Elecciones 2008: el ciudadano ha muerto, ¡Vivan los políticos!
13.02.08 @ 16:00:46. Archivado en Gobierno Zapatero, Partido Popular, Política, Democracia, Corrupción, Ideología
Cuando se analiza la actual precampaña, rastrera, descarada y de baja estirpe intelectual, lo primero que se descubre es que el ciudadano, transformado en mercancía y en subasta, ha muerto y que la política es ya un ámbito exclusivo del político profesional, nuevo señor y amo de esta cultura falsamente democrática.
En Cataluña, hace dos años, ni siquiera el 2 por ciento de lo catalanes querían un nuevo Estatuto. Ocurrió entonces que, con la valiosa complicidad (o quizás con el liderazgo) del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el 90 por ciento de la clase política se confabuló para sacar adelante un nuevo Estatuto, hasta lograr su aprobación, a pesar de la vergüenza que representó el que apenas un tercio del electorado lo apoyara en referéndum.
Lo ocurrido en Cataluña, junto con otros cientos de detalles dudosamente democráticos, como el actual reparto de dinero público por los políticos para ganar votos en vísperas de las elecciones, son pruebas contundentes de que el ciudadano está siendo exterminado en España y que una democracia sin ciudadanos es un sólo gallinero para políticos profesionales.
En Andalucía, no existía demanda alguna de un nuevo Estatuto. Es más, ante el espectáculo catalán, los andaluces rechazaban la idea. Pero he aquí que el todopoderoso PSOE decide parir un nuevo Estatuto Andaluz y, sin oposición alguna por parte de una ciudadanía cobarde y anulada, lo saca adelante, con el incomprensible apoyo del Partido Popular, sin conseguir que ni siquiera un tercio de los electores le dieran su visto bueno en el referéndum.
Sin analizar la grave sospecha de inconstitucionalidad de ambos estatutos, que reducen la españolidad de Cataluña y Andalucía, pero incrementan el poder de sus castas políticas, sustituyendo el centralismo de Madrid por sendos centralismos de hierro con sedes en Barcelona y Sevilla, lo importante de ambos ejemplos es que los políticos impusieron su voluntad al pueblo para satisfacer sus intereses, ambiciones y ansias de poder.
En el País Vasco pasan cosas similares: el PSOE dio un giro de 180 grados a su tradicional política antiterrorista y optó, ante la sorpresa de los ciudadanos y hasta de su propia militancia, por pactar con ETA, por aflojar el dogal que asfixiaba al terrorismo y por hacer concesiones a los pistoleros que repugnan a los ciudadanos, sin temblarle el pulso a la hora de perpetrar, desde el poder democrático, políticas que desprecian y subyugan a la voluntad popular, valor supremo en democracia.
¿Qué está pasando en la democracia española?
Muy sencillo, los políticos españoles, desde su concepción oligárquica de la democracia, han perdido el miedo al ciudadano y se creen con derecho a gobernar en contra de la opinión pública. Hoy publica la prensa un ejemplo palpable de descaro y despilfarro obsceno, perpetrado en vísperas de las elecciones: el ministro de Justicia, Fernández Bermejo, acaba de gastar 250.000 euros del erario público en hacer más confortable un piso de lujo, en pleno sentro de Madrid, que ya había sido reformado recientemente.
Si es cierto lo que afirma aquel sabio principio de que "cuando los ciudadanos temen al gobierno, existe la tiranía y cuando es el gobierno el que teme a los ciudadanos, existe la democracia", está claro que en España la democracia ha desaparecido de la escena.
Zapatero ha hecho, una y otra vez, lo mismo que hizo Aznar cuando, en contra de la voluntad popular, implicó a España en la Guerra de Irak. Algunos dicen que aquella traición a la voluntad ciudadana, sagrada en democracia, le costó el poder a los populares, pero no debe ser así cuando Zapatero también ha abrazado la herejía democrática de gobernar en contra de lo opinión popular.
La política oficial española llama a ese estilo de gobierno que legisla y ordena contra la voluntad popular "Política con mayúsculas", cuando debería llamarle por su verdadero nombre: oligocracia de partidos.
