Voto en Blanco

La sanidad pública española pierde calidad y solvencia

31.01.10 | 18:08. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Economía, Corrupción, España

Bajo el gobierno de Zapatero no sólo se está destruyendo la economía, la prosperidad, la confianza de los ciudadanos en sus dirigentes, el tejido empresarial y la educación de los niños y jóvenes, sino también la sanidad pública española, hasta hace poco la "joya de la corona" y el principal motivo de orgullo del sector público español.

Hasta hace pocos años, cada vez que acusabas al gobierno de ineficacia y de incapacidad para gestionar con calidad y eficiencia, ellos citaban el ejemplo de la sanidad pública, pero ahora ese sector, en franca y veloz decadencia, ha sido cubierto desde el poder con un pesado y opaco manto de silencio.

Cietamente, la sanidad pública funcionaba y la medicina privada era en España un capricho, pero las cosas han cambiado y, si el deterioro continúa, muy pronto la sanidad pública será una peligrosa trampa y la medicina privada, una necesidad para los que quieran sobrevivir a la enfermedad y esquivar la muerte.

En quiebra técnica y con gran parte de su personal desmoralizado, la sanidad pública española pierde calidad y solvencia a ritmo de vértigo. Si usted quiere comprobar algunos de los dramas que padecen los usuarios de la sanidad pública hay decenas de páginas, portales y foros en Internet que recogen quejas y dramas. El de la Asociación El Defensor del Paciente es uno de ellos.

Muchos médicos con experiencia y prestigio abandonan la sanidad pública española porque en el extranjero cobran más y están mejor considerados. Todos acusan al sistema de lo mismo: más que socializar la sanidad la han vulgarizado y privado de calidad.

Inglaterra y Portugal son los paraísos para los médicos y enfermeras españolas, mientras la sanidad pública de Zapatero cada día contrata más médicos latinoamericanos, africanos y árabes, todos ellos con formación de inferior calidad, que sí aceptan los bajos sueldos de España.

En algunas ciudades españolas, entre ellas Pontevedra, las enfermeras se niegan a realizar las visitas domiciliarias en sus propios vehículos porque no les pagan la gasolina. Los sindicatos independientes denuncian casos escalofriantes de listas de espera de años, de unidades móviles que carecen de instrumentos y medicamentos vitales para atender urgencias y de muchos casos de pacientes que murieron con enfermedades graves porque el médico tardó años en practicarles las pruebas necesarias.

A primeros de enero, una paciente pidió ser atendida en Cirugía Vascular, en un hospital en Vigo, y le dieron cita para marzo de 2011, a pesar de que tenía un volante de visita "preferente".

Las quejas de los proveedores del sistema sanitario son escalofriantes y la lista de empresas que han tenido que cerrar porque la sanidad pública les debe facturas de años atrás es interminable.

El grave deterioro de la sanidad es un tema altamente sensible y casi tabú en España, que los grandes medios de comunicación ni siquiera tocan porque hablar de ellos irrita a los políticos, a los que esos medios están sometidos y vinculados en una densa y oscura red de intereses, publicidad, concesiones, filtraciones y otros trueques y compromisos, muchas veces inconfesables. Lo mismo ocurre con los periodistas, muchos de los cuales están sometidos a los grandes poderes y se comportan como "perros del poder", difundiendo la "verdad oficial" en lagar de la simple "verdad".

Uno de los participantes más activos de Voto en Blanco cuenta que una vez le atendió una médico cubana y al verla hablar y actuar salió corriendo y se compró las pastillas de siempre.

La Sanidad es altamente deficitaria ya en especialistas. Atención primaria está corta de personal. Todo lo que no sea el médico de cabecera que te cura el catarro y distribuye tabletas, está fallando.

Para realizarte pruebas básicas, como ecografías, de las que muchas veces depende la vida, te apuntas en la lista de espera y pueden tardar meses en llamarte. Si las especialidades son más complejas, como la neurología, por ejemplo, la espera puede llegar a ser de un año o más.

La gente se defiende con picaresca y caradura porque se juega la vida y acude a las urgencias con exigencia, donde les atienden, aunque ese espacio es cada día más un infierno de masificación, poco tacto y mal ambiente.

La crisis económica ha agravado la situación sanitaria hasta extremos increíbles, pero la prensa no trata esos asuntos en España. El dinero es escaso en las administraciones públicas y los políticos no están dispuestos a destinar a la Sanidad lo que ese capítulo, vital para los ciudadanos, exige. Prefieren que descienda la calidad de manera ostentosa y colocar al sistema sanitario en quiebra técnica antes de renunciar a al dinero que el poder utiliza para comprar voluntades y ganar votos, absolutamente prioritario para los políticos profesionales (de uno y otro signo) que, lamentablemente, malgobiernan España.

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Algunos socialismos son verdaderos fascismos

El gobierno venezolano reprime con saña las manifestaciones ciudadanas de protesta por la falta de libertad y por la violación de los derechos fundamentales. El régimen ya reconoce que han muerto dos estudiantes de los muchos que se echaron a la calle, ya sea para defender el "chavismo" o para protestar por el cierre de la televisora privada RCTV, crítica con el gobierno de Chávez. Los estudiantes mueren en las calles de Venezuela, víctimas de un fascismo que se viste de rojo para disimular su gusto por la opresión. Ya no es posible disfrazar de progreso ese "Socialismo del Siglo XXI" que propicia Hugo Chávez y que, en realidad, es un sucio fascismo que coincide en su esencia totalitaria con los de Stalin, Hitler, Mao, Pol Pot, Pinochet y otros muchos.

Dos estudiantes asesinados en las calles de Venezuela por una violencia generada por el régimen de Hugo Chávez, que reprime sin contemplaciones la protesta masiva por la libertad y en contra del cierre de la única gran cadena de televisión que mantenía posiciones independientes y críticas.

Algunos socialismos se han deteriorado tanto que se confunden cada día más con el peor fascismo. Han abandonado la ética, se han olvidado de la igualdad, han renunciado a los valores y sólo conservan el apego al poder. Sin ética y sin valores, nada les impide controlar el poder a cualquier precio. Ese socialismo es fascismo en estado puro.

Quien quiera ver fascismo puro en acción que mire hacia Venezuela, donde la policía ha tomado las calles para aplastar la revuelta de los que reclaman derechos tan fundamentales como la libertad de prensa y de información. Afincado en el poder y manteniéndolo con todos los medios que el Estado pone a su servicio, existe un gorila totalitario que se viste de rojo para disimular el color negro de sus venas, que amedrenta y aplasta la adversario, que intimida a los que se le oponen, que cierra los medios de comunicación críticos y que lanza a sus perros, soldados, policías y pandilleros, a las calles para sembrar el miedo y la inseguridad entre la gente que aspira a ser libre y próspera. Eso es fascismo en estado puro, aunque, para engañar, le llamen "Socialismo del siglo XXI" o "Revolución Bolivariana".

En Cuba, desde donde soplan la mayoría de los vientos totalitarios de Occidente, el color rojo también disimula el negro fascista del terror y la opresión de los hermanos Castro. El fascismo cubano tiene las cárceles repletas, las calles y cuadras atiborradas de chivatos y espias al servicio del partido único y mantiene uno de los ejércitos más nutridos y mejor armados del mundo, a pesar de que el pueblo en masa pasa hambre. Eso también es fascismo en estado puro.

Cuando cayó el muro de Berlín, desapareció también aquel comunismo que tenía ideología y que pretendía explicar el mundo desde su óptica. Gran parte de sus herederos han cambiado el color rojo por el negro y se han hecho fascistas puros. Han aprendido a manipular la democracia y han descubierto que el pueblo, con su inocencia y deseos de paz y justicia, puede ser engañado si se esgrimen con astucia y eficacia la mentira y las viejas consigna del igualitarismo, la protección social y el apoyo a pobres y a débiles.

Por mucho que se vista de rojo, cualquier observador independiente y demócrata descubrirá pronto que el fascismo conserva los mismos rasgos y tics que tuvo en la Alemania de Hítler, en la Italia de Mussolini , en la Argentina de Videla o en el Chile de Augusto Pinochet, casi idénticos también a los que patrocinaron Stalin y Mao: los adversarios son encarcelados o exterminados; los líderes se mantienen eternamente en el poder, el pueblo es engañado, manipulado y marginado; la policía y el ejército dejan de servir a la nación para servir al partido único; la economía fracasa; la libertad desaparece y la verdad es expulsada de la sociedad y de la vida cotidiana.

El auge del socialismo totalitario y su adaptación a la democracia, a la que manipula y pervierte desde dentro, ha provocado todo un cambio de 180 grados en el análisis correcto del mundo político, que ya no se divide en izquierdas y derechas, sino en totalitarismo y democracia.

El primer deber de la gente de bien no es ya militar en la izquierda o la derecha, sino en la democracia, que es algo muy diferente. La principal obligación de los justos es oponerse a los totalitarios, a los que marginan al pueblo, a los que anteponen el Estado al individuo, sean de derecha o de izquierda.

En el bando totalitario, revueltos en un cóctel sin ética y sin otro objetivo que el poder, conviven hoy todos los fascistas, los que no respetan los derechos humanos, los que adoran al Estado, los corruptos, los que protituyen la democracia, los que han expulsado al pueblo del poder y los que han abrazado la mentira como método infalible de gobierno. En el bando negro de la Historia, en el núcleo del nuevo fascismo, que no es otra cosa que el viejo fascismo travestido de falsa democracia y de populismo engañoso, están hoy países como Cuba, Irán, Venezuela, Nicaragua y otros, todos ellos con el denominador común del desprecio al ciudadano y la exaltación del Estado y del líder, rasgos que también fueron dominantes en la Alemania hitleriana, la Italia musoliniana, la China maoista y la Rusia estalinista, entre otros regímenes sanguinarios y opresores, todos ellos cargados de oprobio y dignos de desprecio.

Pero el verdadero drama para los demócratas del mundo no es que exista el bando del mal, algo que ha ocurrido siempre a lo largo y ancho de la Historia, sino que existan complices tan ajenos a la democracia, que ni siquiera perciben la alitosos fascista, que conviven con la corrupción política mundial y que, para colmo de desvergüenza, mantienen relaciones amistosas y de cooperación con esos modernos estados sátrapas del siglo XXI, nidos de fascismo y enemigos mortales de la democracia, la libertad y el bien.

Para desgracia y vergüenza de los demócratas, la España de Zapatero, amigo y estrecho colaborador de Cuba, Venezuela, Irán, Nicaragua y otras sucias satrapías, es uno de esos paises que han perdido la capacidad de distinguir entre fascismo y democracia, entre desvergüenza y dignidad, entre el bien y el mal.

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Un cateto en Davos

29.01.10 | 17:53. Archivado en Política, Internacional, Economía, España, Zapatero

La presencia, ayer, de Zapatero en Davos fue la triste exhibición internacional de un cateto al que el destino y las masas aborregadas de España han colocado al frente de una de las diez economías más potentes del mundo. Parecía una película del inolvidable Paco Martínez Soria o una versión dantesca de aquel entrañable "Cateto a Babor" de Alfredo Landa, film en el que un lugareño de la España rural e inculta, trasladado a la "mili", se convierte en el hazmerreir de sus compañeros y quien destroza los nervios del sargento Canales.

Pero la diferencia clave y el toque dramático es que un "cateto" procedente de la España rural puede ser gracioso en la "mili", pero un cateto elevado hasta la presidencia del gobierno de España es, por definición, una tragedia y un peligro que ponen los pelos de punta.

Zapatero había sido invitado seis veces al Foro de Davos, el más importantre del mundo, después de la ONU, pero siempre había dicho "No", ganándose la antipatía del equipo directivo del Foro. Este año aceptó la invitación, pero lo hizo tarde y tuvo que ser colocado con calzador en una mesa redonda de segundo rango porque no había ya otro espacio disponible.

Allí, compartiendo el banquillo de los acusados con Grecia, compareció sin saber inglés, paralizando el debate entre risas del público, hasta que llegó su traductora de la Moncloa. Cuando se dirigió a la audiencia, formada por gente triunfadora y de prestigio en el verdadero poder y las finanzas mundiales, ya iba "lastrado" por su pésima gestión de la economía española, por su fama de inútil, por la losa de plomo que representan los cinco millones de parados españoles y por la ruina amenazante de un país que en el mismo foro había sido ya señalado como "un peligro para la Eurozona, mayor que Grecia".

La de Davos fue una ocasión más perdida. La "alubia feliz" de la Moncloa no dijo ni una sóla cosa de las que Davos esperaba oír: austeridad pública, esfuerzo, adelgazamiento del Estado, apuesta decidida por la educación, reforma laboral, control de la presión fiscal, consenso político ante la amenaza de ruina...

El cateto "made in Spain", en lugar de exhibir hechos y sustancias, siguió planeando, como Alicia, por el País de las Maravillas, pidió "fe" en la economía española a gente que sólo entiende el lenguaje del balance. Pedir fe a los grandes empresarios del mundo presentes en Davos fue tan ridículo como pedirle a un banquero suizo que llene de avellanas su caja fuerte.

Zapatero en Davos, inseguro, con su traductora monclovita al lado, manejando promesas y aplastado por el inmenso bagaje de su fracaso como dirigente en España, no sólo fue el patético ejemplo de un cateto colocado por el cruel destino al frente de una de las grandes economías del mundo, sino la constatación ante el gran foro mundial de que España está en riesgo y de que un tipo así, sin preparación suficiente y sin conocer el idioma común, ni siquiera tendría sitio como directivo en una empresa media mundial.

