Mi vocación

Las murallas de Jericó

30.10.17 | 08:00. Archivado en Fe

MurallasJericó, ciudad bien defendida con sus murallas, parecía infranqueable por los israelitas conducidos por Josué. ¿Cómo podían acceder a ella tan bien defendida? ¿No es esto lo que nos ocurre ante las dificultades que se nos presentan?

Josué propone al pueblo de Israel algo que está a su alcance: Dar cada día una vuelta alrededor de la ciudad durante seis días y al séptimo dar siete vueltas. Así que cada día daban una vuelta siete sacerdotes con el arca, luego volvían al campamento. Al séptimo día dieron siete vueltas y al toque especial todos gritaron con todas sus fuerzas y la muralla se vino abajo. (Jos 6,11-27).

Así que Josué nos invita en el día a día a levantarnos de madrugada y caminar con el Señor con la esperanza puesta en Él. De Él nos vendrá la luz para descubrir lo que hay que hacer, Él nos dará la fuerza para no dimitir ante las dificultades, el coraje para continuar la lucha ante los contratiempos. Y luego cuando haya pasado la tempestad nos daremos cuenta que es Él quien ha hecho caer la muralla que nos parecía infranqueable, lo único que nosotros hechos hecho ha sido confiar, estar convencidos de que nuestra vida está entre sus manos. Texto: María Nuria Gaza.


La fe admirable de Abrahán

30.06.17 | 08:00. Archivado en Fe

AbrahánEn las lecturas de la Eucaristía de estos días leemos en el libro del Génesis la historia de Abrahán. Abrahán, este hombre admirable que pone ante nuestros ojos su obediencia ciega a la llamada de Dios.

Salir de su tierra, ponerse en camino sin saber a donde le conduciría el querer de Dios. Dejar su tierra, su clan, en una edad avanzada en la cual las aventuras hacia lo desconocido ya no están generalmente en los planes de la edad madura.

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Una casa para el Señor

05.06.17 | 08:00. Archivado en Fe

ConfiarDavid, antes de emprender su último viaje, dijo a su hijo Salomón que había preparado mucho material para la construcción del templo de Jerusalén que hubiera deseado construir; pero el Señor le dijo que sería su hijo quien emprendería dicha obra. David quiso trasladar el arca de la alianza del Soto de Jaar a Jerusalén (v 6). El salmo 131 es un texto muy antiguo que evoca este traslado.“Muchos expertos creen que este canto resonó en la celebración solemne del traslado del arca del Señor, signo de la presencia divina en medio del pueblo de Israel, a Jerusalén, la nueva capital escogida por David” (Benedicto XVI audiencia miércoles 14 septiembre 2005). En este traslado el propio rey David iba ofreciendo sacrificios y danzando ante el arca.

Este salmo encierra dos juramentos. El primero de David: “No entraré bajo el techo de mi casa, no daré sueño a mis ojos, ni reposo a mis párpados hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte de Jacob” (v 3-5). Estos versículos del salmo evocan el hecho de David narrado en el segundo libro de Samuel en su capítulo 6, la súplica del monarca de que el Señor resida entre ellos, igual que él los acompañó durante la marcha por el desierto: “Levántate Señor ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder” (v 5). ¡Ojalá nosotros como David tengamos el deseo ardiente de que el Señor habite en nosotros y entre nosotros.

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Nadie las arrebatará de mi mano

24.05.17 | 08:00. Archivado en Fe

En manos de DiosHe aquí una frase que reconforta nuestro corazón. Si somos ovejas de su rebaño, dice Jesús, en el evangelio de San Juan en el capítulo 10: “Nadie las arrebatará de mi mano”. Es más continua: “Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos y nadie puede arrebatarlas de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno”. No hay duda. Podemos estar ciertos, si estamos con Él y con el Padre no hay que temer, nos encontramos en todo momento entre las manos de Jesús que se entregó para darnos vida y entre las manos del Padre que nos ha creado para estar con Él.

Podemos pasar por momentos duros, con dificultades de toda clase pero en estos momentos no dudemos que estamos entre unas manos que nos sostienen, que no nos van a soltar para dejarnos caer contra el suelo y quedar estrellados. El problema del hombre surge cuando duda de que está en manos de Dios y corre hacia los ídolos, los falsos dioses que prometen y no pueden cumplir sus promesas, porque tienen manos y no tocan, nariz y no huelen, garganta y no hablan.

