07.10.09 @ 08:00:55. Archivado en Vocación
Mi padre era un enamorado de los montes Pirineos. Y lo que él no se imaginaba es que su hija, a la que él hubiera deseado ver madre de familia, se ensimismaba al contemplar las hermosas salidas y puestas de sol en estos maravillosos parajes.
La montaña ha sido un lugar de teofanías: El Oreb, el Tabor. Para mi contemplar aquellas montañas era como una pequeña teofanía; “voy a contemplar lo que ocurre a esta zarza que arde sin consumirse”, dijo Moisés en el monte Oreb.
Admirar tanto esplendor me llevó a pensar y reflexionar mucho en el Creador y también a escuchar con más claridad una especie de gusanillo que roía en mi interior: “Esto no es nada en comparación de la belleza del Hacedor”.
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28.08.09 @ 08:00:43. Archivado en Vocación
El 28 de agosto de 1959, cantaba ante el altar de la Casa Madre en Francia el Suscipe me, Domine...: “Recíbeme Señor, según tu palabra y viviré”. Ahora, 50 años más tarde, repito desde el fondo de mi corazón con la misma alegría y agradecimiento esta misma frase. Sí, el Señor recibió mi deseo de vivir para Él y me sostuvo.
Al mirar este largo recorrido, veo en todo su mano, tanto en las horas bajas como en las de una alegría profunda. Como decía Santa Teresita, todo es gracia. He tenido la posibilidad de convivir con hermanas de diversos países desde mi noviciado y esto me abrió a muchas culturas distintas a la mía, a intentar comprender sus mentalidades. He podido palpar la miseria humana; a tener contacto con la infancia desvalida; a convivir con la juventud con todo el frescor y fuerza de sus años, sus ilusiones y esperanzas. De relacionarme con la vejez, de poderles escuchar cuando ya no les queda casi nadie en este mundo con quien comunicarse.
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08.05.09 @ 08:00:49. Archivado en Vocación
Cada cierto tiempo, por lo menos a mí me sucede aquello de decir “voy a poner orden en mis cosas, haré una buena limpieza” y después de pasarme un buen rato acabo contenta porque noto cierto cambio, pero también me pasa que siempre guardo lo mismo, aligero por un lado pero hay cosas que siguen permaneciendo, a veces, poco necesarias pero de las que cuesta desprenderse.
Esta vez, me llamó la atención un pequeño bolso de equipaje de mano que está viejo, ya no luce tanto como el día de su estreno, pero le tengo un gran cariño ¿Y a qué viene esta “tontería”? Pues sencillamente, a que hoy me está tocando el corazón y esto es lo que brota.
Algo material que está impregnado de sentido, es algo que ni podría regalarlo porque rápidamente se iría a la basura pasando a la historia, pero es algo que aprecio, ya que, forma parte de mi propia historia en seguimiento del Señor y ahí, está toda su riqueza, su valor y camino andado en buena compañía, en la que exclamo: Sí, “A ti, Señor, levanto mi alma, en ti confío, no me dejes. Enséñame tu camino, mira mi esfuerzo, perdona mis faltas, ilumina mi vida, porque espero en ti”.
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08.04.09 @ 08:00:04. Archivado en Vocación
Una tarde de domingo, una amiga me invitó a tomar un café y acepté la invitación, aunque la distancia física fuera de más de 900 km, suerte que la propuesta era cibernética, así que, se alargó el café. La compañía era buena, estar con alguien a quien aprecias pues ya de por sí es un buen regalo que se hace agradable.
Nos adentramos en la comunicación, preguntándonos por cómo nos iba, lo típico… hasta que dimos ese salto en el que se toca el corazón y salió el tema que nos hace conectar: Cristo.
Se hizo presente la llamada del Señor desde la vocación religiosa y con ello su propia historia. Llegado el momento oportuno, le pregunté: ¿Por qué temes decirle SI a DIOS en tu vida? Se sucedieron los puntos suspensivos en la conversación, se hizo presente el silencio y poco después me enviaba la letra de una canción “Temo”, pidiéndome que la escuchara porque hablaba de su hoy.
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06.02.09 @ 08:00:48. Archivado en Vocación
El título de este blog ha sido cogido de un comentario dejado en el mismo hace unos días. Agradezco a quien nos compartió en pocas palabras tanto, porque “Buscando tu presencia” salió de lo más íntimo de la persona, de un encuentro en búsqueda.
