Tendremos que arreglarlo los ciudadanos
29.12.07 @ 09:37:37. Archivado en Educación, Política, Democracia, Corrupción, Ideología

Todo lo que los políticos están despedazando hoy en España, desde la armadura moral, la justicia y la igualdad hasta la unidad teritorial, sin olvidar la voluntad de convivir en armonía, que es la esencia de la democracia, tendremos que arreglarlo, al final, los ciudadanos, porque los partidos y sus elites están tan sumergidos en la degradación democrática que son incapaces de reaccionar.
La democracia española, de la mano de los partidos políticos, ha penetrado en un tipo de despotismo sutil y camuflado, pero despotismo al fin y al cabo, que permite a las castas políticas en el poder tomar decisiones al margen de la ciudadanía e, incluso, en contra de la opinión mayoritaria de los ciudadanos. Y lo hacen sin conciencia de estar pecando contra la democracia, de traicionar al pueblo soberano, sin remordimiento alguno. Ese es el verdadero drama, que hasta la conciencia ha quedado destruída por la corrupción.
Gobernar al margen o en contra del pueblo es el último eslabón de una cadena de indignidades y de atentados contra la democracia en la que están, también, la manipulación de los poderes básicos del Estado, que, invadidos por los partidos políticos, ya no son todo lo independientes y autónomos que la democracia exige; el robo al ciudadano de su inalienable derecho a votar libremente, arrebatado por esos partidos políticos que, al imponer sus listas cerradas y bloqueadas, son ellos los que eligen; el control de los medios de comunicación y la manipulación de la verdad por parte de los poderes políticos; la ocupación de la sociedad civil por parte de los partidos políticos, invadiendo, de manera incruenta, sus principales espacios: universidades, religiones, sindicatos, cajas de ahorros, fundaciones, empresas, asociaciones, etc., controladas por el poder mediante la colocación allí de sus hombres-cuota o mediante el dinero público, que se utiliza abiertamente para comprar voluntades y para incrementar el poder político y el dominio.
No es cierto lo que dice Rosa Diéz, desde el pesimismo que emena del socialismo traicionado, de que "poco podemos hacer los ciudadanos". Los ciudadanos podemos hacer mucho, pero sólo actuamos en situaciones extremas, cuando los demanes y desatinos han llegado demasiado lejos, creando con nuestra intervención traumas y conmociones, desgraciadamente inevitables.
Todo eso que ha sido destruído o desvirtuado, desde la convivencia a la democracia auténtica, tendremos que reconstruirlo los ciudadanos, condenados por la indecencia y la desvergüenza a vivir, en un futuro no muy lejano, jornadas de rebeldía frente a poderes que, por antidemocráticos, se habrán convertido en nocivos para la ciudadanía e inservibles para el preogreso.
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A todo esto ¿he hablado ya de los políticos?
Los medios de comunicación, los ingenieros estadísticos, los gurús de la economía, los gabinetes de imagen, capaces de las mayores tropelías, perdón, proezas (como reducir la inflación desde la entrada del euro de un 200 a un 14% +- ¡Oh maravilla! ¡O de recetar contención para los salarios, responsables, como siempre de la inflación cuando se sabe positivamente que los salarios son los mismos de 1997) ocultatorias, del trile al gato por liebre, son sus nuevas CUADRILLAS, asistentes secundarios QUE CABALGAN codo con codo, imprescindibles en la labor de tener “INFORMADO” y distraído al personal con espectáculos varios: pseudoinformes, autonomías, desastres del mundo, la maravilla de vivir en democracia, las tripas y vísceras de los famosos, la indecencia de los sueldos de los deportistas de élite… El panem et ci...
¡Qué rancia y pasada de moda esa tipología!
Ahora LO QUE SE LLEVA es ¿atracar? a los menesterosos (sean estos abuelitas/abueletes pensionistas, parados desahuciados, subempleados, contratados basura, viudas y desvalidos varios) para dárselo a los ricos. Con limpieza, con educación, con buenos modales, con formas, ¡como debe ser! Y con todos los parabienes y formalidades oficiales que dispensa una democracia en toda regla. ¡Esto sí que mola! ¡Esto sí que es moderno!
¿Quienes serán esta vez los JEFES de la partida? ¿Personajes desarraigados, perseguidos de la ley, marginales?
¿Y si hubiera que buscar en otra parte a los neobandidos de r...
Casi con la misma desfachatez el diputado del PP Jorge Moragas, en su blog, dice que la legislatura ha sido como la vuelta al cole y presume de haber hecho novillos.
¡ESTO NO TIENE ARREGLO!
Por mi parte lo tengo, claro: he votado todas las elecciones en las que he tenido derecho de voto. Si sale lo de siempre, me doy de baja... no volveré a votar, que la mayoría borregil haga lo que desee, a partir de ese momento sólo trabajaré por mi propio beneficio /era de esos que pensaba lo de "no preguntes qué puede hacer tu país por tí, pregunta qué puedes hacer tú por tu país").
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Francisco Rubiales
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