Un lector de Voto en Blanco nos envía un comentarios que, por su interés, reproducimos como post:
No creo que la eliminación de las listas cerradas y bloqueadas, esos verdaderos "autobuses" antidemocráticos que los partidos nos colocan a la hora de votar, eliminando así el derecho ciudadano a votar libremente, reconocido por la Constitución, solucione los problemas de la democracia, aunque la mejoraría en parte.
Los problemas, por desgracia, son mayores y casi todos se concentran en los partidos políticos, que, convertidos en implacables máquinas de poder, han olvidado sus obligaciones y deberes, lo que causa en efecto devastador en unas democracias que, por culpa de esos partidos, ya no lo son.
Suena duro pero es verdad y hay que decirlo claro, al menos entre personas como las que aparecen por este blog (Voto en Blanco), con criterio y valentía. Los partidos han "ocupado" los poderes básicos del Estado eliminando su funcionamiento independiente, (asesinando a Montesquieu), lo que ya de por sí deslegitima la democracia. Pero, además, los partidos han dejado de representar eficazmente a los ciudadanos y han roto sus lazos con la ciudadanía, representandose sólo a ellos mismos y estableciendo unas relaciones clientelares entre los políticos y las cúspides (élites) de sus partidos que se traducen en lealtad y sumisión, que dejan fuera a los ciudadanos y que suplantan la necesaria relación entre los ciudadanos y sus representantes. Estos últimos sólo sirven a sus líderes, de los que dependen sus carreras políticas, y se desligan de los representados, lo que constituye otra perversión de la democracia, todavía más grave y peligrosa.
En fin, ¿que le vamos a hacer? Hay demasiados problemas, pero, como en los evangelios, los diez mandamientos de la democracia se encierran en dos: hay que eliminar a los partidos políticos, tal como se entienden hoy, de la democracia, porque su sola presencia la debilita, y hay que devolver el protagonismo al ciudadano, que es el que posee la soberanía, el que legitima o deslegtima todo sistema, el cual ha sido expulsado de la política por los políticos.
La clave está en cómo hacerlo, cuando los partidos lo van a impedir con su enorme poder, con lo que la "perversión" se incrementa y convierte a esos partidos no sólo en obtáculos para la demcoracia sino también en "adversarios" de la democracia, lo que es todavía más grave y desesperanzador.
Leopard
Viernes, 5 de septiembre
Xoán Xulio Alfaya
Vicente A. C. M.
ADIÓS AYER
Jesús Montesinos
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Antonio Javier Vicente Gil
Jorge Moragas
José Javier Solabre Heras
Doctor Shelanu