18.11.09 @ 08:00:07. Archivado en Oración
"Pedid y se os dará". Estas palabras de Jesús recogidas en el evangelio son una invitación a reconocer cuan necesitados estamos de la ayuda de Dios. Pedir, sabiendo que Dios escucha siempre nuestras peticiones y nos dará cuanto pidamos.
La actitud de pedir, de suplicar, nos ayuda a reconocer nuestra pequeñez, pedir nos enseña también a mirar a los demás con el deseo de recibir algo de ellos, porque a pesar de su pecado, pueden ser el medio elegido por Dios para hacerse presente en nuestra vida. Pedir es mantenerse abiertos al regalo que Dios nos hace, aunque quizás no será el regalo esperado o será un regalo que nos va a llevar por una senda de entrega, de generosidad.
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13.11.09 @ 10:00:00. Archivado en Oración
“El silencio es la casa del diálogo”, no recuerdo donde leí esta frase que me pareció genial. Y es que si queremos comprender al que tenemos delante, lo primero que tenemos que hacer es escucharle. Para escuchar tenemos que tener la mente despejada y esto no es posible sin el silencio. Como muy bien dice San Juan Clímaco: “El amigo del silencio se aproxima a Dios y entreteniéndose con él en el secreto, se llena de luz”. Y será esta luz la que nos ayudará a comprender a nuestro interlocutor y a entablar un auténtico dialogo.
Si los dos estamos abiertos y llenos de la luz, de esta luz que viene de una relación profunda con el Señor, se abrirán cauces insospechados de aprecio, de enriquecimiento mutuo, de un tejido inmejorable para trabar una auténtica amistad que difícilmente se derrumbará. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
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23.10.09 @ 08:00:21. Archivado en Oración
Durante los primeros siglos de la Iglesia los salmos no fueron patrimonio exclusivo de los sacerdotes, monjes y consagrados, sino que alimentaban la oración de todos los fieles. La iniciación a los salmos formaba parte de la iniciación cristiana, porque todo cristiano si quería participar activamente en las asambleas litúrgicas, tenía que salmodiar, y era necesario que lo hiciera con un mínimo de conocimiento. De aquí viene que los grandes obispos en sus catequesis a los catecúmenos, se preocuparan de hacer algunas explicaciones de los salmos a aquellos que ellos iban a bautizar la noche de Pascua. Cierto que la enseñanza del Padrenuestro, el símbolo de los Apóstoles, los misterios y los sacramentos se llevaban la mayor parte del tiempo de sus enseñanzas, así pues con la explicación de unos pocos salmos bastaba para que iniciaran a los catecúmenos en el rezo de los salmos y con estas explicaciones ellos ya podían adentrarse en el rezo de los restantes. Los salmos son poesía y oración y nacieron con esta finalidad en el antiguo Israel.
Con todo no es tan fácil para el cristiano de hoy la comprensión de todos los salmos. Nos separan miles de años y muchos kilómetros de la época y del lugar que se compusieron. La cultura hebrea no es nuestra cultura occidental.
Así que cuanto más se conozca la cultura hebrea, más familiarizados estaremos con la Biblia y nos será más fácil comprenderlos. Santa Teresita del Niño Jesús decía que le hubiera gustado saber hebreo para poder rezar los salmos en la misma lengua que los rezó Jesús, su Madre y tantos santos del Antiguo Testamento y también de los primeros siglos del Nuevo.
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16.10.09 @ 08:00:03. Archivado en Oración
El silencio de la naturaleza nos embarga con emoción intesamente religiosa. La cumbre de una montaña, la majestad de una nube, el misterio de una noche estrellada. Todo habla porque todo calla. Y si la naturaleza sabe callar, también nosotros podemos ensayar ese silencio en nuestro cuerpo que aprende de la naturaleza a callar en sí mismo para transmitir el mensaje que habla sin sonidos. Eso es meditar.
Llevamos en nosotros el mejor instrumento de meditación, la orquesta del silencio, el cuerpo inocente de pensamientos y palabras. Sentirlo íntimamente, calladamente, religiosamente, es la meditación práctica que calma la impaciencia y unifica el ser. Es el “recogimiento” más interior y más fecundo, el contacto sentido con nosotros mismos, el reconocimiento vivo de la presencia de Dios en el cuerpo que lleva las huellas de sus manos.
Sentir el silencio del cuerpo es hacerlo templo y adorar en él la majestad y la cercanía de Dios. Por eso es oración. Texto: Magua.