España, arrastrada por su pésimo representante, demostró en Davos que no está preparada para los grandes desafíos del mundo presente, un mundo que ni siquiera entiende y en el que aplica recetas de demostrado fracaso, como la subida de impuestos, el endeudamiento público vertiginoso y la destrucción suicida de su tejido productivo.

Tras el espectáculo del "cateto peligroso" en Davos, España está obligada a aprobar urgentemente tres medidas vitales: los futuros presidentes deben ser obligatoriamente demócratas, deben saber inglés y deben ser examinados, antes de entrar en la Moncloa, por un tribunal honrado, independiente y lúcido, capaz de evaluar sus neuronas, su solvencia ética y su capacidad de liderazgo.

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¿Ganaremos algo si dimite Zapatero?

28.01.10 | 18:48. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Más de media España sueña ya a diario con que Zapatero dimita o sea obligado a dimitir. No pocos de esos "soñadores" saben que el relevo posible, tanto si es del PP como del PSOE, tendrá carencias dramáticas porque el problema de España no está sólo en la baja calidad de sus dirigentes políticos, sino en la escasez de democracia y de decencia en los partidos políticos y en el mismo sistema. Sin embargo, el cambio de Zapatero por "quien sea" siempre será positivo porque es casi imposible superar en torpeza e inutilidad al actual inquilino de la Moncloa.

Muchos ciudadanos, convencidos del terrible y dramático axioma de que "todos los políticos son iguales", se preguntan si ganaríamos algo si Zapatero es forzado a dimitir y el pueblo español se ve obligado a elegir entre otros nuevos ineptos alejados de la verdadera democracia: Rubalcaba o Bono, por el PSOE, y Rajoy, por el PP.

La respuesta es sencilla: destronar a un inepto es ya un logro democrático. El siguiente paso es evitar que otro inepto le sustituya y conseguir que los ineptos y los sinvergüenzas no tengan cabida en nuestro sistema. Lograr que Zapatero se vaya es, indiscutiblemente, una victoria popular y un avance de la democracia, pase lo que pase después.

Si Zapatero fuera forzado a dimitir y a convocar elecciones anticipadas, la victoria de la democracia frente al mal gobierno y la indecencia sería indiscutible. Pero, como todas las victorias, nunca será completa y requerirá vigilancia permanente, acoso al poder y nuevas luchas para cerrarle el paso a los futuros ineptos, sinvergüenzas o canallas. El ciudadano debe aprender una lección de gran dureza: la democracia jamás se consigue porque necesita la vigilancia constante de la gente de bien, la defensa permanente de los ciudadanos y la lucha sin cuartel de los hombres libres frente a los mafiosos, los oligarcas, los falsos demócratas y otros especímenes de la peor fauna del planeta humano, siempre atraída por el poder y el dinero, eternamente obsesionada en el dominio y el abuso.

Hasta que no aprendamos la lección fundamental de la existencia, que nada cambiará mientras no cambie el ser humano, tendremos que vigilar y luchar sin descanso.

Cada vez que el pueblo ganó una batalla en la Historia y la libertad y la decencia parecían haber conquistado cotas de gran valor, el avance se convirtió en retroceso, los cadáveres de los luchadores libres sembraron las calles y el bien fue derrotado por los canallas y opresores de siempre.

El imbécil borbón francés Luis XVI fue decapitado por el pueblo en la Revolución Francesa, justo con su frívola esposa austriaca, pero terminó sustituyéndoles Napoleón, un tirano con más poder que inundó Europa de sangre y que llevó a la tumba a millones de franceses. El Zar fue fusilado en Rusia, pero tomaron el poder los profesionales bolcheviques, asesinos y tiranos de peor envergadura y calaña, gente como Stalin, capaces de sembrar la tierra rusa de cadáveres. En nuestra España, los demócratas sucedieron al muerto Franco, pero en realidad eran falsos demócratas que sustituyeron la dictadura franquista por una dictadura de partidos que abrió las puertas a la corrupción, envileció a la sociedad, la sembró de esclavos manipulados, destruyó la escala de valores, instauró la mentira como esencia del poder y rompió es espinazo de España.

El problema siempre ha sido el mismo, pero los ciudadanos jamás aprenden esa verdad suprema: nada puede cambiar si no cambia el individuo. No es posible construir una sociedad noble y justa colocando a un canalla encima de un corrupto, debajo de un sinvergüenza y al lado de un golfo. Mientras que las piezas no sean buenas, el edificio construido será una estafa.

La única solución: fabricar verdaderos ciudadanos, gente libre y orgullosa de sus derechos y deberes, cumplidora, reflexiva e incapaz de delegar lo que es indelegable, la voluntad política, a representantes e intermediarios, sean los que sean.

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CONTRA EL ESTATUTO DE CATALUÑA

27.01.10 | 17:37. Archivado en Corrupción, Nacionalismo, España

Aunque parezca increíble, no es un texto actual. Se trata de una octavilla que circuló por la España de 1932 y que demuestra que el empeño del nacionalismo catalán por obtener ventajas y por generar desigualdad humillante es una vieja y sangrante historia.

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Carta abierta a Sonsoles Espinosa

26.01.10 | 18:24. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, Ideología, España, Zapatero

Sra. Dª. Sonsoles Espinosa Díaz
Palacio de la Moncloa
Madrid
España

Distinguida Señora:

Desesperados ante la insensibilidad de su esposo, Don José Luis Rodríguez Zapatero, que se niega a reconocer que su mandato está destruyendo España y se niega también a abandonar el poder y dejar las riendas del país a otro dirigente con más tino, pericia y liderazgo, recurrimos a su sentido de la responsabilidad, a su sensibilidad como mujer y a su condición de esposa para que influya en su marido y consiga que convoque las elecciones anticipadas que España necesita en estos momentos cruciales de su Historia.

Parace evidente, como afirma Felipe González, que el famoso "Síndrome de la Moncloa" le ha afectado de manera prematura. Usted, como esposa y madre, debe estar padeciendo también, al igual que los españoles, los efectos de ese terrible síndrome: aislamiento, alienación, incapacidad para entender la realidad, arrogancia, insensibilidad ante el sufrimiento ajeno, impotencia para resolver los problemas y un liderazgo que se torna nefasto y que, en lugar de ayudar a los españoles, los empobrece, los humilla y los lleva a la desesperación como pueblo.

Ese síndrome terrible, que ha afectado a todos los inquilinos de la Moncloa, impide a su esposo José Luis ver los daños que está causando a España y percibir el desprestigio actual de nuestro país en el mundo. También se deben a ese síndrome, seguramente, los dramáticos errores de su marido, su propensión a la mentira, su desesperación cuando ve que el poder se le escapa de las manos, su odio al adversario y su insensibilidad dolosa ante el sufrimiento de esos millones de españoles que, víctimas de su política, forman parte ya de la pobreza y de la infelicidad.

Recurrimos a usted porque, desgraciadamente, la situación es tan grave que ni siquiera podríamos salvar a España derrotándolo en las urnas cuando se celebren las elecciones de 2012. Entonces ya será tarde y la destrucción de la prosperidad, del tejido productivo y de la confianza habrán superado el límite del no retorno. El relevo, para bien de España, tiene que llegar ahora, con urgencia.

Mire usted, señora Sonsoles, España necesita reformas y medidas tan urgentes como dolorosas e impopulares para recuperar el sentido del esfuerzo, la competitividad y la decencia. Estamos convencidos --y usted también lo sabe-- que José Luis no tiene valor para hacerlo. Teme perder votos y seguirá manteniendo ese sueño infantil suyo, que usted tantas veces ha padecido en el hogar: el de creerse un elegido, un ser tocado por la fortuna, que nunca pierde.

Esta vez va a perder y lo peor es que su derrota va a arrastrar a España y a muchos millones de españoles hasta el foso del fracaso y la pobreza.

Usted puede evitar que su marido pase a la Historia como el líder que llevó a España hasta la pobreza y la desesperación. Ël siempre dirá que no fue él quien causó el desastre, sino la crisis, y que España venía ya "tocada" del pasado, pero él será el responsable ante la Historia porque el daño se habrá producido siendo él responsable de los destinos de su pueblo.

Sugiérale que supere a José María Aznar, cuya decisión de no repetir después de ocho años en la Moncloa sorprendió y agradó a los españoles. José Luis puede tener un golpe de responsabilidad y generosidad que sabremos valorar convocando elecciones anticipadas y devolviéndole al pueblo el poder soberano que ostenta en democracia para que sea el pueblo quien elija al pastor apropiado para el drama. La experiencia demuestra que su marido no era un líder para la pobreza, sino un manirroto preparado sólo para ejercer el liderazgo en la abundancia.

He dejado para el final el argumento más fuerte: si se marcha ahora, usted y las niñas lo recuperarán y podrán disfrutar de él en la familia. Si espera a que sea derrotado, recibirá en el hogar a un ser amargado, apenas los despojos de lo que fue. Y para colmo de males, su "sacrificio" habrá sido inútil porque su memoria será odiada y su partido, que también es el de usted, estará por lo menos dos décadas alejado del poder, hasta que las actuales generaciones se olviden del desastre causado por el "Zapaterismo", que recibió una España próspera y esperanzada y la entregó, tras su mandato, arrodillada, dividida, pobre y desesperada.

Esperamos que nos ayude. Nosotros, como demócratas, ante las carencias injustas de la legislación española, que margina al ciudadano, aunque sea mayoría, sólo podemos rumiar nuestra desolación, protestar indignados ante los estragos que su marido está causando y confiar en su sensibilidad como mujer, en su responsabilidad como española y en su influencia como esposa y madre.

Firmado:

Muchos demócratas españoles, desde la angustia cívica.

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La España vergonzante de Zapatero

El "veto" al viaje amistoso que el nuevo presidente electo de Honduras, Porfirio "Pepe" Lobo, pretendía realizar a España y el boicot oficial a la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente hondureño, el próximo 27 de enero, son dos nuevas "vergüenzas" antidemocráticas que se añaden al ya nutrido y maloliente balance de la política exterior de ZP.

Zapatero debería saber que el derecho a luchar contra el tirano es una ley y un derecho natural que está por encima de cualquier legislación parlamentaria de la Tierra.

La vergüenza que sienten los demócratas españoles de estar gobernados por un dirigente político como Zapatero no se derivan sólo de su pésima gestión de la crisis, del hundimiento de los valores en España, de la pérdida de prosperidad y del deterioro de la convivencia, de la democracia y de la confianza en la clase dirigente, sino que, además, viene marcada por una política exterior demencial, inexplicable desde ópticas democráticas y cargada de indecencia.

Al nuevo presidente electo de Honduras, Porfirio "Pepe" Lobo, cuya elección ha sido calificada de "impecable" por los observadores internacionales que han vigilado los recientes comicios hondureños, se le acaba de vetar una visita a España, mientras que se apoya y se protege a dictaduras como Venezuela, que acaba de violar los derechos fundamentales cerrando una cadena televisión por cable, que se mantenía libre y no sometida al dictador Chávez, y a Cuba, cuyos líderes tienen las cárceles repletas de disidentes, cuyo único pecado es defender la democracia frente a la dictadura castrista.

El "pecado" que la España de Zapatero está haciendo pagar a Honduras con aislamiento y desprecio es haberse alzado, con todas sus instituciones y partidos políticos al frente, contra un presidente Zelaya que, alineado con el venezolano Chávez, con Cuba, Nicaragua y otros países fieles al totalitarismo bolivariano, pretendía violar la Constitución, eliminando la limitación de los mandatos presidenciales, entre otras reformas.

Zapatero, como presidente de Europa, avergüenza a una cultura política europea que no sólo inventó la democracia, sino que también, durante siglos, fue la defensora ante el mundo de conceptos como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia y el Estado de Derecho.

Haber vetado el viaje que el nuevo presidente hondureño quería realizar a España y ordenar que ningún representante oficial español, incluyendo al príncipe de Asturias, esté presente en la ceremonia de toma de posesión del nuevo mandatario hondureño es una vulgar venganza, sectaria e injusta, de un gobierno que se equivocó defendiendo al depuesto presidente Zelaya, rechazado por su pueblo y cuyo único "mérito" era el de haberse sometido a Hugo Chávez para convertir a Honduras en otro Estado miembro de la izquierda totalitaria mundial.

El príncipe de Asturias ha estado presente últimamente en todas las ceremonias de toma de posesión de los dirigentes latinoamericanos y su ausencia de Honduras, el próximo 27 de enero, será una ofensa tan "evidente" como sectaria y antidemocrática, indigna de España y de la Europa democrática que Zapatero preside por turno.

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EL NIVEL INTELECTUAL DE LOS ASESORES DE ZAPATERO

Detrás de Zapatero existe una nutrida "corte" de asesores, nada menos que 656, más numerosa que la de cualquiera de sus predecesores y una de las más pobladas del planeta, toda una masa densa, neuronal e intelectual, cuya misión es dotar de lúcida brillantez al "Presidente" en sus decisiones e intervenciones. Pero, como suele ocurrir en el mundo de ZP, cuando se investiga y se profundiza, aparecen la sorpresa, la vergüenza, la chapuza y el drama: 233 asesores son titulados en bachiller elemental, 130 son graduados escolares y 66 tienen únicamente el certificado de estudios primarios.

Esa deficiente dotación intelectual del equipo que apoya al Presidente tal vez explique su deslumbrante y rica cosecha de carencias, errores y ridículos en los ámbitos nacional e internacional.

