Por qué es necesario criticar a Zapatero
30.03.07 @ 18:59:15. Archivado en Partido Popular, PSOE, Izquierda Unida, Política, Democracia, Corrupción, Ideología
Algunos viejos amigos me preguntan ¿Por qué criticas tanto a Zapatero, siendo tú un hombre de izquierdas? Y yo siempre les respondo lo mismo: "precisamente por eso, porque soy de izquierdas, mi primer deber es criticarlo". Y agrego: "Si todos hiciéramos lo mismo, la izquierda sería hoy honrada e invencible".
Hay cientos de miles de españoles, sobre todo de generaciones que conocieron el Franquismo, que nos formamos y nutrimos en los caladeros de la izquierda. En la izquierda aprendimos a enfrentarnos a la dictadura, a estar al lado de los débiles, a añorar la democracia y a depositar nuestra fe y esperanza en valores como la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.
Pero, después de la Transición, llegaron los días difíciles y empezamos a descubrir que la izquierda estaba cambiando, que había aprendido a mentir y a utilizar el engaño, que los valores retrocedían y eran sustituidos por las tácticas, que la igualdad cedía su sitio al privilegio y que la Justicia y el progreso eran suplantados por el pragmatismo y el ansia desenfrenada de poder. La izquierda se envilecía y no sabíamos como reaccionar. Muchos de nosotros, apesadumbrados y desconcertados por el olor nauseabundo que invadía nuestras filas, optamos por votar a la derecha, por vez primera, en 1996, cuando la corrupción del Felipismo inundó el país con su olor a cloacas. Lo hicimos con la nariz tapada, pero lo hicimos, quizás porque no había otro remedio, porque al menos había que salvar la democracia.
Aquella sociedad ostentosa del Felipismo fue imperdonable: terrorismo de Estado, corrupción, mentira y abandono de los valores a cambio de un poder insaciable, basado en el dinero fácil y en el reparto corrupto de privilegios y ventajas.
El socialismo español, de pronto, se situaba en el lado opuesto de todo lo que habíamos creido: los políicos honrados cedieron sus sitio a los corruptos, los valores a los privilegios y la política decente y ciudadana a la mentira y a las mas oscuras tendencias despóticas y totalitarias, todas emanadas de la obsesión del partido socialista por controlar el poder, con los medios supeditados al fin. La Libertad, la Igualdad y la Fraternidad fueron barridas por miserables que habían tomado el poder y que repetían como loros que "lo importante es ganar". Toda una triste degradación de una izquierda que, en sus orígenes, nos había cautivado por ser hermosa y limpia.
Zapatero no es más que el heredero presente de aquella izquierda degradada, tan corrupta y alejada de los valores como la del periodo felipista, pero todavía más obsesionada por el poder que aquella. Por eso es necesario criticarlo.
Cuando algunos, desde la militancia servil, me dicen hoy que criticar a la izquierda beneficia a la derecha, al eterno enemigo, les respondo que ese argumento sólo tiene sentido cuando se piensa y actua en términos de poder, no de decencia, y que para mi la izquierda sigue siendo, como lo fue para muchos hace tres décadas, una apuesta moral y de justicia. Como hombre de izquierdas, prefiero estar cien años en la oposición con la cabeza alta y defendiendo principios honrados que un sólo minuto en el poder, ejerciendo la corrupción y traicionando a los pobres, a los desposeidos y a la democracia.
A mi la derecha jamás me decepciona porque nada espero de ella. La que me decepciona es la izquierda. Cuando critico a la derecha, - y lo hago con la misma saña, sobre todo cuando está en el poder-, lo hago friamente, sin sentimientos, sin amor. Pero a la izquierda la critico desde dentro y con dolor, porque me ha decepcionado, porque ha consumado una traición imperdonable contra las ideas, los valores y las masas desposeidas del planeta.
Sé que muchos miembros de la izquierda han seguido "dentro" y han aprendido a vivir en la pocilga. Han evolucionado con el partido, dejando atrás los grandes valores y principios, abrazando el ansia de poder como único motor ideológico, sacrificando todo lo demás, incluso la democracia, a ese Dios insaciable que es el poder político, el dominio del Estado. Tienen la conciencia rota, pero el poder les ha compensado con privilegios y con la protección de la manada.
Hoy ya no tengo esperanza alguna en que la izquierda logre resucitar. Por lo menos estoy seguro de que yo no lo veré. Me han obligado a retroceder, junto con otros muchos hijos de la izquierda, decepcionados por la traición de nuestros líderes, hasta la "última playa", donde ya apenas queda nada. Incapaz de cambiar de bando y de volver a votar a la derecha, hemos sellado una alianza, quizás la última de nuestras vidas, con la ciudadanía, con ese pueblo al que la izquierda, indigna y cobarde, ha abandonado y canjeado por el poder.
Somos muchos los "refugiados políticos" de la izquierda hundida. Somos unos desheredados que no podemos votar a la derecha porque no creemos en ella, ni a la izquierda, porque ha traicionado la decencia, Nuestra "última playa" es el pueblo, la ciudadanía huérfana, esa masa de gente abandonada y traicionada por los partidos políticos, que sólo saben vivir ya para casechar privilegios y ventajas en un mundo que se dice demócrata y de progreso, pero que camufla y disimula su oscuro y asqueroso despotismo elitista.
Nuestra ideología es simple: no creemos en los partidos políticos, pero sí en la democracia, con una fuerza enorme. Y la democracia es pueblo, ciudadanos libres.
