriquecimiento ráoido e inexplicable, mientras que muchos militantes del Partido Popular sufren todo el rigor de la Fiscalía del Estado. Convergencia y Unió, cuya corrupción está archidemostrada, es más que probable que no sufra castigo alguno por su financiación ilegal, únicamente porque Zapatero necesita su apoyo y votos. Los etarras son mejor tratados por el sistema penitenciario español que muchos delincuentes de poca monta que solamente han robado algo de chacina, por hambre.

Olvidando su deber ejemplarizante, numerosos miembros del poder político son líderes en mentiras, engaños, abusos e irregularidades, sin que les ocurra nada. El derecho ciudadano a conocer la verdad, violado a diario con total impunidad, es uno de los derechos humanos fundamentales que la España oficial desprecia con mayor saña y desvergüenza.

La degradada democracia española es conocida en todo el mundo por la resistencia a dimitir de sus altos cargos, un rasgo inequívoco de la baja calidad de la democracia y de la pésima calidad ética y humana de la casta dirigente. Los ayuntamientos están obligando a cerrar a miles de empresas, a las que no pagan sus deudas, mientras que otras se ven obligadas a aplazar sus deudas sin poder aplicar los intereses legales, bajo pena de ser represaliadas. Las violaciones económicas del poder político no son excepciones y son tantas que pueden calificarse de "condacta generalizada", todo un verdadero escándalo del que los medios de comunicación, comprados y sometidos, nunca hablan.

La impunidad del poder es otro gran escándalo que viola el principio de igualdad y demuestra que muchos poderosos son arrogantes, impunes e indeseables en esta España de Zapatero, que tras ser lider internacional en trata de blancas, drogas, alcoholismo, blanqueo de dinero, enchufismo, desprestigio de la casta política, abuso de poder y otras muchas lacras, ha sufrido últimamente la vergonzosa humillación de figurar ya entre los países que violan los derechos humanos fundamentales.

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Los 20 grandes "pecados" que hacen de Zapatero un personaje nefasto para España (Reflexiones para recibir el año 2011)

29.12.10 | 18:23. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Zapatero ha sido calificado por algunos analistas y estudiosos de la política como el peor gobernante de España desde Fernando VII. Ese criterio no es frívolo y se sustenta en verdaderos errores y carencias dramáticas del dirigente socialista español. Las siguientes son, a juicio de Voto en Blanco, sus 20 mayores errores y vergüenzas.

1. Haber ganado sus primeras elecciones tres días después del peor atentado terrorista de la Historia de España, en un ambiente irregular que restó limpieza y libertad al proceso electoral, con España inmersa en una marea de miedo y de mentiras propagadas por el cuartel general socialista, al frente del cual estaba Zapatero, que fue activa y entusiasticamente ayudado por la SER y otros medios de comunicación afines al PSOE.

2.- Permaneció sentado ante el paso de la bandera de Estados Unidos, manifestando expresamente un insólito irrespeto hacia ese país aliado y a su principal símbolo patrio.

3.- Cumplió su promesa electoral de sacar las tropas españolas de Irak, pero lo hizo mal y causando indignación entre los aliados occidentales de España, sin avisar a los aliados, sin permitir una retirada ordenada y sometiendo a los militares españoles a la humillación de ser despedidos por sus compañeros soldados con gestos de desprecio por su cobarde y precipitado abandono del escenario bélico. Esa decisión colocó a España en una situación de debilidad mundial y hizo perder a las empresas españolas contratos internacionales valorados en muchos miles de millones de dólares, algunos ya previamente pactados entre Estados Unidos y el gobierno de Aznar.

4.- Mintió al asegurar que no negociaba con ETA y vaticinó el fin de la violencia un día antes de que los terroristas volaran la terminal 4 del aeropuerto de Barajas, causando dos muertos. Tras el atentado, mintió de nuevo al garantizar que no habría más negociaciones.

5.- Prometió el pleno empleo y un espectacular crecimiento de la prosperidad en una legislatura en la que España se ha empobrecido, ha destruido buena parte de su tejido productivo y ha acumulado más de 5 millones de desempleados reales.

6.- Promovió personalmente un Estatuto de Cataluña inconstitucional y, una vez rechazado por el Tribunal Constitucional, maquinó con los nacionalistas catalanes para maquillar el Estatuto y esquivar la sentencia.

7. Amplió la Ley del Aborto sin que existiera demanda popular alguna en tal sentido, bajo el criterio tenebroso de que un feto es un ser vivo pero no un ser humano.

8.- Compró votos con dinero público, no solo a los ciudadanos, a los que prometió pagas especiales en vísperas de elecciones, sino también a los partidos nacionalistas, a los que compró apoyos a cambio de dinero, generando injusticia y rompiendo así el principio constitucional de la igualdad entre los pueblos y tierras de España.

9.- Negó la existencia de la crisis en vísperas de las elecciones de 2008, causando daños irreversibles a la economía española al retrasar durante dos años las primeras medidas contra el drama.

10.- Elevó la mentira a categoría de política de gobierno, engañando a los españoles de manera reiterada, no sólo cuando negó la existencia de negociaciones con ETA o cuando negó que existiera una crisis económica, sino en decenas de ocasiones más, incluso en sede parlamentaria.

11.- Zapatero ha sido el primer presidente de gobierno español que se atrevió a defender, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, que una región de España (Cataluña) es una nación.

12.- Bajo su mandato, como consecuencia de sus mentiras, errores y mal gobierno, los españoles aprendieron a rechazar e, incluso, a odiar a los políticos y, en algunos casos, a la misma democracia. Las encuestas reflejan ese rechazo al señalar a los políticos como el "tercer" gran problema de España, mientras que muchos observadores independientes creen que, sin la "cocina" y la manipulación del poder, las encuestas reflejarían que los políticos son el primer drama de España.

13.- España, bajo el mandato de Zapatero, perdió gran parte de sus conquistas sociales históricas e hizo pagar la crisis a los más débiles: viudas, pensionistas, desempleados, funcionarios y otros.

14.- Sus errores e incompetencias convirtieron a España en un "protectorado" internacional con su economía "intervenida" por Alemania, Francia, Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional.

15.- Su incomprensible amistad con tiranos desprestigiados (Hugo Chaves, Raul y Fidel Castro, y su apoyo a numerosos gobiernos totalitarios del mundo (Cuba, Venezuela, Irán, Nicaragua, Bolivia, Siria, etc.) permiten dudar razonablemente de la fe democrática del presidente español, en el que muchos analistas y pensadores ven a un totalitario camuflado de demócrata.

16.- Se ha comportado como un cobarde frente a Marruecos, cediendo siempre ante el sultán e intentando comprar con abundante dinero la paz con el país vecino.

17.- Traicionó la causa del pueblo saharaui, defendida tradicionalmente por su partido y por la mayoría de la opinión pública española. Esa "traición" se hizo evidente cuando los marroquíes asaltaron el campamento saharaui en El Aaiun, en noviembre de 2010.

18.- Las revelaciones de WikiLeaks mostraron el servilismo, la doblez y la hipocresía del gobierno que preside Zapatero. Se arrastraba para mendigar el "perdón" de Bush, sin dignidad ni orgullo. Apoyaba ante los familiares y ante la opinión pública la necesidad de juzgar a los militares norteamericanos que asesinaron al cámara español Couso, en Bagdad, mientras acordaba por detrás, con el embajador de Estados Unidos en Madrid, presionar desde la Fiscalía para que la causa fuera archivada. La misma hipocresía empleo con el asunto de los vuelos de la CIA que sobrevolaron España y con otros muchos asuntos. "Todas las puertas están abiertas para usted" llegó a decirle al nuevo embajador de Obama.

19.- Cuando Europa, Estados Unidos y China le presionaron para que realizara un ajuste duro de la economía española, medio arruinada por sus despilfarros y errores, prefirió que el peso del drama fuera soportado por los más pobres y necesitados, suprimiendo ayudas y congelando sueldos y pensiones,

20.- Acabó con la prosperidad española, admirada como "milagro" por todo el mundo, condenando al país a ser una de las economías más enfermas y peligrosas del mundo occidental. El espectacular aumento del desempleo y la pobreza en España, con casi cinco millones de desempleados y diez millones de pobres, convirtió a su gobierno en una verdadera plaga y en un azote para los españoles.

Hay otros muchos errores y dramas de Zapatero que han contribuido a destrozar la nación española. Podría completarse una solvente e inquietante lista que llegara al número cien, incluyendo en ella violaciones de la Constitución y de su espíritu, como el que cometen los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos y baleares que persiguen el idioma español, un atentado que apoya el propio Zapatero, el acoso a la Iglesia Católica, la pérdida de seis años de gobierno sin mejorar la pésima calidad de la educación en España, el hundimiento de muchos factores básicos del Estado de Derecho, la pérdida de prestigio y peso internacional, la "compra" de los sindicatos y de la patronal con dinero público, a cambio de complicidad y silencio, la aplicación de la ley "según convenga a la jugada", la expansión de la corrupción pública, al apoyo constante a los nacionalistas, incluso a los separatistas, el hundimiento de los valores, la hipertrofia del Estado español, convertido por Zapatero en un insostenible refugio de enchufados, parásitos, amigos del partido y familiares de cargos públicos, todos ellos viviendo del erario público y sin aportar nada necesario al bien común, compra descarada de apoyos en medios de comunicación, a cambio de publicidad y otras concesiones y favores del poder, arbitrariedad en las contrataciones, subvenciones y contratos públicos, elaboración de listas negras de personas, instituciones y empresas represaliadas desde el poder político por sus ideas, y otros muchos, algunos de ellos violaciones flagrantes de los derechos humanos fundamentales, pero los 20 mencionados son los más graves, a juicio de Voto en Blanco.

Voto en Blanco

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Día de los Inocentes 2010: Voto en Blanco renuncia a la inocentada porque España no está para bromas

28.12.10 | 21:02. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Cultura, España, Zapatero

Había escrito una historia especial para el Día de los Inocentes de 2010, pero no me he atrevido a publicarla, no por miedo a la censura, sino porque España, agobiada por el mal gobierno, la frustración, la tristeza y la crisis, no está hoy para bromas.

La historia, fiel a nuestra tradición de convertir los sueños en realidad, tenía por protagonista a nuestro monarca, el rey Juan Carlos, el cual, viéndose ya en el final de su reinado y cansado de soportar a políticos ineptos y corruptos al frente de los destinos de España, tuvo un golpe de honradez y dignidad política y patriótica y decidió imponer, con la ayuda de las Fuerzas Armadas y de buena parte de la opinión pública, un gobierno de gente honrada, responsable, independiente y de probado prestigio para que sacara a España del foso en el que yace, tras haber sido ultrajada y destrozada durante años por una de las peores castas políticas del planeta, aferrada con sus garras a sus poltronas y privilegios, sin dejar de ordeñar al Estado español, incluso en tiempos de crisis, hasta haberlo dejado casi en coma.

