Mi vocación

Ante la cruz de Lampedusa…

31.03.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

Cruz de LampedusaEn este tiempo de cuaresma, la cruz de Lampedusa peregrina por las diócesis de Cataluña. Ésta se ha convertido en símbolo universal de la dignidad y necesaria acogida a los migrantes y refugiados. Una cruz hecha a petición del Papa Francisco con la madera de las barcas que han llevado y llevan todavía, a mucha gente a la búsqueda de un futuro mejor. Para muchos, esas barcas fueron también su ataúd. El Mediterráneo se ha convertido en testimonio silencioso del dolor pero esa cruz, desgraciadamente ahora conocida, nos habla, nos interpela, grita ante las injusticias ¡Cuántas esperanzas y sueños naufragan cada día!

Hace unos días, tuvimos el regalo y la gracia de acogerla en el arciprestazgo de Reus. “Acojamos la Cruz de Lampedusa, oremos por los refugiados”, fue la convocatoria para orar en varias parroquias. En una de ellas en la que participé y a la cual fueron muchas personas, fue un tiempo de oración, reflexión, de escucha y de mirar la cruz desde el silencio profundo, que te llega y toca el corazón. Un voluntario testimonió su experiencia con los refugiados. Él palpó de cerca el sufrimiento y tocó la esperanza del que busca un futuro mejor, en tierra firme, donde prevalezca su dignidad de ser humano. Al finalizar la oración, pisamos las calles de la ciudad, acompañando la cruz, en silencio…, un corto trayecto para los que allí estábamos, un largo caminar para los que sienten el peso del sufrimiento, de la injusticia, de los que caminan con los pies descalzos, despojados de todo…

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El látigo de Jesús

20.03.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

CuaresmaTodos los evangelistas nos narran la expulsión de los vendedores y cambistas del templo por Jesús. Estas gentes con la excusa de facilitar a los peregrinos las ofrendas que hacían al Señor, hacían sus buenos negocios. Jesús entró en el templo y al ver todo aquello, hizo un látigo con cuerdas y los echó fuera del templo (Cfr. Ma 21,12-13; Mar 11,15-17; Lu 19, 45-46; Jn 2, 15- 16). Y dijo: “Mi casa será casa de oración, pero vosotros la habéis hecho una cueva de ladrones”.

El tiempo de cuaresma es un periodo en que la Iglesia nos pide hacer ascesis para prepararnos a la Pascua. Por esta razón invitemos en nuestra oración a Jesús para que venga a poner orden en nuestra vida y con su látigo eche fuera todas las malas costumbres para que nuestro templo interior sea verdaderamente una casa de oración donde lo más importante sea precisamente esto: un lugar donde el Señor se sienta que lo más nos importa en nuestra vida sea Él. Pues con frecuencia ocurre que hacemos como los vendedores del templo que con apariencia de prestar un servicio, lo que hacemos es buscar nuestros intereses.

Jesús pondrá orden en nuestro interior sin ira, con dulzura, como era su costumbre habitual con los que se relacionaba. Lo que no soporta el Señor es la hipocresía, esto lo que tenemos que evitar a toda costa. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Devolver bien por mal

15.03.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

CrucifixiónEl salmo 108 nos lleva a reflexionar en Jesús durante su pasión pero con un cambio substancial ya que él no se defendió contra sus acusadores. En sus primeros versículos el salmista invoca al Señor para que lo defienda: “Dios de mi alabanza, no estés callado, que una boca perversa y traicionera se abre contra mí; me hablan con lengua mentirosa, me rodean con palabras de odio, me combaten sin motivo” (v 1-3). Jesús ante el tribunal no se defendió de los falsos testigos que se presentaron acusándole, sino que callaba (Cfr. Ma 26, 63). Bien hubiera podido exclamar el Salvador como el autor del salmo: “En pago de mi amor me acusan, mientras yo rezo; me devuelven mal por bien, odio por amor” (v 4-5).

“Nombra contra él un malvado, un acusador que esté a su derecha; -(“a la derecha se coloca el abogado defensor, ellos piden un acusador”. Alonso Schökel)- salga condenado del juicio, que su defensa no atine; que sus días sean breves,…” (v 7-8). En realidad el proceso de Jesús fue precipitado e injusto. Se percibe claramente el deseo de las autoridades religiosas de sacárselo de delante lo antes posible, y lo lograron.

