El tesorero del PP, Luis Bárcenas, se ha convertido ya en un grano infectado que amenaza con taponar el avance del PP hacia el poder en las próximas elecciones generales de 2012. El caso Bárcenas se ha convertido ya en el peor escándalo del PP desde su derrota en 2004 y en su mayor riesgo ante el futuro, no sólo porque los indicios de corrupción son cada día más sólidos, sino por la falta de decisión de Mariano Rajoy, que, una vez inculpado por el Supremo, debería haber fulminado a su tesorero como medida cautelar, previa al juicio.
Los ciudadanos, ante el "caso Bárcenas", que se superpone al "caso Gürtel" y lo supera en gravedad y alcance, empiezan a opinar que la corrupción en España es una enfermedad demasiado grave y que los dos grandes partidos políticos, PSOE y PP, están contaminados por igual, un criterio que resta posibilidades a los populares como alternancia al PSOE.
El líder del PP en el País Vasco, Antonio Basagoiti, interpreta a la mayoría de su partido cuando afirma que "Si fuese Bárcenas habría dimitido".
La gente empieza a pensar que si Rajoy no destituye a Bárcenas es porque el tesorero "sabe demasiado" y le tiene miedo, una sospecha tan lógica como dañina para un PP que cada día se diferencia menos del PSOE en su pobre concepción de la democracia, en su fácil convivencia con la corrupción y en su escasa voluntad regeneradora.
Si el PP quiere conquistar la Moncloa y tomar el timón de la deteriorada España, tendrá que cambiar mucho y distanciarse del PSOE de Zapatero, al que cada día se aparece más. Sólo si consigue lanzar a la sociedad española un mensaje de regeneración y cambio profundo podrá conseguir el apoyo de los descontentos, los frustrados y los demócratas, tres grupos que crecen cada día más, empujados por la crisis, el desempleo, la corrupción y el malgobierno que están hundiendo a España.
La estrategia de Rajoy consiste en proyectar un perfil casi neutro para no generar rechazo en el electorado, en espera de que el gobierno se desgaste y los españoles, para vengarse del PSOE, voten al PP. Esa estrategia ha funcionado hasta ahora, pero muchos expertos y analistas creen que la sociedad española ha cambiado y que las exigencias a unos políticos, a los que ya no respetan, son ahora mayores. Cuando los políticos tenían prestigio y respeto, ante el fracaso de un gobierno se depositaba la confianza en la oposición, pero ahora, con la política desprestigiada y con imagen de corrupta e ineficaz, esa confianza hay que ganársela y los ciudadanos exigen ahora ideas, programas, compromisos y capacidad de ilusionar.
Según esa tesis, ya no sería suficiente para el PP esperar a que Zapatero acumule errores y que, con su mal gobierno y pésima gestión de la crisis, se gane a pulso el rechazo de sus españoles, sino que sería necesario también que el principal partido de oposición se moje, practique una oposición dura y presente ante los ciudadanos un programa convincente, que incluya una profunda regeneración de la España podrida que Zapatero va a dejar como herencia.
Al exponer públicamente sus razones para cerrar la central nuclear de Garoña (Burgos), Zapatero mintió cinco veces, todo un record. Sus mentiras son ya el rasgo dominante de su personalidad y constituyen un comportamiento impropio de un líder democrático, explicable únicamente como un estilo de gobierno más próximo a la tiranía que a la democracia o como reflejo de una grave patología que, probablemente, requiera tratamiento médico.
Mintió al negar que negociaba con ETA; mintió de nuevo tras el atentado de ETA en Barajas, al prometer que no volvería a negociar con la banda terrorista; volvió a mentir cuando negó la existencia de la crisis para ganar las elecciones generales de 2008; lo hizo de nuevo cuando dijo que España resistitía mejor la crisis que sus competidores y lo hace con descaro y con una contumacia sorprendente, sin alterar un músculo, muchas de las veces que habla en público, incluso cuando se compromete ante una audiencia masiva.
La mentira también ha contagiado a su gobierno, que la utiliza como recurso de poder y no sólo al hablar o prometer, sino también silenciando y alterando informaciones, cifras y datos, como los del desempleo, cuyas cifras publicadas son muy inferiores a las reales.
¿Son sus mentiras reflejo de una patología o simplemente un estilo de gobierno reñido con la democracia, la decencia y la dignidad?
Algunos dicen que Zapatero no es mentiroso, sino frívolo, poco riguroso y mal informado, lo que quizás sea todavía más grave cuando se ocupa la jefatura del gobierno de un país desarrollado y con peso teórico en la escena internacional.
Su última exhibición como mentiroso ha sido memorable. Tuvo lugar la semana pasada, en la entrevista que concedió a la "Cuatro", cuando expuso su "decálogo" de razones para cerrar la central nuclear de Garoña. Cometió cinco errores en su intervención, lo que lleva a muchos españoles a sospechar que el presidente está mal asesorado, o que es un frívolo tomando decisiones o que, simplemente, miente porque no sabe gobernar de otro modo.
Dijo que "en el mundo sólo hay una central niuclear en funcionamiento con más de 40 años y se va a cerrar dentro de dos. Está en el Reino Unido".No es cierto porque en Estados Unidos hay una central nuclear que ha superado los 40 años de vida (Oyster Creek) y ha sido autorizada para funcionar hasta los 60 años. Además, hay otras 8 en el mundo que tienen 38 o 39 años de vida y que ya han recibido permiso para prorrogar su actividad hasta los 60 años. El presidente dijo también que "en el mundo hay seis centrales nucleares que tienen un escenario de prórroga para sobrepasar la edad de 40 años", cuando realmente son 58 las que están en esas condiciones. Afirmó con rutundidad y aparente veracidad que "sólo hay una central nuclear en construcción en el mundo". Se equivocó "por poco" al olvidar que hay otras 49 plantas en construcción y 51 más en proyecto, cuya construcción empezará en breve.
Las mentiras son tan flagrantes y densas que resultan imposible atribuirlas a errores o confusiones. Son eso, puras mentiras, lanzadas con nulo respeto a ciudadanos a los que el presidente parece despreciar como si fueran imbéciles, incultos o zombis.
El cuarto "error" que cometió fue decir que "cuando llegamos a una central de cuatro décadas de funcionamiento, la norma ha sido que deje de funcionar; la excepción es la prórroga". So "olvidó decir que de las 104 centrales que hay en funcionamiento en Estados Unidos, 54 tienen permiso para operar hasta los 60 años y otras 19 están siendo evaluadas para obtener ese mismo permiso.
La última mentira difícilmente puede atribuirse a un "error". Dijo que "el coste de producción de la energía nuclear es hoy más barato, pero el coste en el sistema electrico no, porque se determina por el coste marginal, de manera que un kWh de energía nuclear y un kWh eólico al consumidor le cuestan exactamente igual". Los datos oficiales de 2008 son otros muy distintos: el MWh nuclear cuesta 35 euros; el de ciclo combinado cuesta 60 y el fotovoltaico cuesta 400 euros.
Ante la nueva acusación del alcalde de Puerto Real (Cádiz), José Antonio Barroso (de Izquierda Unida), que ha vuelto a insultar al rey Juan Carlos, llamándole "ladrón" y argumentando que "ha acumulado su fortuna de forma absolutamente fraudulenta", el monarca debería explicar a los ciudadanos qué patrimonio posee y cómo lo creó.
Por lo menos el rey debería respetar las reglas de la democracia en un país como España, donde la sospecha ante la clase política y el poder en general se ha instalado en la sociedad. La democracia obliga a aquellos que ocupan cargos públicos a ser transparentes en su patrimonio e ingresos, sobre todo si existen dudas al respecto.
Barroso, que el pasado día 2 de junio ya fue condenado por injurias a pagar 6.840 euros, por haber llamado al monarca "hijo de un crápula" y "persona de condición licenciosa", le acaba de llamar "ladrón" en un acto celebrado en Barcelona.
El regidor gaditano calificó su reciente condena como una "decisión antidemocrática sin base jurídica suficiente", que revela "el blindaje del que goza la Casa Real y en particular el Monarca". Y apostilló que el juicio contra él demuestra "la baja calidad democrática de este país".
No se limitó a quedarse ahí sino que amplió sus ataques atribuyendo la fortaleza de la institución monárquica al juancarlismo, a la visión "edulcorada, católica e interesada" que dan los medios de comunicación y a "la ingente cantidad de lerdos y lerdas que hay en este país".
Aunque la ley no le obliga, la limpieza de la democracia sí. Ante la duda sembrada en la sociedad española por el alcalde gaditano y por otros muchos comentarios, el rey está moralmente obligado a disiparlas, revelando a los ciudadanos la cuantía de su patrimonio y cómo lo ha acumulado.
Las dudas sobre el enriquecimiento rápido y desproporcionado del rey se basan en el contraste existente entre el escaso dinero que tenía cuando asumió la Corona y la fortuna que hoy se le calcula, una de las más altas de Europa, según algunas revistas internacionales y comentaristas políticos.
Un lector argentino de Voto en Blanco nos cuenta el hundimiento del sistema educativo de su país después de haber cometido el error de contratar asesores educativos españoles.
