Inspirado en las notas enviadas por nuestro corresponsal en Washington y en un brillante artículo publicado por el periodista italiano Christian Rocca, a las que agrego mi análisis, redacto un artículo sobre el interesante y extraño caso del candidato demócrata Barak Obama, en Estados Unidos.
Obama es un fenómeno que empieza a inquietar en Estados Unidos. Cuando habla, la gente se abraza, llora y se desmaya. Su verbo es poder y vida y los que lo escuchan esperan que de un momento a otro levite y se revele como alguien cercano a la divinidad. No exagero en modo alguno y sostengo que el fenómeno Obama es mucho más importante de lo que todos creemos. Si no lo creen, pregunten a Hillary Clinton. Ella no puede entender cómo su candidatura, bien engrasada y armada con toda la artillería del partido, está siendo arrasada por el extraño senador negro.
Obama es un político diferente a todo lo conocido que, en lugar de convencer a los electores para que le voten, los recluta para su causa, que es el gran cambio de la nación más poderosa del planeta. La gente está sorprendida por lo que ocurre en su entorno: muchos de sus simpatizantes se transforman en "discípulos". Parece liderar más una revolución que una campaña electoral. Der Spiegel le llama "El Mesías", el Weekly Standard lo define como "San Obama", refiriéndose a la veneración que despierta entre sus seguidores, mientras que otros medios lo retratan con aureola o se preguntan de dónde procede su insólita capacidad para conmover a la audiencia. Para los observadores más fríos e incrédulos, la campaña de Obama, por su sorprendente capacidad de derrotar a la impresionante máquina bélica clintoniana, es la mejor de la historia moderna americana.
Lo del hospital “Severo Ochoa” de Madrid ha vuelto a poner sobre el tapete el problema de eso que llaman “la eutanasia activa”, es decir, la aceleración de la muerte de una persona que sufre de una enfermedad incurable. Se propone como medida humanitaria para evitar sufrimientos innecesarios, pero, todavía, la proposición no está amparada por las leyes; la Iglesia Católica la condena como asesinato, aunque acepta el empleo de drogas para aliviar el sufrimiento, aun cuando éstas tengan el efecto indirecto y secundario de acortar la vida del paciente.
El terreno es resbaladizo y se ha politizado. Inmediatamente, unos partidos se han inclinado para defender “el derecho” a una “muerte digna” y, en consecuencia, defender a los médicos que la practican. Pero otros no aceptan permitir que nadie se abrogue la propiedad de la vida de los demás, porque quitar la vida a una persona sigue constituyendo un delito criminal llamado homicidio, y provocarse la muerte a sí mismo sigue siendo otro delito denominado suicidio.
Habrá que esperar a que los expertos se pongan de acuerdo, despoliticen la cuestión y encuentren un camino despejado para todos, médicos y moralistas. A los periodistas nos toca dar fe de lo que está pasando y, a los ciudadanos de a pie, aportar la opinión de lo que nos inspira el sentido común. Y no es poco, porque la dialéctica de unos y otros no hacen sino acumular niebla al problema más serio con el que todos, inevitablemente, nos tenemos que encontrar.

Para los demócratas españoles, el verdadero desafío en estas elecciones no es otro que echar a los nacionalistas del poder. El nacionalismo es hoy el peor enemigo de la convivencia y la democracia en España, tanto o más que la corrupción, que la degradación del sistema, que el poder excesivo que han acumulado los partidos políticos y sus castas y élites profesionales.
Partidos políticos como Ciudadanos y UPyD, encarnación de los más nobles y regeneradores sentimientos de la sociedad española, deben su éxito inicial a su crítica feroz y valiente al nacionalismo y a su llamamiento a los ciudadanos para que pongan freno a los abusos y ambiciones de ese nacionalismo que, de la mano de los socialistas, está envenenando la convivencia y la democracia. Rosa Díez lo ha dicho con claridad meridiana: “La gente está harta de que, gane quien gane, siempre manden los nacionalistas”.
Los nacionalismos vasco y catalán, al que ahora se agrega el ridículo nacionalismo gallego, son verdaderos fascismos, aunque camuflen sus ideas, y son también la más fea plaga del país y su mayor amenaza.