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02.10.09 @ 08:00:48. Archivado en Oración
Estaba leyendo un libro de Thomas Merton, sobre espiritualidad, y hubo varias cosas que me llamaron la atención, entre ellas: “La contemplación es la más alta expresión de la vida intelectual y espiritual del hombre”. Esta frase me ha hecho reflexionar sobre la vida, el hombre, mi vida. Entiendo que la contemplación llega hasta lo más profundo del ser humano, allí donde ni él mismo ha llegado sin la mediación de esta contemplación. Aborda la vida intelectual… para ayudar a comprender un “poco” esa parte más humana; y llega hasta la vida espiritual que es la que da el empuje final para ese encuentro entre el tú y su yo.
La contemplación es “gratitud”… por todo (vida, conocimiento, ser), ya que te lleva a descubrir lo que hay en lo más profundo de tu ser, te abre la vida y te muestra que verdaderamente se puede “respirar” sin necesidad de una protección o mascarilla. Esta contemplación nos da el regalo de descubrir nuestro ser… es como hallar nuestros puntos más positivos, también los menos positivos… es… encontrar la “locura” de vivir.
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19.06.09 @ 08:00:46. Archivado en Oración
Hoy sales a mi encuentro Señor de una manera inesperada, ando buscando por un lado y Tú me estás esperando por otro. Trato de encontrar respuestas a mis preguntas y Tú ya las tienes pero son respuestas que pacifican el alma, y no las que la inquietan. La Palabra de Dios siempre se adentra en el corazón y ahí esparce su mensaje de donde hará brotar algo nuevo en la medida que dejemos que actúe en nosotros.
Cuántas veces hemos escuchado un texto evangélico y nos quedamos con la misma frase. Así me ha sucedido con este texto del evangelio de San Mateo (Mt 5, 38-42 “…si uno te abofetea en la mejilla, preséntale la otra…”), es decir, ¿hasta dónde llega tu Amor? Poner la otra mejilla, es poner la capacidad de amar no en la finitud de mí misma sino en la infinitud de la gracia de Dios que se derrama día a día cuando el corazón está afinado por Él, cuando me dejo en sus manos para seguir afinando la vida desde Él.
Con esta lectura encontré una expresión que me habló desde lo que una vive en el momento en que está buscando al Señor a través de su Palabra y la que trataba de interiorizar me llevó a recibir en mí estas palabras “…al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también tu capa…”. ¡Qué fuerte! Ser capaz de darlo todo aunque duela, es entrega pero amando, acogiendo en la disponibilidad que no conoce de límites. Es darlo todo, desprenderse, entregar….es dar siempre un paso más.
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29.05.09 @ 08:00:40. Archivado en Oración
“No os digo que yo rogaré al Padre por vosotros; el Padre mismo os quiere” (Jn 16,27).
En estos últimos días de Pascua, los evangelios que la liturgia nos pone para contemplar son de una gran riqueza y muy consoladores. Jesús dice a sus apóstoles, pero ahora nos lo dice a cada uno de nosotros, que más que él vaya a rogar por nosotros, es el mismo Padre que nos ama, quien va a escuchar nuestras peticiones porque amamos a Jesús.
En mi oración personal, me he puesto a pensar qué pediría Jesús al Padre por cada uno de los hombres, que le pediría yo. En este segundo caso, cierto que tengo montones de cosas para pedirle. Pero, ¿son las adecuadas, son las que me convienen a mi o las que yo considero mejores para tantas personas que conozco, que amo y a las que me gustaría ver fuera de los problemas en los que se encuentran envueltos? ¿Serían esta peticiones acertadas, se verdaderamente lo que conviene a los demás, lo que me conviene a mi?
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01.04.09 @ 08:00:32. Archivado en Oración

A veces tengo un poco de miedo cuando no sé reconocer la presencia de Dios en mi vida, cuando no soy capaz de apreciar todo lo bueno y positivo, todos los dones y regalos que he recibido de Dios. Sobre todo cuando la persona es consciente de que su vida está tocada por Aquel que ama hasta el infinito. Por eso, mi vida ha de estar marcada por la gratuidad, por la disponibilidad... porque, como dice San Pablo, “... es Cristo que vive en mí...”.
Comparto una oración que en ocasiones me ha ayudado, y que me habla de la gratuidad, de no esperar nada a cambio, tan sólo el amor. Ojalá sepamos cuidar nuestra relación con Dios, porque sólo Él puede llenar nuestro corazón de los más bellos sentimientos.
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23.02.09 @ 08:00:35. Archivado en Oración

El salmo 36 es uno de los salmos que me gusta releer para saborearlo. En él se contrapone la suerte del justo a la del malvado: “El malvado espía al justo e intenta darle muerte. La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho, porque lleva en su corazón la ley de Dios, sus pasos no vacilan”. En una sucesión de hechos el salmista va desgranando cual es el fin del honrado y cual la del perverso. Canta la dicha del hombre honrado en su pobreza y el peligro del malvado en su opulencia.
