Voto en Blanco

La nueva 'Revolución' francesa

15.01.07 | 13:49. Archivado en Política, Democracia, Ideología
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En Francia están pasado cosas muy importantes para la política mundial y para la democracia. Los franceses están debatiendo en serio y quieren reformar una política internacionalmente degradada, que asquea a los ciudadanos, y una democracia que sólo interesa ya a los políticos, que ha perdido la frescura y que, manipulada por los políticos profesionales, se está ganando a pulso el desprecio de los ciudadanos.

Francia se encuentra ya en plena campaña electoral y, una vez más, está revisando la política y abriendo nuevas rutas que, sin duda, marcarán el futuro. Aunque a muchos no nos guste el protagonismo gabacho, hay que reconocer que están políticamente vivos en una Europa de cadáveres y que son los únicos maestros de la política innovadora mundial, junto con Estados Unidos.

La candidata de la izquierda, Ségolène Royal, consciente del hastío del ciudadano por la conducta y gestión de los políticos, ha propuesto la revolucionaria idea de implantar unos «jurados populares» que califiquen y juzguen la labor de los cargos públicos. Se trata de toda una revolución en una política europea que cada día está más alejada de la ciudadanía y que ha sido degradada y maquillada para que sólo sirva a los intereses de los políticos, los nuevos amos, convertidos en burócratas alienados, expertos en cazar privilegios.

El de Ségolène es un intento de reconciliarse con un electorado que cada día está más "cabreado" y furioso ante el bochornoso espectáculo de una casta política profesionalizada cuyo principal objetivo no es ya el de servir a la ciudadanía con eficiencia, sino el más rastrero de mantenerse en el poder "como sea", incluso a costa de degenerar la democracia.

Por su parte, el candidato de la derecha, Nicolás Sarkozy, reconociendo también el divorcio existente entre política y ciudadanía, habla de "democracia irreprochable" y promete recolocar al ciudadano en el proceso de toma de decisiones, participando en el "destino común" de los franceses.

El debate francés es auténtico y brillantemente cívico. Las promesas de los políticos, ante el hastío y la decepción de los electores, son arriesgadas. El primer ministro Villepín reconoce ante "les enfants de Don Quixotte" (los hijos de Don Quijote) el derecho a exigir una vivienda digna ante los tribunales y promete nada menos que todos los franceses podrán acceder a un alojamiento digno en 2012.

La prensa española no está destacando la "revolución" francesa, quizás porque la política española, al ser comparada con la francesa, parece de tercera división, o porque a los políticos españoles les produciría vergüenza y desasosiego que los españoles lleguen a conocer lo que está pasando en Francia y se atrevan a comparar la tristeza profesionalizada de la política española, hecha a imagen y semejanza de los políticos y de espaldas al ciudadano, con los cambios ilusionantes que están impulsando los franceses para devolver la vida a este cadaver democrático que gobierna en Europa.

Al analizar lo que está ocurriendo en Francia, es lícito exclamar que toda semejanza de la degradada democracia española con la francesa ¡es puro ridículo!

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5 comentarios

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Comentarios
  • Comentario por lphin 15.01.07 | 22:09

    (Sigue)
    Por supuesto que el sistema mayoritario, a una o dos vueltas, tiene el inconveniente de que tiende al bipartidismo, pero, ¿acaso no estamos hoy ante el mayor bipartidismo? Nunca un partido en el gobierno ha tenido menos diputados, y un partido en la oposición más. Orbitando alrededor, grupúsculos marginales cuya "vocación" de servicio público y a los intereses generales creo que más que evidente. AL menos nos veríamos libres de esta lacra que tanto daño hace a la gobernabilidad
    Saludos

  • Comentario por Elphiin 15.01.07 | 22:08

    Gracias por contestar (y tan rápido, además)
    Me temo que es usted demasiado bien pensado. A falta de mayor concreción en la propuesta, se me ocurre que esos "jurados populares" podrían ser elegidos, o bien en elecciones -con lo cual no haremos sino repetir los problemas de las elecciones generales- o bien por órganos gubernativos, ya sea a dedo o por algún tipo de concurso de mérito, con lo cual su independencia me temo que no podrá ser real.
    Sabemos de los límites conceptuales de la democracia representativa, pero es que sigue sin idearse cómo la democracia directa puede ser viable.
    Sigo pensando que es mejor saber directamente quién está cobrando un sueldo gracias a tu voto para poder fiscalizarle. Un parlamentario así elegido, que se gane la aprobación de sus electores, será en primer lugar una garantía de servicio, y en segundo lugar se sentirá más libre de ataduras de partido (el escaño será en buena lid "suyo") y su control del ejecutivo será mejor y más objetiv...

  • Comentario por Francisco Rubiales [Blogger] 15.01.07 | 20:04

    Sr. Elphin:

    Dice Usted "Me permito hacer notar que si la solución de Royal al hastío ciudadano contra los políticos es crear un nuevo monstruo burocrático, entonces esta dama debería, por el bien de todos, dedicarse lo antes posible y en exclusiva al cultivo del champiñón".

    Y también: "Creía que, en las democracias occidentales, ese jurado popular se llamaba "pueblo" y sus decisiones "votos", emitidos en unos juicios llamados "elecciones generales".

    Si me permite:

    No tiene por qué ser un nuevo órgano burocrático si de veras es un órgano ciudadano. Más bien es el principio de lo que queremos muchos demócratas: que los ciudadanos puedan controlar al poder.

    El pueblo, al votar, no es jurado popular, sino elector. Después de depositar su voto, es relegado y olvidado hasta la próxima cita electoral. De hecho, no es suficiente el voto para controlar, como la historia ha demostrado.

    Slds.


  • Comentario por Elphin 15.01.07 | 19:45

    No veo, Sr. Rubiales, novedad respecto a las promesas regeneracionistas que ya nos vienen haciendo los políticos desde hace un par de décadas.
    Sin embargo, sí m epermito hacer notar que si la solución de Royal al hastío ciudadano contra los políticos es crear un nuevo monstruo burocrático, entonces esta dama debería, por el bien de todos, dedicarse lo antes posible y en exclusiva al cultivo del champiñón.
    Creía que, en las democracias occidentales, ese jurado popular se llamaba "pueblo" y sus decisiones "votos", emitidos en unos juicios llamados "elecciones generales".
    La solución al hastío pasa por una responsabilidad más clara de los electos, salidos de circunscripciones más pequeñas, responsables claros, y no difuminados en una lista interminable. Si se vota al político,y no al partido, se le podrán exigir cuentas

  • Comentario por zorro 15.01.07 | 19:05

    Aun que nos joda , van por delante.

    Votare en blanco.

    Pancarta si, pancarta no,
    pon esto , no lo otro,
    vamos, no vamos.
    De verguenza.

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