Mi vocación

Sin derecho a la palabra

26.03.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

CallarLibertad de expresión sí, pero no todos tienen este derecho. Hay infinidad de personas a los que les está prohibido expresarse. Entre estas está la gran parte de mujeres bajo el islam; es aquello: las mujeres a cuidar los hijos y a la cocina. Pero hay además muchos insignificantes que no se les permite expresar sus opiniones y menos reclamar sus derechos. Están sometidos, sólo tienen derecho a trabajar como esclavos en pleno siglo XXI.

Jesús no quiso a la gente muda ni él ante quien lo juzgaba calló: “¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a quienes me han escuchado y ellos digan de qué les hablaba” (Jn 18, 21), respondió al Sumo sacerdote que lo interrogaba. Por esta razón es significativo el milagro que realizó Jesús al devolver la palabra a un sordo mudo (Mc 7,32-37). Desde aquel momento fue un ciudadano con pleno derecho, le devolvió su dignidad al poder expresar sus opiniones. Hay que desterrar de nuestro vocabulario las expresiones: cállate, no me hables, de esto hablaremos en otra ocasión, etc. Nada de dar sólo la palabra a un grupo reducido, todos con igualdad de condiciones.

Saber escuchar es un deber cristiano que en muchas veces requiere mucha paciencia pero es una oportunidad de ayudar a crecer al otro. Ni tampoco pensemos que lo que podamos decir no tiene relevancia. Con las ideas de muchos se forma una opinión rica. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Tú me has deseado

23.03.18 | 08:00. Archivado en Cuaresma

CruzJesús, como serpiente clavada en el mástil de la cruz, ¿de dónde te viene esta fuerza de amar incluso a los verdugos que te están clavando en la cruz y de los ladrones que clavados junto a ti te insultan? De continuar amando en el más cruel sufrimiento que te hace clamar: ¿por qué me has abandonado?, comenta el dominico Alain Riou.

La muerte nos horroriza, el sufrimiento, ciertamente, todavía más. ¿Cómo aceptar este sinsentido que nos revoluciona en nuestro interior y nos hace dudar del amor de Dios y de su bondad? ¿No podía hacer alguna cosa para ahorrar a su Hijo de este trance y también para ahorrar tanto sufrimiento como hay en el mundo? ¿Para qué vino al mundo para acabar de esta forma? Si la vida es un don, a menudo no es un regalo.

El solo apoyo que hace mantener sereno a Jesús ante la muerte es ponerse entre las manos del Padre: “No mi voluntad sino la tuya” (Lu 24,42). Nuestro Padre quiere que seamos sus hijos a pesar de las incoherencias de nuestra existencia. Hay una traducción en latín del canto de victoria de David que dice tú me has salvado porque tú me has deseado. Hna. María Nuria Gaza.


Hazle un regalo

21.03.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

San JoséHemos llevado días escuchando en los medios de comunicación que se acercaba el día del padre, con el mensaje: “hazle un regalo”, sin duda, una buena publicidad que obtendrá “frutos económicos”. También estaba en una tienda y una mamá le decía a la hija que buscara el regalo que le haría a su padre, me gustó esa conversación y ver la ternura de esa niña ya hacia su papá. Todo ello me llevó en primer lugar a decirme: el mío está en el cielo. Desearía poder llamarle e incluso hacerle un regalo, aunque fuera dentro de lo comercial y no estoy en contra de ello, porque cada uno sabe lo que pone en los gestos y un regalo siempre es señal de donación de una parte, expresión de un cariño hacia otra persona sea el motivo que sea o bien el día en que se haga.