Creíamos que el escándalo estaba en el número de asesores de la Moncloa, desorbitado, imperial, improcedente en tiempos de crisis, pero resulta que está, sobre todo, en el escaso nivel intelectual del grupo que apoya al presidente español. Pocas neuronas, poca preparación, pocos títulos superiores y mucha mediocridad insultante dando soporte a un personaje plagado de errores y carencias del que ya se rien abiertamente en medio mundo.

La Historia nos ofrece ejemplos de todo tipo de gobernantes: crueles, sanguinarios, astutos, sagáces, mesianicos, eficaces, héroes, cultos etc.. Sin duda, todas sus personalidades influyeron en la forma de gobernar sus paises. La mayoria provenian de una élite preparada y formada para dirigir los destinos de sus pueblos. Sin embargo, las cosas han ido cambiando con los tiempos y hoy podemos decir que estas élites preparadas para gobernar han perdido la exclusiva o el monopolio del poder.

Con la llegada de las democracias tambien se democratizo el acceso al poder y por él han pasado politicos mas o menos preparados que siempre contaban con el apoyo de su partido y de parte de la población que les votaba. El sistema democrático español ha posibilitado que lleguen al poder personajes impuestos por estos partidos y al que el pueblo se ve abocado a elegir obligatoriamente. Son personajes que apenas conocemos y que vienen precedidos de una vida muy poco atractiva, que no se les conoce mérito alguno por el que hayan destacado en la sociedad y que se han forjado dentro de sus partidos. No hacen falta que esten preparados ni se les exige un background brillante para dirigir los destinos del pais. Los fallos del sistema y la estructura de los partidos hacen que aparezcan entre nosotros algunos de estos personajes, que, como el actual Presidente Zapatero, no ha conocido otra dedicación en su vida que no sea vivir en el partido y del partido. Osado y atrevido como es, se presentó y ganó su candidatura a la secretaria general del PSOE por silencio de unos y cobardias de otros. Mas vale no perder la silla y dejemos que este sea el futuro Presidente. Con estos trapos se confeccionó el traje que hoy tenemos en la Moncloa y que ha resultado uno de los gobernantes mas mediocres e insensatos que ha tenido España en su reciente Historia. Lo urgente en estos casos es colocarle inmediatamente un consejo asesor, como si de una Isabel II se tratara, con su Regenta, a ésta por menor y a Zapatero por incapaz.

Lo curioso es que a nuestro querido Presidente no le han colocado regente alguno, sino 656 asesores, tal vez uno por neurona. Son los que han hecho posible que el Presidente diga cosas como que "La Tierra pertenece al viento" o aquella otra de "Mi patria es la libertad", en un foro de The Economist. Es lógico pensar que el inspirador de la primera frase fuese un fisico y el de la segunda, algún filosofo. Hay otras frases como la pronunciada cuando le preguntaros ¿Que haria si se cruzara con un etarra? y contestó "Mirar para otro lado", ésta inspirada, supongo, por un experto en antiterrorismo. Cuando negó tozudamente la existencia de la actual crisis, debió estar aconsejado por algún Nobel de Economía.

Pero mi sorpresa, mi monumental sorpresa es que entre sus 656 asesores, aquellos que conforman esta corte de intelectos que tantas tardes de gloria y de risa están dando a España, no hay Nobel alguno, ni de Economia, ni de Literatura, ni fisicos, ni filosofos, ni econosmitas, ni nada de nada. De estos 656 asesores, al menos 429 de ellos estan repartidos en la siguiente escala: 233 son titulados en bachiller elemental, 130 en graduado escolar y 66 tienen el certificado de estudios primarios.

Es un plantel tan alucinante que ha hecho pensar a los rectores de nuestras universidades si no sería mejor cerrarlas y sustituirlas por discotecas, estudios donde grabar programas telebasura y redacciones de prensa rosa.

Superviviente

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Las debilidades intelectuales de Joaquín Leguina

22.01.10 | 18:33. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Cultura, España

En su blog, Joaquín Leguina, socialista y ex presidente de la Comunidad de Madrid, realiza un escabroso ejercicio intelectual cargado de trucos y debilidades. Es crítico, pero moderado. Golpea, pero sin hacer verdadero daño. Parece que su crítica está domesticada por la filosofía política de la poltrona, que es la dominante en España. Tras reconocer que existe desapego y desconfianza hacia Zapatero en sus propias filas, afirma que el actual líder debe presentarse a las próximas elecciones y que si gana "que siga todo como está, pero si pierde habrá llegado la hora de recuperar un partido socialdemócrata y solvente que esté en el mundo y no en el ensueño de ningún líder salvador. Una organización pensante y actuante, lejos de ocurrencias mediáticas y de radicalismos de nuevo cuño."

Resumiendo: según Leguina, no importa que ZP esté llevando a España hacia el desastre y que hasta sus propios partidarios le rechacen Sólo si pierde las próximas elecciones, sería el momento de rectificar y regresar a la cordura (volver a las ideas y abandonar las ocurrencias).

El planteamiento de Leguina, indefendible en democracia, convierte las urnas en dispensadoras de patentes de corso.

Sería bueno que Leguina recordara una condición necesaria para que exista democracia: los elegidos por los ciudadanos, cuando pierden la confianza de los electores, pierden también la legitimidad.

Esperar a que Zapatero pierda las elecciones para rectificar es de cobardes. Si genera rechazo por sus errores y si es evidente que España está siendo dañada por su mal gobierno, no caben cautelas ni esperas. El PSOE, por el bien de España, debe obligarlo a dimitir y a convocar elecciones anticipadas. Si el PSOE, que está sometido a su líder y preso de los privilegios y ventajas que se derivan del poder, no se atreve a mover ficha, deberían hacerlo al menos los que, como Leguina, Guerra y otros, apuestan por mantener una imagen de intelectuales, más o menos independientes.

Los españoles que consideramos que el país está perdiendo su crédito internacional, su prestigio y su futuro, víctima del mal gobierno, no entendemos sus cobardías, cautelas y contradicciones, como criticar la ruptura territorial y, al mismo tiempo, votar a favor del Estatuto de Cataluña; criticar el nacionalismo extremo y no rechazar abiertamente los pactos contra natura del PSOE con partidos enemigos de España, sin otra justificación que obtener los votos que garantizan el poder.

En el blog de Leguina puede apreciarse todo el triste y lamentable alcance circense de la pirueta intelectual:

"No es preciso ser un lince para deducir de ello que existe, respecto a Rodríguez Zapatero, un notable desapego, una desconfianza dentro de su propio campo electoral. Un dato que, como es lógico, no ha pasado desapercibido.

¿Debe el PSOE retirar a su líder? No creo que eso sea factible en estos momentos ni siquiera que sea conveniente. Tampoco más adelante, por ejemplo, en vísperas electorales, pongamos en 2011.

Nadie espere que el actual PSOE abra un debate interno acerca de la conveniencia o no de seguir adelante con la misma cabeza de cartel. No ocurrirá esto por una razón evidente: hace tiempo que el PSOE borró de sus prácticas internas la palabra “debate”.

Personalmente, soy partidario de que Zapatero se presente y pase el rubicón de las próximas elecciones. En eso coincido con el Vicesecretario General del PSOE, José Blanco, aunque, seguramente, por distintos motivos.

Pienso que si ZP no se presenta sin haber anunciado su renuncia al inicio de la presente legislatura, tal decisión significaría dar la batalla por perdida, cargando, además, sobre espaldas ajenas una probable derrota. Eso sí, le permitiría seguir controlando como hasta ahora la selección de personal (por cierto, con criterios que poco tienen que ver con el mérito y la capacidad)."

¿Análisis patético o intento desesperado por compatibilizar una "crítica" aparente, que acalle la conciencia, con el coche oficial y las prebendas, sin tener que abandonar el oasis de privilegios y ventajas donde hiberna "la casta" política profesional española durante la crisis?

Si desea averiguar la verdadera dimensión democrática del intelectual Leguina, inserte en su blog un comentario crítico, educado y razonado. Verá como es simplemente suprimido.

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El fracaso de la "casta" española

21.01.10 | 19:50. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, España

Los políticos españoles se hunden, tras haber perdido el prestigio, el aprecio y el respeto de los ciudadanos, arrastrando consigo a las grandes intituciones y a sectores vitales de la sociedad. Los políticos aparecen ya en la última encuesta del CIS como la tercera gran preocupación de los españoles, después del paro y de la situación económica. Ese dato refleja el rechazo popular a una casta política fracasada, que no ha sabido dar la talla. El deterioro sufrido por España en las últimas tres décadas es enorme y los principales culpables del desastre son los políticos. La gente es cada día más consciente de que nuestros políticos nos conducen hacia el desastre y hacia el fracaso como pueblo.

El deterioro de España bajo su falsa democracia ha sido aterrador. Un simple vistazo hacia el pasado nos lleva a conclusiones descorazonadoras: la fe en la democracia se ha perdido, la confianza en los líderes se ha esfumado, el impulso que nos hizo prósperos se ha apagado, los valores se han hundido y la esperanza ha desaparecido. Algunos sociólogos advierten que empieza a despertarse entre muchos ciudadanos frustrados por el mal gobierno un fuerte deseo de venganza contra los políticos, que sólo se calmará cuando los actuales dirigentes sean humillados en las urnas y expulsados del poder.

Las investigaciones sociológicas, muchas de las cuales se realizan sin que sus resultados sean dados a conocer, revelan que sectores tan vitales para el funcionamiento del país, como los jueces, los políticos, los policías y los periodistas están desprestigiados y carecen de credibilidad.

La España actual ha cambiado tanto que parece la antítesis de la que hace tres décadas afrontó la Transición y abrazó con ilusión la democracia. Desde entonces, las víctimas de la degradación democrática son muchas y el desprestigio afecta a sectores y colectivos realmente vitales. Casi todo lo que entonces era amado y respetado, hoy es recahazado y su imagen está por los suelos.

La primera víctima es la democracia, que entonces era deseada y aplaudida y hoy está bajo sospecha, con cientos de miles de ciudadanos convencidos de que lo que se instaló en España tras la muerte del Caudillo no fue una democracia sino una sucia partitocracia que no merece respeto.

Otra de las víctimas decisivas son los partidos políticos, anhelados y recibidos con entusiasmo tras la muerte de Franco, pero hoy convertidos en organizaciones desprestigiadas e incontroladas, con imagen de mafiosas y miradas por el ciudadano con recelo y sin credibilidad alguna. La vida de esos partidos se mantiene viva gracias a que gestionan de manera implacable grandes cuotas de poder y porque muchos viven de los privilegios y ventajas corruptas de la militancia, el clientelismo, el nepotismo y el amiguismo.

Pero hay más víctimas institucionales de gran calado: las administraciones públicas, el gobierno, la Justicia, el Parlamento, las fuerzas del orden y hasta la Monarquía y la Constitución, considerada ésta por muchos como inservible y necesitada de cambios por haber soportado el profundo y rápido deterioro del sistema.

Por sectores, los políticos y los periodistas, considerados casi héroes y admirados hace tres décadas, son hoy despreciados por gran parte de la ciudadanía, los primeros por el mal gobierno, la corrupción y la mala gestión de la democraica, y los segundos por su desprecio a la verdad, su alianza de intereses con los políticos y por su traición a los ciudadanos y a la demcoracia.

Detrás de políticos y periodistas figuran en el ranking del desprestigio dos profesiones también vilates para la democracia: los jueces y los policías.

Son también víctimas del profundo deterioro sufrido por España, al que nos han conducido los malos gobernantes, la confianza, la educación, el sentimiento europeo y los valores tradicionales, la mayoría de los cuales han desaparecido y han dejado de formar parte del comportamiento ciudadano.

Al contemplar el profundo deterioro sufrido por España en las últimas tres décadas, la conclusión es terrible: el país carece de columnas firmes que sostengan la convivencia, la sociedad y hasta el entramado de derechos y deberes cívicos. Sin confianza, si fe en el liderazgo, sin respeto a las autoridades, sin esperanza de justicia, sin acceso a la verdad, inmersos en la corrupción, sin valores firmes y con una subredosis de desesperación, España quizás sea ya un país desauciado y la gran víctima europea y occidental de una casta política digna de oprobio.

Todo este drama de decadencia y hundimiento moral se traduce en una realidad lacerante: España ocupa hoy la cabecera del ranking europeo en prostitución, tráfico y consumo de drogas, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, desempleo, aumento rápido de la pobreza, crecimiento de la corrupción pública, crecimiento desordenado del Estado, población encarcelada, deterioro de la seguridad ciudadana, fisuras en la unidad y otras muchas lacras y dramas.

Si el país fuera serio y justo, al contemplar el siniestro balance de las últimas tres décadas y el profundo deterioro, retiraría su apoyo y respeto a la clase política, principal culpable del drama, y exigiría una profunda regeneración con otro tipo de gente en el poder, más digna, preparada, justa y honrada.

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Obama: ¿un bluff, un Zapatero o un genio?

20.01.10 | 15:39. Archivado en EEUU, Política, Democracia, Zapatero

Hoy, 20 de enero, al cumplirse el primer año de la presidencia de Barak Obama, son muchos los que se interrogan sobre lo que realmente representa el 44° Presidente de los Estados Unidos de América. El fracaso de esta madrugada en Massachusets, un estado demócrata desde tiempos olvidados, donde el Partido Republicano ha ganado la plaza de senador que dejó el fallecido Kennedy, ha marcado con tristeza el primer cumpleaños del presidente mulato, abriendo de par el par las puertas de la decepción, la decadencia y el fracaso.

