Mi vocación

Mártir

24.03.17 | 08:00. Archivado en Santos

Mons. RomeroMártir o testigo quiere decir lo mismo según el diccionario griego. Por consiguiente un mártir no es la persona que derrama su sangre por una causa, sino el que testifica por una causa, da testimonio a favor de ella. Por consiguiente los mártires no son sólo los que derraman su sangre por una causa sino los que testifican por ella y esto sí, están dispuestos a dar la vida por la causa defendida.

Entre los mártires de nuestro tiempo nos encontramos con Monseñor Oscar Ataulfo Romero, arzobispo de San Salvador, que fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por defender la causa de los campesinos asesinados impunemente por el gobierno. Él estaba convencido de que lo matarían pero no por ello calló las injusticias que se cometían contra su pueblo. Estaba dispuesto a morir por defender la causa de los campesinos salvadoreños atropellados en sus derechos.

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José

17.03.17 | 08:00. Archivado en Santos

Jose_19MarzoSan José, es el hombre que tiene una extraordinaria misión, es un hombre de gran humildad y gran fidelidad a la voluntad divina. Por eso es también un gran santo. Dios le habla siempre en sueños: “José, hijo de David, no temas de tomar por esposa a María, el hijo de sus entrañas es obra del Espíritu Santo. Tú le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados. Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado, y tomó por esposa a María” (Cfr. Mt 1, 21- 25).

Es un acontecimiento extraordinario, en lo que parece ordinario. José, que amaba a María la toma por esposa. Es una prueba de fe extraordinaria para este hombre justo, no entiende pero acepta los designios de Dios. También la encarnación del Hijo de Dios es una prueba de fe para los creyentes. Sin embargo si creemos que Dios es todopoderoso, ¿por qué no puede encarnarse, hacerse uno de nosotros?

José al tomar por esposa a María deviene padre del hijo que María lleva en sus entrañas, el Hijo del Altísimo, y le impone un nombre: Jesús, es decir Dios salva. Este recién nacido nace para salvar a sus padres, a cada hombre, a todos los hombres sin excepción a no ser que ellos no quieran aceptar la salvación que nos vino atraer. San José intercede por nosotros para que seamos obedientes al querer de Dios sin poner excusas. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


San Alberto Magno

16.11.16 | 08:00. Archivado en Santos

San AlbertoAyer celebró la Orden de Predicadores uno de los grandes santos que honran la Familia Dominicana: San Alberto Magno. Nace en Baviera en 1206. Se inclina por el estudio de leyes por lo que sus padres lo envían a Bolonia, pasa más adelante a Venecia y finalmente en Padua. Conoce a Jordán de Sajonia, compatriota suyo, y queda prendado de su sabiduría por lo que se decide por ingresar en la Orden de Predicadores con una feroz oposición de su familia pero nada pudo torcer su decisión.

Enseña en la universidad de París en la que tradujo, comentó y clasificó textos antiguos, especialmente de Aristóteles. Su discípulo más eminente fue Sto. Tomás de Aquino, el cual un día preguntó a su maestro de dónde sacaba tanta sabiduría a lo que el maestro lo condujo frente a un crucifijo y le dijo: “Aquí aprendo yo, contemplando a Cristo crucificado”.

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Si no os convertís todos pereceréis

31.10.16 | 08:00. Archivado en Santos

Todos los SantosLa primera parte del salmo ochenta nos recuerda una celebración del pueblo judío en el templo de Jerusalén. Hacen memoria de su caminar hacia la tierra prometida. Ahora que ya la han alcanzado, todo son vítores y cantos de fiesta acompañados con instrumentos musicales: “Aclamad a Dios nuestra fuerza, dad vítores al Dios de Jacob, acompañad, tocad los panderos, las cítaras templadas y las arpas; tocad la trompeta por la luna nueva por la luna llena, que es nuestra fiesta” (v 2-4).