La principal virtud del nuevo y esperanzador gobierno era la valía de sus miembros, pero la segunda, igualmente importante, era que ninguno de sus integrantes pertenecía ni había pertenecido nunca a partido político alguno.

Pero, al leer una y otra vez la historia del "Golpe Honrado" (ese era el título de la historia), salvador de la patria y regenerador, he decidido borrar el archivo y renunciar a publicar este año una inocentada. Ese sueño, irrealizable, me parecía frívolo en estos tiempos de angustia, cuando España está siendo arrasada por sus dirigentes, que causan al pueblo un dolor indescritible y un desasosiego profundo.

Si algún lector es capaz de sentir ganas de bromas en este desierto de miseria y de traiciones llamado España, le invito a releer la inocentada que publicamos un día como hoy, hace justo un año, titulada Zapatero se hace demócrata, otro sueño que no se cumplió ni se cumplirá jamás.

¡Feliz día de los Inocentes!

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España en peligro: la senda de los forajidos (Reflexiones para recibir el año 2011)

27.12.10 | 13:13. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Democracia, Corrupción, Nacionalismo, España

En los últimos dias del año 2011, Voto en Blanco publicará algunas reflexiones para abrir los ojos y para que podamos recibir el nuevo año bajo la fuerza de la verdad, entendiendo mejor el mundo que nos toca vivir.

El apoyo socialista a la investidura del nacionalista-independentista catalán Artur Mas es uno de los acontecimientos políticos más graves e inquietantes de todo el agonizante año 2010 y una auténtica patada en el hígado a la democracia. Pero la mediocridad reinante en la política española, la corrupción generalizada, el silencio cómplice de los grandes medios de comunicación, la propaganda intoxicante de los partidos y la sumisión borreguil de la sociedad ocultan a los ciudadanos la gran vileza y peligrosidad de ese acontecimiento, que implica nada menos que el apoyo del socialismo a la independencia catalana y a la insumisión frente a las sentencias de los grandes tribunales Constitucional y Supremo.

Los socialistas catalanes y españoles, al apoyar la investidura del catalán Artur Mas, han dado un nuevo paso, esta vez trascendental, que les aleja de su política tradicional y de su carácter de partido político español. Con esa peligrosa decisión dejan de ser un partido adscrito a la Constitución y a la legalidad, emprendiendo una nueva e inquietante ruta por la senda de la disgragación y de la enemistad con el concepto de España.

La ruta asumida por el PSC, con el apoyo del gobierno de Zapatero, al apoyar a CIU, un partido marcado por rasgos tan duros y democráticamente discutibles como la lucha por la independencia catalana, la corrupción y el cobro sistemático de comisiones ilegales, que incluye también la desobediencia activa de las sentencias emitidas recientemente por los tribunales Constitucional y Supremo sobre la marginación del español en tierras de Cataluña, coloca al PSOE en una peligrosa senda, transitada con frecuencia por malvados y forajidos que eluden la Justicia.

Si no es abortado a tiempo por un socialismo menos temerario, enloquecido y obsesionado por el control del poder que el que pilota Zapatero, ese paso decisivo del PSOE, que le vincula a la insumisión, marcará profundamente el futuro de España, ensanchando la fosa que separa a los socialistas de la Constitución española y de la legalidad democrática, dejando al PP un espacio amplio por ocupar como único gran partido constitucionalista y defensor de la unidad de la nación y de la legalidad vigente.

El paso dado por Zapatero al apoyar la insumisión frente a las sentecias del Constitucional y el Supremo ha sorprendido no sólo a la España amante de la legalidad democrática, sino también en las propias filas del PSOE, donde todavía resisten, aunque cobardemente y guardando un vergonzoso silencio, algunos dirigentes y militantes que creen en la legalidad constitucional y en España como nación.

El nuevo paso, aunque representa un avance cualitativo y de enorme importancia, no hace otra cosa que avanzar por la senda peligrosa y nada democrática abierta por el gobierno de Zapatero cuando fraguó alianzas con partidos de ideología opuesta para cerrar el paso del poder al Partido Popular, cuando selló pactos con nacionalismos extremos, tradicionales enemigos de España, sin otro fin que mantener el poder, o cuando utilizó los fondos públicos para premiar el apoyo en el Congreso al gobierno de Zapatero, consagrando así una política que antepone el poder a los principios y que dinamita el fundamental principio de la igualdad de los españoles ante la ley.

Esa ruta por la que avanza el socialismo bajo el mando de Zapatero está política y democráticamente envilecida y, como ocurrió con el socialismo en la II República, vuelve a desenterrar los peores fantasmas del pasado español.

El avance del PSOE, uno de los dos grandes partidos españoles, por una senda política donde han sucumbido los principios y las idealogías, donde conviven fácilmente con la corrupción, en la que utilizan el dinero de los españoles para defender los intereses partidistas y en la que se antepone el control del poder a todo principio, incluyendo el bien común y el interés general, constituye una crisis de mayor alcance y trascendencia que la actual crisis económica, que está arrasando la prosperidad española.

La frivolidad, la mediocridad, la manipulación de las ideas, la espantosa corrupción de la política actual española y el sometimiento de la aborregada población a la propaganda de los partidos y a la mentira institucionalizada impiden captar toda importancia del paso dado. La existencia de un PSOE insumiso, disgregador y dispuesto a todo con tal de controlar el poder es una amenaza de inmensas proporciones que se cierne sobre el futuro de España como país y que podría abrir de par en par las puertas del enfrentamiento y de la ruptura de la convivencia.

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Zapatero ya no es Robin Hood, sino el sheriff de Nottingham

Ayer, jueves 23 de diciembre, proyectaron en un canal de pago español la inolvidable película de aventuras "Robin Hood: Príncipe de los ladrones" (Robin Hood: Prince of Thieves), dirigida en 1991 por Kevin Reynolds y protagonizada por Kevin Costner. Estoy seguro de que, al verla, muchos españoles pensaron en la paradoja protagonizada por Zapatero, que se presentó ante los ciudadanos con la atractiva imagen de Robin Hood y que termina su terribles días de poder político con la del odiado sheriff de Nottingham.

Al igual que ocurría en aquella Inglaterra medieval del rey Juan sin Tierra, en la España de Zapatero se ha creado un divorcio profundo entre el pueblo y los que le gobiernan, entre los ciudadanos que sufren y un poder político elitista, privilegiado y millonario, que acosa cada día al pueblo con nuevos impuestos, desahucios, embargos, subidas de precios y represiones. El rechazo popular al poder político es igualmente semejante porque en la España de Zapatero no para de crecer y es ya más del 80 por ciento de la ciudadanía la que se distancia de su líder y lo condena abiertamente.

Las últimas "fechorías" de Zapatero y los suyos (subidas de impuestos, congelación de pensiones, reducción de salarios, desahucios, supresión de conquistas y derechos sociales, subida de la luz, confiscación de coches y el por ahora frustrado cierre de páginas de Internet) recuerdan, de manera fiel, la política desplegada en la película por el trio déspota del sheriff de Nottingham (Alan Rickman), ayudado por su primo Guy de Gisborne (Michael Wincott) y la bruja Morgana, que recuerdan de manera lamentable a personajes tan reales de la sufrida España actual como el propio Zapatero, Rubalcaba y Leire Pajín.

La España de Zapatero terminará el año 2010 con casi cinco millones de parados sin trabajo, con casi diez millones de pobres, con más de medio millón de viviendas arrebatadas a ciudadanos, cuya pobreza les impide pagar las hipotecas, con casi la mitad de sus jóvenes sin esperanza de poder trabajar, con insoportables subidas de impuestos y de precios (la luz) y con nuevas leyes represivas, como la confiscación, por parte del gobierno, del coche de los infractores graves y la por el momento frustrada Ley Sinde, con la que el gobierno de Zapatero quiere reprimir libertades y derechos en Internet.

La comparación de España actual con la desgraciada Inglaterra del efímero rey Juan sin Tierra es tan inevitable como dolorosa. José Luis Rodríguez Zapatero asumió el poder en 2004 presentándose ante los ciudadanos como un Robin Hood defensor del pueblo y capaz de ampliar las libertades frente al autoritario Aznar, de repartir riqueza entre los necesitados y de proteger a los débiles, pero hoy, al final de su segundo mandato, la sociedad española asiste aterrada ante su transformación y, tras haber traicionado su programa y sus promesas, ahora se parece más al déspota sheriff de Nottingham que al querido príncipe de los ladrones.

Si no lo creen, vean la película y descubrirán cómo Zapatero nos recuerda, sorprendentemente, al sheriff, cómo Rubalcaba se asemeja a Guy de Gisborne y como la bruja Morgana nos evoca a Leire Pajín, la niña preferida del nuevo e implacable "Zapaterismo".

La mayor diferencia entre la pobre España actual y aquella triste e injusta Inglaterra es que en España no aparece por ninguna la figura de Robin Hood, un líder capaz de reunir en su entorno al frustrado y sufrido pueblo para devolverle la esperanza y la ilusión.

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Buen artículo de Aznar

23.12.10 | 17:44. Archivado en Gobierno Zapatero, Partido Popular, Política, Democracia, España

Aznar ha publicado un buen artículo en The Wall Street Journal, cuyos contenidos principales reproducimos. Su diagnóstico sobre España es certero, pero oculta que muchos de los dramas actuales se deben a que él, durante su mandato, no reformó lo que debía reformar, ni apoyó una política de regeneración de la democracia, ni mejoró los planes de educacación, ni liberó la Justicia de la tutela de los partidos, ni cambio los muchos comportamientos antidemocráticos de su partido, a los que contribuyó eligiendo "a dedo" a su sucesor.

El ex presidente del Gobierno español José María Aznar acaba de publicar un artículo de opinión en The Wall Street Journal en el que atribuye los problemas económicos de España a las decisiones adoptadas por el actual Ejecutivo y dice que "la única solución" es convocar elecciones.

"Allá donde voy la gente me pregunta lo mismo: ¿Qué le pasa a España? ¿Cómo es posible que en sólo unos años mi país haya pasado de ser 'el milagro económico' de Europa al 'problema económico' de Europa?", asegura el ex presidente del Gobierno al diario, propiedad de News Corp, un grupo perteneciente al magnate australiano Rupert Murdoch y del que Aznar es consejero.

En su opinión, la respuesta es que "España sufre la crisis política más seria de su historia reciente", de forma que "los problemas económicos y la falta de confianza en España son resultado de la carencia de credibilidad del Gobierno".

"La raíz de la crisis en España yace en las decisiones políticas tomadas en 2004 de abandonar la modernización que la sociedad española inició hace 30 años", afirma Aznar, quien sostiene que entonces el Gobierno rompió la composición del Estado, lo que llevó a que "diferentes áreas se enfrentaran entre sí" y el país se convirtiera en un territorio "muy difícil de manejar".

En el ámbito económico, señala que el Gobierno "abandonó su compromiso con la estabilidad presupuestaria y el proceso constante de reformas necesarias para seguir siendo competitivos".

