BUENA MUERTE
27.02.08 @ 16:48:09. Archivado en Educación, Religión, Democracia, Cultura
Lo del hospital “Severo Ochoa” de Madrid ha vuelto a poner sobre el tapete el problema de eso que llaman “la eutanasia activa”, es decir, la aceleración de la muerte de una persona que sufre de una enfermedad incurable. Se propone como medida humanitaria para evitar sufrimientos innecesarios, pero, todavía, la proposición no está amparada por las leyes; la Iglesia Católica la condena como asesinato, aunque acepta el empleo de drogas para aliviar el sufrimiento, aun cuando éstas tengan el efecto indirecto y secundario de acortar la vida del paciente.
El terreno es resbaladizo y se ha politizado. Inmediatamente, unos partidos se han inclinado para defender “el derecho” a una “muerte digna” y, en consecuencia, defender a los médicos que la practican. Pero otros no aceptan permitir que nadie se abrogue la propiedad de la vida de los demás, porque quitar la vida a una persona sigue constituyendo un delito criminal llamado homicidio, y provocarse la muerte a sí mismo sigue siendo otro delito denominado suicidio.
Habrá que esperar a que los expertos se pongan de acuerdo, despoliticen la cuestión y encuentren un camino despejado para todos, médicos y moralistas. A los periodistas nos toca dar fe de lo que está pasando y, a los ciudadanos de a pie, aportar la opinión de lo que nos inspira el sentido común. Y no es poco, porque la dialéctica de unos y otros no hacen sino acumular niebla al problema más serio con el que todos, inevitablemente, nos tenemos que encontrar.
La muerte, como la vida, son los dos acontecimientos más importantes de la persona humana, porque éste es el gran problema y la única cuestión, como diría William Shakespeare, “ser o no ser”. Los que se constituyen en administradores de la vida de los demás y de la de sí mismo, como hizo Hitler y han hecho los dictadores, se convierten en totalitaristas y absolutistas, porque toda cuestión y hasta la vida propia y la de los demás quedan subordinadas al dictador o al partido único, constituyéndose en dueños de las propias personas. Por eso, nacer y morir son los dos hechos más importantes.
Desgraciadamente, parece que en la actualidad esto no se valora. Cada día nos levantamos con la lista de miles de muertes que determinan los lapidadores de la vida humana en todo el mundo. Son los que quieren administrar la vida a su modo y manera, tanto al nacer como al morir, como si fueran dueños de ella. Y se atreven a convencer a atemorizados ancianos y ancianas, debilitados por la enfermedad, de que lo digno es quitarse la vida. Basta con que esperemos un poquito para que salgamos de la paranoia. Basta con que seamos humildes y dejemos que la vida llegue de forma natural.
Lo de la dignidad como colofón de la existencia es una ostentación vanidosa que nos deja en ridículo, porque acaba en el mismo instante de dar el último suspiro. Es como un orgullo para después de la muerte. Aunque vengan a decirnos que la muerte no es otra cosa que “una noche sin fin”, no nos podrán hacer creer que ese final vendrá henchido de felicidad. Para Sócrates, “no hay nada menos terrible que la muerte, porque pronto despejaremos esa incógnita angustiosa.” Y, para San Pablo, “la muerte es la enemiga de Dios, que es la Vida.”
JUAN LEIVA
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horabuena, de haberse podido probar esa
práctica en el aludido hospital. Pienso
que el individuo está en su perfecto de-
recho en decidír, en un momento de su vi
da, enfermo ó sano, si desea mal vivír
en este nauseabundo mundo, ó dejarlo. La
cuestión aquí está, de haber sido proba-
do el caso, si los pacientes fueron con-
sultados, ó simplemente privados forzada
mente de sus derechos. Hay una vasta di-
ferencia entre obeceder deseos ó forzar
una indeseada situación. La Sra. Aguirre
tomó una rápida, acertada decisión, de la que no debe de reprocharse, avergon-
zarse ó disclparse. Los políticos son un
amparo del ciudadano democrático, los jueces..."son otra cosa"
Desean que sus seres queridos en el proceso de sufrimiento por una enfermedad incurable o sin posibilidad de recuperación dejen de existir, que mueran, por eximirlos de sentir los dolores inherentes a su patología y con ello "terminar con los propios" de ver sufrir a su ser querido.