Tras leer el artículo de Voto en Blanco titulado "El desastre educativo español beneficia al poder político", un lector emite el siguiente comentario:
Yo vivo en Argentina y aquí irónicamente se contrató a asesores españoles para implementar su sistema educativo. Resultado: pasamos de tener un sistema de 3 niveles, con primaria, secundiaria y universidad, a un sistema de un nivel y medio: primaria y primaria extendida. Si allá (en España) las cosas están mal, pues aqui son un desastre absoluto. Un docente Argentino gana menos que un obrero calificado y las escuelas se caen a pedazos, los directivos de escuela parecen escapados de una institución mental y ayer tuve que hacer 5 horas de cola a 35º solo para anotarme en el sistema y poder dar unas horas de clase. El 95% de los alumnos mayores de 13 años dicen que en su casa hay menos de 10 libros y el 10% menos de 2. Aqui los politicos quieren un pueblo ignorante, y lo logran. La mayoria de los graduados de secundaria (+18 años) no pueden hacer un resumen y tienen problemas para leer, pero la realidad es que si la gente "pensara" no los votaria.
Hay tantos canallas gobernando el mundo sin tacto ni decencia, tantos mediocres subidos a la cresta del poder y decidiendo sobre la vida ajena, tantos malvados y tiranos disfrazados de demócratas que conducen a sus naciones y pueblos hacia el desastre, que tenemos la necesidad de crear héroes donde no los hay y de convertir en ángeles a los demonios. Ese Mir Hosseis Mussavi por el que tantos jóvenes están muriendo en Irán ¿es un héroe o un demonio disfrazado de redentor?
Las mentes están tan revueltas y tan manipuladas por las mentiras del poder, por los argumentos desquiciantes que fabrica la bien pagada "policía del pensamiento", por la televisión basura y, sobre todo, por la basura mediática, que muchas veces adornamos con cualidades a los que no las tienen y otorgamos atributos nobles a quienes únicamente merecen el desprecio de los ciudadanos.
El hoy líder del cambio en el Irán de los ayatolás, Mir Hossein Mussavi, fue primer ministro de su país entre 1981 y 1989, coincidiendo con la presidencia de Alí Jamenei. Posteriormente se abolió el cargo. Su mandato coincidió con la sangrienta guerra entre el reino de los ayatolás y el Irak de Saddam Hussein. El mismo Mussavi que hoy es aclamado por esos millones de iranies que exigen libertad es el mismo que mandó a la muerte en la guerra contra Irak a cientos de miles de adolescentes bajo el grito de Alláhu Akbar (Allah es Grande).
Todos somos víctimas de espejismos que nublan la mente y desconciertan el intelecto. El lider español Zapatero parecía, cuando llegó al poder, el hijo noble y limpio que todas las madres españolas hubieran querido tener, pero hoy, ya sin máscara, aparece ante millones de españoles como un vulgar mentiroso que conduce con torpeza a su país hacia la derrota y el fracaso. Berlusconi apareció ante los italianos como una opción política clara, sin trucos ni trampas, despues de la terrible frustración causada por los viejos partidos de derecha y de izquierda, corruptos, maquiavélicos y sucios, pero hoy crece la sospecha de que tal vez sea un "putero" con más poder del que puede digerir. Aunque el mulato Obama es todavía una promesa, tras haber sido aupado hasta la Casa Blanca por la esperanza de una nación que sigue creyendo en su destino mesiánico, algunas de sus decisiones le perfilan como una réplica tuneada de George W. Bush.
¿Es Mussavi otro engaño mundial de similar calibre? Es probable que sí.
La amnesia histórica y el Alzheimer político están haciendo estragos en todo el mundo. La gente olvida con rapidez, perdona pecados imperdonables y se ilusiona con sinvergüenzas redomados. La mayoría de las siete mil centrifugadoras de gas con las que los iraníes fabrican plutonio para armar sus bombas atómicas destinadas a Israel y a otros "demonios infieles", y la central de agua pesada no las construyó el odiado y retrógrado Mahmud Ahmadineyad, sino el hoy deseado Mussavi, primer ministro en tiempos de Ali Jamenei, cuya auténtica esencia política probablemente no sea la de un héroe popular que ama la libertad y la democracia sino la de un servidor del régimen teocrático de los ayatolás, miembro de una facción que lucha por el poder y que utiliza sin escrúpulos a las masas para alcanzar sus fines.
Es comprensible que Occidente se emocione al contemplar a tantos jóvenes iranies desafiando el oscurantismo y capaces de morir por sus ideas. En el fondo de su alma, el mundo occidental siente envidia de los combatientes callejeros de Teherán porque en nuestro mundo avanzado y próspero ya no hay sitio para el arrojo, las ideas, los valores y los principios. Incapaces de morir por nada, nos hemos convertido en tenderos avariciosos, muertos de miedo ante la posibilidad de perder nuestra opulencia y privilegios.
Nuestro mundo está tan corrompido y muerto que muchos piensan que quizás nuestro mejor destino sea ser conquistados por gente con ideas y capaz de luchar por algo, que cualquier cosa es preferible a vivir y morir sin ideales ni esperanza, sometidos y lobotomizados por Zapatero y sus huestes de sindicalistas liberados, cobradores de la SGAE, artistas fracasados, amigos del partido y familiares colocados en la Administración y corruptos desenfrenados.
¡Vivan los jóvenes luchadores de Teherán!
Francisco Rubiales
Muchos países occidentales que en teoría debieran ser democráticos, entre ellos la España de Zapatero, son hoy auténticos paraísos para truhanes, territorios ideales para hacerse rico con rapidez, en los que la ley no es igual para todos, donde no se mira la procedencia del dinero con tal de que se invierta, sitios donde la justicia es ineficiente y desigual, en los que los poderosos saben gestionar la corrupción y los mafiosos pueden ocultarse en chalets acorazados y disfrutar de la vida.
España es el país de Europa donde hay más mafias armadas y bandas callejeras robando, secuestrando y asesinando ciudadanos, la nación donde los separatistas no se van porque se perderían el festín de las ventajas impunes y del dinero público, la sociedad atolondrada y sometida que permite una sobrecogedora densidad de políticos ineptos, enchufados, corruptos y vividores que, sin trabajar, cobran del erario público.
Aunque la propaganda gubernamental lo oculte con la colaboración de las televisiones y medios de comunicación sometidos al poder público, las estadísticas y los rasgos delictivos separan a España cada día más de Europa y la acercan a países de América latina como Colombia, México y otros.
También es la España actual el lugar de Europa donde la democracia se ha deteriorado con más rapidez, el país donde los políticos tienen peor imagen, donde la policía, los jueces y los partidos políticos son señalados por los ciudadanos como los grupos e instituciones más corruptas... sin que ocurra nada, sin que ´nadie dimita.
España ocupa los primeros puestos de Europa en número de ciudadanos encarcelados. Cuando desapareció el "represivo" franquismo, había menos de 15.000 presos en las cárceles españoles, mientras que hoy la tolerante democracia tiene encarcelados a casi 100.000 ciudadanos y construye cárceles con la misma rapidez que Franco construía pantanos. La España de los truhanes posee también el record europeo en desempleados (en ruta hacia los cinco millones), en destrucción de empresas (más de 300 al día), en densidad de funcionarios y enchufados viviendo del Estado, en desprestigio del sistema político, en desprecio a la clase política, en tráfico y consumo de drogas, en alcoholismo, en abortos, en fracaso escolar, en número de coches oficiales, en persecución y marginación de los que hablan el idioma común (español), en prostitución, en número de bandas y mafias operando en las calles, en abusos e irregularidades urbanísticas... y en muchas otras pillerías y comportamientos propios de sinvergüenzas sin valores ni principios.
La impunidad que nuestra confortable y humanitaria España brinda a tanto sinvergüenza, sea ministro o guardacoche, de esos que te indican cómo y donde aparcar el auto a cambio de una moneda, es tan sorprendente como incompatible con la decencia y con la verdadera democracia.
Algunos culpan del desastre al Monarca, al que atribuyen un deber que, probablemente, no tiene: el de cuidar que la Constitución, violada a diario, se cumpla. Otros muchos culpan del fracaso moral, económico y político a la sociedad española, poblada de cobardes sometidos, incapaces de exigir sus derechos y de expulsar del poder a los muchos truhanes que lo acaparan. Pero la mayoría culpa a los políticos, que han sido cualquier cosa menos ejemplares.
Los "ejemplos" ofrecidos a los españoles por la "casta" política desde la muerte del dictador han sido descorazonadores y dignos de figurar en el libro Guinnes de las vergüenzas políticas: unos constitucionalistas que redactaron una Constitución que en lugar de la democracia consagraba una oligocracia de partidos, llena de ventajas para los políticos profesionales y sin espacio alguno para el ciudadano; un Felipe González que convirtió la pillería y la corrupción en un sucio virus que logró infectar a una sociedad española que, engañada, por entonces no tenía defensas frente a los truhanes; un José María Aznar que, en vez de regenerar la sociedad, calcó en su mandato la arrogancia, la degeneración y el diseño elitista del anterior gobierno socialista, al que superó en desfachatez al implicar al país en una guerra como la de Irak, en contra de la voluntad mayoritaria de los españoles; un Zapatero que ha superado a todos sus predecesores en engaños, mentiras, trampas y falsedades, impulsor de un Estatuto de Cataluña que dinamita la solidaridad y la igualdad, valores garantizados por la Constitución, que negó la existencia de la crisis para ganar las elecciones de 2008 y que ni siquiera siente nauseas al coaligarse con presuntos adversarios ideológicos, nacionalistas excluyentes y separatistas, con tal de mantenerse en el poder.
