Voto en Blanco

Caos y corrupción en la agonía política de Monteseirín

30.12.09 | 19:03. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Andalucía

Del alcalde de Sevilla se dijo un día que iba a ser el sucesor de Chávez al frente de la Junta de Andalucía, pero hoy, convertido ya en un lastre hasta para su propio partido, Alfredo Sánchez Monteseirín agoniza políticamente, tras haber sumido a su ciudad en el mal gobierno, el caos, la corrupción y la decadencia.

Sevilla, que en tiempo de la Expo 92 parecía tener impulso y querer colocarse como una de las ciudades más pujantes y competitivas de Occidente, es hoy una cloaca decadente, gobernada por una lamentable coalición "de izquierdas", integrada por el PSOE e Izquierda Unida, envuelta casi a diario en corrupciones y escándalos como los de las facturas falsas, Mercasevilla, la desaparición de la cubierta de un estadio deportivo, despilfarros contínuos, viajes inútiles de concejales, clientelismo, concursos sospechosos de amiguismo, colocaciones a dedo de amigos y familiares y ayudas a partidos comunistas extranjeros con dinero público.

La ciudad está en obras, pero la gestión de esas obras es arrogante y casi hostil para el ciudadano, que padece cientos de problemas por la innecesaria limitación de las calzadas con vallas que ocupan espacios desproporcionados, que convierten la circulación de vehículos y peatones en un infierno y que demuestran la escasa sensibilidad ciudadana de los gestores públicos.

El espectáculo de la agonía de Monteseirín es lamentable. Un alcalde que podría haber pasado a la historia como el hombre valiente que se atrevió a emprender las obras de peaotonalización y adaptación que el centro histórico necesitaba para frontar la modernidad, será recordado, probablemente, por la decadencia que vivió Sevilla durante su mandato y por la marea corrupta y maloliente que invadió su gobierno de coalición.

El escándalo de Mercasevilla es un verdadero drama maloliente, indicativo del grado de corrupción alcanzado por el gobierno municipal, que salpica a la Junta, donde está el corazón del poder socialista. Los directivos de esa empresa municipal pedían dinero a los empresarios a cambio de subvenciones y concesiones, dinero que era empleado para muchos fines ilícitos. Este escándalo se agrega a los ya numerosos denunciados por la prensa, entre ellos los más recientes: comilonas y mariscadas de políticos y envío de dinero público para subvencionar el comunismo cubano.

Si Sevilla fuera al menos una ciudad próspera y bien gestionada, algunos podrían considerar todo ese sucio dinero malgastado como un tributo al progreso, pero Sevilla no para de caer en el foso de la pobreza: ha dejado de ser un destino prioritario para congresos, el turismo gasta poco dinero y apenas pernocta, las empresas cierran en masa y el número de parados y nuevos pobres crece de manera espeluznante, hasta el punto de que las colas en los comedores de caridad se han transformado ya en parte de un paísaje urbano que delata el mal gobierno y el más atroz retroceso.

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La presidencia europea de un fracasado que ni siquiera cree en Europa

29.12.09 | 17:06. Archivado en Europa, España, Zapatero

Faltan pocas horas para que Zapatero presida Europa. El dirigente español, líder del país más enfermo de la Unión, con su prestigio destrozado y con cada día menos partidarios en España, mira hacia Europa con la esperanza que el brillo de su presidencia le permita recuperar votos. Sin embargo, Zapatero nunca ha sentido atracción alguna por Europa. Algunos de los que le conocen piensan que más bien considera a Europa como un obstáculo que le impide desarrollar en España la política que él quisiera.

Zapatero calienta los motores para presidir Europa durante los próximos seis meses. Antes sentía escaso interés por los asuntos europeos, pero ahora, políticamente acosado y inmerso en el fracaso como dirigente, mira hacia Europa esperando el "milagro" de que el brillo de la presidencia le haga recuperar popularidad y aceptación en una España que cada día le rechaza con más intensidad.

Los que conocen bien a José Luis Rodríguez Zapatero afirman que el rasgo más sorprendente de su concepción de la política y del gobierno no es su obsesión por acosar y aislar al PP a toda costa, incluso pactando con el nacionalismo más antiespañol, a pesar del enorme desgaste que esas actuaciones le ocasionan, sino su desinterés por la Unión Europea, un desinterés que hasta puede considerarse rechazo.

Ese desconocido rasgo del pensamiento político de Zapatero explica su fría relación con Alemania y su alejamiento de Francia, los dos países que constituyen el eje natural de Europa y que son los motores del proceso de integración política. También explica la extraña alianza que Zapatero mantuvo en Europa con el británico Tony Blair, toda una "bestia negra" del socialismo español por su amistad con José María Aznar y su pertenencia al odiado "Trio de las Azores" con George W. Bush. La alianza de Zapatero con Blair responde a que ambos comparten una misma concepción de Europa, de la que les interesan sus aspectos mercantiles, pero no los políticos.

A Zapatero le da miedo una Europa que le imponga ser demócrata, que le reste poder, que le obligue a respetar normas y reglas que él prefiere saltarse porque posee una concepción casi ilimitada y sin restricciones de su poder personal como jefe del gobierno de España, como demostró con su intervenciones irregulares en la OPA a ENDESA y en su hostigamiento a la empresa alemana Eon, realizados desde su propia oficina económica, en contra de las normas europeas y de las costumbres internacionales del libre mercado.

Él y Blair, partidarios de una Europa que no reste poder a los gobiernos nacionales, apoyaron la incorporación de los nuevos países del Este de Europa, incluso de Turquia, a pesar de que esa ruta de ampliación entorpece y casi cierra el camino a la cada día más difícil integración política de Europa, impulsada por Alemania y Francia.

Conozco a un amigo de Zapatero que cree que "al presidente le estorba Europa", entre otras razones porque "el proceso de integración europeo le resta poder". Pero los que conocen bien al presidente creen que las verdaderas razones de su rechazo a Europa son otras. La primera es que Zapatero cree que la integración se está haciendo con una óptica ideológica de derecha liberal y no desde una óptica de izquierda, y la segunda es que, en realidad, Zapatero desconoce la política exterior y, sobre todo, es un verdadero ignorante en política europea. Un tercer factor, quizás menos importante y más difuso, es que Zapatero tiende a relacionarse bien con países y dirigentes a los que él considera inferiores y se siente mal y acomplejado con los que son más poderosos y ricos que España, rasgo este último que explicaría perfectamente sus extrañas relaciones amistosas con Cuba, Venezuela, Bolivia, Siria, Irán y otros países menos desarrollados y ricos que España.

Zapatero, marcado por la imagen del fracaso, tendrá que demostrar pronto su verdadera concepción de Europa, ahora que asume la presidencia, aunque la suya será, inevitablemente, una presidencia devaluada por tres factores importantes: el primero la existencia de Herman Van Rompuy, presidente institucional del Consejo Europeo, elegido democráticamente en noviembre de 2009, hecho que oscurece el brillo de la tradicional presidencia rotatoria; el segundo es su fracasada gestión de la crisis económica, que ha convertido a España en el país más problemático y enfermo de Europa y en la patria del desempleo, del déficit público galopante y del avance de la pobreza; el tercero es su escaso prestigio internacional, acentuado en esta etapa por su declive político en España, donde las encuestas reflejan que, con toda probabilidad, será derrotado en las próximas elecciones.

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Zapatero se hace demócrata

28.12.09 | 15:04. Archivado en Política, Humor, Democracia, España, Zapatero

Reproducimos a continuación, tal cual y sin quitar una coma, una increíble, sorprendente y estimulante carta enviada por el presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, al rector de Voto en Blanco, entregada en mano, vía motorista uniformado, en la que asume las principales tesis democráticas del blog.

Pensamos que es una carta cargada de esperanza, sembradora de ilusión y portadora de promesas que deberían satisfacer a todos los demócratas españoles, incluyendo a sus destinatarios, los que integramos Voto en Blanco, tanto a los lectores como a los participantes y redactores.

Sr. D. Francisco Rubiales Moreno
Responsable del blog de análisis socio-político "Voto en Blanco"

Estimado y respetado profesor:

Desde hace unos seis meses, soy lector asiduo de Voto en Blanco y durante este periodo he sido "enganchado" por la fuerza de los argumentos y la imbatible fe democrática de su blog. He solicitado a mis colaboradores que me consigan sus libros y he leído los dos últimos, el de "Políticos, los nuevos amos", y el de "Periodistas sometidos", donde he encontrado argumentos de gran fuerza y he extraído ideas y conclusiones que, en cierto modo, están cambiando mi visión de la política, de la sociedad y del liderazgo.

Reconozco que la España que compartimos no es democrática y asumo también, con matices, que mi forma de dirigir el país no se ajusta a los que podríamos denominar como una "democracia fuerte", que es lo que usted defiende.

Admito que sus críticas, a veces de una dureza extrema, han puesto a prueba mi "famoso" talante, mi paciencia y mi resistencia, pero, finalmente, puedo decirle que Voto en Blanco me ha hecho el mayor favor político de mi vida al ayudarme a comprender el verdadero sentido de la democracia y la urgente necesidad de emprender un nuevo camino político que conduzca hacia la recuperación de una democracia que, como usted afirma, ha ido degradándose y perdiendo fuerza, atractivo y credibilidad en las últimas tres décadas.

Comprendo que se sorprenda usted ante esta carta, pero le aseguro que es un documento meditado y justo porque reconoce errores míos, todos ellos involuntarios y producto de enfoques erróneos, aunque algunos de los cuales, por desgracia, son irreparables y causantes de verdaderos perjuicios para España.

Le expreso mi intención de reconducir mi política y cambiar el rumbo de nuestra nave común hacia la verdadera democracia y la recuperación de los valores perdidos. Pienso plantear, primero a mi partido y después al Congreso de los Diputados, cambios regeneradores en el Gobierno, en la Ley Electoral e, incluso, en la Constitución.

Voy a confesarle un secreto: quiero pasar a la Historia (con mayúscula) no como "el peor gobernante de España desde Fernando VII", como usted me denomina, sino como el dirigente que rectificó y abrió de par en par las puertas de España a la democracia auténtica.

A partir de ahora lucharé con la misma fuerza que usted y sus seguidores reclaman por lograr que la ley en España sea igual para todos, que las elecciones sean realmente libres, que la Justicia recupere su independencia, que la sociedad civil recobre su autonomía y su brío y que los medios de comunicación ejerzan libremente su función crítica, entre otras reformas inspiradas, en buena parte, en sus escritos y en las valiosas y estimulantes intervenciones de los contertulios de Voto en Blanco.

Discrepo de muchas de sus ideas y propuestas, pero no de las fundamentales. En todo caso, quiero destacar hoy únicamente los aspectos positivos y agradecerles el enorme favor que me han hecho al convencerme de que nuestro sistema estaba cargado de imperfecciones y de que nuestra democracia se había transformado, poco a poco, en una oligocracia sin sentido.

Me gustaría que, a partir de hoy, me considerara un miembro más de Voto en Blanco y un dirigente que, por lo menos, lucha por ser demócrata, justo, honrado y eficiente.

Espero seguir gozando de sus análisis, argumentos y lucha por una sociedad más libre, democrática y justa.

Le ruego que haga usted extensivo estos sentimientos y propósitos a sus colaboradores.

Con toda consideración y afecto:

Fdo:

José Luis Rodríguez Zapatero
El Presidente del Gobierno de España
Palacio de La Moncloa, a 27 de diciembre de 2009

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No todo está perdido para la causa de la vida

27.12.09 | 09:43. Archivado en Gobierno Zapatero, Religión, Democracia, Corrupción, Cultura, España

Estas fiestas familiares de Navidad son propicias para analizar el asunto del aborto. En Voto en Blanco aceptamos el aborto, pero muy restringido, sólo para casos excepcionales, y reclamamos del gobierno una política que apueste claramente por la vida, que exalte el valor de la maternidad y que apoye a las madres españolas para que traigan vida al mundo. La cultura de la muerte, cuando es esparcida desde el poder político, es inhumana, macabra, dañina y convierte al mundo en un triste matadero.

Los que se resisten a la muerte siguen luchando y la causa de la vida está ganando algunas batallas, aunque en países gobernados desde la impiedad, como España, donde el gobierno acaba de facilitar más el aborto con una ley permisiva, retroceda.

El estado mexicano de Veracruz es el 17º de ese país, el más poblado del mundo hispano, que ha decidido proteger la vida humana mediante su Constitución. En la República Dominicana, la reciente reforma constitucional afirma que la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. Son reacciones dignas en defensa de la vida que sintonizan con las tradiciones culturales y religiosas de esos pueblos, curiosamente transmitidas por esa España que ahora, bajo el mandato de Zapatero, parece apostar por la muerte.

El Parlamento de Timor Oriental rechazó el pasado mes de junio liberalizar la ley del aborto, mientras que en Honduras, país que se acaba de librar del yugo neocomunista exportado por Hugo Chávez y los hermanos Castro Ruz, dictadores de Cuba, la legislación prohibirá la píldora del día después por considerarla abortiva. En Perú no se distribuirá en los centros públicos de salud por el mismo motivo. En Rusia, el gobierno, preocupado por la caída de la natalidad y el descenso de la población, prohibe los anuncios de clínicas abortistas en los medios de comunicación y transportes públicos.

Rusia, y Japón se han declarado enérgicamente a favor de la vida en la Comisión de Población y Desarrollo de la ONU. También son recientes las leyes contrarias al aborto en Nicaragua y El Salvador. En EEUU, la Corte Suprema ratificó la prohibición del aborto por nacimiento parcial, mientras que en Polonia crece la postura de rechazo a la liberalización del aborto.

Lo grave de la política española sobre el aborto no sólo es que convierte en derecho lo que no es un derecho, sino que ignora el verdadero gran derecho, que es el derecho a la vida, estimulando la opción de abortar, en lugar de estimular el nacimiento y la procreación de los humanos.

Pero, a pesar de la regresión española, no todo está perdido en el mundo. Por fortuna, no todos los dirigentes son como Zapatero.

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El ridículo inminente de Su Majestad

23.12.09 | 15:59. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, España

Los estrategas y escenógrafos de Zapatero, los mismos que diseñan sus mítines, están preparando ya el escenario desde el que Su Majestad el Rey Juan Carlos se dirigirá este año a los españoles para interpretar un papel que, con seguridad plena, tiene que ser ridículo y penoso porque nuestro monarca no se atreverá a salirse del guión para decir la verdad e intentará edulcorar la tragedia de España con paños calientes, omisiones y medias verdades.

¿Tendrá la valentía de decirnos que el fin de la crisis no está próximo, como afirma el gobierno mentiroso? ¿Se atreverá a decirnos que el número real de parados es ya superior a cinco millones y que para el año próximo se esperan más de seis? ¿nos dirá que la media de desahucios al año supera ya los 200.000 y que el año próximo ese número se elevará considerablemente? ¿Reconocerá que hay 800.000 familias españolas que no mueren de hambre sólo porque las socorre Cáritas? ¿Reconocerá ante los ciudadanos, que son los verdaderos "soberanos" del sistema democrático, el auténtico alcance de la corrupción pública en España? ¿Revelará la verdad sobre el 11 M? ¿Nos hablará de los acuerdos secretos del actual gobierno con su "primo", el sultán de Rabat? ¿Nos dirá, como es su deber, que el gobierno miente a los ciudadanos habitualmente? ¿Reconocerá el grado de deterioro real de la economía española? ¿Nos mostrará su oculta preocupación por la pérdida de fe y confianza de los ciudadanos en sus instituciones, en la Justicia, en el Parlamento, en el gobierno, el las fuerzas del orden, en el liderazgo, en la misma democracia y hasta en la Monarquía que él representa? ¿Se atreverá a decirnos que el país está tan deteriorado que quizás ya no tenga arreglo y que, seguramente, habrá que empezar a construir de nuevo su estructura política, social y territorial?

Pensándolo bien, si quiere evitar revueltas y conservar sus privilegios, quizás sea mejor que pronuncie el discurso anodino de todas las navidades y que oculte y disfrace la verdad sobre el deterioro de España. Sin embargo, si lo hace, si oculta al pueblo lo que debería saber y le corresponde saber en democracia, ¡Que Dios se apiade de su alma!

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Desfachatez merecedora de castigo político

22.12.09 | 20:40. Archivado en Democracia, Corrupción, Zapatero

Cuando hayamos dotado a España de una verdadera democracia, tendrá que existir una ley ídeada para cortar de raiz la impunidad de los políticos, que impida hacer lo que ha hecho Zapatero: dañar deliberadamente a la nación con medidas equivocadas y contrarias al bien común.

Esa figura jurídica, similar a la de "prevaricación", pero no situada en el ámbito de la Justicia sino en el de la acción política, habría impedido que en tiempos de crisis, cuando el país necesita austeridad, ahorro y sacrificio, un ser arrogante e insensible como Zapatero engorde todavía más el ya obeso, grasiento en insostenible Estado Español, contratando a 409 nuevos altos cargos, que costarán nada menos que 82 millones de euros al erario público.

Contratar nuevos altos cargos en España, país al que los expertos y los gobiernos amigos aconsejan un plan de ahorro drástico que empiece por un severo adelgazamiento del Estado, es pura arrogancia y desprecio a la cordura.

Si esa ley democrática hubiera existido en nuestros días, Zapatero estaría ya destituído y, probablemente, en la cárcel, por causar deliberadamente daño a la economía, por ofrecer al desmoralizado ciudadano un mal ejemplo y por demostrar con arrogancia que él hace lo quiere, aunque lo que quiera nos humille y nos arruine.

El PP ha puesto el grito en el cielo ante tamaño desatino y ha dicho que probablemente están trucados los datos y que el número real de contratados podría ser de 507.

Los ciudadanos, acostumbrados a la mentira del poder, creen que el número podría ser, incluso, mayor.

La última arrogancia del presidente del gobierno español es de tal calado y encierra un desprecio tan grande a la sensibilidad de un país que, horrorizado, contempla cada día como miles de sus ciudadanos ingresan en las filas de los desemplerados y los nuevos pobres y como las colas en los comedores de caridad son cada vez más largas, que merecería un castigo ciudadano ejemplar, que demostrara y dejara claro que un político no es impune, que está al servicio de su pueblo y que la arrogancia y la desfachatez deben tener un límite.

Después de semejante despropósito y desprecio a la cordura, cabe formular la duda: ¿qué es peor, abortar en la semana 24 o votar a Zapatero?

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LA INFLUENCIA DE VOTO EN BLANCO

21.12.09 | 18:26. Archivado en Medios de Comunicación, Sobre el autor

Reproducimos el informe sobre Voto en Blanco enviado por un lector y participante, que es parte de un estudio general sobre la blogosfera política española, donde se destacan los logros del blog en sus cinco años de vida.

Después de haber estudiado con cierta profundidad el fenómeno de "Voto en Blanco", he llegado a la conclusión de que es, probablemente, el blog político más influyente de España y, a juzgar por sus visitas y citas internacionales, uno de los tres más influyentes del mundo político de habla hispana.

Las ideas de Voto en Blanco, que son prácticamente las mismas que su autor, Francisco Rubiales, ha expuesto en sus tres últimos libros, son tan sencillas como convincentes: la democracia está secuestrada y degradada ("Democracia Secuestrada", Almuzara 2005); los políticos son los grandes culpables del asesinato de la democracia y los nuevos amos del mundo actual ("Políticos, los nuevos amos", Almuzara, 2007); los periodistas, al aliarse con los grandes poderes y al traicionar la verdad, son los grandes cómplices y los principales culpables, junto con los políticos, del hundimiento de la democracia y de la degradación moral y política de la sociedad ("Periodistas sometidos, los perros del poder", Almuzara, 2009).

Voto en Blanco no es otra cosa que la traslación diaria al periodismo de actualidad y al formato blog, que funciona en el ciberespecio, de esas tesis expuestas por Rubiales, aprovechando para ello su intenso entrenamiento como periodista político internacional y su experiencia como analista, asesor y colsultor.

