El sagrado derecho a 'discriminar'
30.01.08 @ 16:01:47. Archivado en Gobierno Zapatero, PSOE, Política, Democracia, Corrupción, Cultura, Ideología
La "beatería" de izquierdas gobernante está empeñada en imponer a los ciudadanos la moral de que lo que diga el poder (siempre que sea de izquierdas) es verdad y correcto, mientras que es falso e incorrecto aquello que le incomoda. Ese empeño en crear la moral "estatal" de lo políticamente correcto y de lo incorrecto, esa obsesión por dividir el mundo en gente que aporta al sistema y gente antisistema, es un claro reflejo de totalitarismo atroz e inhumano.
Para entender hasta donde puede llegar el absurdo de esa moral beata estatal es suficiente con analizar lo que está ocurriendo con el concepto "Discriminación".
"Discriminar" es una palabra prohibida y maldita para el mundo "progre" de lo políticamente correcto. Ellos, los moralistas beatos adictos al poder, afirman, convencidos, que quien discrimina, pierde el derecho a ser respetado. Más de una carrera política y profesional ha sido fulminada por causa de la "discriminación". Más les habría valido convertirse en defensores de la igualdad, la solidaridad y la integración, valores consagrados por la nueva beatería intolerante que milita en las filas de la izquierda.
Y, sin embargo, el derecho a discriminar es uno de los derechos humanos básicos. Discriminar no es otra cosa que elegir y rechazar, algo que todos los humanos hacemos decenas de veces cada día. Discriminar es el derecho a tener simpatías y antipatías, el derecho a elegir amigos a preferir a unas personas, ideas o cosas sobre otras.
Discriminar es un acto puro de libertad, perfectamente natural y justo, siempre que no viole los derechos básicos de los demás.
Francisco Rubiales
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