El socialista histórico Alfonso Lazo Díaz conserva la libertad y la decencia, lo que constituye una esperanza para el socialismo y para España. Catedrático de Historia Universal de la Universidad de Sevilla hasta su jubilación, Lazo impartió clases de historia a Alfonso Guerra, a Juan Carlos Rodríguez Ibarra y a muchos otros, en las décadas de los sesenta y setenta. Fue diputado del PSOE en el Congreso (1977-1996), líder del socialismo sevillano y portavoz socialista en materia universitaria. Por su interés, reproducimos el artículo "El peor", que publicó en El Mundo de Andalucía el pasado 22 de febrero:
"José Luis Rodríguez Zapatero es el peor gobernante habido en España desde que murió Franco; el único capaz de colocar como objetivo de su política la ruptura entre los espanoles. No se trata de una afirmación ociosa. El susurro de ZP reconociendo junto a un periodista áulico que necesita aumentar las tensiones del país, y llegar si es preciso al drama, viene a ser el acta notarial que reconoce lo que todos ya sabiamos de manera un poco intuitiva: para mantener el poder, el señor Z. necesita mantener el voto de los radicales, los progres, las mentalidades adolescentes, los iluminados, los castristas, los okupas, los jipis viejos anclados en 1968, gente toda ella abstencionista confesa salvo caso de odios desatados y grave rompimiento social. (La viñeta es de Tu Jefe te vigila).
Explicada queda su confrontación con la Iglesia y cun las víctimas del terrorismo. Y explicado queda el guerracivilismo y el cuidadoso diseño de la Media Memoria Histórica. Los españoles vivían reconciliados hasta que desde el poder se reabrieron las viejas heridas de la contienda; una acción maligna destinada a destruir los esfuerzos pacificadores de Adolfo Suárez y Felipe González. Gran descomponedor, ZP incluso llega a poner en peligro el concepto mismo de Justicia en un Estado de Derecho cuando detiene, o pone en libertad, según intereses electorales, a los asesinos de ETA. Personaje tal no merece un solo voto. Que pierda las elecciones pasa a ser asunto de salud pública.
El Voto en Blanco sólo tiene sentido cuando no encontramos un partido honrado, fiable y democrático al que apoyar con nuestro voto. El Voto en Blanco es la más noble y democrática opción cuando la democracia está secuestrada y se quiere combatir la corrupción y el mal gobierno.

El Voto en Blanco no es defendible como opción democrática ideal, pero sí como la más democrática y cívica protesta contra la degeneración de la democracia y el mal gobierno. Cuando votamos en blanco lo hacemos sólo porque no hemos encontrado un partido que nos convenza, o una candidato en quien fiarnos. Con el Voto en Blanco estamos lanzando un mensaje claro y contundente: creemos en la democracia y acudimos a votar, pero no nos convencen vuestras propuestas, no nos fiamos de vosotros y rechazamos vuestra concepción de la democracia, a la que habéis degenerado y degradado.
El Voto en Blanco es un voto de protesta, ni más ni menos, pero una protesta democrática y cívica.
Muchos de los que se inclinan a votar en blanco terminan no haciéndolo porque sucumben a la tentación de castigar a unos políticos votando a otros. Otros prefieren abstenerse. En nuestra opinión, ambas opciones son menos democráticas y cívicas que el Voto en Blanco. Cuando se vota a la oposición para castigar al gobierno, por venganza o para castigar una mala gestión, se alimenta el sistema degenerado y degradado, sin cuestionarlo. Simplemente se cambia de gobierno, pero la degeneración sigue intacta. Cuando uno se abstiene, aunque lo haga de manera meditada y razonada, se envía un mensaje confuso y se actúa exactamente igual que los desinteresados por la política, que los “pasotas” y que los individualistas y egoístas que jamás participan en los asuntos de interés colectivo.
Hillary Clinton y Barak Obama acaban de ofrecer en Estados Unidos un debate ejemplar, con ideas que se exponen, réplicas y contraréplicas, con confrontación dialéctica y claridad suficiente para que los electores conozcan la mercancía y sepan a quién deben votar. En España, donde la democracia ha sido degradada y suplantada por una oligocracia de partidos, Zapatero y Rajoy, al igual que hicieron Solbes y Pizarro, se disponen a ofrecer a los ciudadanos un simulacro falsificado y encorsetado de debate, previamente pactado por los fontaneros de ambos partidos.
Obama y Clinton debatieron de manera abierta y clara, sin corsés ni trucos, sin pactos previos sellados por fontaneros acobardados, sin miedo a la confrontación, como verdaderos demócratas, un debate que contrasta con el que se disponen a ofrecer a los españoles Rajoy y Zapatero, una verdadera estafa para la democracia.
Los de Hillary y Obama fueron 90 minutos de gran suspenso. Con su candidatura a la presidencia en juego. Hillary Clinton utilizó todo el arsenal de argumentos que tiene para detener el ímpetu que Barack Obama logró con sus recientes once victorias. Fue agresiva, pero también conciliadora. Pero, aunque su actuación fue excelente, al final empataron y tendrán que jugarse la victoria final en las elecciones del 4 de marzo en Texas y Ohio, dos estados que serán decisivos.
Mientras Rajoy mantiene a sus momias en el armario, en especial a Aznar y a Fraga, porque sabe que podrían arruinarle el futuro, Zapatero, nervioso porque sus espectativas de victoria abrumadora se esfuman, las ha llamado al escenario, a pesar de los riesgos que entraña en política desenterrar cadáveres. Los sufridos ciudadanos españoles están siendo obligados a contemplar la patética actuación de espectros con rancio olor a pasado como Felipe González y Alfonso Guerra, abotargados, cascarrabias y más parecidos que nunca a sus propias caricaturas.
