España: el avance del miedo
21.02.07 @ 09:24:02. Archivado en Democracia, Corrupción, Ideología
El miedo avanza sutilmente y es ya uno de los grandes protagonistas de la vida de los españoles y del día a día de una sociedad cada vez menos democrática, mas sectaria y más amenazada en sus libertades y derechos.
La gente oculta sus preferencias políticas como si fueran vergonzantes: ni revela la emisora de que escucha o el periódico que lee. Ya no se puede ir tranquilo con un periódico como "El Mundo" debajo del brazo porque siempre hay alguien que te dice: ¿cómo te atreves a leer ese periódico? ¿Es que eres de derecha? Si, por el contrario, llevas "El País", te acusan de ser de izquierdas y percibes el rechazo de la derecha.
El empresario se siente obligado a esconder sus ideas políticas ante sus clientes. No puedes visitarlos con un periódico concreto, porque percibe el rechazo. Algunos han optado por llevar siempre prensa de deportes, pero el truco falla porque también ahí existen "diferencias": el "AS" lo leen los "progres" y el "Marca" es para los aficionados conservadores.
"¡Maldita sean los políticos y su sectarismo. Están convirtiendo la sociedad en un asco!", sentenciaba hace poco un empresario cordobés tras asistir a una conferencia de Antonio Garrigues Walker, que tocó en su discurso la creciente fuerza del miedo en la vida cotidiana española.
Pero el miedo no sólo se palpa en el mundo de los negocios, sino que avanza imparable y envuelve con su manto negro otras manifestaciones de la vida social y cultural como las fiestas, los debates, los foros, las comidas de trabajo y hasta la convivencia y la amistad. Si habla un conferenciante de derecha en un foro, no acuden los de izquierdas, ni siquiera los empresarios, para que no les vean. Ocurre lo mismo cuando el conferenciante es de izquierda; los de derecha desaparecen, siempre por puro miedo. Algunos se niegan ya a aparecer en público con personas significativas de un bando u otro.
Un gran jurista español, asesor de grandes empresas, nos contaba recientemente que sus clientes le consultan con frecuencia si deben acudir o no a actos organizados por el Partido Popular o por el PSOE, ante el miedo a que lo vean y lo consideren partidario de un partido u otro. "Ne me atrevo a señalarme porque después, cuando vas a un concurso público, no te lo dan", afirmaba uno de esos empresarios.
Los españoles hemos pasado demasiado velozmente desde la cultura de la pobreza y del esfuerzo a la properidad y la gente se ha hecho conservadora y cobarde, dispuesta a todo con tal de no perder sus comodidades y privilegios. Es así, con la aceptación de un comportamiento cobarde, como se deja el campo libre al miedo, que se estimula desde el poder, y esa cobardía es la razón principal de que el miedo domine nuestras vidas.
Los culpables de que el miedo esté penetrando hasta la médula de la sociedad española no son sólo los políticos y sus partidos, cada día más sectarios e intolerantes, sino los propios ciudadanos, cada día más cobardes, incapaces de defender sus libertades y de plantarle cara al sucio chantaje del miedo que el poder político está inyectando a grandes dosis en la sociedad.
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listas abiertas ya. Sin ellos hasta el PP forma parte de esta dictadura de la casta de politicos.
Entre gentes humildes se entiende que se debe votar izquierda, independientemente de otras consideraciones. Si no lo haces así, eres un traidor a ¿qué causa?
Ese tipo de planteamientos son una ofensa a la inteligencia. Estoy cansado de ver que, cuando alguien está decepcionado con los socialistas, cambia de voto... ¡a Iniciativa por Cataluña! Pero... ¡si son los mismos! ¡Llevan 20 años juntitos en el ayuntamiento de Barcelona!
Así es como el inmovilismo cobra fuerza en mi amada Cataluña, ante lo cual cabe preguntar ¿quién es el conservador?
Permítame felicitarle por haber dado el paso, decisivo en un ciudadano, de abandonar el miedo, que es esclavitud y sumisión, para adentrarse en la libertad de la verdad. Ojalá muchos de sus vecinos, en esa Cataluña enferma de cobardía y esclavitud, hicieran lo mismo.
F. Rubiales
Chelujoes, 22-02.
aquí en Catalunya, si uno no vota nacionalista o izquierdas debe callarse; lo mínimo que puede esperar es que se le llame facha. Y no cabe descartar incluso la agresión física. Como mínimo el ostracismo. Quizá alguien, algun buen cristiano, piense "pobrecillo, vamos a hablar con él"; pero siempre será visto como un raro.
Aquí en Catalunya, estamos acostumbrados a vivir en el miedo: discreción le llaman algunos. Mentira. La primera consigna en toda empresa, en todo trabajo, es no hablar de política, a no ser que seas socialista o de CIU, en cuyo caso se admite que expreses las opiniones generales, y sólo esas.
soy catalán, de Barcelona para más señas, y lo que usted describe es ni más ni menos que lo normal aquí, en mi casa.
Si yo en un quiosco compro El Mundo, o La Razón, siempre hay alguien que me mira: con sorpresa, o con odio.
Recientemente, en la empresa, comentando los resultados electorales, alguien habló de "esos fachas de Ciutadans". Bien, hace pocos años yo me habría callado. En esa ocasión no callé: respondí al interfecto "eh, yo he votado a Ciutadans". El sujeto, pasmado, preguntó: "¿porqué?". A lo que tuve que responder, pues la explicación completa sería muyyyy larga: "¿quizá por que soy un facha?"
...
De acuerdo que el miedo se ha instalado en la sociedad.
Eso significa dos cosas:
1.El sistema democratico del pais ha sido prostituido por la clase politica.
Pero la mayor responsabilidad de esta degeneracion de las formas de convivencia politica corresponde sin duda al gobierno y a los partidos que le apoyan.
2.La sociedad camina hacia una confrontacion cada vez mayor de forma inevitable.
Las medidas para remediar esta situacion frustrante : ver el comentario de sadel de las 11.02h.
un saludo
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Francisco Rubiales
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