Las ideas de Voto en Blanco se han convertido en paradigma y en componentes de la nueva cultura política en España y en otros países. La gente ha dejado de ser ilusa y se ha dado cuenta que la democracia es una estafa, que muchos políticos se han convertido en los "nuevos amos" del mundo y que demasiados periodistas han abandonado al ciudadano, se han arrimado al poder y se han convertido en traidores a la causa de la verdad y a la demcoracia.

Según los datos proporcionados por el autor del blog (constatables en los contadores), Voto en Blanco ha tenido más de 1.500.000 visitantes distintos desde que comenzó a publicarse, a principios de 2004. El número de visitas ha sido de casi seis millones y el de páginas consultadas se acerca a los doce millones. Tan sólo en los últimos dos meses, las páginas visitades desde Estados Unidos han sido más de 40.000, por casi 89.000 en España. Los paises que generan más visitas son España, Estados Unidos, México, Venezuela, Colombia y Argentina, por ese órden, pero hay más de un centenar de países desde los que se consulta el blog.

La tendencia a castigar a los gobernantes con el Voto en Blanco está creciendo en todas las democracia occidentales, al igual que la popularidad del Voto Nulo de Reproche, una idea lanzada por Voto en Blanco, que consiste en depositar en las urnas la papeleta oficial, anulada voluntariamente con una frase de reproche dirigida a la clase política. Tanto el Voto en Blanco como el Voto Nulo de Reproche hicieron estragos en las últimas elecciones legislativas mexicanas (2009).

Uno de los grandes méritos del blog es haber acertado en todos sus vaticinios y análisis. Cuando Zapatero llegó al poder, advirtió que detrás de aquella sonrisa existía un sofisticado proyecto político y de comunicación que había que tener en cuenta; habló antes que nadie en los medios de comunicación españoles de la profunda estafa que encerraba nuestra democracia y demostró que el sistema incumplía todas y cada una de sus leyes fundamentales (separación de poderes, control ciudadano sobre el poder, fuerza de la sociedad civil, igualdad ante la ley, elecciones verdaderamente libres, etc.); anticipó la "probable" derrota del PP en las últimas elecciones generales, por falta de energía y capacidad de convencer y de ilusionar. El último vaticinio ojala no se cumpla porque asegura que España no saldrá de la crisis económica que la está hundiendo hasdta que Zapatero no abandone el poder, lo que nos garantiza crisis aguda y demoledora por lo menos hasta 2012.

El blog influye no tanto por la cantidad de sus lectores sino por la calidad de los mismos y por el efecto multiplicador que consiguen sus artículos y argumentos, que sirven de inspiración a periodistas, analistas, asesores y políticos y que también son copiados y reproducidos en muchos otros medios. Entre sus visitantes habituales figuran los servicios de inteligencia de numerosos países, entre ellos los de Estados Unidos, China, Gran Bretaña y Francia. Tambien se reciben visitas de medios de comunicación, thinks tanks, fundaciones y muchos ciudadanos inquietos y atraidos por la idea de regenerar la sociedad.

El blog se define como un medio "para pensadores independientes; no para fanáticos". Sus artículos demuestran que el blog no está adscrito a partido político alguno, sin que defienda otras tesis que no sean la regeneración, la democracia participativa y la primacía del ciudadano sobre el Estado. Sus adversarios más encarnizados son la partitocracia, la corrupción y la tiranía. Sus críticas se dirigen hacia la derecha y hacia la izquierda y su autor afirma que si la izquierda española es la más duramente criticada, lo es únicamente porque está en el poder.

Voto en Blanco, que no admite publicidad y es financiado plenamente por su autor, ha rechazado en los últimos años muchas ofertas de vinculación política y no pocas presiones para que sirva de base a una plataforma que promociones abiertamente el voto en blanco. Pero su autor siempre dice que votar en blanco no es un objetivo sino una desgracia para un demócrata, que se ve obligado a hacerlo porque no encuentra ni políticos ni programas que sean fiables y dignos de recibir un voto honrado. Lo ideal, afirma Rubiales, sería votar a políticos que sean verdaderamente demócratas, que no mientan y que cumplan sus programas sin trampas, pero eso, por el momento, es imposible en España.

Tras un análisis exhaustivo de los contenidos del blog, se descubre que los únicos partidos que han recibido cierto apoyo en los últimos años han sido UPyD y Ciudadanos, pero siempre con reservas y adviritendo que lo más probable es que todo partido termine corrompiéndose con el tiempo porque lo que falla es el modelo de partido vigente: autoritario, cerrado, vertical, incapaz de creer en la democracia, de convivir con la verdad, de respetar la igualdad y de practicar el debate libre.

Rubén

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España: se acerca la hora de elegir entre una democracia digna o una partitocracia vil

20.12.09 | 18:32. Archivado en Política, Democracia, España, UPyD

La hora de la verdad se acerca y la veremos pronto con todo su esplendor. La mayoría de los ciudadanos españoles desean la reforma de la injusta, desequilibrada y antidemocrática Ley Electoral española. Es una mayoría creciente cuya presión será un día irresistible, incluso para una clase política insensible, alienada y obsesionada en sus propios privilegios y ventajas, como la española. No sabemos cómo, pero llegará el momento en que las Cortes tengan que afrontar ese deseo mayoritario de los españoles. Probablemente llegará a través de Rosa Díez, cuyo partido, UPyD, fue el único en proponer una reforma regeneradora de esa odiosa Ley Electoral. Veremos entonces si el PSOE y el PP apoyan o no esa iniciativa. Si no lo hacen, lo pagarán en las urnas porque el debate ya está en la calle y la necesidad de reformar esa ley se está convirtiendo en clamor.

El deseo de regenerar avanza de manera inexorable en la opinión pública y se transforma en un sentimiento colectivo que difícilmente podrá ser eludido por los políticos del stablishment.

La regeneración de la política española es un movimiento que ha nacido en los escasos reductos de ciudadanos demócratas no sometidos que quedan en el país y se ha extendido por medio del boca a boca y a través de Internet, ya que los medios de comunicación sometidos no lo han recogido entre sus contenidos. La depresión causada por la crisis económica y la palpable ineptitud del gobierno Zapatero, unidos al desprestigio progresivo de España en el mundo han ayudado a potenciar ese sentimiento de regeneración que pasa, inexorablemente, por la reforma de una Ley Electoral que alimenta la partitocracia y la dictadura de partidos en lugar de la democracia.

La conciencia de que la democracia española está podrida es ya una convicción arraigada en muchos españoles porque los planteamientos regeracionistas de los demócratas, de UPyD, Ciudadanos y de otros partidos pequeños han sido bien acogidos lsa sociedad, cansada de decadencia y fracaso.

La injusticia de que un partido con menos votos que otro consiga seis representantes mas y el hecho de que los votos de los españoles tengan más o menos valor, según la provincia donde se depositen, son datos demasiado vergonzantes para que la gente honrada de España permanezca al margen del movimiento reformador. Peor lo peor de esa Ley, impropia de una democracia, ni siquiera es que fortalezca el poder de los nacionalistas radicales, verdaderos enemigos de España, sino que fortalece la partitocracia indecente que nos domina y condena a muerte la democracia española.

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Los "brigadistas de la moral" mulsulmanes deben ser expulsados de España

18.12.09 | 19:49. Archivado en Gobierno Zapatero, Religión, Democracia, España, Justicia

Algunos musulmanes radicales, violando la ley y exhibiendo una arrogancia que España jamás debe tolerar, han creado las "brigadas de la moral", agrupaciones que dictan y aplican una pretendida "ley islámica" que nada tiene que ver con la ley que regula la convivencia entre los españoles. La actuación de esas brigadas en Cataluña, donde ya han cometido crímenes, constituye una ocasión única para que el gobierno español demuestre su fuerza y rigor expulsando a esos brigadistas de territorio español.

La imagen inquietante de debilidad y entreguismo que se está labrando el gobierno Zapatero en asuntos como la piratería somalí, las relaciones con Marruecos, el asunto de Gibraltar, la cuestión del Sahara Occidental y otros muchos, aconsejan que Zapatero aproveche ese indecente nacimiento de "un Estado dentro de otro Estado" para expulsar a los radicales musulmanes que pretenden imponer en España una ley ajena a las leyes democráticas con las que nos hemos dotado los ciudadanos libres.

El secuestro y juicio islamista a una mujer en Reus por un grupo de fanáticos religiosos musulmanes es, según explicaron fuentes del Ministerio del Interior dedicadas a la lucha antiterrorista, «la expresión más violenta» de un fenómeno que cada vez preocupa más en España. La mujer, secuestrada y condenada por adúltera, logró escapar y denunciar el caso ante la policía antes de ser "ejecutada" por nueve magrebies dispuestos a exhibir en España una arrogancia que en Marruecos esconden y reprimen ante las fuerzas de seguridad del sultán.

Esa reedición en España de juicios similares a los que practican los talibanes en Afganistán debe ser reprimida con toda dureza y cortada de raiz, no sólo para aplicar la ley, que es la obligación del gobierno, sino también para defender la existencia del Estado español frente a fanáticos que han llegado a España sin respeto, sin educación y sin espíritu de paz.

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La ideología y la "hoja de ruta" de Zapatero

17.12.09 | 19:10. Archivado en Política, Ideología, Zapatero

La ideología de Zapatero es, en apariencia, un gran misterio porque, aunque él se define como "de izquierdas" su comportamiento es contradictorio y confunde a los analistas, que más bien se inclinan a pensar que el presidente es un pragmático sin otra ideología que el ansia de poder y el deseo de mantenerlo a cualquier precio. Sin embargo, hay pistas que permiten concluir que Zapatero es un neocomunista camuflado, muy cercano a las tesis y práxis del Socialismo del Siglo XXI, el movimiento que encabezan en América Latina el dictador venezolano Hugo Chávez y los hermanos Castro Ruz, dictadores cubanos.

Cuando llegó al poder, Zapatero se autosituó en el "Republicanismo" y se declaró admirador del pensador irlandés Philip Pettit, autor del libro "Republicanismo. Una teoría sobre la libertad y el gobierno" (Paidós, 1999), pero fue un engaño más porque el republicanismo es democrático, se basa en el consenso, respeta el juego de las mayorías y exige la aprobación de las leyes con grandes apoyos y mayorías muy sólidas, justo lo contrario de lo que Zapatero está haciendo en España.