Nadie sabe si lo hacen por principios o por conservar las ventajas de su proximidad al poder, pero lo cierto es que las viejas momias del PSOE generan tristeza cuando colocan a los demócratas frente a un pasado culpable, que ya parecía lejano y que es portador de recuerdos de corrupción, desempleo, terrorismo de Estado y mucha decadencia económica.
El Partido Popular, al incluir en su programa algunas medidas regeneradoras de la democracia, toma la senda correcta y aspira al voto de los demócratas y de la parte más sana y honrada de la sociedad española.
El Partido Popular está girando hacia la democracia al incluir en su programa electoral algunas medidas regeneradoras de la democracia, como la despolitización de la Justicia, entre otras. Con esas medidas toma la senda correcta y aspira al voto de los demócratas españoles y de la parte más sana y honrada de la sociedad.
Rajoy promete despolitizar la Justicia, invadida y prostituida por los partidos políticos, y propone volver al sistema de elección por parte de los jueces de los miembros del CGPJ. Propondrá también que cualquier reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional se haga por mayoría de tres quintos, lo que obligará al consenso de los dos grandes partidos nacionales.

Si fueras realmente independiente, si te liberarases de fobias y filias, si fueras un ciudadano amante de la verdad, tendrías que reconocer que el balance de esta legislatura de Zapatero (2004-07) es terrible, el peor para España de todas las legislaturas desde la muerte del dictador.
La inflación está por encima del 4 por ciento; los precios están por las nubes; los ciudadanos han perdido nivel adquisitivo y difícilmente llegan a final de mes; España es el país de Europa donde la delincuancia crece más; suspendemos en política educativa, según el último informe de la OCDE, que consagra a España como el país de mayor índice de crecimiento del fracaso escolar en la Unión Europea: hemos perdido la amistad con las grandes potencias democráticas y hemos sustituido esas alianzas con amistades peligrosas con tiranos como Fidel Castro, Hugo Chávez y otros; las negociaciones con ETA, llevadas en secreto y en contra de la opinión pública, han fracasado; el Estatuto de Cataluña, inconstitucional y rechazado por la inmensa mayoría de la población, ha crispado la sociedad y roto el principio de igualdad y la convivencia en España, entre comunidades y pueblos; la ley de la Memoria Histórica es una apuesta peligrosa que crispa y destruye el mejor logro de la democracia, la decisión de olvidar el pasado para convivir en paz y armonía; los nacionalismos, espoleados por la amistad de Zapatero y llenos de soberbia y odio, luchan por destruir la nación y reclaman la independencia; el PSOE se ha desideologiado y ha sustituido los principios por el ansia de poder, lo que le ha impulsado a sellar alianzas con nacionalistas que odian a España; la economía española pierde competitividad; la política exterior de España es un desastre que cosecha fracasos a ritmo vertiginoso; la inmigración está desorganizada y no existen cauces eficaces para la integración de los inmigrantes; la seguridad está en bancarrota porque España está invadida por bandas de delincuentes; durante su mandato, los políticos han perdido prestigio e imagen y los ciudadanos se han alejado de la política, de las instituciones públicas, de las urnas y hasta de la democracia; etc.
La Habana se llena de periodistas para conocer al sucesor de Fidel, el líder carismático que, después de medio siglo, ha tenido que renunciar al poder vencido sólo por la enfermedad. La gran pregunta que flota en el aire no es quien será el sucesor, sino si cambiará el régimen. La respuesta, o al menos algunas pistas reveladoras del futuro, el próximo domingo, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular designe a los integrantes del nuevo Consejo de Estado y de Ministros y al próximo presidente.
Aparentemente, todas las cartas las tiene Raúl Castro, hermano del fundador del régimen y jefe operativo del Ejercito, pero todos sospechan que podría haber sorpresas, entre otras razones porque nadie cree en Cuba que pueda existir el castrismo sin Fidel.
Fidel Castro comunicó su inesperada decisión en un mensaje publicado por el diario oficial 'Granma' este pasado martes, cuando aún era madrugada en Cuba. "Les comunico que no aspiraré ni aceptaré --repito-- no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe".
La campaña electoral es infame y los protagonistas de la gran cita ciudadana con las urnas no son la ilusión, la esperanza o la confianza, sino dos monstruos antidemocráticos: la "Factoría Goebbels" y la "Máquina de picar carne".

La precampaña electoral española es un bodrio de baja estofa intelectual y de muy mala leche. Los dos grandes partidos políticos españoles están demostrando ante la sociedad toda su vulgaridad y su escaso nivel democrático. En lugar de ilusionar y apostar por la regeneración, apelan a los bajos instituntos de la audiencia, incrementando la tensión, elevando el dramatismo, recurriendo a la mentira y descuartizando al adversario con acusaciones a mansalva.