"Estos errores económicos -añade Aznar- se pueden ver en las intervenciones arbitrarias del Gobierno en la vida empresarial, con un desprecio flagrante de las reglas del juego. También hemos visto un crecimiento sin precedentes del gasto público y subidas de impuestos".

Para Aznar, "sólo un nuevo Gobierno puede recuperar la credibilidad, y eso requiere elecciones generales".

"Con un nuevo proyecto político nacional y la aplicación de las políticas apropiadas España puede recuperar la confianza y credibilidad internacional, y el pueblo español puede recuperar la confianza en sí mismo y en su nación", asegura el ex jefe del Ejecutivo.

Aznar apuesta por "limitar el papel económico y social del Estado, erradicar organismos burocráticos y públicos, racionalizar el gasto público y reformar su estado del bienestar".

La difusión de este artículo se produce una semana después de que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, transmitiera, también en uno de los medios financieros más influyentes de EEUU, el canal CNBC, un mensaje de confianza para calmar a los mercados y contener los ataques especulativos contra España.

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España: el descaro y el mal ejemplo de la "casta" no merecen perdón

21.12.10 | 18:09. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España

Han olvidado que el liderazgo les obliga a ser ejemplares. Son cada día más altivos, injustos y traidores. Han convertido la democracia española en un caldo nauseabundo. Están provocando y escandalizando a unos ciudadanos que, por ahora, siguen siendo pacíficos, pero que un día, hartos de descaro y sinvergonzonería, saldrán a las calles para exigir que esos déspotas que abusan del poder se marchen a sus casas cargados de desprecio. Algunos de ellos, los más corruptos, deberán ingresar en la cárcel. La "casta" está llegando demasiado lejos. El pueblo cada día está más predipuesto a acoger con los brazos abiertos a quien enarbole en España la espada y la escoba para limpiar este país de cochambre. El pueblo está ya preparado para aplaudir hasta rabiar, cuando vea humillados a los políticos arrogantes e ineptos que nos han llevado hasta la pobreza y el fracaso.

España se parece cada día más a la corte de Versalles en vísperas de la decapitación del rey Luis. El descaro con que hacen las cosas y la arrogancia que exhiben los políticos son merecedoras de castigo y de oprobio. El mismo día que se plantean bajarnos las pensiones y alargarnos el periodo de cotización, ellos, "la casta", se aprueban pensiones de oro con tan solo 7 años de ejercer el "duro" trabajo político. un trabajo que consiste, básicamente, en decirle siempre "sí" al líder y en pulsar el botón del voto en el Congreso y en el Senado. El mismo día en que nos recortan otro derecho y liquidan otra conquista, permiten a los bancos prejubilar a los suyos a los 52 años, con el dinero de nuestro ya agobiantes impuestos, con el 80% de la pensión. Pocos días antes eliminaron los 420 euros que cobraban los que ya están al borde del suicidio o la delincuencia. Son auténticos déspotas y tiranos en acción, una "casta" que es incapaz de dar ejemplo, merecedora del desprecio de los demócratas y del oprobio ciudadano.

Se sienten seguros, bien custodiados por sus jaurías armadas y por los aparatos mediáticos de propaganda, expertos en el engaño y la tergiversación. Sin embargo, ahí están las imágenes del pasado, que demuestran que no están tan seguros: Carlos I de Inglaterra, Luis XVI, el Zar Alejandro, Nicolae Ceaucescu y otros muchos.

El pueblo español es pacífico y sufrido, pero todo tiene un límite. La desvergüenza de nuestros políticos es provocadora y nauseabunda, tan injusta que es capaz de convertir en fieras a los tranquilos y sufridores españoles, casados de ver como la austeridad, el sacrificio y las privaciones son para los ciudadanos, mientras que la odiosa casta política es incapaz de renunciar a sus privilegios.

Han perdido la decencia, han perdido el norte, han abandonado la ética en la cuneta y se han convertido en indignos. Ya no tienen la altura suficiente para dirigir a un pueblo.

Durante años lo han invadido todo, lo han comprado todo y han arruinado casi todo lo que han tocado. Han comprado, con dinero público, voluntades y doblegado dignidades; han entrado en las cajas de ahorros, perlas de gran prosperidad en el pasado, y las han arruinado; han entrado en las universidades y dominado la enseñanza, convirtiendo la educación y la formación en España en una de las mas deleznables del planeta; han invadido la sociedad civil y la han dejado al borde del coma; han comprado con subvenciones y contratos a los sindicatos, a los medios de comunicación y a miles de asociaciones, fundaciones y empresas, dejando al país sin fuelle; han utilizado el dinero público para corromper; han repartido ayudas y subvenciones a los amigos y las han negado a los adversarios; han trucado concursos públicos; han colocado a los amigos del partidos y a sus familiares en el Estado; se han enriquecido sin poder explicarlo, acumulando mucho más dinero del que ganaban oficialmente.

La casta política española es digna de desprecio y merecedora de castigo, sin que los ciudadanos jamás les perdonemos.

Como no hay Justicia, ni poder ciudadano, quizás sólo tengan que pagarlo en las urnas. Pero ahí debemos esperarles y hacerles pagar los daños causados, las amarguras ocasionadas, la inmensa tristeza y desesperación que han esparcido por las tierras y pueblos de España. Debería acabarse ese juego siniestro de premiar a la oposición para castigar al gobierno. Un ciudadano español decente jamás debe dar su voto a un sinvergüenza, ni a un injusto, ni a un arrogante, ni a un político que no sea ejemplar.

Nuestro deber de ciudadanos libres y demócratas es coger la escoba y barrer la inmundicia... lo antes posible, antes que la inmundicia nos sepulte a todos.

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El socialismo español da la espalda al ciudadano

20.12.10 | 18:37. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Democracia, Corrupción, Andalucía, España

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ha informado que el 29,3 por ciento de los andaluces vive en la pobreza, ha denunciado la insensibilidad de los gobernantes ante las desgracias de los ciudadanos y ha reclamado, entre otras medidas, la puesta en marcha de la Ley de Inclusión Social, que está incomprensiblemente paralizada desde hace doce años.

El empobrecimiento de Andalucía es veloz y parece imparable. La sociedad andaluza depende demasiado de la Junta de Andalucía, que acaparaba riqueza para dominar a los ciudadanos. Cuando la Junta ha dejado de tener dinero para repartir, Andalucía avanza de manera imparable hacia la pobreza.

La APDHA ha afirmado que «si se salió al rescate de la banca se tendrá que salir al rescate de la ciudadanía». Sin embargo, los socialistas en el poder demuestran que son insensibles ante las necesidades del pueblo y que lo único que les interesa es mantenerse en el poder para seguir
disfrutando de los privilegios y ventajas que extraen del erario público.

La pobreza avanza inmisericorde por toda España, un país donde ya hay cinco millones de desempleados y casi diez millones de pobres. Cuando Zapatero llegó al poder, España era la octava potencia mundial y la economía europea que más crecía y más puestos de trabajo creaba, pero después de seis años de socialismo, España está arruinada, endeudada y carcomida por la pobreza, la desconfianza en el poder y el espíritu de derrota.

En una rueda de prensa con motivo del 62 aniversario hoy de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el coordinador del área de Marginación de la APDHA, Pablo María Fernández, ha afirmado que "La actividad de nuestros parlamentarios está más preocupada de los intereses y antojos del capital con más recortes sociales y privatizaciones, que del cumplimiento real de los Derechos Humanos, como la vivienda, la renta básica, la salud, la educación y el trabajo".

El número de desahucios en España, desde que en 2008 estalló la crisis, superará los 500.000 cuando finalice este año 2010, lo que representa que medio millón de viviendas han sido arrebatadas a sus propietarios por´falta de pago, una brutalidad que el gobierno podría haber impedido si hubiera negociados condiciones especiales y años de carencias con las entidades bancarias, como se ha hecho en otros países.

Pero en España, como afirma la APDHA, los políticos parecen más interesados en sus privilegios que en la defensa de los derechos fundamentales y el cumplimiento de la Constitución.

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La dictadura de los mediocres

Los pensadores y filósofos están de acuerdo en que el derecho al mando no puede justificarse más que por la superioridad. Desde el alba de los tiempos, la Humanidad se ha dividido en amos y esclavos. La mayoría de los hombres tienen tanto miedo y se sienten tan débiles que no han nacido para mandar, mientras que una minoría es capaz de dominar su miedo y posee el arrojo suficiente para dar órdenes. Estos, miembros de la "raza de los amos", siempre han gobernado a lo largo de la Historia, hasta que nacieron los partidos políticos e instituyeron "la dictadura de los mediocres".

Los reyes de la antiguedad conquistaban el poder con la inteligencia y la fuerza, demostrando que eran superiores. La lucha por el poder seleccionaba a los mejores, que eran los que lograban imponerse. Así se gobernó el mundo durante mucho tiempo Las monarquías hereditarias alteraron el proceso de selección natural, pero se mantuvo activo en la nobleza, donde los hijos mejores casi siempre lograban imponerse a sus hermanos menos dotados de inteligencia y fuerza.

El mundo ha sido gobernado dentro de esa dialéctica a lo largo de la Historia, hasta que los partidos políticos, tras degenerar la democracia y convertirla en un refugio donde podían medrar ineptos y rufianes, se apoderaron del Estado e instauraron una especie de dictadura de los mediocres, donde suelen gobernar personas escasamente dotadas, que nunca antes en la Historia habrían tenido la oportunidad de ejercer el mando.

El partido político es una herramienta infernal que ha demostrado que muchos mediocres e inferiores unidos pueden ejercer su dominio sobre seres superiores desunidos y desorganizados.

Por primera vez en la Historia, puede afirmarse que la política actual, la que ha acabado con la democracia y ha sembrado el mundo de corrupción e injusticia, no es fruto del dominio de los más fuertes sobre los débiles, sino del predominio de los mediocres y, muchas veces, también de los inmorales, sobre el resto de la sociedad.

El proceso de selección de los mejores y de los más inteligentes y fuertes, vigente en el liderazgo del mundo durante miles de años, ha quedado interrumpido tras la creación del partido político, que es una especie de organización disciplinada y mafiosa donde los mediocres han conseguido hacerse fuertes y tomar el poder para ejercer un dominio inédito sobre las masas.

Las consecuencias de estas nuevas dictaduras de los mediocres son aterradoras. La primera de ellas es que las actuales castas dirigentes, integradas por mediocres con escasa inteligencia y menos escrúpulos, carecen de ideas y de iniciativas brillantes para solucionar los grandes problemas de la Humanidad, como la violencia, la desigualdad, la inseguridad, la pobreza, el desempleo y otras muchas lacras, que siguen vigentes y sin solución.

Otra consecuencia es el divorcio entre los ciudadanos y una clase dirigente que únicamente sabe ganarse el favor de las masas mediante técnicas propias de los tiranos: mentira, engaño, dominio de los medios de comunicación y miedo.