Zapatero, en realidad, es, como todo marxista leninista, un adorador del Estado que antepone la fuerza del gobierno a la de la sociedad y de lo colectivo frente a lo indivídual. La democracia es justo lo contrario: predominio de la sociedad sobre el Estado y valoración suprema del indivíduo como ciudadano, que es el soberano del sistema. Si él fuera un latinoamericano, militaría claramente en el Socialismo del Siglo XXI, con el venezolano Chávez, el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Correa, el nicaragüense Daniel Ortega, el depuesto hondureño Zelaya y otros, todos ellos bajo la inspiración ideológica de Fidel Castro, inventor de la tesis de que al comunismo se puede llegar mejor a través de las urnas, aprovechando las debilidades y huecos de la democracia, que son muchos.

Pero Zapatero tiene el problema de ser un líder occidental, europeo, jefe del gobierno de un país que, a pesar de sus debilidades, sigue adotando la democracia y la recién conquistada libertad. Mostrar en Europa y en España, abiertamente, su verdadero rostro neo-comunista, próximo a las tesis totalitarias y poco amigo de las libertades y derechos individuales, podría resultarle suicida.

Por eso disimula, confunde y se traviste de demócrata, siempre con la ayuda de las medios y televisiones amigas, de lobbys y grupos de izquierda bien lubricados con dinero público y de un partido socialista al que ha domesticado con mano de hierro, alejando de sus centros de decisión a los demócratas y a la gente de conciencia, pero sin salirse jamás del guión neocomunista, de su hoja de ruta para la conquista de un poder político prácticamente ilimitado.

El socialismo del Siglo XXI, en síntesis, propugna la toma del poder a través de elecciones y el uso masivo del dinero público y de los recursos del Estado para que el líder siga manteniendose en el poder. Para lograrlo, el guión establece que hay que aplastar a la oposición y que, cuando sea posible, si es necesario, se reforme la Constitución para que el liderazgo sea eterno. El sistema, sin salirse formalmente de las reglas democráticas, se transforma así en una dictadura legalizada de partido único, ya que el lider siempre gana las elecciones y la oposición, desarticulada y desmoralizada, pierde siempre.

El guión ideado por Fidel Castro y apoyado con entusiasmo por Hugo Chávez establece que el poder del lider debe ser ilimitado y que si algún miembro de la oposición, a pesar de la propaganda y del acoso, logra ganar unas elecciones a alcalde o presidente regional, se le extrangula desde el poder central privándole de dinero público y desacreditándole a través de los medios y del sistema judicial, que previamente ha sido controlado por el gobierno, como todas las instituciones y los poderes fundamentales del Estado.

Una de las claves principales para el control del poder y de la sociedad es el clientelismo. Para establecerlo, se crean muchos y bien pagados puestos en el Estado, que se otorgan a amigos y partidarios, a cambio de lealtades y apoyos, en teoría inquebrantables.

El guión, que incluye acabar disimuladamente con las libertades individuales y el incremento de las libertades y derechos colectivos, fácilmente manipulables desde el poder, utilizando con falsedad el concepto de "mayoría", requiere aplastar y "freir" con impuestos a las clases medias, demasiado proclives a la libertad y a la crítica, bajar el nivel cultural de la población para que reflexione poco, y dividir a la sociedad en bandos enfrentados, para estimular el fanatismo, pone un especial énfasis en desmoralizar y desarticular a la sociedad civil, colocándola en estado de coma, aunque sin liquidarla.

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El Estado español, al ser el peor pagador, destruye empresas y crea desempleo

16.12.09 | 19:41. Archivado en Política, Democracia, Economía, Corrupción, España

Tras haberse convertido en el peor pagador y deber más de 9.000 millones de euros a las empresas, el Estado español, incapaz también de adoptar las medidas adecuadas frente a la crisis, recomendadas desde las grandes instituciones internacionales, ha dejado de ser solución y esperanza para transformarse en el corazón del problema y en el mayor obstáculo para que España salga de la crisis.

El Estado ha dejado de ser la institución amiga, ideada por los ciudadanos, para que ordene la convivencia y nos defienda, transformándose en una amenaza inquietante y en una maquinaria que no sólo causa enormes daños morales a la sociedad española con la corrupción y la ineficiencia, sino que, además, cierra empresas, genera desempleo, aplasta a trabajadores y autónomos y deprime activamente la economía.

Las facturas impagadas del Estado están causando estragos en el tejido productivo y expulsando a cientos de miles de trabajadores de la economía activa. Mileds de empresas han cerrado porque la Administración no les paga. En los pueblos, el drama es mayor porque los ayuntamientos son todavía peores pagadores que los gobiernos central y autonómicos.

Las deudas públicas a las empresas equivalen a una inyección de liquidez de 9.300 millones de euros y sus impagos están cerrando empresas y hundiendo a miles de autónomos que regentan talleres, comercios y pequeñas empresas, las cuales, sin cobrar, se ven expulsados del sistema productivo.

Los datos demuestran que la empresa privada española suele pagar sus facturas a los 98 días, pero el Estado tarda 139 días de media en abonar sus facturas, lo que no significa que las pague todas porque hay algunas que tienen años de antiguedad.

La morosidad está ahogando a las empresas españolas, pero la peor morosidad es la del Estado, lo que constituye un pésimo ejemplo y tal vez hasta un delito antidemocrático porque viola la necesaria ejemplaridad de los poderes públicos.

La situación es especialmente grave cuando analizamos las deudas de las Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, que también son Estado. "Ya ni siquiera pagan las comilonas en los restaurantes", nos comenta un empresario sevillano de la restauración al que los políticos le deben más de 50.000 euros en facturas, una deuda que, probablemente, le obligue a cerrar.

La culpa del drama del Estado mal pagador es, en primer lugar, de la clase política, cuyo déficit ético alarmante se refleja en los impagos y deudas, pero corresponde también a los jueces, que no intervienen, y a las leyes, que, contrariamente a lo que ocurre en otros países de Europa, son benévolas con el mal pagador.

La crisis está obligando a las empresas a financiarse con sus proveedores, en lugar de hacerlo con los bancos, lo que causa un enorme daño a la economía, que se torna opaca, lenta, ineficiente y sólo permite la supervivencia de las empresas con grandes recursos financieros propios.

La directiva europea vigente, que obliga a los estados a pagar sus deudas, no es eficaz y debe revisarse, introduciendo medidas más contundentes contra los morosos públicos, una de ellas que los intereses de demora sean realmente obligatorios y otra que los gastos del cobro sean imputados siempre al deudor. Pero la principal de todas debe ser la de fijar fechas topes para el pago, considerar delito la deuda pública contumaz y penalizar a la administración que incumpla.

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Gobernando España contra la voluntad popular

15.12.09 | 18:34. Archivado en Gobierno Zapatero, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

La oposición frontal de la opinión pública acaba de hacer retroceder al gobierno español, al menos temporalmente, en otros dos ámbitos sensibles para la democracia, muy impopulares y contrarios a la voluntad popular: la intervención en Internet, cerrando páginas sin el preceptivo control de los jueces, y la retirada de los crucifijos de los colegios y otros espacios públicos.

Las encuestas revelan que más del 80 por ciento está en contra del canon abusivo de la SGAE y que el 77.2 por ciento de los españoles es también contrario a la subida de impuestos que proyecta el gobierno, pese a lo cual, Zapatero meterá la mano en el bolsillo de los ciudadanos para sacarles más dinero, gobernando así contra la voluntad popular.

Para muchos pensadores y filósofos, la tiranía es precisamente eso: gobernar contra los deseos del pueblo. Para la inmensa mayoría de los pensadores, cuando un gobierno toma medidas contrarias a lo que piensa y desea la mayoría, su mandato entra en crisis y el problema debe resolverse mediante referendum o elecciones anticipadas.

Se ha dicho que el presidente Zapatero profesa la ideología republicana y que es un admirador del pensador Philip Pettit, autor del libro "Republicanismo. Una teoría sobre la libertad y el gobierno" (Paidós, 1999), pero es falso porque el republicanismo se basa en el consenso, en el respeto irrenunciable a las mayorías y exige la aprobación de las leyes con grandes apoyos y mayorías muy sólidas, justo lo contrario de lo que se está haciendo en España bajo Zapatero.

Únicamente cuando no existe democracia, el conflicto entre gobierno y ciudadanos se resuelve siempre en favor de la casta gobernante. La democracia está en mínimos o plenamente degenenerada cuando ocurre, como en España, que esa violencia del gobierno contra la voluntad popular no produce trauma ni dimisión alguna, como si esa arbitrariedad antidemocrática de imponerse a los deseos y criterios de los ciudadanos fuera un comportamiento aceptable en democracia.

Los españoles, según las mismas encuestas, algunas de las cuales se están publicando en la prensa en estos dias, prefieren que antes de incrementar la presión fiscal, que ya es muy elevada para un país que está en la cola de Europa en sueldos y en el que más impuestos probablemente signifique más paro, menos consumo, más destrucción del tejido productivo y más recesión, el gobierno debería reducir gastos y adoptar una política de austeridad drástica, a lo que se niegan Zapatero y sus socialistas. Más de la mitad de los encuestados expresan descontento e insatisfacción al afirmar que entregan al Estado más de lo que reciben a cambio.

Los hechos son tozudos y demuestran a diario que España no es una democracia. Por si existiera alguna duda, la realidad de la crisis económica se está encargando de demostrar que España no cumple ni una sóla de las reglas imprescindibles para que exista una democracia real: no existe protagonismo del ciudadano, ni separación de los poderes básicos del Estado, ni elecciones universales verdaderamente libres, ni unos medios de prensa independiente, libre y crítica, ni una sociedad civil fuerte e independiente, ni una ley que sea igual para todos, ni defensa plena de los derechos fundamentales, ni lucha efectiva contra la corrupción, ni participación ciudadana en la toma de decisiones, ni partidos políticos y gobiernos bajo control ciudadano...

