España: el acoso a los heterodoxos
05.05.08 @ 17:39:47. Archivado en Gobierno Zapatero, Política, Democracia, Corrupción, Cultura, España
España siempre ha progresado gracias a sus heterodoxos, pero en la España actual, por vez primera desde los tiempos de Fernando VII, los heterodoxos son perseguidos y denigrados. Antes, la sociedad les reconocía el mérito de abrir brecha, de propiciar el avance o de anticiparse al futuro, pero ahora llama "fascistas" a los que no se someten y son críticos con el poder establecido. En la actual España aborregada no hay sitio para la disensión ni para las vanguardias.
Aquellos heterodoxos españoles que, en tiempos del general Franco, iban a Paris a comprar libros prohibidos en francés o en español, editados por Ruedo Ibérico, eran admirados por su osadía, por oponerse al poder, y gozaban de gran prestigio, pero los que hoy disienten, son despreciados por un sistema que sólo admira lo políticamente correcto, la mediocridad colectiva y los grandes rebaños de ciudadanos sometidos.
En su relación con los intelectuales y heterodoxos, la España actual se parece demasiado a la de Fernando VII, el rey felón, cuando los que querían acabar con el absolutirmo e importar las conquistas ciudadanas de la Revolución Francesa eran perseguidos y ejecutados.
La única gran deferencia entre la España de Fernando VII y la actual, en su relación con los intelectuales y heterodoxos, es que entonces se mataba a los disidentes, mientras que ahora son comprados o relegados. El Estado actual ha demostrado ser muy eficiente la relación con los intelectuales porque ha conseguido comprarr o asimilar a nueve de cada díez y sólo ha tenido que marginar o silenciar al restante.
¿Que está ocurriendo en este país para que sus intelectuales y pensadores sean sometidos o despreciados? ¿Por qué aceptamos sin rechistar esta cultura vulgar que impone la mediocridad y el sometimiento y castiga la crítica, el pensamiento libre y la disensión?
Algunos bastardos dicen que esto es fruto de la democracia, pero otros pensamos que esto es fruto, precisamente, de la falta de democracia.
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Pero precisamente al dictadura nihilista actual persigue el pensamiento, y por tanto sólo es admisible la vacuidad bovina que se quiere imponer en la sociedad. No otro fin persiguió la destrucción planificada del sistema educativo, y es el objetivo del doble pensamiento y la neolengua oficiales: hacer imposible la disidencia... sencillamente porque:
1 - No hay nada de lo que disentir. Sí, el poder ordena y espera ser obedecido, pero puede ordenar una cosa y la contraria, sucesiva o simultáneamente.
2 - La idea es que nadie sea capaz de hilvanar una cadena de pensamientos ni un discurso estructurado.
Así no hay disidencia. Ni condición humana
de aborregamientos y conformismos. Parece que la época y el movimiento que surgió en el 68, no es el reflejo de la actual sociedad. La nueva generación de jóvenes mileuristas, es el espejo donde observamos, la ausencia de lucha reivindicaciones y rebeldía cívica de exigencias y reclamaciones al poder. ¿ No será que la culpa la tenemos la generación que vivimos el 68, por haber conquistado nuestros posicionamientos y nada hemos dejado para las generaciones actuales ? Cada día desconozco más a las nuevas generaciones.
Y por cierto, la acumulación de ideales en una dirección puede ser ortodoxia... aunque otros lo llaman democracia.
Los regímenes no democráticos abominan de ellos por eso mismo, la sociedad evoluciona y el régimen pierde su razón de ser.
La conclusión parece clara, todo régimen que silencie a los heterodoxos no puede ser democrático.
Ser ultra de algo no es nada malo, si se lleva con respeto, sin violencia, y sin hacer daño, ni molestar a los demás.
Esos jueces del dedo fácil para acusar, y esas palmas de las manos, en posición de fácil aplauso, o petitoria, dejan mucho que desear.
De acuerdo. Muchos de los heterodoxos que iban a París a comprar libros de izquierda en tiempos de Franco y que después, cuando el dictador murió tranquilo en la cama, ellos se hicieron políticos, eran de ultraderecha. Ahora, cuando esos heterodoxos han dejado de serlo y se han hecho conservadores de sus propios privilegios, nos damos perfectamente cuenta de lo que eran.
¿OK?
Un saludo.
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Francisco Rubiales
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