Pero tiene una segunda parte que es una llamada a la conversión: “Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti, ojalá me escuchases Israel. No tendrás un dios extraño, no tendrás un dios extranjero” (9-10). Es que el pueblo de Israel, una vez instalado en la tierra prometida, se hizo olvidadizo de los favores de Yahvé cayendo de nuevo en la infidelidad. Es que los pueblos que estaban junto a Israel eran un peligro para ser fieles a la ley de Dios.

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10.10.16 | 08:00. Archivado en Santos

JuanXXIII 11OctubreMañana, 11 de octubre, celebraremos la fiesta de San Juan XXIII. Su pontificado se distinguió, por la convocación del Concilio Vaticano II.

Conoció la violencia de la guerra de primera mano ya que tuvo que participar en la I Guerra Mundial, y en su encíclica “Pacem in Terris” defendió lo importante que es buscar caminos de convivencia entre los pueblos. Decían que iba a ser un Papa de transición pareciendo que esperaban poco de su pontificado, pero iban muy errados los que así pensaban .

En una Hoja Dominical del año 1962 del arzobispado de Barcelona, el sacerdote y reportero del Concilio, Ramón Cunill, escribía:

“En el cuarto aniversario de su elección, a la altura de sus ochenta y dos años gloriosos, el Papa Juan XXIII semeja un patriarca bíblico de fecundidad asombrosa o un atleta irreducible a quien no alcanzan los golpes de ninguna adversidad, un escalador audaz que en la cumbre divisa nuevas alturas y se remonta a los espacios puros y solemnes acotados para las almas grandes.
Espíritu sencillo, cuerpo robusto de campesino, mente de prócer privilegiado y corazón inmenso, el puesto más alto no le da a este hombre ni asomo de vértigo; el Pontífice de estas horas críticas, de sesgos tan difíciles de gobierno, es al mismo tiempo el buen párroco sosegado y piadoso con quien cada uno de nosotros quisiera confesarse y a quien iríamos tranquilos a buscar consejo.
Ni un lustro lleva en el supremo Pontificado y ¡qué inmensa labor! “explevit tempore multa”, en tiempo tan escaso, con asombro universal, el mundo le saluda con gozo creciente porque “ha llenado tiempos grandes”. El Papa de las obras de misericordia, el Papa de la paz, el Papa de la “Mater et Magistra”, el Papa del Concilio”.

¡Qué descripción tan justa! Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Pablo de Tarso

29.06.16 | 08:00. Archivado en Santos

San Pedro y PabloPablo, este judío buscador incansable de la verdad va a iluminar con su vida la fe de los cristianos. Pablo de Tarso, de perseguidor de los creyentes en Jesús de Nazaret, recibe una llamada de Jesús, en el camino de Damasco donde iba a continuar con su idea de exterminar a los cristianos. Pasa de perseguidor a discípulo de Jesús. Para un hombre intrépido como él tener que continuar el camino conducido por sus acompañantes debió ser un camino de humildad.

El que vivía según la letra de la ley escrita por Moisés en las tablas de la ley, descubre una nueva ley, la de Jesús que cambia radicalmente su vida hasta el punto de exclamar: “Estoy crucificado con Cristo, ya no soy yo que vivo es Cristo que vive en mi y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entrego a sí mismo por mi” (Ga 2,20).

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José, el custodio

18.03.16 | 08:00. Archivado en Santos

San-JoséJosé es el custodio de María que recibe como esposa aceptando el misterio de su maternidad; es el custodio de Jesús, vela sobre él como padre amoroso atento a sus necesidades. En su viaje a Belén se desvive para buscar un lugar propicio para que María pueda dar a luz. Preocupado para salvaguardar en momentos difíciles la vida de su hijo: En la huida a Egipto, en el regreso a su tierra, en su búsqueda angustiosa cuando lo pierden en Jerusalén.

José es el custodio silencioso y humilde. Los Evangelios no nos narran ni una sola palabra de él.

Es el custodio obediente que cumple siempre los mandatos del Señor. San José es modelo para cada uno de nosotros. Todos somos responsables de alguien. Los padres de los hijos y los hijos de sus padres cuando éstos son mayores. Somos custodios de la creación, como dijo en su homilía el Papa Francisco en el del inicio de su ministerio petrino. Es preocuparse por nuestro entorno, custodiar a los más frágiles y vulnerables: niños, ancianos, enfermos, emigrantes, pobres.