Gobernar contra la voluntad popular, como hace con frecuencia Zapatero, es el más típico e inconfundible rasgo de las tiranías.

Las encuestas han demostrado en numerosas ecasiones que los gobiernos de España toman decisiones en contra de las mayorías, violando así la voluntad popular. Lo hizo Aznar al implicar a España en una guerra como la de Irak y lo está haciendo Zapatero ahora con los impuestos, despues de hacerlo antes al negociar con ETA, al impulsar el anticonstitucional Estatuto de Cataluña, al negar tercamente la existencia de la crisis y la adopción de medidas para combatirla, al propiciar subidas reiteradas de sueldos de la clase política, al convivir con la corrupción y en otras muchas ocasiones.

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Que se disuelvan, que se diluyan

14.12.09 | 17:24. Archivado en Política, Democracia, España

La única decisión razonable que debería adoptar hoy la Conferencia de Presidentes Autonómicos españoles, reunida para deliberar sobre España y sus problemas, es la de disolver el Estado de las Autonomías. Las autonomías no son entendidas ni apreciadas por los ciudadanos y son percibidas únicamente como un montaje de los políticos para engordar más al Estado en un país que no puede mantener a tantos parlamentos, tantos gobiernos y tantos políticos inútiles, todos ellos disparando el déficit y cavando al unísono la fosa donde tendremos que enterrar a España.

La Conferencia de Presidentes Autonómicos es una reunión desgraciada y sin sentido, habitualmente dominada por el tedio, un teatro de exhibición política inútil que los demócratas españoles ya no soportan. Las autonomías no tienen sentido porque son incosteables y porque multiplican innecesariamente el aparato del Estado, llenando España de políticos inútiles, de parlamentos innecesarios y de gobiernos cuya supresión no causaría al país otro trauma que el de los cientos de miles de enchufados que dejarían de cobrar del arruinado erario público español.

Para colmo de males, todas las autonomías españolas, excepto tres, se han endeudado por encima del límite, contribuyendo así, directa e intensamente, a la ruina y al fracaso de una España que es más víctima de sus malos políticos que de la crisis económica brutal que nos aplasta.

En las actuales circunstancias, la única decisión razonable que debería adoptar la Conferencia, la única que sería entendida y aplaudida por los ciudadanos españoles, sería la de disolver el nefasto Estado de las Autonomías, el peor cáncer de España junto con la corrupción de la clase política y la degeneración de la democracia.

¡Disuélvanse! Y háganlo por España. La desaparición de las autornomías representaría para España más democracia, más austeridad, más protagonismo del ciudadano y menos dominio de "la casta". Copien el ejemplo de sacrificio y autoinmolación que ofrecieron los miembros de las Cortes franquistas, que se hicieron el "harakiri" para dejar vía libre a lo que ellos creyeron que iba a ser una democracia.

Sin embargo, los españoles de hoy no somos tan ilusos y sabemos que aquel gesto de generosidad, protagonizado por los "odiosos fascistas" de Franco, es imposible hoy porque las castas políticas de la democracia española son más egoístas y están mucho más envilecidas que aquellas.

Nuestros políticos "demócratas" no sólo no reformarán y adelgazarán el Estado irracional e incosteable que ellos mismos han creado y nos imponen, sino que, si pueden, se endeudarán todavía más y buscarán la forma de que las administraciones públicas españolas, enfermas ya de obesidad mórbida, sigan engordando y atiborrándose de poder y de dinero.

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Cuando 'la política' y 'el partido' se transforman en sectas

12.12.09 | 19:36. Archivado en PSOE, Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Decenas de miles de militantes socialistas, sobre todo aquellos que ocupan altos cargos, han sustituído su antigua fe religiosa, generalmente cristiana, y su antigua ideología, casi siempre marxista, por una fanática y firme fe en el partido, al que han convertido en casi una secta y al que dispensan una obediencia y lealtad que son la envidia de religiones ancestrales como el cistianismo, el Islám o el budismo.

El partido predomina sobre cualquier otra fe, valor o creencia, sobre la religión, la ideología, la libertad, la patria y, por supuesto, la democracia.

Se trata, por supuesto, de una enfermiza alteración de los valores y principios que convierte en principal lo que, necesariamente, debe ser accesorio y que convierte al medio en fin.

La fe en el partido te lleva a colocar la disciplina y la obediencia al lider como la primera de las normas, por encima de la solidaridad, la libertad, la justicia, la igualdad y decenas de otros valores que han quedado relegados. La consecuencia de esa alteración lleva a opinar y hasta a votar "por disciplina", en contra, incluso, de la propia conciencia y de los propios principios.

Casi unánimemente, los observadores y analistas políticos han expresado más de una vez su extrañeza ante la férrea disciplina y lealtad que los socialistas practican. Algunos sólo consiguen explicar el fenómeno considerando la lealtad y la disciplina como falsas palabras que realmente ocultan sumisión, sometimiento y abandono de la antaño sagrada libertad de conciencia.

El fenómeno explica comportamientos tan extraños y contrarios a la democracia como opinar en privado y hasta en entrevistas de prensa una cosa y después, en el hemiciclo, votar lo contrario.

El ejemplo más notable es el de José Bono, presidente del Congreso de los Diputados, el cual, a pesar de autodefinirse como católico practicante, se somete a los deseos del PSOE y vota "Sí" a una ley del aborto claramente contraria a los preceptos de su religión, arriesgando, incluso, la excomunión.

Joaquín Leguina y Alfonso Guerra son otros dos claros ejemplos: ambos se declaran defensores de la unidad de España y contrartios al nacionalismo desatado catalán y vasco, pero ambos votaron "Si" al Estatut catalán y también al andaluz, aunque este último es menos transgresor.

Pero algunos analistas son menos misericordiosos en sus análisis y explican el fenámeno en términos puramente materiales, afirmando que el sometimiento al partido es la única manera que muchos tienen de seguir subido en el cocho oficial, cobrando sueldos desproporcionados a su valía y gozando de privilegios que les permiten contemplar el mundo y a sus semejantes desde las alturas de la desigualdad y la ventaja. Sólo así se explica que al partido se lo entregan todo: su independencia, su criterio, su honor y, a veces, su alma.

Y exhiben como prueba una ecuación precisa: cuanto más alto es el cargo, cuanto mayores son los privilegios que se obtienen del partido, mayor es la lealtad sometida. Esa simple ecuación, quizás más bién un silogismo "lógico", es el que hace posible que algunos políticos aparentemente valientes como Leguina, Guerra, Bono y el extremeño Ibarra, se olviden de su valentía y de sus ideas a la hora de votar.

Leguina, todo un político profesional que cobra nóminas oficiales desde hace casi treinta años, lo explica con claridad: "Voté por disciplina, no por convicción. La disciplina de voto es importante."

Pues mire usted, señores Leguina, Guerra y similares: los demócratas, los humanistas, los que todavía conservamos el criterio de que lo superior del ser humano es el respeto a su escala de valores y la adecuación del comportamiento a esos principios, creemos que su filosofía es sofista, falsa, tramposa y que ustedes no votan por disciplina, sino por el coche oficial, por el placer indescriptible que experimenta sintiéndose privilegiados y más poderosos y ricos que la inmensa mayoría de sus congéneres.

Ustedes, como muchos de sus compañeros políticos de altos vuelos, gracias a su inquebrantable lealtad sometida al partido, han conseguido ser "diferentes" y "superiores" al resto de los ciudadanos, gozando de múltiples privilegios, como, por ejemplo, el de tener asegurada una pensión de lujo, inalcanzable para la inmensa mayoría de los españoles.

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Zapatero y Fernando VII: paralelismo y fracaso en el liderazgo

11.12.09 | 18:33. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España, Zapatero

Zapatero dice que la salida de la crisis está próxima y que España pronto recuperará la senda del crecimiento. Sin embargo, la verdad descarnada es bien distinta: España seguirá hundiéndose mientras Zapatero permanezca en el poder.

En su balance económico de 2009, el jueves 10 de diciembre, Zapatero exhibió de nuevo su optimismo patológico, que no es otra cosa que la utilización del engaño para evitar el desgaste y la sangría de votos que merece por su pésima gestión de la crisis económica que está destrozando a España. Una vez más, sorprendiendo a todos y en contradicción con lo que piensan los expertos, dijo que la crisis agoniza y que prosperidad está ya ahí, a la vuelta de la esquina.

Sin embargo, la verdad objetiva, faro y guía de toda democracia, es distinta, más descorazonadora y dura que la "falsa verdad" del presidente: "No habrá recuperación posible para España mientras Zapatero siga gobernando."

Se escucha en los pasillos de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional. Lo afirman ya los expertos en numerosas instituciones españolas e internacionales, escandalizados ante la tozudez suicida del presidente, que se niega a adoptar las medidas que España necesita para salir de la crisis y que está llevando al país, con terquedad y mano firme, hacia el desastre.

La amenaza de rebajar todavía más la calificación de la ingente deuda española, hasta niveles próximos a la deuda basura, ha sido el último aviso a un Zapatero que está desconcertando a las instituciones internacionales y que se está ganando a pulso el "título" de gobernante inepto y el "rango" de adversario de la propia España que gobierna.

Es más que probable que Zapatero sea considerado por la Historia como el peor gobernante español desde Fernando VII.

Al igual que Fernando VII, Zapatero se considera un tipo afortunado y no sólo adopta medidas erróneas que hunden la prosperidad y el prestigio de España, sino que desmoraliza a la sociedad y le cercena la esperanza con mentiras, ausencia de valores y, sobre todo, con una política que busca la división, el enfrentamiento y la disputa entre los españoles.

Como Fernando VII, Zapatero utiliza la sonrisa y el engaño para fortalecer su poder, una táctica que está desmoralizando a España y causándole heridas que tardarán mucho en cicatrizar. Fernando VII provocó la pérdida del Imperio Colonial y el sacrificio de los sectores más modernos y pujantes de la sociedad, mientras que Zapatero está provocando la pérdida del prestigio español en el mundo, de la prosperidad económica ganada con esfuerzo, y del respeto al sistema democrático, al mismo tiempo que causa el sacrificio de las clases medias y emprendedoras, sobre las que descansaban la estabilidad, la pujanza y la creación de riqueza en la España moderna.