Todos utilizan la dentellada y el cuchillo corto, pero tienen sus especializadades. El PSOE ha abierto de par en par su eficaz "Factoría Goebbels", donde la mentira, la tergiversación y la manipulación se convierten en eficaces armas electorales, mientras que el PP ha puesto a funcionar su eficiente "Máquina de picar carne", un aparato que hace trizas al adversario aprovechando sus errores, desacreditándolo y despertando los sentimientos de venganza en el electorado.
África se agota y muere. Es una historia de ruina, intereses y ambiciones. Cada uno de los que allí fueron, llegaron en conquista, colonización y aprovechamiento. Iban a sacar y extraer, nunca a dar y cooperar.
La ONG, Oxfam, cuyo personal, trabajando día y noche, está al límite de sus fuerzas, comunica que 100.000 personas se quedarán sin agua potable en el Este del Chad, si no consigue más combustible y personal suficiente para operar las bombas. Los combates, en Yamena, han cortado el suministro de agua a los 470.000 refugiados y desplazados, que dependen de la ayuda humanitaria: "Pedimos a la ONU y a otros donantes que organicen un puente aéreo desde Camerún y una línea segura de suministro de alimentos y carburante que nos permita seguir llevando agua limpia y ayuda humanitaria a esos damnificados", en su mayoría, procedentes del conflicto de Darfur.
La organización advierte que le quedan víveres solamente para veinte días; si no mejora la situación y la seguridad, se verán expuestos a la escasez de fondos, carburante y alimentos en las tres próximas semanas. Las luchas han aislado la región oriental del resto del país y del mundo desde hace una semana.
El gobierno ni siquiera pidió licencia para la obscena reforma del piso de Bermejo, lo que demuestra que existe en España una ultrajante desigualdad, más propia de una democracia de cantimpalo que de una auténtica democracia avanzada.
Las obligaciones y deberes sólo afectan al ciudadano y no al gobierno ni a las arrogantes castas políticas profesionales. La prensa denuncia hoy que el gobierno español ni siquiera pidió licencia de obra para realizar la innecesaria e impupular reforma del piso de lujo del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo. Cuanquier ciudadano, abrumado por la burocracia y los impuestos y obligado a realizar decenas de trámites para sobrevivir frente a las administraciones públicas, se indigna ante los privilegios obscenos del poder.
El ministro de Justicia empleó nada menos que 250.000 euros (unos 42 millones de epsetas) del erario público en una obra que la anterior inquilina del piso, la ex ministra Trujillo, considera superflua e innecesaria, al mismo tiempo que sugería lo que piensan millones de españoles: que el ministro pague esos lujos de su propio bolsillo y no con el dinero de los ciudadanos.
La realización de obras sin lecencia, una hiriente infracción que, seguramente, quedará impune, se agrega a la ya larga lista de privilegios de la casta de políticos gobernantes españoles, malos ejemplos vivientes de igualdad y limpieza en democracia.
Las caretas de los políticos se caen durante la campaña y las vergüenzas quedan al descubierto. Todos los españoles, salvo los "hooligans" descerebrados, que votarán a sus colores "hasta la muerte", conocen ya la repugnante hipocresía de unos políticos capaces de todo con tal de ganar y seguir disfrutando del dinero público y de los privilegios del poder.

Las caretas caen y la hipocresía queda desenmascarada. ¡Dios mio, políticos que fabrican tensión en lugar de servir al pueblo! ¿Qué es esto? ¿Hasta cuando Catilina seguirás abusando de nuestra paciencia? Los españoles que conservan la independencia y la cordura, no demasiados porque el resto son "hooligans descerebrados" que votarían a su líder incluso si lo detuvieran robando en un supermercado, están asqueados ante el espectáculo de una casta política que es capaz de cualquier cosa con tal de ganar en las próximas elecciones, lo que significaría suguir disfrutando como millonarios del dinero público y de los privilegios del poder. El streeptees" de los políticos es repugnante. Uno sólo percibe tejido necrosado. Los micrófonos abiertos de Cuatro le han jugado una mala pasada a Zapatero. "Lo que pasa es que yo creo que nos conviene que haya tensión". Y la promesa espeluznante de que a partir del lunes habrá más dramatismo en la campaña. La otra escena no es menos esperpéntica: el ministro de Justicia, histérico, busca al que filtró lo que costó la innecesaria y opulenta remodelación de su piso céntrico de Madrid. Mientras, desde Extremadura, la exministra Trujillo, antigua inquilina del piso, afirma que era una vivienda digna y sugiere que Bermejo pague los gastos de su propio bolsillo.