El tercer gran resultado del poder de los mediocres es el hundimiento general de los grandes valores, como la fortaleza, el esfuerzo, la solidaridad, el respeto, la humildad y el amor, que nunca podrán ser promocionados o amparados por una clase política plagada de mediocres arrogantes, incapaces de poseerlos.

Los partidos políticos, al encumbrar y convertir en líderes a gente a la que el proceso de selección natural habría condenado al anonimato y, tal vez, al fracaso, se han convertido en organizaciones nocivas y en verdaderos enemigos del progreso por haber conducido al mundo por un camino equivocado, ya que la solución no consistía en sustituir a las viejas élites poderosas por una manada de torpes sin virtudes ni valores, sino en perfeccionar y garantizar el proceso de selección para lograr que realmente lo mejores y los más virtuosos alcanzaran el poder y pudieran gestionar el Estado en representación de la Humanidad.

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España rechaza a sus políticos corruptos

15.12.10 | 19:54. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Corrupción, España

Los resultados del último Barómetro Global de la Corrupción 2010, recientemente publicado por la organización Transparencia Internacional, son estremecedores y demuestran que la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles creen que están siendo gobernados por corruptos y delincuentes.

La democracia es un sistema político basado en la confianza en los líderes. Si esa confianza falla, no hay democracia sino tiranía, por mucho que se recurra a las urnas para nombrar dirigentes. Trasladado a la realidad, ese principio básico significa que cuando nada menos que el 80 por ciento los ciudadanos de un país creen que los partidos políticos que pueblan el Parlamento español son corruptos o muy corruptos, puede afirmarse que no existe democracia en España sino una tiranía desprestigiada y rechazada por el pueblo, que es el soberano teórico del sistema. Si a eso se agrega que la "clase política" siempre aparece en las encuestas como el tercer problema más grave del país, por delante, incluso, del terrorismo y de la inseguridad ciudadana, entonces ocurre que el sistema está en bancarrota y que quienes nos gobiernan lo hacen contra la voluntad popular, lo que equivale a tiranía.

Los resultados del último último Barómetro Global de la Corrupción 2010, recientemente publicado por la organización Transparencia Internacional, son sobrecogedores y muestran la radiografía de un país que se siente gobernado por delincuentes.

Ese sentimiento profundo de rechazo a los partidos políticos y a los gobernantes, ya enraizado en la sociedad española, es un síntoma terrible de enfermedad y revela que la crisis política es en España todavía más grave que la económica y la moral.

Pero lo realmente grave en España, lo que convierte a este país en una cloaca, es que la "casta" política ni siquiera reaccione ante el masivo rechazo popular. Deberían sentirse avergonzados y tendrían que abandonar sus responsabilidades ante el desprecio y el rechazo de aquellos a los que dicen servir, pero no lo hacen y la única razón que explica esa indiferencia ante la voluntad popular, que es sagrada en democracia, es que son arrogantes opresores sin un gramo de democracia en sus venas.

El Barómetro de Transparencia Internacional, una organización sin énimo de lucro e independiente que está acumulando méritos cada año para ser galardonada con el Nobel de la Paz, revela que los ciudadanos españoles perciben un alto grado de corrupción en los partidos políticos, que resulta el sector peor valorado de la sociedad. Asimismo, un 73% cree que la corrupción ha aumentado en los últimos tres años, la misma media que Europa.

El informe destaca que la percepción que tienen los ciudadanos sobre la corrupción de los partidos políticos es de 4,4 sobre una puntuación que va desde el nada corrupto, que se sitúa en 1, hasta el muy corrupto, que llega al 5. El fenómeno del rechazo a los partidos no es exclusivo de España y afecta a Europa y buena parte del mundo, aunque el gobierno de Zapatero es, con gran diferencia, el más impopular y rechazado de toda la Europa democrática.

Tanto la valoración española como europea de los partidos ha empeorado considerablemente respecto al anterior Barómetro Global de la Corrupción, ya que en aquel informe la percepción de corrupción de los partidos españoles se situaba en 3,6.

En cualquier caso, el patrono vitalicio de la Fundación Ortega y Gasset, Antonio Garrigues Walker, ha destacado que los "ciudadanos no creen en los líderes, ya sean políticos, económicos o eclesiásticos", por lo que éstos "están cada vez peor valorados".

A juicio de Garrigues Walker, el sistema judicial español "es lento y no tiene capacidad de reacción" por lo que si se dilatan los procesos de lucha contra la corrupción, ésta se "complica de manera especial".

Según los datos globales del Informe, de cada diez personas, ocho sostienen que los partidos políticos son corruptos o sumamente corruptos y la mitad de las personas entrevistadas creen que las medidas tomadas por su gobierno para contrarrestar la corrupción son ineficaces".

El panorama es desolador y, si existiera decencia y razón en España, debería provocar la refundación de una "democracia" española que ya no existe porque ha sido sustituida por una ilegítima e indecente dictadura de partidos y de políticos profesionales, claramente rechazada por los ciudadanos.

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El drama de España no es tanto Zapatero como una forma "inmoral" de hacer política

14.12.10 | 19:16. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Corrupción, España

En España, lo inmoral y lo delictivo no son la misma cosa. Esa contradicción es la que ha convertido el país en una cloaca política nauseabunda.

Aquellos que creen que la próxima y ya casi segura expulsión de Zapatero del poder solucionará los problemas de España, se equivocan porque el verdadero problema de España no es sólo el de un dirigente inepto, como el actual presidente, o el de un partido como el PSOE, experto en ruinas, que ha traicionado a sus ciudadanos y a sus principios, sino el de un estilo "inmoral" y a veces hasta "criminal" de hacer política, más digna de cárcel que de recibir votos ciudadanos en las urnas y de gobernar.

La palabra "criminal" no es un exceso, sino una realidad demostrable, porque muchos de los comportamientos políticos españoles están penados como delitos graves por nuestra ley y, con mucha más dureza, en la legislación de la gran mayoría de las democracias del mundo.

Es criminal multar y acosar a un comerciante por rotular el nombre de su negocio en el idioma español. No lo es menos lanzar a los recaudadores de los partidos para que exijan "comisiones" a los empresarios que reciben subvenciones o ganan contratos públicos. Esa práctica, generalizada en gran parte del país, se diferencia poco de la extorsión que practica ETA al exigir el "impuesto revolucionario" al empresariado vasco. También es delito elaborar listas negras y vetar a empresarios y profesionales en concursos públicos y subvenciones, únicamente porque son críticos o porque se niegan a pagar comisiones, como hacen muchas de nuestras administraciones públicas. Delito flagrante y atropello es otorgar puestos de trabajo "a dedo" a los familiares, amigos o pagar sueldos camuflados a militantes del partido, crear empresas públicas innecesarias, sólo para colocar a los paniaguados del poder o incrustar en los listados de un ERE a militantes del partido, para que cobren prejubilaciones, sin que jamás hayan trabajado en la empresa, como acaba de descubrirse en Mercasevilla, empresa pública dominada por el PSOE de Sevilla.

Hay otras muchas fechorías y marranadas que, aunque no sean delito en España, donde la legislación es más tiránica y corrupta que democrática, si lo son en cualquier democracia decente del mundo. Hablemos, por ejemplo, de pactar con partidos contrarios a la propia ideología, sólo para gobernar, sin haber informado previamente a los votantes, traicionando de ese modo el voto recibido, o pactar con otros partidos, como se hizo en Cataluña, sólo para impedir que el adversario (PP) pueda llegar al poder.

Inmorales e indecentes son los miles de enriquecimientos injustificados de miles de políticos españoles, la impasibilidad de la fiscalía ante miles de delitos cometidos por políticos en el poder, la financiación de miles de ayuntamientos españoles a través del urbanismo salvaje, la utilización persistente de la mentira y del engaño como método de gobierno y mil fechorías más que convierten a España en una pocilga mundial maloliente.

No son delictivos numerosos comportamientos de los políticos españoles, pero sí son humanamente deleznables y democráticamente sucios, como el que sean los partidos los que elaboren listas cerradas e intocables de candidatos, impidiendo así a los ciudadanos ejercer su derecho sagrado a elegir a sus representantes, o que no exista control alguno sobre los fondos reservados, muchos de los cuales se han utilizado para enriquecerse, o el que los partidos nombren directamente a jueces y magistrados, violando así el vital principio de la independencia judicial, o el que los partidos hayan ocupado la sociedad civil, penetrando en espacios que la democracia les veta expresamente, como los sindicatos, las religiones, las universidades, los medios de comunicación, las cajas de ahorros y muchos otros, algunos fisicamente copados por los políticos, que se sientan en sus presidencias y consejos, otros controlados a través del dinero público.

Quizás no sea delito, pero debería serlo, arruinar a muchas cajas de ahorros españolas que, antes de que los políticos las coparan, eran magníficas y respetables instituciones. Algunos de esos políticos "asesinos" de cajas han repartido créditos a los amigos, los han condonado y han hecho desaparecer, como por arte de magia, cientos de millones de euros, sin que les haya ocurrido nada, con nauseabunda impunidad.

La calaña de nuestra "casta" es espeluznante, aunque, por fortuna, no todos los políticos son ratas de cloaca. Todos conocemos a empresas que sólo viven de las subvenciones y a otras que dejarían de existir si no recibieran contratos y subvenciones, como las que figuran en el expediente del caso Gürtel ¿Quién no conoce a gente marginada por un político, a familias amenazadas y a numerosa gente marginada y arruinada por voluntad de un político electo o alto cargo? Muchos conocen casos de gente que, para abrir su negocio, tuvo que pagar una comisión que se repartieron entre el intermediario y el partido o decenas de concursos públicos otorgados a dedo, al margen de la Ley de Contratos del Estado. Hay muchas empresas, proveedoras de los gobiernos, que se ven obligadas a "contratar" a amigos de un político o enchufados del partido, a cambio de un contrato. También hay gente que cobra sin trabajar, camuflada como asesor externo, a las que previamente se les ha pedido que se dén de alta como autónomos para poder "cobrar" cada mes, sin salir de su casa.

En mi primer ensayo político, titulado Democracia Secuestrada, preguntaba a mis lectores si les gustaría pertenecer a un club exclusivo en el que la mitad de sus miembros estuvieran implicados en delitos como la estafa, el uso fraudulento de tarjetas de crédito, malos tratos a sus esposas, entrega de cheques sin fondos y hasta sospechas fundadas de violaciones y pederastia. Después les decía que ese club no era un refugio de la mafia o una cofradía de ex presidiarios, sino nada menos que una fotografía fiel, extraída de informes policiales, del Congreso de los Estados Unidos de América (en tiempos de Richard Nixon).

Si el Congreso norteamericano, a pesar de que allí la Justicia es más severa e independiente, los controles a los políticos son decenas de veces más intensos que en España y donde los diputados no gozan, como en España, de práctica impunidad, llegó a ser así de nauseabundo, ¿Cómo ha podido llegar a ser, desde una óptica delictiva, el Congreso de los Diputados en la degradada democracia española, una de las de peor calidad en todo Occidente?

