El "fascismo democrático", al que algunos llaman "social-fascismo", porque sus raices y estilos son de izquierda, es una nueva plaga política que avanza sin freno y que amenaza con acabar con la democracia en este siglo XXI. Cuando toma el poder, generalmente de manera legal, a través de las urnas, parece una democracia, pero en realidad es un régimen autoritario que asfixia los derechos y libertades. Para crecer y fortalecerse, copia los mismos códigos que el cáncer: se camufla como democracia y así consigue burlar todas las defensas del sistema.
Sus practicantes parecen demócratas, pero son tipos autoritarios, casi totalitarios, que han descubierto una terrible fisura y un diabólico punto débil en las democracias: no hace falta destruir el sistema, como intentaron sin éxito los antiguos autoritarismos comunista y fascista, sino que basta con apoderarse del Estado y, desde dentro, sin cambiar las leyes, desplazar a los ciudadanos de los procesos decisorios, controlar los poderes básicos del Estado a través del partido y someter a la sociedad y la opinión pública ejerciendo el poder y utilizando los sofisticados y casi ilimitados recursos del Estado.
Domingo, 3 de junio
José Pómez
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
Carlos Ruiz Miguel