Más allá de todo esto, pues algo en mí me abre a pensar en los regalos que durante su vida mi padre me hizo. Muchos están ahora presentes haciendo memoria, otros imposibles de recordar, porque desde el primer momento que me tuvo entre sus brazos, que me dio el primer beso, me amó…todos ellos están en mí y me acompañarán siempre. Recuerdo como un pastel fue el último regalo que me hizo en esta tierra y fue el gesto de amor más grande de mi papá, que llevo clavado con dulzura en el corazón. Estando con él en la cercanía de su entrada a la vida eterna, llegó el día de aniversario de mi profesión religiosa ¡10 años! Y estando en cama prácticamente imposibilitado, pidió a mi mamá que comprarán unos dulces para el café y celebrármelo, sabía que me gustaban. Se levantó con dificultad para ese momento en familia con mis padres y hermanos. Mi papá me hizo ese gran regalo, pero nos lo hizo a todos y fue el del Amor, porque a pesar del dolor y sufrimiento, fue capaz de ir más allá, de pensar en los que amas de verdad, de entregarse, de estar con los que amaba. Siempre hay un último beso, abrazo pero sabemos que en la vida solo el amor permanece.

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Llevar su cruz junto a Jesús

19.03.18 | 08:00. Archivado en Cuaresma

Cristo“El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y sígame” (Ma 16, 24), decía Jesús a sus oyentes. Parece que el primero en seguir a Jesús con la cruz a cuestas fue Simón de Cirene, aunque en realidad no era su cruz la que llevaba sino la de Jesús. ¿No es esta una forma formidable de ayudar al prójimo oprimido por una serie de contrariedades a ayudarle a llevar sus preocupaciones, unirse a él en el dolor? No está sólo, comparto con él su cruz.

Cuando acepto llevar un peso con otro, tengo que ir al unísono de lo contrario cae el peso con el peligro de caer también nosotros y hacernos daño. Esto es lo que le debió ocurrir al Cirineo, tuvo que ir al compás de Jesús en la subida al Gólgota. Seguramente este hombre que regresaba de su jornada de trabajo debía tener ganas de llegar lo más pronto posible a su casa pero no, tuvo que ir al ritmo de Jesús ya muy agotado por todo lo que había sufrido.

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La grandeza de los humildes

16.03.18 | 08:00. Archivado en Santos

SAN-JUAN-MACIASHay santos que se distinguen por su gran elocuencia, por sus escritos, por obrar milagros en vida, otros se distinguen por su humildad. Entre éstos últimos encontramos Juan Macías. Un huérfano español que gana su vida haciendo de pastor para mantener a su hermana y con su mísero sueldo aún da limosna a los que son más pobres que él.

Más tarde emigra hacia el Nuevo Mundo. Es un emigrante como los que hoy llegan a nuestras tierras. Sobre las naves que atraviesan el océano hay gente muy diversa: soldados que van a conquistar tierras en busca de gloria, otros tienen sed de oro, misioneros que van a evangelizar, comerciantes y aventuremos con ansias de hacer fortuna, pobres de solemnidad con esperanza de encontrar mejor suerte que la que han dejado. A éstos últimos hoy llamaríamos emigrantes y Juan Macías era uno de ellos.

Experimentó lo que significa el desarraigo, el salto hacia lo desconocido. Pero lo que lo hace significante es que vivió esta situación como un santo. La vida de santidad y amor a los pobres la vivió en su patria y la continuó viviendo en la tierra que le acogía. Entró en la Orden de Predicadores en Lima donde convivió con San Martín de Porres. Mostró con su caridad hacia los pobres indígenas el verdadero rostro de de Dios: El Padre que nos hace hermanos no hace distinción de color o clase social. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


La justicia de Dios

14.03.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

PerdónNuestro Padre no rehúsa jamás un corazón quebrantado y humillado. Es lo que rezamos en el salmo 50, este salmo que oró por primera vez David ante la falta que el profeta Natán pone ante sus ojos. El Señor le reprocha y él reconoce con gran humildad su grave falta. Dios no le aplica el castigo anunciado. Y es que Dios tiene unas entrañas de misericordia que jamás se pueden echar atrás ante la miseria humana. Lo vemos con frecuencia en las parábolas que Jesús expone a sus oyentes: el patrón que perdona la deuda descomunal de su administrador, el padre pródigo que recibe con los brazos abiertos al hijo perdido que ha desbaratado la parte de herencia que le correspondía, la oveja perdida.

Perdonar no es olvidar. Las cicatrices quedan por largo tiempo ahí. Perdonar es reconstruir primero a uno mismo sin dejarnos aplastar por el mal que nos han hecho, como Jesús en la cruz: Padre perdónalos porque no saben lo que hacen (Lc 23, 34), comenta el Padre dominico Nissim. Cuando nos perdonamos nos levantamos mutuamente sin permitir que el peso de la culpa nos aplaste. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Me has mirado a los ojos

12.03.18 | 08:00. Archivado en Oración

El tiempo"Me has mirado a los ojos y has dicho mi nombre, me has cogido la mano, y ahora me siento a salvo. Me has mirado a la cara, has liberado mi alma, me has cogido en tus brazos y tu fuerza me salva..." (Fray Nacho)

Escucho esta canción arropada por el silencio y me hablas. Aquí estoy Señor ante ti, necesitándote, esperándote. Hoy puedo detener el tiempo, porque hoy quiero vivir este día hacia adentro, tomar aliento. Son tantas las cosas que nos depara el día a día que también las prisas se apoderan del tiempo. Hoy quiero respirar, lo necesito y anhelo, porque no es posible o más bien, no es saludable que el tiempo de hacer cosas se apodere del tiempo de ser.

En primer lugar para este día es gustar del silencio exterior para entrar en el silencio interior del alma que late, que tiene sed del Señor. Ahora no sólo voy a poner el móvil en “modo off”, ahora no voy a estar disponible, sino que quiero activar el “on” del encuentro contigo. Te presento todo lo vivido en esta semana, con las inquietudes, preocupaciones, momentos de alegría y vida, todo ello aquí lo tienes. Ahora no sé lo que acabaré viviendo la próxima semana, hay cosas en la agenda pero sólo el transcurrir de los días irá dando cabida a lo que viviremos, eso ya llegará. Es ahora que necesito parar, respirar, no tomar un café u otra bebida que crea me va a ayudar, sino ese tiempo de alimentarse por dentro, llenar el pozo de lo más íntimo de mi ser y eso sólo lo puedo lograr contigo. Gracias Señor por este hoy, por este encuentro en el que sigues latiendo y guiando mi vida.

Ayúdanos Señor a reconocerte en el día a día de nuestras vidas y a vivir el encuentro cotidiano contigo que alienta y da sentido a lo que vivimos. Texto: Hna. Ana Isabel Pérez


Confesión de un antiguo preso

09.03.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Sin título

"Confié la cantidad de 40.000 euros a un amigo mientras estaba en prisión preventiva. Pero he aqui el compañero me los sopló. Estuve seis años encerrado y el dinero que me había estafado el amigo venía con frecuencia en mi recuerdo. Cuando por fin mi cólera se apaciguó por este hecho, me permitió reflexionar. Hasta aquel momento el dinero ocupaba mi vida. Yo era un golfo hecho de tráfico, de manipulaciones, de trampas sobre el dinero. Con el tiempo me di cuenta de que el dinero no conduce a nada.
Una noche mientras oraba en mi celda, la gracia cayó sobre mí como un rayo. Durante unos días, sentí que algo pasaba en mi interior. Era maravilloso, algo parecía desaparecer para transformarse en amor. Desde aquel momento era evidente para mí, Dios estaba ahí y velaba por mí. Aún ahora después de varios años trancurridos rememorando aquel instante, cuando las cosas no marchan bien, pienso en aquel instante".

Se suele decir cuando alguien está preso: es su destino. Pero esto es falso. Cada uno elige su destino. Es lo que dice la Escritura: “Pongo ante ti la vida o la muerte. Elige pues la vida” (Dt 30,19). Nuestro destino no está predestinado. Forjamos nuestra vida con la ayuda de Dios, siempre que la aceptemos. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Puerta abierta

07.03.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

Puerta redil“Yo soy la puerta de las ovejas el que entra por mi será salvo; entrará y saldrá y encontrará pastos". En este capítulo diez de San Juan vemos como Jesús nos presenta la libertad de los hijos de Dios, “entrará y saldrá”, él es una puerta abierta. Jesús es la puerta abierta que nos hace entrar en su familia. Por el bautismo entramos a ser miembros de la familia de Cristo. Él es la puerta, no hay otra forma para ser hijos de Dios.