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Dar vida

06.03.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

Cuaresma“El Señor vio que era demasiada la maldad del hombre en la tierra, y que siempre estaba pensando en hacer lo malo; y le pesó haber hecho al hombre. Con mucho dolor dijo: 'Voy a borrar de la tierra al hombre que he creado, y también a todos los animales domésticos, y a los que se arrastran, y a las aves. ¡Me pesa haberlos hecho!'. Sin embargo, el Señor miraba a Noé con buenos ojos”. “Noé era el único hombre justo ante los ojos de Dios por esto el Señor decidió exterminar a todos los hombres que había creado y también a todos los animales. Y ordenó a Noé de construir el arca para salvar a su familia y unas parejas de cada clase de animales y aves. Noé hizo todo cuanto Dios le ordenó” (Cfr. Ge 6,1-22). Y llegó el cataclismo anunciado.

Jesús ya comentó: “Como sucedió en tiempos de Noé, sucederá también en la venida del Hijo del hombre. Antes del diluvio, y hasta el día en que Noé entró en el arca, la gente comía, bebía y se casaba” (Cfr. Ma 24,38-39).

También hoy día muchos viven despreocupados, piensan sólo en ellos. No miran las necesidades de los demás, ni cuidan de los bienes de la tierra que Dios ha dado a todos. Luego vienen los desastres. En este tiempo cuaresmal preocupémonos de los otros, preocupémonos por la ecología. Jesús se preocupó de nosotros. ¿Vamos nosotros a ser tan ingratos de no pensar en él que se entregó para darnos vida? Texto: Hna. María Nuria Gaza.


Elegir entre la vida y la muerte

03.03.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

CuaresmaEn el libro del Deuteronomio, Moisés se dirigió al pueblo con estas palabras: “Mirad, hoy os doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal por el otro. Si obedecéis lo que yo os ordeno, y amáis al Señor vuestro Dios,… viviréis. Pero si no hacéis caso os advierto que moriréis sin remedio” (Dt 30, 15-30).

También hoy el Señor nos pone ante esta elección. ¿Qué camino queremos elegir? El tiempo de Cuaresma es un tiempo favorable para reorientar nuestra vida. No siempre es fácil; en ocasiones necesitamos que alguien nos guíe para encontrar el buen camino. La lectura de la Palabra de Dios, que nos pide amar a los otros como a nosotros mismos y nos dice que si al presentar nuestra ofrenda ante el altar nos acordamos que nuestro hermano tiene algo contra nosotros, la dejemos, y vayamos primero a reconciliarnos con nuestros hermanos, es una guía excelente.

No olvidemos que el amor a Dios y a los hermanos es la mejor práctica cuaresmal. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


No es tiempo de tristeza…

01.03.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

CendraEn la hoja dominical del arzobispado de Tarragona del pasado domingo 26 de febrero, me gustó y aprecié el escrito “La ceniza, gesto de humildad” del arzobispo Jaume Pujol Balcells, en el que destaco lo que dice sobre el tiempo de cuaresma: “No es tiempo de tristeza, porque el final de este camino es un estallido de alegría: ¡la resurrección de nuestro Señor Jesucristo!”.

Iniciamos la cuaresma con un signo, la imposición de la ceniza en nuestra frente, esto significa, recibirla en todo nuestro ser, en nuestro cuerpo y alma. Nos acercarnos a Dios, para acoger un camino que nos llama a la conversión, a aceptar nuestra pequeñez delante del Señor que nos guiará porque camina con nosotros. Según las estaciones del año, vamos adecuando nuestro armario, ahora ropa de invierno, de primavera, de verano, etc.….pues ahora nos llega “la estación de la cuaresma” ¿Qué haremos? Es un tiempo para nosotros y ver cómo tenemos el “armario interior” de nuestra vida de fe. Vivámoslo con alegría, atrevámonos a buscar qué nos hace aún falta o nos sobra, o tal vez no necesitemos y eso nos está impidiendo caminar con el Señor.

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Ayuno

27.02.17 | 08:00. Archivado en Cuaresma

AyunoEl ayuno es una de las tres prácticas que la Iglesia recomienda hacer para prepararnos a la gran fiesta de Pascua.

El Papa Benedicto XVI en su mensaje para la Cuaresma en 2008 decía: "Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor —la oración, el ayuno y la limosna— para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, 'El ayuno ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos'. Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar".

Y el Papa Francisco dijo, según señala Radio Vaticano, que el ayuno, de acuerdo a la visión de Dios, consiste en “soltar las cadenas injustas”, “dejar en libertad a los oprimidos”, pero también “compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo”, “cubrir al que veas desnudo”. Esta es la visión del ayuno según Isaías 58, 6-7. Estas dos visiones de los pontífices no se excluyen sino que se complementan.

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Dejaros reconciliar con Dios

07.03.16 | 08:00. Archivado en Cuaresma

ReconciliarHay algo que nos empuja a poseer cada vez más, a ejercer el poder por encima de los otros. Cuando uno se siente todopoderoso hasta llegar a creerse Dios, como si éste no existiera, cuando se quiere reducir los demás en esclavos nos situamos por encima de Dios, no actuamos como hijos de Dios sino todo lo contrario.