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El Señor hace salir el sol sobre buenos y malos

27.01.16 | 08:00. Archivado en Santos

SantidadTu y yo, ricos y pobres, gente bien o marginados, todos estamos llamados a la santidad. El paraíso no está lleno solamente de almas puras como ángeles, sino de hombres y mujeres que han tenido la humildad de reconocerse pecadores, como dice con tanta frecuencia el Papa Francisco: “Todos somos pecadores”, a todo pecado misericordia. Esto es lo que nos repite constantemente el Papa desde su elección y actualmente más en este Año de la Misericordia.

El cielo está lleno de personas que se han dejado amar por Dios y que a pesar de sus limitaciones han querido seguir fieles a los compromisos bautismales; por consiguiente nadie puede sentirse excluido de ser hijo de Dios y de estar llamado a la santidad: “Sed perfectos como mi Padre celestial es perfecto” (Ma 5, 48). Pensemos en los santos que fueron no sé si grandes pecadores pero si pecadores: San Agustín, Ignacio de Loyola, Carlos de Foucauld, y en los evangelios tenemos a Magdalena, la pecadora pública y San Pedro primer papa, que negó a Jesús, todos forman con tantos desconocidos el coro de los santos.

Así que no podemos poner en duda que Dios Padre nos quiere santos y nos da los medios para conseguirlo. Lo único que tenemos que hacer es poner una confianza ilimitada a su bondad, y por supuesto hacer un esfuerzo para ser fieles a su querer. Él hace salir el sol, sobre buenos y malos (Cfr. Ma 5,45). ¿Qué es el sol sino la luz de su gracia? Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Domingo de Guzmán, el compasivo y misericordioso

30.12.15 | 08:00. Archivado en Santos

ElogioEn este año en que celebramos el Jubileo de la Misericordia vienen a mi mente lo que cuentan los historiadores de Sto. Domingo, que siendo estudiante en Palencia hubo en España una escasez tan grande, que muchos pasaban hambre. Ante este panorama tan triste, Domingo no dudó en vender sus libros para aliviar tanta miseria.

Comenta fray Luis Carlos Bernal en su libro “Elogio de la misericordia” que esta narración le lleva a pensar en los textos evangélicos que relatan los gestos compasivos de Jesús, por ejemplo el que se refiere a la primera multiplicación de los panes (Mc 6, 30-44). Continúa el citado autor:

“Marcos destaca tres acciones –indicadas por tres verbos– que constituyen la dialéctica de la compasión: Jesús 'vio mucha gente' (v 34); 'sintió compasión de ellos pues estaban como ovejas que no tienen pastor' (v 34); 'se puso a enseñarles muchas cosas' (v 34) y dijo a sus discípulos 'dadles vosotros de comer' (v 37).
El evangelista Marcos detalla en su relato algunas circunstancias que perfilan el talante misericordioso de Jesús y de Domingo. Una de ellas es que el momento fue inoportuno. Marcos cuenta que Jesús se había retirado con los suyos para descansar en un lugar solitario, pues no les quedaba tiempo ni para comer (cfr. Mc 6 31). Domingo, por su parte necesitaba sus libros para estudiar.
Ocurre frecuentemente que la petición de socorro de los pobres y marginados, la de aquellos que precisan con urgencia misericordia suele resultar, a menudo, 'inoportuna'. Es que el hambre del pobre, el frío del desnudo o mal vestido, la soledad del preso o la angustia del enfermo no tienen una hora 'oportuna' para la cita; acaecen sorpresivamente”.