La oligocracia de partidos es un tipo gobierno que elimina todos los contrapesos y cautelas que la democracia ideó para limitar el poder de los gobernantes y para mantener el equilibrio social: la división y la independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, arrasada por los partidos políticos, la prensa independiente y libre, casi plenamente erradicada de España tras las alianzas entre empresas periodísticas y poder, la libertad y conciencia de los representantes ciudadanos en el Parlamento (férreamente sometida ahora a los partidos) y la existencia de una sociedad civil fuerte, que en España, acosada por el poder político, se encuentra en estado de coma.
Algunos dicen que la causa de este desastre democrático es que los socialistas, contaminados hasta la médula de un concepto del poder que fue y sigue siendo leninista, han asesinado a Montesquieu porque digieren mal la separación de poderes y la soberanía del pueblo. ¿Alguien ha olvidado que hace dos década Alfonso Guerra ya declaró la muerte de Montesquieu?.
Pero el problema es que aquí en España, a juzgar por los comportamientos de los distintos gobierno, han caído en el leninismo también los políticos de la derecha, con idéntica intensidad, aunque tal vez con menos descaro.
Lo único cierto que emana de una observación científica es que en España la política se ha degradado hasta extremos inquietantes y se ha convertido en el arte de la manipulación de las masas.
Si alguien lo duda, que pregunte al amigo socialista que tengan ¿Qué es la democracia? Se quedará de piedra cuando escuche que "democracia es el gobierno de la mayoría", sin agregar nada más, ni siquiera un matiz, una aberración intrínseca del sistema que se cree y se dice desde la izquierda sin que a nadie le tiemble la voz ni se le convulsione el alma.
Somos pocos lo que todavía tenemos claro que la democracia es el gobierno del pueblo, como su nombre indica, y que ser demócratas no consiste en ejercer la dictadura desde el poder porque se han ganado unas elecciones. Eso es simplemente una oligarquía que ha alcanzado el poder mediante elecciones. La democracia es mucho más de lo cree que es esa panda de hooligans y descerebrados que sostienen la degradación política española. La democracia es el imperio de la ley comúnmente aceptada, el supremo respeto a la voluntad popular y una cultura que respeta a las minorías y salvaguarda la convivencia en paz y armonía.
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Transformado en el Nuevo Continente en un espacio sin fronteras, donde el derecho de los trabajadores no está garantizado, nada más que bajo el amparo de la supuesta influencia social de agentes sindicales, que es humo (Pues están vendidos a las subvenciones del Estado y al chollo de los liberados, y sus negocios con los cursos de formación), lo siguiente en venir será el carné electrónico que, dará paso al cabo de 5 ó 6 años, al chip intradérmico.
El dinero, tal como lo conocemos hoy desaparecerá y, el que no tenga el chip famoso como las gallinitas llevan la anilla de su corral, no tendrá asistencia médica ni podrá comprar nada.
El Mundo feliz de la vieja Europa, ahora en manos de la Corporación Bildelberg, está servido en bandeja de plat...
Creo que manipulaciones aparte ¡allá aquel que se preste a ser manipulado!, los partidos políticos necesitan un cambio de concepción pues efectivamente se han convertido (TODOS) en empresas de trabajo temporal, curiosamente "para toda la vida laboral" bien en el poder bien en la oposición. Yo apuesto por ello, pero también reconozco que a fecha de hoy ES IMPOSIBLE CUALQUIER CAMBIO.
Saludos cordiales.
Y no es necesario que el mundo esté lleno de imbéciles para que haya manipulación. La Historia está llena de ejemplos en los que los pueblos más cultos han sido conducidos a la brutalidad fácilmente. Y de que es mucho más fácil manipular a una masa de un millón que a un sólo ciudadano aislado.
Si no te preoupan los valores de un político ni su compromiso con ellos ¿cómo los eliges al votar (antes de controlarlos y echarlos hay que elegirlos)?
lo que leo entre lines (con muy buena gramatica, sintaxis, y demas zarandajas) es que los ciudadanos son tan imbeciles que cualquier sinverguenza les puede manipular. Por lo tanto, propones tu, todo hay que dejarlo a la buena voluntad del politico de turno.
Sigo pensando que es una chorrada, y de las mayores que he leido por estos lares. Casi por definicion, y por este orden, un politico busca (i) poder personal, (ii) dar poder al partido que en el que milita, (iii) perpetuar dichos poderes .... en algun punto muy por debajo viene lo de "mejorar el nivel de vida de los ciudadanos".