El pecado contra Dios no es forzosamente dirigido contra él mismo sino contra mi hermano. “He oído el clamor de mi pueblo” (Ex 3,7), dijo Yahvé a Moisés. Es decir Dios hace suyo el dolor del oprimido. Así pues cada vez que obro mal contra el otro, actúo contra el mismo Dios. El ojo por ojo no entra en los baremos del Dios misericordioso. Su medida es devolver bien por mal. San Pablo en su segunda carta a los Corintios dice con claridad: “En nombre de Cristo dejaros reconciliar con Dios” (5,20).

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Sígueme

04.03.16 | 08:00. Archivado en Cuaresma

Pedir“Después de esto, Jesús salió y se fijó en un publicano de los que cobraban impuestos para Roma. Se llamaba Leví, estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos, Jesús le dijo: Sígueme. Leví se levantó, y dejándolo todo lo siguió” (Lu 5, 27-28).

Esta es también la invitación que Jesús nos hace en este tiempo de cuaresma: Seguirle más de cerca. Esto comporta que habrá cosas que dejar, como Leví, todo aquello que nos aparta de él. No será la mesa de cobrar impuestos, pero sí dejar nuestras comodidades para estar más atentos a los demás. Seguirle comporta estar con Él, atentos a su querer, dedicarle un tiempo de diálogo, un tiempo de interceder por las necesidades del mundo, para que su mirada misericordiosa sane tantas heridas infligidas a hombres inocentes que sufren las injusticias de los nuevos recaudadores de impuestos, es decir de los que abusan de su poder para explotar a los débiles. Y claro está a mi pequeña medida hacer todo lo posible para estar al lado de los pequeños, porque lo que hicisteis a uno de estos pequeños, me lo hicisteis a mí, dijo Jesús.

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Ahora es el momento favorable

02.03.16 | 08:00. Archivado en Cuaresma

AcompañarSan Pablo nos dice en su carta a los corintios: “Ahora es momento favorable, el momento oportuno. Ahora es el día de la salvación” (2 Co 6, 2).

Al reflexionar sobre la invitación del inicio de la cuaresma: “Conviértete y cree en el Evangelio”, y en la invitación de Pablo ahora es el día de la salvación, pongámonos a examinar cómo tengo que abordar el convertirme y el acoger en mi el día de la salvación. Debo cambiar, ciertamente, pero sin pretender grandes conversiones, puedo pensar en cosas que por ser pequeñas no dejan de ser importantes y que el Señor está siempre dispuesto a darme la gracia para tener la fuerza de cambiar: Aquella persona que no me cae bien con razón o sin ella, a partir de ahora seré más amable cuando me relacione con ella. Aquel pequeño servicio del que trato de escabullirme, lo haré con gusto pensando que de este modo aligero el trabajo de los otros.

El vivir lo cotidiano con alegría hace más agradable la convivencia y al tiempo me hace sentir bien. Pensar más en los demás y menos en uno mismo son pequeñas acciones que hacen la vida de los otros más llevadera. El tiempo de cuaresma no es un tiempo para torturarse sino de vivir más unidos a Jesús y acompañarlo en su camino hacia el calvario pero no para quedarnos en la muerte sino en la resurrección. Texto: Hna. María Nuria Gaza.


¿Cómo vamos por la vida?

29.02.16 | 08:00. Archivado en Cuaresma

CaminoHay dos formas contrapuestas de ir por la vida; una la de aquellos que parece que todo se les debe, van de perdona vidas, de fanfarrones que parece que se han tragado un palo y no pueden inclinarse para saludar al que se le cruza por el camino. Son aquellos de los cuales Jesús comenta en el Evangelio todo lo hacen para que la gente los vea y les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes, que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.

A otros, no les gusta aparentar, están atentos a los demás, dispuestos siempre a ayudar, saludan con afabilidad, son agradecidos a cualquier favor que se les haga por pequeño que sea, a su lado uno se encuentra a gusto. De ellos también Jesús dice que el humilde será ensalzado.

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¡Señor cura mi ceguera!

24.02.16 | 08:00. Archivado en Cuaresma

Perdón“Fue traspasado a causa de nuestra rebeldía, el castigo que sufrió nos trajo la paz, sus heridas nos han sanado” (Is 53,5).

Fácilmente sabemos excusarnos de nuestros errores. Y juzgamos a los demás con severidad, no usamos la misma medida con nosotros mismos que con los otros. Frecuentemente al juzgar nuestros actos nos decimos: No era mi intención ofenderle, era sólo una pequeña advertencia, no había para tomarlo tan a la tremenda. Y al mirar las acciones ofensivas ajenas nos decimos: Qué injusticia, es inaceptable, vaya frescura, y tantos etcéteras como queramos ponerle.

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Viernes, 22 de septiembre

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