Sus primeros movimientos indican que Obama es un pragmático capaz de saltarse tanto las recetas de la derecha como de la izquierda, que tiene la voluntad de unir al país cerrando las heridas abiertas durante el mandato de Bush y que pretende construir un nuevo modelo económico porque cree que el anterior ha sido pulverizado por la peor crisis económica mundial en medio siglo.

Sin embargo, todavía es demasiado pronto para saber si Obama es un bluff, un nuevo Zapataro en el poder o un verdadero genio. Por lo pronto, el sorprendente, contradictorio e impevisible presidente mulato del Imperio acaba de inaugutrar su reciente Premino Nobel de la Paz abriendo un nuevo frente de guerra en Yemen, el cuarto de los Estados Unidos (después de Irak, Afganistán y Pakistán).

La prensa "progre" de todo el mundo lo oculta o lo minimiza, como si fuera un "pecado", pero The New York Times informa que, desde hace días, Estados Unidos está bombardeando los refugios de Al Quaeda en Yemen, una decisión peligrosa porque provoca víctimas civiles cuyos familiares, cargados de odio, suelen engrosar las filas de la yihad.

A Obama le llueven las críticas desde la derecha y la izquierda radical, mientras que la gran masa de americanos que le llevaron con sus votos hasta la Casa Blanca permanece estupefacta e indecisa al contemplar como, en política exterior, Obama se parece a Bush como dos gotas de agua, mientras que sus ideas reformistas quedan muy frenadas y minimizadas en el ,ambito interno.

Algunos le tildan de mentiroso; otros de débil; otros muchos de no saber hacer otra cosa que dar discursos brillantes pero huecos. Unos pocos lo comparan con el español Zapatero, cuya imagen en Estados Unidos es la de un reformista truculento y fracasado. Lo cierto es que su principal batalla, la de la reforma sanitaria, se ha quedado en poco tras su periplo por el poder legislativo y ahora, con la derrota en Massachuset, todo la reforma queda en precario y en grave peligro.

El flamante presidente está sometido a un terrible y peligroso fuego cruzado. Sarah Palin, la candidata republicana a la Vicepresidencia en las últimas elecciones,afirmó que la reforma sanitaria de Obana crearía "comités de la muerte" encargados de liquidar a los viejos para ahorrar dinero al Estado. era una acusación exagerada, pero The New York Times parece pensar algo parecido cuando argumenta que la reforma de Obama obliga a "Evaluar el coste médico del final de la vida", algo que mete miedo a la sociedad y escandaliza a los conservadores.

Las balas llueven desde todos los ángulos: el frustrado fin de los abusos de Guantánamo, los fallos en la Seguridad Nacional, el fracaso de los sistemas de inteligencia, puestos de relieve con el último atentado aereo frustrado, etc.

2010 será un año decisivo para Obama, en el que la audiencia americana tendrá que optar por una de las tres posibilidades: Obama es un "bluff, un Zapatero o un genio.

Ojalá sea la tercera opción, o la primera, porque la segunda sería la peor para los USA y para todo el mundo civilizado.

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La rebelión de los ciudadanos contra la "casta" política

No es una utopía, ni un sueño, sino una realidad en crecimiento y ya visible. Lo que ocurre es que muchos están tan manipulados y confundidos por el poder que han perdido la visión. Los ciudadanos se están rebelando contra los políticos... y los políticos lo saben. Y están tan preocupados que estrechan filas, se hacen corporativos y han decidido unirse para defenderse. El enemigo, para muchos de ellos, somo los ciudadanos. La democracia ya no existe y ha sido sustituida por la indecencia.

Los ciudadanos rechazan el poder político en las democracias occidentales de muchas maneras. Una de ellas es votando contra lo que desea y propone la clase política que gobierna. Contra el Tratado de Maastricht votó nada menos que el 50.7 por ciento del electorado danés, en junio de 1992. Francia rechazó el mismo tratado, meses después, con un 49 por ciento de los votos. Pocos meses más tarde, los ciudadanos suizos se enfrentaron a sus élites políticas y se opusieron en referéndum a estrechar los lazos con la Unión Europea. En Italia, los plebiscitos de abril de 1993 demostraron que nada menos que el 82 por ciento exigía cambios radicales en el sistema electoral diseñado por los políticos. En Canadá, cerca del 55 por ciento de los votantes rechazaron el acuerdo constitucional de Charlottetown, a pesar de que era apoyado por todos los presidentes provinciales y por los tres mayores partidos del país. Más tarde, la nueva Constitución Europea, diseñada por políticos con alardes de éxito y apoyada por los parlamentos y gobiernos, fue rechazada por la mayoría de los electorados de Francia y Holanda, demostrando que el divorcio entre políticos y ciudadanos era ya alarmante y escandaloso.

Pero la corriente de oposición a los nuevos amos políticos, arrogantes, escasamente valorados y claramente enemistados con amplios sectores ciudadanos, tuvo muchas más manifestaciones en otros muchos países del mundo, entre ellos Polonia y España. En este último país, el gobierno que presidía el socialista José Luis Rodríguez Zapatero fue humillado dos veces seguidas por los ciudadanos, que se negaron a acudir a las urnas para pronunciarse en referéndum sobre los estatutos de Cataluña y Andalucía, propuestos por el gobierno, los cuales fueron finalmente aprobados con porcentajes vergonzosos, que apenas alcanzaban el tercio del electorado.

No es una expresión del cansancio o un desinterés circunstancial, como afirman los políticos, sino un verdadero movimiento "antisistema" que tiene múltiples aristas y que se plasma también en el ascenso de nuevos partidos populistas y muy críticos con la clase política tradicional. Ahí están para demostrarlo la Liga Norte, en Italia, el Partido Reformista, en Canadá, los grupos que apoyaron a Perot, en Estados Unidos, Ciudadanos y UPD, en España, el triunfo del populismo autóctono en países de América Latina como Venezuela, Bolivia y Ecuador, etc..

El movimiento emite mensajes tan claros como alarmantes: la política, tal como está concebida, no sirve, es ilegítima, concita el rechazo de la ciudadanía y responde a un diseño que sólo interesa a los políticos profesionales y a sus partidos políticos, que ya aparecen señalados en las encuestas entre las instituciones más desprestigiadas y corruptas del planeta.

La primera conclusión que surge espontánea del análisis de este amplio movimiento de resistencia es que mucha gente está pensado que la democracia, en lugar de liberar, oprime y que el régimen que nos imponen los partidos políticos no es una democracia aceptada por la ciudadanía, sino una oligocracia despreciable e impuesta desde el poder y por la fuerza. La segunda conclusión es todavía más alarmante: nuestros gobernantes, teóricamente democráticos, empiezan a ser percibidos claramente como ineficientes y opresores por grandes sectores de la sociedad.

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Cómo luchar contra el poder abusivo, la "casta" política y el mal gobierno

Un contertulio de Voto en Blanco me retó hace días a que escribiera sobre ¿Que alternativas y acciones cívicas puede desarrollar un ciudadano libre y demócrata frente al sistema que nos subyuga?

Es la gran pregunta que abruma a miles de demócratas españoles que, indignados ante el mal gobierno, contemplan importente cómo el país es conducido hacia el fracaso por un gobierno inepto y por una clase política que ha abrazado la corrupción, se ha aferrado a sus privilegios y ha traicionado la democracia.

Este artículo encierra la ambición de demostrar, nada menos, que el ciudadano cuenta todavía con armas y recursos que pueden cambiar el mundo y llevarle hasta la victoria.

Frente a una casta política blindada que se ha apoderado del Estado, que antepone sus propios intereses al bien común y que ha conseguido sacudirse todo control democrático, al ciudadano le quedan pocos recursos, pero todavía posee tres armas de un valor inmenso, con las cuales, aunque parezca imposible, puede derrotar a ese poder político de impresionante fuerza, dueño de la policía, del ejército, de los servicios secretos, de las leyes y del dinero de todos.

Esas armas cívicas capaces de derrotar al poder son el debate, la crítica y el boicot.

El debate es una de las actividades superiores del ser inteligente. Consiste en buscar la verdad junto a otras personas, aportando ideas y argumentos. El debate, cuando es cívico y lúcido, ayuda a descubrir la verdad, fortalece la mente y afirma las convicciones y criterios. Es un raro y valioso recurso de libertad que nos blinda frente al engaño del poder. Quien practica el debate, difícilmente será engañado y manipulado.

La crítica, cuando es inteligente e imaginativa, es demoledora. No hay gobierno ni partido, ni sistema que resista una buena dosis de crítica argumentada que ponga de relieve sus carencias, errores y daños. Criticar significa desposeer de prestigio a quien no lo merece, difundir las ideas democráticas por los cuatro vientos, aprovechando las nuevas tecnologías y espacios libres, como Internet, a disposición del ciudadano. La crítica inteligente y los argumentos destruyeron uno de los poderes más sólidos del siglo XX, el de Mohamed Reza Palhevi, en Irán. Combinada con el debate y con la conversación cívica, la crítica es de una eficacia sobrecogedora. Es probable que la crítica inteligente y justa haya sido la principal causante de que los políticos aparezcan ya en las encuestas como el tercer gran problema de España. Hay que conseguir que sean elevados hasta el primer puesto, que es el que justamente merecen, pues son ellos los culpables del desempleo (primer problema) y del deterioro de la economía (segundo problema).

El boicot es un arma revolucionaria y democrática al servicio del ciudadano, que puede ejercerla en cada instante, cuando compra, cuando lee, cuando conecta la radio y la televisión, cuando consume, cuando otorga su respeto y cariño... Para un auténtico demócrata, el boicot no es una opción, sino un deber. Debe boicotear a los malos políticos para despojarlos del prestigio social que no merecen, a los medios de comunicación que se someten al poder y que, a cambio de publicidad, concesiones y filtraciones, difunden la verdad del poder, que es distinta a la verdad auténtica y limpia. Debe boicotear a los empresarios y empresas que sostienen al poder antidemocrático, a los intelectuales que difunden propaganda en lugar de cultura y verdad, a los nacionalistas que odian la nación y dinamitan la convivencia, a las empresas y productos que los financian, a los que viven del odio y los esparcen como semilla maliciosa.

La sociedad civil está postrada y casi en estado de coma, pero si utiliza sus propios recursos resucitará casi milagrosamente porque la lucha genera energía y fuerzas increíbles. Una sociedad civil decidida a no soportar más el expolio, la corrupción y el mal gobierno es una terrible arma de destrucción tan masiva como pacífica y limpia.

Boicot y crítica también en sentido inverso, apoyando a los demócratas, difundiendo las ideas positivas, ensalzando los valores, exigiendo limpieza, entregando nuestro dinero y nuestro amor a las buenas causas...

Debemos ser conscientes de que el esfuerzo para convencer a la sociedad que nuestro mundo puede ser mejor que la pocilga en la que nos movemos, que la democracia hay que hacerla cada día, con mucho trabajo y sacrificio, será inmenso, casi eterno, pero merece la pena.

Prepararse para ese combate definitivo, en el que la inteligencia y la razón se enfrentarán a la fuerza y al abuso, es ya una ineludible obligación democrática: conciencia de que la lectura y el debate refuerzan la inteligencia y la libertad; seguridad de que el comportamiento ejemplar de los demócratas debe ser el contrapunto de la mezquindad de los corruptos y de los ilegítimos; fe en que el bien, tarde o temprano, termina siempre por derrotar al mal.

Empecemos por una acción concreta: inundemos La Moncloa con mensajes de rechazo a Zapatero. Pulsa aquí para hacerlo.

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Ocho años y ni uno más

17.01.10 | 17:19. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

El principio de que el poder corrompe es universalmente admitido. Aristóteles recomendaba una corta duración de los cargos públicos en la democracia griega, de sólo días, para evitar la inevitable corrupción. Pese a toda esta ciencia y experiencia acumuladas, Zapatero pretende repetir como candidato del PSOE en las elecciones del 2012, aupado por su partido y por las ordas de enchufados y ventajistas que han encontrado en el Estado una fuente inagotable de privilegios y de poder desmesurado, sin control cívico alguno.

Conseguir que Zapatero no vuelva a presentarse y que ocho años sea el máximo tiempo que un presidente pueda ostentar el poder, debe convertirse en una prioridad absoluta para los demócratas y para la gente decente de España.

Todas las democracias serias del mundo, con la de Estados Unidos a la cabeza, tienen limitado el mandato de sus presidentes. La española es una de las que permiten que un presidente pueda ser reelegido hasta que muera. Esa reelección perpetua es una abominación antidemocrática que es necesario erradicar.

Zapatero, el inepto y fracasado presidente del gobierno español, bajo cuyo mandato España se ha llenado de parados, nuevos pobres, corruptos y enchufados a sueldo del Estado, pretende presentarse a las próximas elecciones para seguir ejerciendo su nocivo liderazgo cuatro años más.

Después de haber demostrado hasta la saciedad su incompetencia al no saber controlar la crisis y de haber llenado las calles de España de desempleados, nuevos pobres y corruptos, ahora dicen sus secuaces que debe seguir cuatro años más "para sacarnos de la crisis". Una barbaridad política de tan inmenso tamaño sólo puede pasar sin sanción en España, donde los esclavos y manipulados por el poder integran una marea inmensa y sobrecogedora. En cualquier país serio, decente y con capacidad de hacer balance, lo que han afirmado los colaboradores más próximos a Zapatero, sus amigos Pepiño Blanco y Alonso, sería motivo suficiente para escándalos y dimisiones.