Dirección para hacer trackback a este post:
http://blogs.periodistadigital.com/btbf/trackback.php/84734
Comparte esta información
Comentarios, Trackbacks, Pingbacks:
2-12-05 libertad digital.: Juan Carlos Girauta. Cuando pienso el invecil - en términos políticos, que fui en mi adolescencia, casi lo comprendo todo, pero lo de Puiy y Trada no hay por donde cogerlo.
Yo votaba socialista por tradición, a pesar del gal, la corrupción, etc... hasta que te hinchan las narices los malos modos de ZP y la morisma (11-S) y el 14 de marzo del 2004 voté PP. Nunca estuve más convencido de haber hecho algo bien. Hoy día, no solo no soy de izquierda, considero que ser de izquierda es ser indecente. La historia lo demuestra.
Es lo primero que hay que "atacar". Fijense si es evidente que hasta Paco El Pocero (el de Seseña) crea sus propios periodicos de difusion gratuita en los lugares donde pone sus ladrillos y mucho mas alla. Dependiendo de que medio, a elegir..el bueno ó el malo. No hay mas alternativa.
Hay que incentivar la libre circulacion de ideas y tratar de convertirnos en propagandistas activos del voto en blanco . No se como pero tenemos que salir del fatalismo de que somos un grupusculo enquistado en nuestras ideas.
Logicamente , no vamos a tener un lobby que nos respalde. ¿Que hacemos?
Paraprogresismo: la doctrina de ZP
http://ciudadanosenlared.blogspot.com/2007/03/el-paraprogresismo-o-la-doctrina-de-zp.html
Su excelente articulo encontraria una aceptacion generalizada en todos los paises del Este, despues de un pequeño "maquillaje".
Habria que sustituir la palabra "derecha" por la "izquierda" y la palabra "izquierda" por la "derecha".
Con la caida del comunismo, las sociedades en estos paises sabian que de la izquierda no podian esperar nada positivo.
Durante medio siglo, han sufrido la izquierda mas sanguinaria, corrupta y totalitaria de la historia con el resultado de la ruina economica y millones de muertos.
Hoy dia, despues de pocos años de los gobiernos de la derecha, el punto de encuentro con la sociedad española es el mismo: el desprecio total y absoluto de la partitocracia y el creciente rechazo del podrido sistema de la democracia representativa.
Los caminos recorridos han sido diametralmente opuestos, pero con el mismo resultado.
Un saludo
Así, del "tienes que votar pepé para acabar con el nefasto gobierno de zetapé" al "si no nos votas volverá la derecha, la de Irak".
Y yo pregunto: ¿Es que no tenéis NADA, ni unos ni otros, que ofrecer en positivo?
No, no me contestéis, era una pregunta retórica.
Me he enrollado. A lo que quería llegar es que si hubiera más gente como usted, Sr. Rubiales, los partidos al final tendrían que pararse a pensar y enderezar algo su rumbo. Pero desgraciadamente el común de nuestros vecinos sigue el razonamiento del voto negativo. Está hasta los mismísimos de los políticos, afirma sin dudar que todos son malos, pero malos malísimos... pero a la hora del papelito ¡ay! el papelito... que si no lo echo de este color, salen los del otro y...
Pues así nos luce, y me temo que lucirá, el pelo.
Perdón por enrollarme.
El problema está en que a la gente en general le cuesta llegar a ese convencimiento que usted muestra, a esa, al fín, coherencia.
Yo jamás he votado ni PSOE ni PP en elecciones generales. Una buena amiga de la familia, pepera hasta las cachas, me insistía no hace mucho con el argumento de lo malo que es ZP, del desastre de su gobierno, de... de tantas y tantas cosas que yo critico de ZP. Me insistía, claro está, para convencerme de que la próxima vez tenía que votar pepé para echar a este.
Y ella no pudo entender mi negativa absoluta, con un único argumento: Votaré a quien sea, de izquierdas o derechas, siempre en positivo. Es decir, porque me proponga algo en lo que crea. Es más, estoy dispuesto a aceptar que me van a mentir, pero confiar, y darles el voto. El problema es que tanto unos como otros basan su "argumentación" (llamémoslo así) en pedir el voto en negativo. Así, del "t...
Ya no vale lo de "trabajadores del mundo unios", esto es, lo del proletariado internacional, pues habría que circunscribirlo a países de igual nivel de desarrollo, ni lo de "capitalismo versus comunismo"; Pues estamos instalados en una economía global de mercado. Ahora la distribución del poder económico se basa en la asimetría entre países desarrollados y subdesarrollados. Los primeros mantenemos nuestro nivel merced a la desigualdad de las relaciones de intercambio. Es imposible hablar de solidaridad económica internacional.
Perdon, se me ha ido un poco la "olla"
Muy interesante su articulo.
Me permito sugerirle, como el tema de uno de sus proximos articulos, las formas de organizar la sociedad para combatir con eficacia la partitocracia instalada en el poder.
Un saludo
Creímos que con el final de la dictatura y la llegada de la democracia ya estaba todo resuelto. Ahora podemos observar que nuestra democracia es muy imperfecta, más aún, yo diría que estamos ante una oligarquía, es decir,ante el gobierno de unos pocos corruptos que solo atienden a sus intereses.
Otro bofetón fue el desencanto sufrido en la última etapa felipista.
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Francisco Rubiales
autor
Contacto