El paralelismo entre Fernando VII y Zapatero es impresionante. El Borbón decapitó a los mejores miembros del partido monárquico y sometió a sus partidarios a todo tipo de caprichos y arbitrariedades, mientras que Zapatero está haciendo lo mismo con el PSOE, donde las voces más críticas y las conciencias más lúcidas, pensantes y éticas están siendo masacradas por un líder vulgar al que, también como a Fernando VII, únicamente le importa su permanencia en el poder.

Uno y otro fueron engañadores profesionales y gobernaron muchas veces en contra del criterio de las mayorías. El felón juró la Constitución liberal y democrática de Cádiz (la Pepa) para después aplastarla. Zapatero, al aprobar el Estatuto de Cataluña y con otras muchas actuaciones tan innobles como "comprar" votos a los nacionalistas para mantenerse en el poder, también ha herido de muerte la Constitución de 1978.

Aunque la sociedad española se encuentra dividida, narcotizada, confundida y plagada de corruptos y de fanáticos, en gran parte gracias a la acción del propio gobierno y de una oposición lamentablemente vulgar y acobardada, todavía quedan espacios de lucidez suficientes entre los ciudadanos para percibir el deterioro de la democracia, el creciente divorcio entre ciudadanos y políticos, la corrupción generalizada, el hundimiento del liderazgo y el fracaso económico al que el país se dirige raudo, bajo el atolondrado y obtuso mandato de ZP.

Zapatero pasará a la historia, probablemente, como el gobernante español más incapaz y nefasto en los dos últimos siglos, desde aquel Borbón felón y traidor que reinó con el nombre de Fernando VII. Su herencia quizás sea todavía más dramática que la de Fernando, después de cuyo reinado la monarquía entró en crisis y cientos de miles de españoles empezaron a soñar con una república decente y justa. Seguramente, después de Zapatero, varias generaciones de españoles, al contemplar la patria deshecha que dejará como herencia, soñarán también durante décadas con una democracia auténtica, con la justicia, las dignidad y la decencia.

Voto en Blanco

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La sociedad civil española, en estado de coma

10.12.09 | 19:16. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, España

Ocupada por los partidos políticos, desarticulada, desmoralizada, sin capacidad de influir y con sus pilares dominados por el poder político, la sociedad civil española se encuentra en estado de coma y muestra un estado de postración más enfermizo, incluso, que las sociedades del este de Europa que padecieron una dictadura comunista.

Recursos potencialmente tiránicos y liberticidas como el sistema de espionaje SITEL, controlado por un gobierno que no es fiable para el ciudadano, deprimen todavía más y castran con mayor intensidad a la sociedad civil española, cuyos débiles impulsos apenas se perciben ya, ahogados por el abrumador poder y dominio del Estado español, insano y sin control.

Los grandes pilares de la sociedad civil española han sido "tomados" por los partidos políticos, que, groseramente, han penetrado en reductos que les están vetados por la democracia: las universidades públicas mendigan dinero a las administraciones autonómicas y las privadas son alarmantemente escasas; la patronal y los sindicatos no quieren ni pueden ser libres porque reciben dinero a chorros del sector público; en los consejos de las cajas de ahorro se sientan los políticos; los medios de comunicación independientes casi no existen, mientras que la mayoría de los grandes medios han tomado partido y luchan ya en las trincheras, empotrados en las filas de la izquierda o de la derecha; la mayoría de las fundaciones y asociaciones que operan en el sector sin ánimo de lucro reciben subvenciones del poder público y las perderían si ejercieran la independencia y la crítica, un dogal que también maniata a la mayoría de las organizaciones de consumidores, asociaciones de vecinos, clubes, centros culturales y demás piezas de una sociedad civil cespañola cuyo encefalograma es practicamente plano.

Dicen los politólogos y filósofos que sin sociedad civil no puede existir democracia porque la sociedad civil es ese espacio vital de la sociedad donde los ciudadanos y sus instituciones funcionan en libertad, dialogan y crean opinión, al margen del Estado y cumpliendo la misión, vital en democracia, de servir de contrapeso al poder político.

En los hornos de la sociedad civil se cuecen los valores y rasgos que hacen avanzar a los pueblos: el impulso, la creatividad, la innovación, el espíritu emprendedor, el esfuerzo, la solidadridad y la demanda de justicia. Sin embargo, de las sociedades civiles ocupadas y maniatadas, como la española, no puede surgir etra cosa que el conformismo castrado y el lamento temeroso ante la corrupción y los abusos del poder político subyugante.

La democracia española, una de las más deficientes del mundo occidental, no sólo carece de esa vital sociedad civil saludable, que opere como contrapeso del poder, sino también de otros rasgos y valores imprescindibles para el sistema: participación del ciudadano en los procesos de toma de decisiones, separación e independencia de los poderes básicos del Estado (Ejecutivo, Judicial y Legislativo), medios de comunicación independientes y críticos, leyes democráticas que se apliquen con justicia y equidad y un sistema electoral que permita a los ciudadanos elegir libremente a sus representantes, una condición básica esta última que es impracticable en España mentras persistan las listas cerradas y bloqueadas.

Francisco Rubiales
Voto en Blanco

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Votar en Blanco cada día

09.12.09 | 18:56. Archivado en Política, Democracia, Corrupción, España

Ante el deterioro profundo de España, el desprestigio internacional de nuestro país, la degeración de la democracia y la palpable ineptitud del gobierno, muchos lectores nos piden que transformemes este blog en una plataforma de apoyo al Voto en Blanco y que impulsemos un movimiento político y cultural que tenga el Voto en Blanco por bandera. Pero siempre les respondemos que el Voto en Blanco no es un fin sino un medio en democracia y que votar en blanco sólo tiene sentido cuando no existe otra opción mejor o cuando, como ocurre hoy en España, no hay partidos políticos, dirigentes o planteamientos que merezcan nuestra confianza y respeto.

Este blog no es una plataforma para promover el Voto en Blanco, sino un instrumento de lucha por la verdadera democracia y por la regeneración de la sociedad. Sin embargo, nuestras informaciones y argumentos influyen y están contribuyendo a que el Voto en Blanco se convierta, como ocurrirá probablemente en las próximas elecciones del 2012, en la tercera fuerza política del país, después del PP y del PSOE.

Creemos que el ser humano se hace más libre cuando está mejor informado y gana nobleza y valor cuando practica el debate y convive con argumentos e ideas basados en la verdad. Utilizamos el concepto de Voto en Blanco porque significa propinar una "bofetada" a la política degradada y corrupta. En este blog no nos limitamos a votar en blanco cada cuatro años, cuando se abren las urnas. Lo hacemos a diario, a través de la crítica, de la investigación periodística, del análisis y aportando ideas y argumentos que denuncien la baja calidad de nuestra democracia y los errores, carencias y culpas de los poderosos.

Lo dice claramente nuestro Ideario: "El voto en blanco expresa la protesta ciudadana en las urnas. Es un gesto democrático de rechazo a los políticos, partidos y programas, no al sistema. Es una censura que sólo podemos realizar en las escasas ocasiones que se abren las urnas. Esta bitácora permite ejercer el derecho a la bofetada democrática de manera permanente, a través de la difusión de información, opinión y análisis."

La verdad es que verse obligado a votar en blanco es una verdadera tragedia en democracia. Sin embargo, cuando la democracia ha sido prostituida y suplantada por una sucia oligocracia, como ocurre en España y en otros muchos países de nuestro mundo, el voto en blanco es la mejor opción, la manera más digna y decente de expresar la ciudadanía ante las urnas, la mejor manera de lanzar contra los gobernantes corruptos e ineptos un disparo de desprecio, cargado de razón y de denuncia.

El pueblo tiene que recuperar su derecho a controlar a los políticos. Ellos se han sacudido ese control ciudadano, imprescindible en democracia, y para ello han sustituido el noble sistema por un indigno remedo que es más bien una dictadura de partidos políticos.

Sin embargo, sin controles ciudadanos, la democracia se transforma siempre en tiranía.

Estamos también identificados con el "Voto Nulo de Reproche" (VNR), una opción que consiste en depositar en la urna el sobre oficial con la papeleta, en la que previamente se habrá escrito un mensaje de reproche a la casta política, algo así como "¡No a los políticos corruptos!" o "Zapatero, al paro tu primero" o "¡Habéis asesinado la democracia!" o "¡Decimos NO a vuestra Oligocracia!" o simplemente "Chorizos". Hay mil opciones más y todo el espacio libre para la creatividad y para la expresión de nuestra indignación y rabia ante el antidemocrático y poco ético rumbo de la política.

El VNR, como el voto en blanco, es una opción que cumple con todos los requisitos democráticos: castiga a la partitocracia, no renuncia al ejercicio del sufragio universal, un derecho ganado con sangre por los demócratas a lo largo de la Historia, y castiga a los partidos políticos, pero no de manera ambigua e inexpresiva, sino incluyendo en la papeleta un claro y contundente mensaje de reproche a los políticos.

Ese voto será computado como "Nulo", pero será también portador de un mensaje concreto de condena. Cuando veamos los votos nulos contabilizados, comprobaremos el alcance del reproche. Vale cualquier mensaje, con tal de que afee su conducta a los que han infectado nuestro mundo con corrupción y fracaso.

El Voto Nulo de Reproche y el Voto en Blanco están sustentados por la misma filosofía: los ciudadanos libres no quieren ser esclavizados o manipulados y rechazan, desde su indomable libertad y desde su dignidad cívica, el dominio injusto de la clase política, la corrupción, el despilfarro y, sobre todo, el mal gobierno, la peor plaga en la Historia de la Humanidad.

Luchar contra los malos políticos y expulsarlos del poder, cuando son corruptos, ineptos y conducen a sus pueblos hacia la injusticia, la pobreza y la degeneración, no es una opción sino un deber democrático. Ellos no son nuesttos amos, sino nuestros empleados. Y si lo han olvidado, hay que recordarselo cada día.

