BUENA MUERTE
27.02.08 @ 16:48:09. Archivado en Educación, Religión, Democracia, Cultura
Lo del hospital “Severo Ochoa” de Madrid ha vuelto a poner sobre el tapete el problema de eso que llaman “la eutanasia activa”, es decir, la aceleración de la muerte de una persona que sufre de una enfermedad incurable. Se propone como medida humanitaria para evitar sufrimientos innecesarios, pero, todavía, la proposición no está amparada por las leyes; la Iglesia Católica la condena como asesinato, aunque acepta el empleo de drogas para aliviar el sufrimiento, aun cuando éstas tengan el efecto indirecto y secundario de acortar la vida del paciente.
El terreno es resbaladizo y se ha politizado. Inmediatamente, unos partidos se han inclinado para defender “el derecho” a una “muerte digna” y, en consecuencia, defender a los médicos que la practican. Pero otros no aceptan permitir que nadie se abrogue la propiedad de la vida de los demás, porque quitar la vida a una persona sigue constituyendo un delito criminal llamado homicidio, y provocarse la muerte a sí mismo sigue siendo otro delito denominado suicidio.
Habrá que esperar a que los expertos se pongan de acuerdo, despoliticen la cuestión y encuentren un camino despejado para todos, médicos y moralistas. A los periodistas nos toca dar fe de lo que está pasando y, a los ciudadanos de a pie, aportar la opinión de lo que nos inspira el sentido común. Y no es poco, porque la dialéctica de unos y otros no hacen sino acumular niebla al problema más serio con el que todos, inevitablemente, nos tenemos que encontrar.
Francisco Rubiales
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