Nos dice que seremos salvos. Y para darnos la salvación murió en cruz. Un soldado traspasó su costado del cual brotó sangre y agua. Corazón traspasado, corazón abierto. Él nos invita a entrar para que no nos arrebaten las fieras salvajes (el mal). Con él estamos a salvo.

Pero también podemos salir para ir en busca de pastos abundantes y para buscar, con su ayuda, otras ovejas que no son de su redil. Para que se forme un solo rebaño y un solo pastor. Es lo que nos pide el papa Francisco: salir a las periferias. ¿Y mi corazón, es un corazón abierto para dejar entrar a todos cuantos pasan por mi lado? Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Siempre a tu lado

05.03.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

CaminarHay momentos en los que compartir las cosas ayuda y mucho. Es más fácil compartir lo bueno, lo que nos alegra, cuando todo nos va bien pero lo que completa es cuando puedes compartir con personas cercanas de verdad, aquello que preocupa, que no va tan bien. Quizás para las alegrías podemos contar con mucha gente, también a veces, de manera superficial, pero para lo que de verdad hay en lo profundo de nuestro corazón, me atrevería a decir que nos sobra con una palma de la mano. Por lo menos, para mí así es. Es cierto, que humanamente necesitamos a alguien que esté junto a nosotros, como se suele decir, para las buenas y lo que lo es menos; con quien podemos hablar desde lo que sabemos que realmente somos, a quien dejamos entrar en nosotros mismos, a quien abrazar, sentir ese aliento que fortalece para seguir la ruta.

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Inconscientes

02.03.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

ZebedeosEl evangelio de San Mateo, (20,17–21) narra que mientras subían a Jerusalén, Jesús dice a sus apóstoles: “Estamos subiendo a Jerusalén y el Hijo del Hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los letrados, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen, y al tercer día resucitará”.

Ante este anuncio tan dramático cualquiera no se siente consternado, pero he aquí que parece que esto no afecta a alguno de sus oyentes, y la madre de los Zebedeos, se presenta a Jesús haciéndole la petición de que sus hijos, Juan y Santiago, se sienten en su reino uno a la derecha y otro a la izquierda. La búsqueda de influencias no es cosa de hoy.

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Visita a una cárcel

28.02.18 | 08:00. Archivado en Cosas de Dios y de la vida

BOLIVIA-POPE-VISITHe leído el libro de Andrea Tornielli, “Viatge”, en el que narra los viajes del Papa Francisco con mucho detalle. En su visita a Bolivia cuenta la que realizó a la cárcel de Palmosola en Santa Cruz. Su lectura me hizo recordar que en mi estancia en esta ciudad, una hermana me dijo: “¿Quiere venir a visitar mis amigos?”. Allí me encontré con lo que nunca me hubiera imaginado: una autentica ciudad de 5.000 personas encarceladas. Familias enteras, hombres mujeres y niños. La hermana Inés era allí famosa. Todos acudían a ella: “Hermanita mire, tengo rasquiña (sarna) y no me deja descansar. ¿No me podría dar algo para que me alivie?”. Y la buena religiosa le da dinero para que compre un ungüento. Y así todo lo largo de la visita; un sinfín de peticiones. Entre petición y petición la hermana me comentó: “Muchos me engañan, ¡pobres!”.

Fuimos penetrando en el interior de la cárcel en los que había una serie de compartimentos pequeñísimos donde vivía cada familia. ¿Cómo podían descansar en aquellas condiciones, con el calor sofocante de Santa Cruz y con el agravante de una sola ducha para un número desbordante de usuarios? Había un taller de carpintería y la hermana en cuestión les encargó unas mesitas de noche para las habitaciones de los misioneros que estaban de paso en su comunidad. Una forma de que estas gentes tuvieran unos ingresos. Al terminar la visita salí con el corazón encogido de comprobar tanta miseria. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Martes, 24 de abril

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