En resumen, es un libro delicioso, muy apropiado para meditar en este Año Santo, nos ayudará a ser misericordiosos ante tantos necesitados de esta virtud. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Tú eres Pedro

29.06.15 | 08:00. Archivado en Santos

San PabloCuando Jesús pregunta a sus discípulos que dicen ellos de quien es él; Pedro tan espontaneo, responde sin titubear: “Tú eres el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dice: “Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha revelado esto, sino mi Padre que está en el cielo. Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a edificar mi Iglesia; y el poder de la muerte no la vencerá. Te daré las llaves del Reino de los Cielos: lo que ates en este mundo, también quedará atado en el cielo; y lo que desates en este mundo, también quedará desatado en el cielo” (Mt 16, 13-19). Vemos como Jesús pone como cimiento de su Iglesia en la tierra a Pedro todo y que Jesús conocía muy bien a Pedro, y que luego en el momento de de la pasión lo negaría, no duda en elegirlo como piedra fundamental.

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Un santuario

11.05.15 | 08:00. Archivado en Santos

Mons. RomeroCuando visité a nuestras hermanas del Salvador hace ya bastantes años, me preguntaron si quería visitar la casa donde vivió Monseñor Romero. Ésta se encontraba en el recinto del hospital de la Divina Providencia en San Salvador.

Al entrar en ella quedé impresionada por la sencillez, casi austeridad de la misma. En un armario en la propia entrada estaban los ornamentos que llevaba cuando fue asesinado, allí estaban las manchas de sangre de su martirio. Aquello era una auténtica reliquia que seguramente ya no se encuentra en el mismo lugar. Allí todo rezumaba a simplicidad. Era un apartamento reducido y lo único que resaltaba en ella era una hamaca blanca que le habían regalado los campesinos y que se encontraba instalada en el mismo lugar que él la tenía. Daba la impresión de que él todavía estaba presente. Era un verdadero santuario que te invitaba a la oración por aquel atormentado país.

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“Tarde te amé”

16.02.15 | 08:00. Archivado en Santos, Fe

A lo largo de la historia han existido personas que nos han ayudado en la vivencia de la fe. Empezando por nuestros abuelos, padres… y muchos más que seguro tenemos en la mente y el corazón. Pero también están esos grandes personajes de la historia, como San Agustín, que han despertado, orientado y guiado nuestra vida.

San AgustínSin duda que el objetivo principal en la vida es encontrar el lugar que nos per toca, donde nos sentimos bien, tranquilos, estables… felices; y no queremos más que eso, encontrar no una felicidad, sino la felicidad, que es aquella que nos hace ser lo que somos y que nos da fuerzas para enfrentarnos a las situaciones que nos tocan vivir. La persona en busca de esa felicidad va cambiando, porque el tiempo también hace cambiar, las experiencias, las personas con las que nos relacionamos… todo nos hace cambiar, y por supuesto, nuestra relación con Dios también nos ayuda a cambiar, a mejorar, a crecer y a llegar a “saciar” esa sed que tiene nuestro corazón y vida.

Algo así le pasó a San Agustín, su vida dio un vuelco cuando “tropezó” con Dios; unas palabras que me han llamado la atención de San Agustín en lo referente a que Dios lo ayudó a cambiar de vida, son: “lo que Dios ha hecho en mí… a pesar mío”. Creo que son de una gran sabiduría y verdad, porque Dios es capaz de cambiarnos a pesar de lo que nosotros somos, de nuestros defectos u errores… porque a pesar de todo eso, somos ¡mucho más!.

San Agustín es un personaje del que se podría hablar mucho, pero sólo resaltaré un aspecto que puede ayudarnos. Éste es que Agustín “vivía fuera de mí”, en el estricto sentido de la palabra. Buscaba fuera de él esa felicidad de la que hablaba al inicio, pero no se daba cuenta que para llegar a ella… hay que mirar dentro de uno mismo. Dios no está tan lejos de nosotros como creemos. Palabras suyas fueron: “Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que estabas tú dentro de mí, y yo fuera, y fuera te buscaba yo y sobre esas hermosuras que tú creaste me arrojaba deforme. Estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Lejos de ti me tenían aquellas cosas, que si no estuvieran en ti, no tendrías ser. Rompiste mi sordera… me tocaste y me abrasé en deseo de tu paz” Confesiones, X, 27, 38. Texto: Hna. Conchi García.


Viernes, 22 de septiembre

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