Pero si queremos seguir al Pastor de nuestras almas, el que no quiere bien más de lo que nosotros podemos esperar, no hay que temer nadie nos puede arrebatar sus manos. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


La aparición de Jesús al lago de Tiberiades

03.05.17 | 08:00. Archivado en Fe

La pesca milagrosa, Juan 21,1-25

san pedro el pescadorEl evangelio de San Juan sitúa esta segunda pesca milagrosa después de la resurrección de Jesús. Lo enmarca en Galilea, allí donde Jesús dijo que lo verían. Parece que los apóstoles no estaban muy seguros de verlo pues Pedro se decide a ir a pescar. “Me voy a pescar” los otros contestaron: “Nosotros también vamos contigo”. Esto demuestra que no tenían muchas esperanzas de verlo porque de lo contrario estarían dispuestos a esperar su llegada. Fueron pues, pero aquella noche no pescaron nada.

Al amanecer se aparece Jesús en la orilla y les pregunta: “Muchachos, ¿habéis pescado algo?” Respondieron: “Nada”. Les dice Jesús: “Echad la red a la derecha de la barca y pescareis”. Y pescaron una gran cantidad de peces grandes, ¡ciento cincuenta y tres! Y es Pedro el que arrastra la red hasta la orilla. Y la red a pesar de la gran cantidad de peces no se rompe.

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Lo que alcanza la fe

30.01.17 | 08:00. Archivado en Fe

libros-santa-feCuatro hombres llevan un inválido en una camilla, quieren presentarlo a Jesús porque están seguros que él lo sanará. Pero es imposible entrar en la casa donde se encuentra por el gentío que barra la puerta. ¿Qué hacer? Encuentran la solución: Subir al tejado, levantar unas tejas y por el agujero hacer descender al paralítico y ponerlo delante del Maestro. Manos a la obra, suben al inválido y lo hacen descender por el boquete. El paralítico queda delante de Jesús que al ver la fe de aquellos hombres dice: “Tus pecados quedan perdonados”.

Los fariseos y maestros de la ley (hoy diríamos los teólogos) que estaban allí sentados pensaron: “Este hombre blasfema, nadie puede perdonar pecados, sino solamente Dios”. Jesús se dio cuenta de lo que estaban pensando y dijo: “¿Qué es más fácil decir tus pecados quedan perdonados o decir al paralítico: Levante, toma la camilla y vete a tu casa? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder para perdonar pecados a ti te digo, levántate, toma la camilla y vete a tu casa”. (Mr 2, 1-12).

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¿Cuáles son nuestros ídolos?

23.01.17 | 08:00. Archivado en Fe

AlabadEl salmo 134 es una invitación a los que habitan en la casa del Señor, a que le alaben por sus inmensas bondades: “Alabad al Señor, porque es bueno, tañed para su nombre que es amable” (v 3). El Dios de Israel es un Dios poderoso, sus deseos siempre se cumplen: “El Señor todo lo que quiere lo hace en el cielo y en la tierra, en los mares y en los océanos” (v 6).

Pasa luego a recordar las plagas de Egipto que asolaron a este país por la tozudez del Faraón en no dejar salir a los israelitas: “Envió signos y prodigios –en medio de ti Egipto-contra el Faraón y sus ministros” (v 9). Desprecia el autor del salmo las creencias de los paganos que adoran a dioses miopes, mudos, sordos, sin aliento, que ellos mismos han hecho: “Los ídolos de los gentiles son oro y plata, hechura de manos humanas: tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven, tienen orejas y no oyen, no hay aliento en sus bocas. Sean lo mismo los que los hacen y cuantos confían en ellos” (v 15-18).

También nosotros podemos burlarnos de los que confían en ídolos, pero preguntémonos si nosotros no tenemos por ahí algún ídolo en el cual confiamos más que en el Dios vivo. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Cada momento es único

20.01.17 | 08:00. Archivado en Fe

Alma"Cada momento y cada acontecimiento de la vida de todas y cada una de las personas sobre la tierra, siembra algo en su alma" (Thomas Merton)

Con toda la riqueza que se desprende de esta frase, he constatado en distintas etapas de mi vida que es bien cierto. En cada momento y acontecimientos de la vida que vamos viviendo y construyendo, algo se va sembrando en nosotros mismos, en lo profundo de nuestro ser que va dejando una huella en nuestra alma.

Sí, es en cada momento de nuestra vida que el Señor va sembrando en nuestro corazón una semilla de Amor para hacer crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos cavar, ahondar, regar, podar, cuidar… para crecer, dar fruto, florecer… y también con todo lo que supone de esfuerzo, esa semilla se tiene que saber cuidar cada día desde su gracia.

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La grandeza de Dios

18.01.17 | 08:00. Archivado en Fe

AviónLas historias que nos cuentan, en muchas ocasiones, reflejan perfectamente algún pasaje de nuestra vida o alguna forma de enfocar el mundo en la que tal vez no habíamos caído en cuenta. El otro día escuchaba un cuento, muy sabio, por cierto, que explica cuán grande es Dios.

