En vísperas de la Expo 92, en la década de los ochenta del pasado siglo, en una visita de Jordi Pujol a Sevilla, el entonces presidente de la Generalitat reconoció ante José Rodríguez de la Borbolla, por entonces presidente de la Junta de Andalucía, que Cataluña, con su imagen ya muy deteriorada, necesitaba desplegar una ofensiva de encanto en España e invertir muchos miles de millones de pesetas en una operación de imagen.
Aquella gran inversión que el President creía necesaria, nunca se hizo porque los sucesores de Don Jordi fueron más arrogantes y torpes y optaron por estimular un nacionalismo altivo e insolidario.
Hoy, Cataluña sigue necesitando una gigantesca operación de relaciones públicas que le permita mejorar su imagen en el resto del territorio de España, que es su principal mercado, donde su imagen está por lo menos seis o siete veces más deteriorada que en aquellos lejanos tiempos de la década de los ochenta del pasado siglo, cuando Cataluña ya empezaba a detectar el retroceso de su prestigio e imagen y la necesidad de potenciarla ante los consumidores para salvar su industria y comercio.
Domingo, 3 de junio
José Pómez
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
Carlos Ruiz Miguel