En América Latina, donde la democracia, a pesar de sus muchas carencias, es más sólida y solvente, en la mayoría de los países, que en España, la lucha entre democracia y dictadura se centra, precisamente, en la ofensiva del gorila vanezolano Hugo Chávez, apoyado por los sanguinarios hermanos Castro, dictadores de Cuba, para conseguir que los presidentes puedan perpetuarse en el poder. El objetivo es lograr que gorilas y sátrapas como Daniel Ortega, en Nicaragua, Evo Marales, en Bolivia, Correa, en Ecuador, y los otros líderes totalitarios captados por el "chavismo", logren dinamitar sus respectivas constituciones y consigan, como Fidel Castro en Cuba y Hugo Chávez en Venezuela, ejercer el poder sin límites de tiempo ni de normas, transformándose en dictadores indecentes que se someten a elecciones siempre trucadas.

En Honduras, las grandes instituciones han parado en seco al bolivariano Mel Zelaya, depuesto tras intentar suprimir, precisamente, la limitación de mandato presidencial. El noble ejemplo de Honduras, a pesar de haber sido combatido por muchas falsas democracias, entre ellas la española, ha demostrado al mundo que permitir que un presidente sea elegido sin límites es la forma más rápida, engañosa y sucia de abrazar la tiranía.

En España, José María Aznar, cuyos abusos y tics dictatoriales le impidieron pasar a la historia como un demócrata, sí acertó al negarse a prorrogar su mandato más de ocho años, dando así un ejemplo y abriendo un camino regenerador que el poco democrático Zapatero es incapaz de continuar.

España están tan postrada y es víctima de tantos abusos e injusticias que los demócratas tenemos que empezar a elegir entre lo que es necesario, lo que es urgente y lo que resulta insoportable. Insoportable es la corrupción y la vigencia de la actual Ley Electoral, plagada de normas que sostienen más una dictadura de partidos que una democracia de ciudadanos.

Eliminar la posibilidad de que ineptos, canallas, sinvergüenzas o delincuentes pudieran alcanzar el poder en el futuro, a través de las urnas, sin límite de tiempo, es una de las urgencias extremas de esta España mal gobernada, que está siendo conducida hacia su ruina como nación y su derrota como pueblo.

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Tinieblas en la España de Zapatero

La "presidencia" europea de Zapatero está sirviendo para que los españoles empiecen a abandonar las tinieblas, vean la luz y descubran que han elegido como presidente del gobierno a un personaje de opereta, sin preparación alguna para el liderazgo, desprestigiado y capaz de llevar a España hacia la ruina y la derrota.

La luz ha tenido que llegar de fuera porque España ha estado en tinieblas desde 2004. El gobierno ha sabido ocultar el drama de las carencias del presidente gracias a un marketing político sofisticado y a la complicidad de los principales medios de comunicación, que, a cambio de publicidad, concesiones y ventajas, se han alejado de la verdad, que es la esencia de la democracia, para defender "la verdad del poder" y ocultar sistemáticamente los grandes dramas de España y los errores y memeces del inquilino de la Moncloa.

Las tinieblas han ocultado la luz en España gracias al trabajo de numerosos periodistas sometidos, convertidos en cultivadores del engaño y en auténticos "perros del poder"; del PSOE, que ha renunciado a demasiados principios y valores para cerrar filas y proteger al inepto que nos gobierna; de los grandes sindicatos, atiborrados de dinero y privilegios que no merecen; y de una élite empresarial sin escrúpulos que está haciendo pingües negocios con el dinero público.

Para desgracia de España, la oposición, casi tan inepta como el gobierno, también ha contribuido a que la luz de la verdad se haya apagado en la sociedad española.

La verdad empieza ahora a aflorar en España gracias a Europa. Para vergüenza de los españoles, impregnados de cobardía y miedo, la claridad ha tenido que venir del exterior. Los medios de comunicación europeos, inmunes a la maquinaria de propaganda y de compra de voluntades que funciona desde la Moncloa, critican y ridiculizan a Zapatero, al que le afean sus fracasos en España, su soberbia, su altisonancia hueca y su vergonzosa pretensión de pretender arreglar la crisis en Europa cuando ni siquiera ha sido capaz de controlarla en España, cuya economía, antes envidiada mundialmente por su crecimiento y capacidad de generar empleo y riqueza, es hoy considerada como la más "enferma" de Europa.

Algunos sienten dolor ante el maltrato que sufre el presidente porque dicen que esas críticas y desprecios dañan a España, pero la verdad es que España se lo merece por haber elegido a Zapatero como presidente del gobierno, no una vez sino dos veces, a pesar de que en 2008 era ya considerado por muchos críticos como un incapaz, un pésimo gobernante y un manipulador sin remedio.

Por ese tremendo error, España está pagando un precio enorme: el país se acerca a los cinco millones de parados reales y el foso que separa a ricos de pobres no para de crecer, mientras el tejido productivo se hace añicos, con 127.000 empresas destruídas y casi 300.000 autónomos expulsados del mercado.

Pero la factura es todavía más onerosa y pesante: cientos de miles de españoles están engrosando las filas de la pobreza, pierden sus viviendas, hacen cola en los comedores de caridad y muchos de ellos duermen ya en las calles, bajo cartones y plásticos, mientras el altisonante "lider" sonriente de la Moncloa habita en una burbuja de lujo, despilfarro y alienación elitista, amenazando a Europa con sanciones económicas y provocando una carcajada gigante cuyo eco se escucha desde Letonia a Gibraltar.

La propaganda, las mentiras, las sonrisas del gobierno y la complicidad de los medios de comunicación amigos de Zapatero no tienen alcance europeo, ni fuerza suficiente para poder conseguir en Europa lo que han logrado en España: que las tinieblas dominen a la luz, la mentira se imponga a la verdad y que el torpe y mal gobernante aparezca como un héroe progresista, anticipo del futuro.

El Financial Times, el Franfurter y muchos otros medios y representantes de gobiernos europeos, todos ellos con mayor sentido de la verdad y de la decencia, están consiguiendo que en España penetre algo de luz y que Zapatero empiece a aparecer ante los muchos españoles engañados con su verdadero rostro, el de un caudillo tan torpe como peligroso, capaz de llevar a España hasta la ruína.

Colocar a Zapatero al lado de Van Rompuy o de líderes normales como Ángela Merkel o Sarkozy ha sido demoledor para el pobre español. Zapatero parece un enano político de juguete al lado de los restantes dirigentes europeos, a pesar de que ninguno de ellos sea un portento político. En el liderazgo internacional se perciben el respeto, el apego a la democracia, la pericia para evitar tropiezos y confrontaciones, la cultura y otros valores ausentes del liderazgo español. Van Rompuy, por ejemplo, es sólido, cauto y culto, con una licenciatura en filosofía y un doctorado en economía, una formación que le lleva a tener ideas y propuestas para salir de la crisis que están en las antípodas de las de Zapapatero.

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El orgullo de ser llamado "antisistema" en España

13.01.10 | 18:07. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España

Cuando criticas sus errores y fracasos, algunos políticos y sus partidarios fanatizados y sometidos pretenden excluirte y desprestigiarte llamándote "antisistema", pero ignoran que, para un demócrata, cuando el oprobio procede de "la casta", ese oprobio es puro honor. Ellos son los verdaderos antisistema porque han degradado y envilecido nuestra democracia.

Desde el gobierno, desde el PSOE y a veces también desde el PP, te llaman "antisistema" si criticas sus errores y abusos. Algunos incautos se sienten cohibidos ante la acusación, sin darse cuenta que ser llamado "antisistema" en estos momentos, cuando el sistema es injusto, corrupto y nos lleva al desastre, es todo un honor.

Ser denominado "antisistema" en la España actual significa, probablemente, ser demócrata, ya que el sistema que nos rige es cualquier cosa menos una democracia verdadera. Un sistema que no respeta los principios básicos de la democracia ni los valores fundamentales para la convivencia no merece respeto, ni adhesión por parte de la gente honrada y decente.

Las elecciones no son libres porque no es el ciudadano el que elige sino los partidos políticos, que son los que confeccionan las listas electorales. La separación de poderes no existe porque los partidos los dominan y someten. El Parlamento, que debería ser el templo de la palabra y del criterio libre, es poco menos que un barracón de esclavos, que sólo pueden hablar cuando reciben permiso de su jefe de filas y sólo pueden defender lo que dice el partido, sin lugar alguno para la conciencia o para defender lo que quieren los votantes. La Justicia está politizada, es ineficiente y suele ser parcial y arbitraria en muchas ocasiones. La ley no es igual para todos y los partidos tienen la desfachatez de nombrar a los magistrados de los grandes tribunales. Gran parte de los concursos públicos están amañados. Las subvenciones las dan los gobiernos a sus amigos y afinnes, mientras se margina delictivamente a los adversarios e indiferentes. La sociedad civil está casi en estado de coma, sometida y ocupada por el poder político, sin que pueda servir de contrapeso al poder del gobierno, como establecen las reglas de la democracia. La corrupción ha penetrado en el tuétano del sistema. El ciudadano está marginado. La defensa a ultranza de los derechos fundamentales no está garantizada. La prensa crítica y libre, capaz de fiscalizar a los grandes poderes, ha sido diezmada y encontrarla hoy en la mal llamada "democracia española" es casi un milagro. Si a esos defectos y carencias fundamentales se agregan el despilfarro, el amiguismo, la arbitrariedad, la desconfianza en el poder, la hipertrofia del Estado y la marginación casi total del ciudadano, que es, en teoría, el soberano y el mandante en democracia, es obligado llegar a la conclusión de que "el sistema" es una basofia que no merece respeto ni adhesión.

El "sistema" no ha sido capaz de solucionar ni uno de nuestros grandes problemas y retos, a pesar de contar con nuestros impuestos, con todo el poder, con el monopolio de la violencia y con legiones de servidores pagados con el erario público. En España cada día hay más desempleo, pobreza, hambre, inseguridad, injusticia, diferencias escandalosas entre ricos y pobres, desconfianza y desencanto. El sistema ha impulsado el desencuentro entre regiones y pueblos de España y la caída generalizada de los valores que garantizan la convivencia y hacen felices a los humanos. Gracias al "sistema", España ocupa hoy la cabeza de la clasificación europea y occidental en desempleo, fracaso escolar, baja calidad de la enseñanza, prostitución, tráfico y consumo de drogas, crecimiento de la población encarcelada, incremento de la delincuencia, uso de coches oficiales, despilfarro público, endeudamiento y crecimiento espeluznante de la corrupción, entre otras miserias y dramas.

El balance del "sistema" es desolador. Defender un sistema así sería casi un crimen para un demócrata o para cualquier ciudadano honrado. Los verdaderos "antisistemas" en España son los que gobiernan y fracasan, los que alimentan la desigualdad y se benefician de las ventajas públicas, los que han convertido la noble democracia en una sucia oligocracia de partidos, sin ciudadanos y sin decencia.

Ser tachado de "antisistema" en España es todo un orgullo y un honor porque un demócrata debe enfrentarse pacíficamente a ese sistema, degradado y sucio, aplicando el sabio principio de que "todos los problemas de la democracia se resuelven con más democracia".

Así que si te llaman un día "antisistema" porque no te gusta el triste e injusto mundo que están construyendo a tu alrededor o porque desprecias a los malos políticos que nos están llevando hacia el abismo, a esa gente que es incapaz de percibir los dramas del ciudadano desde sus coches oficiales y sus sueldos y pensiones de 20.000 euros mensuales, sientete orgulloso y sigue despreciándolos y haciéndoles sentir todo la ignominia que transportan sobres su hombros.

Muchos ya lo hacen. Las encuestas del CIS, probablemente maquilladas, ya señalan a los políticos como la tercera preocupación de los españoles, por delante, incluso, del terrorismo. Sin maquillaje, quizás los políticos ocuparan la primera plaza, pues no en vano son los principales culpables de los grandes problemas: la crisis económica, el paro, la inseguridad, la injusticia, etc.

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Fabricando canallas

12.01.10 | 19:10. Archivado en Gobierno Zapatero, Educación, Política, Corrupción, España

Hemos repetido hasta el cansancio que el actual gobierno de España es un experto fabricante de desempleados y pobres, pero apenas hemos dicho algo mucho más grave: que el actual sistema es un especialista consumado en fabricar canallas.

Fabricar gente baja y ruin es toda una especialidad de la falsa democracia española que se instauró tras la muerte de Franco, tarea en la que participaron todos los gobiernos, desde el de Suarez hasta el actual, pero también es cierto que nadie perfeccionó tanto la fabrica de canallas como Zapatero y su acólitos.

En su artículo ESCUELA, FAMILIA: SOCIEDAD DESTRUIDA, el escritor jiennense Antonio García Fuertes describe con realismo pasmoso la realidad:

“Un muchacho abofetea a una chica y cuando el profesor le sujeta por el brazo otros chavales gritan "¡Ahora, ahora!" y el profesor recibe una tunda de patadas. Una profesora expulsa de clase a un alumno y su compinche grita: "¡Dale una hostia, que no puede hacerte nada!". Los informes escolares describen escenas de sexo en los retretes, de violencia con padres de alumnos, porros por todas partes, amenazas, humillaciones, hurtos, y así durante tres folios. Los funcionarios políticos, de la mano con los sindicatos, ocultan la deplorable situación de la educación en España. Padres que van a la cárcel por un cachete a sus hijos mientras los adolescentes toman el control de los institutos ante el miedo de los adultos. Terror y silencio en las aulas de una sociedad con los valores manga por hombro. La ocultación de lo que está sucediendo en la enseñanza (la peor de Europa) se diría pactada por los funcionarios políticos y los sindicatos. Se sabe que solo en Cataluña el año pasado 163 profesores denunciaron agresiones de alumnos (ANP). ¡Cómo debió de ser cada uno de esos ataques para ponerlos en manos de nuestra adorable Administración! ¡Y cuántos deben de producirse para que aflore esa punta de iceberg!”