Cualquier observador extranjero, ante el espectáculo, afirmaría que la política española está en crisis, que la campaña electoral del año 2008 es un bodrio pocilguero sin dignidad democrática alguna y que el PSOE, que es el que sale peor parado en esta democracia de cantimpalo, perderá las elecciones.
Los mismos fantasmas que hundieron al PP en la cita electoral de 2004 podrían arrojar de la Moncloa al gobierno de Zapatero en las próximas elecciones. En marzo de 2004, la sociedad española, al sentirse manipulada y marginada, reaccionó castigando por sorpresa al gobierno de José María Aznar, que presentaba a los electores un impecable trabajo en economía, y premiando a un partido, el socialista, que fue el primer sorprendido con su inesperada victoria.
Aquel castigo imprevisto al gobierno ha querido ser interpretado por los perdedores como producto del miedo generado por los terribles atentados del 11 de marzo de 2004, tres días antes de la apertura de las urnas, y como el producto de una conspiración del PSOE y de sus medios de comunicación aliados, pero aquel extraordinario cambio del electorado sólo es explicable si se agrega, también, el componente de la venganza ciudadana contra los políticos y sus partidos.
Voto en Blanco dijo hace más de dos años que McCain sería el próximo presidente de los Estados Unidos. Aquel vaticinio está hoy cerca de convertirse en realidad.
En noviembre de 2005, hace ya más de dos años, este blog publicó un artículo en el que se señalaba al senador John McCain como el próximo presidente de los Estados Unidos. Hoy, aquel vaticinio está cada día más cerca de convertirse en realidad.
La operación “Tercer Mandato de Bush”, cuyo objetivo es lograr que el republicano McCain sea el próximo presidente de Estados Unidos, ha sido ya lanzada con el apoyo del actual presidente Bush y de los grandes clanes que lo apoyan, todos ellos reunidos en la poderosa “Conservative Political Action Conference”(CPAC), un cónclave de fuerzas conservadoras que se reúne cada año y que en esta ocasión acaba de hacerlo en el Omni Shoreham Hotel de Washington.
El preferido por la CPAC habría sido el actual vicepresidente Dick Cheney porque McCain, demasiado rebelde e independiente, nunca hasta ahora había tenido el apoyo pleno de su partido. Sin embargo, tras obtener el apoyo del propio presidente Bush y de las principales fuerzas conservadoras, ahora cuenta ya con la confianza y las bendiciones del imponente Grand Old Party.
En tiempos pasados la política fue la mas generosa, noble y prestigiada actividad humana, pero hoy se ha convertido en todo lo contrario. Las urnas, ridículamente convertidas en el corazón de un sistema que ya no merece llamarse democracia. pueden hoy otorgar un poder enorme a gente que ni siquiera ha probado su honradez y su cordura.
La política actual ha dejado de ser aquel noble y generoso "servicio" valorado por los ciudadanos, que desempeñaban los mejores de la comunidad, para convertirse en una actividad sin prestigio, en un oficio de mediocres con ambición, en una fuente de injustificados privilegios y ventajas y en una dedicación que suele corromper y trastornar.
La mal llamada “democracia” que hoy gobierna a muchos de los pueblos más prósperos y presuntamente civilizados del planeta, tras haber eliminado los controles y las cautelas ideadas para evitar que los corruptos y los malvados pudieran ejercer el poder, ha convertido a la urna en el único Dios del sistema.
Cuando se analiza la actual precampaña, rastrera, descarada y de baja estirpe intelectual, lo primero que se descubre es que el ciudadano, transformado en mercancía y en subasta, ha muerto y que la política es ya un ámbito exclusivo del político profesional, nuevo señor y amo de esta cultura falsamente democrática.
En Cataluña, hace dos años, ni siquiera el 2 por ciento de lo catalanes querían un nuevo Estatuto. Ocurrió entonces que, con la valiosa complicidad (o quizás con el liderazgo) del presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, el 90 por ciento de la clase política se confabuló para sacar adelante un nuevo Estatuto, hasta lograr su aprobación, a pesar de la vergüenza que representó el que apenas un tercio del electorado lo apoyara en referéndum.
Lo ocurrido en Cataluña, junto con otros cientos de detalles dudosamente democráticos, como el actual reparto de dinero público por los políticos para ganar votos en vísperas de las elecciones, son pruebas contundentes de que el ciudadano está siendo exterminado en España y que una democracia sin ciudadanos es un sólo gallinero para políticos profesionales.

Iñaki Gabilondo entrevistó en la noche del lunes 11 de febrero a Zapatero en la "Cuatro" y lo hizo de manera complaciente, ayudándole con preguntas fáciles para que sus respuestas fueran atractivas, una entrevista diametralmente distinta a la que hizo hace una semana al lider de la oposición, Mariano Rajoy, al que acosó y rebatió con ánimo de dejarlo en rídiculo. Ese comportamiento parcial, arbitrario y ajeno a la verdad y a la independencia hace de Iñaki más un comisario político que un periodista y transforma al que muchos habíamos considerado en el pasado como un comunicador ejemplar en un lamentable ejemplo para los jóvenes profesionales que se incorporan al periodismo español.