Argentina es un país que parece tocado por el infortunio, al menos en lo que se refiere a los dirigentes políticos que, sin descanso, malgobiernan y conducen el país hacia el fracaso. No hay historiador o analista político mundial solvente que no se sorprenda ante el insólito celo que han demostrado casi todos los líderes políticos recientes de Argentina en la tarea de destruir el país e impedir la felicidad de sus ciudadanos. La gran nación del cono sur padece ahora la plaga de los esposos Kirchners, gente insuperable en capacidad para convertir la democracia y el liderazgo en un garito.
Ni la comunidad internacional ni los mismos argentinos saben lo que piensan los Kirchners, ni qué ideología profesan, aunque todos sospechan que en lo único que creen es en el propio provecho y en cómo extraer del poder político beneficios, privilegios y ventajas.
Pero el espejismo de los poderosos esposos parece que empieza a derrumbarse si se tiene en cuenta que Nestor Kirchner, según muchos indicios, entre ellos la más reciente encuesta del periódico La Nación, podría ser derrotado en los próximos comicios legislativos por el empresario de origen colombiano Francisco de Narvaez, hasta hace pocas semanas un desconocido.
El hecho de que Nestor Kirchner no tienga asegurado el triunfo en Buenos Aires es una buena noticia porque anticipa un cambio de ciclo en la política argentina que solo puede ser positivo.
Ahora, cuando los Kirchner vislumbran por el horizonte el fantasma de su derrota, es cuando se percibe con más claridad las trampas, trucos y recursos autoritarios y sin escrúpulos con los que gobiernan Argentina desde 2003, cuando Néstor asumió la Presidencia de la Nación.
Ante una ciudadanía argentina por desgracia ya acostumbrada al abuso y al despojo, el matrimonio de Cristina y Néstor Kirchner está echando mano de todo el arsenal a disposición de cualquier gobernante sin escrúpulos y decidido a dejar a un lado todo recato en el manejo del poder.
Uno de sus instrumentos preferidos es el empleo de la propaganda y de la publicidad oficial con fines proselitistas. Sólo durante el 2008, el gobierno federal argentino gastó 125 millones de dólares en anuncios del Estado, un gasto que le abre las puertas de muchos medios y que les hace ganar apoyos y amistades compradas.
Cuando uno mira cualquier canal de televisión en Argentina descubre con rapidez la enorme cantidad de propaganda a favor del gobierno que proyectan hacia los ciudadanos, un fenómeno que sólo se percibe con similar intensidad en algunas dictaduras alejadas de la democracia y en la España de Zapatero, el modelo en el que los esposos argentinos parecen inspirarse.
No contentos con los apoyos que obtienen a través de la inversión publicitaria, el pasado 27 de mayo, Cristina, la esposa de Néstor, que ocupa ahora la Presidencia, recurrió al concepto de la “prensa libre”, en el que no cree, para cancelar las deudas impositivas que cinco grandes empresas de medios de comunicación mantenían con el Estado, un gesto disfrazado de ayuda ante la crisis que en realidad oculta una movida estratégica para "comprar" espacios y apoyos mediáticos.
El caracter nada noble ni desinteresado de la "jugada" se hizo evidente cuando se reveló que las cinco empresas saldarían sus deudas con espacios para publicidad oficial, donde se mostrarán ante la audiencia las facetas “positivas” del matrimonio presidencial.
El audaz y sagaz Zapatero, en España, donde ha creado una densa red de intereses y de cadenas de televisión aliadas o concedidas "a dedo" a sus amigos, debe estar envidiando a Cristina Kirchner por haber dado el paso que él no se atreve a dar. El presidente español lleva más de un año intentando prestar la ayuda multimillonaria que muchos medios de comunicación españoles, asfixiados por la crisis, le están demandando. Si no se atreve a entregar el dinero que las empresas mediáticas le piden es porque el país está ya endeudado hasta las cejas, porque la oposición está vigilante y porque cada día hay más ciudadanos hastiados de tragar parcialidad y propaganda progubernamental en casi todas las cadenas de televisión del país.
Argentina y España no sólo se parecen en la osadía dudosamente democrática de sus respectivos dirigentes políticos y en la progresiva ruina económica y ética de ambas naciones, sino también en que la sociedad civil de ambos paises comienzan a despertar, a querer sacudirse el engaño y a incrementar la pésima calidad democrática de los gobiernos que padecen. Zapatero acaba de sufrir una derrota en las elecciones europeas del 7 de junio y en Argentina faltan pocos días para saber si el pueblo argentino va a continuar avalando el esquema de corrupción patrocinado por el matrimonio Kirchner o si la parte honrada y decente del país reaccionará expulsando a la pareja de los ámbitos del poder político y de la Casa Rosada.
Tenga usted cuidado, señor Obama, y medite con calma sus movimientos porque está usted a punto de cometer errores dramáticos para su país, los Estados Unidos, y para la causa mundial de la libertad. Esa izquierda europea a la que usted se acerca con incauta admiración es una quimera y lo que queda de ella está tan deteriorada que acaba de ser vapuleada por los ciudadanos en las elecciones del 7 de junio.
Debería ser usted menos ingenuo, señor Obama, y saber que la izquierda europea que admira, aquella que supo construir el "Estado de derecho" y apoyar a los ciudadanos más humildes y desprotegidos, es hoy un espejismo marketiniano que ya no existe y que ha sido suplantada por otra izquierda que ya no encarna la esperanza sino el ansia de poder, que convive con la corrupción y la indecencia, que no cree en la democracia y que se ha especializado en cobrar impuestos altos y gastar dinero a manos llenas.
Sea usted consciente de que esos mismos asesores que en su discurso de El Cairo le llevaron hasta el ridículo histórico y le envolvieron en el engaño y en la complacencia pacifista al distorsionar la verdad sobre Al-Andalus, contraponiendo su nunca existente tolerancia con una inquisición que nació cinco siglos más tarde, son los mismos que ahora sobrevaloran y le están "vendiendo" una izquierda europea idílica que sólo existe ya en la literatura de propaganda y en las mentes soñadoras de algunos jóvenes idealistas.
Siga usted, señor Obama, si quiere, los pasos de esa quimera, pero hágalo consciente de que los ciudadanos europeos han dejado de creer en ella y que, cansados de ser engañados y hartos de contemplar como los líderes de esa izquierda abandonan los viejos valores, se despojan de su armadura ética y se alían con el privilegio, la corrupción y el disfrute desmedido del poder, han decidido rechazarla en las urnas el pasado 7 de junio, castigándola por sus traiciones y convirtiéndola en una fuerza parlamentaria decadente y en declive.
Imite usted, si lo desea, al español Zapatero, al que algunos de sus asesores describen como un joven reformista, soñador y audaz, dispuesto a cambiar el futuro, pero sepa que ese dirigente español también perdió las elecciones del 7 de junio porque su pueblo, por fortuna, ha empezado a descubrir que estaba siendo engañado por una conspiración de sonrisas falsas, buenismo hueco, promesas sustentadas en mentiras y un malgobierno terrorífico que, disfrazado de progreso, conduce a España hacia la pobreza, la derrota y el fracaso histórico como nación.
Ojalá continúe usted encarnando el espíritu libre y pionero de los Estados Unidos de América y siga luchando por liquidar las injusticias y los desmanes. No abandone usted jamás su hermoso sueño de cambiar el mundo desde el corazón del Imperio, pero no cometa el error fatal de inspirarse, para hacerlo, en un modelo fracasado. No siga usted los pasos de aquellos que ya han traicionado y frustrado la esperanza de los más limpios y honrados demócratas de Europa.
Después de leer lo publicado por el Financial Times en su edición del 10 de junio, donde el gran diario económico se sorprende de que el Partido Popular no haya sabido distanciarse del PSOE en las recientes elecciones europeas del 7 de junio, a pesar de los terribles errores de Zapatero y de la profunda crisis económica que está poniendo de rodillas a la sociedad española, uno llega a la conclusión de que en España reina el desencanto político, que la alternancia ya no genera ilusión ni esperanza y que es probable que dentro de tres años, tras las elecciones generales de 2012, lo corrupto releve a lo podrido y que un inútil sustituya a un inepto en la Moncloa.
El prestigioso diario económico británico es duro con Zapatero y con el proceso de deterioro que está sufriendo España bajo el mandato socialista, pero no es menos implacable con la oposición de derecha, a la que también acusa de corrupción y de no representar una gran diferencia con respecto al socialismo.
El informe sobre España ha escocido en las filas del PSOE, pero todavía más en la sede popular de calle Génova, donde ha caído como un jarro de agua fría la tesis defendida por el periódico londinense de que “la vuelta al poder del Partido Popular puede que no suponga mucha diferencia", tras lo cual el Financial Times saca a relucir el caso Gürtel, un escándalo que pone en entredicho “a los empresarios acusados de sobornar y conceder favores a políticos del PP, a cambio de contratos gubernamentales lucrativos en Madrid, Valencia y otras ciudades y regiones que controla este partido”.
Para un demócrata español, la lectura del informe es desoladora porque, sin afirmarlo, demuestra que el futuro de España, en manos de partidos políticos sin grandeza, sin capacidad de ilusionar y sin solvencia ética, es lúgubre.
Sobre el actual presidente del gobierno español, entre otras "lindezas", el periódico afirma que, desde que Zapatero llegó a la Moncloa, España ha ido perdiendo peso en la Unión Europea, hasta convertirse en una especie de "fantasma". Pero el periodico no cree que con Rajoy puedan mejorar mucho las cosas, ya que tampoco es un lider interesado en los asuntos internacionales, y pone como ejemplo que en los últimos debates electorales entre ambos políticos, únicamente dedicaron 90 segundos a los asuntos europeos.
