En un país sin calidad democrática, infectado de partitocracia, mal gobierno, corrupción y cansado de imágenes y gestos que destilan obscenidad política, como la reciente cacería de muflones del ministro y el juez, los nuevos partidos "UPyD" y "Ciudadanos" representan un ejemplo, una esperanza y un refugio para los auténticos ciudadanos y para la gente honrada. La profunda depresión económica ha acelerado el descontento de los ciudadanos ante una clase política que es incapaz de hacer frente al problema y que con sus errrores y mal gobierno, está convirtiendo a España en una eficiente fábrica de parados y de pobres.
El olor que despide la política es cada día más insoportable y, en estas circunstancias, los demócratas españoles y la gente honrada que está cansada de las inmundicias del bipartidismo, contempla a los nuevos partidos políticos "UPyD" y "Ciudadanos" como la última ilusión y se aferran a ellos para poder creer que todavía hay sitio para la esperanza en este país de sinvergüenzas y pillos, muchos de ellos apalancados en el poder.
Hace una semana, unas dos mil personas en Barcelona y medio centenar en Madrid se concentraron, convocadas por "Ciudadanos", partido de la Ciudadanía, para exigir la dimisión del presidente de la Generalitat, José Montilla, por no cumplir la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a preguntar a los padres en qué lengua quieren que se escolarice a sus hijos. Albert Rivera, líder de "Ciudadanos", ha advertido que no se cansarán hasta que el bilingüismo "se haga realidad". También ha lamentado que el Partido Popular de Cataluña no secundara el acto.
Por su parte, Rosa Díez en su última intervención en Galicia volvio a ofrecer la frescura y limpieza de un nuevo partido transversal, laico y español, que dice lo mismo en las Vascongadas que en Madrid o que en Vigo, un partido no contaminado de miserias y corrupciones que defiende valores españoles y que persigue lo mismo que desean cientos de miles de auténticos demócratas: elecciones con listas abiertas, una nueva Ley Electoral, la liberación del chantaje que ejercen los nacionalistas, un nuevo sistema educativo, un pacto de Estado contra la crisis y la corrupción, el respeto a todas las lenguas, incluyendo la lengua común, perseguida en algunas autonomías, respeto a la libertad y a la Constitución y una reforma que convierta en racional el enorme y grueso Estado, con más del doble del pernonal que necesita cobrando cueldos del erario público, muchos de ellos sin nisiquiera trabajar.
Ante las elecciones gallegas y vascas de marzo, el panorama cada día está más claro: los fanáticos y los "hooligans" querrán más de lo mismo y seguirán votando a los corruptos partidos que han llevado a España hasta su lamentable situación actual, convirtiéndo al país en una eficiente fábrica de parados y pobres, mientras que los ciudadanos que desean una regeneración y un resurgir ético y democrático recurrirán al voto en blanco, a la abstención activa o al apoyo de partidos limpios y esperanzadores como "UPyD" y "Ciudadanos".
Sábado, 2 de junio
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel