Lo del hospital “Severo Ochoa” de Madrid ha vuelto a poner sobre el tapete el problema de eso que llaman “la eutanasia activa”, es decir, la aceleración de la muerte de una persona que sufre de una enfermedad incurable. Se propone como medida humanitaria para evitar sufrimientos innecesarios, pero, todavía, la proposición no está amparada por las leyes; la Iglesia Católica la condena como asesinato, aunque acepta el empleo de drogas para aliviar el sufrimiento, aun cuando éstas tengan el efecto indirecto y secundario de acortar la vida del paciente.
El terreno es resbaladizo y se ha politizado. Inmediatamente, unos partidos se han inclinado para defender “el derecho” a una “muerte digna” y, en consecuencia, defender a los médicos que la practican. Pero otros no aceptan permitir que nadie se abrogue la propiedad de la vida de los demás, porque quitar la vida a una persona sigue constituyendo un delito criminal llamado homicidio, y provocarse la muerte a sí mismo sigue siendo otro delito denominado suicidio.
Habrá que esperar a que los expertos se pongan de acuerdo, despoliticen la cuestión y encuentren un camino despejado para todos, médicos y moralistas. A los periodistas nos toca dar fe de lo que está pasando y, a los ciudadanos de a pie, aportar la opinión de lo que nos inspira el sentido común. Y no es poco, porque la dialéctica de unos y otros no hacen sino acumular niebla al problema más serio con el que todos, inevitablemente, nos tenemos que encontrar.
La muerte, como la vida, son los dos acontecimientos más importantes de la persona humana, porque éste es el gran problema y la única cuestión, como diría William Shakespeare, “ser o no ser”. Los que se constituyen en administradores de la vida de los demás y de la de sí mismo, como hizo Hitler y han hecho los dictadores, se convierten en totalitaristas y absolutistas, porque toda cuestión y hasta la vida propia y la de los demás quedan subordinadas al dictador o al partido único, constituyéndose en dueños de las propias personas. Por eso, nacer y morir son los dos hechos más importantes.
Desgraciadamente, parece que en la actualidad esto no se valora. Cada día nos levantamos con la lista de miles de muertes que determinan los lapidadores de la vida humana en todo el mundo. Son los que quieren administrar la vida a su modo y manera, tanto al nacer como al morir, como si fueran dueños de ella. Y se atreven a convencer a atemorizados ancianos y ancianas, debilitados por la enfermedad, de que lo digno es quitarse la vida. Basta con que esperemos un poquito para que salgamos de la paranoia. Basta con que seamos humildes y dejemos que la vida llegue de forma natural.
Lo de la dignidad como colofón de la existencia es una ostentación vanidosa que nos deja en ridículo, porque acaba en el mismo instante de dar el último suspiro. Es como un orgullo para después de la muerte. Aunque vengan a decirnos que la muerte no es otra cosa que “una noche sin fin”, no nos podrán hacer creer que ese final vendrá henchido de felicidad. Para Sócrates, “no hay nada menos terrible que la muerte, porque pronto despejaremos esa incógnita angustiosa.” Y, para San Pablo, “la muerte es la enemiga de Dios, que es la Vida.”
JUAN LEIVA
Una cosa es el ensañamiento terapeútico con un paciente terminal o que un enfermo rechace un tratamiento por considerar que no quiere alargar su vida a cambio de pasarla metido en un hospital la mayor parte de ella, y otra cosa muy diferente es la llamada eutanasia que no es más que el auxilio al suicidio en caso de que lo pida el enfermo o el asesinato si es sin el consentimiento del enfermo... Legalizar la eutanasia es empezar a ver a los médicos como posibles matarifes, sobre todo cuando el paciente es ya anciano. He vivido en mi familia la experiencia de que los médicos nos han dado la opción de "dormir" a mi suegra con una pulmonñia doble o meterla en la UVI con respiración artificial (los médicos decían que era muy mayor, 83 años, y la estadística dice que no salen adelante). Estuvo en la UVI 10 días y venció a la bacteria. Hoy está mejor que antes, con más ganas de vivir que nunca y feliz rodeada de los suyos...
Los adeptos a la eutanasia están de en-
horabuena, de haberse podido probar esa
práctica en el aludido hospital. Pienso
que el individuo está en su perfecto de-
recho en decidír, en un momento de su vi
da, enfermo ó sano, si desea mal vivír
en este nauseabundo mundo, ó dejarlo. La
cuestión aquí está, de haber sido proba-
do el caso, si los pacientes fueron con-
sultados, ó simplemente privados forzada
mente de sus derechos. Hay una vasta di-
ferencia entre obeceder deseos ó forzar
una indeseada situación. La Sra. Aguirre
tomó una rápida, acertada decisión, de la que no debe de reprocharse, avergon-
zarse ó disclparse. Los políticos son un
amparo del ciudadano democrático, los jueces..."son otra cosa"
Los partidarios de la eutanasia o de la "muerte digna" en realidad, son unos egoistas de tomo y lomo.
Desean que sus seres queridos en el proceso de sufrimiento por una enfermedad incurable o sin posibilidad de recuperación dejen de existir, que mueran, por eximirlos de sentir los dolores inherentes a su patología y con ello "terminar con los propios" de ver sufrir a su ser querido.
Esto, es en realidad, un egoismo de pura cepa.
En Madrid, emplean al doctor muerte para aplicar el "paso" final sin vuelta a tras, pero en Galicia, ni eso basta con que pidas cita para un cardiologo, alergologo u otro cualquiera, y con la demora que tenemos, tus parientes les llevaran a los susodichos galenos el informe del forense, y asi dejan de cobrar los jubilados y de paso ya no tienen que darles las medicinas gratis. Gracias Touriño.
¡Ah! se me olvidaba, Galicia gobierno bi-partito, socialista y nazionalista.
Sr. Rubiales, me agrada su explicación y más aún ver como en su último comentario indica que las ideas que expone tienen determinadas fuentes... Eso es lo habitual cuando alguien usa otro material. Pero convendrá conmigo en que no siempre lo hace; en un artículo anterior sobre el debate entre Hillary Clinton y Barack Obama copió literalmente (menos la introducción) un artículo de Clarín sin hacer ni una sola referencia a su fuente.
Creo que hay tan poca dignidad en una vida alargada artificialmente, dentro de un proceso irreversible, como en el hecho de que un médico se sienta investido de la autoridad suficiente como para terminar con un enfermo sin permiso de este ni de sus familiares y con la premura del estudio del caso que ofrece un servicio de urgencias. Es curioso como los progres creen que pueden terminar a placer con la vida de los demás, ya sean enfermos, ya sean criaturas de ocho meses. Defender estos comportamientos es una vileza de tal calibre que solo cabe esperar del dogmatismo sectario y fanático de una izquierda que se cree en posesión de la verdad absoluta.
1/2
He sufrido intensos dolores a lo largo de mi vida. Que yo recuerde, el primero verdaderamente serio se produjo cuando me fracturé un brazo con 24 años. Más tarde con 29 fui operado de hemorroides y las pasé verdaderamente canutas. A los 30 sufrí un cólico nefrítico y los dolores que padecí fueron de antología. El año pasado cumplidos los sesenta, me operaron de la próstata con lásser verde que es el método menos doloroso; aún así les manifiesto que fueron espantosos, primero los síntomas de retención de orina por la hipertrofia y después las molestias derivadas de la operación. Tras la operación, la rehabilitación fue un verdadero tormento.
Pues bien, a pesar de tan terribles sufrimientos, en ningún momento quise morirme.
2/2
Más aún, en lo más agudo de mi penar, lamentaba y temía que aquéllos dolores terminaran conmigo.
Nadie es quien para decidir cuando deben terminar los padecimientos de una persona si con esa decisión termina también con su vida.
Permítaseme una especie de reflexión: “La vida tienen que ser también alguna enfermedad incurable porque termina con la muerte”. Por lo tanto deberemos dejar decidir a la metamorfosis de la vida, que su natural proceso sea el que arbitre en qué instante un ser humano tiene que morir.
Elphin 27.02.08 / 19:45
He leido un articulo en la prensa alemana sobre este tema en el avion durante un viaje y no recuerdo bien el nombre del periodico. Creo que era el semanario "Der Spiegel". Intentare buscar el articulo para facilitarle el enlace.
En el mismo articulo, titulado "La trampa holandesa", citan un caso espeluznante, desconocido en España.
En las ultimas elecciones legislativas
en Holanda se presento un partido que
postulaba la legalizacion de la pedofilia y de la zoofilia.
Afortunadamente, este partido no ha conseguido ni un solo escaño y ha sido disuelto, pero ha provocado un escandalo
y ha impulsado el actual debate en Holanda sobre los limites del "progreso"
y la necesidad de revocar algunas "leyes
progresistas" que solo han agravado los problemas existentes.
Un saludo
Cosas curiosas:
Nada de copiar y pegar. Voto en Blanco es un blog que acoge con gusto y honra a colaboradores de calidad, como Camilo Valverde, Rubén, Ángel Saenz y, ahora, Juan Leiva, entre otros menos habituales. Sus artículos aparecen en este blog firmados por el autor.
Un cordial saludo y gracias por leer Voto en Blanco.
F. Rubiales
El artículo plantea el verdadero problema de la eutanasia, que no es que reconozca un derecho a morir -a fin de cuentas un suicidio frustrado jamás ha estado penado en nuestro Derecho-, sino que instaura el derecho a MATAR. Muy interesante la aportación de Apátrida sobre Holanda (agradecería un enlace a alguna fuente).
Sobre Leganés no olvidemos que los hechos no han sido nunca negados, que el informe de mala praxis del Colegio de Médicos no ha sido ni siquiera impugnado y que, sobre todo, los que ahora dan alaridos "reivindicando" a Sendero Luminoso (así los llamaban ya bastante antes del escándalo) son precisamente los que defienden la eutanasia. Por algo será
Como es sabido, Holanda ha sido el primer pais europeo en legalizar la eutanasia.
Actualmente, las autoridades holandesas
con el primer ministro Jan Peter Balkenende incluido, reconocen abiertamente que mas de 30% de los casos de eutanasia presentan serias irregularidades.
En Holanda, cada vez mas personas mayores se van al extranjero (sobretodo
a la vecina Alemania) para pasar los ultimos años de sus vidas lejos de su pais donde temen ser victimas de una eutanasia fraudulenta por motivos de herencia.
En la sociedad holandesa se desarrolla
un intenso debate que contempla la posibilidad de revocar la ley que legaliza a la eutanasia.
Un saludo
No acabo de entender bien lo que hace el Sr. Rubiales. Toda esta entrada es efectivamente de Juan Leiva y se ha publicado integramente en otro sitio hace una semana casi (Jueves 21 de Febrero)¿No merecería la pena indicar que todo esto es de otro autor, que ha sido publicado en otro sitio, y que se reproduce entero aquí para darle mayor difusión? Algo así como: "Por su interés reproduzco el siguiente artículo que....." Pero copiar y pegar sin más...
Sábado, 4 de julio
Manuel Molares do Val
Vilagarcía na Rede
José Luis Palomera Ruiz
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Jesús Montesinos