El periodico no hace otra cosa que hacerse eco de las opiniones descorazonadas de centenares de intelectuales, analistas y observadores de la política española y de la frustración generalizada que atraviesa de parte a parte la sociedad española en materia de política, una decepción de tal calibre que explica el por qué el Partido Popular de Rajoy no es capaz de aplastar en intención de votos a un socialismo que, liderado por Zapatero, ha demostrado hasta la saciedad su incapacidad para gestionar la crisis, su lamentable capacidad para convivir con la corrupción, su endaudamiento galopante y suicida y un liderazgo tan deficiente que está conduciendo a España hacia la pobreza y hacia su fracaso como pueblo.
El gobierno de Zapatero no sólo miente y manipula cuando está en campaña, sino que ha dado un paso adelante en su política de falsedades y altera ya hasta las estadísticas. Si se comparan las cifras y se suman los desempleados camuflados y escondidos, resulta evidente que el gobierno está ocultando nada menos que 1.3 millones de parados.
Mientras el número oficial que anunció recientemente la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo, descendía y se situaba en 3,6 millones de parados, los desempleados totales que resultan al sumar los no oficiales para el Gobierno continuaron aumentando y superaron los 4,9 millones, según datos del mismo Ministerio.
Los 1,3 millones de personas desempleadas que no figuran en las listas de desempleo provienen de diversos colectivos convenientemente clasificados por Trabajo. Una parte de ellos demanda un trabajo que no sea de jornada completa, por lo que no se les considera demandantes de empleo. Otra parte se encuentra realizando un curso de formación para encontrar un trabajo mejor, pero a éstos tampoco se les considera demandantes de empleo. El otro colectivo que tampoco está calificado como parado es el de los desempleados surgidos de un ERE de carácter temporal.
La prensa española se hace eco hoy del reciente informe de la Comisión Europea, que «afinó» ayer un poco más las cifras en su informe mensual sobre el empleo y concluyó que el 40% de todos los parados que ha generado la crisis económica, desde octubre del año pasado hasta abril, están en España.
La Comisión, además, situó a España en cabeza absoluta del paro en toda Europa al registrar una tasa en abril del 18,1%, prácticamente el doble de la media de la Eurozona y más del doble de la media de la Unión Europea, fijada en el 8,6%.
A pesar de los vaticinios optimistas y falsos del gobierno de Zapatero, los expertos anticipan que el desempleo en España superará el fatídico 20 por ciento de la población activa el próximo año 2010.
La previsión de la Comisión Europea coincide con los expertos independientes al sostener que el paro seguirá aumentando en el conjunto de Europa y que en el caso español podría llegar al 20% de la población activa en 2010, frente al 10,9% en que se calcula que podría situarse en el conjunto de la Unión Europea el próximo año.
La misma Comisión ha aconsejado al gobierno Zapatero, de manera reiterada y sin éxito alguno, que debe flexibilizar el mercado laboral si quiere frenar la preocupante destrucción de empleo, pero Zapatero se niega, mientras endeuda irresponsablemente al país para seguir pagando subsidios, lujos y despilfarros.
Mas de 70 millones de mexicanos comparecerán ante las urnas el próximo 5 de julio para protagonizar el proceso electoral más importante de todo mundo de habla hispana. La mirada de muchos paises, sobre todo en el continente americano, están fijas en México, observando cómo la cultura política y la exigencia democrática ciudadana están creciendo, no lo suficiente para forzar una regeneración de la corrupta democracia, pero sí lo bastante intensa para que nazcan y crezcan numerosos movimientos populares que exigen a los políticos un cambio profundo y la instauración de una democracia auténtica que en México nunca ha existido.
El año 2009 será intenso en términos electorales para México porque se renueva la Cámara de Diputados, se eligen seis gobernadores, hay elecciones en 13 estados, 11 de las cuales son concurrentes con los comicios federales. En total, estarán en juego 1,595 cargos de elección popular.
El próximo 5 de juliose renovará la Cámara de Diputados, se elegirán 500 diputados federales, 300 por el principio de mayoría relativa y 200 por representación proporcional.
También se realizarán comicios en seis entidades del país donde se elegirá gobernador: Colima, Campeche, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora y Querétaro.
En Colima habrá elecciones en 10 Ayuntamientos y se elegirá a 25 diputados al Congreso local.
En Campeche se renovarán 11 Ayuntamientos y 35 escaños del Congreso local.
En Nuevo León, 51 Presidencias Municipales estarán en disputa y se elegirán a 42 diputados del Congreso local.
En Querétaro se renovarán los 18 Ayuntamientos y 25 diputados locales.
En San Luis Potosí se realizarán elecciones en 58 Ayuntamientos y cambio de 27 diputados al Congreso local.
En Sonora 72 Ayuntamientos y se elegirá a 33 diputados al Congreso local.
También habrá elecciones en otras entidades del país.
En el Distrito Federal se elegirán 40 diputados de mayoría relativa a la Asamblea Legislativa y 16 jefaturas delegacionales.
En el Estado de México se renovarán 125 Ayuntamientos y 75 diputados al Congreso Local.
En Morelos se renovarán 33 Ayuntamientos y se elegirán 42 diputados.
En Jalisco se elegirán 125 Ayuntamientos y renovación de 40 diputados.
Y en Guanajuato estará en disputa electoral 46 Ayuntamientos y renovarán 36 diputados locales.
En octubre concluirá el año electoral con las elecciones locales en Coahuila y Tabasco; En Coahuila renovarán 38 Ayuntamientos, mientras que en Tabasco habrá elecciones en 17 Presidencias Municipales y se elegirán 35 diputados al Congreso Local.
Cansados de ser estafados por sus políticos durante décadas y de padecer corrupciones y abusos humillantes durante largas etapas de su historia como país independiente, muchos mexicanos están acosando a los partidos políticos y exigiéndoles limpieza y regeneración con una sorprendente fuerza y tesón.
Algunos de esos movimientos, donde militan muchos jóvenes, están demostrando una enorme fuerza imaginativa y creativa que, generalmente, se orienta hacia la demanda de más calidad en la democracia y hacia el rechazo de la deficiente clase política, cada día menos respetada y reconocida por la población, a través del voto en blanco, el voto nulo o meniante la inclusión en las papeletas electorales de frases duras de reproche a la casta política.
Si desea visionar uno de los muchos vídeos de la resistencia ciudadana, este a favor del, "voto nulo contra políticos nulos", pulsa aquí.
La izquierda europea, triunfante y cargada de prestigio en el pasado, se va hoy por el sumidero, maltrecha y fracasada. Pero que nadie se alegre de la ruina de la izquierda porque es una mala noticia para todos: para Europa, para la democracia y para la misma derecha.
La izquierda acaba de cosechar los peores resultados de su historia en Europa. Ha retrocedido, sin excepción, en todos los frentes, incluso en España, que es donde más resiste, víctima de sus propios dramas y sobre todo castigada por haber abandonado sus viejos principios, sustituyéndolos por el apego al poder y al privilegio. Antes quería transformar el mundo, pero ahora la izquierda se conforma con manejar el dinero público y gobernar a cualquier precio.
Europa es ya un enorme mapa azul con unas pocas islas rojas: la inglesa, representada por un Gordon Brown en bancarrota, que se está despidiendo del poder, el Portugal de Sócrates, también en declive y castigado con dureza en las elecciones del pasado domingo, y la España de Zapatero, un líder que está arruinando velozmente, por culpa de sus mentiras, triquiñuelas y malgobierno, el enorme patrimonio de esperanza e ilusión que le confiaron los españoles en el año 2004.
¿Qué le ocurre a la izquierda europea? ¿Por qué está siendo abandonada por los ciudadanos? La clave la aportó el ex ministro de cultura francés Jack Lang, el mismo domingo, después de la "debacle" del socialismo francés, cuando afirmó que la izquierda "ha dejado de encarnar la esperanza". Sea cual sea la razón, cada vez es más evidente los europeos ya no quieren en el poder a una izquierda que en muchos países sólo se distingue de la derecha en que cree tener más derecho al poder, gasta más dinero y cobra más impuestos.
El panorama es verdaderamente desolador para la izquierda europea. Los socialdemócratas alemanes apenas han logrado el 20,8% de los sufragios, mientras que en Italia el Partido Democrático -con todo a favor- sólo ha obtenido el 26% de los votos. En Portugal y Austria, más de lo mismo. Un 26% en el primer caso y un 23% en el segundo. Mientras que en el Reino Unido la debacle del Partido Laborista convierte a la izquierda en una caricatura de sí misma. Con el 15,3% de los votos, el Partido Laborista es la tercera fuera del país. Ni en los tiempos de Margaret Thatcher los laboristas habían mordido tanto polvo.
En España, el sontiente Zapatero, que se presenta ante Europa como adalid de la nueva izquierda, también ha sido abandonado por sus votantes, quizás por sus interminables engaños, uno de los cuales ha sido repetir hasta el cansancio que la solución de la crisis y del futuro es precisamente esa socialdemocracia que ha salido despreciada por los votantes en toda Europa.
Muchos pensadores creen que el fracaso de la izquierda se debe a que los socialdemócratas no han sabido capitalizar –ni mucho menos canalizar- el descontento de la ciudadanía con la situación económica, pero esa interpretación es parcial y no explica por completo un declive que comenzó mucho antes de que estallara la crisis. La verdadera clave está en que los votantes de la izquierda, más sensibles que los de la derecha a los valores y principios, esperaban de la izquierda un rearme moral, una defensa de la democracia y una oposición contundente a la corrupción, que no se han producido.