Una anécdota para llorar y poner un sello de certeza a la baja estofa de nuestra "casta": una delegación de cinco o seis dirigentes socialistas, encabezada por Alfonso Guerra, llegó a Roma, a finales de 1982. Los socialistas acababan de ganar las elecciones por mayoría absoluta y gozaban de gran admiración y respeto. Dos de los integrantes del grupo (Alfonso Guerra no era uno de ellos) se "enamoraron" de la mujer de un simpatizante socialista que vivía en Roma y que los recibió en su casa con todo cariño y admiración. Después de la cena, los dos altos cargos le pidieron "prestada" a su esposa para "pasar la noche". El militante, indignado, les dijo que eso era una indecencia y se negó. Le dijeron que entre los socialistas no existe propiedad alguna sobre las mujeres y que ellos, como socialistas, practicaban el amor libre, insinuándole que si quería recibir un "cargo" en España, debería acceder.

No voy a revelar el nombre de aquellos cerdos, ni voy a contarles el desenlace de aquella historia indecente y sucia, pero si les diré que cuando la conocí de primera mano comprendí que las elecciones de 1982 habían abierto las puertas del poder en España, junto a gente honrada que creía en las utopías y valores, a algunos miserables, auténticas ratas de cloaca.

Tres de los integrantes de aquella delegación siguen siendo representantes electos en algunos de nuestros parlamentos, entre ellos uno de los dos que pidió prestada a la esposa del joven socialista, al que, posteriormente, le aconsejé personalmente que no pidiera, como pretendía, la militancia en ese partido porque, aunque aquellos tipos fueran socialistas destacados, merecían la etiqueta de canallas.

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Zapatero: "Demolition man"

13.12.10 | 19:12. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Política, Democracia, España, Zapatero

Zapatero no es el presidente de un gobierno, sino el jefe de un equipo de demolición.

Como mucho, faltan 15 meses para que España eche a Zapatero del poder y se libre así de una de las peores pesadillas de su historia como nación. Con Zapatero saldrá del poder también el PSOE, un partido que se ha hecho experto en arruinar a los españoles. La salida de Zapatero del poder, con independencia de quien sea el que le suceda, es ya parte de la solución del drama, una esperanza y una ilusión para la inmensa mayoría de los españoles.

La situación de España es tan mala y el hundimiento del país es tan vertiginoso que un cambio de gobierno es ya cuestión de vida o muerte. Zapatero no preside un gobierno sino un equipo de demolición. España se encuentra en uno de esos momentos dramáticos en los que la alternancia en el poder, por sí misma, es saludable y terapéutica. Con sólo librarse del gobierno que ahora soporta, España ganará energía, alegría, esperanza, ilusión y futuro.

A pesar de que las encuestas revelan que es rechazado por más del 80 por ciento de los ciudadanos y de que ha perdido casi todo su credibilidad y prestigio, Zapatero, tal vez el más inepto y dañino de los gobernantes españoles en los dos últimos siglos, se niega a dimitir y nos obliga a esperar 15 meses más, hasta las elecciones generales de la primavera de 2011, para echarlo del poder. El "caso Zapatero" será estudiado en la historia de la ignominia política mundial como el de un pueblo iluso, que creía vivir en una democracia, pero que fue obligado a soportar a un líder dañino, sin quererlo, porque la Constitución española en lugar de consagrar un sistema de libertades democráticas generó una sucia dictadura de partidos.

La etapa de Zapatero en el poder, una de las peores pesadillas de la España moderna, constituye la prueba y la constatación del fracaso de un sistema político, que obliga al pueblo soberano a soportar, en contra de su voluntad política, a un incapaz que ha conducido a su pueblo hasta el desempleo masivo, la pobreza, el fracaso, la división y la tristeza.

Algunos ciudadanos "contaminan" el debate sobre la perentoria sustitución de Zapatero argumentando que la oposición, también con carencias democráticas y más cercana a la partitocracia que a la democracia, no merece tomar el relevo. Sin embargo, aunque sea cierto que la oposición no ha hecho méritos para ganarse la voluntad del pueblo, cuando uno tiene una serpiente apretándole el cuello, lo primero que debe hacer es liberarse del anillo opresor, sin pensar que después podría llegar una serpiente todavía mayor. El "zapaterismo" es tan demencial y nocivo que el primer deber de un demócrata es sacudírselo, antes y por encima de cualquier otra consideración.

La experiencia del "zapaterismo", con la instauración de la mentira como método de gobierno, el avance de la corrupción y la destrucción del Estado de Derecho y del Estado de Bienestar, es la más clara demostración de que la democracia española necesita una refundación que neutralice el poder absoluto de los partidos políticos y la dictadura de los ineptos y mediocres, apalancados en las élites de unos partidos políticos que ha dejado de representar la voluntad popular y el bien común para abrazar, de manera obscena, las ventajas y privilegios del poder.

Durante sus seis interminables años de gobierno, España ha pasado de ser la octavo potencia económica mundial y un país envidiado por su prosperidad a una nación endeudada, económicamente enferma, con un futuro oscuro y con sus calles llenas de desempleados y pobres. Pero la "obra" de Zapatero ha ido todavía más lejos porque se ha cargado también el prestigio internacional de España, gran parte de la cohesión nacional que existía, muchos de los valores de la sociedad, gran parte de los logros y conquistas sociales alcanzados en los últimos años y hasta el prestigio de la democracia como sistema.

Bajo su mandato, la corrupción ha penetrado hasta en las entrañas de la nación, sobre todo en el sector público, que ha perdido prestigio y respeto. En su etapa, la "casta" política se ha convertido en el tercer mayor problema de la nación y empieza a ser más odiada que rechazada por unos ciudadanos decepcionados y cabreados porque, siendo los soberanos del sistema, ni siquiera pueden quitarse de encima a un gobierno inútil, mientras que él mismo Zapatero, demostrando una caradura desconocida en la esfera democrática mundial, se mantiene en el poder y se niega a dimitir a pesar de que es rechazado por más del 80 por ciento de los ciudadanos.

Cuando se acerca ya el día soñado de su derrota en las urnas, crece a diario el número de españoles que creemos que no basta con arrojar a Zapatero del poder sino que hay que tomar medidas para que quien cause daños a la patria los pague y para que nunca mas en el futuro otro gobernante dañino pueda arrastrar a los españoles, contra su voluntad, hasta el abismo y la derrota.

La "refundación" de la democracia española es tan urgente casi como la expulsión de Zapatero y de su equipo de demolición de España.

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Zapatero se arrastra ante los USA

12.12.10 | 08:45. Archivado en EEUU, Política, Internacional, Economía, Corrupción, España

A la larga lista de errores y daños causados por Zapatero a España hay que agregar ahora un nuevo "blasón", el de su comportamiento baboso ante el Imperio Americano.

La ya pobre imagen y el pésimo prestigio de Zapatero como dirigente de una España mal gobernada, que avanza hacia la pobreza y el fracaso, se hunden todavía más tras publicarse las revelaciones de WikiLeaks sobre las relaciones entre el gobierno de España y Estados Unidos, con un Zapatero que se "arrastra" mendigando amistad ante el gobierno de Bush, ofreciéndole más implicación española en la guerra de Afganistán, libertad de vuelo para los aviones de la CIA, acoger presos de Guantánamo y más presencia militar norteamericana en la base aeronaval de Rota.

WikiLeaks es un fenómeno mundial que merece el apoyo de los demócratas, sobre todo porque, además de destapar secretos gubernamentales que, según las reglas de la transparencia democrática, siempre deberían conocer los ciudadanos, está descubriendo ante la opinión pública mundial que los gobiernos mienten por sistema y que hay demasiados sinvergüenzas y mediocres gobernando el mundo.

La imagen de Zapatero mendigando amistad ante Estados Unidos es nauseabunda para cualquier español demócrata o para quien al menos conserve un poco de orgullo. Algunas de esas imágenes fueron captadas por las cámaras, para vergüenza de España, como las que retrataban a un Zapatero que perseguía sin éxito a Bush en las cumbres internacionales, sólo para darle la mano. Cuando Busch dejó de ser presidente, dijo al embajador de Obama con un servilismo inaceptable: "Todas las puertas están abiertas para usted".

Lo que retrata WikiLeaks y publica "El País" es, con toda crudeza, la imagen de un pedigüeño que se arrastra sin dignidad en busca del perdón del amo.

Presiona a Moratinos con histeria para que "consiga" el perdón de Bush, moviliza a su pretoriano personal, Bernardino León, para que negocie ante los norteamericanos concesiones impensables en un político de izquierdas, como una alianza mayor, más presencia española en la guerra de Afganistán y un incremento gratuito de la potencia de las bases USA en territorio español. Zapatero se siente desolado porque no tiene el favor de Estados Unidos. Su imagen es patética, sobre todo porque ha sido él mismo el que ha destruído la alianza, al retirarse sin diálogo ni negociación del escenario de Irak, al recomendar en Tunez que otros países hicieran lo mismo y, años antes, al permanecer sentado cuando la bandera de los Estados Unidos desfilaba por el paseo de la Castellana.

A la larga lista de errores y daños causados por Zapatero a España hay que agregar ahora un nuevo "blasón" el de su comportamiento baboso e indigno ante el Imperio,

WikiLeaks ha contado la patética entrevista de Moratinos con el embajador americano, en la que el español se queja de que siendo España la octava potencia mundial, Estados Unidos la trata como un país de quinta fila, pero lo que no ha contado WikiLeaks es algo mucho más grave, que ya contó Voto en Blanco hace cuatro años en numerosos artículos de aquella etapa: que el antiamericanismo barato de ZP le costó a España muchos miles de millones de euros porque, por su culpa, España quedó marginada de contratos que ya había pactado Aznar, como el del mantenimiento de toda la flota americana del Mediterráneo en puertos españoles, varios contratos de ventas de equipo a Estados Unidos, contratos de aprovisionamiento a Irak y muchas exportaciones de productos españoles a terceros países que, por incorporar tecnología USA, fueron vetados por Washingtom, entre ellos una suculenta venta de equipos militares a Venezuela.

Ningún español, por muy sometido y abducido que se encuentre por el PSOE y por la degradación política puede sentirse orgullo de este español, que se llama Zapatero y que se arrastra sin dignidad ante los USA.

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"Emigro a Honduras"

09.12.10 | 18:59. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Corrupción, América Latina

La "fechoría" que los totalitarios quisieron perpetrar en Honduras está olvidada. Zelaya es un "residuo" y Hugo Chávez ha sido derrotado, lo que representa un éxito para la gente de bien y la democracia. Los que apoyaron al presidente que quería instaurar la dictadura personal bolivariana en Honduras, entre ellos el español Zapatero, deberían pedir perdón. Honduras ha dado un ejemplo a muchos países, incluídos algunos con aureola democrática. Enhorabuena.