¿Es digno que un periodista, que en teoría debe regirse por la verdad, emplee dos varas de medir y se comporte ante las cámaras como una alimaña frente a quien piensa diferente y como un gato manso y capado frente a al poderoso que comparte sus ideas?
Algunos medios de comunicación utilizan hoy palabras como "mullida", "masaje", "esponjosa" o "melosa" para calificar la entrevista de Gabilondo, que parecía la de un adolescente a su cantante favorito, y la contraponen a la agria y agresiva que hizo una semana atrás a Rajoy.
Después del canon de la SGAE, de su fracaso como artistas, de su adicción a las subvenciones y del sectarismo que han demostrado en los últimos años, el apoyo a Zapatero de los impopulares artistas millonarios españoles podría perjudicarle.
Algunos estrategas del PSOE están preocupados porque el apoyo a Zapatero de un nutrido grupo de actores, actrices y cantantes españoles podría perjudicarle electoralmente, por causa del rechazo popular que concita ese gremio de millonarios adictos a las subvenciones, incapaces de hacer un teatro o un cine que atraiga a las masas y que ha demostrado en los últimos años un sectarismo extremo y escandaloso.
La sociedad española está indignada contra el impopular canon que el gobierno de ZP ha aprobado para ayudar a sus amigos artistas y cantantes. El apoyo de ese sector impopular a ZP en vísperas de las elecciones generales del 9 de marzo y cuando la oleada de rechazo al canon alcanza su cenit podría ser electoralmente contraproducente, según han expresado a Voto en Blanco algunos estrategas y expertos en marketing electoral.
El rechazo que esos artistas y cantantes millonarios generan en la sociedad española es tan elevado que, de hecho, aunque sea un tema que los medios de comunicación silencian, existe ya todo un boicot al cine español, que cada año consigue menos espectadores y recaudación, a pesar del enorme y desproporcionado apoyo del Gobierno, que lo envuelve en subvenciones y ayudas de todo tipo.
El número de los ciudadanos que opinan que oponerse a Zapatero no es una opción sino un deber democrático aumenta cada día. La crisis de liderazgo en la política española es tan grave que los demócratas se sienten obligados no a elegir entre derecha o izquierda, sino a defender o no la democracia como sistema político.
Cada día crece la sospecha de que ZP más que amar la democracia la soporta y que su gran sueño sería convertir al PSOE en lo que hoy es el PSOE de Andalucía: un partido invencible, que ha eliminado la alternancia y que es capaz de ganar elección tras elección a una oposición que, de tanto acumular derrotas, está debilitada, acomplejada y desmoralizada.
Ese sueño de ZP, legal aunque dañino para la democracia, es el que explica la extraña orientación de su política, desde su obsesión por aislar y debilitar al PP y sus pactos "contra natura" con los nacionalismos más radicales e insolidarios de España hasta su obtusa negociación con el sangriento terrorismo de ETA y sus cambios de política y generosas dádivas preelectorales, a cargo del erario público. Cuando acusa, cuando no informa, cuando contraprograma y cuando tergiversa la verdad o engaña, su objetivo siempre es impedir que el PP pueda gobernar, incluso si ganara las elecciones, salvo que obtuviera una casi imposible mayoría absoluta.
Albert Rivera, presidente y fundador de Ciudadanos, cree que si Zapatero sigue presidiendo el gobierno de España después de las próximas elecciones, "el país puede estallar a mitad de la próxima legislatura".
Estuve conversando casi una hora con Albert Rivera, en Sevilla, el 7 de febrero, en el Hotel Los Lebreros. Él había pedido la entrevista desde Barcelona. Mi conclusión, tras esa conversación política, es que Albert es un auténtico rebelde cuya apuesta por la regeneración de la democracia es auténtica.
Salí de la reunión convencido de que Ciudadanos y UPyD son las dos únicas opciones dignas de voto para un auténtico demócrata en las próximas elecciones del 9 de marzo.
Hablamos de las carencias y defectos de nuestro sistema, del cáncer del nacionalismo y del peso y futuro del movimiento de regeneración que cada día crece más en España, gran parte de él utilizando los capilares de la blogosfera. Analizamos las opciones políticas y electorales y coincidimos en las conclusiones: la primera es que "Hay que luchar con todas las fuerzas posibles por regenerar la política española, podrida y amenazada por una intensa perversión del poder"; la segunda es que "Si Zapatero vuelve a ser presidente, el país puede estallar a mitad de la legislatura".
Nada mejor que un chiste para sacudirnos la miseria y baja estofa intelectual que destila la campaña política que tenemos que soportar:
Un testigo de Jehová se sienta junto a un andaluz en un vuelo Sevilla-Tenerife.