Cuenta la historia que un día un niño le preguntó a su papá cómo era de grande Dios. El padre le mostró un avión que pasaba por el cielo y le preguntó que cómo veía ese avión, el niño le contestó que era pequeñito. Acto seguido el padre lo llevó al aeropuerto y le enseñó un avión desde una distancia cercana. Entonces le volvió a preguntar por el tamaño y el niño respondió que ¡era enorme!

Dicha historia es para explicar que en muchos momentos de nuestra vida la cercanía con Dios depende de cómo estamos nosotros situados. Si nos sabemos cercanos lo veremos a nuestro lado, grande, pero si, por el contrario, experimentamos la lejanía, Dios estará lejos de nosotros porque Dios no obliga, Dios espera y confía en cada uno de nosotros. Lo importante en esta historia es que Dios, siempre permanece y está en el mismo lugar, está cerca… Dios llama a la puerta, a nuestra vida, pero somos nosotros los que hemos de situarnos cerca de Él para experimentar su amor, su ternura y la seguridad del hijo con su padre. Texto: Hna. Conchi García.


El milagro de la vida cotidiana

13.01.17 | 08:00. Archivado en Fe

MilagrosExisten muchos pasajes en el Nuevo Testamento que nos hablan de los milagros de Jesús. La vida de Jesús está llena de palabras, acciones y gestos donde muchos de ellos van acompañados de un milagro. Ciertamente, hoy día, hablar de milagro resulta un tanto difícil, porque lo asociamos a algo material, físico y extraordinario, aunque por otra parte también hablamos de casualidades.

Muchos de los milagros de Jesús, fueron curaciones físicas de endemoniados, ciegos, cojos… en definitiva, enfermos. Jesús toca el corazón de estas personas y la fe hace el resto: “si tú quieres puedes curarme” le dice el leproso, y en otra ocasión el centurión afirma: “no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Un milagro comienza por la confianza en la otra persona, en este caso, en la persona de Jesús. Confiaron en que Jesús podía hacer el milagro, por ello sucedió lo que tenía que pasar. Cuando se deja de lado, se desprecia o simplemente no se acepta… posiblemente no ocurra nada. Dios entra en la vida de las personas, pero no lo hace por la fuerza, “pedid y se os dará…, llamad y se os abrirá…”.

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El Señor me defiende

04.11.16 | 08:00. Archivado en Fe

ConfianzaEl salmo noventa es un canto de una gran confianza en Dios. Es muy apreciado por la liturgia judía y cristiana y la tradición rusa. Ya desde el inicio de este canto se ensalza la protección de Dios Padre por sus fieles: “Di al Señor refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confió en ti” (v 2). Vivir al amparo del Altísimo, a la sombra del Omnipotente era un deseo ardiente de todo buen israelita y en la actualidad de todo creyente: “Tú que habitas al amparo del Altísimo, a la sombra del Omnipotente” (v 1).

La vida en tiempos pasados y actualmente está llena de peligros, pero el que confía en el Señor vive con serenidad los contratiempos, seguro de que el Señor camina junto a él: “El te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas bajo sus alas te refugiará” (v 3-4). Siempre nuestra vida está expuesta a contratiempos pero como reza el salmo veintidós, “aunque camine por cañadas oscuras no temo porque tu vara y tu cayado me acompañan” (Sl 22, 4). En una palabra, Él nos salva de los peligros en los que nos vemos envueltos.

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El camino

09.09.16 | 08:00. Archivado en Fe

CaminoLa Biblia contiene muchos relatos en los cuales sus personajes tienen que seguir un camino, el que Señor les indica. Abrahán sale de su tierra y sigue el camino que Dios le va a indicar: “Un día el Señor dijo a Abrahán, deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré” (Ge 12,1). Años más tarde Dios dijo a Abrahán: “Toma a tu único hijo, (Isaac) al que tanto amas, y vete a la tierra de Moria. Una vez allí ofrécelo en holocausto sobre el cerro que yo te mostraré… Al tercer día Abrahán alcanzó a ver el lugar desde lejos” (Ge 22, 3-4).

A través de la historia de este patriarca vemos como Yahvé indica siempre un salir, un desprenderse. Isaac dijo a Jacob, su hijo: “Vete a la casa de tu abuelo Betuel, y cásate allá con una de las hijas de tu tío Labán” (Ge.28, 2). De nuevo un salir de la tierra que le vio nacer para ir a otra tierra. Más tarde Jacob regreso a su patria tuvo doce hijos, entre ellos José hijo de su segunda esposa. Él tenía una predilección por este hijo y sus hermanos lo envidiaban hasta que tuvieron la ocasión de deshacerse de él vendiéndole a unos mercaderes que se dirigían a Egipto. De nuevo otro camino, esta vez hacia la esclavitud.

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Martes, 21 de noviembre

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