Cuando lo leí me detuve ante el texto, me vino a la mente un rostro, una vida, una historia concreta y me llevó a rezar. Aquella tarde, en la oración, mirando al sagrario le presenté al Señor “Buscando Tu Presencia”, a quien ha escrito y deseé con fuerza, que si en esa búsqueda arde la llama de la vocación religiosa, llegue la hora en la que encuentre Tu presencia de Amor que de luz al devenir de su aventura contigo ¿la apresarás Señor? Bueno, ¿se entregará a tu Amor? ¿Cuál es tu proyecto en su vida? “Te pido que sea pronto y no te exijo nada: ESPERO…”
También me hizo recordar mi primer Sí al Señor, hacer una mirada al despertar de la llamada a seguirle en la vida consagrada. Cómo fue poco a poco que descubrí su presencia y entonces palpas cómo te cambia la vida.
Hay momentos únicos, inexplicables que se llevan sellados en lo más hondo del propio ser, porque llevan la impronta, el sello de Dios. Quien ha dicho Sí al Señor y desde la vida consagrada quiere vivir la fidelidad en el día a día, desea que ante la pregunta de Dios a seguirle hoy, la respuesta sea encontrada en la valentía de dar el paso.
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22.10.08 @ 08:00:02. Archivado en Vocación
“Encontré al amor de mi alma. Lo abracé, y ya no lo soltaré” Cant.3,4.
Encontrar al Señor que llena de amor el alma es abrazarlo y no querer soltarse. Es querer dejarse conducir por Él, es el deseo insaciable de buscarle, encontrarle, amarle, ponerse en sus manos y ser capaz de caminar fiándose del amor que te va cambiando la vida, llena tu existencia y no hay palabras para expresarlo, es locura curativa del Dios que entró en mi vida para quedarse.
Vale la pena hacer una mirada retrospectiva de la propia existencia, del camino andado hasta hoy, si ésta la hacemos siendo capaces de ver el paso de Dios en nosotros. Mirar al futuro requiere una reconciliación con el pasado, optando por un presente que puede ser y debe ser transformado. Es más fácil, como se dice popularmente “sacar los trapos al sol”, rápidamente focalizamos lo menos bueno de nosotros, aquello que sucedió y que no soy capaz de arrancar de cuajo, que sigue paralizando, son las heridas no curadas que hay que cicatrizar.
Visualizo con más rapidez aquello en lo que metí la pata, no acerté a hacer mejor en su momento pero sé que lo vivido antes tiene que valer para mejorar hoy, para crecer y vivir el mañana desde un camino vivido con más profundidad a la luz de Dios ¿por qué cuesta ofrecerle el barro de lo que soy? El Amor cicatriza con ternura.
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29.09.08 @ 08:00:15. Archivado en Vocación
¿Te apetece ser religiosa? je, je!!! Esta pregunta se podría catalogar como “fuera de lugar” o bien “qué ocurrencia”; incluso, si se miran las estadísticas vocacionales, encontraríamos la respuesta a la inoportuna cuestión.
En el lenguaje actual y en la realidad de nuestras vidas, nos apetecen muchas cosas, hago tal cosa si me apetece o si no pues no lo hago. Es la corriente de dejarse llevar por el apetecer y con ello, nos quedamos tantas veces atrapados en lo inmediato, sin una mirada más allá y ya ni cabida podrá tener una opción que signifique compromiso, que pueda perdurar. El tiempo es el del ahora y la inmediatez de lo que quiero vivir, que no me vengan con algo más y si trasciende mi vida quizás ya me la está complicando…
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01.09.08 @ 08:00:28. Archivado en Vocación
A lo largo del año hay distintos momentos en los que gustaría parar el tiempo, tomar un respiro, reponer fuerzas… y ahora me encuentro gustando de ese deseo que se hizo realidad. En la montaña, acogiendo el ruido de la naturaleza que habla, envuelta en el silencio exterior deseado, es invitación y oportunidad para entrar en el silencio interior de mi ser, donde quiero encontrarme conmigo misma un poco más, para dejarme habitar más cerca del Señor.
