'Síndrome de Estocolmo' en las Vascongadas
28.03.07 @ 11:26:50. Archivado en Educación, Política, Democracia, Corrupción, Cultura, Nacionalismo
Todo lo que rodeó a la agresión perpetrada por Alejandro Aramburu Corral, un consejero municipal del PNV, a Antonio Aguirre, miembro del Foro de Ermua, demuestra que el nacionalismo vasco esta enfermo, que la sociedad de las provincias vascongadas padece el "Síndrome de Estocolmo" y que el PNV ha fracasado como partido y como gobierno porque ha generado un "fascismo" tan violento y excluyente como nada democrático.
Aguirre fue agredido por partidarios de Ibarretxe en las puertas del Palacio de Justicia. Cuando el agredido estaba en el suelo, los peneuvistas le gritaban "muérete, hijo de puta". Su guardaespaldas entregó el agresor a la policía vasca, que lo dejó libre sin ni siquiera pedirle la identificación. Los nacionalistas vascos, en lugar de pedir perdón, alaban el comportamiento "civico" de sus huestes y acusan al Foro de Ermua de "provocar".
El diagnóstico certero: nacionalismo enfermo, sociedad víctima del "sindrome de Estocolmo", en fase terminal, y fracaso de un gobierno que ha generado más fascismo que democracia.
Creo que tres párrafos de "Políticos, los nuevos amos", libro del que soy autor, sirven para explicar lo que este diagnóstico encierra:
En 1973, hubo un atraco a un banco en Estocolmo. Los delincuentes retuvieron a los empleados como rehenes durante varios días. En el momento de la liberación, una de las rehenes y uno de sus captores se besaban. Este hecho, estudiado y diagnosticado por la sociología y la antropología, se bautizó como “Síndrome de Estocolmo”, expresión de conductas que demuestran el afecto entre los captores y sus rehenes. El mecanismo funciona de manera progresiva: las víctimas, primero, sienten miedo por sus vidas, son víctimas del terror y se consideran en situación de “muerte suspendida”; más tarde, a medida que conservan sus vidas, comienzan a generar cierto agradecimiento hacia quienes, pudiendo asesinarles, no les hacen daño. En la etapa siguiente, el agradecimiento se torna en afecto y los secuestradores comienzan a ser considerados como “buenos”. El último escalón, que no siempre llega a materializarse, puede llevar a que el secuestrado se enamore del secuestrador y que los policías o soldados que intervienen para rescatar a los rehenes pasen a ser considerados “malos”.
El “Síndrome de Estocolmo” político colectivo se manifiesta con especial nitidez en situaciones extremas o de gran tensión. Territorios sometidos a la violencia permanente y al peligro de muerte, como el País Vasco español, constituyen observatorios privilegiados para estudiar cómo funciona ese sentimiento sobrecogedor, clave para entender el fácil e invencible dominio que los fuertes y osados ejercen sobre los más débiles. Los secuestradores de personas, ideas y libertades (los terroristas de ETA y sus adláteres) recuerdan y demuestran periódicamente su capacidad de dañar perpetrando asesinatos y explosionando bombas, bien en el propio País Vasco o en otros territorios, lo que hace que se inicie el proceso típico del síndrome, coadyuvado por los constantes y sutiles mensajes de los políticos nacionalistas sobre el terrible destino que correrían los vascos en el caso de que no gobernaran ellos, amigos de los secuestradores físicos y ejecutores de sentencias, convenciendo a la ciudadanía de que es bueno estar bien con el nacionalismo para contar con un seguro de vida. El ciudadano comienza a convencerse de que, si cumple con las normas que les dictan los secuestradores, pueden salvar la vida fácilmente y hasta vivir una vida “normal” dentro del campo de batalla. Comienzan, entonces, a mirar con empatía a “sus” terroristas-secuestradores, porque, pudiendo asesinarles, no lo hacen. Poco a poco, el verdadero demócrata, aquel que no se somete, se va convirtiendo así en el enemigo, aquel que realmente pone en peligro las vidas y haciendas de la sociedad secuestrada con su “inútil” resistencia, con su terca defensa de las libertades y derechos, oponiéndose a las exigencias nacionalistas de pago del rescate. El mecanismo siniestro del síndrome sigue avanzando y envileciendo a sus víctimas, que ya han exonerado de culpa a los asesinos y que ven claramente como enemigos a esos demócratas que se oponen al régimen de terror. Por eso, tantos ciudadanos vascos “secuestrados” abogan por el “diálogo” como única receta para solucionar el “conflicto”, sin darse cuenta que esa reflexión emana de las cloacas del alma, ya envilecida por el síndrome, sin distinguir entre demócratas y totalitarios, entre defensores de los derechos y libertades y asesinos.
Los mecanismos del síndrome son una perfeccionada ceremonia de demolición de la democracia en la que el papel más sucio ni siquiera corresponde al secuestrador terrorista, ni al envilecido secuestrado, sino a aquellos políticos que, desde las instituciones democráticas, ofician, como sacerdotes del miedo y, a cambio de votos, la ceremonia de la demolición de las libertades y de los derechos, legalizando moralmente el secuestro masivo de una sociedad que nadie sabe si termina siendo mas cobarde que vil o más vil que cobarde.
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Lo que no sé es de donde viene todo eso, si quieren un país que se lo compren y se vayan porque esas tierras pertenecen al pueblo español ¿de donde se sacan que son de ellos? algún idiota loco como ZP que les ha cambiado el chip a unos cuantos y les sigue la bola el resto. Pues que sepais que dios se apiade de vosotros como os gobiernen esos descerebrados.
Creo que es obvio que el objetivo politico comun del PNV y de ETA/Batasuna es la independencia del Pais Vasco.
Otra cuestion es si lo van a conseguir.
Tal como van las cosas, me parece que tienen muchas probabilidades de ganar.
¡Ojala este equivocado!
Un saludo
"...reparto del poder del futuro Pais Vasco independiente." ?!?
que futuro Pais vasco independiente ?
En la Alemania nazi eran considerados "enemigos del pueblo alemán"; en la Rusia estalinista "enemigos de la revolución".
En el País Vasco hay un gobierno nazi bajo la apariencia de democracia formal, que no garantiza el respeto de los derechos y libertades de sus ciudadanos, y una sociedad envilecida.
Creo que la sociedad vasca esta simplemente aterrorizada por el miedo visceral impuesto por ETA/Batasuna.
Me parece quien de verdad sufre el "sindrome de Estocolmo" es el PNV.
Se hacen ilusiones que apoyando la causa independentista, podran participar en el reparto del poder del futuro Pais Vasco independiente.
No quieren darse cuenta que el nacionalismo radical de ETA/Batasuna va a implantar una dictadura del partido unico y todos los demas partidos seran disueltos e ilegalizados sino exterminados fisicamente.
Un saludo
Lo divertido de los nazis vascos, y del progrerío en general, es que encima piensan que están haciendo algo nuevo. Ni siquiera hace falta que estén copiando los pasos de Hitler conscientemente. Éstos no son sino los pasos lógicos que cualquier totalitarismo debe seguir para asentarse en el poder.
Mientras se le deje, claro
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Francisco Rubiales
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