23.09.09 @ 08:00:35. Archivado en Fe
En Sainville, Francia, pequeño pueblo donde nació la congregación de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación, hay en la capilla de la casa de la fundación, donde oró Marie Poussepin y las primeras hermanas, un fresco de la Trinidad.
Es una pintura de grandes dimensiones, de fondo oscuro y un tanto tenebroso. En él resalta la figura de la Santísima Trinidad. En él, El Padre y Jesús quedan iluminados por la luz del Espíritu Santo. Cristo no tiene cruz de madera. Tiene sus brazos extendidos igual que el Padre que con su túnica que llena prácticamente toda la pintura hace de fondo donde resalta el cuerpo de Jesús. No es un Cristo trágico, su rostro dirigido al Padre, que también mira hacia su Hijo, queda iluminado.
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16.09.09 @ 08:00:31. Archivado en Fe

Nos cruzamos cada día con personas de condiciones y de razas diversas, cada uno con su propio sentido de la vida, con sus desilusiones y con sus esperanzas, con sus sueños y sus desencantos. Cada persona vivimos en unas determinaciones concretas, familiares, físicas o económicas, espirituales, religiosas o morales, cada uno tenemos nuestra propia escala de valores a la que intentamos ajustar nuestra vida, nuestro hacer y nuestro obrar.
Hay personas a quienes parece que todo les va siempre bien, sus vidas, sus rostros reflejan casi siempre optimismo o alegría y transmiten paz y serenidad, otros en cambio parece que siempre les vaya todo por el camino de lo negativo, y reflejan angustia y tristeza. Los primeros encuentran en lo más profundo de su corazón la fuente de la esperanza que les mantiene vivos, descubriendo aun en aquello que puede parecer negativo la mano amorosa de Dios que les sostiene.
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04.09.09 @ 08:00:56. Archivado en Fe
Para mucha gente existe como una dificultad innata para aceptar los acontecimientos extraordinarios que a veces se presentan en nuestras vidas, como si quisiéramos no salir de lo ya establecido, de la rutina de cada día, en un intento de dominar todo cuanto nos acontece y acontece a nuestro alrededor.
Sin embargo la vida cristiana debería ser para todos como una escuela de apertura, como un modo de mantenernos abiertos para aceptar la presencia de la gracia de Dios que actúa en cada persona, y en cada acontecimiento de la vida. Mantenerse en la humildad, en la capacidad de maravillarse por el actuar de Dios es un actitud que conlleva una cierta parte de ascesis, de huida de todo egoísmo y orgullo.
Los orgullosos, aquellos que viven centrados en ellos mismos, no pueden reconocer el camino que Dios hace en ellos mismos ni en los demás. Crece en ellos como una actitud de desconfianza que se opone a la fe.
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02.09.09 @ 08:00:44. Archivado en Fe
Hay un canto espiritual negro, “Errante voy, soy peregrino”, que expone el deseo de un hombre de color fatigado al término de su andadura por esta tierra y expresa el deseo de su encuentro definitivo con Dios. La vida no le ha tratado demasiado bien. Ha tenido que trabajar duro, se ha sentido extranjero en su propio país, rechazado por el color de su piel.
Ahora ya en el término de su vida, ve la muerte como una liberación. Sabe que Dios le va ha recibir en sus brazos de Padre, podrá proclamar su último amén con plena libertad después de haber tenido que decir tantas veces amén a los que lo oprimían.
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21.08.09 @ 09:53:02. Archivado en Fe
Uno de estos días, mientras regaba las plantas me vino en la mente que del mismo modo que para que las plantas estén lozanas y frondosas y den flores hay que cuidarlas con esmero, algo semejante ocurre con nuestra vida espiritual. Si no la mimamos ésta decae, aparece el tedio y el aburrimiento para las cosas de Dios.
El clima en una azotea, no es el más favorable para las plantas: El frío extremado, o el sol tórrido de agosto, el viento huracanado, hacen sus estragos. En la vida espiritual aparecen también climas poco apropiados para crecer espiritualmente: El trabajo que nos apremia y nos hace caer en la tentación de acortar nuestra oración, las incomprensiones, la enfermedad, el ambiente exterior. Si no sabemos combatir éstas y muchas más dificultades que nos acechan con serenidad y tenacidad, pensando que todo puede contribuir al bien de aquellos que aman a Dios, nos hundiremos poco a poco hasta perder el norte de nuestra vida.
En los momentos difíciles hay que saber buscar ayuda ya en buenos libros o en alguna persona sabia que sepa darnos un buen consejo. Y especialmente recurrir a aquel que dijo: “Venid a mi cuando estéis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Texto: Hna. Mª Nuria Gaza.
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31.07.09 @ 08:00:10. Archivado en Fe

