Ante el drama de la España corrupta y decadente, la Historia otorga el protagonismo a periodistas y jueces y los coloca en la primera fila, como vanguardia de la regeneración.
El sistema ha fracasado en España. El hedor que expelen los partidos y el sector público lo inunda todo. La corrupción es el fracaso de la democracia y la corrupción, inoculada desde el poder político, ha infectado a la sociedad española hasta el tuétano. Pero la corrupción no es el único drama de la mal llamada "democracia española". También han fracasado sus dos pilares principales: la confianza y el respeto. Cuando todos están envueltos en la danza corrupta, de nada vale la alternancia. La única esperanza y la única salida del demencial laberinto español es que jueces y periodistas den un paso al frente y empleen su enorme poder en regenerar la democracia.
De los partidos políticos, principales causantes del daño y la parte más infectada de todo el sistema, no puede esperarse ningún impulso regenerador. Los partidos son el problema, no la solución. Esas formaciones, nacidas para estimular la participación ciudadana, se han apoderado del Estado y se han transformado en grupos más o menos mafiosos que anteponen el poder y los propios intereses al bien común, lo que ha degradado lo público y contaminado la sociedad, hasta convertirla en una cloaca donde germinan la corrupción, el clientelismo, la arbitrariedad, el abuso de poder y el despilfarro. En consecuencia, los partidos políticos son lo primero que hay que eliminar y refundar para que España vuelva a tener sentido como proyecto común.
Los jueces españoles deben utilizar el bisturí como lo hicieron sus colegas italianos con la "Tangentópolis", al principio de la década de los noventa, extirpando aquel planeta político degenerado y corrupto, dominado por la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, con los socialistas de Bettino Craxi como acólitos especialmente corrompidos.
Como ocurrió en Italia, los jueces españoles deben actuar cuando contemplan el desamparo del pueblo y descubren que el sistema únicamente puede regenerarse si centenares de corruptos entran en la cárcel y si miles de políticos fracasados son obligados a jubilarse y dejar espacio a una nueva hornada de dirigentes honrados que permitan ser controlados y tutelados por el verdadero poder en democracia: los ciudadanos.
La prensa debe volver a ser libre y crítica y recordar que su primer deber es propagar la verdad, aunque esa verdad implique retirarle el apoyo y el sostén a los que, desde el poder público, alimentan a las empresas periodísticas con dinero y privilegios. Privado del apoyo popular, del respeto ciudadano, al poder político sólo le queda el apoyo de los medios de comunicación para mantenerse en pié. Sin el sostén artificial e interesado de los medios de comunicación, el actual sistema político español, corrompido y degenerado, se derrumbaría como una torre de barro.
Al ocultar sus lacras y miserias, al silenciar el protagonismo de los políticos en el fracaso y destrucción de la sociedad y al exhibir a los actuales dirigentes como si fueran héroes, en lugar de desvelar sus fracasos, torpezas, errores y culpas, los periodistas y los medios de comunicación se han hecho cómplices del desastre y merecedores del desprecio ciudadano.
Ha llegado la hora de la rectificación y de que jueces y periodistas cumplan sus deberes para con la democracia.
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El pueblo empieza a estar cansado de tanta información partidista, la prueba El País, está perdiendo lectores por momentos y La Gaceta, un priódico serio que acaba de salir y ya vende más ejemplares que Público. Creo que la regeneración del periodismo es posible, en nuestra mano está comprarlos o no y eso es lo que manda en el mercado. La justicia es otra cosa, cambiar el sistema electoral es dificil y estos corruptos no van a dejar que lo hagamos, mientras sea así, los jueces seguirán prevaricando.
Ni siquiera eso Sr Rubiales, los jueces y periodistas, no arriesgaran nada, y mucho menos los primeros al ser funcionarios perpetuos del Estado. Los pocos y valientes jueces que conocemos, son también cuestionados desde ópticas partidistas. De los periodistas es posible que empiecen a emerger y a tener dignidad al menos los más influyentes con poder mediático para sensibilizar a los ciudadanos y sociedad en general. Si bien está proliferando conciencias en algunos medios, aunque es insuficiente.
Se hace necesario y urgente afrontar los cambios y reformas que necesita nuestro sistema. En definitiva la Regeneración Democrática. No vale por tanto, actitudes consideradas y excesivamente permisivas con la casta política. Tampoco valen las disposiciones pasivas y conformistas, esperando verlas venir para que asuman otros los riesgos de una delicada situación.
Ademas de estos estamentos o es la hora de la ciudadania o no habra hora.El pasotismo, la insolidaridad y la cobaredia es una enfermedad mortal de necsidad.Es cosa de pelotas.
Demasiado cargado de maldiciones. Pero aceptable e incluso muy bueno como franca llamada al orden. No le harán caso porque, usted lo ha dicho muy bien, los políticos se han apoderado del Estado. HERMES. No va de cinturones. Lo que estoy aprendiendo. Hermes, el griego, lo era todo. http://es.wikipedia.org/wiki/
Hermes, Hermes, el de multiforme ingenio. ¡Qué buenas traducciones tenemos del griego! ¡Qué bien luce la lengua española!
Las malformaciones políticas de España. ¡Qué desgracia!
Y Montilla apretando las clavijas con referendos. Y todo por una cosa que a los compatriotas catalanes, tan chiquitos, les hace mucha ilusión: ser también nación. Hale. Dos. (No sé si será Montilla o el de ERC, qué mas dará, son los tres partidos. Me parto de risa caballeros).
¿El caso Malaya estará cerrado? Es que Don Julián está en televisión.
Le felicito de verdad por su artículo. Comparto su indignación.
Castilla, la inmensa, la fuerte, la dura, no es nación.
Jmrd tiene razón , usted mismo sr. Rubiales hace algún tiempo habló de los periodistas.
Hay pocos periodistas que no estén "vendidos".
Pienso que la prensa escrita, sobre todo la de papel y en lo que respecta a la política, la lee muy poca gente y los que leemos en internet periódicos o artículos de diferentes tendencias somos un porcentaje pequeño.
Piense lo que es las televisiones que son la que más influyen y están también vendidas.
En cuanto a los jueces, casi es mejor no hablar, un sistema judicial politizado al máximo
Su esperanza en los periodistas y jueces como solución a este caos en el que ha caido la democracia me parece una utopía que nunca se llegará a convertir en realidad. Y eso porque la corrupción se ha instalado en el cuerpo social sin que los responsables hicieran nada para evitarlo. Tanto tiempo caminando en la oscuridad de este camino de corrupción, sin un maestro de ética que iluminara sus pasos ha hecho mella en la sociedad. Es por eso que ahora sólo genea corruptos para dirigir nuestros pasos. Algo distinto es lo que hace falta para cambiar de rumbo.
Miércoles, 15 de febrero
Pedro Fernández Barbadillo
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