Cuando los poderes e instituciones de la pequeña y pobre Honduras pararon los pies al presidente Mel Zelaya, empeñado en romper la Constitución y los equilibrios de la democracia hondureña, Zapatero y Moratinos condenaron "el golpe", por entonces incruento, y retiraron de Tegucigalpa al embajador de España, pero después guardaron un cobarde silencio ante los crímenes de la dictadura comunista china, que acaba de asesinar en Xinjiang a 156 personas, muchas de ellas con disparos en la cabeza.
España, cobardemente, mantiene a su embajador en China porque no se atreve a enfrentase a los poderosos o porque le importa más que sea depuesto un presidente antidemócrata que el asesinato a balazos de 156 ciudadanos por la policía de la dictadura china.
La actitud de España es igualmente tolerante, protectora y sometida ante otras tiranías manchadas de sangre, como Cuba, a la que defiende y apadrina, o ante otras gobiernos alejados de la democracia, como Irán y los latinoamericanos agrupados en torno a Hugo Chavez, donde se encuentran Bolivia, Ecuador y Nicaragua.
Toda prensa decente y no sometida de Occidente denuncia la hipocresía y la bajeza reiterada de muchos políticos de las falsas democracias del mundo por su cobardía ante los abusos y crímenes del gigante chino.
La mayoría de los que murieron recientemente en China, durante disturbios interétnicos entre hans e uigures, cayeron a manos de las fuerzas del orden, que causó una masacre al reprimir a los ciudadanos uigures con fuerza desproporcionada.
El cobarde "mutismo" de la comunidad internacional frente a la magnitud de los disturbios en Urumqi, capital de Xinjiang, es repugnante, sobre todo si se compara esa cobardía con la actitud de fuerza exhibida frente a los hondureños que se conjuraron contra un presidente Zelaya que, vendido a los hermanos Castro y al gorila Chavez, quiso desquiciar la estructura legal de la democracia hondureña y eliminar la limitación del poder presidencial, un requisito vital para que exista democracia.
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel