Mi vocación

Vivir con alegría

20.02.17 | 08:00. Archivado en Adviento

Il était TempsCada día recibo en el móvil un mensaje del Papa Francisco desde la aplicación “Papa Diario”. Ahora me he acostumbrado a mirarla y es más, a esperar ese mensaje corto y profundo que recibo como un regalo diario para vivir el día. Veo que muchas veces toca mi vida en aquello que estoy viviendo. Esos mensajes diarios me acompañan a intentar vivir cada día desde y con Dios, mirando nuestro mundo. Hoy nos dice: “Cuanto más nos dejamos abrazar por el amor de Dios, más se renueva nuestra vida”.

Este fin de semana vi una película en francés “Il était Temps”, donde el protagonista pasa de vivir para él, a hacer todo lo que está en su mano por las personas que ama, que verdaderamente importan en su vida y ahí encuentra su verdadera felicidad. El mensaje explícito de la película al final es que “Cada día es único y merece ser vivido como tal”. Lo ya vivido no vuelve pero si está en nuestras manos el hoy de nuestras existencias y cómo queremos vivirlo verdaderamente. Nuestra oportunidad para amar, darnos, perdonar y vivir es hoy y es desde ahí que nuestra vida puede ser fecunda. En nuestro quehacer diario tenemos muchas veces la sensación y palpamos realmente que vivimos corriendo, que nos falta tiempo para... pero ¡es ahora que respiramos!, que estamos vivos, que podemos valorar aquello que realmente llena nuestra vida, nos hace felices. Puede ser que tomarte el tiempo para tomar un café en buena compañía te llene más, tiempo para los otros, para ti. ¡Cómo nos cuesta la gratuidad!

“Hay que vivir con alegría las pequeñas cosas de la vida cotidiana. No te prives de pasar un buen día” (Papa Francisco) Texto: Ana Isabel Pérez.


Notre Dame du Liban

11.01.17 | 08:00. Archivado en Adviento

our-lady-of-harissaHace muchos años cuando estaba cerrado el aeropuerto de Beirut a causa de la guerra civil de 1975-1990 el único modo de llegar al país era por barco. Una de las veces que crucé el Mediterráneo desde Chipre al Líbano me encontraba al amanecer en la cubierta, allí estaba también un papá con su hijo de unos siete años. Se divisaban las costas del Líbano y se entreveía la gran imagen de Nuestra Señora que desde lo alto mira las costas que bañan este hermoso país y extiende sus brazos hacia Beirut con su gesto maternal de proteger estas tierras. Admiré con que ilusión o diría mejor, con que fervor aquel señor comentaba a su hijo todos los puntos y señalaba con gran devoción la imagen de la Virgen que desde el mar se veía pequeña. Tanto para cristianos como para musulmanes la Virgen es la Madre de Dios, y los libaneses le tienen un gran amor.

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El incrédulo Zacarías

21.12.16 | 08:00. Archivado en Adviento

María e IsabelZacarías, padre de Juan Bautista, es un poco como aquellos que dicen si no lo veo no lo creo. Le anuncian que va a ser padre en su avanzada edad, como también la de su esposa Elisabeth; él lo pone en duda por más que recibe la noticia por parte de un ángel. Pero su incredulidad no pudo poner trabas al querer de Dios. Su esposa esperó un hijo. María, su prima, acude en su ayuda. Segura que ella va a precisar del socorro de alguien dada su edad. Así que tenemos por unos meses a las dos primas juntas.

Imaginemos los intercambios de estas dos futuras madres. Con que destreza María ayudaría a su prima en los quehaceres del hogar. El padre del futuro Juan Bautista no podía intervenir en sus conversaciones porque desde el momento del anuncio de que iba a ser padre quedó sin habla. A su tiempo Elisabeth tuvo un hijo. Al momento de imponerle el nombre ella dijo que se llamaría Juan. En su entorno se oponían diciendo que no había nadie en la familia con este nombre. Al preguntarle al padre, éste pidió una tablilla y escribió: “Su nombre es Juan” (Lc 2,63). Una respuesta sin vuelta de hoja. El nombre de Juan quiere decir Dios tiene misericordia. Pues nada más justo porque Juan Bautista la practicó en sumo grado. Preparó los caminos para que el pueblo estuviera bien dispuesto para recibir al Salvador.

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¡Vayamos a Belén!

16.12.16 | 08:00. Archivado en Adviento

BelénUno de los recuerdos gratos que tengo de mis años vividos en Tierra Santa es Belén. Fue una gracia y también el regalo del niño-Dios, vivir el tiempo de navidad, precisamente en la tierra de nuestro salvador. La experiencia de todo peregrino en Belén es que siempre es Navidad. Cada día del año, habrá personas peregrinando en la Basílica de la Natividad, cantando villancicos, paseando por las calles de Belén…

Sobran razones para ir a Belén. El papa Juan Pablo II, se las decía a toda la Iglesia cuando preparaba su peregrinación jubilar: 'Y, ¿cómo no acercarme a Belén, donde Cristo vio la luz, donde los pastores y los Magos dieron voz a la adoración de toda la humanidad? En Belén se oyó también, por vez primera, aquel anuncio de paz que, proclamado por los Ángeles, continuaría resonando de generación en generación hasta nuestros días: Gloria a Dios, paz al hombre…'” (Libro: El viaje de tu vida. Del franciscano, P. Emérito Merino Abad)

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Pon luz en tu corazón

14.12.16 | 08:00. Archivado en Adviento

BelénPor estas fechas todo se engalana: Calles, comercios, casas,… ¿Y nuestro corazón? Es importante adornar los pueblos y ciudades para romper la monotonía del día a día y porque muchos sólo tendrán el gusto de ver los adornos navideños que hay por doquier; su presupuesto no les da más que para admirar los arreglos navideños. Pueden admirar pero no comprar al lado de otros que se devanan los sesos para comprar a fulano o a zutano algo que no tenga.

Pasemos a responder la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿Engalanamos nuestro corazón? Porque si es importante expresar exteriormente la alegría de Navidad engalanando pueblos y ciudades lo es mucho más engalanar nuestro corazón y poner orden a nuestros sentimientos, barrer rencillas y enemistades y tener abiertas las puertas de nuestro corazón para que entre la luz que nos viene de lo alto y que cambiará nuestro corazón, nuestro ceño fruncido en un rostro luminoso. Entonces nuestro interior estará en consonancia con las luces exteriores.

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La verdad de Juan Bautista

12.12.16 | 08:00. Archivado en Adviento

cristo_juanComenta San Agustín que los oyentes de Juan Bautista fácilmente hubieran creído que él era el Mesías; pero Juan, amante de la verdad, lo negó diciendo: “Yo no soy el Mesías, soy la voz que clama en el desierto”. No permitió que lo confundieran, se humilló a si mismo. Y continuó: “Después de mi viene uno más poderoso que yo a quien ni siquiera merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con el Espíritu Santo” . Y aún añadió: “Él tiene que crecer y yo tengo que menguar”.

¡Vaya ejemplo de humildad nos da el Precursor! Ciertamente nadie como él preparaba los caminos del Salvador. Ya lo había predicho su padre Zacarías cuando dijo: “Y tu niño, serás llamado profeta del Altísimo porque irás delante a preparar sus caminos”.

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María se puso en camino

09.12.16 | 08:00. Archivado en Adviento

AnunciaciónDespués de recibir el anuncio del ángel, María no se quedó ensimismada ante un tal acontecimiento. No, ella se puso en camino porque el ángel le había comunicado que su prima Isabel esperaba un hijo, y ya estaba en el sexto mes.

Un camino nada fácil. Una joven mujer, montada seguramente en un asno, de Nazaret en Galilea al norte de Palestina a la región de Judea en el sur. Caminos tortuosos entre montañas. No importa. Piensa que su prima Isabel, ya avanzada de edad, necesita ayuda y esto es lo único importante. Confía plenamente en el Señor y esta confianza le da ánimo y seguridad para emprender el camino. La caridad no admite excusas.

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De las tinieblas a la luz

07.12.16 | 08:00. Archivado en Adviento

Luz“Señor escucha mi oración, que mi grito llegue a ti” (v 1). El autor del salmo es un israelita que clama a Dios en su dolor. El motivo de su angustia, es quizás una grave enfermedad, en su época se consideraba un castigo de Dios toda enfermedad. Tenemos un ejemplo claro en el evangelio de San Juan cuando los discípulos preguntan a Jesús: “Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Por el pecado de sus padres o por su propio pecado? Jesús respondió: Ni por su propio pecado ni el de sus padres para que en él se demuestre el poder de Dios” (9,3).

En los versículos siguientes se desarrolla el motivo de la angustia del salmista: “Que mis días se desvanecen como humo, mis huesos queman como brasas; mi corazón esta agostado como hierba” (v 5). Son expresiones muy expresivas del sufrimiento de este hombre. Después del sufrimiento físico narra los sufrimientos morales que añaden más dolor: “Mis enemigos me insultan sin descanso; furiosos contra mí me maldicen” (v 9).

“En vez de pan, como ceniza, mezclo mi bebida con llanto; por tu cólera y tu indignación, porque me alzaste en vilo y me tiraste; mis días son una sombra que se alarga, me voy secando como la hierba” (v 10-11). Es un fuerte reproche el que hace al Señor. Es que los salmos recogen todas las situaciones humanas en que puede encontrarse el hombre. El libro de los salmos no es un florilegio.

