
Los últimos acontecimientos de la política española nos llevan hasta la visión de un Estado que nos aterra y desconcierta. Es cierto que el Estado ha demostrado a lo largo y ancho de la Historia que tiende a ser cobarde e injusto y que, como ocurrió en el siglo XX, hasta puede asesinar a decenas de millones de sus propios ciudadanos, pero todo tiene un límite. Lo que los ciudadanos españoles estamos viviendo en estos últimos meses tiene más de espeluznante que de escandaloso.
No es fácil entender que nuestro Estado se muestre fuerte y valiente cuando es capaz de encarcelar, con nocturnidad y derroche mediático, a una tonadillera como la Pantoja, pero sea blando y generoso cuando excarcela a un asesino en serie como el etarra de Juana Chaos, cuyos privilegios y ventajas intenta esconder ante la prensa y la ciudadanía. Un Estado que cierra los ojos ante la nueva lluvia de cartas extorsionadoras de ETA, que permite que los amigos y representantes del terrorismo vasco participen en las elecciones y accedan a subvenciones públicas y que, al mismo tiempo, desprecia y margina a las víctimas del terrorismo no es, precisamente, merecedor de respeto. Negociar con los fuertes y ensañarse con los débiles parece una triste y vergonzosa pauta de su comportamiento.
Aunque la cobarde, insensata y narcotizada sociedad española perdona a los políticos sus mentiras y engaños, siempre es bueno recordarlas: cuando Zapatero, tras el atentado de Barajas, afirmó que los de ETA-Batasuna tendrían que elegir entre armas o votos, mintió.
Después de la sentencia del Supremo, en la que una parte de las listas de ETA-Batasuna ha quedado legalizada y la tapadera de ETA podrá presentarse a las elecciones municipales, ETA ha hecho ya su elección y le ha dicho a Zapatero que eligen todo: armas, votos y el cuantioso dinero público, que les llegará por la vía de las subvenciones públicas.
Domingo, 3 de junio
José Pómez
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
Carlos Ruiz Miguel