Cuando el avión ha despegado empiezan a repartir bebidas a los pasajeros.
El andaluz pide a la azafata un cubatita de ron y se lo sirven.
La azafata le pregunta al testigo de Jehová si quiere beber algo.
Contesta el testigo de Jehová con mal tono:
"¡Prefiero ser raptado y violado salvajemente por una docena de putas de Babilonia antes que una gota de alcohol toque mis labios!".
El andaluz le devuelve el cubata a la azafata y dice:
"Yo también. No sabía que se podía elegir eso".
El escritor venezolano Alberto Barrera Tyszka, autor de una biografía del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha declarado que el mandatario "anda desesperado buscando enemigos" y elogió al gobernante colombiano, Álvaro Uribe, por no contestar a sus recientes insultos.
Barrera Tyszka, coautor junto a Cristina Marcado de "Hugo Chávez sin uniforme. Una historia personal", se refirió a la frustración del presidente venezolano porque sus enemigos potenciales no responden a sus provocaciones.
Al parecer Chávez está especialmente frustrado con Juan Carlos, rey de España, con quien pretendía abrir una polémica después del famoso y humillante "por qué no te callas", y con el presidente de Colombia, al que calificó de "cínico, mentiroso, y peón de Estados Unidos", sin que Uribe respondiera a sus insultos.

La Iglesia española está siendo revitalizada y relanzada gracias a la hostilidad de José Luis Rodríguez Zapatero, su partido y su gobierno. Ausente en casi todos los grandes debates durante la democracia, la Iglesia española era una organización decadente porque padecía tres gravísimas carencias que ahora, gracias a los socialistas, está solucionando: era percibida como una organización débil, tenía escasa notoriedad y había perdido su condición de referente moral de la sociedad española.
Los actuales ataques del gobierno benefician a la Iglesia Católica porque la acercan a ese espíritu de persecución y de martirio que ha sido siempre su mayor fuerza a lo largo de la Historia (la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos).
La "bestia negra" de José Luis Rodríguez Zapatero no es Mariano Rajoy, ni el cardenal Rouco Varela, sino Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea, el único socialista de alto rango que le planta cara y le critica abiertamente.
Dicen que Zapatero se pone lívido y pierde el "talante" cada vez que alguien menciona en su presencia a Almunia, al que no le perdona que no se le someta como socialista y que funcione por la libre en el gobierno europeo, expresando criterios y realizando políticas que, según el propio Zapatero, a veces le dejan en ridículo.
Los que viven cerca de Zapatero sostienen que el nivel de animadversión del presidente hacia Almunia está alcanzado niveles preocupantes en esta campaña electoral, sobre todo después de saber que la Comisión Europea se dispone a anunciar, en plena campaña electoral española, una drástica rebaja, hasta el 2.6 por ciento, de la irreal e inflada previsión de crecimiento de la economía española en 2008, que el gobierno Zapatero, contra la opinión de las grandes instituciones y expertos, sigue empeñado en fijar en un ilusorio 3 por ciento.
En la víspera del supermartes, somos muchos los demócratas que preferimos a un Obama capaz de ilusionar, antes que a la política "profesional" Hillary Clinton.
Con el enfrentamiento entre Obama y Hillary, la izquierda de Estados Unidos, y con ella buena parte de los ciudadanos de todo el mundo, estamos viviendo un apasionante duelo entre dos concepciones de la política, la de una guerrillera experta, realista y pragmática y la de un soñador que cree que la política todavía no está perdida del todo y puede seguir transformando el mundo.
The New York Times dice con razón que votar a Obama es como tirar los dados, sin saber si saldrá un nuevo Kennedy o un nuevo Jimmy Carter. Con Hillary no hay duda: saldrá una clintoniana, lo que significa que sabrá realizar el milagro de hacer que la izquierda se parezca a la derecha y que su política pueda ser apoyada hasta por los núcleos más reaccionarios de la conservadora "Right Nation".
New Republic afirma que no existen diferencias sustanciales entre uno y otra y que ambos se parecen tanto como la Coca Cola Light y la Zero. Ninguno de los dos es un revolucionario ni se desvían un ápice de la ortodoxia liberal de su partido. Ambos son, como mucho, reformistas cautos.
Sin embargo, aunque no sean ideológicas, las diferencias entre ellos existen y no se limitan a que uno sea un soñador mesiánico y la otra una pragmática. Son mucho más profundas, quizás decisivas y trascendentales para el futuro del mundo entero.
Son tan radicales y están tan crecidas que van a por todas. Ahora condenan el latín, exigen la paridad en la Real Academia Española de la Lengua y piden al gobierno que multe a los que emplean el lenguaje sexista y no respetan la Ley de Igualdad. También quieren imponer en la lengua palabras como "lideresa", "marida", "miembra" y "jóvena".