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Todo valle será colmado

05.12.16 | 08:00. Archivado en Adviento

Juan“Se oye la voz de alguien que grita en el desierto: ¡Preparad el camino del Señor; abridle un camino recto! Todo valle será rellenado, todo monte y colina será nivelado, los caminos torcidos serán enderezados y allanados los caminos escabrosos” (Is 40). Isaías interpelaba con estas palabras al pueblo de Israel. Muchos años después, Juan Bautista recoge estas mismas palabras para llamar a este mismo pueblo a la conversión. Actualmente el Bautista nos dirige estas palabras a cada uno de nosotros.

¿Estamos dispuestos a enderezar nuestros caminos torcidos, a allanar el paso para que entre en nuestra vida el compartir, la fraternidad?, el Señor que viene o ¿preferiremos quedar encerrados para que no nos pille ningún contratiempo? ¿Preferimos la cerrazón a la intemperie? Bien encerrados en nuestro mundo moriremos no por contagio de algún virus sino por asfixia. Si abrimos el corazón al mundo nos llegará una bocanada de aire fresco que nos renovará.

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De pie, levantad la cabeza

30.11.16 | 08:00. Archivado en Adviento

AdvientoEstos primeros días de Adviento la liturgia nos habla del fin de los tiempos. Los Apóstoles, cuando Jesús les habló de esto, querían saber el qué y el cuándo. Pero en realidad lo que a nosotros nos interesa es estar preparados para el día su venida, cuando llegue el momento de nuestra muerte. Que no tengamos que escondernos en el momento de su llamada sino que puesta nuestra confianza en Él, de pie, y en nuestras manos un ramillete de buenas obras, porque la caridad cubre multitud de pecados, podamos decir aquí estoy. De este modo no tendremos que temer el encuentro definitivo del justo Juez sino que como Teresita de Jesús podremos decir “no muero sino que llego a la vida”.

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El Señor llega

28.11.16 | 08:00. Archivado en Adviento

AdvientoEl salmo 95 es una aclamación al Señor rey de toda la creación. Es también una invitación a bendecir el nombre de Dios a proclamar su victoria: “Cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria” (v 2).

Invita también a contar a todos los pueblos su gloria, es misión del pueblo de Israel dar a conocer el Dios verdadero a los gentiles que tienen dioses que en realidad no lo son: “Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo” (v 4-5).

Están invitadas las familias de los pueblos a aclamar al Señor y a darle gloria porque el Dios de Israel es poderoso (Cfr. v 7). Pero hay que aclamar al Señor, y la tierra tiene que alegrarse, el mar tiene que retumbar, los campos y cuanto hay en ellos y también los árboles del bosque deben alegrarse porque ya llega el Señor (Cfr. v 11-13). Y Éll “regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad” (v 14).

Salmo apropiado para meditar y rezar con él en este tiempo de Adviento, tiempo de espera confiada a pesar de que en estos últimos días del año litúrgico Jesús nos advertía que antes del fin del mundo tienen que pasar muchas calamidades, pero al mismo nos decía que ni un cabello de nuestra cabeza caerá sin su consentimiento. Él rige el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. No podemos tomarnos la salvación a la ligera pero tampoco podemos desconfiar de la bondad misericordiosa de Dios nuestro Padre. Esperemos con atención y devoción su venida. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


La Puerta Santa

11.11.16 | 08:00. Archivado en Adviento

MisericordiaDentro de unos días se va a cerrar la Puerta Santa del Año Jubilar de la Misericordia. Pero cerrar la puerta de la Misericordia no significa que tengamos que cerrar la puerta de nuestro corazón a la misericordia. Dios no la tiene jamás cerrada. Al contrario, Él quiere que todas las puertas del corazón de los creyentes estén abiertas, nos lo dice claramente el libro del Apocalipsis: “Mira, yo estoy en la puerta: si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y comeremos juntos” (20). El intercambio que se va a establecer entre él y nosotros cambiará nuestras perspectivas, nos enseñará cómo debemos actuar frente a los que se acercan a nosotros por cualquier motivo, porque Él hará nacer y crecer en nuestro corazón su amor misericordioso, su compasión, su ternura y cada vez nos asemejaremos más al Padre misericordioso.

Así, pues, tenemos un largo camino que recorrer hasta que un día sea el Padre quien nos reciba en su casa con los brazos abiertos y nos estrechará contra su corazón lleno de misericordia. ¡Qué hermoso ha sido este Año Jubilar de la Misericordia, y qué camino tan largo nos queda por recorrer!: “Misericordiosos como el Padre”. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Miércoles, 23 de agosto

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