En este blog lo hacemos sin descanso, desde enero del año 2004.

Y seguiremos haciéndolo mientras nos quede un soplo de vida.

Actuamos así porque los políticos, a pesar de los enormes recursos del Estado que controlan y de los privilegios y ventajas que acaparan, no han sido capaces de solucionar a lo largo de la Historia ni uno solo de los grandes problemas de nuestra sociedad: desempleo, desigualdad, injusticia, pobreza, hambre, inseguridad, violencia, etc. y por muchas razones más, entre ellas porque los ciudadanos han sido expulsados de la política, porque la corrupción anida en el corazón del Estado, porque los partidos políticos son insaciables en su poder, porque la sociedad civil ha sido ocupada por los partidos, porque la democracia ha sido asesinada y suplantada por una partitocracia que no queremos, porque el gobierno miente y la oposición, también, porque la Justicia es arbitraria, porque hay cientos de miles de enchufados, amigos del poder, familiares y asesores inútiles cobrando del erario público, muchos de ellos sin ni siquiera trabajar, porque muchos políticos se han hecho arrogantes, porque despilfarran el dinero escaso, porque, sin pedir permiso a los dueños del dinero, han decidido endeudar a las próximas generaciones de españoles, porque lo único que saben fabricar es desempleados y pobres, porque el poder beneficia a los amigos y aplasta a los enemigos, porque la impunidad de los políticos se ha convertido en vergonzante norma del sistema, porque queremos un mundo mejor y más limpio... y por otros mil motivos más.

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La "conversión" tardía de José María Aznar a la "democracia"

08.12.09 | 20:30. Archivado en Partido Popular, Política, Democracia, Corrupción

Bienvenida sea la "conversión" de José María Aznar a la democracia. Es tardía, pero positiva. Lástima que no creyera en la democracia cuando fue presidente de los españoles y que no aprovechara aquellos largos ocho años de gobierno, cuatro de ellos con mayoría absoluta, para legarnos un país demócrata, en lugar de haber alimentado la sucia partitocracia y la vil oligocracia desde la Moncloa.

Dice ahora Aznar que los políticos deben salir de las cajas de ahorro. Lo decimos también nosotros y lo dicen miles de demócratas españoles, pero Aznar no lo decía cuando mandaba y podía sacar a la jauría política de los consejos de administración de esas cajas, casi todas ellas con sus cuentas debilitadas y víctimas de los apaños de los políticos, de la mala gestión de los partidos y sindicatos y, a veces, de la más infecta corrupción política.

También habla ahora Aznar de la politización de la Justicia y es ahí donde los demócratas nos indignamos de su cinismo e hipocresía porque fue él, con su ministro Michavila, los que impulsaron aquel "Pacto por la Justicia" que facultó a los partidos políticos a nombrar jueces y magistrados en los altos tribanales del Estado, entre ellos ese Tribunal Constitucional que, aprisionado entre dos lealtades incompatibles, la lealtad a la Justicia y la lealtad a los partidos que designan a sus magistrados, es incapaz de parir con dignidad una condena al Estatut de Catalunya, claramente anticonstitucional, insolidario y atentatorio contra el sagrado principio de la igualdad entre los ciudadanos y los pueblos de España.

Aznar, por no haber cumplido su promesa electoral de "regenerar la democracia" española, es tan culpable como el incompetente Zapatero de la actual situación de postración de la democracia española y, entre otras muchas cosas, del drama que representa el actual chantaje catalán al Tribunal Constitucional y a España entera.

Recordemos que Aznar eligió personalmente a Rajoy como sucesor, "a dedo", como un monarca. Sabemos que Aznar se apoyó en el nacionalismo catalán cuando necesitaba sus votos para gobernar, como hace hoy Zapatero. No olvidemos que fue Aznar el que compró el SITEL (Aunque no se atrevió a activarlo), un sistema de espionaje que ahora, en manos de Rubalcaba, es criticado desde el PP como una temible herramienta para tiranos. Recordemos que Aznar no fue capaz de reformar la educación española, a pesar de que ya en su tiempo España era campeona europea de fracaso escolar y baja calidad educativa. Muchos populares se avergüenzan hoy de que Aznar no legislara contra el aborto durante su mandato, a pesar de que fue entonces cuando España se convirtió en el paraiso europeo del aborto permisivo. Recordemos, por último, aquel Aznar demonizador, bigote furibundo que presionaba a los medios de comunicación y los utilizaba con el mismo irrespeto a la democracia que exhibe hoy el vulgar Zapatero.

Si Aznar hubiera limpiado el país de miserables, si hubiera establecido normas claras y legales para una financiación limpia y transparente de los partidos y sindicatos, si hubiera salvaguardado la independencia de los tribunales, si hubiera limitado el poder de los nacionalistas, si hubiera suprimido las listas cerradas, que impiden al ciudadano votar en libertad, si hubiera puesto cerco a la corrupción, si hubiera reformado la injusta y antidemocrática Ley Electoral, si hubiera fortalecido la sociedad civil española, en lugar de acosarla y extenuarla, Zapatero no habría podido existir y la España actual, plagada de chorizos y de incompetentes en el timón, nunca habría sido posible.

Reconocemos que en Voto en Blanco, ante el demostrado drama de Zapatero, preferimos a Aznar, pero nos gustaría no tener que elegir entre esos dos mequetrefes de la democracia y poder optar por un tercero que fuera más deemócrata y digno de respeto ciudadano.

Voto en Blanco

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Los "chicos malos" del mundo

De toda la "fauna" de la izquierda radical mundial, el venezolano Hugo Chavez es el más elemental, espontáneo y descarado, lo que le lleva a exteriorizar en público algo que sus amigos y colegas de la izquierda radical internacional no se atreven a expresar: admiración por personas que el mundo civilizado y democrático suele condenar por sus crímenes o por su totalitarismo, gente a los que Chávez define como "los chicos malos del mundo", una jauría en la que figuran el cubano Fidel Castro, Robert Mugabe, de Zimbabue, y al santón funesto Mahmud Ahmadinejad, de Irán, entre otros.

Poco antes, Hugo Chávez se había atrevido a "vender" al famoso terrorista venezolano Ilich Ramírez Sánchez, alias “Carlos” o ‘El chacal’, como un “luchador revolucionario”, y a atacar el Sistema Judicial francés, acusándole de condenar “injustamente” a este asesino abyecto que está pagando cadena perpetua en Francia. También expresó sus dudas acerca de la verdadera naturaleza del sanguinario dictador de Uganda, Idi Amin, al que la historia moderna califica de “caníbal”.

Chávez es el menos hipócrita y el más básico de los "chicos malos" del mundo actual, lo que le permite mostrarse tal cual es y llamar "hermanos" a grandes asesinos en serie mundiales, sobre los que la izquierda internacional guarda un silencio sepulcral e hipócrita, sin atreverse a alabarlos ni a condenarlos.

Todos los "colegas" de Chavez se cuidan más que él, desde el propio Fidel Castro hasta Evo Morales, Correa y el mismo Ahmadinejad, pero quien más se cuida es el español Zapataro, que, al sentarse entre los demócratas ricos del mundo desarrollado, no tiene más remedio que ocultar sus verdaderas ideas y iconos.

Curiosamente, algunos de esos "chicos malos" admirados por Chavez son los mejores aliados de Zapatero en la "Alianza de Civilizaciones", un programa que, según sus críticos, reune a demasiados mezquinos y portadores de ideas totalitarias.

Sobre el terrorista Carlos, que durante años fue el asesino más buscado del siglo XX, el gorila Chavez dice: “… Carlos lo que fue en verdad es un luchador revolucionario. ¡Yo lo reivindico, qué me importa lo que digan mañana en Europa. Está condenado injustamente, así lo pienso, a cadena perpetua… la policía francesa lo secuestró. Se lo llevaron secuestrado desde donde estaba viviendo en Sudán, lo metieron en un saco y se lo llevaron a País, allá está preso”.

Ante esas palabras, la oposición venezolana afirma que es el "vergonzoso alegato de un delincuente que se desnuda en toda su ruindad".

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Europa empieza a defenderse de la invasión islamista

Aunque el partido socialista que sostiene al gobierno español de Zapatero acaba de aprobar la supresión de los crucifijos en las escuelas, secuendando una propuesta de ERC y demostrando que está entregado a la causa del laicismo y a aplastar las raices cristianas para beneficiar a religiones totalitarias como el Islam, empiezan a percibirse síntomas de dignidad en algunos países de Europa, que se plantean la necesidad de defenderse frente a la invasión del islamismo radical. Suiza ha vetado los minaretes de las mezquitas en referendum y en Italia proponen ahora que la bandera nacional incluya una cruz.

Mientras tanto, otros gobiernos europeos, como el español, al considerar el cristianismo como una fuente de resistencia individual al poder del Estado, retozan en la cobardía y en el entreguismo cultural y político frente al Islam, una política que es antidemocrática por ser ampliamente rechazada por la ciudadanía.

El partido italiano Liga Norte ha propuesto la inclusión de la cruz cristiana en la bandera nacional italiana, según ha planteado el viceministro de Transportes italiano, Roberto Castelli, al comentar el rechazo de Suiza a la construcción de minaretes en las mezquitas de este país.

“Creo que la Liga Norte podría y debería pedir la inclusión de la cruz en la bandera italiana en el próximo diseño de ley de reforma de la Constitución”, asegura Castelli, que, como otros miembros de su partido, aplaude el resultado del referéndum suizo contra los minaretes.

La propuesta de la Liga Norte, según las primeras encuestas, tiene un amplísimo respaldo popular, lo que evidencia que algunos pueblos de Europa, entre ellos Italia, cuna del Estado de Derecho y de la cultura Occidental Cristiana, empiezan a reaccionar y a defenderse frente a la invasión de los musulmanes, muchos de cuyos miembros llegan a Europa como inmigrantes sin intención alguna de integrarse y, lo que es peor, con ánimo de conquista y dominio.