El dominico que nos acompañó durante los ejercicios espirituales pronunció esta frase en una de sus intervenciones: “Dios nos ha llamado en nuestra vida religiosa a ser más, porque nos llama a estar más cerca de Él”. Veo con distancia en el tiempo aquél SÍ primero, único, de locura que le dije al Señor porque quería estar con Él y hace que hoy le diga al Señor ¡Estoy aquí, a tu lado!
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14.04.08 @ 08:00:51. Archivado en Vocación
El Señor no es un intruso impertinente que se planta en medio de tu casa sin llamar. No, él llama y aguarda que le abras. “Mira estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo”. (Ap. 3,20) Es una frase que interpela.
Actualmente que todo va a un ritmo vertiginoso, que todo tiene que estar hecho icsofacto, el Dueño y Señor de la vida espera pacientemente a la puerta de nuestra casa por si acaso nos dignamos abrirle. Nunca fuerza nuestra puerta, nunca se irrita si no le abres, él continúa en su espera porque no busca su bien sino el nuestro. Quien pierde en no abrirle somos nosotros, él no gana nada con entrar en nuestra casa.
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02.04.08 @ 08:00:15. Archivado en Vocación
Era joven, sí, muy joven visto desde ahora,… tenía 15 años, llenos de vigor, de ganas de hacer, de hacer teatro y jugar a básquet, pero algo me hacía diferente de mis compañeros de clase. Era alegre pero profundizaba demasiado sobre todo; sobre la vida, el amor, el arreglar el mundo... Soñaba con ser una superhéroe (¡pobre de mí!), solucionarlo todo: de lo más cotidiano al mundo entero... No podía, y a veces me hundía en una gran tristeza... juzgaba a mis compañeros ¿porque tanta discoteca con todo lo que había por hacer? En cambio a veces las armaba bien gordas, eso de defender causas me iba.
¿Qué tenía? ¿Quizás locura o adolescencia? Un día no pude más, tenía que vomitar ese sentimiento... fui a la directora del colegio... le dije: ¡soy una desgracia!, calló y me abrazó... Me calmaron y de pura casualidad me regalaron un calendario misionero que acababa de llegar con el correo del día. Como aquella noche no podía dormir, hojeaba el calendario, cuándo una de sus páginas por el reverso decía: Vocación, no; vocación sí. Me sobresalté, lo leí cientos de veces y me di cuenta que aquella era mi grave enfermedad. Me sentí asustada pero aliviada. Ya sabía que mal padecía.
Al día siguiente me fui al cole, dispuesta a enseñarlo y a comunicarlo. Aún guardo ese calendario y dice lo siguiente:
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22.02.08 @ 08:00:32. Archivado en Vocación
Era un día esperado, deseado y llegó la hora el pasado 25 de Enero de 2008 para Hna. Conchi y para mí de hacer votos perpetuos como Dominicas de la Presentación. Un día especial que permanecerá en el corazón para siempre. Ahora puedo afirmar, que el día de los votos perpetuos es sin duda, una gracia inolvidable y también difícil de expresar en palabras porque Alguien traspasa tu corazón y te desborda.
Mis primeras palabras cuando inicié la aventura de la vocación a la vida religiosa fueron: “Yo soy un proyecto de Dios”; era como decir, “nada hay hecho, intuyo algo en construcción y algo grande que ha abordado en mi vida, abriendo otra Vida”. Ahora, “Soy un proyecto de Dios perpetuo”.
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20.02.08 @ 08:00:03. Archivado en Vocación
Hay un pasaje del Evangelio que cuentan los tres sinópticos que siempre me ha llamado la atención. Es la del poseso de Gerasa: Mt. 8, 28-34; Mc. 5, 1-20 y Lc. 8, 2639. Este pobre poseso que una vez liberado de los demonios está en sus cabales sentado a los píes de Jesús. ¿Qué pasó por interior de aquel hombre?
No sabemos si hubo un diálogo entre él y el Maestro, lo único que nos relata el evangelio es que al ver marchar a Jesús en la barca, el hombre le rogó que lo llevase con Él. Pero Jesús le dijo: “Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo”. Y la narración termina diciendo que fue por toda la ciudad proclamando lo que Jesús había hecho con él. Aquí vemos claramente lo que Jesús dijo a sus discípulos: “No me habéis elegido vosotros a mi sino que yo os he elegido a vosotros”.
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