Mi amigo Pepe es radical y poco amigo de las cobardías e hipocresias. Cuando escribe artículos en la prensa, a veces se los rechazan porque el responsable de las páginas editoriales siente vértigo ante sus claras y firmes verdades. Sus clases en la universidad son un modelo de rigor, sin concesiones a las mariconadas y traiciones. Dice que lo peor de la España actual es la cultura "progre", incapaz de defender un sólo valor o principio sólido. Si sigue así encontrarán la forma de echarlo o de prejubilarlo.

Me lo encontré la semana pasada. Venía de la biblioteca de la Universidad y me disparó a bocajarro: "Me voy de España. Emigro a Honduras. En ese pequeño y pobre país, en cualquier reparto de Tegucigalpa o San Pedro Sula, hay más dignidad y decencia que en toda la España de Zapatero, plagada de cobardes y de corruptos. Los hondureños han dado un ejemplo mundial de rigor democrático y de respeto a la Constitución expulsando al fantoche Zelaya, un vulgar sometido a Hugo Chaves, pero Zapatero y sus "progres" quisieron devolverle el poder, sin importarles que el pueblo hundureño se haya pronunciado en las urnas".

Aunque si yo tuviera que exiliarme preferíría ir a Italia o Estados Unidos, me entraron ganas de irme con él a Honduras, al menos una temporada, entre otras razones porque me gustaría felicitar personalmente a los hondureños por su gesta, por haber defendido su Constitución frente a los neofascistas bolivarianos del "Socialismo del Siglo XXI", una jauría dañina que está operando an Latinoamérica como un cáncer maligno, por haber resistido con envidiable firmeza ante el rastrero acoso de los antidemócratas de medio mundo.

Antes de separarnos, coincidimos y nos alegramos de que en la Cumbre Iberoamericana de Lisboa los defensores de Zelaya, con Zapatero y el rey Juan Carlos a la cabeza, hubieran sido derrotados y no lograran arrancar, como querían, una declaración de apoyo al depuesto Zelaya, el amigo del totalitario Chávez y de los hermanos Castro, dictadores de Cuba. Pero también nos entristecimos de que en la Cumbre Iberoamericana de Buenos Aires Honduras haya sido marginada, bajo el pretexto de que hay que condenar los golpes de Estado.

Los golpes son buenos o malos, según quien los dé y quién se lo den. Si es el pueblo el que se alza contra un tirano, el golpe no sólo es bueno, sino heroíco. Ese tipo de golpe está en la Ley Natural y aparece como derecho en algunas constituciones democráticas, con la de de Estados Unidos al frente.

El rechazo de los presidentes latinoamericanos al golpe de Estado no es una actitud democrática sino una defensa corporativista de sus puestos y privilegios. La lucha contra el gobernante inicuo no es un derecho sino un deber para cualquier ser humano decente y más todavía para los demócratas.

¿Qué van a decir dirigentes tan ajenos a la democracia y al sentir de sus pueblos como muchos de los que se reunen en las cumbres latinoamericanas? De la opresión sólo puede surgir opresión.

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Los ineptos necesitan la "violencia" para gobernar

08.12.10 | 17:20. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Zapatero

Toda medida excepcional encierra violencia y fuerza el sistema. La tendencia de Zapatero a utilizarlas es preocupante y dudosamente democrática.

El gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero, además de ser el más inepto e ineficaz de la Historia moderna de España, ya es también el que más veces ha recurrido a la excepcionalidad y a la violencia. Es el primero que utiliza una medida excepcional extrema como el "Estado de Alarma", pero también es el que más veces ha recurrido al "veto" parlamentario, una medida excepcional y dudosamente democrática mediante la cual el gobierno impide un debate en el Congreso. Zapatero utilizó ese recurso nada menos que 79 veces, mientras que Felipe González lo utilizó cuatro veces y Aznar ninguna.

Hay razones y argumentos históricos y científicos para afirmar que cuanto más torpe e inepto es un gobierno, más tiene que recurrir a medidas excepcionales. Incapaces de solucionar los problemas con los recursos ordinarios, los gobiernos poco inteligentes tienen que recurrir a la violencia o a medidas extremas para gobernar. Por eso, numerosos pensadores, psicólogos y expertos en política creen que todos los dictadores de la historia, sin excepción, han sido poco inteligentes. La Historia demuestra hasta la saciedad que cuando un gobernante recurre a la fuerza para controlar a su pueblo no lo hace tanto por poseer un espíritu tirano como por torpeza, por incapacidad para gobernar con los recursos ordinarios, sin recurrir a la fuerza. Existe otra sentencia sabia, apoyada en la Historia, según la cual "cuanta más fuerza exhibe un gobernante, más debilidad esconde".

Hay muchos juristas en España que opinan que la declaración del "Estado de Alarma" no estaba justificada y que recurrir a ella podría haber sido un abuso. Es cierto que hay otros que la justifican. Al final, serán los tribunales los que resuelvan. Pero lo que está fuera de duda es que quien recurre a medidas excepcionales en democracia siempre es un impotente y, muchas veces, tambien un desquiciado.

Toda medida excepcional es violenta y genera violencia. Obligar a trabajar a los controladores con militares armados en su entorno es un recurso extremo, poco adecuado en democracia, del mismo modo que es violento y poco democrático impedir un debate en el Congreso, sólo porque no le gusta a los que gobiernan. De alguna manera, es como matar moscas a cañonazos, o como acabar con ETA despoblando las Vascongadas.

Los controladores aéreos, torpes e incautos, al descargar torpemente sobre la población su odio al gobierno que les estaba acosando, han facilitado a Zapatero una victoria inesperada. Al abandonar sus puestos en las torres de control, han generado un conflicto que ha dejado en segundo plano la supresión de las ayudas a los parados de larga duración, un drama de la que hoy ya nadie habla, más grave, impopular y de mayor alcance que el caos aéreo. Su mala estrategia y sus nervios han permitido al gobierno acorrarlarlos, llevarlos a una emboscada y obtener una victoria fácil y popular.

Sin embargo, la militarización y el estado de alarma constituyen medidas de dudosa legalidad, excesivas para solucionar el conflicto que les ha servido de pretexto. Mas que para derrotar a los controladores, esas medidas representan una exhibición de firmeza ante el capital financiero internacional y el Fondo Monetario Internacional. Los acreedores de España, nerviosos por el pésimo gobierno de Zapatero, toman nota de que existe ahora en España un “hombre fuerte” (Rubalcaba), a quien no le temblará el pulso en la ejecución de cuantas medidas de ajuste deban acompañar a nuestra quiebra y colonización.

Los ciudadanos españoles, rehenes y víctimas de todo este nefasto liderazgo, deben tener encuenta que lo excepcional es siempre peligroso, especialmente para los torpes, que tienden a recurrir a ella con frecuencia, para lograr lo que son incapaces de conseguir dentro de la normalidad.

La democracia es, precisamente, lo opuesto a la excepcionalidad e incompatible con la violencia. La democracia es un un conjunto de leyes, normas y comportamientos ideados para que la sociedad funcione en armonía, incluso dentro de la discrepancia y el conflicto.

Por eso, no hay pensador o filósofo democrático que no crea que resolver los problemas con la fuerza y con medidas excepcionales es siempre un deslizamiento hacia la tiranía.

El gran riesgo que entrañan las medidas excepcionales de Zapatero es que el inepto se acostumbre a ellas y que las utilice para aplastar a sus adversarios. Hoy han sido los controladores, cuyo problema habría podido resolverse hace meses, contratando controladores extranjeros, formando a nuevos controladores o negociando con habilidad y firmeza. Pero ¿A quien le tocará mañana trabajar bajo la amenaza de las armas? ¿Contra quien emplearán después la violencia Zapatero, Rubalcaba y Pepiño?

España se enfrenta a un nuevo y terrible riesgo que, por desgracia, las masas, cargadas de odio contra los controladores y arrastradas por la envidia y el rencor ante los elevados sueldos de ese colectivo privilegiado, pasiones bajas alimentadas desde los medios de comunicación sometidos al poder, son incapaces de percibir.

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Militaricemos también a los políticos gobernantes

Si los controladores han sido militarizados para evitar males mayores a España, ¿por qué razón no hacemos lo mismo con los gobernantes, que están causando males mucho mayores que los controladores? Las mismas razones que justifican aplicar a los controladores el "Estado de Alarma", sirven para aplicarlas a la "casta" política gobernante, causante de daños terribles a la nación y ejemplo mundial de ineficiencia y mal gobierno.

Si los controladores han sido obligados a ser eficaces y a asumir sus responsabilidades militarizándolos, ¿por qué no hacemos lo mismo con los políticos gobernantes? Los daños que podían causar los controladores, paralizando el tráfico aéreo, han sido enormes, pero son ridículos comparados con los daños que están causando a España sus gobernantes: despilfarro, endeudamiento, pobreza, desempleo, corrupción, abuso de poder, desigualdad y un largo etcétera desolador que está colocando a España al borde de la derrota y del fracaso.

Los controladores han hecho una "Huelga Salvaje", pero el gobierno está haciendo, desde hace casi tres años, una "Ruina Salvaje" cien veces más dañina.

En justicia, los controladores, a pesar de la brutalidad de su huelga, merecen menos la militarización que los políticos porque mientras que los controladores al menos suelen cumplir eficazmente con su cometido, manteniendo seguros los cielos de España, los políticos incumplen su deber de gobernar con justicia y acierto y, con su incompetencia, están llevado a la sociedad española hasta la pobreza, el fracaso y la desesperación.

Dice Pepiño Blanco que los controladores son unos privilegiados, cuando los políticos son, con mucha diferencia, la casta más privilegiada de España, con sueldos desproporcionados, fueros especiales, pensiones de lujo, tarjetas de crédito a cargo del tesoro público, inmunidad práctica y mil ventajas más, más suculentas, esscandalosas e inmerecidas que las que gozan los controladores aéreos españoles.

Pepiño y Rubalcaba se han rasgado las vestiduras porque los controladores han abandonado su puesto de trabajo, pero ignoran el escándalo y la iniquidad que representa ver el hemiciclo de las Cortes españolas con frecuencia vacío, sólo con doce o trece diputados, cuando se discuten proyectos y leyes de gran importancia para la nación. Eso si que es "deserción" del deber en toda regla.

Si hablamos de insolidaridad, de arrogancia y de fracaso, los políticos también superan a los controladores y son más merecedores que éstos de un castigo ejemplar. Son ellos y no los controladores los que han endeudado a España hasta la locura, empobreciendo a las futuras generaciones, son ellos los que han creado cinco millones de parados, los que han despilfarrado el dinero público, los que están llenando las csalles de España de nuevos pobres, los que están demoliendo el Estado del Bienestar y los que han introducido la corrupción en las entrañas del Estado, cobrando comisiones, colocando a familiares y amigos del partido a cargo del erario público, otorgando subvenciones y contratos de manera arbitraria, falseando oposiciones para que las superen los amigos del partido y con otras mil fechorías que quedan impunes sólo porque ellos tienen el poder y hasta mediatizan la Justicia.