Frustrados ante las "amistades peligrosas" de la izquierda, que ha protegido a demasiados dictadores y que comparte sin pudor la cama con sátrapas comunistas trasnochados, como Fidel Castro, o con fascistas de nuevo cuño con mando en paises latinoamericanos, e indignados ante un liderazgo que ha conducido a la izquierda hacia las poltronas y la profesionalización, sin acometer la lucha contra la degeneración del sistema, los votantes de la izquierda han castigado a sus partidos quedándose en sus casas, votando en blanco o apoyando a partidos pequeños ilusionantes o a personajes estranbóticos como Daniel Cohn Bendit, el célebre Dany el Rojo del Mayo del 68, un viejo izquierdista profesional que, a sus 64 años y aunque parezca increible, es hoy la única esperanza blanca de la izquierda europea.
No todo lo historiado es cierto; debe desecharse esa historiografía desinformada que intenta perpetuar la invención, lo que no fue. Antes de opinar y hablar de un asunto hay que estudiar, leer e informarse en fuentes serias y contrastadas. B. Obama, incurriendo en un anacronismo, ha viajado al Cairo, a enredarse en el mito de Al-Andalus a través de los consabidos tópicos; tendiéndole su idílico desideratum pacifista y conciliador al mundo árabe, se entretuvo en la complacencia y, dando un innecesario vapuleo a la historia de España, buscó el aplauso fácil. Una cosa fue la Córdoba Califal y otra distinta, la Inquisición. Espada en mano y alfanje en alto, los musulmanes, judíos y cristianos estaban de continuo enzarzados en sus luchas y odios, dice Domínguez Ortiz; Córdoba no fue un paraíso ni Al-Andalus una balsa de concordia cívica y fraterna. García de Cortázar apunta que tanto musulmanes heterodoxos como cristianos y judíos sufrieron “la implacable acción intolerante del Islam”.
Una vez proclamado el Califato Omeya de Córdoba el 929, en un territorio que comprendía partes de España, Portugal y Marruecos, en efecto, gozó de una época de pacífica coexistencia y de un desarrollo magnífico; así, el historiador J. Vernet, afirma que “en este periodo califal existió cierta tolerancia política y religiosa”.Luego, en el 1010, se entabla la guerra civil, que acarrea la desestabilización, hasta que en 1031, dividiéndose en los reinos de Taifas, cae, por fin, el Estado Omeya. La convivencia y tolerancia idílicas de la evocada Al-Andalus no se dio, no fue ningún modelo; sabios y filósofos, judíos y cristianos fueron perseguidos, encarcelados y desterrados, pregúntenle al sevillano Maimónides o al cordobés Averroes. El califato y los posteriores taifas regionales que le sucedieron, fueron regímenes teocráticos, que imponían el Islam y cortaban a hierro la disidencia religiosa. Por su parte, la Inquisición, que no es un fenómeno de origen peninsular, se remonta a mediados del s. XIII; a raíz de una ola de antisemitismo, la persecución a los herejes cala en la concepción cristiana de esa época, a finales del s. XIV. Después, en 1478, se estableció el Santo Oficio como instrumento indagador y con función represiva.
En la actualidad, el odio perseguidor no ha remitido, contra lo que creen los incautos admiradores del Islam y defensores de la imposible Alianza de Civilizaciones. Ayer, el jefe espiritual iraní, Jamenei declaró que “en Oriente Próximo toda la gente odia a América desde el fondo de su corazón”. Así, en los ámbitos musulmanes, las actuaciones judiciales “distan mucho de cumplir las normas internacionales sobre garantías procesales”; un hombre saudí, declarado culpable de secuestro, asesinato y delitos de ‘Luwat’ (relaciones homosexuales), según condena Amnistía Internacional, ha sido decapitado y crucificado en un lugar público de Riad, el pasado 29 de mayo; y añade que, en 2008, tiene noticia de 102 ejecuciones en Arabia Saudí y que, al menos, 136 personas están en espera de ejecución. A su vez, los regidores iraníes han ejecutado hoy en la horca a tres hombres condenados por su implicación terrorista, informa la agencia oficial IRNA. Y, en Bilbao, han detenido a 17 individuos, acusados de integrar el grupo terrorista Al Qaeda en el Magreb Islámico.
Todo esto responde a una barata dialéctica común a los mal llamados progresistas, que desde su aborrecimiento incomprensible a Occidente inventan, sin evidencia alguna, esa edad de oro de un califato tolerante de perfecta armonía y respeto mutuo; el presidente de Estados Unidos es experto en el discurso de la nada, en los mítines grandilocuentes, en las ovaciones cerradas y las apelaciones a un tiempo y un país que nunca existieron; es la fórmula sonriente y sonora que arrastra al auditorio con fáciles promesas y ofertas y que tan eficaz le resulta a ZP; no interesa el contenido, sino el tipo de oyentes y la forma de hablar; en el actual lenguaje politiquero, se ha impuesto un “modus dicendi” degradado y reducido, vacío y zafio, de expresión publicitaria y retórica vana que funciona al sosegar las conciencias sumidas en el complejo de culpa, procedente de verse desnudos de los valores tradicionales.
C. Mudarra
Es probable que Zapatero tenga razón cuando afirma que todo lo que ha hecho el expresidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, incluso conceder más de diez millones de euros en subvenciones a una empresa representada por su hija Paula, "es legal". Lo que no se atreve a decir el presidente es que un país donde el nepotismo, el abuso del poder y otras muchas irregularidades de los poderes públicos son legales es una verdadera cochinera.
Algunos medios están recibiendo una lluvia de filtraciones y dossieres que anticipan oleadas de escándalos en torno a la figura y al largo "reinado" de Manuel Chaves en las atrasadas y sometidas tierras de Andalucía. Se acercan por el horizonte nuevos sapos para que los demócratas españoles se los traguen cada mañana, entre arcadas y frustraciones. Los asombrados receptores de esas filtraciones caústicas sospechan que proceden de las mismas filas socialistas. Sin embargo, la tormenta de excremento que amenaza con descargar sobre España antes e las cruciales elecciones generales de 2012, aunque triste y vergonzosa, quizás tenga su lado bueno y consiga que muchos ciudadanos ignorantes se convenzan por fin de que la democracia española es de una baja calidad humillante y que, en algunos casos, llega a ser repugnante.
Ojalá que la inevitable inmundicia que se aproxima sirva al menos para convencer a los ciudadanos de que, cuando la arbitrariedad, el abuso y el nepotismo son legales en un país, su sociedad y su sistema, gravemente infectados, necesitan ser reconstruidos desde sus cimientos.
Nuestro mayor drama político tal vez sea que los grandes vicios de la son legales en España y prácticamente impunes, incluyendo abusos y muchas injusticias perpetradas desde el poder: subvenciones públicas para los amigos y correligionarios, listas negras de empresarios y profesionales que, por ser críticos con el poder político, no reciben ayudas, ni pueden ganar contratos y adjudicaciones, manipulación en los contratos públicos; oposiciones públicas amañadas, concesiones públicas a los amigos del poder, recalificaciones a dedo... y un larguísimo etcétera, todo un océano de inmundicias donde la frontera entre lo legal, lo corrupto y lo delictivo es confusa y difusa.
En España se aplica el infausto principio de que lo que no está prohibido es legal. Nadie se acuerda de la obligación de ejemplaridad que conlleva el ejercicio del poder público, ni aquel principio que obligaba a la mujer de César no sólo a ser virtuosa, sino también a parecerlo. No existe para el poder la obligación de la limpieza y el decoro. Basta con cumplir la ley, aunque al cumplirla se prostituya la democracia, se expanda la injusticia y se realcen la arrogancia y el abuso.
¿Son legales las actividades de las decenas de recaudadores de los partidos políticos que recorren el territorio pidiendo dinero a los empresarios que aspiran a subvenciones o a contratos? Seguramente sí, pero esa legalidad de la extorsión es la que convierte a España en una despreciable oligarquía corrupta que ni siquiera merece respeto.
No existe en España código de conducta alguno que obligue a los representantes y administradores públicos, como tampoco existe exigencia alguna para los que acceden a cargos políticos. Una secretaria de dirección, para ejercer su trabajo en España, necesita exhibir su título y demostrar sus conocimientos profesionales, incluyendo idiomas, pero los presidentes de gobierno, ministros, alcaldes y concejales sólo necesitan ser amigos de los que mandan, que los "colocan" en las listas electorales que abren las puertas del poder, el estrellato y la riqueza.
La aplicación en la España política del nefasto principio de que lo que no está prohibido es legal está llevando al país hacia su fracaso histórico, pasando por el endeudamiento, la ineficacia, el desempleo masivo, la injusticia, la desigualdad, la inseguridad, la pobreza y el desencanto creciente de una ciudadanía que se siente estafada.
¿Merecen nuestro voto aquellos que, con su comportamiento, nos inundan de vergüenza? ¿Por qué votamos a los que, por su mal ejemplo, ni siquiera merecen nuestro saludo?
Aunque existen algunas honrosas excepciones, la casta política española merecía nuestro reproche en las urnas, el 7 de junio, por pura dignidad ciudadana y democrática.