Esto, es en realidad, un egoismo de pura cepa.
¡Ah! se me olvidaba, Galicia gobierno bi-partito, socialista y nazionalista.
He sufrido intensos dolores a lo largo de mi vida. Que yo recuerde, el primero verdaderamente serio se produjo cuando me fracturé un brazo con 24 años. Más tarde con 29 fui operado de hemorroides y las pasé verdaderamente canutas. A los 30 sufrí un cólico nefrítico y los dolores que padecí fueron de antología. El año pasado cumplidos los sesenta, me operaron de la próstata con lásser verde que es el método menos doloroso; aún así les manifiesto que fueron espantosos, primero los síntomas de retención de orina por la hipertrofia y después las molestias derivadas de la operación. Tras la operación, la rehabilitación fue un verdadero tormento.
Pues bien, a pesar de tan terribles sufrimientos, en ningún momento quise morirme.
Más aún, en lo más agudo de mi penar, lamentaba y temía que aquéllos dolores terminaran conmigo.
Nadie es quien para decidir cuando deben terminar los padecimientos de una persona si con esa decisión termina también con su vida.
Permítaseme una especie de reflexión: “La vida tienen que ser también alguna enfermedad incurable porque termina con la muerte”. Por lo tanto deberemos dejar decidir a la metamorfosis de la vida, que su natural proceso sea el que arbitre en qué instante un ser humano tiene que morir.
He leido un articulo en la prensa alemana sobre este tema en el avion durante un viaje y no recuerdo bien el nombre del periodico. Creo que era el semanario "Der Spiegel". Intentare buscar el articulo para facilitarle el enlace.
En el mismo articulo, titulado "La trampa holandesa", citan un caso espeluznante, desconocido en España.
En las ultimas elecciones legislativas
en Holanda se presento un partido que
postulaba la legalizacion de la pedofilia y de la zoofilia.
Afortunadamente, este partido no ha conseguido ni un solo escaño y ha sido disuelto, pero ha provocado un escandalo
y ha impulsado el actual debate en Holanda sobre los limites del "progreso"
y la necesidad de revocar algunas "leyes
progresistas" que solo han agravado los problemas existentes.
Un saludo
Nada de copiar y pegar. Voto en Blanco es un blog que acoge con gusto y honra a colaboradores de calidad, como Camilo Valverde, Rubén, Ángel Saenz y, ahora, Juan Leiva, entre otros menos habituales. Sus artículos aparecen en este blog firmados por el autor.
Un cordial saludo y gracias por leer Voto en Blanco.
F. Rubiales
Sobre Leganés no olvidemos que los hechos no han sido nunca negados, que el informe de mala praxis del Colegio de Médicos no ha sido ni siquiera impugnado y que, sobre todo, los que ahora dan alaridos "reivindicando" a Sendero Luminoso (así los llamaban ya bastante antes del escándalo) son precisamente los que defienden la eutanasia. Por algo será
Actualmente, las autoridades holandesas
con el primer ministro Jan Peter Balkenende incluido, reconocen abiertamente que mas de 30% de los casos de eutanasia presentan serias irregularidades.
En Holanda, cada vez mas personas mayores se van al extranjero (sobretodo
a la vecina Alemania) para pasar los ultimos años de sus vidas lejos de su pais donde temen ser victimas de una eutanasia fraudulenta por motivos de herencia.
En la sociedad holandesa se desarrolla
un intenso debate que contempla la posibilidad de revocar la ley que legaliza a la eutanasia.
Un saludo
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Francisco Rubiales
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