Los controladores, por su brutalidad y por el daño que han causado, quizás merezcan ser militarizados y castigados, pero todavía lo merecen con más razón los políticos gobernantes, que, por desgracia para España, no sufrirán daño alguno, merced a su impúdica y antidemocrática impunidad.

Hasta un periódico como La Vanguardia, que casi siempre apoya las posiciones de Zapatero, arremete esta vez contra la ineficacia del gobierno y destaca la culpa del Ejecutivo cuando dice: "Sorprende que el Consejo de Ministros, al inicio de un largo puente, aprobara el decreto ley para regular el horario de trabajo de los controladores sin tener prevista su reacción". Y agrega: "Otro elemento preocupante es la incapacidad del ministro de Fomento, José Blanco, de cerrar un conflicto que le acompaña desde hace más de un año".

Los controladores han sido obligados por la fuerza a cumplir con su deber. Quizás deberíamos hacer lo mismo con los que nos malgobiernan.

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¿Donde está el socialismo español?

Hoy celebramos con vergüenza la "fiesta" de la Constitución en "Estado de Alarma". Bajo el liderazgo de Zapatero, el socialismo español ha desaparecido, tras haber sido aniquilado por una manada de lobos cuya única ideología es el poder y cuya única verdad es el privilegio.

Aquel socialismo humanista de Jaurés y León Blum, basado "en la conciencia de igualdad natural, nacido de la compasión y de la cólera que suscitan en todo corazón honesto los espectáculos intolerables de la miseria, el frío y el hambre" (León Blum citado por Jean Touchard) está a años luz de distancia del actual socialismo que lidera Zapatero, basado en el privilegio. El verdadero socialismo es humanista y ético, pero el que hoy gobierna España se basa en la adoración del poder y de sus privilegios.

El socialismo democrático nace para poner freno a los abusos del marxismo, que genera tiranía de la materia y de los políticos profesionales que gestionan el poder. Es el conocimiento, junto con la información veraz, lo que permite al verdadero hombre socialista cambiar la historia con una "acción creadora", una filosofía que se encuentra en las antípodas del "Zapaterismo", que se ha transformado en una perversión del socialismo dominada por la mentira, la desinformación, la opacidad y todos los recursos que propician la oscuridad, la desinformación y la confusión.

Si en la militancia socialista española quedaran en pie algunos de los viejos valores, aunque fuera de manera residual, el Zapaterismo nunca habría sido posible. Un sistema así de perverso, basado en la oscuridad y el engaño, sólo puede prosperar sobre tierras abonadas con pobreza mental, espíritu de revancha y odio al adversario y a todo lo que impida el control del poder y el dominio.

Fechorías como las alianzas contra natura para mantenerse en el poder, la compra de votos nacionalistas con dinero público, la mentira reiterada y convertida en política de gobierno, la entronización de la corrupción en el sector público, el estímulo de la desigualdad, las agresiones contra la Constitución y otras muchas, causantes de dramas como la pérdida e la confianza ciudadana en el liderazgo político, el desprestigio de la política y del sistema, el hundimiento de los valores y el fracaso de la economía, con el consiguiente auge del desempleo, la pobreza, el dolor y la destrucción de las capacidades productivas y creativas de la sociedad, obras del "zapaterismo", nunca podrían haber sido toleradas (y menos todavía apoyadas) por socialistas auténticos.

¿Cómo es posible seguir siendo socialista mientras se contemplan los "estragos" causados en España por Zapatero y sus acólitos? ¿Cómo puede un socialista convivir sin traumas con los concursos públicos trucados, con las listas negras de personas y empresas represaliadas por sus ideas, con la colocación masiva en las filas del Estado, nutriéndose de un agotado presupuesto público, de cientos de miles de militantes, familiares y amigos de militantes, gente privilegiada que desplaza a otros cientos de miles de profesionales y ciudadanos que no pueden acceder a ese trabajo únicamente porque no son "amigos del poder"?

Para descubrir toda la maldad antisocialista del zapaterismo basta comparar los hechos y fechorías del actual socialismo español con aquella descripción del socialismo que hizo un día el socialista belga Henri de Man, discípulo y continuador de las ideas de Eduard Berstein: "El movimiento socialista es a la vez el defensor de la democracia que la burguesía ha olvidado y el realizador del ideal cristiano que la Iglesia ha traicionado".

Es así como muchos entendíamos el socialismo y es la sucia traición del Zapaterismo a esos principios y al socialismo humanista y ético la que nos coloca cada día enfrente de Zapatero, combatiéndole con las ideas como lo que es: una terrible plaga ética y política para España.

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WikiLeaks demuestra que "Los gobiernos mienten" y que hay demasiados sinvergüenzas en la política mundial

05.12.10 | 09:43. Archivado en EEUU, Internacional, Corrupción, España

WikiLeaks desvela la corrupción y la suciedad de la política y los políticos del mundo, dando una lección a los medios de comunicación del planeta, la mayoría de los cuales se han apartado de la verdad y de la democracia. Ninguno de esos grandes medios, cobardes y sometidos, se habría atrevido a hacer lo que ha hecho el medio fundado por el australiano Julian Assange. Además, la realidad demuestra que las informaciones de WikiLeaks son más creíbles y fiables que las informaciones y opiniones que proporcionan a sus audiencias miles de medios de comunicación entregados al poder o con informadores y comentaristas que ya han tomado partido y sirven más a los intereses de sus partidos policos respectivos que a los de la verdad y la sociedad.

Los documentos secretos publicados por WikiLeaks han puesto en evidencia que la suciedad y el engaño dominan la diplomacia de los Estados Unidos y de buena parte de los gobiernos del mundo, entre ellos el español. Esas filtraciones han confirmado, una vez más, el valor y la vigencia de la sentencia que en su día pronunció el periodista I.F. Stone: "Los gobiernos mienten".

Pero quizás la lección más contundente se la ha dado WikiLeaks a los grandes medios de comunicación del mundo, que, demasiado cercanos al poder establecido, sin relación alguna con la independencia y la verdad y sometidos al dictado de la publicidad, no han sido capaces, a pesar de contar con miles de periodistas a sueldo, de revelar los grandes secretos que ha aireado el australiano Julian Assange, fundador de WikiLeaks. Las revelaciones, de gran valor priodístico mundial, consagran al periodismo ciudadano y no profesional como más eficaz, democrático y vinculado a la verdad que el corrompido y comprometido periodismo tradicional.

En esta ocasión, WikiLeaks ha publicado una enorme cantidad de documentos. Se trata de cables diplomáticos del Departamento de Estado estadounidense, comunicaciones internas escritas entre embajadas de Estados Unidos de todo el mundo y el Departamento de Estado. WikiLeaks habla de la filtración como “el mayor conjunto de documentos confidenciales que jamás se hayan dado a conocer".

La labor de WikiLeaks es de gran valor para la democracia y un ejemplo para el periodismo mundial, demasiado alejado de la verdad y cómplice de los muchos corruptos que gobiernan el mundo. La verdad cruda es que ningún gran medio de comunicación actual se habría atrevido a publicar lo que ha publicado WikiLeaks.

Al publicar documentos y poner en evidencia la suciedad de los gobiernos, WikiLeaks ha prestado un gran servicio a los derechos humanos y a la democracia, defendiendo la verdad, impulsando la regeneración y fustigando a la inmensa manada de canallas que se ha infiltrado en el poder mundial.

El gobierno español que preside Zapatero es uno de los que aparece retratado en los documentos de WikiLeaks con tuda su miseria y déficit ético. Ante la opinión pública afirmaba que se oponía a los vuelos de la CIA sobre territorio español y garantizaba su apoyo a que los militares americanos que asesinaron al cámara español Couso, en Bagdad, fueran juzgados por los tribunales españoles, pero, por detrás, hacía justamente lo contrario: facilitaba los vuelos y presionaba a la Audiencia para que el caso del periodista fuera archivado.

Isidor Feinstein Stone (24 diciembre 1907 a 18 junio 1989), más conocido como IF Stone, fue un iconoclasta periodista de investigación, libre y tan osado y brillante que aparece siempre entre los 100 periodistas más destacados del mundo. Su sentencia "Los gobiernos mienten" se hizo famosa y forma parte ya de la "Biblia" del periodismo independiente y honrado del planeta.

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Sindicatos y ciudadanos culpan a los controladores, por su huega salvaje, y al Gobierno, por su mala gestión, que ha desatado el caos en el espacio aéreo

04.12.10 | 09:54. Archivado en Gobierno Zapatero, Corrupción, España, Sindicatos

El gobierno español quiere "demonizar" a los controladores por su actual protesta, que ha paralizado el cielo español para la navegación aérea y causado daños a cientos de miles de ciudadanos, pero, en honor a la verdad, hay que saber que el gobierno, arrogante, imprudente y autoritario, tiene también una enorme responsabilidad en lo ocurrido.

La gente grita en los aeropuertos "Gobierno dimisión, controladores a prisión", expresando así que culpan a los controladores y al gobierno del enorme caos aéreo desatado en España.

Los sindicatos CC.OO. y UGT han asegurado que el caos desatado con el cierre de prácticamente todo el espacio aéreo español se debe a la "irresponsabilidad" del Gobierno, que ha aprobado la regulación de la jornada laboral de los controladores en vísperas del puente de la Constitución y sin diálogo previo ni negociación con los afectados.

El secretario general de la Federación de Servicios Públicos de CC.OO., Enrique Fossoul, ha declarado que el Gobierno ha cometido una "irresponsabilidad" y un "error" al privatizar parte de AENA horas antes de comenzar el puente de la Constitución, incluyendo en el decreto la regulación de la jornada laboral de los controladores.

Consideró igualmente que la respuesta de los controladores, que han abandonado sus puestos tras conocer la noticia, es "una barbaridad" y "no se puede justificar". "Que cada uno asuma su responsabilidad", añadió.

Por su parte, el portavoz de UGT en AENA, Raúl Gómez, consideró también que la reacción de los controladores responde a la "postura desmedida" del Gobierno a la hora de establecer una jornada de 1.670 horas anuales y, "por primera vez", la obligación de cubrir 80 horas extraordinarias.

El portavoz de la Unión Sindical Obrera (USO) José Vía también atribuyó el bloqueo de los aeropuertos a una "reacción desesperada" de este colectivo ante la privatización de parte de AENA y la regulación de la jornada laboral de los controladores.

Eso sí, censuró emplear las bajas medidas como "huelga salvaje" y advirtió al colectivo de que ésta "irá en contra" de sus propios intereses. "Estamos de acuerdo en las protestas, pero no en el procedimiento", sentenció un portavoz.

Muchos analistas sospechan que el gobierno aprovecha este caos aéreo para "demonizar" a los controladores y desviar hacia ellos la atención de la sociedad española, atribulada por el verdadero problema de España, que es el mal gobierno de Zapatero y el avance inexorable del país hacia la pobreza, el paro y el fracaso. Algunos analistas opinan que el gobierno ha "provocado" con su torpeza esta explosión de los controladores, justo en vísperas del gran puente de la Constitución, cuando el daño al tráfico aéreo es mayor.