En Sevilla, los niños que van a la escuela en el barrio de Torreblanca llaman a la policía "los malos" y cuentan a sus profesores historias alucinantes sobre policías que entran en las casas de noche en busca de oro y de armas. "salvamos el oro porque mi abuela lo escondió bien". Los "buenos", para esos cientos de niños escolarizados en escuelas que parecen correccionales son, por supuesto, los ladrones y delincuentes.

Pero hay mil historias más que jalonan la degradación de España bajo el mandato de la "casta" política y de la también degradada democracia: las casas cada día están más blindadas y defendidas con rejas; la gente se compra armas para defenderse, diciéndole a la Guardia Civil que es para "tiro al plato"; muchos ya no salen de noche de sus casas y el miedo se apodera de la sociedad, sin que el gobierno, atiborrado de privilegios y dinero, cumpla con sus deberes irrenunciables de garantizar la convivencia y defender al ciudadano.

Parece lógico que una España degradada y encanallada en la cúspide transmita el contagio a la base y a todo el tejido. Por eso, la terapia debe empezar por la parte alta de la pirámide y los primeros que tienen que entrar en las cárceles son los poderosos que hoy delinquen con impunidad.

Las mejores escuelas de canallas son la televisión basura y las secciones de "política" de "economía" y de "sucesos" de los medios de comunicación, donde los lectores, televidentes y radioyentes pueden aprender de todo tipo de canallas convertidos en protagonistas: desde políticos que roban y se atacan, unos a otros, a cuchillo corto, a empresarios que estafan, sin olvidar la galería interminable que sale en la "tele", integrada por putas disfrazadas, proxenetas, chivatos, ladrones, asesinos, atracadores, parricidas, violadores y los denostados protagonistas de la famosa "violencia de genero", el único delito que parece preocupar a los gobernantes, a pesar de que su incidencia, comparada con la inseguridad general y la delincuencia desatada, es minúscula.

La base de la pirámide social española se pudre ante la indiferencia de unos pésimos gobernantes que, quizás para mantenerse en el poder, prefieren gobernar a bestias incultas y manipulables que a ciudadanos libres y reflexivos.

Pero el daño que causarán los canallas lo padeceremos todos, incluidos los indiferentes políticos de hoy, porque esos canallas en formación pronto ocuparán puestos destacados en la sociedad y lo encanallarán todo, todavía más, y, como bestias, terminarán devorando hasta a sus propios líderes y mentores.

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Las ideas de Zapatero para Europa se desmoronan

11.01.10 | 18:02. Archivado en Democracia, Economía, Europa, Zapatero

La realidad y la cordura están siendo crueles con Zapatero, cuyas principales ideas y proyectos para la "Presidencia" europea están hundiéndose.

El proyecto de Zapatero de aprobar un catálogo de sanciones para los Estados miembros que no cumplan con los objetivos que se fijen en Europa acaba de ser rechazado por Alemania, donde consideran incoherente y torpe que Zapatero pretenda aplicar en Europa lo que es incapaz de aplicar en España.

De hecho, Zapatero debería haber aplicado sanciones por incumplimiento de los objetivos y normas económicas a su propio gobierno y, sobre todo, a las comunidades autónomas, muchas de las cuales han sobrepasado con creces los niveles de endeudamiento público permitidos, pero no lo ha hecho.

Zapatero, en apenas una semana de presidencia europea efectiva, ha comprobado que en Europa no goza, como en España, de impunidad y que los errores se pagan. En Europa no cuenta Zapatero, como en España, con medios de comunicación sometidos y con periodistas controlados que apoyen sus iniciativas y oculten sus errores y fracasos. Europa no está dispuesta a tolerar las "pamplinas" de quien está llevando a su propio país hacia la ruína.

El Ministerio de Economía germano emitió este fin de semana un comunicado en el que rechaza abiertamente la propuesta de Zapatero de fijar objetivos de política económica y penalizar a los países que no los cumplan. «Considero que la propuesta de sancionar a los Estados miembros, si no cumplen los objetivos, no es sensata», señala el comunicado, firmado por el ministro Rainer Brüderle, en la primera respuesta negativa que recibe Zapatero a su ambicioso programa. «Hasta ahora, la Estrategia de Lisboa está basada en un enfoque de alianza sin sanción, que deberíamos proseguir», añade el comunicado.

Otro proyecto de Zapatero que se derrumba es el de brillar como un cometa al lado del emperador Obama, plasmando la ridícula "conjunción planetaria" de Leire Pajín en una foto memorable de los dos presidentes juntos, el de Europa y el de América, porque el presidente permanente de la Unión, el belga Van Rompuy, le ha arrebatado el protagonismo. Por eso, los servicios diplomáticos españoles mendigan con intensidad una entrevista bilateral Obama-Zapatero en la Casa Blanco, que tendría que celebrarse antes de la prevista cumbre Europa-USA.

El rechazo del ministro de Economía germano a las propuestas de Zapatero se suma a una andanada de críticas que viene publicando la prensa alemana sobre su gestión al frente del Gobierno español y sus propuestas para la presidencia de turno de la UE. El sábado, el prestigioso Frankfurter Allgemeine Zeitung lo acusaba de querer interferir en la soberanía nacional alemana.

Las críticas a Zapatero de la prensa europea más prestigiosa están volviendo loco al ejército de asesores de La Moncloa, que no saben como parar el bambardeo, en el que participa también nada menos que el Financial Times, la "biblia" económica europea. Lo peor de todo es que las críticas coinciden en el mismo sentido y hacen daño porque aportan verdad, señalando a Zapatero como un gobernante poco preparado y torpe, incapaz de haber solucionado los graves problemas de su propio país, España.

El drama para Zapatero es que la propaganda y la capacidad de su gobierno para comprar voluntades no tienen alcance europeo.

Pero hay otra razón todavía más poderosa, aunque más lenta: la realidad termina siempre por imponerse y la mentira termina por diluirse. Está ocurriendo con la "estafa" del "cambio climático" y del "calentamiento global", tesis favoritas de los "progres" de todo el mundo, vapuleadas hoy, una vez más, por el invierno más frío en medio siglo y por una Europa cubierta de hielo.

Lo cierto es que la presidencia europea de Zapatero parece estar dominada por el infortunio, desmintiendo la tesis, defendida por el propio Zapatero, de que él es un hombre "de suerte". Tradicionalmente, la presidencia rotatoria representaba para los gobiernos una importante oportunidad de lucimiento, necesaria para el gobierno de Zapatero, que, como consecuencia de la mala gestión de la crisis, pierde prestigio y votos en el ámbito interno, pero el mecanismo no está funcionando porque el presidente permanente, Van Rompuy, le arrebata protagonismo y porque los europeos, libres de esa propaganda y presión de la Moncloa que amordaza a los medios de comunicación españoles, están criticando libremente la mediocre y deficiente figura política de Zapatero.

Desde su arrogancia, los expertos de La Moncloa no había evaluado justamente la fuerza demoledora de la paradoja de que el país económicamente peor gestionado y más enfermo de Europa presida la Unión. Los centenares de asesores del presidente no han sido capaces de ver que la credibilidad de su jefe en Europa, después del fracaso de su gestión económica, estaba por los suelos.

La afirmación de que España había sobrepasado a Italia y estaba a punto de hacer lo mismo con Francia, formulada por Zapatero con escaso tino y oportunidad, le hizo antipático en Europa. La "entrada" de Mr. Bean en la página oficial de Zapatero como presidente europeo, hizo reir al continente entero y convirtió la figura del dirigente español en una diana para el chiste y el sarcasmo.

En ese ambiénte de desprestigio y devaluación, la propuesta de Zapatero de sancionar a los que no cumplan las normas ha caído como un jarro de agua fría y ha sido percibida como una estupidez, sobre todo si se tiene en cuenta que Zapatero no ha sido capaz de sancionar a su propio gobierno y a las autonomías, cuyo despilfarro ha convertido a España en el país que se endeuda más veloz y temerariamente de toda la Europa común.

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España sin esperanza

10.01.10 | 19:39. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Ideología, España, Zapatero

El número real de parados se acerca a lo cinco millones y al 60 por ciento de las familias españolas no les llega el dinero a final de mes, mientras que las colas son cada día más largas en los comedores de caridad y se incrementa el número de los sin techo que habitan en rincones de las ciudades, bajo cartones y plásticos. El déficit del Estado se ha quintuplicado en apenas un año y la deuda española es ya considerada "basura" en los mercados monetarios. El Estado se niega a adelgazar y desprecia la austeridad obligada contratando a muchos nuevos altos cargos. Todo un drama, doloroso, antidemocrático y caústico.

El tejido empresarial español, envidia de muchos países hasta hace pocos años y la única esperanza para la recuperación económica, se destruye cada día más, abandonado por el gobierno, que sólo cree en el funcionariado y en el poder del Estado. Hay 127.000 empresas desaparecidas, decenas de miles de autónomos expulsados del mercado y el 80 por ciento de las pymes que sobreviven están asfixiadas y en peligro de quiebra.

Esta España descoyuntada es la obra maestra de Zapatero, el peor dirigente posible, todo un drama para España, un tipo taimado, arrogante y autoritario que oculta sus propias carencias y vergüenzas detrás de una sonrisa falsa y de un talante maquillado.

Los datos económicos y el imparable proceso de destrucción de la prosperidad y la decencia que él está pilotando convierten a Zapatero en un verdadero tumor. Las encuestas reflejan que cada día son más los que rechazan a Zapatero y lo responsabilizan de los enormes daños que está sufriendo España. Muchos analistas y comentaristas lo califican ya como el peor gobernante de España desde Fernando VII. Pero el proceso de rechazo al cáncer es desesperadamente lento, tan lento que quizás alcancemos el colapso antes de que millones de españoles salgan a las calles para exigir elecciones anticipadas.

Se niega, por pura soberbia, a hacer lo que le aconsejan el FMI, la Unión Europea, otras instituciones internaciones y miles de expertos y es tan soberbio que cree que él tiene razón y todos los demás están equivocados. Un tipo así es como dormir con una víbora en la cama, pero España está llena de drogatas, borrachos, puteros, narcotizados, fanáticos y esclavos, impotentes para distinguir entre el bien y el mal, incapaces de percibir la tragedia que se avecina.

A Zapatero todo le sale mal. Contamina lo que toca. Algunos dicen que es "gafe", pero es más bien un inepto con poder, lo que es muchos peor.

Zapatero, a pesar de sus fracasos y del inexorable hundimiento de su prestigio e imagen, se niega a convocar nuevas elecciones y se mantiene en el mando practicando lo que mejor sabe hacer: la compra de voluntades.

No hace mucho compró el apoyo del PNV y de Coalición Canaria para que apoyen unos Presupuestos Generales para el año 2010 que los economístas y analistas políticos califican, con una unanimidad casi plena, como nefastos. Antes ya cerró pactos, a cambio de favores y concesiones, con los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, gente que, por sus ideas y por su odio a la España constitucional, deberían ser sus adversarios.

Zapatero se sostiene como jefe del gobierno de la maltrecha España, un país que llegó a ser próspero y al que el liderazgo torpe y mediocre de Zapatero le ha arrebatado la tranquilidad, la esperanza y el respeto, porque tiene enfrente a una sociedad envilecida y cobarde, que es capaz de votar en las urnas a su verdugo, y porque la oposición política, representada por el Partido Popular, es una auténtica vergüenza, plena de debilidad, de falta de ideas, de incapacidad para ilusionar y sin un liderazgo solvente que sea capaz de echar sobre el cadáver político de Zapatero las tres paladas que necesita.

Existe en la sociedad española un intenso malestar de fondo contra el gobierno y la oposición. El drama envuelve ya a toda la "casta" política, que, fracasada, aparece ya en las encuestas como el tercer gran problema de España. Si no fuera tan inútil e inepta, la oposición de derecha lo tendría "a huevo". Es tan innútil la oposición y el "Zapaterismo" está causando tanto daño a la nación que si existiera una alternativa política atractiva, ya habría sido obligado a dimitir.

Pero el peor drama de España es que, para desgracia de los españoles, han coincidido en esta etapa histórica el peor gobierno, la peor oposición y la sociedad más envilecida y cobarde.

La solución, nos guste o no, sólo está en manos de los ciudadanos porque nuestros políticos son un verdadero fracaso y un lastre para nuestro futuro.

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A pesar de la crisis, el Estado español se niega a adelgazar

09.01.10 | 19:27. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción

Lo que etá ocurriendo en España es de una gravedad extrema. Los medios de comunicación sometidos no hablan de ello, pero la realidad cada día es más evidente: la clase política gobernante parece dispuesta a llevar el país hasta la ruína y el desastre antes que renunciar a sus privilegios.

Es una realidad terrible que está rompiendo todo vínculo entre la gente decente y "la casta".

Dominado por partidos políticos más obsesionados por el poder y los privilegios que por el bien común, el Estado español, despilfarrador, ineficaz, corrupto y enfermo de una grave obesidad mórbida, se niega a adelgazar, a pesar de que todos los epecialistas le recetan una dieta radical en tiempos de crisis.