Los brotes defensivos de Suiza e Italia conectan con sentimientos crecientes de la población autóctona de muchos países europeos, consciente de que muchos nusulmanes llegan a Europa con ánimo de conquistarla y de que dentro de dos décadas, los musulmanes constituirán mayorías con el poder suficiente para nombrar gobiernos. Ante esa reflexión, algunos gobiernos cobardes y entreguistas imponen su criterio de falsa tolerancia frente a las agresiones islamistas. En algunos de esos países, algunos partidos sensibles plantean ya claramente de la necesidad de "expulsar" a los musulmanes que practiquen la delincuencia, que sean hostiles y que se nieguen a integrarse.

La cobardía de algunos´gobiernos europeos es de tal calado que ni siquiera se atreven a plantear la doctrina de la "reciprocidad", que ha presidido las relaciones entre países y pueblos durante siglos. Con sólo aplicar la doctrina de la reciprocidad, Europa quedaría instantáneamente defendida de los abusos y agresiones de la cultura islámica. En la mayoría de los países musulmanes se prohibe la construcción de iglesias cristianas, el matrimonio entre cristiano y musulmán y la simple práctica de otra religión que no sea la de Mahoma, mientras que en Europa, los musulmanes, arrogantes, exigen financiación pública para sus mezquitas, el derecho a llevar el velo islámico en las escuelas públicas y multitud de derechos que en sus países totalitarios e origen niegan a los cristianos.

En algunos de los países radicales del Islam, practicar la religión cristiana es castigado con la muerte.

Algunos gobiernos europeos, como el español que preside Zapatero, exhiben un incomprensible posicionamiento de apoyo al Islam y de desprecio al cristianismo, una actitud despótica y antidemocrática no sólo porque no es compartida por los ciudadanos gobernados, sino porque representa en el fondo una agresión gubernamental al espíritu libre del cristianismo y a la cristiana primacía de los derechos individuales de los hijos de Dios frente al poder del Estado.

Sin embargo, la sociedad civil resiste y mantiene el aprecio de sus raices, creencias y valores. Si el gobierno de Zapatero se atreviera a convocar un referendum sobre cualquiera de las medidas que está tomando de espaldas a la mayoría ciudadana, como la reforma de la ley del aborto, la erradicación del crucifijo o, incluso, la subida generalizada de impuestos, los perdería por mayorías aplastantes. Por eso no los convoca y legisla de manera despótica, aunque dentro de la legalidad.

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España y sus ciudadanos soportan mal la descomposición

El reciente secuestro de tres cooperantes españoles en Mauritania podría ser, según numerosos analistas y obsevadores, consecuencia de la debilidad manifiesta y ostentosa del gobierno español en los planos interno e internacional.

El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero exhibió inseguridad, nervios y enfrentamientos internos durante la crisis del pesquero secuestrado Alakrana, comportamientos que convierten a España en una diana apetecible para pirsatas y delincuentes internacionales y que aceleran el desprestigio y pérdida de apoyos que reflejan las encuestas, según las cuales el PSOE retrocede en todos los territorios españoles, incluídos sus "reductos amurallados" de Extremadura y Andalucía.

La clave es que muchos ciudadanos no soportan ya esa ineptitud del liderazgo y, sobre todo, la descomposición acelerada de la sociedad española, que irrumpe en sus vidas con indecencia cuando cada día leen la prensa o siguen los noticieros de la radio y la televisión, cuando conocen las alarmantes cifras del paro y cuando comprueban que no les llega el dinero a fin de mes.

Las imágenes de un gobierno ineficiente, de una Justicia controlada por los partidos políticos, de una corrupción imbricada en las entrañas del sistema, de una democracia transformada, a traición, en una oligocracia, de una crisis económica feroz que el gobierno no sabe combatir y de una situación generalizada de inseguridad en las calles y desconfianza frente al liderazgo y el sistema, han terminado por colmar el vaso y despertar la indignación de cientos de miles de españoles, que no están afiliados a partido alguno y que sólo desean libertad, eficacia, prosperidad y una sociedad más justa.

Aunque los fanatizados militantes de los partidos, acostumbrados a aprobar cualquier decisión de "los suyos" y a rechazar por sistema las ideas e iniciativas de "los otros", siguen resistiendo, existen ya suficientes indicios de que hasta los sectores más cultos y reflexivos de la militancia empiezan a desertar de los partidos ante la degeneración de la democracia, de los valores y de la convivencia.

La actual tendencia sociológica de España es, en cierto modo, sorprendente, porque los votos que pierde el PSOE por su mala gestión del poder no van a la oposición, sino a partidos minoritarios como UPyD, a Izquierda Unida, a partidos nacionalistas y, sobre todo, a engrosar el voto en blanco y la abstención. Si la actual tendencia de rechazo a los dos grandes partidos mantiene su ritmo de crecimiento y se consolida, el Voto en Blanco podría convertirse en el "tercer" mayor partido del país y, unido a la abstención, generaría un bloque descontento que superaría en votos a cualquiera de los dos grandes partidos españoles, lo que constituye, a todas luces, un hecho insólito entre las democracias occidentales y un claro fracaso de la política y de los políticos en España.

Las tendencias actuales reflejan que el PP ganaría las próximas elecciones, pero no tanto porque sube sino porque su adversario se hunde, mientras que muchos votantes intentan romper el bipartidismo con su voto. Pero lo que las encuestas reflejan con más claridad es el rechazo a los dos grandes partidos y la creciente protesta cívica ante la ineficiencia del gobierno, los privilegios injustos de la casta política, la corrupción y la injusticia que domina la vida social.

Los ciudadanos españoles, ahora inmersos en el complejo caldo de cultivo de una crisis económica que el gobierno no sabe atajar, están recibiendo tal cantidad de noticias negativas sobre su sistema político que no sólo se resquebrala la imagen del gobierno y la de los políticos, sino también la del mismo sistema democrático, que aparece como corrompido y transformado en un refugio para líderes incapaces.

Los telediarios, convertidos en crónicas interminables de crímenes y en reflejos de una sociedad insegura y envilecida, sin valores ni respeto, y en un espectáculo deprimente de corrupción y enfrentamientos diarios entre gobierno y oposición, escenificados con estilo barriobajero, alimentan a la sociedad con una sobredosis diaria de basura política, cultural y social difícil de soportar por una ciudadanía que cada día está más indignada ante fenómenos como el mal gobierno y la degradación de la política.

Como consecuencia, la sociedad se degrada, la convivencia se crispa, la gente es menos feliz, el país retrocede y la nación entera se vuelve más ineficaz y menos competitiva.

Voto en Blanco

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Zapatero y su gobierno exhiben su antidemocracia frente a Honduras

Más del 62 por ciento de los hondureños (casi diez puntos más que en los anteriores comicios) acudieron el 29 de noviembre a las urnas para elegir nuevo presidente y poner fin así, de una manera pacífica e incuestionablemente democrática, a la pesadilla del anterior mandatario Mel Zelaya, traidor a la Constitución y ejemplarmente expulsado del poder por los partidos políticos, el Parlamento, la Corte Suprema, la sociedad civil y las demás grandes instituciones del Estado hondureño.

Pero el gobierno español, aliándose una vez más con la antidemocracia y despreciando la decisión popular, sigue pugnando vergonzosamente por descalificar esas elecciones y por restituir el poder a un ex presidente Zelaya cuyo único "merito" es ser amigo del gorila venezolano Hugo Chávez y de ese neofascismo socialista que tanto gusta a Zapatero, apoyado también por los dictadores cubanos y por sus seguidores autoritarios de Ecuador, Nicaragua, Bolivia y Paraguay.

Con su actitud, España no sólo exhibe su alianza con los gorilas del neofascinsmo socialista "del siglo XXI" y su escaso aprecio por la democracia y sus reglas, sino que demuestra también un perverso corporativismo con la casta política, cuyo único objetivo es la defensa a ultranza de los mandatarios y políticos frente a sus oprimidos pueblos, a los que niega el derecho sagrado a expulsar a los malos gobernantes.

La rebeldía frente al mal gobernante y el levantamiento popular para expulsar del poder a los canallas y déspotas es un derecho supremo, con rango superior a cualquier regla constitucional, que está grabado en el alma y en la dignidad humana desde la noche de los tiempos, como regla inexorable de la Ley Natural,
reconocido por las grandes religiones y por algunas constituciones democráticas, con la de Estados Unidos a la cabeza.

Vivir en este mundo no merece la pena si los ciudadanos estuvieran obligados a soportar la tiranía y el mal gobierno sin rebelarse, sólo por haber cometido el error de votar un día a un sinvergüenza o a un inepto. La representatividad no es intocable en democracia, un sistema donde la único sagrado es la voluntad popular, mucho más importante y digna que la voluntad de un arrogante mequetrefe o de muchos mequetrefes unidos, situados al frente de sus respectivos estados.

El depuesto Manuel Zelaya ha quedado ampliamente rechazado por su pueblo en las urnas y todavía más deslegitimado, al igual que la pléyade de los antidemócratas que le apoyaban, principalmente Hugo Chávez, con los países de la Alternativa Bolivariana para Las Américas (ALBA), ayudados por la complicidad del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), y, posteriormente, con la del gobierno de Lula da Silva, Presidente de Brasil y de José Luis Rodríguez Zapatero, cabeza de puente del "lobby bolivariano" en Europa.

Gran parte del pueblo hondureño creía inocentemente que la celebración de unas elecciones transparentes, organizadas por la autoridad independiente, representada por el Tribunal Supremo Electoral, que en Honduras es totalmente autónomo, sería la mejor vía para resolver la crisis que había fracturado al país. Pero no contaban con la contumacia antidemocrática y el irrespeto a la voluntad del pueblo de Hugo Chavez y de sus amigos, que, obsesionados por incorporar a los hondureños, por la fuerza si es necesario, al neofascismo socialista bolivariano, rechazan ahora las elecciones del 29 de noviembre.

El pepel de España, defendiendo los intereses de Hugo Chavez en la devaluada cumbre Iberoamericana que se celebra en Portugal, a la que faltan tantos jefes de Estados que es imposible ocultar su fracaso, es triste, lamentable y vergonzante para los ciudadanos demócratas del mundo y para los muchos españoles de bien que ya no se sienten representados por Zapatero y su inepto gobierno.

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Jueves, 16 de febrero

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