Lo siento, aunque la mayoria de nosotros seamos medio tontos, prefiero controlar los partidos politicos a esperar su "buena voluntad" (inexistente).
De lo contrario no pasarás de soltar una rabieta a quien, curiosamente, no defiende nada contrario a lo que pareces querer
Saludos
Una de dos, o defiendes una democracia directa, lo cual es realmente ingenuo, o limitas la democracia al acto de votar, donde sí deciden los ciudadanos. Presumo que es esto último, así que no está de más repetirte que ese momento es fácilmente manipulable, como vimos tras el 11-M y veremos el 9-M, sin una decidida defensa de los valores ideológicos y personales que deben buscarse en el dirigente, con tanta o más urgencia que su competencia.
Obviando las incoherencias, la horrenda sintaxis y la ortografía, digamos, exótica de tu post, sí que coincido en ideas que yo mismo suelo defender aquí, como es la de las listas abiertas (unidas a circunscripciones pequeñas, que elijan 1 representante, si es posible). Pero nada de eso sirve para nada si no te paras a reflexionar en qué consisten el sistema democrático y sus primos el Estado de Derecho, la economía de libre mercado y el principio de subsidiariedad. De lo contrario no pasarás de soltar una rabieta a quien, c...
vaya panda de chorradas, coleguita.
Mira, te lo explico: lo que pasa en Espanya es que los partidos politicos controlan los 4 poderes del Estado. Ademas tienen listas cerradas, asi que, en la practica, vivimos en un sistema despotico que puedes llamar Partocracia.
La solucion, que tu pareces obviar por alguna razon desconocida, es que la Partocracia desapareceria (o se reduciria drasticamente) simplemente poniendo listas abiertas.
Lo de que "los dirigentes tienen que mantener sus valores" es una imbecilidad monumental. En Democracia los CIUDADANOS JUZGAN, no los mismos politicos.
Te enteras ahora? Joer con esta gente no me extranya que el sistema corrupto que tenemos se perpetue.
Así que, creo, lo que caracteriza a un sistema democrático, como no es el nuestro, es el compromiso del gobernante con sus principios declarados, la coherencia con los mismos, y desde luego la preservación de los contrapesos necsarios, desde la independencia del poder Judicial a las libertades individuales.
Sin utopías ni idealismos: somos personas con intereses a menudo contrapuestos. Y el principio y error de los peores totalitarismos es querer encajar la naturaleza humana en moldes imaginados como ideales
Saludos
Segundo: cuidado con idealizar en demasía la democracia, sobre todo cuando hablamos de funciones ejecutivas. La democracia directa es tan utópica como el más delirante falansterio. Y uno de los defectos más criticables de un gobernante es el gobernar a golpe de encuesta.
En la práctica, eso nos lleva a recordar que nuestra democracia es representativa, y que prohíbe expresamente, no por capricho, el mandato imperativo. Lo que se debe exigir al político es una coherencia, ideológica y vital. El político ideal no debería nunca sorprender a nadie. Para eso se hacen, en teoría, esos papelitos que nadie lee y que se llaman programas electorales.
Esto es mucho más evidente en el Gobierno que en el Legislativo, y viene a cuenta de la famosa coletilla de Aznar y la Guerra de Irak: lo que nadie puede decir jamás es que, ante una situación imprevista, Aznar actuara de una forma no coherente con sus principios declarados. ALgo que, precisamente, lo coloca en las (¿o es l...
Lo más peligroso: no estamos ante una tiranía "clásica", como la de un Luis XIV o una satrapía oriental, en la que el dirigente oprime a un pueblo que sufre impotente y tiene conciencia de ello. sino ante una tiranía "orwelliana", que moldea la conciencia del individuo para que acepte, desde lo más hondo de su ser, que si en algún momento discrepa del poder, la culpa es suya y disciplinadamente se reprograma él solito. El 9-M hay elecciones, e incluso si el PSOE no es el partido más votado, es evidente que el bloque totalitario va a sumar muchos más votos, aunque esté por ver cómo se apaña después.
(sigo)
la sociedad civil no tiene mas remedio
que exterminar a la clase politica existente y sustituirla por los nuevos gestores de los asuntos publicos?
No es un pregunta retorica.
Un saludo
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Francisco Rubiales
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