Quieren imponer la paridad también en la Real Academia Española de la Lengua, donde sólo hay tres mujeres entre sus 43 componentes, y lucharán por eliminar el lenguaje sexista y erradicar expresiones que consideran humillantes para la mujer, como "Buenas noches señores". Quieren también revisar todo el lenguaje y erradicar nada menos que la influencia del latín, "que nos supone un lastre".
Quienes así se expresan son feministas andaluzas de la Plataforma Andaluza de Apoyo al Lobby Europeo de Mujeres, cuya presidenta, Rafaela Pastor, acaba de declarar en Córdoba que "el lenguaje está construido desde un sistema social patriarcal y, por tanto, es injusto y desequilibrado".
La señora Pastor exige "el cumplimiento de la Ley de Igualdad con el mismo rigor que el resto de las leyes de este país" y ha propuesto al PSOE que así lo recoja en su programa electoral, "dado que ha sido este partido político el que ha mirado a las organizaciones feministas y ha hecho posible la Ley de Igualdad".

Tras haber sido el paraiso del aborto en Europa y de haber batido record mundiales tan sucios como el de haber practicado más de un millón de abortos en los últimos años, muchos de ellos a fetos de más de siete meses, verdaderos asesinatos de seres humanos ya formados, en España empiezan a cambiar las cosas y los defensores de la vida hacen retroceder a los que enorbolan la bandera de la muerte.
Las corrientes antiabortistas que crecen desde hace una década en todas las democracias avanzadas del mundo se hacen por fin presentes en España, donde hasta hace poco los abortistas eran invencibles y condenar el aborto significaba ser acosado por la cultura "progre" dominante como un proscrito reaccionario y fascista.
Horrorizados por los abusos cometidos en clínicas abortistas que burlaron la ley durante años y convencidos ya de que abortar masivamente representa no sólo un delito contra la vida sino también una sentencia de muerte para las sociedades que, al no tener hijos, no se regeneran salvo importando inmigrantes de otras culturas y religiones, una política que muchas veces pone en peligro la convivencia y la identidad de los pueblos, los defensores de la vida se abren camino en todo Occidente, apoyados de manera creciente por pensadores y líderes de opinión.
Ha dicho José Bono que "no es incompatible ser socialista y cristiano". Tiene razón el cabeza de lista del PSOE por Toledo porque el cristianismo es una especie de socialismo justo, serio y dominado por el amor. Sin embargo, lo que sí parace hoy incompatible es ser cristiano y del PSOE al mismo tiempo.
Para demostrar la incompatibilidad intrínseca existente entre la doctrina de Cristo y el "zapaterismo" dominante en el PSOE y gobernante en España ni siquiera es necesario recurrir a los cientos de páginas sesudas de una tesis doctoral o de un libro. Basta con las treinta líneas máximo que permite el post de un blog dinámico.
Dejemos al lado el amor, esencia del cristianismo pero difícil de medir, y centrémonos en las líneas básicas de la doctrina de Jesús: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
La "verdad" de Cristo significa respeto a lo que es cierto y rechazo a la mentira y al engaño, prácticas habituales del gobierno de Zapatero, que hasta reconoció públicamente haber mentido a los ciudadanos, en sede parlamentaria, cuando aseguró, tras los atentados de Barajas, que nunca volvería a negociar con ETA, mientras seguía negociando a escondidas. Mintió muchas veces más, incluso cuando prometió que jamás hablaría con ETA de política, cuando realmente se ha comprobado que no habló de otra cosa con los terroristas.
Nadie lo esperaba, ni venía a cuento. Ni siquiera le habían preguntado sobre el tema. Pero Manuel Chaves, presidente de la Junta de Andalucía y del PSOE, arremetió hoy con furia contra la jerarquía de la Iglesia española y les llamó "mentirosos" ante la sorpresa de una audiencia integrada por correligionarios, empresarios y periodistas.
El ataque sorprendió por su fuerza y porque fue inesperado. Después de pronunciar su conferencia en el hotel Alfonso XIII de Sevilla, el presidente andaluz respondía a las preguntas de la audiencia. Le interrogaron sobre las próximas elecciones generales y entonces saltó la sorpresa: "Tenemos un competidor nuevo, que es la Conferencia Episcopal. Están en su derecho de volver a una etapa que creíamos superada, cuando la Iglesia se aliaba con el poder, con los partidos democristianos en Italia y con Franco en España. Ahora lo hacen con el PP. Se han quitado la careta, pero están mintiendo. No dicen la verdad porque todos los gobiernos de la democracia han negociado con ETA. Que la jerarquía católica mienta es terrible".
Un empresario de la construcción sevillano comentó a mi lado: "se nota que atacar a la iglesia es una consigna electoral. Si no es así, no se explica lo ocurrido".
Domingo, 3 de junio
José Pómez
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
Carlos Ruiz Miguel