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¿Por qué se esta derrumbando el "imperio" socialista en Andalucía?

Muchos creen que el socialismo andaluz, hoy en claro declive, se hunde víctima de la corrupción, pero no es cierto. La única razón que explica el desastre socialista es la falta de dinero para mantener engrasado el entramado del clientelismo, la "lealtad" y el silencio cómplice.

Se equivocan los que creen que la corrupción ha sido la causa del hundimiento de un socialismo andaluz que hoy está en franca decadencia y que parece entregado ya a la idea de que perderá las próximas elecciones y tendrá que abandonar las madrigueras y cubiles del poder. En Andalucía ocurre como en la mayoría de los países: la corrupción afecta a la práctica totalidad de los partidos políticos, se incrusta en el sistema y llega a formar parte de él. Los socialistas andaluces, de hecho, han convivido con la corrupción, sin problemas, desde que murió el general Franco. La verdadera causa del hundimiento del "Imperio" no es otra que la falta de dinero para mantener la maquinaria del poder engrasada, las bocas cerradas y las lealtades garantizadas.

El socialismo andaluz no sabe gobernar sin dinero. Durante las tres décadas que ha permanecido en el poder, se ha limitado a repartir dinero, comprando poder, adhesiones, lealtades, voluntades y votos. Mientras existía dinero abundante, el entramado del clientelismo y de las lealtades y sumisiones funcionaba como un reloj, pero al final han sido tan soberbios e imprudentes que han creado un aparato tan enorme como insaciable, integrado por cientos de miles de enchufados y subvencionados, que es imposible mantener en estos tiempos de crisis. El entramado gigante que ellos han creado terminará por engullirlos.

Están pillados en una trampa mortal: no pueden subir todavía más los impuestos porque la sociedad se siente ya esquilmada, ni pueden endeudarse porque la vigilancia de las naciones ricas del mundo lo impide, lo que les conduce a contemplar con fatalismo e impotencia cómo su mundo se derrumba y como las lealtades y los amores se esfuman porque no reciben puntualmente su paga.

Es el precio que están pagando por haber creado un imperio con los pies de barro (más bien de euros), sin ideales, sin objetivos, sin apenas ideas, basado sólo en las adhesiones, lealtades, ventajas y privilegios que proporciona el dinero.

Al final, cuando el dinero deja de fluir puntualmente, como lo ha hecho durante décadas, los alcaldes protestan y se tornan rebeldes, las agrupaciones se hacen críticas y muchos militantes, que ven en peligro sus privilegios, empiezan a tener miedo del futuro y a perder cohesión y fe socialista. Lo mismo ocurre con los empresarios, los sindicalistas, los periodistas sometidos, que en esta tierra son miles, los profesionales y todos aquellos que doblaban la espalda ante el imperio porque recibían a cambio subvenciones, contratos, encargos, favores, filtraciones, privilegios y, en algunos casos, colocaciones en la Junta y dinero contante y sonante.

Al PSOE de Andalucía cada día le cuesta más trabajo mantener la disciplina entre sus huestes. Los escándalos, cuidadosamente ocultos durante muchos años, salen ahora a flote, como los que llevaron a la dimisión al secretario de organización del PSOE andaluz, Rafael Velasco, cuya esposa recibió subvenciones masivas de la Junta, o los que escandalizan a diario a los ciudadanos, como el del dirigente socialista de Jaén que, amparado en su relación con Gaspar Zarrías, ha cobrado más de 100.000 euros como prejubilado de la empresa Mercasevilla sin haber trabajado jamás en ella.

El nepotismo era parte del sistema, como quedó demostrado con las subvenciones de Manuel Chaves a la empresa donde trabajaba su hija Paula, o con los centenares de familiares de políticos socialistas que han sido colocados en el sector público. Por lo general, al haberse perdido los ideales y la utopía, el nombramiento para un cargo se aceptaba como una oportunidad.

Hace muchos años que la vida pública andaluza había quedado despojada de su fibra moral. Muchos concursos públicos se otorgaban a dedo, se elaboraron listas negras de adversarios a los que se les cerraba el paso para que no obtuvieran ni subvenciones ni contratos, las oposiciones fueron muchas veces trucadas, se crearon empresas públicas innecesarias, sólo para poder endeudarse más y colocar a más amigos y sometidos.

El sistema, jerarquizado hasta el detalle y bien engrasado, funcionaba como una máquina de guerra, aterrorizando a sus adversarios y atrayendo a los tibios. En la cúspide, el presidente de la Junta, que a la vez era secretario general del partido, era como un monarca absoluto, capaz de dictar leyes, de interpretarlas, de infringirlas y de otorgar condena o perdón, según los casos.

Pero, sin fibra moral, el Imperio, sin que nadie lo notara, se fue debilitando, hasta el punto de que únicamente estaba sostenido por un río de dinero, procedente de los impuestos y de las ayudas europeas, que parecía inagotable, pero que la crisis ha cortado sin piedad, poniendo de relieve las profundas debilidades y carencias del socialismo andaluz.

El imperio socialista andaluz estaba construido sobre una poderosa losa de dinero y sustentado por cuatro columnas básicas: el miedo, las lealtades compradas, los privilegios y favores para la "casta" y la inteligencia que emanaba de los mandos jerarquizados. El miedo al poder de la Junta y al partido detenía y paralizaba a los adversarios y convertía en sometidos a los que ansiaban medrar. Las lealtades compradas proporcionaban votos y un ejército ciego y fiel, integrado por colocados, empresarios, profesionales, intelectuales, periodistas, sindicalistas y una enorme masa interesada en que todo siguiera igual para que el río de dinero siguiera fluyendo. Los privilegios eran exclusivos para las élites y para la "casta" y consistían, casi siempre, en cargos públicos bien remunerados y dotados de toda la parafernalia que hace feliz a los mediocres: teléfonos móviles, coches oficiales, secretarias, dietas, ordenadores y, en algunos casos, viviendas oficiales, viajes, honores, cierta impunidad y relevancia mediática. La inteligencia era un producto que el sistema destilaba y que empleaba para fabricar argumentos y mentiras y para generar un entramado ideológico-cultural que convencía a los incultos y servía de justificación al "régimen".

Pero la falta de dinero está hundiendo el edificio, Los leales se rebelan, los subvencionados tienen miedo y las élites están cada día más inseguras, mientras que el dinero llega con cuentagotas, generando desesperación y una inquietud que nubla la inteligencia y hasta empieza a desarbolar la estructura jerarquica.

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Carcajadas impúdicas

01.12.10 | 17:38. Archivado en Democracia, Corrupción, España, Zapatero

¿De qué se ríen a carcajadas? No es comprensible que, perdiendo popularidad y rechazados por su pueblo, sigan riendo. Sus risas son antidemocráticas porque colisionan con el sentimiento mayoritario de la nación, que es de llanto por nuestro país, conducido a la ruina por su mal gobierno. Son risas que contrastan amargamente con el dolor de los españoles y son una constatación visible y dramática del bajo nivel de la clase gobernante española. Ríen, probablemente, porque sus vidas están resueltas, pase lo que pase, algo que no pueden decir millones de españoles sufrientes y aterrorizados ante el presente y el futuro. Ríen mientras Europa entera les pide medidas urgentes que eviten la catástrofe. Nadie se fía ya de ellos en el mundo desarrollado. Algunos de ellos han mentido tanto que ya nadie les cree. Son un verdadero castigo para España. Sus carcajadas son impúdicas y carecen de sensibilidad y tacto. No es momento para risas en España, sino para tomar decisiones acertadas y, seguramente, amargas. Sus risas estridentes encierran una injusticia hiriente porque ellos son los principales responsables del desastre español. Deberían estar llorando por el daño que han causado a su pueblo. ¿Quién puede sentirse representado por esta gente? La existencia en España de un foso inmenso que separa a la "casta" política de la ciudadanía es uno de los mayores escándalos de nuestra Historia moderna y una vergüenza para la democracia. El foso que separa a los ciudadanos de los "nuevos amos" está formado por dinero abundante, impunidad, seguridad, privilegios, poder sin control y otras muchas injusticias insoportables para un pueblo, que, en democracia, siempre debe ser el "soberano". La soberanía del pueblo español es una quimera. Nos la han arrebatado nuestros dirigentes y ellos se la han quedado toda. Tienen más fueros y privilegios que la nobleza y el clero en tiempos del Absolutismo. Las carcajadas de los prebostes en tiempos dramáticos, con cinco millones de parados y diez millones de pobres en las calles de España, con una juventud sin futuro ni esperanza, con una Fiscalía que a veces mira hacia otra parte cuando detecta corrupción en la "casta", son una vergüenza en estos momentos y constituyen un escándalo que no deberíamos soportar. Esta gente se merece una jubilación cargada de oprobio. Se la han ganado a pulso, a costa de nuestro futuro, comportándose como predadores, olvidando que el liderazgo exige ejemplaridad, anteponiendo sus intereses al bien común, traicionando al ciudadano.

Todos ellos tienen motivos para llorar, más que para reir.

El Rey porque no puede seguir en silencio después de haber recibido un documento, firmado por los 61 empresarios más importantes del país, que representa una de las descalificaciones más contundentes a un presidente de gobierno español en toda la historia moderna. Hace mucho tiempo que el monarca debió captar el clamor de los españoles contra Zapatero y reaccionar en consecuencia, pero no lo ha hecho y, al no hacerlo, ha contraido graves responsabilidades con su pueblo y con la Historia. Es cierto que el rey se siente amigo del presidente, pero esa amistad no beneficia a España, ni debe impedirle sus obligaciones como jefe del Estado y árbitro supremo. Su papel constitucional es de segundo plano y de prudencia, pero cuando la patria arde (y ahora está ardiendo por culpa de la persistente ineficiencia frívola de Zapatero), su deber es llenar el horrendo vacío y actuar en el primer plano, de algún modo, al menos con presiones institucionales, para evitar la culminación del desastre.

Muchas menos razones para reir tiene Zapatero, un político fracasado, con uno de los índices de popularidad y aceptación más bajos de todo el Occidente desarrollado, que ha perdido la confianza, que es rechazado por su pueblo y que hoy constituye el mayor estorbo y el peor problema de España. Si hubiera sido demócrata y digno, habría asumido su fracaso y se habría marchado, convocando elecciones anticipadas, pero está demostrando ser un peligroso ventajista, un insensible y brutal dirigente político que, ignorando el bien común, renunciando a la grandeza y anteponiendo su interés al de la nación, ha decidido apalancarse en el poder "caiga quien caiga".

Los demás presentes en la foto tienen una responsabilidad menor que su presidente porque únicamente son seguidores del inepto. Sin embargo, todos ellos tienen el deber de anteponer el bien común a sus propios intereses, lo que equivale a abandonar un gobierno que causa estragos a la patria. Todos ellos deberían, al menos, a presionar a su líder para que deje de castigar a España, para que se marche y entregue al pueblo su derecho a decidir en las urnas sobre un futuro que Zapatero y su corte han teñido de negro.

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