Si Manuel Chaves es, como dice Griñán, el más honrado de los andaluces, ¿cómo seremos los demás? Si Camps es el mejor de los valencianos, como ha dicho Mayor Oreja, ¿qué le pasa a la sociedad valenciana? Los españoles ni siquiera sabemos cuantos parados hay porque el gobierno oculta desempleados y maquilla las cifras, mientras que la oposición tiende a agrandarlas. ¿Por que debemos soportar tanta inmundicia política en nuestras vidas? ¿Estamos ya tan habituados a convivir con el hedor que hemos perdido la dignidad? ¿Donde está la rebeldía de los españoles? ¿Por qué premiamos con nuestro voto a los que nos sonrojan a diario?
Cada día los medios de comunicación bombardean al ciudadano español con una lluvia insoportable de excrementos políticos: los vuelos de Zapatero en aviones Falcon del Estado, los trajes de Camps, el dinero público que Manuel Chaves desvía hacia la empresa donde trabaja su hija, la "merienda de negros" de la Caja de Castilla la Mancha, las subidas de sueldos que se autoadjudican los políticos en tiempos de crisis, las mentiras reiteradas del poder, la trifulca entre partidos, policías corruptos que piden en Almería dinero a los inmigrantes y los presionan para que se marchen de España, directivos del ayuntamiento de Sevilla que exigen comisiones a las empresas, a cambio de concesiones... La porquería casi no nos deja respirar.
La campaña electoral previa a las elecciones europeas, que podría haber sido aprovechada para reforzar la pobre cultura europea de los españoles, se convirtió en un ring donde boxeadores sonados y furiosos se golpeaban sin descanso por los escaños en juego, salpicando al público con saliva y sangre, demostrando que el "servicio" en lo público desaparece y cede su sitio al privilegio hortera e indecente.
Las emisoras de radio reparten a diario raciones abundantes de basura y odio: que si el juez Garzón prevarica, que no hay justicia en España, que el PP es más corrupto que el PSOE, que el PSOE es imbatible en corrupción...
Cuando hace días dijeron que la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, viajó a Valencia en un avión del Ejercito para darse una comilona y que se empadronó en Beneixida el 27 de noviembre de 2007, fuera de plazo para votar en las últimas elecciones, ya que el límite fijado hasta entonces era el 31 de octubre, perpetrando así una trampa desde el poder, que, para que no dejara huella, la resolución que la permitió no se publicó en el BOE, muchos pensamos en la idea de emigrar de España para dejar atrás el estercolero.
El PP parece pugnar por superar en corrupción y desvergüenza al PSOE y nadie sabe si ya lo ha logrado. Mientras que las tramas corruptas de la derecha española son investigadas por los jueces, quizás para compensar la dilatada corrupción histórica de los socialistas, la diputada popular Celia Villalobos gritaba no hace mucho, desde su escaño en Las Cortes, dirigiéndose al socialista Miguel Ángel Heredia: "¡Ladrones, vosotros. Ladrón tú, en tu pueblo, donde gobiernas! Eres un diputado indigno".
La política baila desnuda la danza indecente de la desvergüenza en el garito nacional y corrompe al pueblo sin pudor. Es probable que el primer premio en esa orgía chabacana lo deba ganar el gobierno, que despilfarra en tiempos de crisis, que endeuda hasta límites espeluznantes a las generaciones del futuro, que solo sabe combatir el paro creando más puestos de funcionarios, que, para seguir manejando dinero abundante, acribilla a impuestos a la cada día más empobrecida sociedad española y que se niega a dimitir en bloque a pesar de que la realidad demuestra que es incapaz de detener el rápido descenso de España hacia el pozo del desempleo, la pobreza y el fracaso.
Pero también la oposición hace méritos con sus tramas corruptas, su desinterés por la regeneración, su incapacidad para ilusionar, su estrategia de desgastar al adversario, instigando la frustración y la rabia del ciudadano.
La sociedad civil tambien compite en bellaquería con la política y son cientos de miles los empresarios, profesionales y cazadores de dinero que militan en las filas de la cobardía, ocultan la miseria y silencian la injusticia para seguir cobrando subvenciones y recibiendo contratos y privilegios.
El bombardeo de porquería al que es sometido cada español es tan intenso y nauseabundo que nadie se atreve a predecir cual será el siguiente producto corrupto que salga de esa enorme fábrica de chorizos en que se ha convertido España.
Todos dicen que han ganado, pero todos hemos perdido en estas elecciones europeas de 2009, cuyos resultados han sido el reflejo inmisericorde del estado de postración en que se encuentran la ciudadanía, la clase política, la democracia y una Unión Europea que ha dejado de ser un proyecto común ilusionante para convertirse en algo parecido a un aparcamiento de lujo para caciques y sátrapas políticos con prejubilación de lujo.
En España ha ganado la oposición de derecha, pero sólo ha conseguido 23 escaños por 21 del PSOE, una victoria ridícula de Rajoy si se tiene en cuenta que se ha enfrentado a un Zapatero en declive y que hace méritos para pasar a la Historia como el peor gobernante español desde Fernando VII. Al "victorioso" PP ni siquiera le han votado los millones de parados y pobres que ha "fabricado" el gobierno de Zapatero en el último año con su pésima gestión de la crisis.
Tampoco han ganado los ciudadanos, que han desaprovechado el único momento de poder que les otorga esta degradada democracia para dar un castigo rotundo al mal gobierno, a la corrupción y a esa casta política de nuevos amos que tienen más interés en mantener sus privilegios que en servir al ciudadano. Desgraciadamente, la ciudadanía española y europea han perdido una ocasión única para ordenar desde las urnas un cambio del sistema y jubilar a las castas ineficientes que le malgobiernan.
La democracia también ha perdido porque no ha salido renovada de las urnas, sino más degradada y sin esperanza, sin corregir el rumbo, sin haber sabido sacudirse el dominio de esos partidos que la han traicionado y asesinado, convirtiéndola en una sucia oligocracia.
El PP dice en España que su victoria le abre el camino hacia la Moncloa, pero no es cierto porque la derecha sigue sin capacidad de crear ilusión y sin que el liderazgo de Rajoy congregue o entusiasme a nadie. Que tenga cuidado, no sea que su victoria sea como aquella del 27 de mayo de 2007, que, según dijo Rajoy, le conducía a la Moncloa y que realmente fue la antesala de su sorprendente derrota en las generales de 2008 frente a un Zapatero ya desprestigiado y envuelto en el fracaso.
Ni siquiera han ganado la abstención y el voto en blanco, dos opciones a las que muchos demócratas y descontentos recurrieron para demostrar a los políticos que son una casta arrogante, usurpadora y culpable de la degradación de la sociedad, de la economía y de la política. La participación en Europa fue del 43,24%, alrededor de dos puntos y medio menos que en 2007, mientras que en España la participación creció ligeramente. El voto en blanco se duplicó ampliamente en España, pasando del o.61 al 1.41 por ciento, pero fue un crecimiento insuficiente para que los políticos lo consideren una bofetada de desprecio cívico.
Tampoco han ganado esos partidos nuevos que se distanciaban del bipartidismo y de la partitocracia, cuyas ideas y programas sonaban a democracia limpia y emergente. UPyD ha conseguido un único escaño y los demás se han quedado fuera del Parlamento Europeo, demostrando que, para colmo de males, el bipartidismo español, auténtico cáncer de la democracia, sigue gozando de buena salud.
Quizás la única noticia buena es que el partido sucursal de ETA se queda sin escaño.
El panorama que surge de las elecciones del 7 de junio en España es desolador. El socialismo gobernante, a pesar de sus abusos, corrupciones y pésimo gobierno, seguirá en el poder y sin haber sentido en sus carnes ese necesario voto ciudadano de rechazo que le haría reaccionar y corregir, mientras que el Partido Popular ha ganado por tan poco margen que no sabe como interpretar su victoria, aunque exteriorice una euforia que es tan alocada como ficticia.
Es probable que tengan razón aquellos pensadores que afirman que la única manera de solucionar un drama político es empeorándolo hasta el extremo de que sea insoportable para que entonces, sólo entonces, surja la esperada regeneración.
Lo único evidente en las elecciones del 7 de junio de 2009 es que la gran derrotada ha sido, de nuevo, la esperanza.
Algún día no muy lejano, los que resisten y se enfrentan a la actual democracia degradada serán considerados héroes, como lo son hoy aquellos que plantaron cara al comunismo o al nazismo, hace siete décadas.
La sociedad actual, cobarde y poco exigente, soporta con normalidad la actual democracia representativa, a pesar de que viola los grandes valores democráticos, es contraria a las leyes de la verdadera democracia y ha protagonizado la ignominia de enviar al ciudadano al exilio, pero un día no muy lejano esta falsa democracia será condenada y denostada por la Historia por haber dado cobijo a la corrupción, a la ineficacia y al abuso de poder y porque muchos de sus dirigentes antepusieron sus propios intereses a los de la comunidad y fracasaron como líderes.
Entonces, los que hayan resistido al sistema se cubrirán de honor y recibirán el homenaje de los ciudadanos por haber sabido enfrentarse a la ignominia, mientras que los "colaboracionistas" serán despreciados y olvidados.
Acabamos de conmemorar el 65 aniversario del desembarco aliado en Normandía, un acontecimiento que representó el principio del fin del totalitarismo nazi en la Segunda Guerra Mundial. También hemos conmemorado el 20 aniversario de la resistencia de los estudiantes chinos en Tien-An-Men. Los sobrevivientes de aquellas batallas, por haberse "resistido" al abuso y al mal gobierno, son cubiertos de honor y reciben el homenaje de las actuales generaciones.