Todo el salmo es como un comentario a las bienaventuranzas proclamadas por Jesús (Mt. 5, 1-11). La tercera de las bienaventuranzas se expresa con las mismas palabras del salmista: “Los sufridos poseen la tierra” (v. 11). En el sermón del monte: “Los mansos poseerán en herencia la tierra” (Mt. 5, 4).
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26.01.09 @ 08:00:33. Archivado en Oración
Hay una gran diferencia entre escuchar y acoger. Este aspecto nos lo hace remarcar muy bien el evangelio de la parábola del sembrador (Mc. 4, 1-20). En realidad todos los oyentes han escuchado la Palabra de Dios representada por la semilla esparcida por el sembrador pero el resultado es diverso:
Unos escuchan la Palabra pero una vez escuchada el diablo se la lleva de su corazón porque cayó en el camino, no había ninguna posibilidad de crecer. Otros la escuchan y dice que con alegría pero la semilla no puede hundir sus raíces en la tierra porque ha caído en terreno pedregoso y al aparecer la dificultad sucumben ante ella. La Palabra no puede dar fruto en semejantes condiciones hay que estar dispuesto a sufrir para que la Palabra arraigue en nuestra vida.
Hay otros que también la escuchan pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden. El corazón esta seducido por otros intereses que no son la Palabra. En el encuentro con el joven rico, ya dijo Jesús que el amor a la riqueza es una gran dificultad para seguirle. Debemos estar dispuestos a dejarlo todo como aquél que encuentra una perla de gran valor y lo vende todo para comprarla: La Palabra es la perla que seduce al verdadero cristiano. Éstos representados por la tierra buena, la Palabra de Dios da fruto. Su corazón esta dispuesto a acoger este don de Dios, es un corazón generoso donde puede anidar y desarrollarse la obra que Dios quiere hacer en él.
A nivel humano ocurre otro tanto. Yo puedo escuchar pero es posible que lo dicho no haga mella en mí, porque las palabras no han sido acogidas en mi corazón. Pido al Señor que nos de esta capacidad de saber acogerlo cuando venga a nuestra casa interior que no nos mine ni la mezquindad, ni el temor, ni el deseo de riquezas de cualquier tipo. Que sepamos vivir el día a día con confianza y generosidad. Que vea en el otro un embajador de Dios. Texto: Hna. María Nuria Gaza.
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03.12.08 @ 08:00:55. Archivado en Oración
Sabemos que los salmos son oraciones inspiradas por Dios y transcritas por los israelitas, que como todo ser humano, tiene momentos buenos y otros de tribulación. El salmo 12 esta compuesto en un momento de gran dificultad del autor:
¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?
¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?
¿Hasta cuándo he de estar preocupado,
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?
Atiende y respóndeme, Señor Dios mío,
da luz a mis ojos,
para que no me duerma en la muerte;
para que no diga mi enemigo: “Le he podido”.
Ni se alegre mi adversario de mi fracaso.
Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
Con la insistencia, por cuatro veces consecutivas, de su grito: “¿Hasta cuándo Señor, seguirás olvidándome?”, se supone la fuerte angustia de este pobre que se siente abandonado en su desgracia. Es un interrogatorio directo y categórico hacia Dios que no responde a su súplica. Parece que Dios se ha hecho insensible a su dolor.
Este es el grito de la humanidad sufriente en tantas partes del mundo donde miles de seres esperan contra toda esperanza, y un alivio a su situación de indigencia y opresión sin que hallen respuesta. ¿Dónde está el Dios que dijo a Moisés que el clamor de los israelitas esclavos en Egipto había llegado hasta Él?
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26.11.08 @ 08:00:19. Archivado en Oración
Las catequesis de los miércoles del Papa Benedicto XVI, son siempre profundas, sencillas y aplicables a nuestra vida. En este año Paulino va desgranando las enseñanzas de San Pablo, ese gran Santo. Siguen unas cuantas ideas de una de esas catequesis.
“...Queremos que el mundo cambie profundamente, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo eso. Pero ¿cómo podría suceder esto sin la presencia de Cristo?. Sin la presencia de Cristo nunca llegará un mundo realmente justo y renovado. Y, aunque sea de otra manera, totalmente y en profundidad, podemos y debemos decir también nosotros, con gran urgencia y en las circunstancias de nuestro mundo: ¡Ven Señor!. Ven donde hay injusticia y violencia. Ven donde domina la droga. Ven también entre los ricos que te han olvidado, que viven sólo para sí mismos. Ven donde eres desconocido. Ven a tu modo y renueva el mundo de hoy. Ven también a nuestro corazón para que nosotros mismos podamos ser luz de Dios, presencia tuya. En este sentido oramos con san Pablo. ¡Ven, Señor Jesús!, y oramos para que Cristo esté realmente presente hoy en nuestro mundo y lo renueve...".
Texto: Hna. María Josefa Cases.
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