La rebelión ciudadana contra el mal gobierno será probablemente, la gran batalla cívica del siglo XXI, una aventura ilusionante y regeneradora que ya ha comenzado.
Esos mismos ciudadanos que son llamados a votar cada cuatro o cinco años constatan, una y otra vez, que las mismas lacras y dramas que afectan a la sociedad desde hace siglos continuan vigentes, sin que los políticos, a los que se les paga con sueldos generosos, poder y privilegios precisamente para que construyan un mundo más justo y mejor, hayan conseguido apenas nada. El hambre, la miseria, la desigualdad, la injusticia, la violencia, el desempleo, la carencia de vivienda, la incultura y otros muchos males se han convertido en endémicos y en la evidencia más clara del fracaso de una clase política ineficiente y de pésimo nivel.
Los ciudadanos no están "desorientados", como afirman algunos políticos y expertos, sino en abierta rebeldía, votando contra los gobiernos y contra lo que dicen los expertos, convencidos de que deben hacer algo para mejorar la calidad, la dignidad y la eficiencia de una política democratica cuyo grado de degradación les parece insoportable.
Nunca tuvo el Partido Andalucista (PA) una oportunidad mejor que ahora para duplicar o triplicar sus votos y convertirse de una vez en un gran partido andaluz con capacidad de gobierno. Sin embargo, a pesar de que todo está a su favor, es más que probable que deje pasar de nuevo su ocasión histórica y siga navegando en el futuro por ese oceano de la mediocridad que el partido tan bien conoce.
Muchos andaluces que no militan en partido político alguno y que forman parte de esos caladeros independientes del centro, que son los que de verdad ganan las elecciones, están ya cansados del PSOE, una partido agotado y de encefalograma político plano, al que tres décadas de poder y de clientelismo en Andalucía han quitado la frescura, la credibilidad y la capacidad de ilusionar, pero esos mismos andaluces no se atreven a entregar su voto a un PP andaluz que, bajo el mandato de Javier Arenas, no ha sabido renovarse ni liberarse de su imagen caciquil ni ganarse la confianza de un electorado moderno que los sigue percibiendo como señoritos del pasado, demasiado obsesionados por recuperar el poder que perdieron en la democracia.
Domingo, 3 de junio
José Pómez
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
Carlos Ruiz Miguel