Del mismo modo que hoy rendimos homenaje a los que plantaron cara a los totalitarismos nazi y comunista, algún día no muy lejano serán reconocidos con honor y admiración los que hoy resisten y plantan cara a las democracias degradadas del presente, un sistema político que, sin ser comparable en ignominia al nazismo y al comunismo, será considerado en el futuro abusivo, aberrante y contrario a la libertad, la justicia, la igualdad y a los demás valores de la verdadera democracia.
Existen muchas formas de resistencia pacífica frente a la vergonzosa degradación actual de la democracia, desde la denuncia de las carencias y vilezas que encierra el sistema hasta el apoyo a partidos políticos emergentes y dignos, sin olvidar la práctica de formas claras de protesta y rechazo como el voto en blanco, el voto nulo de reproche o la abstención activa y consciente. Que nadie dude que algún día los que hoy se resisten al abuso de los partidos políticos y a la degeneración de un sistema democrático que, a traición, ha sido transformado en una oligocracia sin decencia, serán cubiertos de honor en el futuro, mientras que sobre los que defienden esta falsa democracia y participan en la "gran estafa" recibirán oprobio y olvido.
No falta demasiado tiempo para que las futuras generaciones se sorprendan ante el gran envilecimiento que llegaron a soportar los ciudadanos en nuestra época y ante el poder desproporcionado y abusivo que lograron acaparar los partidos políticos y los dirigentes, tan grande que transformaron la democracia en una estafa.
En esos días hermosos del futuro, cuando sean reconocidos y valorados los sufrimientos de los verdaderos demócratas de hoy, que son marginados por el poder, mermados en sus oportunidades, privados de ayudas estatales, señalados como enemigos del sistema y, en algunos casos, hasta perseguidos y doblegados por medio de la violencia, descubriremos hasta que punto era falso, truculento e indigno el concepto de "representatividad", esgrimido por los políticos para exiliar a los ciudadanos y controlar en exclusiva el poder y los recursos del Estado sin tener que sufrir controles ciudadanos y sin rendir cuentas a nadie. Lo que hoy parece normal a muchos, entonces será considerado como una estafa y como un abuso insoportable por parte de los poderosos.
La reciente declaración de Leire Pajín, según la cual la coincidencia de Zapatero y Obama, el primero como presidente de la Unión Europea y el segundo como líder de los Estados Unidos de América, constituye un importante "acontecimiento planetario", es sonrojante, "pelota" e impropia de la secretaria de organización de un partido político como el PSOE, gobernante en España.
La declaración, "alucinada", causará risas en todo el continente y reclama consideraciones y datos que la equilibren, contrarresten y sitúen la presidencia española de la Unión Europea más cerca de la galaxia de lo veraz.
La presidencia de la Unión Europea que le corresponde a España en el primer semestre de 2010, más que un "acontecimiento planetario", quizás constituya un gran riesgo. De hecho, la presidencia de Zapatero significa colocar al frente de Europa al político que lidera un país que ocupa los primeros puestos europeos (y en algunos casos mundiales) en avance del desempleo y de la pobreza, en tráfico y consumo de drogas, en prostitución, alcoholismo, fracaso escolar y crecimiento de la decepción ciudadana frente a la democracia y a sus líderes políticos.
La España que presidirá europa en 2010 es, también, la que encabeza las estadísticas de coches oficiales al servicio de las élites políticas y la que posee una densidad mayor de funcionarios, asesores, enchufados y amigos del poder cobrando del casi agotado erario público, además de ser la nación que más intensa y velozmente se endeuda e incrementa su déficit público y la que posee el Estado más sobredimensionado y, según no pocos expertos, también el más monstruoso e insostenible de toda la Unión.
Las estadísticas y sondeos también revelan que el Zapatero que representará a Europa durante todo un semestre es, igualmente, el líder político de la sociedad europea que más rápidamente está perdiendo su antigua ilusión por Europa, la que deteriora con mayor velocidad el respeto por sus dirigentes políticos, la que acumula más decepción y rechazo ante su "degradada" democracia y la que amplia más intensamente la fosa que separa a los ciudadanos y a sus polítidos.
Pero los datos dramáticos que el futuro presidente podrá "ofrecer" a Europa no se detienen ahí. La España de Zapatero es también la que más intensamente está padeciendo la plaga de la inseguridad ciudadana y la que menos confía en su Justicia. Los españoles que lidera Zapatero señalan en las encuetas a los partidos políticos, a la policía y a la Justicia como las instituciones más corruptas.
La lista de dramas españoles es casi interminable, pero aportemos, para terminar, otros seis records: España es el país europeo más dañado por el nacionalismo excluyente, independentista y disgregador; también es el paraíso que las bandas internacionales señalan como el mejor de Europa para delinquir con mayor impunidad; la sociedad civil española, que en democracia debería tener la salud suficiente para servir de contrapeso al poder del Estado, está tan ocupada y manipulada por el poder político que languidece casi en estado de coma; el índice de periodistas sometidos al poder no para de crecer en España, lo que impide al país disfrutar de la sana fuerza de la crítica y de la fiscalización de los grandes poderes por una prensa libre; la pobreza crece en España actual a ritmo endiablado, hasta el punto de que las filas de los nuevos pobres esperando su turno en los comedores de caridad se están convirtiendo en una parte siniestra del paísaje; y, por último, la democracia española es, según numerosos expertos y analistas, la más desprestigiada ante sus ciudadanos y la que padece la más intensa degradación en toda la Unión.
Ojalá esa adolescente Leire, tan enamorada de su líder, asuma las dosis de verdad que su análisis necesita y reconozca que, además de un "acontecimiento planetario", la presidencia española de Europa también representa todo un "riesgo" para los europeos.
España, que también es la única nación de la vieja Europa que todavía se enfrenta a un terrorismo alzado en armas, el de la banda vasca ETA, es una nación enferma y la única manera de curar una enfermedad no es adulando al lider de los enfermos, sino asumiendo el mal y sometiéndose a terapias urgentes. La mentira, el autobombo y la adulación, cuando afectan a la salud pública, siempre son suicidas.
Si los periodistas españoles hubieran hecho sus deberes, España no sería hoy una cloaca. Ante el miedo a que los ciudadanos conozcan sus fechorías, las ratas, asustadas, se habrían escondido en sus madrigueras. Pero sin auténticos periodistas que digan la verdad y denuncien los abusos y corrupciones del poder, los miserables se tornan impunes y tienen todo el campo libre para cazar.
Si los periodistas hubieran hecho bien su trabajo en España, la democracia no habría sido asesinada por los partidos políticos y transformada en una oligocracia sin dignidad ni respeto.
El periodismo libre es la columna vertebral de la democracia, pero el periodismo sometido es el sostén de la tiranía. El periodismo español está enfermo porque hay demasiados profesionales que han renunciado a la independencia, que no propagan la verdad, sino la verdad del poder, que es muy distinta, y que se han sometido a cambio de dinero, privilegios o, lo que es todavía peor, en espera de ser recompensados por los poderosos. Aquellos periodistas que aportan luz, información independiente y verdad, son los guardianes de la democracia, pero los que se han sometido son "los perros del poder".
El libro "Periodistas Sometidos. Los perros del poder" (Editorial Almuzara, 2009), el último publicado por Francisco Rubiales, ha sido acogido con gran interés por políticos, periodistas y ciudadanos interesados en conocer con detalle la profunda crisis del periodismo en España, el sometimiento al poder de miles de periodistas y de redacciones completas, la agonía del periodismo libre, independiente y crítico y la rotura de la vieja alianza entre periodistas y ciudadanos, sin la cual la democracia deja de existir.
Es el tercer y último libro de la trilogía de pensamiento político que comenzó con “Democracia Secuestrada” (Almuzara 2005) y continuó con “Políticos, los nuevos amos” (Almuzara 2007).
El libro, con prologo del periodista y académico Luis María Ansón, estudia los orígenes del periodismo moderno, que nace vinculado a la democracia y a los ciudadanos libres, exalta la vinculación inquebrantable del periodismo con la verdad y la necesidad de que mantenga la independencia y la libertad necesarias para que informe y cree opinión con veracidad, critique y fiscalice a los grandes poderes, tareas indispensables para que funcione la democracia.
El ensayo analiza el fenómeno de los numerosos periodistas que rompen su alianza con la democracia y con los ciudadanos, abandonan el servicio a la verdad y se someten al poder a cambio de sueldos, concesiones y premios. Con abundancia de datos y argumentos demuestra que no es lo mismo difundir “la verdad” que "la verdad del poder" y sostiene que del mismo modo que la prensa libre es el pilar de la democracia, la prensa sometida es el pilar de la tiranía.
Tras repasar numerosos ejemplos de periodistas que fueron perseguidos e, incluso, asesinados por defender la verdad, el análisis concluye que aquellos que se alejan de la verdad para servir al poder deberían abandonar las asociaciones profesionales de periodistas para incorporarse a otras asociaciones distintas que congreguen a propagandistas, agitadores de masas, publicistas o policías del pensamiento.
Es un libro de gran interés que analiza el control informativo de los gobiernos, el sometimiento al poder de miles de profesionales, el auge de la policía del pensamiento, el valioso papel de Internet como proveedor de información veraz y crítica y la necesidad de reconstruir la alianza rota entre periodistas y ciudadanos para devolver la dignidad perdida a la política y regenerar la democracia.
En su prólogo, Ansón define el libro como “implacable” y “redactado con grave acento de verdad” y cree que “se hará referencia en las facultades de Ciencias de la Información” y permitirá reflexionar a los que trabajamos en esta profesión y a muchos otros que se mueven en los entornos de la política y la información.