Acostumbrados a disponer de dinero abundante y fácil durante los tiempos de bonanza, cuando los impuestos del consumo y del ladrillo llenaban las arcas públicas hasta rebosar, ahora, ante la escasez de ingresos propia de la crisis económica, los políticos prefieren esquilmar al ciudadano con impuestos y sanciones, antes de someter al Estado al la dieta de adelgazamiento que le recomiendan al unísono los expertos y las grandes instituciones económicas mundiales.

Las administraciones están llenas de enchufados y de amiguetes del poder, a los que ahora no pueden pagar porque los ingresos públicos han disminuido. Ante el drama, en lugar de reducir personal como haría cualquier empresa en tiempos de dificultad, los políticos han decidido esquilmar a la ciudadanía a travésde impuestos, multas, tasas y sanciones. Las irregularidades urbanisticas, las obras sin licencia, el tráfico y cualquier infracción menor son ahora objeto de sanción porque los políticos necesitan dinero y no se atreven a incrementar todavía más la ya agobiante presión fiscal, por miedo a perder votos.

Ni siquiera son capaces de renunciar al arbitrario reparto de dinero público entre sus socios, amigos y aliados, una distribución de los fondos públicos que se hace no para beneficiar a la sociedad o para propiciar el bien común sino para ganar apoyos políticos, pagar favores, crear clientelismo y ganar los votos necesarios para seguir en el poder. Las últimas muestras: nombramiento en los últimos meses de más de un centenar de nuevos altos cargos del gobierno y 700.000 euros regalados por Zapatero a la represiva y antidemocrática policía de Nicaragua, mientras se le niegan recursos imprescindibles a la Guardia Civil española.

El Estado en España es un monstruo obeso, enfermo, pesado y sudoroso que necesita una intervención urgente que le achique el estómago en el quirófano. Pero los políticos se niegan a esa terapia porque perderían poder al perder peso y ganar la agilidad que la nación requiere para subsistir en la crisis.

El actual gobierno español es incapaz de aplicar las recetas eficaces exigidas por la brutal crisis que agobia al país. En lugar de estimular la actividad empresarial bajando los impuestos y eliminandos los centenares de obstáculos burocráticos que estrangula a la iniciativa privada española, los políticos socialistas prefieren convertir al gobierno en empresario creador de empleo y riqueza, una opción errónea y suicidad cuya ineficacia ha sido mil veces demostrada a la largo de la historia. Cada vez que el Estado se ha hecho intervencionista y empresario, sólo ha sabido crear pobreza, esclavitud, descontento y violencia. Ahí están para demostrarlos las experiencias del socialismo real en el extinto Imperio Soviético, en Cuba y en cualquier otra tierra sometida a opresores y sátrapas.

Zapatero y su gobierno han multiplicado por cinco el déficit español, convirtiendo nuestro crédito internacional en basura, pero se niegan a ayudar a los ciudadanos y a las empresas creadoras de empleo y riqueza bajando impuestos y sometiéndo al Estado a la dieta de adelgazamiento y austeridad que la crisis exige.

El poder político, decepcionante y alejado de los intereses ciudadanos, demuestra cada día que prefiere arruinar al país antes de renunciar a sus privilegios, a sus legiones de enchufados, flotas de coches oficiales, tarjetas de crédito ilimitadas, gastos de representación, secretarias y sueldos estratosféricos, inmerecidos e injustos a juzgar por los resultados de su gestión de gobierno.

Los ciudadanos españoles, desprovistos de cualquier poder democrático en esta partitocracia degradada, se han convertido en rehenes de sus políticos y no pueden hacer nada para obligarles a que apliquen las recetas correctas ante la crisis e impedir que sus errores arruinen a un país que, gracias al esfuerzo de varias generaciones, llegó a ser próspero y solvente.

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Un último gran servicio a España de Felipe González

07.01.10 | 17:41. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Muchos no le perdonamos a Felipe González errores como haber abierto de par en par las puertas de España a la corrupción, la capacidad que demostró su gobierno para fabricar parados y hundir la economía española y, sobre todo, el terrorismo de Estado que practicó su Ministerio del Interior con los GAL, pero no dudamos que fue un hombre de Estado cuyo amor y respeto a España están fuera de toda duda.

Por eso, ante la situación extrema que vive nuestro país en manos de Zapatero, nos atrevemos a pedirle, como último servicio a la patria, que trascienda los estrechos límites de la cultura partidista, anteponga los intereses de España a los de su partido y se atreva a denunciar en público el inmenso daño que su sucesor y correligionario Zapatero está causando a nuestro país.

No le estamos pidiendo que denuncie lo que él no siente, ni siquiera algo que él no esté denunciando ya en sus círculos próximos, donde condena el "zapaterismo" con una crudeza extrema. Sólo le pedimos que nos ayude a los españoles a librarnos del peor gobernante de nuestra historia moderna, el cual, gracias a las carencias de nuestra pobre democracia, puede permanecer en el poder, destruyendo el país, sin que los ciudadanos puedan expulsarlo de la Moncloa.

Felipe González debería afirmar en público lo que ya dice en privado: que Zapatero debe consensuar su política "anti-crisis" con el PP y que si no consigue hacerlo, debe convocar elecciones anticipadas. También podría repetir en público otras opiniones propias: que su política de endeudamiento es errónea, que su alianza de "apoyo mutuo" con los sindicatos es mala para España y que el gobierno que Zapatero preside "no da la talla".

¿De qué nos sirve a los españoles que González, Leguina, Solchaga, Pedro Solbes y otros socialistas del pasado critiquen a Zapatero en privado? ¿Por qué no lo hacen en público y logran así detener el mal que nos hunde y el cáncer que destruye a España? ¿Acaso es más importante el principio de "lealtad" al partido que el bien de España? ¿Debe prevalecer el criterio de que la ropa sucia se lava en casa, cuando el país se va a pique conducido por un inepto cargado de peligro?

Felipe González está ya en la última etapa de su vida, un periodo en el que uno deja de competir y gana libertad para decir la verdad, una etapa en la que, como despedida de nuestra estancia en la Tierra, debemos hacer cosas nobles, capaces de ayudar al prójimo y de dejar un legado positivo en la Historia. Es el momento propicio para que un viejo estadista como Felipe preste a España y a los españoles un último gran servicio, denunciando al gobernante que hemos elegido por error, el que nos conduce hacia el abismo y que, cargado de arrogancia, ni siquiera siente escrúpulo alguno cuando nos endeuda hasta el infinito, cuando alimenta la división, el enfrentamiento y la disgregación, cuando impulsa la caída de los valores y avanza inconsciente hacia la derrota de España como nación.

Anímese, señor González, y preste a su país el servicio que le debe. Los españoles le elevamos un día hasta la Presidencia de la nación y usted debería ahora devolvernos el favor denunciando las tropelías y errores mayúsculos de su correligionario y heredero. Reflexione y verá que somos muchos en todo el mundo los que pensamos que al frente de España hay un político torpe y mentalmente minusválido. La publicación británica Financial Times, en sintonía con lo que afirma buena parte de la prensa mundial no comprada y con prestigio, dice de Zapatero "A stumbling Spain must guide Europe", lo que, traducido, quiere decir, más o menos, que "un papa frita está al frente de Europa".

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Zapatero, el "fantasma" humillado

06.01.10 | 15:08. Archivado en Política, Democracia, Europa, Corrupción, España, Zapatero

Jamás olvidará Zapatero la jornada negra del 4 de enero de 2010, el día en que fue doble y mundialmente humillado, precisamente cuando estrenaba su Presidencia Europea exhibíendo su pomposa imagen de "Gran Timonel", prometiendo salvar a los europeos de la crisis económica a pesar de que su pésima gestión política ha convertido a España en un país arruinado, lleno de parados y endeudado hasta las cejas.

Su imagen quedó en ridículo cuando sus amigos, los sanguinarios dictadores de Cuba, le humillaron y cuando los piratas informáticos sabotearon, con imaginación y sentido del humor, su costosa y en teoría "blindada" página web oficial como presidente de Europa.

Doble humillación para Zapatero en los inicios de su pomposa Presidencia europea: Sus amigos los dictadores cubanos impiden la entrada al eurodiputado socialista Luis Yañez, un histórico del PSOE, mientras los piratas informáticos colocaron la imagen del cómico británico Mr. Bean en la página oficial del flamante presidente europeo.

El pomposo presidente, que quería arreglar la crisis en Europa cuando no ha sido capaz de hacerlo en España, su propio país, que sufre su incompetencia como gobernante con un avance masivo del desempleo, la pobreza y la destrucción del tejido productivo, fue doblemente humillado en uno de sus primeros días de "poder" europeo.

Tal vez le está bien empleado por "fantasma" y por inconsecuente con la democracia. Contemplar como un dirigente europeo presuntamente democrático, como Zapatero, apoya y ayuda a la cárcel caribeña regentada por los dictadores Castro ha sido siempre algo humillante para los demócratas europeos y la gente decente de este continente.

Cuba es un antro totalitario, un cabaret caribeño desigual e injusto, dominado por los hermanos Castro, dos dictadores sanguinarios que pagan de ese modo a Zapatero sus desvelos, su ayuda millonaria y su incomprensible y reiterado intento de cambiar la digna actitud de rechazo a la dictadura, que es la política oficial del Unión Europea.

Lo del sabotaje a una página que ha costado hacerla más de lo que es habitual en el mercado y por cuya "seguridad" violada ha pagado Zapatero más de 12 millones de euros, es todo un sarcasmo que sitúa al fatuo habitante de la Moncloa en situación de ridículo fantasmal internacional.

Para colmo de males, dos reveses más: en primer lugar, el nuevo comisario permanente europeo convocó personalmente la cumbre sobre la crisis económica en Europa, relegando a Zapatero y demostrando expresamente quien manda y quien convoca en la Unión Europea; én segundo lugar, la prensa publicó este 4 de enero "aciago" una foto en la que aparece Zapatero fumando en su avión privado, burlando la ley que él mismo ha impuesto a los fumadores españoles, un reflejo de su arrogancia que, sin duda, le hará perder votos y parte del escaso prestigio que le queda como dirigente y como persona.

Ojalá reflexione después de su 4 de enero "negro" y comience a comportarse como un demócrata, en lugar de exhibirse como un fantasma vacío y pomposo. A Cuba debe tratarla como lo que es: un régimen opresor de su pueblo que no merece otra cosa que el desprecio y la presión para que devuelva la libertad que ha robado. En Europa debería presentarse sin su ridícula soberbía de "Gran Timonel", como humilde aprendiz de democracia y como amigo leal de los europeos, consciente de que España sólo podrá salir del foso cenagoso en el que él mismo ha sumergido al país si los europeos nos ayudan.

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Zapatero y la "táctica del espejo"

Confundido, sin saber qué hacer y deambulando por la escena política como un boxeador sonado, el presidente Zapatero está utilizando ante los españoles "la táctica del espejo", que consiste en decir al pueblo lo mismo que el pueblo le dice a los políticos, un truco engañoso que pretende proyectar la falsa imagen de dirigentes identificados con su pueblo, cuando la realidad es que están a años luz de distancia.

Zapatero habla de "luchar contra la corrupción", cuando el, por ser el presidente del gobierno, es el padrino natural y el máximo responsable de toda la inmensa corrupción pública española; habla de "más democracia", a pesar de que él es el gran enterrador de la democracia española, un diriegnte capaz de legislar en contra de la opinión de las mayorías (aborto, Estatuto de Cataluña, subida de impuestos, etc.), de nombrar jueces, de marginar al ciudadano del proceso de toma de decisiones, de mentir y de otras muchas "fechorías" antidemocráticas; habla de "derrotar a la crisis" cuando él ni siquiera ha sabido combatirla y ha sido el principal aliado y culpable del drama económico que asola a España; habla del "prestigio" de España en el mundo, cuando España, probablemente, nunca estuva tan devaluada en el planeta.

Afirma que “hace falta diálogo" y aboga por la "paz social" porque sabe que los ciudadanos lo desean, pero ignora que él ha alimentado el acoso a la oposición, ha alimentado la división, la discordia y el enfrentamiento, ha cerrado las puertas al diálogo de las víctimas del terrorismo, de los católicos, de los que repudiamos el aborto fácil. También oculta que el mayor enemigo de la paz social es el paro, un fenómeno que arrasa y crea psicosis de guerra, disparado en España bajo su gobierno, con casi cinco millones de desempleados llenando nuestras calles.

Habla de "recuperar la prosperidad", pero oculta que ha sido su gobierno el que ha liquidado la riqueza y el bienestar en la sociedad española; habla de reactivar el consumo" y de "crear riqueza", pero nada dice de que se le está dando más dinero a los que más tienen y que en España los ricos son cada día más ricos y los pobres, más pobres; alardea de "protección social" a los desempleados, pero oculta que la mejor protección social es el trabajo, precisamente lo que han perdido millones de españoles bajo su mandato; habla de "crear riqueza" y de "recuperación económica", pero nada dice de las 127.000 empresas que han cerrado en los últimos meses, ni que el 80 por ciento de las pymes que sobreviven están en peligro real de quiebra.

Ahora,desde la presidencia de Europa, afirma que va a acabar con la crisis económica europea, una promesa que hace reir porque él ni siquiera ha sabido combatirla en España, el país europeo más destrozado por el desempleo y la destrucción de su tejido empresarial.

La "tactica del espejo" es un "bluff", un truco más de trilero político, típico de engañadores y de malos políticos, de gente que le tiene pánico a esa verdad que es la esencia de la democracia.

Es un recurso ampliamente estudiado por los psicólogos y sociólogos, que lo consideran un engendro del engaño, alejado de la verdad y sumamente peligroso, cuando se aplica en política, porque el pueblo sucumbe al engaño en una primera etapa, pero después, cuando descubre la trampa. reacciona con frustración, crispación y rabia, perdiendo fe y confianza en los líderes que le engañan.

El "espejo" es una de las tácticas favoritas de los dictadores. Hítler, Stalin y Mao la utilizaron con profusión y maestría. Sus pueblos se sentían fascinados porque sus líderes pensaban como ellos, hasta que descubrían que todo era mentira, que aquello era un capítulo más del sucio mundo del engaño y de la trampa.

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Pendejos, ¿por qué votamos a los corruptos?

03.01.10 | 20:10. Archivado en Partido Popular, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España

Algo demasiado grave debe estar ocurriendo en España para que la sociedad, a pesar de su "borreguismo" y cobardía, señale ya a los políticos como el "tercer" gran problema del país, después del desempleo y de la situación económica. La "casta" política está desacreditada, pero todavía menos de lo que merece porque, además de estar infectada de corrupción, es también la culpable directa del mal gobierno y de los problemas primero y segundo, de que los parados sean una mísera e inmensa legión y de que la economía española esté hundida y sin futuro.

En muchos países de América Latina llaman "pendejos" a los que no son capaces de defender sus derechos. El que permite que su esposa le ponga los cuernos, es un pendejo, pero lo es también el que soporta a un tirano sin rebelarse o el que no lucha contra un gobernante que le aplasta. Permitir que los políticos nos lleven al desastre y, además, se enriquezcan con el dinero de nuestros impuestos, es cosa de enormes pendejos, como lo es también votar a los que llevan el país hacia la ruina. La traducción más correcta del término "pendejo" al español castizo sería "gilipollas".

Miles de nicaragüenses acaban de manifestarse en Managua contra el sandinista Daniel Ortega, bajo pancartas que dicen "¡No seamos pendejos! ¡No más dictadura!".

En tiempo de mal gobierno y de corrupción desatada, como los que hoy vive España, votar al PP o al PSOE es cosa de pendejos porque significa "indultar" en las urnas a los miles de corruptos que militan en sus filas, algunos de los cuales con causas abiertas ante los tribunales de justicia.

Para un demócrata, votar por uno de los dos grandes partidos políticos españoles, culpables ambos de la ruina de la democracia, no es sólo una "pendejada" sino también un acto cómplice y una traición a la decencia porque apuntala un sistema tan podrido y dañado que necesita más una refundación que cualquier corrección o reforma, aunque fuera "drastica" y "contundente".

Los tiempos en que convenía votar a la oposición para castigar al gobierno han pasado a la historia porque votar de ese modo significa apoyar la portitocracia y premiar con el poder a quienes no lo merecen. La verdadera división de nuesto planeta político no es ya entre derechas e izquierdas, sino entre demócratas y totalitarios, o entre corruptos y limpios. El drama de España es que el lado de la balanza donde deberían estar los verdaderos demócratas y los partidos limpios está dramáticamente desierto.

En las actuales circunstancias, al no ser posible una refundación del sistema que partiera de la reclusión en las cárceles de los culpables de corrupción de abuso de poder y del hundimiento de la patria, sólo hay tres opciones decentes para un votante demócrata: dar una bofetada a los partidos corruptos con un voto en blanco de protesta, votar nulo depositando en la urna una papeleta con un mensaje de reproche escrito, dirigido a la "casta" culpable de la postración de España, o votar a un pequelo partido emergente, que todavía no esté contaminado, si es que alguien tiene la suerte de encontrarlo.

El fiscal general del Estado, Cándido Conde Pumpido, ha reconocido que en la actualidad hay un total de 730 casos de corrupción en España, entre procedimientos judiciales y diligencias de investigación, abiertos contra partidos políticos, de los que 264 son procedimientos penales abiertos contra cargos públicos o políticos del PSOE y 200 contra miembros del PP.

También hay 43 causas abiertas contra miembros de Coalición Canaria, 30 contra miembros de Convergencia i Unió, 24 del Partido Andalucista, 20 de Izquierda Unida, 17 del Grupo Independentista Liberal (GIL), 7 de Unión Mallorquina, 5 de Esquerra Republicana de Catalunya, 3 del Bloque Nacionalista Galego, otros 3 de PNV, uno de ANV y otro de Eusko Alkartasuna, además de otras 67 investigaciones seguidas contra miembros de otros partidos de implantación local.

Pero esas cifras no reflejan, ni mucho menos, la realidad de la corrupción en España, que es mucho mayor, con cifras que podrían alcanzar niveles de escalofrío.

Si se tiene en cuenta que, según las estadísticas internacionales y la opinión de los especialistas, los casos de corrupción política que afloran a la luz pública son menos del 20 por ciento de los que existen y que los que llegan a la Justicia ni siquiera son el 10 por ciento de los reales, entonces tendríamos en España unas cifras reales de corrupción política muy diferentes a las "anunciadas" por el fiscal general del Estado.

Si se aplican esos porcentajes a los 80.000 políticos profesionales que hay en España, los casos de corrupción reales sobrepasarían la cifra de 7.300 y dado que muchos de los casos implican a muchos políticos a la vez, puede afirmarse sin riesgo que la corrupción, en su estado más grave, el que merece la acción de la Justicia, afectaría a más de un tercio de la "casta", un dato espeluznante que revela un estado de podredumbre tan avanzada que no cabría ya ni cura ni retorno.

Voto en Blanco

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Los sindicatos "verticales" españoles

02.01.10 | 17:56. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, España

En su balance de fin de año, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sorprendió a la audiencia, especialmente a los demócratas y a los conocedores del funcionamiento de las sociedades avanzadas, al destacar y agradecer la "ayuda" que los sindicatos UGT y Comisiones Obreras están prestando al gobierno en estos tiempos de crisis.

La sorpresa de los expertos y de los demócratas se fundamenta en que los sindicatos, salvo que sean "verticales" o "correas de transmisión" de gobiernos o partidos totalitarios, no están para "ayudar" al gobierno, sino a los trabajadores y, en todo caso, a la sociedad.

El Zapaterismo, con el reconocimiento explícito de su "alianza" operativa con los dos grandes sindicatos españoles, demuestra no sólo su parcialidad en la gestión del poder, sino, lo que es más grave, una concepción perversa de la economía y de la sociedad, poco democrática y muy cercana a la que rige en las sociedades totalitarias.

Sin embargo, ese reconocimiento público de la alianza gobierno-sindicatos apenas revela parte de la realidad, mucho más cruel y perniciona para España: el pacto gobierno-sindicatos cambia, de hecho, apoyo por subvenciones y se hace en contra de las empresas y de los verdaderos intereses de los trabajadores, ya que, según los datos comptrobados, esa "pinza" está destruyendo el tejido económico, arrasando el tejido empresarial, generando paro y arrastrando al país hacia la ruina y la derrota.

Ante la pasividad o la impotencia del gobierno, la crisis ha destruído ya en España a 127.000 empresas, mientras que más del 80 por ciento de las pymes que quedan vivas están asfixiadas y en peligro de quiebra.

La financiación de los sindicatos es uno de los secretos mejor guardados desde el comienzo de la transición política. La justificación es, según nos cuentan, para “garantizar la libertad sindical” proclamada en el artículo 28.1 de nuestra Constitución. La verdad es que reciben tanto dinero que conocer la realidad sería un desastre para el gobierno.

Un reciente informe sobre la financiación sindical publicado en Voto en Blanco sostiene que :

Hay una parte de financiación conocida: el Ministerio de Trabajo financia a las centrales sindicales, en 2009, con 15.798.500 euros para la financiación basada en la representatividad, según los delegados obtenidos en elecciones sindicales y con destino vago e indeterminado: actividades de carácter sindical, y con otros 4.800790 euros, que se destinan a “compensación económica por participación de centrales sindicales y organizaciones empresariales en los órganos consultivos centrales y territoriales del Ministerio de Trabajo e Inmigración, de sus organismos autónomos y de las entidades gestoras de la Seguridad Social”. ¡Genial!

Pero, hete aquí que estos 20 milloncejos son tan sólo una puntita de la parte visible del iceberg. Tan bajísimo es el grado de afiliación en España (cuentan con un millón largo de trabajadores afiliados ¡según sus propios datos!), que los sindicatos se “buscan” sus recursos en otras subvenciones, al margen de las de su representatividad (obviando que dicha condición se adquiere con el 10% del resultado electoral en las centrales de ámbito nacional), en función de otros conceptos como sus funciones consultivas o con el sufragio de actividades como la formación profesional.

Esos sindicatos a cuyos dirigentes se les llena la boca exigiendo transparencia a todo el mundo (empresarios, organismos oficiales, instituciones, etc.), llevan, sin embargo, más de 30 años ocultando sus finanzas, incluso en la parte de recursos que proceden del erario público, a través de las distintas administraciones descentralizadas del Estado.

Pero la realidad es más increíble y dramática: CC OO y UGT recibieron nada menos que 125 millones del Estado en el segundo trimestre de 2009.

Voto en Blanco

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España 2010, ¿el año del ciudadano y de la esperanza?

01.01.10 | 18:45. Archivado en Política, Democracia, España, Zapatero

2010 será un año crucial. Si Zapatero y la casta política prevalecen sobre el ciudadano, será un año merecedor de crespones negros, pero si el ciudadano reacciona, repudia el borreguismo, recuerda que es libre y opta por demostrar que es el soberano del sistema, revolviéndose contra el mal gobierno, el abuso y la corrupción, entonces 2010 será un año de esperanza y de triunfo cívico frente a la "casta" que nos conduce hacia el abismo.

Aunque el 2009 se ha despedido con la horrible noticia de que Zapatero, con toda probabilidad, volverá a ser el candidato socialista en las elecciones generales de 2012, el nuevo año se presenta cargado de esperanza para la política española porque los ciudadanos, finalmente, tras comprender que están siendo conducidos por malos gobernantes hacia el fracaso, empiezan a revolverse contra la casta política y a demostrar que son seres libres y los soberanos del sistema.

El hundimiento de España es tan evidente e hiriente que, por fin, hará reaccionar a un pueblo que, poco a poco, dejará de ser cobarde y manada para recobrar su libertad y entereza. Los hijos de la decencia, los que aman a España, los que creen que el mundo se rige por valores y principios y los que se resisten a permanecer pasivos mientras los políticos destruyen la prosperidad, la cohesión y la convivencia, demostrarán su fuerza en un año 2010 que será, con toda probabilidad, el año del ciudadano y que se recordará como el que vio retroceder, acorralada, a una casta de políticos ineptos y malos gobernantes que ha demostrado hacia la saciedad su incapacidad, su obsesión por los privilegios, su cercanía a la corrupción y su sucia voluntad de sustituir la democracia por una oligocracia indecente.

La confirmación de que Zapatero volverá a ser candidato y de que aspira a gobernar España durante cuatro años más, hasta llegar a los doce años, será la gota que colme el vaso de la paciencia y de la cobardía cívica de un pueblo que, recordando viejos tiempos y viejas dignidades, cuando los españoles eran respetados en el mundo, dirá "basta".

A lo largo del año, los españoles de bien, que, aunque acobardados y aplastados por los fanáticos, los pendencieros, los borregos y los manipuladores, siguen siendo la mayoría, abrirán los ojos y descubrirán que cinco años en el poder han sido demasiados para un Zapatero que ha destrozado a España con sus errores, equivocaciones, arbitrariedades, arrogancia, despilfarro e ineptitud como líder. Al imaginar que Zapatero pudiera estar otros cuatro años al frente del Ejecutivo español, saltarán las alarmas, el pueblo sano sentirá escalofríos y el país reaccionará, consciente de que España no podrá resistir más años de desastre.

Este hombre parece ignorar que durante su mandato España ha perdido gran parte de su prestigio y peso internacional, ha resquebrajado su cohesión interna, ha arruinado su economía, ha destruido buena parte de su tejido productivo, se ha endeudado hasta la médula, hipotecando por lo menos a las tres próximas generaciones, y ha llenado las calles y plazas de infelices, desempleados y nuevos pobres.

Rodeado de asesores y pelotas que, agradecidos porque tocan poder y viven en el privilegio, le dicen que el PSOE le adora, que son necesarios cuatro años más para completar la "transformación" de España y que sólo él puede derrotar a Rajoy, Zapatero, engreído y alienado, es incapaz de comprender que su ciclo ha terminado y suena un creciente clamor que le pide que se marche y que deje sitio a otro más capacitados para gobernar la nave.

Convencido de que es un político genial, un ganador nato y una especie de anticipo del futuro, ha cerrado los ojos ante el desastre que está provocando y hará lo posible por permanecer en La Moncloa, como un fantasma, incapaz de ver su obra destructora y el sufrimiento que provoca.

Si los designios de Zapatero se abren paso y la cobardía sigue instalada en la sociedad española, el año 2010 que comienza será un año de llanto y de luto para España, pero si, como esperamos, los ciudadanos deciden plantarle cara al mal gobierno, reforzar la democracia y poner freno a males tan dañinos como el abuso, la arbitrariedad, la corrupción y la ineptitud, entonces 2010 será un gran año, un año de esperanza, de ilusión ciudadana y de éxito cívico.

Quizás la mejor manera de empezar con aires de democracia el 2010 sea pedirle a Zapatero que dimita y convoque elecciones. Pulsa aquí para hacerlo.

Voto en Blanco

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Jueves, 16 de febrero

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