La escena evangélica de Zaqueo subido a un árbol para ver pasar a Jesús, que nos narra Lucas en el capítulo 19,2, me ha hecho reflexionar lo mucho que uno puede perderse por miedo al ridículo. Zaqueo era un publicano, hombre rico, quería conocer a Jesús y como era pequeño de estatura se subió a un árbol para ver pasar a Jesús.
Él, hombre rico, cobrador de impuestos, subido a un árbol, debía ser una escena un poco ridícula, era como para no dar respeto a la gente, que de por sí ya despreciaban a los cobradores de impuestos. Pero Zaqueo hace caso omiso del que dirán ,quiere ver a Jesús a toda costa y lo logra con creces porque justo al pasar por debajo del árbol donde se había subido, Jesús le llama y le dice: “Zaqueo baja que hoy tengo que hospedarme en tu casa”.
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15.07.09 @ 08:00:09. Archivado en Fe
El centurión es un personaje que daba grandes lecciones de fe a los escribas y fariseos tan celosos de sus tradiciones y de sus creencias que fuera de la ley judía no había salvación. Personalmente es una figura que me resulta simpática y ejemplar.
En Mateo 8,10-12, este personaje romano, merece el elogio de Jesús: “Os aseguro que en ningún israelita he encontrado tanta fe. Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente a sentarse en la mesa de Abrahán, Isaac, y Jacob en el reino de Dios; en cambio a los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes”. Y dijo al centurión: “Vete, que se realice como la fe que tienes”. Y es que este soldado romano había suplicado al maestro que curara a su criado gravemente enfermo, pero como no se sentía digno de recibir a Jesús en su casa le rogaba que dijera una palabra y su servidor quedaría curado.
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10.07.09 @ 08:00:53. Archivado en Fe
“Venid a mí los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré”. Esto es lo que hicieron el jefe de la sinagoga Jairo, que tenía su hija agonizando y la mujer que padecía hemorragias desde hacía muchos años. El uno se presenta a Jesús y le ruega: “Ven a mi casa que mi hija está gravemente enferma”. La otra no se atreve a presentarse ante Jesús, es una mujer insignificante del pueblo y además según la ley judía es impura. Por esto se dice a ella misma: “Si logro tan sólo tocar el borde de su manto quedaré curada”. Grande era su fe, y fue la fe que hizo salir un poder de Jesús que la curó mereciendo el elogio de Jesús: “Tu fe te ha salvado vete en paz”.
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01.07.09 @ 08:00:51. Archivado en Fe
Nosotros somos como esta barca azotada por la tempestad y Jesús está en la barca durmiendo. ¿Cómo es posible que Jesús duerma con el ajetreo de las olas intempestuosas que irrumpen sobre nuestra barca? Ya no podemos hacer frente a esta tempestad, sólo nos queda gritar: Señor despierta, ¿no te importa que nos hundamos?
En los avatares de nuestra vida lo importante no es cruzar tempestades, que siempre las tendremos, sino vivir en la confianza de que Jesús va en nuestra barca y con Él no es posible naufragar. Jesús se hace el dormido para acrecentar nuestra confianza en Él. Vivir en la confianza de que Jesús está con nosotros nos dará serenidad y fortaleza en nuestras luchas.
¡Gracias Señor por estar siempre a nuestro lado! Texto: Hna. Maria Nuria Gaza.
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04.05.09 @ 08:00:23. Archivado en Fe

Las primeras evangelizadoras fueron las mujeres que al ir de buena mañana al sepulcro lo encontraron vacío. Unos ángeles les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí ha resucitado”. Ellas corrieron a comunicárselo a los discípulos que no las creyeron. ¿Quien iba a creer el testimonio de unas mujeres en una sociedad en que la palabra femenina no contaba? Estas palabras les parecían como un desatino, visiones de mujeres.
De todos modos, Juan y Pedro corren al sepulcro a verificar lo que dicen las mujeres. Entran en el sepulcro y lo ven tal como las mujeres les han contado. Pero son tardos en creer en el anuncio de la resurrección. Las piadosas mujeres más inclinadas a creer en lo que les ha dicho el ángel, tienen la dicha de ser las primeras en ver a Jesús resucitado y también las primeras anunciadoras de su resurrección.
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13.04.09 @ 08:00:43. Archivado en Fe

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN
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18.03.09 @ 08:00:58. Archivado en Fe
En la vida espiritual, cada persona intentamos utilizar las imágenes que nos parecen más claras y ocurrentes para expresar cuanto vivimos, y a veces una imagen nos lleva a otras que van ayudándonos no solo en nuestra forma de hablar, sino también en nuestro vivir.
El evangelio de San Marcos (8,22-26), narra muchos milagros de Jesús y siempre los presenta de forma comprensible, utilizando medios y formas muy al alcance de la mano.
Uno de esos milagros es el que Jesús en favor de un ciego que aun sin ver la luz busca a quien puede curarle de todas sus cegueras y suplica el milagro. Jesús lleva el ciego a parte, unta sus ojos con saliva, y tras imponerle las manos le pregunta si ve algo. El hombre no acaba de distinguir, ve hombres que parecen árboles que caminan. De nuevo Jesús le impone sus manos y el hombre empieza a ver con claridad.Y es que la vista, no es un sentido del que podamos gozar siempre sin más, viendo todo bien. Muchos experimentamos cada día cuanto significa no ver claro, y es que necesitamos la ayuda de las gafas para ver, sin ellas podríamos pasar el día confundiendo hombres con árboles y ni verlos mover nos daría claridad.
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