El autor cree que el libro interesa de manera especial a los informadores que se mueven por Internet, en especial a los blogueros, para que tomen conciencia del valor y la importancia del trabajo que están realizando como modernos generadores de información y opinión.
En la contraportada del libro se destacan dos párrafos:
“No hay un solo caso de periodista esclavo que sea recordado por la Historia, del mismo modo que tampoco merecen el recuerdo los militares cobardes o los médicos al servicio de la muerte. Que quede claro que los periodistas sometidos al poder sólo pueden esperar poder y dinero, pero nunca reconocimiento, honor o respeto.”
“La democracia es el único sistema que ha conseguido encerrar a los grandes poderes, sobre todo al insaciable poder del Estado, en una jaula con siete cerrojos. La prensa libre es el séptimo sello que cierra esa jaula.”
Los numerosos sondeos publicados recientemente por la prensa demuestran que las campañas electorales de los dos grandes partidos cuasan vergüenza a los ciudadanos y que la del PSOE, generalmente de gran calidad, está fracasando en esta ocasión. Mientras la mayoría de los ciudadanos se sienten frustrados y estafados ante la baja calidad de sus políticos y de sus planteamientos, los socialistas están nerviosos y preocupados porque su campaña electoral no surte efecto. Sus estrategas electorales, hasta ahora infalibles a la hora de manejar la voluntad de las masas votantes, han descubierto demasiado tarde y sin tiempo ya para corregir que los españoles tienen más miedo del presente y del futuro que de ese pasado que el PSOE esgrime como amenaza.
La imagen de un pasado en manos de la derecha que puede proyectarse hacia el futuro ya no aterroriza a los indecisos y potenciales votantes socialistas, que sienten más miedo del presente y de un futuro que se le parezca. Lo que causa más miedo es la España del presente y la posibilidad de que esa España sucia y decadente invada el futuro. Esa es la gran novedad de la campaña electoral para las próximas elecciones europeas del 7 de junio, un factor que, probablemente, causará la derrota a un PSOE que ya no podrá contar con el miedo como gran aliado.
Del mismo modo, las acusaciones y el ácido que la derecha vierte en el elecorado en lugar de lograr adhesiones genera cansancio y desesperación ante la evidencia de que ni siquiera existe en España una alternativa respetable e ilusionante.
Los ciudadanos, sumergidos en un presente nefasto marcado por el avance inexorable del desempleo y la pobreza, en lugar de temblar de miedo ante las imágenes de Aznar, Bush o de una derecha rancia y dominante, empiezan a añorar los viejos tiempos y a pensar que tal vez que "cualquier tiempo pasado fue mejor".
Los sondeos cualitativos y las tendencias que emanan de las consultas sociológicas están sorprendiendo a los especialistas demoscópicos, que no esperaban que la decepción, la nostalgia y la añoranza de los españoles fueran tan fuertes y que millones de ciudadanos, ante el asqueroso presente que viven bajo el mandato de Zapatero, echen de menos no sólo los prósperos tiempos de José María Aznar, sino también los de Felipe Gonzalez y, en algunos casos, hasta los del general Franco.
Un sociólogo con experiencia en encuestas electorales desde 1976 me comentaba recientemente que el rechazo al presente y la nostalgia del pasado son las grandes novedades sociopolíticas españolas en la presente campaña, "una realidad que puede causar al PSOE, maestro en el menejo de un miedo al pasado que ya no funciona, una derrota sonada, no tanto porque avance el PP, que está estancado y sin pulso, sino porque los indecisos que votaban socialista, desilusionados, van a quedarse en sus casas".
Y concluye: "Las fotos de las Azores, de la boda de la hija de Aznar o del arrogante expresidente Bush son hoy imágenes inofensivas cuando el votante las compara con las filas inmensas de los que cobran el paro en la España de Zapatero, las colas de los comedores de caridad, el nepotismo de Manuel Chaves, la corrupción generalizada de la actual clase política o la imagen de un Zapatero que está al frente de una clase política insensible y cada vez más alejada de los ciudadanos, que se sube los sueldos en tiempos de crisis, viaja en aviones del Estado a sus mítines y despilfarra con mentalidad opresora".
¿Es mejor una dictadura que una democracia degenerada y transformada en oligocracia, como la que padecemos en España? La elección no es fácil porque ambas provocan desprecio y repugnancia, pero si tuviéramos que elegir por fuerza entre una y otra, quizás fuera preferible la tiranía. Escapar de la tiranía es siempre más fácil que liberarse de una democracia adulterada.
Existen razones y argumentos suficientes para demostrar que una opción y otra son igualmente despreciables, pero la gran diferencia es que el despotismo hace al hombre esclavo, mientras que la democracia degenerada, además de esclavizarlo, lo envilece.
El despotismo tirano elimina todas las formas de libertad y exige sometimiento, mientras que la democracia corrompida (partitocracia) necesita mantener esas formas de libertad para demostrar que es "democracia", pero se apodera de ellas y las profana.
Como la libertad de opinión le parece peligrosa, pero considera su apariencia necesaria, la partitocracia fustiga al pueblo con una mano para sofocar la opinión real, mientras que con la otra mano lo golpea para forzarle a representar un simulacro de opinión supuesta.
El dictador déspota prohibe la discusión y exige sólo obediencia, mientras que el falso demócrata manipula el debate para que tenga apariencia de opinión libre, cuando en realidad prescribe y controla con mano de hierro las ideas y criterios.
La peor de las tiranías es la que se considera legítima y aspira a obtener el consentimiento de sus "subditos". Para alcanzar esa aprobación forzada, la democracia degradada acusa a los ciudadanos pacíficos de indiferentes, trata a los críticos como autoritarios, totalitarios, desfasados y políticamente incorrectos, mientras persigue a los rebeldes como si fueran peligrosos "antisistema". Los déspotas pueden llegar al extremo de ejecutar a sus adversarios, pero las partitocracias degeneradas estimulan un servilismo sin límites y no necesitan asesinar a sus enemigos porque saben cómo fabricar cadáveres ambulantes.
En lo único que ambas son iguales es en el magistral manejo del miedo, pero mientras que en las dictaduras el miedo permite el derecho a la revancha y el deseo de recuperar la dignidad, en las democracias degradadas se manipula, se disfraza de coraje y se utiliza para hacer olvidar las propias vergüenzas y para congraciarse con las propias miserias.
La dictadura déspota es moralista y defiende realmente algunos valores que le convienen, como el orden, la no violencia, el respeto a la vida y a las propiedades ajenas y la convivencia honrada y pacífica, mientras que la democracia degenerada se siente más a gusto en una sociedad sin respeto y confundida en su escala de valores, en la que algunos valores secundarios, de carácter político, cobran un protagonismo inapropiado, mientras que los grandes valores son relegados y donde los ciudadanos, permanentemente asustados, justifican en cada instante la existencia de una autoridad que consideran necesaria para mantener el orden y hasta para reprimir.
De hecho, las dictaduras suelen producir sociedades con pocos delincuentes, en las que los ciudadanos duermen con las puertas de sus hogares abiertas, mientras que las democracias degradadas construyen cárceles sin cesar para encerrar en ellas a sólo una parte de las mareas de delincuentes que genera. Cuando murió Franco, había en España menos de 15.000 presos, mientras que hoy la "democracia" tiene casi 100.000, la mayor densidad de encarcelados en toda la Unión Europea.
El despotismo sofoca la libertad de prensa, mientras que la partitocracia degenerada convierte a la prensa en una parodia. Cuando la libertad de prensa se proscribe, la opinión pública duerme, pero nada ni nadie la corrompe; cuando, por el contrario, los periodistas comprados, los comunicadores aliados y los panfletarios a sueldo se apoderan de esa opinión pública, se abre la puerta al oprobio y a la prostitución de las ideas. Entonces, engañan, generan falsos debates, discuten como si pretendieran convencer, aparentan cólera y discrepan como si existiera una pugna real entre opciones y criterios. Pero todo es un escenario falso para hacernos creer que las víctimas pueden resistir y defenderse, cuando, en realidad, el poder aplica las leyes a su gusto, perdona a los suyos y condena y aplasta de antemano al adversario, fabricando cadáveres.
El despotismo reina por el silencio, pero deja al hombre el derecho a callar, mientras que la degeneración de la democracia le condena a hablar y le persigue hasta en el santuario íntimo de su pensamiento, obligándole a mentir y a engañarse a sí mismo.
Pero el argumento que demuestra toda la capacidad destructva de la falsa democracia prostituida es que cuando el pueblo es esclavo sin estar envilecido, conserva la posibilidad de remediar su desgracia y de recuperar su dignidad en la primera oportunidad que se le presente, mientras que la democracia degradada envilece al pueblo, al mismo tiempo que lo oprime, le acostumbra a despreciar todo lo que antes respetaba y a emular lo que condenaba, cerrando todas las puertas a la regeneración y a la esperanza.
Los pueblos alemán e italiano supieron construir una democracia sobre las cenizas del nazismo y del fascismo, pero ¿cómo podrían construir un régimen justo para sustituir al que les gobierna hoy si ni siquiera son conscientes de la degeneración que padecen?
Bajo Franco, los españoles sabían que estaban oprimidos y, tras la muerte del dictador, el pueblo español que sobrevivió al franquismo supo reaccionar y construir lo que entonces creyó que iba a ser una democracia ciudadana, pero ¿podrá reaccionar del mismo modo la sociedad española actual? ¿Puede regenerarse el que ni siquiera es consciente de que está degenerado?
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel