La democracia se ha deteriorado tanto en España que los españoles ya perciben a los políticos como un gran problema. Lo acaba de revelar la última encuesta del CIS.
Los portugueses pueden ya elegir al dictador Oliveira Salazar como el portugués más destacado del siglo XX, pero en España es todavía imposible que el dictador Franco resultara elegido. Sin embargo, ¿seguiremos rechazando a Franco dentro de cinco o diez años? Muchos pensadores y analistas políticos creen que si el actual ritmo de deterioro de nuestra democracia persiste la sociedad española estará añorando abiertamente el Franquismo antes de una década.
Nada pondría más de manifiesto el fracaso de nuestros políticos que la añoranza de la dictadura franquista. Si hace sólo un cuarto de siglo, con la democracia recién estrenada, alguien nos hubiera dicho que a principios del siglo XXI los españoles estaríamos criticando la degradación de la democracia y que nuestros políticos estarían perdiendo a chorros el prestigio y la confianza de los ciudadanos, le habríamos acusado de locura y de pesimismo enfermizo.
Sin embargo la degradación es cierta y profunda, hasta el punto de que la democracia española, deteriorándose a un ritmo de vértigo, ha superado ya en su carrera de decepciones y frustraciones a cualquier otro pueblo democrático occidental. De ser el pueblo que más confianza y esperanza depositaba en la democracia, hace apenas un cuarto de siglo, España ha pasado a ser hoy uno de los más decepcionados y fríos ante ese sistema.
Domingo, 3 de junio
José Pómez
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Julio César Izquierdo
Raúl González Zorrilla
Carlos Ruiz Miguel